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La Gatera de la Villa

Ilustra, entretiene y además es ecológica. La primera revista digital sobre Madrid Número 10 / Junio de 2012
Autor: José Manuel Castellanos

• Número doble para


celebrar que ya llevamos
10
• Le acompañan un
suplemento "Madrid a vista
de niño" y el índice de
todos los números de "La
Gatera de la Villa"
Infografía: "Topografía hipotética de Madrid en época medieval"

Recuerdos Vestigios del Los Apóstoles de De arrabal a


sobre José Madrid 1884. Una historia barrio: los orígenes
Napoleón, islámico: silos y de curanderos en de La Prosperidad
por A bel pozos la Villa y Corte Zarzuela para una
Hugo nueva vía
Plaza de Santa Ana, foto de Juan Antonio Jiménez
gv 2
nº 10

Bares, qué lugares.


Cuando hablamos del patrimonio histórico de una ciudad, automáticamente se nos
vienen a la cabeza tumbas visigodas, iglesias mudéjares, murallas de sólida piedra,
mercados de hierro y vidrio de la era industrial, museos con telégrafos y

E
locomotoras de vapor, cuadros de Joan Miró y bibliotecas inmensas dispuestas a ser
exploradas por los curiosos. Sin embargo, hay otro patrimonio que a menudo no
aparece en las guías al uso, pero que también forma parte del alma de las ciudades.
n Madrid disponemos, todavía, de multi­ varias clientelas dependiendo de la hora. A de­
tud de pequeños y medianos bares y terminada hora vendrán los taxistas, a otra las
tabernas gestionados por una, varias per­ amas de casa, a otra los funcionarios, los forofos
sonas o una familia, que por no estar lig­ del tenis y de las carreras de motos, los estudi­
ados a ninguna franquicia ni disponer de ninguna antes, los políticos de barrio, los que están mont­
sucursal, son espacios únicos e irrepetibles. Algun­ ando una banda de heavy metal, los abonados a la
os son verdaderas burbujas espaciotemporales por ópera...
donde parece que están a punto de aparecer
Marañón, Ortega o Arturo Barea. Probablemente La única patria es la infancia, sentenció Rilke.
incluso sigan allí en espíritu. Otras tabernas, aun Muchos que han sido chavales y ahora peinan
habiendo sido fundadas en tiempos más recientes, canas recuerdan, como el primer espacio de so­
conservan la gracia de ser espacios únicos, lejos cialización que tuvieron, el garito a donde iban sus
del ocio adocenado de las grandes cadenas de es­ padres o sus tíos, o donde fueron ellos cuando to­
tablecimientos, y sobre todo, muestran con orgullo davía no habían entrado del todo en la edad
el haber sido edificadas en la época que vio nacer adulta, mezclando las partidas del pinball con las
a sus dueños, sin caer en las imposturas de algun­ primeras cervezas o los primeros amores, corres­
os otros lugares que, aun estando ubicados en edi­ pondidos o no. Ahora sus hijos vuelven a pisar es­
ficios de PAUs del año 2000, pretenden dotarse de os mismos sitios, y en las estanterías que hay tras
un decorado, como si la estancia de los par­ la barra, junto a las botellas de ginebra o de
roquianos fuera una obra teatral, para darse apari­ pacharán, se acumulan escudos de equipos de fút­
encia de antiguos. bol, pero de los de verdad, no los de las ligas
galácticas y televisadas en alta definición, sino los
Mucha gente ha creído, erróneamente, que para de los pequeños clubes de campos de tierra, la
montar un bar vale cualquiera, y ha pasado con otra gran plataforma de socialización de los bar­
ello como con los graffittis, que pintamonas andan rios.
sueltos muchos por nuestras calles, pero verdader­
os artistas del spray no pasan de seis o siete. Para Ahí han estado los bares. Han sobrevivido a la
ponerse detrás de la barra de un bar hace falta crisis del 29, a la guerra civil, a los años del
ser, ante todo un buen psicólogo, con algunos hambre, a los planes de desarrollo, al consumismo
barnices de la sociología, la ciencia económica o la desenfrenado. Y allí seguirán, sobreviviendo a la
antropológica. Un local situado en una de las calles crisis, a los recortes, a los falsos bares de atrezzo
más transitadas, si está dirigido por un gañán, irá hechos con el mismo plano y ubicados indiscrimin­
a la ruina. Un garito situado en un callejón minús­ adamente en Vicálvaro, en Valladolid o en Hong
culo, si sabe crearse una clientela fiel, podrá Kong sin respetar las esencias de cada urbe. Están
sobrevivir generaciones. Incluso podrá crearse ahí para quedarse.

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CRÉDITOS Para celebrar nuestro número 10,
acompañamos con un suplemento y el
La Gatera de la Villa la forman: índice de todos los números
• Pablo Jesús Aguilera Concepción
• Juan Pedro Esteve García
• Luis Gómez Pérez
• Juan Antonio Jiménez Torres
• Alfonso Martínez García
• Julio Real González
• Mario Sánchez Cachero

Colaboraciones en este número:


Anne Barcat • José Manuel Castellanos
Oñate • Laura Cobisa • Germán García
Tomás • José Manuel García valles • Alberto
Martín • Elvira Martínez • Agrupación
cultural Los Castizos • Gatón de Oro

Diseño y Maquetación:
• Alfonso Martínez García
• Mario Sánchez Cachero
• Germán García Tomás
• Juan Antonio Jiménez Torres

Infografía de la portada
• José Manuel Castellanos

Contacto
Puedes escribirnos o enviarnos tus
colaboraciones a:
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villa.php

La Gatera de la Villa
Año III, Número 10, JUNIO 2012
ISSN‐1989‐9181

gv 4
03 | Bares, qué lugares 101 | De arrabal a barrio: los
orígenes de La
04 | Créditos e Índice Prosperidad
06 | Paseos por Madrid. 110 | Árboles de Madrid (II):
Cuarto recorrido: Puerta Plátanos de Sombra de
de Toledo Templo de San Antonio de la
Debod Florida
18 | Los Apóstoles de 1884. 115 | Vestigios del Madrid
Una historia de islámico: silos y pozos
curanderos en la Villa y
Corte. 126 | Teatro Infanta Isabel

26 | Matadero. Sitio donde se 128 | Pasatiempos: Laberinto


crea y promueve el arte
destinado al abasto
público
32 | Publicidad... de hace ya
un tiempo
42 | Reportaje fotográfico del
Hotel Silken Puerta de
América
56 | Recuerdos sobre José
Napoleón, por Abel Hugo
67 | Las puertas abiertas de
Casa Sefarad
72 | Zarzuela para una nueva
vía
80 | Isabel Gea. La maestría y
la amenidad en la
divulgación rigurosa y
popular sobre Madrid
La Gatera de la Villa no
89 | ¿Qué es el casticismo? se responsabiliza de las
opiniones de los
90 | Glosario arquitéctonico escritores que participan
madrileño. Arco en cada número

gv 5
Madrid, a vista de gato

Paseos por Madrid. Cuarto recorrido:


Puerta de Toledo ­ Templo de Debod
Acabábamos nuestro último paseo en el antiguo Matadero de Madrid, una bella construcción de lo que
podríamos denominar “construcción industrial” y a la cual nos condujo nuestro río Manzanares.
Ahora debemos volver al centro de la ciudad, a nuestra casa. Y, como en todas las casas, entraremos por

L
la puerta, en este caso, por la llamada Puerta de Toledo. El mejor momento para iniciar esta real ruta que
nos llevará hasta el templo egipcio de Debod, será por la mañana, y la mejor estación la primavera..

Texto y fotografías: Alberto Martín


a Puerta de Toledo es una de las pocas an­
tiguas puertas que se conservan en Ma­
drid, pero tiene el honor de haber sido la
última que se levantó en nuestra ciudad.
Fue a principios del siglo XIX cuando se decidió
erigirla. Por ella deberían haber pasado las Cortes
Constituyentes de Cádiz de las que este año se
cumple su segundo centenario; sin embargo, como
sucede con harto frecuencia, las obras se fueron
retrasando y, tras la experiencia del llamado Trie­
nio Liberal, Fernando VII decidió cambiar la orien­
tación política de tan singular arco triunfal hasta el
punto que finalmente la nueva Puerta llevó por le­
yenda "A Fernando VII el Deseado, Padre de la Pa­
tria, restituido a sus pueblos, exterminada la
usurpación francesa, el Ayuntamiento de Madrid,
consagró este monumento de fidelidad, de triunfo,
de alegría, año de 1827". Un giro copernicano. El
entorno de la puerta ahora aparece más cuidado
después de unos inicios marcados por la concen­
tración de vendedores de ganados y hortalizas en
torno de la Puerta y unos años 50 en los que a su
alrededor se levantaba una plaza peatonalizada a
cuyo alrededor pasaban, entre otros, los tranvías
que comunicaban Carabanchel con la Plaza Mayor.
Hoy supone el punto de acceso al centro de la ciu­
Puerta de Toledo
dad o, como en nuestro caso, el origen de este pa­
seo por el Madrid Real. para don Francisco Lebrero. El edificio, en ladrillo
visto con una cuidada rejería de hierro forjado,
Por ello, y en esta soleada mañana, es hora que aparece coronado –en su cuerpo central­ por su
comencemos nuestra ruta, pues aún nos queda bonito reloj decimonónico y una delicada veleta en
mucho por ver. No obstante, y antes de dejar atrás lo alto; pese a que creo que es uno de los edificios
nuestro punto de partida, merece la pena detener­ más bonitos de Madrid, su situación entre dos mo­
se en dos edificios que pasarán desapercibidos pe­ dernos edificios hace que pase totalmente desa­
ro que tienen un gran encanto. Me refiero, de un percibido para el común de los visitantes.
lado, a la vivienda situada en el número 122 de la
calle de Toledo y, de otro, al cuartel de bomberos En cuanto al parque de bomberos, el número 3
situado junto a la propia Puerta de Toledo. de la ciudad, es un antiguo edificio de ladrillo de
principios del siglo XX construido a partir de 1904
Con respecto al primero de los mencionados, se y aunque tanto su pequeño tamaño como sus an­
trata de un bonito edificio de viviendas construido tiguas instalaciones no son en absoluto adecuadas
a finales del siglo XIX (en 1885) en estilo neo­ actualmente para la importante función que de­
mudéjar (tan propio del Madrid de finales de siglo) sempeña, es una construcción que tengo asociada
a mi niñez cuando, camino de Carabanchel desde

gv 6
Madrid, a vista de gato

la Plaza Mayor, siempre giraba la vista en el au­ les de color blanco con vidrieras. Pero lo mejor
tobús para ver los antiguos “Barreiros” o “Pegasos” está dentro: la Virgen de la Paloma. Se trata de un
rojos que, coincidencias de la vida, parece que cuadro que representa a la Virgen de la Soledad y
siempre salían con las sirenas y las luces puestas cuya advocación cambió cuando, a finales del siglo
justo cuando yo pasaba por allí. XVIII se construyó una pequeña capilla para el
culto a dicha imagen en la Calle de la Paloma, asi­
Pero, dejémonos de recuerdos de la niñez y sal­ milando el nombre de la imagen al de la calle en
gamos de este entorno. Nos encaminamos por la que se levantó la capilla. La capilla fue derruida y,
Gran Vía de San Francisco con destino a la iglesia en su lugar, levantado el actual templo a principios
del mismo nombre. No obstante, apenas hemos del siglo XX.

