Poder Judicial de la Nación
CÁMARA NACIONAL DE APELACIONES DEL TRABAJO
SALA I
SENTENCIA DEFINITIVA CAUSA N° 1838/2022/CA1
AUTOS: “CACERES MARTINEZ, NORMA C/ GALENO ART S.A. S/ RECURSO LEY
27348”
JUZGADO N° 80 SALA I
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en la fecha de registro que figura en el Sistema
Lex100, la Sala Primera de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, procede a
dictar sentencia en la causa del epígrafe y con arreglo al siguiente orden, conforme los
resultados del sorteo efectuado:
La Dra. María Cecilia Hockl dijo:
I. Disconformes con el pronunciamiento definitivo, se alzan la actora y la
demandada a tenor de los memoriales recursivos incorporados vía digital.
II. Quien me precedió en el juzgamiento hizo lugar al recurso de apelación
deducido por la Sra. Cáceres Martínez contra la disposición de alcance particular emitida
por la Comisión Médica Jurisdiccional nº 10, de fecha 30/09/2021 (v. fs. 142/143 del
expediente SRT), por medio de la cual se tuvo por concluido el procedimiento
administrativo, determinándose que la reclamante porta una incapacidad laboral
permanente que representa el 1,30% de la total obrera, como consecuencia del accidente
de trabajo in itinere ocurrido en fecha 30/04/2020. Para así decidir, con base en el peritaje
médico obrante en autos, la a quo concluyó que la incapacidad de marras equivale al
5,60% de la t.o.. En este entendimiento, condenó a la ART accionada a abonarle la suma
de $ 547.788,54, importe expresado a valores vigentes a la fecha de la sentencia de la
instancia previa.
III. La accionada cuestionó la valoración de la experticia médica efectuada en
el pronunciamiento impugnado. Así, manifestó que “[s]e agravia esta parte por la arbitraria
incapacidad del 3.4% considerada por V.S. en la sentencia”.
Pues bien, considero que tal crítica no cumple con los requisitos previstos en
el artículo 116 LO, en atención a que se limita a cuestionar el fallo de grado sin rebatir –
específicamente– los argumentos de los que se sirvió la sentenciante de la instancia
anterior para decidir como lo hizo.
Merece puntualizarse que la expresión de agravios debe constituir una
exposición fundada en derecho que contenga un examen serio, razonado y crítico de la
sentencia recurrida, que exteriorice los argumentos en los que se sustenta la solución
adoptada en el decisorio, que invoque aquella prueba cuya valoración se considera
desacertada o que ponga de manifiesto una incorrecta interpretación de las normas
declaradas aplicables a la controversia.
Fecha de firma: 11/03/2025
Firmado por: ENRIQUE CATANI, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: MARIA CECILIA HOCKL, JUEZA DE CÁMARA
Firmado por: MARIA VICTORIA ZAPPINO VULCANO, SECRETARIA
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La exigencia de que el memorial contenga un reproche detallado y concreto
de todos y cada uno de los puntos del decisorio apelado, demostrativo de qué es erróneo,
injusto o contrario a derecho, no es meramente ritual, puesto que dicho escrito hace las
veces de “demanda dirigida al superior”, por lo que su contenido determina los límites
precisos de la actividad revisora (cfr. CNAT, Sala VI, 16/11/1987, DT, 1988-623, citada
por Pirolo, Miguel Ángel y otros en Manual de Derecho Procesal del Trabajo, Editorial
Astrea, 2004, pág. 266).
En efecto, a poco que se examina el agravio planteado, la deserción del
recurso se evidencia ostensiblemente. Tal conclusión resulta ineludible al observar que la
recurrente sólo se ciñe a manifestar su disconformidad con lo resuelto, omitiendo
contraargumentar los fundamentos dados por la Jueza de grado para resolver en el
sentido que lo hizo, concluyendo de conformidad con lo dictaminado por la Sra. perito
médica. En este orden de ideas, destaco que en la pieza recursiva se despliegan
formulaciones meramente genéricas que –en definitiva– ponen de resalto la disparidad
entre las conclusiones del dictamen médico producido en la Comisión Médica interviniente
y el propio efectuado por la galeno desinsaculada en autos en sede judicial; empero,
ningún argumento se introdujo tendiente a refutar las conclusiones esgrimidas en el
informe pericial médico sobre el cual la Magistrada de grado fundamentó su decisorio (v.
fs. 19/23 y 39).
A su vez, memoro que el artículo 116 LO establece que “[e]l escrito de
expresión de agravios deberá contener la crítica concreta y razonada de las partes de la
sentencia que el apelante considere equivocadas, para lo cual no bastará remitirse a
presentaciones anteriores. Si no se cumpliere este requisito la Cámara declarará
desierto el recurso” (énfasis agregado), circunstancia que se verifica en el recurso bajo
examen, por cuanto la recurrente manifestó que “[s]e deja constancia, que se impugnó el
grado de incapacidad otorgado por el perito médico, impugnación a la cual nos remitimos
e insistimos en todas sus partes”, sin más, todo lo cual sólo conduce a la deserción
recursiva en los términos del citado artículo del código adjetivo.
