ACTIVIDAD 14
1. Resume el siguiente texto.
2. Señala y redacta el tema, tesis y argumentos del siguiente
texto.
3. Menciona tres mecanismos de distinto tipo que contribuyan a
la cohesión del texto.
Juego Limpio
La proliferación de las casas de juego o de apuestas en Madrid
empieza a provocar un rechazo social creciente a medida que se va
detectando un crecimiento de los casos de ludopatía entre los más
jóvenes y se observa el incumplimiento sistemático de la
prohibición de que los menores accedan a tales establecimientos.
En 10 años, el número de casas de apuestas establecidas ha
aumentado un 300 % en la capital, una demostración de que el
juego es un mercado en alza. La acumulación de este tipo de
establecimientos en los barrios madrileños con rentas bajas o
medias bajas permite suponer, además, que existe una estrategia
(negada por la industria) muy precisa para captar ingresos en
sectores de población donde el azar aparece como una opción vital
que debería estar cubierta con un empleo remunerado.
El juego es, como aseguran los propietarios y promotores de las
apuestas, una industria más. Faltaría más. Pero no es una industria
cualquiera. Los riesgos de que aparezcan en torno a ella efectos
indeseados e indeseables, como la ludopatía, sin duda el más
peligroso de todos ellos, la evasión fiscal, puntas de consumo de
alcohol o de otro tipo de sustancias, son muy elevados. Las
apuestas y el juego generan unas expectativas que, por lo general,
suelen frustrarse; la creencia obsesiva en un golpe de fortuna o la
neurosis adictiva del juego producen en primer término
desmoralización personal e incapacidad del ludópata para salir de
una espiral de ilusiones desconectadas de la realidad.
Por todas estas razones, las casas de apuestas tienen que estar
sometidas a una regulación especial, estricta en la exigencia de las
condiciones en las que deben funcionar y severa en cuanto a las
sanciones aplicables en casos de incumplimiento.
Editorial, El País
(Texto EBAU 2020 CyL)
4. Analiza morfológicamente las siguientes palabras del
texto.
Incumplimiento
Desmoralización
5. Analiza sintácticamente la siguiente oración.
La proliferación de las casas de juego o de apuestas en
Madrid empieza a provocar un rechazo social creciente.
6. Redacta el comentario literario del siguiente
fragmento del Tratado I de El Lazarillo de Tormes.
Acaeció que, llegando a un lugar que llaman Almoroz al
tiempo que cogían las uvas, un vendimiador le dio un racimo dellas
en limosna. Y como suelen ir los cestos maltratados, y también
porque la uva en aquel tiempo está muy madura, desgranábasele
el racimo en la mano. Para echarlo en el fardel tornábase mosto, y
lo que a él se llegaba.
Acordó de hacer un banquete, así por no lo poder llevar como
por contentarme, que aquel día me habia dado muchos codillazos y
golpes. Sentámonos en un valladar y dijo:
"Agora quiero yo usar contigo de una liberalidad, y es que
ambos comamos este racimo de uvas, y que hayas del tanta parte
como yo. Partirlo hemos desta manera: tú picarás una vez y yo
otra; con tal que me prometas no tomar cada vez más de una uva.
Yo haré lo mismo hasta que lo acabemos, y de esta suerte no
habrá engaño."
Hecho así el concierto, comenzamos; mas luego al segundo
lance; el traidor mudó de proposito y comenzó a tomar de dos en
dos, considerando que yo debría hacer lo mismo. Como vi que él
quebraba la postura, no me contenté ir a la par con el, mas aun
pasaba adelante: dos a dos, y tres a tres, y como podía las comía.
Acabado el racimo, estuvo un poco con el escobajo en la mano y
meneando la cabeza dijo:
"Lázaro, engañado me has. Juraré yo a Dios que has tú
comido las uvas tres a tres."
"No comí -dije yo- mas ¿por que sospecháis eso?"
Respondió el sagacísimo ciego:
"¿Sabes en qué veo que las comiste tres a tres? En que
comía yo dos a dos y callabas."
A lo cual yo no respondí. Yendo que íbamos así por debajo de
unos soportales, en Escalona, adonde a la sazón estabámos en
casa de un zapatero, había muchas sogas y otras cosas que de
esparto se hacen, y parte dellas dieron a mi amo en la cabeza. El
cual, alzando la mano, tocó en ellas, y viendo lo que era díjome:
"Anda presto, mochacho; salgamos de entre tan mal manjar,
que ahoga sin comerlo."
Yo, que bien descuidado iba de aquello, miré lo que era, y
como no vi sino sogas y cinchas, que no era cosa de comer, díjele:
"Tío, ¿por qué decís eso?"
