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Clase 4 y 5 KARL MARX

Marx, resumen sobre una de sus obras más conocidas. La dialéctica del materialismo histórico, donde hace referencia a cómo se puede ir visualizando estos movimientos dialécticos expuestos por Hegel en la historia.

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Clase 4 y 5 KARL MARX

Marx, resumen sobre una de sus obras más conocidas. La dialéctica del materialismo histórico, donde hace referencia a cómo se puede ir visualizando estos movimientos dialécticos expuestos por Hegel en la historia.

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KARL MARX.

Tiene un aspecto político que tal vez se difunde de una manera más popular y mas sencilla, también su
aspecto sociológico, donde más se lo estudia se podría decir, o en ciencias políticas, en economía.

Sus fundamentos y principios filosóficos están desarrollados más que nada en sus primeras obras.

Marx toma la dialéctica hegeliana, se la apropia, está de acuerdo con ese método dialectico, pero le da una
impronta propia y particular, de alguna manera invierte la dialéctica. Habíamos dicho que para Hegel lo
primero era la idea, el absoluto, el es idealista (no como platón, como Kant, sino que cree que lo primero
es la idea, el absoluto, el concepto→ eso que comprende toda su determinación)

Marx invierte esa dialéctica → para Hegel lo primero era la idea y el pensamiento mientras que para marx
lo primero es lo concreto, el hombre concreto, y el pensamiento o la idea de alguna manera es reflejo
de eso concreto, en su aspecto más material.

Critica a la filosofía.

Marx, como la mayor parte de los hegelianos de su tiempo, estaba firmemente convencido de que la
filosofía de Hegel era la expresión más acabada de su época, es decir, de la sociedad burguesa; más
todavía, estaba persuadido de que, en cierto modo, la filosofía de Hegel era la filosofía perfecta, y que
filosóficamente no podía irse más allá de ella -convicción que en el fondo era conclusión necesaria del
sistema hegeliano mismo, con el que la serie de los sistemas filosóficos quedaba definitivamente cerrada
(cf. Cap. XI, § 17). Por lo tanto, ya no debiéramos ocuparnos más de filosofía -viene a decir Marx-, sino en
todo caso de realizarla, de llevarla a la práctica.

Sin duda, Marx difiere de Hegel en muchos aspectos capitales; pero en el fondo de su pensamiento se
mantiene un núcleo de hegeliano convencido. Para él la realidad -y cuando Marx habla de "realidad" por lo
general se está refiriendo a la realidad históricosocial, al mundo del hombre- tiene una estructura
dialéctica, que se encamina hacia la perfecta racionalidad consciente. Esto lo ha demostrado Hegel de
manera acabada. Pero Hegel había sostenido además que con su sistema quedaba lograda la definitiva
conciliación de todas la oposiciones, la unidad y armonía entre razón y realidad, entre sujeto y objeto,
entre individuo y sociedad, etc.5 Más concretamente, Hegel creía que las formas sociales y políticas de su
época eran adecuadas para el pleno cumplimiento de las exigencias racionales; que mediante el mero
desarrollo gradual del sistema político-social vigente se llegaría a la realización de las supremas
capacidades del hombre. Pero entonces la dialéctica quedaba detenida y se consagraban los hechos e
instituciones políticos y sociales ya existentes como si fueran perfectamente adecuados a la razón.

Vistas así las cosas, la dialéctica hegeliana se le ofrecía a los ojos de Marx con una notable ambigüedad.
Porque, por una parte, aparece concluida: con el sistema de Hegel el proceso dialéctico ha llegado a su
cumplimiento final, y no sólo habría terminado la filosofía, sino que quedaba consagrada la monarquía
prusiana conservadora y reaccionaria, y el cristianismo, no menos reaccionario, de la Iglesia oficial -en una
palabra, quedaba consagrado el status quo. Pero, por otra parte, la dialéctica, si era el movimiento de la
realidad misma, su pulso, su vida, no podía detenerse sin que la realidad misma se detuviera y
desapareciera; por tanto, la dialéctica debía ser esencialmente abierta y "revolucionaria". Marx se inclina
decididamente a interpretarla en este sentido. Las contradicciones están lejos de haber quedado
finalmente conciliadas. Los principios de la razón, no coinciden con el orden social y político vigente.

En efecto, sostiene Marx que las contradicciones están lejos de haber quedado finalmente conciliadas . La
verdad -en el sentido hegeliano de la palabra-, los principios de la razón, no coinciden con el orden social y
político existente. Hegel había enseñado que "lo verdadero es el todo", esto es, una totalidad que tiene
que estar presente en cada elemento singular de tal manera que si un solo aspecto o un solo hecho no
pudiese conectarse racionalmente con el proceso dialéctico total, la verdad de la totalidad quedaría
manca. Y justamente esto es lo que Marx señala: que hay en el mundo humano un elemento irracional,
inadecuado respecto de la Idea, desajustado o inarmónico respecto de la totalidad, y que es señal de que
la verdad todavía no se ha realizado cabalmente, de que la plena racionalidad aún falta.

