El siguiente texto es un extracto de la publicación editada sobre la XXIII Conferencia Latinoamericana de
Escuelas y Facultades de Arquitectura en su edición Buenos Aires 2009/ CLEFA – 2009 Sede: Universidad de
Morón – FADAU
WLADIMIRO ACOSTA: Aparición temprana de una respuesta ambiental .
Autores: Rondinelli , Pogggi , Marquez, Feal, Iglesias, Pezzano.
1900 Nace en Odesa, Rusia 1917 Emigra a Italia 1920 Postgraduado
como profesor de Diseño arquitectónico en Italia 1923 Completa sus
estudios de Ingeniería y Urbanismo en Berlín 1927 Jefe de proyecto de
Luckhart & Anker arquitectos 1928 Llega a la Argentina 1934 Publica por
primera vez en Nuestra Arquitectura con su verdadero apellido
(Constanstinovski), que luego cambiaría a Acosta, apellido de su familia
materna. 1935/47 Representante oficial por Argentina y Uruguay a los
CIAM 1949 Miembro titular del CIAM Argentino 1956 Estando en EEUU es
reclamado por el alumnado de FADU UBA 1957 Profesor titular del taller
vertical de “Composición Arquitectónica”1966 Luego de la revolución
deja la enseñanza en FADU UBA 1967 Fallece en Bs. As. A los 67 años
PENSAMIENTO Y OBRA
1928 Un joven arquitecto formado en la vanguardia europea en la década de 1920, llega a la
Argentina buscando el “Sur”. No es el sur sólo geográfico sino el sur mítico de Gauguin (según F.
Liernur.) Aquel Sur que representaba para los artistas e intelectuales de la modernidad lo nuevo, lo
virgen, aquel lugar en el que estaba todo por hacer, en contraste con el norte donde era difícil
cambiar el orden establecido.
Traía con él la teoría de la Nueva Arquitectura que pretendía ser reformadora de vida y al que él
sumaba un objetivo: dignificar el hombre, especialmente el trabajador. Esto implicaba concebir un
hábitat que más que una máquina de habitar cual era el slogam moderno, fuera una máquina
biológica. Calificativo inspirado en los sociólogos e higienistas de la época que yendo por delante
de los arquitectos pretendían dar salud a una sociedad, que a raíz de la concentración sufrida en
las metrópolis después de la revolución industrial , se caracterizaba por el hacinamiento, la
promiscuidad y el deterioro ambiental.
Los tiempos transcurridos no han mejorado demasiado esa realidad, y si bien hoy las causas no son
ciertamente las mismas, algunas de ellas persisten y la degradación del medio ambiente ha
llegado a su plenitud. En aquel contexto pronto se da cuenta que se encuentra en un país donde
por su condición de marginalidad geográfica, las técnicas y el desarrollo cultural estaban limitados;
por lo tanto su sueño de poner en práctica lo que había teorizado no puede enraizar de la manera
que él pretende. Desorientado pero sin huir de las dificultades, comienza la tarea, de volver a
empezar.
El medio sociocultural no le era propicio, la Arquitectura Moderna, entre los pocos que la conocían
se expresaba como un maquillaje, a la manera de otro estilo, cuyos conceptos consistían sólo en
hacer fachadas sin ornamentos, austeras en su exterior pero en su interior los espacios se
concebían a la manera de los petit hotel clásicos. En el mejor de los casos se copiaban lenguajes
ajenos al lugar y sin ningún intento de adaptación.
Dos objetivos lo desvelarán para siempre: la conquista de la salud y la dignificación igualitaria del
ser humano. Así obra en consecuencia, como un gran reformador, al que le sumará más tarde la
tarea docente: enseñar a alumnos y profesores el “aquí y ahora” desde su cátedra en la Facultad
de Arquitectura de la UBA (con esos términos lo hizo saber en la propuesta pedagógica que
presentó cuando se hizo cargo del talle vertical que llevó su nombre). El aquí y ahora que mucho
después algunos repitieron como un latiguillo, en su origen fue como decir en este sitio y en este
momento, la solución de lo perentorio, de lo que urge hacer.
En esa dirección enfocó su mirada y con alumnos y docentes de su cátedra trabajó en una
propuesta de viviendas para la Isla Maciel, pues consideraba al aporte académico invalorable
para resolver los dramas de los necesitados, no como una postura de “marketing” sino como un
compromiso de la Universidad hacia la sociedad en la que le tocaba actuar. Además de un
particular esmero en darle respuesta a los condicionamientos del clima, se tomó en cuenta en ese
proyecto la forma de vida de los usuarios, tal es así que las viviendas tenían patio-terraza y espacios
de uso integrados que reconstruían usos y costumbres.
Proyecto de casas colectivas para isla Maciel: prototipo
Wladimir Constantinowsky, ese era su nombre
originario de Odessa, llega a Bs As. desde
Alemania, país en donde había estado con la
intención de ampliar sus estudios, agregando a su
formación artística el carácter técnico-científico,
bajo un racionalismo a ultranza y sin disimulos.
Con ese apellido firma en Bs As los primeros
artículos en la revista Nuestra Arquitectura donde
predica sobre los conocimientos que el
arquitecto a su juicio debe tener: ciencia,
técnica, arte, biología y compromiso social.
Conceptos que nunca lo abandonarán y aún
hoy pueden ser actuales. La ciencia le daba la
sistematización del conocimiento, la técnica le
posibilitaba la standarización para que la
vivienda sea masiva ( era uno de los pocos que
estudiaba los problemas y soluciones de la
vivienda popular) , el arte lo llevaba a la
búsqueda de la” forma perfecta para la función
justa”, la biología le acercaba la posibilidad de
crear en el hábitat moderno un clima privado de
salud y bienestar para que el hombre pudiera
recargar su fuerza física y espiritual para volver al
trabajo, y el compromiso social le otorgaba la
responsabilidad de mejorar la vivienda para
todos los hombres por igual.
…” El concepto de la Nueva Vivienda en la
Nueva Arquitectura es la solución científica del
problema biológico”
Cuando se convierte en Wladimiro Acosta, apellido que toma de su madre, ya está totalmente
compenetrado con el tema a encarar, para ello se interesa por la forma de vida y los
conocimientos sobre clima y suelo de este lugar, con los que sabe que deberá trabajar.
El desafío fue presagiar una arquitectura que habiendo nacido en otras latitudes,
irremediablemente había llegado, y es así que se adelanta para asegurar su adaptación.
Sabía que para los higienistas, el sol cumple un papel fundamental para la salud del ser humano. Es
ese hombre desnudo bajo el sol el que lo representa; ese hombre que aparece en algunos de sus
dibujos y al que se refiere Molina y Vedia cuando dice que expresa al hombre nuevo, sin máscaras,
al sol, a la naturaleza. Para ese hombre diseña Wladimiro.
Foto del hombre desnudo al sol
Si analizamos algunos de sus proyectos antes del Sistema Helios , durante su paso por Europa
Central, reconocemos ya en ellos esa obsesión por generar espacios al aire libre, donde el hombre
se pone en comunión con el sol, buscando sus efectos sanitarios. Se preanuncian en ellos los
espacios intermedios que luego se darán casi en forma natural en la arquitectura contemporánea,
pero él los usa como lugares de vivir que funcionalmente se asimilan a los espacios de uso
cotidiano, integrando vivienda – naturaleza.
Vemos terrazas con toldos (convertidas más adelante en
dormitorios de verano), piscinas que acercan a la sana vida al
usuario y solarios resguardados de la vista ajena donde sol y
salud se dan de la mano.
Con un sentido absolutamente racional busca la
fundamentación para la forma arquitectónica “Cada nuevo
lugar cada nuevo tema, cada nuevo recurso técnico debe
engendrar nuevas forma”
La Nueva Arquitectura, dice WA, debe tener en cuenta el clima
y las costumbres del lugar, siendo posible aprender las formas
constructivas de la construcción vernácula pero mejorando lo
artesanal de manera de aprovechar los avances tecnológicos
en beneficio de la misma: la tecnología al servicio del hombre.
Casa 1 en Colonia – Berlin 1927. Vista noreste.
Casa 1 en Colonia – Berlin 1927. Vista sudoeste.
“La Arquitectura Moderna…”…”es un nuevo modo de plantear problemas, conducente a
soluciones arquitectónicas que contemplan en toda su extensión y hondura, las características de
cada paisaje y clima, de cada tipo de vida y actividad…”
Foto Residencia del periodista R.de P-1931. San Pablo
De su relación con Brasil tenemos la casa para el periodista en San Pablo, en la que interactúa el
interior-exterior. Este último se asimila con fuerza volumétrica al primero, el helios está entrando en
acción
También desde su llegada a Bs As y antes de concluir en el Sistema Helios tenemos algunos
ejemplos en los cuales va
insinuando sus ideas.
Casa del escritor A.G ( Bella vista) –
1931
Este proyecto fue publicado en
Nuestra Arquitectura en
setiembre de 1931 En esa ocasión
se describen algunas cuestiones
particulares que hacen a la
correcta ambientación interior y
exterior con el lenguaje de la
nueva arquitectura:
Estructura modulada de 3x5 de
acero Paredes exteriores aisladas
Banderolas para ventilación
(ventilación cruzada) Estar
comedor orientados al N y
dormitorios al E Terraza con toldos
para sombra En trabajos
siguientes se vuelven a
considerar estos temas, que se
perfilan en el transcurso del
tiempo.
Casa del escritor A.G ( Bella vista) – 1931
Siempre las variables de clima y suelo
están presentes cualquiera sea el
lugar. En este caso vemos: Distribución
general en función del clima Locales
orientados evitando el oeste Terraza
cubierta para ser usada como
dormitorio de verano Ventilación
Desnivel del terreno que asume
aprovechado para la relación con la
piscina
En 1932 el Sistema Helios formalmente
se consagra como el resultado de un
proceso en el cual se lo ve no sólo
como un elemento capaz de regular
el asoleamiento sino como una
respuesta sistematizada cuya función
es dar al hábitat las condiciones
climáticas para que funcione como
una máquina biológica.
A la vez y como un efecto no deseado
por lo menos explícitamente,
proporciona una expresión formal
unitaria a la volumetría, y que hace a
la totalidad.
Casa en los alrededores de Bs As 1933
Se presenta como parte de ella y no
una mera yuxtaposición. Llega así a la
forma adecuada para la orientación
adecuada, siempre buscando
aumentar la calidad de vida del
hombre.
Sistema helios. El mismo nombre que elige ponerle explica su contenido.: sistema y sol: ciencia,
naturaleza y salud. Los elementos que conforman el Helios son la losa visera y los parantes verticales
a modo de marco.
Las dimensiones que da a cada uno de ellos es la conclusión de un minucioso análisis, pruebas de
ensayo y error Su primer dato para su diseño es el comportamiento del sol en esta latitud.
Casa del dr J.B en S Isidro-1934-35 Casa en Villa Urquiza -1934-35
Casa en Villa Urquiza -1934-35
Explica en su investigación que cuanto mas ancha es la visera ( mínimo 2m) más protege de los
rayos verticales del sol del verano, en su orientación N, N E y NO, y cuanto mas altura tengan los
parantes ( 4, 5 ó 6m) , más entra el sol durante el invierno.) De esa manera los paños vidriados a los
cuales protege pueden ser generosos sin que se vean afectados durante las distintas estaciones
del año. Mientras que los parantes verticales que sostienen la losa horizontal (visera) a manera de
tabiques transversales, regulan el sol del E y el O, la losa visera lo hace del N y el NE
Gráficos del estudio de helios V. y Clima
No se trata de evitar el sol al que le
confiere cualidades sanitarias naturales,
sino de regular su presencia Este sistema a
su vez crea por delante de los
aventanamientos un colchón de aire de
menor temperatura, de esa manera se
evita la entrada de aire caliente a través
de las aberturas. A ese fuelle de aire lo
denomina aura térmica.
Gráfico del comportamiento del aura térmica. V. y Clima
El Sistema Helios es entonces la maduración de un proceso sistematizado científicamente
y eso es lo que aún hoy lo hace inédito.
Cuando la orientación es el oeste, orientación totalmente desaconsejada por Wladimiro, el Helios
es adaptable, la visera se inclina por delante del paño vidriado a 45º, separándose del cerramiento
al menos 2m para que el aire caliente ascienda y desaparezca. De esta manera reduce en gran
medida los calurosos rayos de la tarde de verano. De ahí los estudios pertinentes.
En la revista Nuestra Arquitectura de setiembre de 1939, se publica por primera vez la casa Helios
en Villa del Parque, trabajo realizado con la colaboración del ingeniero Tieffenberg, con el título
“Vivienda tipo”. Allí WA hace también comentarios acerca de la estética que toma la supuesta
arquitectura moderna en nuestro medio, la cual él considera que sólo asimila la forma y expresión
como mera copia de una arquitectura concebida para otros climas. Vuelve insistentemente a
recordar que la arquitectura debe adaptarse al clima y al suelo local. Ese sistema al que llama
“helios “, cuyo fin es regular el asoleamiento en las diversas épocas del año, necesita de dos datos:
la altura del sol y el azimut. De esta forma el tamaño de los aventanamientos no es un problema, si
a eso además agregamos el efecto positivo que es capaz de producir el aura térmica. Para esta
casa la altura de la visera es de 5.75m y el ancho en el NO es de 2m, mientras que en el NE es de
1.20m.
Gráfico ensayos sobre la orientación oeste V. Y clima
Aclara Acosta que en realidad el sistema Helios aparece por primera vez en la revista Casa y
Jardines, publicación que no iba dirigida para los arquitectos precisamente, sino al interés general.
En forma más pormenorizada vemos todos estos estudios explicados por él mismo, años mas tarde
en Vivienda y Clima. Cuando Acosta se entrega a estudiar las incidencias del clima de Bs As, llega
a la conclusión de que hay dos cuestiones que tiene que tomar en cuenta: regular el sol y remover
el aire húmedo y caliente del interior de los edificios, pues considera a éstos los elementos
climáticos más problemáticos. Para el primero está el Helios, para el segundo propone la
ventilación cruzada. En ese sentido llega a la conclusión que si ventila los ambientes en la dirección
N / S, el aire cálido es desalojado por las brisas frescas del S. De esta forma puede bajar las alturas
de los techos que hasta ese momento, se hacían exageradamente altos.
Casa en La Falda. Córdoba
Casa en Belgrano. (Estado actual)
Nos demostrará más tarde que ésta no es una receta para cualquier clima, de hecho cuando
le toca actuar en Caracas, de la misma forma sistematizada y observando la arquitectura
vernácula, llega a una conclusión: la sombra primero y el hábitat debajo, a la manera de
sombrilla.
Propone para ese clima caluroso y húmedo sobretecho 0,50m más arriba sombreando el
volumen a construir.
Gráficos V y Clima
Los conceptos que piensa para la vivienda individual sobre la regulación del asoleamiento, los
tiene también cuando piensa la nueva ciudad, donde concluye asegurando después de
varios ensayos que las tiras de viviendas en forma paralela mirando el norte aseguran la mejor
solución, pues le otorga igual orientación a todas .
Calculando la distancia entre las mismas a partir del ángulo de incidencia del sol, vuelve a
regular el asoleamiento también en los espacios exteriores.
No hay tema en el que no haya incursionado. Es
así que cuando le toca intervenir la ciudad con un
edificio de viviendas en altura sobre la calle
Figueroa Alcorta, además de demostrar un criterio
de alta sensibilidad con su entorno, que se nota en
la forma de la planta , cuando prioriza las vistas y la
orientación, a pesar de sacrificar algunos metros
cuadrados.
Los balcones corridos (según algunos los primeros
hechos en Bs As) rememoran de alguna manera al
Sistema Helios porque conforman una suerte de
protección solar e interrupción del “aura térmica”
WA es el primero que toma en forma sistemática el
estudio de la variable ambiental, en todo sentido.
Le encuentra solución al control climático no sólo
con el Sistema Helios, sino también utilizando: la
ventilación cruzada N/S, la relación con el paisaje,
la recuperación del verde, el ahorro energético
cuando propone una ciudad donde el trabajo
está junto a la vivienda.
City Block integral variante A
Y lo que es más, se adelanta a su tiempo en cuanto a prevenir sobre la necesidad de darle
calidad a la vivienda, de ahí se infiere que trata la vida del hombre como un recurso no
renovable.
Asegura que si éste (especialmente el trabajador al que identifica como más vulnerable) no
encuentra en su casa el lugar donde reponerse de la alienación que produce la forma de
trabajo de la vida moderna, no podrá recargarse de la energía física para volver a la
producción.
Paradoja todavía presente en nuestro tiempo y hoy sin resolver.
VIVIENDA Y CLIMA
Wladimiro Acosta- Vivienda y Clima – Telma Reca, Rubén Movia, Arnoldo Gaite
Ediciones Nueva Visión/ Bs As Argentina/1era edición 1976, 2da edición 1989.
En este libro publicado después de su muerte, los autores cumplen en forma póstuma con
un deseo de WA sobre el que venía trabajando cuando murió
Se descubre en él de su fervor por encontrar “La forma perfecta para la función justa” y una
obra puesta al servicio del hombre. Concepción hecha ayer pero premonitoria del hoy.
Se recalca la intención siempre presente de:
-Aunar la estética con el rigor científico, comprometido con lo social de su época.
- Descubrir las formas de vida de cada lugar que condicionan el quehacer de la arquitectura.
- Pensar el hábitat del hombre como expresión de dignidad, Vivienda adaptada al hombre, al
clima y al paisaje. La arquitectura al servicio del hombre.
Todas cuestiones que lo pusieron sin querer en agorero del mañana sin poder concretar el
presente.
Estaba convencido que el progreso de la ciencia y la técnica daría la posibilidad de liberar los
frenos del desarrollo y de la libertad del hombre y por consiguiente darle alas a la arquitectura
en el sentido creador.
El progreso de la ciencia al servicio del hombre sin despreciar la sabiduría popular. Antes bien
usar la técnica para elevar la calidad sanitaria de esos saberes que el conocimiento
vernáculo por sí no podía solucionar: teniendo en cuenta el clima., el paisaje y la cultura de
cada lugar.
La ciencia y la técnica decía se reconciliaron con la arquitectura de la que se habían
separado, al dejar de ser un ejercicio artesanal.
Se establece así una nueva paradoja: la técnica y una nueva sensibilidad.
La disyuntiva con la que él se encontró al llegar a Bs As fue: seguir con la vieja arquitectura o
repetir lo que en Europa era realmente moderno pero que a su juicio en esta latitud era
inadecuada.
Comenzó entonces un camino arduo y difícil: estudiar la nueva geografía, sus características y
tecnologías de construcción, los modos de vida, que le dieran a la arquitectura: identidad.
El tema para él más acuciante era resolver el problema del asoleamiento.
A través de estudios y asesorados por expertos en climatología y geofísica llegó a ensayar en
distintos tipo de clima, formas que dieran al hábitat bienestar climático. Nuevos medios para
buscar el bienestar ambiental.
Así nació “Helios”
Pero además los edificios debían ser construidos con formas y materiales que permitan ser
modificados según cambie su destino, seguir siendo útiles y contemporáneos (concepto de
flexibilidad.
“Recordar la primera finalidad de la arquitectura, alojar al hombre.”
La arquitectura, decía, “dejó de ser un mero ejercicio artesanal y en pocos años se vinculó a
la ciencia y a la técnica”
“Me hice arquitecto en esos años de afirmación de la nueva técnica y de la nueva
sensibilidad”
Resultó un estímulo de gran valor la Argentina, debió conjugar una geografía distinta, con un
clima con contrastes violentos y un marco técnico - cultural más limitado.
“La nueva arquitectura con sus grandes paños vidriados y expuestos al sol usado como estilo y
no como función o significado, hacían edificios sin defensa al sol del verano.
Mientras que los viejos edificios coloniales, con sus gruesos muros, galerías y postigos daban
ejemplo de eficiencia, lejos del estilo “funcionalista”.
El clima interior resultante de todo esto alcanzaba un alto grado de confort que ningún aire
acondicionado llegaba a imitar”.
“Decidí comenzar desde el principio, estudiar la geografía física y humana del lugar, las
posibilidades técnicas, así llegar a una arquitectura más que apropiada, propia del lugar
Estudiar y resolver el exceso de radiación solar, el asoleamiento. Me encontré con expertos en
climatología y geofísica, para llegar a conocer el bienestar térmico humano”.
La medición cuantitativa del asoleamiento, en especial lo llevó a descartar la mítica
orientación este –oeste.
“Las formas cambian de acuerdo a las tendencias técnicas y sociales de la arquitectura
contemporánea”.
¿Cuál es el concepto de la vivienda en la nueva arquitectura?, se preguntaba a la vez que
respondía La solución contemporánea del problema biológico de habitar,
Y pasaba en forma rigurosa y tajante a enumerar una serie de enunciados que como
postulados no se permitía incumplir. Rescatamos algunos que a su decir son:
1 tipos nuevos de vivienda de acuerdo con las enseñanzas de la biología e higiene
2 análisis del ambiente en que vive el hombre , creación de nuevos elementos en
concordancia con las condiciones de vida del hombre
3 colaboración con los técnicos y representantes de la gran industria a los fines de las reformas
radicales: standarización , industrialización
Los factores técnicos - biológicos a su vez deben estar subordinados al factor biológico social.
El Sistema Helios
La búsqueda de una conformación arquitectónica que, por sí misma, provea de modo
óptimo los elementos de regulación de la temperatura interior y del confort térmico, ha
llevado al autor a la creación de la forma y el uso de los recursos constructivos que regulando
la entrada y la exposición del edificio al sol, ha designado: arquitectura Helios
Bajo estos principios nace el Helios:
La vivienda debe tener: buena orientación y tener medios especiales para control y
corrección climática.
El problema consiste no en la eliminación completa del sol de los ambientes sino la regulación
de acuerdo a las distintas épocas del año.
El calor solar es el primer factor de bienestar climático de los edificios El análisis de este tema lo
lleva a decir que el N y el NE son las orientaciones óptimas y la orientación N-S dan escaso
asoleamiento en verano y mayor penetración de los rayos en invierno.
“Después de haber ensayado infinidad de cornisas y aleros a distinta altura, llegamos a que
cuando los rayos de sol son casi verticales el efecto es mayor al aumentar la saliente y que
cuando es mayor la altura de la saliente protectora sobre la abertura es mayor la penetración
en invierno. 2m o más la saliente y 4.5-6 m la elevación, hemos llegado a la losa visera,
esencial del sistema helios.
Por la mañana y por la tarde el efecto de la visera ya no es total. Luego con otros planos
verticales de norte a sur lo repara”. Para ello tiene en cuenta el azimut.
Además de regular la entrada del sol, el Helios permite establecer por delante del edificio un
recinto protector de sombra en época de calor, que controla la entrada de aire caliente
producida por el aura térmica (50 a 100cm).
El sistema helios no fue ideado por Acosta como un aditamento auxiliar pegado al edificio, si
no es parte orgánica de su arquitectura, le da una fisonomía definida pero a la vez es flexible
y se adapta a las condiciones de terreno y lugar.
Cuando el sol del oeste no es posible evitar propone una protección con planos a 45º, por
delante de las aberturas, o mamparas móviles; pero recomienda un par de metros entre la
protección y la pared protegida.
Una Carta de Amancio
La siguiente es una reproducción de una carta escrita por Amancio Williams a su hermano Mario, con
relación al proyecto para su casa en el Parque Pereyra Iraola en Mar del Plata.
Buenos Aires, Diciembre 9 de 1943.-
Sr. Mario Williams
CAPITAL
Mi querido Mario:
Juzgo oportuno y muy necesario mandarte, junto con nuestros trabajos para tu casa, explicaciones sobre el
proyecto y sobre nuestra posición. Teniéndolas por escrito podrás volver varias veces sobre lo que te
interese, pensar todo muy bien y tomar una actitud razonada, y por mi parte yo tendré la ventaja de dejar
todo aclarado.
Muchas veces la claridad exige un tono algo didáctico; no veas en eso pedantería ni aires de profesor;
tratare de explicarme con la mayor sencillez posible.
La arquitectura es una de las formas mas completas en que una época puede manifestarse, porque es la
resultante de dos grandes fuerzas: el espíritu de la época y los recursos con que ella cuenta. Una época
que tenga un gran espíritu construye, aun con recursos pobres, si estos se emplean bien, grandes obras.
Ejemplo las grandes arquitecturas antiguas que solo contaban con la piedra, ladrillo o madera, y cálculos
elementales. Una época con espíritu equivocado, aunque tenga enormes recursos materiales y científicos,
produce bodrio. Ejemplo el final del siglo XIX y el principio del siglo XX, que contando con hierro y hormigón
armado, no consiguió una arquitectura que los expresara. (salvo honrosas e incomprendidas excepciones).
Esto se debió al espíritu de imitación, opuesto al de la creación que reinaba en la arquitectura del mundo
entero desde el renacimiento, y que solo ahora empieza a sacudirse.
Si recorres la historia de la arquitectura, aunque sea a grandes líneas, veras en todas las grandes épocas
un extraordinario esfuerzo de creación. En todas las épocas se inventa, no se copia. Ningún arquitecto
griego construye en estilo egipcio o asirio, ningún bizantino en estilo romano, griego o persa, ningún francés
del siglo XIII en estilo bizantino o románico. ¿Por qué? Porque en las grandes épocas y en los grandes
artistas está ausente el espíritu de copia, la preocupación es crear. Si en Grecia, en Bizancio, en la Francia
Medieval, hubieran renunciado a la creación, como renuncio el mundo entero en el siglo pasado (en
arquitectura), y se hubieran dedicado a copiar, a estilizar, seguiríamos construyendo como los egipcios, que
lo hacían admirablemente bien para su época pero no en forma buena para hoy.
Actualmente tiene que crearse la gran arquitectura, pues por un lado se cuenta con recursos ilimitados:
materiales y medios de construcción extraordinarios, universalidad de la ciencia, etc., y por otro se define ya
el espíritu propio de la época, que empieza a aflorar, inaccesible aún a la masa, pero que ya reconocen los
que saben ver. Todo el mundo que piensa, filósofos de la historia y de la política, grandes críticos, etc.,
están de acuerdo en que una nueva época comienza. Una nueva época con su nuevo arte y su nueva
mentalidad. Y los que hoy rechazan sus primeras manifestaciones, aferrándose a los perjuicios de la
decadencia de la época anterior, son tan ciegos y (consciente o inconscientemente) tan criminales como
quienes silbaron a Wagner, mandaron a Siberia a Dostoieysky o condenaron a la miseria a Rembrandt. El
filisteo, el que no comprende, es el peor obstáculo al movimiento que avanza, pero como no tiene suficiente
fuerza, termina por ser arrollado. ¿Dónde están ahora los señores académicos que condenaron al
impresionismo? Sus nombres han muerto, sus obras nunca se vieron, y si alguien los recuerda alguna vez
es con desprecio. ¿Y los pomposos críticos que calificaron de caótica la Novena Sinfonía? ¿Y los
incomprensivos burgueses que se burlaban de Debussy?
El espíritu de la época terminara por triunfar. Y es mejor haber sido de los primeros, haber contribuido y no
obstaculizado, haber comprendido, y no haberse reído o indignado, haber acompañado y alentado a los
precursores, y no haber intentado aplastarles con el horrible peso de la masa burguesa.
Navegar la creación es cerrar el camino al progreso. Querer retroceder, imitando a tal o cual estilo, es
contribuir a la degeneración y al caos, es cortar las posibilidades de llegar a un gran arte.
Por eso, ningún arquitecto que tenga un concepto elevado de su función, que sienta su época en forma
honda, que sienta la necesidad de expresar su espíritu, que quiera aprovechar al máximo sus recursos,
podrá honradamente edificar, a pedido de un cliente, en un estilo dado.
Podrá otro arquitecto hacerlo por viveza comercial, o por estar tan al margen de su época que no vislumbre
sus problemas. Pero la ignorancia del ultimo y el interés del otro están reñidos con el arte.
El Estilo, el verdadero Estilo con mayúscula para distinguirlo de las "estilos", nace solo, es un resultado de la
claridad y la belleza expresándose a través de determinados medios. Es una cualidad distintiva, el sello que
una obra de arte lleva a la personalidad que la creó, pertenezca esta personalidad a un individuo, un país o
una época. Su misma definición dice que lo absurdo y deshonesto que es imitar un estilo. El músico que
escribe "estilo Bach" y el pintor que pinta estilo "Leonardo" además de ser un falsario demuestra carecer de
un estilo propio. Cada un debe crear como puede. No debe preocuparse de que sus obras tengan estilo, ni
en buscar a éste. El estilo nace según el espíritu.
Los llamados "estilos"; vasco, breton, Tudor, etc., son la expresión, en un país y épocas dados, de ciertos
climas, modos de vivir, recursos locales. Tienen encanto, no todos, cada uno en su sitio y en su tiempo,
pero es tan absurdo imitarlos como querer imitar el clima, el paisaje u el modo de vivir que les dieron
nacimiento. Es tan incongruente como querer viajar en góndola por la pampa o en trineo por las sierras de
Córdoba.
"Hacer estilos", "hacer casas", es lo mas simple que hay. Un poco de sentido común, para distribuir, un poco
de cultura, para reconocer el "estilo" elegido, un poco de gusto, para aplicarlo. Eso es todo.
¿Y el arte? ¿Y la arquitectura? ¿Qué tienen en común con eso?
