NEUMONIA
Definición:
La neumonía es una afección respiratoria caracterizada por la inflamación del parénquima
pulmonar, que incluye bronquiolos y alvéolos, provocada principalmente por la invasión de
microorganismos en la vía aérea distal. Este proceso inflamatorio interfiere con el
intercambio gaseoso y puede generar una alteración significativa en la función respiratoria
(Sociedad Madrileña de Neumología y Cirugía Torácica, s. f.; Revista Sanitaria de
Investigación, 2022; Restrepo et al., 2022).
Tipos de neumonía:
La neumonía intrahospitalaria, también llamada nosocomial, aparece en pacientes que
llevan al menos 48 horas hospitalizados y que no presentaban infección pulmonar al
momento de su ingreso. Este tipo de neumonía suele ser más grave porque afecta a
personas ya debilitadas por su enfermedad de base y porque los microorganismos que la
provocan, al circular dentro del hospital, tienden a ser resistentes a muchos antibióticos. Se
observan con frecuencia en pacientes de edad avanzada, con ventilación mecánica o con un
sistema inmune comprometido. Su impacto clínico es considerable, ya que aumenta los días
de estancia hospitalaria, las complicaciones y la mortalidad.
Por otro lado, la neumonía adquirida en la comunidad es la más habitual y ocurre en
personas que contraen la infección en su vida cotidiana, fuera del entorno hospitalario, o en
las primeras 48 horas después de ingresar a un centro de salud. Generalmente está causada
por bacterias como Streptococcus pneumoniae o Haemophilus influenzae, aunque también
pueden intervenir virus respiratorios y bacterias llamadas “atípicas”. Se presenta en
personas de cualquier edad, aunque los niños pequeños, los adultos mayores y quienes
tienen enfermedades crónicas son más vulnerables. Su cuadro clínico suele incluir fiebre,
tos productiva, dolor torácico y dificultad respiratoria, variando la gravedad desde
infecciones leves hasta casos que requieren hospitalización.
la neumonía por aspiración ocurre cuando alimentos, líquidos, saliva o incluso contenido
gástrico pasan accidentalmente a las vías respiratorias y llegan a los pulmones, generando
una infección. Este tipo se asocia con mayor frecuencia a personas que tienen problemas
para deglutir, alteraciones neurológicas, consumo excesivo de alcohol, pérdida de
conciencia o enfermedades que afectan el control de la vía aérea. Además de los síntomas
comunes de la neumonía, puede acompañarse de mal aliento o secreciones de olor
desagradable, ya que a menudo intervienen bacterias de la flora bucal. Puede llegar a
complicarse si no se trata oportunamente, pues la inflamación y la infección dañan el tejido
pulmonar y pueden desencadenar insuficiencia respiratoria.
Signos y síntomas:
Tos: Suele ser persistente y puede producir flema (esputo) de color amarillento, verdoso,
con un tono oxidado o incluso con sangre.
Fiebre: Puede ser baja o alta, y a menudo está acompañada de escalofríos y temblores.
Dificultad para respirar (disnea): Se puede manifestar como respiración rápida,
superficial o dolorosa. En algunos casos, puede notarse solo al realizar un esfuerzo, como
subir escaleras.
Dolor en el pecho: Un dolor agudo o punzante en el tórax que empeora al respirar
profundamente o toser.
Fatiga y malestar general: Sensación de cansancio extremo, debilidad, falta de apetito y
energía.
Sudoración: Transpiración excesiva.
Náuseas, vómitos o diarrea: Pueden presentarse, aunque son menos comunes que los
síntomas respiratorios.
Síntomas en grupos específicos:
Adultos mayores: En este grupo, la neumonía puede manifestarse con síntomas menos
evidentes. La fiebre puede ser inexistente o más baja de lo normal. En ocasiones, el único
signo es la confusión o un cambio en la percepción mental, debilidad o un empeoramiento
repentino de una afección de salud preexistente.
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20354204
Diagnostico:
Para diagnosticar la neumonía, un profesional de la salud le preguntará sobre sus
antecedentes médicos y le realizará un examen físico. Le auscultará los pulmones con un
estetoscopio y podría realizar o solicitar pruebas adicionales.
Estas incluyen imágenes (como radiografías de tórax), oximetría de pulso (que mide los
niveles de oxígeno en sangre), análisis de sangre o análisis de esputo.
Incluso si su proveedor de atención médica confirma que tiene neumonía, a veces no puede
encontrar la causa exacta.
¿Qué pruebas se realizarán para diagnosticar la neumonía?
Su proveedor podría realizar pruebas para examinar sus pulmones en busca de signos de
infección, medir su funcionamiento pulmonar y analizar sangre u otros fluidos corporales
para intentar determinar la causa de su neumonía. Estas pruebas incluyen:
Imágenes: Su proveedor puede usar una radiografía de tórax o una tomografía
computarizada para tomar imágenes de sus pulmones y buscar signos de infección.
