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Modulo 2

El documento aborda la práctica de la usucapión en el Código Civil y Comercial, destacando disposiciones procesales sobre la prescripción, facultades judiciales y efectos de la nueva ley en juicios en trámite. Se analizan casos jurisprudenciales relevantes y se explican los principios de aplicación inmediata e irretroactividad de la ley. Además, se discuten las vías procesales para hacer valer la prescripción y la oportunidad procesal para su oposición.
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El documento aborda la práctica de la usucapión en el Código Civil y Comercial, destacando disposiciones procesales sobre la prescripción, facultades judiciales y efectos de la nueva ley en juicios en trámite. Se analizan casos jurisprudenciales relevantes y se explican los principios de aplicación inmediata e irretroactividad de la ley. Además, se discuten las vías procesales para hacer valer la prescripción y la oportunidad procesal para su oposición.
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CURSO PRÁCTICA DE LA USUCAPIÓN EN EL CÓDIGO CIVIL Y

COMERCIAL.

MODULO II
TEMARIO:
DISPOSICIONES PROCESALES
RELATIVAS A LA PRESCRIPCIÓN
Vías procesales para hacer valer la prescripción
Facultades judiciales para declarar la prescripción
Oportunidad procesal para hacer valer la prescripción
Jurisprudencia relacionada
EFECTOS DEL CÓDIGO CIVIL Y COMERCIAL EN LOS JUICIOS EN TRÁMITE DE
USUCAPIÓN
Introducción
Efectos de la ley con relación al tiempo
a) Efecto inmediato
Jurisprudencia relacionada
b) Principio de irretroactividad
Jurisprudencia relacionada
c) Límite a la retroactividad de la ley
d) Aplicación de la nueva ley a los contratos en curso de ejecución
Jurisprudencia relacionada
Aplicación a los juicios en trámite
Jurisprudencia aplicable
Plenario. Aplicación temporal del nuevo Código Civil y Comercial de la Nación.
Acuerdo Plenario, Cámara Apelaciones de la Circunscripción Judicial, Trelew,
Provincia del Chubut
a) Introducción
b) Texto completo del Acuerdo Plenario N° 194.
Caso: Acuerdo. Prescripción liberatoria veinteañal
Demanda de desalojo. “R. B. 0. y otro/a c/ S. U. de T. del N. A. s/ Prescripción
Adquisitiva de Dominio” y “S. U. de T. del N. Argentino c/ S. C. s/Desalojo”
a) Antecedentes del caso
b) Análisis del caso
c) Texto del fallo
Caso: Usucapión. La justicia resolvió adecuar la sentencia de grado al nuevo
código civil. “M.M.I. c/ M. C. de C. s/Prescripción adquisitiva”
a) Análisis del caso
b) Texto del fallo
Caso: Devolución de las causas de prescripción adquisitiva (usucapión) que se
encuentran en trámite en dicha instancia a los respectivos juzgados de origen
a fin que los jueces de grado decreten la medida cautelar de anotación de litis.
“G. C. A. c/ Sucesores de Atilio R. D. y otro s/ Prese. Adquis. bicenal del
dominio de inmueble”
a) Análisis del caso
b) Texto del fallo

DISPOSICIONES PROCESALES RELATIVAS A LA PRESCRIPCIÓN

VÍAS PROCESALES PARA HACER VALER LA PRESCRIPCIÓN


Según Claudio Kiper el Código de Vélez, al dar un concepto sobre prescripción
liberatoria, en el art. 3949 expresa que la “prescripción liberatoria es una
excepción para repeler una acción....”. Recepta el modo en que la prescripción
normalmente se hará valer por el deudor, a través de una defensa procesal
(excepción). Sin embargo, la doctrina ya ha admitido la posibilidad de
promover una acción declarativa de certeza tendiente a que se declare que
una deuda se encuentra pres- cripta, existiendo numerosos antecedentes
jurisprudenciales sobre este modo de proceder. El Código de Procedimientos
Civiles y Comerciales de la Nación, al determinar las reglas de competencia,
fija las propias a la “acción declarativa de prescripción” (art. 5o, inc. 1).

El Código Civil y Comercial en su art. 2551 dispone que la prescripción pueda


ser articulada por vía de acción o de excepción. Se recepta la tendencia
doctrinaria —autoral y judicial— que propugna esta solución en materia de
prescripción liberatoria (mediante una acción declarativa) y es una solución
obvia en materia de prescripción adquisitiva, pues el poseedor usualmente
hará valer la adquisición de la propiedad por prescripción a través de una
acción de usucapión.

FACULTADES JUDICIALES PARA DECLARAR LA PRESCRIPCIÓN


El art. 3964 del Código Civil anterior disponía que “el juez no puede suplir de
oficio la prescripción”. Enseñó Vélez, en la nota al artículo, que siguió la
solución del Código Francés pese a la posición de Troplong, y que la disposición
se funda en que el juez no puede conocer las vicisitudes que puedan haber
afectado al plazo de prescripción y, además, el deudor puede no querer oponer
la prescripción.

El Código Civil y Comercial en su art. 2552 dispone el mismo principio de


imposibilidad de declaración de oficio de la prescripción por parte de los
jueces. La prescripción sólo puede introducirse en el proceso a pedido de
parte, sea el deudor, sea un tercero interesado.

Art. 2552, CCyC: Facultades judiciales. El juez no puede declarar de


oficio la prescripción.

OPORTUNIDAD PROCESAL PARA HACER VALER LA PRESCRIPCIÓN


El Código Civil y Comercial en su art. 2553 aclara las dudas que plantea el
Código de Vélez, de manera acertada y acorde con la mejor doctrina. Así,
determina y aclara que la prescripción debe oponerse “dentro del plazo para
contestar la demanda en los procesos de conocimiento, y para oponer
excepciones en los procesos de ejecución”. La aclaración es válida en razón de
los distintos pasos procesales de cada tipo de juicio.
De acuerdo a la solución del nuevo código, ya el deudor deberá oponer la
excepción al contestar la demanda, en juicios ordinarios y al oponer
excepciones, en juicios ejecutivos, sin posibilidad de aplicar normas procesales
que dispongan una solución distinta.

Art. 2553, CCyC: Oportunidad procesal para oponerla. La prescripción


debe oponerse dentro del plazo para contestar la demanda en los
procesos de conocimiento, y para oponer excepciones en los procesos
de ejecución. Los terceros interesados que comparecen al juicio
vencidos los términos aplicables a las partes, deben hacerlo en su
primera presentación.

- JURISPRUDENCIA RELACIONADA

Prescripción adquisitiva. Demanda iniciada por el consorcio de


copropietarios. Unidad funcional cedida en forma verbal por la
empresa constructora
Si de las actas y liquidaciones obrantes en la causa se desprende que el
consorcio de copropietarios gozaba de una unidad funcional desde el año 1977
destinado a vivienda del encargado la cual fue cedida en forma verbal por un
miembro del directorio de la empresa constructora y que conforme las
mencionadas actas se facultó al consorcio a realizar las gestiones tendientes a
la escrituración del referido inmueble, la posesión material se revela con ánimo
de dominio en el hecho de haber dado en alquiler la cosa sin contradicción de
la propietaria registrar que más allá de que en la hipótesis del comodato,
conforme al texto del art. 2265 del CCivil, el consorcio habría obrado en
violación de la prohibición de apropiarse de los frutos de la cosa prestada con
inexplicable tolerancia del comodante, pone en evidencia la intención de
comportarse en ejercicio del derecho de propiedad, lo que puede inferirse del
texto del art. 2352 del CCivil habida cuenta de que el inquilino de la unidad
funcional ha sido un simple tenedor y representante de la posesión del
propietario que, en la inteligencia de la norma no es titular dominial sino
quien, al dar en locación, se comporta como tal. Tal posesión reviste la índole
de “animus domini” para cuya configuración no constituye obstáculo la
circunstancia de saber que el inmueble no es propiedad del usucapiente.
Una cosa es conocer y otra reconocer en otro la propiedad, es decir, admitir en
otro sujeto el derecho que al poseedor le es ajeno, en los términos de los arts.
2351 y 2352 del CCivil. Es que lejos de poner de manifiesto el reconocimiento
en otro de la posesión rem sibi habendi, los reclamos de escrituración o cesión
demuestran el interés de legalizar una posesión con aquellas características.
De ahí que, acreditado el corpus el animus se presume. La constructora dio la
cosa y el consorcio la recibió con ánimo de poseerla para sí, de lo que se sigue
que medió ab initio el primer recaudo de la usucapión, que es la posesión y no
la mera tenencia, y con la cualidad de ser la animus domini, además la
posesión es incuestionablemente pública.
(Sumario N° 16360 de la Base de Datos de la Secretaría de Jurisprudencia de
la Cámara Civil - Boletín N° 7/2005).
(CNCiv., Sala E, 26/5/2003, “Compañía General Inmobiliaria SA c/Consorcio de
Propietarios Av. Santa Fe 1954/74 y otro s/Desalojo y Consorcio de
Propietarios Av. Santa Fe 1954/74 c/ Compartía General Inmobiliaria SA
Administración s/ Prescripción adquisitiva”).

Rex. Sentencia recurrible. Usucapión


En el caso, la demandada impugna, en un proceso de usucapión, la decisión de
la Cámara denegatoria de la intimación solicitada por los actores, dirigida al
municipio accionado para lograr el visado del plano, estableciendo que la
imposibilidad de su obtención no obsta a la prosecución de la causa, resolución
que no reviste carácter definitivo en los términos del art. 278 del Cód. Proc.
Civil y Comercial.
(SCBA, 2/3/2005, 'Abella Nazar, Carlos y otra c/ Municipalidad de Tigre s/
Usucapión. Rec. de queja”).
EFECTOS DEL CÓDIGO CIVIL COMERCIAL EN LOS JUICIOS EN TRÁMITE
DE USUCAPIÓN
El Código Civil y Comercial de la Nación empezó a regir a partir del 1 o de
agosto del año 2015 en el territorio de nuestro país y allí comenzó un primer
inconveniente referido a la aplicación de la nueva legislación en el tiempo y la
utilización de leyes sucesivas sobre una misma materia, lo que plantea el
problema de resolver adecuadamente su conexión temporal, siendo el Derecho
Transitorio el que se encarga de estudiar tal aspecto.

EFECTOS DE LA LEY CON RELACIÓN AL TIEMPO

Efecto inmediato
El art. 7o del Código Civil y Comercial en su primer párrafo, -al igual que el art.
3o del Código de Vélez-, sienta el principio de la aplicación inmediata de las
leyes desde su entrada en vigencia, o como dijera Borda, con la máxima
extensión, y no sólo a las consecuencias de las relaciones y situaciones
jurídicas futuras derivadas de las relaciones y hechos jurídicos nacidos bajo el
amparo de la nueva ley, sino también de aquellos nacidos bajo el amparo de la
ley anterior y se encuentren en plena vigencia al dictarse la nueva ley.
En este aspecto la norma aclara que la nueva ley se aplica a las
“consecuencias” de las relaciones y situaciones jurídicas nacidas bajo la
vigencia de la ley anterior, y no a las relaciones o situaciones, sino a sus
efectos, y desde su entrada en vigencia, como bien expresa el codificador en
los fundamentos de elevación del anteproyecto.

Siguiendo a Llambías, podemos distinguir, a los fines de lo expuesto en el


párrafo anterior, entre relación jurídica, situación jurídica y consecuencias. Por
relación jurídica se entiende la vinculación entre personas, autorizada por el
derecho, que les impone un cierto comportamiento de carácter peculiar y
particular, esencialmente variable. La situación jurídica es un modo
permanente y objetivo de estar alguien con respecto a otro que habilita a
aquél o titular para el ejercicio indefinido de poderes o prerrogativas mientras
tal situación subsista. Y las consecuencias de tal relación o situación jurídica,
son las directivas de hecho que reconocen su causa eficiente en aquellos
antecedentes.

Por ello podemos afirmar que en función de lo normado por el art. 7o, las leyes
se aplican: a) a las relaciones y situaciones jurídicas nacidas bajo la vigencia
de la nueva ley, y sus consecuencias; b) a las consecuencias futuras
(consecuencias posteriores a la entrada en vigencia de la ley) de las relaciones
y situaciones jurídicas ya existentes al momento de entrada en vigencia de la
nueva ley (relaciones y situaciones que se encuentren vigentes); c) por
principio se excluye de la aplicación de la nueva ley a aquellas situaciones a los
hechos pasados y agotados bajo la vigencia de la ley anterior (noción de
consumo jurídico).

- JURISPRUDENCIA RELACIONADA

Aplicación inmediata de la ley


Cuando se dicta una norma jurídica, nace la obligación de los órganos
correspondientes de aplicarla a los supuestos de hecho por ella abarcados,
siempre que las descripciones de tales supuestos sean lo suficientemente
concretas que posibiliten su aplicación inmediata, sin necesidad imprescindible
del dictado de otras normas de igual o inferior jerarquía. (C.S.J.N., Fallos:
325:2875).