Frente a ese oficio, imaginate ahora el del verdadero arquitecto, aquel griego que no hacia "estilo egipcio" ni
"estilo Asirio", sino arquitectura (en su tiempo moderno) y que, poco a poco, elaboraba, con los recursos de
la época, superiores a los anteriores, y el admirable espíritu de su raza, aquella purísima belleza que debía
culminar en el Partenón; o aquel arquitecto del siglo XII que no hacia "estilo bizantino" no "estilo románico",
sino que buscaba honradamente la mejor construcción en piedra para resolver su problema y la mayor
belleza para honrar a Dios, y creaba esas maravillosas catedrales góticas.
Aquellos arquitectos hacían arquitectura y creaban un "estilo".
¿Existen hoy arquitectos como ellos? Desde el Renacimiento hasta ahora, puede decirse que
desaparecieron.
La creación fue remplazada por la imitación. Fuera de la explosión del barroco, que por otra parte solo
jugaba con elementos clásicos distorsionados, todo sigue una línea, la creación se reduce a molduras,
estucos o detalles de disposición. Un "Luis" se diferencia de otro "Luis"por cosas que no tiene nada que ver
con la arquitectura. Ya no se trata de progresar en la construcción, ni de crear belleza, la ley es el capricho,
la moda, se trata de una cartelera que se hace simétrica o asimétrica, de la pata de una silla que se usa
recta o curva.
Hubo después otra explosión que gracias a Dios no prospero: El Art Nouveau, que significaba por lo menos
un intento de liberación, pero que no se apoyaba en nada serio: puro capricho, y muy malo por cierto.
Y ahora, la arquitectura nueva. El verdadero arquitecto considera terminada la época degenerada en que el
arte consiste en imitar las obras anteriores. Empieza la época en que de nuevo hay que crear, y en que la
creación cuenta, para expresarse, con medios magníficos (hasta 1850 existían como elementos
fundamentales para la construcción la madera, el ladrillo y la piedra, a partir de entonces aparece el hierro,
posteriormente el hormigón armado, alrededor de 2000 aleaciones, gran cantidad de metaloides y
materiales plásticos).
El arquitecto de esta época, paralelamente a aquel griego de que te hable, se niega a repetir lo que ya no
tiene o nunca tuvo razón de ser, busca honradamente lo mejor en la construcción y lo mas puro en belleza,
hace arquitectura y algún día edificara su Partenón.
Es indispensable que comprendas lo diferente que es recorrer una revista norteamericana en busca en un
"detalle bonito", del agotador y maravilloso proceso de la creación artística, en que todo esta en juego: la
intuición, la inteligencia, la imaginación y la técnica.
Desde el momento en que surge la concepción de la obra de arte hasta aquel en que se resuelve el ultimo
problema, cuanto goce y cuanta preocupación. ¡Que gasto de energías mentales y físicas significa ese
trabajo de continua invención! ¡Que diferencia con el sencillísimo problema de oficio que significa proyectar
una planta que funcione bien y adaptarle unos frentes con estilo! Por otro lado, el trabajo de síntesis y de
depuración necesarios para llegar a una expresión simple es muchísimo mas difícil que el de "adornar".
Ya que he hablado de "detalle bonito", quiero hacerte notar que el llamado "buen gusto" es una cualidad
subalterna respecto a la belleza permanente, y que solo puede aplicarse a obras de "arte menor". No lo
puedes decir del Allegro de la Noventa Sinfonía, ni del auterretrato de Durero, ni de la Gioconda, ni de
Notre-Dame. Deja el "buen gusto" para los vestidos las alhajas, los pequeños elementos de la casa. En el
arte - la arquitectura, la música, las artes plásticas- busca los valores profundos y permanentes que van mas
allá del buen gusto.
Ahora te voy a hacer una relación de cómo se proyecto tu casa de Mar del Plata, para que comprendas su
razón de ser y veas en que forma se proyecta con libertad de espíritu.
1º- Contamos con dos sensaciones dadas por el paisaje. Ambas son sensaciones de naturaleza, pero con
aspectos diferentes: una sedante, producida por la pradera, otra fuerte y excitante producida por la vista al
bosque, que de cerca se impone en forma casi brutal.
2º-Tratamos de poner en juego estas dos sensaciones bien definidas. Nos encontramos con este problema:
en nuestra obra arquitectónica estas sensaciones no se pueden mezclar, tienen que estar separadas para
que el hombre goce de ellas en todo su valor, y para separarles se precisa un elemento que produzca de
por si una sensación nueva. ¿Dónde buscarla?. No en la naturaleza, que ya esta manifestada en aquellos
dos aspectos. El recurso es una obra humana, que muestre su carácter humano en todo su esplendor. Ella
pondrá en valor las sensaciones de la naturaleza, las modulará al enmarcarlas o dirigirlas en diferentes
formas.
3º-Fijado este criterio fundamental, encontramos que el lugar del terreno marcado con X es el mas indicado,
pues desde él y en él las sensaciones se acentúan el máximo. La sensación sedante por estar en el ángulo
formado por el bosque y las filas de robles, que abrazan la obra. Aquella diagonal, que es la bisectriz del
ángulo, dominara la composición. Ese lugar también es conveniente por la orientación y por las vistas a los
terrenos y probables casas de papá.
Con todo esto te puedo decir y hacer este pequeño esquema para que te des bien cuenta:
5º- Estudiamos el funcionamiento de la casa que responda a lo que buscamos, y llegamos a esto: Vamos a
usar una planta en forma de anillo cuadrado, desde la cual se gozaran las sensaciones de orden natural, y
en la cual, en el vacío del medio, crearemos la sensación de orden humano. La planta en torno a un patio te
hará recordar la antigua casa romana, de la que deriva la criolla; resultaran parecidas las sensaciones de
orden humano que se producen dentro de ambas, pero viendo el corte veras la diferencia.
El corte de nuestro proyecto crea un patio interior que da la sensación de obra humana. Apoyado en la
tierra, este patio cerrado daría aquella sensación en forma aislada, y no entraría en juego con las
sensaciones de orden natural. Separándolo del suelo, levantando la casa se consigue ese juego de
sensaciones buscado, y se llega a este corte:
El funcionamiento de la casa resulta así:
Es decir, se consigue separar nítidamente las dos viviendas que forman una casa: la de los dueños y la del
servicio, llevándolas a dos planos, lo que es conveniente.
En planta la casa funciona así:
En definitiva, llegamos a una planta que, siendo ideal como funcionamiento, produce las sensaciones
arquitectónicas y de orden natural fijadas como directivas.
Estas sensaciones son las siguientes:
Estas son las que se producen dentro de la casa y a través de ella.
Desde el exterior la sensación será el contraste entre la naturaleza exuberante e intranquila y la obra
humana expresada en formas simples y puras.
He tenido que seguir un largo razonamiento para explicarte esto. A nosotros se nos apareció de golpe
después de un profundo estudio del problema.
Ahora comprenderás lo que es hacer verdadera arquitectura. ¿Es completamente distinto de lo que te
imaginabas, no? Se proyecta sin prejuicios, sin el deseo de usar tal o cual forma, material o color, y se sigue
un proceso que yendo de lo general a lo particular, empieza en una concepción amplia como la que te he
descripto y termina en el estudio de los detalles.
La necesidad de levantar la casa sobre el suelo (en este caso sobre columnas delgadas pues estamos
convencidos que para este caso son el mejor elemento), nos comprueba una vez mas la razón de nuestras
propias ideas sobre la arquitectura espacial. Es decir que hay que hacer francamente arquitectura en el
espacio, con toda libertad. La necesidad y conveniencia del suelo libre, tan inteligente demostrada por Le
Corbusier refuerzan nuestra teoría de la arquitectura espacial, pues esta tiene como consecuencia la
posibilidad de no cubrir el suelo.
Te adjunto un plano de los terrenos donde esta dibujado el espacio que ocuparían 4 casas "normales" en el
terreno de papá y en el tuyo. Si cubrimos el suelo con todo eso figúrate lo que queda ¡Imagínate lo que seria
si se te ocurriese hacer 1 o 2 casas mas!
Con la obra para papá sucedió lo mismo, nos fuimos al espacio sin buscarlo, ha sido la solución natural.
Pero para proyectar así se precisa una completa libertad de espíritu.
Tu me decía: ¿Por qué no colocan la casa sobre un terraplen de tierra?
Con tal terraplen crearías otra sensación, que seria de orden natural pero creada por el hombre, es decir
híbrida. El hombre debe crear sensaciones de orden humano. Fabricar una loma falsa es querer que crear
naturaleza y eso esta mal.
Además para el terraplen se necesitarían 2000m3 de tierra y un trabajo enorme.
Lo peor no seria eso sino que al quedar la casa apoyada en el suelo desaparecería todo el juego de
sensaciones conseguido, y la razón de ser del proyecto, como ya te lo demostré.
Con estas explicaciones, y las perspectivas en colores nos hemos tomado un trabajo completamente fuera
de lo usual aun para concursos y cosas por el estilo, porque tenemos un intéres enorme en ser
comprendidos. Nuestra actitud, tan intransigente con nosotros mismo, se presta a ser tomada como
intransigente con los demás. Por eso queremos explicarnos a fondo, y mostrar a que profundas razones
obedece. Se haga o no se haga la casa, queremos dejar demostrada una enorme buena voluntad, un
estudio y un trabajo excepcional, y una dedicación debida no solo al interés por nuestra obra sino al cariño
por el propietario.
Espero que después de esta larga carta te habrás dado cuenta de lo siguiente:
1º-de lo que significa la arquitectura en esta época.
2º-de la jerarquía de la obra de arte
3º-de la imposibilidad, para el arquitecto verdadero, de plegarse a "gustos" de clientes, cuando su función es
buscar la expresión de su época
4º-de que hay una diferencia enorme entre vivir en una casa llena de sensaciones e intenciones y en otra
que no es mas que un conglomerado de cuartos
5º-que si se plantea bien un problema su solución es fácil y económica
6º-del sentido de nuestro proyecto
También deseo que hayas comprendido nuestra posición en la vida y si desinteres. Esta llena de
dificultades y renunciamientos, pero estamos resignados de antemano, porque no hemos elegido el camino
fácil del éxito sino el difícil camino de la búsqueda y la honestidad, y sabemos perfectamente a lo que
vamos y los sacrificios de toda índole que siempre tendremos que hacer. Uno de los peores es sin duda no
tener independencia económica, con todo ni eso nos apartara de nuestra línea de conducta. Si es muy
desagradable a los ojos del mundo indigna, estar dependiendo de todo y de todos, peor es traicionarse y
venderse.
Estamos trabajando mucho en esta casa y hemos estudiado muchos partidos, y cada vez hemos llegado a
la conclusión de que el proyecto que les mostré es el único que esta bien para el lugar, las necesidades de
ustedes y las posibilidades económicas. Esto te lo digo con toda convicción y por tu interés, y no por
imponértelo.
Al contrario, se el proyecto sigue no gustándote, no seré yo quien se empeñe en encajártelo a disgusto tuyo.
Pero es necesario que comprendas que yo no puedo apartarme de las ideas y principios de que te hable.
No te olvides de que nosotros no tenemos un papel pasivo, de admiradores o simpatizantes de una idea
sino el papel activo y de gran responsabilidad de productores, y que hay gente, especialmente entre los
jóvenes, que tienen sus esperanzas puestas en nosotros. Esta es una época en la cual hay que sacar al
mundo de lo frívolo, de la moda y de muchas otras formas de materialismo. Luchar contra el dinero y sin él
en un mundo que en él se basa es casi imposible, nosotros probablemente ni alcancemos los resultados,
pero abriremos la puerta a las nuevas generaciones.
Esto nos exige grandes sacrificios, y no es de los menores el no poder hacer el gusto a gente que nos exige
como realizadores de su sueño dorado. Especialmente al tratarse de un hermano. Yo te haria el gusto en
cualquier cosa, Mario, pero en esto no puedo, honestamente no puedo y se me parte el alma al decírtelo
porque eres un hermano a quien quiero mucho. Quizás algún día llegues a sentirte orgulloso de nuestra
actitud.
Ya sabes, si no les gusta la casa diganmelo sin vueltas. Estas en la mas absoluta libertad respecto a mi. Yo
mismo, si quieres, te buscare un arquitecto que tenga la habilidad para proyectar, mas de lo que
habitualmente se llama "gusto" y que sea decente, o menos indecente que la generalidad, y que se preste a
hacer la casa que ustedes quieran. Yo explicare lo que ustedes quieren y lo que les gusta, lo se
perfectamente, así les ahorrare trabajo a todos. No faltan "fabricantes de casas" ni especialistas en "estilos".
Como esa clase de proyectos se hace volando, no habrá atraso ninguno. Además me ofrezco a revisarte la
casa y controlártela todas las veces que quieras.
Estoy seguro de que seguiremos tan amigos como antes, o mas, después de estas explicaciones tan
sinceras.
Un abrazo de A.W.
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"Carta de Atenas" OTROS
ARTÍCULOS
por Le Corbusier.
ENTREVISTAS
RELATOS
OTROS IDIOMAS
manifiesto urbanístico redactado en el IV Congreso POESÍA
Internacional de Arquitectura Moderna (CIAM)
celebrado a bordo del Patris II en 1933 en la ruta
Marsella-Atenas-Marsella (el congreso no había DOCUMENTOS
podido celebrarse en Moscú por problemas con los
organizadores soviéticos) siendo publicado en 1942
por Le Corbusier
LA CIUDAD Y SU REGIÓN buscar
1
La ciudad no es más que una parte del conjunto
económico, social y político que constituye la
región.
La unidad administrativa raramente coincide con la
unidad geográfica, esto es, con la región. La
delimitación territorial administrativa de las
ciudades fue arbitraria desde el principio o ha
pasado a serlo posteriormente, cuando la
aglomeración principal, a consecuencia de su
crecimiento ha llegado a alcanzar a otros
municipios, englobándolos a continuación, dentro
de sí misma. Esta delimitación artificial se opone a
una buena administración del nuevo conjunto.
Pues, efectivamente, algunos municipios
suburbanos han adquirido inesperadamente un
valor, positivo o negativo, imprevisible, ya sea por
convertirse en barrios residenciales de lujo, ya por
instalarse en ellos centros industriales intensos, ya
por reunir a poblaciones obreras miserables. Los
límites administrativos que compartimentan el
complejo urbano se convierten entonces en algo
paralizador. Una aglomeración constituye el núcleo
vital de una extensión geográfica cuyo límite está
constituido únicamente por la zona de influencia de
otra aglomeración. Sus condiciones vitales están
determinadas por las vías de comunicación que
permiten realizar los necesarios intercambios y que
la vinculan íntimamente a su zona particular. No se
puede considerar un problema urbanístico más que
remitiéndose constantemente a los elementos
constitutivos de la región y principalmente a su
geografía, que está llamada a desempeñar en esta
cuestión un papel determinante: las divisorias de
aguas y los montes vecinos dibujan un contorno
natural que confirman las vías de circulación
inscritas naturalmente en el suelo. No es posible
emprender acción alguna si no se ajusta al destino
armonioso de la región. El plan de la ciudad no es
más que uno de los elementos de este todo que
constituye el plan regional.
Yuxtapuestos a lo económico, a lo social y a lo
político, los valores de orden psicológico y
fisiológico ligados a la persona humana introducen
en el debate preocupaciones de orden individual y
de orden colectivo. La vida solamente se despliega
en la medida en que concuerdan los dos principios
contradictorios que rigen la personalidad humana:
el individual y el colectivo.
Aislado, el hombre se siente desarmado; por eso se
vincula espontáneamente a un grupo. Abandonado
a sus propias fuerzas, sólo construiría su choza y
llevaría, en la inseguridad, una vida de peligros y
fatigas agravados por todas las angustias de la
soledad. Incorporado al grupo, siente pesar sobre
él la coerción de una disciplina inevitable, pero en
cambio se encuentra seguro, en cierta medida
frente a la violencia, la enfermedad y el, hambre;
puede pensar en mejorar su casa y también
satisfacer su profunda necesidad de vida social. El
hombre, convertido en elemento constituyente de
una sociedad que le sostiene, colabora directa o
indirectamente en las mil empresas que aseguran
su vida física y desarrollan su vida espiritual. Sus
iniciativas se tornan más fecundas, y su libertad,
mejor defendida, sólo se detiene donde podría
amenazar a la de otro. Si las empresas del grupo
son acertadas, la vida del individuo se ensancha y
se ennoblece por ello. Pero si predominan la
pereza, la necedad y el egoísmo, el grupo, presa
de anemia y de desorden, sólo proporciona
rivalidades, odio y desencanto a cada uno de sus
miembros. Un plan es acertado cuando permite una
colaboración fecunda procurando el máximo de
libertad individual. Resplandor de la persona en el
marco del civismo.
Estas constantes psicológicas y biológicas
experimentarán la influencia del medio: situación
geográfica y topográfica, situación economica, y
situación política. En primer lugar, la situación
geográfica y topográfica, la índole de los
elementos, agua y tierra, la naturaleza, el suelo,
el clima...
La geografía y la topografía desempeñan un papel
de considerable importancia en el destino de los
hombres. No hay que olvidar jamás que el sol
domina, imponiendo su ley, todo empeño que tenga
por objeto la salvaguarda del ser humano.
Llanuras, colinas y montañas contribuyen también
a modelar una sensibilidad y a determinar una
mentalidad. Si el montañés desciende gustoso
hacia la llanura, el hombre del llano rara vez
remonta los valles y difícilmente cruza los collados.
Son las crestas de los montes las que han
delimitado las zonas de agrupamiento, donde, poco
a poco, reunidos por costumbres y usos comunes,
unos hombres se han constituido en poblaciones.
La proporción de los elementos tierra y agua, ya
sea que actúe en superficie, contraponiendo las
regiones lacustres o fluviales a las extensiones de
estepas, ya sea que se exprese en espesura,
dando aquí pastos grasos y allá landas o desiertos,
modela, a su vez, unas actitudes mentales que
quedarán inscritas en las empresas y hallarán
expresión en la casa, en el pueblo o en la ciudad.
Según la incidencia del sol sobre la curva
meridiana, las estaciones se empujan brutalmente
o se suceden en una transición imperceptible, y
aunque la Tierra , en su continua redondez, de
parcela en parcela, ignora las rupturas, surgen
innumerables combinaciones, cada una de las
cuales tiene sus particulares caracteres. Por
último, las razas, con sus variadas religiones o
filosofías, multiplican la diversidad de las empresas
humanas, proponiendo cada una de ellas su
personal manera de ver y su personal razón de
vivir.
En segundo lugar, la situación económica. Los
recursos de la región, contactos naturales o
artificiales con el exterior...
La situación económica, riqueza o pobreza, es uno
de los grandes resortes de la vida, y determina el
movimiento hacia el progreso o hacia la regresión.
Desempeña el papel de un motor que, según la
fuerza de sus pulsaciones, introduce la
prodigalidad, aconseja la prudencia o impone la
sobriedad; la situación económica condiciona las
variaciones que dibujan la historia del pueblo, de la
ciudad o del país. La ciudad circundada por una
región cubierta de cultivos tiene él avituallamiento
asegurado. La que dispone de un subsuelo precioso
se enriquece con materias que podrán servirle de
moneda de cambio, sobre todo si está dotada de
una red de circulación suficientemente abundante
que le permita entrar en contacto útil con sus
vecinos, próximos o lejanos. Aunque la tensión del
resorte económico depende en parte de
circunstancias invariables, puede ser modificada a
cada instante por la aparición de fuerzas
imprevistas, a las cuales el azar o la iniciativa
humana pueden convertir en productivas o dejar
que sean inoperantes. Ni las riquezas latentes, que
es necesario querer explotar, ni la energía
individual, tienen un carácter absoluto. Todo es
movimiento, y lo económico, en fin de cuentas, no
es más que un valor momentáneo.
En tercer lugar, la situación política; sistema
administrativo.
Es éste un fenómeno más variable que cualquier
otro; es signo de la vitalidad del país, expresión de
una sabiduría que alcanza su apogeo o que llega a
la decadencia... Si la política es por naturaleza
esencialmente móvil, su fruto, el sistema
administrativo, posee, en cambio, una estabilidad
natural que le permite una permanencia en el
tiempo más dilatada y que no se presta a
modificaciones excesivamente frecuentes. Siendo
expresión de la política móvil, su perduración
queda, en cambio, asegurada por su propia
naturaleza y por la fuerza misma de las cosas. Se
trata de un sistema que, dentro de límites
bastante poco flexibles, rige uniformemente el
territorio y la sociedad, les impone sus
reglamentaciones y, al actuar regularmente sobre
todas las palancas de mando, determina
modalidades de acción uniformes en el conjunto del
país. Este marco, económico y político, aun en el
caso de que su valor haya sido confirmado por el
uso durante algún tiempo, puede ser alterado en
cualquier momento, ya sea en una de sus partes o
en su conjunto. A veces, basta un descubrimiento
científico para suscitar la ruptura del equilibrio,
para hacer que se manifieste el desacuerdo entre
el sistema administrativo de ayer y las imperiosas
realidades de hoy. A veces ocurre que algunas
comunidades, que han sabido renovar su marco
particular, resultan ahogadas por el marco general
del país. Este último, por su parte, puede
experimentar directamente el asalto de las grandes
corrientes mundiales. Ningún marco administrativo
puede aspirar a la inmutabilidad.
Ciertas circunstancias particulares han
determinado los caracteres de la ciudad a lo largo
de la historia: la defensa militar, los
descubrimientos científicos, las sucesivas
administraciones, el desarrollo progresivo de las
comunicaciones y de los medios de transporte
(rutas terrestres, fluviales o marítimas,
ferrocarriles y rutas aéreas).
La historia se halla inscrita en los trazados y en las
arquitecturas de las ciudades. Lo que subsiste de
los primeros constituye el hilo conductor que, junto
con los textos y documentos gráficos, permite
representar las sucesivas imágenes del pasado.
Los móviles que dieron nacimiento a las ciudades
fueron de diversa naturaleza. A veces era el valor
defensivo. Y la cumbre de un peñasco o el
meandro de un río contemplaban el nacimiento de
un burgo fortificado. A veces era el cruce de dos
caminos lo que determinaba el emplazamento de la
primera fundación. La forma de la ciudad era
incierta, casi siempre de perímetro circular o
semicírculo. Cuando se trataba de una villa de
colonización, se organizaba como un campamento,
según unos ejes que se cortaban formando ángulo
recto, y estaba rodeada de empalizadas
rectilíneas. En ella todo se ordenaba según la
proporción, la jerarquía y la conveniencia. Los
caminos se alejaban de las puertas del recinto y
seguían oblicuamente hacia objetivos lejanos. En el
dibujo de las ciudades se advierte todavía el primer
núcleo apretado del burgo, los sucesivos
cinturones y el trazado de caminos divergentes.
Allí se apretujaban los hombres, que encontraban,
según su grado de civilización, una dosis variable
de bienestar. En un lugar, unas reglas
profundamente humanas dictaban la elección de
los dispositivos; en otro, coerciones arbitrarias
daban a luz flagrantes injusticias. Llegó la hora del
maquinismo. A una medida milenaria que hubiera
podido creerse inmutable, la velocidad del paso
humano, vino a añadirse otra medida, en plena
evolución: la velocidad de los vehículos mecánicos.
Las razones que presiden el desarrollo de las
ciudades están, pues, sometidas a cambios
continuos.
Crecimiento o decrecimiento de una población,
prosperidad o decadencia de la ciudad, rotura de
recintos que resultaban ya sofocantes, nuevos
medios de comunicación que ampliaban la zona de
intercambios, beneficios o desgracias de la política
adoptada o de aquella cuyas consecuencias se
padecen, aparición del maquinismo, todo ello no es
más que movimiento. A medida que pasa el tiempo,
en el patrimonio del grupo, sea éste una ciudad, un
país o la humanidad entera, se van inscribiendo
nuevos valores; con todo la vejez alcanza un día a
todo conjunto de construcciones o de caminos. La
muerte no sólo les llega a los seres vivos, sino
también a sus obras. ¿Quién decidirá lo que debe
subsistir y lo que ha de desaparecer? El espíritu de
la ciudad se ha formado en el curso de los años;
simples edificaciones han cobrado un valor eterno
en la medida en que simbolizan el alma colectiva;
son la osamenta de una tradición que, sin
pretender limitar la amplitud de los progresos
futuros, condiciona la formación del individuo tanto
como el clima, la co marca, la raza o la costumbre.
La ciudad, por ser una «patria chica», lleva en sí
un valor moral que pesa y que se halla
indisolublemente unido a ella.
El advenimiento de la era del maquinismo ha
provocado inmensas perturbaciones en el
comportamiento de los hombres, en su
distribución sobre la tierra y en sus actividades
mismas; movimiento irrefrenado de concentración
en las ciudades al amparo de las velocidades
mecánicas; evolución brutal y universal sin
precedentes en la historia. El caos ha hecho su
entrada en las ciudades.
El empleo de la máquina ha transformado por
completo las condiciones del trabajo. Ha roto un
equilibrio milenario asestando un golpe mortal al
artesonado vaciando los campos, engrosando las
ciudades y, al echar a perder armonías seculares,
perturbando las relaciones naturales que existían
entre el hogar y los lugares de trabajo. Un ritmo
furioso, unido a una desalentadora precariedad,
desorganiza las condiciones de la vida al oponerse
a la conformidad de las necesidades
fundamentales. Las viviendas abrigan mal a las
familias, corrompen su vida íntima; y el
desconocimiento de las necesidades vitales, tanto
físicas como morales, da fruto envenenado:
enfermedad, decadencia, rebelión. El mal es
universal; se expresa, en las ciudades, por un
hacinamiento que las hace presa del desorden, y,
en el campo, por el abandono de numerosas
tierras.
SEGUNDA PARTE
ESTADO ACTUAL DE LAS CIUDADES. CRíTlCAS Y
REMEDIOS
En el interior del núcleo histórico de las ciudades,
así como en determinadas zonas de expansión
industrial del siglo XIX, la población es demasiado
densa (se llega a sumar hasta mil e incluso mil
quinientos habitantes por hectárea).
La densidad, relación entre las cifras de la
población y la superficie que ésta ocupa, puede
mortificarse totalmente por la altura de las
edificaciones. Hasta el presente, sin embargo, la
técnica de la construcción había limitado la altura
de las casas aproximadamente a los seis pisos. La
densidad admisible para las construcciones de esta
naturaleza es de 250 a 300 habitantes por
hectárea. Cuando esta densidad alcanza, como
ocurre en numerosos barrios, 600, 800 e incluso
1.000 habitantes, entonces se trata de tugurios,
caracterizados por los siguientes signos: 1.
Insuficiencia de la superficie habitable por persona;
2. Mediocridad de las aperturas al exterior; 3. Falta
de sol (orientación al norte o consecuencias de la
sombra que cae en la calle o en el patio); 4.
Vetustez y presencia permanente de gérmenes
mórbidos (tuberculosis); 5. Ausensia o insuficiencia
de instalaciones sanitarias; 6. Promiscuidad debida
a la disposición interior de la vivienda, a la mala
ordenación del inmueble o a la presencia de
vecindades molestas. El núcleo de las ciudades
antiguas, bajo la coerción de los cinturones
militares, generalmente estaba lleno de
construcciones apretadas y privado de espacio. En
compensación, con todo, pasada la puerta del
recinto, eran inmediatamente accesibles los
espacios verdes que daban lugar, cerca, a un aire
de calidad. En el curso de los siglos, se añadieron
anillos urbanos, sustituyendo la vegetación por la
piedra y destruyendo las superficies verdes, los
pulmones de la ciudad. En estas condiciones, las
grandes densidades de población significan el
malestar y la enfermedad permanentes.
10
En los sectores urbanos congestionados, las
condiciones de habitabilidad son nefastas por falta
de espacio suficiente para el alojamiento, por falta
de superficies verdes disponibles y, finalmente,
por falta de cuidados de mantenimiento para las
edificaciones (explotación basada en la
especulación). Estado de cosas agravado todavía
más por la presencia de una población con nivel
de vida muy bajo, incapaz de adoptar por sí
misma medidas defensivas (la mortalidad llega a
alcanzar el veinte por ciento).
Lo que constituye el tugurio es el estado interior
de la vivienda, pero la miseria de ésta se prolonga
en el exterior por la estrechez de las calles
sombrías y la carencia total de espacios verdes,
creadores de oxígeno, que tan propicios serían
para el recreo de los niños. Los gastos empleados
en una construcción erigida hace siglos han sido
amortizados desde hace mucho tiempo; sin
embargo, sigue tolerándose que quien la explota
pueda considerarla aún, en forma de vivienda,
como una mercancía negociable. Aunque su valor
de habitabilidad sea nulo, sigue proporcionando,
impunemente y a expensas de la especie, una
renta importante. Un carnicero que vendiera carne
corrompida sería condenado, pero el código
permite imponer alojamientos corrompidos a las
poblaciones pobres. En aras al enriquecimiento de
unos cuantos egoístas, se tolera que una
mortalidad pavorosa y toda clase de enfermedades
hagan pesar sobre la colectividad una carga
aplastante.
11
El crecimiento de la ciudad devora
progresivamente las superficies verdes, limítrofes
de sus sucesivas periferias. Este alejamiento cada
vez mayor de los elementos naturales aumenta en
igual medida el desorden de la higiene.
