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jurídico; de retroactividad o irretroactividad solamente se puede hablar de los hechos futuros.

No obstante, es posible hablar de retroactividad o irretroactividad del conocimiento en el


futuro de la verificación de un hecho pasado o presente ignorado por las partes. La regla es la
incertidumbre objetiva, pero no se puede desdeñar la incertidumbre subjetiva, tanto más si la
verificación de la ocurrencia de un hecho pasado o presente exige procedimientos
complicados. c) debe ser establecida arbitrariamente por las partes La condición es pactada
arbitrariamente por las partes, para limitar los efectos normales de su manifestación de
voluntad, haciéndolos depender el nacimiento o extinción de sus efectos de un evento incierto
y futuro. La conditio inris, impuesta por la ley y no por voluntad de las partes, no es
propiamente una condición, sino un requisito esencial para que el acto tenga eficacia (por ej.,
la muerte del testador es conditio inris para que el testamento produzca sus efectos). d) debe
ser incoercible El hecho condicional debe ser incoercible, es decir, no susceptible de
compulsión por la vía judicial, (3) Clasificación de las condiciones a) Condición suspensiva y
resolutoria La más importante es la que distingue entre condiciones suspensivas y resolutorias.
Las primeras son las que dan lugar al nacimiento y las segundas a la extinción de la eficacia del
acto jurídico. La condición es suspensiva cuando la eficacia del acto jurídico depende ¿el
acaecimiento (o falta de acaecimiento) del hecho puesto como condición (te dono mi
biblioteca si te recibes de abogado; te presto cien si no llueve la próxima temporada). El acto
jurídico es ineficaz hasta que el hecho puesto como condición (hecho condicionante) se
verifique, si es que se verifica. Solamente si ese hecho se verifica, el acto jurídico deviene
eficaz, o sea produce sus efectos (efectos condicionados)8\8 4 0 Con la condición suspensiva se
tutela contra el riesgo que un evento, esp e r a d o por una o por ambas partes del acto jurídico
como de su propio interés, no se verifique o se verifique demasiado tarde. Por ej., la compra de
un terreno es condicionada suspensivamente al hecho de que la Municipalidad otorgue la
licencia correspondiente para levantar una determina edificación. Hasta que la licencia no sea
dada, no hay obligación de transferir la propiedad ni de pagar el precio. Si la licencia se da se
producen estos efectos del contrato. Si la licencia es negada por la Municipalidad, la
compraventa queda definitivamente ineficaz, como si el contrato no se hubiera celebrado. Para
entender cómo la condición neutraliza el riesgo, consideremos la posición del comprador si el
contrato fuera incondicionado: él habría adquirido la propiedad y pagado el precio de un
terreno que después se revela inútil para sus fines840 41. 840 IX Pleno Casatorio Civil (Cas. N°
4442-2015-Moquegua): “76. Dentro del control de eficacia (o exigibilidad) en los procesos de
otorgamiento de escritura pública, es posible analizar la presencia de una condición suspensiva
en el programa contractual, siempre que la parte demandada alegue lafalta de verificación del
evento futuro e incierto puesto como condición. Como se ha visto, la condición suspensiva
puede determinar que el contrato no produzca ninguno de sus efectos o solamente alguno de
ellos cotno podría ser la obligación de elevar a escritura pública el contrato. Respecto a esta
última posibilidad es usual encontrar que las partes han convenido que la obligación de elevar
a escritura pública el contrato, que tiene a su cargo una parte, se ejecutará una vez que la otra
parte haya ejecutado una contraprestación a su cargo (por ejemplo, se supedita la obligación
de elevar a escritura pública el contrato, que tiene a su cargo el vendedor, al hecho de que el
comprador pague el precio de venta o una parte del mismo). Recuérdese que la condición
suspensiva ",tutela contra el riesgo que un evento, esperado por las partes (o por una parte)
como de su propio interés, no se verifique o se verifique demasiado tarde”y, en este caso, ese
evento sería el recibir la contraprestación (por ejemplo, el pago del precio). 77. Pues bien, si lo
que se ha supeditado a una condición suspensiva es el efecto específico consistente en la
obligación de elevar a escritura pública el contrato y el demandante no logra acreditar la
verificación del evento puesto como condición, la demanda será declarada improcedente por
manifiestafalta de interés para obrar (artículo 427.2 del Código Procesal Civil)”. 841 ROPPO, El
contrato, cit., p. 565. Por el contrario, la condición es resolutoria cuando el acto apenas celebra
do produce sus efectos, pero [Link] producirlos si se cumple el hecho puesto como condición
(ej., te vendo mi automóvil, pero la venta quedará resuelta si el Parlamento aprueba la
anunciada ley que prohíbe la importación de auto móviles). En otros términos, el acto jurídico
con condición resolutoria es eficaz hasta que el hecho puesto como condición (hecho
condicionante) se verifique si es que se verifica. Si el hecho condicionante se verifica el acto
será ineficaz; se resuelve (hecho condicionado). Con la condición resolutoria se tutela contra el
riesgo de que un evento temido por una o por ambas partes del acto jurídico como contrario a
sus intereses, se realice. Por ej., un funcionario público compra una casa ubicada en la ciudad
donde actualmente trabaja, pero teme que sea trasladado a trabajar a otra ciudad, en cuyo
caso decaería su interés en la adquisición. La venta es condicionada resolutoriamente a la
eventual transferencia laboral. Si este hecho no se verifica la venta queda definitivamente
eficaz; pero si el comprador es transferido, la venta se resuelve (la propiedad regresa al
vendedor, quien debe devolver el precio si ya fue pagado). Si la compra no hubiese sido
condicionada, el comprador se encontraría con una adquisición definitiva de una casa que ya
no le sirve. Con la condición resolutoria el riesgo queda neutralizado842. Si se verifica la
condición suspensiva, el acto jurídico, hasta ese momento ineficaz, se convierte en eficaz, o sea
comienza a producir sus efectos; y si la condición no se cumple, el acto es definitivamente
ineficaz. Si se realiza la condición resolutoria, el acto jurídico, hasta ese momento eficaz, cesa
de producir sus efectos; y si la condición no se realiza, el acto es definitivamente eficaz. Un
mismo evento puede ser deducido como condición y como objeto de un acto jurídico. Por ej.,
en la compraventa de inmuebles, derogando el principio de la consensualidad (arts. 1529 y
949), se puede estipular que el pago del precio es condición suspensiva de la eficacia del
contrato, si se conviene que la propiedad no pasa al comprador hasta que no haya pagado el
precio. Las partes han tipificado al pago del precio (objeto del contrato de compraventa) como
condición suspensiva de la eficacia del contrato. Si el comprador paga el precio, el contrato es
eficaz, si no paga, el contrato es ineficaz. La casación italiana del 14.2.1983 ha resuelto:
“ninguna incompatibilidad de principio puede entender842 ROPPO, El contrato, cit., p. 566. se
subsistente entre condición y ejecución de una prestación esencial, como es eJ pago de precio
respecto del contrato de compraventa, sino que es admisible ¿educir esta última como evento
condicionante, por acuerdo entre las partes o por voluntad de la ley”843. Mediante esta
condición potestativa (hay una valoración de conveniencia que determina la voluntad del
comprador), no meramente potestativa, se concede al comprador la potestad de pagar o no
pagar el precio, y también se tutela el interés del vendedor, quien ante la falta de pago del
precio no se ve constreñido a ejercitar la acción de resolución del contrato. En conclusión, la
condición suspensiva se diferencia de la resolutoria: 1) La condición suspensiva determina que
el acto jurídico no produzca todos o algunos de sus efectos hasta que se verifique el evento
futuro e incierto puesto como condición, recién a partir de este momento el acto jurídico será
eficaz; el acto jurídico ineficaz deviene en eficaz. 2) La condición resolutoria determina que el
acto jurídico deje de producir sus efectos una vez que se verifica el evento futuro e incierto
puesto como condición; el acto jurídico eficaz deviene en ineficaz. b) Condición lícita e ilícita La
condición lícita consiste en un evento que no es contrario al ordenamiento jurídico, o sea no
transgrede normas imperativas, el orden público o las buenas costumbres (ej., te vendo mi
casa si logras que el banco te preste el dinero). La condición ilícita es contraria al ordenamiento
jurídico, esto es, contraviene normas imperativas, el orden público o a las buenas costumbres.
Así, establecer un beneficio en favor de un casado con la condición de que contraiga nuevo
matrimonio844. Esta condición es ilícita por contravenir el art. 241.5 del 843 GALGANO, Diritto
civile e commerciale, cit., v. I, p. 164. 844 Savigny reclaza la clasificación de las condiciones
imposibles en físicas, jurídicas e inmorales, según que la imposibilidad proceda de las leyes de
la naturaleza, del Derecho o de las buenas costumbres. Lo que distingue a la condición
imposible es la falta de certidumbre del acontecimiento. En la doctrina se coloca en la misma
línea a los actos prohibidos por las reglas de Derecho y por la ley moral. “Siendo enteramente
libres estos últimos, permanecen siempre inciertos, lo cual es un elemento esencial de la
condición que falta a las imposibles. Pero la confusión de las ideas procede principalmente de
que en esta doctrina se reúnen bajo el nombre de imposibilidades jurídicas dos casos muy
diferentes; el testamento o el matrimonio de un impúbero es, jurídicamente, imposible; el robo
es siempre posible, pero prohibido por las reglas del Derecho. En cuanto al testamento o al
matrimonio, sabemos que tales he- Código civil que prohíbe el matrimonio de ios casados. La
condición ilícita no puede producir resultados porque lo contrario sería fomentar la
inmoralidad La condición impuesta al donatario de no emplear la cantidad que se le dona en
hacer tratar médicamente a su padre que se encuentra enfermo, es ilí cita por ser contraria a
las buenas costumbres, pues, induce al hijo ingrato a faltar a sus deberes primarios básicos.
Atentan contra las buenas costumbres, las condiciones que inducen a la realización de acciones
inmorales, a dado a que la autonomía de la voluntad debe ejercerse respetando los mínimos
éticos aceptados en una sociedad. La condición impuesta a la donataria para que previa
inseminación artificial alumbre un ser humano de sexo masculino, contradice los principios
éticos que integran el concepto de la dignidad humana, que no permite hacer todo lo que
técnicamente es posible. La adquisición de un departamento condicionado resolutoriamente
que otros departamentos del mismo edificio sean adquiridos por personas de una determinada
etnia; en una sociedad civilizada no es tolerable el racismo. Contradicen el orden público, por
lesionar libertades irrenunciables del ser humano, por ej., las condiciones consistentes en que
una persona abrace una t determinada confesión religiosa, o que contraiga matrimonio con
determinada persona, o de habitar siempre en un lugar determinado. No se puede enajenar la
libertad, por cuanto esta está fuera del comercio. La condición no es ilícita porque el evento en
sí es ilícito, sino por propender fines ilícitos al establecerla. Giorgi845 dice: “Hay ciertos hechos
ilícitos que, por lo demás, no dan ningún carácter inmoral al contrato, por la manera
condicional con que se pone. Un ejemplo: es inmoral el hecho de abrir una casa de
prostitución; pero si suponemos que alguno vende una casa bajo la condición resolutoria o
penal, si el comprador abre una casa de prostitución, ¿dónde está la inmoralidad de contrato ?
Por el contrario, hay algunos hechos que, lícitos para quien los considera únicamente en su
naturaleza, dan, sin embargo, un carácter ilícito al contrato a que se unen. Os arriendo un piso
de mi casa por cien liras mensuales, pero si os reunís con vuestra esposa, de la que estáis
actualmente separado, deberéis pagarme el triple”. chos no habrían tenido nunca lugar;
respecto al robo, no puede afirmarse nada” (SAVIGNY, Sistema de Derecho romano actual, cit.,
T. II, p. 262) 845 Citado por DE GÁSPERI y MORELLO, Tratado de Derecho civil, cit., T. I, p. 306.
Es ilícita la condición que estimula la realización de acciones ilícitas, y es lícita la condición que
persigue evitar acciones ilícitas. Así, no puede ser ilícita la condición por la que un testador
para apartar a una persona de una vida inmoral, le deja en legado una suma con la condición
de retirarse a vivir en un lugar determinado. Tampoco puede ser ilícita la condición consistente
en que uno de los contratantes radique en el lugar donde debe desempeñar sus tareas. No hay
nada de malo que en un contrato, una de las partes se obligue a gestionar un negocio
condicionado resolutoriamente al hecho de sufrir un robo. En casos como estos, al instituir la
condición no se persigue obtener fines ilícitos. No se puede privar por completo de su libertad
a una persona, pero si se puede limitar su libertad en su propio beneficio. El hecho puesto
como condición puede ser ilícito, pero, sin embargo,.la condición es lícita. Al contrario, puede
suceder que el hecho puesto como condición es lícito, pero la condición es ilícita, por ej., es
lícito que una persona contraiga matrimonio, pero es ilícita la condición de que contraiga
matrimonio con determinada persona. La condición es ilícita cuando incentiva a las partes a
cometer un ilícito (ej., se dona un bien a condición de que el donatario cause algún daño a otra
persona), o cuando obtienen ventajas de un hecho ilícito (se traspasa un negocio bajo la
condición de que el cedente mediante extorsión saque del mercado al comerciante
competidor), o cuando coacta las libertades fundamentales de la persona (el hecho
condicionante es la conversión a una determinada fe religiosa, el retiro del partido político en
que milita, el matrimonio con determinada persona)846. 846 En el Derecho romano, a parte de
las condiciones cuyo objeto es en sí una acción vergonzosa, existía un gran número de casos en
que una acción toma el carácter de inmoral: a) la condición de un celibato perpetuo, por
disposición de una ley Julia; b) la prohibición de contraer matrimonio con una persona
determinada; c) el divorcio desde el momento en que se impone, igual que el celibato, como
condición para ciertas ventajas pecuniarias. En efecto, el divorcio era a los ojos de los romanos
un mal real cuya tolerancia no podía justificarse sino por una necesidad moral. Escitar al
divorcio por consideraciones interesadas debía pasar naturalmente como un acto inmoral; c) La
sumisión a la voluntad de un tercero para la elección del marido como condición de una
recompensa pecuniaria; ; d) toda pena convencional cuya naturaleza afecte a la libertad que
debe existir en materia de matrimonio; e) la condición impuesta a un legatario de habitar
siempre en un lugar determinado o de someter la elección de su domicilio a la voluntad de un
tercero; f) la pena convencional a la que se somete una persona en caso de que no instituya
heredero a una determinada persona; g) la condición de que una persona cambie de religión
(SAVIGNY, Sistema de Derecho romano actual, cit., T. II, pp. 268 y ss.). El hecho condicionante
es ilícito por coactar la libertad de una de las partes o cuando estas coactan la libertad de un
tercero, pero es lícito cuando no afecta la libertad de terceros, por ej., cuando el contrato entre
A y B esté condicionado a que el tercero C contraiga matrimonio, o se desafilie de su partido
político, o abrace una determinada fe religiosa, o se someta a una determinada cirugía estética,
sin que la parte beneficiada ejerza ninguna coacción. La norma del art. 171, al igual que un
gran sector de la doctrina y de la legislación comparada, distingue entre ilicitud (ej., matar a
una persona) e imposibilidad jurídica (ej., vender una vía pública). En nuestra opinión esta
distinción es innecesaria, puesto que toda conducta ilícita es imposible jurídicamente. La
ilicitud (o imposibilidad jurídica) siempre está referida a la conducta humana que puede ser
lícita o ilícita según sea conforme o contraria al Derecho. Veamos algunos ejemplos de
imposibilidad jurídica citados por la doctrina: vender el puerto de Venecia que es un bien
nacional y, por tanto, extra commercium^1; comprar la vía pública847 48; contraer matrimonio
antes de los catorce años849; hipotecar una cosa mueble850. El art. 1354 del Código italiano,
el art. 1116 del Código español y el art. 530 del Código argentino disponen que las condiciones
imposibles y las contrarias a normas imperativas, al orden público o a las buenas costumbres
invalidan el acto. De otro lado, hay consenso en sostener que son condiciones ilícitas las que
consisten en hechos prohibidos por normas imperativas. Son normas imperativas las que
prohíben vender los bienes nacionales que están fuera del comercio, contraer matrimonio
antes de los catorce años, hipotecar un bien mueble. Luego, los ejemplos mencionados
constituyen hipótesis de condiciones ilícitas. Es ilícito o jurídicamente imposible (realmente
puede ser posible) tanto que un sujeto mate a otro, como que un niño de diez años contraiga
matrimonio, o que se venda un bien nacional que está fuera del comercio. Llambías851 dice
que no ha de confundirse la imposibilidad con la ilicitud, por847 TRABUCCHI, Istituzioni di
Diritto civile, cit„ p. 156. 848 ALBALADEJO, El negocio jurídico, cit., p. 252. 849 BOFFI
BOGGERO, Teoría general del hecho jurídico, cit., p. 680. 850 LLAMBÍAS, Tratado de Derecho
civil, Parte general, cit., T. II, p. 366. 851 Llambías no solamente distingue entre condiciones
ilícitas y condiciones jurídicamente imposibles, sino también entre condiciones ilícitas y
condiciones ilegítimas. Las ilícitas se refieren a hechos reprobados por la ley, y las ilegítimas
contemplan a hechos lícitos tales como vivir en cierta ciudad, cambiar de religión, contraer
matrimonio (ob. cit., pp. 366 y 368). Observemos que las denominadas “condiciones
ilegítimas” no son lícitas como dice que aquélla alude a hechos no punibles; sin embargo, los
ejemplos de condición imposible que él menciona: la venta de una cosa fuera del comercio o la
hipoteca de una cosa mueble, son sancionados por el Código argentino con la nulidad del acto
por estar prohibidos por la ley. Establecer una prohibición sin sancionar la conducta contraria
con una pena (como es, por ej., la nulidad del acto), no puede ser. Toda conducta humana que
es contraria al Derecho, esto es, a normas imperativas (lo son las prohibitivas), al orden público
y a las buenas costumbres es ilícita. Todo comportamiento humano [Link] es conforme (lícita)
o bien es contrario (ilícita) al ordenamiento jurídico, por lo que es un despropósito (muy
difundido) el clasificar al comportamiento humano en lícito, ilícito e imposible jurídicamente.
En tal virtud, conviene modificar el art. 171 de tal forma que haga referencia solamente a las
“condiciones ilícitas o imposibles”, eliminando la expresión “jurídicamente imposible”, porque
lo imposible jurídicamente es lo ilícito852. c) Condición posible y condición imposible La
condición es posible cuando el hecho condicionante es posible que ocurra físicamente y es
imposible cuando el hecho condicionante no puede suceder por motivo de índole natural (ej.,
cuando el caballo comience a cantar), caso en el que falta en ella la incertidumbre. Como dice
Savigny8’3, lo que distingue a las condiciones imposibles es la falta de uno de los caracteres
esenciales de la condición verdadera, la incertidumbre del acontecimiento, ya que no dejan
lugar alguno a la libertad humana ni a la casualidad. La imposibilidad de la condición
comprende la imposibilidad objetiva, absoluta (para todos), del evento puesto como condición
(ej., si tocas el cielo 852 Llambías, sino ilícitas por ser contrarias a normas imperativas que
protegen derechos fundamentales del ser humano. La Constitución peruana establece que
toda persona tiene derecho a la libertad de conciencia y de religión (art. 2.3), a elegir su lugar
de residencia (art. 2.11), a contraer o no matrimonio, puesto que su fundamento radica en la
dignidad del ser humano (art. 3). En este sentido el art. 1354 del Código italiano establece: Art.
1354. Condiciones ilícitas o imposibles. Es nulo el contrato al que se le haya puesto una
condición, suspensiva o resolutoria, contraria a normas imperativas, el orden público o las
buenas costumbres. La condición imposible anula el contrato sifuera suspensiva; si fuera
resolutoria se tendrá por no puesta. Si la condición ilícita o imposible fuese puesta a un pacto
singular del contrato, se observarán respecto de la eficacia del pacto las disposiciones de los
parágrafos precedentes, quedando firme lo dispuesto por el art. 1419. SAVIGNY, Sistema de
Derecho romano actual, cit., T. II, p. 262. con la mano: si dígito coelurn tetigeris; si los
marcianos vienen a vivir a la tierra) y la imposibilidad subjetiva, relativa, esto es, con relación a
la persona que debe contribuir a la verificación del evento. En cada caso concreto se tendrá
que de terminar si la condición es o no imposible. Así, por ejemplo, no será imposible la
condición consistente en que un deudor pague una suma de dinero que no dispone porque el
dinero no es imposible de obtenerlo y cualquiera puede pagar por el deudor; pero si será
imposible la condición consistente en que un pastor de ovejas, que ha visto aviones solamente
de lejos, pilotee un avión mirage. La condición imposible no es tal en sentido técnico jurídico,
dado que le falta la incertidumbre. Es una condición impropia. Así, por ejemplo, si prometo
arrendarte mi casa si trazas un triángulo sin ángulos, no hay ninguna incertidumbre sino la
absoluta certeza de que jamás podrás trazar un triángulo sin ángulos (se sabe que la condición
no se cumplirá), la promesa es definitivamente ineficaz, de lo que sigue que contrato de
arriendo no habrá. Aquí, la palabra condición es usada en su sentido impropio. El suceso
contemplado como condición suspensiva tiene que ser lícito y posible, ya que de lo contrario se
estará celebrando un acto inválido porque el que pone como condición suspensiva un suceso
ilícito (ej., si matas a Paulo) o imposible (ej., si corres con tus pies a trescientos kilómetros por
hora; si trazas un círculo cuadrado) realmente no quiere celebrar acto alguno. Si ante la
insistencia de Juan para que le preste mil, declaro que le presto si mata a su padre, es evidente
que no quiero celebrar el contrato de préstamo, pero existe la posibilidad de que condiciones
como esta puedan servir para incentivar conductas ilícitas. Si digo te dono un bien si mi perro
comienza a hablar, es mucho más evidente que no quiero hacer donación alguna. Según el art.
1354, primer párrafo del Código italiano, la condición ilícita, suspensiva o resolutoria, puesta en
un contrato, lo hace nulo (vitiatur et vitiant). Con una norma como esta que sanciona con la
nulidad a todo acto jurídico, cuya eficacia está subordinada a una condición ilícita, sea
suspensiva o resolutoria, se persigue desalentar toda conducta ilícita. En cambio, el Código
peruano (art. 171) dispone que la condición suspensiva ilícita determina la nulidad del acto
(vitiatur et vitiant) y la condición resolutoria ilícita se tiene por no puesta [vitiatur, sed non
vitiant). Tratándose de la condición resolutoria ilícita, entre desalentar toda conducta ilícita y
conservar el acto, se ha optado por conservar el acto jurídico. Tanto la ilicitud como la
imposibilidad de la condición suspensiva invalidan todo el acto jurídico (art. 171, primer
párrafo). La ilicitud y la imposibilidad de la condición no se limitan a anular la cláusula o
estipulación condicional, en cuyo caso permanecería válido y eficaz el acto jurídico, libre de
condición, sino que anulan todo el acto jurídico. Pero si la condición ilícita o imposible se
refiere a una o más disposiciones, la invalidez de estas no perjudica a las otras, siempre que
sean separables (art. 224, primer párrafo), o sea, solamente son nulos los efectos subordinados
a condición ilícita o imposible; la nulidad no alcanza a los otros efectos no condicionados.
También hay que tener presente que si la condición ilícita o imposible se refiere a una
disposición accesoria, la invalidez de esta no afecta a la disposición principal (art. 224, tercer
párrafo). En cambio, el suceso ilícito o imposible contemplado como condición resolutoria se
considera como no puesto, pro non scripta habetur (art. 171, segundo párrafo). La solución es
coherente con la voluntad de las partes, porque, como ya hemos explicado antes, el que
impone una condición resolutoria ilícita o imposible es porque quiere que el acto jurídico sea
puro, no condicionado. La solución es incuestionable tratándose de la condición resolutoria
imposible, porque disponer que los efectos del acto jurídico dejarán de producirse si se verifica
un evento imposible, que se sabe que nunca acaecerá, no reviste ninguna seriedad. Si la
condición resolutoria es imposible de cumplirse, los efectos del acto son definitivos. Siendo
cierto que el hecho condicionante no se producirá nunca, la solución tiene que ser en el
sentido que los efectos del acto no sufran condicionamiento, o sea que la condición resolutoria
se considere no puesta. La condición ilícita o imposible que subordina la eficacia de una
estipulación singular del acto no puede afectar la eficacia de las otras estipulaciones siempre
que sean separables, o cuando las cláusulas nulas son accesorias, o son sustituidas por normas
imperativas. El acto jurídico puede vivir sin la cláusula nula. Por las razones expuestas
consideramos conveniente modificar el art. V del TP y el art. 171, a cuyo efecto proponemos
los siguientes textos: Art. V.- Es nulo el acto jurídico contrario a normas imperativas, al orden
público o a las buenas costumbres. Art. 171.- Es nulo el acto jurídico al que se le haya puesto
una condición ilícita suspensiva o resolutoria. La condición imposible anula el acto si es
suspensiva; si es resolutoria se tiene por no puesta. Si la condición ilícita o imposible subordina
la eficacia de una estipulación singular del acto, se aplican las disposiciones precedentes y el
art. 224. Con relación a los actos mortis causa, el art. 689 dispone: “Las normas ge nerales
sobre las modalidades de los actos jurídicos, se aplican a las disposiciones testamentarias; y se
tienen por no puestas las condiciones y los cargos contrarios a las normas imperativas de la
ley”. En los actos de última voluntad, los efectos de la condición ilícita e imposible son diversos,
por la preocupación de alterar lo menos que sea posible la voluntad del difunto, dado que se
trata de un acto que no puede ser rehecho; por eso el art. 689 dispone que la condición ilícita
(contraria a normas imperativas) no anula el acto testamentario que permanece válido, sino
que solamente se tiene por no puesta [vitiantur sed non vitiant)m . Pero el art. 689 no dice
nada con relación a la condición imposible, por lo que en aplicación de las normas generales
sobre la condición, la imposible invalidaría el acto testamentario, cuando, por lógica, la
solución debe ser la misma que para la condición ilícita, esto es, que se tenga a la condición por
no puesta, permaneciendo el testamento válido. Al respecto el Código italiano, fuente principal
del Código peruano, aunque algunos pretenden negarlo, en su art. 634 dispone: “Art. 634.
Condiciones imposibles o ilícitas.- E n las disposiciones testamentarias se consideran no puestas
las condiciones imposibles y las contrarias a normas imperativas, a l orden público o a las
buenas costumbres, salvo lo establecido en el art. 626”, esto es, salvo que la condición ilícita
puesta expresamente constituya el único motivo que ha inducido al sujeto a otorgar el acto, en
cuyo caso el testamento es nulo. Dice el citado art. 626 “A/ motivo ilícito hace nula la
disposición testamentaria, cuando resulta del testamento y es el único que ha determinado al
testador a disponer”. d) condición casual, potestativa y m ixta Es casual cuando se trata de un
hecho completamente ajeno a la voluntad de las partes, como un hecho de la naturaleza o de
un tercero. El cumplimiento de la condición no está bajo el poder de las partes. Es válida una
condición que dependa únicamente de la casualidad (ej., si nueve la próxima temporada; si se
casa María). 854 854 TRABUCCHI, Istituzioni di Diritto civile, cit., p. 156. Comentando el Código
de Napoleón, ios Mazeaud855 señalan: “La condición potestativa es aquella que depende de la
voluntad de una u otra de las partes (art. 1.170). Es puramente potestativa cuando depende de
la exclusiva voluntad de una de las partes-, es simplemente potestativa cuando el
acontecimiento depende a la vez de la voluntad del deudor y de circunstancias de las que no es
dueño: os vendo mi casa si me instalo en tal ciudad; el acontecimiento depende de mi voluntad
y de la posibilidad de encontrar alojamiento. La condición m ixta depende, a la vez, de la
voluntad del deudor y de la de un tercero: “si me caso”. Es potestativa cuando su cumplimiento
depende exclusivamente de la voluntad de una de las partes (ver comentario al art. 172) Es
mixta cuando su verificación depende en parte de la voluntad de las partes y en parte de
factores extraños. La condición que depende de la exclusiva voluntad del deudor (condición
puramente potestativa) determina la nulidad del acto jurídico (art. 1762). La condición que
depende a la vez de la voluntad del deudor y del interés que este pueda tener en el acto
(condición simplemente potestativa) y la condición mixta son válidas. También es válida la
condición puramente potestativa y la simplemente potestativa por el lado del acreedor. e)
Condición propia e impropia Las condiciones propias consisten en eventos inciertos, futuros,
posibles y lícitos. En cambio, las condiciones impropias son eventos o sucesos necesarios,
imposibles, ilícitos, presentes o pasados. También son impropias las condiciones legales. La
denominada condición necesaria no es condición sino plazo, por cuanto se establece una
limitación en el tiempo en cuanto al momento en que comienzan o terminan los efectos del
acto (por ej., te doy cien si después del día viene la noche). No hay condición porque falta la
incertidumbre. e) Condición positiva y condición negativa La condición es positiva o negativa
según que el hecho condicionante comporte o no una modificación de la realidad existente. La
condición positiva consiste en que se verifique un hecho que modifi que el estado actual de la
realidad, sin importar la forma gramatical en que es expresada (ej., te doy cien si apruebas
todos los cursos, o te doy cien si no te desaprueban en ningún curso). La condición negativa
consiste en que no se verifiqUe un hecho, de tal modo que no cambie el estado actual de la
realidad (ej., te doy cien si te quedas con el único hijo que tienes). f ) Condición expresa y
condición tácita La condición puede ser establecida expresa o tácitamente. Es decir, no es
necesario que la condición se incorpore expresamente en el acto jurídico, siempre que se
infiera indubitablemente de la actitud o de las circunstancias de comportamiento de los
agentes que otorgó el acto sujeto a condición. La existencia de la condición tácita no se
presume sino debe ser probada por quien la invoca. Si la condición tácita no surge de manera
clara de una actitud o circunstancia de comportamiento del agente o agentes, el acto jurídico
debe considerarse puro y simple en razón de que las modalidades constituyen elementos
accesorios. i g ) Condición simple y condición compleja La condición simple consiste en un
suceso único (ej., cuando cumplas 18 años de edad). El hecho condicionante es complejo
cuando está integrado por varios sucesos (ej., te doy el préstamo si te quedas a vivir en Lima y
reconoces a tu hijo). Cuando la condición es compleja, nacerá o se extinguirá la eficacia del
acto jurídico cuando se verifiquen todos los sucesos puestos como condición. Si varios sucesos
se ponen alternativamente como condición, no hay condición compuesta sino simple, basta
que se verifique uno de ellos para que nazca o finalice la eficacia del acto jurídico. h) Condición
perpleja La condición perpleja es la que tiene una contradicción interna que no permite
establecer lo que quiere el declarante. Si no se puede establecer, con una interpretación
razonable, cuál fue la voluntad del sujeto se invalida el acto (ej., te instituyo mi heredero si
mueres antes que yo). (4) Condiciones prohibidas Ei art. 171 distingue entre las condiciones
que comunican la nulidad a rodo el acto jurídico y aquellas otras que solamente deben tenerse
por no puestas. Son condiciones prohibidas: a) las contrarias a normas imperativas, el orden
público y las buenas costumbres (condiciones ilícitas); b) las imposibles; c) las que dependen de
la exclusiva voluntad del deudor. Por lo que se refiere a la condición ilícita, establece que la
condición suspensiva ilícita invalida, se entiende, todo el acto jurídico y no solamente la
cláusula o estipulación condicional. En cambio, la condición resolutoria ilícita se considera no
puesta, es decir, el acto jurídico subsiste como un acto puro. Están prohibidas las condiciones
ilícitas, por cuanto no es admisible contravenir normas imperativas, el orden público o las
buenas costumbres. Así, no es admisible una condición suspensiva ilícita como ofrecer una
cantidad de dinero a otro para que robe o mate, la excepción es el contrato de seguro, v. gr., un
tercero, la compañía aseguradora, se obliga a indemnizar los daños causados por el culpable de
un accidente de tránsito; no se puede restringir el lugar de residencia o domicilio, salvo que sea
temporal, v. gr., por razones laborales; no se puede prohibir la libertad de conciencia y culto; no
se puede supeditar a una condición el derecho casarse o no. Si la condición ilícita es
suspensiva, el contrato es nulo, y si es resolutoria, se tiene por no puesta. El art. 172 prescribe
que la condición suspensiva potestativa que depende de la exclusiva voluntad del deudor
determina la nulidad de todo el acto jurídico (ver comentario a este artículo). En cuanto a la
condición imposible, el art. 171 dispone que la condición suspensiva imposible invalida el acto
jurídico, por ejemplo, te vendo mi casa si mi caballo comienza a cantar, como el caballo jamás
va a cantar, o sea la condición nunca se va a cumplir, es lógico que la ley establezca que esta
condición invalida el acto jurídico, pues es evidente que quien pone esa condición no quiere
obligarse. Contrario sensu, si la condición suspensiva consiste en no hacer una cosa imposible
no perjudica la validez del acto jurídico, por ejemplo, te vendo mi caballo si mañana no
caminas sobre las aguar valiéndote solamente de tus dos pies, es lógico que la ley no
establezca que esta condición no invalida el acto jurídico, porque una persona jamás va a
caminar sobre las aguas valiéndose so- lamente de sus pies, pues es manifiesto que quien pone
esta condición quiere obligarse sin someter su obligación a condición alguna. De otro lado, la
condi ción resolutoria imposible se tiene por no puesta, debido a que el obligado no ha tenido
la intención de desobligarse856. De lo expuesto, y considerando que la condición jurídicamente
imposible no es otra cosa que la condición ilícita, se extrae las conclusiones siguientes: Es nulo
el acto jurídico sometido a condición suspensiva contraria a normas imperativas, al orden
público o a las buenas costumbres (condición ilícita) a) Es nulo el acto jurídico sometido a
condición suspensiva potestativa que dependa de la exclusiva voluntad del deudor. b) Es nulo el
acto jurídico sometido a condición suspensiva imposible. c) Se considera no puesta la condición
resolutoria contraria a normas imperativas, al orden público o a las buenas costumbres
(condición ilícita). d) Se considera no puesta la condición resolutoria imposible. e) La condición
suspensiva que consiste en no hacer algo imposible no 1 afecta la validez del acto jurídico. (5)
Momento de la apreciación de la licitud y de la posibilidad Artículo 1404.- La licitud de la
obligación o la posibilidad de la prestación o del bien que es objeto de ella en un contrato
sujeto a condición o a plazo suspensivo, se apreciarán al momento del cum plimiento de la
condición o del vencimiento del plazo. Antecedentes Normativos: C C italiano: Art. 1347.
