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Natural Rza

La naturaleza abarca el universo material y los fenómenos físicos, diferenciándose de lo sobrenatural y de los objetos artificiales creados por humanos. La Tierra, como el único planeta conocido con vida, ha evolucionado a través de procesos geológicos y biológicos, y su clima y atmósfera son esenciales para sustentar la vida. Actualmente, la actividad humana está provocando una rápida extinción de especies y alterando los ecosistemas, lo que plantea serios desafíos para el futuro del planeta.

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Natural Rza

La naturaleza abarca el universo material y los fenómenos físicos, diferenciándose de lo sobrenatural y de los objetos artificiales creados por humanos. La Tierra, como el único planeta conocido con vida, ha evolucionado a través de procesos geológicos y biológicos, y su clima y atmósfera son esenciales para sustentar la vida. Actualmente, la actividad humana está provocando una rápida extinción de especies y alterando los ecosistemas, lo que plantea serios desafíos para el futuro del planeta.

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La naturaleza es un concepto utilizado para referirse al mundo material

o universo material, incluyendo los fenómenos del mundo físico, la


materia inerte generada como parte de procesos sin la intervención
humana, y al fenómeno de la vida, que incluye también a los humanos.
[1][2] La naturaleza se extiende desde el mundo subatómico al
galáctico. La palabra «naturaleza» procede del latín natura que significa
«perteneciente o relativo a la naturaleza o conforme a la cualidad o
propiedad de las cosas», «carácter natural».[3] La naturaleza también se
encuentra diferenciada de lo sobrenatural.

El concepto de naturaleza como un todo —el universo físico— es un


concepto más reciente que adquirió un uso cada vez más amplio con el
desarrollo del método científico moderno en los últimos siglos.[4][5]

Dentro de los diversos usos actuales de esta palabra, «naturaleza»


puede hacer referencia al dominio general de diversos tipos de seres
vivos, como plantas y animales, y en algunos casos a los procesos
asociados con objetos inanimados, como las rocas, así como el tiempo
atmosférico, la geología de la Tierra y la materia y energía que poseen
todos estos entes. El término naturaleza no incluye a los objetos
artificiales, creados como parte de la intervención humana.

A menudo se contrapone el término «naturaleza» a otros términos


relacionados con la actividad humana, como «sociedad», «cultura» o
«intervención humana». Por ejemplo, se considera «entorno natural» a
todos aquellos componentes de un determinado paisaje que no han sido
alterados sustancialmente por el ser humano o que persisten a pesar de
la intervención humana. Este concepto más tradicional de las cosas
naturales implica una distinción entre lo natural y lo artificial,
entendiendo lo artificial como algo ejecutado por una mente o una
conciencia humana.[1] Sin embargo, muchos entornos percibidos como
«naturales» en realidad son entornos fuertemente gestionados e
intervenidos por la acción humana, por ejemplo, los parques naturales y
parques nacionales.
De manera coloquial se utilizan términos como «naturaleza humana»
para referirse a supuestas condiciones intrínsecas de los humanos que
explicarían determinadas actitudes o comportamientos sociales.

La Tierra

Artículo principal: Tierra

Vista de la Tierra, tomada en 1972 por la tripulación del Apolo 17. Esta
imagen es la única de su clase hasta la fecha, en la que aparece un
hemisferio completamente iluminado por el sol.

La Tierra es el quinto mayor planeta del sistema solar y el tercero en


orden de distancia al Sol. Es el mayor de los planetas telúricos o
interiores y el único lugar del universo en el que se sabe que existe vida.

Los rasgos más prominentes del clima de la Tierra son sus dos grandes
regiones polares, dos zonas templadas relativamente estrechas y una
amplia región ecuatorial, tropical y subtropical.[6] Los patrones de
precipitación varían enormemente dependiendo del lugar, desde varios
metros de agua al año a menos de un milímetro. Aproximadamente el 70
por ciento de la superficie terrestre está cubierta por océanos de agua
salada. El resto consiste en continentes e islas, situándose la mayor
parte de la Tierra habitable en el hemisferio norte.

