La Divina comedia de Dante Alighieri
D ante, alter ego del poeta, se encuentra perdido en medio de una selva oscura. Al
amanecer, llega a una montaña iluminada, donde es asediado por tres animales
simbólicos: un leopardo, un león y una loba. El alma de Virgilio, el poeta latino,
acude en su auxilio y le hace saber que su amada Beatriz le ha encomendado llevarlo hasta
las puertas del paraíso. Para eso, deberán pasar primero por el infierno y el purgatorio.
En la primera parte de la travesía, Virgilio acompaña al peregrino a través de nueve círculos
infernales, en los cuales Dante vislumbra los escarmientos que sufren los pecadores impíos.
En la segunda parte, el poeta peregrino conoce el Purgatorio, lugar en que las almas
pecadoras, pero contritas, purifican sus pecados para ascender al cielo.
En la tercera parte, Dante es recibido por Beatriz en las puertas del paraíso, ya que Virgilio
tiene la entrada prohibida por haber sido pagano. Dante conoce el firmamento y atestigua la
victoria de los santos y la gloria del Altísimo.
Iluminado y convertido por la revelación, el poeta peregrino regresa a la Tierra y decide dar
testimonio de su viaje en un poema para advertencia y consejo de la humanidad.
Los personajes principales de la Divina comedia son esencialmente:
Dante, el poeta peregrino, que representa la condición humana.
Virgilio, poeta de la antigüedad clásica que representa el pensamiento racional y la
virtud.
Beatriz, el amor adolescente de Dante, quien representa la fe.
Junto a estos, Dante hace mención, a lo largo del poema, de diversos personajes de la
historia antigua, bíblica y mitológica. Hace referencia también a figuras reconocidas de la
vida florentina del siglo XIV.
El infierno
Sandro Botticelli: El abismo del infierno. 1480.
La primera parte de la Divina comedia es el infierno.
Dante y Virgilio pasan primero donde se encuentran los
cobardes, a los que el escritor tilda de inútiles. Al llegar
al río Aqueronte, los poetas se encuentran al barquero
infernal, Caronte, que lleva las almas hasta la puerta del
infierno. Sobre la puerta se lee la siguiente
inscripción: ¡Oh, vosotros los que entráis, abandonad
toda esperanza! El infierno está estructurado por nueve
círculos, donde los condenados se encuentran distribuidos según sus culpas.
Primer círculo (no bautizados)
El primer círculo es el limbo o anteinfierno. En él se encuentran las almas que, aunque
virtuosas, no conocieron a Cristo o no fueron bautizadas, incluido el propio Virgilio. Su
pena es no poder gozar de los dones de la vida eterna. De él, sólo han sido liberados los
patriarcas de Israel.
Segundo círculo del infierno (lujuria)
Reservado a los culpables de lujuria, uno de los pecados capitales. Desde la entrada, Minos
examina a las almas y determina el castigo. Allí se encuentra Francesca Rímini, una mujer
noble de Italia que se hizo símbolo del adulterio y la lujuria tras su trágico final.
Tercer círculo (gula)
Reservado al pecado de la gula. Las almas sufren en un pantano infectado con lluvia
helada. En este círculo se encuentra el can Cerbero y Ciacco.
Cuarto círculo del infierno (avaricia y prodigalidad)
Reservado al pecado de la avaricia. Los despilfarradores también tienen un lugar en él. El
lugar está presidido por Pluto, a quien el poeta representa como un demonio de la riqueza.
Quinto círculo (ira y pereza)
Reservado a los pecados de la pereza y la ira. Flegias, hijo del dios Ares y rey de los lápitas,
es el barquero que lleva las almas por la laguna Estigia hasta la ciudad infernal de Dite. Los
poetas se encuentran a Felipe Argenti, enemigo de Dante. Al verlos, los demonios se
encolerizan.
Sexto círculo (herejía)
Se manifiestan las Furias de la torre de Dite y Medusa. Un ángel los socorre abriendo las
puertas de la ciudad para avanzar al círculo de los incrédulos y heresiarcas, condenados a
los sepulcros ardientes. Se encuentran a los nobles epicúreos Farinata degli Uberti, gibelino
y adversario de Dante, y Cavalcante Cavalcanti, de la casa güelfa. Virgilio le explica al
poeta los pecados según la escolástica.
Séptimo círculo del infierno (violencia)
Reservado a los violentos, entre quienes se cuenta a los tiranos. El guardián es el Minotauro
de Creta. Los poetas son llevados por el centauro Neso a través de un río de sangre. El
círculo se divide en tres aros o girones, según la gravedad del pecado: violentos contra el
prójimo; violentos contra sí mismos (suicidas incluidos); y violentos contra Dios, la ley
natural y el arte.
Octavo círculo (fraude)
Reservado a los fraudulentos y seductores. Se divide en diez fosos circulares y
concéntricos. Aquí se castiga a los rufianes, aduladores, cortesanas, practicantes de la
simonía, adivinos e impostores, barateros (corruptos), hipócritas, ladrones, consejeros del
fraude, cismáticos y promotores de discordia y, finalmente, falsificadores y alquimistas.
Noveno círculo (traición)
Reservado a los traidores. Los poetas se encuentran con los titanes y el gigante Anteo los
lleva en brazos al último abismo. Está dividido en cuatro fosas distribuidas de la siguiente
manera: traidores a los parientes, a la patria, a sus comensales y a sus benefactores. En el
centro se encuentra el mismo Lucifer. Desde allí, salen al otro hemisferio.
El purgatorio
Gustave Doré: Canto XXIV.
Resurja aquí la muerta poesía,
¡oh, santas Musas que me dais confianza!
¡Alce Calíope un tanto su armonía,
y acompañe mi canto la pujanza
con que de nueve Urracas el respiro,
ahogó, de remisión, sin esperanza!
El purgatorio es el lugar del trasmundo donde las
almas purifican sus pecados para poder aspirar al
cielo. Esta idea, muy anclada en el imaginario
medieval, es la que toma Dante.
Por invocación de las Musas, el poeta llega a las orillas de la isla del purgatorio, ubicada en
el hemisferio austral. Allí se encuentran a Catón de Útica, a quien Dante representa como el
guardián de las aguas. Catón los prepara para el tránsito por el purgatorio.
Antepurgatorio
Los poetas llegan al antepurgatorio en la barca impulsada por un ángel. Se encuentran el
músico Casella y otras almas. Casella canta una canción del poeta. Al llegar, Catón les
reprende y el grupo se dispersa. Los poetas notan la presencia de los conversos tardíos y de
los excolmulgados por su contumacia (negligentes procrastinadores de la conversión, los
muertos repentinamente y los muertos violentamente).