Concordancias: C C Arts. 171, 178, 1 534. 856 Código civil y comercial argentino: Art.344.
Condiciones prohibidas. ES nulo el acto sujeto a un hecho imposible, contrario a la moral y a las
buenas costumbres, prohibido por el ordenamiento jurídico o que depende exclusivamente de
la voluntad del obligado. La condición de no hacer una cosa imposible no perjudica la invalidez
de la obligación, si ella fuera pactada bajo modalidad suspensiva. Se tienen por no escritas las
condiciones que afecten de modo grave las libertades de la persona, como la de elegir
domicilio o religión, o decidir sobre su estado civil. La licitud o la posibilidad de la prestación o
la posibilidad del bien, derecho, servicio o abstención que es objeto de ella en un contrato
sujeto a condición 0 aplazo suspensivo, se apreciará al momento del cumplimiento de la
condición o del vencimiento del plazo. Si antes de cumplida la condición o de vencido el plazo
ha desaparecido la ilicitud o la imposibilidad, por ej., al haberse suprimido ¡a prohibición legal
o por haber devenido moral lo que era inmoral, o porque el deudor adquiere el derecho de
disposición sobre los bienes objeto del contrato, no hay razón para que se afecte la validez y
eficacia del contrato. El contrato sujeto a condición o a plazo no es nulo por el mero hecho de
que, en el momento de su perfeccionamiento, el objeto es imposible o ilícito. La imposibilidad
originaria del objeto no impide el perfeccionamiento del contrato, y lá aplicación, en su caso,
de ios remedios del incumplimiento, tales como la resolución y la indemnización, con la única
salvedad de la pretensión de cumplimiento. En cada situación de hecho se determinará si la
imposibilidad física originaria ts perpetua, caso en el cual no hay contrato por falta de objeto, o
temporal, en cuyo caso la imposibilidad invalida el contrato si permanece hasta el momento
del cumplimiento de la condición o del vencimiento del plazo. El art. 308 del BGB alemán
establece: « L a imposibilidad de la prestación no impide la validez del contrato, si dicha
imposibilidad puede ser suprimida y el contrato se ha concluido para el caso de que la
prestación se haga posible. Si es prometida una prestación imposible bajo condición suspensiva
o bajo señalamiento de un término inicial, es válido el contrato si la imposibilidad desaparece
antes del cumplimiento de la condición o del térm ino». En el fondo no hay diferencia entre el
art. 1404 del Código civil peruano y el 308 del alemán, pues éste cuando en su primer párrafo
hace referencia al «contrato concluido para el caso de que la prestación se haga posible», está
regulando un contrato sujeto a condición suspensiva o a plazo. La solución que presenta el
ordenamiento civil es justa y realista, puesto que la imposibilidad física es relativa en el tiempo,
debido a que los vertiginosos avances científicos hacen pronto posible lo imposible, y, de otro
lado, lo que hoy es ilícito mañana puede ser lícito. La imposibilidad o la ilicitud no afectan la
validez del contrato celebrado bajo condición suspensiva o sujeta aplazo suspensivo, siempre
que la imposibilidad o la ilicitud desaparezcan antes de cumplirse la condición o de vencerse el
plazo. La imposibilidad y a la ilicitud originaria, que permanece hasta el mo mentó de la
verificación de la condición o del vencimiento del plazo, invalida el contrato. En cambio, la
imposibilidad o la ilicitud sobreviniente a la celebración que permanece hasta el momento del
cumplimiento de la condición o del vencimiento del plazo, resuelve el contrato. 92.2. Condición
potestativa Artículo 172.- Es nulo el acto jurídico cuyos efectos están subordinados a condición
suspensiva que dependa de la exclusiva voluntad del deudor. El evento incierto y futuro puesto
como condición puede deberse a fuentes diferentes. Si la verificación del evento depende solo
de la voluntad de uno de los sujetos del acto jurídico, la condición es potestativa; si depende de
un hecho ajeno a la voluntad de una de las partes (del caso fortuito, fuerza mayor, o de la
voluntad de un tercero), la condición es casual-, y si la verificación del evento depende en parte
de la voluntad del agente y en parte de un hecho ajeno a su voluntad, la condición es m ixta. La
condición suspensiva potestativa que depende de la exclusiva voluntad del deudor invalida el
acto jurídico, puesto que la misma contrasta con la seria determinación de las partes de dar
vida a una regulación vinculante de intereses mediante el acto jurídico, es que con una
condición de este nivel las partes no han tenido la intención de obligarse, por ej., te pago si es
que quiero o te pago si decido refaccionar mi casa. Se afirma en el Digesto 18,1,7: “ñeque
debet in arbitrium rei conferri an sit obstrictus” (no se debe dejar al arbitrio del deudor el
hecho de que él mismo se obligue), por ejemplo, “dabo tibi centum si voluero' (te daré cien si
quiero). El art. 1.256 del Código español dispone que “la validez y el cumplimiento de los
contratos no pueden dejarse al arbitrio de uno de los contratantes”. El Código italiano en su
art. 1355 expresa: “Art. 1355. Condición meramente potestativa.- Es nula la enajenación de un
derecho o la asunción de una obligación subordinada a una condición suspensiva que la haga
depender de la mera voluntad del enajenante o, respectivamente, de la del deudor”.
Messineo857 expresa que esta 857 MESSINEO, Manual de Derecho civil y comercial, cit., T. II, p.
462. solución se justifica en consideración a que si el deudor pudiera a su placer querer o dejar
de querer la enajenación del derecho o la asunción de la obligación, el negocio existiría y no
existiría al mismo tiempo. No es nula la enajenación, o la asunción de la obligación, si depende
de la voluntad del acreedor, puesto que aquí el deber de cumplimiento es indiscutible y nada
prohíbe que el acreedor renuncie a su derecho. Se distingue entre condición meramente
potestativa portadora de la nulidad y condición potestativa propia que no da lugar a la nulidad.
La condición potestativa propia depende de la voluntad de la parte dominada por intereses
conectados con la esfera del acto y que no se agoten en el interés de liberarse del acto a costo
cero. Por ej., la fianza de A en favor del banco por la deuda de la sociedad X está subordinada al
futuro ejercicio, por parte de A, de la opción de adquisición de acciones que lo convertirán en
accionista mayoritario de X. No hay razón para no considerar válido el compromiso de fianza.
La condición meramente potestativa depende de la voluntad de la parte y responde a intereses
del todo ajenos al acto o bien no corresponde a ningún interés que no sea aquel que el de
liberarse del vínculo contractual a costo cero, por ej., te pago si quiero858. La falta de una
voluntad seria de obligarse, determina la nulidad del acto. Del texto del art. 172 se
sobreentiende que es nulo el acto jurídico que está subordinado a condición suspensiva
meramente potestativa de parte del deudor (“que dependa de la exclusiva voluntad del
deudor”), dado que el deudor no se puede obligar y desobligar al mismo tiempo. Falta la
voluntad de obligarse de quien dice “te venderé mi casa si deseo”; una estipulación de esta
naturaleza equivale a un acto inexistente. Naturalmente la condición meramente potestativa
de parte del acreedor (que dependa de la sola voluntad del acreedor) no afecta la validez del
acto jurídico, puesto que el acreedor puede hacer uso de su derecho de cobrar su crédito o
renunciar a él, salvo que se trate de un derecho indisponible. La sanción de nulidad del acto
jurídico sujeto a condición suspensiva potestativa que dependa de la exclusiva voluntad del
deudor, encuentra su razón de ser en la circunstancia de que no nace para las partes un vínculo
efectivo, dependiendo la eficacia del acto de la mera voluntad del deudor. 858 ROPPO, El
contrato, cit., pp. 572-573. De la interpretación a contrario del citado art. 172 se desprende
que la condición suspensiva potestativa propia (consistente en un hecho voluntario del deudor
que no pueda considerarse como una condición casual, por ej., te com pro la novela si prosigo
con mis estudios de literatura; te vendo mi casa bajo la condición suspensiva de que decida
trasladarme a vivir a otra ciudad) no hace nulo al acto jurídico. La eficacia del acto no depende
de la mera voluntad del deudor sino que entran en juego sus intereses o conveniencias, “los
cuales, aunque quedando a la exclusiva valoración del interesado, actúan sobre su voluntad y,
es más, la determinan”859. Igualmente, por interpretación a contrario del art. 172, se deduce
que la condición meramente potestativa resolutoria no determina la nulidad del acto. Esto
debido a que no pone en duda la eficacia del acto, sino que solamente pone en duda la
subsistencia de dicha eficacia (ej., la compraventa con pacto de retroventa, art. 1586). Sin
embargo, la seriedad de los compromisos negociales puede conducir en ciertos casos a la
nulidad del acto jurídico sometido a condición resolutoria meramente potestativa que dependa
de la exclusiva voluntad del deudor, v. gr., A afianza bajo la condición resolutoria de que si
quiere puede apartarse del compromiso. En casos como este puede dudarse de que haya naci-
t do la relación jurídica. No estamos frente a una condición potestativa, sino a un caso de
separación en los que la ley permite pactar que una de las partes tiene la facultad de apartarse
del acto jurídico por su sola decisión, incluso inmotivada y arbitraria, por ej., en los contratos
preparatorios con arras de retracción en los que su disolución está vinculada a la mera
voluntad de una de las partes (art. 1480); en el contrato de comodato sin plazo de duración el
comodatario debe restituir el bien cuando lo solicite el comodante (art. 1737). 92.3. Condición
pendiente Artículo 173.- Pendiente la condición suspensiva, el adquirente puede realizar actos
conservatorios. El adquirente de un derecho bajo condición resolutoria puede ejercitarlo
pendiente esta, pero la otra parte puede realizar actos conservatorios. 859 Casación italiana
del 25.1.1983 (citado por GALGANO, Diritto civile e commerciale., cit., v. I,p. 158). El deudor
puede repetir lo que hubiese pagado antes del cum plim iento de la condición suspensiva o
resolutoria860. 92.3.1. Concepto Mientras la condición suspensiva no se ha cumplido, el acto
jurídico no produce los efectos que está destinado a producir, pero, pendiente la condición, las
partes tienen legítimas expectativas que pueden preservarlas mediante el ejercicio de actos
conservatorios sustanciales (ej., elevar a escritura un documento privado) o procesales (ej., la
formación de inventario judicial de bienes). Mientras la condición resolutoria no se ha
cumplido, el titular del derecho bajo condición (el adquirente) puede ejercerlo, pero, pendiente
la condición, la contraparte (el transferente), como tiene la expectativa de recuperar ese
derecho, tiene la facultad realizar actos conservatorios, a fin de que si la condición se cumple
su derecho no sea una mera ilusión. En otros términos, hay pendencia de la condición
(conditiopendet), mientras el hecho condicionante no se ha verificado, pero puede verificarse
todavía. En tanto que la condición está pendiente, los efectos del acto no nacen todavía; si la
condición es suspensiva, o nacen, aunque no en forma definitiva, sí es resolutoria. Cuando la
condición se cumple, se producen los efectos del acto, si la condición es suspensiva, o cesan de
producirse si es resolutoria. Si la condición no se cumple, los efectos no se producen
definitivamente, si la condición 860 CCde 1936: Art. 1106.- El acreedor puede antes del
cumplimiento de la condición, ejercitar las acciones conducentes a la conservación de su
derecho. El deudor puede repetir lo que en el mismo tiempo hubiese pagado. Código civil y
comercial argentino: Art. 347. Condición pendiente. El titular de un derecho supeditado a
condición suspensiva puede solicitar medidas conservatorias. El adquirente de un derecho
sujeto a condición resolutoria puede ejercerlo, pero la otra parte puede solicitar, también
medidas conservatorias. En todo supuesto, mientras la condición no se haya cumplido, la parte
que constituyó o transmitió el derecho debe comportarse de acuerdo con la buena fe, de modo
de no perjudicar a la contraparte. Nota. Este artículo del Código argentino, en sus dos primeros
párrafos, prácticamente repite el art. 172 del Código peruano. Pero agrega un tercer párrafo,
aplicando el principio de buena fe a las condiciones pendientes, estableciendo que, en tanto la
condición no se ha cumplido, la parte que constituyó o transmitió un derecho bajo condición
debe comportarse de buena fe tratando de evitar daños a la contraparte. es suspensiva, o
dejan definitivamente de estar amenazados de cesación, si es resolutoria. Cuando el acto
jurídico se celebra bajo condición, la reglamentación establecida para el caso de cumplimiento
de la condición solo rige si la condición se cumple. La regulación legal para el tiempo que
transcurra hasta que la incertidumbre desaparezca, hasta que el suceso incierto erigido en
condición se cumpla o la condición no se dé, ha de entenderse como la regulación de los
naturalia negotii del acto jurídico condicional. La regulación legal relativa al período de tiempo
de pendencia de la condición se dirige exclusivamente al caso de cumplimiento de la
condición861. En el Derecho comparado, como el alemán, existen normas que garantizan que,
al cumplirse la condición, la reglamentación negocial establecida condicionalmente entre en
vigor y no quede superada o sin objeto por acontecimientos ocurridos en el tiempo de
pendencia862. En aplicación del principio de buena fe (arts. 1321 y 1362), mientras la
condición, suspensiva o resolutoria, no se ha cumplido, el deudor debe comportarse de
acuerdo con la buena fe, de modo de no dañar a la contraparte. El deudor que durante la
pendencia de la condición incumple su obligación condicional, debe indemnizar a su acreedor
los daños que le ha causado con tal incumplimiento, en el caso que la condición se cumpla.
Pendiente la condición, suspensiva o resolutoria, la ley faculta al sujeto acreedor bajo
condición a realizar actos conservatorios de su expectativa, en vis861 FLUME, Elnegocio
jurídico. Parte general del Derecho civil, cit., T. II, p. 818. 862 B GB: Art. 160. Responsabilidad
durante el período de pendencia. (1) Quien tiene un derecho sometido a condición suspensiva,
en caso de cumplimiento de la condición, puede exigir a la otra parte el resarcimiento del daño
si, durante el período de pendencia, esta ha frustrado o perjudicado mediando culpa el
derecho sometido a condición. (2) Tiene la misma pretensión, bajo los mismos presupuestos en
caso de negocio jurídico celebrado bajo condición resolutoria, aquél en favor del cual se
reestablece la situación jurídica anterior. Art. 161. Ineficacia de las disposiciones realizadas
durante el período de pendencia. (1) Si alguien ha dispuesto de un bien bajo condición
suspensiva, cualquier disposición posterior que se efectúa sobre el mismo bien durante el
período de pendencia será ineficaz cuando la condición se cumple, en la medida en que tal
acto frustre o perjudique el efecto dependiente de tal condición. A este tipo de disposición se
equipara la disposición que durante el período de pendencia se realiza en el curso de la
ejecución forzosa o derivada de embargo, o que ha llevado a cabo el administrador concursal.
(2) Lo mismo rige, en caso de condición resolutoria, para las disposiciones de la persona cuyo
derecho se extingue con el cumplimiento de la condición. (3) Se aplican por analogía las
disposiciones en favor de aquellos que adquieren derechos de un no titular. ta de que no se
vea afectado en su derecho en caso de que se verifique la condición. Esos actos conservatorios
pueden consistir, por ejemplo, en escritura ios actos verbales, en elevar a escritura pública los
actos celebrados en documentos privados, en inscribirlos en los registros públicos, en solicitar
medidas cautelares y, si es posible, que se anoten en registro correspondiente (registro predial,
registro de personas jurídicas, etc.). 92.3.2. Pendencia de la condición suspensiva Pendiente la
condición suspensiva el acto jurídico no produce los efectos típicos que le son propios
dispuestos por las partes (efectos finales). Pero produce otros efectos previos, o anticipados, o
instrumentales respecto a los efectos típicos, en cuánto tendientes a asegurar que si la
condición se cumple tales efectos típicos se producirán, evitando que se frustren. Hay autores
que consideran que mientras la condición suspensiva no se ha cumplido, el acto jurídico no ha
nacido y no produce los efectos jurídicos que está destinado a producir863. Esta afirmación es
contradictoria, porque si el acto no existe no puede estar destinado a producir efectos y si hay
efectos negocíales, aun cuando sean conservatorios, es porque el acto existe. El acto cuyos
efectos están subordinados a condición suspensiva existe, pero sus efectos solamente nacerán
si la condición se cumple, caso contrario quedará definitivamente ineficaz. Porque el acto
sujeto a condición suspensiva existe, por eso se habla, por ejemplo, que el titular del derecho
supeditado a condición suspensiva puede realizar actos conservatorios, o que el acto será nulo
cuando está sometidos a condición suspensiva, imposible o ilícita, o a condición que dependa
exclusivamente de la voluntad del deudor. Como los efectos del acto condicionado se producen
solo con el cumplimiento de la condición, durante la pendencia no nace o no se extingue la
eficacia del acto jurídico, según que la condición sea suspensiva o resolutoria. Por ejemplo, en
la compraventa condicionada no existe la obligación del vendedor de transferir la propiedad
del bien y del comprador de pagar el respectivo precio, y si lo hubieren hecho, tienen derecho
a la repetición puesto que han pagado algo que no deben. 863 Así, Benavente, María Isabel,
Comentarios al Capítulo 7- Modalidades de los actos jurídicos, en Código Civil y Comercial de la
Nación Comentado. Título Preliminar y Libro Primero. Artículos 1 a 400, Infojus, Buenos Aires,
2015, p. 562. La tutela de la legítima expectativa de la parte interesada en el cumplimiento de
la condición determina la obligación de la contraparte de abstenerse de realizar actos dirigidos
a impedir que el acreedor obtenga el derecho definitivo si es que se verifica la condición. Así, el
deudor durante la pendencia no debe determinar la imposibilidad de su prestación para el caso
de que se cumpla la condición, por ej., provocar el perecimiento del objeto de la prestación
condicionada. El art. 1358 del Código italiano establece: “Comportamiento de las partes
durante el estado de pendencia - El que se ha obligado o ha enajenado un derecho bajo
condición suspensiva o lo ha adquirido bajo condición resolutoria debe, mientras pende la
condición, comportarse de acuerdo con la buena fe para conservar íntegros los derechos de la
otra parte”. El deudor bajo condición al realizar actos de disposición o administración debe
actuar de modo de preservar el bien objeto de su prestación en vista a la expectativa de la otra
parte. Ya los romanos consideraron que durante la pendencia existe una legítima expectativa
de la parte interesada en el cumplimiento de la condición, o sea una particular situación
jurídica determinada por la pendencia. Esto es cuanto se expresa en la Instituta 3,15,4, que a
propósito de la obligación condicionada habla de spes debitum iri (“esperanza de que surja el
débito”), y el D. 45,3,26, que en el tema de la stipulatio con condición afirma: ex presentí vires
accipit stipulatio, quamvispetitio ex ea suspensa sit (“la estipulación adquiere vigor desde el
presente, aunque permanezca en suspenso la pretensión que de ella se deriva)864. El que
adquirirá el derecho (al que podemos llamar derecho definitivo) si es que la condición se
cumple es titular de una expectativa de derecho (derecho condicional). La expectativa es de la
misma naturaleza que el derecho definitivo. Si este es de naturaleza patrimonial, la expectativa
también lo es y forma parte del patrimonio del titular. Si el derecho definitivo es transmisible,
la expectativa también es transmisible Ínter vivos y mortis causa, quedando el adquirente
sometido al eventual cumplimiento de la condición. En nuestro Código no hay una norma
como la contenida en el art. 1357 del Código italiano que dispone: Actos de disposición
pendiente la condición. - E l que tenga un derecho subordinado a una condición suspensiva o
resolutoria podrá disponer de él, estando pendiente esta; pero los efectos de cualquier acto de
disposición quedan subordinados a dicha condición. El titular del derecho bajo condición
puede disponer de él mientras 864 PASTORI, Gli istituti romanistici come storia e vita del
Diritto, cit., p. 552. la condición se encuentra pendiente, pero los efectos se subordinan a la
verificación de la condición. La misma solución se da para el titular del derecho sometido a
condición resolutoria, es decir, los actos de disposición se ven afectados si se verifica la
condición. Por disposición expresa del art. 173, “pendiente la condición suspensiva, el
adquirente puede realizar actos conservatorios”, tales como, por ejemplo, solicitar el
reconocimiento del documento privado que contiene al acto jurídico, elevarlo a escritura
pública, inscribirlo en el registro respectivo, interrumpir la prescripción, participar en los
procesos de insolvencia, solicitar medidas cautelares y, de ser posible, la anotación preventiva
de estas en el registro correspondiente. 92.3.3. Pendencia de la condición resolutoria Los
efectos del acto jurídico se producen como si fuese puro, pero si la condición se cumple, esos
efectos cesan de producirse. Si se ha pactado la retroactividad de la condición (art. 177), si es
que lo permite la naturaleza de la prestación, los bienes, derechos u otras situaciones jurídicas
vuelven al estado anterior inmediato al de la celebración del acto. La expectativa de los sujetos
del acto bajo condición resolutoria es opuesta a la que tienen en caso de pendencia de la
condición suspensiva, por lo que lo dicho para esta tiene aplicación para aquélla: Si la condición
es suspensiva se crea para el adquirente eventual una expectativa de adquisición, y si es
resolutoria también se crea para el transferente una expectativa de poder readquirir el derecho
transferido. El acreedor tiene una expectativa de adquisición, si la condición es suspensiva, o
de readquisición, si es resolutoria. En ambos casos, el acreedor es titular de un derecho futuro
eventual, contingente o expectaticio. Así, por ejemplo, el comprador bajo condición
suspensiva, tiene la expectativa de adquirir definitivamente la propiedad del bien; por el
contrario, quien enajenó bajo condición resolutoria, tiene la expectativa de readquisición de lo
enajenado. Pendiente la condición, el deudor subconditione tiene la obligación de comportarse
de buena fe en orden a la conservación de los derechos del acreedor para el caso de que la
condición se verifique, y el vertedor subconditione tiene derecho a realizar ios actos
conservatorios a fin de asegurarse la realidad de los efectos si se verifica la condición, como
son las medidas cautelares, las anotaciones preventivas e inscripciones, la prueba anticipada,
etc. Pendiente la condición resolutoria, el acto es eficaz y, por consiguiente, las partes deben
cumplir sus obligaciones. El acreedor es titular del derecho adquirido, pero se trata de un
derecho cuya titularidad está sujeta a la eventual resolución del acto, pues, solo será definitivo
si la condición no se cumple. Si el acreedor sobre el bien que recibe de su deudor pendiente la
condición resolutoria ha constituido derechos e garantía (hipoteca, garantía mobiliaria,
anticresis, etc.) o lo ha enajenado, tales derechos están llamados a resolverse si se verifica la
condición en aplicación del principio de que nadie puede transmitir un derecho mayor que el
que tiene. Si las partes no han constituido garantías en tutela de sus expectativas, el adquirente
bajo condición suspensiva o el enajenante bajo condición resolutoria pueden realizar actos
conservatorios. El Código italiano prescribe: Art. 1356. “Pendencia de la condición. Pendiente
la condición suspensiva, el adquirente de un derecho podrá realizar actos conservatorios. El
adquirente de un derecho bajo condición resolutoria podrá, pendiente esta, ejecutarlo; pero el
otro contratante podrá realizar actos conservatorios”. Según este artículo, que es el
antecedente del art. 173 del Código patrio, el adquirente de un derecho bajo condición
suspensiva puede realizar actos conservatorios de su expectativa, como también los puede
cumplir el enajenante de un derecho bajo condición resolutoria. La realización de actos de
conservación, escribe Bianca865, “en sentido propio, se refiere a la posibilidad de obtener
providencias judiciales, es decir, obtener la imposición de una caución, o incluso la concesión
de un secuestro de conservación. Toda vez que la condición es una cláusula contractual, se deja
a las partes la previsión de las garantías suficientes, de tal forma que la posibilidad de una
cautela judicial se debe entender limitada a las hipótesis en las que se presente una situación
de peligro que haga temer a la parte, fundadamente, el no conseguir o no recuperar el propio
derecho”. Tan igual como en la condición suspensiva, el acreedor bajo condición resolutoria,
puede, segundo la clase de derecho sometido a condición, realizar actos conservatorios, como
solicitar el reconocimiento judicial del acto jurídico, elevarlo a escritura pública, inscribirlo en el
registro correspondiente, interrumpir la prescripción, participar en procesos de insolvencia,
solicitar medidas cautelares, solicitar la anotación de estas en el respectivo registro, etc. 865
BIANCA, Derecho civil. 3. E l contrato, cit., p. 573. 92.3.4. Repetición de lo pagado El titular de
la expectativa no siendo aún titular del derecho al cual tiende a q u é lla , no puede ejercerlo,
razón por la que el deudor subconditione tiene derecho a repetir lo pagado antes de que se
verifique la condición. 92.3.5. Cese del estado de pendencia Con el cumplimiento de la
condición automáticamente cesa el estado de pendencia y el acto se vuelve ipso iure puro y
e'ficaz, si la condición era suspensiva o cesan de producirse los efectos que se venían
produciendo, si era resolutoria. El incumplimiento de la condición, al igual que el
cumplimiento, pone fin al estado de pendencia de la condición y extingue los derechos
expectaticios. Si la condición es suspensiva, el acto queda definitivamente ineficaz; no produce
ningún efecto para siempre. Si la condición es resolutoria desaparece la posibilidad de cesación
de los efectos; el acto queda definitivamente eficaz. El Código guarda silencio sobre el
incumplimiento de la condición (condición frustrada). Con relación al incumplimiento de la
condición suspensiva, el art. 548 del derogado Código argentino de Vélez Sársfield disponía: “Si
la condición no se cumple, la obligación es considerada como si nunca se hubiera formado; y si
el acreedor hubiere sido puesto en posesión de la cosa que era el objeto de la obligación, debe
restituirla con los aumentos que hubiere tenido por sí, pero no los frutos que haya percibido”.
Con referencia al incumplimiento de la condición resolutoria, el art. 554 del mismo Código
argentino establecía: “No cumplida la condición resolutoria, o siendo cierto que no se cumplirá,
el derecho subordinado a ella queda irrevocablemente adquirido como si nunca hubiese
habido condición”. Estas normas no se repiten en el Código civil y comercial argentino. El
Esbozo de Freitas en su art. 630 dispone: “Las condiciones positivas se juzgarán no cumplidas: I
o no habiendo plazo señalado para el cumplimiento, cuando el hecho o la acción, de que
dependía la adquisición o resolución del derecho, se hacen imposibles; 2o habiendo plazo
señalado para su cumplimiento, cuando dentro de ese plazo el hecho no ha sucedido o la
acción no fue ejecutada; o cuando, antes de terminar el plazo, el hecho o la acción se hacen
imposibles”; y en el art. 631 prescribe: “Las condiciones negativas se juzgarán no cumplidas: I o
no habiendo plazo señalado para su cumplimiento, cuando la existencia del hecho o de la
acción se hace necesaria; 2 o habiendo plazo señalado para su cumplimiento, cuando dentro
de ese plazo sucedió el hecho o la acción fu e ejecutada, o cuando, antes de term inar el plazo,
la existencia del hecho o de la acción se hace necesaria”. Hemos transcrito estos dispositivos
del Derecho extranjero, que por obvias que parezcan las soluciones que presentan, pueden
servir de ayuda para resolver problemas concretos. 92.4. Indivisibilidad del cumplimiento de la
condición Artículo 174.- El cumplimiento de la condición es indivisible, aunque consista en una
prestación divisible. Cum plida en parte la condición no es exigible la obligación, salvo pacto en
contrario866. La condición se cumple cuando el evento del que se hace depender la eficacia
del acto jurídico se hace realidad. Cumplida la condición el acto jurídico deviene en puro y
simple, a partir de allí el titular del derecho consolida su situación y puede ejercerlo, según la
naturaleza del acto. La condición no se cumple cuando consta que el suceso erigido como
condición no se realiza. Si la condición es suspensiva, el acto se considerará como si nunca se
hubiese celebrado; y si la condición es resolutoria, el acto se disuelve, termina su eficacia.
