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BONDAD INMERECIDA

(Un príncipe poco conocido)


Romanos 3:23

INTRODUCCIÓN:

Esta es la historia de un nieto del primer rey de Israel, nieto que a sus 5 años vivía en la

abundancia, seguridad, opulencia y en el reconocimiento de toda una nación; sin embargo, un día

su padre y su abuelo salieron a enfrentar a los filisteos, archienemigos de Israel, y a partir de ese

día su vida dio un giro de 180 grados, esta historia la puede ubicar en 2 Samuel 4.

Los años pasaron, y no se volvió a saber nada de aquel príncipe. David asumió el trono

de Israel y el Señor le permitido extender sus dominios y vencer a sus enemigos. En aquel

tiempo los reyes exterminaban a todos los posibles herederos del rey anterior. La razón era, para

que no le quitaran el trono, y no solo era por cuestiones de traición, sino porque si había algún

heredero del anterior rey, tenía derechos. No solo exterminaban a los hijos, sino también a la

madre, lo cual esto era terrible.

Cuando David gozaba de su máximo esplendor, paz y tranquilidad, de repente hizo la

siguiente pregunta.

DESARROLLO:

2 samuel 9:1 (leer 1ª parte). Eso es algo que cualquier Rey hubiera preguntado, pero lo

interesante viene en la segunda parte del verso (leer 2ª Parte), ahí todos quedan asombrados,

porque en aquel tiempo los reyes exterminaban a cualquier heredero, y aquí David quiere hacer

misericordia por amor a su amigo Jonathan hijo del Rey Saúl.


Y entonces alguien le dice que si, que hay uno que si quedó vivo, 2 Sam.9:2 (leer), aquí

es llamado Siba, este hombre es quien sirvió al Rey Saúl y a Jonathan en el palacio, fue llamado

para responder la pregunta de David, aquí hay algo interesante por parte de Siba, porque no le da

a David el nombre de la persona, (verso 3) sino que le dice las características o las condiciones

en las que se encuentra, como diciéndole, Rey no te preocupes no tienes nada que temer, pues no

está en condiciones de querer hacerte guerra. Esto podía servir quizá, para protegerlo o para no

darle jerarquia.

Ustedes pueden leer esta historia que se encuentra en 2ª de Samuel 4, y no tenemos

mucho tiempo para leerla, pero ahí podrán encontrar como es que este hombre siendo un bebé se

calló de los brazos de su niñera y a causa de esa caída el niño quedo lisiado, precisamente

tratando de cuidarlo de que no lo asesinaran, porque el palacio en ese tiempo había sido

conquistado por un ejército enemigo, y entonces por querer cuidarlo y por protegerlo a la nana se

le cae de las manos.

Pasan mucho año y nadie sabe dónde quedo ese chico, cuando esto sucede el

descendiente de Saul tenía 5 años. Pasan los años y le avisan al nuevo Rey y en 2 samuel

capítulo 5 vemos que este hombre ya tiene un hijo.

Aquí esta pregunta está fuera de lugar, porque, como un Rey que conquista puede tener

misericordia del heredero del anterior rey, bueno porque David prometió a Jonathan antes de

morir que él (David), cuidaría de su familia, y aquí empieza esta historia increíble que no se

puede creer hasta el momento, y el nombre de esta persona es Mefiboset.

Versículo 4 de 2 Samuel 9 (leer), Esto es interesante, porque ya han pasado muchos años

y se piensa que todos los descendientes del rey anterior ya no existen, pero aquí hay uno que,

está viviendo en una región al suroeste del rio Jordán, o sea bien alejado de Jerusalén y del
palacio, si ven un mapa van a poder observar que del otro lado del rio Jordán ya no es Israel,

como dicen por ahí “ahora esta del otro lado del rio”, y precisamente se va a vivir ahí para estar

lejos, fuera de peligro y no ser molestado por ninguna circunstancia.

