Protocolo de Wilbarger
El protocolo Wilbarger es un programa utilizado con objetivos diferentes. Este
cepillado y compresión articular ofrece estímulos de tacto profundo y
propioceptivo, ambos son estímulos calmantes para el sistema nervioso central.
El protocolo tiene una duración de cinco (5) minutos máximo y debe realizarse
cinco (5) veces al día. Ósea que se realizará cada 2 horas respetando el horario
de descanso por la noche (por ejemplo 11 am, 13 pm, 16 pm, 19 pm y 22 pm).
Se recomienda iniciarlo un día de fin de semana o durante las vacaciones para
poder instalar la rutina con tranquilidad.
Es necesario hacerlo durante 10 días corridos y luego descansar 10 días. Un
adulto de confianza debe ser quien realice el masaje y no el niño sobre sí
mismo. No es necesario que sea siempre el mismo adulto quien lo realiza sino
que pueden rotarse los cuidadores de confianza según la rutina diaria familiar.
El primer paso consiste en aplicar el cepillo en forma horizontal (si es directo
sobre la piel del niño) o en forma vertical (si el niño tiene ropa puesta). Debe
utilizarse una presión muy firme: es un masaje de presión profunda. El
cepillado/masaje manual comienza en los brazos y manos, pasa por la espalda y
baja por las piernas hasta los pies. En lo posible no se debe levantar el cepillo
del cuerpo, debe ser un masaje realizado con continuidad sobre las partes del
cuerpo. Se realizan diez (10) repeticiones (sube y baja) en cada zona del cuerpo
mencionada anteriormente: brazos, manos, espalda, piernas. La cara, el pecho y
el área del estómago no son cepilladas por el adulto porque son áreas muy
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sensibles.
A continuación de la terapia de cepillado se realizan las compresiones suaves
en las articulaciones de los hombros, los codos, las muñecas, las caderas, las
rodillas y los tobillos con una repetición de diez veces por articulación. Este
procedimiento es suave y no lastima.
La compresión conjunta proporciona una información presión profunda en las
articulaciones, músculos del cuerpo provoca cambios químicos, fisiológicos y
físicos en el cuerpo.
Nuestros cuerpos se benefician del tacto profundo para mejorar nuestra
conciencia y organización corporal. Una vez que el cuerpo se vuelve más
organizado, puede relajarse, calmarse y manejar el estrés de una manera más
eficiente.
Al terminar todo este proceso puede darle el cepillo a la niña o niño para que
juegue, en ese momento puede pasarlo libremente por todo su cuerpo sin
necesidad de prohibir que lo usen en su cabeza o estomago. Luego el cepillo se
guarda y queda a disposición del adulto de confianza.
Puede utilizarse una canción al realizar el masaje así como también pueden
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invitar al niño a que realice el masaje a un muñeco antes o después. Es
importante anticipar a la niña o niño sobre la hora del masaje; puede ser
mostrando el objeto en concreto (el cepillo) y preparando el espacio o bien
sumarlo a su carpeta de apoyos visuales si es que utiliza ese recurso.
El masaje debe ser momento placentero y de disfrute, abandone el protocolo si
este momento se convierte en algo molesto o tortuoso para el niño o la niña.
Se recomienda que la terapista ocupacional le envíe un video explicativo de la
aplicación del protocolo y que puedan aprenderlo dentro del espacio terapéutico
para luego comenzar a incorporarlo a la rutina diaria.
Por último, este protocolo fue pensado para ciertas infancias con perfiles
sensoriales específicos. No es una receta universal para todos los niños. Por
favor realice una consulta profesional antes de implementarlo.
Lic. Terapista Ocupacional Daniela Cerri
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