Cuando se ha puesto por condición dos o más eventos futuros e inciertos, hay que determinar
si se trata de varias condiciones alternativas o disyuntivas (cada evento constituye una
condición), o de una condición conjuntiva (todos los eventos integran el presupuesto
normativo condicional -condición compleja-). Si se trata de varias condiciones alternativas,
basta que una de ellas se verifique totalmente (indistintamente cualquiera de ellas) para que la
condición quede cumplida, y el acto devenga en un acto puro. Pero si los eventos han sido
puestos para que operen conjuntamente, todos deben realizarse totalmente para que la
condición se considere cumplida, basta que uno de ellos deje de cumplirse para que falte la
condición. 866 CC de 1936: Art. 1107.- El cumplimiento de la condición es indivisible aunque
consista en una prestación divisible. Cumplida en parte la condición no es exigible la obligación;
salvo pacto en contrario. El art. 628 del Proyecto de Freitas establece: “Si fueren impuestas dos
o más condiciones en un solo acto o disposición, la necesidad del cumplimiento de todas o de
una de ellas, se resolverá por la intención que las partes o disponentes manifestaren y no por la
partícula conjuntiva o disyuntiva que hayan empleado”. En efecto, las condiciones disyuntivas
llevan la partícula “o” y las conjuntivas, la partícula “y”; pero puede suceder que se use una
partícula con el significado de la otra, como el ejemplo de Pothier: “Si él muere sin hijos, o sin
testamento”. Es evidente que la disyunción o ha sido usada-en su sentido copulativo, en el
sentido de que se deben cumplir las dos condiciones867. La condición conjuntiva es indivisible
aunque consista en un hecho divisible o en varios hechos, salvo pacto en contrario cuando la
prestación condicionada es divisible. Por ejemplo, prometo darte 50 (prestación) si el banco me
presta 100 (condición); si el banco me presta solo 50, no estoy obligado a darte 25, salvo que
así esté pactado. El evento en que consiste la condición (hecho condicionante), divisible o no,
debe verificarse por entero para que la prestación condicionada, también divisible o no, sea
exigible. Si la condición se ha verificado solamente en parte no es exigible la prestación objeto
de la obligación, salvo que exista pacto en contrario. El hecho condicionante puede ser simple
o complejo, según que las consecuencias del acto se supediten a la verificación de un solo
evento singular o de varios eventos que deben realizarse conjuntamente. Si los varios eventos
deben producirse conjuntamente para que se dé por cumplida la condición, no se puede hablar
de varias condiciones sino de una condición compleja. Hay varias condiciones cuando los
efectos del acto se hacen depender de varios eventos alternativos, cada evento constituye una
condición, bastando que se cumpla una sola de ellas para que el acto sea eficaz (si la condición
es suspensiva) o devenga en ineficaz (si la condición es resolutoria). Sea que baste un solo
evento de los varios puestos alternativamente, o que deban acaecer todos los eventos
conjuntamente, “es indispensable siempre que uno de los hechos condicionantes en el primer
caso, y todos los hechos condicionantes en el segundo caso, se cumplan totalmente”868. 867
DE GÁSPERI y MORELLO, Tratado de Derecho civil, cit., T. I, p. 326. 868 LEÓN BARANDIARÁN,
Acto jurídico, cit., p. 239. Tanto la prestación condicionada como el hecho condicionante
pueden ser simples o complejos. El hecho condicionante es simple cuando está dado por un
solo evento (v. gr., si viajas a Roma), o es complejo cuando está integrado por varios eventos
(ej., si obtienes el título de abogado en el presente año, con calificación sobresaliente, y te
quedas a trabajar en Lima, en la oficina de tu padre). El hecho condicionante, sea simple o
complejo, puede ser divisible (ej., si el banco te presta mil; si te recibes de abogado y vas a
trabajar al Cusco; cuando sean encontradas las diez personas perdidas en la selva) o indivisible
(ej., si te donan un caballo). A su vez, la prestación subordinada a la verificación de la
condición, llamada prestación condicionada, también puede ser divisible (ej., te doy cien) o
indivisible (ej., te doy el caballo). El hecho condicionante y la prestación condicionada pueden
ser simples e indivisibles-, ej., te dono el caballo (prestación) si aprendes equitación
(condición); o complejos y divisibles-, ej., te doy cien (prestación) si encuentran a las diez
personas desaparecidas (condición); o la prestación puede ser divisible e indivisible la
condición: ej., te doy cien (prestación) si Juan vive hasta los cien años con buena salud
(condición); o la prestación indivisible y divisible la condición: ej., pinto tu retrato si mis dos
hijos que se encuentran en el extranjero vienen a Lima para navidad; te vendo mi automóvil si
el Banco1 me presta cincuenta mil dólares para comprarme un vehículo último modelo. El
cumplimiento de la condición es indivisible aun cuando el hecho o los hechos conjuntos que la
integran (que son objeto de ella) sean divisibles e independientemente de que la prestación
condicionada sea divisible o indivisible; cumplida en parte la condición, no hace nacer en parte
la eficacia del acto. Si se ha cumplido parte del hecho o de los hechos conjuntos, objeto de la
condición, no nace la obligación condicionada; por tanto no es exigible, salvo naturalmente que
exista pacto en contrario. Por ej., A se obliga a pagar diez mil a B si encuentran vivas a las diez
personas desaparecidas. La prestación de A de pagar los diez mil es divisible, y es también
divisible el hecho condicionante complejo puesto como condición, porque pueden encontrar
vivas solamente a algunas de las personas desaparecidas; pero el cumplimiento de la condición
es indivisible, pues basta que no encuentren viva a una de las diez personas para que la
condición no se cumpla y no nazca la obligación de pagar los diez mil ni ninguna otra suma,
salvo pacto diferente. Si la condición se cumple totalmente, el efecto condicionado surge
también en su totalidad. Una cosa es la indivisibilidad del cumplimiento de la condición y otra
la divisibilidad o la indivisibilidad del hecho o hechos que constituyen el contení- jo u objeto-de
la condición, y otra la divisibilidad o indivisibilidad de la prestación condicionada. La condición
es algo externo al acto jurídico, la prestación es el objeto de la obligación que es, a su vez,
objeto del acto. Se llama prestación a lo que tiene que dar, hacer o no hacer el deudor para
satisfacer el interés del acreedor. La conducta humana que es prestación no es condición y al
contrario. Por ej., Juan promete dar cien a Pedro si escala el Huascarán; la conducta de Juan
consistente en dar los cien es prestación y no condición, y la conducta de Pedro de escalar o no
el Huascarán es condición y no prestación. Otro ejemplo, te doy cien si decido viajar a Nueva
York, mi conducta consistente en viajar a Nueva York es condición y mi conducta consistente en
pagarte los cien es prestación condicionada. Es errónea la doctrina que siguiendo a Pothier
sostiene que la condición puede consistir en una prestación. Por ej., De Gásperi869 expresa:
“La condición se reputa pendiente cuando consistiendo ella en una prestación divisible, como
por ejemplo, una suma de dinero, se hiciese un pago parcial”. Como es erróneo que el art. 174
diga que “el cumplimiento de la condición es indivisible, aunque consista en una prestación
divisible”. Una expresión así resulta en su conjunto ininteligible. Si, como hemos demostrado, el
cumplimiento de la condición es indivisible, aunque el evento o eventos en que consiste (que
son objeto de ella) sean divisibles, y no siendo posible confudir el evento condicionante con la
prestación condicionada, surge la necesidad de modificar la primera parte del art. 174 de tal
forma que diga: E l cumplimiento de la condición es indivisible, aunque su objeto sea divisible.
92.5. Cumplimiento de la condición negativa Artículo 175.- Si la condición es que no se realice
cierto acontecimiento dentro de un plazo, se entenderá cum plida desde que vence el plazo, o
desde que llega a ser cierto que el acontecimiento no puede realizarse870. 869 DE GÁSPERI y
MORELLO, Tratado de Derecho civil, cit., T. I, p. 327. 870 Código civil de 1936: Art. 1105.- Si la
condición es de que no se verifique cierto acontecimiento dentro de un término, se entiende
cumplido desde que pasa el término o llega a ser cierto que no puede realizarse. E l Código
regula ei cumplimiento de la condición negativa, pero omite referirse al cumplimiento de la
condición positiva, ala cual no podemos dejar de mencionar en este estudio como el contrario
sensu del art. 175. Se dice que la condición se cumple cuando el evento previsto como
condición se verifica plenamente, y que falta la condición (o que la condición no se cumple)
cuando ese evento no se verifica. Ei cumplimiento o incumplimiento de la condición puede ser
real (de hecho) o ficto (art. 176, primer párrafo). La condición positiva se cumple cuando se
realiza íntegramente el hecho condicionante positivo; y no se cumple cuando dicho hecho
condicionante no se verifica o existe la certeza de que no se podrá verificar. La condición
negativa se cumple cuando no se realiza el hecho condicionante negativo o existe la certeza
que no se realizará; si ei hecho condicionante negativo se verifica, la condición se incumple. Si
se ha establecido un plazo para ei cumplimiento de la condición, se entenderá cumplida
solamente si el evento se verifica (si la condición es positiva) o no se verifica (si la condición es
negativa) durante dicho plazo. Conforme ai art. 175, si se ha fijado un plazo para la verificación
de la condición negativa hay que esperar su vencimiento para determinar si se cumple o no. Si
vencido el plazo no se realiza el acontecimiento en que consiste la condición se tiene por
cumplida (ej., se promete una prestación si Juan no viaja a Europa el próximo mes de
diciembre y ha pasado ei mes de diciembre sin que Juan viaje a Europa). También se tiene por
cumplida cuando antes del vencimiento del plazo es indubitable que no sobrevendrá (en el
ejemplo, citado, Juan fallece antes del mes de diciembre). La fuente primigenia del art. 175 es
el art. 1177 del Código francés que dispone: “L a obligación contraída bajo la condición de que
un evento no se verifique dentro de un tiempo fijo, queda cumplida si expira el tiempo sin que
el evento se verifique. L o mismo deberá decirse, si antes de cumplirse el plazo hubiese certeza
de que el evento no se verificará”. Según el contrario sensu del art. 175, si la condición consiste
en que se verifique cierto acontecimiento (condición positiva) dentro de un plazo se entenderá
por no cumplida desde que se vence el plazo sin que el evento se realice, o desde que llegue a
ser cierto que no puede realizarse. El art. 1176 del Código francés, prescribe: “Cuando una
obligación es contraída bajo la condición de que un evento sucederá dentro de un término fijo,
se considera sin efecto esta condición luego que haya expirado el término sin haberse
verificado el suceso. Si no hay término determinado, puede verificarse siempre la condición, y
no se considerará sin efecto mientras no se sepa de cierto que el suceso no se verificará”. Por
ej., A promete arrendar un departamento a B, si este dentro de un mes consigue trabajo, y ha
pasado el mes sin que B obtenga un puesto de trabajo o B fallece antes de que se venza el mes.
La condición caduca en razón de la certidumbre de que el evento previsto no se producirá871.
El Código omite regular el caso en el que las partes no hayan fijado plazo dentro del cual debe
verificarse el evento puesto como condición. Ante tal situación hay que distinguir entre que si
el evento es o ya no es posible de verificarse. Si no se hubiere establecido un plazo y es
indudable que el evento no se verificará, se tendrá por cumplida la condición negativa y por
incumplida la condición positiva. La regla que establece que condición se tendrá por cumplida
cuando fuere indudable que el acontecimiento no sucederá es aplicable solamente a la
condición negativa porque esta no verificación del acontecimiento puesto como condición
comporta lo establecido por las partes para que la condición se considere como realizada. Pero
cuando la condición es positiva no se aplica la mencionada regla, pues la condición no puede
considerarse cumplida, “puesto que lo que las partes han querido es que solo se considere
producida la condición cuando tal acontecimiento tenga lugar”872. Si no se ha establecido un
plazo para el cumplimiento de la condición, mientras el evento sea posible de verificarse, la
condición, sea positiva o negativa, puede cumplirse en cualquier momento, salvo que se trate
de una condición que en parte depende de la voluntad deudor, en cuyo caso el juez fijará un
plazo dentro del cual debe cumplir la condición. Si la condición depende exclusivamente de la
voluntad del deudor, el acto jurídico es nulo (art. 175). Pothier873 sentó el principio que dice:
“si la condición no encierra ningún tiempo prefijado, en el cual deba cumplirse, puede ella ser
cumplida en cualquier 871 872 873 Code civil, Dalloz, París, 1990-1991, p. 173. LEÓN
BARANDIARÁN, Acto jurídico, cit., pp. 235-236. Citado por DE GÁSPERI y MORELLO, Tratado de
Derecho civil, cit., T. I, p. 322. tiempo que sea, y no se dirá que falta hasta que sea cierto que no
ocurrirá”. P0- thier estableció una excepción a este principio cuando manifiesta que “se aparta
de esta regla, cuando la condición consiste en alguna cosa que debe hacer aquél respecto del
cual me he obligado bajo esta condición, y que tengo interés que se haga; como si yo hubiera
prometido a mi vecino ‘darle una suma si derriba un árbol que me perjudica’; porque en este
caso, puedo emplazar a aquel en cuyo favor me he obligado, para que se le fije un cierto
tiempo dentro del cual debe cumplir la condición, y no siéndolo así, para que se me descargue
pura y simplemente de mi obligación”. El principio de Pothier, pero no la excepción, es recogido
en la segunda parte del art. 1176 del Código francés que dispone: “Si no hay tiempo
determinado, puede verificarse siempre la condición, y no se considerará sin efecto mientras
no se sepa de cierto que el acontecimiento no se verificará”. Inspirados en el principio y en la
excepción de Pothier, consideramos que es necesario que se legisle disponiendo que si no se
hubiere establecido plazo, mientras el evento sea posible de verificarse, la condición puede
cumplirse en cualquier momento, salvo que se trate de condición potestativa mixta que en
parte depende de la voluntad del deudor, en cuyo caso el juez fijará el plazo dentro del cual
debe cumplirse la condición. Por ej., un contrato de compraventa en el cual se establece que el
precio lo pagará el comprador con un préstamo a gestionar ante un determinado banco (lo que
es frecuente en la práctica); aquí hay una condición potestativa mixta puesto que la obtención
del préstamo depende en parte de la gestión que realice el comprador ante el banco y en parte
de que el banco tome la decisión de otorgarlo. Como el comprador no puede postergar
indefinidamente el pago del precio, a solicitud del vendedor, el juez debe fijarle un plazo para
que realice las gestiones con el fin de obtener el préstamo ante la entidad de crédito y si no lo
obtiene dentro de ese plazo, no hay venta, no solo porque no hay la condición, sino, sobre
todo, porque falta un elemento esencial de la compraventa como es el precio. Pothier874
afirma que si la condición consiste en alguna cosa que depende del deudor, y que interesa a
aquel en cuyo provecho la obligación ha sido contratada, como si alguno se obliga “a darme
una cierta suma si no hace derribar de su heredad un árbol que perjudica a mis viñas”, puede
el deudor ser emplazado para que se le condene a pagarme la suma estipulada en el caso de
no derribar el árbol 874 Citado por DE GÁSPERI y MORELLO, Tratado de Derecho civil, cit., T. I,
p. 321. en el tiempo que le haya fijado el juez; y si en este tiempo no lo hace, se tendrá por
cumplida esta condición negativa, y podrá, en consecuencia, ser condenado a pagar la suma
prometida por ¿1 bajo esta condición. La opinión contraria875, que no compartimos, sostiene
que quien contrata bajo condición potestativa, in faciendo a u tin non faciendo, tiene todo el
tiempo de su vida para determinarse a cumplirla, cuando el tiempo del cumplimiento no ha
sido fijado. Si el pintor X se obliga a pagarme una suma si él no hace mi retrato, la condición
puede quedar en suspen'so hasta la muerte del pintor; prometo una suma a X, mi vecino, si él
derriba de su heredad un árbol que molesta a mi vista, si no se admite que el juez señale un
plazo para el cumplimiento de la condición, se podría decir que he asumido una deuda a cargo
de los herederos de mis herederos, si dentro de cien años, los herederos de los herederos de X
derriban el árbol de que se trata. En otros casos no habrá problema de duración indefinida de
la condición, ya que por la naturaleza de las cosas la condición dentro de un limitado tiempo
devendrá en irrealizable, por ejemplo, te pago una suma si adiestras a mi caballo, dentro de
pocos años el caballo ya no es posible de adiestrar. 92.6. Cumplimiento e incumplimiento
malicioso Artículo 176.- Si se impidiese de mala fe el cumplimiento de la condición por la parte
en cuyo detrimento habría de realizarse, se considerará cumplida. Al contrario, se considerará
no cumplida, si se ha llevado a efecto de mala fe por la parte a quien aproveche tal
cumplimiento. Las partes deben comportarse de buena fe durante la pendencia de la condición
de modo que ni el deudor pueda impedir ni el acreedor pueda provocar de mala fe (esto es
dolosa o culposamente) la verificación de la condición porque, en caso contrario, estarían
incumpliendo con la obligación que han asumido el uno frente al otro, hecho que la ley
sanciona considerando, según el caso, cumplida o no cumplida la condición. Nadie puede
alegar el cumplimiento o 875 TOULLIER C.- B. M. yj. -B. DUVERGIER, LeDroit civilfrancais,
Hatchuel, París, 1843, T. VI, pp. 658 y ss. (citado por DE GÁSPERI y MORELLO, Tratado de
Derecho civil, cit., T. I, p. 325). ño cumplimiento de un evento puesto como condición cuando él
ha impedido o provocado ese evento de una forma contraria a la buena fe. Ante cualquier
actuación de la mala fe que provoque el cumplimiento o incumplimiento de la condición es de
aplicación la regulación del art. 176. La norma que establece que si el deudor de mala fe
impide el cumplimiento de la condición, esta se considera cumplida, contenida en el primer
párrafo del art. 176, fue enunciada en el D. 50,17,61: in iure civili receptum est, quotiensper
eum, cuius interest condicionem non implen, fia t quo minus impleatur, perinde haberi ac si
impleta conditio fuisset (el Derecho civil ha acogido la opinión, por la cual cada vez que el
interesado en la no verificación de la condición actúe de modo que la condición no se
verifique, se considera como cumplida). En otros términos como lo señala el art. 345 del
Código civil y comercial argentino: “El incumplimiento de la condición no puede ser invocado
por la parte que, de mala fe, impide su realización". Cuando el evento condicional no se
cumple por dolo o culpa de la parte obligada (bajo condición), se impide a esta invocar el
incumplimiento para sustraerse de su obligación. La norma del primer párrafo del art. 176
dispone un caso de ficción de cumplimiento de la condición como sanción a la mala fe del que
impide su cumplimiento: Si se impidiese de mala fe el cumplimiento de la condición por la
parte en cuyo detrimento habría de realizarse, se considerará cumplida. En el mismo sentido el
BGB, en primer párrafo del art. 162 dispone: “Si la parte a quien perjudica el cumplimiento de
la condición impide deform a contraria a la buena fe su cumplimiento, se tiene por cumplida la
condición”. El elemento de la culpa está presente en el supuesto de hecho subjetivo del art.
162. En la justificación del anteproyecto se dice respecto del obligado condicional: “comete un
ilícito que justificadamente trae consigo la ficción del cumplimiento solo si, a propósito, impide
o hace fracasar el cumplimiento de la condición en contra de la finalidad del negocio jurídico,
por consiguiente, de forma desleal”. En los Protocolos se dice acerca del supuesto de hecho
subjetivo: “Se estaba de acuerdo en que la intención del actuante no tiene que estar dirigida
directamente a impedir la condición, sino que basta con que, en consciente infracción de un
deber, se intervenga indirectamente en la marcha de la condición”876. 876 FLUME, El negocio
jurídico. Parte general del Derecho civil, cic., T. II, p. 841. El derogado Código de 1936
estableció: Art. lili. “Si se impidiese de mala fe el cumplimiento de la condición, por la parte en
cuyo detrimento habría de realizarse, se considerará cumplida. Se considerará al contrario,
como no verificada, si se ha llevado a efecto de mala fe, por la parte a quien aprovecha su
cumplimiento”. La fuente de este artículo es el art. 162 del Código alemán. A su vez, el art. 162
del BGB y el art. lili del Código peruano de 1936, son los antecedentes del art. 176 del Código
vigente. Según estas normas no se puede impedir ni provocar de mala fe, por ninguna de las
partes, el cumplimiento de la o b li g a c ió n , las partes deben abstenerse de forzar la
verificación o no verificación de la condición, lo que significa que si la falta de cumplimiento o
la provocación para el cumplimiento de la condición proviene de un hecho extraño, de un caso
fortuito o de-la voluntad de un tercero, no se aplicará la norma del art. 176. Si el obligado
impide de mala fe la realización de la condición, se considera cumplida, por ej., prometo darte
100 si optas el título de abogado antes del 30 de diciembre; y sabiendo que te han fijado el 15
de diciembre como fecha para el examen de fin de carrera, logro que los miembros del jurado
no concurran; la condición se considera cumplida y debo pagarte ios 100. M i accionar de mala
fe es contrario a los intereses perseguidos con el acto jurídico condicionado. Para que se
considere ficticiamente verificada la condición deben concurrir tres requisitos: 1) que la parte
en cuyo detrimento habría de realizarse resulte beneficiada con la ausencia de la condición; 2)
que esta parte actúe de mala fe provocando la ausencia de la condición; y, 3) que el interés de
la otra parte sea lesionado por la ausencia de la condición. La ficción de considerar verificada la
condición constituye una sanción para la parte que deliberadamente impidió la verificación de
la sanción. Si faltan estos requisitos no es de aplicación la norma del primer párrafo del art.
176. Por ej., A que vive y trabaja en Lima, compra a B una casa ubicada en la ciudad de
Cajamarca, bajo la condición resolutoria de que la empresa para la cual trabaja lo transfiera a la
sede de dicha ciudad, eventualidad no deseada pero temida por A. Si la condición no se
cumple por los buenos oficios de B que logra que la empresa empleadora confirme a A en su
puesto en Lima, A no puede hacer valer la resolución del contrato, por cuanto no se dan los
elementos del supuesto de hecho de la norma del primer párrafo del art. 176. Tampoco B
puede hacer valer la ausencia de condición imputable al accionar de A que logra que su
empleadora no lo transfiera a Cajamarca. La ausencia de la condición neutraliza el riesgo contra
el cual el acto jurídico ha sido condicionado. De acuerdo con la norma del art. 176, al
impedimento de mala fe del cumplimiento de la condición por la parte a quien perjudicara es
sancionado teniendo por cumplida la condición. Al contrario, se considerará no cumplida la
condición, si se ha llevado a efecto de mala fe por la parte a quien aproveche tal cumplimiento.
La solución resulta obvia, puesto que nadie puede alegar el cumplimiento o el incumplimiento
de un suceso cuando él ha provocado o impedido ese suceso de una forma contraria a la buena
fe877. La ficción de falta de condición (2do. Párrafo del art. 176) exige los mismos requisitos de
la ficción de cumplimiento de la condición (ler párrafo del art. 176). Por ej., si la adquisición de
un inmueble fue condicionada resolutoriamente a la revocación de la licencia de
funcionamiento de un determinado negocio, y la revocación (condición) se produce por
maniobras del enajenante, es razonable considerar como no cumplida la condición, situación
que beneficia al adquirente que conserva el interés en el inmueble. Como señala Enneccerus,
comentando el art. 162 del BGB, fuente del art. 176 de nuestro Código, solo en un caso ha
lugar a una ficción de cumplimiento de la condición: cuando el cumplimiento es impedido de
un modo contrario a la > buena fe por la parte a quien era desventajosa, la condición se
considera cumplida. De igual modo, a la inversa, la condición se considera no cumplida, cuando
su cumplimiento es provocado en contra de la buena fe por la parte a la que produce ventaja.
Agrega este autor, “depende de la intención de las partes el concluir el negocio, constituyendo
por tanto una cuestión de interpretación, si era lícito a la parte impedir el cumplimiento de la
condición, o en su caso provocar este cumplimiento, o si semejante conducta es contraria a la
buena fe. Si se trata de condiciones puramente potestativas, solo habrá lugar a la aplicación del
art. 162 en supuestos especiales (por ejemplo, interrupción sin motivo alguno de un acto
iniciado). No se requiere que la evitación o la provocación de la condición haya sido de
propósito. Basta la evitación o provocación culposa (intencionales o negligentes) de la
condición en virtud de conducta contraria a la buena fe”. Por el principio de la buena fe, una de
las partes no puede escudarse en el cumplimiento o no cumplimiento de un acontecimiento
puesto como condición, si ella misma ha provocado o impedido su verificación en forma
contraria a la buena fe. Por el contrario, si por la naturaleza del acto jurídico y por las 877
FLUME, El negocio jurídico. Parte general del Derecho civil, cit., T. II, P. 835. consecuencias que
respecto a él tenga el cumplimiento o incumplimiento de la condición, hay que entender que,
cuando de buena fe, o sea con un actuar lícito, una de las partes impide el cumplimiento o
provoca el cumplimiento de la condición, no será aplicable lo dispuesto por el art. 176 del
Código patrio. 92 .7 . lrretroactividad de la condición Artículo 177.- La condición no opera
"retroactivamente, salvo pacto en contrario. Tanto la condición suspensiva como la resolutoria
no operan retroactivamente, salvo pacto en contrario878. La ley en principio rechaza la
retroactividad de la condición, sin perjuicio de que las partes puedan convenir lo contrario. El
pacto de retroactividad de la condición no puede perjudicar ios derechos de terceros
adquiridos de buena fe durante la pendencia de la condición. Los efectos que se han hecho
depender de la condición suspensiva no se producen antes de que se cumpla la condición. Por
ej., en la obligación asumida en un contrato bajo condición suspensiva, única y exclusivamente
si se cumple 878 BGB: Art. 158. Cuando se haya realizado un negocio jurídico bajo condición
suspensiva, el efecto dependiente de la condición no tiene lugar sino con el cumplimiento de
esta. Si el negocio jurídico se ha hecho bajo condición resolutoria, su efecto cesa con el
cumplimiento de esa condición; a partir de ese momento se restablece el estado jurídico
anterior. Art. 159. Cuando los efectos unidos al cumplimiento de la condición, según el tener
del negocio jurídico, deban retrotraerse a una época anterior, los interesados estarán
obligados, al cumplirse la condición, a concederse recíprocamente lo que hubieren obtenido si
tales efectos se hubieran producido en la época anterior. Código suizo de las obligaciones: Art.
151,párr. 2 No produce efectos (el contrato condicional) sino a partir del momento en que la
condición se cumpla, a menos que las partes hayan manifestado una intención en contrario.
Art. 154, párr. 2°: No hay, en la regla, efecto retroactivo. Código Polaco de las obligaciones, de
1934: Art. 46, párr. 2°\ El cumplimiento de la condición carece de efecto retroactivo, salvo
pacto en contrario. Código civil y comercial argentino-. Art. 346. Efecto. La condición no opera
retroactivamente, excepto pacto en contrario. Nota. Este artículo del Código argentino es
transcripción del art. 177 del Código peruano. El nuevo Código argentino sustituye el efecto
retroactivo, del art. 543 del Código de Vélez Sársfield, por el principio de efecto inmediato o
hacia el futuro. ía condición puede el acreedor tener una pretensión conforme ai acuerdo
contractual y el deudor estar correlativamente obligado. En la transmisión o constitución
condicional de derechos, la adquisición del derecho no puede producirse antes de que se
cumpla la condición, v. gr., en el caso de transmisión de la propiedad bajo condición
suspensiva, quien enajena sigue siendo propietario hasta el cumplimiento de la condición. El
titular condicional durante la pendencia de la condición solamente tiene un derecho
expectante, pudiendo realizar actos conservatorios de ella. En cambio, ios efectos que se han
hecho depender de la condición resolutoria solamente se producen hasta que se cumpla la
condición, si es que se cumple. Por ej., A vende a B un fundo a condición de que si estalla la
guerra en el próximo diciembre, el contrato se resuelve y la guerra estalla en el próximo
diciembre; la condición se ha cumplido, el fundo será devuelto por B a A, y este restituirá el
precio a aquél; pero los frutos del fundo percibidos por B, desde la celebración del contrato
hasta que estalla la guerra, quedan de propiedad de B; así como los intereses del dinero
pagado en concepto de precio a A quedan de propiedad de este879 80. Para que los efectos
del cumplimiento de la condición sean retroactivos se requiere de pacto expreso. La
irretroactividad como efecto de la condición no ha estado presente desde un inicio en la
legislación nacional. El Código de 1852 consagró el principio de la retro actividad de la
condición en los términos siguientes: Art. 1283. Un contrato condicional cuya condición se
cumple, se considera eficaz desde que se celebró; y pasan los derechos y obligaciones que de
él resultan a los herederos de los contratantes que hayan fallecido, si el contrato es de aquellos
cuyos efectos se trasmiten a los herederosm . Por el contrario, el Código de 1936 optó por el
principio 879 LEÓN BARANDIARÁN, José, Manual del actojurídico, 4.a ed., Universidad Nacional
Mayor de San Marcos, Lima, s/f, p. 49. 880 Código francés: Art. 1179. La condición una vez
verificada, tiene efecto retroactivo al día en que se contrajo la obligación. Si el acreedor
hubiese muerto antes que la condición se verificase, pasan sus derechos a su heredero. Código
italiano: Art. 1360. Retroactividad de la condición. Los efectos del cumplimiento de la condición
se retrotraen al momento en que haya sido concluido el contrato, salvo que por voluntad de la
partes o por la naturaleza de la relación los efectos del contrato o de la resolución se deban fija
en un momento distinto. Pero si la condición resolutoria fuese impuesta Je la irretroactividad al
disponer: Art. 1110. L a condición no funciona retroactivamente, salvo que se hubiese
establecido lo contrario. Esta norma se repite en el art. 177 del Código vigente de 1984. El
principio de la irretroactividad de la condición, salvo pacto en contrario ha sido tomado del
BGB alemán: “Art. 158.- Si un negocio jurídico es celebrado bajo una condición suspensiva, la
eficacia hecha depender de la condición se produce con el cumplimiento de la condición. Si un
negocio jurídico es celebrado bajo una condición resolutoria, con el cumplimiento dé la
condición term ina la eficacia del negocio jurídico; y en este momento se reproduce la anterior
situación jurídica . Según esta norma, el efecto que se ha hecho depender de la condición no se
produce antes de que se cumpla la condición. La operación retroactiva de la condición
solamente es posible en los términos del art. 159, el cual señala: “Art. 159.- Si según el
contenido del negocio jurídico, los efectos ligados a l cumplimiento de la condición deben
retrotraerse al momento anterior, los interesados están obligados, en caso de cumplimiento de
la misma, a procurarse m utuam ente lo que tendrían si los efectos se hubieran producido en el
momento anterior”. En el caso de la condición suspensiva la consecuencia jurídica que se ha
hecho depender de la condición no se produce antes del cumplimiento de la condición,
mientras que en el caso de la resolutoria una consecuencia jurídica ya producida desaparece
con el cumplimiento de la condición881. La retroactividad negocial solo es posible conforme al
art. 159 en la medida en que respecto de los intervinientes pueda establecerse el compromiso
“de procurarse mutuamente lo que tendrían si las consecuencias se hubieran producido en el
momento anterior”. La determinación negocia! de la retroactividad se limita a un efecto
exclusivamente obligatorio882. Como señala Enneccerus883, el efecto del negocio al llegar la
condición solo se resuelve en cuanto a lo futuro; la fuerza retroactiva solo se supone que es
conforme a la intención de las partes, si así resulta del contenido del negocio, y aun en este
caso la estipulación solo surte efecto obligatorio. Pero si las partes establecen que al cumplirse
la condición el negocio se considere como no celebrado, esto constituye indudablemente la
estipulación de efecto retroactivo. a un contrato de ejecución continuada o periódica, su
cumplimiento a falta de pacto en contario, no tendrá efecto respecto de las prestaciones ya
ejecutadas. 881 FLUME, E l negocio jurídico. Parte general del Derecho civil, cit., T. II, p. 795.