Es aquí cuando cada 15


de agosto, desde los prime­
ros años de la década de los
cuarenta del siglo XX y con
ocasión de las fiestas, un pe­
queño retén de bomberos
descuelga, delicadamente, el
cuadro de la Virgen desde su
altar para sacarla en proce­
sión, siendo ésta escoltada
por un piquete del Cuerpo de
bomberos; el motivo de esta
tradición no termina de ser
claro, pero sí es manifiesto el
bullicio de la verbena en es­
tas fiestas y parece como si
todos los madrileños que no
han salido de vacaciones es­
tuviéramos aquí concentra­
dos: las calles aparecen
engalanadas con mantones
de Manila en los balcones,
chulapos y chulapas se pa­
sean vestidos con trajes típi­
cos por las calles, y el olor a
mollejas y gallinejas (tapas
madrileñas por excelencia),
estuviera por doquier. En al­
gunos teatros, además, se
sigue representando la fa­
mosa zarzuela “La Verbena
de la Paloma” de Tomás
Parroquia Virgen de la Paloma y San Pedro el Real Bretón, compuesta allá por
1884, lo que sirve para acer­
avanzado poco más de cien metros, a nuestra de­ carse aún más al espíritu propio de estas fiestas en
recha, y al fondo de una calle oculta por frondosos las que si bien ya no hay boticario, serenos y po­
árboles, contemplamos una fachada neo­mudéjar. licías municipales gallegos ni tampoco “cantaoras”
Se trata, ni más ni menos, que de la Iglesia de la por las calles como sucede en una de nuestras
Paloma. Según nos hemos ido acercando, su fa­ más afamadas zarzuelas, sí se disfruta del mismo
chada se nos ha ido apareciendo como más delica­ ambiente festivo. Son, sin lugar a dudas, las fies­
da. No quiere impresionar. Tampoco es necesario. tas más castizas y a las que se ha de acudir alguna
Sus dos torres simétricas y gemelas, realizadas en vez en la vida para saborear el más tradicional sa­
ladrillo y adoptando formas diversas de lazos, rom­ bor madrileño.
bos y diferentes figuras geométricas, enmarcan un
bonito cuerpo central, con un pequeño porche so­ Sin embargo, no es agosto y la mañana va
bre el cual se levantan tres parejas de arcos ojiva­ avanzando, por lo que retomamos nuestro paseo y,

gv 7
ahora sí, nos topamos con la impresionante Basíli­ para ver el exterior del Seminario Conciliar de Ma­
ca de San Francisco el Grande. Su horario de visi­ drid con una bonita fachada neo mudéjar de prin­
tas no es demasiado amplio, y aunque la entrada cipios del siglo XX y pasar por Las Vistillas (desde
turística es un poco cara (podemos entrar gratis donde podremos obtener una de las mejores vistas
con ocasión de los oficios religiosos), merece la de la cercana Catedral de la Almudena) y en donde
pena la visita guiada. No es difícil dejarse impre­ se encuentra una bonita escultura a las famosas
sionar por este templo de factura neoclásica y “violeteras”.
construido a iniciativa del rey Carlos III: su facha­
da neoclásica recuerda modelos romanos y su cú­ Desde Las Vistillas podemos observar el recio
pula, además de ser una de las mayores que hay Viaducto de Segovia, una construcción ampliamen­
en toda la Cristiandad, está bellamente decorada. te deseada tanto por los monarcas españoles co­
Además, y quizá por su aspecto majestuoso, fue mo por el propio pueblo madrileño para unir la
el lugar previsto para servir de Panteón Nacional zona de Palacio con San Francisco el Grande. Sin
hasta que fue construido el Panteón de los Hom­ embargo, no fue hasta 1872 cuando se comenzó a
bres Ilustres (ver Primer Paseo en La Gatera de la construir, en hierro –tal y como también era cos­
Villa nº 3); aunque ya antes de ese momento, el tumbre­ el primero. La “inauguración” fue peculiar:
mismísimo José I Bonaparte quiso instalar en él el fueron los restos del gran Calderón de la Barca los
Salón de Cortes. Diversas esculturas obras de los que tuvieron tal honor, dado que fue llevado desde
mejores escultores del siglo XIX y pinturas nos irán San Francisco el Grande hasta una morada menos
sorprendiendo tanto por su calidad como por su pretenciosa, el cementerio de San Nicolás. Tan
cantidad, pero su cúpula y su planta circular nos “triste” inauguración no hacía presagiar nada bue­
sorprenden desde que pisamos la Basílica. no, y lo cierto es que desde el principio fue utiliza­
do por amantes despechados y toda suerte de
Toca el momento de reiniciar la ruta. Enfilamos mentes torturadas por la vida, para acabar con la
la calle Bailén aunque bien merece la pena dar un propia existencia, lo que motivó que el Ayunta­
pequeño rodeo por la calle de San Buenaventura miento dispusiera de vigilantes para evitar tales

gv 8 Catedral de Santa María La Real de La Almudena


sucesos. Pero el primer viaducto dio más proble­ do, y en su momento uno de los palacios más so­
mas de orden práctico, dado que su cimentación y bresalientes de Madrid y que intentaba rivalizar
estructura requería frecuentes obras. Hasta tal con el antiguo Alcázar madrileño. No en vano fue
punto llegó la situación que a finales de la II Repú­ levantado por orden del Duque de Uceda que fue
blica se inició la construcción del actual, construido –tras desplazar al famoso Duque de Lerma, su
en hormigón armado y con un marcado estilo ra­ propio padre­ el valido del rey Felipe III.
cionalista propio de dicha época.
Justo enfrente de este Palacio, y junto al de
Pasamos, cubiertos los petriles del puente por Abrantes (posesión del Estado italiano desde fina­
mamparas de cristal, sobre el viaducto. A nuestra les del siglo XIX) se alzaba antaño la Puerta de la
izquierda se observa, majestuosa, la Casa de Cam­ Almudena, situada en la pequeña calle del mismo
po, parte del distrito de La Latina y un lejano y lla­ nombre y que también fue erigida en tiempos de
no horizonte que nos llevaría a tierras extremeñas. Fernando VII. Sin embargo, la pequeñez de la calle
Centramos nuestra mirada al frente y, a nuestra no se corresponde con su importancia real, pues
derecha, de reojo, observamos un palacio con so­ no solo en la misma se hallaba la antigua iglesia
bresalientes escudos en piedra blanca con leones medieval de Nuestra Señora de la Almudena, sino
que sujetan el escudo nacional con las figuras en que en esta pequeña calle fue asesinado en 1578
rojo. Se trata del Palacio de Uceda, hoy sede de la don Juan Escobedo, el Secretario de don Juan de
Capitanía General de Madrid y del Consejo de Esta­ Austria, tal y como nos recuerda una plaza situada
al efecto.

Dejamos tiempos pa­


sados y, disfrutando del
día soleado que hace, nos
adentramos por esta cor­
ta calle, giramos a la iz­
quierda y nos topamos
con la catedral, pero an­
tes es preciso reponer
fuerzas y nada mejor pa­
ra ello que parar unos
minutos en el “Anciano
rey de los vinos” una ta­
berna señera de la zona,
ahora bastante frecuen­
tada por turistas, pero en
la que resulta una delicia
sentarse en su terraza a
tomar un vino dulce o un
refresco mientras progra­
mamos nuestros siguien­
tes pasos.

Y ¡qué duda cabe! que


el siguiente será la Cate­
dral de la Almudena. Pa­
rece mentira pero, pese a
ser la capital del reino,
hasta bien recientemente
no hemos contado los
madrileños con una cate­
dral. Y no sería por falta
de intentos, procedentes
incluso de las más altas
instancias del Estado, es
decir, de los propios re­
Catedral de Santa María La Real de La Almudena (Inerior) yes, pues desde tiempos

gv 9
Madrid, a vista de gato

de Felipe II se quiso contar en Madrid con una Ca­ nuestro nuevo futuro encarnado en la figura de Al­
tedral, aunque el temor a una pérdida de influen­ fonso XII.
cia hizo que la Archidiócesis de Toledo se opusiera
tenazmente al proyecto. No fue hasta la creación Sin embargo, de todo aquel magnífico proyecto
de la diócesis de Madrid­Alcalá (a finales del siglo del Marqués de Cubas, del que ahora podemos ver
XIX) cuando se pudo acometer la realización del una maqueta en el Museo de la actual Catedral,
proyecto catedralicio. Proyecto que no fue unáni­ solo quedó completada la impresionante cripta
me en su localización, pues se propusieron lugares neorrománica que poca gente visita y que, encla­
tan dispares como El Retiro, el solar del antiguo vada a medio camino de la Cuesta de la Vega, es
Cuartel de Monteleón, el solar del cuartel de San un lujo contemplar, sobre todo porque su visita es
Gil (lo que ahora es la Plaza de España)… Sin em­ gratuita y los 10/15 minutos aprovechados todo un
bargo, no fue de extrañar que finalmente la ubica­ lujo para los sentidos, con su infinidad de capiteles
ción fuera junto al Palacio Real habida cuenta del todos diferentes y unas magnificas pinturas. Tam­
impulso regio. bién el interior de la Catedral conservó este aspec­
to neogótico de altas naves y arcos apuntados,
No obstante, del proyecto original poco quedó. aunque el exterior adquirió un tinte clasicista más
Imaginémonos una catedral de estilo neogótico, acorde con el entorno del Palacio Real…aunque
con altos campanarios, pináculos, rosetones, con­ pare ello se tuvo que esperar a mediados del siglo
trafuertes…; una suerte de Catedral de León o de XX. Sea como sea, merece la pena la visita, en­
Burgos en pleno Madrid y todo ello sobre una crip­ trando para ello por una de sus puertas labradas;
ta neorrománica. Era el estilo triunfante a finales merece la pena detenerse en las mismas a obser­
del siglo XIX cuando el neomedievalismo se apo­ var, en cada caso, lo que nos cuentan, desde el
deró no solo de la clásica Madrid, sino también de descubrimiento de la imagen de La Almudena,
ciudades tan vanguardistas como Barcelona; su­ hasta la historia de la Reconquista, la Hispani­
ponía el resurgir de un tiempo pasado al que se dad,…; es un libro de Historia esculpido en bronce.
quería mirar como espejo de lo que debía ser El interior nos deja asombrados: amplias naves,

