VIOLENCIA MEDIATICA Y ENCUBIERTA
Violencia contra la mujer
La violencia contra las mujeres y las niñas se define como todo acto de violencia basado
en el género que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico,
sexual o mental para la mujer. La violencia contra las mujeres y niñas abarca, con
carácter no limitativo, la violencia física, sexual y psicológica que se produce en el seno
de la familia o de la comunidad, así como la perpetrada o tolerada por el Estado.
Hay diferentes tipos de violencia, entre estas tenemos:
Violencia Mediática
Violencia Encubierta
Definición de violencia mediática.-
La violencia mediática es aquella que esta relacionada Econ la violencia simbólica, la
cual a través de patrones estereotipados, mensajes, valores, iconos, etc, etc trasmite la
subordinación de la mujer en la sociedad y todo esto se puede transmitir a través de la
violencia mediática.
Por lo tanto se define a la Violencia Mediática “ A la producida por los medios masivos
de comunicación a través de publicaciones, difusión de mensajes e imágenes
estereotipadas que promueven la sumisión y/o explotación de mujeres, que la injurian,
difaman, discriminan, deshonran, humillan o que atentan contra su dignidad, su nombre
y su imagen.
Generalmente, las representaciones de las mujeres y los hombres en la información y el
entretenimiento no son equiparables. Se refuerzan estereotipos y roles de género. Se
sobre representa a las mujeres como cuidadoras y servidoras, en papeles secundarios,
dependientes y no pagados. Se insiste en la cosificación sexual de las mujeres para el
consumo masculino, es decir, se les niega a las mujeres la posibilidad ser representadas
como protagonistas, personas creativas, que desean, que son independientes y que
toman decisiones.
Ejemplos de violencia mediatica
Uno de los ejemplos más evidentes de la violencia mediática es cuando una
mujer es presentada por los medios de comunicación como un objeto sexual
para vender o promover un producto.
Un nuevo ejemplo de violencia mediática contra las mujeres
No es la primera vez que la empresa Coca-Cola acude al sexismo en sus publicidades.
La publicidad gráfica considerada sexista de Coca-Cola, "Sentí el sabor".
Publicado el 12 de febrero de 2016
La publicidad consiste en el eslogan "Sentí el sabor" y muestra las caderas de una mujer
(que lleva una Coca-Cola en la mano) vistas desde atrás, con un pantalón corto y
ajustado. Destaca que esa frase con esa imagen son "tan simples como agresivas" y que
simbolizan otro caso más de violencia mediática contra las mujeres.
Retrocediendo un poco por los años 50 y 60, el machismo estaba en su punto más alto,
aquí algunos anuncios de hace medio siglo y es que la edad dorada de la publicidad fue
también, la edad dorada del sexismo.
1. MR LEGGS
Es agradable tener una chica en casa. Este anuncio de 1960 que tampoco vería la
luz hoy en día denigra a la mujer que según el texto «aunque ella era una tigresa
cayó rendida a sus pies cuando vio los pantalones de Mr. Leggs que llevaba».
2. TAMPAX
«¿Estás segura de que todavía eres virgen?» Este anuncio machista comunica la idea de
que las mujeres son tan tontas que creen que con un Tampax podrían perder la
virginidad.
3. CHASE & SANBORN COFFEE
«Si tu marido te descubre alguna vez, no estás probando café más fresco…» Un claro
ejemplo de que la violencia física hacia las mujeres estaba normalizada e incluso bien
vista.
Que esos avisos nos espanten hoy es una muestra de cuánto hemos avanzado como
sociedad en tener una mirada diferente en la violencia contra las mujeres. Hasta hace
algunos años, pasaba desapercibida o escondida como algo que todos conocían pero
pocos se atrevían a mencionar o a denunciar en público.
¿los efectos de los medios de comunicación influyen directamente sobre los
comportamientos de los individuos? ¿Quiénes son los más afectados por las
violencias que transmiten los medios de comunicación?
Por una parte, están los textos cuya preocupación básica es reflexionar, bien sea sobre
los efectos negativos que produce la violencia mediática en las conductas agresivas de
las personas, o bien sobre la influencia cognitiva que la violencia escenificada en los
medios produce en las concepciones de mundo asociadas al miedo y la victimización.
Por otra parte, están los textos cuyo interés consiste en indagar las percepciones que
algunos sectores de la audiencia, como los jóvenes, tienen sobre la violencia que les
llega de los medios, en especial de la televisión.
Preocupados por el aumento de los contenidos de violencia en los medios de
comunicación y por el incremento de la violencia en algunas ciudades de América
Latina, algunos textos que aquí se exponen intentan encontrar las relaciones causales
entre ambas situaciones.
Casas (1998), por ejemplo, pregunta si la representación mediática del crimen y el delito
está «educando» a los receptores en conductas criminales y suscitando más violencia de
la que actualmente existe en la sociedad.
Hernández (1998), por su parte, sostiene la hipótesis de que la publicidad televisiva
articula un imaginario basado en el consumo de mercancías, nunca satisfecho, que es la
causa de la frustración de amplias mayorías nacionales que encuentran refugio en la
violencia social.