Ese hecho irracional, esa contradicción que el sistema hegeliano dejaría subsistir, ese elemento de
carencia, es la EXISTENCIA DEL PROLETARIADO. La sola presencia de éste contradice la supuesta
realidad de la razón, porque el hecho del proletariado significa la existencia de una clase social entera que
representa la negación de la razón. En efecto, Hegel había sostenido en su Filosofía del derecho que la
propiedad es la manifestación exterior de la persona libre; pero el proletariado es la clase totalmente
desposeída, la que carece de toda propiedad, y por tanto ni es libre ni es persona, si es que, siguiendo a
Hegel, la libertad y la personalidad se objetivan y apoyan en la propiedad, por lo que el

1
proletariado no es libre ni es persona, al ser una clase totalmente desposeída que carece de toda
propiedad.

Hegel, había enseñado también que el hombre es hombre gracias al espíritu -esto es, mediante el ejercicio
de las actividades espirituales, como el arte, la filosofía, donde se encontraría la forma más perfecta de
vida humana-; pero entonces ocurre que el proletario está completamente separado de esa esencia, por la
sencilla razón de que las condiciones de su existencia no le permiten ocuparse de nada de ello; agobiado
por su trabajo, por sus necesidades puramente animales que a duras penas logra calmar, el proletario
carece de la posibilidad de acceder a las formas de vida propiamente humanas, a la cultura . El proletario
es entonces un hombre que no puede realizarse como hombre.

Marx sostiene entonces que lo que importa ahora ya no es propiamente filosofar, sino modificar el mundo -
entiéndase, el mundo humano (aunque ello lleva consigo a la vez la transformación del mundo natural, y
en este sentido niega la filosofía (como pura teoría) y pretende reemplazarla por la praxis. Porque la
filosofía -Hegel y toda la historia de la filosofía hasta Hegel- es pura teoría, y la teoría deja las cosas tal
como están, y la teoría en su forma más perfecta (Hegel) ha declarado que todo lo real es racional a pesar
de que un aspecto muy importante de la realidad, el proletario, está excluido de la racionalidad -por todo
ello hay que sustituirla por la praxis

Profe: Ya no debemos ocuparnos más de filosofía sino en todo caso de realizarla, de llevarla a la práctica.

La solución de los problemas del hombre sólo se alcanzará mediante la praxis revolucionaria, esto es, la
acción críticamente dirigida.

Tesis XI sobre Feuerbach: “Los filósofos se han limitado a interpretar el mundo de diversas maneras; de
lo que se trata es de transformarlo.

Idea del hombre:

Lo que sea el hombre no puede determinarse a partir del espíritu ni la Idea, sino a partir del hombre
mismo, de lo que éste es concretamente porque “el hombre no es un ser abstracto, agazapado fuera del
mundo; el hombre es el mundo del hombre: Estado, sociedad”.

En lugar de buscar la esencia del hombre como lo hizo toda la filosofía moderna, como una determinación
interior, cogito, la teoría de Hume, toda la moderna, MARX BUSCA LA ESENCIA DEL HOMBRE
(inaugurando de alguna manera la filosofía contemporánea), EN SUS RELACIONES EXTERIORES QUE
MANTIENE CON LA NATURALEZA Y CON LOS OTROS HOMBRES EN EL CONJUNTO DE SUS
RELACIONES SOCIALES, con el “mundo del hombre”. Esta concepción del ser humano también es muy
importante para la psicología, pensar que le hombre es producto de sus relaciones sociales es muy fuerte,
es una idea que se estudió mucho durante el siglo XX.

Esas relaciones no las piensa Marx como algo dado, sino como realizaciones del hombre mismo, como
creaciones suyas, históricamente cambiantes; de manera que se da un juego reciproco entre el
individuo y la sociedad, en el que ambos se constituyen. Dicho de otro modo, MARX CONCIBE AL
HOMBRE COMO EL ENTE QUE SE PRODUCE A SÍ MISMO. Y ese acto autogenerador del hombre es el
trabajo: "el trabajo es el acto de la autoproducción del hombre".

El acto autogenerador del hombre es el trabajo → “el trabajo es el acto de la autoproducción” → el acto por
el cual el hombre de produce, esto también es bastante loco. Si uno piensa en qué nos hace seres
humanos (el hecho de que el hombre se pueda pensar a sí mismo), Marx define al ser humano por el
trabajo, por el poder trabajar.

Marx se coloca así en radical oposición con la mayor parte de la tradición filosófica, y ante todo con
Aristóteles, quien había visto la esencia del hombre en la razón teórica, y quien había señalado como su
meta la pura contemplación.

Para Max, el trabajo es una relación real del hombre con las cosas mismas, con la naturaleza y con los
demás hombres, praxis histórico-social. EL TRABAJO CONSTITUYE ENTONCES LA ESENCIA DEL
HOMBRE, el modo cómo este concretamente es, el medio para su realización y para el desarrollo
completo de sus posibilidades, para su satisfacción y para su felicidad.

El vocablo "producir" deriva del latín, pro-ducere (de ducere, "llevar", "conducir"; y pro, que señala el acto
de poner algo de manifiesto, de exteriorizarlo): significa la acción mediante la cual el hombre hace
algo sacándolo de sí y poniéndolo fuera de sí, en la naturaleza. El trabajo es la traducción en
realidad objetiva de lo que por lo pronto es sólo una representación. Por ejemplo, el carpintero va

2
a fabricar una mesa; para ello ha de tener primero una idea o representación de lo que quiere hacer, y
precisa además un material donde esa idea se objetive, la madera. La operación del trabajo estriba en que
el carpintero transforma la madera mediante sus herramientas hasta el momento en que la mesa esté
lista: entonces ha logrado objetivar plenamente lo que en primera instancia era solamente una idea.