gv 10 Plaza de la Armería
Vista del Palacio Real

altas y espigadas columnas separando las naves Salón del Trono. Conviene detenerse a pensar en
del templo, primorosas vidrieras multicolor (aun­ ello, pues todo lo que contiene el Palacio es patri­
que algunas tengan un estilo excesivamente mo­ monio nacional, es la suma de voluntades y es­
derno que no encaja del todo con el templo). fuerzos de siglos y siglos en los que momentos
gloriosos se han alternado con otros de ruina
Volvemos a salir a la calle. Junto a la Catedral económica y moral del país. No en vano el actual
se alza el Palacio Real y, formando parte de éste y Palacio Real, diseñado por Sachetti tras un proyec­
justo delante de la Catedral, nos encontramos con to megalómano previo de Juvara, se alza en los
la Plaza de la Armería, una construcción anexa al mismos terrenos en los que se asentaba el antiguo
propio Palacio pero posterior en el tiempo, dado Alcázar de los tiempos de los Austrias. Desde el
que fue mandada construir por Isabel II. Hoy, y al nuevo Palacio Real han reinado desde Carlos III a
margen de su utilización en actos protocolarios, Alfonso XIII, pero también desde aquí el pequeño
sirve de magnífico marco arquitectónico para los infante Francisco de Paula salía, como último re­
relevos de la Guardia Real que tienen lugar el pri­ presentante de la monarquía española, camino de
mer miércoles de cada mes a las 12 de la mañana Bayona forzado por la invasión napoleónica, y
y en el que unos 400 militares vestidos con unifor­ apenas pasados 120 años más, era el propio rey
mes de la época de la Restauración realizan este del momento ­Alfonso XIII­ quien abandonaba el
vistoso relevo. Quizá no sea tan conocido como el palacio camino del exilio en 1931.
cambio de la guardia en Buckingham Palace, pero
seguro que la contemplación del madrileño no de­ Sin embargo, el reflejo de la historia de la mo­
jará indiferente. narquía hispana no se circunscribe a las paredes
del Palacio, sino que la cornisa del mismo Palacio
Tras asistir a este vistoso espectáculo, retoma­ debía servir como “libro de historia en piedra” en
mos nuestra visita. Acceder al Palacio Real siempre el que mostrar a todo el orbe los reyes que tuvo la
es una buena opción. Descubrir las numerosas es­ monarquía hispánica (no olvidemos que Felipe V
tancias del Palacio y las pinturas y muebles que llegó al trono tras la Guerra de Sucesión y debía
contiene va más allá de una mera visita artística: mostrar la legitimidad a dicho trono y la continui­
es el resumen de siglos de monarquía española, dad de la corona española). Para ello, tanto Felipe
cuyo máximo exponente es la “Alegoría de la Mo­ V como Fernando VI encargaron las estatuas que
narquía española” de Giambatista Tiépolo en el debían coronar la cornisa pero, según la leyenda,

gv 11
Madrid, a vista de gato

la esposa de Carlos III soñó que estas estatuas éstos tuvieron que huir por las callejuelas cercanas
–que simbolizaban la monarquía española­ caían que rodeaban el Palacio Real.
de la cornisa al suelo, lo que no era un buen pre­
sagio; sea por este motivo o simplemente por el Quizá esta excesiva cercanía de las viviendas y
peligro de que cayeran sobre alguna persona, lo negocios del “populacho”, o quizá el marcado sen­
cierto es que la mayor parte de dichas estatuas fue tido urbanístico del “rey intruso” José I, fue lo que
depositada en los sótanos de Palacio hasta que los indujo a que éste, una vez tomadas las riendas del
urbanistas del siglo XIX pensaron que podrían país bajo su égida, acometiera un amplio progra­
cumplir una función estética. ¿Dónde? ma de derribos a fin de dar lugar a un nueva futu­
ra plaza que, junto con idéntico proceder en otros
Pues ni más ni menos que en la Plaza de Orien­ lugares de la ciudad, le valió el mote de “Rey pla­
te, uno de los lugares más apacibles y, a la vez, zuelas”. Sin embargo, se habrían de esperar varios
llenos de vida de Madrid. Un lugar idílico que, sin años para que el arquitecto Gonzalez Velázquez
embargo, no siempre ha sido tal, porque justo aquí primero, y luego el famoso Pascual i Colomer, die­
se desencadenó el levantamiento del pueblo ma­ ran forma a este nuevo espacio. Nuevo espacio
drileño contra las tropas francesas el 2 de mayo de muy diferente del actual, pues si bien a finales del
1808 como se encarga de recordarnos una cercana XIX la plaza tenía una clara forma circular con las
lápida marmórea. Claro que en aquellos entonces esculturas de los reyes españoles dispuestas a su
la plaza no existía, y cuando las tropas napoleóni­ alrededor, luego fue el turno de los vehículos los
cas dispararon a cañonazos contra los madrileños, que ocuparon el lado junto al Palacio Real para, fi­
nalmente a finales de los ’90 del
pasado siglo, convertirse en una
plaza totalmente peatonalizada
que es presidida por la famosa
estatua ecuestre de Felipe IV
realizada por el escultor Pietro
Tacca (que también es autor de
correspondiente a Felipe III en
la Plaza Mayor) y que contó con
la mismísima colaboración de
Galileo Galilei para asegurar la
estabilidad del caballo elevado
sobre sus patas traseras.

En el otro extremo de la Pla­


za, y justo enfrente del Palacio,
descubrimos el Teatro Real al
fondo, como si se tratase de un
potente telón de la plaza. Un
Teatro Real del que, construido
a mediados del siglo XIX, son de
sobra conocidas las vicisitudes
por las que ha pasado; y si aho­
ra son tenores y sopranos de
reconocida fama los que pisan
por el lugar, antes lo fueron es­
tudiantes de arte dramático e,
incluso, de militares en busca de
la pólvora que se almacenaba
en el lugar. Sin embargo, el lu­
gar estaba predestinado a que
se convirtiera en lo que es hoy:
ya en el solar que ocupa se si­
tuaba antiguamente el famoso
Teatro de los Caños del Peral,
aunque hasta la inauguración de
Monumento al cabo Noval “el Real” por la reina Isabel II,

gv 12
Madrid, a vista de gato

Edificio de la Compañía Minera Asturiana

Madrid no contó con un teatro imponente a la al­ Benlliure, los aperos de labranza del ovetense re­
tura de las grandes capitales europeas. Hoy en cuerdan su tranquila vida que tuvo que dejar para
día, la importancia de las representaciones operís­ servir a la Nación; desde luego, una alegoría sobre
ticas es tal que incluso en ocasiones se instalan la que pensar mientras nos alejamos del lugar,
pantallas gigantes en el exterior del mismo para justo ahora en un tiempo en el que el Estado, la
que el púbico en general pueda “asistir” a funcio­ Nación, la Patria, son conceptos tan endebles y
nes especiales, permitiendo con ello que este es­ poco apreciados.
pacio lleno de vida se llene, aún más si cabe, de
más arte. Nos alejamos de la Plaza. El sol empieza ya a
caer por poniente y sus tonos anaranjados acari­
Tarareando cualquiera de las óperas más cono­ cian el Palacio Real y se reflejan sobre una bonita
cidas, comenzamos a alejarnos de la Plaza de cúpula surgida como de la nada. Nos asomamos a
Oriente y, en un lateral, leemos una inscripción al ver los Jardines de Sabatini situados en unos de
pie de un bonito monumento: “Iniciado por muje­ los laterales del Palacio Real y decidimos descansar
res españolas se eleva este monumento a la gloria en uno de sus bancos durante unos minutos. Re­
del soldado Luis Noval. Patria, no olvides a los que tomamos el camino. Justo enfrente vemos de pa­
por ti mueren”. Nos hemos detenido en seco. La sada un edificio moderno con la inscripción
inscripción llama la atención y levantamos la mira­ “Senado” a sus pies; detrás de esta moderna
da. Encontramos a un soldado que avanza con pa­ construcción se oculta el decimonónico Palacio del
so firme, fusil al hombro, mientras una mujer –que Senado que otro día descubriremos.
representa a la Patria­ sujeta una bandera que le
protege. Es el Monumento al Cabo Noval, muerto Pero, a pocos pasos de la fría entrada del nuevo
en 1909 cuando, capturado por los rifeños marro­ edificio del Senado, una airosa construcción en la­
quíes, dio la voz de alarma a sus compañeros sal­ drillo se levanta en la esquina de la calle Bailén y
vando la posición del ataque enemigo. En el de la Plaza de España: el edificio de la Real Com­
pedestal de esta estatua realizada por Mariano pañía Asturiana de Minas, un bonito edificio de fi­