Algo similar plantea Rebollo (1998) en su reflexión sobre los contenidos de violencia de
la programación televisiva en Uruguay. Luego de hacer un recorrido por varias teorías
de los efectos, este autor señala que la violencia que transmite la televisión está
originando un tipo de espectadores que, además de ser incapaces de distinguir entre la
realidad y la ficción, se están socializando en diversas conductas delictivas aprendidas
de la televisión.
De otro lado, Perencin y Jacob (2000), al repetir algunos resultados de investigaciones
internacionales sobre los efectos de los medios, afirman que las personas que ven más
violencia en la televisión son precisamente las que muestran una mayor tendencia a la
agresividad, la insensibilización y el miedo.
Para García (2004), ninguna investigación demuestra que los medios de comunicación
provocan violencia, pero sí que desempeñan un papel instrumental clave en la
reproducción de los valores que propician la injusticia social y la inseguridad. Para este
autor, los medios podrían favorecer culturas de confianza que sustituyan las del miedo
del siglo XXI, proponiendo romper con lazos de reproducción histórica de estos
comportamientos a través de un uso más estructurado de los procesos comunicativos.
Algunos medios de comunicación aún hablan de un “crimen pasional”, justificando la
actitud del agresor, e incluso minimizando su responsabilidad. También de “la mujer
golpeada”, desapareciendo del contexto al agresor, como si de repente toda la
responsabilidad se volcara sobre la víctima, quien presuntamente pudo “incitar los
hechos” –”algo debió haber hecho, se expuso a caminar sola por ese lugar, no debió
haberse vestido de esa manera, lo provocó, se lo buscó, no hizo nada para impedirlo o
defenderse”.
CONSECUENCIAS DE LA VIOLENCIA EN LOS MEDIOS:
AMERICA LATINA
Exposición efectos y percepciones.
Méxic
o
Colombi
a
Per
ú Brasi
l
Bolivi
a
Urugua
y
* Efectos negativos de la violencia mediática en las conductas agresivas de
las personas.
* Influencia cognitiva que la violencia escenificada en los medios
produce en las concepciones del mundo.
* Análisis de percepciones sobre violencia que les llega a través de los
medios
* Todas las categorías.
¿Cómo prevenir la violencia mediática?
Evitar detalles precisos, escabrosos y reiterados sobre el modo en que se ejerció
la violencia. Esto tiene la finalidad de reducir la morbosidad mediática. Tener especial
cuidado con las fotos e imágenes que acompañan las notas. Respetar a las víctimas y a
sus familias, alejándose del sensacionalismo.
Los medios de comunicación son el puente entre el suceso y su comprensión por parte
de la sociedad. Pero su rol va más allá, pues además de ser creadores de opinión, pueden
moldear percepciones, actitudes, normas sociales sobre un tema e incluso incidir en los
comportamientos.
Por lo anterior, y en conmemoración del día internacional para la eliminación de la
violencia contra las mujeres, el BID realizó el panel de discusión “Qué pueden hacer los
medios para prevenir la violencia contra las mujeres?” el pasado 16 de noviembre con
cuatro reconocidos periodistas de la región. Participaron Jineth Bedoya, Subeditora
de El Tiempo de Colombia y promotora de la campaña “No es hora de Callar”; Juliana
de Faria, Fundadora de la ONG Think Olga de Brasil y creadora de la campaña “Chega
de Fiu Fiu” (basta de fiu fiu) para combatir el acoso sexual en los espacios públicos;
Mercedes Gallego, corresponsal de El Correo de España en Estados Unidos y Steven
Dudley, Co-director del portal Insight Crime, enfocado en México, Centroamérica y el
Caribe.
Estas son algunas de las recomendaciones a los periodistas, que surgieron de la
discusión:
Hacer un balance entre el afán de la primicia o el impacto noticioso y el
cubrimiento profundo de los hechos y su impacto sobre la víctima.
Evitar mostrar los hechos de violencia contra las mujeres como casos aislados o
excepcionales pues esto limita su entendimiento: es más común y más frecuente
de lo que se cree y está asociada a las estructuras patriarcales tradicionales.
Evitar el ¨sexismo estructural¨ a la hora de cubrir las noticias y el ir con una
historia prefabricada en la cabeza.
Presentar los hechos de manera equilibrada y no desaparecer de la noticia al
agresor.
Evitar titulares o enfoques que disculpen al agresor o que culpabilicen a la
víctima.
Usar los comunicados de prensa de la Policía u otras instituciones de seguridad y
justicia como base, pero no hacer ¨copy-paste¨. Analizar, contextualizar y usar
estadísticas para presentar los datos en perspectiva.
Es cierto que algunos medios siguen privilegiando los casos de violencia física y sexual,
omitiendo otros tipos de violencia menos visible pero no menos frecuente, como la
psicológica o económica. Esto muestra sólo la punta del iceberg y esconde, e incluso
refuerza, las normas y actitudes sociales que justifican la violencia contra las mujeres.
