EL REINADO DE DIOS.
El termino Reino (RD.): Reino de Dios o reinado de Dios.
RD. (Basilea tou Theou) es una traducción del hebreo (Malkuth Yahveh), en el AT raramente
designa territorio, un reinado en sentid o local; más se refiere al poder de gobernar, a la
autoridad que ejerce un rey. El Reino de Dios es un concepto dinámico que expresa la
soberanía de Dios en ejercicio.
El Reino de Dios una expresión usada por Jesús.
Aparece con frecuencia en sus labios. La expresión Reino de Dios aparece más de 162 veces en
el Nt. (20 veces Ev. Mc. 55 veces en Mt. 46 veces en Lc. 14 veces en las cartas de Pablo.
Seguramente que Jesús tuvo que ir descubriendo y aceptando que el reino de Dios no venía
por la conversión de Israel, sino que el reino pasaba por la experiencia del fracaso y de la
muerte de su persona en la cruz.
Su mensaje central
En la SE. Jesús no se hizo de sí mismo el centro de su predicación y de su misión. La vida de
Jesús fue una vida descentrada de su persona. Su mensaje central fue expresado con dos
términos: Reino de Dios y Padre. Ambas palabras son auténticas de Jesús.
Los profetas anunciaron la venida del Mesías de un nuevo rey (Los fariseos cumplimiento de la
ley…) el pueblo también esperaba una nueva vida, sin opresión.)
El Reino de Dios se ha acercado dice juan Bautista, Jesús dice: El reino de Dios está cerca. Y se
puso a Predicar con palabras y obras la buena noticia de Reino. Esta buena noticia creo mucho
entusiasmo, especialmente entre los pobres: “el espíritu del señor me ha enviado a anunciar la
buena nueva a los pobres” (era una liberación integral para los pobres)
En esa época había colectivos humanos muy marginados: Los pobres y desvalido; los enfermos
y los tullidos; los publicanos, los pecadores y las prostitutas. (… en verdad les digo, los
publicanos y las prostitutas llegan antes que ustedes en el reino de los cielos. Mt. 21,31.)
Esa buena noticia de Jesús, el Reino, está en su origen mismo, y se podría decir que
configuraba toda su vida y su misión que es la misericordia. Esta palabra de Jesús es clave para
profundizar en el tema del reino.
La parábola del grano de mostaza
Mc. 4. 31-32
31 También les propuso otra parábola: «El Reino de los Cielos se parece a un grano de mostaza
que un hombre sembró en su campo. 32 En realidad, esta es la más pequeña de las semillas,
pero cuando crece es la más grande de las hortalizas y se convierte en un arbusto, de tal
manera que los pájaros del cielo van a cobijarse en sus ramas».
La parábola del tesoro
El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra,
lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, vende todo lo que posee y compra el campo.
La parábola de la perla
El Reino de los Cielos se parece también a un negociante que se dedicaba a buscar perlas
finas; y al encontrar una de gran valor, fue a vender todo lo que tenía y la compró.
Reino de Dios en la primera Bienaventuranza
Primera Bienaventuranza “Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el
Reino de los Cielos” (Mateo 5, 3)
Cada Bienaventuranza viene a tocar un problema que afecta a toda persona. Es decir, el
problema que toca cada Bienaventuranza es irrenunciable, está presente en la vida de toda
persona y nadie puede evadirse de él. Bienaventuranzas: el hombre está llamado a ser feliz,
debe encontrar un sentido a su vida, algo que le llene, que le merezca la pena. Si la respuesta
que se da a cada uno de estos problemas no es “acertada”, difícilmente nos realizaremos. Este
es el reto que nos plantean las Bienaventuranzas.
El problema de esta primera Bienaventuranza es nuestra relación con los bienes, con la
riqueza.
La riqueza en sí es un bien siempre. Vamos a aproximarnos a este problema fundamental del
ser humano desde el Evangelio, pues ahí es donde podremos descubrir qué quiere decir esta
Bienaventuranza al asegurar Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el
Reino de los Cielos. Miremos cómo Jesús vivió esta relación con los “bienes” (la riqueza) y,
sobre todo, qué dijo; para preguntarnos qué nos parece y, después, plantearnos el si
queremos...