No existe una afectación de derechos adquiridos cuando la aplicación de la


nueva norma sólo comprende los efectos en curso de una relación jurídica, aun
cuando haya nacido bajo el imperio de la ley antigua. La disposición derogada
sólo rige respecto de los hechos o actos ocurridos durante ese tiempo y hasta
la fecha en que entra en vigor la nueva ley, lo que lleva a desestimar el
planteo de inconstitucionalidad o inaplicabilidad de las disposiciones de
emergencia basado en que mediaría una suerte de retroactividad respecto a
prestaciones ya cumplidas o a situaciones que han surtido plenos efectos, pues
las comprendidas aquí son las que están en curso de ejecución y quedaron
pendientes de pago, en plena crisis económica. (C.S.J.N., Fallos: 330:3593. En
similar sentido: 327:1205; 318:567; 319:1915).

Cuando un país ratifica un tratado internacional se obliga internacionalmente a


que sus órganos lo apliquen a los supuestos que el tratado contemple, máxime
si éstos están descriptos con una concreción tal que permita su aplicación
inmediata, por lo cual, la prescindencia de las normas internacionales por los
órganos internos pertinentes puede generar responsabilidad internacional.
(C.S.J.N., Fallos: 331:2663. En similar sentido: 328:2056; 327:388;
326:3882; 326:3268; 326:2805; 324:3143).

Principio de irretroactividad
Sobre la eficacia temporal de las leyes el art. 7° del CCiv. Com, sienta el
principio de irretroactividad, por el cual las leyes, como regla, disponen para el
futuro y desde su entrada en vigencia, aun cuando se trate de leyes de orden
público. Sin embargo las leyes pueden tener efectos hacia el pasado,
modificando hechos o actos, o efectos de ellos, producidos con anterioridad a
su sanción.
El principio de la irretroactividad de la ley, como regla de aplicación en el
tiempo de la misma, implica que las leyes rigen para el futuro, a partir de su
entrada en vigencia, y encuentra como primer fundamento el de la seguridad
jurídica, y como dijera Llambías, protegiendo la pacífica subsistencia de la
sociedad humana, ya que lo contrario importaría la inseguridad en torno a que
los actos realizados bajo el imperio de una ley determinada pudieren quedar
aniquilados por una ley posterior, lo que afectaría la seguridad individual.
Borda señala que si por un lado la retroactividad de la ley afecta la seguridad
individual, por otro es evidente que la sociedad está interesada en que la
nueva ley tenga el mayor ámbito de aplicación posible, porque siendo la
última, debe presumírsela más justa que la anterior.

En suma, la irretroactividad de la ley, que como principio sienta la norma,


implica que las leyes rigen para el futuro, y no alcanzan los hechos pasados
que han agotado la virtualidad que les es propia con anterioridad a la entrada
en vigencia de la nueva ley.

Respecto del principio de irretroactividad, la norma aclara expresamente que el


mismo se aplica tanto se trate la nueva ley de una de orden público o no,
razón por la cual el carácter de ley de orden público no importa que la misma
sea retroactiva.

No obstante, el principio de irretroactividad de la ley, como regla de aplicación


temporal de la ley, el legislador puede disponer lo contrario, es decir,
determinar que una ley tenga efectos retroactivos, alcanzando a las
situaciones jurídicas del pasado, lo que debe ser dispuesto por el legislador en
forma expresa.

La ley será retroactiva cuando pretenda su aplicación a la constitución o


extinción de una situación jurídica constituida o extinguida bajo el amparo de
la ley anterior, o a los efectos de una situación jurídica que se ha producido
también bajo la vigencia de la ley sustituida.

Si bien en la teoría puede resultar claro, en la práctica la distinción entre los


efectos retroactivos de la ley y la aplicación inmediata de la misma, el asunto
puede no ser tan diáfano.

En este aspecto explica Borda que hay efectos inmediatos y no retroactivos


cuando la ley anula o modifica, acrece o disminuye los efectos en curso de las
relaciones o situaciones jurídicas, es decir, los que se producen después de su
entrada en vigencia, pero que resultan de las relaciones jurídicas nacidas bajo
el imperio de la ley anterior; y cuando vuelve sin retroactividad, es decir,
respetando los elementos anteriores que tienen un valor jurídico propio, sobre
la constitución o extinción en curso de una relación jurídica, citando como
ejemplo la modificación del plazo de una prescripción aún no cumplida.

- JURISPRUDENCIA RELACIONADA

Principio de irretroactividad. Retroactividad: Límites


El principio de no retroactividad de las leyes establecido por el art. 3o del
Código Civil no tiene jerarquía constitucional. (C.S.J.N., Fallos: 321:1757. En
similar sentido: 320:1796).

Si bien el principio de no retroactividad de las leyes establecido en el art. 3 del


Código Civil no tiene jerarquía constitucional y por tanto no obliga al legislador,
la facultad de legislar sobre hechos pasados no es ilimitada ya que la ley nueva
no puede modificar derechos incorporados al patrimonio al amparo de una
legislación anterior, sin menoscabar el derecho de propiedad consagrado por el
art. 17 de la Constitución Nacional. (C.S.J.N., Fallos: 321:45. En similar
sentido: 320:2157; 320:1542; 320:378).

Ni el legislador ni el juez podrían, en virtud de una ley nueva o de su


interpretación, arrebatar o alterar un derecho patrimonial adquirido al amparo
de la legislación anterior, pues en este caso el principio de no retroactividad
deja de ser una norma infraconstitucional para confundirse con la garantía de
la inviolabilidad de la propiedad reconocida por la Ley Suprema. (C.S.J.N.,
Fallos: 330:1026. En igual sentido: 317:218; 319:1915; 320:141; 320:1542;
320:2157; 320:2599; 320:31; 320:378; 321:2933; 321:330; 321:958;
322:118; 324:1177; 324:4404; 325:28; 328:1381).

Las leyes -sin efectuar distingo alguno entre las de facto y las de jure- pueden
tener efecto retroactivo, bajo la condición inexcusable de que la retroactividad
de la disposición no afecte derechos adquiridos, pues estos son, por su
naturaleza, inalterables, y no pueden ser suprimidos por ley posterior sin
producir menoscabo al derecho de propiedad reconocido en el art. 17 de la
Const. Nac. (C.S.J.N., Fallos: 319:3378).

Aunque la ley establezca que es aclaratoria de otra, ello no es suficiente para


que el órgano jurisdiccional así lo entienda. Puesto que la ley 18.428 no es
aclaratoria de la 18.134, sino modificatoria, no es admisible la aplicación
retroactiva dispuesta por la primera frente a lo prescripto por el art. 3o del
Cód, Civil, que obsta a tal retroactividad cuando ella puede afectar derechos
protegidos por garantías constitucionales. (C.S.J.N., Fallos: 278:104).
Límite a la retroactividad de la ley
El art. 7o del CCyC expresamente consagra un límite a los efectos retroactivos
de las leyes, que es el de no afectar derechos amparados por garantías
constitucionales, recogiendo el concepto amplio del Código de Vélez (art. 3o
reformado por la ley 17.711).

Por ello los derechos amparados por la Constitución Nacional no pueden ser
afectados por la nueva ley, tanto se trate de leyes retroactivas como de
aquellas que no lo son, lo que implica que los efectos de la ley no pueden
modificar dichas garantías desnaturalizándolas.

Una parte de la doctrina -entre ellos Allende-, abonada por fallos de la Corte
Federal, se inclinaba por la noción de “derechos adquiridos” como límite de la
retroactividad de la ley, entendiendo que la noción de garantías amparadas por
la Constitución y la noción de derechos adquiridos son equivalentes.

No obstante Borda, ha entendido que la solución del problema de la seguridad


individual no está en la protección constitucional de los derechos adquiridos, lo
que resulta jurídicamente imposible, sino en el amparo de los derechos que se
estiman fundamentales para el individuo y la sociedad, explicando que la
Constitución no sólo formula la clasificación de derechos adquiridos o en
expectativa, sino que los toma en su esencia.

Respecto a la ley penal, cabe aquí hacer la distinción de que la limitación a la


retroactividad encuentra su fundamento en lo preceptuado por el art. 18 de la
Constitución nacional, en cuanto expresa que nadie puede ser penado sin
juicio previo fundado en “ley anterior” al hecho del proceso, siendo ésta una
limitación absoluta a la retroactividad de la ley penal.

Aplicación de la nueva ley a los contratos en curso de ejecución


El art. 7o del Código Civil y Comercial en su parte última sienta la regla de que
las nuevas leyes supletorias no son aplicables a los contratos en curso de
ejecución, con excepción de las normas más favorables al consumidor en las
relaciones de consumo (sobre este último aspecto volveremos en el parágrafo
siguiente).

Por lo tanto a los contratos en curso de ejecución le serán aplicables las


nuevas leyes, pero sólo aquellas normas de carácter imperativo, no así las de
carácter supletorio.

Según la opinión de Borda, la legislación supletoria, contemporánea a la


formación del contrato, integra el contenido del acuerdo, entendiendo que el
no apartamiento de los contratantes de la legislación no imperativa importa
atenerse a ella, tal cual como si la hubiesen reiterado entre las previsiones del
contrato, y allí radica el fundamento de que la ley derogada, de carácter
supletorio, deba seguir rigiendo con respecto a los contratantes, por haberlas
incorporado estos tácitamente al contrato, entendiendo parte de la doctrina
que de esa manera se respetaba la voluntad de las partes.

No obstante la consagración de la regla en el art. 3o del Código de Vélez


(según ley 17.711), dicha postura hubo de sufrir atendibles embates por parte
de la doctrina nacional, bajo los argumentos de que la no aplicación de la ley
nueva respecto de las normas supletorias, y por ende la subsistencia sobre ese
aspecto de los contratos de la ley derogada, no es apropiada por fundarse en
una presunción sobre la voluntad de las partes del contrato que no se verifica
en la práctica, llegándose a decir que resulta “adivinatoria” de la intención de
las partes (intención no expresada); la generación de una dualidad de
regímenes jurídicos aplicables; en fundarse en un exagerado respeto a la
voluntad individual con sustento en que en general las partes no conocen el
derecho supletorio que rige los aspectos no explicitados en el contrato, por lo
que mal podrían haberlo omitido deliberadamente, esto es, con la intención de
que sea aplicable y omitir su expresa constancia en el contrato con fines de no
celebrar un acto jurídico con cláusulas sobreabundantes; y en la inseguridad
jurídica que engendra la aplicación de normas de carácter supletorio que han
sido derogadas (lo que se denomina efecto diferido de la ley).

El artículo representa una innovación respecto de su antecesor (art. 3o del


Código de Vélez) en materia de la aplicación de las nuevas leyes a las
relaciones de consumo, en cuanto a que por principio la ley nueva no se aplica
a los contratos en curso de ejecución, pero cuando se trate de una relación de
consumo se aplicarán en la medida que las nuevas leyes sean más favorables
al consumidor en relación a la ley anterior.

El codificador, en los fundamentos del anteproyecto, explicó que tratándose de


una relación de consumo, y particularmente cuanto el contrato es de duración,
cabe destacar la presunción de una voluntariedad “común” sobre la remisión a
las normas supletorias vigentes. Por ello, dado que es de presumir que la
nueva ley mejora según lo justo la derogada y que el legislador la sanciona de
acuerdo a lo que parece más razonable según los cambios sociales o las
prácticas negociales, procurando interpretar lo que hubieran con justicia
pactado las partes de haberlo previsto, parece conveniente que, en estos
contratos de consumo, la regla sea invertida en el sentido que, al contrato de
consumo en curso de ejecución, le sean aplicables las nuevas leyes supletorias
que puedan sancionarse, siempre y cuando, obviamente, por fidelidad a un
principio cardinal que informa la materia, sea más favorable al consumidor.
Sin exceder el marco del comentario al art. 7o del Código Civil y Comercial, es
oportuno remitirnos a la ley 24.240 de defensa del consumidor, reformada por
la ley 26.361, a los fines de extraer las nociones de consumidor y relación de
consumo, y la regla de interpretación normativa sobre los derechos del
consumidor en caso de duda.

Según el art. 1o de la ley 24.240, se entiende por consumidor o usuario a toda


persona física o jurídica que adquiere o utiliza bienes o servicios en forma
gratuita u onerosa como destinatario final, en beneficio propio o de su grupo
familiar o social, quedando comprendida la adquisición de derechos en tiempos
compartidos, clubes de campo, cementerios privados y figuras afines;
considerando asimismo consumidor o usuario a quien, sin ser parte de una
relación de consumo, como consecuencia o en ocasión de ella adquiere o
utiliza bienes o servicios como destinatario final, en beneficio propio o de su
grupo familiar o social, y a quien de cualquier manera está expuesto a una
relación de consumo.

Conforme se deprende del art. 3o de la citada ley, la relación de consumo es


todo vínculo jurídico entre el proveedor y el consumidor o usuario, y en
concordancia con el art. 1o, la amplitud de la tutela legal alcanza situaciones
de sujetos que de cualquier manera están expuestos a una relación de
consumo.
El proveedor según el art. 2o de la ley 24.240, es la persona física o jurídica de
naturaleza pública o privada, que desarrolla de manera profesional, aún
ocasionalmente, actividades de producción, montaje, creación, construcción,
transformación, importación, concesión de marca, distribución y
comercialización de bienes y servicios, destinados a consumidores o usuarios.
Excluyendo a los servicios de profesionales liberales que requieran para su
ejercicio título universitario y matrícula otorgada por colegios profesionales
reconocidos oficialmente o autoridad facultada para ello, pero sí la publicidad
que se haga de su ofrecimiento.
La inclusión de la previsión legal que se comenta, tiene su raíz en la
consideración del principio protectorio que informa la materia, y que deriva del
art. 42 de la Constitución Nacional reformada en el año 1994.