A mayor abundamiento, señalo que el informe pericial médico fue elaborado
correctamente, luego de un completo, preciso y pormenorizado análisis de los puntos
solicitados por las partes (cfr. arts. 155 LO y 386, 472 y 477 CPCCN), y que las
conclusiones expuestas en el peritaje referido se apoyan en todos los estudios
practicados a la trabajadora. Por ello, si bien no soslayo que el informe citado fue
impugnado por la demandada –mereciendo oportuna réplica de la perito– estimo que las
consideraciones allí vertidas sólo reflejan la disconformidad de la litigante con respecto a
lo dictaminado, sin el aporte de fundamentos suficientes para revertir lo decidido.
De tal modo, concluyo que el mentado peritaje se encuentra fundado en
estudios contemporáneos al examen y consideraciones científicas, ilustran sus datos con
detalles suficientes y fueron realizados de acuerdo a las pautas previstas por el artículo
Fecha de firma: 11/03/2025
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472 CPCCN. Por ello, corresponde otorgarle pleno valor probatorio (cfr. arts. 386 y 477
CPCCN).
Por las consideraciones dadas, no encuentro razones para apartarme de lo
decidido en origen (en lo respecta a la incapacidad física ponderada), por lo que propicio
que se mantenga el fallo, en cuanto valoró las conclusiones de la Sra. perito médica
interviniente en autos, según las cuales la actora presenta una incapacidad física laboral,
permanente y parcial equivalente al 5% de la total obrera, en relación al evento de marras.
Consecuentemente, es del caso declarar desierto a tal tramo de la
presentación impugnatoria interpuesta (cfr. art. 116 LO).
IV. En lo que atañe a la determinación de incapacidad psicológica, coincido
con los fundamentos y con las conclusiones expresados por la sentenciante de la
instancia previa, por cuanto señaló que “(…) en cuanto a la estimación de incapacidad
psicológica, advierto que la perito formuló manifestaciones improcedentes en tal sentido,
digo ello en tanto en la presente causa se desestimó la producción de prueba pericial
psicológica, atento que la misma no fue denunciada ante la ART ni requerida en el
momento oportuno ante la Comisión Médica (v. auto de apertura a prueba), para más, se
le hizo saber expresamente a la perito médica que debía abstenerse de expedirse
respecto de los puntos de pericia psicológica”.
Digo así, pues –tal como lo he sostenido en reiteradas oportunidades– la
demandante no puede, en la instancia judicial, reclamar resarcimientos por incapacidades
que no fueron alegadas en la etapa administrativa previa. Observo que, ni por implicancia,
la accionante efectuó petición alguna en tal sentido: por tanto, dicha omisión impide
considerar su pretensión, puesto que una solución contraria implicaría ignorar las
directivas que emanan de los artículos 34, inciso 4°, y 163, inciso 6°, CPCCN y –de ese
modo– incurrir en el desconocimiento de la garantía constitucional de defensa en juicio,
consagrada en el artículo 18 de la Carta Magna.
En este sentido, toda vez que es jurisprudencia reiterada de la Corte Suprema
de Justicia de la Nación que la potestad de los jueces que resume el proloquio latino “iuria
curia novit” no los autoriza a introducir de oficio una cuestión no planteada (Fallos:
342:867; 341:1075 y 1091; 339:1567 y 338:552, entre otros), corresponde rechazar el
agravio intentado y confirmar lo resuelto en origen al respecto.
V. Con respecto a la cuantificación del factor de ponderación “edad”,
considero oportuno remitirme a los argumentos y a las conclusiones esgrimidas por esta
Sala I en un caso de aristas análogas al presente (en lo que refiere a tales tópicos), en el
cual se expresó: “Asimismo, la apelante advierte la errónea aplicación der los factores de
ponderación, a los que tilda de inconstitucionales, pues entiende que mandan a
indemnizar dos veces por el mismo componente etario. Señala que también es erróneo
que el factor edad sea sumado de forma directa. Con respecto al planteo de
Fecha de firma: 11/03/2025
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inconstitucionalidad de aquéllos –en general- la parte formula un planteo sólo genérico,
que soslaya lo dicho en infinitas oportunidades por la Corte Federal en lo relativo a la
necesidad de debida fundamentación para arribar a la ultima ratio del orden jurídico. En
cuanto al factor ‘edad’, el que se encontraría dos veces contemplado- según la
recurrente-, ya que está inserto en las fórmulas reparatorias (en el cálculo del art. 14.2.a),
y luego en los mentados factores, hago presente que una vez determinada la incapacidad
funcional de acuerdo a la tabla de evaluación, se debe proceder a la incorporación de los
factores de ponderación. Estos últimos, según esa tabla, pueden ser: tipo de actividad (0
a 20%), reubicación laboral (0 a 10%) y edad (0 a 4%). Una vez determinados los valores
de cada uno de los tres factores de ponderación, éstos se suman entre sí, determinando
un valor único. Este total será el porcentaje en que se incrementará el valor que surja de
la evaluación de la incapacidad funcional de acuerdo a la tabla de evaluación de
incapacidades laborales (cfr. ‘Cortez Sánchez Cristian Raúl c/ Miralejos SA y Otros s/
Accidente-Acción Civil’, SD 91753, del 12/04/2017, del registro de esta Sala). Y con
respecto al factor ‘edad’, esta Sala tiene dicho que, por su intermedio se compensa, en
cierta manera y con escasa incidencia económica –dado que los factores no se suman a
la incapacidad de la fórmula; antes bien, se establece un porcentaje único de incidencia
que afecta a aquella- la eventual imposibilidad o dificultad que pudiera llegar a tener el
trabajador en el caso de tener que superar un estudio de ingreso laboral en otro empleo.
