Tema 1.
1: Espacio y espacialidad: Problemas e interpretaciones recientes
AUGÉ, Marc -“El lugar antropológico”:
El lugar antropológico: es definido como
o Un espacio donde los individuos viven, trabajan y se relacionan.
o Este lugar es tanto físico como simbólico, y está imbuido de significados culturales y
sociales.
o Es importante: porque reflejan y refuerzan la identidad de los grupos y sus relaciones.
o Son espacios cargados de sentido para sus habitantes y también para quienes los observan.
Según Augé:
o La idea del lugar antropológico parte de una realidad que está presente tanto en la fantasía
de los nativos como en la ilusión del etnólogo, sosteniendo así la idea del lugar común.
Propone que:
o La totalidad del hecho social remite a otras 2 totalidades: La suma de las instituciones que
entran en su composición.
o El conjunto de las diversas dimensiones con respecto a las cuales se define la individualidad
de cada uno de aquellos que la viven y participan de ella.
Levi-Strauss ha resumido el hecho social total como el hecho social totalmente percibido: Es decir
“el hecho social en cuya interpretación está integrada la visión que puede tener de él cualquier de los
nativos que lo vive”.
El lugar antropológico de sentido para aquellos que lo habitan y principio de inteligibilidad para
quien lo observa.
Estos lugares tienen tres rasgos comunes:
o Se consideran identificatorios, relacionales e históricos.
o El lugar de nacimiento es constitutivo de la identidad individual, asimismo obedece a la ley
de lo ¨propio¨.
o En el orden del nacimiento y de la vida, el lugar propio, al igual que la individualidad
absoluta, son más difíciles de definir y de pensar.
Michel de Certeau define el ¨lugar¨ como una ¨configuración instantánea de posiciones¨ lo que
equivale a decir que en un mismo lugar pueden coexistir elementos distintos y singulares, pero de
los cuales nada impide pensar ni las relaciones ni la identidad compartida que les confiere ocupación
del lugar común.
Si nos detenemos un instante en la definición de lugar antropológico, comprobaremos que es ante
todo algo geométrico.
o En términos geométricos, se trata de la línea, de la intersección de líneas y del punto de
intersección.
o Se podría hablar, por una parte, de ejes o de caminos que conducen de un lugar a otro y han
sido trazados por los hombres.
o Por otra parte, de encrucijadas y de lugares donde los hombres se cruzan, se encuentran y
se reúnen, que fueron diseñados con enormes proporciones para satisfacer, en los
mercados, las necesidades del intercambio económico y centros monumentales y que
definen a su vez un espacio y fronteras más allá de las cuales otros hombres se definen
como otros con respecto a otros centros y otros espacios.
El monumento se considera la expresión tangible de la permanencia de la duración.
o Sin ilusión monumental, a los ojos de los vivos la historia no sería sino una abstracción.
El cuerpo humano es concebido como una porción de espacio, con sus fronteras, sus centros
vitales, sus defensas y sus debilidades, su coraza y sus defectos.
o En el plano de la imaginación, el cuerpo es un espacio compuesto y jerarquizado que puede
recibir una carga desde el exterior.
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Las ciudades francesas incluyen siempre un ¨centro de la ciudad¨ dónde están agrupados los
monumentos simbolizan uno la autoridad religiosa, el otro la autoridad civil.
o En el centro de la ciudad se ha erigido un monumento a los muertos; de concepción laida,
no es verdaderamente un lugar de culto sino un monumento de lugar histórico.
BOURDIEU, Pierre - “Efectos de Lugar”:
Espacio físico y espacio social:
El espacio físico es el lugar donde se sitúan las personas y las cosas. Es el punto en el espacio donde
un agente o cosa "tienen lugar" y existen.
El espacio social se define por las relaciones entre las posiciones que lo constituyen.
o Estas posiciones están jerarquizadas y se manifiestan en oposiciones espaciales donde el
espacio habitado simboliza el espacio social.
o En una sociedad jerarquizada, el espacio también lo está y expresa las jerarquías y distancias
sociales.
El espacio social se retraduce en el espacio físico, aunque de manera turbia, a través de la
distribución de bienes y servicios.