Análisis de sangre: Su proveedor puede utilizar un análisis de sangre para ayudar a
determinar qué tipo de infección está causando su neumonía.
Prueba de esputo: Se le pide que tosa y luego escupa en un recipiente para
recolectar una muestra que un laboratorio analizará. El laboratorio buscará signos de
infección e intentará determinar la causa.
Oximetría de pulso: un sensor mide la cantidad de oxígeno en su sangre para darle a
su proveedor una idea de qué tan bien están funcionando sus pulmones.
Cultivo de líquido pleural: El médico utiliza una aguja fina para tomar una muestra
de líquido de los pulmones. La muestra se envía a un laboratorio para determinar la
causa de la infección.
Prueba de gases en sangre arterial: Su proveedor toma una muestra de sangre de su
muñeca, brazo o ingle para medir los niveles de oxígeno en su sangre y saber qué
tan bien están funcionando sus pulmones.
Broncoscopia: En algunos casos, el médico puede usar un tubo delgado e iluminado
llamado broncoscopio para observar el interior de los pulmones. También puede
tomar muestras de tejido o líquido para analizarlas en un laboratorio.
https://my.clevelandclinic.org/health/diseases/4471-pneumonia
Tratamiento:
Al iniciar el tratamiento de una neumonía adquirida en la comunidad (NAC) debemos tener
en cuenta los siguientes factores: a) necesidad de hospitalización; b) edad y presencia de
comorbilidad, y c) gravedad de la NAC en el momento de establecer el diagnóstico.
Los tratamientos pueden incluir:
Antibióticos a través de las venas (IV) para tratar la infección pulmonar. El antibiótico que
se le administre combatirá los microbios que se encuentran en el cultivo de esputo o que se
sospecha que están causando la infección
Oxígeno para ayudarle a respirar mejor y tratamientos pulmonares para aflojar y eliminar el
moco espeso de los pulmones.
Ventilador (respirador) utilizando una sonda o mascarilla para ayudar con la respiración
para casos más graves.
https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000146.htm
tratamiento empírico con un carbapenem con actividad antipseudomónica, piperacilina-
tazobactam, cefepima o ceftazidima combinado con un segundo fármaco antipseudomónico
(ciprofloxacino o aminoglucósido), y considerar vancomicina o linezolid si existe riesgo de
SARM.
Neumonía adquirida en la comunidad:
el tratamiento antibiótico ideal para este grupo debe garantizar una cobertura frente a
Streptococus pneumoniae, Mycoplasma pneumoniae, Chlamydia pneumonia y Legionella
pneumophila, y en lo posible administrarse por vía oral. Dada la alta prevalencia de
neumococo resistente en España, sería recomendable la asociación de amoxiclina a dosis
altas para cubrir al neumococo con resistencias intermedias a la penicilina, y un macrólido
(eritromicina, claritromicina o azitromicina) por vía oral. Las ventajas de azitromicina o
claritromicina respecto a la eritromicina son una mejor cobertura frente a H. influenzae y
una posología más cómoda.
En caso de alergia a la penicilina, se puede intentar la monoterapia con macrólidos o
reemplazar la amoxicilina por cualquiera de las nuevas fluoroquinolonas (levofloxacino,
moxifloxacino), que tienen buena actividad frente el neumococo, conservan su efecto frente
a gramnegativos y extienden su espectro hacia los gérmenes atípicos
Cuidados de enfermería
Los cuidados de enfermería van dirigido a todas las edades de los pacientes con neumonía
adquirida en la comunidad y sobre todo en los adultos mayores, debido a otras
comorbilidades asociadas, a la susceptibilidad a complicaciones y muerte; están
encaminadas en relación a:
Valorar el estado de hidratación del paciente y cubrir las necesidades si hubiese;
Administración del tratamiento según prescripción médica si fuese necesario,
Auscultar los pulmones para comprobar la permeabilidad de las vías aéreas;
Colocar al paciente en una posición semifowler y ayudarlo a caminar para movilizar
las secreciones;
Realizar Rx de tórax, gasometría y hemograma para valoración y control;
Control y registro de constantes vitales: temperatura, respiración, pulso y tensión
arterial;
Valorar la saturación de oxígeno, en caso de hipoxemia, suplir la necesidad de
oxígeno con cánula nasal en FiO2 menor al 40%, o mascarilla nasal, si los
requerimientos son mayores al 40%;
Valorar el nivel de ansiedad;
Terapia respiratoria con ejercicios de estiramiento, tapotaje, tos forzada, inspiración
y expiración profunda a través de un inspirómetro;
Nebulizaciones con broncodilatadores según prescripción médica;
Control del estado emocional del paciente y la familia, y Evitar corrientes de aire
fría.
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