Cuanto más crece la ciudad, menos se respetan
las «condiciones naturales». Por «condiciones
naturales» se entiende la presencia, en proporción
suficiente, de ciertos elementos indispensables
para los seres vivos: sol, espacio, vegetación. Un
ensanchamiento incontrolado ha privado a las
ciudades de estos alimentos fundamentales de
orden tanto psicológico como fisiológico. El
individuo que pierde contacto con la naturaleza
sufre un menoscabo y paga muy caro, con la
enfermedad y la decrepitud, una ruptura que
debilita su cuerpo y arruina su sensibilidad,
corrompida por las alegrías ilusorias de la urbe. En
tal orden de ideas, en el curso de los últimos cien
años se ha colmado la medida, y no es éste el
menor de los males que afligen al mundo en la
actualidad.
12
Las construcciones destinadas a vivientes se
hallan repartidas por la superficie de la ciudad, en
contradicción con las necesidades de la higiene.
El primer deber del urbanismo es el de adecuarse a
las necesidades fundamentales de los hombres. La
salud de cada uno depende, en gran parte, de su
sumisión a las «condiciones naturales». El sol, que
preside todo proceso de crecimiento, debería
penetrar en el interior de cada vivienda para
esparcir en ella sus rayos, sin los cuales la vida se
marchita. El aire, cuya calidad asegura la presencia
de vegetación, debería ser puro, liberado de los
gases nocivos y del polvo suspendidos en él.
Habría, por último, que distribuir con largueza el
espacio. No hay que olvidar que la sensación de
espacio es de orden psicofisiológico, y que la
estrechez de las calles o la estrangulación de las
avenidas crean una atmósfera que es tan malsana
para el cuerpo como deprimente para el espíritu. El
IV Congreso CIAM, celebrado en Atenas, ha hecho
suyo el postulado siguiente: el sol, la vegetación y
el espacio son las tres materias primas del
urbanismo. La adhesión a este postulado permite
juzgar las cosas existentes y apreciar las
proposiciones nuevas desde un punto de vista
verdaderamente humano.
13
Los barrios más densos se hallan en las zonas
menos favorecidas (vertientes mal orientadas,
sectores invadidos por neblinas o gases
industriales, accesibles a las inundaciones, etc.).
Todavía no se ha promulgado legislación alguna
para fijar las condiciones de la habitación moderna,
condiciones que no solamente deben garantizar la
protección de la persona humana sino incluso darle
los medios para un perfeccionamiento creciente.
Así, el suelo de las ciudades, los barrios de
viviendas, los alojamientos se distribuyen, según la
ocasión, al azar de los intereses más inesperados
y, a veces, más bajos. Un geómetra municipal no
vacilará en trazar una calle que privará de sol a
millares de viviendas. Ciertos ediles, por desgracia,
considerarán natural asignar para la edificación de
un barrio obrero una zona descuidada hasta
entonces por invadirla las nieblas, porque la
humedad es excesiva allí o porque pululan los
mosquitos... Se estimará que una vertiente norte,
que jamás ha atraído a nadie a causa de su
orientación, o que un terreno envenenado por el
hollín, la carbonilla o los gases nocivos de una
industria, ruidosa a veces, siempre será bueno
para instalar en él a esas poblaciones
desarraigadas y sin vínculos sólidos a las que se da
el nombre de peonaje.
14
Las construcciones aireadas (viviendas
acomodadas) ocupan las zonas favorecidas, al
abrigo de vientos hostiles, con vistas seguras y
graciosos desahogos sobre perspectivas
paisaiistas: lago, mar, montes, etc., y con
abundante exposición al sol.
Las zonas favorecidas están ocupadas
generalmente por las residencias de lujo; así se
demuestra que las aspiraciones instintivas del
hombre le inducen a buscar, siempre que se lo
permiten sus medios, unas condiciones de vida y
una calidad de bienestar cuyas raíces se hallan en
la naturaleza misma.
15
Esta distribución parcial de la vivienda está
sancionada por el uso y por unas disposiciones
municipales que se consideran justificadas:
zonificación.
La zonificación es la operación que se realiza sobre
un plano urbano con el fin de asignar a cada
función y a cada individuo su lugar adecuado.
Tiene como base la necesaria discriminación de las
diversas actividades humanas, que exigen cada
una su espacio particular: locales de vivienda,
centros industriales o comerciales, salas o terrenos
destinados al esparcimiento. Pero si la fuerza de
las cosas diferencia la vivienda rica de la vivienda
modesta, ningún derecho hay para violar unas
reglas que deberían ser sagradas reservando
solamente a los favorecidos por la fortuna el
beneficio de las condiciones necesarias para una
vida sana y ordenada. Es urgente y necesario
modificar determinados usos. Hay que hacer
accesible a cada uno, fuera de toda cuestión de
dinero, un cierto grado de bienestar mediante una
legislación implacable. Hay que prohibir para
siempre, por medio de una estricta reglamentación
urbana, que familias enteras se vean privadas de
luz, de aire y de espacio.
16
Las construcciones levantadas a lo largo de las
vías de comunicación y en las proximidades de los
cruces son perjudiciales para la habitabilidad:
ruidos, polvo y gases nocivos.
Si se pretende tener en cuenta esta prohibición,
en lo sucesivo deberán asignarse zonas
independientes a la habitación y a la circulación.
Entonces la casa dejará de estar soldada a la calle
a través de la acera. La vivienda se alzará en su
propio medio, donde disfrutará de sol, de aire puro
y de silencio. La circulación se desdoblará por
medio de vías de recorrido lento para uso de los
peatones y vías de recorrido rápido para uso de los
vehículos. Cada una de estas vías desempeñará su
función respectiva,aproximándose a las viviendas
sólo ocasionalmente.
17
El tradicional alineamiento de las viviendas al
borde de las calles sólo garantiza la exposición al
sol a una parte mínima de los alojamientos.
El alineamiento tradicional de los inmuebles a lo
largo de las calles implica una disposición obligada
del volumen edificado. Las calles paralelas u
oblicuas dibujan, al entrecruzarse, superficies
cuadradas o rectangulares, trapezoidales o
triangulares, de diversa capacidad, las cuales, una
vez edificadas, constituyen los «bloques». La
necesidad de iluminar el centro de estos bloques
da nacimiento a patios interiores de variadas
dimensiones. Las reglamentaciones municipales,
desgraciadamente, dejan a quienes buscan la
ganancia la libertad de limitar estos patios a
dimensiones verdaderamente escandalosas. Se
llega así al triste resultado siguiente: una fachada
de cada cuatro, con vistas a la calle o a un patio,
está orientada hacia el norte y no conoce el sol,
mientras que las otras tres, a consecuencia de la
angostura de las calles, de los patios, y de la
sombra que de ellos resulta, están igualmente
privadas a medias de él. El análisis revela que, en
las ciudades, la proporción de las fachadas no
soleadas varía entre la mitad y las tres cuartas
partes del total. En ciertos casos esta proporción
es más desastrosa todavía.
18
La distribución de las construcciones de uso
colectivo dependientes de la vivienda es arbitraria.
La vivienda proporciona abrigo a la familia, función
que constituye por sí sola todo un programa y que
plantea un problema cuya solución, que en otros
tiempos fue a veces feliz, hoy casi siempre se deja
al azar. Pero, fuera de la vivienda, y en sus
proximidades, la familia reclama, además, la
existencia de instituciones colectivas que sean
verdaderas prolongaciones suyas. Se trata de
centros de avituallamiento, servicios médicos,
guarderías, jardines de infancia y escuelas, a los
que hay que añadir las organizaciones intelectuales
y deportivas destinadas a proporcionar a los
adolescentes ocasión de trabajos o de juegos
apropiados para satisfacer las aspiraciones
particulares de esta edad, y, para completar los
«equipamientos de salud», los terrenos apropiados
para la cultura física y el deporte cotidiano de
cada uno. El carácter beneficioso de estas
instituciones colectivas es obvio, pero las masas
todavía no advierten claramente su necesidad. Su
realización apenas ha sido esbozada, de la manera
más fragmentaria y sin vinculación con las
necesidades generales de la vivienda.
19
Las escuelas, en particular, se hallan
frecuentemente situadas en vías de circulación Y
demasiado alejadas de las viviendas.
Las escuelas, limitando aquí el juicio a su programa
y a su disposición arquitectónica, se hallan, en
general, mal situadas en el interior del complejo
urbano. Al estar demasiado lejos de la vivienda,
ponen al niño en contacto con los peligros de la
calle. Por otra parte, casi siempre sólo se dispensa
en ellas la instrucción propiamente dicha, y el niño,
antes de los seis años, y el adolescente, cumplidos
los trece, se ven privados regularmente de las
organizaciones pre-escolares o post-escolares que
responderían a las más imperiosas necesidades de
su edad. El estado actual y la distribución del
terreno edificado se prestan mal a las innovaciones
mediante las cuales la infancia y la juventud no
solamente quedarían al amparo de numerosos
peligros, sino que incluso se las colocaría en las
únicas condiciones que permiten una formación
seria, capaz de garantizar, junto a la instrucción,
un pleno desarrollo tanto físico como moral.
20
Los suburbios se ordenan sin plan alguno y sin
vinculación normal con la ciudad.
Los suburbios son los descendientes degenerados
de los arrabales. El burgo era en otro tiempo una
unidad organizada en el interior de un recinto
militar. El arrabal, adosado al exterior, construido a
lo largo de una vía de acceso, falto de
protecciones, era el aliviadero de las poblaciones
demasiado numerosas, las cuales debían, de buen
grado o por fuerza, adaptarse a su inseguridad.
Cuando la creación de un nuevo recinto militar
llegaba a encerrar un arrabal en el seno de la
ciudad, se dislocaba por vez primera la regla
normal de los trazados. La era del maquinismo se
caracteriza por el suburbio, terreno sin trazado
definido donde se vierten todos los residuos, donde
se hacen todas las tentativas, donde a menudo se
instala el artesonado más modesto con sus
industrias, consideradas provisionales a priori, pero
algunas de las cuales experimentarán un
crecimiento gigantesco. El suburbio es símbolo a la
vez del fracaso y del intento. Es una especie de
espuma que bate los muros de la ciudad. En el
transcurso de los siglos XIX y XX, la espuma se ha
convertido primero en marea y después en
inundación. Ha comprometido seriamente el destino
de la ciudad y sus posibilidades de crecer según
una regla. El suburbio, sede de una población
indecisa, destinada a sufrir numerosas miserias,
caldo de cultivo de la revuelta, con frecuencia es
diez o cien veces más extenso que la ciudad. En
ese suburbio enfermo, en el que la función
distancia-tiempo plantea una difícil cuestión que
está por resolver, hay quien trata de hacer
ciudades-jardín. Paraísos ilusorios, solución
irracional. El suburbio es un error urbanístico,
extendido por todo el universo y que en América se
ha llevado hasta sus últimas consecuencias.
Constituye uno de los peores males de la época.
21
Se ha tratado de incorporar los suburbios en el
ámbito administrativo.
i Demasiado tarde! El suburbio ha sido incorporado
tardíamente en el ámbito administrativo. Pues, en
toda su amplitud, el código, imprevisor, ha dejado
que se establecieran los derechos, por él
declarados imprescriptibles, de la propiedad. El
detentador de un solar en el que ha surgido una
barraca, un cobertizo o un taller sólo puede ser
expropiado tras múltiples dificultades. La densidad
de la población es muy escasa allí, y el suelo
apenas se halla explotado; a pesar de todo, la
ciudad está obligada a proporcionar a la extensión
de los suburbios los servicios necesarios:
carreteras, canalizaciones, medios de
comunicación rápidos, alumbrado y limpieza,
servicios hospitalarios o escolares, etc. Resulta
sorprendente la desproporción entre los gastos
ruinosos que tantas obligaciones causan y la
escasa contribución que puede aportar a ellos una
población dispersa. Cuando interviene la
Administración para enderezar lo hecho, tropieza
con obstáculos insoportables y se arruina en vano.
La Administración debe apoderarse de la gestión
del suelo que rodea a la ciudad antes del
nacimiento de los suburbios, al objeto de
garantizarle los medios necesarios para un
desarrollo armonioso.
22
A menudo los suburbios no son más que una
aglomeración de barracas donde la indispensable
viabilidad resulta difícilmente rentable.
Casitas mal construidas, barracas de planchas,
cobertizos en los que se mezclan mejor o peor los
más imprevistos materiales, dominio de pobres
diablos que agitan los remolinos de una vida sin
disciplina: eso es el suburbio. Su fealdad y tristeza
es la vergüenza de la ciudad a la que rodea. Su
miseria, que obliga a malgastar los caudales
públicos sin el contrapeso de unos recursos
fiscales suficientes, es una carga aplastante para
la colectividad. Los suburbios son la sórdida
antecámara de las ciudades; aferrados a las
grandes vías de acceso por sus callejuelas, hacen
que la circulación en ellas sea peligrosa; vistos
desde el aire, exhiben a la mirada menos avisada el
desorden y la incoherencia de su distribución;
atravesados por el ferrocarril, son una desilusión
penosa para el viajero atraído por la reputación de
la ciudad.
23
En lo sucesivo, los barrios de viviendas deben
ocupar Ios mejores emplazamientos en el espacio
urbano, aprovechando la topografía, teniendo en
cuenta el clima y disponiendo de la insolación más
favorable y de los espacios verdes oportunos.
Las ciudades, tal como existen hoy, se construyen
en condiciones contrarias al bien público y privado.
La historia muestra que su creación y su desarrollo
tuvieron razones profundas escalonadas a lo largo
del tiempo, y que, en el transcurso de los siglos,
no solamente han crecido sino que se han
renovado; lo han hecho, además, siempre sobre el
mismo suelo. La era de la máquina, al modificar
brutalmente ciertas condiciones centenarias, las
ha conducido al caos. Nuestra tarea actual
consiste en arrancarlas del desorden mediante
planes en los que se escalonarán en el tiempo los
distintos proyectos. El problema del alojamiento,
de la vivienda, tiene la primacía sobre todos los
demás. A ello hay que reservar los mejores
emplazamientos de la ciudad, y si éstos se han
echado a perder por la indiferencia o el ánimo de
lucro, hay que poner en acción todo lo que sea
necesario para recuperarlos. Varios factores deben
concurrir a mejorar la vivienda. Hay que buscar
simultáneamente las mejores vistas, el aire más
salubre teniendo en cuenta los vientos y las
brumas, las vertientes mejor orientadas; por
último, hay que utilizar las superficies verdes
existentes, crearlas si faltan o reconstruirlas si han
sido destruidas.
24
La determinación de las zonas de habitación debe
estar dictada por razones de higiene.
Las leyes de la higiene, universalmente
reconocidas, elevan una grave requisitoria contra
el estado sanitario de las ciudades. Pero no basta
con formular un diagnóstico, ni siquiera con
descubrir una solución: también es preciso que las
autoridades responsables la impongan. En nombre
de la salud pública deberían ser condenados barrios
enteros. Los unos, fruto de una especulación
precoz, sólo merecen la piqueta; otros, a causa de
los recuerdos históricos o de los elementos de
valor artístico que encierran, deben ser
parcialmente respetados; existen medios para
salvar lo que merece ser salvado pese a destruir
sin piedad cuanto constituye un peligro. No basta
con sanear las viviendas: hay que crear y ordenar,
además, sus prolongaciones exteriores, los locales
de educación física y diversos terrenos deportivos,
señalando de antemano en el plan general los
emplazamientos que serán reservados para ello.
25
Deben imponerse densidades razonables según las
formas de habitación que ofrece la propia
naturaleza del terreno.
Las densidades de población de una ciudad deben
ser dictadas por las autoridades. Pueden variar
según la afectación del suelo urbano y dar, según
su número, una ciudad ampliamente extendida o
contraída sobre sí misma. Fijar las densidades
urbanas es acometer una empresa cargada de
consecuencias. Cuando apareció la era de la
máquina las ciudades se desarrollaron sin freno ni
control. El abandono es la única explicación válida
de este crecimiento desmesurado y absolutamente
irracional que es una de las causas de su
desgracia. Las ciudades, tanto para nacer como
para crecer, tienen razones particulares que deben
ser estudiadas, llegando a unas previsiones que
abarquen cierto espacio de tiempo: cincuenta
años, por ejemplo. Podrá operarse así con una
determinada cifra de población a la que será
preciso darle alojamiento, sabiendo en qué espacio
útil; habrá que prever qué relación «tiempo-
distancia» le corresponderá cada día; habrá que
determinar la superficie y la capacidad necesarias
para la realización de este programa de cincuenta
años. Cuando se han fijado la cifra de la población
y las dimensiones del terreno, queda determinada
la «densidad».
26
Debe señalarse un número mínimo de horas de
exposición al sol para toda vivienda.
La ciencia, al estudiar las radiaciones solares, ha
descubierto que son indispensables para la salud
humana y también que, en ciertos casos, podrían
ser perjudiciales para ella. El sol es el señor de la
vida. La medicina ha demostrado que donde no
entra el sol, se instala la tuberculosis; exige situar
de nuevo al individuo, en la medida de lo posible,
en «condiciones naturales». En toda vivienda debe
penetrar el sol unas horas al día, incluso durante la
estación menos favorecida. La sociedad no
tolerará que familias enteras se vean privadas de
sol y condenadas por ello a languidecer. Todo
plano de edificio en el que una sola vivienda se
halle orientada exclusivamente hacia el norte, o
privada de sol por las sombras proyectadas sobre
ella, será rigurosamente condenado. Hay que exigir
de los constructores, un plano que demuestre que
durante el solsticio de invierno el sol penetra en
todas las viviendas dos horas diarias como mínimo.
Sin esto, se negará la licencia de construcción.
Introducir el sol es el nuevo y más imperioso deber
del arquitecto.
27
Debe prohibirse la alineación de las viviendas a lo
largo de las vías de comunicación.
Las vías de comunicación, es decir, las calles de
nuestras ciudades, tienen distintos fines. Soportan
las más distintas cargas deben servir tanto a la
marcha de los peatones como al tránsito,
entrecortado por detenciones intermitentes, de
vehículos rápidos de transporte colectivo,
autobuses tranvías, o al tráfico más rápido aún de
los camiones o de los automóviles particulares. Las
aceras, creadas en la época de los caballos y sólo
tras la introducción de las carrozas, para evitar los
atropellos, son un remedio irrisorio a partir del
momento en que las velocidades mecánicas han
introducido en las calles una auténtica amenaza de
muerte. La ciudad actual abre las innumerables
puertas de sus casas sobre esta amenaza y sus
innumerables ventanas a los ruidos, al polvo y a los
gases nocivos que son el producto de una
circulación mecánica intensa. Semejante estado de
cosas exige una modificación radical: hay que
separar la velocidad del peatón, de 4 km por hora,
y las velocidades mecánicas, de 50 a 100 km por
hora. Las viviendas serán alejadas de las
velocidades mecánicas, canalizándose éstas por un
cauce particular mientras que el peatón dispondrá
de caminos directos o de paseos reservados para
él.
28
Deben tenerse en cuenta los recursos de las
técnicas modernas para alzar construcciones
elevadas.
Cada época ha empleado para sus construcciones
la técnica que le dictaban sus recursos
particulares. Hasta el siglo XIX, el arte de construir
casas sólo conocía las paredes maestras de
piedras, ladrillos o tabiques de madera, y los
techos constituidos por vigas de madera. En el
siglo XIX, un periodo intermedio utilizó los perfiles
metálicos, finalmente llegaron, en el siglo XX, unas
construcciones homogéneas, de acero o de
cemento armado. Con anterioridad a esta
innovación, totalmente revolucionaria en la historia
de la edificación de las casas, los constructores no
podían levantar un inmueble por encima de los seis
pisos. En la actualidad ya no se hallan tan
limitados. Las construcciones alcanzan los sesenta
y cinco pisos o más. Falta determinar, mediante un
examen serio de los problemas urbanos, la altura
más conveniente para cada caso particular. En lo
que respecta a la vivienda, las razones que
postulan en favor de determinada decisión son: la
elección de la vista más agradable, la búsqueda del
aire más puro y de la más completa exposición al
sol, y, por último, la posibilidad de crear en las
proximidades inmediatas de la vivienda, las
instalaciones colectivas, los locales escolares, los
centros asistenciales y los terrenos de juego que
serán las prolongaciones de aquélla. Solamente
unas construcciones de una cierta altura pueden
dar feliz satisfacción a estas legítimas exigencias.
29
Las construcciones altas, situadas a gran
distancia unas de otras, deben liberar el suelo en
favor de grandes superficies verdes.
Pero es necesario, además, que esas edificaciones
estén situadas a grandes distancias las unas de las
otras, pues de otro modo su altura, lejos de
constituir una mejora, no haría más que agravar el
malestar existente; ése es el gran error cometido
en las ciudades de las dos Américas. La
construcción de una ciudad no puede abandonarse
sin programa a la iniciativa privada. La densidad de
su población debe ser lo suficientemente alta para
dar validez a la disposición de instalaciones
colectivas que sean una prolongación de las
viviendas. Fijada esta densidad, se admitirá una
cifra de la población presunta que permita calcular
la superficie reservada a la ciudad. Decidir acerca
del modo en que se efectuará la ocupación del
suelo, establecer la relación entre la superficie
edificada y los espacios libres o con plantas,
repartir el terreno necesario tanto para los
alojamientos particulares como para sus diversas
prolongaciones, asignar a la ciudad una superficie
que no podrá ser superada durante un período
determinado, todo ello constituye esa grave
operación que queda en manos de la autoridad: la
promulgación del «estatuto del suelo». De este
modo, en adelante la ciudad se construirá con
toda la seguridad, dejándose, dentro de los límites
de las reglas fijadas por ese estatuto, libertad
completa a la iniciativa particular y a la
imaginación del artista.
30
Las superficies libres son, en general,
insuficientes.
En el interior de algunas ciudades existen todavía
superficies libres. Son lo que ha sobrevivido,
milagrosamente en nuestra época, de las reservas
constituidas en el curso del pasado: parques que
rodean moradas señoriales, jardines contiguos a
mansiones burguesas, paseos sombreados que
ocupan el emplazamiento de un cinturón militar
desmantelado. Los dos últimos siglos han devorado
con ferocidad estas reservas, auténticos pulmones
de la ciudad, cubriéndolos de inmuebles y
sustituyendo el césped y los árboles por obras de
albañilería. En Otro tiempo, los espacios libres no
tenían más razón de ser que el solaz de unos
cuantos privilegiados. No había aparecido todavía
el punto de vista social que hoy da nuevo sentido
a su destino. Los espacios libres pueden ser la
prolongación directa o indirecta de las viviendas;
directa, si rodean a la residencia misma; indirecta
si están concentrados en grandes superficies
menos inmediatamente próximas. En ambos casos,
su destino será el mismo: ser la sede de las
actividades colectivas de la juventud y
proporcionar un terreno favorable para las
distracciones, los paseos o los juegos de las horas
de descanso.
31
Cuando las superficies libres tienen suficiente
extensión, a menudo están mal distribuidas y
resultan, por ello, poco útiles para la masa de los
habitantes.
Cuando las ciudades modernas cuentan con
superficies libres de suficiente extensión, éstas se
hallan emplazadas en la periferia o en el centro de
una zona residencial particularmente lujosa. En el
primer caso, alejadas de los lugares de residencia
popular, los ciudadanos sólo podrán servirse de
ellas los domingos y no tendrán influencia alguna
sobre la vida cotidiana, la cual continuará
desarrollándose en condiciones lastimosas. En el
segundo, quedarán prohibidas de hecho para la
multitud, al reducirse su función a la de
embellecimiento y sin desempeñar su papel de
prolongaciones útiles de la vivienda. Sea como
fuere, en este caso, el grave problema de la
higiene popular queda sin mejora alguna.
32
La ubicación periférica de las superficies libres no
se presta al mejoramiento de las condiciones de
habitabilidad en las zonas urbanas congestionadas.
El urbanismo está llamado a concebir las reglas
necesarias que garanticen a los ciudadanos más
condiciones de vida que salvaguarden no
solamente su salud física sino incluso su salud
moral, y que preserven la alegría de vivir que se
deriva de ello. Las horas de trabajo, tan a menudo
agotadoras en términos musculares o nerviosos,
deben ir seguidas, diariamente, de un número
suficiente de horas libres. Estas horas libres, que el
maquinismo aumentará infaliblemente, se dedicarán
a un reconfortante descanso en medio de
elementos naturales. El mantenimiento o la
creación de espacios libres son, pues, una
necesidad, y constituyen un problema de salud
pública para la especie. Es éste un tema que forma
parte integrante de los datos del urbanismo, y al
que los ediles deberían estar obligados a prestar
toda su atención. La justa proporción entre los
volúmenes edificados y los espacios libres es la
fórmula que, por sí sola, resuelve el problema de la
residencia.
33
Las raras instalaciones deportivas, en general, a
fin de emplazarlas en las proximidades de los
usuarios, estaban instaladas provisionalmente en
terrenos destinados a futuros barrios de viviendas
o industriales. Precariedad y trastornos
incesantes.
Algunas asociaciones deportivas, deseosas de
utilizar sus períodos semanales de descanso, han
encontrado un abrigo provisional en la periferia de
las ciudades; su existencia, sin embargo, no
reconocida oficialmente, es en general de lo más
precario. Cabe clasificar las horas libres o períodos
de esparcimiento en tres categorías: diarias,
semanales o anuales. Es preciso que las horas
libres cotidianas transcurran en las proximidades de
la vivienda. Las horas semanales libres permiten las
salidas de la ciudad y los desplazamientos
regionales. Las horas libres anuales, es decir, las
vacaciones, permiten auténticos viajes, fuera de la
ciudad y de la región. El problema, así expuesto,
implica la creación de reservas verdes: 1) en torno
a la vivienda; 2) en la región; 3) en el país.
34
Los terrenos que podrían ser destinados a las
horas libres semanales se hallan a menudo mal
comunicados con la ciudad.
Una vez escogidos los emplazamientos situados en
los alrededores inmediatos de la ciudad apropiados
para convertirse en centros útiles del tiempo libre
semanal, se plantea el problema de los transportes
en masa. Es preciso considerar este problema a
partir del momento en que se esboza el plan
regional; implica el estudio de los diversos medios
posibles de comunicación: carreteras, ferrocarriles
o vías fluviales.
35
En lo sucesivo, todo barrio residencial debe contar
con la superficie verde necesaria para la
ordenación racional de los juegos y deportes de
los niños, de los adolescentes y de los adultos.
Esta decisión sólo surtirá efecto si la sostiene una
auténtica legislación: el «estatuto del suelo». Este
estatuto deberá poseer la diversidad
correspondiente a las necesidades que hay que
satisfacer. Así, la densidad de la población, o la
relación entre la superficie libre y la superficie
edificada, podrán variar según las funciones, el
lugar y el clima. Los volúmenes edificados estarán
íntimamente amalgamados a las superficies verdes
que habrán de rodearlos. Las zonas edificadas y
las zonas plantadas se distribuirán teniendo en
cuenta que medie un período de tiempo razonable
para ir de unas a otras. De cualquier modo, el
trazado urbano deberá cambiar de textura: las
aglomeraciones tenderán a convertirse en ciudades
verdes. Contrariamente a lo que ocurre en las
ciudades-jardín, las superficies verdes no estarán
compartimentadas en pequeños elementos de uso
privado, sino que se consagrarán al desarrollo de
las diversas actividades comunes que forman la
prolongación de la vivienda. Los cultivos hortícolas,
cuya utilidad constituye de hecho el principal
argumento en favor de las ciudades-jardín, muy
bien podrán tomarse en consideración; a ellos
estará destinado cierto porcentaje del suelo
disponible, dividido en múltiples parcelas
individuales; algunas instalaciones colectivas, sin
embargo, como la labranza eventual y el riego,
podrán aliviar las fatigas y acrecentar el
rendimiento.
36
Los islotes insalubres deben ser demolidos y
sustituidos por superficies verdes: con ello, los
barrios limítrofes resultarán saneados.
Un conocimiento elemental de las principales
nociones de la higiene basta para discernir los
tugurios y discriminar los islotes claramente
insalubres. Estos islotes deberán ser demolidos.
Habrá que aprovechar esta circunstancia para
sustituirlos por parques, que serán, al menos para
los barrios colindantes, el primer paso hacia el
camino del saneamiento. Con todo, pudiera ocurrir
que alguno de estos islotes ocupara un
emplazamiento adecuado para la construcción de
determinadas edificaciones indispensables para la
vida de la ciudad. En este caso, un urbanismo
inteligente sabrá darles el destino que el plan
general de la región y el de la ciudad hayan
considerado de antemano como el más útil.
37
Las nuevas superficies verdes deben asignarse a
fines claramente definidos: deben contener
parques infantiles, escuelas, centros juveniles o
construcciones de uso comunitario, vinculado
íntimamente a la vivienda.
Las superficies verdes, que habrán sido
íntimamente amalgamadas a los volúmenes
edificados y que estarán insertadas en los
sectores residenciales, no tendrán como única
función el embellecimiento de la ciudad. Deberán
desempeñar ante todo un papel útil, y lo que
ocupará el césped serán instalaciones de uso
colectivo: guarderías, organizaciones pre-escolares
o post-escolares, círculos juveniles, centros de
solaz intelectual o de cultura física, salas de
lectura o de juegos, pistas de carreras o piscinas
al aire libre. Serán la prolongación de la vivienda y,
como tales, deberán quedar sometidas al
«estatuto del suelo».