gv 13
Madrid, a vista de gato

nales del siglo XIX. El edificio se adapta perfecta­ tillo con almenas y torres defensivas, pero en la
mente al esquinazo en el que se levanta, con dos cúspide y resplandeciendo, se encuentra coronan­
lados asimétricos flanqueados por pequeños to­ do la iglesia una bonita cúpula de vivos colores, la
rreones; sin embargo, su parte central –justo la misma cúpula que hace no mucho rato brillaba con
correspondiente a la esquina de la calle Bailén con los rayos de sol del atardecer madrileño.
la Plaza de España­ es la más destacada con un
torreón­faro que se eleva con sendos miradores en Justo en diagonal a la iglesia, y en un espec­
sus pisos inferiores. Simplicidad y belleza en la que tacular contraste de formas, se alza la Casa Gallar­
se debió fijar la Comunidad de Madrid que tiene en do, un bonito ejemplo de edificio modernista en
este bonito edificio la sede de la Consejería de las Madrid. El edificio, construido en 1911, abre a
Artes. nuestros ojos la zona de Argüelles, una zona bas­
tante más amplia de la que en un principio fue
Seguimos caminando, ya a paso ligero pues el proyectada en el Plan Castro. Sea como sea, este
sol comienza a descender a paso rápido y tras cru­ bonito edificio es de los pocos con ciertas influen­
zar el paso elevado sobre la Cuesta de San Vicente cias modernistas; claro que en Madrid denomina­
y tras pasar un moderno edificio situado a nuestra mos “modernismo” a casi cualquier edificio
izquierda, nos sorprende una fortaleza. ¿O no es construido entre finales del XIX y principios del XX
una fortaleza? Pues no, en realidad se trata de la y que se aparte de la corriente historicista predo­
Iglesia de Santa Teresa y San José, de los carmeli­ minante en Madrid en ese momento. Por supuesto
tas descalzos. Una iglesia cuyas formas exteriores que nada tiene que ver con el modernismo que
parecen hacer referencia al texto de la Santa titu­ triunfó en Barcelona, pero este edificio de la Casa
lado “Moradas del Castilo Interior” y en el que con­ Gallardo, con su clara fachada contrastando con el
cibe el alma como un castillo compuesto por siete tejado en pizarra provoca un bonito efecto visual.
cámaras, correspondientes a 7 grados de oración,
en el centro de las cuales espera Dios. El templo Nos disponemos a acercarnos un poco más para
parece seguir esta idea: su exterior parece un cas­ ver el edificio en detalle cuando, de repente, nos

Casa Gallardo

gv 14
Madrid, a vista de gato

topamos con una escultura que parece haber sur­ Los últimos rayos de sol refuerzan estos pensa­
gido entre los árboles de los Jardines del General mientos en un jardín habitualmente tan silencioso;
Fanjul. En ella observamos a un militar, herido, a nuestra izquierda, la Casa Gallardo se muestra
apoyándose en un cañón, mientras un chiquillo majestuosa; a su derecha, las formas del edificio
llora desconsoladamente junto a la rueda del mis­ de la Real Compañía Asturiana de Minas se ven
mo y sobre algunos hombres que yacen alrededor; reforzadas por la caída de la tarde. Hemos de
en lo alto, la Gloria con una bandera acoge el con­ avanzar al encuentro de uno de los mejores luga­
junto. Se trata de un monumento del escultor Ani­ res de Madrid para ver el atardecer.
ceto Marinas y que lleva por título “El pueblo de
Madrid al dos de mayo de 1808”. El lugar no es Nos dirigimos al Templo de Debod, el templo
casual: muy cerca de aquí, a pocos metros, las nubio traído desde Egipto como agradecimiento de
tropas napoleónicas fusilaban a varios patriotas dicho país a España por la ayuda de nuestro país
españoles el 3 de mayo de aquel año. De nuevo en el salvamento de los templos de dicha región
egipcia (entre ellos el famoso de Abu
Simbel) cuando, con ocasión de la cons­
trucción de la Gran Presa de Asuán, se
hubieron de trasladar los mismos para
evitar que quedaran sumergidos. Final­
mente, solo un puñado de países de entre
todos los que lo solicitaron, obtuvieron
como “premio” uno de estos templos, y
aunque Barcelona, Elche y Almería tam­
bién solicitaron que el Templo de Debod
acabara en sus municipios, finalmente fue
Madrid la ciudad elegida al ser la capital
del estado, siendo reconstruido en la mis­
ma en 1972

El lugar destinado para su “reconstruc­


ción” fue la Montaña de Príncipe Pío don­
de tiempo atrás estuvo el célebre Cuartel
de la Montaña y antes incluso se había le­
vantado un precioso pabellón de la Expo­
sición de Agricultura en 1857 y realizado
por Jareño en estilo neoarábigo.

Quizá no hayamos llegado a tiempo de


entrar al interior del Templo (la visita es
gratuita, con unos interesantes contenidos
didácticos), pero desde el mirador que
existe a pocos metros podemos ver cómo
el sol se pone rápidamente. Es la mejor
El pueblo de Madrid al Dos de Mayo de 1808. Obra de A. Marinas vista que se puede contemplar desde
Madrid y aunque los que contemplamos
nuestra Guerra de la Independencia sale al paso. la vista desde el lugar creemos estar gozando de
De nuevo, las figuras representadas con motivo un momento único, basta girar la vista para com­
del primer centenario del levantamiento madrileño probar que cada uno estamos viviendo el nuestro,
nos transmiten profundos ideales: la tristeza del con sus ensoñaciones y proyectos, con sus re­
chiquillo, el heroismo del oficial artillero protegien­ cuerdos y nuevas promesas. La Casa de Campo se
do al niño mientras con su además indica querer encuentra a nuestros pies; el horizonte se va difu­
seguir luchando, la Patria identificada con la ban­ minando con los tonos anaranjados del sol que se
dera y, sobre todo ello, la Gloria que supone lu­ oculta por Poniente; es el momento de recordar
char por unos ideales y por la independencia de todo lo vivido en el día mientras disfrutamos de
un pueblo. este momento mágico.

gv 15
Madrid, a vista de gato

Templo de Debod, foto de Antonio Rodríguez

gv 16
FUENTES CONSULTADAS

• “Madrid, ciudad y arquitectura (1808‐


1898)”. Pedro Navascués Palacio
• “Dibujos en el Museo de Historia de
Madrid. Arquitectura Madrileña de los
Templo de Debod
siglos XIX y XX”. Museo de Historia de
Madrid
• “La Catedral de La Almudena. Guía
práctica e ilustrada”. Pedro Calleja.
Ediciones La Librería
• Historia del Cuerpo de Bomberos de
Madrid: de los matafuegos al Windsor
(1577‐2005). Juan Carlos Barragán
Sanz y Pablo Trujillano Blaco.
Ediciones La Librería
• Folleto de visita del Templo de Debod.
Ayuntamiento de Madrid

Este artículo está dedicado a mi madre, a la


cual le encantan muchos de los lugares de
este “paseo” y que, pese a ser foránea, le en­
canta vivir en esta ciudad

Alberto Martín
Crónica Gatuna

Los Apóstoles de 1884.


Una historia de curanderos en la Villa y Corte.
A los años de 1884 y 1885 en el peculiar sistema de la Restauración les tocó ser
conservadores y a Cánovas dirigir el gobierno. Intentó que Romero Robledo ocupase
el asiento de la presidencia pero no hubo forma de convencer ni a su partido ni al
rey.
El cargo de Gobernador Civil de Madrid se le adjudicó a Raimundo Fernández Vi­
llaverde, al cual, aparte de los que eran presumibles, le salió un problema añadido y

S
que seguramente no esperaba: los llamados apóstoles, unos sanadores, curanderos,
ensalmadores… que le complicaron un poco la existencia.
Texto: Alfonso Martínez

ería largo explicar detenida­


mente la situación de España
en aquel bienio. Solo señalar
que, aparte de los problemas
clásicos y prácticamente endémicos, el
tímido aumento económico de perio­
dos anteriores sufrió un estancamien­
to. En lo internacional se iba
adivinando la pérdida de las colonias
americanas. Los fusilamientos de Ge­
rona de los militares pro­republicanos,
pasaban factura al Gobierno conser­
vador… Se puede concluir que, como
casi todos los de fines del XIX, fueron
años duros. Incluso las navidades de
1884 se celebraron con un terremoto
en Andalucía que dejó más de mil
muertos y el año siguiente nos trajo la
temida epidemia de cólera.

La historia de los apóstoles co­


mienza en Madrid a fines de junio
1884. Los protagonistas, rápidamente
llamados así, estaban instalados des­
de mediados de ese mes en la calle
del Doctor Fourquet número 26,en un
piso cedido gratuitamente por un sas­
tre que les estaba agradecido por una
cura y, aparentemente, ya habían es­
tado un tiempo en algún sitio no de­
terminado de Chamberí.

Estos individuos eran Vicente Roca­


full, de 50 años, oriundo de Valencia;
Juan Jiménez Colomo, 60, sevillano y Grabado en la Ilustración Española y Americana (08/02/1884) de Cánovas
Rafael Vico Jiménez de 18 y de Gra­ del Castillo.
nada y ejercían de curanderos. Su es­
pecialidad era sanar a la gente a golpe
de agua que proporcionaba el enfer­

gv 18
Crónica Gatuna

Vista de la calle del Dr. Fourquet en la actualidad.

mo, y a la cual echaban el aliento. Aderezaban la un individuo que tenía los dos brazos paralizados y
sesión con rezos, Interpelaban a la enfermedad en al que sólo sanan el izquierdo porque en su juven­
primera persona, y poco más. tud había alzado la mano derecha a su padre, o el
de una mujer cuya hija se negó a beber en su casa
Como se ve todo era absoluta y aparentemente el agua en que había soplado el curandero, ver­
inocuo, ítem más porque no cobraban ni un duro. tiéndola en un tiesto con una planta mustia. Pasa­
Se conformaban con invitaciones a comer y ropa do el tiempo la planta se pone rozagante y la joven
usada, negándose siempre a recibir dinero. Ni que cada vez mas enferma. Cuando acude a pedir ayu­
decir tiene que estas cosas en tiempos de carencia da nuevamente, ocultando lo ocurrido, ellos la di­
y en los que la sanidad distaba muy mucho de ser cen lo que hizo y anuncian que su hija morirá en
asequible para los más desfavorecidos, tienen un veinte días, que son las flores nuevas que ha
éxito mayúsculo. Y aquí comenzaron los dolores de echado la planta desde que fuese regada con el
cabeza del señor Gobernador de Madrid. agua bendecida.

Las voces corrían más allá de los límites de La­ Se tenían por meros propagadores de la fe cris­
vapiés y contaban que estos “santos” curaban todo tiana no dando a sus curaciones mayor mérito.
aquello que los médicos eran incapaces de arre­ Mantenían la teoría de que los males, como los
glar, desde un mal de estómago hasta las piernas humanos, tienen alma y que su ciencia consistía
de un tullido. La América se hace eco del caso de en charlar con el espíritu de la enfermedad para
una niña impedida que tras ser “saludada” corrió convencerle de que abandonase el cuerpo del
tras una naranja que rodaba por el suelo. mortal. Rechazaban el espiritismo, aunque esto no
impide que Vicente Rocafull le asegurase al perio­
Entre sus poderes estaba, igualmente, la adivi­ dista de El Imparcial que hacia poco que había
nación. Así también La América cuenta el caso de mantenido una charla con el espíritu del Cardenal

gv 19
dad, y de una cantidad considerable de agentes
tuvo que hacer acto de presencia el mismísimo
Fernández Villaverde.