CÓMO VIVIÓ JESÚS ESTA BIENAVENTURANZA Y QUÉ DIJO SOBRE LA
RIQUEZA – POBREZA
Cómo vivió Jesús la pobreza: El comienzo de la vida de Jesús ya plantea interrogantes de cara a
este problema. Podemos decir que tuvo mala suerte con las circunstancias que rodearon su
nacimiento: que si el censo, que si la precipitación, que si llegaron tarde, … En definitiva,
podemos concluir que fue una mala “programación” … (cf. Lucas 2,1-7).
“...y le acostó en el pesebre, porque no tenían sitio en el alojamiento...”. ¡Esto es lo que nos
sorprende! En la fiesta de la Navidad la costumbre de hacer nacimientos, costumbre que ha
llegado a convertirse hasta en “concursos”.
Y aquí es donde tenemos que preguntarnos por primera vez el ¿qué nos parece? A
primera vista puede parecernos algo vergonzoso que el “Esperado de todos los tiempos”
naciese en unas circunstancias tan “indignas”, Sin embargo, caemos en la cuenta, que
naciendo en estas circunstancias suscitó alrededor lo mejorcito que hay en el corazón humano,
Una primera conclusión de lo que llevamos visto de la vida de Jesús es que fue pobre, no que
optó por los pobres. Si no hubiese sido pobre, ¿habría podido decir lo que dijo? ¿Nos
imaginamos un Jesús a caballo, con “pecho de lata”, una espada...? ¿Su mensaje hubiese
interrogado a todo el mundo? Sin embargo, todos se sienten interrogados por el Evangelio. Y
es que el lugar más bajo es el más universal. (El buen Samaritano)
En el Primer Mundo nos hemos inventado la ‘opción por los pobres’. (Lo único bueno que tiene
la frase es que no la entienden ni siquiera los mismos pobres.). En efecto, convencidos de su
“autenticidad”, el único alcance que tiene es ponernos tantas condecoraciones, que nos falta
pechera para colgarnos medallas, mientras al mismo tiempo vivimos sin que nos falte nada, y
lo que es peor, derrochando.
Jesús no optó por los pobres, sino que fue pobre. Optó por el ser humano, por todo ser
humano.
Resumiendo, la manera de estar Jesús frente a los bienes (la riqueza) fue desde lo más
bajo, como uno de tantos y situado en el desprestigio sociológico. Es decir, esta fue su forma
de relacionarse con la riqueza, pero, ¿qué dijo de ella?
Qué dijo Jesús sobre la riqueza
Problema al que hay que dar una respuesta: ¿Qué hacemos con una riqueza que necesitamos?
¿Cómo estamos frente a unos bienes que no podemos prescindir de ellos? Porque vivimos
gracias a que los tenemos, gracias a que me puedo vestir, a que puedo comer, … Todo eso
supone riqueza. Lo problemático de la riqueza es que no podemos renunciar a ella sin más,
pues la necesitamos.
La riqueza, en cuanto acumulación, como tentación y peligro
Y aquí conviene hacer una observación. Somos pura tentación. Si de repente desapareciese de
nosotros toda posibilidad de tentación había que llamar al médico. En el Padrenuestro no
pedimos a Dios que nos quite las tentaciones, sino que no nos deje caer en la tentación, que
no es lo mismo. El problema es, por lo visto, caer en ellas…
(Mateo 4, 8-10). Es la tercera tentación de Jesús en el desierto: “Todavía le lleva consigo el
diablo a un monte muy alto, le muestra todos los reinos del mundo y su gloria, y le dice: «Todo
esto te daré si postrándote me adoras.» De suyo, la propuesta, desde un punto de vista lógico,
es absurda. Uno diría: “¿Y yo, para qué quiero tanto?”. En efecto, el ser humano necesita
poquísimo para vivir, seguro que es mucho menos de lo que normalmente utilizamos. Sin
embargo, la insaciabilidad de nuestra ambición es permanente. Esta “insaciabilidad” será
importante en otras dimensiones de nuestra vida, pero en el tema que nos ocupa -el poseer, el
acumular -, es patológica y puede llevar a consecuencias trágicas.
