Control de Convencionalidad - Por Hitters Juan Carlos
Control de Convencionalidad - Por Hitters Juan Carlos
Si bien se "solucionan" parte de los problemas que se suscitaron entre ambos cuerpos
judiciales, terminar con una anotación marginal que deja renga una sentencia de la propia
Corte nacional no nos parece una solución técnica ni jurídicamente adecuada.
I. Antecedentes
Con anterioridad (1) nos hemos ocupado del caso "Fontevecchia vs. Argentina" del año 2011
y de su posterior versión local (2), donde se planteaba la problemática de saber si era posible
que la Corte Interamericana de Derechos Humanos (en adelante Corte IDH) dispusiera que el
tribunal supremo argentino "dejara sin efecto" su propia sentencia (3).
Será necesario recordar que la CS había condenado a la Editorial Perfil y a los Directivos,
Jorge Fontevecchia y Héctor D'Amico, en el 2001, haciendo lugar a un reclamo
indemnizatorio del entonces Presidente de la Nación, Dr. Carlos Saúl Menem, por la
infracción a su derecho a la intimidad (art. 11 del Pacto de San José) con motivo de la
publicación de dos artículos en el año 1995 en la revista Noticias; que aludían al hijo no
reconocido del primer mandatario, así como a la relación de este último con su madre, la
que finalmente se suicidó (4).
Llegado el caso en el año 2011 a la Corte IDH, esta puso énfasis en sostener que no hubo
injerencia alguna al derecho a la vida privada del primer mandatario; funcionario público
electivo del más alto grado del Poder Ejecutivo. Ello así, pues las publicaciones de marras
constituyeron un ejercicio legítimo del derecho a la libre expresión, habida cuenta de que se
trataba de: 1) asuntos de interés público, y 2) el presunto afectado no había contribuido a
resguardar la noticia cuya difusión a posteriori objetó (art. 13 del Pacto de marras) (5).
Entendió entonces que la Corte argentina en el año 2001 cometió el error al excluir de toda
ponderación, en el caso concreto, los aspectos de interés público de la información. Por ello
dispuso —entre otros tópicos— que el supremo órgano judicial local "dejara sin efecto" las
consecuencias del decisorio de referencia (véase nota 2).
Aquí queda en claro que la Corte IDH le imputó a la jurisdicción doméstica un déficit, al "no
valorar una cuestión esencial" como era el interés público del asunto.
Sobre tal base expresó que su sentencia de 2011 constituye per se una forma de reparación,
agregando que el Estado, entre otros puntos, debe dejar sin efecto la condena, así como
todas sus consecuencias, en el plazo de un año a partir de la notificación (punto resolutivo
137, párr. 105) (6), ello así —reiteramos— por violación del art. 13 de la CADH (libertad de
pensamiento y expresión) (7).
Conviene recordar que la Corte Suprema nacional, como respuesta, el 14/02/2017, sostuvo
enfáticamente y por mayoría de votos (8) que "ella no puede ser obligada a acatar un fallo
interamericano que la mande dejar sin efecto una resolución" (9).
Señaló allí que la Corte Interamericana carece de aptitud (de competencia) para disponer
esa orden. Expresó a la par que el aludido cuerpo regional no constituye una cuarta instancia
donde esté potenciado para revisar o anular decisiones judiciales estatales, dado que su
jurisdicción es subsidiaria, coadyuvante y complementaria. Añadió que "dejar sin efecto" un
decisorio de este tipo es uno de los supuestos en los que la restitución resulta imposible, a la
luz del art. 27 de la Carta suprema nacional, ya que dicha norma impone una esfera de
reserva soberana que se denomina fórmula argentina, regla esta —añadió— que no ha sido
alterada por la Reforma Constitucional de 1994 (10).
Empero hay que recordar que antes —y en diversos procesos— la Corte IDH había mandado
"dejar sin efecto" varios fallos en casos argentinos sin que la Corte Suprema con otra
integración se hubiese opuesto, como luego veremos.
En síntesis aparece una disputa seria y preocupante entre ambos tribunales, pues la Corte de
Costa Rica mandaba "dejar sin efecto" el fallo; y la nacional entendía que ello no era posible.
