BASURA
La basura es todo aquel físico considerado como desecho y que se necesita
eliminar. La basura es un producto de las actividades humanas al cual se le
considera de valor igual a cero por el desechado, no necesariamente debe
ser odorífica, repugnante e indeseable, eso depende del origen y
composición de esta.
Normalmente se la coloca en lugares predestinados para la recolección
para ser canalizada a tiraderos o vertederos, rellenos sanitarios u otro lugar.
Actualmente, se usa ese término para denominar aquella fracción de
residuos que no son aprovechables y que por lo tanto debería ser tratada y
dispuesta para evitar problemas sanitarios o ambientales.
CONTAMINACIÓN POR BASURA
Aunque al pensar en basura la primera imagen que nos venga a la cabeza
sea la de vertederos llenos de residuos sólidos y de un tamaño suficiente
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como para que sean vistos a simple vista, el concepto de basura es mucho
más amplio.
Para ser exactos, basura serían todos aquellos residuos producidos por la
actividad humana que no son gestionados de forma correcta para que se
reincorporen en el medio ambiente o en otras actividades humanas. En
consecuencia, se puede hablar de basura cuando lo hacemos de objetos
físicos que se acumulan en los vertederos, en las ciudades o en la
naturaleza, pero también cuando estos objetos físicos desprenden
sustancias químicas que se mezclan en el entorno, tanto si se trata del
suelo como del agua o del aire y lo contaminan.
Así mismo, al hablar de contaminación por basura, nos estamos refiriendo
precisamente a eso, a la contaminación que se produce como consecuencia
de la presencia de estos residuos de la actividad humana que no son
gestionados de forma efectiva para que no supongan un daño al medio
ambiente.
La principal causa de la contaminación por basura la encontramos en
una ineficiente o nula gestión de los residuos. Hay que tener en cuenta que
lo que causa la basura no es el material en sí, sino la forma en que es o no
gestionada. De este modo, si tomamos como ejemplo un trozo de papel,
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podrá ser basura o materia prima según la manera en que se gestione
cuando es inservible y se convierte oficialmente en un residuo. De esta
forma, si el papel se deposita en el medio ambiente se convertirá en basura,
contaminando el medio durante todo el tiempo que dure se descomposición.
Por el contrario, si ese mismo papel se deposita en un contenedor de
reciclaje y se procede a gestionarlo de manera adecuada, en lugar de ser
basura, se convertirá en materia prima. Es decir, no es la naturaleza de los
materiales, sino la gestión que se hace de ellos lo que define que un residuo
se convierta en basura o no.
Así mismo, dentro de las causas también cabe mencionar que el
consumismo actual cumple un papel predominante. No porque el
consumismo implique, necesariamente la generación de basura, sino
porque, a un mayor consumismos, mayor cantidad también de residuos, y
a mayor cantidad de residuos mayor probabilidad de que no sean
gestionados de forma adecuada. Es decir, el consumismo ayuda a que la
gestión de los residuos no sea la adecuada, por lo que puede ser
considerado como una causa indirecta de la contaminación por basuras. Sin
embargo, es fundamental matizar que es la gestión (bueno o mala) de los
residuos la que genera la basura.
SOLUCIONES A LA CONTAMINACIÓN POR
BASURA
Existen diferentes soluciones a la contaminación por basura. Uno de los
elementos que no se pueden obviar es la necesidad de limpiar y
reacondicionar los entornos ya dañados, lo que implica destinar recursos
humanos y económicos para realizar estas limpiezas. Sin embargo, más allá
de las acciones curativas contra la contaminación por basuras, también
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cabe señalar que existen soluciones que podemos categorizar como
preventivas, y que están destinadas a evitar o minimizar la presencia de esa
contaminación por basura al reducir la cantidad de basura que llega a
liberarse en los entornos (naturales o urbanos).
El mejor medio disponible para actuar en prevención de la contaminación
por basura es la denominada regla de las tres erres (3R). Las 3R de la
ecología es una regla que dirige y limita la manera en que los seres
humanos tenemos de consumir y gestionar los productos que usamos en
nuestro día a día. Se puede aplicar a cualquier tipo de consumo y, tiene la
capacidad de reducir el consumo (con lo que se reduce la cantidad de
residuos que deben ser gestionados), así como de mejorar la gestión que se
hace de los residuos generados.
Las 3R son, por orden: reducir, reutilizar, reciclar. Es decir, según esta
regla, antes de consumir deberemos plantearnos si realmente lo
necesitamos, si es que no, lo reducimos. Si por el contrario la respuesta es
que sí que lo necesitamos, pasamos al siguiente nivel, que es el de
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reutilizar. En este nivel, antes de consumir un nuevo producto, optamos por
reutilizar uno que ya tenemos, sea porque está en buen estado o porque se
puede arreglar uno antiguo, por lo que evitamos también el aumento del
consumo y conseguimos satisfacer sin problemas nuestras necesidades.
Finalmente, cuando un producto no se puede reducir ni tampoco reutilizar,
es cuando pasamos a la última fase, que sería la correspondiente al
reciclaje.
De esta forma, se evita que se convierta en basura, ya que, al reciclarlo, lo
reconvertimos en materia prima reutilizable en otras actividades humanas.
En consecuencia, al reducir el consumo, reutilizar lo que ya tenemos
disponible, y al reciclar los residuos, evitamos gran parte del impacto por
cantidad y calidad de la basura y, con ello, también la contaminación que
esta genera.