Respondióme:
"Calla, sobrino; según las mañas que llevas, lo sabrás y verás
como digo verdad."
Y así pasamos adelante por el mismo portal y llegamos a un
mesón, a la puerta del cual había muchos cuernos en la pared,
donde ataban los recueros sus bestias, y como iba tentando si era
allí el mesón adonde el rezaba cada día por la mesonera la oración
de la emparedada, asió de un cuerno, y con un gran suspiro dijo:
"¡O mala cosa, peor que tienes la hechura! !De cuántos eres
deseado poner tu nombre sobre cabeza ajena y de cuán pocos
tenerte ni aun oír tu nombre, por ninguna vía!"
Como le oí lo que decía, dije:
"Tío, ¿qué es eso que decís?"
"Calla, sobrino, que algún día te dará este, que en la mano
tengo, alguna mala comida y cena."
"No le comeré yo -dije- y no me la dará."
"Yo te digo verdad; si no, verlo has, si vives."
Y así pasamos adelante hasta la puerta del mesón, adonde
pluguiere a Dios nunca allá llegáramos, según lo que me sucedia en
él.
Era, todo lo más que rezaba por mesoneras y por
bodegoneras y turroneras y rameras y así por semejantes
mujercillas, que por hombre casi nunca le vi decir oración.
Reíme entre mí, y aunque muchacho noté mucho la discreta
consideración del ciego.
Mas, por no ser prolijo dejo de contar muchas cosas, así
graciosas como de notar, que con este mi primer amo me
acaecieron, y quiero decir el despidiente y con él acabar.
Estábamos en Escalona, villa del duque della, en un mesón, y
diome un pedazo de longaniza que la asase. Ya que la longaniza
había pringado y comídose las pringadas, sacó un maravedí de la
bolsa y mandó que fuese por él de vino a la taberna. Púsome el
demonio el aparejo delante los ojos, el cual, como suelen decir,
hace al ladrón, y fue que había cabe el fuego un nabo pequeño,
larguillo y ruinoso, y tal que, por no ser para la olla, debió ser
echado allí.
Y como al presente nadie estuviese sino él y yo solos, como
me ví con apetito goloso, habiéndome puesto dentro el sabroso olor
de la longaniza, del cual solamente sabía que había de gozar, no
mirando qué me podría suceder, pospuesto todo el temor por
cumplir con el deseo, en tanto que el ciego sacaba de la bolsa el
dinero, saqué la longaniza y muy presto metí el sobredicho nabo en
el asador, el cual mi amo, dándome el dinero para el vino, tomó y
comenzó a dar vueltas al fuego, queriendo asar al que de ser cocido
por sus deméritos había escapado.
Yo fuí por el vino, con el cual no tardé en despachar la
longaniza, y cuando vine hallé al pecador del ciego que tenía entre
dos rebanadas apretado el nabo, al cual aún no había conocido por
no lo haber tentado con la mano. Como tomase las rebanadas y
mordiese en ellas pensando tambien llevar parte de la longaniza,
hallóse en frío con el frío nabo. Alterose y dijo:
"¿Que es esto, Lazarillo?"
"¡Lacerado de mí! -dije yo-. ¿Si queréis a mí echar algo? ¿Yo
no vengo de traer el vino? Alguno estaba ahí, y por burlar haría
esto."
"No, no -dijo él-,que yo no he dejado el asador de la mano; no
es posible"
Yo torné a jurar y perjurar que estaba libre de aquel trueco y
cambio; mas poco me aprovechó, pues a las astucias del maldito
ciego nada se le escondía. Levantóse y asióme por la cabeza, y
llegóse a olerme; y como debió sentir el huelgo, a uso de buen
podenco, por mejor satisfacerse de la verdad, y con la gran agonía
que llevaba, asiéndome con las manos, abríame la boca más de su
derecho y desatentadamente metía la nariz. La cual el tenía luenga
y afilada, y a aquella sazón con el enojo se había augmentado un
palmo. Con el pico de la cual me llegó a la gulilla.
Y con esto y con el gran miedo que tenía, y con la brevedad
del tiempo, la negra longaniza aún no había hecho asiento en el
estómago, y lo más principal: con el destiento de la cumplidísima
nariz medio cuasi ahogándome, todas estas cosas se juntaron y
fueron causa que el hecho y golosina se manifestase y lo suyo
fuese devuelto a su dueño. De manera que antes que el mal ciego
sacase de mi boca su trompa, tal alteración sintió mi estomago que
le dio con el hurto en ella, de suerte que su nariz y la negra
malmaxcada longaniza a un tiempo salieron de mi boca.