38
Las horas libres semanales deben pasarse en
lugares favorablemente preparados: parques,
bosques, terrenos deportivos, estadios, playas,
etc.
Todavía no se ha previsto nada o casi nada para el
tiempo libre semanal. En la región que rodea a la
ciudad se reservarán amplios espacios, que serán
arreglados y cuyo acceso se facilitará con medios
de transporte suficientemente abundantes y
cómodos. Aquí no se trata ya de simples céspedes,
más o menos arbolados, en torno a la casa, sino
de auténticas praderas, de bosques, de playas
naturales o artificiales que constituyan una reserva
inmensa, cuidadosamente protegida, que ofrecerá
al habitante de la ciudad mil ocasiones de
actividad sana o de útil esparcimiento. Cada
ciudad posee en su periferia lugares capaces de
responder a este programa, los cuales, mediante
una organización bien estudiada de los medios de
comunicación, pasarán a ser fácilmente accesibles.
39
Parques, terrenos deportivos, estadios, playas,
etc.
Debe fijarse un programa de distracciones en el
que quepa toda clase de actividades: el paseo,
solitario o en común, disfrutando de la belleza de
los parajes; los deportes de todas clases: tenis,
baloncesto, fútbol, natación, atletismo; los
espectáculos de diversión, los conciertos, el teatro
al aire libre, los juegos atléticos y las diversas
competiciones. Finalmente, se preverá la
existencia de determinadas instalaciones: medios
de circulación, que exigen una organización
racional; centros de alojamiento, hoteles,
albergues o campamentos; por último, y esto no es
lo de menor importancia, un suministro de agua
potable y el abastecimiento de víveres, que deberá
quedar cuidadosamente asegurado en todas
partes.
40
Deben estimarse los elementos existentes: ríos,
bosques, colinas, montañas, valles, lago, mar,
etc.
La cuestión de la distancia, gracias al
perfeccionamiento de los medios mecánicos de
transporte, ya no desempeña aquí un papel
fundamental. Vale más escoger bien, aunque haya
que ir a buscar lo que se desea un poco más lejos.
Se trata no solamente de preservar las bellezas
naturales todavía intactas, sino también de reparar
los ultrajes que algunas de ellas hayan podido
sufrir; por último, la industria humana ha de crear
en parte lugares y paisajes según un programa. He
aquí otro problema social muy importante cuya
responsabilidad queda en manos de los ediles:
hallar una contrapartida al trabajo agotador de la
semana, convertir el día de descanso en algo
realmente vivificador para la salud física y moral;
no abandonar a la población a las desgracias
múltiples de la calle. Un empleo fecundo de las
horas libres forjará una salud y un espíritu
verdaderos a los habitantes de las ciudades.
41
Los lugares de trabajo ya no se hallan dispuestos
racionalmente en el interior del complejo urbano:
industria, artesanía, negocios, administración y
comercio.
En otro tiempo, la vivienda y el taller, unidos por
vínculos estrechos y permanentes, se hallaban
próximos el uno del otro. La inesperada expansión
del maquinismo ha destruido estas condiciones de
armonía; en menos de un siglo, ha transformado la
fisonomía de las ciudades, ha roto las tradiciones
seculares del artesonado y ha hecho nacer una
mano de obra nueva y cambiante. El auge
industrial depende esencialmente de los medios de
abastecimiento de materias primas y de las
facilidades de salida de los productos
manufacturados. Las industrias se han volcado
literalmente a lo largo de las vías férreas -la
innovación del siglo XIX- y a la orilla de las vías
fluviales cuyo tráfico multiplicaba la navegación a
vapor. Sin embargo, aprovechando las
disponibilidades inmediatas en materia de vivienda
y abastecimiento de las ciudades existentes, los
fundadores de empresas instalaron sus industrias
en la ciudad o en sus alrededores, despreciando
las calamidades que de ello pudieran derivarse.
Situadas en el corazón de barrios residenciales, las
fábricas extienden sobre ellos sus polvos y sus
ruidos. Instaladas en la periferia, lejos de esos
barrios, condenan a los trabajadores a recorrer
diariamente largas distancias en condiciones
fatigosas de apresuramiento y de aglomeración,
haciéndoles perder inútilmente parte de sus horas
de descanso. La ruptura con la antigua
organización del trabajo ha creado un desorden
indecible planteando un problema para el cual
hasta el presente sólo se han aportado soluciones
para salir del paso. De ello se ha derivado el gran
mal de la época actual: el nomadismo de las
poblaciones obreras.
42
La vinculación entre la habitación y los lugares de
trabajo ha dejado de ser normal; impone unos
trayectos desmesurados.
Las relaciones normales entre estas dos funciones
esenciales de la vida que son habitar y trabajar
han quedado rotas. Los arrabales se han llenado
de talleres y manufacturas, y la gran industria, que
sigue adelante en su desarrollo sin límites, ha sido
rechazada afuera, a los suburbios. Al quedar
saturada la ciudad, sin que pueda recibir a nuevos
habitantes, se ha hecho surgir a toda prisa
ciudades suburbanas, vastos y compactos bloques
de cajones para alquilar o parcelaciones
interminables. La mano de obra intercambiable, en
absoluto ligada a la industria por un vínculo
estable, ha de soportar por la mañana, al mediodía
y por la noche, tanto en invierno como en verano,
el perpetuo danzar y el deprimente tumulto de los
transportes en común. En estos desordenados
desplazamientos se consumen horas enteras.
43
Las horas-punta de los transportes acusan un
estado crítico.
Los transportes colectivos, trenes suburbanos,
autobuses y metros, sólo funcionan realmente en
cuatro momentos del día. En las horas-punta, la
agitación es allí frenética, y los usuarios pagan
caro, de su bolsillo, una organización que les
reporta dianamente horas de empujones anadidas
a las fatigas del trabajo. La explotación de estos
transportes es costosa y minuciosa a la vez; al no
bastar para cubrir los gastos las tarifas satisfechas
por los usuarios, los transportes se han convertido
en una pesada carga pública. Para poner remedio a
semejante estado de cosas se han defendido tesis
contradictorias: ¿hacer vivir a los transportes o
hacer vivir bien a los usuarios de los transportes?
Hay que elegir. Lo uno supone la reducción del
diámetro de las ciudades y lo otro aumentarlo.
44
Debido a la falta de todo programa -crecimiento
incontrolado de las ciudades, ausencia de
previsiones, especulación del suelo, etcétera-, la
industria se instala al azar, sin obedecer a regla
alguna.
El suelo de las ciudades y el de las regiones
circundantes pertenece casi por entero a
particulares. La industria misma se halla en manos
de sociedades privadas, sujetas a toda clase de
crisis y cuya situación es a veces inestable. No se
ha hecho nada para someter a reglas lógicas la
expansión industrial; por el contrario, todo se ha
abandonado a la improvisación, la cual, aunque a
veces favorece al individuo, abruma siempre a la
colectividad.
45
En las ciudades, las oficinas se han concentrado
en centros de negocios. Estos, instalados en los
lugares privilegiados de la ciudad, dotados de los
medios de circulación más completos, pronto son
presa de la especulación. Como se trata de
negocios privados, falta la organización útil para
su desarrollo natural.
La expansión industrial tiene como consecuencia el
aumento de los negocios, de la administración y
del comercio privados. En este campo, nada se ha
medido ni previsto seriamente. Hay que comprar y
vender, crear contactos entre la fábrica y el taller,
entre el proveedor y el cliente. Estas
transacciones necesitan oficinas. Y estas oficinas
son locales que exigen una instalación precisa,
delicada, indispensable para el despacho de los
negocios. Esos equipos, cuando están aislados,
resultan costosos. Todo hace aconsejable un
agrupamiento que haría posible las mejores
condiciones de funcionamiento para cada uno de
ellos: una circulación cómoda, comunicaciones
fáciles con el exterior, claridad, silencio, atmósfera
de buena calidad, instalaciones de calefacción y
refrigeración, centros postales y telefónicos, radio,
etc.
46
Las distancias entre los lugares de trabajo y las
viviendas deben ser reducidas al mínimo.
Esto supone una nueva distribución, según un plan
cuidadosamente elaborado, de todos los lugares
consagrados al trabajo. La concentración de las
industrias en anillos en torno a las grandes
ciudades pudo ser, para algunos, una fuente de
prosperidad, pero hay que denunciar las
lamentables condiciones de vida que se han
derivado de ello para las masas. Esta disposición
arbitraria ha creado una promiscuidad insoportable.
La duración de las idas y venidas no guarda
relación alguna con el diario recorrido del sol. Las
industrias deben ser trasplantadas a lugares de
paso de las materias primas, a lo largo de las vías
fluviales y terrestres o de las líneas férreas. Un
lugar de paso es un elemento lineal. Las ciudades
industriales, en vez de ser concéntricas, pasarán a
ser lineales.
47
Los sectores industriales deben ser independientes
de los sectores de habitación; unos y otros deben
estar separados por una zona verde.
La ciudad industrial se extenderá a lo largo del
canal, de la carretera o de la vía férrea, o, mejor
aún, a lo largo de estas tres vías conjugadas. Al
ser lineal y no ya anular, podrá alinear, a medida
que se desarrolle, su propio sector de viviendas
que será paralelo a ella. Una zona verde separará
este último sector de las edificaciones industriales.
La vivienda, localizada en lo sucesivo en pleno
campo, quedará totalmente protegida de los ruidos
y el polvo, pese a hallarse en unas condiciones de
proximidad que suprimirán los largos recorridos
diarios; volverá a ser un organismo familiar normal.
Al recuperarse de este modo las «condiciones
naturales», se contribuirá a que cese el nomadismo
de las poblaciones obreras. Se dispondrá de tres
tipos de vivienda, a elección de los habitantes: la
casa individual de ciudad-jardín, la casa individual
acompañada de una pequeña explotación rural, y,
por último, el inmueble colectivo, provisto de todos
los servicios necesarios para el bienestar de sus
ocupantes.
48
Las zonas industriales deben hallarse junto al
ferrocarril, el canal y la carretera.
La velocidad, totalmente inédita, de los
transportes mecánicos, que utilizan ya sea la,
carretera, el ferrocarril, el río o el canal, necesita
de la creación de nuevas vías o de la
transformación de las ya existentes. Se trata de
un programa de coordinación que, debe tener en
cuenta la nueva distribución de los
establecimientos industriales y de las viviendas
obreras que acompañan a éstos.
49
La artesanía, íntimamente vinculada a la vida
urbana, de la que procede directamente, debe
poder ocupar lugares claramente determinados en
el interior de la ciudad.
La artesanía, por su naturaleza, difiere de la
industria y exige disposiciones apropiadas. Emana
directamente del potencial acumulado en los
centros urbanos. La artesanía del libro, de la
joyería, del vestido o de la moda halla en la
concentración intelectual de la ciudad la excitación
creadora que necesita. Se trata aquí de
actividades esencialmente urbanas, cuyos lugares
de trabajo podrán estar situados en los puntos
más intensos de la ciudad.
50
El centro de negocios, dedicado a la
administración privada o pública, debe contar con
buenas comunicaciones con los barrios de
viviendas, al igual que con las industrias o la
artesanía que ha quedado en la ciudad o en sus
proximidades.
Los negocios han cobrado una importancia tan
grande que la elección del emplazamiento urbano
reservado para ellos exige un estudio muy
particular. El centro de negocios debe hallarse en
la confluencia de las vías de circulación que
enlazan con los sectores de vivienda, los sectores
industriales y artesanos, la administración pública,
algunos hoteles y las diversas estaciones
(ferroviarias, de carreteras, marítima y aérea).
51
La actual red de vías urbanas es un conjunto de
ramificaciones desarrolladas en torno a las
grandes vías de comunicación. Estas últimas se
remontan en el tiempo, en Europa, mucho más
allá de la Edad Media , y a veces, incluso, de la
antigüedad.
Algunas ciudades militares o coloniales se han
beneficiado desde su nacimiento de un plan
ordenado. Primero se trazó un recinto, de forma
regular; en él desembocaban las grandes vías de
comunicación. La disposición interior era de una
útil regularidad. Otras ciudades, más numerosas,
han nacido en la intersección o en el punto de
unión de varios caminos radiales a partir de un
centro común. Estas vías de comunicación se
hallan íntimamente ligadas a la topografía de la
región, que, a menudo, les impone un trazado
sinuoso. Las primeras casas se instalaron al borde
del camino, y así nacieron calles principales a partir
de las cuales se ramificaron en el curso del
crecimiento de la ciudad mediante arterias
secundarias cada vez más numerosas. Las calles
principales siempre han sido hijas de la geografía;
muchas de ellas han sido reordenadas y
rectificadas, pero a pesar de todo conservarán
siempre su determinismo fundamental.
52
Las grandes vías de comunicación fueron
concebidas para el tránsito de peatones o de,
carruajes; hoy no responden ya a los medios
mecánicos de transporte.
Las ciudades antiguas se hallaban rodeadas de
murallas por razones de seguridad. Por tanto, no
podían extenderse a medida, que aumentaba su
población. Había que, obrar con economía para que
el terreno proporcionara la máxima superficie
habitable. Esto explica esa disposición de calles y
callejas estrechas, que permitían el mayor número
posible de puertas de acceso a las viviendas. Esta
organización de las ciudades tuvo como
consecuencia, además, ese sistema de bloques
cortados a pico sobre las calles, de donde
tomaban luz, y agujereados, con el mismo fin, por
patios interiores. Más tarde, cuando se ampliaron
los recintos fortificados, las calles y callejas se
prolongaron en avenidas y paseos más allá del
núcleo inicial que conservaba su estructura
primitiva. Este sistema de construcción, que no
responde ya desde hace tiempo a necesidad
alguna, tiene todavía fuerza de ley. Se trata
siempre del bloque edificado, subproducto directo
de la red viaria. Sus fachadas dan a calles o a
patios interiores más o menos estrechos. La red
circulatoria que lo encierra posee dimensiones e
intersecciones múltiples. Esta red, prevista para
tiempos diferentes, no ha podido adaptarse a las
velocidades nuevas de los vehículos mecánicos.
53
Las dimensiones de las calles, inadecuadas para el
futuro, se oponen a la utilización den las nuevas
velocidades mecánicas y a la expansión regular de
la ciudad.
El problema queda planteado por la imposibilidad de
conciliar las velocidades naturales, la del peatón o
la del caballo, con las velocidades mecánicas de
los automóviles, tranvías, camiones o autobuses.
La mezcla de ambas velocidades es fuente de mil
conflictos. El peatón circula en perpetua
inseguridad, mientras que los vehículos mecánicos,
obligados a frenar constantemente, quedan
paralizados, lo cual no les impide ser ocasión de un
peligro de muerte permanente.
54
Las distancias entre los cruces de las calles son
demasiado pequeñas.
Antes de alcanzar su régimen normal, los vehículos
mecánicos experimentan la necesidad de la puesta
en marcha y de la aceleración gradual. No puede
producirse brutalmente el frenazo sin ocasionar un
rápido desgaste de los principales órganos del
vehículo. Habría que prever, por tanto, una unidad
de longitud razonable entre el punto de arranque y
aquel en el cual será necesario hacer uso del
freno. Los cruces actuales, situados a 100, 50,
200 o incluso 10 metros de distancia los unos de
los otros, no resultan convenientes para la buena
marcha de los vehículos mecánicos. Deberían estar
separados por espacios de 200 a 400 metros.
55
La anchura de las calles es insuficiente. El intento
de ensancharlas resulta a menudo una operación
costosa y, además, ineficaz.
No hay una anchura-tipo uniforme para las calles.
Todo depende de su tráfico, medido según el
número y la naturaleza de los vehículos. Las
antiguas calles principales, impuestas por la
topografía y la geografía desde el comienzo de la
ciudad y que constituyen el tronco de la
innumerable ramificación de las calles, han
conservado casi siempre un tráfico intenso.
Generalmente, son demasiado estrechas, pero su
ensanchamiento no representa siempre una
solución fácil ni siquiera eficaz. Es preciso
plantearse el problema mucho más radicalmente.
56
Ante las velocidades mecánicas, la red da calles
muestra ser irracional, carente de exactitud, de
flexibilidad, de diversidad, de adecuación.
La circulación moderna es una operación muy
compleja. Las calles, destinadas a usos múltiples,
deben permitir a la vez ir de extremo a extremo a
los automóviles, ir de extremo a extremo a los
peatones, recorrer los itinerarios prescritos a los
tranvías y autobuses, ir de los centros de
aprovisionamiento a lugares de distribución
infinitamente variados a los camiones o atravesar
la ciudad simplemente de paso a ciertos vehículos.
Cada una de estas actividades exigiría una pista
particular, acondicionada para satisfacer unas
necesidades claramente caracterizadas. Por tanto,
es necesario dedicarse a un estudio profundo de la
cuestión, considerar su estado actual y buscar
soluciones que respondan verdaderamente a unas
necesidades estrictamente definidas.
57
Los trazados suntuarios, con finalidad
representativa, han podido o pueden constituir
graves dificultades para la circulación.
Lo que resultaba admisible, o incluso admirable, en
la época de los peatones y de las carrozas puede
haberse convertido, en la actualidad, en una
fuente constante de dificultades. Ciertas avenidas,
concebidas al objeto de proporcionar una
perspectiva grandiosa, coronada por un
monumento o por un edificio, son, hoy en día, una
causa de embotellamientos, de retrasos y acaso
de peligro. Estas composiciones de orden
arquitectónico deberían ser preservadas de la
invasión de los vehículos mecánicos, para los
cuales no están hechas, y de la velocidad, a la
que jamás podrán adaptarse. La circulación se ha
convertido hoy en una función primordial de la vida
urbana. Exige un programa cuidadosamente
estudiado que sepa prever todo lo necesario para
regularizar la afluencia, crear los aliviaderos
indispensables y llegar así a suprimir los
embotellamientos y el malestar constante de que
son causa.
58
En numerosos casos, la red ferroviaria se ha
convertido, con la extensión de la ciudad, en un
obstáculo grave para la urbanización. Esta red
encierra barrios de viviendas, privándolos de
contactos útiles con los elementos vitales de la
ciudad.
También aquí el tiempo ha transcurrido demasiado
deprisa. Los ferrocarriles fueron construidos con
anterioridad a la prodigiosa expansión industrial que
ellos mismo provocaron. Al penetrar en las
ciudades, seccionan arbitrariamente zonas
enteras. No se atraviesa la vía férrea; ésta aísla a
sectores que, habiéndose cubierto poco a de
viviendas, han llegado a verse privados de unos
contactos que les son indispensables. En algunas
ciudades la situación es grave para la economía
general, y el urbanismo está llamado a considerar
la reordenación y el desplazamiento de algunas
redes de modo que se adapten a la armonía de un
plan general.
59
A partir de estadísticas rigurosas, deben realizarse
análisis útiles del conjunto de la circulación en la
ciudad y en su región, trabajo que revelará cuáles
son los cauces de circulación así como el carácter
del tráfico.
La circulación es una función vital; su estado
actual debe expresarse por medio de gráficos.
Entonces aparecerán claramente las causas
determinantes y las consecuencias de sus
diferentes intensidades, y será más fácil discernir
cuáles son los puntos críticos. Solamente una
visión clara de situación permitirá lograr dos
progresos indispensables: asignar un destino
preciso a cada una de las vías de circulación,
consistente en dar paso a peatones, a
automóviles, a los camiones de gran tonelaje o a
los vehículos de paso; a continuación, dotar a
estas vías, según el papel que les haya sido
asignado, de dimensiones y caracteres especiales:
naturaleza del piso, anchura de la calzada, o
emplazamiento y naturaleza de los cruces o
enlaces.
60
Las vías de circulación deben clasificarse según su
naturaleza y construirse en función de los
vehículos y de sus velocidades.
El tipo único de calle que nos han legado los siglos,
en otro tiempo acogía por igual a peatones y
jinetes; a finales del siglo XVIII, el empleo
generalizado de las carrozas provocó la creación
de las aceras. En el siglo XX ha caído sobre ella,
como un cataclismo, la masa de los vehículos
mecánicos -bicicicletas, motos, coches, camiones,
tranvías-, con sus inesperadas velocidades. El
crecimiento fulminante de algunas ciudades, como
Nueva York, por ejemplo, provocaba una afluencia
inimaginable de vehículos en determinados puntos.
Es hora ya de remediar una situación abocada a la
catástrofe. La primera medida útil consistiría en
separar radicalmente, en las arterias
congestionadas, el camino de los peatones y el de
los vehículos mecánicos. La segunda, en dar a los
transportes pesados un cauce circulatorio
particular. La tercera, en proyectar, para la gran
circulación, vías de tránsito independientes de las
corrientes, destinadas solamente al tráfico menor.
61
Los cruces de tráfico intenso se ordenaran en
forma de circulación continua mediante cambios
de nivel.
Los vehículos en tránsito no deberían estar
sometidos al régimen de las detenciones
obligatorias en cada cruce, reduciendo inútilmente
la velocidad. Los cambios de nivel en las vías
transversales son el mejor medio de permitirles una
marcha continua. En las grandes vías de
circulación, y a distancias calculadas para obtener
el mejor rendimiento, se establecerán enlaces,
uniéndolas a las vías destinadas a la circulación,
menos intensa.
62
El peatón debe poder seguir caminos distintos a
los del automóvil.
Ello constituiría una reforma fundamental de la
circulación en las ciudades. Y sería tanto más
juicioso emprenderla cuanto que iniciaría una era
de urbanismo más fecunda y nueva. Esta exigencia
de la circulación puede considerarse tan rigurosa
como la que, en la esfera de la habitación,
condena la orientación de la vivienda al norte.
63
Las calles deben diferenciarse según su destino:
calles de vivienda, calles de paseo, calles de
tránsito y arterias principales.
Las calles, en vez de abandonarse a todo y a
todos, deberán tener regímenes diferentes según
su categoría. Las calles de viviendas y los terrenos
destinados al uso colectivo exigen un ambiente
particular. Para que las viviendas y sus
«prolongaciones» disfruten de la paz y la
tranquilidad que necesitan, los vehículos
mecánicos serán canalizados por circuitos
especiales. Las avenidas de tránsito carecerán de
todo contacto con las calles de circulación menor
salvo en los puntos de enlace. Las grandes arterias
principales, que se hallan en relación con todo el
conjunto de la región, afirmarán, naturalmente, su
primacía. Pero también se pensará en disponer
calles para el paseo en las que, al imponerse
estrictamente una velocidad reducida para toda
clase de vehículos, la mezcla de estos últimos con
los peatones no planteará inconvenientes.
64
Las zonas verdes deben aislar, en principio, los
cauces de gran circulación.
Las vías de tránsito o de gran circulación, bien
diferenciadas de las vías de circulación menor, no
tendrán razón alguna para acercarse a las
construcciones públicas o privadas. Convendrá que
estén bordeadas de espesas cortinas de
vegetación.
PATRIMONIO Histórico DE LAS CIUDADES
65
Los valores arquitectónicos deben ser
salvaguardados (edificios aislados o conjuntos
urbanos).
La vida de una ciudad es un acaecer continuo que
se manifiesta a lo largo de los siglos a través de
obras materiales, sean trazados o construcciones,
que la dotan de una personalidad propia y de los
cuales emana poco a poco su alma. Esos
testimonios preciosos del pasado serán
respetados, en primer lugar, por su valor histórico
o sentimental; también porque algunos de ellos
contienen en sí una virtud plástica en la que se ha
incorporado el genio del hombre en el más alto
grado de intensidad. Forman parte del patrimonio
humano, y quienes los detentan o están
encargados de su protección tienen la
responsabilidad y la obligación de hacer cuanto sea
lícito para transmitir intacta esa noble herencia a
los siglos venideros.
66
Los testimonios del pasado serán salvaguardados
si son expresión de una cultura anterior y si
responden a un interés general...
La muerte, que no perdona a ser vivo alguno,
alcanza también a las obras de los hombres. Entre
los testimonios del pasado hay que saber
reconocer y discriminar los que siguen aún con
plena vida. No todo el pasado tiene derecho a ser
perenne por definición; hay que escoger
sabiamente lo que se debe respetar. Si los
intereses de la ciudad resultan lesionados por la
persistencia de alguna presencia insigne,
majestuosa, de una era que ya ha tocado a su fin,
se buscará la solución capaz de conciliar dos
puntos de vista opuestos: cuando se trate de
construcciones repetidas en numerosos
ejemplares, se conservarán algunos a título
documental, derribándose los demás; en otros,
casos, podrá aislarse solamente la parte que
constituya un recuerdo o un valor real,
modificándose el resto de manera útil. Por último,
en ciertos casos excepcionales, podrá considerarse
el traslado total de elementos que causan
dificultades por su emplazamiento pero que
merecen ser conservados por su elevada
significación estética o histórica.
67
Si su conservación no implica el sacrificio de
poblaciones mantenidas en condiciones
malsanas...
No puede permitirse que por un culto mezquino del
pasado, se ignoren las reglas de la justicia social.
Algunas personas, a las que preocupan más el
esteticismo que la solidaridad, militan en favor de
la conservación de algunos viejos barrios
pintorescos, sin preocuparse de la miseria, de la
promiscuidad y de las enfermedades que éstos
albergan. Eso es cargar con una grave
responsabilidad. El problema debe ser estudiado, y
a veces resuelto mediante una solución ingeniosa,
pero el culto por lo pintoresco y por la historia no
debe tener en ningún caso la primacía sobre la
salubridad de las viviendas, de la que tan
estrechamente dependen el bienestar y la salud
moral del individuo.
68
Si es posible remediar el perjuicio, de su presencia
con medidas radicales: por ejemplo, la desviación
de elementos de circulación vitales, o incluso el
desplazamiento de centros considerados hasta
ahora como inmutables.
El excepcional crecimiento de una ciudad puede
crear una situación peligrosa, que conduzca a un
callejón sin salida del que sólo es posible escapar
mediante algunos sacrificios. El obstáculo sólo
podrá ser eliminado mediante la demolición. Pero
cuando esta medida entrañe la destrucción de
auténticos valores arquitectónicos, históricos o
espirituales, sin duda será preferible buscar una
solución distinta. En vez de suprimir el obstáculo
opuesto a la circulación, se desviará la circulación
misma, o, si las condiciones lo permiten, se le
impondrá el paso por un túnel. Por último, también
cabe cambiar de lugar un centro de actividad
intensa, y, al trasplantarlo a otro punto, modificar
por completo el régimen circulatorio de la zona
congestionada. Es preciso combinar la imaginación,
la inventiva y los recursos técnicos para conseguir
deshacer los nudos más complicados.
69
La destrucción de tugurios en los alrededores de
los monumentos históricos dará ocasión a la
creación de superficies verdes.
Es posible que, en algunos casos, la demolición de
casas y tugurios insalubres en los alrededores de
un monumento de valor histórico destruya un
ambiente secular. Eso es lamentable, pero
inevitable. Podrá aprovecharse la ocasión para
introducir espacios verdes. Los vestigios del
pasado se bañarán con ello en un ambiente nuevo,
acaso inesperado pero ciertamente tolerable, y del
que, en todo caso, se beneficiarán ampliamente los
barrios vecinos.
70
La utilización de los estilos del pasado, con
pretextos estéticos en las nuevas construcciones
alzadas en las zonas históricas tiene
consecuencias nefastas. El mantenimiento de
semejantes usos o la introducción de tales
iniciativas no será tolerado en forma alguna.
Estos métodos son contrarios a la gran lección de
la historia. Nunca se ha advertido una vuelta
atrás; el hombre jamás ha vuelto sobre sus pasos.
Las obras maestras del pasado nos muestran que
cada generación tuvo su propia manera de pensar,
sus concepciones y su estética; que recurrió, para
que sirviera de trampolín para su imaginación, a la
totalidad de los recursos técnicos de su propia
época. Copiar servilmente el pasado es condenarse
a sí mismo a la mentira; es convertir la falsedad en
principio, pues recomponer las antiguas
condiciones de trabajo es imposible y la aplicación
de la técnica moderna a un ideal que ha llegado a
su ocaso sólo puede dar de sí un simulacro
completamente desprovisto de vida. Al mezclar «lo
falso» con «lo verdadero», lejos de llegar a dar una
impresión de conjunto y de suscitar la impresión de
pureza de estilo, se llega sólo a una recomposición
ficticia, apenas capaz de desacreditar los
testimonios auténticos que tan vivamente se
deseaba preservar.
TERCERA PARTE
CONCLUSIONES
PUNTOS DOCTRINALES
71
La mayoría de las ciudades estudiadas presentan
hoy una imagen caótica. Estas ciudades no
responden en modo alguno a su destino, que
debiera consistir en satisfacer las necesidades
primordiales, biológicas y psicológicas, de su
población.
Las ciudades analizadas con ocasión del congreso
de Atenas por los grupos nacionales de los
«Congresos Internacionales de Arquitectura
Moderna» han sido treinta y tres: Amsterdam,
Atenas, Bruselas, Baltimore, Bandung, Budapest,
Berlín, Barcelona, Charleroi, Colonia, Como, Dalat,
Detroit, Dessau, Estocolmo, Frankfurt, Ginebra,
Génova, La Haya , Los Angeles, Littoria, Londres,
Madrid, Oslo, París, Praga, Roma, Rotterdam,
Utrecht, Verona, Varsovia, Zagreb y Zurich. Estas
ciudades ilustran la historia de la raza blanca en
los más diversos climas y latitudes. Y todas dan
prueba del mismo fenómeno: el desorden que ha
introducido el maquinismo en un estado que hasta
entonces implicaba una relativa armonía, y también
la falta de todo esfuerzo serio de adaptación. En
todas estas ciudades se molesta al hombre.