Su consideración en la ‘fórmula’, en cambio, al ser dividida por 65, se encuentra
directamente vinculada con la teórica y presumible incidencia del daño incapacitante
sobre la capacidad de ganar salario, pues la edad determina cuánto tiempo de trabajo le
resta al damnificado hasta alcanzar la edad jubilatoria. Del propio baremo 659/96 surge
que el cálculo de los citados factores de ponderación responde a lo ordenado por el art. 8º
inc. 3º de la ley 24.557, en tanto dispone que el grado de incapacidad laboral ponderará,
entre otros factores, la edad del trabajador, el tipo de actividades y las posibilidades de
reubicación laboral (ver esta Sala en autos ‘Sosa Pablo Eduardo C/ Federación Patronal
Seguros S.A. S/ AccidenteLey Especial’ del 03.08.2021)” (v. “Pierrestegui Rubén
Alejandro c/ Federación Patronal Seguros S.A. s/ accidente - ley especial”; SD de fecha
28/12/2021).
Por todo lo anterior, debe rechazarse el agravio y confirmarse la solución
adoptada en la instancia previa.
VI. En lo que atañe a los acrecidos, hago presente que –de manera
sostenida– adopté una posición refractaria a la capitalización de los accesorios con
periodicidad anual, en sentido concordante a las consideraciones trazadas por el
máximo Tribunal al pronunciarse in re “Oliva, Fabio Omar c/ Coma S.A. s/ despido”
(sentencia del 29/02/2024). En efecto, he mantenido dicho criterio en oportunidad de
intervenir en innumerables pleitos ([Link]. S.D. del 19/09/23, “Stupenengo, Ofelia Irene c/
Instituto Nacional de Servicios Sociales Para Jubilados y Pensionados s/ Acción De
Fecha de firma: 11/03/2025
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Amparo”; S.D. del 21/09/23, “Amarilla, Belén De Los Ángeles c/ Valor Asistencial Logística
Uruguayo Argentina S.A. s/ Despido”; S.D. del 29/09/23, “Mercado, Ezequiel Horacio c/
Federación Patronal Seguros S.A. s/ Recurso Ley 27348”; S.D. del 20/10/23, “Oscari,
Sacha Emiliano c/ Galeno ART S.A. s/ Accidente - Ley Especial”; S.D. del 30/10/23,
“Solis, Mercedes Liliana c/ Swiss Medical ART S.A. s/ Recurso Ley 27348”; S.D. del
30/10/23, “Larrazabal, Roxana Analía c/ Federación Patronal ART S.A. s/ Recurso Ley
27.348”; S.D. del 31/10/23, “Amarilla, Ezequiel Eduardo c/ Galeno ART S.A. s/ Recurso
Ley 27348”; S.D. del 27/11/23, “Ferreyra, Julio Cesar c/ Sosa, Fernando Javier s/
Despido”; S.D. del 29/11/23, “Matilica Amaro, Hernán c/ Galeno Aseguradora de Riesgos
del Trabajo S.A. y otro s/ Accidente - Ley Especial”; S.D. del 29/11/23, “Scaramella,
Walter Andres c/ Experta ART S.A. s/ Accidente - Ley Especial”; S.D. del 7/12/23, “Duran,
Juan c/ Productores de Frutas Argentinas Cooperativa de Seguros Limitada s/ Recurso
Ley 27348”; S.D. del 18/12/23, “Balderrama López Orlando y otros c/ Tritechnick S.R.L. y
otros s/ Despido”; S.D. del 22/12/23, “Perez, Carlos Alberto c/ Galeno ART S.A. s/
Accidente - Ley Especial”; S.D. del 22/12/23, “Avalos, Franco Ezequiel c/ Provincia ART
S.A. s/ Accidente - Ley Especial”; entre muchos otros).
No obstante lo antedicho, por estrictas razones de celeridad y economía
procesal, con arreglo a lo que explicitaré seguidamente, propiciaré que se aplique en el
caso lo dispuesto por el Decreto de Necesidad y Urgencia nº 669/2019 (“DNU nº 669/19”)
de acuerdo al criterio mayoritario de este Tribunal. Sin perjuicio de ello, estimo
indispensable trazar ciertas disquisiciones en torno a este tópico.