882 FLUME, El negocio jurídico. Parte general del Derecho civil, cit., T. II, p. 819. 883
ENNECCERUS, Tratado de Derecho civil, T. I, vol. II, segunda Parte, cit., p. 660. Un acto jurídico
puro produce los efectos que le son propios desde su celebración. Si no se quiere que sea así,
es sometido a condición de tal modo que la suerte de esos efectos dependa del cumplimiento
de un evento futuro e incierto884. Si la condición es suspensiva, ios efectos del acto nacen en
el momento que se cumple el hecho puesto como condición, viven, como es lógico para el
futuro; a partir de ese momento existen y subsisten. Si la condición es resolutoria, verificado el
acontecimiento puesto como condición cesan esos efectos, ya no se siguen produciendo más;
lo que quieren las partes es que el acto produzca efectos solamente hasta el momento en que
se verifique la condición. De lo que sigue que la consecuencia normal de la condición es la
irretroactividad, salvo que los agentes, por convenir así a sus intereses, hayan pactado la
retroactividad. El principio es la irretroactividad de la condición, y la excepción, la
retroactividad. Sin embargo, un sector de la doctrina y de la legislación comparada optan por la
retroactividad de la condición como principio, y la irretroactividad como excepción. Pero en
uno u otro caso, verificada la condición, los efectos se producen ipso iure, o sea, no es
necesaria ninguna ulterior declaración o actividad de los agentes. La irretroactividad de la
condición tiene su origen en el Derecho romano clásico. Los efectos de la condición se
producen a partir del momento en que se cumple la condición. Por ej., el legado per
vindicationem, con el cual se atribuía al legatario la propiedad de la cosa, bajo condición
suspensiva, produce tal efecto solo a partir del momento en que se realiza la condición885; en
la compraventa con condición suspensiva, la eficacia de la posesión que el comprador ha
obtenido durante la pendencia no se retrotrae al tiempo del contrato, sino que discurre desde
el cumplimiento de la condición. En los negocios traslativos de la propiedad sujetos a
condición, el alienante conserva la propiedad (D. 24,1,11); en la manumisión testamentaria el
“statuliber”, esto es el esclavo 884 “Llamamos condición a la limitación añadida a una
declaración de voluntad en virtud de la cual un efecto jurídico o su cesación se hace depender
de una circunstancia incierta para el saber humano” (ENNECCERUS, Tratado de Derecho civil,
cit., T. I, vol. II, s e g u n d a parte, p. 656). 885 Esta solución está contenida en el art. 768 del
Código civil que establece: E l legatario no adquiere el legado subordinado a condición
suspensiva o al vencimiento de un plazo, mientras no se cumpla la condición o se venza el plazo
(...)■ manumitido con condición, permanece en estado servil; en el contrato condicional, si el
deudor paga por error puede obtener la restitución de la suma pagada (D. 12,6,16). En el
Derecho romano, la irretroactividad de los efectos del negocio condicional tiene como
consecuencia la validez, al menos como principio, de los actos realizados durante la pendencia
de la condición por la parte no interesada en su realización, por ejemplo, el vendedor bajo
condición conserva la propiedad de la cosa. De otro lado, tales actos, en cuanto le ocasionen
perjuicio, son inoponibles al titular del derecho sub conditione, como el comprador en el
mencionado ejemplo. Una hipótesis significativa a propósito de la irretroactividad de la
condición es aquella del statuliber, o sea del esclavo manumitido por testamento, bajo
condición, que al verificarse la condición deviene en libre, aun cuando los herederos hayan
dispuesto de él alienándolo. El Derecho justinianeo otorgó a la legítima expectativa de la parte
interesada un mayor reconocimiento, en cuanto la misma deviene en objeto de una verdadera
obligación sujeta a término suspensivo (en el Derecho moderno esto no es condición sino plazo
o término), de la cual solo se difiere la ejecución. Además se admitió la trasmisibilidad de la
expectativa y del vínculo condicionado a los herederos. Esta era una disciplina que el Derecho
clásico no podía reconocer sobre la base del presupuesto que la regulación de intereses
negocíales deviene eficaz solo con el cumplimiento de la condición y sin efecto retroactivo886.
El principio de la retroactividad de la condición fue consagrado en el Código francés, art. 1179,
y en los códigos que en él se inspiran para legislar sobre esta materia, como, por ej., el art.
1.120 del Código español que dispone que “los efectos de la obligación condicional de dar, una
vez cumplida la condición, se retrotraen al día de la constitución de aquélla”; el Código
argentino en su art. 543 establece: “Cumplida la condición, los efectos de la obligación se
retrotraen al día en que se contrajo”; el italiano, art. 1360; el uruguayo, art. 1282; el boliviano,
art. 497; el portugués, art. 276. El principio de la irretroactividad está contenido en el Código
alemán, art. 158, y en los que en él se inspiran para legislar sobre los efectos de la condición,
como, por ej., el suizo de las Obligaciones, art. 151; el japonés, art. 127. 886 PASTORI, Gli
istituti romanistici come storia e vita del Diritto, cit., p. 554. El derogado Código peruano de
1852, inspirado en el francés, adoptó el principio de la retro actividad de la condición; en
cambio, el también derogado Código de 1 9 3 6 y el vigente de 1 9 8 4 , este inspirado en el B G
B alemán887, consagran el principio de la irretroactividad de la condición, salvo que las partes
hayan convenido lo contrario888. Se aprecia que hay una razón lógica e histórica que
fundamenta la solución adoptada por el art. 177, que al igual que el art. 1110 del Código de
1936, consagra por regla que la condición tiene eficacia irretroactiva. Verificado el evento, si la
condición es suspensiva, el acto comienza a producir sus efectos para el futuro (ex nunc); si es
resolutoria, cesan los efectos que se venían produciendo, los cuales quedan firmes en la parte
ya ejecutada. La condición opera retroactivamente cuando se ha pactado expresamente que
los efectos del acto, si la condición es suspensiva, se consideran producidos ex tune, desde el
momento en que se celebró el acto; si es resolutoria, cuando se ha convenido que los efectos
caen ex tune, como si jamás se hubiesen producido, siempre que la naturaleza de la obligación
lo permita. Hay casos en los cuales la retroactividad de la condición resolutoria no es posible
porque la naturaleza) de la obligación no lo permite, por ejemplo, en un contrato de
arrendamiento bajo condición resolutoria, no será posible que una vez verificada la condición,
las partes se puedan restituir las prestaciones ya ejecutadas (no es posible que el arrendatario
devuelva el uso del bien por el tiempo que lo poseyó, por lo que el arrendador tampoco está
obligado a devolver la renta que se le pagó por ese tiempo). 887 BGB: Are. 159. Si, según el con
tenido del negocio jurídico, los efectos derivados del cumplimiento de la condición deben
retrotraerse a un momento anterior, las partes están obligadas, en caso del cumplimiento de la
condición, a procurarse recíprocamente aquello a lo que hubieran estado obligadas si tales
efectos se hubieran producido en el momento anterior. 888 “Por la naturaleza de las
relaciones, de los mismos efectos jurídicos que conciernen a las situaciones derivadas de una
convención condicional, resulta que algunos efectos de la condición remontan al pasado y
otros no. Para explicar los primeros no es de necesidad declarar la retroactividad, para explicar
los segundos no es tampoco necesario declarar la irretroactividad. La incidencia de las reglas
colaterales, referentes a las cuestiones que plantean esos efectos, explican suficientemente
que unos obran ex nunc y otros ex tune. Hacer una declaración general de principio en uno y
otro sentido es falible, pues no puede librarse de una serie de limitaciones y derogaciones”
(LEÓN BARANDIARÁN, José, “Comentario al art. 177, en Código civil Comentado, T. I [Título
Preliminar. Derecho de las Personas. A c t o Jurídico], Gaceta Jurídica, Lima, 2003, p. 579). Por
su naturaleza, en las obligaciones de hacer la condición es irretroactiva, por lo que no se puede
pactar la retroactividad porque si la condición es suspensiva, no se está obligado a hacer sino
cuando la condición se verifica y si la condición es resolutoria, lo que se ha hecho durante la
pendencia es aquello a que se estaba obligado. Ya advirtió Zachariae889 que el efecto
retroactivo de la condición opera en el caso de las obligaciones de dar y no en las obligaciones
de hacer. “Esto es verdad, dice, en las obligaciones de dar la condición cumplida tiene entonces
un efecto retroactivo al día en que ha sido contraída, porque la cosa que hace el objeto de la
obligación de dar, es necesariamente el objeto de los derechos recíprocos en el tiempo
intermedio a la obligación, y al cumplimiento de la condición. El cumplimiento, pues, de la
condición, hace remontar o cesar los efectos de la obligación al día en que ella se celebró. Más
en las obligaciones de hacer es otra cosa, la condición suspensiva o resolutoria no tiene efecto
retroactivo. Si se trata de una condición suspensiva, es evidente que no es obligado a hacer,
sino cuando la condición se cumpla. Si se trata de una condición resolutoria, y antes del
cumplimiento de ella se ha hecho lo que ella obligaba, este cumplimiento no impide que la
cosa haya sido hecha”. La regla que establece que la condición no opera retroactivamente,
salvo pacto en contrario se aplica tanto a la condición suspensiva como a la resolutoria. Esto
debido a que el acto jurídico sometido a condición existe desde su celebración. Cumplida la
condición el acto pasa a ser puro y simple, pero sin que su eficacia se retrotraiga al momento
de su celebración, salvo que las partes hubieran pactado dándole ese carácter. Si las partes han
pactado la retroactividad de la condición, ella no podrá perjudicar los derechos adquiridos por
terceros de buena fe. Sección li: El plazo 93. INTRODUCCIÓN Mediante el acto jurídico se crean,
modifican o extinguen relaciones jurídicas, las que como vínculos entre dos o más personas se
encuentran sometida a la ley del tiempo. 889 Citado por Vélez Sársfield, Dalmacio, en nota al
art. 543 del derogado Código civil argentino. Las relaciones jurídicas “pueden hallarse dirigidas
a una mayor o menor permanencia, ser su finalidad producir cambios en una determinada
situación como ocurre con las relaciones obligatorias, o, por el contrario, encaminarse a
asegurar vínculos dotados de estabilidad mayor o menor, como ocurre con las relaciones de
Derecho de familia o con las relaciones reales; pero, en definitiva todas ellas nacen y mueren
en un acontecer temporal, ya que son esencialmente fenómenos históricos”890. Se puede
someter a plazo la eficacia del acto jurídico, v. gr., en un contrato de arrendamiento se conviene
que al vencimiento del plazo, la propiedad del bien se adquiere por el arrendatario por efecto
del pago de la renta pactada; así como se puede poner plazo para el ejercicio o extinción de los
derechos y obligaciones que nacen. El primero afecta a la eficacia de todo el acto, mientras que
el otro atañe a los derechos u obligaciones que nacen del mismo. En el acto jurídico hay que
distinguir el momento de su constitución (o perfeccionamiento, o conclusión, o formación) del
momento de ejecución (o cumplimiento, o extinción) de los efectos que de él se derivan. El
tiempo puede cumplir la función de determinar la sede temporal del acto o puede desempeñar
1 una función de medida. La función del tiempo de determinar la sede tem poral se presenta
en todo tipo de acto jurídico. A veces el momento constitutivo y el ejecutivo del acto jurídico se
dan en un solo momento, por ej., los contratos reales que se perfeccionan con la entrega del
bien. La coincidencia entre estos dos momentos también se da en los actos de ejecución
inmediata por la irrelevancia jurídica de la separación, por ej., el contrato de compraventa al
contado, cuyo pago del precio y entrega del bien se producen inmediatamente de celebrado el
contrato. En estos casos no se habla de plazo. La función del tiempo como m ed id a solamente
se da en determinados tipos de actos y corresponde al concepto de plazo. Este existe cuando
hay distancia temporal (una hora, un día, una semana, una quincena, un año, etc.) entre el
perfeccionamiento del acto jurídico y el ejercicio, la exigibilidad o la extinción de la eficacia del
acto, como en los contratos de tracto sucesivo, en los de duración (dura la ejecución de la
prestación, que debe ejecutarse continuadamente 890 DE COSSIO, Instituciones de Derecho
civil, cit., p. 193. o periódicamente), en los contratos de ejecución diferida y en los de ejecución
escalonada. Hay ejecución del acto jurídico cuando el deudor cum ple con realizar su
prestación; si el deudor incum ple con ejecutar su prestación, hay inejecución o falta de
ejecución del acto. El acto jurídico es de ejecución instan tánea cuando es posible que el
cumplimiento se realice en un solo momento, inmediatamente o con posterioridad al
perfeccionamiento. Los actos de ejecución instantánea se clasifican en: a) actos de ejecución in
m ediata, cuando el cumplimiento de las obligaciones se realiza tan luego que el acto queda
perfeccionado o sin apreciable intervalo de tiempo respecto de este (ej., la compraventa al
contado, en la que la entrega del bien y el pago del precio, se cumplen tan luego se perfecciona
el contrato): b) actos de ejecución diferida o aplazada cuando el cumplimiento de la obligación
se difiere al momento del vencimiento del plazo pactado, por ejemplo, en la compraventa,
cuando para la entrega del bien o el pago del precio, o para ambos, se fija un plazo; c) actos de
ejecución escalonada cuando el cumplimiento, antes que agotarse en un solo hecho (como la
entrega del bien o el pago del precio de una sola vez en el momento del vencimiento
preestablecido), se fracciona en una pluralidad de hechos, v. gr., se conviene que el precio de
venta se pagará en armadas mensuales. Son actos de ejecución continua o periódica los que
obligan a las partes o a una de ellas a una prestación continua, sin interrupción (ej., el flujo
continuo de energía eléctrica, de agua o de gas) o periódica, a ciertos intervalos, (v. gr., el
suministro periódico de mercaderías a un establecimiento comercial). Se aprecia que todos
estos actos, por su naturaleza, han de estar sometidos a plazo. Los actos jurídicos dispositivos
de derechos reales plenos pueden estar sujetos a un plazo inicial, pero no a un plazo final, v.
gr., se vende un bien obligándose el vendedor a entregarlo dentro de 30 días. L a m ed id a
afecta a la ejecución cuando el plazo del acto está determinado por el fin, por ej., el contrato
de obra, el de transporte, el mandato. Con estos actos, no se satisface una necesidad duradera,
el tiempo mide no la cuantía de la prestación sino la actividad necesaria que deben desplegar
las partes para cumplir con la obligación contraída, v. gr., en el contrato de obra el contratista
está obligado a realizar la obra en el plazo convenido y a entregarla al comitente en el plazo
convenido. Hay una duración de la relación obligatoria, pero no hay una duración del
cumplimiento de la obligación. L a m ed id a afecta a l cu m plim ien to cuando este se prolonga
temporalmente y es satisfecho mediante prestaciones periódicas o continuas; no hay
solamente una duración de la relación obligatoria sino una duración del cumplimiento; la
prolongación del cumplimiento o ejecución sirve para satisfacer intereses sociales o
económicos duraderos891. El transcurso del tiempo tiene una importancia decisiva en la vida
del acto jurídico y en especial en los efectos del mismo. 94. CONCEPTO E l p la z o o térm in o es
el evento fu tu ro y cierto de cuyo acaecim iento se hace depen der el nacim iento, la ex ig ib
ilid a d o la fin a liza ció n de los efectos d e l acto j u rídico. En el Derecho Común constituía
plazo: el dies certus an e t qu ando (ej., el seis de junio del 2025); y el dies certus an, incertus
qu ando (ej., el día de la muerte de una persona). Se suele distinguir entre plazo y término892:
p la zo es el decurso del tiempo (el lapso) establecido para que se produzca o se extinga los
efectos del acto jurídico, v. gr., se arrienda un bien por el plazo de seis meses (plazo de vigencia
de la obligación); se presta una cantidad de dinero para ser devuelta en el plazo de un año
(plazo que debe transcurrir para que la obligación sea exigióle), la parte perjudicada con el
incumplimiento de un contrato requiere a la otra para que satisfaga su prestación dentro de un
plazo de quince días, bajo apercibimiento de que, en caso contrario, el contrato queda resuelto
(plazo tras el cual se extingue un derecho). Térm ino es, en cambio, el punto inicial o final del
plazo, por 891 Ver: TORRES VÁSQUEZ, Aníbal, El contrato de suministro, Cultural Cuzco, Lima,
1988, pp37 y ss. 892 ALTERINE Atilio Aníbal, Oscar José Ameal y Roberto M. López Cabana,
Derecho de las obligaciones civiles y comerciales, Perrot, 1993, p. 422. ejemplo, un contrato de
arrendamiento que se pacta por el plazo de un año que comienza el primero de enero (plazo
inicial) y termina el 31 de diciembre (plazo final). El ordenamiento jurídico no distingue entre
plazo y término; ambas expresiones son utilizadas como sinónimas. El Código civil habla de
plazo (art. 178 y ss.), en cambio, por ejemplo, el Código civil italiano se refiere al término (ej.,
art. 1183 y ss.). El plazo o término consiste en un acontecimiento futuro y cierto a partir del
cual (plazo o término inicial) o hasta el final del cual (plazo o término fin a!) el acto jurídico
produce efectos. Su finalidad es, por tanto, fijar el momento desde el cual se inicia o finaliza la
eficacia del acto jurídico. Además de la condición, como expresa Svigny893, “una segunda
especie de restricción que la voluntad puede a sí misma imponerse es el establecimiento de un
término {dies), es decir, un límite que consiste en el tiempo impuesto a la eficacia de la relación
de derecho”. El Código de A n drés B ello (art. 1551 del Código colombiano, art. 1494 del
chileno, art. 1537 del ecuatoriano) define al plazo en los términos siguientes: “El plazo es la
época que se fija para el cumplimiento de la obligación, y puede ser expreso o tácito. Es tácito
el indispensable para cumplirlo. No podrá el juez, sino en casos especiales que las leyes
designen, señalar plazo para el cumplimiento de una obligación: sólo podrá interpretar el
concebido en términos vagos u oscuros, sobre cuya inteligencia y aplicación discuerden las
partes”. El plazo no solo determina, como señala esta norma, el momento en que se puede
exigir el cumplimiento de la obligación, sino también el momento a partir del cual se puede
ejercer un derecho o el momento de su extinción. Como señala Veiásquez894, lo futuro es el
elemento común al plazo y a la condición, “la certidumbre o incertidumbre lo único que
permite distinguir una figura de otra. Para saber si se está en presencia de lo uno o de lo otro
hay que preguntarse: ¿ese hecho futuro, dentro del acontecer normal de las cosas, ocurrirá? Si
la respuesta es sí, habrá plazo; si es no, se dará la condición”. El Código civil y com ercial
argentino señala: Art. 350. Especies. “La exigibi893 SAVIGNY, Sistema de Derecho romano
actual, cit., T. II, p. 284. 894 VELÁSQUEZ GÓMEZ, Hernán Darío, Estudio sobre las obligaciones,
Temis, Bogotá, 2010, p. 126. lidad o la extinción de un acto jurídico pueden quedar diferidas al
vencimiento de un plazo”. Por el plazo se difiere en el tiempo el ejercicio de un derecho o su
extinción. Cuando las partes tienen interés, no en poner en duda la eficacia del acto jurídico,
sino en fijar el momento a partir del cual los efectos serán exigibles (cumplimiento) o hasta
cuándo ellos se producirán895, recurren al plazo. De esto se deriva la importante consecuencia
que el sujeto no es titular de una mera expectativa, como ocurre con la condición, si bien
jurídicamente protegida, sino de un verdadero derecho que puede ser ejercitado a partir
(término inicial) o hasta (término final) un cierto momento. El plazo como modalidad del acto
jurídico, al igual que la condición y el cargo, es un elemento accidental que las partes pueden o
no insertar en su reglamentación negocial. A veces el plazo suele estar unido a una condición,
por ejemplo, te dono el automóvil el día que cumplas 18 años de edad. Aquí, el dies es incierto
(no se sabe si la persona llegará o no a cumplir 18 años de edad), pero cierto el cuándo, por
tanto el acto es condicional. No es lo mismo donar un bien para cuando el > donatario cumpla
la mayoría de edad y otra muy distinta, hacerle una donación pero para entregar el bien
cuando llegue a su mayoría de edad. En el primer caso no existe la obligación y en el segundo,
existe. La condición liga la eficacia del acto jurídico a un hecho futuro e incierto, o sea crea una
incertidumbre sobre si los efectos negocíales se producirán o no, por tanto, confiere al titular
solamente una expectativa, en cambio, el plazo sujeta la eficacia del acto a un hecho futuro
pero cierto, es decir, elimina toda incertidumbre sobre la producción de los efectos,
consiguientemente, cuando los derechos sujetos aplazo existen desde el otorgamiento del
acto, solamente se aplaza su exigibilidad. El acto jurídico a plazo es aquel que las partes
quieren que los efectos jurídicos, que ya existen desde la celebración del acto, no sean
exigibles sino desde o 895 En el Derecho romano se estableció que no obstante el término, la
obligación existe y solamente su pago es diferido. Paulo expresa: Centesimis kalendis dan
utiliter stipulamur, quid praesens obligatio est, in diem autem dilata solutio (“Estipulamos
válidamente para que se nos dé dentro de cien calendas; la obligación existe, pero su pago
queda diferido, a término ) (TOLA CIRES, Fernando, Derecho romano, Editorial San Marcos,
Lima, 1997, p. 79.) hasta que llegue un acontecimiento futuro y cierto por ellas fijen. Sin
embargo, nada impide que las partes pacten que el acto jurídico que están proyectando quede
perfeccionado una vez vencido un determinado plazo. Veamos algunos ejemplos: Io) A y B
celebran un contrato de promesa de ventaS96 por el cual A promete vender a B un bien, por el
precio de cien mil soles, conviniéndose que el contrato de compraventa se celebrará a más
tardar dentro del plazo sesenta días. Aquí se difiere el nacimiento del acto jurídico
compraventa, el que está subordinado a que sea celebrado dentro del plazo pactado. 2o) A
vende a B un inmueble obligándose a entregarlo dentro de 30 días, fecha en que el comprador
debe pagar el precio. El plazo no afecta la existencia de la obligación (relación jurídica
patrimonial) sino su exigibilidad, por lo que, vencido el plazo, los contratantes pueden exigirse
recíprocamente el cumplimiento de las prestaciones a que se obligaron: entregar el bien y
pagar el precio. No hay duda sobre la existencia de la obligación y que el comprador desde que
se perfeccionó el contrato ya es propietario del inmueble, aun cuando todavía no le ha sido
entregado ni él ha pagado el precio (arts. 949 y 1529). Aquí no se ha diferido el surgimiento de
la relación jurídica obligacional, sino la ejecución de las prestaciones correlativas de las partes.
Esta es la hipótesis más frecuente de plazo inicial. Los romanos afirmaron que el término no
origina un estado de incerteza en orden al surgimiento de la relación jurídica porque ella nace
con el negocio, aunque la vida de esta está diferida. En el contrato, la obligación se constituye
inmediatamente, solamente se difiere su cumplimiento (“praesens obligatío in diem au tem d
ila ta solutio”: (D. 45,1,46). Del término no se deriva ni un estado de pendencia de la obligación
ni es concebible que tenga efectos retroactivos. 3o) A arrienda a B un bien hasta el día 6 de
agosto próximo. Aquí, vencido el plazo, el contrato de arrendamiento cesa de producir sus
efectos, debiendo el arrendatario devolver el bien. 896 896 El contrato de promesa está
regulado con el nombre de “compromiso de contratar”. Art. 1414. “Por el compromiso de
contratar las partes se obligan a celebrar en el futuro un contrato definitivo”. El contrato de
promesa solamente genera una obligación de hacer consistente en la celebración de un
contrato definitivo, en el plazo convencional o legal. Se aprecia de estos ejemplos que el plazo
influye o bien en el nacimiento de la eficacia del acto (o sea en la producción de los efectos que
le son propios) o bien en el ejercicio de los derechos y el cumplimiento de las obligaciones, ya
producidos, o bien en la duración de la eficacia. El acto jurídico es eficaz cuando produce los
efectos que le son propios consistentes en crear, regular, modificar o extinguir relaciones
jurídicas. Por ej el contrato es fuente de obligaciones y de los correlativos derechos de las
partesel conjunto de derechos y de obligaciones que nacen del contrato constituyen
precisamente, la relación jurídica contractual. Cuando el acto es eficaz, las partes están
facultadas para el ejercicio de los derechos y el cumplimiento de las obligaciones de él
derivados. Una cosa es la relación jurídica y otra el límite temporal impuesto a su eficacia. Un
acto jurídico es eficaz cuando es idóneo para producir los efectos que le son propios,
consistentes en crear, modificar o extinguir relaciones jurídicas, las que tienen por contenido u
objeto a la prestación, y esta, a su vez, tiene por objeto a los bienes (materiales o inmateriales),
servicios y abstenciones. En toda relación jurídica, en uno de sus extremos está el sujeto titular
de un derecho y en la otra, el sujeto titular del deber correlativo (no hay derecho sin deber
córrela- ' tivo y viceversa), lo que significa que con el acto jurídico se crean derechos y los
deberes correlativos, o se modifican o se extinguen. La prestación consiste en la conducta que
tiene que desarrollar (ejecutar) el sujeto del deber consistente en hacer (el dar también es un
hacer) o no hacer algo para satisfacer el interés del sujeto titular del derecho. Los efectos del
acto jurídico consisten en relaciones jurídicas, que se crean, modifican o extingue, con las
cuales se crean, modifican o extingue derechos y sus correlativos deberes. Con la incorporación
del plazo en el acto jurídico se difiere la exigibilidad o extinción de los derechos hasta el
vencimiento del plazo, el cual ocurrirá fatalmente, aun cuando se indeterminado o incierto.
Con la extinción total de la eficacia se extingue el acto jurídico mismo. Concluimos, que
significa lo mismo decir que por el plazo se difiere: “la exigibilidad o extinción de la eficacia del
acto”, “la exigibilidad o extinción del derecho”, “la exigibilidad o la extinción del acto jurídico”,
“el cumplimiento del acto jurídico o su extinción”, etc. Algunos autores hablan solamente de la
eficacia del acto y no del ejercicio de los derechos que de él surgen. Por ej., Trabucchi897: “El
término es un mo897 TRABUCCHI, Istituzioni di Diritto civile, cit., p. 158; ALBALADEJ O, El
negocio jurídico, cit., p. 272. mentó del tiempo, desde el cual comienza a verificarse, o hasta el
cual duran, los efectos jurídicos del negocio”; Aíbaladejo, “el negocio jurídico a término o plazo
es aquel negocio en el que las partes (o la parte) no quieren que los efectos se produzcan sino
desde o hasta un momento futuro, pero cierto”; para Scognamiglio, el término difiere o limita
en el tiempo la eficacia del contrato898; según Galgano, el término suspende o pone fin a la
eficacia del contrato899. Para otros el plazo actúa no sobre la existencia sino sobre el ejercicio
de los derechos. Así, por ejemplo, Planiol y Ripert900 definen al plazo como “un suceso futuro
y de realización cierta que suspende la exigibilidad o la extinción de un derecho y que produce
sus efectos sin retroactividad”; Covieilo901 dice: “El término o plazo es un acontecimiento
futuro, pero cierto, desde el cual comienza o hasta el cual dura la actuación de la eficacia de un
negocio jurídico, o sea el ejercicio de los derechos y el cumplimiento de las obligaciones que de
él derivan”; Llambías902 expresa: “El plazo es una modalidad de los actos jurídicos por la cual
se posterga el ejercicio de los derechos a que se refiere. Por extensión se denomina
ordinariamente plazo al lapso que media entre la celebración del acto y el acaecimiento de un
hecho futuro y necesario, al cual está subordinado el ejercicio o la extinción de un derecho”. El
plazo puede concebirse como el p la zo d e l acto ju ríd ico que es un elemento accidental que
indica el momento temporal en que comienzan o terminan los efectos de un acto, y como el p
la zo de la obligación para referirse al momento en que ha de llevarse a cabo el cumplimiento
de una obligación determinada. El plazo del acto jurídico opera como un elemento accidental
afectando la eficacia del acto; el plazo o término, que puede ser inicial o final, es un elemento
integrante del acto del que, por voluntad de las partes, puede depender la eficacia de aquél. En
el plazo de la obligación, presupuesta la eficacia del acto, el plazo o término está referido solo a
la ejecución o cumplimiento de las obligaciones de las partes; se habla aquí de obligaciones a
plazo903. 898 SCOGNAMIGLIO, Contratti in generale, cit., p. 146. 899 GALGANO, Diritto civile e
commerciale, cit., v. I, p. 149. 900 PLANIOL, Marcel y RIPERT, Jorge, Tratado práctico de
Derecho civilfi-ancés, T. VII, Cultural, La Habana, 1946, p. 313. 901 COVIELLO, Doctrina general
del Derecho civil, cit., p. 477. 902 LLAMBÍAS, Tratado de Derecho civil. Parte general, cit., T. II.
cit., p. 371. 903 LASARTE ÁLVAREZ, Carlos, Principios de Derecho civil, 4.a ed., Trivium, Madrid,
1995, T. I, p. 487. El plazo o término de cumplimiento de la obligación indica el momento en
que esta es exigible. En el plazo de cumplimiento, asume extraordinaria relevancia -expresa
Lasarte904- “el denominado doctrinalmente térm in o esencial. Con dicha expresión no se
pretende afirmar que el término sea elemento esencial del negocio, sino que el cumplimiento
de ciertas obligaciones (actuación de un pianista en la boda o fotógrafo para que plasme el
apagón de velas de un cumpleaños) excluye de forma absoluta que se pueda llevar a cabo con
posterioridad a la fecha o al día señalado. El cumplimiento extemporáneo equivale a un
verdadero incumplimiento, al no satisfacer el interés de la otra parte del negocio”. Por el
término del acto jurídico, señala Scognamiglio905, las partes ponen un límite a la entera
eficacia del acto, mientras que por el término de la obligación solamente se determina el
momento en el cual la prestación debe ser ejecutada. Más allá de esta diferencia se debe
admitir que se trata de figuras contiguas que incluso se pueden sobreponer; como cuando se
separa en el tiempo los efectos obligatorios del contrato difiriéndolos o fijando la fecha de
vencimiento de la obligación. De este modo se explica que en silencio de la ley, al término del
acto se aplican las normas que regulan el término de la obligación. En todo caso encontramos
que el plazo es el lapso desde el cual comienza la exigibilidad o la extinción de un acto jurídico,
en otros términos, el plazo nos indica cuándo son exigióles las consecuencias del acto y hasta
cuando duran esas consecuencias906. Al día en que comienza el plazo se le denomina dies a
quo, y al día en que termina se le llama dies a d quem . El plazo transcurre entre un término
inicial y un término final. Como por el plazo se subordina la exigibilidad (si es suspensivo), o la
extinción (si es resolutorio) de los efectos del acto, una vez cumplido el plazo comienza el
cumplimiento de las obligaciones asumidas o la extinción del acto. Vencido el plazo de la
obligación, el momento de pagar ha llegado ipso iure. Por ejemplo, hoy día A y B celebran un
contrato de arrendamiento de una casa 904 LASARTE ÁLVAREZ, Principio de Derecho civil, cit.,
T. I, p. 488. 905 SCOGNAMIGLIO, Contmtti ingenerale, cit., p. 147. 906 “La restricción de las
relaciones jurídicas por un día fijo significa que el derecho mismo se adquiere, pero que su
ejercicio queda en suspenso hasta que llega el día marcado (SAVIGNY, Sistema de Derecho
romano actual, cit., T. II, p. 588). por el plazo de dos años contados a partir de la entrega del
bien al arrendatario, obligándose el arrendador A a entregar el inmueble al arrendatario B
dentro del plazo de 15 días. Vencidos los 15 días A, sin requerimiento alguno, debe entregar la
casa (este acto constituye un pago) a B, y vencidos los 2 años B, también sin requerimiento
alguno, debe devolver la casa (este acto también es un pago). 95. REQUISITOS Son requisitos
del plazo: la futuridad, la certidumbre y el establecimiento arbitrario por las partes. 95.1. La
futuridad El plazo se refiere siempre a un hecho futuro que necesaria y fatalmente debe
ocurrir, por oposición a la condición en la que el hecho futuro es esencialmente contingente,
no se sabe si ocurrirá o no. 95.2. La certidumbre El plazo se caracteriza porque existe la total y
absoluta certeza de que el evento futuro acaecerá, aun cuando en algunos casos se ignore el
momento preciso en que tendrá lugar, por ej., cuando se subordina la exigibilidad o la extinción
de una obligación a la muerte de una persona, caso en el que es cierto que la persona fallecerá,
pero es incierto el cuándo; por ello, el adagio reza: “no hay plazo que no se cumpla ni deuda
que no se venza”. Se puede indicar por una fecha del calendario (el 30 de diciembre de 2015);
por reenvío a un futuro certus an incertus qu an do -a la muerte de Juan-; con previsión de la
duración del acto, ej., 2 años y 6 meses, que se entiende correrán desde el acto produce sus
efectos. 95.3. El establecimiento arbitrario por las partes Las partes libremente, en ejercicio de
su autonomía privada, pueden incorporar el plazo en el acto jurídico que celebren con el fin de
diferir o limitar en el tiempo la exigibilidad o extinción de sus efectos. 96. DIFERENCIAS ENTRE
CO NDICIÓ N Y PLAZO Un acto jurídico p u ro y simple es eficaz desde que es perfeccionado. A
partir de ese instante, el deudor puede cumplir con su obligación y el acreedor exigir su
cumplimiento. . La condición y el plazo presentan analogías por cuanto ambos son elementos
accidentales, consisten en eventos futuros, y permiten que el acreedor condicional o a plazo
pueda realizar actos conservatorios. Pero entre condición y p la zo hay sustanciales diferencias.