La posesión de capital se manifiesta en el espacio físico, influyendo en la relación entre la estructura
espacial de los agentes y la de los bienes.
o El espacio habitado funciona como una especio de simbolización espontanea del espacio
social.
o En una sociedad jerarquizada, no hay espacio que no esté jerarquizado y no exprese las
jerarquías y las dimensiones sociales.
La posición de un agente en el espacio social se expresa en el lugar del espacio físico en que está
situado y por la posición relativa que sus localizaciones temporarias y sobre todo permanentes
ocupan con respecto a las localizaciones de los otros agentes.
El espacio social reificado (físicamente realizado u objetivizado) se presenta como la distribución en
el espacio físico de las diferentes especies de bienes y servicios y también de agentes individuales y
grupos localizados físicamente.
Las grandes oposiciones sociales objetivizadas en el espacio físico (por ejemplo capital/provincia)
tienden a reproducirse en los espiritus y el lenguaje en la forma de oposiciones constitutivas de un
principio de visión y división.
Las luchas por la apropiación del espacio:
El espacio y sitios del espacio social reificado y los beneficios que procuran el mismo son apuestas
de luchas (dentro de diferentes campos).
Las ganancias de espacio pueden asumir la forma de ganancias de localización susceptibles de
analizarse en dos clases:
o Las rentas que se asocian al hecho de estar situado junto a agentes y bienes escasos y
deseables.
o Ganancias de posición o de rango.
El poder que el capital, en sus diferentes formas, da sobre el espacio es también un poder sobre el
tiempo.
La capacidad de dominar el espacio depende del capital poseído; este permite mantener a
distancia a personas y cosas indeseables, al mismo tiempo que acercarse a las deseables.
o Quienes carecen de capital son mantenidos a distancia, ya sea física o simbólicamente, de
los bienes socialmente más escasos, y se los condena a codearse con las personas o bienes
más indeseables y menos escasos.
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o Ciertos espacios exigen no solo un capital económico y cultural sino también un capital
social.
o Procuran capital social y capital simbólico mediante el efecto de club resultante de la
reunión duradera de personas.
Las luchas por la apropiación del espacio pueden asumir forma individual:
o La movilidad espacial, intrageneracional o intergeneracional.
o Pueden asumir formas más colectivas, ya se trate de las que se desarrollan en el plano
nacional en torno de las políticas habitacionales o de las que se sitúan en el nivel local, con
respecto a la construcción y asignación de viviendas sociales en materia de equipamientos
públicos.
o La movilidad espacial es un indicador de éxito o fracaso en estas luchas.
CARETTA, Gabriela y ZACCA, Isabel- “Lugares para la muerte en el espacio meridional andino, Salta en el
siglo XVII”:
Introducción:
La ciudad de Salta, situada en el surandino y vinculada con el Alto Perú por el intercambio de bienes
y personas, conserva su traza original delimitada por los tagaretes.
o Estas zanjas actuaban como muros medievales hasta el siglo 18, y los lugares de
enterramiento estaban dentro de estos límites, definiendo la experiencia cotidiana de sus
habitantes, quienes interactuaban sobre los restos de sus seres queridos.
o Se plantea la relación entre la ciudad de los vivos y la de los muertos, cuestionando cómo
ambas interactúan y contribuyen a la construcción de espacios sociales.
o El enfoque se centra en los espacios funerarios de Salta en el siglo 18, considerándolos
"lugares" significativos para la comunidad.
o Se destaca la importancia de los estudios históricos sobre la muerte, que han abordado las
actitudes hacia ella, así como la ritualidad asociada, contribuyendo a una comprensión más
amplia de las dinámicas sociales en torno a la muerte en la sociedad occidental.
Los estudios sobre la muerte en la sociedad han evolucionado, enfocándose en una única
sensibilidad mortuoria a través de lápidas, rituales, testamentos, y otras prácticas.
Claudio Lomnitz:
o Señala la necesidad de considerar las actitudes contradictorias hacia la muerte, reflejando
intereses interpersonales y diferencias entre grupos sociales.