Al examinar la naturaleza jurídica, potencial aplicabilidad y, con singular
hincapié, congruencia constitucional de tal instrumento, en innúmeras ocasiones he
destacado que, desde mi óptica, resultan desacertados tanto los fundamentos como las
conclusiones allegadas por mis colegas de Sala, pues todos ellos lucen cimentados en
cierta mirada acerca del instituto de la delegación legislativa con anclaje en un decreto de
necesidad y urgencia, que –en rigor– desnaturaliza el designio inspirador de los órganos
que lo dictaron (v. mi voto en S.D. del 29/11/2023, “Romero Páez, Mario c/ Galeno ART
S.A. s/ accidente-ley especial”, entre muchísimos otros precedentes, a cuyo contenido me
remito por razones de brevedad y en pos de no fatigar la lectura).
En tal orden de ideas, tuve oportunidad de destacar que dicha norma mal
podría recibir la calificación de decreto delegado, en tanto tal figura luce estrictamente
restringida a determinadas materias en un todo ajenas a los aspectos regulados por dicho
instrumento (esto es, emergencia o administración), al tiempo de carecer de anclaje en un
instrumento legal delegante que instituya un plazo específico y bases claras para dicha
encomienda, y tampoco observar el procedimiento reglado por la ley 26.122 (art. 76 de la
Constitución Nacional; cfr. Fallos: 333:633, en la conocida causa “Consumidores
Argentinos c/ En-Pen-Dto. 558/02-Ss-Ley 20091 s/Amparo Ley 16986”; y también, acerca
de la imposibilidad de interpretar el silencio congresal a modo de implícita aquiescencia:
arg. Fallos: 344:2690, in re “Pino Seberino y otros c/ Estado Nacional - Ministerio Del
Fecha de firma: 11/03/2025
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Interior- s/ Personal Militar Y Civil de las FFAA y de Seg”, sentencia del 7/10/2021; v. S.D.
del 20/10/2020, “Canteros, Marcelo Daniel (23487) c/ Experta Art S.A. s/ accidente-ley
especial”). Asimismo, con explícita alusión a antecedentes jurisprudenciales dimanantes
de esta Sala mediante los cuales hubo de declararse la inconstitucionalidad del
instrumento referenciado (v., S.D. del 16/06/2020, “González Lesme, Zunilda c/
Federación Patronal Seguros S.A. s/ Accidente – Ley Especial”, Expte. nº 108.656/2016,
entre muchos otros, todos ellos del registro de este Tribunal), he remarcado que fue el
propio Poder Ejecutivo de la Nación aquel órgano que calificó a tal decreto como uno de
necesidad y urgencia, al identificar que aquel era dictado en ejercicio de las facultades
conferidas por el artículo 99, inc. 3º de la Ley Fundamental.
a) Desde otra vertiente analítica, en los precedentes bajo reseña –además–
destaqué la imposibilidad de asignar proyecciones de índole alguna a los
pronunciamientos dictados por los órganos jurisdiccionales intervinientes en el marco de
la contienda caratulada “Colegio Público de Abogados de la Capital Federal c/ Estado
Nacional Poder Ejecutivo Nacional s/ Acción de Amparo” (Expte. nº 36009/2019),
inicialmente tramitado ante el Juzgado Nacional de Primera Instancia del Trabajo nº 76,
luego canalizado en los estrados del fuero Contencioso Administrativo Federal, hasta sus
postrimerías. En el litigio de marras, conforme aquí interesa destacar, la entidad
demandante entabló una acción de amparo (cfr. ley 16.986 y art. 43 de la Constitución
Nacional) contra el Estado Nacional, en aras de lograr la inmediata cesación del perjuicio
actual y arbitrario que –según adujeron– ocasionaría el decreto de necesidad y urgencia
–“DNU”– 669/19 a “los legítimos intereses de los matriculados que [esa] Institución tiene
la obligación de representar, conforme… la Ley 23.187”, a cuyos efectos se requirió la
declaración de inconstitucionalidad del mencionado instrumento, con pretensiones de que
tal tacha revista efectos erga omnes.
Empero, y contrariamente a lo predicado por mi distinguido colega de Sala, el
Dr. Catani, al emitir su voto en el pleito “Medina, Lautaro c/ Provincia ART S.A. s/ Recurso
- Ley 27.348” (S.D. del 25/10/2022, del registro de esta Sala), el decisorio de mérito
dictado por la Alzada en ese caso exhibió una absoluta inocuidad hacia el designio de
determinar la vigencia –o no– del DNU objetado, al no haber avanzado sobre el eje
medular de los cuestionamientos enderezados contra ese instrumento, ni tampoco
abordar siquiera en forma tangencial los restantes perfiles del planteo formulado al inicio.
Es que el Tribunal interviniente se limitó a considerar ausente una exigencia ritual, de
carácter preliminar y vital, que obturaba abocarse al esclarecimiento de un alegado caso
contencioso que –en realidad– no era tal, desenlace que ninguna consecuencia relevante
proyecta para incidir sobre la situación del referido DNU, por hallarse apuntalado en
valladares de estricto orden procesal, que tornaban adjetivamente inviable la acción de
amparo deducida; ergo, la norma apuntada, suspendida o no, es –por lo que antecedió y
por los siguientes desarrollos– claramente inconstitucional.