E l p la zo es un hecho cierto, la condición no. La condición consiste en un hecho futuro e
incierto; crea incertidumbre absoluta sobre los efectos del acto jurídico, no se sabe si estos se
producirán o no, si permanecerán o cesarán de producirse. En cambio, el plazo excluye toda
incertidumbre; se sabe que los efectos serán exigibles o se extinguirán a partir de la ocurrencia
de un hecho inexorable; o puede crear una incerteza limitada, pero no sobre el sí de los
efectos, sino sobre el cuándo serán exigibles o se producirá su extinción. Es plazo y no
condición la subordinación de los efectos a la muerte de una persona porque se sabe que es
cierto que va a morir, solo se ignora el cuándo de este suceso. E n el p la zo existe un derecho
(no hay que o lvid a r que en las relaciones p a trim onialesfren te a un derecho existe una
obligación; p o r tanto, los conceptos se pueden establecer desde una u otra perspectiva), solo
que se suspende su ejercicio o extinción; en la condición suspensiva no hay derecho y en la
resolutoria está eventualm ente expuesto a extinguirse. Mientras la condición hace incierto el
nacimiento de los efectos del acto jurídico o su extinción, el plazo determina la certidumbre del
nacimiento de ios efectos, pero difiere su exigibilidad o extinción. Los efectos del acto jurídico
condicional solamente nacen o se extinguen si es que se verifica el evento incierto y futuro
puesto como condición; la existencia o el cese de la eficacia del acto se subordinada al
cumplimiento de un hecho contingente, o sea que no se sabe si ocurrirá o no. El plazo también
se refiere a un hecho futuro pero necesario, del cual se hace depender la exigibilidad o la
extinción de los efectos jurídicos que nacen con el otorgamiento del acto jurídico. En la
condición hay incertidumbre sobre la verificación del evento futuro {dies incertus an ), pero el
cuándo tendrá lugar si es que se verifica puede ser cierto {dies certus qu a n d o ), por ejemplo,
te pago cuando Juan cumpla 18 años (Juan puede vivir hasta los 18 años o morir antes de esa
edad, pero si vive se sabe con toda certeza el día en que cumple 18 años), o incierto {dies
incertus q u a n d o ), por ej., te pago el día en que Juan contraiga matrimonio (Juan puede o no
casarse y si se casa no se sabe cuándo será el casamiento). Por oposición a la condición, en el
plazo, hay certidumbre en cuanto a que el evento futuro se verificará, esto es, en cuanto a que
el término llegara r {dies certus an ); pero el momento en que llegará puede ser: a) cierto (dies
certus qu an do), por ej., te pagaré el 25 de diciembre del año 2012, o b) incierto {dies incertus
q u a n d o ), por ej., te pagaré el día en que el gobierno de facto cese en sus funciones. En el
primer caso es cierto el s í y el cuándo tendrá lugar la verificación del evento futuro y en el
segundo, es cierto el s í pero incierto el cuándo ocurrirá ese evento. E l pago hecho antes d el
vencim iento d e l p la zo no está sujeto a restitución, en cam bio, en la condición si se pa g a
antes' de la verificación d el evento incierto y fu tu ro , hay lugar a la restitución. Dada la
certidumbre del plazo en contraste con la incertidumbre de la condición, el Código contiene
regias distintas sobre el pago anticipado. El deudor puede repetir lo que hubiese pagado antes
del cumplimiento de la condición suspensiva o resolutoria (art. 173). En cambio, el deudor está
facultado para pagar antes de la llegada del vencimiento del plazo suspensivo, incluso sin
asentimiento del acreedor por tanto, no puede repetir lo pagado (art. 180). E l hecho señalado
como p la zo se cum ple necesariam ente; el hecho puesto como condición no se sabe si se
realizará o no. El plazo necesariamente se cumple aunque se ignore cuándo (evento futuro y
cierto); en cambio, la condición no se sabe si se cumplirá o no (evento futuro e incierto).
Correlativamente a esta diferencia, el derecho sujeto a término inicial es una expectativa
cierta; mientras que el derecho condicional es una expectativa de nacimiento incierto.
Savigny907 esbribe: “Todo hecho incierto es por su naturaleza una condición verdadera, aun
cuando los términos empleados para designarlo tuvieran la apariencia de la fijación de un
término cierto. El que por ejemplo promete alguna cosa en el día de su matrimonio’ promete
realmente bajo la condición de que se casará, siendo así que la redacción sola le da la
apariencia de un dies. Algunas veces suele estar también unido el término a la condición:
supongamos que ha nacido un individuo el 1° de Marzo de 1825, y que se le promete una cosa
“para cuando llegue a la mayor edad”; lo cual quiere decir el I o de Marzo de 1850 ‘si para
entonces vive’. Resulta aquí cuatro combinaciones posibles por lo que toca al establecimiento
de un término, según las expresiones que se emplean, combinaciones que ios autores
modernos resumen del modo siguiente: 907 SAVIGNY, Sistema de Derecho romano actual, cit.,
T. II, pp. 286-287. D ies certus para la quoestio an , certus para quando. D ies certus para la
quoestio an , incertus para quando. D ies incetus para la quoestio an, certus para quando. D ies
incertus para la quoestio an , incertus para quando. Respecto al primero y al cuarto caso, sigue
diciendo Savigny, la designación no es dudosa; para el segundo y el tercero se emplea, a causa
de su naturaleza mixta, ya certur, ya incertus dies. Parece ser, sin embargo, que los antiguos
jurisconsultos preferían la última frase, y que por certus dies entendían de ordinario el día del
año”. En conclusión, la condición se caracteriza por la incertidumbre y el plazo por la
certidumbre, por la seguridad absoluta, de que el evento futuro llegará necesariamente. La
condición denota un evento fu tu ro e incierto y el plazo un m om en to fu tu ro , pero cierto.
Hay plazo si el momento está indicado dies certus an e t qu ando, esto es, mediante la
designación directa o indirecta de un día en el calendario (ej., el 6 de junio; la próxima navidad;
el día del aniversario nacional) o dies certus an e t incertus qu an do (ej., a la muerte de Pedro);
en cambio, hay condición cuando el momento está indicado dies incertus an et certus quando
(ej., el 15 de enero del 2013 en que María cumple 30 años) o dies incertus an et qu an do (te
dono este bien si tienes descendencia antes de que tu padre cumpla ochenta años); por la
condición no se sabe si nacerán o no los efectos del acto, si es suspensiva, o si se extinguirán o
no, si es suspensiva, en cambio, por el plazo se tiene la certeza que los efectos nacen o
terminan con el vencimiento de dicho plazo, se puede crear una incertidumbre limitada con
relación al cuándo de la exigibilidad o cesación pero no al sí de los efectos. 97. ACTOS QUE NO
ADMITEN PLAZO Ciertos actos jurídicos pueden estar sujetos a modalidades y otros no. Las
partes, en ejercicio de su autonomía privada, pueden incorporar el plazo, lo mismo que la
condición y el modo, siempre que no desvirtúen la esencia del acto jurídico, cuando este debe
ser necesariamente puro (ej., el matrimonio), y que no exista prohibición legal. La regla en los
actos patrimoniales es que pueden estar sujetos a modalidades, en vista a que con ellos se
puede hacer todo lo que la ley no prohíbe. En los actos familiares (extrapatrimoniales), el
principio es que no pueden estar sometidos a modalidades, puesto que sus efectos no lo
establecen las partes, sino están dispuestos por la ley. En el Derecho romano, análogamente a
lo establecido para la condición, el término no podía ser puesto en los “actus leg itim é. La
presencia del plazo en los actus leg itim i anulaba el negocio; solo en la institución de heredero,
el término, sea inicial o final, no tenía efecto invalidante, sino se consideraba no puesto. El
término final era incompatible con el principio “sem el heres sem per heres El término
resolutorio, como término de decadencia, era compatible solamente con las relaciones
temporales y transitorias, como las relaciones obligatorias, y operaba en la forma de pacto de
remisión a término suspensivo, en cambio no era concebible en las relaciones duraderas y
permanentes, como la propiedad, la servidumbre y la calidad de heredero908. También en el
Derecho moderno, al igual que lo que sucede con la condición, por razones de orden moral,
público o de interés general, algunos actos por los que se establecen relaciones jurídicas
fundamentales, por las cuales se establecen un status jurídico significativo para las personas no
toleran ser supeditados en cuanto a su plena eficacia a plazo alguno. Así, en ciertos actos de
Derecho de familia, no pueden estar sujetos a plazo el matrimonio, la adopción (art. 381), el
reconocimiento de hijo (art. 395), la aceptación y renuncia de la herencia (art. 677), etcétera.
Los actos jurídicos que no admiten condición ni plazo valen como puros si se les ha
incorporado estas modalidades. 98. CLASES El plazo admite clasificaciones: suspensivo y
resolutorio; de eficacia y de ejercicio; accidental y esencial; voluntario, legal y judicial; expreso
y tácito; determinado e indeterminado; cierto e incierto; potestativo; plazo del contrato y plazo
de la obligación. 98.1. Plazo suspensivo y plazo resolutorio Según que se difiera en el tiempo la
exigibilidad de los efectos del acto jurídico o su extinción, el plazo se clasifica en suspensivo o
resolutorio. (1 ) P la zo suspensivo S i un acto ju ríd ico es celebrado bajo un p la z o suspensivo,
la eficacia hecha depender d el p la zo se produce con el vencim iento d el p la zo . 908
PASTORI, Gli istituti romanistici come storia e vita del Diritto, cit., p. 562. Por el plazo
suspensivo (o in icia l o dies a quo) se posterga la exigibilidad909 o el ejercicio de los efectos
del acto jurídico hasta la expiración del plazo; los efectos del acto jurídico no son exigióles en
tanto esté pendiente el vencimiento del plazo. Así, Cayo se obliga a pagar mil a Ticio dentro de
seis meses, durante este plazo el acreedor Ticio no podrá exigirle el pago al deudor Cayo. Las
obligaciones y los derechos existen antes del vencimiento del plazo suspensivo, pero no son
exigibles; el titular carece de acción legal tendente a tal exigibilidad. Sin embargo todo pago
que haga el deudor antes del vencimiento del plazo no está sujeto a restitución (art. 180).
Vencido el plazo, la obligación deviene en pura, simple y exigible. El plazo suspensivo puede
diferir la exigibilidad de todos o de algunos de los efectos del acto jurídico hasta la llegada de
un determinado momento o fecha. Por ej., el 15 de julio se celebra un contrato de
arrendamiento, en el cual se acuerda como plazo inicial el 20 de diciembre, lo que significa que
el contrato será exigible (entrega del bien en uso al arrendatario, pago de la renta, etc.) a partir
de esta fecha. En este caso el contrato se perfecciona el 15 de julio, a partir de ese momento
nacen sus efecto, pero su exigibilidad se retarda hasta el 20 de diciembre. Los efectos del acto
jurídico sometido a condición suspensiva existen desde que es otorgado, pero la exigibilidad de
tales efectos es postergada hasta el vencimiento del plazo. Así, el contrato de arrendamiento
sujeto a plazo suspensivo existe desde el momento en que arrendador y arrendatario
acordaron que el primero se obliga a ceder al segundo el uso temporal de un bien que será
entregado dentro de un determinado plazo y el segundo, a pagar una renta en ciertos períodos
(art. 1666), estos efectos existen desde que el contrato es perfeccionado, aunque no son
exigibles mientras se encuentre pendiente el plazo inicial. Desde la celebración, pero antes de
la entrega del bien en uso y del pago de la renta, 909 “El término suspensivo produce dos
efectos: la imprescriptibilidad y la inexigibilidad del crédito. Por no ser exigible el crédito, el
acreedor no puede reclamar su pago, ni recurrir a las medidas ejecutivas; no se extingue por
compensación. Aunque no exigible, la deuda existe: la obligación se ha originado desde el día
de la conclusión del contrato. Consecuencias: el acreedor puede adoptar medidas
conservatorias; el pago hecho por error antes del vencimiento del término, no está sujeto a
repetición; el riesgo queda a cargo del adquirente a término” (MAZEAUD, Henri, Léon y Jean,
Lecciones de Derecho civil, Parte Segunda, vol. III. Cumplimiento, extinción y transmisión de las
obligaciones, trad. De Luis Alcalá-Zamora y Castillo, Ejea, Buenos Aires, 1960, p. 280. las partes
ya están vinculadas por ei contrato, ya el arrendador es deudor de la entrega del bien y el
arrendatario del pago de la renta, derechos que lo podrán ejercer una vez vencidos sus
respectivos plazos; desde la celebración las partes ya cuentan también con los respectivos
remedios contractuales, por ejemplo, si antes del plazo inicial el arrendador modifica el bien
arrendado, responde frente al arrendatario, quien puede optar por la resolución del contrato y
por la indemnización de los respectivos daños (art. 1428). Si el bien arrendado, pendiente el
plazo inicial, se destruye por caso fortuito o fuerza mayor, o por culpa de una de las partes,
deviniendo en imposible la prestación del arrendador, el contrato se resuelve de pleno derecho
(arts. 1431 y ss.). Se puede subordinar a plazo inicial la totalidad de los efectos o solamente
parte de-ellos. Por ej., el arrendamiento sometido a plazo suspensivo para la entrega del bien
al arrendatario, puede contener efectos que el arrendador debe cumplir de inmediato, como la
ejecución de ciertas mejoras acordadas con el arrendatario. El vencimiento del plazo
suspensivo indica el momento en que el deudor debe ejecutar su prestación, o sea el momento
en que ei crédito se vuelve exigióle. En cierto tipo de contratos es frecuente que se pacte la
suspensión de solamente la ejecución de parte de las prestaciones, por ejemplo, en los
contratos de ejecución instantánea (no son contratos de duración), o sea, aquellos en los que la
prestación o prestaciones es posible que se ejecuten en un solo instante, v. gr., la compraventa,
en la cual la entrega del bien y el pago del precio se pueden ejecutar en un solo momento, ya
en el de la celebración del contrato (compraventa ai contado), ya en un momento ulterior
(compraventa de ejecución diferida), o ya que la entrega del bien o el pago del precio o ambos
se ejecuten por partes (contrato de ejecución escalonada). En el primer caso el contrato no
está sujeto a plazo, en el segundo y tercer caso sí lo está; hay un plazo para el cumplimiento de
la obligación. En estos casos se difiere el cumplimiento de todos los efectos contractuales, es
decir de todas las prestaciones y contraprestaciones, o solamente de una de ellas o solamente
de parte de la prestación o de la contraprestación. Durante la pendencia del plazo suspensivo
el acto produce normalmente sus efectos, pero estos permanecen inertes, no pueden ser
ejercitados hasta que se cumpla el plazo inicial, por ej., en una deuda sujeta a plazo, el derecho
del acreedor existe, pero antes de la llega del término no puede ser ejercitado, tampoco hay
una acción dirigida a la ejecución de la prestación del deudor, sino solo una acción de
constatación de la existencia del crédito cuando haya en ello un interés, salvo en los casos en
que por excepción la ley concede acción a la prestación futura (ej., en el contrato de
arrendamiento, el desalojo puede demandarse antes del vencimiento del plazo para restituir el
bien -art. 594 del C PC -). Por ello se puede decir que el plazo inicial es el momento a partir del
cual se ejercen los derechos y se cumplen las obligaciones que constituyen los efectos ya
existentes. Con el plazo inicial no se suspende el nacimiento de los efectos del acto jurídico sin
la exigibilidad de esos efectos; un crédito sujeto a plazo inicial es ya un crédito; “un deudor que
tenga que pagar el primero de febrero, es ya deudor y tiene un acreedor”910. Por la
prescripción se extingue la acción para exigir el cumplimiento de una obligación que, durante
cierto tiempo, no ha reclamado el acreedor. Pero cuando la obligación está sujeto a plazo
suspensivo, el acreedor no puede exigir el pago de aquella, por tanto, la prescripción no corre
antes de la expiración de dicho plazo. (2 ) P la zo resolutorio El plazo resolutorio (ofin a l, o
extintivo, o dies a d q u em , o a d d ie m ) consiste en una fecha a partir de la cual los efectos
del acto cesan de producirse; se extinguen. Tiene por función definir la medida cronológica del
vínculo negocial, o sea su duración, por ejemplo, se celebra un contrato de arrendamiento el
10 de enero de 2017 por el plazo de tres años que vencerán el 10 de enero de 2019 (plazo final
o resolutorio); vencido el plazo final se extinguen los derechos y las obligaciones del contrato
de arrendamiento. 910 “Si consideramos en su conjunto los efectos del derecho de crédito
aplazado, nos encontramos con el resultado sorprendente de que se le trata en todos los
aspectos como un crédito ya existente, pero sujeto a término, o sea dirigido al pago una vez
cumplido el término, esto es, se le trata como un crédito todavía no vencido. Un crédito que no
solo puede ser enajenado y heredado, sino también pagado y remitido con efecto inmediato,
es ya un crédito; un deudor que tenga que pagar el primero de febrero, es ya deudor y tiene un
acreedor. Por tanto, hay que admitir que el crédito aplazado del C.c., absolutamente lo mismo
que en el Derecho común, no es otra cosa sino un derecho actual al pago cuando se cumpla el
término. No es que su existencia se halle pendiente, sino que su contenido es distinto que el
crédito no aplazado. Se dirige a que el deudor pague al cumplirse el término, y corrientemente
incluso a que pague hasta la llegada del término” (ENNECCERUS, Tratado de Derecho civil, T. I,
vol. II, Segunda Parte, cit., p. 710). Es fácil entender que el plazo resolutorio limita en el tiempo
la eficacia del acto; el transcurso del tiempo indicado hace cesar la eficacia del acto. El acto es
eficaz desde que es perfeccionado o desde que llega el plazo inicial, pero cesa de tener efectos
una vez que liega el término final, razón por la que se le denomina también resolutorio. El
plazo final se emplea esencialmente en los actos jurídicos de duración, sean de ejecución
continuada (arrendamiento, mutuo, comodato, etc.) o de ejecución periódica (contrato de
suministro, etc.), así como en los actos de ejecución diferida (ej., la compraventa en la que se
difiere en el tiempo la entrega del bien o el pago del precio) y en los de ejecución escalonada
(ej., compraventa a plazos). Estos actos jurídicos no son imaginables sin un plazo fina
determinado o indeterminado. Las partes pueden convenir postergar todos los efectos del acto
jurídico o uno o varios de esos efectos911. 98.2. Plazo de eficacia y plazo de ejercicio El plazo
suspensivo se subdivide en plazo de eficacia y plazo de ejercicio. El plazo es de eficacia cuando
se refiere al momento en que comienza la producción de los efectos del acto jurídico (ej., te
cedo el uso mi departamento por dos años, sin que me pagues renta por los seis primeros
meses, pero a partir del séptimo mes pagarás S/.500.00 mensuales). Se difiere el nacimiento de
todos o de alguno o algunos de los efectos del acto jurídico. Será muy raro que en la práctica se
celebren actos jurídicos sometidos a plazo de eficacia, en cambio, es común que estén
sometidos a plazo de ejercicio. El plazo es de ejercicio cuando atañe al ejercicio de los derechos
y al cumplimiento de las obligaciones que constituyen los efectos del acto, por ejemplo, la
compraventa de un bien en la que se acuerda que el precio se pague después de seis meses de
celebrado el contrato; el comprador es deudor del precio desde que se celebra la compraventa,
pero el pago del precio no es exigible hasta que llegue 911 Código Europeo de loa Contratos
(Anteproyecto). Academia de Iusprivatistas Europeos de Pavía: Art. 56. Termino inicial y final.
Las partes pueden convenir que el contrato o una o varias de sus cláusulas produzcan efectos a
partir de una fecha cierta y hasta una fecha cierta. Asimismo, pueden referirse a
acontecimientos que se realizarán con certeza en el futuro aunque en el momento de su
realización no sea cierto. el vencimiento del plazo. Por el plazo de ejecución se difiere el
ejercicio de los derechos y el cumplimiento de las obligaciones ya existentes; es decir, el plazo
de ejercicio no es otra cosa que un plazo suspensivo912. 98.3. Plazo esencial y no esencial Esta
clasificación se hace sobre la base de la incidencia del plazo en el interés del acreedor. El plazo
es no esencial cuando pese al vencimiento el deudor no ejecuta su prestación, pero esta
continúa siendo de utilidad para el acreedor o para el tercero interesado. Así, por ejemplo,
vencido el plazo para el pago del precio en una compraventa, el vendedor, que tiene interés en
que se le pague el precio, puede solicitar ai comprador que le pague lo que le debe por dicho
concepto. Es decir, es posible el cumplimiento tardío. El plazo no esencial está asociado con la
institución de la m ora. El deudor está en mora cuando no ejecuta su prestación en el plazo
previsto para su cumplimiento, pese a su posibilidad, exigibilidad e intimación, salvo que esta
no sea necesaria en los casos previstos por la ley. La m ora (retardo, retraso o demora en el
cumplimiento) es diferente del incum plim iento (definitivo o absoluto). El incumplimiento es la
inejecución definitiva de la prestación; extingue la obligación. En cambio, la mora es el retardo
o demora en el cumplimiento de la obligación. El plazo es esencial cuando la prestación sólo
puede ser ejecutada en el término designado; si no se cumple en ese plazo acarrea el
incumplimiento definitivo. El plazo esencial no admite la posibilidad de cumplimiento tardío
(por ej., que la orquesta llegue a tocar cuando ya terminó la fiesta; que se pretenda entregar el
vestido de novia después de la boda; que el transportista llegue con las mercaderías después
que partió la nave en la cual debían ser embarcadas). El plazo suspensivo si es esencial no
tolera prórroga alguna; mientras, si se trata de término final esencial, la eficacia del acto
deberá cesar improrroga912 PIZARRO y VALLEPINOS refieren que la jurisprudencia argentina
dominante se inclina por considerar que “todo plazo en el que no se denote la característica de
dejar sin efecto el negocio por el mero transcurso del tiempo, es suspensivo, máxime cuando
no surge que entendieran las partes que tal plazo no juega como un elemento sustancial del
acto” (PIZARRO, Ramón Daniel y Carlos Gustavo Vallespinos, Instituciones de Derecho privado.
Obligaciones. 1 Concepto de obligación. Elementos. Clasificaciones, Hammurabi, Buenos Aires,
2006, p.270). bíemente al vencimiento del plazo. El plazo suspensivo es esencial cuando la
ejecución de la prestación es querida solamente para un determinado momento, pasado el
cual la prestación o es imposible materialmente de ejecutarla o, siendo posible, es inútil para el
acreedor913. La falta de ejecución de la prestación origina el incumplimiento definitivo de la
obligación. El plazo es esencial por estar pactado así por las partes expresa o tácitamente o
porque la naturaleza de la obligación o las circunstancias así lo exige. Son notas características
del plazo esencial: a) que el pago debe efectuarse únicamente al. vencimiento del plazo; y, b) la
falta de pago determina el incumplimiento definitivo de la obligación. Veamos esto con el
ejemplo siguiente: El art. 1333.2 dispone: “Incurre en m ora el obligado desde que el acreedor
le exija, ju d ic ia l o extrajudicialm ente, el cum plim iento de su obligación. N o es necesaria la
in tim ación p a ra que la m ora exista: (...) 2. C uando de la n atu raleza y circunstancias de la
obligación resultare que la designación d el tiem po en que había de entregarse el bien, o
practicarse el servicio, hubiese sido m otivo d eterm in an te para contraería . El supuesto
previsto en el inc. 2 del art. 1333 es un caso á z p la z o esencial, según el cual el momento en
que debe verificarse la prestación es tan relevante como la prestación misma. En situaciones
como esta, vencido el plazo la ejecución de la prestación resulta materialmente imposible (ej.,
no se puede ejecutar la prestación porque el medio de transporte ya partió) o inútil porque el
interés del acreedor solamente es satisfecho si la prestación se ejecuta en dicho término (ej.,
pretender entregar el traje de novia después de la boda). La sobrevenida imposibilidad o
inutilidad de la prestación es causa de incumplimiento definitivo, que excluye la mora (demora
en el cumplimiento de la obligación), lo que faculta al acreedor para resolver el contrato, salvo
que evidencie en forma indubitable que pese al no cumplimiento oportuno, mantiene aún el
interés en dicho cumplimiento, renunciando así al plazo esencial establecido en su favor, lo que
sucede cuando exige el cumplimiento de la obligación o acepta la ejecución de la prestación
después del vencimiento del término esencial. Cuando el plazo es esencial no es posible el
cumplimiento tardío, en cambio, cuando el plazo es accidental existe la posibilidad del
cumplimiento después 913 DE RUGGIERO, Instituciones de Derecho civil, cit., T. II, vol. 1, p.
114; PUIG BRUTAU, José, Fundamentos del Derecho civil, Bosch, Barcelona, 1959, T. I, vol. II, p.
143; CASTAN TOBEÑAS, José, Derecho civil español, Barcelona, 1971, T. II, p. 122. del
vencimiento del plazo con utilidad para el acreedor. Si el plazo es esencial y una de las partes
falta al cumplimiento de su prestación, la otra parte solo puede solicitar la resolución del acto y
la indemnización de daños. Por el contrario, si el plazo es no esencial, cuando una de las partes
falta al cumplimiento de su prestación, la otra puede optar por solicitar el cumplimiento o la
resolución del acto y, en uno u otro caso, la indemnización de daños (art. 1428). 98.4. Plazos
voluntarios, legales y judiciales El plazo es volu n tario (convencional) cuando es impuesto por
quienes celebran el acto jurídico, por ejemplo, convienen que el bien vendido se entregará en
el plazo de quince días; el legal es establecido por la ley, v. gr., en el contrato de mutuo, cuando
no se ha fijado plazo para la devolución ni este resulta de las circunstancias, se entiende que es
de treinta días contados desde la entrega (art. 1656); y el ju d ic ia l es fijado por el juez, así, si
no hubiese plazo para la ejecución del cargo, este debe cumplirse en el que el juez señale (art.
186). En ciertos casos la ley no deja a las partes en plena libertad de fijar la duración del plazo,
sino establece límites inderogables, por ejemplo, el contrato de compromiso de contratar, por
su propia naturaleza está sujeto a un plazo ' que fijarán las partes, y si no la fijan, el plazo, por
disposición del art. 1416, será de un año. En otros, la norma establece imperativamente un
límite al plazo fijado por las partes, v. gr., el art. 1688. “E lp la z o d el arren dam ien to de
duración d eterm in a d a no p u ed e exceder de d ie z años. C uando el bien a rren dado
pertenece a en tidades pú blicas o a incapaces el p la z o no p u ed e ser m ayor de seis años.