Más adelante, el trovador italiano, Sordello da Goito, los guía a la presencia de los
monarcas que deben purgar su ambición de poder. Entre ellos se cuentan las casas reales de
Bohemia, Francia, Aragón, Provenza, Sicilia y de la Pulla.
En la noche, mientras Dante duerme, Lucía lo transporta hasta la puerta del purgatorio. Al
despertar, el custodio graba en su frente siete "P" en alusión a los pecados capitales, marcas
que desaparecerán en la medida en que ascienda al cielo. El ángel abre las puertas con las
llaves místicas del arrepentimiento y la conversión.
Primera grada (soberbia)
El aro primero o primer círculo del purgatorio está reservado al pecado de la soberbia. Allí
contemplan ejemplos escultóricos de humildad, como el pasaje de la Anunciación. Más
adelante también contemplan imágenes del orgullo en sí, como los pasajes de la Torre de
Babel. Dante pierde la primera letra "P".
Segunda grada (envidia)
Está reservado a los que purgan la envidia. Nuevamente, contemplas escenas ejemplares de
virtud encarnadas en la Virgen María, el propio Jesús predicando el amor al prójimo o
pasajes de la antigüedad.
Tercera grada (ira)
El círculo tercero está destinado al pecado de la ira. Virgilio explica a Dante el sistema
moral del purgatorio y se reflexiona sobre el amor mal conducido. El punto central es
afirmar el amor como principio de todo bien.
Cuarta grada (pereza)
Está reservado al pecado de la pereza. Tiene lugar una importante discusión sobre el libre
albedrío y su relación con las acciones humanas que surgen del amor, tanto para el bien
como para el mal. También se recuerdan los efectos de la pereza.
Quinta grada (avaricia)
En el quinto círculo se purga la avaricia. En un rellano del purgatorio, los poetas
contemplan ejemplos de la virtud de la generosidad. El purgatorio tiembla a causa de la
liberación del alma de Estacio, un maestro y poeta latino que le rinde honores a Virgilio.
Sexta grada (gula)
En este aro se purga el pecado de la gula. Estacio cuenta que, gracias a las profecías de
la IV Égloga de Virgilio, se libró de la avaricia y acogió el cristianismo en secreto. Sin
embargo, fue este silencio lo que le valió la condena. Se encuentran los penitentes
sometidos a hambre y sed. Dante se sorprende de ver a Foresto Donati, salvado por las
oraciones de su esposa.
Séptima grada (lujuria)
Reservado a los lujuriosos. Virgilio explica la generación del cuerpo y la infusión del alma.
Desde un círculo en llamas, los lujuriosos cantan loas a la castidad. Se encuentran con los
poetas Guido Guinizelli y Arnaut Daniel. Este último le pide oración. Un ángel anuncia que
Dante debe atravesar las llamas para llegar al paraíso terrenal. Virgilio lo encomienda a su
libre albedrío.
El paraíso terrenal
En el paraíso terrenal, Matilde, una virgen del medioevo, se ofrece a guiarlo y mostrarle las
maravillas del paraíso. Inician una travesía por el río Leteo y aparece una procesión
precedida por los siete dones del Espíritu Santo. La procesión representa el triunfo de la
Iglesia. Beatriz aparece y lo insta al arrepentimiento. El poeta es sumergido en las aguas del
Eunoes y se regenera.
El paraíso
Cristóbal Rojas: Dante y Beatriz a orillas del Leteo. 1889.
El paraíso de la Divina
comedia está estructurado en nueve
esferas, y las almas están
distribuidas según la gracia
alcanzada. Virgilio y Dante se
separan. El poeta inicia con Beatriz
el viaje hacia el empíreo, donde
Dios habita.
Primera esfera, la Luna (espíritus que quebrantaron el voto de castidad)
La primera esfera es la Luna, cuyas manchas representan a aquellos que faltaron a los votos
de castidad. Beatriz explica el valor de los votos ante Dios y qué puede hacer el alma para
compensar su falta. Inicia el camino al segundo cielo donde, al llegar, lo alcanzan varios
espíritus activos y benéficos.
Segunda esfera, Mercurio (espíritus activos y benéficos)
El espíritu del emperador Justiniano le informa a Dante que en Mercurio están aquellos que
dejaron grandes obras de acción o pensamiento para la posteridad. El poeta pregunta por
qué Cristo decidió el destino de la cruz como salvación. Beatriz le expone la doctrina de la
inmortalidad del alma y la resurrección.
Tercera esfera, Venus (espíritus amantes)
La esfera tercera es Venus, destino de los amantes que lograron dominar su pasión. El poeta
se encuentra a Carlos Martel, heredero del trono húngaro, quien expone dos casos
contrarios en su propia familia. Luego, Fulco de Marsella que señala los pecados de
Florencia, especialmente la avaricia del clero.
Cuarta esfera, el Sol (doctores en filosofía y teología)
La cuarta esfera es el Sol, donde se encuentran los doctores en teología y filosofía. Ante las
dudas que Dante manifiesta, los sabios responden y enseñan. Santo Tomás de Aquino aclara
la superioridad de Adán y de Jesucristo respecto a la sabiduría de Salomón. Le habla mbién
de san Francisco de Asís. San Buenaventura elogia a Santo Domingo.
Quinta esfera, Marte (mártires)
La quinta esfera es Marte. Está dedicada a los mártires de la cristiandad, tomados como
guerreros de la fe. Las almas de los mártires son luces que se aglomeran formando una
cruz. Beatriz elogia a los caídos en las cruzadas, y Dante se encuentra con su antepasado
Cacciaguida, quien fue cruzado. Este predice el exilio de Dante.
Sexta esfera, Júpiter (gobernantes justos)
Es la esfera dedicada a los buenos gobernantes, donde Júpiter funciona como alegoría
(como dios de los dioses griegos). Allí, Dante se encuentra con los grandes jerarcas de la
historia considerados justos, como Trajano, de quien una leyenda dice haberse convertido al
cristianismo.
Séptima esfera, Saturno (espíritus contemplativos)
Saturno, la séptima esfera, es donde reposan los que hicieron vida contemplativa en la
tierra. Allí conversan Dante y San Damián sobre la doctrina de la predestinación, el
monacato y los malos religiosos. San Benedicto le expresa también su decepción frente al
destino de su orden. Dante y Beatriz inician el paso a la octava esfera.
Octava esfera, estrellas (espíritus triunfantes)
La octava esfera corresponde a las estrellas de la constelación de géminis, que simbolizan a
la Iglesia militante. Allí, aparecen Jesucristo y la Virgen María, a cuya coronación asiste.
Beatriz pide para Dante el don del entendimiento. San Pedro lo interroga sobre la fe;
Santiago, sobre la esperanza, y San Juan evangelista sobre el amor. Dante sale victorioso.