Diferencias entre el trabajo humano y animal.

Es cierto que también el animal "trabaja", pero en tanto que el trabajo humano está acompañado de
conciencia, es un trabajo social y se realiza en un proceso histórico, nada de esto acontece en el animal,
porque, ante todo, carece de conciencia.

TRABAJO HUMANO TRABAJO ANIMAL


 Acompañado de Cc  No esta acompañado de Cc
 Supone finalidad  No supone una finalidad
 Es social  Es particular
 Se produce universalmente  Se produce inmediata y unilateralmente
 Es capaz de mediatizar sus impulsos y  En función de sus necesidades.
necesidades orgánicas (el trabajo verdadero es
el q se realiza al liberarse de esa necesidad, el
trabajo libre). El trabajo humano propio es el q
no esta atado a las necesidades. Si el hombre
trabaja para sobrevivir no es un trabajo
humano libre, sino que se parece + al trabajo
animal, está sujeto a necesidades biológicas.

La diferencia, entonces, entre el trabajo humano y esa actividad que puede llamarse trabajo animal,
consiste en que aquél está siempre precedido o dirigido por una idea o representación -esto es, en el
fondo, por la conciencia. Además, una categoría fundamental del trabajo es la de la finalidad, es decir,
aquella forma de casualidad donde lo primero es el “efecto”, pero no ya realizado, sino como meta a que
tiende un proceso. En cuanto ese "fin" es una idea o representación, el trabajo consistirá en la objetivación
o exteriorización en la naturaleza de la representación que el hombre tenga; será una objetivación de sí
mismo. Entonces se da en el hombre un desdoblamiento, "no sólo intelectualmente, como en la
conciencia", donde es a la vez sujeto y objeto, sino que además se desdobla "activa y realmente, y se
contempla a sí en un mundo creado por él".

El proceso de autoproducción del hombre mediante el trabajo es así un proceso dialéctico: un salir de sí del
hombre, una exteriorización suya en la naturaleza; esto es, el trabajo significa una humanización de
la naturaleza, porque en ella el hombre va dejando su huella, su impronta, sus ideas, es decir,
en definitiva, su propia esencia. Y ello revierte sobre el hombre, hay como un regreso sobre sí
a través de la naturaleza, porque la transformación introducida en la naturaleza lleva consigo
la transformación de las condiciones de la vida humana.

En este sentido, Marx pone de relieve la enorme importancia que tienen sobre la vida humana la ciencia
moderna, la técnica y la industria con ellas relacionada. En el trabajo el hombre es hombre porque allí se
afirma o acredita como lo que es según su esencia; en el trabajo -y no en el medio abstracto de la
conciencia-muestra su ser. Y el hombre es Gattungswesen, "ser genérico" o "ente genérico". Simplificando,
puede decirse que esta expresión significa que lo propio del hombre reside en su referencia a lo universal:
está referido a la naturaleza en su totalidad, su pensamiento capta los universales (conceptos), y es
solidario con la totalidad del género humano.24 Por ello su trabajo es consciente y social. El animal, en
cambio, vive encerrado en su particularidad, en el "medio" que su especie le circunscribe.

El animal produce tan sólo en función de sus necesidades biológicas, de modo unilateral, porque lleva una
vida aislada, sólo determinada por aquellas necesidades, una vida que -usando un lenguaje que no es de
Marx- podría llamarse "cerrada”.

El hombre, en cambio, es Gattungswesen, está abierto a la totalidad, su verdadera esencia es la


universalidad; en cuanto hombre, no se deja simplemente arrastrar por los impulsos y necesidades
orgánicas, sino que es capaz de "mediatizarlos", en la medida en que entre el impulso y la producción
interpone la idea o representación, el fin que quiere realizar. El hombre, pues, produce incluso libre de la
necesidad física y sólo liberado de ella produce verdaderamente

El trabajo "verdadero", esto es, plenamente conforme a su esencia, es el que se realiza al liberarse de la
necesidad orgánica, el trabajo libre. De modo que el trabajo no puede reducirse a la mera actividad
"económica", a simple medio para mantener la vida orgánica, sino que es, por el contrario, en su forma

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plena, actividad libre y consciente como desarrollo del "ser genérico". Pero si, en cambio, el trabajo se
rebaja a mero medio para la vida, la esencia del hombre se invierte, el hombre se aliena.

El hombre alienado.

Clase:

- El trabajo se le ofrece al obrero como “trabajo forzado” por las necesidades biológicas.
- Primera enajenación: del trabajador respecto de su propia actividad (siente que no le pertenece).
- Segunda enajenación: del trabajador respecto del producto de su trabajo.
- Tercera enajenación: el trabajador no puede elegir su trabajo, la forma de realizarse.
- La sociedad existente es una sociedad dividida en clases, y la sola vigencia de éstas, contradice la
libertad porque el ámbito de la actividad de cada uno está fijado por la clase a que pertenece, no es la
misma la libertad del proletario y la del burgués “la clase es la verdadera unidad social y económica:
no el individuo”. “la clase es sustantiva, a su vez, frente a los individuos que la forman, de tal modo
que éstos se encuentran ya con sus condiciones de vida predeterminadas.” (Ideología Alemana)
- Si existen clases sociales no hay libertad, porque no es la misma la del proletario que la del burgués,
porque por ej el burgués puede dedicarse al arte si quiere, mientras que el proletario no.