El orden público no era el único motivo para la


intervención de las autoridades ya que el Subdele­
gado de Medicina de la zona había presentado de­
nuncia. Obviamente los médicos no estaban
dispuestos a perder clientela..

Las autoridades decidieron que lo más conse­


cuente era trasladar a los curanderos al Gobierno
Civil. Los devotos se lo maliciaron y la bronca cre­
ció: mujeres arrodilladas suplicaban que no fuesen
detenidos, otras se abalanzaron sobre el Coronel
Oliver y le destrozaron la levita y alguien lanzó un
botijo a la cabeza de su auxiliar dejándole fuera de
juego.

Fueron necesarios ochenta guardias para arres­


Placa de la calle de Dr. Fourquet tarlos. A dos los llevaron caminando entre gritos y
Cisneros. amenazas a los agentes por parte de los aglome­
rados, mayoritariamente mujeres[2] , y el tercero,
Se especuló[1] con que formaban parte de una Rafael Jiménez, por ser menor, fue introducido en
secta de doce (de aquí el nombre), con origen en el coche de Villaverde, vehículo que no se libró de
Sevilla, y que su instructor era un farmacéutico cu­ golpes y patadas que causaron diversos desperfec­
ya biblioteca había servido para enseñarles la cien­ tos.
cia. La tal farmacia no existía al tiempo que
acontecen estos hechos y los doce, decían, esta­ La masa inicial crecía por momentos y cuando
ban dispersos por el orbe, uno de ellos en El Cairo llegaron a Gobernación habría unas ochocientas
intentando atajar la epidemia de cólera. Y tal vez personas pidiendo libertad para los ensalmadores.
no fuese mentira lo del “embajador” en Egipto por­ Pero lo que decidió Fernández Villaverde, tras inte­
que La Correspondencia de España del 26 de julio rrogarles, fue mandarlos a la Cárcel Modelo. Para
da razón de la existencia allí de un apóstol similar ello se dispuso una compañía de guardias, armada
a los madrileños ejerciendo con gran éxito. con carabinas. Eran ya las cinco de la tarde y el
gentío pasaba de mil personas alteradas, insultan­
La cantidad de “fieles devotos” era numerosa y do y apedreando a los agentes, que desenvainaron
crecía. Tenían tal predicamento que no se admitía varias veces los machetes para poder avanzar.
la crítica en contrario, y a un boticario que se le
ocurrió hablar mal de ellos y sus métodos se le Se supo que las temibles cigarreras preparaban
apedreó el establecimiento, no dejándole ni un una manifestación para pedir libertad para los reos
cristal ni un frasco sano y a su mujer con lesiones. y el Gobernador se trasladó a la Fábrica de Taba­
cos para calmarlas y evitar una algarada mayor.
La bomba estalló el 27 de junio, cuando a las
dos de la madrugada la gente empezó a hacer cola De nuevo llevaron a los presos al Gobierno Civil
para ser atendidos a las nueve de la mañana, hora y de madrugada se les liberó por no apreciarles
en que abría la consulta. Se rumoreaba que se iba más delito que el de intrusismo profesional lo cual
a clausurar el despacho y a las once la calle del no justificaba los desordenes que se estaban dan­
Doctor Fourquet estaba taponada por seguidores do. A cambio se les impuso el destierro de Madrid.
que se peleaban por un puesto en la fila. Sucedió Se avinieron los dos mayores, no así Rafael que
lo lógico, la intervención de la autoridad pública, y quería seguir ejerciendo aquí.
fue tal el lío que se precisaron representantes de
primer orden. Aparte del Coronel Oliver, de Palma, A esas horas había comenzado una pelea políti­
su ayudante, del Teniente del Cuerpo de Seguri­ ca y social donde la prensa se volcó de lleno. De

[1] Realmente no se llega a saber si ellos ratifican este extremo. A veces parece que si lo hacen y otras no está tan claro.
[2] El Siglo Futuro (28/06/1884) Lo califica como un “pronunciamiento mujeril”

gv 20
Crónica Gatuna

se pone en libertad a los apóstoles


de Lavapiés; en los siglos XVII y
XVIII hubiesen sido tostados en las
hogueras de la Inquisición, o hu­
bieran sido conducidos en triunfo a
algún convento para milagrear por
contrata”.

Ortega Munilla dijo que lo que


suministraban era imaginación y fe,
algo suficiente para curar en un
tiempo sin pan, para acabar sen­
tenciando que el nombre real de
los tres apóstoles es conocido des­
de hace siglos: “superstición, igno­
rancia y miseria” . En Los
Dominicales del Libre Pensamiento
preguntan sobre la real diferencia
entre los apóstoles bíblicos y estos,
llegando a especular sobre si las
generaciones futuras acaben ado­
rando las reliquias de los de este
siglo y La Discusión carga directa­
mente contra el Gobierno al decir
“Ha hecho bien el Sr. Villaverde en
echar de Madrid a los tres apósto­
les, para que aquí no quede en es­
ta época nada que recuerde al
Evangelio” . Para El Día todo es
producto de una sociedad sin edu­
Portada de Nuevo Mundo (10/10/1895) mostrando el cuadro de Lucas Villamil cación y no sólo es el pueblo llano,
“Salida de la Fábrica” que refleja a las cigarreras de Embajadores el ignorante porque hay más casos
de “oscurantismo” en la sociedad
todos los lados del espectro ideológico se utilizó a
madrileña, citando a una echadora de cartas ubi­
estos personajes como arma arrojadiza. Lo más
cada en el centro y con nutrida clientela.
criticado fue la incultura y el atraso achacados a
sus seguidores. Chocaba que en un siglo de pro­
No faltó quien le viese la vena cómica al asunto
greso para unos y de descreimiento para otros se
y proclamase que si el agua de los apóstoles era
diese este brote de fanatismo que creía a pies jun­
tan milagrosa lo que había que hacer era suminis­
tillas en la curación por medios tan inverosímiles
trarla a los gobernantes para que atinasen a curar
como un soplo en un vaso de agua. El Liberal indi­
los males patrios. Incluso se estrenó en el Teatro
ca que estos personajes son comunes en las zonas
del Príncipe Alfonso una obrilla teatral humorística
rurales, pero no en la capital, y hace votos para
llamada “Los Apóstoles” que hacía mofa del asunto
que Madrid no se contamine con la superstición.
y que no tuvo éxito.
Para unos era el ejemplo del caos al que con­
Volvamos con nuestros protagonistas. No se les
ducía el sistema político y el gobierno conservador.
podía desterrar inmediatamente porque antes
Por ejemplo La República dice “Milagros, asesina­
debían responder ante la justicia por desacato a la
tos, suicidios, ejecuciones en garrote, fusilamien­
autoridad. Esa noche no se les dejó entrar en La­
tos, curanderos, estafas, desfalcos, crueldad,
vapiés y pernoctaron dos en el nº 12 de la Ribera
miseria, ignorancia, superstición y despilfarro por
de Curtidores, separándose el más joven yéndose
saciar salvajes instintos: he aquí lo que España ha
a otra casa.
conseguido desde 1875. ¿Puede aspirar a más un
pueblo de África? ¡Pobre España!”. Desde otro el
Mientras, a la vuelta del Rey hacía Palacio desde
otro lado La Unión decía “El pueblo necesita creer
la iglesia de Atocha, varias mujeres se le postraron
en algo, y cuando le arrancan las creencias religio­
al paso para pedirle clemencia por los milagreros,
sas y saludables da en estas otras a todas luces
consiguiendo hacerle llegar un memorial firmado
malas” A lo cual respondían en El Globo con “Hoy

gv 21
Crónica Gatuna

por ochenta personas. Ahora atendían en una especie de corral al final


de Ferraz en las cercanías de la Cárcel Modelo y la
A primera hora de la mañana la casa del Rastro gente acudía, botella de agua en ristre, bajo la
estaba llena de gente cotilleando y custodiando a atenta mirada de los guardias. El Globo protesta:
sus ídolos, a los cuales la policía se llevó por una “Ahora se ha impuesto la aristocracia que sigue
puerta trasera. Hubo, otra vez, complicaciones ca­ como a principios de siglo identificada con el vul­
llejeras. La muchedumbre corrió hacia Goberna­ go, y que como él dedica la mañana de los domin­
ción para descubrir que no estaban allí sino en los gos a la iglesia y la tarde a los toros. Por eso los
juzgados. guardias civiles que antes habían atado corto a los
apóstoles, hoy los defienden y velan por su indus­
El peregrinar callejero siguió porque del juzgado tria y regularizan el despacho”.
fueron a parar al piso tercero del número 14 de la
calle de la Paloma, sitio prestado por un hombre El revuelo de turno, hizo que Villaverde recu­
agradecido por la sanación de su mujer y que lle­ rriera a la prensa para defenderse y aclarar que los
vaba gastado en médicos cincuenta y cinco mil guardias ni les protegían ni controlaban, y que su
reales sin resultado alguno. Y aquí ¡como no! las misión no podía extralimitar la retención más allá
escenas fueron parecidas a las vividas anterior­ de veinticuatro horas pero, además, se acababa de
mente. La situación era tal que José Almendra pe­ ordenar el arresto
riodista de El Globo tuvo que soportar la
persecución de parte de la gente pidiéndole mila­
gros por medio de la calle al tomarle por uno de
los curanderos..

Finalmente, ese primero de julio y previo de­


sembolso de veinticinco duros por parte de
Fernández Villaverde, para evitar más líos, se les
mete con discreción en el tren. La Época, intenta
defender al Gobernador, diciendo que se habían
ido voluntariamente y temerosos de ser atacados
por el pueblo que les acusaba de poder propagar
el cólera.

Ya fuera de Madrid, el 9 de julio se recoge la


noticia de que uno ha sido preso en Sevilla por se­
guir con las curaciones. Hacia el día 20 se dice que
otro ha sido visto mendigando en Alcoy[3] . Rafael
Vico aparece en Sevilla cuatro días más tarde aso­
ciado a otros tres socios diferentes, pasando todos
a disposición judicial incluido el propietario de la
casa donde ejercían. A Vicente Rocafull le duró po­
co el destierro: En agosto estaba otra vez en la ca­
lle del Dr. Fourquet, 32, donde se le detiene .