Cuanto le rodea le ahoga y le aplasta. No se ha
salvaguardado ni construido nada de lo necesario
para su salud física y moral. En las grandes
ciudades reina una crisis de humanidad, que
repercute en toda la extensión de los territorios.
La ciudad ya no responde a su función, que
consiste en dar albergue a los hombres, y en
albergarles bien.
72
Esta situación revela, desde el, comienzo de la era
de las máquinas, la superposición incesante de los
intereses privados.
El predominio de la iniciativa privada, inspirada por
el interés personal y el hambre de la ganancia, se
halla en la base de este lamentable estado de
cosas. Hasta el momento no ha intervenido
autoridad alguna consciente de la naturaleza y de
la importancia del movimiento del maquinismo, para
evitar unos estragos de los que no es posible
hacer efectivamente responsable a nadie. Las
actividades quedaron, durante cien años,
abandonadas al azar. La construcción de viviendas
o de fábricas, la ordenación de las rutas
terrestres, fluviales o marítimas y de los
ferrocarriles, todo se ha multiplicado en medio de
un apresuramiento y de una violencia individual que
excluían todo plan preconcebido y toda meditación
previa. Hoy, el mal ya está hecho. Las ciudades
son inhumanas, y de la ferocidad de unos cuantos
intereses privados ha nacido la desdicha de
innumerables personas.
73
La violencia de los intereses privados provoca una
desastrosa ruptura de equilibrio entre el empuje
de las fuerzas económicas, por una parte, y la
debilidad del control administrativo y la impotencia
de la solidaridad social, por otra.
El sentimiento de la responsabilidad administrativa
y el de la solidaridad social sufren diariamente una
derrota a manos de la fuerza viva e
incesantemente renovada del interés privado.
Estas diversas fuentes de energía se hallan en
perpetua contradicción, y cuando una de ellas
ataca, la otra se defiende. En esta lucha,
desgraciadamente desigual, lo corriente es que
triunfe el interés privado, que garantiza el éxito de
los más fuertes en detrimento de los débiles. Pero
del mismo exceso del mal surge a veces el bien, y
el inmenso desorden material y moral de la ciudad
moderna acaso tenga como consecuencia la de
hacer surgir por fin el estatuto de la ciudad, el
cual, apoyado en una fuerte responsabilidad
administrativa, instaurará las reglas indispensables
para la protección de la salud y de la dignidad
humanas.
74
Aunque las ciudades se hallen en estado de
permanente transformación, su desarrollo se
dirige sin precisión ni control, y sin que se tengan
en cuenta los principios del urbanismo
contemporáneo, elaborados en los medios
técnicos cualificados.
Los principios del urbanismo moderno han sido
determinados por la labor de innumerables
técnicos: técnicos del arte de construir, técnicos
de la salud, técnicos de la organización social.
Esos principios han sido objeto de artículos, de
libros, de congresos, de debates públicos o
privados. Pero hay que conseguir que sean
admitidos por los órganos administrativos
encargados de velar por la suerte de las ciudades,
los cuales, con frecuencia, son hostiles a las
grandes transformaciones propuestas por estos
datos nuevos. En primer lugar es necesario que la
autoridad aprenda, y a continuación que actúe.
Clarividencia y energía pueden llegar a restaurar
una situación comprometida.
75
La ciudad debe garantizar, en los planos espiritual
y material, la libertad individual y el beneficio de la
acción colectiva.
Libertad individual y acción colectiva son los dos
polos entre los cuales se desarrolla el juego de la
vida. Toda empresa cuyo objetivo sea el
mejoramiento del destino del hombre debe tener en
cuenta estos dos factores. Si no llega a satisfacer
sus a menudo contradictorias exigencias, se
condena a sí misma a una derrota inevitable. En
cualquier caso, es imposible coordinarlos de
manera armoniosa si no se elabora de antemano un
programa cuidadosamente estudiado y que no deje
nada al azar.
76
La operación de dar dimensiones a todas las cosas
en el dispositivo urbano únicamente puede regirse
por la escala del hombre.
La medida natural del hombre debe servir de base
a todas las escalas, que se hallarán en relación
con la vida del ser y con sus diversas funciones.
Escala de las medidas aplicables a las superficies o
a las distancias; escala de las distancias
consideradas en su relación con la marcha natural
del hombre; escala de los horarios, que deben
determinarse teniendo en cuenta la diaria carrera
del sol.
77
Las claves del urbanismo se contienen en las
cuatro funciones siguientes: habitar, trabajar,
recrearse (en las horas libres), circular.
El urbanismo expresa la manera de ser de una
época. Hasta ahora se ha dedicado solamente a un
único problema, el de la circulación. Se ha
contentado con abrir avenidas o trazar calles, que
originan así islotes edificados cuyo destino se
abandona al azar de la iniciativa privada. He aquí
una visión estrecha e insuficiente de la misión que
le ha sido confiada. El urbanismo tiene cuatro
funciones principales, que son: en primer lugar,
garantizar alojamientos sanos a los hombres, es
decir, lugares en los cuales el espacio, el aire puro
y el sol, esas tres condiciones esenciales de la
naturaleza, estén garantizados con largueza; en
segundo lugar, organizar los lugares de trabajo, de
modo que éste, en vez de ser una penosa
servidumbre, recupere su carácter de actividad
humana natural; en tercer lugar, prever las
instalaciones necesarias para la buena utilización
de las horas libres, haciéndolas benéficas y
fecundas; en cuarto lugar, establecer la
vinculación entre estas diversas organizaciones
mediante una red circulatoria que garantice los
intercambios respetando las prerrogativas de cada
una. Estas cuatro funciones, que son las cuatro
claves del Urbanismo, cubren un campo inmenso,
pues el Urbanismo es la consecuencia de una
manera de pensar, llevada a la vida pública por una
técnica de la acción.
78
Los planes determinarán la estructura de cada
uno de los sectores asignados a las cuatro
funciones claves y señalarán su emplazamiento
respectivo en el conjunto.
A partir del Congreso de los CIAM en Atenas, las
cuatro funciones claves del Urbanismo exigen, para
manifestarse en toda plenitud e introducir orden y
clasificación en las condiciones habituales de vida,
de trabajo y de cultura, disposiciones particulares
que ofrezcan a cada una de ellas las condiciones
más favorables para el completo desarrollo de su
propia actividad. El urbanismo, teniendo en cuenta
esta necesidad, transformará la imagen de las
ciudades, romperá la aplastante coerción de unos
usos que han perdido su razón de ser y abrirá a los
creadores un campo de acción inagotable. Cada
una de las funciones claves tendrá su propia
autonomía, apoyada en los datos que proporcionan
el clima, la topografía y las costumbres: se las
considerará como entidades a las que serán
asignados terrenos y locales para cuyo equipo e
instalación se pondrán en movimiento, en su
totalidad, los recursos prodigiosos de las técnicas
modernas. En esta distribución se tendrán en
cuenta las necesidades vitales del individuo y no el
interés o la ganancia de un grupo particular. El
urbanismo debe garantizar la libertad individual al
tiempo que se beneficia de las aportaciones de la
acción colectiva y se somete a ellas.
79
El ciclo de las funciones cotidianas, habitar,
trabajar y recrearse (recuperación), será
regulado por el urbanismo dentro de la más
estricta economía de tiempo. La vivienda será
considerada como el centro mismo de las
preocupaciones urbanísticas y como el punto de
unión de todas las medidas.
El deseo de reintroducir las «condiciones
naturales» en la vida cotidiana parece aconsejar, a
primera vista, una mayor extensión horizontal de
las ciudades; pero la necesidad de regular las
diversas actividades de acuerdo con la duración de
la carrera del sol se opone a esta concepción,
cuyo inconveniente reside en imponer unas
distancias que no guardan relación alguna con el
tiempo disponible. La vivienda es el centro de las
preocupaciones del urbanista, y el juego de las
distancias será regulado según su posición en el
plano urbano, de acuerdo con la jornada solar de
veinticuatro horas, que señala el ritmo de la
actividad de los hombres y que da la medida justa
de todas sus empresas.
80
Las nuevas velocidades mecánicas han
transformado el medio urbano al introducir en él
un peligro permanente, al provocar el
embotellamiento y la parálisis de las
comunicaciones y al comprometer la higiene.
Los vehículos mecánicos deberían ser agentes
liberadores y aportar, con su velocidad, una
ganancia de tiempo estimable. Pero su acumulación
y su concentración en determinados puntos se han
convertido en una dificultad para la circulación y, a
la vez, en ocasión de peligros permanentes.
Además, han introducido en la vida ciudadana
numerosos factores perjudiciales para la salud. Sus
gases de combustión difundidos por el aire son
nocivos para los pulmones, y su ruido determina en
el hombre un estado de nerviosismo permanente.
Esas velocidades utilizables despiertan la tentación
de la evasión cotidiana, lejos, a la naturaleza;
difunden el gusto por una movilidad sin freno ni
medida y favorecen unos modos de vida que, al
producir la dislocación de la familia, trastornan
profundamente la estabilidad de la sociedad.
Condenan a los hombres a pasar horas fatigosas
en toda clase de vehículos y a perder poco a poco
la práctica de la más sana v natural de las
funciones: la de caminar.
81
Hay que revisar el principio de la circulación
urbana y suburbana. Hay que efectuar una
clasificación de las velocidades disponibles. La
reforma de la zonificación que armonice las
funciones claves de la ciudad creará entre éstas
vínculos naturales para cuyo afianzamiento se
preverá una red racional de grandes arterias.
La zonificación, teniendo en cuenta las funciones
claves -habitar, trabajar y recrearse- introducirá
orden en el espacio urbano. La circulación, esa
cuarta función, debe tener un único objetivo:
poner a las otras tres en comunicación útil. Habrá
que hacer inevitablemente grandes
transformaciones. La ciudad y su región deben ser
dotadas de una red exactamente proporcionada a
los usos y a los fines, red que constituirá la
técnica moderna de la circulación. Habrá que
clasificar y diferenciar los medios de circulación y
establecer para cada uno de ellos un cauce
adecuado a la naturaleza misma de los vehículos
utilizados. La circulación, así regulada, se
convierte en una función normal que no impone
dificultad alguna a la estructura de la vivienda o a
la de los lugares de trabajo.
82
El urbanismo es una ciencia de tres dimensiones y
no solamente de dos. Con la intervención del
elemento altura se dará solución a la circulación
moderna y al esparcimiento mediante la
explotación de los espacios libres así creados.
Las funciones claves -habitar, trabajar y
recrearse- se desarrollan en el interior de
volúmenes sometidos a tres imperiosas
necesidades: espacio suficiente, sol y ventilación.
Estos volúmenes no dependen solamente del suelo
y de sus dos dimensiones, sino sobre todo de una
tercera dimensión: la altura. Teniendo en cuenta la
altura, el urbanismo recuperará los terrenos libres
necesarios para las comunicaciones y los espacios
útiles para el esparcimiento. Hay que distinguir las
funciones sedentarias, que se desarrollan en el
interior de volúmenes donde la tercera dimensión
desempeña el papel más importante, de las
funciones de circulación, las cuales, por su parte,
al utilizar solamente dos dimensiones, están
vinculadas al suelo y en las que la altura sólo
interviene excepcionalmente y a pequeña escala;
por ejemplo, en el caso de los cambios de nivel
destinados a regularizar determinadas afluencias
intensas de vehículos.
83
La ciudad debe ser estudiada dentro del conjunto
de su región de influencia. El simple plan municipal
será reemplazado por un plan regional. El límite de
la aglomeración será función del radio de su
acción económica.
Los datos de un problema urbanístico los
proporciona el conjunto de las actividades que se
despliegan no solamente en la ciudad, sino en toda
la región cuyo centro constituye la primera. La
razón de ser de la ciudad debe buscarse y
expresarse en cifras que permitan prever para el
porvenir las etapas de un desarrollo plausible. El
mismo trabajo, aplicado a las aglomeraciones
secundarias, proporcionará una lectura de la
situación general. Podrán decidirse asignaciones,
restricciones y compensaciones que atribuirán a
cada ciudad, rodeada de su región, un carácter y
un destino propios. Así, cada una ocupará un lugar
y un rango en la economía general del país. De ello
resultará una delimitación clara de los límites de la
región. He aquí el urbanismo total, capaz de
aportar equilibrio a la provincia y al país.
84
La ciudad, definida en lo sucesivo como una
unidad funcional, deberá crecer armoniosamente
en cada una de sus partes, disponiendo de los
espacios y de las vinculaciones en los que podrán
inscribirse, equilibradamente, las etapas de su
desarrollo.
La ciudad cobrará el carácter de una empresa
estudiada de antemano y sometida al rigor de un
plan general. Sabias previsiones habrán esbozado
su futuro, descrito su carácter, previsto la
amplitud de su desarrollo y limitado de antemano
sus excesos. La ciudad, subordinada a las
necesidades de la región, destinada a encuadrar
las cuatro funciones claves, dejará de ser el
resultado de iniciativas accidentales. Su desarrollo,
en vez de producir una catástrofe, será la
coronación de un proceso. Y el acrecentamiento
de su cifra de población ya no tendrá por resultado
esa mezcla inhumana que es una de las plagas de
las grandes ciudades.
85
Es de la más imperiosa necesidad que cada ciudad
establezca su programa, promulgando leyes que
permitan su realización.
El azar cederá ante la previsión; a la improvisación
sucederá el programa. Cada caso será inscrito en
el plan regional; los terrenos serán considerados y
asignados a actividades diversas: clara ordenación
en la empresa, iniciada desde mañana mismo y
proseguida poco a poco por etapas sucesivas. La
ley fijará el «estatuto del suelo» dotando a cada
una de las funciones claves de los medios que le
permitan expresarse mejor, instalarse en los
terrenos más favorables y a las distancias más
útiles. También debe prever la protección y el
cuidado de las superficies que serán ocupadas
algún día. Ese estatuto tendrá derecho a autorizar
-o prohibir-; favorecerá todas las iniciativas
justamente mesuradas; pero velará para que se
integren en el plan general y se hallen siempre
subordinadas a los intereses colectivos que
componen el bien público.
86
El programa debe elaborarse a partir de análisis
rigurosos hechos por especialistas. Debe prever
las etapas en el espacio y en el tiempo. Debe unir
en una fecunda concordancia los recursos
naturales del lugar, la topografía del conjunto, los
datos económicos, las necesidades sociológicas y
los valores espirituales.
La obra ya no quedará limitada al precario plan del
geómetra, que proyecta, al azar de los suburbios,
los mazacotes de inmuebles y el polvo de las
parcelaciones. Será una auténtica creación
biológica con órganos claramente definidos,
capaces de desempeñar a la perfección sus
funciones esenciales. Se analizará los recursos del
suelo y reconocerá las necesidades a las que es
preciso someterse; se estudiará el ambiente
general y serán jerarquizados los valores naturales.
Los grandes cauces circulatorios serán confirmados
y colocados en su justo lugar, y se determinará la
naturaleza de su equipamiento según el uso a que
estarán destinados. Una curva de crecimiento
expresará el futuro económico previsto para la
ciudad. Reglas inviolables garantizarán a los
habitantes el bienestar del alojamiento, la facilidad
del trabajo, el empleo feliz de las horas libres. El
alma de la ciudad quedará vivificada por la claridad
del plan.
87
Para el arquitecto, ocupado aquí en tareas de
urbanismo, el instrumento de medida será la
escala humana.
La arquitectura, tras el desastre de estos últimos
cien años, debe ser puesta de nuevo al servicio del
hombre. Debe abandonar las pompas estériles,
volcarse sobre el individuo y crear para el
bienestar de éste las instalaciones que rodearán
todos los actos de su vida, haciéndolos más
fáciles. ¿Quién podrá adoptar las medidas
necesarias para llevar a buen fin esta tarea, si no
es el arquitecto que posee un perfecto
conocimiento del hombre, que ha abandonado los
grafismos ilusorios y que, con la justa adaptación
de los medios a los fines propuestos, creará un
orden que llevará en sí su propia poesía?
88
El núcleo inicial del urbanismo es una célula de
habitación (una vivienda) y su inserción en un
grupo que forme una unidad de habitación de
tamaño eficaz.
Si la célula es el elemento biológico primordial, el
hogar, es decir, el abrigo de una familia, constituye
la célula social. La construcción de este hogar,
sometida desde hace un siglo al juego brutal de la
especulación, debe convertirse en una empresa
humana. El hogar es el núcleo inicial del urbanismo.
Protege el crecimiento del hombre, alberga las
alegrías y los dolores de su vida cotidiana. Si en su
interior debe conocer el sol y el aire puro, en el
exterior debe prolongarse además mediante
diversas instalaciones comunitarias. Para que sea
más fácil dotar a las viviendas de los servicios
comunes destinados a realizar con facilidad el
avituallamiento, la educación, la asistencia médica
o la utilización del tiempo libre, será necesario
agruparlas en «unidades de habitación» de tamaño
eficaz.
89
A partir de esta unidad-vivienda se establecerán
en el espacio urbano las relaciones entre la
habitación, los lugares de trabajo y las
instalaciones consagradas a las horas libres.
La primera de las funciones que debe atraer la
atención del urbanista es habitar, y habitar bien.
También es preciso trabajar y hacerlo en unas
condiciones que exigen una revisión seria de los
usos actualmente en vigor. Las oficinas, los
talleres y las fábricas deben ser dotados de
instalaciones capaces de garantizar el bienestar
necesario para la realización de esta segunda
función. Finalmente, no hay que descuidar la
tercera, que es recrearse, cultivar el cuerpo y el
espíritu. Y el urbanista deberá prever los
emplazamientos y los locales útiles para ello.
90
Para resolver esta gran tarea es indispensable
utilizar los recursos de la técnica moderna. Ésta,
con el concurso de sus especialidades, respaldará
el arte de construir con todas las seguridades de
la ciencia y lo enriquecerá con las invenciones y
los recursos de la época.
La era de las máquinas ha introducido técnicas
nuevas que son una de las causas del desorden y
el trastorno de las ciudades. No obstante, es de
ellas de quien hay que exigir la solución del
problema. Las modernas técnicas de construcción
han introducido métodos nuevos, aportado
facilidades nuevas y permitido nuevas dimensiones.
Verdaderamente abren un ciclo nuevo en la historia
de la arquitectura. Las nuevas construcciones
serán de una amplitud e incluso de una complejidad
desconocidas hasta el presente. Para realizar la
tarea múltiple que se le impone, el arquitecto
deberá asociarse a todos los niveles de la
empresa, a numerosos especialistas.
91
La marcha de los acontecimientos se verá influida
fundamentalmente por los factores políticos,
sociales y económicos...
No basta que se admita la necesidad del «estatuto
del suelo» y de ciertos principios de construcción.
Para pasar de la teoría a los actos es necesario,
además, el concurso de los factores siguientes: un
poder económico tal como se desea, clarividente,
convencido, resuelto a implantar las mejores
condiciones de vida elaboradas e inscritas en el
papel de los planes; una población ilustrada para
comprender, desear y reclamar lo que los
especialistas han ideado para ella; y una situación
económica que permita emprender y proseguir los
trabajos, algunos de los cuales serán
considerables. Puede ocurrir, sin embargo, que
incluso en una época en que todo ha caído al nivel
más bajo, en que las condiciones políticas, morales
y económicas son muy desfavorables, la necesidad
de construir abrigos decentes aparezca de repente
como una obligación imperiosa, y que ello dé a lo
político, a lo social y a lo económico el objetivo y
el programa coherentes que precisamente les
faltaban.
92
Y no es aquí donde intervendrá en última instancia
la arquitectura.
La arquitectura preside los destinos de la ciudad.
Ordena la estructura de la vivienda, esa célula
esencial del trazado urbano, cuya salubridad,
alegría y armonía están sometidas a sus
decisiones. Agrupa las viviendas en unidades de
habitación, cuyo éxito dependerá de la justeza de
sus cálculos. Reserva de antemano los espacios
libres en medio de los cuales se alzarán volúmenes
edificados de armoniosas proporciones. Instala las
prolongaciones de la vivienda, los lugares de
trabajo, los terrenos consagrados a las
distracciones. Establece la red circulatoria que ha
de poner en contacto las diversas zonas. La
arquitectura es responsable del bienestar y de la
belleza de la ciudad. Toma a su cargo su creación
y su mejora, y le incumben la selección y la
distribución de los diferentes elementos cuya
afortunada proporción constituirá una obra
armoniosa y duradera. La arquitectura es
fundamental para todo.
93
La escala de los trabajos a emprender
urgentemente para la ordenación de las ciudades
y, por otra parte, el estado infinitamente
fragmentado de la propiedad del suelo, son dos
realidades antagónicas.
Hay que emprender sin tardanza trabajos de
importancia capital, puesto que todas las ciudades
del mundo, antiguas o modernas, revelan las
mismas taras, procedentes de idénticas causas.
Pero no debe emprenderse obra fragmentaria
alguna si no se inserta en el marco de la ciudad y
en el de la región tal como habrán sido previstos
por un estudio extenso y un amplio plan de
conjunto. Este plan contendrá forzosamente unas
partes cuya realización podrá ser inmediata y otras
cuya ejecución habrá de aplazarse para unas
fechas indeterminadas. Numerosas parcelas de
terreno deberán ser expropiadas y serán objeto de
transacciones. Habrá que temer entonces el
sórdido juego de la especulación, que tan a
menudo aplasta, apenas nacidas, las grandes
empresas animadas por la preocupación del bien
público. El problema de la propiedad del suelo y de
su posible requisición se plantea en las ciudades,
en su periferia, y se extiende hasta la zona más o
menos amplia que constituye su región.
94
La peligrosa contradicción observada aquí plantea
una de las cuestiones más peligrosas de nuestra
época: la urgencia de regular, a través de un
medio legal, la disposición de todo suelo útil para
equilibrar las necesidades vitales del individuo en
plena armonía con las necesidades colectivas.
Hace años que las empresas de equipamiento, en
todos los lugares del mundo, se estrellan contra el
petrificado estatuto de la propiedad privada. El
suelo -el territorio del país- debe estar disponible
en cualquier momento, y estarlo a su equitativo
valor, estimado con anterioridad al estudio de los
proyectos. Cuando está en juego el interés
general, el suelo debe ser movilizable. Sobre los
pueblos que no han sabido medir con exactitud la
amplitud de las transformaciones técnicas y sus
formidables repercusiones sobre la vida pública y
privada, se han abatido innumerables
inconvenientes. La ausencia de urbanismo es la
causa de la anarquía que reina en la organización
de las ciudades, en el equipamiento de las
industrias. Por haber ignorado ciertas reglas el
campo se ha vaciado y se han llenado las ciudades
por encima de cualquier límite razonable; las
concentraciones urbanas se constituyen al azar;
las viviendas obreras se han convertido en
tugurios. Para la salvaguardia del hombre no se ha
previsto nada. El resultado es catastrófico, y casi
uniforme en todos los países. Es el amargo fruto de
cien años de maquinismo sin dirección alguna.
95
El interés privado se subordinará al interés
colectivo.
Abandonado a sí mismo, el hombre pronto queda
aplastado por las dificultades de todas clases que
ha de superar. Por el contrario, si se somete a
demasiadas coerciones colectivas, resulta ahogada
su personalidad. El derecho individual y el derecho
colectivo deben, pues, sostenerse y reforzarse
mutuamente y poner en común todo lo que llevan
en sí de infinitamente constructivo. El derecho
individual no guarda relación alguna con el vulgar
interés privado. Éste, que sacia a una minoría
mientras condena al resto de la masa social a una
vida mediocre, merece severas restricciones. Debe
estar subordinado siempre al interés colectivo, de
modo que cada individuo tenga acceso a esos
goces fundamentales que son el bienestar del
hogar y la belleza de la ciudad.
.
51
LE CO R BUSIER TRA DUCID O.
I N FID ELIDAD CREATIVA E N E L PROYE CT O CURUT CHE T
D ani el M er r o J ohns ton
Traducir es un modo de leer. Leer es interpretar y reconstruir un texto, ensayar una nueva mirada a la realidad. Es decir que son
operaciones hermenéuticas, como formas diversas de comprender y asignar sentido. En la mayoría de los casos significa recu-
perar la juventud del texto, y por tanto es una acción positiva. Si el autor es ya un primer traductor de la esencia del texto, debe-
mos entender el argumento como una entidad dinámica que en cada traducción inicia una nueva iluminación en su existencia.
Traducir a Le Corbusier supone una gran dificultad. En este caso apreciamos un curioso trabajo en común realizado a 10.000
kilómetros de distancia, en el año 1950.
Fig. 1. Vista de la Casa Curutchet de La Plata, Argentina,
desde Av. 1 y Calle 53. (Fotografia: DMJ).
“El otro día, era ya el crepúsculo, nos hemos paseado largamente por las calles de La Plata” 1.
Le Corbusier podría haber hecho este comentario en el año 1948, cuando Pedro Curutchet le
encargó el proyecto de su casa. Tal vez seis años después, cuando finalizó su construcción o qui-
zá, acompañando a su cliente, cuando éste la abandonó para siempre, luego de haber vivido en
ella muy pocos años, sin habitarla, sin haber conseguido instalar su propia historia en uno de
los mejores ejemplos de arquitectura doméstica de la modernidad.
A pesar de nuestras necesidades narrativas, debieron transcurrir casi 20 años desde el paseo del 1. Le Corbusier se refiere a un paseo que realizara con su
maestro suizo por los atardeceres platenses para que sus observaciones sobre el tejido urbano de amigo González Garaño por la ciudad de La Plata los prime-
ros días de octubre de 1929, en ocasión de su primer viaje
la nueva ciudad y sus enunciados sobre el habitar moderno pudiesen ser puestos en relato, lleva-
a América. Precisiones. Respecto a un estado actual de la
dos a la práctica, interpretados y convertidos en literatura, en uno de sus más bellos y poéticos arquitectura y el urbanismo, Apóstrofe Ediciones, Barcelo-
trabajos: la casa Curutchet en La Plata. na, 1999, p. 252. (Edición original: agosto de 1930).
52 DANIEL MERRO JOHNSTON
Fig. 2. Croquis de secciones esenciales del proyecto Curut-
chet. Por la terraza jardín (arriba) y por el patio (abajo).
(Dibujos: DMJ).
Si leemos la arquitectura como un texto que contiene diversos enunciados, podemos examinar
los discursos de algunos intérpretes de Le Corbusier en su difícil misión de hacer sensible y per-
ceptible una arquitectura en estado latente, de ordenar y expresar de un modo personal la rea-
lidad, de dar una nueva forma de existencia visible al argumento que tienen en sus manos, o
sus intentos de establecer una cierta dialéctica más o menos intensa, a veces casi imperceptible,
con el autor.
En este caso, Amancio Williams primero y Simón Ungar más tarde2, recibieron un enunciado
en forma de anteproyecto y construyeron nuevos tejidos textuales con los hilos argumentales
recibidos como si se trataran de eslabones de una cadena de sentidos, asumiendo la condición
intertextual 3 de su interpretación, es decir la construcción de la realidad a partir del cruce de
varios textos, la confrontación de argumentos que pueden ser distintos pero que se relacionan.
Quizá lo más curioso de esta historia es que ninguno de ellos fue consciente, que su difícil tra-
ducción algunas veces infiel, sus cambios de sentido, en la mayoría de los casos significaban
recuperar la juventud del texto y sobre todo, que sin saberlo estaban participando en un mis-
mo equipo en la construcción de un relato común.
En el proyecto Curutchet, (Fig. 1) Le Corbusier formula una de sus más pequeñas y a la vez
precisas intervenciones en el espacio urbano y en su relación con el espacio doméstico. Presen-
ta por primera vez en la arquitectura de la ciudad, una profunda transformación en la relación
entre el espacio público de la calle y el interior de la manzana, al introducir visualmente uno
en el otro y evitar el uso privado exclusivo de la planta baja en una inédita demostración de
generosidad urbana.
Propone un proyecto cuya sección se convierte en instrumento fundamental de grandes acier-
2. Amancio Williams fue Director de obra de la Casa Curut- tos, asignando una especial trascendencia al vacío en la estructura espacial del proyecto, que se
chet, a sugerencia del propio Le Corbusier. Desarrolló su construye prácticamente sólo con aire, el material más barato de la arquitectura (Fig. 2).
trabajo con gran intensidad, produciendo más de 200 pla-
nos y varias modificaciones del proyecto fundamentadas en Lee magistralmente el clima templado y húmedo de La Plata en su propuesta de espacios abier-
extensos desarrollos de todas las partes de la obra. Más tar-
de y por un período de tiempo más corto, fue designado
tos sombreados, protegidos sugiriendo nuevas actividades y funciones vinculadas con la tradi-
para esa tarea Simón Ungar, quien realizó también modifi- ción doméstica de un lugar con clima benigno que permite ampliar considerablemente la
caciones al texto. superficie útil de la vivienda. Nos referimos en especial al conjunto formado por dos lugares
3. El germen del concepto de intertextualidad lo hallamos en inéditos en la imaginería tradicional platense: la planta baja libre y la terraza jardín, articulados
la teoría literaria de Mijail Bajtín, formulada en los años por el pequeño patio y el árbol (Fig. 3).
treinta del siglo XX, quien concibe la novela como polifoní-
as textuales donde resuenan, además de la propia, otras Podemos decir que el proyecto Curutchet, por su ubicación geográfica y pequeña escala, se con-
voces. Fue Julia Kristeva, filósofa Búlgara quien, a partir de
virtió en un caso de ensayo y aplicación ideal donde profundizar algunos temas de preocupa-
las intuiciones Bajtinianas sobre el dialogismo literario, acu-
ñó en 1967 el término intertextualidad. Para esta autora ción constante en esa época en el estudio del 35 Rue de Sévres: el manejo y control de la luz
"todo texto es la absorción o transformación de otro texto". natural, la relación interior-exterior, el uso de la geometría y la búsqueda de una medida uni-
LE CORBUSIER TRADUCIDO. INFIDELIDAD CREATIVA EN EL PROYECTO CURUTCHET 53
3 4
versal. Estas cuestiones aparecían en el espíritu del texto, en el territorio de los sentidos a deve- Fig. 3. Vista de la terraza jardín desde el plano de fachada.
lar, que la nueva mirada de la traducción debía comprender y explicar. (Fotografía: DMJ).