Fecha de firma: 11/03/2025
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b) Si bien tales reflexiones bastaban –per se– para desechar la propuesta
efectuada, complementariamente he ponderado razones adicionales, autónomas e
iguales de gravitantes para concluir del modo vaticinado: la palpable e insalvable
contradicción entre el instrumento de emergencia apuntado y las prescripciones de la
Constitución Nacional. Entre esos fundamentos me permito destacar, tan sólo a guisa de
ejemplo y acaso por ostentar la mayor gravitación dentro de dicha órbita de escrutinio, la
absoluta inexistencia de razones de genuina necesidad y urgencia que motoricen el
dictado de una norma como la emitida, al no concurrir ninguna de las circunstancias
concebidas por el ordenamiento de máxima jerarquía normativa para convalidar que el
Presidente de la Nación pueda ejercer legítimamente las excepcionales facultades
legislativas que –en principio– le son ajenas (vale decir, ora la imposibilidad de desarrollar
el trámite ordinario previsto por la Constitución Nacional, ora la existencia de un escenario
susceptible de interpelar una solución legislativa con una apremiante urgencia,
incompatible con el plazo necesario que exige el procedimiento para la sanción de una
ley; cfr. CSJN, Fallos: 322:1726, “Verrocchi Ezio, Daniel c/ Poder Ejecutivo Nacional -
Administración Nacional de Aduanas- s/ Acción de Amparo-Dec. 770/96 y 771/96”, Cons.
9º; y “Consumidores Argentinos”, ya citado, Cons. 13º).
Por cierto que, en el presente caso, la simple lectura de los considerandos del
propio del DNU nº 669/19 permite descartar la pretensa configuración de una plataforma
de emergencia como la requerida, en tanto aquellos aluden tan sólo a la hipotética
necesidad de reformar la “la fórmula de actualización del ‘Ingreso Base’ a los fines del
cálculo de las indemnizaciones por incapacidad laboral definitiva, fallecimiento del
trabajador u homologación”, con el objetivo de –inter alia– “asegurar la continuidad de las
condiciones de sostenibilidad del Sistema de Riesgos del Trabajo, propiciando la
protección de los asegurados y trabajadores mediante un sistema financieramente viable,
mediante garantías técnicas que permitan actuar ante un posible deterioro de la situación
patrimonial de las Aseguradoras”, merced a la emergencia de “los recientes
acontecimientos económico-financieros que son de público conocimiento”. Esas vacuas
locuciones, despojadas de especificaciones tendientes a patentizar a qué eventos refiere
o qué impacto concreto aquellos habrían desencadenado sobre el sistema que se procura
modificar, impresionan insuficientes para poner en evidencia la concurrencia de una
auténtica excepcionalidad, ni menos aún la imposibilidad de adoptar medidas
canalizándolas a través del andarivel ordinario que la Constitución prevé (arg. CSJN,
Fallos: 322:1726 y 333:633). De allí que, como expresé en tales oportunidades y ahora, el
instrumento bajo examen no resiste test de constitucionalidad alguno.
c) Sobre las premisas anteriormente delineadas, resta añadir que, mediante
los pronunciamientos aludidos, de igual modo he desechado la posibilidad de considerar
que el DNU nº 669/19 pueda ser mutado a decreto delegado, por el sencillo –mas aún,
contundente– fundamento de que el artículo 11, inc. 3º, de la ley 24.557 (vale decir,
invocado por mis colegas para propiciar la mentada decodificación acerca de la
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naturaleza jurídica del instrumento) no puede ser apreciado como una norma delegante,
pues de ser así se producirían trasgresiones inequívocas a lo contemplado en el artículo
76 de la Constitución Nacional en tanto se permitiría al Poder Ejecutivo disciplinar
materias de derecho común.
No soslayé –ni soslayo– que el Poder Ejecutivo ha dictado decretos delegados
en los que efectuó regulaciones en materia salarial o previsional, mas –como expresé en
anteriores oportunidades– ellos cumplían con los otros recaudos ([Link]. decreto nº 14/2020,
que instituyó incrementos salariales, dictado a mérito de la ley 27.541, norma delegante,
que declaró la emergencia pública en un nutrido y heterogéneo repertorio de materias).
d) Y, como último aspecto frente a todo cuanto hube de enunciar, también me
referí a la actualización monetaria aludida en el precitado fallo “Medina, Lautaro c/
Provincia ART S.A. s/ Recurso Ley 27.348”. Conforme destaqué, el rechazo a todo tipo de
reajuste o actualización monetaria fue explícitamente establecido por los artículos 7º y 10
de la ley 23.928, modificados por el artículo 4º de la ley 25.561. En efecto, ese conjunto
legal establece la prohibición de toda actualización monetaria, indexación por precios,
variación de costos o repotenciación de deudas, acaezca o no mora del deudor. Tales
disposiciones, por lo demás, son de orden público (art. 19, ley 25.561) y fueron dictadas
en el marco de las atribuciones que el Congreso Nacional posee en cuestiones de
soberanía monetaria, según lo establece el artículo 75, inciso 11, de la Constitución
Nacional. Además, dicha prohibición ha sido sostenida, invariablemente, por la
jurisprudencia de la Corte Suprema (Fallos: 329:4789; 333:447 y 339:1583; v. G.,S.M. Y
OTRO c/ K.,M.E.A. s/ alimentos CIV 083609/2017/5/RH003, sentencia del 20/02/2024).