Ahora lo interesante en este momento es el nombre del lugar donde Mefiboset está

viviendo. A causa de los errores de su familia ahora vivía de la caridad de un hombre que le

brindó ayuda en Lo-Debar, este lugar estaba lejos de Jerusalén.

Lodebar: en hebreo significa desolado, donde no hay pasto, lugar estéril, es como irte a

vivir al desierto. Esto no solo habla del lugar donde él se fue a vivir, sino que además habla de

como él se sentía, desolado, desechado, abandonado, tirado, y encima lisiado, paralitico.

Imaginemos la tragedia tan grande de este muchacho, después de ser parte de la familia

real, de estar en la opulencia, de tenerlo todo, de nacer en una cuna de oro, de un momento a otro

se convirtió en un “don nadie” y tuvo que vivir escondido, y para el colmo de males estaba

invalido.

En la cultura donde vivió no poder hacer nada por sí mismo, era perder la capacidad de

tener valor propio. Habían pasado muchos años desde aquel fatídico día, y seguramente

Mefiboset ya se había acostumbrado a esa vida difícil, había perdido toda esperanza de regresar

al palacio.

Leamos el siguiente versículo, verso 5, en este verso puedo imaginarme a David llegando

con todo su ejército y prosélitos, con todos los carros del año, las carretas, los caballos, lo que se

usara, puede verlo llegar con toda esta gente hasta ese lugar, porque era un pueblito donde nadie

lo visitaba porque era un lugar desolado, apartado, al otro lado del rio, me imagino el susto que

se habrá llevado al ver llegar a toda esta gente. Y quiero pensar que no solo Mefiboset tenía

miedo de esto sino todo el pueblo, porque David tenía la fama de que cuando llegaba con su
ejército, era para eliminar a todos aquellos que estaban en su contra o que no estaban de acuerdo

a los planes del reino. Entonces vienen todos y sucede lo siguiente, versos 5 y 6, David el Rey, se

coloca como siervo de Mefiboset.

Entonces en el verso 7 parece ser que Mefiboset tiene temor, miedo de lo que está

sucediendo, leamos. Su corazón se llenó de temor, pasó por su mente la posibilidad de que el

nuevo rey quisiera matarlo para asegurarse de que no quedara ningún descendiente de Saúl; con

esa preocupación fue llevado a Jerusalén.

Cuando llegó a Jerusalén, Mefiboset nunca imaginó como lo iban a recibir; el rey David

lo invito a vivir nuevamente en el palacio como príncipe de Israel.

Aquí Mefiboset es adoptado como hijo, no solo eso, sino que además de devolverle sus

tierras que eran de Saul, su abuelo, lo invita a la mesa del rey y que coma con David. Después de

estar tirado, desolado, acabado, ahora tiene la oportunidad de comer en la mesa del Rey, recibe

algo que no merecía, vemos que David le dice “no temas”, y tenía derecho a estarlo, debido a las

emociones o a causa de la cultura en la que vivía, ya que David era un hombre que tenía las

manos manchadas de sangre, lo que indica que Mefiboset tenía todos los argumentos para

temerle a este Rey.

Era nieto del acérrimo enemigo de David.

Estaba lisiado de ambos pies, es decir, no era útil.

Pero cuando David le dice, ahora vas a ser como uno de mis hijos, vas a comer en la

mesa del Rey, fíjense la reacción que tiene este hombre en el verso 8, es increíble la forma en la

que Mefiboset se siente.

El concepto que tenia de sí mismo: se sentía como un perro muerto. (verso 8)


En este momento hay personas que se sienten así, que su autoestima la tienen por los

suelos, que sienten que no vale nada, que han cometido errores, que piensan que no merecen

nada y que todo lo que hacen lo hacen mal.

Nos podemos dar cuenta que aquí David actúa en la misma forma en la que Dios actúa,

recordemos que Jesús viene de la tribu de David tiempo después, David nace en Belén, así como

Jesús nacerá en Belén, aquí ya nos estamos enfilando al nacimiento del Mesías más tarde, y

David se comportan en la misma forma en la que Jesús actúa más tarde con los desvalidos y

miserables de la sociedad de aquel tiempo.