En efecto, el ser del hombre consiste en el trabajo, o, para decirlo con más exactitud, puesto que el
hombre es histórico, su esencia depende de las condiciones concretas del trabajo en cada circunstancia
histórica; y ocurre que en la sociedad en que Marx vive, en la sociedad que él describe y critica, el
hombre está alienado, es decir, se encuentra "ajeno" a sí mismo, vive desconociendo su propia
esencia. Esta alienación tiene lugar en todos los planos de la existencia humana -en el social, político,
religioso, filosófico-; pero todas las formas de enajenación tienen su fundamento y raíz en el trabajo,
puesto que en éste estriba la esencia del hombre.

El trabajo es la actividad propia del hombre. Y sin embargo ocurre que, en las condiciones históricas que
Marx describe, el hombre lo desconoce: "sólo se siente obrando libremente en sus funciones animales, [...]
y en cambio en sus funciones humanas se siente sólo como animal"; ignora su propia esencia y asume el
animal. En lugar de significar la realización espontánea, plena y gozosa de su humanidad, el trabajo
paraliza las actividades propiamente humanas e impide cualquier tipo de satisfacción intrínseca.

En el trabajo:

- El trabajador no se afirma, sino que se niega; no se siente feliz, sino desgraciado; no desarrolla una
libre energía física y espiritual, sino que mortifica su cuerpo y arruina su espíritu. Por eso el trabajador
sólo se siente en sí [como en su propio hogar], fuera del trabajo, y en el trabajo fuera de sí. Está en lo
suyo cuando no trabaja y cuando trabaja no está en lo suyo. Su trabajo no es, así, voluntario, sino
forzado, trabajo forzado.
- Por eso no es la satisfacción de una necesidad, sino solamente un medio para satisfacer las
necesidades fuera del trabajo. Su carácter extraño se evidencia claramente en el hecho de que tan
pronto como no existe una coacción física o de cualquier otro tipo se huye del trabajo como de la
peste.

Sólo trabaja bajo la fuerza de una coacción- v. gr., bajo la presión del hambre-; pero en cuanto esa presión
desaparece, abandona el trabajo porque éste no constituye de por sí fuente de satisfacción ninguna. Dicho
con otras palabras, el trabajo se le ofrece al obrero como "trabajo forzado", esto es, forzado por sus
necesidades biológicas. En lugar de constituir una finalidad, la satisfacción de su necesidad de ser
hombre, el trabajo -es decir, el hombre mismo- queda rebajado a la categoría de simple medio para
satisfacer necesidades puramente animales -comida, habitación, etc.

Hay entonces, en primer lugar, una enajenación del trabajador respecto a su propia actividad, porque
siente como que no le pertenece. La actividad que debiera experimentar como la más propia -la expansión
natural de sí mismo, el despliegue de sus más peculiares capacidades-, la experimenta el trabajador como
sufrimiento, como "pasión" (Leiden); es decir, como lo contrario de una actividad.

En segundo lugar, el trabajador está alienado respecto del producto de su trabajo. En el producto está el
obrero mismo, porque aquél es su objetivación, algo en que ha puesto su propia persona; y sin embargo
ese producto no le pertenece a él, sino al capitalista, al dueño de los medios de producción: el objeto que
el trabajo produce, su producto, se enfrenta a él como un ser extraño, como un poder independiente del
productor.

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EL TRABAJADOR SABE QUE EL PRODUCTO LE PERTENECE A OTRO, que se le ha vuelto extraño e incluso
hostil. A pesar de que él se ha puesto en el producto, no puede reapropiárselo, es decir que no puede
reasumir su esencia, que sin embargo ha volcado en el producto.

Puede todavía agregarse, en tercer lugar, que el obrero está alienado porque no puede elegir su trabajo, la
forma de realizarse; no puede elegirlo libremente de la manera que él quisiera, sino tal como se lo
prescribe el lugar que ocupe dentro del proceso social de producción, lugar que a su vez está determinado
por el sistema de producción, la forma de distribución de la riqueza y el poder.

La sociedad existente es una sociedad dividida en clases, y la sola vigencia de éstas, según Marx,
contradice la libertad, o la convierte en idea puramente abstracta; porque la "libertad" de cada uno, el
ámbito o alcance efectivo de la actividad de cada individuo, está fijada por la clase a que pertenece y por
la relativa libertad que esta clase posea, sin tener en cuenta las capacidades o necesidades de cada uno:
no es la misma la del proletario y la del burgués. Todavía más: "la clase es la verdadera unidad social y
económica; no el individuo", de modo que la clase se independiza frente a aquél.

En la Ideología alemana escribe Marx: [...] la clase se sustantiva, a su vez, frente a los individuos que la
forman, de tal modo que éstos se encuentran ya con sus condiciones de vida predeterminadas, por así
decirlo; se encuentran con que la clase les asigna su posición en la vida, y, con ello, la trayectoria de su
desarrollo personal; se ven absorbidos por ella.

Formas derivadas de alienación.