- JURISPRUDENCIA RELACIONADA

Contratos en curso de ejecución


La aplicación inmediata de la ley no significa su aplicación retroactiva, por lo
que no incurre en arbitrariedad la sentencia que aplica la ley 3675 de
Corrientes a contratos celebrados con anterioridad al nuevo régimen de la ley
4469 y cuyo cumplimiento fue reclamado mientras se encontraba en vigor
aquella ley. (C.S.J.N., Fallos: 317:44).

No comporta legislación retroactiva, constitucionalmente objetable, la


aplicación de la ley 14.546 a los contratos celebrados en anterioridad a su
sanción. (C.S.J.N., Fallos: 252:104).

En el marco de los contratos en curso de ejecución, la aplicación inmediata de


la nueva ley abarca las relaciones en curso al tiempo de su entrada en vigor,
por lo que los fiadores han de estar alcanzados por la extinción de
responsabilidad que contempla el art. 1582 bis del Cód. Civil recién desde el
momento en que cobre vigencia. (CC0002 San Martín, Prov. de Bs. As., causa
56585 RSD-127-5, del 19/04/2005).

La ley 25.820 al reformar el art. 11 de la ley 25.561 ha establecido la forma de


recomposición de los contratos expresados en moneda extranjera. De tal
manera no es de aplicación otro reajuste que mediante la utilización de alguno
de los coeficientes que se fijaron y esta normativa debe ser aplicada a las
obligaciones de dar sumas de dinero expresadas en dólares u otra moneda
extranjera exigibles al 6 de enero de 2002, porque los contratos en curso de
ejecución deben ceñirse a las nuevas leyes imperativas, que tienen efecto
inmediato. (CNCiv., Sala D, R.466134, del 28/02/2007).

APLICACIÓN A LOS JUICIOS EN TRÁMITE


El doctor Julio César Rivera en un brillante análisis sobre el tema expresa: que
una cuestión muy compleja y que divide a la doctrina es qué ley se aplica a un
caso judicial que comenzó bajo la vigencia de una ley y se ve afectado durante
su trámite por la sanción de una ley que sustituye a la anterior.

La doctora Kemelmajer de Carlucci y otros autores -como Graciela Medina-


afirman que las nuevas leyes de fondo se aplican a los procesos judiciales en
trámite. Así, todos los juicios de divorcio promovidos durante la vigencia del
Código hoy derogado, fundados en alguna causal (injurias, adulterio), deberían
ser resueltos conforme al nuevo código que suprime toda consideración de la
culpa.

Se trataría según Kemelmajer de Carlucci de una mera aplicación del principio


iura curia nomt que autoriza al juez a decir el derecho.
Se ha cuestionado ese criterio por una serie de razones que exponemos
sucintamente: la relación jurídica procesal se constituye con la demanda y
contestación (y eventual reconvención y contestación). De modo que cambiar
el derecho aplicable a esa relación jurídica importaría tanto como volver sobre
su constitución, lo que incluso violentaría el criterio inspirador del art. 7o; la
aplicación del derecho “nuevo” no es el mero ejercicio del principio iura curia
novit; este principio opera cuando las partes han conocido y podido invocar el
derecho y no lo han hecho (o lo han hecho mal o han calificado erróneamente
la acción). Pero aquí se trata de un derecho que las partes no conocieron ni
pudieron conocer porque no existía cuando se trabó la litis.

-Las partes han invocado, alegado y probado sobre hechos y derecho; y de


acuerdo a ello han pedido cierto efecto (se condene a pagar, se declare
prescripto, se ordene restituir una cosa, etc.).
La sentencia no puede pronunciarse sino sobre esa petición, pues de otro
modo se afectaría el principio de congruencia que integra la garantía de
defensa en juicio según la jurisprudencia de la misma CSN.
Así lo ha resuelto la CSN, diciendo: “Como tuvo oportunidad de señalar la
Corte en Fallos: 331:2578, “la vigencia real de la garantía constitucional de la
defensa en juicio, reclama el acatamiento del denominado principio de
congruencia o correspondencia’’ (Fallos 237:328; 256:504, entre muchos
otros)”: CSN, 6/3/2014, “Mansilla, Carlos Eugenio el Fortbenton Ca.
Laboratories S.A. y otros despido”. En el mismo sentido: de los Santos, Mabel,
“El principio de congruencia”, en Peyrano, Jorge W. (dir.) - Barberio - García
Solá (coord.), Principios Procesales, Bs. As., Rubinzal - Culzoni, 2011, 1.1, p.
199; en particular n° III a partir de p. 206.

-Con mayor razón si la reforma legislativa entra a regir estando pendiente un


recurso de apelación contra la sentencia de 1a instancia. ¿Acaso el tribunal
superior podría dictar sentencia con una ley distinta a la que tuvo en cuenta el
juzgador de 1a Instancia?. Recientemente la CSN ha dicho que “… esta Corte
ha resuelto en reiteradas oportunidades que la jurisdicción de las cámaras está
limitada por los términos en que quedó trabada la relación procesal y el
alcance de los recursos concedidos, que determinan el ámbito de su facultad
decisoria, y que la prescindencia de tal limitación infringe el principio de
congruencia que se sustenta en los arts. 17 y 18 de la Constitución Nacional
(Fallos: 301:925; 304:355, entre muchos otros)”. Y “Que el carácter
constitucional de dicho principio, como expresión de los derechos de defensa
enjuicio y de propiedad, obedece a que el sistema de garantías
constitucionales del proceso está orientado a proteger los derechos y no a
perjudicarlos: de ahí que lo esencial sea “que la justicia repose sobre la
certeza y la seguridad, lo que se logra con la justicia según ley, que subordina
al juez en lo concreto, respetando las limitaciones formales sin hacer
prevalecer tampoco la forma sobre el fondo, pero sin olvidar que también en
las formas se realizan las esencias” (Fallos: 315:106 y 329:5903)”.CSN,
7/7/2015, Becerra, Juan José c/ Calvi, s/ cumplimiento de contrato.

Excepcionalmente podría sostenerse la aplicación de la ley nueva cuando la


sentencia a dictarse no sea declarativa de derechos sino constitutiva. En tal
caso parece que el derecho debería consolidarse, constituirse conforme al
derecho vigente a la fecha de la sentencia final.

- JURISPRUDENCIA APLICABLE

1. PLENARIO. APLICACIÓN TEMPORAL DEL NUEVO CÓDIGO CIVIL Y


COMERCIAL DE LA NACIÓN. Acuerdo Plenario, Cámara Apelaciones de
la Circunscripción Judicial, Trelew, Provincia del Chubut

a) Introducción
Dadas las dificultades e incertidumbre del sistema de entrada en vigencia y de
derecho transitorio que contiene el nuevo Código Civil y Comercial (cfr. Medina,
Graciela, “Efectos de la ley con relación al tiempo en el Proyecto de Código”, La
Ley 2012-E, 1302), cuya interpretación y aplicación parcial o no criteriosa,
podría provocar el desafortunado desenlace de que por aplicación literal de su
art. 7o, se llegase al inconveniente de que sentencias dictadas en la instancia
de grado con los Códigos de Vélez Sarsfield y Acevedo antes del 1o de agosto
del año de 2015, fueran revisadas en la Alzada luego de ese hito temporal al
conjuro del nuevo ordenamiento, lo que claramente constituiría lógicamente un
despropósito y constitucionalmente un atentado contra derechos individuales
amparados por garantías constitucionales como el derecho de defensa en juicio
y resguardo del debido proceso legal.

Resulta imperioso prever la forma en que se va a aplicar la nueva Ley a las


causas que lleguen a esta Alzada en grado de apelación, que tramitaron bajo
las normas de los Códigos Civil y de Comercio y en las que se dictó sentencia a
la luz de esos Cuerpos, debiendo tenerse en cuenta a tal fin lo dispuesto en el
art. 7o del nuevo Código, correctamente interpretado.

Texto completo del Acuerdo Plenario N° 194. CAT


Una vez dictada la sentencia de grado en una causa bajo el régimen de los
Códigos Civil y de Comercio hoy vigentes, en las sucesivas instancias judiciales
habrá de revisarse la sentencia de grado a la luz de los mismos ordenamientos
bajo cuyo amparo ella se dictó.

En la ciudad de Trelew, Provincia del Chubut, a los 15 días del mes de abril del
año dos mil quince, se reúne en Acuerdo Plenario la Cámara de Apelaciones de
la Circunscripción Judicial con asiento en la ciudad de Trelew, bajo la
Presidencia de su titular Dr. Aldo Luis De Cunto, Vicepresidencia del Dr.
Marcelo Jorge López Mesa, y asistencia de los señores Jueces de Cámara Dres.
Carlos Alberto Velázquez, Natalia Isabel Spotumo, y Sergio Rubén Lucero; y

VISTO: Que la Ley 26.994 aprobó el Código Civil y Comercial de la Nación que
como Anexo integra la citada ley.
Que la Ley 27.077 modificatoria del art. 7o de la Ley 26.994, publicada en el
Boletín Oficial el 19/12/2014 dispuso que la misma entrará en vigencia a partir
del 1o de agosto de 2015, y CONSIDERANDO:
Que dada la inminencia de la entrada en vigencia del nuevo Código Civil y
Comercial, que introduce notorios, extensos y profundos cambios en la
normativa civil y comercial que viene aplicándose en la República, se hace
necesario unificar criterios a su respecto, interpretando lo establecido en el art.
7o de la Ley 26.994 a fin de no afectar derechos amparados por garantías
constitucionales.

Que a los efectos de evitar que la entrada en vigencia de la nueva norma


trastorne el funcionamiento del sistema de administración de justicia y el
ejercicio de la abogacía, corresponde establecer pautas claras y uniformes, a
fin de procurar una correcta implementación del nuevo ordenamiento que nos
regirá a partir del 1o de agosto del corriente año.

Que resulta imperioso prever la forma en que se va a aplicar la nueva Ley a las
causas que lleguen a esta Alzada en grado de apelación, que tramitaron bajo
las normas de los Códigos Civil y de Comercio y en las que se dictó sentencia a
la luz de esos Cuerpos, debiendo tenerse en cuenta a tal fin lo dispuesto en el
art. 7o del nuevo Código Civil y Comercial, correctamente interpretado.

Que la norma citada no consagra la aplicación retroactiva de la nueva ley sino


su aplicación inmediata, aún a las consecuencias de las relaciones o
situaciones jurídicas existentes; o sea, que la nueva ley rige para los hechos
que están in fieri o en su curso de desarrollo al tiempo de su sanción y no para
las consecuencias de los hechos pasados, que quedaron sujetos a la ley
anterior, pues juega allí la noción de consumo jurídico (SCBA Ac. 27.221 del
7/8/79; Ac. L. 45.548 del 18/12/90, Ac. 51.810 del 5/4/94, Ac. 51.335 del
3/5/95, Ac. 63.638 del 27/4/99, Ac. 67.772 del 23/2/00, e. o.).

Es decir, que la nueva ley toma a la relación o situación jurídica en el estado


en que se encontraba al tiempo de ser sancionada, pasando a regir los tramos
de su desarrollo aún no cumplidos, en tanto que los cumplidos se los considera
regidos por la ley vigente al tiempo en que se desarrollaron.

En este sentido se ha dicho que: “dictada una nueva ley, las partes anteriores
de esa relación o situación jurídica quedan sujetas a la antigua ley, en tanto
que las partes posteriores son regidas por la nueva ley (Borda, “La reforma del
Código Civil.
Efectos de la ley con relación al tiempo” en El Derecho, tomo 28, pag. 810).
Como lo señala Morello (“Códigos...”, tomo L, pág. 716 y ss.),
"Esta idea de consumo jurídico resguarda la incolumnidad de los actos ya
operantes en el tráfico, enjugando una irretroactividad inconstitucional,
preservando el principio de seguridad jurídica y acordando un plafón suficiente
a las consecuencias de aque- llos actos que sí pueden atraparse por el
regulamiento ulterior”. (Causa 243.736, Juzg. 23, S3°, LP).

Que dadas las dificultades e incertidumbre del sistema de entrada en vigencia


y de derecho transitorio que contiene el nuevo Código Civil y Comercial (cfr.
Medina, Graciela, “Efectos de la ley con relación al tiempo en el Proyecto de
Código”, La Ley 2012-E, 1302), cuya interpretación y aplicación parcial o no
criteriosa, podría provocar el desafortunado desenlace de que por aplicación
literal de su art. 7o, se llegase al inconveniente de que sentencias dictadas en
la instancia de grado con los Códigos de Vélez Sarsfield y Acevedo antes del 1o
de agosto del año en curso, fueran revisadas en la Alzada luego de ese hito
temporal al conjuro del nuevo ordenamiento, lo que claramente constituiría
lógicamente un despropósito y constitucionalmente un atentado contra
derechos individuales amparados por garantías constitucionales como el
derecho de defensa enjuicio y resguardo del debido proceso legal.