La Tierra ha evolucionado mediante procesos geológicos y biológicos


que han dejado vestigios de las condiciones originales. La superficie
externa se halla fragmentada en varias placas tectónicas que se van
desplazando muy lentamente a medida que avanza el tiempo geológico
(si bien al menos varias veces en la historia han cambiado de posición
relativamente rápido). El interior del planeta permanece activo, con una
gruesa capa de materiales fundidos y un núcleo rico en hierro que
genera un potente campo magnético. Las condiciones atmosféricas han
variado significativamente de las condiciones originales por la presencia
de formas de vida, que crean un equilibrio ecológico que estabiliza las
condiciones de la superficie. A pesar de las grandes variaciones
regionales del clima por la latitud y otros factores geográficos, el clima
global medio a largo plazo está regulado con bastante precisión, y las
variaciones de un grado o dos en la temperatura global media han
tenido efectos muy importantes en el equilibrio ecológico y en la
geografía de la Tierra.

Pediastrum boryanum. El plancton ha formado parte de la naturaleza de


la Tierra durante al menos 2000 millones de años.[7]

Basándose en las pruebas disponibles, los científicos han recabado


información detallada acerca del pasado del planeta. Se cree que la
Tierra se formó hace aproximadamente 4550 millones de años a partir
de la nebulosa protosolar, junto con el Sol y otros planetas.[8] La Luna
se formó relativamente poco después (aproximadamente 20 millones de
años más tarde, hace 4530 millones de años). Al principio fundida, la
capa exterior del planeta se enfrió, dando lugar a la corteza sólida. Las
emisiones de gases y la actividad volcánica formaron la atmósfera
primordial. La condensación del vapor de agua, junto con el hielo de los
cometas que en aquella época impactaban con la Tierra, crearon los
océanos.[9] Se cree que la química altamente energética produjo una
molécula que se autoduplicó hace aproximadamente 4000 millones de
años.[10]

Los continentes se formaron, se separaron y se volvieron a unir durante


cientos de millones de años, combinándose en ocasiones para formar un
supercontinente. Hace aproximadamente 750 millones de años, el
primer supercontinente conocido, Rodinia, comenzó a fracturarse. Más
tarde, los continentes se volvieron a unir para formar Pannotia, que se
dividió hace aproximadamente 540 millones de años. El último
supercontinente que conocemos es Pangea, que comenzó a romperse
hace aproximadamente 180 millones de años.[11]

Las plantas terrestres y los hongos son parte de la naturaleza de la


Tierra desde los últimos 400 millones de años aproximadamente. Han
estado adaptándose y moviéndose a la vez que se desplazaban los
continentes y cambiaba el clima.[12][13]
Hay pruebas significativas, aún discutidas entre la comunidad científica,
de que una severa era glacial durante el Neoproterozoico cubrió gran
parte del planeta con una gruesa capa de hielo. Esta hipótesis se ha
llamado la “Tierra bola de nieve”, y es de especial interés, ya que
precede a la explosión cámbrica en la cual comenzaron a proliferar las
formas de vida pluricelulares, hace 530-540 millones de años.[14]

Desde la explosión cámbrica se han registrado cinco grandes extinciones


en masa.[15] La última extinción masiva tuvo lugar hace
aproximadamente 65 millones de años, cuando probablemente el
choque de un meteorito causó la extinción de los dinosaurios y otros
grandes reptiles, pero no la de los animales pequeños como los
mamíferos, que por aquel entonces se asemejaban a las musarañas. A lo
largo de los 65 millones de años siguientes, los mamíferos se
diversificaron.[16]

Hace varios millones de años, una especie de pequeño mono africano


adquirió la habilidad para ponerse de pie.[7] El advenimiento posterior
de la vida humana y el desarrollo de la agricultura y, más tarde, de la
civilización, permitió a los humanos repercutir en la Tierra más que
cualquier otra forma de vida anterior, en un lapso relativamente corto.
Las acciones humanas influyen tanto en la naturaleza como en la
cantidad de las otras formas de vida, así como en el clima global.