Sin embargo, el seguimiento periodístico serio, por ejemplo, a los terribles feminicidios
de Rosa Elvira Cely en Colombia (2012) y Analí Huaycho Hannover en Bolivia (2013),
puso el foco de atención sobre el tema, generó presión sobre las autoridades para evitar
la impunidad y contribuyó al logro de avances en las legislaciones de ambos países para
tipificar el feminicidio y otros crímenes contra las mujeres.
Es evidente que las noticias sobre la violencia contra las mujeres ocupan cada vez un
espacio más prominente en los diarios, noticieros y programas de investigación. Su
presencia invita a la sociedad a cuestionarse y ser crítica con su ocurrencia tanto en el
ámbito privado como en el espacio público. Los medios deben seguir trabajando para
informar de manera adecuada y contribuir así no sólo a la reducción sino también a la
prevención de la violencia contra las mujeres.
Definición de Violencia Encubierta
La violencia de género que sufren las mujeres va más allá de la violencia explícita y
física que se contabiliza en las estadísticas. La mayor parte de la investigación científica
se ha centrado en analizar la violencia física y psicológica hacia las mujeres en
diferentes ámbitos Sin embargo, existen estudios que remarcan la importancia de otras
formas de violencia encubiertas que pueden conllevar consecuencias negativas
importantes para quien las padece. Se trata de formas de violencias sociales y
estructurales. En este sentido, las mujeres están sometidas a un tipo de violencia social
que tiene que ver con los mandatos de género que la sociedad promueve.
Estas consecuencias negativas en la mujer se pueden llegar a considerar como una
forma de violencia “encubierta” ya que conlleva cierta forma de victimización en las
mujeres.
De hecho, el modelo piramidal de Bosch-Fiol y Ferrer-Pérez (2013) tiene en cuenta la
socialización como parte de la explicación de las formas de violencia hacia las mujeres,
tanto de las formas de violencia explícitas como de aquellas más sutiles o encubiertas.
En este marco presentamos el constructo “Violencia Social Encubierta hacia las
Mujeres”, que se entiende como consecuencia de asumir determinados mandatos de
género en base al proceso de socialización diferencial. En el marco de las formas de
violencia sutiles o encubiertas, en las que el aspecto fundamental no es la intención sino
las consecuencias que la situación supone para quien la sufre, se define la Violencia
Social Encubierta hacia las Mujeres como la victimización que están sufriendo las
mujeres en base a la socialización diferencial que les lleva a asumir como algo
normalizado el papel que les asigna la sociedad en relación con tareas de cuidado,
deberes maternales, estéticos, etc.
Violencia encubierta en parejas jóvenes
Las agresiones psicológicas tienen una presencia importante en la violencia de
género, uno de los mayores problemas a los que se enfrenta la sociedad actual. Pero las
conductas asociadas a la agresión psicológica son diversas y muchas de ellas resultan
difíciles de detectar, pues están incorporadas a las dinámicas cotidianas de expresión de
los propios conflictos de pareja. El presente trabajo se plantea como objetivo conocer en
qué medida las conductas de violencia encubierta están presentes en las relaciones de
pareja de los jóvenes y cuáles son sus características, especialmente en relación al sexo.
Al instrumento resultante se le ha denominado Escala de Violencia Encubierta (EVE),
para evitar solapamientos, y se ha aplicado a 1889 estudiantes universitarios españoles
de ambos sexos, junto con otras escalas que han permitido analizar la interacción de la
violencia encubierta con las agresiones físicas, la posición dominante en la pareja y la
identidad de género. Al tratarse de conductas que afectan a la aceptación social, también
se ha estimado el efecto de la deseabilidad social. .Entre los resultados, cabe destacar
que se han obtenido evidencias sobre el hecho de que las conductas de violencia
encubierta están muy presentes en las relaciones de pareja de los jóvenes de ambos
sexos, tanto en los roles de perpetración como de victimización, reproduciendo las
características de simetría y bi direccionalidad que los estudios de Murray G. Strauss
han observado en las agresiones físicas, con las que están directamente relacionadas.
También se ha medido el efecto de la posición dominante en la pareja y, con menor
intensidad, de la identificación con rasgos masculinos, sobre la perpetración y
victimización de violencia encubierta y de violencia explícita (verbal, física leve y física
grave). Entre las conclusiones, cabe destacar que la escala EVE permite delimitar,
dentro del amplio abanico de agresiones psicológicas, aquellas que son más difíciles de
detectar, bajo un constructo multifactorial, pero con un número reducido de variables
que facilita su aplicación. Los resultados de la EVE muestran que las conductas
declaradas sobre este tipo de violencia se encuentran por encima de su aceptación en las
relaciones de pareja. Puesto que la medición del cambio de actitudes no resulta
suficiente para poder determinar la reducción de la violencia en las parejas, es necesario
que las evaluaciones de resultados de los programas preventivos incluyan medidas
directas de cambios conductuales.