Bien se ha dicho, que “El legislador, al sancionar nuevas normas, lo hace


basado en la creencia que contempla de manera más justa la realidad social, y
mejora el ordenamiento jurídico, lo que apareja una pretensión de inmediata
sustitución del antiguo Derecho y puede llevar a aplicar la nueva ley a todas
las situaciones jurídicas pendientes, tanto en lo que se vincula con sus efectos
o consecuencias, o a juzgar con una vara distinta, situaciones que se
amparaban legítimamente en la ley que estaba en vigor en el momento de su
nacimiento. Nosotros afirmamos la necesidad de una rápida adaptación al
nuevo sistema, pero la transición no puede ser tan brusca que vulnere la
seguridad jurídica; ello exigirá que se apliquen los viejos dispositivos, al menos
para juzgar la validez de las situaciones que se forjaron y consolidaron al
amparo de la ley anterior’ (cfr. López, Joaquín M. R.- Moisset de Espanés, Luis.
“El cambio legislativo. Normas de transición y de conflicto. En: Donaires
Sánchez, Pedro; Jiménez Vargas- Machuca, Roxana; Abanto Torres, Jaime
(coord.). Derecho y cambio social. Lima (Perú). Número 11- año IV- 2007).
A tal fin, y a los efectos meramente orientadores, esclareciendo algunos
criterios que habrán de aplicarse para brindar previsibilidad y certeza a los
operadores jurídicos, tanto integrantes del Poder Judicial, como abogados del
foro y justiciables, esta Cámara señala que una vez dictada la sentencia de
grado en una causa bajo el régimen de los Códigos de Vélez Sarsfield y
Acevedo, se produce una consolidación jurídica de la causa o un “consumo
jurídico’, que lleva aparejada la consecuencia de que en las sucesivas
instancias judiciales habrá de revisarse la sentencia de grado a la luz del
mismo ordenamiento bajo cuyo amparo ella se dictó.
Ello así con excepción de aquellos supuestos que se pudieran presentar como
hechos en curso de ejecución, esto es, que no se agotaron con el dictado de la
sentencia sino que comenzaron a existir a partir de ella.

Así, los hechos pasados que han agotado la virtualidad que les es propia no
pueden ser alcanzados por la nueva ley sin incurrir en retroactividad de ella.
Esa es la noción de “consumo jurídico”; en palabras del maestro Llambías, así
como ante una relación jurídica sus “consecuencias aún no ocurridas al tiempo
de dictarse la nueva ley, quedan gobernadas por ésta; en cambio, las
consecuencias ya producidas están consumadas y no resultan afectadas por
las nuevas leyes, pues lo impide la noción de consumo jurídico” (“Tratado de
Derecho Civil - Parte general”, 4 a ed., Perrot 1984, 1-142; en sentido
coincidente, Borda, “Tratado de Derecho Civil - Parte general”, 7 a ed., Perrot
1980, 1-167, n° 150). “La nueva ley toma a la relación jurídica en el estado
que se encuentra al tiempo que la ley es sancionada y pasa a regir los tramos
de su desarrollo aún no cumplidos, en tanto que a los cumplidos se los
considera regidos por la ley vigente al tiempo en que se desarrollaban” (SCBA,
E. D. 100-316).

Asimismo, es dable aconsejar a los Sres. Jueces de primera instancia que ante
la presentación de demandas con sustento en las normas que cesan en su
vigencia en el plazo de su traslado, propicien con un despacho saneador su
adecuación, en el plazo que fijen, a las normas que entrarán en vigencia, a fin
de evitar que se trabe la litis con apoyatura en normas que, a días vista,
habrán de cesar en su vigencia.

Por ello, la Cámara de Apelaciones de la Circunscripción Judicial con asiento en


la ciudad de Trelew,

ACUERDA:
1o) DISPONER que una vez dictada la sentencia de grado en una causa bajo el
régimen de los Códigos Civil y de Comercio hoy vigentes, en las sucesivas
instancias judiciales habrá de revisarse la sentencia de grado a la luz de los
mismos ordenamientos bajo cuyo amparo ella se dictó.

2o) Regístrese, comuníquese y cumplido, archívese.

Se deja constancia que el presente es suscripto por cinco jueces de Cámara en


razón de hallarse de licencia el Dr. Raúl A. Vergara (art. 7o, Ley V N° 17).

Con lo que se dio por terminado el Acuerdo, firmando los señores Presidente,
Vicepresidente y Jueces de Cámara asistentes, por ante mí, que doy fe.
Fdo.: Dr. Aldo L. De Cunto -Presidente-; Dr. Marcelo J. López Mesa
-Vicepresidente-; Dr. Carlos A. Velázquez -Juez de . Cámara)-; Dr. Sergio R.
Lucero -Juez de Cámara-; Dra. Natalia I. Spotumo -Juez de Cámara-.

Ante mí Dra. Zulema M Ybarra -Auxiliar Letrada - Cámara de Apelaciones-.


(Acuerdo Plenario, Cám. Apelaciones de la Circunscripción Judicial, Trelew,
Provincia del Chubut, 15/04/2015).

ACUERDO. PRESCRIPCIÓN LIBERATORIA VEINTEAÑAL. DEMANDA DE


DESALOJO. “R. B. O. y otro/a c/ S. U. de T. del N. A. s/ Prescripción
Adquisitiva de Dominio” y “S. U. de T. del N. Argentino c/ S. C.
s/Desalojo”
a) Antecedentes del caso
En el juicio de prescripción adquisitiva, iniciado en abril del año 2010, B. O. R.
y C. A. S. manifiestan que en el año 1984 tomaron posesión del inmueble de la
calle Simón de Iriondo s/n de la Localidad de Victoria, Partido de San Fernando
(Nom. Cat.: Circ. VII, Sec. N, Mza. 21, Lote 21, inscripto al F° 133/1968), que
se encuentra a nombre del S. Ú. de T. del N. A. Refieren que en dicho año
cercaron el frente del terreno, por lo cual sólo se pudo ingresar por el lindero
de su propiedad. Describe diferentes actos de posesión de manera continua,
pacífica e ininterrumpida por casi 26 años.

En el juicio de desalojo, al contestar la demanda notificada en junio del 2012,


el matrimonio planteó la excepción de prescripción adquisitiva, en similares
términos a los utilizados para iniciar la acción de usucapión. Argumentaron que
se encontraban en posesión pública, pacífica e ininterrumpida del bien desde el
añol984.

Por su parte el representante del S. Ú. de T. del N. Argentino, al contestar la


demanda de prescripción, señaló ser titular del terreno desde el año 1967,
negó los hechos invocados y explicó que había autorizado al codemandado S.
al simple uso del terreno como vecino. Cuando el referido alambró el predio,
pedidas explicaciones, dice que le contestó que lo había hecho por seguridad.
Refiere que como propietario siempre abonó los impuestos y contribuciones y
que en el año 2009 tenían intención de vender el inmueble, por lo cual
posiblemente lo visitaría personal de la inmobiliaria para su tasación, lo cual
advirtieron que había cambiado su actitud, manifiestan que esto les dio certeza
de era un usurpador. Agrega que en el año 2010 el matrimonio intentó
comprarles el lote, pero como la oferta era insuficiente, inició la demanda de
desalojo.

En esta última acción, el S. Cuando promueve el juicio explica que ante la


usurpación de S. y su negativa para desocupar el inmueble, promovía el
desalojo.

b) Análisis del caso


De manera inicial referimos a la cuestión relativa a la ley aplicable al caso en
materia de prescripción adquisitiva, ante la entrada en vigencia del nuevo
Código Civil y Comercial de la Nación, a partir del 1 o de agosto del corriente
año (texto según Ley 27.077)
En casos tales como el de autos, en el que se pretende adquirir el dominio
mediante prescripción larga, se impone aplicar la ley vigente al momento que
comenzó a ejercerse la posesión del bien, destacando que las leyes, en
principio, no se aplican retroactivamente, y que este supuesto no se encuentra
entre los específicamente determinados por la ley a manera de excepción (art.
7o del Código Civil y Comercial -CCyC).

Consideramos entonces que corresponde aplicar en la especie las normas


contenidas en el Código Civil, ello sin perjuicio de lo dispuesto en el art. 1905
del CCyC, lo cual será analizado más adelante.

c) Texto del fallo


En la Ciudad de San Isidro, Provincia de Buenos Aires, a los 1 días de
Diciembre de 2015, se reúnen en Acuerdo los señores Jueces de la Sala
Primera de la Cámara Primera de Apelación en lo Civil y Comercial del
Departamento Judicial de San Isidro, Dres. Carlos Enrique Ribera y Hugo O.H.
Llobera (arts. 36 y 48 de la ley 5827), para dictar sentencia en los juicios
acumulados: “R. B. O. y otro/a c/ S. U. de T. del N. A. s/ Prescripción
Adquisitiva de Dominio” y “S. U. de T. del N. Argentino c/ S. C. s/Des- alojo
(excepto por falta de pago)”, y habiéndose oportunamente practicado el sorteo
pertinente (arts. 168 de la Constitución de la Provincia de Buenos Aires y 263
del Código Procesal Civil y Comercial), resulta que debe observarse el
siguiente orden: Ribera y Llobera, resolviéndose plantear y votar la siguiente:

CUESTIÓN
¿Es justa la sentencia apelada?

VOTACIÓN

A la cuestión planteada el Dr. Ribera dijo:

I - Recursos
i. Sentencia definitiva
En los autos acumulados “R. B. O. y otro/a c/ S. Ú. de T. del N. A. s/
prescripción adquisitiva de dominio” y “S. Ú. de T. del N. A. c/ S. C. s/
desalojo”, se dictó sentencia única de fecha 28/5/2015, que rechaza la
demanda de desalojo del S. Ú. de T. del N. Argentino (SUTNA) contra B. O. R.
y C. A. S.. Impone las costas a la actora. También rechaza la acción de
prescripción adquisitiva de B. O. R. y C. A. S. contra mencionado Sindicato.
Impone las costas a los primeros. En ambos casos se difiere la regulación de
los honorarios.

ii. Recurso con efecto diferido


En el proceso por desalojo se declaró abstracto el tratamiento de la excepción
de litispendencia y se rechazó la excepción de prescripción adquisitiva,
imponiendo las costas a los demandados R. y S. (fs. 471), quienes apelaron
esto último a fs. 470, recurso que fue concedido en relación y con efecto
diferido (fs. 471).
Sostuvieron los demandados que tuvieron que oponer las excepciones ante la
desnaturalización que el propio S. hizo del proceso de desalojo, pues
encontrándose una usucapión en estado procesal avanzado, se iniciaron las
actuaciones por desahucio (fs. 470).

Si se tiene en cuenta que los demandados consintieron el rechazo del planteo


de prescripción adquisitiva, su condición de vencidos impide cambiar la
decisión, pues el art. 68 del C.P.C.C. encuentra su razón de ser en el hecho
objetivo de la derrota.

Por lo expuesto propongo que se rechace el recurso concedido con efecto


diferido a fs. 471 del proceso de desalojo, lo que así dejó propuesto.

II. - Antecedentes de los recursos interpuestos

i. “S. Ú. de T. del N. A. c/ S., C. s/desalojo”


La actora apeló a fs. 504 y fundó el recurso a fs. 519/20. Los demandados
contestaron fuera del plazo legal (fs. 536).
Los accionados S.-R. apelaron a fs. 506 y fundaron el recurso a fs. 521/9,
contestando la actora a fs. 531/3.

ii. “R., B. O. y otro/a c/ S. Ú. de T. Del N. A. s/ prescripción adquisitiva de


dominio”
A fs. 550 apela el representante del S. y expresa agravios a fs. 561/2. La
actora contesta fuera de término (v. fs. 576/7 y 578).
A fs. 552 apelan los actores R.-S., expresan agravios a fs. 563/71, contestando
su contraria a fs. 573/5.

III. - Autos: “S. Ú. de T. del N. A. c/ S.. C. s/desalojo”

i. Agravios del S.
La actora pide que se revoque la sentencia en cuanto desestima la demanda
de desalojo, pues afirma que:
_ los demandados no probaron ser poseedores;
_ es titular desde hace más de 30 años;
_ el uso que le daban los demandados al terreno siempre fue eventual, para
estacionar sus vehículos;
_ los demandados no pagaron ningún impuesto ni servicio; _ que intentaron
comprar el lote a su parte;
_ la demandada reconoce que en el año 1987 inició acciones con miras a
usucapir el terreno lindero, y sin embargo en 20 años no hizo lo mismo con el
terreno objeto de este juicio;
_ sólo alambraron el terreno;
_ realizaron los trámites del plano para usucapir una semana antes de
promover el presente juicio.

ii. Agravios de los demandados S.-R.