Fig. 4. Vestíbulo de la casa en el proyecto de Le Corbusier.
Despiece de maqueta. (Fuente: DMJ).
L A T RA DUC C IÓ N
“…y la Belleza, que da a la creación su elemento universal y estético, hace del crítico un creador a
su vez, y le susurra al oído mil cosas diversas que no estaban en el espíritu del que esculpió la esta-
tua, pintó el lienzo o grabó la gema” 4.
Amancio Williams, uno de los arquitectos argentinos de mayor trascendencia conceptual, se
hizo cargo del ajuste del proyecto, su dirección, por sugerencia del propio Le Corbusier, desde
el inicio de la obra hasta terminar la estructura de hormigón armado. Posteriormente, a raíz de
complicaciones en la relación con el Dr. Curutchet, se encargó la dirección a Simón Ungar, otro
integrante de la vanguardia moderna local.
En ese tiempo, en ese espacio de silencio que separa la música en potencia de la música en acción 5,
se registraron varias situaciones de incertidumbre, innumerables momentos de decisión y
acción, en los cuales cada traductor hubo de elegir un camino u otro con desiguales conse-
cuencias para la obra. Hemos elegido tres eventos para ilustrar este proceso de intercambio de
ideas, esta depuración colectiva del texto que consiguió reunir diferentes actitudes, miradas
diversas que enriquecieron la arquitectura.
E L V E S T ÍB UL O D E EN TR AD A
En su proyecto, Le Corbusier aparentemente consideraba que para entrar en la casa era nece-
sario un espacio privado, sombrío, propio del mundo doméstico, un descanso visual a la clari-
dad del espacio público de entrada, al sol que se filtraría a la planta baja libre de les pilotis, una
transición oscura entre la luz de la llegada y la luminosidad. Quizá por ello, proyectó un pris-
ma de fábrica (Fig. 4). Amancio Williams leyó con atención el enunciado, pero le asignó un
nuevo sentido: la transparencia moderna. Cambió el sentido de este espacio al convertir la fron-
tera casi absoluta entre lo público y lo privado en un umbral, en una zona, una figura tempo-
ral. Transformó el trazo lineal de un muro en una superficie, un espacio intermedio.
Dibujó un croquis sobre el texto inicial y se lo envió a Le Corbusier, con estas palabras: “…Yo 4. WILDE, O., "El crítico como artista" en Intenciones, Tau-
considero que esta parte no está al mismo nivel que el resto del proyecto y sería muy malo dejarla rus, Buenos Aires, 1972. Parte 2, p. 82.
pasar. (..) Le envío algunos planos con otra posibilidad, con la menor transformación” 6. 5. STRAVINSKY, I., Poética musical, Acantilado, Barcelona,
2006, p. 109.
El autor aceptó la sugerencia, pero inmediatamente aumentó la apuesta, dibujando sobre el cro- 6. Carta de Amancio Williams a Le Corbusier. 14-09-1949.
quis de Williams, (Fig. 5) y comentando: Fuente: Archivo Williams. Buenos Aires.
54 DANIEL MERRO JOHNSTON
Fig. 5. Vestíbulo de la casa. Croquis de la secuencia de la
modificación. De izquierda a derecha: proyecto original LC,
modificación propuesta por Amancio Williams y modifica-
ción sugerida por LC. (Fuentes: Archivo Williams y Funda-
ción Le Corbusier).
“Mi Estimado Williams: su crítica relativa a la entrada de la casa Curutchet está perfectamente jus-
tificada y su solución es excelente. Le propongo una mejora a su propuesta…” 7.
Lo verdaderamente interesante es que la interpretación del proyecto del vestíbulo de Amancio
Williams recuperaba, (sin saberlo él, desde luego) algunas instancias desarrolladas en el estudio
35 Rue de Sévres mucho antes. En efecto, los croquis en perspectiva identificados como planos
FLC 12211 y 12212 de febrero de 1949, muestran una propuesta del vestíbulo vidriado y una
partición de carpinterías asombrosamente parecidos a los que Williams propondrá al autor, al
menos seis meses después (Fig. 6).
¿Cómo se explicaría Le Corbusier, que la excelente sugerencia de su intérprete constituía
una nueva y perfecta lectura de un texto que nunca habría conocido? Amancio Williams
estaba recuperando un texto, una instancia anterior del proyecto para ubicarlo en un con-
texto nuevo.
En su respuesta, Le Corbusier modificó la traducción de Williams pero curiosamente, sin
modificar el proyecto original. Estamos en presencia de un caso especial: el original que no guar-
Fig. 6. Vestíbulo de la casa. Croquis de proceso de proyec-
to. FLC 12212. (Fuente: Fundación Le Corbusier. Codex Int). da fidelidad a su traducción, pues en sus Obras Completas que se editaron varios años después,
el proyecto no fue modificado8.
J.L. Borges en su “Historia de la eternidad” (1936), hace una larga referencia a J.Ch.Mardrus
como el mejor traductor de “la mil y una noches”, no precisamente por su literalidad sino más
bien por que “no traduce las palabras sino las representaciones del libro”. Por el contrario, “celebrar
la fidelidad de Mardrus es omitir el alma de Mardrus, es no aludir siquiera a Mardrus. Su infide-
lidad creadora y feliz es lo que nos debe importar” 9.
LA VENTA NA DE UNGA R
Otro llamativo episodio en esta historia se refiere a la entrada al sector de consulta médica en
el primer nivel de la casa, que se llega a través de una galería como una suerte de balcón sobre
el espacio vacío (Fig. 7).
Fig. 7. Vista de entradas a la sala de espera y consultorio en
el proyecto Le Corbusier. Despiece de maqueta. (Fuente: El proyecto de Le Corbusier estaba definido con un par de puertas ciegas de madera, pero con
DMJ).
la particularidad de que en una de ellas, la entrada a la sala de espera, se incluía una pequeña
ventana vertical de la misma altura de la puerta, sobre el lateral izquierdo.
Amancio Williams interpreta el muro ciego como la esencia del mensaje, no advierte o descarta
7. Carta de Le Corbusier a Amancio Williams. 22-09-1949. por insignificante la pequeña ventana junto a la puerta y en sus planos la elimina, incurriendo
Fuente: Archivo Williams. Buenos Aires.
en un claro error de interpretación ya que ese vidrio junto a la puerta del consultorio marca y
8. Le Corbusier Oeuvre Complete 1946-1952. Introducción define la entrada con claridad. Construye un texto más duro que el propio autor, apuesta por un
del propio Le Corbusier y textos de Willy Boesiger, Les edi-
tions d’Architecture, Girsberger, Zurich, 1953, pp. 43 a 50. plano como división absoluta de los mundos interior y exterior, público y privado.
9. Joseph Charles Mardrus (El Cairo, Egipto, 1868 - París, Sin embargo, Simón Ungar a su turno interpreta otra cosa: convencido de la necesidad de
Francia, 1949) fue un médico, poeta y traductor francés. Fue
además un eminente orientalista. Es conocido por su tra-
incorporar un doble signo de admiración en el texto, de perforar el muro, de establecer una
ducción de Las mil y una noches del árabe inicial al francés, fuerte transparencia entre el espacio vacío interior y la calle a través del volumen del consul-
que se publicó de 1898 a 1904. torio ordena la colocación de una nueva puerta y ventana, de 2,66 metros de ancho y 2,26
10. Así lo cuenta Hugo Sarraillet, quien fuera contratista de metros de altura, alterando completamente la relación proporcional entre las dos puertas de
electricidad de la obra, en un reportaje realizado por el autor entrada, espera y consultorio (Figs. 8 y 9)10. Pero si analizamos con cuidado los croquis origi-
de esta nota: "la gran ventana de vidrio, ese empecinamien-
to de Ungar, ese vidrio que le costó la cabeza. Curutchet no
nales, advertimos con sorpresa que esta ventana, esta elogiada transparencia y a su vez arries-
quería esa ventana pero Ungar estaba convencido, y un día gada decisión unilateral del traductor, ya había sido propuesta con anterioridad por el equipo
la hizo colocar sin que su cliente lo hubiera autorizado”. de Le Corbusier en su anteproyecto, por lo que estamos nuevamente en un caso de interpre-
LE CORBUSIER TRADUCIDO. INFIDELIDAD CREATIVA EN EL PROYECTO CURUTCHET 55
10 9
tación inconsciente del pasado, de recuperación de textos, de intrigas anteriores ubicadas en Figs. 8 y 9. Vista de entradas a la sala de espera y consulto-
contextos nuevos (Fig. 10). rio. Proyecto de Simón Ungar construido (arriba) y proyec-
to de Amancio Williams. Fotomontaje DMJ. (abajo).
Fig. 10. Vestíbulo de la casa. Croquis de proceso de proyec-
C A L IGRA F ÍA DE PR ECI SI Ó N to. FLC 12179. (Fuente: Fundación Le Corbusier. Codex Int).
Yo creo que Amancio Williams estaba obsesionado con las medidas. Con la precisión. Como
Adrián Leverkün, en el Dr. Faustus de Mann11, luchaba por un sueño irrealizable: la obra per-
fecta. Había llegado a la conclusión de que la técnica dotada de hermosura era el sentido últi-
mo de la creación artística, lo único que podía dar sentido a la obra de arte.
La idea de un nuevo sistema métrico, el Modulor, formulado por Le Corbusier, le apasionó
inmediatamente. Quería aplicarlo, pero como no lo conocía en detalle, no dudó en pedírselo
al maestro: “respecto del Modulor. ¿Podría tener yo uno?” 12, y recibió la respuesta inmediatamen-
te: “pídale precisiones a Papadaki, en el 850 de la Seven Avenue en New York” 13.
Cuando termina el proyecto Curutchet, Le Corbusier se lo envía a su cliente, y le explica: “todo
el proyecto se establece por medio del “Modulor” del cual el Sr. Amancio Williams podrá comentar-
le. Se trata de un sistema de medidas armónicas que hemos creado aquí hace más de siete años y que
aplicamos en nuestros proyectos” 14.
Puesto en la tarea de desarrollo, Amancio Williams vuelve a la carga y pide precisiones a Le Cor-
busier, casi tímidamente: “los dibujos no están a la escala Modulor” 15. 11. MANN, Thomas, Doktor Faustus. Vida del compositor
alemán Adrian Leverkühn narrada por un amigo, Edhasa,
Y el maestro sentencia: “...le enviaré una tira de papel del “Modulor” de 2,26 m. de longitud. Es lo Barcelona, 1998.
único que hay por el momento, pues la fabricación de esta regla aún no ha encontrado interesados 12. Carta de Amancio Williams a Le Corbusier de fecha 17-
entre los industriales de los Estados Unidos. Usted puede, si quiere, cortarla en dos y pegarla sobre 06-1948. Fuente: Archivo Williams. Buenos Aires.
una banda de plástico y hacer un rollo que puede guardar en un pequeño bote de carrete de pelícu- 13. Carta de Le Corbusier a Amancio Williams de fecha 28-
la Kodak y llevarla en el bolsillo” (…) “en cuanto a su empleo, ensaye usted mismo en la práctica. 06-1948. Fuente: Archivo Williams. Buenos Aires.
Un libro que he escrito aparecerá en tres o cuatro meses y se lo enviaré” 16. 14. Carta de Le Corbusier a Pedro Curutchet de fecha 24-05-
1949. Fuente: Fundación Le Corbusier. París.
Sin embargo, cuando analizamos las medidas de las carpinterías proyectadas por Williams para
15. Carta de Amancio Williams a Le Corbusier de fecha 14-
la Casa Curutchet y las comparamos con los cuadros y ejemplos publicados en “El Modulor” 09-1949. Fuente. Archivo Williams. Buenos Aires.
con posterioridad, nos sorprende tanto su cuidada caligrafía como su ajuste milimétrico al sis-
16. Carta de Le Corbusier a Amancio Williams de fecha 22-
tema (Fig. 11) que podremos coincidir con Gabilondo cuando dice “si leer es re-escribir un libro, 09-1949. Fuente. Archivo Williams. Buenos Aires. Cabe des-
escribir es leer un libro que aún no ha sido escrito” 17. tacar que el libro se publicó como Le Modulor / Le Corbu-
sier, Architecture d'Aujourd'hui, Boulogne, 1950.
Sin lugar a dudas, la actuación de un buen intérprete supera ampliamente la misión de un eje-
17. GABILONDO, A., Filósofo, Profesor de Metafísica, autor
cutante o Director de obra, se interna en el mundo de la interpretación para incorporar, ano- de varios libros, entre ellos Mortal de necesidad; la filosofía,
tar, incorporar nuevos sentidos y de alguna manera, concluir en un relato común. la salud y la muerte, Abada Editores, 2003.
56 DANIEL MERRO JOHNSTON
Fig. 11. Estudio dimensiones de carpintería propuestos por
Amancio Williams y su relación con el Modulor. (Fuente:
DMJ).
De una manera casi natural, sin conocer el proceso del proyecto Curutchet en el estudio del 35
Rue de Sévres, sus anticipaciones ni sus acciones compositivas, operaciones de comprobación y
rectificación, pareciera que los traductores-intérpretes en este caso se incluyeron en el equipo
de una manera eficaz, se situaron como un proyectista más, algunas veces asumiendo el rol de
autor en el proceso de génesis y significando lo que considera importante; en una visión retros-
pectiva comprendiendo este proyecto como una consecuencia de los antecedentes del autor y
con una mirada prospectiva a su vez, considerando la obra como una transición a configura-
ciones posteriores.
Quizá sea ésta la esencia de un verdadero intérprete, un lector sereno, intrigado en descubrir la
versión que el texto original reserva para él, como si le estuviese aguardando.
Exactamente como lo expresara Le Corbusier en 1929:
“...únicamente no comprenderá aquel que esté saturado de espíritu académico, que haya perdido
por el artificio de las enseñanzas y de las perezas, su sensibilidad original. No captará nada del
18. LE CORBUSIER., Precisions..., op. cit. p. 184. espectáculo nuevo que se esté desarrollando frente a sus ojos” 18.
Daniel Merro Johnston. Arquitecto por la Universidad de Córdoba, Argentina y Doctor en Arquitectura por la Universidad
Politécnica de Madrid. Ha sido Profesor Invitado en varias Universidades americanas y europeas como Profesor de Pro-
yectos arquitectónicos y como disertante sobre la obra de Le Corbusier. En la actualidad compagina sus tareas como Pro-
fesor en la Universidad de Alcalá de Henares, con el ejercicio profesional independiente.
IAC PADILLA FADU UBA
INTRODUCCION A LA ARQUITECTURA CONTEMPORANEA
EL MÉTODO
Este documento se extrajo del libro "Le Corbusier and The Tragic View of Architecture", Charles
Jencks, Harvard University Press, Cambridge, Massachusetts, 1973.
Dos villas ideales
Ambas villas fueron construidas para ricos, iluminados clientes, que tenían conexiones tanto con
el arte como con la industria y quienes, por esta razón, podían ser vistos, por un lado, como una
elite de "capitanes de la industria" y, por otro lado, como gente con una aguda sabiduría:
"coleccionistas del arte más moderno".
La villa en Garches, 1917, estaba habitada por el hermano de Gertrude Stein, que construyó
parte del sistema de transporte público de San Francisco y cuya mujer fue una de las primeras
coleccionistas de Matisse. La villa Savoye en Poissy, 1929-1931, fue construida como un lujoso
retiro de fines de semana para clientes que, de acuerdo a Le Corbusier, no poseían preconcepto
alguno sobre lo que una nueva arquitectura debía ser. Sería asegurar demasiado decir que estos
clientes habían suscripto a la filosofía del hieratismo, pero al menos Le Corbusier podía verlos
como ejemplos de la moderna sensibilidad en sus diferentes aspectos.
En términos formales, las dos villas pueden ser vistas como cubos abstractos en los cuales
varios elementos geométricos están libremente dispuestos como en una pintura purista. La grilla
tridimensional, este sistema de coordenadas cartesiano, existe como un orden ideal en todas las
partes de los edificios, aún donde los elementos están separados o completando las grillas de
columnas o niveles. La idea, desarrollada a partir del sistema DOM-INO de 1914, dio nacimiento a
unos cuantos nuevos principios que Le Corbusier, parcialmente, enunció como los "cinco puntos
de una nueva arquitectura": la casa sobre pilotes, que liberan el terreno para la circulación, el
jardín alto permitido por el techo plano, el plan y fachadas libres permitidos por el sistema
estructural independiente, la ventana apaisada que da más luz que aquella contenida en el muro
portante.
Adicionalmente a estas innovaciones, hay algunos elementos característicos, encontrados en
estas dos obras, que Le Corbusier reiteradamente compondría en espacio abstracto: la rampa o
puente, el espacio de doble altura, la escalera en espiral y tijera, el baño o solarium curvados (un
espacio terciario). Se podría considerar a estos nueve elementos de una arquitectura nueva cono
comparables a los objet-types en una pintura purista. Ellos son inventados tanto por su potencial
tecnológico como estético y luego usados como palabras fijadas en un sistema abstracto del
espacio cartesiano. Esta idea puede, tal vez, ser vista mejor en su más reciente y extrema forma
en "No Stop City, una climática y Universal Ciudad", por el grupo Archizoom, en Florencia. Estos
diseñadores han tomado la aproximación platónica de Le Corbusier a su límite e imaginado una
grilla continua en el espacio, extendiéndola por todas partes en el mundo y llenándola con
elementos de servicio bellos, perfectos.
La diferencia es, si hay alguna, que Le Corbusier mueve sus elementos dentro y a través de
cada uno para producir lo que puede llamarse composición por compactación, mientras Archizoom
deja los elementos separados entre sí. De esta manera, en la arquitectura de Le Corbusier,
agujeros de espacio son cortados, violentamente, a través de pisos, las columnas son puestas
muy cerca de los muros, particiones curvadas justo en ámbitos rectangulares, etc. La composición
por compactación está muy cerca, como método, al collage, toda vez que la superposición de
elementos oscurece partes, en cambio de permitirles ser vistas a través (excepto en el caso único
del vidrio). Por esta razón cuando uno se interna en un edificio de Le Corbusier encuentra una
sucesión de elementos parcialmente escondidos y parcialmente revelados. Esto contribuye a
generar excitación y suspenso. Los monjes de La Tourette, por ejemplo, conducirán a uno a través
del edificio por un camino preferencial mostrando todos los elementos solapándose y cambiando
sus relaciones en una sinfonía de movimiento. Esto es más efectivo cuando los elementos son
puros en forma y pocos en cantidad.
Uno se aproxima a Garches desde el norte bajo un camino que focaliza la entrada de servicio
y el balcón arriba de la misma. Las fachadas norte y sur son planos blancos, divididos en
triángulos proporcionales con un ritmo 2-1-1-1-2, que coincide también con la grilla de columnas
que disciplina el espacio interior. La sensación de un orden abstracto rectangular está
adicionalmente acentuado por los muros medianeros y por la secuencia de espacio
horizontalizado en el lado sur, la entrada al jardín que consiste en un cubo gigante de espacio
definido desde todos sus lados por terrazas, balcones, techo y planos de paredes. Esta gran logia
recuerda tanto la villa italiana como el barro oceánico que Le Corbusier generalmente usaba como
fuentes. La estética del edificio está finalmente determinada por "los cinco puntos de una nueva
arquitectura": la fachada libre con sus ventanas apaisadas suspendidas de los pisos, el plan libre,
y así.
Aunque Le Corbusier invariablemente fotografiaba sus edificios sin mobiliario, para potenciar
el efecto de las formas puras en relación, provoca una fuerte impresión aún cuando están llenas
con objetos. Esto puede apreciarse en una rara fotografía de la villa en Garches cuando estaba
habitada por los Stein. La foto muestra que la familia Stein poseía un gusto ecléctico, y aún las
heterogéneas posesiones no parecen sobrevaloradas o fuera de lugar como les sucedería en
mucha arquitectura moderna. La composición por compactación ha provisto un fondo
suficientemente rico para aceptarlos naturalmente.
La villa en Poissy es también una realización de los "cinco puntos". Además de demostrar
éstos, tiene también los característicos elementos como la rampa de entrada (que corta por el
medio de la grilla), los muros curvados del solarium y, sobre todo, los pilotes y la construcción por
losas. En realidad, por estos últimos puntos, fue atacada por arquitectos tales como Frank L.
Wright, por ser sólo "una caja sobre pilares", y otros, por ser una extraña cápsula espacial que se
había apoyado sobre un paisaje virgiliano. Es una sorprendente imagen, especialmente para la
región de París. Una afinada y prístina blancura, una plancha de brillante hielo, flota gentilmente
sobre el suelo, la verdadera imagen de la "machine a habiter", un artefacto realizado por el
hombre en oposición a la naturaleza. El efecto de un cubo blanco apoyado sobre un achatado
campo verde es, hoy aún, sorprendente, aún cuando el contraste, ha sido parcialmente destruido
por construcciones posteriores.
Uno se aproxima a la villa por un camino que circula alrededor y bajo el primer piso y entre los
pilotis en una curva funcionalmente determinada por el radio de giro de un auto. Una vez adentro
del plano terreno, destinado a servicios y sirvientes, puede pasear a través de una secuencia de
formas primarias y object-types tanto por una rampa, que asciende a través de todo el edificio, o
por una escalera curvada. El primer piso, rodeado enteramente por una ventana apaisada,
consiste en las completas comodidades para vivir envueltas en una L sobre un lado de la terraza
abierta. Luz y aire penetran en todos los lugares. El contacto directo con el paisaje circundante
está asegurado mediante variadas aperturas, las vistas están enmarcadas como en un cuadro. El
verde se derrama fuera de cajas en la terraza y en el solarium. Las sensaciones de estar en un
campo heroico de salud es inevitable. El baño, con su revestido receptáculo hundido y sofá
reclinable de cerámica, recuerda la gimnástica romana. Y esto fue el primer requerimiento en el
"Manual de la vivienda":
"Demanda un baño orientado al sur (hemisferio norte), uno de los mayores ambientes de la
casa o el chato, viejo salón de recepción, por ejemplo. Una pared debe estar enteramente vidriada
abriendo, si es posible, a un balcón para baños de sol; los más modernos y sofisticados
accesorios, con una lluvia para ducha o aplicaciones gimnásticas".
De esta manera, con estos dos edificios, Le Corbusier había hecho realidad muchas de las
nociones puristas y principios arquitectónicos que desarrollara durante no menos de diez años.
Ellos fueron, inmediatamente, reconocidos por todo el mundo como la síntesis de la nueva
arquitectura y Le Corbusier fue invitado a dar conferencias en grandes capitales como Moscú, San
Pablo, Argel, Estocolmo, Barcelona, Bruselas y Praga. Un nuevo rol se estaba abriendo para él
como el reconocido polemista de la arquitectura moderna. Y aún, al mismo tiempo de estos
aparentemente reasegurados sucesos, más dudas estaban desarrollándose para nuevamente
alterar la naturaleza de su aproximación.
El álamo y los pilotis. Norma
y anomalía en la casa Curutchet
de Le Corbusier*
Bogotá, Colombia • Enero-Junio 2010 • ISSN 1657-9763
Erick Abdel Figueroa Pereira
1. Introducción
En 1948, el médico Pedro Domingo Curutchet solicitó a Le Corbusier el diseño de una casa-consultorio
“de precio medio para un matrimonio con dos hijas” (Liernur y Pschepiurca, 2008, pp. 385-389) en un
46 predio localizado dentro de la cuadrícula original de La Plata (Figura 1).
Fundada en 1882 como capital de la provincia de Buenos Aires, la ciudad se ubica a 60 km al
1 El predio era suroriente de la capital federal.1 A pesar de tratarse de la única obra del arquitecto franco-suizo cons-
APUNTES • vol. 23, núm. 1 • 46-55
trapezoidal, confinado
por tres de sus costados. truida en América Latina, escasean los estudios sobre aquella edificación.2 Por el contrario, sus planos
El frente del lote, oblicuo ha sido profusamente publicados en monografías sobre arquitectura moderna, aunque la casi tota-
con respecto a las
medianeras, miraba lidad de ellos se ha limitado a reproducir los planos publicados en Le Corbusier et Pierre Jeanneret.
al norte, abriéndose al Oeuvre Complète de 1946-1952, sin advertir la gran cantidad de cambios entre el proyecto y la obra.
principal espacio verde
de la ciudad, el parque
En 1988 el Estudio Grossman de Buenos Aires, bajo la dirección de la arquitecta Liliana Boffi, realizó
Rivadavia. Los otros tres un cuidadoso levantamiento arquitectónico que es a la fecha el único publicado de la casa tal como
costados limitaban con fue construida (Figuras 2 y 3).
edificaciones de diversas
épocas. De entre los elementos que componen la obra en mención, uno de ellos ha propiciado la escritura
2 El trabajo más reciente de este ensayo. Se trata del árbol existente en el vacío que separa el consultorio de la casa propiamen-
sobre la casa Curutchet te dicha. Este ensayo pretende mostrar que el manejo dado por Le Corbusier al tema del árbol en la
es una tesis doctoral
realizada por Daniel
casa no es accidental y que la relación entre el árbol, el proyecto y la obra cuenta con antecedentes
Merro (2009), aún en algunos trabajos de dicho arquitecto que se remontan a la década de 1920. Para evidenciarlo se
inédita, que estudió la
recurrió al análisis compositivo de la obra y del proyecto, a la lectura del tratamiento dado al tema en
relación entre la obra, el
proyecto, el diseñador las investigaciones precedentes y a la revisión de diversas publicaciones sobre la obra en mención.
y su primer director Cuando se le contrasta con la totalidad de la obra del arquitecto, se puede constatar que dos
de obra, el arquitecto
Amancio Williams. enfoques han primado en el estudio de la casa Curutchet. El primero de ellos, muy difundido y prácti-
Dicha tesis precisó camente canónico, ha insistido en presentarla como la síntesis de veinte años de pensamiento sobre
aspectos clave para
este escrito, aunque la arquitectura y la ciudad, el segundo, muy reciente, la entiende como un momento de inflexión en la
deja sin desarrollar el obra del arquitecto, entonces ocupado en desarrollar la Unité de Marsella, el proyecto “Roq” y “Rob”
aspecto que nos interesa
aquí. Agradecimientos a
en Cap Martin, el Plan Director de Bogotá y la nueva ciudad de Chandigarh.
Gonzalo Carrasco, quien Al primer enfoque, que valora la casa Curutchet como la interpretación moderna de la casa con
señaló la existencia de
patio argentina, la casa chorizo, corresponden entre otros los trabajos de Strabucchi (1989), Corona
dicha investigación.
* Cómo citar este artículo: Figueroa, P., E. (2010). El álamo y los pilotis. Norma y anomalía en la casa Curutchet de Le
Corbusier. En: Apuntes 23 (1): 46-55.
El álamo y los pilotis.
Mayo 1 de 2008.
Fotografía:
Erick Figueroa.
Bogotá, Colombia • Enero-Junio 2010 • ISSN 1657-9763
El álamo y los pilotis. Norma y anomalía en la casa Curutchet
de Le Corbusier
The poplar and the pilotis.Norm and Anomaly in Le Corbusier’s Maison Curutchet
O poplar e os pilotis. Norma e anomalia em maison Curutchet de Le Corbusier
Erick Abdel Figueroa Pereira
[email protected] Pontificia Universidad Católica de Chile
Arquitecto y Licenciado en Filosofía con estudios de Maestría en Filosofía, Universidad del Valle, Cali (Colombia). Ha sido do-
cente universitario de teoría e historia de la arquitectura y la ciudad en Cali, en la Universidad del Valle, la Universidad de San
Buenaventura Cali, la Universidad Icesi; en Armenia, en la Universidad La Gran Colombia, seccional Armenia. Autor de Moral
y Arquitectura. Lectura de una crítica a la teoría de la arquitectura moderna (2006) y de diversos ensayos sobre patrimonio
arquitectónico colonial y moderno. Ha sido investigador del Centro de Investigaciones Territorio, Construcción y Espacio (citce)
de la Universidad del Valle, Cali. Es miembro de la Asociación Pro Rescate de Archivos de Arquitectura (apraa). Actualmente es
candidato a doctor del programa de Doctorado en Arquitectura y Estudios Urbanos, Pontificia Universidad Católica de Chile.