Todo p la z o o prórroga que exceda de los térm inos señalados se entiende reducido a dichos p
la zo s”. Si las partes se exceden del plazo máximo legal inderogable, el contrato es nulo
solamente en el exceso, entrando a regir el plazo máximo legal (integración imperativa del acto
jurídico). Se fijan plazos máximos inderogables por considerar que ciertas relaciones jurídicas
demasiado prolongadas son dañinas social o económicamente. Hay casos en los que la ley
establece que el límite máximo del plazo solamente puede ser invocado por una de las partes:
Por ejemplo, el art. 1768 dispone que el plazo máximo del contrato de locación de servicios es
de seis años si se trata de servicios profesionales y de tres años en el caso de otra clase de
servicios; “si se pacta un plazo mayor, el límite máximo indicado solo puede invocarse por el
locador”. En ocasiones, la ley, en rechazo de relaciones jurídicas demasiado breves, establece
plazos mínimos inderogables, v. gr., la parte que se perjudica con el incumplimiento del
contrato puede requerir a la otra mediante carta notarial para que satisfaga su prestación,
dentro de un plazo no menor de 15 días, bajo apercibimiento de que, en caso contrario, el
contrato queda resuelto (art. 1429). Los vacíos de los actos jurídicos que no señalan plazo
pueden ser integrados con la ley, como es el caso de la integración imperativa, o por
disposición judicial. Así, el art. 1657 prescribe: “Si se ha convenido que el mutuatario pague
solo cuando pueda hacerlo o tenga los medios, el plazo será fijado por el juez atendiendo las
circunstancias y siguiendo d procedimiento establecido para el juicio de menor cuantía”. En
ocasiones, la ley establece plazos esenciales bastante extensos para actos jurídicos
constitutivos de derechos reales, v. gr., el derecho real de superficie puede convenirse con una
duración de hasta noventainueve años (art. 1030). 98.5. Plazo expreso y plazo tácito Esta
clasificación es sobre la base de cómo se ha manifestado la voluntad en la fijación del plazo. El
plazo es expreso cuando su existencia aparece de manera explícita e inequívoca del contenido
del acto jurídico. Ejemplos: en el contrato de arrendamiento se expresa que la duración del
contrato es de dos años contados de su celebración; en una cláusula del contrato de
compraventa consta que el comprador pagará una cuota inicial al momento de suscribir el
contrato y el saldo lo cancelara el 28 de julio próximo. Es tácito cuando las partes no lo han
señalado expresamente, pero se infiere indubitablemente del comportamiento de las partes, o
de la naturaleza y circunstancias del acto que evidencian con toda certidumbre que las partes
no quieren que los efectos se produzcan o se ejerzan sino desde o hasta un determinado
momento. A primera vista el acto jurídico puede aparecer que es puro y simple, pero por su
naturaleza es indispensable un tiempo razonable para la ejecución de la prestación debida. Por
ej., el vendedor debe entregar el bien vendido en un domicilio diferente a aquel en que se
celebró el contrato y no se estipuló plazo expreso ni es posible su cumplimiento inmediato. Su
duración se determinará según las circunstancias en cada caso teniendo en cuenta lo que un
deudor prudente, colocado en idéntica posición, se demoraría en cumplir. Lo mismo sucede en
un contrato de obra, de mandato, de locación de servicios, etc. 98.6. Plazo determinado y plazo
indeterminado El plazo es d eterm in ado cuando las parres, la ley o el juez han señalado de
manera precia el momento en que son exigibles o se extinguen los efectos del acto jurídico (ej.,
se conviene que el arrendador debe entregar el bien al arrendatario después de 15 días de
celebrado el contrato y el arrendatario debe devolverlo al arrendador vencido el plazo de un
año contado a partir de la entrega del bien; se pacta que el bien vendido se entregará el 28 de
julio del año 2020). El plazo es in d eterm in a d o cuando no se ha estipulado de manera
precisa la fecha de la exigibilidad o extinción de la eficacia del acto (ej., se arrienda un bien sin
indicarse por cuanto tiempo; se conviene que el deudor entregará el bien que enajena ai
fallecimiento de una persona)914. Su determinación se hará ponderando la naturaleza del
acto, las circunstancias del caso, o en la forma establecida por la ley, y en otros casos se
recurrirá al juez para que lo fije. El plazo determinado tiene una fecha fija de vencimiento, el
indeterminado no lo tiene. En los actos de tracto sucesivo a plazo in determ in ado sea por
convenio expreso o porque las partes no han establecido nada en cuanto a su duración, cada
una de ellas puede separarse del acto dando aviso previo a la otra en el plazo pactado, o, en su
defecto, dentro del plazo legal. El art. 1365 dispone: “En los contratos de ejecución continuada
que no tengan plazo convencional o legal determinado, cualquiera de las partes puede ponerle
fin mediante aviso previo remitido por la vía notarial con una anticipación no menor de treinta
días. Transcurrido el plazo correspondiente el contrato queda resuelto de pleno derecho”. En
este caso el contrato queda disuelto por decisión unilateral de la parte que cursa el aviso en la
forma y con la anticipación señalada en el art. 1365. 914 C.C. colombiano: Art. 1139.- “El día es
cierto y determinado, si necesariamente ha de llegar, y se sabe cuándo, como el día tanto de tal
mes y año, o tantos días, meses o años después de la fecha del testamento o del fallecimiento
del testador”. Es cierto pero indeterminado, si necesariamente ha de llegar, pero no se sabe
cuándo, como el día de la muerte de una persona. Es incierto pero determinado, si puede
llegar o no; pero suponiendo que haya de llegar se sabe cuándo, como el día en que una
persona cumpla veinticinco años. Finalmente es incierto e indeterminado, si no se sabe si ha de
llegar, ni cuándo, como el día en que una persona se case. También se puede poner fin a un
contrato de duración indeterminada por el mecanismo de ia resolución (por incumplimiento,
por sobrevenida excesiva onerosidad de la prestación, etc.). Para ciertos tipos de actos jurídicos
la ley no tolera la duración indeterminada; exige que el acto jurídico tenga un plazo
determinado. Existen actos jurídicos en los que el plazo, determinado o indeterminado, debe
ser señalado únicamente en la forma prevista por la ley, sancionándose con la invalidez el uso
de otras formas, v. gr., la letra de cambio, para tener validez como tal, puede ser girada
solamente: a fecha fija; a la vista; a cierto plazo desde la aceptación; o a cierto plazo desde su
giro (art. 121 de la Ley N° 27287). En ciertos casos la ley pone límites inderogabies al plazo
determinado, su eventual violación conlleva la reducción del plazo a los límites legales. Por ej.,
el plazo de duración del arrendamiento determinado no puede exceder de diez años; cuando el
bien arrendado pertenece a entidades públicas o a incapaces el plazo del arrendamiento no
puede ser mayor de seis años. Todo plazo o prórroga que exceda de estos límites se entiende
reducido a dichos plazos (art. 1688). el plazo máximo del contrato de locación de servicios es
de seis años si se trata de servicios profesionales y de tres en el caso de otra clase de servicios;
si se pacta un plazo mayor, el límite máximo indicado solo puede invocarse por el locador (art.
1768); En el contrato de compraventa con pacto de retroventa, el plazo para ejercitar el
derecho de resolución es de dos años tratándose de inmuebles y de un año en caso de
muebles, salvo que las partes estipulen un plazo menor (art. 1588); el plazo del poder
irrevocable no puede ser mayor de un año (art. 153). En los actos jurídicos de duración
indeterminada destinados a tener una larga existencia, se permite la separación de la parte.
Por ejemplo, en el contrato de sociedad de duración indeterminada915, el socio se puede
apartar transfiriendo sus acciones o participaciones. Hay casos en los que las partes necesitan
de autorización judicial para la fijación del plazo determinado. Por ej., los padres necesitan de
autorización judicial para arrendar los bienes de sus hijos menores por más de tres años (art.
448.1). 915 Ley General de Sociedades (Ley N° 26887): Art. 19. La duración de la sociedad
puede ser por plazo determinado o indeterminado. Salvo que sea prorrogada con anterioridad,
vencido el plazo determinado la sociedad se disuelve de pleno derecho. 98.7. Plazo cierto y
plazo incierto En consideración a la fecha en que debe vencer el plazo, este se divide en cierto
e incierto. El plazo determinado puede ser cierto o incierto. Es cierto cuando se sabe de
antemano y con precisión la fecha en que se producirá el vencimiento, dies certus an et qu
ando (día cierto que necesariamente ocurrirá916 y cuándo ocurrirá), por ej., la obligación de
pagar una cantidad de dinero el día 28 de julio próximo. El plazo es incierto cuando el
vencimiento se ha fijado en consideración a un hecho futuro y necesario, pero que al momento
de otorgarse el acto se ignora en qué momento ocurrirá. Es cierto que el evento puesto como
plazo ocurrirá, pero es incierto el momento en que tendrá lugar {dies certus an incertus qu a n
d o ), v. gr., el día en que muera Ticio; la próxima lluvia. En cuanto a la incerteza del momento
en que ocurrirá el hecho futuro surgen problemas de interpretación. Cuando se señala como
modalidad un evento que ocurrirá necesariamente, pero no se sabe cuándo ocurrirá, como
cuando se dice el día en que muera una persona, no hay duda que se trata de un plazo. Pero
cuando se señala como modalidad sucesos como, por ej., “cuando Pedro cumpla su mayoría de
edad”, “cuando mejore de fortuna”, “cuando mejore la tasa de cambio del dólar”, “cuando baje
la inflación”, surge la necesidad de interpretar si la modalidad es plazo o condición. Los
romanos resolvieron este problema estableciendo que la fecha incierta se denomina condición
(“dies incertus appela tu r c o n d i c i o D. 30,30,4). Análoga solución fue establecida para la
hipótesis por la que el testador establece la muerte del heredero como término inicial del
legado, porque la incerteza que el legatario viva a la muerte del heredero, induce a interpretar
a tal término como condición. Este es el significado del principio referido en el D. 35,1,75: dies
incertus condicionem in testam ento f a c it (la fecha incierta puesta en el testamento equivale
a una condición). A primera vista, en casos como los mencionados estamos ante hechos
contingentes que pueden o no ocurrir, por lo que tales estipulaciones implicarían una
condición y no un plazo incierto; sin embargo, habrá que estar a lo que resulte de cada caso
concreto, a la voluntad de las partes, a la naturaleza del acto y sus circunstancias para
determinar si lo que se ha querido es subordinar el nacimiento o la resolución del acto a 916 El
segundo párrafo del art. 1.125 del Código español señala: “Entiéndase por día cierto aquel que
necesariamente ha de venir, aunque se ignore el cuándo”. un hecho futuro e incierto o
solamente se ha querido otorgar al deudor amplias facilidades, concediéndole un plazo incierto
para que pague, caso en el que si las partes no se ponen de acuerdo sobre la duración del
plazo, lo fijará el juez. La utilización del adverbio cuando puede ser utilizado unas veces para
indicar una condición y otras para señalar un plazo. En tal virtud, hay que auscultar la voluntad
de las partes para establecer si estamos ante una condición o ante un plazo. Como señala
Velásquez917, hay plazo “si se conviene que se cagará cuando se regrese de un viaje, cuando
se recoja la cosecha, en la próxima feria, etc., se está en presencia de un plazo que podría,
incluso, entrar en la categoría de indeterminación, al menos momentáneamente. No se trata
de que fatalmente se regrese o se transporte, o se recoja la cosecha, o se realice la feria, sino
de señalar un período en el cual se va a cumplir la obligación. Pero en estos casos hay que ser
cuidadosos porque el adverbio cuando puede estar indicando una condición: si se regresa de
viaje, si se transporta la mercadería”. 98.8. Plazo potestativo El plazo es potestativo cuando su
determinación depende de la voluntad de una de las partes. El plazo es m eram ente potesta
tivo cuando su determinación depende de la exclusiva voluntad del deudor, y es potestativo
propio cuando su determinación depende de la voluntad del deudor y del interés que este
tenga en la celebración del acto. Si el deudor no fija el plazo, lo determinará el juez. 98.9. Plazo
del acto jurídico y plazo de la obligación El plazo del acto jurídico difiere el nacimiento de la
totalidad de ios efectos, pensemos en el compromiso de las partes de celebrar en el futuro un
contrato definitivo. En cambio, el plazo de la obligación solamente indica el momento en el
cual se debe ejecutar la prestación debida; el término en el cual la obligación se convierte en
exigióle. El plazo puede referirse solamente a la eficacia de la obligación, como uno de los
efectos negocíales del acto jurídico, como es el p la zo de cum plim iento que indica el
momento en que la obligación debe ser ejecutada. Por ejemplo, cuando las partes establecen
que la prestación de elevar a escritura pública el contrato que suscriben debe ser ejecutada
dentro de seis meses, en este caso la obligación ya sur917 VELÁSQUEZ GÓMEZ, Hernán Darío,
ob. cit., p. 130. gió y el deudor (vendedor), si el plazo es en su favor, puede liberarse en el
período correspondiente al tiempo intermedio, o sea hasta la expiración del sexto mes918. El
plazo de cumplimiento puede ser estipulado en beneficio del deudor, del acreedor o de ambos.
Si no hay acuerdo de las partes, el plazo se presume establecido en favor del deudor (art. 179).
Se suele sostener que el plazo solamente se puede imponer a la obligación y no a la eficacia del
acto jurídico. La posibilidad de imponer plazo a la eficacia del acto jurídico (plazo del acto
jurídico) está contemplada en el propio Código. Veamos los ejemplos siguientes: Art. 1404. “La
licitud de la obligación o la posibilidad de la prestación o del bien que es objeto de ella en un
contrato sujeto a condición o a plazo suspensivo, se apreciarán al momento del cumplimiento
de la condición o del vencimiento del plazo”. Según esta norma, la eficacia del contrato se
aprecia al momento del cumplimiento de la condición o del vencimiento del plazo suspensivo y
no en el momento en que se perfecciona. Así, se vende un bien que está fuera del comercio de
los hombres (contrato nulo), subordinando la venta al plazo suspensivo de que en un momento
determinado el bien entre en el comercio; si después de celebrado el contrato y antes del
vencimiento del plazo el bien entra en el comercio, el contrato es válido. Art. 1431. “En los
contratos con prestaciones recíprocas, si la prestación a cargo de una de las partes deviene
imposible sin culpa de los contratantes, el contrato queda resuelto de pleno derecho. En este
caso, el deudor liberado pierde el derecho a contraprestación y debe restituir lo que ha
recibido. E m pero, las p a rtes pu eden convenir en que el riesgo esté a cargo d e l acreedor”.
Por ejemplo, en conformidad con el último párrafo de este artículo, en un contrato de
compraventa, en el cual se difiere la entrega del bien para un momento ulterior, las partes
acuerdan que el comprador estará obligado a pagar el precio aun cuando el bien vendido se
pierda por causa no imputable al vendedor. En este caso, el comprador pagará el precio aun
cuando no le sea 918 Bigliazzi Geri, Lina; Breccia, Humberto; Busnelli, Francesco; Natoli, Ugo.
Derecho Civil. Hechos y actos jurídicos, Tomo I, Volumen II, Trad. de Fernando Hinestrosa,
Universidad Externado de Colombia, Bogotá, 1995, p. 968. entregado el bien que se le vendió,
o sea, ei comprador está obligado a ejecutar su prestación aun cuando ha desaparecido la
causa para pagar. El contrato es eficaz. De otra parte, como señala Cataudella919, la distinción
entre plazo del contrato y plazo de la obligación aparece, al menos en línea abstracta,
suficientemente neta, puesto que el primero hace referencia a la eficacia de todo el contrato y
en la otra al cumplimiento de las obligaciones que nacen del contrato. Se debe reconocer, de
otra parte, que, en los contratos con efectos obligatorios, el plazo inicial del contrato y el plazo
inicial de la obligación se proyectan como instrumentos alternativos para conseguir el resultado
de postergar el cumplimiento de las obligaciones que nacen del contrato. Señala Roppo920
que el plazo inicial del contrato no debe confundirse con ei plazo del cumplimiento de la
obligación. Este último indica “el tiempo en que la prestación se debe cumplir” y, por tanto, el
momento en que el crédito se convierte en exigidle puede no coincidir con el advenimiento del
plazo inicial del contrato; este difiere la totalidad de la prestación o una parte sustancial de ella,
en cambio, el plazo de la obligación difiere solamente una parte marginal de la prestación. El
plazo inicial del contrato lo reconduce a la clase de los contratos de ejecución diferida, que son
contratos de ejecución instantánea en contraposición a los contratos de duración. La resolución
del contrato por sobrevenida excesiva onerosidad de la prestación coloca los contratos de
ejecución diferida junto a los de duración921. Aquí toma importancia entre plazo del contrato y
plazo de cumplimiento; en efecto, la disciplina de la resolución del contrato por sobrevenida
excesiva onerosidad de la prestación se aplica solo en presencia de un plazo del contrato. 919
CATAUDELLA, I [Link], Parte general, cit., p. 125. 920 ROPPO, Vincenzo, ob. cit., p. 593 y ss.
921 Art. 1440. En los contratos conmutativos de ejecución continuada, periódica o diferida, si
la prestación llega a ser excesivamente onerosa por acontecimientos extraordinarios e
imprevisibles, la parte perjudicada puede solicitar al juez que la reduzca o que aumente la
contraprestación, a fin de que cese la excesiva onerosidad. Si ello no fuere posible por la
naturaleza de la prestación, por las circunstancias o si lo solicitara el demandado, el juez
decidirá la resolución del contrato. La resolución no se extiende alas prestaciones ejecutadas.
Art. 1441. Las disposiciones contenidas en el art. 1440 se aplican: 1. A los contratos
conmutativos, cuando la prestación a cargo de una de las partes ha sido diferida por causas no
imputables a ella. (...). De otro lado, la eficacia traslativa de los contratos con efectos reales no
constituye obstáculo parala admisibilidad de un plazo suspensivo. El efecto traslativo del
derecho de propiedad o de otro derecho real se puede diferir hasta el vencimiento de un plazo.
Sería, en cambio, no compatible con la naturaleza del derecho de propiedad la inclusión de un
término final (resolutorio) en los contratos que la transfieren, porque sería constituir un
derecho de propiedad temporal; la perpetuidad caracteriza a la propiedad. 99. FUNCIÓN DEL
PLAZO La función del plazo no es suspender haciendo incierta la eficacia del acto, sino diferir la
exigibilidad de los derechos del titular o bien la extinción de tales derechos. Como hemos visto
antes, también puede cumplir la función de diferir la eficacia total del acto jurídico. El término
final o resolutorio, con excepción de algunas relaciones personales típicas como el matrimonio,
la adopción, el reconocimiento de hijo, es un elemento que acompaña a casi todas las otras
relaciones jurídicas obligacionales, las mismas que no pueden ser asumidas como obligaciones
perpetuas sin la posibilidad de liberarse, al extremo que si falta el término final se autoriza a
una de las partes para que le ponga fin mediante el aviso previo (ej., art. 1365). El
advenimiento del término inicial origina la exigibilidad del acto jurídico, es decir, el ejercicio de
los derechos y el cumplimiento de las obligaciones correlativas derivadas de un acto eficaz ab
in itio. El término inicial es un requisito de exigibilidad del cumplimiento del acto. Por el
contrario, con la llegada del plazo final, el acto cesa de producir sus efectos. Los actos jurídicos
sujetos a plazo crean entre las partes vínculos destinados a prolongarse en el tiempo, pero no
hasta el punto que induzca a excluir la voluntad de las partes (ej., un plazo suspensivo
establecido para el año tres mil) o a establecer relaciones perpetuas transmisibles a los
herederos de las partes, porque se estaría atentando contra la libertad de los intervinientes. Se
puede argumentar en el sentido de que si las partes han aceptado vínculos perpetuos, tal
aceptación es la expresión de su libertad, es decir, esos vínculos perpetuos serían el resultado
del ejercicio de la autonomía privada de los particulares. Pero, como dice Galgano, “la
aceptación de semejante vínculo equivaldría a una renuncia de la libertad contractual: el sujeto
dispondría, mediante un acto de libertad único (y extremo), de toda su libertad futura”922, lo
cual, además, atenta contra el interés general que exige el empleo más provechoso de los
recursos materiales y humanos, y al impedir, mediante vínculos contractuales perpetuos, el
cambio de destino de los recursos, se obstaculiza su utilización más provechosa. Para proteger
la libertad de las personas y el interés general, la ley establece plazos resolutorios máximos (ej.,
el contrato de arrendamiento de plazo determinado no puede durar más de diez años -art.
1688-) o dispone que a los contratos de duración indeterminada se le pone fin mediante aviso
previo. Solo el acto jurídico fundacional puede crear sobre los bienes vínculos perpetuos923.
100. EL PLAZO EN EL CÓDIGO CIVIL (1) Concepto El Código no contiene una definición del plazo.
E l p la z o es una m o d a lid a d d el acto ju ríd ico consistente en el evento fu tu ro y cierto de
cuyo acaecim iento se hace depender la ex ig ib ilid a d o la fin a liza ció n de los efectos d e l
acto ju ríd ico . Se suele denominar término a los extremos (inicial o final) del plazo. El Código
utiliza las palabras plazo término como sinónimas. (2) Diferencias entre plazo y condición Las
diferencias esenciales entre condición y plazo son: a) La condición consiste en un hecho
incierto y el plazo, en un hecho cierto. En el acto condicional hay la incertidumbre de que se
verifique el evento futuro a que se encuentran supeditados sus efectos; en cambio, en el acto
jurídico a p la zo , hay la seguridad absoluta de que ese evento futuro llegará necesariamente.
En el plazo se tiene la seguridad que el acontecimiento futuro ocurrirá, pero puede ocurrir que
no se sepa en qué momento tendrá lugar el mismo, es cierto el sí, pero es incierto el cuándo.
La condición denota un evento futuro e incierto y el plazo un momento futuro, pero cierto. Hay
plazo si el momento está indicado: 923 Art. 99. La fundación es una organización no lucrativa
instituida mediante la afectación de uno o más bienes para la realización de objetivos de
carácter religioso, asistencial, cultural u otros de interés social. (1) dies certus an et qu ando, se
sabe de antemano ei momento mismo del cumplimiento por haberse señalado el plazo
mediante la designación directa o indirecta de un día en el calendario, por ej., el 6 de junio, la
próxima navidad (plazo cierto)-, o (2) dies certus an e t incertus qu ando, se sabe de antemano
que el plazo de todas maneras se cumplirá, aunque no se sabe el momento preciso, v. gr„ a la
muerte de Pedro {plazo incierto). b) En la condición suspensiva no hay derecho puesto que su
nacimiento está supeditado a que se verifique la condición, en la condición resolutoria está
eventualmente expuesto a extinguirse en ei caso de que se cumpla la condición. En cambio, en
el plazo suspensivo hay un derecho, pero se suspende su ejercicio hasta la verificación del
hecho puesto como plazo. c) En la condición suspensiva, como el derecho no existe, hay lugar a
la restitución del pago realizado antes de la verificación de la condición. En el plazo suspensivo,
como el derecho existe desde el momento en que se perfecciona el acto jurídico, no hay lugar a
la restitución del pago realizado antes del vencimiento. (3) Clasificación El plazo puede ser: a)
suspensivo o resolutorio; b) determinado o indeterminado; c) cierto o incierto; d) esencial y no
esencial; e) expreso o tácito; f) voluntario, legal o judicial; g) potestativo; h) plazo del acto
jurídico y plazo de cumplimiento. a. el plazo suspensivo o inicial {dies a quo) determina que el
acto jurídico no produzca sus efectos sino hasta que llegue el evento futuro y cierto puesto
como plazo, recién a partir de este momento el acto producirá sus efectos; el acto ineficaz
deviene en eficaz. El plazo resolutorio, extintivo o final {dies a d qu em ), determina que el acto
jurídico deje de producir sus efectos cuando llegue el evento futuro y cierto puesto como
plazo; el acto eficaz deviene en ineficaz. b. por el plazo d eterm in ado se sabe cuándo ha de
ocurrir el hecho futuro y cierto, como si se dice el 6 de junio del 2026; en cambio, es in determ
in ado cuándo no se sabe cuándo ha de llegar el hecho, que de todas maneras llegará, como
cuando el acto por su naturaleza o circunstancias debe ser a plazo, pero no se ha fijado (ej., el
arrendamiento sin plazo), o cuando se dice el día que una persona muera. La indeterminación
no tiene que ver con la certidumbre, sino con el momento en que se verificará el hecho puesto
como plazo. c. plazo cierto es cuando se conoce de antemano y con precisión el momento en
que se producirá el vencimiento. En cambio, el plazo es incierto cuando al momento de
celebrarse el acto jurídico no se sabe en qué momento ocurrirá (ej., el día en que muera una
persona). d. el plazo es esencial cuando el cumplimiento de la obligación solamente es útil para
el acreedor si es realizado en el momento señalado (ej., el vestido de novia no puede ser
entregado después de la boda); si no se cumple en ese momento, determina el incumplimiento
definitivo. En cambio, es no esencial cuando después del vencimiento el cumplimiento sigue
siendo útil para el acreedor. El incumplimiento da lugar a que el deudor sea constituido en
mora. g. plazo potestativo e. el plazo es expreso cuando su existencia surge de manera explícita
e inequívoca del acto jurídico. En cambio, es tácito cuando surge implícitamente de la
naturaleza o circunstancias del acto, según las cuales es indispensable conceder un tiempo
para el cumplimiento de la obligación, [Link]: una compraventa en la que se acuerda que el bien
vendido debe ser entregado en lugar diferente; un contrato para la confección de unos
muebles o la construcción de un edificio. Cuando en casos como estos no existe plazo expreso
para el cumplimiento, su duración se determinará de acuerdo a las circunstancias de cada caso,
teniendo en cuenta lo que un deudor diligente se demoraría en cumplir. Las partes, si no se
ponen de acuerdo, recurrirán al juez para que señale la duración del plazo. f. el plazo volu n
tario es el fijado por las partes que celebran el acto jurídico. El legal es establecido por la ley
(ej., conforme al art. 673, el plazo para renunciar a la herencia es de tres meses si el heredero
se encuentra en el territorio nacional y de seis meses si se encuentra en el extranjero). El plazo
ju d ic ia l es el fijado por el juez. g. El plazo es potestativo cuando su determinación depende
de la voluntad de una de las partes. Si la parte designada para fijar el plazo no lo hacer, lo hará
el juez. h. por A p la z o d el acto ju ríd ico se difiere el nacimiento de la totalidad de sus
efectos, pensemos en el contrato de opción por el cual una de las partes queda vinculada a su
declaración de celebrar en el futuro un contrato definitivo y la otra tiene el derecho exclusivo
de celebrarlo 0 no (art. 1419); la eficacia del contrato definitivo nacerá si el optante, dentro del
plazo fijado, declara celebrarlo. En cambio, el plazo de la obligación solamente indica el
momento en el cual se debe ejecutar la prestación debida; indica el término en el cual la
obligación se convierte en exigióle o se extingue. (4) Efectos del plazo suspensivo y del
resolutorio Artículo 178.- Cuando el plazo es suspensivo, el acto no surte efecto mientras se
encuentre pendiente. Cuando el plazo es resolutorio, los efectos del acto cesan a su
vencimiento. Antes del vencimiento del plazo, quien tenga derecho a recibir alguna prestación
puede ejercitar las acciones conducentes a la cautela de su derecho. El art. 178 señala que
“cuando el plazo es suspensivo, el acto no surte efectos mientras se encuentre pendiente”924.
Esto es erróneo, porque los efectos del acto jurídico sujeto a plazo suspensivo existen desde su
otorgamiento, lo que se posterga es su exigibilidad. El Código no distingue entre plazo del acto
jurídico y plazo de la obligación, solamente regula este último. Tan cierto es esto que el art. 180
prescribe que “el deudor que paga antes del vencimiento del plazo suspensivo no puede
repetir lo pagado”, ¿por qué?, porque pagó lo que está debiendo; la deuda existe ab initio
solamente se difiere su ejecución. Si el deudor paga antes está renunciando al plazo. Si la
relación que nace del acto jurídico es obligacional, el crédito existe a partir del
perfeccionamiento del acto, solamente se difiere su exigibilidad para el momento en que se
produzca el vencimiento del plazo suspensivo, de ahí que 924 En el mismo error incurre el art.
178 del Proyectio de la Comisión Revisora (1984); el art. 42 del Proyecto de la Comisión
reformadora (1981); el art. 101 del Anteproyecto de la Comisión Reformadora (Dra. Shoschana
Zusman Tinman y Dr. Manuel de la Puente y Lavalle, 1980); el art. 72 del Proyecto de la
Comisión Reformadora (1975). El Código Europeo de Contratos (Anteproyecto). Academia de
Iusprivatistas Europeos de Pavía dispone: Art. 56. Término inicial y final. Las partes pueden
convenir que el contrato o una o varias de sus cláusulas produzcan efecto a partir de una fecha
cierta y hasta una fecha cierta. Asimismo, pueden referirse a acontecimientos que se realizarán
con certeza en el futuro aunque en el momento de su realización no sea cierto. es irrepetible el
pago anticipado. En cambio, tratándose de relaciones reales, las transmisiones del derecho de
propiedad y otros siempre se hacen sujetándolos a un término inicial, mas no de un término
final. Al respecto, la doctrina no es uniforme, por ejemplo, Roppo925 dice que “el plazo inicial
indica el momento a partir del cual los efectos se producen”; en Cambio, Bianca926 afirma que
el término inicial “no incide sobre la titularidad actual del derecho, de la que se has aplazado
solamente la exigibilidad”. Esta segunda opinión es la prevaleciente y sirvp para diferenciar
entre condición y plazo. La condición suspensiva confiere al titular solamente una expectativa
de derecho, en cambio, en el acto jurídico sometido a plazo inicial la titularidad del derecho
existe desde el inicio. Importantes Códigos antiguos y modernos establecen que con el plazo
suspensivo solamente se difiere el cumplimiento de una obligación existente. A modo de
ejemplos, citemos algunos de ellos: Código de Andrés Bello: “El plazo es la época que se fija
para el cumplimiento de la obligación; puede ser expreso o tácito. Es tácito, el indispensable
para cumplirlo” (Art. 1494 del Código chileno; art. 1515 del Código colombiano; art. 1537 del
Código ecuatoriano). Código español: Art. 1.125. “Las obligaciones para cuyo cumplimiento se
haya señalado un día cierto solo serán exigibles cuando el día llegue”. Código civil y comercial
argentino: Art. 350. “Especies. La exigibilidad o la extinción de un acto jurídico pueden quedar
diferidas al vencimiento del plazo”. El artículo 178 regula los efectos del plazo suspensivo y del
plazo resolutorio. I. Plazo suspensivo Cuando el plazo es suspensivo (inicial), el acto jurídico
celebrado no es exigible mientras no se produce el vencimiento del plazo, o sea se limita en el
tiempo el ejercicio de todos o de alguno o algunos de los derechos y el cumplimiento de las
obligaciones ya producidas (plazo de ejercicio). Sin embargo, nada impide a las partes en
ejercicio de su autonomía acuerden un plazo suspensivo no para la exigibilidad sino para el
nacimiento de la obligación, caso en el que nos encontramos ante un plazo suspensivo de
eficacia, 925 Roppo, Vincenzo, ob. cit., p. 593. 926 Bianca, C. Massimo, ob. cit., p. 562. por ej.,
se celebra un contrato de arrendamiento el seis de junio precisando que el contrato tendrá
efectos a partir del quince de julio. En realidad en la práctica solamente se realizan actos
jurídicos en los cuales se posterga el cumplimiento de derechos existentes y no el nacimiento
de estos, o sea, es raro la fijación de un plazo inicial de eficacia. En cambio, por el plazo
suspensivo de ejercicio, se posterga la exigibilidad de los efectos ya existentes, v. gr., se celebra
un contrato de compraventa el cinco de enero conviniéndose que el precio se pagará el diez de
marzo. En el plazo de eficacia, el acto existe pero es ineficaz, como en el caso del ejemplo del
arrendamiento antes señalado, en el que el contrato es perfecto (existe) desde el seis de junio,
pero su eficacia se retarda hasta el quince de julio, antes de esta fecha todavía no existe la
obligación de entregar el bien ni la de pagar la merced conductiva. En el plazo de ejercicio o de
cumplimiento, existe el acto y es eficaz, pero se difiere el ejercicio de los derechos y el
cumplimiento de las obligaciones mientras está pendiente el cumplimiento del plazo. Como el
ejemplo de la compraventa, antes señalado, en el que el contrato es perfecto y además es
eficaz desde el cinco de enero en que se celebró, y si no se hubiese convenido otra cosa, ese
mismo día el vendedor debió entregar el bien y el comprador debió pagar el precio, pero se ha
pactado aplazando el pago del precio hasta el diez de marzo. En este caso, el comprador es
deudor del precio desde la celebración del contrato, pero el pago no podrá serle exigido hasta
que el plazo llegue. Estando pendiente el término inicial no hay incertidumbre en cuanto a la
existencia de los derechos y obligaciones, tampoco en cuanto a su ejercicio, porque el
vencimiento del plazo de todas maneras llegará, aunque se ignore el momento en que tendrá
lugar (incertus quando). Solamente se difiere para un momento futuro la exigibilidad de esos
efectos, a diferencia de lo que ocurre con el acto condicional, caso en el que hay una
inseguridad sobre el nacimiento de tales efectos; la condición pone en tela de juicio la eficacia
del acto, el plazo no la pone en contingencia, sino que la aplaza927. Hasta el vencimiento del
plazo suspensivo se tiene una expectativa de ejercicio del derecho ya nacido (si el término es
de ejecución)928. 927 BARBERO, Sistema del Derecho privado, T. I, cit., p. 594. 928 ALBALADEJ
O, El negocio jurídico, cit., p. 281. Vencido el plazo suspensivo el acto jurídico opera como un
acto puro y simple con todos los efectos que ello conlleva. Pendiente el plazo inicial, se
encuentra suspendida la exigibilidad y ejercicio de los derechos del titular. En consecuencia,
como hacen notar Cazeaux y Trigo Represas929: a) el acreedor no puede ejercer ninguna
acción tendiente al cumplimiento de la obligación (se discute el derecho del acreedor de iniciar
acciones para obtener la declaración de existencia de la obligación); b) no es susceptible de
compensación legal (solo sería posible la compensación facultativa); c) el titular tiene el
derecho de ejercitar las acciones conservatorias para asegurar la intangibilidad de sus
derechos; d) los derechos sujetos a plazo son transmisibles por actos Ínter vivos o mortis causa;
e) no corre la prescripción liberatoria; f ) es irrepetible lo pagado por el deudor antes del
vencimiento del plazo. II. Plazo resolutorio El plazo es resolutorio (o final) cuando el acto
jurídico que venía produciendo sus efectos cesa de producirlos a su vencimiento, o sea que con
el plazo resolutorio se limita en el tiempo la eficacia del acto jurídico. Por ej., si se celebra un
contrato de arrendamiento por dos meses, el contrato dejará de tener eficacia al vencimiento
del segundo mes desde su celebración; se extingue el contrato. Al cumplirse el término final se
acaba automáticamente los efectos del acto jurídico. Así se extingue un crédito sujeto a
término final, y lo mismo los derechos sobre cosa ajena concedidos bajo término final (ej., los
contratos de arrendamiento, comodato, depósito, etc.), se terminan las relaciones de
prestación de servicios (contrato de locación de servicios, de trabajo, etc.). El que ha
transmitido la propiedad hasta un término final (contrato de compraventa con pacto de
retroventa -arts. 1586 y ss.-), vuelve a ser propietario automáticamente al cumplirse el término;
mientras tanto tiene la expectativa de readquisición, 929 CAZEAUX, Pedro N. y Félix A. TRIGO
REPRESAS, Compendio de las obligaciones, Librería Editorial Platense, La Plata, 1984, T. I, pp.