Según el matrimonio demandado la sentencia que rechaza la demanda por
prescripción adquisitiva les causa agravio porque: _ se hizo una valoración
arbitraria de la falta de constancias de pago de impuestos por parte de los
apelantes;
_ se consideró que el S. dio en préstamo el uso del lote al coactor S.,
fundándose la sentencia en suposiciones;
_ se hizo una interpretación equívoca de la norma aplicable, apartándose
incluso del espíritu del legislador y no se valoró la prueba;
_ no se tuvo en cuenta la prueba pericial la cual, dice la apelante, acredita
acabadamente la antigüedad del cerramiento del lote;
_ se valoró la prueba en base a suposiciones personales de la juzgadora.

Piden que se revoque la sentencia y que se haga lugar a la prescripción


adquisitiva, por haber ejercido la posesión en forma continua, ininterrumpida,
pública y pacífica por más de 20 años.
El S. contesta los agravios en similares término a sus agravios y pide que se
rechace el recurso de los demandados.

iii. Fundamentos de la sentencia para rechazar la defensa de prescripción


adquisitiva y la demanda de desalojo.
En la sentencia se analizan conjuntamente la defensa de prescripción
adquisitiva planteada en el juicio de desalojo, pese a que ya había sido
rechazada a fs. 465, y la pretensión de prescripción adquisitiva. Así, se tuvo en
cuenta que:
_ no se acompañaron constancias del pago de impuestos lo cual se dice es
demostrativo de la intención de comportarse como dueños;
_ según la prueba ofrecida testimonial, surgía que el predio fue prestado por el
S. a S. para que lo ocupara con animales y pudiera usarlo;
_ en ese orden de ideas, si S. había comenzado a poseer como tenedor y por
lo tanto continuaba como tal mientras no demostrara lo contrario;
_ no había quedado probada la interversión del título;
_ las plantaciones de árboles frutales de 20 años de antigüedad, no constituía
un acto que exteriorizara la conducta de dueños, excluyendo de la posesión al
S. e intervirtiendo el título de tenedores originalmente habido;
_ no quedó probado cuándo se cerró la entrada propia del
lote;
_ el plano de mensura para demandar la prescripción data de una semana
antes de la promoción de la acción de usucapión.

Por ello, en atención a que había quedado probada la calidad de poseedores de


los demandados R.-S., se rechazó la demanda de desalojo y de prescripción
adquisitiva, atento que habían ingresado como tenedores del inmueble
“convirtiéndose en poseedores, sin que a la fecha de promoción de la
demanda” se hubiese cumplido el plazo requerido por la Ley.

IV. -Autos: “R.. B. O. v otro/a c/ S. Ú. de T. del N. A. s/ prescripción


adquisitiva de dominio”

i. Agravios del matrimonio S.-R. y del S.


Cada parte reproduce textualmente los agravios vertidos en el proceso de
desalojo, por lo cual a ello me remito.

ii. Solución de la sentencia apelada


Tal como mencioné en el punto III-iv la sentencia única dictada analiza
conjuntamente la prueba ofrecida con relación a la excepción de prescripción
adquisitiva opuesta en el juicio de desalojo con la del juicio por usucapión, el
matrimonio había ingresado ala propiedad como tenedores del inmueble
convirtiéndose luego en poseedores, pero sin que a la fecha de promoción de
la demanda se hubiese cumplido el plazo legal, por lo cual la misma, en estos
autos también fue rechazada.

V. - Prescripción adquisitiva de dominio


i. Normas aplicables
De manera inicial voy a referirme a la cuestión relativa a la ley aplicable al
caso en materia de prescripción adquisitiva, ante la entrada en vigencia del
nuevo Código Civil y Comercial de la Nación, a partir del 1 o de agosto del
corriente año (texto según Ley 27.077).

En casos tales como el de autos, en el que se pretende adquirir el dominio


mediante prescripción larga, se impone aplicar la ley vigente al momento que
comenzó a ejercerse la posesión del bien, destacando que las leyes, en
principio, no se aplican retroactivamente, y que este supuesto no se encuentra
entre los específicamente determinados por la ley a manera de excepción (art.
7o del Código Civil y Comercial -CCyC).

Considero entonces que corresponde aplicar en la especie las normas


contenidas en el Código Civil, ello sin perjuicio de lo dispuesto en el art. 1905
del CCyC, lo cual será analizado más adelante.

ii. Principios generales


La prescripción adquisitiva de dominio constituye uno de los medios de
adquisición de la propiedad enumerados en el art. 2524 inc. 7° del Código
Civil. A ella se refiere el artículo 3948 al decir que la “prescripción para
adquirir, es un derecho por el cual el poseedor de una cosa inmueble, adquiere
la propiedad de ella por la continuación de la posesión durante el tiempo fijado
por la ley 3”.

Puede concluirse, entonces, que la usucapión o prescripción adquisitiva es un


medio de acceder a la propiedad expresamente enumerado en el art. 2524, en
virtud del cual el poseedor adquiere el dominio del bien, sustituyendo al
anterior propietario por la posesión continua, con ánimo de tener la cosa para
sí, durante el plazo legal.

En materia de inmuebles, el artículo 4015 del Código Civil establece que


“prescríbese también la propiedad de cosas inmuebles y demás derechos
reales por la posesión continua de veinte años, con ánimo de tener la cosa
para sí, sin necesidad de título y buena fe por parte del poseedor”.
Concordantemente, reza el art. 4016 que “Al que ha poseído durante veinte
años sin interrupción alguna, no puede oponérsele ni la falta de título, ni su
nulidad, ni la mala fe en la posesión”.

La condición requerida por la ley a tales efectos es que la posesión durante un


lapso de veinte años sea a título de dueño, continua, no interrumpida, pública
y pacífica, sin importar la mala o buena fe del poseedor (esta Sala 1 o, causa
62.503, RSD-252-94, del 25/10/1994). El fundamento de esta institución
reside en el interés social que tiene la adquisición del dominio por prescripción;
la cual intenta brindar adecuada tutela a quien en el transcurso de largos años
se comportó como propietario del fundo, incorporando riqueza a la comunidad,
conducta que se contrapone con el desinterés y la incuria del titular de dominio
(ver nota al art. 3965 del C.C.; Salvat, Raymundo, Tratado de Derecho Civil
Argentino. Derechos Reales, 4o, actualizada, Bs. As. Tea, 1952, t. II, p. 285, n°
978; esta Sala Io, causa 78.919; CA1aCC La Plata, sala III, causa 211.692,
RSD-240-92 del 27/08/1992; ídem, sala II, causa 232.602, RSD-149-99 del
23/09/1999; cc. arts. 2533 y 2535 del CCyC).

El carácter contencioso del juicio de usucapión supone la carga de la prueba de


los hechos constitutivos del derecho alegado, lo cual se logra cuando las
pruebas arrimadas conforman lo que se denomina “prueba compuesta”. La
prueba compuesta es la coordinación de elementos correspondientes a
diferente naturaleza probatoria y deja como saldo sistematizador una
acreditación (esta Sala 1°, causa 62.503, RSD-252-94, del 25/10/1994, entre
otras). Desde ya que la ley requiere que la prueba testimonial no sea la única
aportada por el demandante, es decir que se halle corroborada por la
evidencia de otro tipo que formen con ella la prueba compuesta. Empero, ello
no quita importancia a las declaraciones testimoniales que, analizadas a la luz
de la sana crítica, son sumamente relevantes para resolver la cuestión cuando
los testigos dan cuenta del conocimiento personal de los actos posesorios
realizados por la accionante.

Además, debe tenerse en cuenta que, tal como lo tiene decidido la Suprema
Corte de Justicia de nuestra Provincia, “el plazo necesario para adquirir el
dominio por prescripción adquisitiva es el de 20 años, sin que quepa hacer
distinción alguna según hayan comenzado antes o después de la reforma del
Código Civil por la ley 17.711, o se cumplan antes del 30 de junio de 1970
(conf. Ac. 33.560, sent, del 21 IX 1984 en “D.J.B.A.”, 128 218, “Acuerdos y
Sentencias”, 1984 II 23)”.

iii. Antecedentes del caso


En el juicio de prescripción adquisitiva, iniciado en abril del año 2010, B. O. R.
y C. A. S. manifiestan que en el año 1984 tomaron posesión del inmueble de la
calle Simón de Iriondo s/n de la Localidad de Victoria, Partido de San Fernando
(Nom. Cat.: Circ. VII, Sec. N, Mza. 21, Lote 21, inscripto al F° 133/1968), que
se encuentra a nombre del S. Ú. de T. del N. A. Refieren que en dicho año
cercaron el frente del terreno, por lo cual sólo se pudo ingresar por el lindero
de su propiedad. Describe diferentes actos de posesión de manera continua,
pacífica e ininterrumpida por casi 26 años.

En el juicio de desalojo, al contestar la demanda notificada en junio del 2012,


el matrimonio planteó la excepción de prescripción adquisitiva, en similares
términos a los utilizados para iniciar la acción de usucapión. Argumentaron que
se encontraban en posesión pública, pacífica e ininterrumpida del bien desde el
año 1984. Como mencioné, dicha defensa fue rechazada previo a la apertura a
prueba (fs. 465 del juicio de desalojo).

Por su parte el representante del S. Ú. de T. del N. Argentino, al contestar la


demanda de prescripción, señaló ser titular del terreno desde el año 1967,
negó los hechos invocados y explicó que había autorizado al codemandado S.
al simple uso del terreno como vecino. Cuando el referido alambró el predio,
pedidas explicaciones, dice que le contestó que lo había hecho por seguridad.
Refiere que como propietario siempre abonó los impuestos y contribuciones y
que en el año 2009 tenían intención de vender el inmueble, por lo cual
posiblemente lo visitaría personal de la inmobiliaria para su tasación, lo cual
advirtieron que había cambiado su actitud, manifiestan que esto les dio certeza
de era un usurpador. Agrega que en el año 2010 el matrimonio intentó
comprarles el lote, pero como la oferta era insuficiente, inició la demanda de
desalojo.

En esta última acción, el S. cuando promueve el juicio explica que ante la


usurpación de S. y su negativa para desocupar el inmueble, promovía el
desalojo.

iv. Fundamento principal del rechazo de la demanda de prescripción


Para el rechazo de la defensa y la demanda de prescripción adquisitiva, en la
sentencia se partió del presupuesto que el matrimonio había ingresado al lote
por autorización del S. Por ello se interpretó que por el principio de
inmutabilidad habían continuado por el mismo título de simples tenedores,
hasta que se pruebe la interversión del título.

A mi juicio, como se analizará en el punto siguiente, no se probó que R.-S.


ingresaron al lote por autorización de la propietaria, por el contrario interpreto
que de la valoración de la prueba compuesta ofrecida, los referidos han
reunido los presupuestos para que les sea reconocida la prescripción
adquisitiva invocada.
v. La prueba aportada
Uno de los agravios principales del matrimonio S.-R. es que en la sentencia no
se les tuvo como poseedores desde el año 1984, sino como tenedores con
obligación de restituir, ello porque se consideró que al comienzo de la
ocupación tenían una voluntad distinta a la de dueños. Fundan su queja en la
prueba testimonial ofrecida.

Aclarar en qué condición comenzaron a ocupar el lugar, si como poseedores o


simples ocupantes, es un tema que adquiere suma importancia a los efectos
de la acción de usucapión intentada, pues S. y R. dijeron que en 1984 con
motivo de la compra de un caballo y la necesidad de contar con un predio más
amplio tomaron posesión de dos lotes de terreno, los cuales se encontraban
unidos, en estado de abandono y desocupados. Manifestaron que años más
tarde con el fin de usucapir los mismos, mandaron confeccionar el plano del
terreno ubicado en la calle Saavedra 3025, que es de mayor extensión. Según
la constancias de la copia de la escritura pública de fs. 125/33, el matrimonio
compró el inmueble (23/4/1991). Describen los actos posesorios que hicieron
en el lote que pretenden adquirir por prescripción (limpiaron, rellenaron,
cercaron e hicieron plantaciones), de manera pacífica, pública y sin violencia.