Ante la brecha que había quedado entre sendos precedentes (interamericano y nacional) y
las eventuales contradicciones insalvables que existían por aquel entonces, el tribunal con
sede en Costa Rica explicó en la Tercera Supervisión de Cumplimiento del 18/11/2017 su
posición anterior (fallo del 2011, párr. 105) aclarando que lo que había dicho entonces fue
que "a efectos de cumplir con la presente reparación, el Estado debe adoptar todas las
medidas judiciales, administrativas y de cualquier otra índole que sean necesarias" para
cumplir con su sentencia (énfasis añadido), dejando entonces una puerta entreabierta.
Por ello, en esta segunda etapa, en la resolución de marras (Tercera Supervisión, párr. 16)
enfatizó que "...en cumplimiento del deber de "dejar sin efecto" las sentencias internas que
se determinaron en la sentencia del presente caso como violatorias de la Convención
Americana, correspondía a la Argentina identificar cuáles acciones implementar o por cuál
vía de su derecho interno podía cumplir con lo ordenado por este tribunal" (el resaltado no
es original).
Sin embargo la Corte Suprema había entendido que lo dispuesto por la Corte IDH en el año
2011 en su fallo de Fondo y Reparaciones era "sinónimo de revocar" la decisión del 2001
(Considerando 6.III). Empero —repetimos— en verdad al ordenar esta reparación el cuerpo
interamericano no indicó que el país tuviera necesariamente que "revocar" dicho fallo. Es
por ello que en su párr. 105 dispuso —ya lo dijimos— que el Estado debía adoptar medidas
"judiciales", "administrativas" y "de cualquier otra índole" que sean necesarias para "dejar
sin efecto tales sentencias" (11).
En definitiva la Corte IDH dejó sobre el tapete decisorial en su Tercera Supervisión una pauta
un poco más amplia, dando ahora "opciones" que no habían sido expresamente
referenciadas antes. Ya habíamos dicho en el trabajo antes citado (12) que la frase "dejar sin
efecto" no implicaba lisa y llanamente "revocar", sino que podían dictarse, como realmente
ha sucedido después, distintas medidas judiciales, administrativas o de cualquier otra
naturaleza que llevaran a acatar el fallo regional.
Empero dijimos allí que de todos modos que la frase "dejar sin efecto" parecía demasiado
fuerte; quizá hubiese sido mejor hablar de "adaptar" las sentencias locales a los fallos
regionales, habida cuenta que técnicamente no era del todo correcto hablar de "revocación"
(que implica, salvo excepciones, una impugnación previa) ni de "nulificación" o
"invalidamiento", ya que la Corte IDH no es un organismo ad quem respecto de los judiciales
locales. Se trata de cuerpos de diversa naturaleza que no tienen una relación de jerarquía
(13).
Mas con la idea de ir finiquitando este litigio, que llevaba mucho tiempo sin solución
definitiva (16) la Corte regional tomó nota de que el Estado, en febrero de 2017, había
elaborado un proyecto de Decreto para el pago de los montos contemplados en la sentencia
de fondo (párrs. 128 y 129), correspondientes al reintegro de las costas y gastos; pero
observó este que no siguió su trámite, ya que la Secretaría Legal y Técnica de la Nación
dictaminó que no incluía la totalidad de los pagos ordenados.
a) dejar sin efecto la condena civil impuesta a los señores Jorge Fontevecchia y Héctor
D'Amico así como todas sus consecuencias, en los términos del párr. 105 de la Sentencia
(punto dispositivo segundo de la Sentencia), y
b) entregar los montos aludidos en los párrafos 128 y 129 de la Sentencia, por concepto de
reintegro de costas y gastos (punto dispositivo cuarto de la Sentencia)" (17) (énfasis
añadido).
En lo que respecta a "dejar sin efecto la condena civil" la Corte le había dado al tribunal local
las dos opciones a las que ya aludimos, es decir, la eliminación de la publicación de la
sentencia Argentina de la página web (18); o que se mantenga la misma pero que se realice
algún tipo de anotación indicando que esa decisión fue declarada violatoria de la Convención
Americana por la Corte IDH (19).
Casi dos meses después, el 5 de diciembre de 2017 (20), la Corte nacional se pronunció
eligiendo una de las dos opciones.
Poniendo de relieve que la anotación sugerida no vulnera los principios del derecho público
establecidos en el art. 27 de la CN, por lo que resulta adecuado acceder a lo sugerido.