La alienación que tiene lugar en el trabajo es la forma fundamental de enajenamiento, porque afecta al
fundamento mismo del hombre. De ella dependen otras formas suyas.

ALIENACIÓN SOCIAL: aquella primaria alienación opera de modo tal que las relaciones sociales se
deforman o pervierten, porque en lugar de ser relaciones entre personas, se convierten en relaciones entre
cosas, en algo inhumano. Como la actividad propiamente humana -el trabajo-, en lugar de constituir un fin,
ha pasado a ser nada más que un medio para producir mercancías, ella misma se ofrece como una
mercancía más, es decir que el hombre mismo se convierte en mercancía.

Tanto el trabajo cuanto el trabajador pasan a ser nada más que mercancías en un mundo en el cual,
cuanto más se valoran las cosas, tanto más se olvida la humanidad del hombre; la "mercancía" es "la
estructura ontológica fundamental de nuestro mundo objetivo entero". En lugar de estar las mercancías al
servicio del hombre, está el hombre al servicio de las mercancías.

Se trata entonces de un proceso de cosificación o reificación –que Marx expondrá luego en El capital con la
denominación de "fetichismo de las mercancías"- por obra del cual las relaciones entre los hombres
sólo se entienden como relaciones entre las mercancías que intercambian; los hombres se consideran unos
a otros sólo en función de las mercancías que producen, compran o venden. Al hombre no se lo comprende
como lo que en verdad es, como persona, como fin en sí mismo, sino meramente como medio, como
especie de instrumento para alcanzar un fin, comparable a una máquina o a una herramienta de trabajo.

Y ello afecta todos los estratos de la sociedad. Así para el capitalista el obrero no es nada más que un
medio o instrumento para lograr ganancias; pero la recíproca también es verdadera: porque para el obrero
tampoco es persona el capitalista, sino tan sólo un medio que le proporciona trabajo, necesario para su
sustento.

ALIENACIÓN POLÍTICA: una escisión entre la vida pública, la del ciudadano, la de los intereses generales,
por un lado, y la vida del individuo, su trabajo y sus intereses privados, por el otro. El Estado debiera
conciliar ambos aspectos, el individual y el universal; pero no lo hace, sino que perpetúa la contradicción
en la medida en que la sociedad se encuentra dividida en clases y el Estado expresa el dominio de una
determinada clase -la de los que poseen mayor poder económico- sobre las demás. (profe → Según el
marxismo, el estado debería desaparecer, a eso nunca se llegó en la historia) → básicamente el Estado
debería hacer algo, pero, en su lugar, perpetúa las diferencias.

ALIENACIÓN RELIGIOSA: ya L. Feuerbach (1804-1872), discípulo disidente de Hegel, había sostenido que
la religión no significa nada más que la proyección de los ideales del hombre; que la religión no es sino la
alienación y el desconocimiento de la verdadera esencia del hombre, porque el ente divino, Dios, no es
nada más que el hombre ideal objetivado. El hombre individual se siente limitado, finito, y cree que
también lo es la humanidad entera; y entonces, creyéndose incapaz de realizar plenamente la verdad, el
bien, etc., proyecta estos atributos a un ente superior, a Dios.

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Es el hombre mismo el que ha forjado la imagen de Dios, puesto que ÉSTA NO ES NADA MÁS QUE LA
EXPRESIÓN (INCONSCIENTE) DE SUS PROPIOS IDEALES O ASPIRACIONES DE INFINITUD.

Estado y sociedad representan un "mundo invertido" porque, según sabemos, allí están invertidas las
verdaderas relaciones entre el hombre y su esencia, y entre unos hombres y otros. Y ese mundo real
histórico-social donde todo está al revés tiene su "conciencia de sí", pero invertida, que es la religión:
invertida, porque la religión considera como real "otro mundo" que no es sino ilusión, en tanto que
considera ilusión este mundo, el único real. En un mundo alienado, la religión representa el consuelo que el
hombre imagina en un ilusorio "más allá", consuelo para los males que aquí, en el estado de cosas
existente, no tienen remedio.

La religión es la realización fantástica de la esencia humana, porque la esencia humana carece de


verdadera realidad [...]. La miseria religiosa es a la ve/, la expresión de la miseria real y la protesta contra
la miseria real. La religión es el suspiro de la criatura abrumada, el sentimiento de un mundo sin corazón,
así como es el espíritu de una situación sin espíritu. La religión es el opio del pueblo.

La esencia del hombre no está realizada en la sociedad y en el Estado, vale decir, en la verdadera realidad;
pero entonces el hombre alienado la "realiza" en el mundo de la fantasía, en un "más allá". La religión
expresa la existencia miserable que el hombre se ve obligado a llevar, y es a la vez la protesta contra ella,
el deseo de un mundo mejor, que se proyecta falsamente en un trasmundo. Y en la medida en que la
religión le permite al hombre paliar su dolor y sus desdichas, obra a la manera de un analgésico: es el opio
para el pueblo sufriente.

ALIENACIÓN FILOSÓFICA: Según Marx, el filósofo se mueve en una contradicción, porque pretende
actuar sobre la realidad sólo mediante el pensamiento, y por tanto éste será forzosamente ineficaz -es la
contradicción entre la vida y el pensamiento abstracto. Es preciso lograr una síntesis de idealismo y
materialismo, y considerar al sujeto no sólo como actividad teorética, sino también práctica que se objetiva
y reconoce en el objeto, y a éste como realidad humanizada, pues refleja asimismo algo que el hombre ha
proyectado. Tal síntesis no es sino la praxis a la que es inmanente la teoría; y la filosofía -si es que aun
quiere emplearse este término- no podrá ser más que la comprensión inherente a la praxis histórico-social,
inmanente al movimiento de la realidad humana.