Novena esfera, cristalino (jerarquías angélicas)
El poeta atisba la luz de Dios, rodeado por nueve anillos de cortes celestiales. Beatriz le
explica a Dante la correspondencia entre la creación y el mundo celeste, y son descritos los
ángeles siguiendo las enseñanzas de San Dionisio.
El Empíreo (Dios, ángeles y beatos)
Dante asciende, finalmente, al empíreo, un lugar más allá del mundo físico conocido, la
verdadera morada de Dios. El poeta es envuelto en la luz y Beatriz se revestida de inusual
belleza. Dante distingue una gran rosa mística, símbolo del amor divino, en la que las almas
santas hallan su trono. Beatriz obtiene su lugar junto a Raquel. Dante será conducido en su
tramo final por San Bernardo. La Santísima Trinidad se manifiesta a Dante en forma de tres
círculos idénticos. Tras ser iluminado, Dante abre su entendimiento y comprende el
misterio del amor divino.
EL HOMBRE MEDIOCRE DE JOSÉ INGENIEROS
CAPÍTULO I - EL HOMBRE MEDIOCRE.
I. ¿"Áurea Mediocritas"?
El hombre al fijarse a su alrededor no se pregunta el porqué del mundo, de la naturaleza,
para él todo ha sido siempre así y seguirá siéndolo. Así es como la masa de los hombres se
queda con ese pensamiento de estar sujetos a dogmas que otros les imponen tal es que son
esclavos de sus rutinas y sus prejuicios. Por tal razón no conciben perfecciones se suman al
hecho de que se cierran en una pequeña burbuja, en su propio mundo.
II. Los hombres sin personalidad.
Cada persona se diferencia de los demás pero en muchos hombres esto es imaginario.
Porque caminan en el mundo siendo temerosos, mendigando favores, crecen moldeados por
el mismo ambiente en el que crecen y se desarrollan, por esa razón su existencia es
negativa. La falta de personalidad hace a los hombres incapaces de iniciativa de resistencia,
van por la vida sin aprender, ni enseñar. Como dice el autor muchos nacen, pocos viven.
III. En torno del hombre mediocre.
El hombre mediocre es dócil, se acomoda a todas las pequeñas oportunidades, se derrumba
siempre, es un hombre que piensa bajamente, no habla nunca, repite siempre, juzga a los
hombres.
IV. Concepto social de la mediocridad.
Aquí el hombre mediocre piensa con la cabeza de la sociedad, y el hombre ideal, creador es
quien piensa con su propia cabeza y que el hombre mediocre es una sombra proyectada por
la sociedad, es por esencia imitativo y está perfectamente adaptado a sus prejuicios y
dogmatismos, su característica es imitar a cuantos le rodean, o sea piensa con cabeza ajena
y es incapaz de formar ideales propios.
V. El espíritu conservador.
El conservador se divide en dos categorías uno es rutinario y el otro es de espíritu rebelde,
pero la humanidad es imposible que se divida así no se sabría cuales interpretan mejor la
vida. La imitación conservadora debe ser juzgada por su función de resistencia, destinada a
contener el impulso creador de los hombres superiores y las tendencias destructivas de los
sujetos antisociales.
VI. Peligros sociales de la mediocridad.
La incapacidad de concebir una perfección, de formarse un ideal. Son rutinarios, honestos y
falsos, piensan con la cabeza de los demás, comparten la ajena hipocresía moral y ajuntan
su carácter a las domesticaciones convencionales. El horror de lo desconocido los ata a mil
prejuicios, carecen de iniciativa y miran siempre al pasado, por eso la mediocridad es
moralmente peligrosa.
VII. La vulgaridad.
La vulgaridad florece cuando las sociedades se desequilibran en desfavor del idealismo.
Los hombres se vulgarizan cuando reaparece en su carácter lo que fue mediocridad, la
vulgaridad nos lleva a la avaricia, falsedad, avidez, se asoma al antepasado salvaje que
conspira en su interior.
CAPÍTULO II - LA MEDIOCRIDAD INTELECTUAL.
I. El hombre rutinario.
Evita salir y cruzar espacios nuevos, repite que es preferible lo malo conocido a lo bueno
por conocer, tiende a copiarse los prejuicios del medio en que viven. Los rutinarios razonan
con la lógica de los demás, no intentan estudiar, prefieren confiar en su ignorancia para
adivinarlo todo. La lectura les produce efectos de envenenamiento. Llaman ideales a sus
preocupaciones. No tienen afán de perfección. Todos los rutinarios son intolerantes, llaman
hereje al que busca una verdad o persigue un ideal. Los hombres rutinarios desconfían de su
imaginación. Si la humanidad hubiera contado solamente con los rutinarios, nuestros
conocimientos no excederían de los que tuvo nuestro ancestral homínido. Los espíritus
rutinarios se pueblan de prejuicios, que los esclavizan.
II. Los estigmas de la mediocridad intelectual.
Hace al hombre solemne, modesto, indeciso y obtuso. Cuando no le envenenan la vanidad y
la envidia, diríase que duerme sin soñar. Vive entre los engranajes de la rutina.
III. La maledicencia: una alegoría de Botticelli.
La calumnia invita a meditar con doloroso recogimiento, es así que lo hombres mediocres,
más inclinados a la hipocresía que al odio, prefieren la maledicencia sorda a la calumnia
violenta. El calumniador desafía el castigo, maldiciendo la esquiva. Los maledicentes
hablan a media voz, con recato. Sin cobardía no hay maledicencia.
IV. El sendero de la gloria.
La popularidad o la fama suelen dar transitoriamente la ilusión de la gloria. La gloria nunca
ciñe de laureles. El éxito es benéfico si es merecido, exalta la personalidad. Destierra la
envidia. La gloria depende de ellos mismos. El éxito les parece un simple reconocimiento
de su derecho.
CAPÍTULO III - LOS VALORES MORALES
I. La moral de Tartufo.
Es prosperar en la mentira, los hombres viven en ensueños, ocultando sus intenciones,
enmascarando sus sentimientos, esquivan la responsabilidad de sus acciones, son audaces a
la traición y tímidos en lealtad.
II. El hombre honesto.
Puede tener el crimen sin admirar la santidad, sus prejuicios son los documentos
arqueológicos de la psicología social, se puede ser honesto con sentir un afán de perfección,
es pasivo, se limita a respetar los prejuicios que le asfixian, admirar al hombre honesto es
rebajarse. No son asesinos, pero no son héroes, no roban, son traidores, pero no son leales,
no asaltan en descubierto, pero no defienden al asaltado.