Nuestro enfoque es similar al de Lomnitz, considerando los enterratorios como espacios de poder
donde se desarrollan luchas socio-políticas y culturales.
En este trabajo:
o Utilizamos registros parroquiales ofrecen una visión de diversos sectores sociales,
incluyendo aquellos que permanecen anónimos.
o La historiografía ha aprovechado estos registros para retratar personajes, sus familias y
abordar cuestiones demográficas tratando de desvelar las dinámicas sociales que estas
inscripciones revelan.
o Los libros de entierros han sido considerados incompletos y discontinuos, aunque resultan
útiles para el estudio de la mortalidad y morbilidad.
o Estos registros, que contienen información como edad, estado civil y calidad social,
permitieron a los historiadores construir series estadísticas confiando en su relevancia.
o Estos documentos ofrecen un interés adicional, ya que incluyen datos aislados y curiosos.
Propone que la constitución de los enterratorios como "lugares antropológicos" se explora a través
de un examen metodológico que combina la cuantificación de datos comunes y excepcionales.
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o Este enfoque facilita la identificación de huellas significativas en su contexto.
o Los casos que se desvían del registro eclesiástico permiten acercarse a la complejidad de
estos espacios.
El artículo se centra en la categoría analítica de "lugar" y discute el contexto histórico de la
sociedad de Salta en el siglo 18.
Los espacios de entierro en la ciudad colonial como “lugares”. notas de la construcción de una categoría
de análisis:
Pensar los espacios de entierro como "lugares" surge de lecturas clásicas sobre la muerte y el
análisis de fuentes.
La noción de "lugar antropológico" de Augé resulta útil, al basarse en la realidad que existe en la
fantasía de los nativos y la ilusión del etnólogo, lo que crea un lugar común.
o Esta noción no abarca todas las contradicciones sociales, se convierte en un principio de
sentido para sus habitantes.
o La constitución de "lugares" en sociedades previas a la sobremodernidad se relaciona con
prácticas colectivas e individuales, como señala Pierre Bourdieu, donde el espacio social se
refleja en el espacio físico.
Los entierros, como ritos colectivos, reflejan los valores y normas de la sociedad, y en ese contexto,
son considerados "lugares antropológicos".
Los enterratorios y los lugares sociales:
A mediados del siglo 18, la ciudad de Salta presentaba una sociedad compleja entre casas de
españoles blancos y mestizos exitosos, quienes interaccionaban en producción y comercio.
En este contexto, indios dedicados a la producción rural, circulaban entre estos grupos sociales.
Había una significativa población de negros y afromestizos, tanto esclavos, que servían en los
hogares y eran parte de las herencias, como libres, que conformaban casi un cuarto de la población
de la ciudad, mientras que el número de indios era menor.
Los registros de entierros de la Iglesia Matriz reflejan esta estructura social estamental y mestiza,
donde los lugares de entierro se organizaban según relaciones y posiciones sociales.
Entre 1730 y 1800:
o Los españoles eran enterrados en el interior de los templos, salvo excepciones por muertes
dudosas, lo que implicaba cuestiones de religiosidad y estatus social.
o En Salta no había templos o cementerios exclusivos para naturales.
El patio del templo acogía indios, negros y afromestizos, mientras que en el interior
coexistían españoles e indios libres, resaltando la confluencia de distintos sectores
sociales y la interacción en la configuración de la estratificación social.
La conformación del otro social:
En la década de 1730, Tucumán enfrenta una expansión hacia el Chaco y la figura del “indio infiel”,
considerado el “otro” social.
La ciudad, construida por las élites que controlan el poder, se imagina como un espacio amurallado y
protegido, rodeado de elementos naturales.
Los indígenas mocovíes, capturados y al servicio de los españoles, eran bautizados e integrados en
la sociedad, pero al morir eran enterrados fuera del templo, mientras que en su interior se
encontraban descanso algunos españoles, esclavos y afromestizos libres.
No se cuenta con un plano de distribución de solares para la fundación de Salta; el primer plano
corresponde a la segunda mitad del siglo 18.