48 Becario Programa MECESUP2, Gobierno de Chile.
Resumen
APUNTES • vol. 23, núm. 1 • 46-55
Un tema que ha recibido escaso tratamiento en los estudios dedicados a la única obra de Le Corbusier construida en Lati-
noamérica, la casa Curutchet en La Plata, Argentina —1948-1953—, es el papel del árbol contenido en aquella. Este ensayo
pretende mostrar que el manejo dado por Le Corbusier al tema no es accidental y que la relación entre el árbol, el proyecto
y la obra cuenta con antecedentes en algunos trabajos de dicho arquitecto que se remontan hasta la década de 1920. Para
evidenciarlo se recurre al análisis compositivo de la obra y del proyecto, a la lectura del tratamiento dado al tema en las inves-
tigaciones precedentes y a la revisión de diversas publicaciones sobre la obra en mención.
Palabras claves: Siglo xx d.C, Arquitectura moderna, vivienda, naturaleza, Le Corbusier, casa Curutchet.
Descriptores: Casa Curutchet (La Plata, Argentina), Le Corbusier, 1887-1965-Critica e interpretación, Arquitectura
moderna-Siglo XX, Naturaleza en el arte.
Abstract
An issue that has received little treatment in the studies devoted to the only built work of Le Corbusier built in Latin America,
Articulo de reflexión maison Curutchet in La Plata, Argentina (1948-1953), is the role of the tree contained in that building. This essay aims to
El artículo es producto show that the management given by Le Corbusier to that issue is not accidental and that the relationship between the tree,
de un trabajo elaborado the project and the built work has precedents in some works of this architect that date back to the 1920s. To demonstrate this
para el curso electivo fact it appeals to the compositional analysis of the project and the work, reading of the treatment of the topic in the previous
“Fenomenología investigations and the review of several publications on the mentioned house.
y Arquitectura”, Key Words: 20th Century, Modern Architecture, Nature, Housing, Le Corbusier, Maison Curutchet.
del Doctorado en
Arquitectura y Estudios Key Words Plus: Maison Curutchet (La Plata, Argentina), Le Corbusier, 1887-1965-Criticism and Interpretation,
Urbanos, Pontificia Architecture, Modern-20th Century, Nature (Aesthetics).
Universidad Católica de
Chile. El curso, a cargo del Resumo
profesor Wren Strabucchi Um tema que tem recebido pouco tratamento nos estudos devotados ao único trabalho de Le Corbusier construído na América
Chambers, PhD., se llevó Latina, Casa Curutchet em La Plata, Argentina (1948-1953), é o papel da árvore contido nesse edifício. Este ensaio aponta
a cabo entre agosto y mostrar que o manejo dado por Le Corbusier ao tema não é acidental e que o relacionamento entre a árvore, o projeto e o
diciembre de 2008. trabalho construído tem precedentes em alguns trabalhos deste arquiteto que datam dos anos 20. Para demonstrar este fato,
se apela à análise compositiva do projeto e do trabalho, à leitura do tratamento dado ao tema nas pesquisas precedentes e
à revisão de diversas publicações na casa mencionada.
Palavras chave: Século XX, Arquitetura moderna, Vivenda, Natureza, Le Corbusier, Casa Curutchet.
Recepción: 23 de
Palabras chave descritor: Casa Curutchet, La Plata, Argentina, Le Corbusier, 1887-1965, crítica e interpretação,
febrero de 2009
arquitetura moderna, Siglo XX, arte da natureza.
Aceptación: 24 de
marzo de 2010 * Los descriptores y key words plus están normalizados por la Biblioteca General de la Pontificia Universidad Javeriana.
Martínez (1991) y Liernur y Pschepiurca (1987, Sin embargo, lo más llamativo de dicha 3 Para Strabucchi, la
casa Curutchet es un
1991, 2008).3 Al segundo enfoque pertenece experiencia fue poder advertir que el tronco del “fénix” cuyo renacer se
la obra de Alejandro Lapunzina Le Corbusier’s árbol, localizado en el vacío que separa el consul- expresa en “la tradición
de la ciudad, la ciudad
Maison Curutchet (1997) en la cual se incorporó torio de la casa, aparentaba seguir el ritmo de los
de calles y plazas, de
un minucioso análisis de la promenade architec- pilotis ubicados entre el garaje y la rampa, aunque fachadas continuas, de
turale propuesta en el diseño y que se evidencia desalineado con respecto a ellos. Este hecho no edificios que surgen del
suelo, [tradición] que
en la obra. parecía ser mera coincidencia o algo accidental; Le Corbusier una y otra
Con todo, cabe notar que los trabajos revi- vez envió a la hoguera”
(p. 38). Corona Martínez
sados dan cuenta de la existencia de un vacío in- propuso además un
vestigativo: con la aparente excepción del cliente interesante ejercicio
relacionado con la
y del arquitecto, la atención prestada al árbol que posibilidad de replicar
ocupa el vacío entre el consultorio y la residencia la casa constituyendo
alineaciones dentro de
propiamente dicha ha sido más bien escasa. La
manzanas ortogonales
mayoría de los estudios que se han detenido en (pp.148-155).
tal aspecto se han limitado a explorar el resultado
de una exigencia singular del cliente, consignada
Figura 1:
en la primera solicitud entregada a Le Corbusier: La Plata. Manzana de la
que “el sol y el panorama deben ser incorporados casa Curutchet (señalada
Erick Abdel Figueroa Pereira
en gris).
en la casa” (Liernur y Pschepiurca, pp. 388-389).
Fuente:
El análisis de dicha intención casi invariablemente Liernur J. F. y
ha concluido en interpretar la presencia del árbol Pschepiurca P., La red
austral (p.387). Plano de
como una extensión del parque ubicado frente a
Gustavo Vallejos, 2008.
la casa, en detrimento de otras posibilidades de Buenos Aires: Prometeo
interpretación menos restringidas.4 Dicho árbol Libros. Reimpreso con
autorización.
ha sido mirado como un elemento más entre 49
los empleados por el arquitecto para producir Figuras 2:
la promenade architecturale. También se ha Plantas de la
El álamo y los pilotis. Norma y anomalía en la casa Curutchet de Le Corbusier
omitido la mención y el análisis de un segundo Casa Curutchet.
Levantamiento realizado
árbol, ubicado en la acera frente a la casa y hoy por el Estudio Grossman
inexistente (Figura 4). Entonces, lo que se sugiere bajo la dirección de la
es responder dos preguntas: ¿cuál es la relación arquitecta Liliana Boffi,
1988.
entre el árbol, el proyecto y la obra? ¿por qué está Fuente:
ese árbol precisamente entre los pilotis? Parte Summa, 260 (p.28).
de la respuesta, creemos, está en la historia del 1989.
proyecto y de la obra.
Figuras 3:
Corte longitudinal de la
2. Una visita que llevó de la certeza Casa Curutchet.
a la incertidumbre Fuente:
Summa, 260 (p.28).
1989.
Habitada por los Curutchet entre 1953 y 1962,
la casa estuvo prácticamente abandonada hasta Figura 4:
1987, cuando se realizó la primera restauración. El cliente, el árbol en la
acera (hoy extinto) y la
La segunda, realizada en 1992, permitió trans- casa-consultorio recién
formarla en un museo, hoy al cuidado del Colegio terminada.
de Arquitectos de la Provincia de Buenos Aires. Fuente:
Lapunzina A., Le
Con la experiencia de visitar la casa5 aparecieron Corbusier’s Maison
detalles como los sinuosos peldaños que median Curutchet, (p.34).
entre el acceso peatonal y la rampa resolviendo Fotógrafo desconocido.
New York: Princeton
parte de la topografía artificial introducida en la Architectural Press.
obra (Figura 5),6 o la luminosidad y transparencia Courtesy of The Frances
de la construcción, facilitadas por la configuración Loeb Library, Harvard
Graduate School of
arquitectónica (Figura 6). Design.
4 Corona Martínez corroborarlo o refutarlo exigió preguntarse sobre van “desapareciendo”, es decir, quedan ocultos
estableció un aspecto
de gran interés para el
qué relación se establecía entre el árbol, el proyec- tras otros elementos arquitectónicos en la medida
presente trabajo, pues to y la obra; esto es, a) si el árbol se encontraba en que el tronco asciende junto con la edificación.
señaló el vacío ocupado
en el predio con antelación a la realización del Así, en una rápida mirada a un detalle de las plan-
por el árbol como “un
centro, inaccesible y proyecto y fue integrado a él, b) si fue incluido tas de la casa Curutchet, es posible observar que
omnipresente”, tema que como un elemento más del proyecto y como tal en el vacío que separa la casa del consultorio, la
luego reaparecería, a otra
escala, en el Convento se materializó en la obra, o c) si se trataba de un rampa ocupa la mayor parte del área disponible
benedictino de La objeto independiente del proyecto, sin relación en el primer piso (Figura 7, extremo izquierdo), y
Tourette, contemporáneo
a la opus Curutchet alguna con él. que el tronco del árbol se ubica libremente entre
(p. 149). La idea de Antes de intentar responder las inquietudes dos de los pilotis.
centralidad estratégica
de dicho vacío también
planteadas era preciso constatar el despliegue de En los dos primeros niveles de la casa, el
es destacada por Merro, la naturaleza en la arquitectura de la casa Curut- tronco insinúa la presencia de un árbol; por un
Bogotá, Colombia • Enero-Junio 2010 • ISSN 1657-9763
mas no hay desarrollo del
chet, es decir, atender a la forma como los pilotis lado, los contrastes de color y textura entre los
tema (pp. 131).
pilotis y el tronco hacen patentes las diferencias
5 Se realizaron sendas
visitas los días 1 y 2 entre los efectos plásticos de los elementos
de mayo de 2008; la utilizados en la composición.7 Por el otro, la pre-
primera de ellas se limitó
al exterior, durante la sencia del tronco es acentuada por el cambio de
segunda visita fue posible pendiente de la topografía artificial introducida en
realizar el recorrido por el
el terreno por Le Corbusier, una herramienta que
interior de la edificación.
por ese entonces se encontraba en pleno uso por
6 Dichos peldaños no
aparecen en los planos de parte del arquitecto.8 El punto más alto del terreno
proyecto ni en los de obra se encuentra aquí, en este módulo, y su inflexión
(Echelle-1 y FLC, 2006,
planos 12098,12110- coincide con la localización del tronco del árbol.
12111; LC CUR, planos En contraste, en inmediaciones de la terra-
1291 AW, 1296 AW,
50 Revista 3,1996, pp.
za-jardín y la zona social se despliegan las ramas:
30,32-33); surgieron para tenemos un árbol (Figuras 8 y 9). Su ubicación en
corregir un error de la la composición parece controlar la relación visual
APUNTES • vol. 23, núm. 1 • 46-55
nivelación de la casa en
el terreno, que se inclina desde la casa hacia el parque pues, situado a un
suavemente hacia el lado del baldaquino que cubre parcialmente la
nororiente. Los planos y
perspectivas del primer terraza-jardín, el árbol oculta las zonas menos
públicas de la edificación, colmando el vacío y
completando, según la estación del año, la nece-
Figura 5: sidad de cobijo al aire libre o de vistas y luz.
Los peldaños, la rampa,
el tronco y el pilotis.
Fuente: 3. La intención y sus implicaciones
Revista 3,8 (p.10).
Fotografía:
La relación entre la naturaleza y la arquitectura es
Martín Nicoletti, 1996.
un tema que no ha pasado inadvertido en los aná-
Figura 6: lisis del trabajo de Le Corbusier, sea en la forma de
Vista interior de la Casa su oposición o de su complemento. Sin embargo
Curutchet desde el
corredor del consultorio. la revisión de sus implicaciones proyectuales ha
Fuente: tenido menor interés. El árbol de la casa Curutchet
Revista 3,8 (p.58). podría incluirse en dos categorías, ambas referi-
Fotografía: das a su valor como “objet à réaction poetique”.
Martín Nicoletti, 1996.
Por un lado sería un elemento proveniente de la
Figura 7: naturaleza que ayudaría a ampliar el vocabulario
Casa Curutchet. Detalle y el horizonte creativo del pintor-arquitecto, al
del vacío en las plantas
mismo tiempo que evidenciaría una antítesis con
de los pisos 1 a 4.
Fuente: la arquitectura. Por otro lado, sería inseparable de
Elaboración propia a la experiencia de la obra; su presencia constitui-
partir del levantamiento ría una extensión del parque frente a la casa. La
realizado por el Estudio
Grossman. primera interpretación sería la clave del trabajo
de von Moos (pp. 268-271,305-306), la segunda, Lo plantamos después de hecha la casa” (Casoy, nivel y de la fachada
principal muestran que
de las investigaciones de Lapunzina (pp. 168,171) 1991, p. 158). se interpretó el predio
y de Arrese (1993, pp. 129-131). La limitación Le Corbusier nunca especificó qué árbol como un plano horizontal.
En todo caso, ya no era
que encontramos aquí es que el árbol ha sido había que sembrar, sólo mencionó la posibilidad
posible aumentar la
relacionado con cosas lejanas a él y no con la de sembrar uno. La proposición del arquitecto, inclinación de la rampa
arquitectura de la casa que lo contiene. confirmada por los planos (FLC 12098-12109A), para resolver el problema
de diseño (Aujame, 1987,
Lo que proponemos aquí se encuentra a era tanto indicativa como normativa: delegó en p. 54).
mitad de camino entre las dos interpretaciones. Curutchet la responsabilidad de plantarlo. Éste 7 von Moos (1994)
Se toma distancia del primer enfoque pues, como acató su proposición, sembrando “un álamo, que utilizaba el término
tensión-contradicción
ya se observó en los planos, según ascienden el tiene un gran valor porque da sombra al living,
para señalar, en la
tronco y las plantas de la edificación pasamos, de al comedor e inclusive a los dormitorios, porque obra de Le Corbusier,
los cuatro pilotis y un tronco confinado al recinto los conflictos que se
desataban entre dichos
delimitado por aquellos y la rampa, a un árbol elementos (pp. 305).
que se convierte en contraparte de un baldaquino 8 La manipulación
mientras ayuda a delimitar una terraza. En cuanto de la topografía
con el propósito de
a la segunda aproximación, si bien se acepta la acentuar cualidades
naturaleza poética del árbol, no se comparte la arquitectónicas es
idea de considerarlo exclusivamente como una un recurso al que Le
Corbusier se remitió
Erick Abdel Figueroa Pereira
extensión del parque frente a la edificación, y pro- constantemente por
ponemos que se le entienda como un objeto que esos años, tal como se
manifestó en las casas
afecta profundamente la arquitectura de la casa. Jaoul o en la explanada
Como lo indican el plano del predio y los bo- del centro administrativo
de Chandigarh (González
cetos de los sucesivos anteproyectos y proyecto Cubero J., 2003, pp.
(planos FLC 12144,30534A-30544B,12098- 162-177). Un ejemplo
temprano lo constituye la
12109A; Arrese, p. 153), el árbol no existía en el Petite maison de week- 51
sitio y fue parte del diseño desde el principio. Las end de 1935 (Benton T.,
reproducciones de los primeros días del diseño y 2002, pp. 112-119) y
El álamo y los pilotis. Norma y anomalía en la casa Curutchet de Le Corbusier
los primeros esbozos de
de la obra recién terminada (Lapunzina pp. 54, la escalera que daba a
124) lo confirman (Figuras 10 y 11). Ello se pue- la terraza exterior de la
villa Stein-de Monzie en
de corroborar fácilmente si se revisan tanto las Garches.
reproducciones de los planos originales y fotos de
la maqueta del proyecto para la casa Curutchet,
como lo que se había escrito sobre el árbol en los
estudios realizados sobre aquella obra.
La presencia del árbol no era producto de
las circunstancias del predio ni se trataba de un Figura 8:
capricho del cliente, sino que fue una decisión del Casa Curutchet. La
rampa, el tronco y los
proyectista instalada desde los primeros esque- pilotis.
mas realizados en febrero de 1949 (planos FLC Fuente:
30538C-30541C). Así, en la memoria del proyecto Revista 1:100, 09 (p.19).
Fotografía:
que Le Corbusier envió a Curutchet, fechada el 24
Facundo de Zuviria,
de mayo de 1949, se señalaba: “un árbol podrá 2007. Buenos Aires:
ser plantado en el nivel 1, en el vacío disponible Trama Talleres Gráficos
S. A. Copyright Revista 1
delante de la fachada de la vivienda; su follaje
en 100. Reproducido con
podrá subir a voluntad” (Revista 3, p. 20). Aunque autorización.
aparecía dibujado en los planos arquitectónicos,
el árbol no se encontraba entre la vegetación Figura 9:
Casa Curutchet. El árbol,
inventariada en el plano del lote entregado al el vacío y la terraza-
arquitecto; su inexistencia fue corroborada por jardín.
el propietario durante una entrevista realizada Fuente:
Revista 3,8 (p.36).
en 1984: “con relación al árbol, en el terreno no
Fotografía:
había nada y Le Corbusier lo indicó en su plano. Martín Nicoletti, 1996.
Figura 10: decía que de Lobería no podría traer ninguno.
Casa Curutchet. Le ofrecí hacer una consulta a la Facultad de
Reconstitución gráfica de
los primeros esquemas Agronomía ya que mi hermano era profesor
desarrollados por Le de química allí y muy amigo del responsable
Corbusier, Hoesli y
del jardín botánico, Atilio Grattoni, que (sic) ha-
Aujame entre el 8 y 9 de
febrero de 1949. bía venido de Italia, botánico excelente. Lo fui-
Fuente: mos (sic) a buscar, y preguntó si queríamos un
Lapunzina A., Le árbol de crecimiento mediano o lento. Se le res-
Corbusier’s Maison
Curutchet, (p.54). pondió que no queríamos un árbol muy grande,
Dibujo: y que fuera de crecimiento rápido. Explicó que
Alejandro Lapunzina. tenía aclimatada una especie de álamo, que en
New York: Princeton
Architectural Press. Italia se llamaba “álamo Mussolini”. Que era
Bogotá, Colombia • Enero-Junio 2010 • ISSN 1657-9763
Reproducido con un árbol que podía podarse, que era muy lim-
autorización. pio. Se resolvió que fuera ese árbol, trajimos
tierra negra y lo plantamos. Fue en el año
Figura 11:
Vista de la rampa, el 1956. Le hicimos unos tutores por el viento.
álamo en crecimiento, No necesitaba mucha luz, ésa fue una de las
los pilotis y el vestíbulo
condiciones que debía tener, y el árbol estaba
vidriado.
Fuente: aclimatado para ello (Merro, pp. 131-133).9
Lapunzina A., Le De acuerdo con Merro, “se trata de un Po-
Corbusier’s Maison pulus x euroamericana cv. I-154”, denominado
Curutchet, (p.124).
Fotógrafo desconocido. vulgarmente como “álamo Mussolini”, especie
New York: Princeton que fue llevada desde Italia a Argentina por los
Architectural Press. colonos agrícolas en el año 1938 en reemplazo
del “Populus nigra cv Italica”, de hojas caducas y
52
ha llegado muy arriba y en verano es valioso” que florece a finales del invierno (pp. 133).
(Casoy, p. 159). Ahora bien, ¿por qué se decidió Curutchet
APUNTES • vol. 23, núm. 1 • 46-55
De lo dicho por Curutchet al ser entrevistado a plantar el árbol pudiendo abstenerse de ello,
se pueden inferir dos cosas. Una, que el propie- pues el espacio disponible era muy reducido
tario no mencionó la existencia de vegetación en y podría complicar la iluminación natural de la
el predio, contradiciendo la evidencia aportada casa? Podemos aventurar una hipótesis: el pro-
por los planos (FLC 12144). Probablemente no pietario actuó movido por el respeto que tenía a
había ningún árbol de interés en el lote, hecho la autoridad del arquitecto. Para Curutchet y el
que no podemos comprobar o desmentir pues no equipo que concluyó la obra sería una anomalía
se tiene evidencia de registros fotográficos o de no realizar los deseos de Le Corbusier, cuando
observaciones frente al tema. Dos, que el álamo no una transgresión: la norma sería seguir sus
plantado suplía una falencia práctica de los brise- preceptos con la mayor fidelidad posible. Y, al
soleils; suponemos que el árbol de la acera, hoy hacerlo, quedaron demostrados tanto la con-
inexistente, cumpliría igual cometido respecto del fianza como el optimismo de quien sabe que
sol que afectaba al consultorio durante el verano. ha acertado en la elección de su arquitecto. Sin
Este asunto de la incidencia solar no parece ha- embargo, estaba claro que la norma era de libre
ber sido advertido en el estudio de asoleamiento interpretación. A las libertades y cambios que se
realizado por la oficina del arquitecto (plano FLC dieron en la materialización del proyecto en obra
12140). se sumó un hecho más: ésta no incluyó dos árbo-
Gracias a una entrevista hecha en 1998 al les pequeños, proyectados por el arquitecto para
ingeniero electricista Hugo Sarraillet, quien par- ser sembrados en los patios traseros de la casa
ticipó en la etapa final de la obra, ahora sabemos (planos FLC 12098,12099,12103A,12107A). La
que se trata de un “álamo Mussolini”: accidentada historia de la casa muestra que no
9 La entrevista fue siempre seguir la norma conduce a resultados
realizada por los Con respecto al árbol, pregunté al Dr. “¿dónde
arquitectos Guillermo está el árbol de Le Corbusier?” si lo único que satisfactorios para las partes.
Basualdo y Norberto Describir el despliegue del árbol de la casa
había hasta el momento era el agujero. Curut-
Gobelli, y se encuentra en
la tesis de Merro. chet se preguntaba qué tipo de árbol poner y Curutchet nos permite afirmar que, aunque no se
trataba de un elemento casual o caprichoso en el Figura 12:
El álamo a través del
diseño, tampoco era particularmente significativo
vacío. Vista desde la
para el arquitecto. En sintonía con los deseos de terraza-jardín.
su cliente, Le Corbusier dio más importancia a la Fuente:
presencia del parque frente a la casa, hecho que Arquitecturas Bis, 43
(p.10).
sintetizó en el diseño de la terraza jardín con bal- Fotografía:
daquino ubicada sobre una parte del consultorio Caniel Casoy, 1983.
y que además defendió en la memoria explicativa
del proyecto. Así, las intenciones del arquitecto Figura 13:
El álamo a través del
minimizaron el protagonismo que adquirió el vacío. Vista desde el
álamo en la obra mientras ascendía entre losas, primer piso.
muros, pilotis, circulaciones y espacios de la casa Fuente:
Arquitecturas Bis, 43
Curutchet. Probablemente fue esto lo que lo hizo (p.10).
invisible ante quienes estudiaron el proyecto y la Fotografía:
obra (Figuras 12 y 13). Caniel Casoy, 1983.
Hemos constatado que el árbol de la casa
apareció con ella, fue proyectado, y como tal era
inseparable del objeto arquitectónico; era claro
Erick Abdel Figueroa Pereira
que la casa quedaría incompleta sin él, dependía
de su árbol. Al respecto decía Lapunzina:
(…) The tree in Maison Curutchet constitutes
thus an element that Le Corbusier incorporated tectónico, principio heredado del período purista
into his architectural language and charged en cual se inspiró la casa-consultorio. En cuanto
with poetic implications. Along with the other a la obra, por tratarse de una especie de hoja ca-
components of his architectural vocabulary, it duca, estacional, el álamo sembrado introdujo la 53
is a fundamental constituent of the building’s contingencia y el azar que caracteriza al cambio.
spatial and compositional equilibrium, [without Que la incorporación del árbol al proyecto
El álamo y los pilotis. Norma y anomalía en la casa Curutchet de Le Corbusier
that tree] the building might not have been no se trató de un evento aislado lo muestran los
much more than a satisfactory resolution of incontables dibujos para otros proyectos de Le
complex programmatic requirements (p. 168). Corbusier que se encuentran enmarcados entre
10 Merro confirma que
En una interpretación complementaria aun- paisajes verdes, como la Ville Contemporaine o el tema del árbol como
que siempre dentro de la lectura poética de la ciertos antecedentes en su obra construida que componente integral
obra de Le Corbusier, Merro sugirió que la pre- del diseño aparece en
integran árboles: la casa La Roche-Jeanneret de
el Pavilion de 1925,
sencia del árbol estaba asociada a la relación 1923, el pabellón de L’Esprit Nouveau de 1925, como parte del tema
entre verticalidad y concentración, las cuales eran el taller de artistas en Boulogne-sur-Seine de del “patio con árbol en
posición central”, mas
para Gastón Bachelard las propiedades básicas 1926 o la Petite maison de week-end de 1935.10 no da razón alguna de
de una casa: “La dirección vertical, representada Sin embargo, hay una diferencia radical entre su aparición en dicha
obra. Indica además que
por una línea oscura ascendente que contrasta dichas obras y la casa Curutchet: los árboles que este tema reaparecerá
fuertemente con [las] líneas blancas de los pilo- acompañan a aquellos edificios estaban ahí, eran posteriormente en
tis, con el significado más concreto, vinculado al el proyecto “Roq” y
previos a esos proyectos y no nacieron en la mente “Rob” en Cap Martin,
hogar, que expresa el verdadero proceso de la del arquitecto o en la mesa de dibujo. Los diseños contemporáneo del
construcción” (Merro, p. 131). proyecto para la casa
debieron adaptarse a la inevitable presencia de
Curutchet. En la Oeuvre
Lo dicho hasta ahora permite evidenciar, en los árboles, pues no podían talarse para dar paso Complète se indicaba que
una doble operación, las intenciones ocultas tras a los edificios (Boesiger y Stonorov, 1948, pp. 60- se colocarían limoneros
entre los edificios cada
la decisión de incorporar el árbol en el proyecto y 67,98-108,122-123; Benton, 2002, pp. 112-119; 3, 4 ó 5 metros, en
en la obra: las intenciones del arquitecto, quien Bill, 1991, pp. 124-130). terrazas cuya longitud
oscilaría entre 20,30 ó 50
delegó en el cliente la apropiación de la obra, y Dicho lo anterior, es evidente que el diseño metros. Eventualmente
las del cliente, quien se obligó a sembrarlo. Con de la casa Curutchet pertenece a una categoría se colocarían árboles
la presencia del árbol, cliente y arquitecto nos en sus patios, mas no
distinta, la de obras que integran árboles desde el se articulaban con el
han invitado a cuestionar su rol en la obra mis- comienzo, que nacen con el proyecto. Esto queda proyecto como en el caso
ma. En el caso del proyecto, el árbol se convirtió que nos ocupa (Boesiger
confirmado con un ejemplo de 1934: el proyecto
y Stonorov, 1976, pp.
en contrapunto de la geometría del diseño arqui- para las viviendas obreras del plan Macià para 54-61).
Barcelona de 1932-1934 se acerca al diseño de desapercibida: no es sólo la tradición urbana que
la casa Curutchet pues incluye árboles proyecta- Le Corbusier combatió durante décadas la que,
dos frente a ellas como elementos que definían como bien lo señalaba Strabucchi, reapareció co-
el límite entre la acera y la calle (Boesiger y Sto- mo el ave fénix en La Plata, sino que es también la
norov, 1995, pp. 196-199; Busquets y Correa, vida misma la que es representada en los ciclos
2006, pp. 96,101-102). Sin embargo el proyecto del álamo, cuyo follaje cae durante el otoño y en
de la casa Curutchet se aparta un poco de este primavera vuelve a renacer. Certeza y contingen-
precedente pues el árbol se encuentra dentro del cia: la casa con su árbol, siempre los mismos y,
diseño y no frente a él. Es decir, está a mitad de sin embargo, siempre distintos.
camino entre un elemento que es condicionante En nuestro interior llevamos grabada la vene-
e insustituible y aquel que es indiferente y por lo ración por los elementos, por el agua, por la
tanto prescindible. luz, por el aire: una profunda veneración por
Bogotá, Colombia • Enero-Junio 2010 • ISSN 1657-9763
el mundo animal y por el mundo vegetal. Pero
4. Conclusión como todo lo que está profundamente enraiza-
do en el sentimiento y en una parte de nuestra
Ayudados por el recuento de un tema de la expe- existencia psíquica, no es algo que se ponga
riencia directa de la obra y por una reconstrucción de manifiesto fácilmente.
parcial de la historia del proceso de diseño hemos
participado de la relación entre la naturaleza y la La naturaleza de la Naturaleza
arquitectura que se materializó en la casa Curut- Louis I. Kahn, 1961.
chet, constatando que fue un elemento con mayo-
res implicaciones de las previstas en el proyecto. Referencias
Que el árbol esté presente en la casa es, aunque
parezca extraño decirlo, resultado de un acto de fe Agosín, A.; Daniszewski, S. y Corrales R., L. M.
54 pactado de manera explícita entre Le Corbusier y (dirs.). (2007). Revista de Arquitectura 1:100.
el doctor Curutchet, hecho que posibilitó al álamo Selección de obras. Año 2.009. Buenos Aires:
sumarse a los otros elementos que completan la Trama Talleres Gráficos S. A.
APUNTES • vol. 23, núm. 1 • 46-55
promenade architecturale propuesta por el arqui- Arrese, A. (1993). Manual de Proyecto: antirreceta-
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accidental pues, a través de los documentos en- de Buenos Aires, Facultad de Arquitectura.