III. Los tránsfugas de la honestidad.
Son rebeldes a la domesticación, desprecian la prudente cobardía de Tartufo. Ignoran su
equilibrismo, no saben simular, actúan en la sociedad como insectos dañinos en la
naturaleza. Carecen de la aptitud que permite al hombre mediocre imitar los prejuicios y las
hipocresías de la sociedad.
IV. Función social de la virtud.
Es activa, excede infinitamente en variedad, en derechos, en coraje, a las prácticas
rutinarias que libran de la infamia o de la cárcel. Ser honesto implica someterse a las
convenciones corrientes, ser virtuoso significa menudo ir contra ellas, exponiéndose a pasar
como enemigo de toda moral. La evolución de las virtudes depende de todos los factores
morales e intelectuales.
V. La pequeña virtud y el talento moral.
La bondad es el primer esfuerzo hacia la virtud, el hombre bueno, esquivo a las
condescendencias permitidas por los hipócritas, lleva en si una partícula de santidad. El
buenísimo es la moral de los pequeños virtuosos. Está bien perdonar una vez y seria inicuo
no perdonar ninguna pero el que perdona dos veces se hace cómplice de los malvados.
Enseñemos a perdonar, pero enseñemos también a no ofender. Esas pequeñas virtudes son
usuales, de aplicación frecuente. Cotidiana, sirven para distinguir al bueno del mediocre y
difieren tanto de la honestidad como el buen sentido difiere del sentido común. La
moralidad es tan importante como la inteligencia en la composición global del carácter.
Cuanto más fino y culto es un hombre, tanto más repulsivo y sospechoso se vuelve si pierde
su reputación de honesto.
VI. El genio moral: la santidad.
Los genios morales son los santos de la humanidad. Toda santidad es excesiva,
desbordante, obsesionadora, obediente, incontrastable, se es santo por temperamento y no
por calculo, la santidad crea o renueva la extensión o desarrollo de los sentimientos sociales
y morales.
CAPÍTULO IV - LOS CARACTERES MEDIOCRES
I. Hombres y sombras.
Atraviesan el mundo cuidando su sombra e ignorando su personalidad. No existen solos. Su
amorfa estructura los obliga a borrarse en una raza, en un pueblo, en un partido, en una
secta, en una bandería, siempre a embadurnase de otros. Conquistan honores y alcanzan
dignidades. Viven de los demás y para los demás. El hombre que piensa con su propia
cabeza y la sombra que refleja los pensamientos ajenos, parecen pertenecer a mundos
distintos. Hombres y sombras difieren como el cristal y la arcilla. Los hombres evolucionan
según varían sus creencias y pueden cambiarlas mientas siguen aprendiendo, las sombras
acomodan las propias a sus apetitos y pretenden encubrir la indignidad con el nombre de
evolución.
II. La domesticación de los mediocres.
La costumbre de obedecer engendra una mentalidad doméstica. Las vidas iniciadas en la
servidumbre no adquieren dignidad. Los antiguos tenían mayor desprecio por los hijos de
los siervos. Los pobres de carácter no resisten, ceden a esa hipnotización y la pérdida de su
dignidad. Aunque ya no hay servidumbre legal, muchos sujetos, libres de la domesticidad
forzosa.
III. La vanidad.
El vanidoso vive comparándose con los que le rodean, evitando toda excelencia ajena y
carcomiendo toda reputación que no puede igualar, el orgullo no se compara con los que
juzga inferiores y pone su mirada en tipos ideales de perfección que está muy alto y
encienden su entusiasmo.
IV. La dignidad.
La dignidad implica valor moral. Estimula toda perfección del hombre. La dignidad es un
afán de autonomía, lleva a reducir la independencia de otros a la medida de lo
indispensable, siempre enorme.
CAPÍTULO V - LA ENVIDIA
I. La pasión de los mediocres.
La envidia es una adoración de los hombres por las sombras, del mérito por la mediocridad.
Reconocer la propia envidia implicaría, a la vez, declararse inferiormente al envidiado, la
envidia alcanza a los hombres más famosos por su carácter y por su virtud. El envidioso es
ingrato. La envidia es de corazones pequeños, el hombre que se siente superior no puede
envidiar, la envidia sin duda arraiga como ellas en una tendencia efectiva, pero posee
caracteres propios que permiten diferenciarla. La envidia nace del sentimiento de
inferioridad respecto de su objeto, los celos derivan del sentimiento de potencia que
acompaña a toda noble afirmación de la personalidad.
II. Psicología de los envidiosos.
El envidioso pertenece a una especie moral raquítica, mezquina, digna de compasión o de
desprecio. Sin coraje para ser asesinado. Rebaja a los otros, desesperado de la propia
elevación. Son capaces de envidiar a los grandes muertos. El motivo de la envidia se
confunde con el de la admiración, siendo ambas dos aspectos de un mismo fenómeno. Sólo
que la admiración nace en el fuerte y la envidia en el subalterno. Envidiar es una forma
aberrante de rendir homenaje a la superioridad. Toda culminación es envidiada, en la mujer
la belleza, el talento y la fortuna en el hombre. En ambos la fama y la gloria, cualquiera que
sea su forma.
III. Los roedores de la gloria
El que se siente capaz de crearse un destino con su talento y con su esfuerzo está inclinado
a admirar el esfuerzo y el talento en los demás, el deseo de la propia gloria no puede
sentirse cohibido por el legítimo encubrimiento ajeno. El que tiene méritos, sabe lo que le
cuestan y los respeta, estima a los otros lo que desearía se le estimara a él mismo. El
mediocre ignora esta admiración abierta, muchas veces se resigna a aceptar el triunfo que
desborda las restricciones de su envidia. Pero aceptar no es amar. Resignarse no es admirar.
Estos saben que los dones naturales no se transmutan ya que es la medida de su mérito.
Saben que cada paso hacia la gloria ha costado trabajos y vigilias, meditaciones hondas y
que tuvieron que renunciar al reposo o al pan, sacrificándose y ganar tiempo para meditar o
para comprar un libro para iluminar sus meditaciones. El
envidioso, que ignora, ve el resultado a que otros llegan y él no, sin sospechar de cuántas
espinas está sembrando el camino de la gloria.
IV. Una escena dantesca: su castigo.
El envidioso es la única víctima de su propio veneno, la envidia le devora como el cáncer a
la víscera, le ahoga como la hiedra a la encina. Dante consideró a los envidiosos indignos
del infierno. En la sabia distribución de penas y castigos los recluyó en el purgatorio, lo que
se aviene a su condición mediocre. El sol les niega su luz tiene los ojos cosidos con
alambres, porque nunca pudieron ver el bien del prójimo. Llevan todos el castigo en su
culpa. El espartano Antistenes, al saber que le envidiaban, contestó con acierto: peor para
ellos, tendrán que sufrir el doble tormento de sus males y de mis bienes. Los únicos
gananciosos son los envidiados; es grato sentirse adorar de rodillas. La mayor satisfacción
del hombre excelente está en provocar la envidia, estimulándola con los propios méritos,
acosándola cada día con mayores virtudes, para tener la dicha de escuchar sus plegarias. No
ser envidiado es una garantía inequívoca de mediocridad.