Pues bien, a esta propuesta Jesús responde: «Apártate, Satanás, porque está escrito: Al Señor
tu Dios adorarás, y sólo a él darás culto»”. Es decir, esta acumulación, esta tendencia al
acaparamiento, esto que después Jesús va a denominar codicia, esta dinámica absurda, -una
vez que he conseguido algo ya estoy pensando en por qué no tener más-, la proponía el
“tentador” como un postrarse y adorar. Jesús va a responder a estos verbos. Es decir, Jesús
interpreta este ofrecimiento como una alternativa a su fe israelita, a su fe monoteísta. El ser
humano sólo puede postrarse y adorar al único Dios. Caer pues en esta trampa es para Jesús ir
contra el primer mandamiento de la ley: Al Señor tu Dios, adorarás, y a él sólo darás culto.
Lucas 16, 13: “Ningún criado puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al
otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al Dinero”.
Y vamos a un texto más cercano a nuestra realidad cotidiana. Es muy interesante descubrir, y
lo iremos destacando, cómo el Evangelio, todo él, va enganchado a la realidad. Veamos lo
que nos dice (Lucas 12, 13-31): “Uno de la gente le dijo: ‘Maestro, di a mi hermano que
reparta la herencia conmigo’. Y él respondió: ¡Hombre! ¿Quién me ha constituido juez o
repartidor entre vosotros?” Es decir, “¿es que yo soy abogado, o notario, para repartir
herencias? ¿Tú no sabes que yo soy de Nazaret? ...” Pero ya que ha salido el tema de la
herencia, Jesús aprovecha: “Y les dijo: Mirad y guardaos de toda codicia”, no dice de toda
“riqueza”, sino de esa dinámica que existe en cada uno de nosotros, nos guste o no, y que
provoca la acumulación.
Zaqueo (Lucas 19, 1-10), es el reverso del que se va “muy triste porque era muy rico”: Zaqueo
es un rico que se libera, que reparte entre los pobres, que restituye a los que había
defraudado. Y ahí sí que hay alegría, al contrario del ‘joven rico’. Zaqueo era muy rico, pero se
le abrieron los ojos, se espabiló y el día en que se anima a compartir, ese día “ha llegado la
salvación a esta casa”, y con ella la alegría, la fiesta. Ha experimentado la primera
Bienaventuranza.
Todos denunciamos el consumo, pero todos estamos enganchados a él y el mismo sistema
económico depende de que seamos fieles a este reclamo. Pero ahora fijémonos en una
consecuencia: consumimos cosas tan útiles que llegan a suplirnos. En este sentido podemos
decir que en el Primer Mundo estamos convirtiéndonos en ‘seres protésicos’. Cada vez más
tontos, más torpes, más inválidos, olvidamos que tenemos inteligencia, imaginación, manos,
pies, ... No los necesitamos, porque nuestras ‘prótesis’ nos suplen... El hombre de nuestro
Primer Mundo se ahoga, no ya en un “vaso de agua”, sino en un “plato llano de agua”. “esta
sociedad hace cada vez cosas más útiles para gente más inútil”.
Los muy ricos a lo más que llegan es a divertirse, porque la diversión se compra, pero la fiesta
se hace y se vive por dentro.
Reino de Dios
-En el AT raramente designa territorio
-Más se refiere al poder de gobernar.
-Un concepto dinámico que expresa la soberanía de Dios
-El Reino de Dios una expresión usada por Jesús
-Su mensaje central fue expresado con dos términos: Reino de Dios y Padre.
-Jesús dice: El reino de Dios está cerca.
- “el espíritu del señor me ha enviado a anunciar la buena nueva a los pobres”
-el Reino trae consigo la misericordia