Repárese también que en esa norma se había apontocado la Corte para incumplir el fallo
regional del año 2011.
Siguiendo este hilo conductor, en su parte resolutiva, el supremo tribunal doméstico dispuso
que se asiente junto a la decisión ordenada en Fallos 324:2895 la siguiente leyenda: "Esta
sentencia fue declarada incompatible con la Convención Americana sobre Derechos
humanos por la Corte Interamericana (CS, sentencia del 29/11/2011)" (énfasis agregado).
Esta larga porfía entre la Corte Suprema nacional y el tribunal interamericano está —por
suerte— a punto de finalizar, ya que la primera acató las "sugerencias-órdenes" de la
segunda, es decir, puso una anotación marginal a la sentencia del año 2001 (21); restando
ahora que el Poder Ejecutivo dicte con celeridad el decreto para el pago del reintegro de las
costas y gastos, más los intereses moratorios que correspondan (22) y la devolución de las
sumas pagadas por las víctimas (23).
Cuando ello suceda, es decir, si se emite tal acto jurídico y se cumple con lo que él disponga,
"se eliminarán los efectos de la sentencia civil" condenatoria.
La Corte IDH hizo ver que "tanto el Estado como los representantes de las víctimas han
implementado acciones para la determinación de los montos que deben ser pagados; y el
Estado ha afirmado que emitirá a finales del presente año (2017) (24) el decreto que
disponga proceder con dicho pago. Resulta positivo —dijo— que la Argentina haya indicado
un mecanismo para realizar este pago, que no invoque judicialización del mismo", como ya
lo vimos (25).
Valoró a la par que, por la sugerencia de ese tribunal interamericano, "las partes se
reunieron en su sede con posterioridad a la audiencia de supervisión de cumplimiento con el
fin de conversar los aspectos relativos a la determinación concreta de los montos que serán
reintegrados; por eso requirió que el Estado indique los resultados de dicha reunión, si se
logró avanzar por la cuantificación y los avances en relación con la emisión del decreto que
disponga el reintegro concreto y el pago correspondiente" (26).
Por ello no es baladí reiterar que, según el pronunciamiento sub examine, el cumplimiento
de la reparación ordenada (27) también implica "dejar sin efecto" lo atinente a la atribución
de responsabilidad civil de los señores Fontevecchia y D'Amico (28).
En definitiva, para obedecer in totum esta Resolución de Supervisión se requiere: 1- la
anotación marginal a la sentencia originaria, que la Corte Suprema nacional ya llevó a cabo,
lo que implica el cese de la responsabilidad civil de los señores Jorge Fontevecchia y Héctor
D´Amico; y 2- el dictado del decreto —tantas veces aludido—, que disponga los pagos
pertinentes (29) (véase resolución de Supervisión, párrs. 128, 129 y 130).
IV. Cierre. Conflicto entre la Corte Interamericana de DH y el Tribunal máximo del país.
Quién resuelve y cómo se resuelve
Tal cual intentamos explicarlo, en el fallo de la Corte Suprema del 14/02/2017 (30) se
insistió, por mayoría, que ese cuerpo no puede cumplir con la orden de la Corte IDH de
"dejar sin efecto" fallos domésticos. Aquí aparece un grave desideratum pues se nota una
contradicción entre una sentencia "local" con una "regional", aunque sí se acató con la
anotación marginal.
Quedó claro, a partir de los decisorios del tribunal con sede en San José, que no debe haber
ninguna hesitación en que el derecho interno carece de aptitud para apoyarse en el art. 27
de la CN para incumplir un mandato interamericano (conf. art. 27 de la Convención de Viena
sobre el Derecho de los Tratados).
Como vimos, el más alto organismo judicial local —a nuestro modo de ver— erró el camino
al pretender afincarse en el esquema interno infringiendo las decisiones supranacionales.
La Corte IDH ya había expresado estas claras pautas en el 2011 y las ratificó a pie juntillas en
su resolución del 2017. En caso de presentarse en el futuro un conflicto de competencia
como el aquí ventilado, se reserva el organismo con asiento en Costa Rica declarar
inconvencional cualquier providencia doméstica que se ponga en contradicción.
En verdad consideramos que si bien de este modo se "solucionan" parte de los problemas
que se suscitaron entre ambos cuerpos judiciales, terminar con una anotación marginal que
deja renga una sentencia de la propia Corte nacional no nos parece una solución técnica ni
jurídicamente adecuada.