CAPÍTULO VI - LA VEJEZ NIVELADORA
I. Las canas.
Las canas son un mensaje de la Naturaleza que nos advierte la proximidad del crepúsculo, y
no hay remedio. Ser viejo es ser mediocre, con rara excepción. La máxima desdicha de un
hombre superior es sobrevivirse a sí mismo, nivelándose con los demás. La decadencia del
hombre que envejece está representada por una regresión sistemática de la intelectualidad.
Al principio el hombre mediocriza a todo hombre superior, más tarde, la decrepitud
inferioriza al viejo ya mediocre. Es una excepción muy rara en los hombres de ingenio
excelentes, si son longevos: suele confirmarse cuando mueren a tiempo, anotes de que la
fatal opacidad crepuscular empañe los resplandores del espíritu. El hombre envejece
cuando el cálculo utilitario reemplaza a la alegría juvenil. Quien se pone a mirar si lo que
tiene le bastará para todo su porvenir posible. Ya no es joven cuando opina que es preferible
tener de más a tener de menos, está viejo, cuando su
afán de poseer excede su posibilidad de vivir, ya está normalmente decrépito. La avaricia es
una exaltación de los sentimientos egoístas propios de la vejez. La avaricia como pasión
envilecedora, iguala a la envidia. Es la pústula moral de los corazones envejecidos.
II. Etapas de decadencia.
El proceso de evolución intelectual sigue el mismo curso que el de su organización, pero
invertido. Primero desaparece la “mentalidad individual”, más tarde la “mentalidad social”,
y por último, la “mentalidad de la especie”. El anciano se inferioriza, vuelve poco a poco a
su primitiva mentalidad infantil, conservando adquisiciones más antiguas de su
personalidad, que son, por ende, la mejor consolidada, es notorio que la infancia y senectud
se tocan, todos los idiomas consagran esta observación en refranes. Esto explica las
profundas transformaciones psíquicas de los viejos, el cambio total de sus sentimientos, la
pereza progresiva para acometer empresas nuevas.
III. La bancarrota de los Ingenios.
Esto no es exagerado ni esquemático, los que sólo habían logrado adquirir un reflejo de la
mentalidad social, poco tienen que perder en esta inevitable bancarrota, es el
empobrecimiento de un pobre y cuando en plena senectud, su mentalidad social se reduce a
la mentalidad de la especie, inferiorizándose, a nadie sorprende ese pasaje de la pobreza a
la miseria.
IV. Psicología de la vejez.
El viejo tiende a la inercia, busca el menor esfuerzo, asi como la pereza es una vejez
anticipada, la vejez es una pereza que llega fatalmente en cierta hora de la vida, su
característica es una atrofia de los elementos nobles del organismo, con desarrollo de los
inferiores, a medida que envejece se torna infantil, la sensibilidad física se acompaña de
analgesia moral, en vez de participar del dolor ajeno, el viejo acaba por no sentir ni el
propio, la ansiedad de prolongar su vida parece advertirle que una fuerte emoción puede
gastar energía y se endurece contra el dolor como la tortuga se retrae debajo de su
caparazón cuando presiente un peligro. Asi llega a sentir odio oculto por todas las fuerzas
vivas que crecen y avanzan, un sordo rencor contra todas las primaveras. La psicología de
la vejez denuncia ideas obsesivas absorbentes. Todo viejo cree que los jóvenes le
desprecian y desean su muerte para suplantarle.
V. La virtud de la Impotencia.
La ley es dura, pero es ley. Nacer y morir son los términos inviolables de la vida, ella nos
dice con voz firme que lo anormal no es nacer ni morir en la plenitud de nuestras funciones,
nacemos para crecer, envejecernos para morir, todo lo que la naturaleza nos ofrece para el
crecimiento, nos lo substrae preparando la muerte. Los viejos protestan que no se les
respete bastante, mientras los jóvenes se desesperan por lo excesivo de ese respeto. La
experiencia viril complica la tontería de los mediocres, pero puede convertirlos en genios,
la madurez ablanda al perverso, lo torna inútil para el mal.
CAPÍTULO VII - LA MEDIOCRACIA
I. El clima de la mediocridad.
Los genios pronuncian palabras definitivas, plasman los estadistas sus planes visionarios,
ponen los héroes su corazón en la balanza del destino. La obsesión de acumular tesoros
materiales, o el torpe afán de usufructuarlos en la holganza, borra del espíritu colectivo todo
rastro de ensueño. Los países dejan de ser patrias, cualquier ideal parece sospechoso. Los
filósofos, los sabios y los artistas están de más, la pesadez de la atmosfera estorba a sus
alas, y dejan de volar. Su presencia mortifica a los traficantes, a todos los que trabajan por
lucro, a los esclavos del ahorro o de la avaricia. Cada hombre queda preso entre mil
sombras que lo rodean y lo paralizan. La aspiración de lo mejor no es privilegio de todas las
generaciones.
II. La patria.
Los países son expresiones geográficas y los estados son formas de equilibrio político. Una
patria es mucho más y es otra cosa, es el sincronismo de espíritus y de corazones,
simultaneidad en la aspiración de la grandeza, en el pudor de la humillación y en el deseo
de la gloria. Cuando falta esa comunidad de esperanzas, no hay patria, hay que tener
ensueños comunes, anhelar juntos grandes cosas y sentirse decididos a realizarlas, con la
seguridad de marchar todos en pos de un ideal y así nadie se quedaría en medio camino.
Cuando no hay patria no puede haber sentimiento colectivo de la nacionalidad,
inconfundible con la mentira patriótica explotada en todos los países por los mercaderes y
los
militaristas. Cada patria es un elemento de la Humanidad, el anhelo de la dignificación
nacional debe ser un aspecto de nuestra fe en la dignificación humana. Asciende cada raza a
su más alto nivel, como Patria, y por el esfuerzo de todos remontará el nivel de la especie,
como humanidad. Mientras un país no es patria, sus habitantes no constituyen una nación.
Las naciones homogéneas son las que cuentan hombres capaces de sentirlo y servirlo.
Cuando las miserias asolan a un país, culpa es de todos los que por falta de cultura y de
ideal no han sabido amarlo como patria, de todos los que vivieron de ella sin trabajar para
ella.