Tema 1.1: Espacio y espacialidad: Problemas e interpretaciones recientes
El antiguo templo de la matriz presenta una dualidad en sus espacios: el interior, donde se celebran
rituales religiosos y la inhumación de cuerpos, y el exterior, que se identifica como el cementerio.
o En el interior, se lleva a cabo el entierro de María, una niña huérfana cuya muerte se marca
en un contexto de violencia asociada a la guerra contra los “bárbaros”.
o Este acto es destacado por su naturaleza extraordinaria.
o La documentación sobre su entierro es escasa y se enmarca en un contexto de matanzas en
las cercanías de Tucumán.
o María recibe un trato especial en su inhumación, destacándose su entierro mayor, en
contraste con el más común de aquellos que fallecían en circunstancias menos notables.
Este privilegio refleja la construcción de una dimensión religiosa en la narrativa de la
guerra, con una teatralidad barroca presente en las pompas fúnebres y la
intervención del Obispo.
El rito funerario no solo honra a los muertos, sino que fortalece la identidad española frente al
“otro”, el indígena, al calificar diferentes muertes con distintos significados sociales.
El espacio del enterratorio se convierte en un lugar que no solo alberga los restos de los fallecidos,
sino que también actúa como un bastión simbólico en la lucha entre la colonización y la resistencia
indígena.
Imágenes en la construcción del “yo” social:
Los estudios de lugares de entierro en los siglos 18 y 19 han asociado estos espacios y sus
monumentos al prestigio y la piedad de las clases dominantes.
La información de los testamentos sugiere que el interior de los templos más antiguos de la ciudad
era considerado un espacio español, especialmente en los conventos mercedarios y franciscanos.
Se observan confluencias en estos lugares.
o En la década de 1790, el presbiterio y el espacio central del templo estaban destinados a
entierros de españoles adultos, mientras que el coro se reservaba para indios, afromestizos
y niños españoles.
o Esto refleja una clara diferenciación social, especialmente en el presbiterio, donde solo
podían ser enterrados religiosos, según las normativas eclesiásticas.
Las autoridades religiosas, como el primer obispo de Salta, Monseñor Nicolás Videla del Pino, se
esforzaron por mantener esta distinción, segregando los enterramientos de legos, menores y
clérigos.
La pertenencia al clero otorgaba un estatus diferente, que debía reflejarse en los lugares de
enterramiento, de modo que se reafirmaba el lugar social de los clérigos en el espacio y los ritos
fúnebres.
El centro del templo servía como área común para los españoles, y las variaciones en los ritos
funerarios, desde los más humildes hasta los más ostentosos, marcaban diferencias sociales,
incorporando elementos como la limosna a los pobres y las ceremonias elaboradas con asistencia
clerical.
El templo servía como el recinto sagrado donde se realizaban los entierros de los caciques “amigos”
y sus esposas, quienes eran sepultados con honor y ceremonias importantes.
Los cuerpos fueron trasladados en andas, acompañados por un cortejo y por el cura, desde el lugar
de velorio hasta el centro de la ciudad, haciendo paradas para rezar respuestas con solemnidad.
o Estos rituales de entierro tenían un significado político en la relación entre españoles e
indios considerados amigos y cristianos, reflejan la condición privilegiada de los caciques y
marcan una simbología del espacio.
El entierro de esclavos se realizaba en el interior de la matriz, ligado a las circunstancias de sus amos
ya su estatus social.
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Las prácticas de enterramiento revelan cómo se valoraba al esclavo en su contexto social y
económico.
Entre 1730 y 1737, D. Ignacio Plazaola entró a 3 esclavos. Mientras que en dos casos en el
cementerio solo se registró el nombre de los esclavos, incluyó no solo su nombre, sino también el
cargo capitular de su propietario, lo que indica que Plazaola consideró más apropiado este tipo de
sepultura en función de su posición social.
Estos actos rituales evidencian las relaciones personales entre amigos y esclavos, ya que en algunos
casos los amigos pagaban los costos de los entierros en el templo, resaltando así las complejas
dinámicas de poder y pertenencia en la sociedad colonial.