Habiéndose eliminado la pura teoría, la verdad no podrá consistir ya en la adecuación entre el


pensamiento y la realidad independiente e indiferente respecto de él; por el contrario, habrá que
entenderla como el proceso por el cual el pensamiento se prueba y acredita en la práctica, se hace
verdadero; porque sólo en la práctica -no en un "más allá", sino en el "más acá", en la "aquendidad"
(Diesseitigkeit), en este mundo concreto histórico-social- podrá demostrar su eficacia como poder de
transformación.41 Y si todavía se plantease el problema acerca de la realidad o verdad de un pensar
desconectado de toda relación con la práctica, tal problema no revestiría más interés que el que puedan
tener las disputas meramente verbales. Así se comprende mejor el sentido de la Tesis XI: "Los filósofos se
han limitado a interpretar el mundo de diversas maneras; de lo que se trata es de transformarlo”

El materialismo histórico.

Para Marx, el sujeto de la historia es el hombre concreto en su mundo social y económico, el conjunto de
las relaciones sociales, el hombre que se crea a sí mismo en el trabajo: toda la llamada historia universal
no es otra cosa que la producción del hombre por el trabajo humano.

La filosofía idealista de la historia no ve en ésta si no el desarrollo de las ideas - religiosas, filosóficas o


políticas-, a las que se ha separado artificialmente de sus fundamentos socio-económicos. Pero de ese
modo se olvida lo material del régimen de las relaciones de producción. El verdadero basamento de la vida
humana, y por tanto de la historia, está en la actividad práctica de los hombres. Por ello, en oposición al
idealismo, esta teoría se llama "materialismo" histórico: no porque el hombre sea "materia", sino
porque no es primariamente "conciencia", según quería el idealismo, sino un ente práctico social en viva
relación con la sociedad y con la naturaleza. Todas las ideologías, los sistemas de ideas (políticas,
jurídicas, artísticas, morales, etc.) mediante los cuales los hombres toman conciencia de lo que son o creen
ser, no son de por sí autónomos, sino reflejos de la estructura socio-económica de que brotan,
superestructuras de la estructura básica.

De manera que "NO ES LA CONCIENCIA LA QUE DETERMINA A LA VIDA, SINO LA VIDA LA QUE DETERMINA
LA CONCIENCIA"; la vida concreta y real de los hombres tal como éstos la llevan a cabo en "un
determinado desarrollo de sus fuerzas productivas" y según "el intercambio que a él corresponde" esto es
lo que determina sus ideas. Sin embargo, ello no significa que el hombre individual sea mero producto de
la sociedad; su índole activa, práctica, impide caer en tal consecuencia. Por el contrario, reactúa

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constantemente: "las circunstancias hacen al hombre en la misma medida en que éste hace a las
circunstancias". Y esa transformación incluye a la misma naturaleza, que, según se dijo, se va
humanizando por obra del trabajo y se convierte en un producto histórico más.

Profe:

- El pensamiento marxista desemboca en una filosofía de la historia.


- El sujeto de la historia es el hombre concreto en su mundo social y económico, el conjunto de las
relaciones sociales.
- Marx invierte el enfoque hegeliano: “mi método dialectico no solo es fundamentalmente distinto del
método de Hegel, sino que es, en todo y por todo, su reverso. Para Hegel, el proceso del pensamiento,
al que él convierte incluso, bajo el nombre de idea, en sujeto con vida propia, es el demiurgo de lo real,
y éste la simple forma externa en que toma cuerpo. Para mí, lo ideal no es, por el contrario más que lo
material traducido y transpuesto a la cabeza del hombre” → habla de que las ideas que tenemos en la
cabeza son resultados de relaciones sociales, de relaciones materiales, son subjetivas. Lo ideal
traduce lo material.
- La inversión de la dialéctica hegeliana “El hecho de que la dialéctica sufra en manos de Hegel una
mistificación, no obsta para que este filosofo fuese el primero que supo exponer de un modo amplio y
consciente de sus formas generales de movimiento. Lo que ocurre es que en él, la dialéctica aparece
invertida, vuelta al revés. No hay más que darle la vuelta, mejor dicho enderezarla, y en segunda se
descubre bajo la corteza mística.

La marcha de la historia.

La dialéctica es la marcha de la historia misma, cuya fuerza motriz la constituyen las contradicciones,
porque en cada momento histórico, los contrastes y oposiciones que le son propios, obran como factores
impulsores de su desarrollo: la burguesía dentro del mundo feudal, el proletariado dentro de la sociedad
burguesa, sus respectivos modos de producción, en oposición al sistema vigente en cada caso constituyen
las fuerzas que mueven la historia. LA CONTRADICCIÓN CONSTITUYE LA FUERZA QUE MUEVE LA
HISTORIA. PARA MARX NECESARIAMENTE LA HISTORIA SE ENCAMINA A UNA REVOLUCION → es la forma
propia de la historia, es dialéctica, es revolucionaria, queramos o no. Esta manera tan utópica de pensar la
historia fue repensada por muchos autores en el siglo XX, donde fue muy importante el marxismo y hubo
muchos autores que lo bancaban pero igual revisaron muchas categorías.