III. La política de las piaras.
La política se degrada, en los pueblos sin ideales, los espíritus subalternos medran con
torpes intrigas de antecámara. Nadie piensa, donde todos lucran, nadie sueña, donde todos
trabajan. Lo que antes era signo de infamia o cobardía, ahora es título de astucia. Ricos
terratenientes o poderosos industriales pagan a peso de oro los votos coleccionados por
agentes impúdicos, asnos enriquecidos aspiran a ser tutores de pueblos, sin mas capital que
su constancia y sus millones. Los deshonestos son legión, asaltan el parlamento para
entregarse a especulaciones lucrativas. Vendes su voto a empresas que muerden las arcas
del estado, prestigian proyectos de grandes negocios con el erario, cobrando sus discursos a
tanto por minuto, pagan con destinos y dadivas oficiales a sus electores, comercian su
influencia para obtener concesiones en favor de su clientela. Lacayos de un grande hombre,
o instrumentos ciegos de su piara, no osan discutir la jefatura del uno o las consignas de la
otra, no les pide talento, elocuencia o probidad. Viven de luz ajena, satélites sin color y sin
pensamientos.
IV. Los arquetipos de la mediocracia.
El genio crea instituciones y el bárbaro las viola, los mediocres las respetan, impotentes
para forjar o destruir. Esquivos a la gloria y rebeldes a la infamia, se les reconoce por una
circunstancia inequívoca. Las mediocracias evitan las cumbres de los abismos. Temen la
originalidad y la juventud, adoran a los que nunca podrán volar. Los arquetipos suelen
interrumpir sus humillados silencios con innocuas pirotecnias verbales. El favoritismo es su
esclavitud frente a cien intereses que los acosan, ignoran el sentimiento de la justicia y el
respeto del mérito. El verdadero justo resiste a la tentación de no serlo cuando en ello tiene
un beneficio, el mediocre cede siempre. Nunca, absolutamente, puede haber justicia en
preferir el lacayo al digno, el oblicuo al recto, el ignorante al estudioso, el intrigante al
gentilhombre, el medroso al valiente. Esa es la corruptela moral de las mediocracias,
anteponer el valimiento al mérito. No puede ser juez quien confunde el diamante con la
bazofia, cuando se acepta la responsabilidad de
gobernar, “equivocarse es una culpa” como sentencio Epicteto. En las mediocracias se
ignora que la dignidad nunca llega de hinojos a los estrados de los que mandan.
V. La aristocracia del mérito.
Las castas aristocráticas no son mejores, en ellas hay, también crisis de mediocridad y
tornase mediocracias, los demócratas persiguen la justicia para todo y se equivocan
buscándola en la igualdad, los aristócratas buscan el privilegio para los mejores y acaban
por reservarlo a los más ineptos. Aquellos borran el mérito en la nivelación, estos lo burlan
atribuyéndolo a una clase. Toda aristocracia pudo ser selectiva en su origen, suele serlo, es
respetable el que inicia con sus méritos una alcurnia o un abolengo. Es evidente la
desigualdad humana en cada tiempo y lugar, hay siempre hombres y sombras. Los hombres
que guían a las sombras son la aristocracia natural de su tiempo y su derecho es
indiscutible, es justo porque es natural. En cambio la sociedad como un botín reservado a
una casta, que usufructúa sus beneficios sin estar compuesta por los mejores hombres de su
tiempo. En la democracia del mérito corresponde tanta parte a la virtud y al carácter como a
la misma inteligencia, de otro modo incompleto y su esfuerzo ineficaz. Un régimen donde
el mérito individual fuese estimado por sobre todas las cosas, sería perfecto. Excluiría
cualquier influencia numérica u oligarquía. No habría intereses creados. Los hombres se
esforzarían por ser cada vez más desiguales entre sí, prefiriendo cualquier originalidad
creadora a la más tradicional de las rutinas. Sería posible la selección natural y los méritos
de cada uno aprovecharían a la sociedad entera. El privilegio se mediría por la eficacia de
las aptitudes y se perdería con ellas.
CAPÍTULO VIII - LOS FORJADORES DE IDEALES
I. El clima del genio.
La genialidad es una coincidencia. Surge como chispa luminosa en el punto donde se
encuentran las más excelentes aptitudes de un hombre y la necesidad social de aplicarlas al
desempeño de una misión trascendental. El hombre
extraordinario sólo asciende a la genialidad si encuentra clima propicio. Todo filósofo
necesita condiciones favorables de tiempo y de lugar para que su aptitud se convierta en
función y marque una época en la historia. El ambiente constituye el “clima” del genio y la
oportunidad marca su “hora”. Sin ellos, ningún cerebro excepcional puede elevarse a la
genialidad, pero el uno y la otra no basta para crearla. El genio es una fuerza que actúa en
función del medio.
II. Sarmiento.
Sus pensamientos fueron tajos de luz en la penumbra de la barbarie americana,
entreabriendo la visión de cosas futuras. Pensaba en tan alto estilo que parecía tener, como
Sócrates, algún demonio familiar que alucinara su inspiración, vivía obsesionado por el
afán de educar, tenía la clarividencia del ideal y había elegido sus medios: organizar
civilizando, elevar educando. Todas sus fuentes fueron escasas para saciar su sed de
aprender. Miro siempre hacia al porvenir, como si el pasado hubiera muerto a su espalda, el
ayer no existía, para él, frente al mañana. Vivió inventando doctrinas o forjando
instituciones, creando siempre, en continuo derroche de imaginación creadora.
III. Ameghino.
Revelo y creo. Diríase que el genio florece mejor en las regiones solitarias, acariciado por
las tormentas, que son su atmosfera propia. La obra de Ameghino tiene los caracteres de un
fenómeno natural. Su pupila supo ver en la noche, llego a ser maestro en la escuela. Cuando
Ameghino descubre una verdad parecía que en sus pupilas brillara una luz eterna, sin
saberlo y sin quererlo nadie crea cosas que valgan o duren. La imaginación no basta para
dar vida a la obra, la voluntad la engendra.
IV. La moral del genio
El genio es excelente por su moral, o no es genio. Pero su moralidad no puede medirse con
preceptos corrientes en los catecismos. La conducta del genio es inflexible respecto de sus
ideales. Si busca la verdad, todo lo sacrifica a ella. Si la belleza, nada lo desvía. Si el bien,
va recto y seguro, por sobre todas las tentaciones. Y si es un genio universal, poliédrico, lo
verdadero, lo bello y lo bueno se unifican en su ética ejemplar, que es un culto simultáneo
por todas las excelencias, por todas las idealidades. Los genios amplían su sensibilidad en
la proporción que elevan su inteligencia, pueden subordinar los pequeños sentimientos a los
grandes, los cercanos a los remotos, los concretos a los abstractos. Entonces los hombres de
miras estrechas los suponen apáticos y escépticos.