Toda la prueba confesional y testimonial ofrecida por las partes en los dos
procesos, fue producida en el de prescripción adquisitiva.
En la absolución de posiciones ambas partes mantienen la versión de sus
dichos (fs, 310, 313/4 y 316).

a. Prueba testimonial
Para acreditar la condición de poseedores el matrimonio ofreció la declaración
de:
• R. L. quien dijo conocer al matrimonio desde hacía 36 años y que el lote
se encuentra cerrado con un portón corredizo. Aclaró que anteriormente el lote
no estaba cerrado pero para que no se escaparan los animales plantaron
ligustrina y colocaron unas chapas. Explicó que el lote cuya prescripción se
solicita y el de la calle Saavedra siempre estuvieron unidos por dentro.
Describió los animales que tiene el actor en el predio y las plantaciones que
realizó. Describió quienes habitan como vecinos linderos (fs. 318/9);
• D. M. P. dijo conocer a S. como vecino desde hacía aproximadamente 35
años. En cuanto al terreno en cuestión declaró que los propietarios y
poseedores son S. y R. Describió que antes el terreno estaba abierto pero que
luego cerraron el frente y que el ingreso es por la calle Saavedra. Refirió que
siempre tuvo animales en el lugar. Antes que habitara S., dijo que se trataba
de un terreno baldío. Describió a las personas que aparecen en las fotografías
acompañadas con la demanda de usucapión. Dijo que el matrimonio realizó
actos a título de dueño como tener caballos, que el pasto está siempre cortado
y que todo ello era de conocimiento público en el barrio. Agregó que los
terrenos de la calle Simón de Iriondo y Saavedra se encuentran vinculados
(321/2);
• O. B. R, quien conoce a B. O. R. desde hace aproximadamente 32/3 años
cuando fue a vivir al barrio con su marido C, A. S. Interrogada acerca quiénes
son los propietarios y poseedores del terreno de la calle Simón de Iriondo
contestó los actores, quienes mantienen el pasto “y nunca vi nadie más ahí”.
Refirió que hay un ligustro muy alto, que no tiene acceso o puerta y que no se
puede ver nada hacia adentro. Antes el terreno fuera habitado por S. dijo que
“era pelado baldío, después C. le puso tejido y plato el libustro” (sic). Los
terrenos de Simón de Iriondo y Saavedra dijo que están unidos en el fondo.
Que siempre tuvieron caballos, gallinas, perros y ovejas en una oportunidad.
También identificó a las personas que aparecen en las fotografías agregadas
(fs. 324/5);
• D. A. P. declaró que conoce a S. desde hace 15 o 20 años, porque tenía
caballos en los lotes. Coincidió que “B. y C.” son los propietarios y poseedores
del lote en litigio. Él lote se encuentra comunicado con el de la calle Saavedra,
que es todo un parque y que en ambos hay frutales. Dijo que hay un cerco
vivo verde y que los vecinos siempre ven a “C. con los animales”. Previo a la
llegada de S. era un lote baldío y hoy está parquizado. Refirió que los actos
que realizaron en el terreno fueron públicos, pacíficos y continuos. También
reconoció las personas que aparecen en las fotografías (fs. 327/9);
• F. C. M. quien conoce a R. y su esposo desde hace más de 36 años. Dijo
que eran los propietarios y poseedores del lote que pretenden prescribir
“porque uno vive ahí en el barrio y sabe” (sic). Coincidentemente con las
declaraciones anteriores, describió el frente del terreo y la unión con el lote
que da sobre la calle Saavedra, donde tienen animales, plantaron árboles,
agregó que la posesión ha sido pacífica y conocida por los vecinos (fs. 378).
Conforme surge de las declaraciones testimoniales mencionadas ofrecidas por
R.-S., éstos son conocidos por los vecinos desde hace mucho más de 20 años,
que respecto al terreno en cuestión se comportan como dueños y poseedores,
manteniéndolo, utilizándolo para sus animales y realizando plantaciones, de
manera pública, continua y pacífica.

Por su parte los testigos ofrecidos por el S. Han declarado, que:


• R. A., integrante de la Comisión Directiva del S., quien dijo conocer a S.
porque había concurrido a la sede Central con motivo de realizar una oferta
para la compra del terreno, pero como no satisfizo a todos los miembros, allí
finalizó la transacción, habiendo iniciado el juicio de desalojo. Dijo que los
impuestos son abonados por el S. y que S. utilizaba el predio para sus
animales (fs. 360/3);
• S. M. L., de profesión abogada, declaró que conoció a S. en el año 2009
o 2010, en oportunidad que éste concurrió a la sede del S. a varias reuniones,
en la cual estaban presente otros miembros del S., con el fin de pretender
adquirir el terreno de la calle Simón de Iriondo. Explicó que como la oferta era
muy inferior al precio de plaza, la operación no se concretó. Dijo que S. tenía
el carácter de usurpador (fs. 368/70);
• R. G., miembro de la Comisión Directiva del S. y dijo conocer a S. pues
en una oportunidad fue a ver el terreno que posee el S. en la calle de Simón
de Iriondo y en dicho momento S. le dijo que él era el dueño del terreno, esto
ocurrió, manifestó, hace 6 años (declaró el 28/3/2012). Agregó que S. ocupa
el terreno porque miembros del S. se lo habían “dejado encargado”, donde
guarda animales y un automóvil. Refirió que conforme información que tiene el
S. recibió una oferta para la compra del terreno, la cual fue rechazada por la
Comisión Directiva por insuficiente. Aclaró que los impuestos son pagados con
fondos del S. Aclaró que intentaron “tomar la posesión del terreno.. .con la
idea de tomar el terreno con la idea de formar una Farmacia ahí viene desde
hace 7 o 6 años” (sic)(fs. 372/5).

A modo de síntesis, las declaraciones de los testigos del titular de dominio, han
coincidido que aproximadamente entre los años 2009 y 2010 S. hizo una
oferta de compra, pero como era insuficiente, fue rechazada. Debido a que
éste los desconoció como propietarios, iniciaron el juicio de desalojo. Uno de
los testigos también dijo que el S. al adquirir el terreno autorizó al matrimonio
para que lo cuidaran.
• S. y R. pidieron la inhabilidad de los testigos del S. por ser integrantes
de su Directorio, lo cual fue rechazado (fs. 358 y 379).
Sin perjuicio de lo decidido en la instancia de origen (fs. 379), cabe recordar
que el art. 456 del [Link].C. contempla la falta de idoneidad subjetiva del
testigo, pudiendo alegarse cualquier causa referida a sus condiciones
personales que pueda influir en el grado de certeza que los dichos de ese
testigo puedan llevar al juez. No está incluido el ataque a la declaración
misma, ya que no existe en nuestro ordenamiento procesal la “tacha del dicho”
que, en su caso, puede ser objeto de investigación en el fuero penal. Ello,
obviamente, sin perjuicio de la potestad del juez de apreciar la declaración de
conformidad con las reglas de la lógica y las máximas de la experiencia, y
juntamente con los restantes elementos de convicción aportados (doc. art. 384
del [Link].C.).

Por las consideraciones expuestas y las circunstancias del caso, entiendo que
no corresponde desvirtuar la presunción de idoneidad de los testigos, porque si
bien se trata de integrantes de la Comisión Directiva del S., ello es como
consecuencia que declararon con respecto a las negociaciones que la titular de
dominio hizo referencia en su contestación de demanda en la prescripción
adquisitiva y al iniciar el juicio por desalojo. Por ello, la circunstancia que los
testigos de la demandada sean integrantes del órgano ejecutivo del S. o la
letrada que dijo intervenir en las transacción por la compra-venta del terreno,
ello por sí, no es suficiente para quitar fuerza de convicción a sus declaraciones
(arts. 375 y 384 del C.P.C.C.).

Sin perjuicio de ello y analizando la prueba ofrecida respecto a que el


matrimonio habría ingresado por autorización del S., la única referencia al
tema surge de la declaración del testigo Gómez, integrante de la Comisión
Directiva del S. cuando dice que S. ocupa el lote porque miembros del S. se lo
habían “dejado encargado”, para guardar animales y un automóvil. No existe
ninguna otra prueba que permita aceptar la versión del S. El resto de los
testigos ofrecidos por el S. no fueron interrogados sobre este aspecto,
tampoco se ofreció la declaración de las autoridades que habría permitido la
ocupación, no hay constancias escritas de la autorización, ni siquiera actas de
la Comisión Directiva que surja la supuesta autorización.

Por ello, la manifestación del testigo Gómez es insuficiente para tener por
cierto que el matrimonio ingresó al terreno como simples tenedores, más aún
cuando en esta clase de procesos, como dije, el análisis de la prueba debe ser
compuesta.

b. Prueba pericial
Se ofrecieron dos pericias:
• El ingeniero civil A. informó que el terreno objeto de este juicio no tiene
ingreso por la calle Simón de Iriondo, siendo la entrada por Saavedra 3025.
Dijo que entre estos dos terrenos no hay ni hubo división alguna, que el
alambrado tiene una antigüedad de más de 20 años, que había animales,
frutales, depósito de materiales y que los actores se desplazaban por el lote en
forma pública (fs. 428/30 y explicaciones de fs. 451/3).
• El ingeniero agrónomo M. explicó que el ligustro en el frente del terreno tiene
una antigüedad superior a 15 años, hay un níspero, limonero, damasco,
ciruelo, sauce y otros árboles frutales de una antigüedad de 20 años y algunos
entre 7 y 10 años (fotos de fs. 469 vta/70, pericia fs. 468/9).

c. Inspección ocular
A fs. 518 consta que un funcionario del Juzgado se constituyó en el terreno de
la calle Simón de Iriondo, ingresando por la calle Saavedra donde habita S., ya
que el frente del lote en cuestión, cubierto con ligustrina, no tiene acceso
directo. Hace referencia a las medidas y a la existencia de plantaciones,
coincidiendo con las fotografías de fs. 137 y siguientes.

La prueba pericial y la inspección ocular, son coincidentes, en cuanto a que los


árboles frutales, el cerramiento del frente del lote y el alambrado, tal como
afirman los testigos de la actora, tienen una antigüedad mayor al plazo de
prescripción que exige la Ley, para adquirir el dominio.

d. Informativa
El Banco de la Provincia de Buenos Aires remitió copia del movimiento de la
cuenta corriente del S. donde constan los débitos de ARBA respecto al terreno
cuya usucapión se solicita desde junio de 2010 hasta octubre del 2011 (fs.
269/74).

La Municipalidad de San Fernando también informó acerca del pago de los


servicios generales desde el año 2007 a cargo del Si. (fs. 395/405).
Esta prueba, demuestra que el S. pagó los impuestos y servicios municipales,
respectivamente, pero desde los referidos años (2007 y 2010). No acredita
que se hayan realizado con anterioridad. Desde que el matrimonio comenzó a
ocupar como poseedores el terreno en 1984, hasta el año 2007 y 2010, la
propietaria no abonó los servicios e impuestos.

Los autos “S. Ú. de T. del N. A. c. S., C, s/desalojo” (expte. 34.318),


acumulados al de prescripción adquisitiva, fueron iniciados el 15/9/2010 y la
notificación de la demanda se concretó el 29/6/2012 (fs. 239), todo ello
ocurrió con posterioridad al inicio de la prescripción adquisitiva. Sin perjuicio
de ello, cabe recordar que conforme la doctrina legal de la S.C.B.A.
“La acción personal de desalojo reglada por el art. 676 del C.P.C.C. no
constituye una vía sucedánea de las acciones petitorias o posesorias. Es decir:
no procede, si el accionado comprueba “prima facie” la efectividad de la
posesión que invoca, justificando lo verosímil de su pretensión. Toda
investigación que la trascendiera desnaturalizaría la acción en la que está
excluido lo referente al derecho de propiedad, al “ius possidendis” o el “ius
possesionis”. —cfr. SCBA, Ac 35351 S 12/6/1986; C105530, S 15/6/2001,
entre muchas, Sum. 7867, Juba).
La acción de desalojo persigue el recupero del uso y goce del inmueble, por lo
que prospera contra aquel tenedor cuya obligación de restituir resulte exigible
(art. 676 del C.P.C.C.). No así contra el poseedor a título de dueño, pues ese
carácter elimina la posibilidad de que exista obligación del demandado de
restituir el inmueble en el marco de este proceso (art. 2758 del Código Civil y
676 citado).

Por ello, la demanda de desalojo no interrumpió la posesión.

vi. Valoración de la prueba


Analizada la prueba de manera compuesta, interpreto que reúne condiciones
para admitir la demanda de prescripción adquisitiva de dominio.

Señalo, que en mi criterio, los hechos afirmados, analizados juntamente con


los que han sido negados, son suficientes para tener por cierto que R. y S.
ejercieron la posesión de la finca desde el año 1984 con exclusión del S. titular
de dominio (art. 679 inc. 1° del C.P.C.C. y 24 inc. c) de la ley 14.159, texto
según Decreto-Ley 5756/58).

Para ello, tengo en cuenta que, los testigos ofrecidos por el matrimonio han
sido contestes al expresar que viven en el lugar desde hace mucho más de
veinte años, plazo en el cual han ejercido diferentes actos posesorios como
plantaciones, cerramiento del frente del terreno debiendo ingresar por otro
inmueble de propiedad de los poseedores, que se utiliza para animales,
actividades familiares y sociales, tal como surge de las fotografías que
reconocieron, lo cual permiten tener por demostrado el animus domini y el
corpus, extremos que, en mi criterio, son concordantes con las dos pericias y
la inspección ocular realizada.

Respecto a la valoración de la prueba en materia de posesión adquisitiva cabe


mencionar que para la procedencia de la acción de usucapión, el art. 24 de la
ley 14.159, con las modificaciones introducidas, por el dec. ley 5756/1958 y,
en forma concordante, el art. 679 del Código Procesal Civil y Comercial,
especifican que la sentencia de usucapión no puede fundarse sólo en la prueba
de testigos (inc. “c”).

En el caso, la prueba testimonial es concordante con lo informado por los


peritos respecto a que el terreno no tiene ingreso por su frente, la existencia
de un alambrado de más de 20 años, en el cual hay un ligustro de 15 años,
también se comprobó la existencia de animales, frutales de más de 29 años y
un depósito de materiales. Informaron que los actores se desplazaban por el
lote en forma pública como si fueran sus dueños. Ello es coincidente con lo
comprobado por la inspección ocular, respecto a que S. habita en la calle
Saveedra, que el lote está cerrado en su frente por una ligustrina por lo que no
se puede acceder desde Simón de Iriondo, se hace referencia a la existencia
de plantaciones y además se comprobó que las fotografías de fs. 137 y
siguientes eran del lugar.

