CONFEDERACIÓN PERÚ-BOLIVIANA
**Características importantes de la Confederación Perú-Boliviana (1836-1839):
1. Origen y formación:
-Fue creada por el mariscal Andrés de Santa Cruz, presidente de Bolivia, quien unió este país con los
Estados Nor-Peruano y Sur-Peruano (divididos del Perú).
- Surgió por intereses políticos, económicos y militares, buscando fortalecer la región frente a potencias
extranjeras y caudillismos internos.
2. Estructura política:
- Era una confederación de tres estados: Bolivia, Estado Nor-Peruano y Estado Sur-Peruano, cada uno
con su propio gobierno, pero bajo un poder central liderado por Santa Cruz como Protector.
- La capital alternaba entre las ciudades de Tacna (Perú) y La Paz (Bolivia).
3. Objetivos económicos:
- Buscaba reactivar el comercio interno entre las regiones andinas, heredero de las rutas coloniales.
- Promovía una política aduanera común y la integración de mercados para competir con potencias como
Chile y Argentina.
4. Oposición y conflictos:
- Chile, bajo el gobierno de Diego Portales, vio la Confederación como una amenaza a su hegemonía en el
Pacífico y declaró la guerra (Guerra contra la Confederación, 1836-1839).
- En Perú, sectores liderados por **Agustín Gamarra** y otros caudillos se opusieron, pues consideraban que
Bolivia dominaba la Confederación.
5. Fin de la Confederación:
- Tras las derrotas militares en Yungay (1839) y la captura de Santa Cruz, la Confederación se disolvió.
- Se restauró la separación de Perú y Bolivia, y ambos países retomaron sus gobiernos independientes.
6. Legado:
- Aunque efímera, fue un intento pionero de integración andina, inspirador de proyectos posteriores como la
Comunidad Andina (CAN).
- Dejó en claro las tensiones geopolíticas entre los países de la región, especialmente con Chile.
Importancia histórica:
Fue un experimento único en Sudamérica que combinó ambiciones políticas, identidades culturales
compartidas y rivalidades regionales, marcando un hito en el siglo XIX.
La Confederación Perú-Boliviana es un tema que sin duda tiene una gran importancia en nuestra historia
patria. A pesar de haber fracasado, fue un proyecto sumamente ambicioso, pues buscó incluir en una misma
configuración política tanto al Perú como a Bolivia, los cuales para el líder de la confederación, Santa Cruz, se
encontraban unidos por lazos históricos. Es paradójico apreciar que la confederación apelaba a la historia en
común de estos países para la consolidación del proyecto; no obstante, el proyecto falló también por
circunstancias históricas que no fueron tomadas en cuenta, como la oposición entre el norte y el sur peruano, y
la negativa de Chile. A continuación, se presentará una serie de fuentes disponibles en línea que permitirán
ampliar la información sobre el tema.
En 1835, una serie de hechos políticos propiciaron la unión entre ambos países andinos. Andrés de Santa Cruz,
presidente boliviano se puso en contacto con Agustín Gamarra, ex presidente del Perú y uno de los caudillos
más importantes de los primeros años republicanos, con el fin de exponerle la idea de unir los dos países en un
gran estado confederado. Santa Cruz no quiso dividir al país altiplánico, por el contrario, el Perú sí seria
partido en dos estados: Norperuano y Surperuano, que con el tiempo este último podría anexarse a Bolivia. Sin
pedir nada a cambio, Gamarra se subordinó a Santa Cruz y rápidamente ocupó el Cuzco.
El presidente de facto era José Luis Orbegoso, sin embargo muchos caudillos desconocieron su autoridad. Uno
de ellos, Felipe Santiago Salaverry se sublevó en el Callao y destituyó a Orbegoso. Sitiado el principal puerto
del Perú, Orbegoso busca ayuda en Santa Cruz. El boliviano, al percatarse del clima de inestabilidad que
existía en territorio peruano, le promete ayuda a Orbegoso, pero con la condición de que le otorgue
facultades extraordinarias para poder ingresar con sus tropas y posteriormente hacerse cargo del poder.