Relaciones sociales y enterratorios:
La muerte y el entierro de las personas movilizaron diversas relaciones y solidaridades que
constituyeron el espacio del lugar.
o Estos incluyen vínculos familiares como el de padres e hijos, esposas, amigos y esclavos,
además de pertenencias a grupos como cofrades, y la relación entre nietos y abuelos.
o Dentro del templo, los mulatos libres formaron parte evidenciando sus filiaciones y
solidaridades.
o Estos entierros, tanto en el interior como en el exterior, también subrayan la importancia de
la limosna en ese contexto social hacia 1790.
El entierro de los pobres se daba como muestra de caridad, reflejando su miseria y asociándose a
obras pías.
Esta práctica conectaba al difunto con su entorno y la cura, estableciendo un vínculo entre caridad
y pobreza.
Los “notoriamente pobres” merecían este tipo de entierro, que se consideraba una limosna, lo que
les otorgaba un reconocimiento social.
Un ejemplo es el entierro de Luis Gonzaga, un niño cuyos padres contribuyeron lo que podían,
evidenciando la relación entre quienes dan y reciben en las exequias.
Se mencionan otros casos de posibles pobres, como huérfanos o forasteros, cuyos funerales podrían
no estar documentados.
La práctica del entierro se convierte en un reflejo de la estructura social y la condición de los
marginados en este contexto.
Los imaginarios en la conformación de los lugares:
Los elementos discutidos ilustran aspectos de la configuración social, pero son insuficientes sin
considerar los esquemas socialmente construidos alrededor de la muerte, que moldean la
experiencia social y generan comportamientos e imaginarios.
La credibilidad no solo se fundamenta en la racionalidad de los argumentos, sino en la creación y
deconstrucción de imaginarios sociales.
Estos imaginarios indican las pertenencias de los individuos a una sociedad y definen las relaciones
sociales, incluidos sus conflictos y divisiones internas, actuando como un mecanismo de control
colectivo y ejercicio del poder.
Gruzinski argumenta que el cristianismo y la idolatría nunca estuvieron completamente separados,
lo que permitió alojamientos culturales.
o El imaginario indígena mostró una notable capacidad para elementos similares antiguos y
modernos, interactuando críticamente con las propuestas de la Iglesia barroca.
o Este imaginario indígena, al inspirarse o distanciarse de lo barroco, evidencia la complejidad
de su ritualidad, que permite la coexistencia de diversos significados y promueve la
participación activa de los fieles, trascendiendo barreras sociales y culturales.
Tema 1.1: Espacio y espacialidad: Problemas e interpretaciones recientes
La convergencia de los cuerpos de difuntos españoles, indios, negros y mestizos sugiere una
interpretación compartida sobre el sentido de la muerte.
Esto no se confunde con el imaginario medieval europeo, sino que se entiende como una religión
local que permite abordar el mundo social y natural, integrándose en redes políticas y económicas.
o Se destaca la coexistencia de imaginarios cristianos y aspectos de religiosidades nativas en
las comunidades indígenas y mestizas.
o En Salta, los españoles vinculaban el entierro de cuerpos en templos con la entrega de los
mismos a la Iglesia, que se convertía en la responsable de su destino eterno.
Estos cuerpos recibieron el asilo y privilegios de estar en un campo santo, aunque las
parcelas no eran cedidas de forma perpetua; más bien, las almas eran confiadas a la
Iglesia, lo que transformaba este aspecto en un negocio para los sacerdotes, quienes
eran considerados "profesionales de la vida futura".
En este contexto, identifique el lugar de descanso final de los familiares dependía
exclusivamente de la Iglesia.
Conclusiones:
Las fuentes parroquiales, tradicionalmente consideradas seriales, nos permiten explorar aspectos
sociales como relaciones e interacción, la creación de lugares sociales y el poder eclesiástico.
Los registros parroquiales, ricamente cualitativos, siguen poco aprovechados por los investigadores.
La ocupación de espacios de entierro no refleja un modelo de sociedad estamental, sino que revela
estatus social y vínculos, incluyendo exclusión y sujeción.
Los lugares de entierro están ligados a imaginarios sobre la muerte; tanto españoles como indios y
mestizos valoran el entierro en templos, representando solidaridad y propiciación de vida.
o Este trabajo sugiere un diálogo entre espacio, ritualidad e interacción social.