En cuanto a la prueba ofrecida por el propietario, como dije, no se acompañó


la compuesta que permita aceptar que el matrimonio fue autorizado por el S. y
además, las referencias que hacen los testigos en cuanto a la oferta de compra
del matrimonio, no se encuentra acompañada tampoco por ninguna otra
prueba, lo cual, en esta clase de procesos, es insuficiente para aceptar sus
dichos (art. 375 del C.P.C.C.).
Respecto al pago de los impuestos y servicios, no hay constancias que desde
1984 hasta los años 2007 y 2010, el propietario haya realizado pago alguno,
época para la cual se había cumplido ampliamente el plazo de prescripción
adquisitiva, más aún cuando no se inició ninguna acción posesoria interruptiva.

Además, este único acto, cumplimiento de las obligaciones fiscales, por sí no


es suficiente para interrumpir la prescripción, ya que no se ofreció ninguna
otra prueba que permita aceptar que no haya abandonado el inmueble (art.
375 del C.P.C.C.).
Para arribar a la solución que propondré, revocar la sentencia de prescripción
adquisitiva y hacer lugar a la misma, he valorado la testimonial producida pero
también he abordado la cuestión desde el análisis de la prueba compuesta que
exige que el fallo se funde en algo más que la testimonial, a fin de reflejar la
circunstancia de iniciación y continuidad de la posesión en distintos años, lo
cual me lleva a la conclusión que Rodríguez y S. ejercieron la posesión, al decir
de la nueva legislación, de manera ostensible y continua (art. 1900 CCyC).

Por estos fundamentos y la normativa citada, estimo que debe revocarse el


criterio adoptado en Primera Instancia, haciendo lugar a la demanda por
prescripción adquisitiva, operada en el año 2004 (cfr. art. 1905, CCyC), lo que
así dejó propuesto.

VI. - Desalojo
En cuanto a la demanda de desalojo, en primera instancia fue desestimada.
Por ello y teniendo en cuenta la solución que propongo al Acuerdo, hacer lugar
a la prescripción adquisitiva, es innecesario analizar los agravios relativos a
dicha acción, por lo cual, debe mantenerse su rechazo, lo cual así también
propicio.

VII. - Costas

i. Primera instancia
En cuanto a las costas de primera instancia por la demanda de prescripción
adquisitiva deben ser impuestas al S. en su condición de único vencido (art. 68
del C.P.C.C).
Con relación a la demanda por desalojo las costas fueron impuestas al S. actor,
por ello y atento que propongo mantener el rechazo de la acción, en lo que
hace a este aspecto la decisión debe ser confirmada (art. 68 del C.P.C.C.).

ii. Por los recursos


Respecto a las costas ante esta Alzada, atento la solución formulada, en el
juicio por prescripción adquisitiva, las costas por el recurso de la actora y del
S. demandado deben ser soportadas por éste último en su condición de
vencido (art. 68 del C.P.C.C.).
En cuanto al juicio por desalojo, las costas de los recursos interpuestos por
ambas partes deben ser cargadas al S. en su condición de vencido (art. 68 del
C.P.C.C.).

Por todo lo cual y fundamentos expuestos, voto por la NEGATIVA.

Por los mismos fundamentos el Dr. Llobera vota también por la NEGATIVA.

Con lo que terminó el Acuerdo dictándose la siguiente:

SENTENCIA

Por lo expuesto en el Acuerdo que antecede:


1) se rechaza el recurso de apelación concedido en relación y con efecto
diferido a fs. 471 del proceso de desalojo, con costas ante esta Alzada a los
demandados Ry S.
2) se revoca el rechazo de la demanda de prescripción adquisitiva haciendo
lugar a la acción iniciada por R. B. O. y C. A. S. contra el S. Único de T. del N.
A., declarando adquirido por prescripción a favor de los primeros, en el año
2004, el inmueble d? la calle Simón de Iriondo s/n de la Localidad de Victoria,
Partido de San Fernando (Nom. Cat.: Circ. VII, Sec. N, Mza. 21, Lote 21,
inscripto al F° 133/1968). Oportunamente, procédase a la cancelación del
dominio asentado a nombre de la demandada e inscripción de la presente
decisión en el Registro de la Propiedad (art. 682 del C.P.C.C.). Confirmando el
resto que fuera materia de agravios.
3) Las costas de primera instancia se imponen en el juicio por prescripción
adquisitiva al S. Ú. de T. del N. A.. Respecto al juicio por desalojo, las costas se
imponen también al S.
Por los recursos ante esta Alzada, se imponen las costas en el juicio por
prescripción adquisitiva, por el recurso de los actores y el de la demandada, en
ambos casos, a cargo exclusiva del S. Ú. de T. del N. A. En los autos por
desalojo, las costas de los recursos de las dos partes serán soportadas por el
S. Ú. de T. del Neumático A.. Oportunamente se regularán los honorarios (art.
27 inc. a, D-L 8904/77).
Regístrese, notifíquese y devuélvase.

Fdo.: Carlos Enrique Ribera (Juez); Hugo O. H. Llobera (Juez). Ante mí


Mariano A. Bonanni (Secretario).

(Acuerdo. Cám. 1a [Link]., San Isidro, 01/12/2015, “R. B. O. y otro/a c/


S. U. de T. del N. A. s/ Prescripción Adquisitiva de Dominio” y “S. U. de T. del
N. Argentino c/ S. C. s/Desalojo”).

USUCAPIÓN. LA JUSTICIA RESOLVIÓ ADECUAR LA SENTENCIA DE


GRADO AL NUEVO CÓDIGO CIVIL. “M. M. I. c/ M. C. de C.
s/Prescripción adquisitiva”

a) Análisis del caso


En un juicio de prescripción adquisitiva, la cámara resuelve ordenar la
devolución de las actuaciones al Juzgado de origen a fin de que la sentenciante
amplíe la sentencia dictada de conformidad a las nuevas disposiciones legales
vigentes en el Código Civil y Comercial y en tal sentido, determine la fecha en
que se produce la adquisición del derecho real y se libre oficio al Registro de la
Propiedad Inmueble a fin de que se tome razón de la litis incoada en estos
autos, a fin de dar a conocer la pretensión y evitar futuros planteos
nulificatorios y perjuicios a terceros. Refiere que si bien se ha dictado
sentencia -venida en revisión- no puede hablarse de un proceso concluido
porque falta emitir pronunciamiento tanto én esta como, eventualmente, en
ulteriores instancias.

El art. 7° que se menciona en el fallo trata de la eficacia temporal de las leyes


y así, dispone que “A partir de su entrada en vigencia, las leyes se aplican a
las consecuencias de las relaciones y situaciones jurídicas existentes...”.
El art. 1905 CCyC dispone que “La sentencia que se dicta en los juicios de
prescripción adquisitiva, en proceso que debe ser contencioso, debe fijar la
fecha en la cual, cumplido el plazo de prescripción, se produce la adquisición
del derecho real respectivo”.

“La sentencia declarativa de prescripción larga no tiene efecto retroactivo al


tiempo en que comienza la posesión”.

“La resolución que confiere traslado de la demanda o de la excepción de


prescripción adquisitiva debe ordenar, de oficio, la anotación de la litis con
relación al objeto, a fin de dar a conocer la pretensión”.

b) Texto del fallo


Y VISTOS: Estos autos caratulados: “M. M. I. C/ M. C. de C.S/ Prescripción
adquisitiva”. Expte. N° 78263/12.
Y CONSIDERANDO: El Señor Vocal Doctor Carlos Aníbal Rodríguez, DIJO:

I. - Que vienen estos autos a mi conocimiento a efectos del tratamiento del


recurso de apelación interpuesto a fs. 213/218 por el apoderado de la parte
demandada, quien dirige su embate contra la Sentencia N° 179 dictada el 16
de diciembre de 2014 y que obra agregada a fs. 208/210 vta., por la que [Link].
estimó la demanda incoada y declaró que la Sra. M.I.M. ha adquirido por
prescripción adquisitiva la propiedad del inmueble objeto de autos.

Dicho recurso fue sustanciado y luego de contestado el traslado conferido (fs.


222/224 vta.) fue concedido libremente y con efecto suspensivo (Providencia
N° 10294 de fs. 226).

Recibidas las actuaciones en esta Alzada, mediante Disposición N° 823 (fs.


230) se llamó Autos para Sentencia, integrándose la Sala con sus Vocales
titulares y con el orden de votación que da cuenta el acta de fs. 235.

II. - Antes de ingresar a la cuestión objeto de elevación de los autos a esta


Alzada es preciso señalar que por estas horas se encuentra en plena vigencia
el nuevo Código Civil y Comercial de la Nación, establecido por Ley N° 26.994
promulgada según Decreto 1795/2014 y publicado en el Boletín Oficial N°
32.985 del 8/10/2014; con la modificación introducida por la Ley N° 27.077
cuyo Art. 1o sustituyó el Art. 7o de aquella y dispuso su entrada en vigencia a
partir del 1o de agosto de 2015.

Precisamente, el Art. 7° mencionado trata de la eficacia temporal de las leyes


y así, dispone que “A partir de su entrada en vigencia, las leyes se aplican a
las consecuencias de las relaciones y situaciones jurídicas existentes...”.

Interpretando dicho artículo dice al respecto el Dr. Lorenzetti que se trata de


una regla dirigida al juez y le indica qué ley debe aplicar al resolver un caso y
establece que debe aplicar la ley de modo inmediato y que no tiene efecto
retroactivo, con las excepciones previstas. Entonces, la regla general es la
aplicación inmediata de la ley. La ley fija una fecha a partir dé la cual comienza
su vigencia (art. 5o) y deroga la ley anterior, de manera que no hay conflicto
de leyes. El problema son los supuestos de hecho, es decir, una relación
jurídica que se ha cumplido bajo la vigencia de la ley anterior, tiene efectos
que se prolongan en el tiempo y son regulados por la ley posterior. La norma,
siguiendo el Código derogado, establece la aplicación inmediata de la ley a las
consecuencias de las relaciones y situaciones jurídicas existentes. Las que se
constituyeron o se extinguieron cumpliendo los requisitos de la ley anterior no
son alcanzadas por este efecto inmediato. Por ejemplo, si se constituyó un
derecho real, ello queda regulado por la ley anterior. Pero si se está en el
proceso de constitución, por ejemplo, si se está constituyendo un derecho real,
pero todavía no se concluyó, tal situación está alcanzada por la nueva ley. De
manera tal que la regla es la aplicación inmediata (Conf. Lorenzetti Ricardo
Luis. Director. Código Civil y Comercial de la Nación Comentado, T. I, Ed.
Rubinzal Culzoni, Santa Fe, 2014, pp. 45/47). Y agrega el prestigioso autor
que en el sistema actual, la noción de retroactividad es una derivación del
concepto de aplicación inmediata. Por lo tanto, la ley es retroactiva si se aplica
a una relación o situación jurídica ya constituida, (ob. cit., pp. 48/49).

En igual sentido se expresa la más calificada doctrina cuando enfatiza en que


el régimen actual conserva como regla general el sistema adoptado por el
anterior Código Civil después de la reforma de la ley 17.711 consistente en la
aplicación inmediata de la nueva ley, tanto a las relaciones y situaciones
jurídicas que nazcan con posterioridad a ella como a las consecuencias de
aquellas existentes al tiempo de entrada en vigor del nuevo texto (Conf. Rivera
Julio Cesar - Medina Graciela. Código Civil y Comercial de la Nación
Comentado. T. I, (comentario al Art. 7° por Ernesto Solá). Ed. La Ley.
Avellaneda (Peía, de [Link].), 2014. pp. 77/78; Ghersi - Weingarten.
Directores. Código Civil y Comercial. T. I., Edit. Nova Tesis. Rosario (Pcia. de
Santa Fe), 2014, pp. 34/40), reconociéndose -además- que el tema que
inicialmente causará mayores dificultades será el de su aplicación a los juicios
en trámite, ya que su regulación emerge como insuficiente para evitar
inconvenientes en el paso de una ley a otra, lo que no es una cuestión menor
por su vinculación con la seguridad jurídica de las relaciones jurídicas en
trámite.
De modo tal que la cuestión se vincula al tema de la aplicación de la ley en el
tiempo, lo que ha recibido distintas denominaciones: derecho transitorio,
derecho intertemporal, normas de transición, colisión de leyes en el tiempo,
conflicto de leyes en el tiempo, etc. Aún cuando parezca reiterativo, es de
señalar nuevamente que los problemas de derecho transitorio se producen
cuando un hecho, acto, relación, situación jurídica, se prolonga en el tiempo
durante la vigencia de dos o más normas (Llambías Jorge Joaquín. Código Civil
Anotado. Abeledo Perrot, [Link]. 1978, T. I. p. 15). Dicho de otro modo, la
dificultad se plantea cuando se trata de hechos, relaciones o situaciones in
fieri, que no se agotan instantáneamente, sino que duran en el tiempo o que
su realización o ejecución, liquidación o consumación demandan tiempo, por lo
que, en parte, al inicio, al concertarse o al nacer, caen bajo el imperio de una
norma y, en parte o partes (al realizarse las prestaciones o agotarse las
consecuencias o los efectos de aquellas relaciones o situaciones jurídicas, de la
o las siguientes o sucesivas), caen en otras. (Conf. Kemelmajer de Carlucci. La
aplicación del Código Civil y Comercial a las Relaciones y Situaciones Jurídicas
Existentes. Edit. Rubinzal Culzoni. [Link]. 2015. pp. 20/21).