A fines de mes aparecen insistentemente en los


papeles y con una diferencia: la protección de una
dama de la aristocracia . Esto marcará una infle­
xión en la historia: La autoridad no tiene tanta pri­
sa en resolver el asunto. Parte de la prensa (La Fotografía de R. Fernández Villaverde en 1900, cuando era
Ministro de Hacienda (Revista Política y Parlamentaria –
Iberia de 20/09/1884) dice que hay parejas de la
15/01/1900)
Guardia Civil destinadas a controlar el orden públi­
co, pero con orden de no impedirles ejercer ¿Los Si leemos La Correspondencia de España de 21
médicos habían perdido un combate a causa de de septiembre vemos que la cosa no era exacta­
preferencias de la aristocracia? Pues parece ser mente como decía el Gobierno. Había habido una
que sí. denuncia del Subdelegado de Farmacia de Centro,
esta vez acompañada por la de un médico y otra

[3] Hay que precisar que muchas de estas reseñas son confusas y no necesariamente hacen referencia a los mismos personajes

gv 22
Crónica Gatuna

incautos seguidores . La sospecha de


que estaban protegidos por aristócra­
tas sigue en la prensa liberal que
acusa a conservadores y católicos de
actuar con doble rasero con lo pasado
meses atrás y lo actual; también por
tratar de masa ignorante e inculta a
los que los seguían por las calles y
callar sobre los protectores pudientes.

El Motín pide que se les deje ejer­


cer libremente porque cuando la gen­
te vea que sus métodos no funcionan
caerán en la cuenta de que su super­
chería es la misma que la de los bíbli­
cos y que la única cura es la de la
medicina real, así pasaría que “Adiós
entonces a los exvotos que cubren las
paredes de las capillas dándoles el
aspecto de una sala de disección;
adiós con ellos la cera ofrecida por el
doliente para alumbrar al santo mila­
groso, y la limosna al cura para que
en misa impetre el favor del biena­
venturado” . Por su parte La Ilustra­
ción Católica afirmaba que esta plaga
de milagreros obedece a “la política
revolucionaria” y reconoce seguidores
entre las clases altas. El Globo critica
al Vaticano por el celo que pone en
condenar al reino de Italia y a los li­
berales, y la tibieza que muestra en
Retrato del Arzobispo Narciso Martínez Izquierdo
(La Ilustración Católica – 25/04/1886)
estos otros casos . La República en 11
de octubre, se pregunta si existe algu­
vez se había alterado el orden público, ahora en na diferencia entre creer en el poder
Tudescos, donde se les detuvo cuando abandona­ del agua magnetizada o ir a rezar a la reliquia de
ban la casa de una seguidora a la que habían ido a un santo milagrero. A lo que contestaba La Ilus­
curar de una ceguera y, aunque en menor grado, tración Católica que esto pasaba por haber dado la
se repitió la escandalera. espalda a Cristo y que “El que no vea claro este
estado del mundo moderno, merece ser clientela
Pasa algo de lo que nos enteramos en el mo­ de los Apóstoles” .
mento de la intervención policial: Estos apóstoles
son otros. Esta segunda tanda la componen Fer­ Tras una noche en prevención los nuevos ensal­
nando González López de 40 años natural de Viz­ madores pasaron a disposición judicial. La vista se
caínos (Burgos), Tomás Gadeo Ballester, de 47 y celebró con gran asistencia de público de todas las
de Alfar de Polop (Alicante) y Juan García Serrano, clases sociales, nobles incluidos, y acabó con ab­
de 40 y de Villanueva del Rosario en Málaga. solución para dos de ellos y condena a Juan
Vivían en la calle de Embajadores, dos en el 58 y García, considerado el principal de los tres, por un
otro en una casa cercana. Que eran distintas per­ delito de faltas a pagar las costas y a una multa de
sonas estaba claro, pero no así si formaban parte 15 pesetas, una cantidad pequeña que les hubiera
de la misma secta. sido fácil abonar, pero el condenado recurrió al
igual que el fiscal.
Clama La Época pidiendo la intervención de la
Iglesia, que hasta ahora callaba, para que los de­ La apelación fue el 10 de octubre y constituyó
sautorice y conseguir que disminuya el número de otra muestra de fervor popular. Desde una hora

[4] La cura, en este caso no funcionó, habían pasado siete días y la enferma seguía igual. La Iberia (20/10/1884)

gv 23
Crónica Gatuna

Hubo absolución, estimando


que no se alteró el orden público,
sino aglomeración de gente y, en
todo caso no eran responsables
los inculpados. Con respecto a sus
métodos se consideraba que el
agua magnetizada con oraciones
no podía considerarse medicina.
Por tanto no estaban ejercitando
la ciencia médica, con lo cual y a
la vista del Código eran inocentes.
Loa apóstoles desde allí mismo y
con la sentencia debajo del brazo,
sin perder el tiempo, se fueron a
la casa del conserje del juzgado
para curar a su hija de una enfer­
medad ocular[4].

Nuestros tres protagonistas pa­


saron a vivir en una casa cedida
por una dama distinguida en la
calle de Fuencarral, donde esta­
blecieron un nuevo consultorio,
frecuentado por todo tipo de pú­
blico. Allí, entre la clientela “los
sombreros de copa se mezclan
con las gorras, y los velos de en­
caje con los pañuelos a la cabeza”

Pero el número de sanadores


crecía y mientras se sustanciaba
la apelación que acabamos de ver,
en la calle de Espíritu Santo, 22,
Alfonso XII visitando a los enfermos del cólera en Aranjuez La Ilustración Española
se arrestaba a otros entre los que
y Americana (08/02/1884)
se encontraban dos de los del co­
antes ya estaban las dependencias judiciales lle­ mienzo de esta historia: Rocafull y Juan Jiménez.
nas. El fiscal basó sus argumentaciones en que es­
tos hombres ejercían la “ciencia de curar, sin título De nuevo juicio y expectación popular. Se con­
y con engaño y astucia, como era la suposición de taron hasta diecisiete testigos voluntarios para cer­
magnetizar el agua por medio de oraciones” . Los tificar que habían sido curados . Estos otros
acusados, en su turno, no hablaron, salvo Fernan­ procesados hicieron hincapié en que ellos no
do González, para señalar que eran víctimas de tenían nada que ver con el agua magnetizada, que
una persecución injustificada. El defensor intentó la suya la daban “tal cual sale de la tinaja de mi
demostrar que sus clientes no prescribían medici­ casa. La oración y la fe y nada más que estas son
nas, simplemente usaban agua y no cobraban can­ las que curan a mis clientes”. La defensa apro­
tidad alguna y que, por lo tanto, no ejercían la vechó las mismas argumentaciones que se habían
medicina, llegando a decir “¿Que sabemos si an­ hecho en el juicio de los otros curanderos y la acu­
dando el tiempo el procedimiento que estos hom­ sación pidió un mes de arresto por abuso de la in­
bres emplean para curar las dolencias será puesto credulidad del público. Ahora la sentencia fue de
en práctica? ¿No pudiera ser el tal procedimiento culpabilidad. Juan y Rafael apelaron y el fiscal mu­
el primer paso en la revolución de la ciencia médi­ nicipal del distrito Centro aprovechó para recurrir
ca?”. Esta pregunta y la aprobación que tuvo por la absolución de los otros apóstoles.
parte de la población hicieron que se dijese que
habíamos llegado al colmo del absurdo y a la apo­ Así en este mes de octubre nos encontramos
teosis de la ignorancia. con, al menos, cinco apóstoles divididos en dos
grupos, todos procesados, unos absueltos y otros

gv 24
Crónica Gatuna

condenados por juzgados diferentes: uno de ins­ Sea como fuere desaparecen de la escena ma­
trucción y otro municipal y en ambos casos se in­ drileña. Las citas, cada vez más espaciadas, los
vocaba el mismo artículo del Código Civil, sitúan en diferentes puntos de la geografía nacio­
obviamente con lecturas contrapuestas. nal sin que sepamos con precisión de cuales son o
incluso si son suplantadores. Con motivo de la epi­
Cuando llega la revisión del juicio de Juan y Ra­ demia de cólera aparen, especialmente en la pro­
fael se aprecian diferencias en las reacciones po­ vincias levantinas, y, como fuese que la gente
pulares. Ya hay discrepantes entre el público con empeorase con sus métodos de curación no consi­
enfrentamientos entre defensores y oponentes . guen establecerse en ningún sitio de forma míni­
Había empezado la decadencia de los apóstoles. mamente estable.
Se confirmó la sentencia de condena, mientras en
el otro juzgado el fiscal del Supremo interponía re­ Finalmente ocurre que se convierten en vaga­
curso de casación contra la sentencia absolutoria. bundos que van rondando de pueblo en pueblo,
En 22 de diciembre el Supremo ratificaba la abso­ subsistiendo como buenamente pueden y abando­
lución sin dar la razón al fiscal. nando cada población según se les denuncia por
parte de los médicos o les expulsa la guardia civil.
Todo indica que la existencia de los dos grupos
más una serie de imitadores fueron los elementos
detonantes de su ocaso y de la pérdida de credibi­
lidad entre su clientela

FUENTES CONSULTADAS
• LA CORRESPONDENCIA DE • LA ÉPOCA:
ESPAÑA:
28/06/1884, 02/07/1884, 03/07/1884, 05/07/1884,

19/08/1884, 14/09/1884, 21/09/1884, 23/09/1884,

11/10/1884, 12/10/1884, 14/10/1884, 15/10/1884, 01/07/1884, 02/07/1884, 03/07/1884, 11/07/1884,


28/06/1884, 29/06/1884, 05/07/1884, 22/07/1884,
21/10/1884, 24/10/1884, 15/11/1884, 20/06/1885, 21/09/1884, 12/10/1884, 31/10/1884, 30/08/1885,
24/07/1884, 26/07/1884, 14/08/1884, 21/09/1884,
21/07/1885, 23/10/1885. 27/09/1885, 15/10/1885, 12/11/1885, 23/11/1885.

• EL MOTÍN:
03/10/1884, 11/10/1884, 12/10/1884, 14/10/1884,

17/10/1884, 18/10/1884, 31/10/1884, 01/11/1884, • EL CORREO MILITAR:


22/11/1884, 25/11/1884, 22/12/1884, 11/03/1885,
28/06/1884. 01/07/1884, 25/09/1884, 28/09/1884, 16/10/1884,
25/05/1885, 31/05/1885, 10/07/1885, 11/08/1885.