No soslayo que existen excepciones legales, como la establecida en la ley 27.348, mas lo
cierto es que el mecanismo previsto en el DNU nº 669/19 no puede convalidarse como
excepción al mencionado principio legal, pues –reitero– no emana de una norma ajustada
a la Constitución Nacional.
e) Por todo lo expuesto, consideré –aún lo hago– que resulta improcedente
aplicar las pautas indemnizatorias establecidas en el DNU nº 669/19, y merced a ello
formulé diversas propuestas con relación al modo correcto de cálculo de los aditamentos
en pleitos de las aristas fáctico-jurídicas como el configurado en el sub judice, según nos
hallemos en presencia de:
1) hechos generadores del crédito que hayan acaecido con anterioridad a la
entrada en vigor del Código Civil y Comercial de la Nación, y –por ende– a los cánones
instituidos mediante su artículo 770, inc. “b”, en tanto el Código velezano no estableció
nada semejante a la capitalización para el simple supuesto en que la obligación se
demande judicialmente; de tal suerte que excluí la pretendida aplicación retroactiva del
código de fondo; hipótesis explorada al pronunciarme en la S.D. del 16/02/2024, dictada
in re “Morais, Leonardo Gabriel c/ Productores de Frutas Argentinas Cooperativa de
Seguros Limitada s/ Accidente – Ley Especial;
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2) hechos generadores del crédito que hayan acaecido bajo el
disciplinamiento del Código Civil y Comercial de la Nación, mas con antelación a la
entrada en vigor de la ley 27.348 (B.O. 24/02/2017) en los que sugerí aplicar acrecidos
ajustados a la Tasa Nominal Anual para Préstamos Libre Destino del Banco Nación -
índice carente de capitalización periódica, “TNA s/p”- con una única capitalización (cfr. art.
770, inc. “b”, del CCCN) del modo en que el Superior se expidió en la referida causa
“Oliva”, cit. plataforma examinada al votar en la S.D. del 19/02/2024, emitida en el marco
del pleito caratulado “Cantero, Leandro Roberto c/ ART Interacción S.A. s/ accidente - ley
especial”;
3) hechos generadores del crédito que hayan acaecido dentro del
espectro temporal de vigencia de la ley 27.348, a los que se les aplica las
disposiciones específicas de dicha normativa, escenario considerado en oportunidad de
intervenir en la S.D. del 29/02/24, pronunciada en autos “Rouge, Omar Alfredo c/
Provincia ART S.A. s/ Recurso Ley 27348”. Hago especial énfasis en este supuesto, en
tanto sería el pertinente a aplicar en el caso bajo estudio, de acuerdo a mi
entendimiento.
Sin embargo, ninguna de las propuestas reseñadas supra logró obtener la
mayoría necesaria para cristalizarse e imponerse a modo de solución adoptada por esta
Sala y resolver los respectivos casos bajo juzgamiento, pues en cada uno de los
innumerables debates mantenidos sobre sendas temáticas ha triunfado una perspectiva
disímil, consagratoria de la identificación del DNU nº 669/19 bajo la figura del decreto
delegado, su consecuente convalidación constitucional y aplicación a los fines de zanjar
cuestionamientos como el verificado en el sub judice, cualesquiera que haya sido la época
del presupuesto fáctico originante de la acreencia resarcitoria reconocida (v. S.D. del
07/09/2023, “Castillo Ernesto Claudio C/ Galeno ART S.A. (Ex Mapfre ART S.A.) s/
accidente - ley especial”; S.D. del 29/09/2023, “Mercado, Ezequiel Horacio c/ Federación
Patronal Seguros S.A. s/ Recurso Ley 27348”; S.D. del 20/10/2023, “Oscari, Sacha
Emiliano c/ Galeno ART S.A. s/ accidente - ley especial”; S.D. del 30/10/2023, “Solis,
Mercedes Liliana c/ Swiss Medical ART S.A. s/ Recurso Ley 27348”; S.D. del 30/10/2023,
“Larrazabal, Roxana Analía c/ Federación Patronal ART S.A. s/ Recurso Ley 27.348”; S.D.
del 31/10/2023, “Amarilla, Ezequiel Eduardo c/ Galeno ART S.A. s/ Recurso Ley 27348”;
S.D. del 29/11/2023, “Matilica Amaro, Hernán c/ Galeno Aseguradora de Riesgos del
Trabajo S.A. y otro s/ accidente - ley especial”; S.D. del 29/11/2023, “Scaramella, Walter
Andres c/ Experta ART S.A. s/ accidente - ley especial”; S.D. del 07/12/2023, “Duran,
Juan c/ Productores de Frutas Argentinas Cooperativa de Seguros Limitada s/ Recurso
Ley 27348”; S.D. del 22/12/2023, “Perez, Carlos Alberto c/ Galeno ART S.A. s/ accidente -
ley especial”; S.D. del 22/12/2023, “Avalos, Franco Ezequiel c/ Provincia ART S.A. s/
accidente - ley especial”; entre muchos otros).