776-779. exactamente lo mismo que aquél a quien se ha transmitido la propiedad bajo término
inicial tiene la expectativa de adquisición930. El acto jurídico puede estar sometido al mismo
tiempo a un plazo inicial y a otro final. Por ej., se celebra un contrato de arrendamiento el 15
de enero, conviniéndose que el arrendador entregará el bien arrendado al arrendatario el 15
de marzo (plazo inicial), contrato que cesará el 30 de diciembre del año siguiente (plazo final).
El plazo resolutorio indica el momento en que el acto jurídico cesa de producir sus efectos; con
el plazo resolutorio se mide cronológicamente la duración de la relación jurídica. El acto
jurídico es eficaz desde que empieza a producir sus efectos hasta la cesación de estos. El plazo
resolutorio opera predominantemente en los actos jurídicos de duración con efectos
obligatorios. En los actos jurídicos de constitución de derechos reales, el plazo final tiene
escasa aplicación, por ej., excepcionalmente se admite la propiedad temporal (venta con
reserva de domino; venta con pacto de retroventa)931. Al vencimiento del plazo final el acto
jurídico cesa automáticamente de producir sus efectos; el vínculo jurídico se disuelve, salvo
que se renueve (prorrogue) el plazo por otro igual o diferente. El que tiene derecho a recibir
una prestación al cumplimiento del plazo, sea este suspensivo o resolutorio, antes del
vencimiento puede ejercitar las acciones conducentes a la cautela o conservación de su
expectativa de ejercicio de derecho (ej., actuación de prueba anticipada para la declaración del
derecho ya existente, pedido de medidas cautelares, la acción pauliana), a fin de que al
vencimiento del plazo pueda exigir el cumplimiento exitoso. (5) Beneficio del plazo Artículo
179.- El plazo suspensivo se presume establecido en beneficio del deudor, a no ser que del
tenor del instrumento o de otras circunstancias, resultase haberse puesto en favor del acreedor
o de ambos. 930 ENNECCERUS, Tratado de Derecho civil, T. I, vol. II, parte II, cit., p. 716. 931
Art. 1583. En la compraventa puede pactarse que el vendedor se reserva la propiedad del bien
hasta que se haya pagado todo el precio o una parte determinada de él, aunque el bien haya
sido entregado al comprador, quien asume el riesgo de su pérdida o deterioro desde el
momento de la entrega. El cotnprador adquiere automáticamente el derecho a la propiedad
del bien con el pago del importe del precio convenido. En cuanto al beneficio del plazo
suspensivo, el Código civil conserva el sistema del Derecho romano, que consagra en este
punto el favor debitoris, presumiendo inris tantum que el plazo se ha concedido en beneficio
de este, salvo que se pruebe haber sido establecido en beneficio del acreedor o de ambos932.
Si el plazo es en beneficio del deudor, este puede efectuar el pago antes del cumplimiento del
plazo, pero el acreedor no puede exigirlo sino al vencimiento. Si el plazo se ha estipulado en
beneficio del acreedor, este puede exigir el cumplimiento de la obligación antes del
vencimiento sin que el deudor pueda rehusar el pago, pero el deudor no podrá pretender
pagar antes si el acreedor no lo acepta. Si el plazo está establecido en beneficio de ambos ni el
deudor podrá pagar antes del vencimiento ni el acreedor podrá exigirlo antes, salvo que ambos
acuerden modificar el plazo, lo cual también sucederá si el acreedor no se opone al
cumplimiento antes del plazo fijado o si el deudor atiende la reclamación anticipada del
acreedor. Como el plazo se presume establecido en beneficio del deudor, este puede pagar
antes del vencimiento y si el acreedor rehúsa a aceptarlo, podrá pagar mediante consignación.
Se trata de una presunción inri tantum que puede ser desvirtuada por prueba en contrario que
acredite que ha sido establecido en beneficio del acreedor o de ambas partes. Hay casos en los
cuales la ley establece que el plazo se presume establecido en beneficio de ambas partes. Por
ej., con relación al contrato de suministro, el art. 1611 dispone que “el plazo establecido para
las prestaciones singulares se presume en interés de ambas partes”, lo que significa que ni el
suministrante puede pretender cumplir ni el suministrado puede exigir que se le entreguen los
bienes antes de los términos señalados. En otros casos, el plazo se presume establecido en
beneficio del acreedor, por ej., el depositante puede pedir la devolución del bien en cualquier
momento (art. 1814). 932 Muchos códigos extranjeros también establecen que la presunción
del plazo rige a favor del deudor: Código francés (art. 1187); el italiano (art. 1184); el suizo de
las Obligaciones (art. 81); el de Brasil (art. 126); el mexicano (art. 2522); el boliviano (art. 778),
el venezolano (art. 1214). El derogado Código civil argentino presumía que el plazo es
establecido en favor de ambas partes; en cambio, el vigente Código civil y comercial dispone
que se presume establecido en beneficio del deudor: Art. 351. Beneficio del plazo. El plazo se
presume establecido en beneficio del obligado a cumplir o a restituir a su vencimiento, a no ser
que, por la naturaleza del acto, o por otras circunstancias, resulte que ha sido previsto a favor
del acreedor o de ambas partes. Por el principio de puntualidad, el deudor debe ejecutar su
prestación el día del vencimiento del plazo, ni antes ni después. En la práctica comercial, se
prohíbe que las partes puedan violar el principio de puntualidad, estableciendo que ni el
acreedor puede exigir pagos anticipados ni el deudor puede pretender pagar tarde. En las
obligaciones con intereses, si las partes convienen el pago anticipado, el deudor debe tener
derecho a los descuentos de los intereses proporcionales en relación con el tiempo anticipado
porque, en caso contrario, el acreedor recibe un interés compensatorio (interés que se paga
como retribución por el uso del capital) al que no tiene derecho, lo que sucede con mucha
frecuencia en la práctica contraviniendo lo dispuesto en el art. 1954. (6) Pago anticipado
Artículo 180.- El deudor que pagó antes del vencimiento del plazo suspensivo no puede repetir
lo pagado. Pero, si pagó por ignorancia del plazo, tiene derecho a la repetición. Como sabemos,
no hay certeza sobre si el acto será o no eficaz cuando está sujeto a condición suspensiva,
puesto que esta consiste en un evento futuro e incierto; en cambio, sí hay certeza de que el
acto será exigible cuando está sometido a plazo suspensivo, por consistir este en un evento
futuro pero cierto, esto es, que fatal y necesariamente llegará. De esto se sigue como
consecuencia que el deudor bajo condición que paga antes de verificarse esta tiene derecho a
la repetición porque paga una deuda que no ha nacido y no se sabe si va a nacer o no, hay
solamente una expectativa de que llegue a nacer; en cambio, el deudor a plazo que paga antes
de que este se cumpla no tiene derecho a repetir lo pagado, ya que hay la seguridad de que al
vencimiento del plazo la obligación constituida ab initio llegará necesariamente. El pago
efectuado antes del vencimiento del plazo es irrevocable. Esta solución es clásica, pues, el
Derecho romano estableció que no obstante el término, la obligación existe, solamente se
difiere el pago; por tanto, si el deudor paga antes del término, no puede ejercitar la condictio
indebiti. El D. 12.6.10 establece: In diera debitor adeo debitor est u t ante diem solutum
repetere non potest (el que es deudor para una fecha, tan es deudor, que no puede reclamar lo
pagado antes de la fecha)933. 933 TOLA CIRES, Derecho Romano, cit., p. 79. De acuerdo con el
segundo párrafo del art. 180, el deudor que paga antes del vencimiento del plazo ignorando su
existencia porque no estaba en posibilidad de conocerlo, tiene derecho a la repetición de lo
pagado con los intereses o los frutos, pues, en caso contrario, se estaría favoreciendo un
enriquecimiento injusto del acreedor. Tomemos el ejemplo de Macardé934: si a la muerte de
mi padre me encuentro con un testamento que me manda pagar a Pablo inmediatamente
veinte mil francos, y después de haberlos pagado descubro un segundo testamento que me
concede dos años para pagar dichos veinte mil francos. En este caso, conforme al art. 180, el
deudor tiene derecho a la repetición porque pagó por ignorancia del plazo. El segundo párrafo
del art. 1185 del Código italiano establece: “el deudor no puede repetir lo que ha pagado
anticipadamente, aun cuando ignore la existencia del término. En este caso, sin embargo,
puede repetir, dentro de los límites de la pérdida sufrida, aquello en que el acreedor se ha
enriquecido por efecto del pago anticipado”. Como señala Coviello935 “si el deudor cumple su
obligación antes del vencimiento del término, por error o por ignorancia de que este se haya
puesto, no tiene derecho a la repetición de lo que pagó, por la muy sencilla razón de que no
puede decirse que es indebida una cosa que se debe a plazo”. Pero hace la siguiente salvedad,
“si el cumplimiento de la obligación consiste en la entrega de una cosa fructífera, o en el pago
de un capital productivo de intereses, es claro que el cumplimiento anticipado importa para el
deudor la pérdida y para el acreedor la ganancia correspondiente, de los frutos o de los
intereses percibidos en aquel lapso de tiempo que media entre el día del pago y el vencimiento
del término. Ahora bien, tal ventaja no puede considerarse como debida, y por eso, (...) debe
estimarse que el deudor que ha pagado anticipadamente, tiene derecho de repetir lo
interusurium, o sea el descuento”. Conforme al art. 180 del Código patrio, el deudor que
cumple o restituye antes del vencimiento del plazo no puede repetir lo pagado, porque pagó
algo que debe, aun cuando no hubiera vencido el plazo, pues está renunciado al plazo, y, de
otro lado, el acreedor tiene el título para recibir el pago. Empero, si el 934 Citado por Vélez
Sársfield en nota al art. 571 del Código argentino que dispone: El deudor de la obligación que
ha pagado antes del plazo no puede repetir lo pagado. El art. 1186 del Código francés
establece: Ce qui n’est dû quá terme, ne peut être exigé avant l’échéance du terme; mais ce qui
a été payé d’avance ne peut être répété. 935 COVIELLO, Doctrina general del Derecho civilcit.,
p. 482. deudor prueba que pago por tener una falsa representación del acto jurídico o,
existiendo este, pagó anticipadamente por ignorancia del plazo, tiene derecho a la repetición
de lo pagado. Es decir, el pago por ignorancia se presenta cuando se tiene una noción falsa de
la existencia del acto jurídico, caso en el que el deudor paga lo que no debe, o desconoce que
la obligación está sometida a plazo, razón por que paga antes vencimiento. En ambos casos, el
deudor que pagó por ignorancia tiene derecho a la repetición. (7) Caducidad del plazo Artículo
181.- El deudor pierde el derecho a utilizar el plazo: 1. Cuando resulta Insolvente después de
contraída la obligación, salvo que garantice la deuda. Se presume la insolvencia del deudor si
dentro de los quince días de su emplazamiento judicial, no garantiza la deuda o no señala
bienes libres de gravamen por valor suficiente para el cum plimiento de su prestación936. 2.
Cuando no otorgue al acreedor las garantías a que se hubiese comprometido. 3. Cuando las
garantías disminuyeren por acto propio del deudor, o desaparecieren por causa no imputable a
este, a menos que sean inmediatamente sustituidas por otras equivalentes, a satisfacción del
acreedor. La pérdida del derecho al plazo por las causales indicadas en los incisos precedentes,
se declara a petición del interesado y se tramita como proceso sumarísimo. Son especialmente
procedentes las medidas cautelares destinadas a asegurar la satisfacción del crédito937. El
acreedor no puede pedir el cumplimiento de la obligación antes de que expire el plazo, salvo
que este se haya establecido en su favor, o salvo que hayan sucedido hechos que determinan la
caducidad del plazo. Esto último ocurre cuando el deudor pierde o disminuye
considerablemente su patrimonio, que es el que respalda el crédito, de tal modo que ya no hay
la seguridad que cumplirá con su prestación, razón por la que el art. 181 sale en defensa del
derecho del acreedor, declarando la caducidad del plazo a fin de que pueda exigir la efectividad
de su crédito, sin esperar el vencimiento. 936 Texto agregado por el D. Leg. N° 768. 937 Inciso
agregado por el D. Leg. N° 768. Cazeaux y Trigo Represas938 definen a la caducidad del plazo
como “la privación de los beneficios del término antes del vencimiento, en virtud de una
disposición legal. Es una sanción que la ley impone al obligado a raíz de actos suyos en
perjuicio del acreedor. Esta pena consiste en tener por cumplido ficticiamente el plazo,
adelantando los efectos de su vencimiento”. Por disposición del art. 181, por motivos
debidamente justificados, el pazo caduca, terminando así con la presunción legal de que es
establecido en beneficio del deudor. El plazo conferido, al deudor para el cumplimiento de la
obligación caduca: 1) cuando el deudor sobreviene insolvente; 2) si el deudor no otorga las
garantías a que se hubiese comprometido; 3) si disminuyen por acto propio las garantías
otorgadas al acreedor para el cumplimiento de la obligación, o desaparecen por caso fortuito o
fuerza mayor: 1. cuando el deudor sobreviene insolvente, salvo que garantice la deuda. Se es
insolvente cuando se carece de bienes con los cuales atender al cumplimiento de una
obligación. Si el deudor no garantiza la deuda en el plazo de quince días de ser emplazado
judicialmente, o si no señala bienes libres, se le presume insolvente, y el acreedor puede exigir
el cumplimiento de la obligación sin esperar el vencimiento del plazo ni tener que demostrar la
inexistencia de patrimonio. 2. si el deudor no otorga al acreedor las garantías a que se hubiere
comprometido. El incumplimiento de esta obligación del deudor, ya porque no quiere o porque
no puede, es sancionado con la privación del beneficio del plazo que el acto jurídico le
otorgaba. 3. si por actos propios del deudor disminuyen, cuantitativa (disminuyen los bienes) o
cualitativamente (disminuye el valor de los bienes939), las garantías establecidas o cuando por
caso fortuito o fuerza mayor desaparecen, a menos que sean sustituidas por otras
equivalentes, a satisfacción del acreedor. El deudor tiene el deber de conservar la existencia y
el valor de los bienes gravados a favor de su acreedor porque si el deudor incumple con este
deber y a consecuencia de ello los bienes que constituyen la garantía se pierden o disminuyen,
el acreedor podrá demandar, en un proceso sumarísimo, que el deudor sea privado del
beneficio del plazo. 938 CAZEAUX y TRIGO REPRESAS, Compendio de las obligaciones, cit., T. I,
p. 281. 939 Por ej., realiza actos de disposición material o jurídica de los bienes gravados;
enajena los accesorios. Con la pérdida o deterioro de las garantías desaparece la seguridad
sobre la recuperabilidad de los créditos. Cuando esto sucede, el acreedor se interesa porque
las garantías deterioradas o perdidas sean sustituidas inmediatamente por otras a su
satisfacción o, en caso contrario, que se le pague su crédito sin esperar el vencimiento del
plazo; no está preocupado en averiguar si las garantías se deterioraron o perdieron por causa
imputable o no al deudor, dado que con eso no convierte a su crédito en recuperable. La
caducidad del plazo por pérdida o deterioro de garantías está regulada en el Código en forma
contradictoria en dos dispositivos. Por un lado el art. 181.3 dispone que el deudor pierde el
derecho a utilizar el plazo si la garantía disminuye por causa que le es imputable o desaparece
por causa que no le es imputable940; y, por otro, el art. 1110 establece que el deudor pierde el
derecho a utilizar el plazo cuando la garantía se pierde o deteriora, sin distinguir entre que si
estos hechos son o no imputables al deudor. Como las garantías tienen por finalidad asegurar
la recuperación del crédito, si esas garantías se pierden o deterioran considerablemente, se
pierde también la seguridad de la recuperación del crédito, siendo intrascendente para el
acreedor que el hecho de la pérdida o deterioro sea imputable o no al deudor. De lo que sigue
que es necesario eliminar la distinción entre causa imputable o no imputable al deudor a que
hace referencia el art. 181.3. Para una eventual modificación proponemos el siguiente texto.
“Art. 181. E l deudor pierde el derecho a utilizar el plazo (...). 3. Cuando las garantías otorgadas
al acreedor para el cumplimiento de la obligación se pierden o deterioran de modo que
resulten insuficientes, a menos que sean sustituidas por otras equivalentes a satisfacción del
acreedor”. La pérdida del plazo por las indicadas causales no es automática, sino que se declara
a petición de parte interesada y se tramita como proceso sumarísimo. Son procedentes las
medidas cautelares destinadas a asegurar la satisfacción del crédito. Otros casos de caducidad
del plazo están contemplados en los arts. 1110, 1323,1427,1561,1897.2. 940 En el mismo error
incurre el Código civil y comercial argentino, cuando en el art. 353 cuando dispone que “el
obligado a cumplir no puede invocar la pendencia del plazo..., si disminuye por acto propio las
seguridades otorgadas al acreedor para el cumplimiento de la obligación...” (8) Plazo judicial
Artículo 182.- Si el acto no señala plazo, pero de su naturaleza y circunstancias se dedujere que
ha querido concederse al deudor, el juez fija su duración. También fija el juez la duración del
plazo cuya determinación haya quedado a voluntad del deudor o un tercero y estos no lo
señalaren. La demanda se tramita como proceso sumarísimo941. El primer párrafo del art. 182
se refiere al plazo tácito, esto es cuando las partes no lo han estipulado expresamente, pero de
las circunstancias o naturaleza de los particulares fines que se persiguen o cuando sea
necesario el transcurso de un lapso de tiempo para exigir el cumplimiento de la prestación (por
ej., los bienes adquiridos se tienen que fabricar; o se tienen que entregar en un lugar distante
del de adquisición), se dedujera que ha querido concederse al deudor un plazo, en cuyo caso el
juez fijará su duración. El juez no crea el plazo porque este existe implícitamente en el acto,
pero es incierta la fecha de su vencimiento, razón por la cual, a solicitud de parte interesada fija
su duración. El segundo párrafo del art. 182 regula el plazo potestativo, entendiéndose como
tal tanto al término potestativo propio (cuando la determinación se ha dejado a un
comportamiento voluntario en el cual el sujeto tenga algún interés) como el término
meramente potestativo (cuando quiero); a diferencia de la condición meramente potestativa
que anula el acto, el término potestativo, propio o meramente potestativo, no invalida el acto,
y si el deudor no señala su duración lo fijará el juez a pedido del acreedor942. 941 Párrafo
sustituido por el D. Leg. N° 768. El párrafo original del art. 182 prescribía: El procedimiento es
de menor cuantía. 942 Cas. N° 3319-98-Lima: “el artículo 182 del Código civil establece dos
supuestos de fijación de plazo por el juez: el primero alude al caso del plazo tácito, en el cual se
parte del supuesto de que existe un plazo, pero será el juez quien determine su extensión o
duración; el segundo párrafo pretende regular los casos en que el acreedor ha permitido que el
deudor cumpla con su obligación cuando quiera o cuando disponga de los medios suficientes,
sin embargo, el arbitrio del deudor no es en todo caso ilimitado, corresponde al juez establecer
en dicha hipótesis el término conveniente para que resulte exigible la obligación”. Según
Scognamiglio943, el plazo potestativo no invalida el acto (a diferencia de cuanto ocurre en la
condición) porque tal término no compromete la existencia de la obligación. Pero una solución
de esta naturaleza -agrega este autor- se puede adoptar solamente respecto del término del
cumplimiento; en cambio, cuando se trata del término que afecta la eficacia del acto, se deberá
concluir, del mismo modo y en los mismos límites que en el caso de la condición, o sea, por la
nulidad del acto. También fijará el juez la duración del plazo cuando su determinación haya
quedado a voluntad de un tercero y este no lo señale. El art. 182 regula la fijación judicial del
plazo cuya determinación ha quedado a voluntad del deudor, pero no dice nada cuando la
determinación del plazo ha quedado a voluntad del acreedor y este no lo señala, supuesto
último que se resolverá aplicando por analogía el art. 182, es decir, si el acreedor no señala la
duración del plazo, esta será fijado por el juez a instancia del deudor que quiere liberarse. Al
respecto es claro el art. 1183 del Código italiano que dispone: “Art. 1183. Tiempo del
cumplimiento.- Si no se ha determinado el tiempo en que la prestación se debe cumplir, el
acreedor puede exigirla inmediatamente. Sin embargo, cuando en virtud de los usos o por la
naturaleza de la prestación o bien por el modo o el lugar de la ejecución, sea necesario un
plazo, este, en defecto de acuerdo de las partes, se establece por el juez. Si el término para el
cumplimiento se deja a la voluntad del deudor, corresponde igualmente al juez establecerlo
según las circunstancias; si se deja a la voluntad del acreedor, el término puede ser fijado a
instancia del deudor que quiere liberarse”. Es aconsejable que en caso de reforma del Código
peruano se adopte una solución como la contenida en este artículo del Código italiano. (9)
Cómputo del plazo Artículo 183.- El plazo se computa de acuerdo al calendarlo gregoriano,
conforme a las siguientes reglas: 1. El plazo señalado por días se computa por días naturales,
salvo que la ley o el acto jurídico establezcan que se haga por días hábiles. 943
SCOGNAMIGLIO, Contratti in generate, cit., p. 148. 2. El plazo señalado por meses se cumple en
el mes del vencimiento y en el día de este correspondiente a la fecha del mes inicial. Si en el
mes de vencimiento falta tal día, el plazo se cumple el último día de dicho mes. 3. El plazo
señalado por años se rige por las reglas que establece el inciso 2. 4. El plazo excluye el día
inicial e incluye el día del vencimiento. 5. El plazo cuyo último día sea inhábil, vence el primer
día hábil siguiente944. El art. 183 establece un régimen legal supletorio que opera si las partes
o la ley no disponen un modo diferente de computar los plazos. En primer lugar señala que el
plazo se computa de acuerdo al calendario gregoriano. En efecto, este es el calendario que nos
rige, el mismo que fue establecido por el Papa Gregorio X III en el año 1582, a partir de los
estudios de Lilio, Clavius y Chacón945. Es el calendario de mayor aceptación y uso a nivel 944
CC de 1936: Art. 1116.- Si el plazo está señalado por días a contar desde uno determinado,
quedará este excluido del cómputo. El plazo incluye el día del vencimiento. Si fuese festivo, el
cumplimiento tendrá lugar el primer día siguiente que no sea festivo. Los meses se computarán
con arreglo al calendario gregoriano. Código Tributario: Norma XII.- Cómputo de plazos. Para
efecto de los plazos establecidos en las normas tributarias deberá considerarse lo siguiente: a)
Los expresados en meses o años se cumplen en el mes del vencimiento y en el día de este
correspondiente al día de inicio del plazo. Si en el mes de vencimiento falta tal día, el plazo se
cumple el último día de dicho mes. b) Los plazos expresados en días se entenderán referidos a
días hábiles. En todos los casos, los términos o plazos que vencieran en día inhábil para la
Administración, se entenderán prorrogados hasta el primer día hábil siguiente. En aquellos
casos en que el día de vencimiento sea medio día laborable se considerará inhábil. 945 Ver:
Diccionario Enciclopédico Quillet, Cumbre, México D. F., 1985, T. II, p. 362; VIDAL RAMÍREZ,
Teoría general del acto jurídico, cit., p. 513. Julio César adoptó el año solar de 365 días y 6
horas, y cada cuatro años, un año de 366 días. Este se llamó el Calendario Juliano. Con el fin de
adecuar el calendario a las festividades de la cristiandad, el Papa Gregorio XIII dispuso que se
supriman 10 días del año 1582 y que deje de ser bisiesto el año final de cada siglo a menos que
el número correspondiente a tal año fuera múltiplo de 400. Este es el Calendario Gregoriano,
en el cual el año tiene 365 días más un año bisiesto de 366 días cada 4 años; los años se
dividen en 12 meses de 31 días los de enero, marzo, mayo, julio, agosto, octubre y diciembre,
de 30 días los de abril, junio, setiembre y noviembre, y de 28 días el de febrero que, al ser
bisiesto cada 4 años, alcanza 29 días; la semana en 7 días, y los días divididos en 24 horas, las
horas en 60 minutos y los minutos en 60 segundos. mundial. Este calendario considera que el
año tiene 365 días. El plazo se computa de acuerdo a las siguientes reglas: 1). E l cóm puto p o r
días El cómputo del plazo por días está normado en los ines. 1,4 y 5 del art. 183. El inc. 1 del
art. 183 dispone: E l plazo señalado por días se computa por días naturales, salvo que la ley o el
acto jurídico establezcan que se haga por días hábiles. El día entero tiene 24 horas, corre de
medianoche a medianoche; el día comienza a la hora 0 y termina en la hora 24, o sea el día es
el intervalo que corre de medianoche a medianoche. Según lo dispuesto en el inc. 1 del art.
183, en el cómputo natural se incluyen tanto los días hábiles (útiles) como los inhábiles
(feriados); mientras que en el cómputo civil se excluyen los días inhábiles. El plazo por días no
puede contarse de momento a momento ni por horas, sino desde la medianoche en que
termina el día de la fecha de su celebración. Si el día 6 de junio se celebra un contrato de
préstamo por 30 días, el plazo comienza a computarse desde la medianoche del día 6 en que
comienza el día 7, este es el día uno, y seguimos contando hasta llegar al día 30, el plazo
termina a la media noche de este día 30. Para completar el plazo de 30 días contamos todos los
días hábiles como inhábiles, porque el plazo se cuenta por días corridos y no por días útiles,
salvo que la ley o el pacto establezcan que los 30 días son hábiles, en cuyo caso se excluye del
cómputo los días inhábiles946. El art. 5 del Título Preliminar del Código civil español,
modificado por la Ley 3/1973, señala: “Art. 5.-1. Siempre que no se establezca otra cosa, en los
plazos señalados por días, a contar de uno determinado, quedará este excluido del cómputo, el
cual deberá empezar el día siguiente; y si los plazos estuviesen fijados por meses o años, se
computarán de fecha a fecha. Cuando en el mes del vencimiento no hubiera día equivalente al
inicial del cómputo, se entenderá que el plazo expira el último día del mes. 2. En el cómputo
civil de los plazos no se excluyen los días inhábiles”. 946 TP del Código civil y comercial
argentino: Art. 6 Modo de contar los intervalos del derecho. El modo de contar los intervalos
del derecho es el siguiente: día es el intervalo c¡ue corre de medianoche a medianoche. En los
plazosfijados en días, a contar de uno determinado, queda éste excluido del cómputo, el cual
debe empezar al siguiente. Los plazos de meses o años se computan de fecha a fecha. Cuando
en el mes del vencimiento no hubiera día equivalente al inicial del cómputo, se entiende que
elplazo expira el último día de ese mes. Los plazos vencen a la hora veinticuatro del día del
vencimiento respectivo. El cómputo civil de los plazos es de días completos y continuos, y no se
excluyen los días inhábiles o no laborables. En los plazos fijados en horas, a contar desde una
hora determinada, queda ésta excluida del cómputo, el cual debe empezar desde la hora
siguiente. Las leyes o las partes pueden disponer que el cómputo se efectúe de otro modo.