“En la producción social de su vida, los hombres entran en determinadas relaciones necesarias e
independientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a una determinada fase de
desarrollo de sus fuerzas productivas materiales” (Prefacio a la Critica de la Economía política).

“El conjunto de las relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real
sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas
de conciencia social”. Relaciones de producción→ por un lado son el conjunto de técnicas de las que se
dispone en cada caso para producir y por el otro, es la manera en la que se adquieren y distribuyen los
productos. Por ejemplo, en el mundo antiguo adquirían por los esclavos.

Marx entiende por "relaciones de producción" el conjunto de técnicas de que en cada caso se dispone, y la
manera cómo se adquieren y distribuyen los productos. Tales relaciones constituyen el suelo del que
dependen todas las demás formas de vida humana, la superestructura -lo cual no excluye que estas otras
estructuras influyan sobre la base económica, sino que lo que Marx critica es más bien que se considere un
elemento aisladamente de los otros en lugar de atender a la realidad de la interdependencia dialéctica de
los diversos factores. Sin embargo, en última instancia, la base económica es el factor decisivo, y por ello
puede decir Marx en este pasaje (que, por lo demás, es polémico) que no son el Derecho y la política lo
que determina el modo de ser de una sociedad determinada, sino que, al revés, son las condiciones
económicas las que producen ciertas formas jurídicas y políticas como estructuras secundarias suyas, las
cuales, por estar apoyadas sobre las condiciones fundamentales (las relaciones de producción), Marx las
llama "superestructuras".

“El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social, política e intelectual en
general. No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, es su ser social el
que determina su conciencia”. Modo de producción → leyes, ideología, religión que determina la sociedad.

La manera concreta cómo en cada momento histórico se desenvuelve la producción determina la


respectiva estructura social, las formas políticas vigentes y el carácter del arte, la religión, la filosofía, etc.,
de esa sociedad. De modo tal que no es la conciencia, como entidad abstracta y aislada, la que determina

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el ser del hombre; sino que es el ser pleno del hombre, su actividad práctica social, lo que lo determina en
cada caso.

“Al llegar a una determinada fase de desarrollo, las fuerzas productivas materiales de la sociedad entran
en contradicción con las relaciones de producción (relaciones de propiedad) existentes, o, lo que no es más
que la expresión jurídica de esto, con las relaciones de propiedad dentro de las cuales se han desenvuelto
hasta allí”.

Aquí Marx se refiere a la "dinámica" histórica misma: la historia se mueve impulsada por las
contradicciones, según ya se dijo. Cuando se produce una de esas conmociones llamadas "revoluciones",
ello ocurre por un desajuste. Piénsese en la Revolución Francesa: las condiciones económicas de la
sociedad francesa, las fuerzas productivas materiales de esa sociedad, estaban ya francamente
encaminadas hacia el proceso moderno de industrialización; en tanto que las estructuras políticas y
jurídicas del país eran en esencia estructuras feudales, vale decir, estructuras que correspondían a una
época ya totalmente sobrepasada; dada entonces la incompatibilidad o contradicción entre las nuevas
fuerzas de producción y la realidad político-jurídica entonces vigente, estalla la Revolución Francesa.

“De formas de desarrollo de las fuerzas productivas, estas relaciones se convierten en trabas suyas. Y se
abre así una época de revolución social. Al cambiar la base económica se conmociona más o menos
rápidamente, toda la inmensa superestructura erigida sobre ella”.

Sin duda, las relaciones de propiedad feudales fueron en su tiempo formas adecuadas para la economía;
pero habiéndose transformado las fuerzas del trabajo, aquellas relaciones resultan obstáculos que la
revolución se encarga de suprimir, transformando a la vez todas las superestructuras.

Las etapas de la historia y la revolución comunista.

Esquema de las distintas etapas de la historia humana: “A grandes rasgos, podemos designar como otras
tantas épocas de progreso, en la formación económica de la sociedad, el modo de producción asiático, el
antiguo, el feudal y el moderno burgués”.

Cada uno de estos "modos de producción" representa en su época un momento necesario y perfectamente
justificado. En la Edad Media, por ejemplo, no era posible otro modo de organización sino el feudal, con la
forma fundamental de la propiedad territorial y el trabajo de los siervos, con sus jerarquías rigurosas y la
separación de los derechos respectivos. Cada etapa queda justificada en sí misma, y por más extraña que
pueda parecer una determinada forma de organización, representa sin embargo un progreso respecto de
las anteriores.

“Ninguna formación social desaparece antes de que se desarrollen todas las fuerzas productivas que
caben dentro de ella, y jamás aparecen nuevas y más altas relaciones de producción antes de que las
condiciones materiales para su existencia hayan madurado en el seno de la propia sociedad antigua”.

Cada momento histórico lleva en sí su propia negación, tal oposición se manifiesta en la lucha de clases.

La lucha de clases no es un proceso sin fin: “Las relaciones burguesas de producción son la ultima
forma antagónica del proceso social de producción; antagónica, no en el sentido de un antagonismo
individual, sino de un antagonismo que proviene de las condiciones sociales de vida de los individuos”.