Una encuesta llevada a cabo por el Museo Americano de Historia Natural


en 1998, reveló que el 70 % de los biólogos veían la era actual como
parte de una acontecimiento de extinción masiva, la extinción masiva
del Holoceno, que sería la más rápida de todas las conocidas. Algunos
expertos, como E. O. Wilson, de la Universidad de Harvard, predicen que
la destrucción humana de la biosfera podría causar la extinción de la
mitad de todas las especies en los próximos 100 años.[17][18][19] No
obstante, el alcance de esta extinción actual está aun siendo
investigado, discutido y calculado por biólogos.[20]

Véanse también: Ciencias de la Tierra, Tectónica de placas y Geología.

Tiempo atmosférico y clima


Artículos principales: Atmósfera terrestre, Tiempo atmosférico y Clima.

Cumulus humilis: nubes indicadoras de buen tiempo.

La atmósfera terrestre es un factor clave que sustenta el ecosistema


planetario. Esta fina capa de gases que envuelve la Tierra se mantiene
en su sitio gracias a la gravedad del planeta. Está compuesta por un 78
% de nitrógeno, un 21 % de oxígeno y trazas de otros gases. La presión
atmosférica disminuye con la altitud. La capa de ozono de la Tierra
desempeña un papel esencial en la reducción de la cantidad de
radiación ultravioleta que llega a la superficie. Ya que el ADN puede
verse fácilmente dañado por esta radiación, la capa de ozono actúa de
escudo que protege la vida en la superficie. La atmósfera también
retiene calor durante la noche, reduciendo por tanto las temperaturas
extremas diarias.

Las variaciones del tiempo atmosférico tienen lugar casi exclusivamente


en la parte baja de la atmósfera, y actúa de sistema convectivo para
redistribuir el calor. Las corrientes oceánicas son otro factor importante
para determinar el clima, especialmente la circulación termohalina
submarina, que distribuye la energía calorífica de los océanos
ecuatoriales a las regiones polares. Estas corrientes ayudan a moderar
las diferencias de temperatura entre el invierno y el verano en las zonas
templadas. Es más, sin las redistribuciones de energía calorífica que
realizan las corrientes oceánicas y atmosféricas, los trópicos serían
mucho más cálidos y las regiones polares mucho más frías.

El tiempo puede tener a la vez efectos beneficiosos y perjudiciales. Los


fenómenos meteorológicos extremos, como los tornados o los
huracanes, pueden emplear grandes cantidades de energía en su
trayectoria y arrasar con todo lo que encuentren a su paso. La
vegetación superficial ha desarrollado una dependencia de la variación
estacional del tiempo, y los cambios repentinos, aunque solo duren
algunos años, pueden tener un efecto devastador, tanto en la
vegetación como en los animales que dependen de ella para
alimentarse.
El clima planetario es una medida de la tendencia del tiempo
atmosférico a lo largo del tiempo. Pueden influir en él varios factores,
como las corrientes oceánicas, el albedo superficial, los gases de efecto
invernadero, las variaciones en la luminosidad solar y los cambios en la
órbita del planeta. Basándonos en los registros históricos, hoy sabemos
que la Tierra ha sufrido drásticos cambios climáticos en el pasado,
incluso glaciaciones. El clima de una región depende de una cierta
cantidad de factores, como la latitud. Una franja latitudinal de la
superficie con características climáticas similares conforma una región
climática. En la Tierra, existen varias de estas regiones, que van del
clima tropical en el ecuador al clima polar en los polos. En el tiempo
también influyen las estaciones, que resultan de la inclinación del eje de
la Tierra con respecto a su plano orbital. De esta forma, en cualquier
momento dado durante el verano o el invierno, hay una parte del
planeta que está más directamente expuesta a los rayos del Sol. Esta
exposición se va alternando al tiempo que la Tierra va describiendo su
órbita. En todo momento, sin importar la estación, los hemisferios norte
y sur experimentan condiciones climáticas opuestas.