LAS VENAS ABIERTAS DE AMERICA LATINA DE EDUARDO
GALEANO.
Desde la conquista por los Españoles y Portugueses, nuestra América Latina ha sufrido un
sinnúmero de calamidades, empezando por el saqueo realizado por ésas culturas que dejaron a
nuestros pueblos sin la mayoría de las riquezas de sus suelos, arrasaron con la plata y el oro,
posteriormente con nuestros productos vegetales, como el caucho y por último, con nuestros
hidrocarburos y demás productos de extracción mineral como el hierro. Lastimosamente nosotros
fuimos invadidos por esas dos razas, que no traían otra intención diferente a la de robar y
enriquecerse, en cambio en Norteamérica, con la llegada de sus primeros habitantes del viejo
continente como los irlandeses e ingleses, éstos se preocuparon más de colonizar, que, de
conquistar, siendo enormemente diferente los dos conceptos, pues mientras el uno enseña y aporta
(colonizar), el otro destruye y somete (conquistar). América Latina en la actualidad sufre una vez
más de la opresión de un pueblo, esta vez, es el de los Estados Unidos, quienes ven en esta región
la posibilidad de ampliar sus dominios, para
obligarnos a comprar a muy altos precios sus productos y en retribución nos compran los
productos a muy bajos precios, siendo para ellos el mejor negocio de la historia, pues de esta
forma continuarán incrementando su poder sobre nosotros.
América Latina es hoy, uno de los continentes menos desarrollados en el mundo, al contrario
de Europa donde existen los países más desarrollados. España fue el país que más se extendió
durante los siglos XIV y XV, puesto que en esa época un italiano llamado Cristóbal Colon, con
el patrocinio de la corona española, se aventuró por las costas Atlánticas, y descubrió el nuevo
continente que actualmente llamamos América.
Durante ese tiempo el papa era español, el cual se llamó Alejandro VI, y convirtió a la reina
Isabel de España dueña y señora del nuevo mundo.
Cuando España llego a conquistar las tierras de América, expandió su lengua y
su religión católica obligando a los indígenas a trabajar y trayendo esclavos negros para explotar
las tierras abundantes de oro y plata, pero los demás países no se quedaron atrás y también
llegaron a América a conquistar nuevas tierras principalmente en América del Norte.
Cuando los conquistadores interrumpieron en América, el imperio de los incas era el mayor y
más expandido de sur América, pues recorría el Perú, Bolivia, Ecuador y gran parte
de Colombia, Argentina y Chile.
Unas de las minas más grandes de Latinoamérica fueron las de Potosí, Sucre, Zacatecas y
Ouro Preto.
España tuvo conflictos al conquistar México y Perú, puesto que allí había
gran población indígena, pero gracias a la tecnología que traían, pudo conquistarla.
Ahora Potosí es uno de los pueblos más pobres del mundo, los habitantes viven en chozas y
son muy pobres, y los mineros intentan sacar los pedacitos de estaño que los españoles botaron
como basura, en conclusión Potosí es la que más ha dado al mundo y la que menos tiene.
Gran parte de los indígenas que vivían en América antes de que llegaran los españoles se han
extinguido. En 1581, Felipe II había afirmado que un tercio de los indígenas de América habían
sido aniquilados y los que aun vivían eran muy pocos, y que las madres mataban a sus hijos
para salvarlos del tormento de las minas.
Antes de que los españoles llegaran en América Central había entre diez y trece millones de
habitantes. En 1601 Felipe III dicto reglas prohibiendo el trabajo forzoso en las minas y después
de que llegaron los conquistadores se empezaron a repartir tierras como indios, y los indios,
trabajaban tanto que ya resistían más de su propio peso, y se trataban a los indios como bestias
de carga.
Todo era así en Méjico, hasta que llego un indio llamado Túpac Amaru, el cual lucho contra los
conquistadores hasta que lo traicionaron y apresaron, y luego lo decapitaron, y mandaron sus
restos hacía distintas partes, ese indio era descendiente de un Cacique Inca.
En Bolivia, los Pongos comían las sobras de los perros y se hincaban a los blancos para
poderles hablar. En la actualidad, cuando los mineros bolivianos cumplen 35 años de edad sus
pulmones se retraen y no pueden trabajar más.
Los Incaicos ya sabían que era la "cocaína" antes que llegaran los conquistadores; pero, ellos
la utilizaban para rituales o para sanar y curar, mientras que los españoles la empezaron a tratar
como un negocio excelente.
Después de 200 años de la llegada de los españoles las selvas ocultaron las
riquezas minerales a los conquistadores, en este caso los portugueses. Finalmente terminaron
descubriendo los tesoros y esto ocurrió en minas Geraís, al este brasileño. En la búsqueda del
dorado hecha desde que Colón llegó, los aventureros llegaron hasta el este pensando que ese
era el camino correcto, guiados por los indios que afirmaban que las casas eran de oro, y en
efecto cuando los aventureros llegaron lo denominaron el "Potosí de Oro".
Brasil ha tenido varias ciudades como capital: Primero fue Salvador de Bahía, luego se trasladó
a Río de Janeiro y actualmente es Brasilia. La población de Brasil aumento 11 veces después
del descubrimiento de las minas Geraís, el motivo de su crecimiento fue su excelente tierra para
cultivar cañas de azúcar (el oro blanco).
Hacia 1970, Cuba, Barbados, Puerto Rico, Jamaica, Dominicana, las Islas de Sotavento,
Trinidad, Guadalupe, son prisioneras del monocultivo de azúcar. A finales del 2004, el cultivo
de la caña de azúcar en Cuba solo ocupa un 10% en las prioridades de su economía. El azúcar
del trópico Latinoamericano aporto un gran impulso a la acumulación del capital para
el desarrollo industrial de Inglaterra, Francia, Holanda y Estados Unidos.
Después de ser el principal gestor del perverso negocio del tráfico de esclavos, los ingleses se
opusieron al esclavismo. El azúcar brasileño recuperaba ventajas por sus bajos precios en la
mano de obra esclava. La represión del tráfico elevó los precios y aumento las ganancias.
En el llamado "Ciclo del Caucho" se estima que murieron cerca de medio millón de nordestinos.
Ya en 1850, se revestían de goma las ruedas de los vehículos.
La demanda mundial del caucho creció de manera considerable. En 1890, el caucho
proporcionaba a Brasil la décima parte de sus ingresos por exportaciones; 20 años después
subía al 40% y Brasil se convirtió en el principal exportador de la goma. En 1919, Brasil solo
abastecía el 8% del consumo mundial. Medio siglo después Brasil compra más de la mitad del
caucho que necesita.