El mundo burgués representa para Marx "la última forma antagónica" de la vida humana en su proceso de
producción; antagonismo que se expresa en las formas de alienación ya estudiadas. Y en el momento en
que se supere la forma burguesa de producción, se habrán superado todas las escisiones, es decir, se
habrá llegado a la sociedad perfecta (comunismo)-superación que Hegel había colocada en el plano
teórico y, al menos en principio, en su propio tiempo, y que Marx coloca en el plano de la praxis
históricosocial y reserva para el futuro

“Las fuerzas productivas que se desarrollan en el seno de la sociedad burguesa brindan, al mismo tiempo,
las condiciones materiales para la solución de este antagonismo, con esta formación social se cierra, por lo
tanto, la prehistoria de la sociedad humana” → sociedad que aun no entro en la historia porque sigue
dividida en clases.

Así como hay un pasaje del modo de producción asiático al modo de producción antiguo, y del antiguo al
medieval, y del medieval al burgués, también el modo de producción burgués deberá dejar paso a una
nueva estructura de relaciones de producción, el comunismo: “Llamamos comunismo al movimiento real
que anula y supera al estado de cosas actual” (Ideología Alemana).

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En esa nueva forma de sociedad que será la sociedad comunista, desaparecerán las clases, el hombre
habrá superado la alienación, y en ella, y sólo en ella, el hombre podrá cumplir cabalmente su esencia; por
eso dice Marx que sólo entonces comenzará la verdadera historia del hombre, el reino de la libertad,
respecto de la cual toda la anterior debiera llamarse "prehistoria". Y en la sociedad burguesa, señala Marx,
se encuentran "las condiciones materiales" para su superación, con lo que se refiere al gran desarrollo de
las máquinas, mediante cuya utilización social podrá el hombre realizarse plenamente.

El mundo burgués, según se dijo, es un mundo traspasado por contradicciones, y entre ellas se destaca la
escisión entre las dos clases sociales fundamentales, la burguesía y el proletariado. Pero a este último le
corresponde la función especial de redimir a la humanidad entera; porque burguesía y proletariado no son
clases en el mismo sentido.

Al proletariado le corresponde la función especial de redimir a la humanidad entera, se distingue por el


hecho de que, como clase, significa la negación de todas las clases porque los intereses de las otras
clases son esencialmente unilaterales, mientras que le del proletariado es universal, pues desde el
momento en que no tiene nada que perder, ya que no posee nada, su interés es el mismo para todos.

"El proletario no tiene propiedad ni beneficios que defender. Su única preocupación, la abolición del modo
vigente de trabajo, es el interés de la sociedad como totalidad. Ello se expresa en el hecho de que la
revolución comunista, en contraste con todas las revoluciones anteriores, no puede dejar en la
servidumbre a ningún grupo social, porque no hay ninguna clase por debajo del proletariado", y hasta,
podría decirse, por definición de lo que debería ser el comunismo según Marx. La sociedad comunista es
aquella sociedad que crea "la base real para hacer imposible cuanto existe independientemente de los
individuos."

Esta comunidad no es otra cosa, que la asociación de los individuos [como tales individuos, no en función
de clases sociales] (partiendo, naturalmente, de la premisa de las fuerzas productivas tal y como ahora se
han desarrollado), que entrega a su control las condiciones del libre desarrollo y movimiento de los
individuos, condiciones que hasta ahora se hallaban a merced del 'izar y habían cobrado existencia propia
e independiente frente a los diferentes individuos precisamente por la separación de éstos como individuos
y que luego, con su necesaria asociación y por medio de la división del trabajo, se habían convertido en un
vínculo ajeno a ellos.

“La revolución comunista, en contraste con todas las revoluciones anteriores, no puede dejar en la
servidumbre a ningún grupo social, porque no hay ninguna clase por debajo del proletariado”.

Resumiendo: la historia tiene para Marx, como para Hegel, un desarrollo dialéctico, resulta de las
contradicciones inherentes al curso histórico mismo; y tiene también una meta hacia la que se orienta,
está pensada ideológicamente, según un telos o fin que puede decirse es el mismo: que el hombre llegue
al conocimiento de su propia esencia y a la libertad. Tanto para un filósofo como para el otro la causa
eficiente y final es la racionalización de lo real. Pero en tanto que para Hegel ello significaba la
autoconciencia de la Idea en la filosofía (pensada como teoría), en Marx ese conocimiento de sí es el
conocimiento del hombre como autoproducción de sí mismo que se logrará en libertad plena con el
advenimiento de la sociedad sin clases: la historia es el proceso de alienación y marcha hacia su supresión,
el proceso cuya meta es la organización racional de la vida humana en plena libertad.

Capitulo: La historia.

Trata distintos factores sociales que condicionan la evolución histórica del hombre. Encuentra 4 factores:

1) La satisfacción de las necesidades primarias. Necesidad de comer, de vestirse. Necesidades que


tenemos que satisfacer para sobrevivir, son básicas y fundamentales. Ese factor, esa realidad,
condiciona la evolución histórica del hombre.
2) Necesidades secundarias
3) Algo de la familia
4) Factor de la consciencia → la consciencia está condicionada por el lenguaje.

En la sociedad que el propone el interes individual desaparecería para volverse un interes colectivo,
comunitario.

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