• EL LIBERAL:
19/10/1884, 27/08/1885.

• EL IMPARCIAL:
28/06/1884, 29/06/1884, 02/07/1884, 21/09/1884,
• MADRID CÓMICO:
28/06/1884, 29/06/1884, 30/06/1884, 02/07/1884,
22/09/1884, 02/10/1884, 18/10/1884, 31/05/1885. 06/07/1884, 20/07/1884, 27/07/1884, 05/10/1884,
04/07/1884, 11/07/1884, 20/07/1884, 08/08/1884,

• LA IBERIA:
02/11/1884.
17/08/1884, 20/09/1884, 23/09/1884, 25/09/1884,

27/09/1884, 11/10/1884, 12/10/1884, 18/10/1884,


• LOS DOMINICALES DEL
LIBRE PENSAMIENTO:
29/06/1884, 30/06/1884, 02/07/1884, 03/07/1884,
31/10/1884, 12/03/1885, 08/06/1885, 11/07/1885.

• LA AMÉRICA:
08/08/1884, 20/09/1884, 21/09/1884, 23/09/1884,

25/09/1884, 30/09/1884, 12/10/1884, 20/10/1884, 06/07/1884, 03/08/1884.

• DIARIO OFICIAL DE AVISOS


08/07/1885, 25/09/1885, 13/11/1885, 15/11/1885,

DE MADRID:
28/06/1884.

• EL GLOBO:
18/11/1885.

• LA DISCUSIÓN: 08/08/1884, 25/09/1884, 08/09/1885.

• ARCHIVO DIPLOMÁTICO DE
28/06/1884, 29/06/1884, 01/07/1884, 09/07/1884,
29/06/1884, 01/07/1884, 05/07/1884, 08/07/1884,

ESPAÑA:
11/07/1884, 06/09/1884, 20/09/1884, 22/09/1884,
09/07/1884, 11/07/1884, 24/07/1884, 31/08/1884,
03/10/1884, 11/10/1884, 14/10/1884, 18/10/1884,
22/09/1884, 01/10/1884.
16/10/1885, 31/10/1885.

• EL DÍA:
07/09/1884.

• EL SIGLO FUTURO:
• LA ILUSTRACIÓN
CATÓLICA:
29/06/1884, 30/06/1884, 21/07/1884, 21/09/1884,
28/06/1884, 02/07/1884, 24/07/1884, 08/08/1884.

• LA REPÚBLICA:
11/10/1884, 30/10/1884, 22/11/1884, 21/05/1885,

16/07/1885. 25/09/1884, 15/10/1884.

gv 25
MATADERO
Sitio donde se crea y promueve el arte
destinado al abasto público
por Laura Cobisa

gv 26
Gatópolis, por tejados y jardines
Gatópolis, por tejados y jardines

En este número vuelvo a La municipal Luis Bellido y González


Gatera de la Villa con el reto de que nos dejó otras joyitas como
escribir sobre el Matadero. A la rehabilitación de la Torre de
pesar de tenerlo muy cerca aún los Lujanes de la plaza de la Villa
no ha sido protagonista de mi o la encantadora Casa dos Por­
blog, y no es por falta de ganas, tugueses que se asoma a Gran
más bien por todo lo contrario, Vía desde la calle del Caballero
hay tanto que contar sobre él de Gracia. Antes de comenzar
que no se muy bien por donde las obras, el propio arquitecto
empezar ¿arquitectura?¿histor­ viajó a varias capitales europeas
ia?¿arte?. Todo se mezcla en para tomar ideas de sus merca­
este gigante neomudéjar de dos y mataderos basándose fi­
piedra berroqueña y ladrillo re­ nalmente en los que había visto
matado con cerámica vidriada. en Alemania. El dato me resulta
165.415 metros cuadrados re­ curioso pues el edificio y el uso
partidos en 48 espacios. al que está destinado actual­
mente siempre me ha hecho
Es en 1911 cuando comienzan pensar en los centros culturales
las obras del nuevo matadero alternativos tan famosos de Ber­
municipal y mercado de ganado lín.
de la ciudad. El lugar escogido
para él es la dehesa de la Argan­ Su construcción influye tam­
zuela, a las afueras, junto al río, bién y mucho en la vida mad­
donde pastaban las reses. Los rileña. Por lo pronto, esa zona
encargados del proyecto fueron alejada comienza a poblarse con
J. Eugenio Ribera, ingeniero y pi­ los propios trabajadores, admin­
onero en el uso del hormigón ar­ istrativos y matarifes, a los que
mado en España y el arquitecto se les construyen pequeñas

gv 28
viviendas frente al complejo. Es­ fue el mercado de ganados y al­
os pisitos amarillos que ocupan macén de patatas se remodeló
en triángulo parte del Paseo de para convertirlo en un inverna­
la Chopera y de las Delicias dero con cuatro microclimas
conocidos como la Colonia del diferenciados donde fotografiar
pico del pañuelo. flora tropical, subtropical y
desértica además de varios
Pero no solo crece el barrio, acuarios. Es un bonito palacio de
también crece la gastronomía cristal y acero de estilo deci­
madrileña. Es en la posguerra monónico que pasa desaperci­
cuando mujeres humildes bido en la ciudad pero que llama
acuden a las naves en busca de bastante la atención al pasear
los despojos de las matanzas junto al río y que además po­
(tripas, casquería...) con los que demos visitar gratis de martes a
alimentarse e incluso ganar al­ domingo.
gún dinero. Improvisan
pequeños quioscos donde fríen y Llegamos a la Casa del Reloj,
venden estas delicatessen cas­ dónde se encontraba el des­
tizas muy presentes hoy en pacho del director y las oficinas
nuestras verbenas, los famosos en que se realizaban los
entresijos y gallinejas. Incluso trámites administrativos y la
Galdós las cita en Fortunata y contratación de trabajadores.
Jacinta. "Era la vecina del bohar­ Tenía también un restaurante y
dillón, llamada comúnmente la una biblioteca especializada en
gallinejera, por tener puesto de veterinaria.
gallineja y fritanga en la esquina
de la Arganzuela". Hoy es centro cultural y junta
municipal del distrito de Argan­
Casi sesenta años estuvo en zuela, y me atrevería a decir que
funcionamiento, pero las quejas el edificio más emblemático y
de los ya muchos vecinos y la in­ encantador del barrio.
versión que supone actualizar
las instalaciones según nuevas Nos acercamos ya a la zona
normativas de la comunidad de la chicha. El Matadero de
europea para el tratamiento de verdad. Accedemos por el
la carne da lugar al cierre defin­ número 14 del paseo de la
itivo en 1996 trasladándose su Chopera para encontrarnos en
actividad a Mercamadrid. Es un amplio vestíbulo en lo que
entonces cuando se empieza a fue parte de la nave frigorífica,
pensar en su transformación. La de hecho las puertas para ac­
palabra Matadero en Madrid va ceder a él tanto desde la en­
a dejar de significar degüello y trada como desde el patio tienen
sangre para evocarnos mod­ las características cortinas
ernidad y espacio cultural. plásticas de dichas naves.

Empezamos el recorrido ba­ Si optamos por el pasillo de la


jando por el Paseo de la Chop­ derecha entraremos en "Inter­
era hacia la Plaza de Legazpi. Lo mediae" que se define como un
primero que nos encontramos laboratorio de producción de
son los establos. Donde antes proyectos e innovación social.
había vacas hermosas ahora Está abierto a cualquiera que
bailan esbeltos cisnes del Ballet desee participar en la promoción
Nacional de España y la Com­ de la cultura, para todos los vec­
pañía Nacional de Danza que inos, para todo interesado en
tienen aquí su sede desde 1991. temas culturales ya sea creador
o investigador, profesional o
Practicamente al lado lo que amateur.

gv 29
Gatópolis, por tejados y jardines

Si vamos hacia la izquierda y dedicada a todo lo relacionado ciudad; el archivo del festival
entramos en "Abierto x obras", con el diseño gráfico, industrial o con los 7000 títulos que han
al servicio de los artistas visuales de interior. A menudo también participado en él desde sus ini­
que utilizan el espacio, el tiempo se imparten cursos de formación cios en 2004 a entera disposi­
y la percepción como parte de para profesionales y pymes. ción del visitante; y la Sala B
su obra y que exigen la introm­ Además se realizan actividades donde los creadores pueden dar
isión del público para su total divulgativas e incluso talleres in­ luz a sus proyectos e ideas
significado. La relación entre el fantiles. El logotipo que identi­ siempre que sean de no ficción.
arte y el lugar. Así, ha albergado fica al Matadero efectivamente
instalaciones de Francisco Tropa, salió de este congelador que Y una vez saciada nuestra
Pablo Valbuena o el singular antes mantenía los huevos fres­ curiosidad cinematográfica nos
Jannis Kounellis. Personalmente cos. podemos sentar en una de las
me parece la sala más sobre­ mesas de la cantina a tomar un
cogedora pero atractiva, donde Llegamos a la "Cineteca". refresco al calor de la antigua
realmente se siente el pasado. Dedicada exclusivamente al cine caldera que hoy solo decora.
Una antigua nave que contenía de no ficción es además la sede
hielo en la que hoy se ven las del festival internacional Docu­ Salimos por la calle Matadero
huellas del fuego en el que ardió menta Madrid que goza de gran para recorrer ahora las naves de
hace unos años. Merece una vis­ expectación entre los mad­ degüello. En la de lanar tenemos
ita independientemente de la rileños. Está compuesta por una las "Naves del Español". 5900m2
obra que albergue. gran sala de proyección llamada rehabilitados para disfrutar del
Sala Azcona en memoria al geni­ teatro y experimentar con las
Junto a ella, la "Central del al guionista de "El verdugo" o "El artes escénicas. El año pasado
diseño" gestionada por la Fun­ bosque animado"; un amplio Viggo Mortensen, si, si, Aragorn,
dación de diseñadores de Madrid plató de rodaje único en la estuvo trabajando aquí. Es quizá