Tal impertérrita constancia, suficiente para colegir la existencia de una doctrina
consolidada de esta Sala –en su actual composición– en torno a las cuestiones
Fecha de firma: 11/03/2025
Firmado por: ENRIQUE CATANI, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: MARIA CECILIA HOCKL, JUEZA DE CÁMARA
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apuntadas, me persuade a modificar mi postura y a subscribir la propuesta
mayoritaria del Tribunal, merced a estrictas motivaciones de rigurosa celeridad
adjetiva y economía procesal, con el mero propósito de evitar –en lugar de
enmendar– un estéril dispendio jurisdiccional, incompatible con el adecuado
servicio de justicia, cuyas derivaciones específicas en el sub discussio lucirían tan
predecibles como invirtuosas. Esto es, preciso resulta especificar, aún mayores
rémoras en la efectivización de las acreencias reconocidas a favor del demandante, las
cuales, bueno es recordarlo, exhiben estirpe alimentaria, naturaleza que interpela una
rauda satisfacción. Siendo ello así, mantener mi voto minoritario –y, por tanto, una
solitaria postura, que no logró conformar la sentencia como una unidad lógico-jurídica,
que es su atributo fundamental– podría menoscabar los propósitos recién enunciados.
Por todo lo expuesto, y en tanto nada me hace pensar que mis distinguidos
colegas depondrán o abdicarán en sus tesituras acerca de las cuestiones aquí
examinadas, adhiero al criterio hoy mayoritario de esta Sala, sin perjuicio de dejar a salvo
mi opinión en contrario, como aspiro haber expresado supra.
En virtud de ello, el capital definitivo de la acreencia que deberá pagar la
demandada, se determinará en la oportunidad de realizarse la liquidación en la etapa de
ejecución de sentencia (cfr. art. 132, ley 18.345). Así, al cálculo provisional del capital que
se fija en la presente ($ 193.214,27), que es expresado a valores vigentes a la fecha del
siniestro (30/04/2020), se actualizará por RIPTE (o lo que es lo mismo, se le aplicará un
interés equivalente a la tasa de variación de RIPTE). Al capital así obtenido, se le sumará
un interés moratorio puro del 6% anual desde la fecha del siniestro (30/04/2020) y hasta el
día en que se practique, en primera instancia, la liquidación de la prestación dineraria (cfr.
art. 2° de la ley 26.773). A partir de esta última fecha, se aplicará un interés equivalente al
promedio de la tasa activa cartera general nominal anual vencida a treinta (30) días del
Banco de la Nación Argentina hasta el efectivo pago.
Si luego de practicada la intimación de pago que se curse a la demandada en
la etapa de ejecución de sentencia, ésta no pagase la indemnización, los intereses se
acumularán al capital en forma semestral, según lo establecido por los artículos 770,
inciso c), del Código Civil y Comercial de la Nación y 12 LRT, texto según DNU 669/2019.
VII. A influjo de lo normado en el artículo 279 CPCCN, corresponde emitir un
nuevo pronunciamiento en materia de costas y honorarios. Con respecto a ello, remarco
que su distribución no debe corresponderse estricta y exclusivamente con un cálculo
matemático o aritmético sobre los montos que prosperaron, o bien, que no obtuvieron
progreso: también debe apreciarse la valoración jurídica del sub lite. En tal inteligencia, de
conformidad a la naturaleza de las cuestiones debatidas y a las particulares
circunstancias del caso, considero que la trabajadora pudo creerse asistida de derecho
para litigar como lo hizo. En efecto, aun sin que la acción fuese admitida en todos o en la
mayoría de los términos peticionados, lo cierto es que la accionante se vio constreñida a
Fecha de firma: 11/03/2025
Firmado por: ENRIQUE CATANI, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: MARIA CECILIA HOCKL, JUEZA DE CÁMARA
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desplegar una actividad procesal determinada para hacerse acreedora de un capital que
le es adeudado por la contraparte. Por dichos motivos, propicio imponer las costas de
ambas instancias a la demandada (cfr. art. 68 CPCCN).
En materia arancelaria, teniendo en cuenta la extensión de los trabajos
cumplidos, el resultado del pleito y lo normado por el art. 38 de la ley 18.345 y por los arts.
15, 16, 19, 21, 24, 51 y concordantes de la ley 27.423 y disposiciones de aplicación y
vigentes a la época de las tareas ponderadas a los fines regulatorios (cfr. arg. CSJN,
Fallos: 319:1915; 341:1063), estimo adecuado regular los honorarios de las
representaciones letradas de la parte actora y de la demandada y de la Sra. perito médica
en 15,48 UMA (equivalentes en la actualidad a $ 759.681), 14,53 UMA (equivalentes en la
actualidad a $ 713.059,75) y 6,07 UMA (equivalentes en la actualidad a $ 297.885,25),
respectivamente.