Este tortuoso camino surgió —a nuestro modo de ver— de una fallida interpretación que la
Corte Suprema nacional hizo (por mayoría) en su fallo de 14/02/2017, tantas veces traído a
colación, al considerar que el tribunal regional le había ordenado "dejar sin efecto" lisa y
llanamente un fallo. Aunque en verdad sólo dispuso dictar las medidas pertinentes para
modificar "los efectos del fallo".
Tal cual remarcamos en otro momento (31), el fallo prístino del supremo tribunal argentino
fue elaborado sobre la base de una serie de argumentos muy meditados; empero,
respetuosamente, creemos que ha significado para el sistema interamericano un retroceso,
pues al limitar el poder rectificatorio de la Corte IDH queda minimizada la tutela que surge
de los tratados internacionales a los que el país se ha adherido. Ello así habida cuenta que al
desconocer la competencia de ese cuerpo, se volvió de alguna manera al dualismo y además
se afectó el principio de no regresividad (32).
El tribunal reconoció allí la jurisdicción "completa" de la Corte con asiento en San José; mas
el pronunciamiento de la mayoría había sostenido que si bien los fallos de aquel cuerpo son
obligatorios, la Corte IDH en determinadas circunstancias puede carecer de "competencia"
para fallar.
Ello implicó que se ha partido de la base de que para acatar en profundidad una sentencia
regional, era preciso llevar a cabo en el orden doméstico "una especie de exequatur" a fin de
examinar si la Corte de la región ha tenido competencia para expedirse.
Lo que aquí estuvo sobre el tapete fue una errónea disputa de "competencia" entre la Corte
Suprema, con la Corte IDH, siendo esta la que debe resolver la problemática por ser
justamente la última intérprete del sistema interamericano, cuando se valoran normas
internacionales (kompetenz-kompetenz).
El fallo interno sostuvo que no debe ordenársele "dejar sin efecto" sus propios
pronunciamientos, porque tal potestad no está contemplada en el art. 63.1 de la CADH, ni
en los Trabajos Preparatorios de la Convención.
Adelantamos ya que del análisis de la citada normativa internacional puede inferirse sin
hesitación justamente lo contrario, ya que ese tribunal regional está expresamente facultado
para "dejar sin efecto ciertos contenidos de las providencias domésticas". Esto así, pues al
permitírsele disponer que "se reparen las consecuencias" obviamente se lo potencia para
ello (art. 63.1 CADH) (33).
No debemos olvidar que los tratados sobre derechos humanos tienen que ser interpretados
conforme su "objeto y fin"; y que cuando el Estado se sujeta a este tipo de convenios, debe
tener en consideración que de alguna manera "limita" parte de su competencia en beneficio
del modelo regional.
Lo que debe quedar bien en claro es que el tribunal con asiento en San José y todo el
esquema regional, tienen como fuentes el ius cogens (costumbre internacional) y los
tratados sobre derechos humanos; y que tales convenios son de "distinta esencia" a los que
alude el art. 27 local, que no fueron ni siquiera imaginados al redactar dicha regla magna,
por eso se hablaba de afianzar sus relaciones de paz y comercio con las potencias extranjeras
(pensando en épocas de conflictos externos).
De la forma en que la Corte Suprema juzgó el caso, se advierte que queda plasmada una
contradicción, habida cuenta que el fallo nacional benefició al ex presidente Menem y lo
hace acreedor a una indemnización; mientras que la Corte IDH dice todo lo contrario
(cortocircuito entre los arts. 11 y 13 de la CADH).
Téngase presente que la Corte IDH en varios casos, entre ellos Palamara Iribarne, Tristán
Donoso, Bueno Alves, Kimel y Herrero Ulloa, ha dispuesto modificaciones a las sentencias
locales, decisiones que han sido toleradas por los órganos jurisdiccionales domésticas,
incluyendo a la Corte argentina, aunque —ya lo dijimos— con otra integración.
El Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha seguido los mismos pasos que la Corte IDH en
el caso resuelto en el 12/06/2014 (Príncipe de Mónaco-Grimaldi) (34), en una temática
similar a Fontevecchia dándole prevalencia a la libertad de expresión (art. 13, CADH, libertad
de expresión).