III.- Efectuadas tales consideraciones generales, advierto que se trata el


presente de un proceso de prescripción adquisitiva regulado en el actual
Código Civil y Comercial en el Libro Cuarto “Derechos Reales”-, Título I
-“Disposiciones Generales’-, Capitulo 2 -“Adquisición, Transmisión, Extinción y
Oponibilidad”.

El Art. 1905 CCyC dispone que “La sentencia que se dicta en los juicios de
prescripción adquisitiva,en proceso que debe ser contencioso, debe fijar la
fecha en la cual, cumplido el plazo de prescripción, seproduce la adquisición
del derecho real respectivo”.

“La sentencia declarativa de prescripción larga no tiene electo retroactivo al


tiempo en que comienza la posesión”.
“La resolución que confiere traslado de la demanda o de la excepción de
prescripción adquisitiva debe ordenar, de oficio, la anotación de la litis con
relación al objeto, a fin de dar a conocer la pretensión”.

Es decir que en la misma se tratan dos aspectos: el primero tiene que ver con
establecer los efectos de la sentencia y el segundo con el aspecto procesal
pues, efectivamente, el último párrafo del artículo mencionado contiene una
disposición de tal carácter en tanto ordena al juez de la causa disponer de
oficio la anotación de la litis en el registro respectivo. Como consecuencia de la
publicidad que genera toda anotación registral, la medida tiende a proteger a
terceros interesados en adquirir derechos reales o personales sobre el
inmueble cuya titularidad pretende el poseedor (Conf. Rivera - Medina. Op.
cit., T. V. p. 259).

Mayoritariamente se sostiene que las leyes procesales se aplican de forma


inmediata a las causas pendientes, siempre que no se prive de validez a los
actos procesales cumplidos, ni se deje sin efecto lo actuado de conformidad
con las leyes anteriores (Conf. Kemelmajer de Carlucci. Op. cit. p. 110).
De modo tal que “en los juicios de prescripción larga, el juez debe disponer la
anotación de la litis y en la sentencia debe fijar la fecha en la que la
adquisición se produjo, aunque hayan comenzado antes de la entrada en
vigencia del CCyC (art. 1905)”. (El subrayado me pertenece). (Conf.
Kemelmaier de Carlucci. Op. cit., p. 161).

Además, tal como reza el artículo mencionado, la sentencia que se dicta en los
juicios de prescripción adquisitiva, en proceso que debe ser contencioso, debe
fijar la fecha en la cual, cumplido el plazo de prescripción, se produce la
adquisición del derecho real respectivo (Conf. Falcón Enrique M. El derecho
procesal en el Código Civil y Comercial de la Nación. Edit. Rubinzal Culzoni.
Sta. Fe., 2014. p. 424).

En este caso en particular, advierto que si bien se ha dictado sentencia -venida


en revisión- no puede hablarse de un proceso concluido porque falta emitir
pronunciamiento tanto en esta como, eventualmente, en ulteriores instancias.

IV.- Por los fundamentos expuestos y a fin de adecuar el trámite al nuevo


ordenamiento jurídico vigente, en uso de las facultades instructorias y
ordenatorias que me confiere el Art. 36 del C.P.C.C. y como deber inherente a
la magistratura en el carácter de director del procedimiento (Art. 34, inc. 5 del
mismo ordenamiento procesal), propiciaré la devolución de las actuaciones al
Juzgado de origen a fin de que la sentenciante de grado amplíe la sentencia
dictada de conformidad a las nuevas disposiciones legales y en tal sentido,
determine la fecha en que se produce la adquisición del derecho real y se libre
oficio al Registro de la Propiedad Inmueble a fin de que se tome razón de la
litis incoada en estos autos, a fin de dar a conocer la pretensión y evitar
futuros planteos nulificatorios y perjuicios a terceros. Asimismo, deberá
dejarse sin efecto el llamamiento de Autos para Sentencia dispuesto a fs. 230.
ASÍ VOTO.

A LA MISMA CUESTIÓN la señora vocal doctora María Beatriz Benítez de Ríos


Brisco DIJO: Que adhiero al voto que antecede y me expido en idéntico
sentido.

Por todo ello, SE RESUELVE:


1o) DEVOLVER las actuaciones al Juzgado de origen a fin de que la
sentenciante de grado amplíe la sentencia dictada de conformidad a las nuevas
disposiciones legales y en tal sentido: a) determine la fecha en que se produce
la adquisición del derecho real y b) se libre oficio al Registro de la Propiedad
Inmueble a fin de que se tome razón de la litis incoada en estos autos.
2 o) DEJAR sin efecto el llamamiento de Autos para Sentencia dispuesto a fs.
230.
3o) INSÉRTESE copia, regístrese, notifíquese y consentida, cúmplase con la
devolución dispuesta precedentemente.
Fdo.: Dra. MARIA BEATRIZ BENITEZ de RIOS BRISCO (Juez - Sala IV, Cám.
Apel. Civil y Comercial. Corrientes); Dr. CARLOS ANIBAL RODRIGUEZ (Juez -
Sala IV, Cám. Apel. Civil y Comercial. Corrientes)

Ante mí Dr. Alejandro Daniel Marasso (Secretario - Sala IV, Cám. Apel. Civil y
Comercial. Corrientes).
([Link]., Corrientes, Sala IV, 03/08/2015, Expíe. N° 78263/12, “M. M.
I. c/ M. C. de C. s/Prescripción adquisitiva”).
DEVOLUCIÓN DE LAS CAUSAS DE PRESCRIPCIÓN ADQUISITIVA
(USUCAPIÓN) QUE SE ENCUENTRAN EN TRÁMITE EN DICHA
INSTANCIA A LOS RESPECTIVOS JUZGADOS DE ORIGEN A FIN QUE
LOS JUECES DE GRADO DECRETEN LA MEDIDA CAUTELAR DE
ANOTACIÓN DE LITIS. “G. C. A. c/ Sucesores de Atilio R. D. y otro s/
Prese, adquis. bicenal del dominio de inmueble”

a) Análisis del caso


La Cámara de Apelación Civil, Comercial y de Familia de Necochea ordenó, en
fecha 12 de agosto del corriente año, la devolución de las causas de
prescripción adquisitiva (usucapión) que se encuentran en trámite en dicha
instancia a los respectivos Juzgados de origen a fin que los jueces de grado
decreten la medida cautelar de anotación de litis, de conformidad con lo
preceptuado en el art. 1905 del Código Civil y Comercial, y se libre oficio al
Registro de la Propiedad Inmueble a fin de que se tome razón de cada litis
para dar a conocer la pretensión y evitar futuros planteos nulificatorios y
perjuicios a terceros.

Si bien el criterio asumido por la Alzada necochense resulta ajustado al nuevo


derecho de fondo, habiendo algún pronunciamiento reciente en otra
jurisdicción en igual sentido (ver Cám. Civil y Comercial de Corrientes, “M.M.I.
c/ M.C. de C. s/ Prescripción adquisitiva” n° 78263/12, resolución del
03/08/2015), cabe señalar la posibilidad que sean los propios tribunales de
segunda instancia quienes pueden hacer operativa la medida cautelar. Es que
nada impide que si el expediente ha llegado al órgano colegiado sin hacerse
efectiva la medida precautoria por el a quo, se la decrete en el primer auto que
dicta la Alzada (por caso, en la misma providencia en la que llama a expresar
agravios).

Así, se podrá evitar la evidente demora que se produce en la tramitación de la


causa debido al lapso de tiempo que transcurre solamente por el hecho de
enviar el expediente a la instancia anterior y posteriormente su nueva
elevación, máxime cuando en muchos Departamentos Judiciales de la
provincia cada dependencia de grado, por reglamentación de la respectiva
Cámara de Apelación, tiene un día asignado para elevar expedientes al
Superior.

Asimismo, tal tesitura respondería a la efectiva aplicación del art. 34 del


Código Procesal Civil y Comercial de Buenos Aires, en tanto se concentrarían
actos y evitaría el inútil exceso de actividad, preservando la economía
procesal.
A continuación, una de las resoluciones dictadas por el Tribunal.

b) Texto del fallo

VISTOS Y CONSIDERANDO:
I.- Que hallándose los presentes autos en instancia de dictar sentencia en
orden al examen del recurso de apelación incoado a fs. 415 por la
representante de la parte demandada, quien oportunamente apeló la sentencia
definitiva por la cual se rechazó la demanda por prescripción adquisitiva
promovida por el Sr. C. A. G. contra los sucesores de los señores A. R. D. y C.
C. P. (fs. 407/412vta).

II.- Antes de ingresar a la cuestión objeto de revisión ante esta Alzada, este
Tribunal entiende que corresponde, atento la vigencia desde 01/08/2015 del
nuevo Código Civil y Comercial de la Nación (Leyes 26.994 y 27.077), realizar
la siguiente observación a fin de proceder a su adecuada aplicación (art. 7a del
CCyC).

En los presentes autos se ventila un proceso de prescripción adquisitiva


regulado en el actual Código Civil y Comercial de la Nación en el Libro Cuarto
-Derecho Reales-, Título I - “Disposiciones Generales”, Capítulo 2
-“Adquisición, Transmisión, Extinción y Oponibilidad”- el cual dispone en su
artículo 1905 que:
“La sentencia que se dicta en los juicios de prescripción adquisitiva, en proceso
que debe ser contencioso, debe fijar la fecha en la cual, cumplido el plazo de
prescripción; se produce la adquisición del derecho real respectivo. La
sentencia declarativa de prescripción larga no tiene efecto retroactivo al
tiempo en que comienza la posesión. La resolución que confiere traslado de la
demanda o de la excepción de prescripción adquisitiva debe ordenar, de oficio,
la anotación de la litis con relación al objeto, a fin de dar a conocer la
pretensión”.

Siendo que tal previsión aborda un aspecto procesal pues, en su último


párrafo, ordena al órgano jurisdiccional disponer de oficio la anotación de la
litis en el registro respectivo tendiendo, en definitiva, a publicitar el presente
proceso a fin de “proteger a terceros interesados en adquirir derechos reales o
personales sobre el inmueble cuya titularidad pretende el poseedor” (conf.
Rivera Julio C. y Medina Graciela “Código Civil y Comercial de la Nación.
Comentado”, T. V, Ed. La Ley, pág. 259, año 2014).

Y considerando que las leyes procesales se aplican en forma inmediata a las


causas pendientes, “siempre que ello no importe afectar la validez de los actos
procesales cumplidos y que han quedado firmes bajo la vigencia de la ley
anterior, justificándose la excepción por cuanto tales actos se hallan
amparados por el principio de preclusión, vinculado con las garantías
constitucionales de la propiedad y la defensa enjuicio” (SCBA; C. 98117, sent.
Del 15/4/2009. Idem, Palacio, Lino E., “Derecho Procesal Civil”, T.I, pág. 50,
Abeledo Perrot. Idem, Kemelmajer de Carlucci, Aída en “La aplicación del
Código Civil y Comercial a las relaciones y situaciones jurídicas existentes”,
pág. 110, Ed. Rubinzal-Culzoni, año 2015. Idem, Iturbide Gabriela A. y
Pereyra, Manuel J. “Efectos de la aplicación en el tiempo con relación a los
derechos reales y a los privilegios”, RCCyC, 2015 (julio), pág. 30, Ap. IX,
último párrafo). Recomendándose que “en los juicios de prescripción larga, el
juez debe disponer la anotación de la litis..., aunque hayan comenzado antes
de la entrada en vigencia del Código Civil y Comercial de la Nación” (conf.
Kemelmajer de Carlucci, Aída, Op. Cit., pág. 161, Ed. Rubinzal-Culzoni, año
2015).

III.- En ese entendimiento y advirtiéndose que en los presentes autos no se ha


trabado la medida cautelar señalada y en orden a evitar futuros perjuicios
hacia terceros, corresponde en uso de las facultades previstas en el art. 34 del
CPCBA ordenar su remisión a la instancia de origen a fin de que, por aquella
instancia, sé ordene la pertinente anotación de litis en el registro respectivo
siendo tal diligencia a cargo de la parte actora (arts. 7o y 1905, últ. párrafo,
del CCyC y art. 34 del CPCBA).

En consecuencia y hasta el efectivo cumplimiento de la medida antes indicada,


suspéndase el llamamiento de autos. Notifíquese y remítanse los autos (arts.
34, 135, 157 y concs. CPC) (arts. 47/8. Ley 5827).

Fdo.: Dr. Fabián M. Loiza (Juez de Cámara); Dr. Oscar A. Capalbo (Juez de
Cámara).

Ante mi Dra. Daniela M. Pierresteguy (Secretaria).


([Link]., Necochea, 12/08/2015, Causa n° 8599 “G. C. A. C/
Sucesores deAtilio R. D. y otro s/ Prese. Adquis. Bicenal del dominio de
inmueble”).

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