Al enterarse Gamarra de este pacto, rompe relaciones con Santa Cruz y se une con Salaverry. Rápidamente las
tropas bolivianas cruzaron el Desaguadero y se dirigieron hacia las principales ciudades del sur del Perú. El 13
de agosto de 1835, Santa Cruz derrotó a las fuerzas comandadas por Gamarra, en Yanacocha. Al verse
perdido, Gamarra buscó ayuda en Lima; sin embargo, fueron los allegados del propio Salaverry quienes lo
deportaron ya que percibían en el caudillo cuzqueño demasiada ambición.
Al encontrarse solo, Salaverry le hizo frente a Santa Cruz, pero el boliviano lo venció fácilmente en Socabaya y
lo mando a fusilar en la plaza de armas de Arequipa (18 de febrero de 1836).
Para Santa Cruz, el clima político por fin le era favorable para llevar a cabo la gran ansiada unificación. Con
Gamarra desterrado, Salaverry muerto y Orbegoso a su lado, convocó a los representantes de los tres estados
en tres asambleas (Huaura, Sicuani y Tapacari) y finalmente en Tacna reunió al congreso (conformado por los
representantes de los tres estados, un militar y un representante de la iglesia) que decidió la creación de la
Confederación Peruano-Boliviana y la designación de Andrés de Santa Cruz como supremo protector por diez
años renovables.
La iniciativa de Santa Cruz si bien era favorable para el desarrollo de Perú y Bolivia, no tuvo aceptación en el
norte peruano pues desde un inicio la política de la Confederación apuntaba a la consolidación y hegemonía
del sur. Económicamente el norte tenía vínculos con Chile a través de la exportación de azúcar y algodón; por el
contrario, con el sur no existía un circuito comercial importante.
Al ver sus intereses comprometidos la elite limeña y norteña se opuso frontalmente, revistiendo sus intereses
económicos con un discurso nacionalista que mostraba a la Confederación como un intento de Bolivia para
invadir el Perú.
En el país altiplánico la situación no era diferente. Las ciudades de La Paz y Chuquisaca (hoy Sucre), se
encontraban divididas y la mayoría de ciudades importantes (Tarija y Potosí) no se encontraban de acuerdo con
la Confederación.
El sur peruano no era tampoco un bloque compacto. Sólo Arequipa se encontraba totalmente de acuerdo con la
unificación pues el antiguo circuito comercial iba a ser reactivado, contando además con la posibilidad de
introducir a través de esta vía los producto importados de Europa, principalmente de Gran Bretaña. En el Cuzco,
la elite se encontraba dividida ya que, a pesar de los lazos comerciales que unían ambas regiones, la política
liberal que Santa Cruz pretendía imponer hacía temblar a los pequeños productores textiles pues creían que no
tendrían oportunidad ante la llegada de productos extranjeros.
Como era de esperarse, Chile se opuso tajantemente a la Confederación pues representaba un peligro político,
y especialmente comercial. Un país tan grande como lo sería la Confederación tendría en un corto plazo el
dominio hegemónico en esta parte del continente.
El ministro y ex gobernador de Valparaíso, Diego Portales fue el principal artífice del ataque político y militar a
la Confederación. Rápidamente se comunicó con el jefe de las fuerzas navales y militares chilenas, Manuel
Blanco Encalada, y le propuso acabar con Santa Cruz y su proyecto político. Como parte de sus acciones para
destruir la unión de Perú y Bolivia, Portales se contactó con los enemigos de la confederación afincados en Lima
y La Paz y también con la legión de peruanos que habían sido deportados nada menos que al país sureño. Así,
Agustín Gamarra, Ramón Castilla, Manuel Ignacio de Vivanco, Felipe Pardo y Aliaga y Antonio Gutiérrez de la
Fuente, entre otros personajes del mundo político limeño, no dudaron en ponerse de lado del gobierno chileno
para acabar con la Confederación. Inclusive, algunos militares peruanos se pusieron al frente de batallones
chilenos y en dos expediciones llamadas "restauradoras" invadieron el Perú, llegando inclusive a ocupar Lima.
Cabe resaltar que la presencia de tropas chilenas en territorio peruano, polarizó más a los pobladores, quienes
no querían la intromisión militar de aquel país, pero tampoco eran partidarios de la permanente ocupación
boliviana. Es por ello que numerosos caudillos se hicieron a las armas y pelearon principalmente por la
emancipación del Perú de cualquier fuerza extranjera.