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necesidad de su presencia. Y Curutchet aceptó Plata, 1949. Techniques & Architecture,( aout-
plantarlo al mismo tiempo que, como también septembre,) 373: 52-55.
pudimos comprobar, requirió de los servicios de Benton, T. (2002). The little ‘maison de week-end’
un botánico para escoger la especie a sembrar. and the Parisian suburbs. En: Quetglas, J. (ed.).
Recordemos que el término tensión-contra- Massilia, 2002. Annuaire d’Études Corbuséen-
dicción era utilizado para señalar, en la obra de nes. Barcelona: Fundación Caja de Arquitectos.
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tre los efectos plásticos de los elementos que se Œuvre Complète de 1934-1938. (Vol. 3. Edi-
oponían en una composición (von Moos, pp. 305). tion Girsberger. Onzième édition). Zurich: Les
Extendiendo esta noción a la casa Curutchet, cree- Éditions d’Architecture (Artemis).
mos que el árbol haría visible el contraste entre lo Boesiger, W. y Stonorov, O. (1948). Le Corbusier et
inestable e impredecible de la naturaleza, por su Pierre Jeanneret. Œuvre Complète de 1910-
contingencia formal ante las estaciones, y lo esta- 1929. (Vol. 1. Cinquième édition). Zurich: Les
ble de la geometría de la arquitectura, manifiesta Éditions d’Architecture Erlenbach.
en los trazados reguladores y en la estructura de Boesiger, W. y Stonorov, O. (1976). Le Corbusier et
soporte de la edificación. Pierre Jeanneret. Œuvre Complète de 1946-
Cuando integra el consultorio y la vivienda, 1952. (Vol. 5. Edition Girsberger. Septième édi-
obligando a una mirada atenta, filtrada, hacia el tion). Zurich: Verlag fur Architektur (Artemis).
cielo, es en ese momento cuando el árbol com- Boesiger, W y Stonorov, O. (1995). Le Corbusier et
pleta la casa y se vuelve inseparable de ella. Tan Pierre Jeanneret. Œuvre Complète de 1929-
obvia es la cuestión que ha pasado largo tiempo 1934. (Vol. 2. Edition Girsberger. Treizième
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Le Corbusier en la Villa Savoye: La otra promenade
Generaciones enteras de arquitectos han utilizado la promenade de la Villa Savoye como iniciación canónica en la
visión dinámica del siglo XX. El desplazamiento por su conocida rampa aseguraba, a veces de forma un tanto obvia, la
experiencia móvil.
Mientras somos transportados por ese recorrido iniciático, dislocado y ascensional, nuestra mirada cambiará
obligadamente de dirección, y las perspectivas focales clásicas ya no serán posibles. En su lugar se producirá una
cambiante mirada que funde el tiempo con el espacio, muy semejante a la que aportan el cine o los modernos medios
de locomoción, y a la que no ha sido ajena ni siquiera la literatura, al menos desde que Joyce, con sus puntos de vista
subjetivos, se alejó del narrador omnisciente.
[…] De esta manera, se irá comprobando cómo, además de la promenade que podríamos llamar explícita, existe otra
virtual, que sin manifestarse al principio como tal, incide también en los valores de la mirada cambiante moderna. Las
soluciones explícitas tienen el riesgo de conseguir en sí mismas su objetivo y no pasar adelante. En cambio una
respuesta virtual no quiere complacerse en las manifestaciones más reconocibles y se puede centrar sin distracciones
en la definición de su problema. Por tanto, una promenade virtual se especializará en manifestar las condiciones del
movimiento, su esencia, sin limitarse a su literalidad. Además, este interés en desvelar los mecanismos compositivos
profundos de Le Corbusier se hace más necesario porque en la literatura que produjo, suele quedar apantallado por las
explicaciones mecanicistas y sociales. La misma Villa Savoye es presentada como respuesta y consecuencia de la
nueva estética de la máquina.
[…] El carácter secuencial del recorrido, hace que la Villa Savoye supere la concepción fotográfica para aproximarse al
cine. [… ] Pero además, como toda la vivienda se concibe en función de la promenade, también sus fotografías se
empalman unas con otras, dando cuenta del transcurso del tiempo dentro de la arquitectura. Se propone un montaje,
típicamente cinematográfico, con lo que esto supone de creación de una historia, y de supresión de la inmediatez. La
Villa Savoye reclama ser reproducida en series de fotografías, en un modo más bien cinematográfico.
[…] Como ya se ha indicado, la modernidad (y Le Corbusier en concreto) eligió, entre otros, un particular sistema para
definir la nueva espacialidad. Se trataba de un hallazgo del cubismo que optó por un proceso de superposición y
transparencia de planos y vistas separadas temporalmente, que considera secundaria la representación del objeto y
prefiere entender éste como instrumento para describir relaciones. Así se rompía con el sistema renacentista de
generación ilusoria de las tres dimensiones, optando por una representación plana menos verosímil, pero que al
renunciar momentáneamente a la tercera dimensión, la recupera después en forma de construcción del pensamiento (y
no sólo como representación), a la vez que da noticia del tiempo.
Le Corbusier accedió a esta nueva visión plana y temporal del cubismo, operando sobre el triedro, uno de los
elementos más característicos de la espacialidad arquitectónica. En numerosos ejemplos de su producción inicial,
desde Pessac a la Villa Savoye, se observa un empeño por destruir la caja edificada sin suprimirla, por ejemplo,
mediante el distinto color que se aplica en los tres planos de una esquina y sus baldas. De esta forma se anula la
sensación volumétrica, pues el color imposibilita la gradación de tonos que asociamos a la profundidad. El espacio,
antes manifestado por las distintas caras de una caja, se sustituye por un conjunto de trapecios pintados que ya no
tienen la misión de abrigar un volumen y en los que lo importante son las relaciones mutuas. Estas relaciones se
articulan a través de las aristas, que son el imposible punto de contacto de colores disonantes. Es como si se
renunciara al espacio y se pasara, de entender la arquitectura desde la planta y su volumen, a explicarla con la
sección, entendida ésta como poderosa manifestación del tiempo adquirido con el movimiento en vertical. Como en la
pintura medieval y luego en la moderna, fondo y figura se confunden. Las tensiones que antes mostraban por separado
la planta y los alzados, confluyen en un solo plano (el de la sección).
[…] Buena parte de la modernidad se empeñó en modificar las condiciones de la caja. Mientras Wright y luego el
neoplasticismo y Mies, la destruyeron suprimiendo sus esquinas, Le Corbusier prefirió mantener su realidad física y
disgregarla virtualmente. Así, la arista pasaba a ser la protagonista bidimensional de un nuevo orden plano que sin
embargo recupera las tres dimensiones porque describe muy eficazmente las tensiones entre todos los planos
cambiantes de una misma entidad espacial. La arista ya no es una línea que se aleja de nosotros fugando hacia el
horizonte, sino que se convierte en testigo de la confrontación de las distintas caras en las que se ha disgregado la
realidad. Una realidad que al ser fragmentada se nos aparece con otras dimensiones más allá de las tres obvias. Los
planos se nos muestran ahora simultáneamente, aunque pertenezcan a lugares y momentos distintos, y al actuar unos
contra otros, dan noticia del tiempo. Gracias a su acumulación dentro del mismo cuadro, podemos verlos a la vez,
comprimiendo muchas propiedades en un mismo tiempo y espacio. De esta forma la caja, además de mostrarse ella
misma como tal, se transforma mediante la paradójica pérdida de lo que le es más propio (el triedro) hasta hacerse
pictórica y literaria.
En los últimos años, muchas reflexiones arquitectónicas han vuelto sobre la cuestión de la caja, con propuestas, unas
veces inmediatas y otras más sutiles. Es el caso de la Kunsthaus de Rem Koolhaas en Rotterdam o del almacén para
Ricola de Herzog & de Meuron, dos ejemplos en los que las aristas siguen siendo los elementos que dan sentido al
contenedor.
La fachada es un simple marco para encuadrar la sección interior. El autor ha decido mostrarnos las entrañas de su
proyecto, el interior de la máquina. La sinceridad moderna revelará lo obsceno, dejará ver el truco.
Así, la sección se convierte en un instrumento didáctico, encargado de explicarnos por sí mismo todo el proyecto. La
manifestación del carácter, antes asignada a los alzados, pasa ahora a la sección que se entiende como resumen del
mecanismo. La misma planta es secundaria, como más tarde han recordado Koolhaas o Sejima con su doctrina de la
indiferencia funcional. El actual rebrote de edificios sin alzado (la emisora de MVRDV o el Educatorium de Koolhaas) es
un reflejo de las reflexiones corbuserianas sobre la sección como responsable del movimiento y estructuradora de lo demás.
Le Corbusier en la Ville Savoye: La otra promenade (2005) FZ Hernández en RA. Revista de Arquitectura nº 7, EUNSA,
Pamplona, pag. (61-70)
COMPONER CON VACÍO
La configuración positiva del vacío en el arte y la arquitectura
Desde los primeros años del siglo XX, muchos artistas han logrado activar el vacío para configurar con él formas
significativas capaces de trascender las dualidades tradicionales lleno-vacío e interior-exterior.1
Primero, el vacío fue visto como una materia aprehensible que podía ponerse en primer plano para reforzar la
cualidad figurativa del lleno; después, el vacío comenzó a competir con la figura; finalmente, se convirtió en el
protagonista de la composición. Pasados los años 20, muchos artistas comenzaron a explicar que "componían
con vacío".
A la vez que los psicólogos de la Gestalt definían las leyes de la percepción visual, algunos pintores, como
Malevich y Mondrian, realizaron composiciones abstractas donde el espacio entre las figuras, bien separadas o
superpuestas, podía percibirse como una realidad activa que competía en protagonismo con ellas. Desde ese
momento, el vacío apareció como un elemento más de la composición.
Pero esta activación del vacío también afectó a la arquitectura,
por ejemplo, a determinados proyectos de Mies van der Rohe.
Mies compuso algunos proyectos de acuerdo a un orden formal
análogo a las obras de los pintores mencionados.
Las analogías entre la "Composición en color" de Mondrian y la
planta del "Museo para una ciudad pequeña" de Mies son
evidentes. Nos interesa, sin embargo, no la analogía superficial,
que se presenta al comparar la pintura de Mondrian con la
planta de Mies, sino la analogía "en profundidad". Esta analogía
radica en la activación del vacío que
tiene lugar cuando distintos elementos planos se sitúan a
diferentes distancias del observador en relación a un punto de
vista frontal. El efecto de profundidad (virtual) que aparece en el
cuadro de Mondrian, debería compararse, por tanto, más que
con la planta del museo de Mies, con el "collage" que éste
realizó para representar la organización del espacio interior.
Otros "collages" del mismo arquitecto, como
los realizados para la "casa con tres patios" o para la casa de
Stanley Resor, tenían este mismo sentido. En cualquier caso, el
problema de la configuración simultánea de la materia y el
vacío en el arte nos refiere al problema de la percepción visual.
"Eclipse parcial con Mona Lisa” Malevich, 1914 […] El aumento de protagonismo del vacío en la escultura del
siglo XX suele referirse a la obra teórica del escultor alemán
Adolf von Hildebrand. Para Van de Ven, por ejemplo, este escultor concedió una gran importancia a la visión en
movimiento y al espacio en la configuración. […] August Schmarsow el que, aprovechando las ideas de
Hildebrand, definió la arquitectura como "creadora de espacio" y la "forma espacial" ("raumgestaltung"), como la
representación de una "idea espacial" que surge de un sentimiento instintivo hacia el espacio vacío.
La escultura tradicional se ha configurado generalmente como sólido ("bulto redondo"), pero desde principios de
siglo, la configuración del vacío comenzó a competir con la masa. Este fue el caso de algunas obras de Picasso
("Guitarra" de 1912) y otros escultores cubistas […] A partir de los años 30, el escultor Henry Moore realizó
numerosas esculturas con unos vacíos y huecos que tenían forma propia.
Las características esculturas de Moore, orgánicas y naturalistas, surgieron de una revelación: cuando hacemos
un agujero en un sólido, la tridimensionalidad y la unidad física y perceptiva del sólido se acentúa. "Me sorprendió
que algunos guijarros de los que recojo en la playa tienen agujeros... a pesar de ello, el trozo de piedra no
quedaba debilitado"... "Un agujero puede tener en sí mismo tanto significado de contorno como una masa sólida",
escribió Moore.
"Con el tiempo descubrí que forma y espacio eran exactamente la misma cosa"... "Por ejemplo, para comprender
la forma en su completa realidad tridimensional hay que comprender el espacio que desplazaría al quitarla de su
lugar". Todas las esculturas de Moore perseguían la misma idea; la idea que presenta el lleno y el vacío como
"aspectos" parciales de una misma realidad.
Extractos de “Arte y Vacío: La configuración del vacío en el arte y la arquitectura” (2009) Manuel de Prada. Nobuko, Buenos
Aires. Doctor Arquitecto. UPM. ETSAM.
1
Desde que el filósofo de Praga Christian von Ehrenfels (1859-1932) definió la figura como una totalidad perceptiva esencialmente superior a
la suma de las partes ("Sobre las cualidades de la figura", 1890), la psicología de la Gestalt se ha opuesto a la psicología clásica y ha
rechazado la percepción como compuesto de sensaciones primarias. La percepción, desde entonces, se considera una composición
inmediata y espontánea de las sensaciones. Según la Gestalt, sólo se perciben estructuras, es decir, formas, "gestalten" o configuraciones.
Estas estructuras no se definen por sus elementos constituyentes, sino por las relaciones que los vinculan. La percepción de las formas,
además, se organiza espontáneamente de acuerdo a leyes invariables. Algunas de las leyes de la percepción visual interesan especialmente
al arte abstracto porque prescinde de las configuraciones naturales para proponer otras nuevas. Estas son la "ley de simplificación",
"pregnancia" o "buena forma", por la cual "todo campo perceptivo tiende a organizarse de la manera más simple, equilibrada y regular
posible", su variante, la "ley del completamiento o clausura" y, quizás la más relevante, la ley que relaciona de manera dual y ambivalente el
fondo con la figura. Según el danés Rubin "todos los datos sensibles se organizan inmediata y espontáneamente de tal manera que unos
aparecen cono figura y otros como fondo". (Rubin relacionó la figura con la forma, lo estructurado, lo próximo, lo limitado y con carácter de
cosa, mientras el fondo, con las características contrarias, es decir, con lo informe, lo no estructurado, lo lejano, lo ilimitado y con carácter de
sustancia).
Casa en Villa Urquiza/ Wladimiro Acosta
En 1934 Wladimiro Acosta proyecta esta casa en un lote urbano de 8,66 metros de frente, en el
porteño barrio de Villa Urquiza.
Wladimiro (Wladimir Konstantinovsky) nació en Odessa (Rusia) el 23 de junio de 1900 -en el
solsticio de verano- en el seno de una familia judía. Esto obviamente le trajo innumerables
problemas teniendo en cuenta el contexto socio político de la época y el lugar donde nació.
Estudió en Rusia, pero luego emigró a Alemania e Italia donde trabajó y estudió también. Termina
su periplo en la Argentina en el año 1928.
Aquí desarrolló su carrera docente y profesional. Fue uno de los grandes "maestros" de la Facultad
de Arquitectura en la UBA en los años sesenta, donde desarrolló una gran carrera docente.
Escribió y dejó registradas sus enseñanazas en libros como Vivienda y Clima yVivienda y Ciudad,
ambos editados en Buenos Aires.
Y la obra que nos ocupa es el proyecto de una vivienda unifamiliar en un lote urbano típico de un
barrio de Buenos Aires.
El comitente requería de un programa sencillo. Familia de cinco personas, garage, solarium, pileta
de natación y dependencias de servicio.
La solución dada por el arquitecto es un ejemplo fantástico de construcción en un lote entre
medianeras, con un prototipo de arquitectura moderna inédito en nuestro medio.
Acosta desarrolla el sistema Helios, que no es más que un sistema de losas viseras, adaptado a
las condiciones de nuestra latitud y que conforma una genuina expresión arquitectónica al
problema del asoleamiento.
Estas losas viseras están dispuestas de tal modo, que permiten el pasaje de los rayos solares en
invierno (cuando el sol está bajo) impidiendo el paso durante los meses de verano, donde se
transforma en un verdadero "alero de sombras".
Acosta fue absolutamente original en su planteo moderno.
Tiene el mérito de no copiar estilísticamente un lenguaje "moderno", sino de crear un verdadero
lenguaje contemporáneo implicado con nuestro lugar.
Esta obra lamentablemente no fue construída.
Creemos que se trata de una verdadera lección de arquitectura doméstica para un lote urbano y de
dimensiones acotadas.
Es interesante observar en el corte, como reinterpreta la clasíca casa "chorizo" de patios,
incorporando el sistema Helios. Su relación con la pileta (sobreelevada) construye una terraza-
jardín y sutilmente sigue la pendiente del garage inferior.
La estructura y el cerramiento son una nueva unidad, más allá del concepto de planta libre, en este
caso con una fuerte implicancia con el clima y el asoleamiento local.
Acosta no propugnaba un "estilo internacional".
Quizá su prematuro desarraigo, lo hizo comprender que la arquitectura es también "el Sol" de un
lugar.
Sol que es día, noche, cielo, tierra, clima, luz, tiempo...
Casa del Puente
Arquitecto Amancio Williams.
Mar del Plata 1943-1945
Esta casa fue encarada primordialmente como "una forma en el espacio"que no anulara la naturaleza. La
forma es al mismo tiempo, en su totalidad, estructura. Y esta estructura se muestra al desnudo, en
sucalidad auténtica: el hormigón que la constituye esta a la vista, martelinado y tratado
químicamente. Forma, estructura y calidad son pues aquí una sola cosa.
La casa esta construida en un terreno que forma parte de un parque de gran belleza. El terreno, cruzado
por un arroyo que lo divide en dos, tiene acceso por un solo lado. El arroyo corre por una hondonada
preciosa. La casa ha hecho la reunión de las dos partes del terreno y está sobre un accidente principal,
donde la naturaleza llega a su mayor lirismo. Allí, por contraposición, está colocada la obra humana.
Su estructura, planteada en tres dimensiones, es netamente espacial. En la historia de la arquitectura
configura el primer intento de una estructura verdaderamente tridimensional que trabaja como un
conjunto armónico integral y no como un grupo de piezas yuxtapuestas. La lámina curva trabaja
simultáneamente, por medio de los tabiques verticales, con la losa plana de la planta principal y con las
barandas-vigas que la rodean. Estas barandas descargan los voladizos y llevan las cargas, a través de
pórticos y tabiques a las fundaciones, contribuyendo a desviar hacia la tierra el empuje de la lámina
curva.
El hormigón armado fue estudiado especialmente en laboratorios con los ensayos necesarios. Fue
vibrado. En su faz externa se lo martelinó y trató químicamente para dejar a la vista su construcción. El
interior de la casa esta cási integramente construido en placa de madera; toda esta construcción fue
realizada y montada como un conjunto en un taller de carpintería, luego fue desmontada y llevada a la
obra donde se la armó definitivamente. Amancio Williams realizó esta obra no sólo como arquitecto sino
como constructor y capataz. La obra insumió centenares de planos, 430 días de inspección y 120 viajes
de ida y vuelta Buenos Aires - Mar del Plata, de 900Km cada uno. Es así como pudo obtenerse una
extraordinaria precisión: el error de la estructura es menor de ½cm y el de las piezas delicadas menor de
2mm.
La vivienda fue construida para el compositor argentino Alberto Williams, padre del arquitecto.
(texto de la memoria descriptiva de Amancio Williams extraído de la publicación "1:100 Selección de
Obras" )
“No es un casa más, ni una vivienda hecha así por
razones de capricho. Bueno el capricho no es una razón,
pero por un objetivo caprichoso, sino que es así porque
yo estaba estudiando nuevas estructuras que dejaran el
suelo libre, ya que el urbanismo moderno necesita del
suelo libre. Esta casa consigue librar el suelo
prácticamente en su totalidad.”
A.W. - julio 1976.
“El modo en que esta casa consigue el suelo libre es
diferente del que intentó Le Corbusier. Es totalmente
distinto y me parece más avanzado, porque es a través
de una estructura tridimensional.”
A.W. - julio 1976.
“La casa de Mar del Plata es muy liviana. Si la tuviera que hacer hoy, que ya he adquirido más
experiencia, podría construirla aún más liviana, pero no más de un 10 ó un 15%.”
A.W. - julio 1976.
“Aquí se puso por primera vez a la vista el material de construcción, el hormigón, sin hacer uso de
camuflages o disfraces, es decir, sin dar la impresión de lo que no es en realidad. En nuestro taller
siempre se buscó la honestidad en la expresión de los materiales.”
A.W. - julio 1976.
“Yo hice un estudio para poder utilizar el hormigón expresando su calidad interior, auténtica, por medio de
martelinados y procedimientos químicos que estudié especialmente. El único antecedente que había en
el uso del hormigón armado era el que había hecho el francés Perret, que fue profesor de Le Corbusier,
en el Ministerio de Trabajo de París, en la década del 30. Sin embargo lo utilizó para construir columnas
griegas”
A.W. - julio 1976.
“Esta casa no solamente deja el suelo libre sino que busca una expresión honesta de la arquitectura. Sin
`mulas´, sin trampas. Expresa los materiales nobles y baratos a la vez, con que fue hecha; yo la
considero un aporte a la modernidad.”
A.W. - julio 1976.
Casa sobre el Arroyo en Mar del Plata, Argentina / Amancio Williams - 1943-1945
Esta casa fue encarada primordialmente como una forma en el espacio que no anulara la
naturaleza. La forma es al mismo tiempo, en su totalidad, estructura. Y esta estructura se
muestra al desnudo, en su calidad aunténtica: el hormigón que la constituye está a la vista,
martelinado y tratado químicamente. Forma, estructura y calidad son pues aquí una sola cosa.
La casa está construida en un terreno que forma parte de un parque de gran belleza. El terreno,
cruzado por un arroyo que lo divide en dos, tiene acceso por un solo lado. El arroyo corre por
una hondonada preciosa. La casa ha hecho la reunión de las dos partes del terreno y esta sobre
su accidente principal, donde la naturaleza llega a su mayor lirismo. Allí, por contraposición,
está colocada la obra humana.
Su estructura, planteada en tres dimensiones, es netamente espacial. En la historia de la
arquitectura configura el primer intento de una estructura verdaderamente tridimensional que
trabaja como un conjunto armónico integral y no como un grupo de piezas yuxtapuestas. La
lámina curva trabaja simultáneamente, por medio de los tabiques verticales, con la losa plana
de la planta principal y con las barandas-vigas que la rodean. estas barandas descargan los
voladizos y llevan las cargas, a través de pórticos y tabiques a las fundaciones, contribuyendo a
desviar hacia la tierra el empuje de la lámina curva.
El hormigón armado fue estudiado especialmente en laboratorios con los ensayos necesarios.
Fue vibrado. En su faz externa se lo martelinó y trató químicamente para dejar a la vista su
construcción.
El interior de la casa está casi integramente construido en placa de madera; toda esta
construcción fue realizada y montada como un conjunto en un taller de carpintería, luego fue
desmontada y llevada a la obra donde se la armó definitivamente. Amancio Williamsrealizó esta
obra no sólo como arquitecto sino como constructor y capataz.
La obra insumió centenares de planos, 430 días de inspección y 120 viajes de ida y
vuelta Buenos Aires-Mar del Plata, de 900 km cada uno. Es así como pudo obtenerse una
extraordinaria precisión: el error de la estructura es menor de 1/2 cm y el de las piezas
delicadas menor a 2 mm.
La vivienda fue construida para el compositor argentino Alberto Williams, padre del arquitecto.
Amancio Williams
Imágenes Jornadas sobre la "La Casa del Puente" (18 al 29 de septiembre de 2006) >>>
Texto e imágenes > Archivo Williams, gentileza Claudio Vekstein, Claudio Williams
A LA LUZ DEL ALUD DE LA LUZ DE LE CORBUSIER
Sobre Le Corbusier
PUBLICADO EN
Minerva 02 2006. Ed. Círculo de Bellas Artes. Madrid, 2006
Pensar con las manos, Madrid, 2008 (1º ed)
A LA LUZ DEL ALUD DE LA LUZ DE LE CORBUSIER
Sobre Le Corbusier
Termino este texto sobre la LUZ en LE CORBUSIER en Manhattan-Kansas, tratando de
ser breve por aquello de que “lo bueno si breve, dos veces bueno”, o como dicen por
aquí tengo el “ice-cream” en el coche y no puedo retrasarme.
En LE CORBUSIER la LUZ siempre fue tema central. Como no podía ser menos. Pues
la LUZ es el tema central de la arquitectura. Un arquitecto ya no puede hablar de la LUZ
sin citar a LE CORBUSIER. Ni un arquitecto puede trabajar con la LUZ sin estudiar a
fondo los milagros que con el más rico material que usamos, ha hecho LE
CORBUSIER. Cuando una y otra vez insisto que “la arquitectura sin LUZ no es nada, no
hago mas que mirarme en LE CORBUSIER. Y cuando añado que “la LUZ construye el
tiempo”, no hago más que difundir lo que he aprendido de LE CORBUSIER.
Y quiero traer aquí a colación unos dibujos de LE CORBUSIER que son todavía más
expresivos que sus palabras en torno a la LUZ. Los dibujos que hiciera del Panteón de
Roma, de Santa Sofía de Constantinopla y de su capilla de Ronchamp. Dos lecciones
tomadas y una dada por el maestro sobre la LUZ de las que todavía seguimos
aprendiendo.
El Panteón de Roma donde el cañón de LUZ que atraviesa su gran óculo de 9.5 metros
de diámetro y 3 metros de espesor barre con su luminosidad aquel espacio esférico
infinito.
Santa Sofía, donde la LUZ directa del sol que entra por sus altísimas ventanas batalla
con la no menos intensa LUZ reflejada en las profundas jambas de esos mismos
huecos de manera que parece como imposible ese batirse de espadas de LUZ
cruzadas que pone en tensión a los asombrados espectadores.
El gran muro de Ronchamp, donde a base de cascotes, LE CORBUSIER levanta un
paramento desaforadamente grueso para poder excavar en el una colección de
profundas troneras con las que atrapar la LUZ de manera genial y teñirla de colores y
llenarla de letras y de flores para hacer divino aquel espacio. Hueco a hueco mide y
decide profundidad y tamaño y forma y color, hasta conseguir poner en pie ese
milagroso poema de LUZ.
Una vez escribí que podíamos imaginar que un día el sol no saliera, o que hubiera un
prolongado eclipse.
El Panteón se quedaría mudo y triste y oscuro esperando la LUZ que ya no llega. Y se
resignaría a esperar a la luna, que con la LUZ del sol reflejada, consolaría al aire de su
espacio como siguiendo el guión de aquel maravilloso cuento de Henry James donde se
describe la tremenda escena del conde Valerio arrodillado en el interior del templo
romano, iluminado por solo la luz de la luna, puesta en vibración por la gotas de la
lluvia. Fascinante
Santa Sofía no saldría de su asombro esperando el alud de LUZ que de tantas maneras
allí entra cada día. Y no acabaría de entender ella, tan clara y tan sabia, lo que podría
estar pasando.
Y Ronchamp se moriría de pena. Con sus colores apagados, sus palabras suspendidas
y sus flores marchitas: tan nada es sin LUZ aquel muro que lo es todo iluminado.
Y escribí todo esto para resaltar que sin LUZ no es posible la arquitectura. Y yo no se si
mis dibujos de LE CORBUSIER se acabarían disolviendo sin la LUZ o quedarían como
imborrables testigos de la proclamación que el maestro hace de la LUZ como el
material, el tema central de la arquitectura. Cómo podríamos no hablar de la LUZ
cuando hablamos de LE CORBUSIER. Y cómo podría no hablar LE CORBUSIER
también de la LUZ en su “poema del ángulo recto”. En ese bellísimo “poema del ángulo
recto” que da ocasión a la exposición que actualmente esta en el Circulo de Bellas Artes
de Madrid las palabras con mas intensidad repetidas son las que hacen referencia a la
LUZ. La edición maravillosa del libro de LE CORBUSIER que ha hecho el Círculo de
Bellas Artes es un regalo inesperado. Juan Miguel Hernández León, como presidente
de la institución, y Juan Calatrava, como su factotum, pueden estar orgullosos.
Y aunque el texto del “poema del ángulo recto” de LE CORBUSIER fuera ya traducido al
castellano en el año 2003 por Andrea Ortega con ocasión de su provocativa tesis
doctoral que hiciera en la ETS de Arquitectura de Barcelona, de la UPC, me quedo con
esta versión del 2006.
Y es que siempre el traducir, el dar a la LUZ de las palabras un texto para llegar a
iluminar a las gentes, ha sido siempre una cuestión clave de la cultura. Cervantes hizo
traducir a Shelton al inglés su Don Quijote de la Mancha pocos años después de
escribirlo. Esto es universalidad y cabeza clara. Homero tardo un poco mas, pues fue
Chapman, un poco después de que lo hiciera Shelton con Cervantes, quien tradujo los
textos homéricos. Y lo hizo tan bien, que pasados unos cientos de anos, Keats le dedica
un poema a Chapman por tamaña epopeya.
Y Mújica Lainez, tradujo algunos de los sonetos de Shakespeare con un castellano
bellísimo que les recomiendo, y el griego maravilloso de Kavafis es vertido al inglés por
Elliot, y al francés por La Yourcenair. Y Vargas Llosa dice que esos poemas son tan
hermosos, que resisten a cualquier traducción.