Coincidimos entonces con el voto minoritario del Dr. Maqueda, que esgrimió una postura
que armoniza con sus propios votos anteriores y con los precedentes de la Corte Suprema,
en el sentido que los fallos interamericanos —y sobre todo a la interpretación convencional
que ella hace— deben cumplirse sin rodeos, pues de lo contrario se incurre en
responsabilidad internacional del Estado (arts. 1.1 y 2º, CADH).
Aunque la frase "dejar sin efecto" parezca —y realmente lo es— demasiado contundente,
quizá sería técnicamente más adecuado hablar de "adaptar" las sentencias domésticas a los
fallos interamericanos, como finalmente se hizo ahora.
(2) Fallo CS del 14/02/2017, nro. CSJ 368/1998 (34-M)/CS1, caratulado "Ministerio de
Relaciones Exteriores y Culto s/ informe sentencia dictada en el caso 'Fontevecchia y
D'Amico vs. Argentina"".
(3) Corte IDH, "Caso Fontevecchia y D'Amico vs. Argentina", sentencia de 29/11/2011, Serie
C nro. 238. El itinerario sentencial completo de este asunto fue el siguiente: A) Fallo CS del
25/05/2001 (que finalmente recibió la anotación marginal); B) Fallo de la Corte IDH del
29/11/2011; C) Fallo CS del 14/02/2017 "Ministerio de Relaciones Exteriores"; D) Corte IDH,
Primera Supervisión del 01/09/2015; E) Corte IDH, Segunda Supervisión del 22/11/2016; F)
Corte IDH, Tercera Supervisión del 18/10/2017; G) Fallo de la CS 14/12/2017. Todos estos
pronunciamientos están individualizados más adelante en el presente trabajo.
(4) Importa tener presente que en esa oportunidad la Corte Suprema revocó un fallo de
Cámara que había absuelto a los demandados por entender que no se había violado el
derecho a la intimidad.
(5) Recientemente la Corte IDH le ha dado relevancia al citado art. 13 sobre la libertad de
expresión a favor de un obrero en materia laboral en el "Caso Del Campo vs. Perú", sent. del
31 de agosto de 2017; ídem en "Caso Trabajadores Cesados de Petroperú vs. Perú", sent. del
23/11/2017.
(6) Este fallo fue luego supervisado bajo el siguiente esquema: 1- Primera Supervisión (Corte
IDH, "Caso Fontevecchia y D'Amico vs. Argentina. Supervisión de Cumplimiento", resolución
del 01/09/2015), y ante la falta de acatamiento de alguna de las mandas impuestas en el
proveimiento interamericano de 2011 sostuvo el tribunal que, pasados dos años y ocho
meses del pronunciamiento prístino, la Argentina no había informado respecto de
implementación del acatamiento de la aludida sentencia ni presentó escrito alguno, lo que
implica un incumplimiento de la obligación de informar. Por esto dijo que ante el silencio
estatal la Supervisión debía continuar; 2- Segunda Supervisión (Corte IDH, "Caso
Fontevecchia y D'Amico vs. Argentina. Supervisión de Cumplimiento de Sentencia",
resolución de la Corte Interamericana de Derechos Humanos de 22/11/2016), consideró el
tribunal que a esa fecha el Estado había acatado la mayoría de los mandatos de la sentencia
de 2011, salvo: a) dejar sin efecto la condena civil a los Sres. Jorge Fontevecchia y Héctor
D'Amico y todas sus consecuencias (puntos dispositivo 2º de la Sentencia): y b) entregar en
concepto de reintegro las sumas efectivamente pagadas, las costas y gastos de la etapa
internacional. Por ello mantuvo abierto el proceso de Supervisión y no cerró el caso (véase
nota 2); y 3- Tercera Supervisión (véase aquí punto II.3).
(7) La Corte regional tuvo en cuenta —por los motivos apuntados— que la Corte Suprema
nacional había tenido un déficit valorativo de la situación fáctica ya que en el caso particular
debía ponerse en juego el art. 13 de la CADH sobre la libertad de pensamiento y expresión y
no el art. 11 sobre la protección a la honra y la dignidad. Sin embargo el punto central de
todas estas actuaciones radicó en saber si la Corte del país debía tolerar que la
Interamericana le ordenara dejar sin efecto una sentencia local.