Antes del petróleo, Venezuela se identificó con el cacao. Venezuela sobrevivió cien años dando
tumbos. Al igual que Bolivia, Brasil, Perú… Venezuela se limitaba solo a exportar materia
prima y no a participar del negocio. En Brasil hizo su aparición el Café con el mismo ímpetu del
caucho y la ciudad de Salvador de Bahía en Brasil resucito y se convirtió en la capital del cacao.
Los grandes consumidores del cacao (Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Holanda) estimulan
la competencia entre el cacao africano y el que produce Brasil y Ecuador para así poder comer
chocolate barato.
Hasta 1970, Latinoamérica producía la quinta parte de algodón para la industria textil del
planeta. La fibra de lana producía en Europa era demasiada cara. Los genios de las finanzas,
vieron en las fértiles tierras de América Latina, el mejor terreno para producir esta materia prima.
Esta materia prima se convirtió en algo tan importante como el oro, la plata, el caucho, etc. El
algodón Latinoamericano continúa vivo en el comercio mundial gracias a sus bajísimos costos.
A principios de la década de los 50 América Latina producía las cuatro quintas partes del Café
que se consumía en el planeta. Brasil es el mayor productor del mundo aunque el aroma de
este producto no es el mejor y sus bajos precios han abaratado el precio del Café en
el mercado mundial.
El Café Colombiano, a pesar de ser el que cuenta con los precios más altos del mercado también
es el de mayor consumo.
Tiene tanto prestigio en el mundo que muchos falsificadores empacan Café de origen africano
como si fuera de origen colombiano y lo venden como tal. En Estados Unidos el Café
proporciona trabajo a más de 600.000 personas.
En Colombia, el Café había logrado lo que no se había logrado en anteriores ciclos económicos
del país. Las fábricas textiles y otras industrias livianas habían nacido y no por casualidad en
los departamentos productores de Café.
Walter, luego de asolar la región con sus hombres se proclamó presidente en Guatemala,
Salvador, Nicaragua y Honduras. A su regreso fue recibido en Estados Unidos como héroe
nacional.
El "crac" de la bolsa en Nueva York básicamente afecto al café, algodón, y el banano. Apoyados
por Estados Unidos los dictadores se atrincheraron en el poder, así: Maximiliano Hernández
en el Salvador, Jorge Ubico en Guatemala, Tiburcio Castrias en Honduras y Anastasio Somoza
en Nicaragua, por un promedio de 20 años cada uno
La independencia de España no incidió en absolutamente nada a favor de los desposeídos. Las
riquezas de estas patrias solo cambiaron de mano. Bolívar alcanzo a visualizar lo que se
avecindaba y llamo por su nombre a los norteamericanos como "los más ambiciosos y los
peores enemigos de esta tierra".
En 1910, empezó el desquite Emiliano Zapata se alzó en armas en Méjico contra
la dictadura de Porfirio Díaz, sus soldados fueron campesinos sin tierra que revindicaron siete
siglos de trabajo continuo en su suelo. La lucha de Zapata duro cerca de 10 años, contra Díaz,
Madero, Huerta y contra Venustiano Carranza. En 1914, Zapata y Villa entraron en Ciudad de
Méjico como vencedores y en 1919, una traición termino con la vida de Zapata.
Los irlandeses, ingleses, escoceses, que llegaron a las colonias del norte y que la bautizaron
con el nombre de Nueva Inglaterra. No venían a conquistar, sino a colonizar, que son dos
conceptos diferentes. Las trece colonias del norte no corrieron la misma desgracia como paso
en Latinoamérica. En el norte de América no había oro, ni plata, ni civilizaciones indígenas
fuertes a exterminar.
El subsuelo de Norteamérica es pobre en minerales y necesita tomarlos como sea donde se
encuentren.
Se teme que, de aquí a quince años, Brasil quede sin Manganeso para su desarrollo.
Desde 1922, a raíz del descubrimiento del petróleo en el lago de Maracaibo los EE.UU. se
dedicaron a estudiar una clase dirigente dócil a los intereses norteamericanos.
A finales del siglo XIX, un labriego medio muerto de hambre, buscando plata en las altiplanicies
Bolivianas lo que encontró fue estaño. El valor de las muestras confirmo el valor del hallazgo.
Los Estados Unidos pagan más barato el hierro que reciben de Brasil o Venezuela que el Hierro
que extraen de su propio subsuelo. El subsuelo norteamericano se está quedando exhausto.
Las empresas petroleras nacieron en 1928, en un castillo al norte de Escocia. El precio del
petróleo baja y no deja de subir el precio del combustible. Colombia, Méjico, Venezuela… y
todos los países productores de Petróleo han sufrido el problema de las multinacionales de
petróleo.
Mucho antes de la guerra de Independencia el capitalismo ingles controlaba buena parte del
comercio en las colonias españolas en América.
La expansión de los mercados Latinoamericanos aceleraba la acumulación del capital en los
viveros de la industria británica.
A principios del siglo XIX, Buenos Aires era una aldea de 400 casas. Paraguay junto a Bolivia,
son los países más pobres de Suramérica, pero no siempre fue así. El dictador Rodríguez
Francia convirtió a Paraguay en una isla inmune al capital Europeo y cuando Rodríguez Francia
murió, Paraguay era el único país en toda Latinoamérica que no conocía el desempleo, la
insalubridad y el hambre. En la actualidad, Paraguay no produce nada y su principal fuente de
ingresos es el contrabando.
En 1865, los Estados Unidos iniciaron su carrera para convertirse en potencia mundial. Primero
el proteccionismo, luego el libre comercio, esa fue la técnica del naciente imperio.
Argentina, Brasil y Méjico son los tres polos del desarrollo Latinoamericano, la economía
Latinoamericana no es competitiva en el contexto mundial. A los Estados Unidos no le interesa
que los países Latinoamericanos se fusionen en una sola comunidad.
El FMI nació en Estados Unidos, tiene su sede en Estados Unidos y está al servicio de Estados
Unidos. El Banco Mundial (BM) y el FMI actúan conjuntamente, pues tienen metas comunes. El
BM y el FMI, mantienen ejerciendo presiones para que los países Latinoamericanos remodelen
constantemente su economía en función del pago de la deuda externa y por eso la deuda
externa sigue creciendo y los productos que vende América Latina cada vez valen menos, y
cada vez es más caro lo que se compra. Mediante el FMI, los Estados Unidos impone en
Latinoamérica la doctrina del libre comercio.
Estados Unidos desde 1803, ha comprado Louisiana a Francia, luego siguió Alaska a un precio
miserable a la derrotada nobleza rusa, la usurpación de Hawái, Puerto Rico y Filipinas.