¿Y es que la condición de Mefiboset es aplicable a nosotros en este tiempo, no es cierto?

Mefiboset está discapacitado, físicamente, emocionalmente, políticamente, socialmente y de

repente se le da toda esta bondad, toda esta gracia inmerecida y que no esperaba.

Mefiboset nos representa porque fuimos separados del Edén por causa del pecado de

Adán, ahora vivimos lejos del Rey a causa de nuestro propio pecado. Lejos de Dios siempre

vivimos en una región como Lo-debar, una tierra estéril, difícil, llena de miseria y dolor ¿A caso

tenemos algún merito para recibir el llamado de Dios para sentarnos a su mesa?

Puedo imaginar a Mefiboset con los pies discapacitados por muchos años, y de repente la

vida le cambia, ahora se encuentra en la mesa del Rey y es tratado como uno de los hijos del

mismo. En esa misma forma, grande es la misericordia y la bondad que Dios nos ha tenido para

con nosotros, pues estando en Lo-debar, que simboliza una vida carente de sentido, hemos sido

llamados a comer a la mesa del Rey de Reyes (Efesios 2:4-8).

Hemos sido llamados por su gracia y amor, Mefiboset, no solo es llamado para sentarse

con él a comer, sino a la reconciliación después de tantos años de problemas y dificultades entre

sus familias, David le cambia la cambia la vestimenta y le otorga vestidos nuevos, así es Dios
cuando te re concilias con él, tus vestiduras sucias son cambiadas por vestiduras reales. Hoy,

también el rey te invita a reconciliarte con él, si lo haces vas a poder hacerlo con tu hermano o

hermana, lo cual has estado separados por diferentes problemas y opiniones, y es que el amor es

lo que debe permanecer entre vosotros. “Podemos diferir en opiniones o ideas, pero no en el

amor, es lo que nos guía”

Y es que, en la mesa del rey, con todos los manteles, con todos los adornos todos somos

iguales, nadie es diferente. Y eso hace que nadie note que Mefiboset era menos que los demás, y

es así como David estaba mostrando como trabaja el reino de Dios, y es así como nuestro padre

celestial trabaja con nosotros, esto es lo que me encanta de esta historia de la Biblia.

CONCLUSIÓN.

Hoy es un sábado muy, muy especial, y cuando nos sentamos a tomar los emblemas

cuando Jesús dijo, acuérdense de mis cuando hagan esto, debemos sentirnos como Mefiboset,

que vamos a la mesa del Rey, y que me dice, “tienes tanto valor para mí que morí por ti, y

siempre vas a recordar el valor que tienes a mis ojos”, y debes sentir que tienes tu pies

discapacitados, y no puedes creer que estas a la maesa con el rey, porque te dio la vida eterna,

murió por ti y que te da su bondad inmerecida, que te invita a venir a su mesa y te saca de Lo-

debar, de un desierto, de la desolación, de que te sientas como un perro muerto, ahora te perdona

tu pecado y quiere que disfrutes con él su bondad.

La historia de este hombre es trágica desde el principio hasta el final cuando su familia es

exterminada, y entonces después es restaurado totalmente, si tú te puede imaginar cómo se sintió

Mefiboset al estar sentado ahí, puedes imaginarte como será el cielo donde estaremos todos

aquellos que aceptaron esa gracia inmerecida y que se reconciliaron con Dios y sus hermnos,
Cuatro veces la Biblia menciona que Mefiboset comería en la mesa del rey, la actitud de

David es un reflejo de la actitud de Dios con nosotros, pues nos restablece a una posición de

hijos suyos y nos invita día tras día, generosamente, a sentarnos a su mesa donde siempre habrá

abundancia y plenitud con su presencia. Realmente es maravillo sentarse a la mesa con el Rey de

Reyes y “habitar al abrigo del altísimo”, la mesa está servida, ¿quieres venir a la mesa?, estas

invitado. Oremos.

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