Finalmente, en cuanto a las labores realizadas ante esta Cámara, propongo
fijar las remuneraciones de los letrados aquí intervinientes en el 30% de lo que les
corresponda percibir, como arancel, por los trabajos desarrollados ante la instancia
original (arts. 16 y 30 de la ley 27.423).
VIII. En suma, de prosperar mi voto incumbiría: 1) confirmar la sentencia
apelada en lo principal que decide y modificarla por cuanto se establece un nuevo capital
de condena en la suma de $ 193.214,27, al que deberán adicionarse intereses de
conformidad con el acápite VI. del presente pronunciamiento, y 2) imponer las costas y
regular los honorarios, de ambas instancias, conforme al acápite VII. de la presente.
El Dr. Enrique Catani dijo:
I.- Adhiero al voto de la doctora Hockl en los siguientes términos:
Respecto a la incapacidad psicológica, sostengo que no puede ser un fundamento
válido la exigencia de denunciar todas las lesiones en la instancia previa porque lo que se
cubren son contingencias, en tanto que la ley 27.348 dispone que es ante la autoridad
administrativa ante quien debe el trabajador o la trabajadora solicitar “la determinación del
carácter profesional de su enfermedad o contingencia, la determinación de su
incapacidad y las correspondientes prestaciones dinerarias” (art. 1°). Digo esto porque -de
la propia normativa transcripta- no se vislumbra con claridad que el trabajador tenga la
carga de señalar con precisión cada una de las dolencias que la contingencia le provoca,
extremo que tampoco se desprende de lo normado en la Resolución SRT 298/2017 ni en
la Resolución 899-E/2017. Es dable señalar, además, que dichas normas deben
interpretarse con las reglas que surgen del principio protectorio y también -por tratarse de
un procedimiento administrativo- con las que surgen del principio de formalismo atenuado
en favor del administrado.
Fecha de firma: 11/03/2025
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Asimismo, no puede pasarse por alto que la reparación pretendida por la
afectación a la capacidad de trabajo, con fundamento en la ley especial, posee, en
esencia, carácter alimentario y por extensión, es irrenunciable (art. 11.1 LRT).
Por otra parte, esta interpretación se ve reforzada a poco que se advierte que la
República Argentina se comprometió, ante la comunidad de naciones americanas, a
garantizar el derecho de toda persona “a ser oída, con las debidas garantías y dentro de
un plazo razonable por un juez o tribunal competente” (art. 8° CIDH). En concordancia, la
Corte Suprema de Justicia de la Nación en la causa “Pogonza, Jonathan Jesús c/ Galeno
ART SA s/accidente-ley especial”, exp. n°14604/2018/1/RH1, sentencia publicada el
02/09/2021, sostuvo que: “…resulta indudable que la producción de tales medidas es
admisible durante el trámite judicial. Aunque el control judicial de la actuación de la
Comisión Médica Central sea realizado en forma directa por el tribunal de alzada con
competencia laboral, ello no le quita el carácter de “amplio y suficiente”. La norma
instituye una acción en la que las partes tienen derecho a ofrecer y producir la prueba que
consideren pertinente y que permite la revisión del acto por parte de un tribunal que actúa
con plena jurisdicción a fin de ejercer el control judicial suficiente y adecuado que cumpla
con la garantía del art.18 de la Constitución Nacional…” (ver considerando 10).
Sin embargo, en el presente caso la magistrada en el auto de apertura a prueba
desestimó la producción de dicho medio y solicitó al perito que se abstenga de su
realización, sin que mereciera oposición alguna de la actora. Asimismo, advierto que fue
consentido el auto que dispuso que las partes podían hacer uso del derecho a alegar, con
lo que se dio por concluida la etapa probatoria.
Por lo tanto, la sentencia de origen debe quedar al abrigo de revisión.
En cuanto a las temáticas vinculadas con el Decreto de Necesidad y Urgencia
nº669/19, me remito al desarrollo efectuado por el voto mayoritario de esta Sala al
pronunciarse en el marco de las actuaciones "Medina, Lautaro c/ Provincia ART S.A. s/
Recurso ley 27.348” (S.D. del 25/10/22) y “Farías Alejandro Guillermo c/ Omint ART S.A.
s/ Accidente – Ley Especial” (S.D. del 29/11/2022), que suscribí y cuyos fundamentos
continúo sosteniendo.
En conclusión, efectuadas dichas salvedades, adhiero al voto que antecede.
A mérito de lo que resulta del precedente acuerdo, SE RESUELVE: 1) confirmar la
sentencia apelada en lo principal que decide y modificarla por cuanto se establece un
nuevo capital de condena en la suma de $ 193.214,27, al que deberán adicionarse
intereses de conformidad con el acápite VI. del presente pronunciamiento, y 2) imponer
las costas y regular los honorarios, de ambas instancias, conforme al acápite VII. de la
presente.
Regístrese, notifíquese, oportunamente comuníquese (art.4º, Acordada CSJN Nº
15/13) y devuélvase.
Fecha de firma: 11/03/2025
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