(8) Votos de por mayoría de los Dres. Lorenzetti, Highton de Nolasco, Rosenkrantz y Rosatti
en voto propio, y por la minoría voto del Dr. Maqueda.
(10) Véase LOZANO, Luis F., "El cumplimiento de la condena de la Corte Interamericana a
dejar sin efecto un fallo nacional", LA LEY, 2017-F, 772, allí con sólidos argumentos expone
una tesis ecléctica.
(11) Corte IDH, "Caso Fontevecchia y D'Amico vs. Argentina", del 29/11/2011, cit.
(16) Ese cuerpo advirtió con preocupación habían transcurrido casi cinco años en el campo
internacional desde que venció el plazo concedido en la sentencia sin que el Estado
argentino haya procedido a reintegrar los pagos en conceptos de costas y gastos (consid.
39).
(18) Página web de la Suprema Corte de Justicia y del Centro de Información Judicial (párr.
21).
(19) Esta fue la solicitud inicial de los representantes durante la etapa de fondo, expresada
en su escrito de solicitudes, argumentos y pruebas. Posteriormente en sus alegatos finales
escritos "reformularon ese pedido solicitando al tribunal que condenara al Estado a adoptar
las medidas necesarias para que la sentencia dictada por el Poder Judicial argentino pierda
fuerza vinculante interna y toda aptitud para ser fuente de consecuencias legales de
cualquier tipo". Cfr. "Caso Fontevecchia y D'Amico vs. Argentina", supra nota 1, párr. 104.
(21) CS, 25 de septiembre de 2001, "Menem, Carlos S. c. Editorial Perfil SA y otros s/ daños y
perjuicios sumario", Fallos 324:2895, cit.
(25) En el mismo texto añadió "pero se requiere que proceda a cumplir con el mismo de la
manera más expedita posible", cit., párr. 17, consid. 4º. Cabe destacar que a fin de marzo de
2018 ello todavía no se cumplió.
(26) Corte IDH, "Caso Fontevecchia vs. Argentina. Supervisión...", del 08/10/2017, cit., párr.
17.
(27) Corte IDH, "Caso Fontevecchia vs. Argentina. Supervisión...", del 18/10/2017, cit., párr.
18.
(28) Dijo la Corte IDH que durante la etapa de Supervisión de Cumplimiento los
representantes de las víctimas no han presentado alegatos sobre otros efectos que hayan
determinado las decisiones internas que deban ser reparados a través de esta medida (párr.
18, nota 31).
(32) Véase Corte IDH, "Caso Fontevecchia vs. Argentina. Supervisión...", del 18/10/2017, cit.,
Tercera Supervisión.
(34) Este tema es muy parecido al caso Fontevecchia, ya que se trató de un decisorio de la
más alta jerarquía jurisdiccional francesa que había condenado a la revista Paris Match por
haber revelado la existencia de un hijo extramatrimonial del príncipe de Mónaco. La
abogada de esa editora, Marie Christine de Persin, remarcó justamente la diferencia que
existe entre las personas públicas y quienes no lo son con referencia a la problemática aquí
abordada. En un fallo unánime la Gran Sala del Tribunal Europeo de Derechos Humanos
(TEDH) declaró que Francia vulneró la libertad de expresión al condenar a la editorial
Hachette Filipacchi y a la directora de la revista Paris Match, por publicar información de la
vida privada del príncipe Alberto de Mónaco. El día 05/05/2005 la referida revista publicó
una entrevista a Nicole Coste, madre soltera de un hijo del príncipe Alberto de Mónaco,
agregando en su portada dos fotos del niño junto a su padre y su madre, razón por la cual se
condenó al pago de 50.000 euros al príncipe por concepto de indemnización. Los afectados
recurrieron al TEDH argumentando que dicha condena vulneró el derecho a la libertad de
expresión, consagrado en el art. 10 de la Convención Europea de Derechos Humanos. Su
recurso fue acogido por la Quinta Sala del TEDH, ante lo cual Francia apeló. En su sentencia,
la Gran Sala del TEDH sostuvo en lo grueso que tanto la editorial como la directora de la
revista Paris Match contribuyeron a cubrir un asunto de interés público, dada la naturaleza
hereditaria de las funciones del Jefe de Estado de Mónaco. TEDH, "Case of Couderc and
Hachette Filipacchi Associés vs. France", application nro. 40454/07, Estrasburgo, 10 de
noviembre 2015.