El tiempo es un sistema caótico que puede modificarse fácilmente con


solo pequeños cambios en el entorno, por ello las previsiones
meteorológicas exactas solo se limitan a algunos días. En conjunto,
están sucediendo dos cosas a nivel global: (1) la temperatura está
aumentando por término medio; y (2) los patrones del tiempo están
cambiando y volviéndose cada vez más caóticos.

Vida

Artículo principal: Vida

Una pata con sus patitos. La reproducción es esencial para la


perpetuación de la vida.

El hecho de que las formas más básicas de vida vegetal comenzaran a


realizar la fotosíntesis fue clave para la creación de condiciones que
permitiesen el desarrollo de formas de vida más complejas. El oxígeno
resultante del proceso se acumuló en la atmósfera y dio lugar a la capa
de ozono. La relación de simbiosis entre células pequeñas y otras
mayores dio lugar al desarrollo de células aún más complejas llamadas
eucariotas.[21] Las células se agruparon en colonias y comenzaron a
especializarse, dando lugar a auténticos organismos pluricelulares.
Gracias a la capa de ozono, que absorbe las radiaciones ultravioletas
nocivas, la vida colonizó la superficie de la Tierra.

Aunque no existe un consenso universal sobre la definición de la vida,


los científicos, por lo general, aceptan que la manifestación biológica de
la vida se caracteriza por los siguientes factores o funciones:
organización, metabolismo, crecimiento, adaptación, respuesta a
estímulos y reproducción. De manera más sencilla, podemos considerar
la vida como el estado característico de los organismos. Las propiedades
comunes a los organismos terrestres (plantas, animales, hongos,
protistas, arqueas y bacterias) son las siguientes: son celulares, tienen
una organización compleja basada en el agua y el carbono, tienen un
metabolismo y capacidad para crecer, responder a estímulos y
reproducirse. Por ello, se considera que una entidad que reúna estas
propiedades está viva. Sin embargo, no todas las definiciones que hay
sobre la vida consideran esenciales todas estas propiedades.

La biosfera es la parte de la capa más externa de la Tierra —que


comprende el aire, la tierra, las rocas superficiales y el agua— dentro de
la cual tiene lugar la vida, y en donde, a su vez, se alteran o se
transforman los procesos bióticos. Desde el punto de vista geofísico, la
biosfera es el sistema ecológico global que integra a todos los seres
vivos y sus relaciones, incluyendo su interacción con los elementos de la
litosfera (rocas), la hidrosfera (agua), y la atmósfera (aire). Actualmente,
se estima que la Tierra contiene cerca de 75 000 millones de toneladas
de biomasa (la masa de la vida), que vive en diversos entornos dentro
de la biosfera.[22] Cerca de nueve décimas partes de la biomasa total
de la Tierra es vida vegetal, de la que depende estrechamente la vida
animal.[23] Hasta la fecha, se han identificado más de 2 millones de
especies de plantas y animales,[24] y las estimaciones realizadas sobre
la cantidad real de especies existentes varían entre unos cuantos
millones y cerca de 50 millones[25] La cantidad de especies individuales
oscila constantemente: aparecen especies nuevas y otras dejan de
existir, en una base continua.[26][27] En la actualidad, la cantidad total
de especies está experimentando un rápido descenso.[28]
Vista de una granja de Pensilvania, un paisaje gestionado.

La diferencia entre la vida animal y la vegetal no es tan tajante como


pueda parecer, ya que hay algunos seres vivos que reúnen
características de ambas. Giuliana dividió a todos los seres vivos en
plantas, que por lo general no se mueven, y animales. En el sistema de
Carlos Linneo, éstos se convirtieron en los reinos Vegetabilia (más tarde
Plantae) y Animalia. Desde ese momento se vio que el reino Plantae,
como estaba definido originalmente, incluía varios grupos sin relación
alguna, por lo que se eliminó a los hongos y a varios grupos de algas
para moverlos a reinos nuevos, si bien a menudo se siguen
considerando plantas en algunos contextos. En la flora, está
comprendida a veces la vida bacteriana[

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