Como los días del plazo son días enteros de 24 horas, es posible que el deudor pueda ejecutar
su prestación desde la hora 0 hasta el filo de la medianoche. Sin embargo, los usos y las
costumbres imponen que en la mayoría de los casos el deudor pueda ejecutar su prestación y
el acreedor exigir el pago solamente en determinados horarios, por ej., durante el horario en
que los bancos atienden al público; durante el tiempo en que los establecimientos del deudor o
del acreedor permanecen abiertos; durante el horario en que razonablemente se puede exigir
al acreedor en su domicilio que acepte el pago. Como hemos indicado antes, el plazo señalado
por días se computa por días naturales, en los que se comprende tanto los días hábiles como
los inhábiles o no laborables, a menos que la ley o el acto jurídico establezcan expresamente
que se haga por días útiles. El inc. 4 del art. 183 establece: E l plazo excluye el día inicial e
incluye el día del vencimiento. En el cómputo del plazo, en líneas generales, no se cuenta el día
inicial (dies a quo non computatur in termino) mientras que si se computa el día final (dies ad
quem computatur in termino). Si se incluyera en el plazo el día inicial no se estaría contando un
día entero, pero sí se incluye el día del vencimiento por cuanto este pertenece íntegramente al
deudor, quien puede pagar en cualquier momento de este día. Por ej., si el día 15 de febrero,
se celebra un contrato de mutuo por treinta días; si en el cómputo entrara el día 15 no se
estaría contando un día completo porque al momento en que las partes celebran el contrato
han pasado ya varias horas del día 15. La exclusión del día inicial en el cómputo del plazo {Dies
a quo non computatur in termino) se aplica en los plazos fijados por días, semanas, meses o
años, etc. Por las razones expuestas, los plazos por semanas, meses o años, etc., se contarán
siempre a partir del día siguiente al inicial. El inc. 5 del art. 183 prescribe: E l plazo cuyo últim o
día sea inhábil, vence el prim er día hábil siguiente. Si el día del vencimiento del plazo es
inhábil, se prorroga al siguiente día hábil, independientemente que el plazo sea por días,
meses, años, etc. A contrario sensu, si el día por el que se inicia el cómputo del plazo es inhábil
o en el transcurso hay uno o varios días inhábiles, ellos entran en el cómputo. Cuando el plazo
se señala por semanas, se debe considerar la semana entera de siete días. Si el plazo es por
unidades temporales menores a un día, por ej., por horas, el cómputo es de momento a
momento {a momento ad m omentum ). 2) E l cóm puto p o r meses E l inc. 2 del art. 183
dispone: E l plazo señalado por meses se cumple en el mes del vencimiento y en el día de este
correspondiente a la fecha del mes inicial. Si en el mes de vencimiento fa lta tal día, elplazo se
cumple el último día de dicho mes. Esto quiere decir que el plazo por meses se computa
defecha afecha, excluyendo del cómputo el día inicial, o sea, se cuenta desde el día siguiente
del día inicial correspondiente a l mes inicial y term ina en ese mismo día del mes del
vencimiento. E n el supuesto de que en el mes del vencimiento faltara un día equivalente a l
inicial del cómputo, se entiende que elplazo expira en el último día de dicho mes. Por ej., el día
29 dejunio se celebra un contrato de suministro por el plazo de ocho meses; el plazo de ocho
meses corre desde el día 30 de ju n io (mes inicial) hasta el día 2 8 defebrero (mes del
vencimiento), porque en este mes falta el día 30 del mes inicial (junio). E n cambio, si el
contrato celebrado el 2 9 dejunio es por seis meses, elplazo se inicia el 30 de ju n io (mes
inicial)y vence el 30 de diciembre (mes del vencimiento). 3) E l cóm puto p o r años E l inc. 3 del
art. 183 prescribe: E l plazo señalado por años se rige por las reglas que establece el inciso 2. E
lplazo señalado por años se rige por las mismas reglas del plazo señalado por meses. Por ej., si
el acto se celebra el 5 dejunio de 2012 por el plazo de 2 años, el plazo vence el 6 de ju n io del
año 2 0 14947. Sea ei plazo por días, semanas, meses o años, en el cómputo se excluye el día
inicial y se incluye el día del vencimiento. Los plazos vencen a la hora veinticuatro del día del
vencimiento respectivo. Cuando en el mes del vencimiento falta el día equivalente al inicial de
cómputo, se entiende que el plazo expira el último día de ese mes. Cuando el día del
vencimiento es inhábil, vence el primer día hábil siguiente. El artículo bajo comentario no
regula los plazos fijados en horas, por analogía con los plazos establecidos en días, cuando el
plazo se ha fijado en horas a comenzar desde una hora determinada, esta queda excluida del
cómputo, el cual debe empezar desde la hora siguiente. 947 El derogado Código civil argentino
disponía: Art. 25. Los plazos de meses o meses, de años o años, terminarán el día que los
respectivos meses tengan el mismo número de días de su fecha. Así, un plazo que principie el
15 de un mes, terminará el 15 del mes correspondiente, cualquiera que sea el número de días
que tengan los meses o el año. (10) Aplicación supletoria de las reglas del art. 183 Artículo
184.- Las reglas del artículo 183 son aplicables a todos los plazos legales o convencionales,
salvo disposición o acuerdo diferente. A falta de convenio o disposición legal en contrario, las
reglas sobre el cómputo del plazo contenidas en el art. 183 son de aplicación a todo tipo de
plazo sea legal, judicial o convencional, siempre que no se establezca otra cosa por ley o por
acuerdo. Sección III: El cargo 101. CONCEPTO El cargo (llamado también “carga”948, “encargo”,
“modo”) es una obligación accesoria y excepcional que, en los actos gratuitos de liberalidad,
Ínter vivos o mortis causa, puede ser impuesta por el disponente a cargo del destinatario de la
liberalidad, consistente en dar, hacer o no hacer algo en favor del disponente o de un tercero o
del mismo beneficiario, o de emplear de una determinada manera el bien objeto de la
disposición949. No es un suceso extraño a la voluntad humana, como ocurre con la condición o
el plazo. Desde el Derecho romano se dijo que la condición suspensiva suspende, pero no
obliga; el modo obliga, pero no suspende. Esta frase también describe de forma correcta la
distinción entre condición suspensiva y modo en el Derecho vigente950. 948 La palabra “carga”
significa también las garantías (hipotecas, prendas, anticresis) y los gravámenes (embargos o
medidas cautelares) con los que afectan a los bienes. 949 COVIELLO (Doctrina general del
Derecho civil, cit., p. 484) manifiesta que el modus “consiste en una declaración accesoria de
voluntad por la cual se impone a quien se concede a título gratuito un derecho patrimonial, la
obligación de realizar un hecho cualquiera. Este puede consistir en un determinado uso de la
cosa dada, o en una prestación, de índole pecuniaria o no, en favor de quien ha transmitido el
derecho, o de un tercero”, cfr. también BETTI, Teoría general del negocio jurídico, cit., p. 415;
CARIOTA FERRARA, El negocio jurídico, cit., p. 565; TRABUCCHI, Istituzioni diDiritto civile, cit., T.
II, p. 160. 950 FLUME, El negocio jurídico. Parte general del Derecho civil, cit., p. 803. La palabra
“carga” es utilizada aquí en su sentido vulgar. En su sentido técnico jurídico, la carga consiste en
una obligación vinculada a la titularidad de determinados bienes (ej., la servidumbre). El cargo
tiene un carácter doble, por su naturaleza constituye una obligación y, como tal, su
cumplimiento puede ser exigido, incluso coercitivamente, y al mismo tiempo es una obligación
accesoria al derecho que adquiere el destinatario de una liberalidad; este no puede adquirir la
liberalidad sin asumir la obligación en que consiste el cargo. Es necesario recordar que los actos
gratuitos pueden o no ser de liberalidad. En los actos gratuitos de liberalidad hay una
atribución patrimonial (como la donación, la renta vitalicia gratuita, el legado, la renuncia a
cobrar una deuda, la cesión gratuita del rango hipotecario, etc.); en cambio, en los actos
gratuitos que no son de liberalidad falta la atribución patrimonial (ej., el mandato, el depósito
gratuito). Todo acto de liberalidad es gratuito, pero no todo acto gratuito es una liberalidad;
hay aquí una relación de género a especie, el género lo constituyen los actos gratuitos y la
especie, los actos de liberalidad. El cargo solamente puede ser impuesto en los actos gratuitos
de liberalidad, no así en los actos gratuitos que no impliquen una atribución patrimonial.
Barbero951 da la siguiente definición: “El modo (del latín modus = medida) consiste en un peso
que, solo en los negocios a título gratuito (testamento o donación), puede ser impuesto a l
destinatario de la liberalidad, de hacer o dar algo en favor del disponente o de un tercero o del
beneficiado mismo, o en general de emplear de una determinada manera el objeto de la
disposición ’. En tal sentido, el cargo constituye un límite a la liberalidad recibida, una reducción
del beneficio de atribución patrimonial gratuita, consistente en una obligación accesoria de dar
o hacer que debe cumplir el beneficiario de la liberalidad en favor del autor de la liberalidad,
de un tercero o del mismo beneficiado con la liberalidad. Los sujetos vinculados al acto modal
son los siguientes: a) El autor de la liberalidad (o disponente), o sea, el que realiza el acto de
disposición a título gratuito (donante, testador); 951 BARBERO, Sistema del Derecho privado,
cit., T. I, p. 596. El beneficiario de la liberalidad (donatario, heredero, legatario), obligado a
cumplir el cargo; y El beneficiario del cargo. A su vez, el beneficiario del cargo puede ser: c.l) El
propio disponente. El ejemplo clásico de la doctrina es el legado de una cosa, mueble o
inmueble, que deja el causante en su testamento con imposición del cargo consistente en que
el legatario haga celebrar oficios religiosos por su alma luego de su muerte. c.2) Un tercero
determinado o determinable. Ejemplos: A instituye como su heredero a B, con el cargo de B de
pasar una pensión alimenticia a C por un año. A dona un lote de terreno a la Municipalidad de
Lima para que lo destine a un parque público. c.3) El propio beneficiario de la liberalidad.
Ejemplos: la donación hecha con el fin de que el donatario se costee sus estudios
profesionales. Se dona un capital a un instituto científico, con el cargo de destinarlo a una
particular investigación952. Es esencial que el modo sea impuesto por el disponente y que
grave al beneficiario de la liberalidad, sea en favor de aquél, del propio beneficiario953 o de un
tercero, o en general, que el beneficiario emplee de una determinada manera el objeto de la
disposición. Como dice Barbero954, constituye “para el beneficiario, ya un límite a su libertad
de iniciativa en la disposición del objeto de la liberalidad recibida, ya una obligación de hacer o
de dar, y en general, siempre, un gravamen que reduce el beneficio de la atribución
patrimonial, por lo cual se le denomina también carga’ (que no hay que confundir con la carga
como relación jurídica distinta del ‘deber’)”. La relación entre la liberalidad y el cargo es de
subordinación: el cargo es accesorio respecto de la liberalidad, por lo que el incumplimiento
del cargo no b) c) 952 Ejemplo de TRIMARCHI, Istituzioni di Diritto privato, cit., p. 257. 953
Opina en contrario LEÓN BARANDIARÁN, Acto Jurídico, cit., p. 290), quien sostiene que “no es
modo, la cláusula que tuviera por fin el provecho exclusivo de la persona que debe cumplirlo”.
954 BARBERO, Sistema de Derecho privado, cit., T. I, p. 596. impide la adquisición del derecho
ni determina su extinción. Como sostiene Albaladejo955, el cargo es algo accidental en el
negocio, en cuanto que el tipo abstracto de este no lo requiere para existir; pero también en el
negocio particular en el que se inserta, es una parte accesoria que depende de la parte
principal. La parte principal puede ser válida y eficaz, aun en defecto del modo; mientras que
este no puede subsistir sin aquella. Así, cuando el modo es inválido el negocio deviene puro o
el incumplimiento del modo no deja necesariamente sin efecto el negocio modal. El cargo
solamente deriva de la voluntad del disponente, no puede derivar de la voluntad de otras
personas ni de la ley. Siempre es expreso, no puede ser tácito. No es un suceso extraño a la
voluntad del disponente, como ocurre en la condición o el plazo. La obligación en que consiste
el cargo puede ser patrimonial o no, pero cuando es no patrimonial, la prestación que es
objeto de ella debe tener una traducción patrimonial porque, en caso contrario, no se podría
exigir el cumplimiento de la obligación. Luego, la prestación objeto de la obligación en que
consiste el cargo debe ser siempre onerosa, cuya ejecución pueda ser exigida coercitivamente,
por ej., se dona una pintura con el cargo de que sea exhibida al público cada cierto tiempo
(obligación no patrimonial), si el donatario no cumple con hacer la exhibición (prestación)
puede ser obligado a indemnizar los perjuicios respectivos (traducción patrimonial de la
prestación). Si el deber impuesto al beneficiario de la liberalidad consiste en prestaciones de
carácter no pecuniario (por ej., no consumir drogas; contraer o no matrimonio), o tiene el
carácter de un consejo (ej., te dono el fundo, pero te recomiendo que lo siembres de frutales),
deja de ser cargo. La condición y el plazo pueden ser puestos a los actos jurídicos onerosos o
gratuitos; en cambio, el cargo solamente puede ser puesto en los actos jurídicos gratuitos que
impliquen una liberalidad. El cargo tiene un campo de aplicación mucho más restringido que la
condición y el plazo. El cargo no debe confundirse con las obligaciones que tienen el carácter
de contraprestación (propia de los actos onerosos). El cargo no se encuentra en los actos por
los cuales se transmite un derecho patrimonial para obtener una contraprestación. Por ej., si
alguien vende un fundo por cien mil dólares, “im955 ALBALADEJ O, E l negocio jurídico, cit., p.
284. poniéndole al comprador la obligación de constituir en aquél una servidumbre en favor de
otro fundo perteneciente al mismo vendedor o a un tercero, esta obligación no puede llamarse
cargo, porque, no obstante su apariencia de obligación accesoria, no es en substancia sino una
parte de la compensación debida al vendedor, y entra por consiguiente en el contenido
esencial del negocio”956. El cago no es, pues, una contraprestación a cargo del beneficiario de
la liberalidad, de la cual es accesorio, sino un límite a la atribución patrimonial, la cual
permanece gratuita. El acto sub modus no es de prestaciones recíprocas, dado que la
obligación que tiene que cumplir el beneficiario no tiene la calidad de contraprestación de la
prestación objeto de la obligación del disponente. En los actos con prestaciones recíprocas (ej.,
una compraventa), la una se hace en vista de la otra, la prestación se realiza pensando en el
beneficio que se va a recibir con la contraprestación, la prestación es causa de la
contraprestación y viceversa, ninguna es accesoria de la otra sino que todas están en un mismo
plano, ambas son interdependientes, mientras que la obligación asumida como modo es una
obligación accesoria respecto a la liberalidad de la cual constituye un límite, no hay una
relación de interdependencia entre la obligación del disponente de entregar el bien objeto de
la liberalidad y la obligación del beneficiario de ejecutar el modo, sino una relación de
accesoriedad de esta frente a aquélla. El derecho del beneficiario de la liberalidad que le ha
sido concedida no depende del cumplimiento del cargo o modo. La prestación del disponente a
título de liberalidad y la prestación del beneficiario a título de modo no son interdependientes;
la prestación del disponente no se subordina a la prestación del beneficiario, sino solo ésta a
aquella. El cargo tiene su causa en la liberalidad pero no al contrario. En los actos onerosos, no
cabe el cargo porque las obligaciones impuestas a una de las partes no son cargos sino
contraprestaciones957. 956 COVIELLO, Doctrina general del Derecho civil, cit., p. 485. 957
Algunos autores, inspirados en Mackeldey, sostienen que el modo puede existir en los actos
gratuitos y en los onerosos. Mackeldey (cuyo concepto del modo está transcrito por Vélez en la
nota al art. 558 del Código argentino) dice: “El modo puede existir lo mismo en los actos de
beneficencia que en los de título oneroso; pero es de advertir que en los primeros tiene el
donador en los casos que no se ejecute el modo, la elección de intentar su acción, bien sea
para la ejecución del modo o para la restitución de lo que ha dado, mientras que en los
segundos se limita a su acción a pedir la ejecución del modo (...). Las convenciones que tienen
por objeto transferir un derecho sobre bienes, pueden contener disposiciones sobre El cargo
no cambia la naturaleza del acto al cual se añade. Por ej., una donación modal sigue siendo
donación, no se convierte en un acto jurídico oneroso a causa del cargo impuesto al donatario,
aunque el cargo sea igual o superior al valor de bien donado, no estando el obligado con el
cargo a cumplirlo en la medida en que exceda a la liberalidad. 102. FUNCIÓN El cargo o modo
se distingue de la condición por la función que cumple en el acto jurídico. La condición
suspende la eficacia del acto y el cargo obliga. La condición pone en contingencia los efectos
del acto jurídico; mientras que el cargo limita la ventaja económica del beneficio de una
atribución patrimonial gratuita. La condición no comporta obligación alguna (conditio non est
in obligatione)-, el modo es fuente de obligaciones que pueden tener por objeto prestaciones
de dar, hacer o no hacer algo (modus est in obligatione). De la condición dependen los efectos
del acto jurídico, mientras que la imposición del cargo no afecta la eficacia del acto de
atribución patrimonial realizado con carácter gratuito ni lo convierte en oneroso; la condición
pone en trance de ser o no ser a los efectos del acto jurídico, en tanto que el cargo no pone en
trance a los efectos típicos del acto sino que añade a estos una obligación nueva limitándolos
económicamente, esto es, jurídicamente con el modo los efectos del acto se incrementan. Por
ej., una donación con el cargo de que el donatario haga construir para el donante un
monumento funerario, no deja de ser donación para asumir la naturaleza de contrato oneroso,
en el cual el cargo tenga el valor de contraprestación, sino que conserva su naturaleza de acto
jurídico gratuito, con el añadido de un elemento oneroso de carácter accidental: el cargo. La
condición, el plazo y el modo son elementos accidentales del acto jurídico, pero mientras los
dos primeros una vez añadidos al acto dejan de ser accesola suerte ulterior de la cosa
transmitida por medio de una obligación contratada por el que la recibe. Las principales
disposiciones de este género entran en el contenido de las transacciones mismas. Si el
comprador de una casa, por ejemplo, se obliga a no cobrar alquileres al vendedor que la ocupa
por el término de un año, sería meramente una convención accesoria, y la acción que resulta
del contrato basta para su ejecución; mas, hay ciertas materias en que este procedimiento es
insuficiente y para las cuales era preciso establecer una especie de convenciones accesorias, y
esto es el modo”. rios para devenir en requisitos de eficacia del acto (así, convirtiendo a esa
eficacia en precaria al suspender su exigibilidad o extinción, o limitándola en el tiempo), el
modo no afecta a la eficacia del acto, no pierde su carácter de accesorio para convertirse en
requisito de eficacia, sino que se resuelve en una obligación a cargo del beneficiario de la
liberalidad, quien debe efectuar una cierta prestación. Dentro de las estipulaciones que
integran el contenido del acto jurídico, el cargo es una estipulación accesoria y como tal no
impide la adquisición del derecho ni su ejercicio por parte del beneficiario de la liberalidad. Si
se pacta que el cargo impuesto debe ser cumplido antes como un requisito para que el
destinatario de la disposición a título gratuito adquiera el derecho, no estamos frente a un acto
sub modo, sino sub condicione. En caso de duda, se juzgará que existe cargo y no condición, en
vista a que cuando se celebra un acto jurídico es para que produzca efectos y no para que no
los produzca (cuando el acto es condicionado, no se sabe si el derecho va a nacer o no). 103.
CUMPLIMIENTO DEL CARGO Artículo 185.- El cumplimiento del cargo puede ser exigido por el
imponente o por el beneficiario. Cuando el cumplimiento del cargo sea de interés social, su
ejecución puede ser exigida por la entidad a la que concierna. El cargo, llamado también modo,
carga o encargo, consiste en una obligación accesoria y excepcional impuesta al beneficiario de
una liberalidad por el disponente de esta (ej., se dona un predio, imponiendo al donatario la
carga de pagar una pequeña pensión a favor de una persona estimada por del donante). Sus
caracteres son: a) Es una obligación. El cargo es una modalidad que grava al beneficiario de una
liberalidad. Por tanto, el acreedor del cargo puede usar las acciones compulsivas pertinentes
para hacer efectivo el cumplimiento y la indemnización de los daños irrogados por el obligado
con el cargo que no ejecuta su prestación; b) Es accesorio. Es accesorio pero inescindible de la
adquisición de la liberalidad. No es posible adquirir el derecho si al propio tiempo no se asume
la obligación que el cargo trae aparejada. Por ser una obligación accesoria está sometida a la
formalidad exigida para el acto principal. c) Es excepcional. No deriva ordinariamente del acto
jurídico ni es un elemento natural, sino que es independiente del derecho que adquiere el
beneficiario de la liberalidad. Los sujetos vinculados al acto modal son el disponente de la
liberalidad, o sea, el que hace la liberalidad (donante, testador). El beneficiario de la liberalidad
(donatario, heredero) es el obligado a cumplir el cargo. El beneficiario del cargo, llamado
también asignatario, que puede ser el propio disponente de la liberalidad, o un tercero
determinado o determinable, o también puede ser el beneficiario de la liberalidad (ej., la
donación hecha con el fin de que el donatario se costee sus estudios profesionales). La
imposición del cargo no afecta ni suspende la atribución patrimonial realizada con carácter
gratuito, ni la convierte en onerosa. La relación entre la liberalidad y el cargo es de
subordinación: el cargo es accesorio respecto de la liberalidad, por lo que el incumplimiento
del cargo no impide la adquisición del derecho ni determina su extinción. El modo no es una
contraprestación a cargo del beneficiario de la liberalidad, de la cual es accesorio; el acto sub
modus no es de prestaciones recíprocas, ya que la obligación que tiene que cumplir el
beneficiario no tiene la calidad de contraprestación de la prestación objeto de la obligación del
disponente; en los actos con prestaciones recíprocas la prestación es causa de la
contraprestación y al contrario; en el acto modal no hay una relación de interdependencia
entre la obligación del disponente y la del beneficiario, sino una relación de accesoriedad de
esta frente a aquélla. En los actos de liberalidad hay una atribución patrimonial (ej., una
donación); en cambio, en los actos gratuitos puede faltar la atribución patrimonial (ej., el
depósito gratuito). Todo acto de liberalidad es gratuito, pero no todo acto gratuito es una
liberalidad. El modo solamente puede ser impuesto en los actos de liberalidad, no así en los
actos gratuitos que no impliquen una atribución patrimonial, en otros términos, el modo
solamente puede ser impuesto en los actos gratuitos que impliquen liberalidad. El modo tiene
su causa en la liberalidad, por consiguiente la obligación modal nace cuando se adquiere la
liberalidad. Una vez aceptada la liberalidad con cargo, el beneficiario de la liberalidad debe
cumplir con ejecutar su prestación (en que consiste el cargo) a favor del beneficiario del cargo.
Si el cargo es obligatorio para el beneficiario de la liberalidad, quien habrá de cumplirlo, surge
la pregunta acerca de ¿quién puede exigir el cumplimiento de la obligación en que consiste el
cargo? Al respecto, el art. 185 es terminante, la legitimación activa para exigir el cumplimiento
del modo corresponde al imponente o al beneficiario. Si el cargo es de interés social puede
exigirlo también la autoridad competente. Tanto el beneficiario como el imponente del cargo
tienen la calidad de acreedores y, por tanto, pueden exigir su cumplimiento. El deudor del
cargo es el beneficiario de la liberalidad. La obligación en que consiste el cargo, si bien es
accesoria, autoriza al acreedor para: a) emplear las medidas legales a fin de que el deudor le
procure aquello a que está obligado; b) procurarse la prestación o hacérsela procurar por otro,
a costa del deudor; c) obtener del deudor la indemnización de los daños causados con el
incumplimiento; d) hacer uso de la acción oblicua (art. 1219.4); e) hacer uso de la acción
pauliana (art. 195). El derecho del beneficiario del cargo nace directa e inmediatamente que se
adquiere la liberalidad. Si el cargo viene impuesto en un testamento, la adquisición de la
herencia o legado tiene lugar ipso iure al fallecimiento del testador, por lo que también se
adquiere ipso iure la obligación modal que lo grave; pero como la herencia o legado pueden ser
posteriormente repudiados, con ello también se borra lo accesorio que es la obligación modal.
Si el cargo es impuesto en un contrato, el derecho del beneficiario y el cargo que lo grava nacen
directa e inmediatamente que se celebra el contrato. Pero tratándose del contrato (ej., una
donación con cargo) hay que tener presente que si el acreedor modal no es el propio
disponente ni el propio beneficiario de la liberalidad, sino un tercero, si bien es cierto que el
derecho de este nace directa e inmediatamente de la celebración del contrato; sin embargo,
será necesario que haga conocer a ambas partes contratantes su voluntad de hacer uso de su
derecho, para que pueda exigir el cumplimiento del cargo, operando esta declaración
retroactivamente al momento en que se perfeccionó el contrato (art. 1458). En aplicación del
principio que dice que lo accesorio sigue la suerte de lo principal, pero no al contrario, y siendo
el cargo una obligación accesoria que accede al derecho del beneficiado con una liberalidad, la
ineficacia (nulidad, resolución, revocación, etc.) del acto de liberalidad conlleva la del cargo,
pero la ineficacia de este no afecta a la liberalidad. De lo que sigue que la inejecución del cargo
no origina la revocación de la liberalidad958; el acreedor modal solo tiene derecho a exigir la
ejecución del cargo valiéndose de todos los medios que le franquea la ley (art. 1219 y
disposiciones concordantes). Por aplicación del mismo principio, la invalidación o revocación de
una donación sujeta a cargo determina la obligación del donante de abonar al donatario el
valor del cargo satisfecho (art. 1642). El modo es obligatorio para el beneficiario de la
liberalidad, quien habrá de cumplirlo. La legitimación activa para exigir el cumplimiento del
modo corresponde al imponente del cargo o al beneficiario. Si el modo es de interés social,
puede exigirlo también la autoridad competente. Si el modo se ha establecido exclusivamente
en beneficio del asignatario, como cuando te dejo dinero para que estudies, no importa
obligación alguna, salvo que lleve cláusula resolutoria expresa, circunstancia que exige cumplir
el modo so pena de resolución959. Si el obligado con el cargo no ejecuta la prestación debida,
el acreedor puede hacer uso de las acciones que le confiere el art. 1219, y las relativas a la
inejecución de las obligaciones, arts. 1314 y ss. 104. PLAZO PARA EL CUMPLIMIENTO DEL
CARGO Artículo 186.- Si no hubiese plazo para la ejecución del cargo, este debe cumplirse en el
que el juez señale. La demanda se tramita como proceso sumarísimo960. 958 LEÓN
BARANDIARÁN, Acto jurídico., cit., p. 294), citando a Warneyer, dice que en el Derecho alemán
la inejecución del cargo da origen a la revocación del derecho trasmitido: “primero, cuando la
ejecución del cargo se hace imposible, entera o parcialmente imposible, debido a una
circunstancia de responsabilidad del donatario; segundo, cuando este ha sido sentenciado a la
ejecución y no la ha efectuado dentro del plazo que se le señaló; tercero, cuando el donatario
está en mora y ha omitido tal ejecución o el demandante ya no tiene ningún interés en una
realización tardía del cargo”. 959 VELÁSQUEZ GÓMEZ, Hernán Darío, Estudio sobre
obligaciones, Temis, Bogotá, 2010, p. 334. 960 Párrafo sustituido por el D. Leg. N° 768. El
párrafo original del art. 186 establecía: E l procedimiento es el de menor cuantía. El cargo será
ejecutado en el plazo señalado por el imponente; a falta de este plazo, si acreedor y deudor no
se ponen de acuerdo, el cargo se cumplirá en el plazo que señale el juez en un proceso
sumarísimo, atendiendo a las circunstancias del caso (ej., la facilidad o dificultad para
realizarlo). El plazo señalado por el imponente para el cumplimiento del cargo puede ser
determinado cierto o incierto, expreso o tácito. Cuando el plazo no es expreso estamos ante un
plazo indeterminado cuyo vencimiento será determinado por el juez teniendo en cuenta la
naturaleza del cargo que debe cumplirse. El deudor del cargo cae en mora de acuerdo con lo
que dispone el art. 1333 y siguientes. También incurre en responsabilidad civil de acuerdo con
las normas sobre inejecución de las obligaciones (art. 1314 y ss.). La acción personal para exigir
el cumplimiento del cargo prescribe a los 10 años (art. 2001.1). El plazo de prescripción
comienza a contarse a partir de que la obligación se torna exigióle. 105. INEXIGIBILIDAD DEL
CARGO Artículo 187.- El gravado con el cargo no está obligado a cumplirlo en la medida en que
exceda el valor de la liberalidad. Puede suceder que la limitación modal impuesta sea excesiva
al extremo que reabsorba enteramente el beneficio patrimonial atribuido, o incluso superarlo,
de manera que el destinatario de la liberalidad para poder ejecutar el modo tuviera que utilizar
no solamente lo recibido sino también lo suyo propio, pero esto no implica que el beneficiario
de la liberalidad esté obligado a ejecutar el cargo en lo que excede al valor de la liberalidad; en
la parte que el cargo excede a la liberalidad deja de ser una obligación jurídica, para devenir en
una obligación puramente moral (obligación natural) que si el deudor quiere la cumple sino no.
Como la finalidad del acto de liberalidad es enriquecer al beneficiario, el cargo debe ser de una
entidad inferior o, a lo más, igual a la liberalidad. Por esta razón, el art. 187 dispone que el
beneficiario de la liberalidad no está obligado a cumplir el cargo que exceda a la liberalidad. El
destinatario de la liberalidad no está obligado a ejecutar el cargo más que dentro de los límites
del valor de los bienes recibidos, aunque baya aceptado la liberalidad con cargo sin reservas.
106. TRANSMISIBILIDAD DEL CARGO Artículo 188.- La obligación de cumplir los cargos
impuestos para la adquisición de un derecho pasa a los herederos del que fue gravado con
ellos, a no ser que solo pudiesen ser cumplidos por él, como inherentes a su persona. En este
caso, si el gravado muere sin cumplir los cargos, la adquisición del derecho queda sin efecto,
volviendo los bienes al imponente de los cargos o a sus herederos. El derecho adquirido, objeto
del acto de liberalidad, es transmisible por actos entre vivos o por causa de muerte y con él se
traspasa la obligación de cumplir el cargo, excepto que se trate de una obligación personalísima
del gravado con el cargo. Si el cumplimiento del cargo es inherente a la persona y esta muere
sin cumplirlo, la adquisición del derecho, objeto de la liberalidad, queda sin efecto, volviendo
los bienes al titular originario o a sus herederos961. Conforme al art. 188, como toda
obligación, la de cumplir el cargo se trasmite a los herederos, excepto cuando se trata de una
obligación inherente a la persona del deudor [intuitu personaé), lo prohíbe la ley, o se ha
pactado lo contrario (arts. 188, 660 y 1218). Si el beneficiario de la liberalidad fallece antes de
haber cumplido el cargo, sus herederos deben satisfacer la obligación si ella no es inherente a
la persona. Si el cargo consiste en una obligación intuitupersonae y el beneficiario muere sin
cumplirla, los bienes objeto de la liberalidad revierten al imponente del cargo o sus herederos.
Por ej., se dona un bien a un abogado con el cargo de que él personalmente defienda al
donante en un proceso judicial; el abogado muere sin haber cumplido el encargo; sus
herederos deben devolver al donante o a sus herederos el bien materia de la donación. 961 El
art. 356 del Código civil y comercial argentino establece: “Art. 356. Tmnsmisibilidad. El derecho
adquirido es transmisible por actos entre vivos o por causa de muerte y con él se traspasa la
obligación de cumplir el cargo, excepto que solo pueda ser ejecutado por quien se obligó
inicialmente a cumplirlo. Si el cumplimiento del cargo es inherente a la persona y esta muere
sin cumplirlo, la adquisición del derecho principal queda sin efecto, volviendo los bienes al
titular originario o a sus herederos. La reversión no afecta a los terceros sino en cuanto pudiese
afectarlos la condición resolutoria. Si ei derecho del destinatario de la liberalidad sometido a
cargo es transferido por acto entre vivos, el sucesor singular se encuentra obligado a cumplir el
cargo a menos que sea inherente al obligado. 107. CARGO ILÍCITO O IMPOSIBLE Artículo 189.-
Si el hecho que constituye el cargo es ilícito o imposible, o llega a serlo, el acto jurídico subsiste
sin cargo alguno. Como sabemos, la relación entre la liberalidad y el modo es de subordinación:
el modo es accesorio respecto de la liberalidad. Aquí es de aplicación el principio que dice que
lo accesorio sigue la suerte de lo principal, pero no a l contrario, por lo que si la estipulación
que contiene el cargo o modo se invalida, esto no afecta para nada al acto jurídico (liberalidad)
que permanece como un acto puro. La imposibilidad o ilicitud del cargo puede ser inicial o
sobrevenida, pero en ambos supuestos la nulidad del cargo no afecta la validez del acto. Por
ello, el art. 189 establece que en caso de que el modo impuesto sea ilícito o imposible, o
llegara a serlo, el acto jurídico subsiste sin cargo alguno. No se pueden poner cargos ilícitos o
imposibles, pero su presencia no invalida el acto, sino que se los tiene por no puestos {vitiatur
sed non vitiat), subsistiendo el acto jurídico sin cargo alguno. Se terminó de imprimir en la
ciudad de Lima, en los talleres gráficos de JURISTA EDITORES EIRL Jr. Miguel Aljovín N° 201 -
Lima-Perú en el mes de junio de 2018. ACTO JURÍ

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