gv 30
el espacio más conocido o como música. La conforman un
dicen en su página la piedra an­ pequeño estudio de grabación,
gular del proyecto. un estudio de radio y un escen­
ario para pequeños conciertos.
En la de terneras, se encuen­ Lugar imprescindible para el día
tra la cafetería, perteneciente de la música que se celebra en
también a las naves del español Junio. Pero lo más interesante
y donde se representan obras es que dispone de varios locales
más pequeñas: conciertos, mu­ de ensayo que podrán ser
sic hall... Esta es quizá las más alquilados por músicos en po­
moderna y estética, algo tendrá tencia. Imagino los titulares de
que ver que la hayan decorado la prensa extranjera para la en­
dos escenógrafos, Juan Sanz y trevista de una nueva banda de
Miguel Angel Coso. Aún sin que gatos que pega en todo el
haya representación apetece mundo: "Ensayábamos en un
sentarse a tomar unas cervezas matadero".
pero si prefieres que te de el
aire puedes salir a su terraza. Todo esto son muchos datos,
Ideal para ir con niños puesto muchas palabras e impresiones
que pueden campar a sus an­ propias, pero lo mejor es acer­
chas en Plaza Matadero. carse un día tranquilamente a
conocerlo, no hace falta pasarse
Y en las de vacuno, dónde las horas muertas viendo cada
pasaban de 400 a 500 cabezas obra o asistiendo a cada charla,
diarias, ahora las cabezas son simplemente hay que dejarse ll­
pensantes. Es el punto de en­ evar por el lugar y observar la
cuentro de los apasionados de la cantidad de posibilidades de ocio
literatura. ¿No os ha pasado al­ que ofrece. La primera vez que
guna vez que necesitáis a al­ lo vi era una niña, cruzaba el
guien que comprenda lo que puente de Andalucía en el vein­
habéis sentido leyendo un de­ tidós y le pregunté a mi padre
terminado libro? Pues este es el qué era ese edificio, quedé sor­
lugar para encontrarlo. Pretende prendida con él. Hoy, después
fomentar la lectura no solo como de toda esta "investigación" me
entretenimiento también como entusiasma, estoy orgullosa de
herramienta para aprender a to­ tenerlo en mi ciudad y sin duda
mar las decisiones acertadas. lo incluiría como imprescindible
Leer es crear futuro. en las guías de Madrid.

Justo detrás están las naves


de exposición de ganado, que
actualmente también son salas
de exposición pero de arte con­
temporáneo, concretamente son
la sede de la Fundación Arco
que promueve el coleccionismo
de este tipo de arte un tanto
controvertido.

Quizá sean las más impre­


sionantes arquitectónicamente
hablando con techos muy alto y
gigantes ventanales.

La nave gemela, también de


exposición, está dedicada a lo
que nos faltaba, la Nave de

gv 31
Curiosidad Gatuna

Publicidad... de hace ya un tiempo


En este número la publicidad de La Gatera nos asoma a dos temas muy extensos: La alimentación y la
hostelería. Claro está que sólo vamos a ver unas pinceladas de estas materias.
En el aspecto alimentario son muchas y variadas las casas comerciales que usaban el papel impreso para
ofertar sus productos. Hemos elegido unos pocos ejemplos que tocan no muchos productos por la imposi­
bilidad de hacer un recorrido completo en estas páginas. Con respecto a la hostelería no es muy común
encontrar publicidad gráfica ilustrada de los restaurantes, bares, etc. que poblaban nuestra ciudad, por
eso vamos a ver más texto que en otras ocasiones.
En todo caso lo que ha primado en esta entrega es reflejar la ingeniosidad del anunciante, la “chispa” del
autor.
Texto y selección de anuncios: Alfonso Martínez

Nuevo Mundo (07/01/1921)

gv 32
E
Curiosidad Gatuna

l Cafeto, un clásico de los cafés, al que podemos ver obsequiando en los primeros años vein­
te platos decorados (“cromo­platos”) a sus clientes. La manzanilla Rómulo y Remo (obvia­
mente romana, o sea la manzanilla de toda la vida) estaba representada en Madrid por A.
Reyes Moreno y distribuida en diferentes sitios. En el segundo anuncio podemos ver las dotes
poéticas del autor.

La Canción Popular (01/01/1923)

gv 33
Curiosidad Gatuna

L
La Canción Popular (01/11/1922)

os anuncios de los chocolates de Matías López son imprescindibles en cualquier selección que
se precie. Vamos a poner tres ejemplos de ellos, no precisamente el más conocido, para poder
dar difusión a estos otros. Podríamos hablar mucho de esta Casa, pero la filosofía de esta sec­
ción es que lo hagan los anuncios por sí solos, siendo el texto de la explicación accesorio.Con
respecto al chocolate especial de Venancio Vázquez decir que, probablemente, hoy sería muy mal
considerado por la ciencia médica.

El Día (20/02/1911)

gv 34
Curiosidad Gatuna

Gran Vida (01/01/1915)

Madrid Cómico (14/10/1911) Albúm Ibero Americacano (30/12/1908)

gv 35
Curiosidad Gatuna

Madrid Cómico (25/11/1893)

El Imparcial (06/08/1924)

L
os anuncios de bodegas son incontables. Se han elegido dos que son peculiares. Sin lugar a
dudas el de Bodegas el Maño hoy en día habría sido retirado inmediatamente de la prensa
(por supuesto con razón) pero en los años veinte los conceptos eran muy diferentes en estas
materias de consumo de alcohol.

La Ostrícola de Santander, nos quiere hacer ver que consumiendo sus ostras vamos a vivir en un
mundo mejor en plena Primera Guerra Mundial. Según ellos ¡Madrid consumía millones de ellas todos
los días! Ciertamente la publicidad no parece conocer los límites de la verdad ni de la lógica.

gv 36
Curiosidad Gatuna

El Mentidero (02/01/1915)

El Mentidero
(23/01/1915)

Diario de Avisos de Madrid


(20/12/1846)

E
l más antiguo de los anuncios de esta entrega, de 1846.
Avisa que en la Fonda de Fuencarral se puede comer
prácticamente como en Lhardy, pero a mitad de precio.

gv 37
L
Curiosidad Gatuna

a competencia en el gremio de la hostelería es muy dura. Los comerciantes tienen que demos­
trar que pierden dinero pero que siguen en la brecha con tal de mantener la clientela. Dos de
los muchos ejemplos son el Gran Café de Quevedo y el Pay­Pay

Kafé Kon Media (06/08/1916)

Chamberí (06/01/1914)

El Mentidero (04/07/1914)

gv 38
L
Curiosidad Gatuna

os anuncios de El Delirio, El Oso Negro, El Papagayo y la Papagaya, hablan por sí solos En el


Cocodrilo en 1921 todavía esperan a que se puedan traer productos de Alemania por culpa de
la guerra. A la Maison Doree van los deportistas pudientes.. Con respecto a los bares La
Alegría señalar que los camareros no parecen serlo mucho.

El Mentidero (04/07/1914)

Madrid Sport (21/12/1916)

El Mentidero
(04/07/1914)

La Acción
(20/12/1921)

gv 39
Curiosidad Gatuna

E
Mundo Gráfico (22/12/1915)

l Parisiana fue una institución para los madrileños. Restaurant, club espectáculo, cabaret...
y estaba muy bien conectado porque desde la calle Sevilla y por una peseta te llevaban
hasta la Moncloa que es donde se encontraba.

La Hora (04/12/1921)

Gran Vida (01/01/1915)

gv 40
Curiosidad Gatuna

La Hora (20/11/1921)

gv 41
Madrid, a vista de gato

Reportaje fotográfico del


Hotel Silken Puerta de América
Si la fachada de este hotel, tan colorida por la noche, no deja indiferente a nadie, el
interior seguro que sorprende. Cada planta ha sido planificada y cuidada al mínimo
detalle por un arquitecto o diseñador de la talla de Zaha Hadid o Norman Foster,
dando como resultado un compendio de estilos combinados de una forma coherente
en un hotel de cinco estrellas.
Texto y fotografías: Juan Antonio Jiménez

Con once siglos a su espalda, ne el lujo de poder dormir en chos los madrileños que pasan
Madrid es una ciudad con mucha una galería de arte. Me estoy re­ por delante en su camino hacia
historia, que no siempre ha sa­ firiendo al Hotel Silken Puerta de el lugar de trabajo. También es
bido mantener su patrimonio América. Un hotel de cinco es­ de paso casi obligado para los
cultural y ha sido criticada dura­ trellas donde cada planta ha sido turistas que vienen desde el ae­
mente por ello en innumerables desarrollada al mínimo detalle ropuerto, por lo que foráneos
ocasiones. Es una metrópoli viva por un diseñador o arquitecto que visitan nuestra ciudad ob­
y cambiante, que pide paso en distinto. Dando como resultado servarán sus llamativos colores
nombre del futuro. Así, y en ex­ un hotel de lujo que lejos de te­ desde la distancia, destacando
traña combinación, conviven edi­ ner una decoración clásica, des­ sobre la negra noche y el resto
ficios de varios siglos de prende estilo y diseño por cada de edifcios colindantes, la may­
antigüedad con modernos rasca­ centímetro cuadrado. oría de oficinas. La ilumiación y
cielos como las cuatro torres del decoración exterior del hotel fue
centro CTBA tema de conversación desde sus
La Fachada inicios, y aún hoy, pone de relie­
Nadie duda que esta capital ve opiniones encontradas sobre
es uno de los referentes cultura­ Es una de las partes más vis­ la estética de este singular edifi­
les de la vieja Europa, y sus nu­ tosas del edificio. Al encontrarse cio. La fachada es obra de Jean
merosos museos y galerías de en una de las arterias de acceso Noveal, y desde luego, no deja
arte así lo atestiguan. Sin em­ a la capital, concretamente en la indiferente a nadie.
bargo, en pocas ciudades se tie­ Avenida de América, son mu­

gv 42
Madrid, a vista de gato

La habitación diseñada por Zaha Hadid es de líneas suaves y da un aspecto de fluidez solidificada a las paredes

Primera planta: Zaha Hadid

La primera planta ha sido dis­


eñada por Zaha Hadid. Esta ar­
quitecto iraní de enorme
prestigio internacional, tiene su
estudio en Londres. Desde allí
ha acometido proyectos de
enorme envergadura con un
notable éxito, recibiendo numer­
os premios y distinciones de
primer nivel. De hecho, Zaha
Hadid ha sido la primera mujer
en recibir el premio Pritzker, que
es el más importante dentro del
mundo de la arquitectura. Este
premio es conocido como el No­
bel de Arquitectura. Asiento diseñado expresamente para el hotel

En este hotel Silken, Zaha


Hadid juega con materiales que
dan un aspecto futurista, de
ciencia ficción, a la habitación.
Todo es un continuo, que sale de
la pared de lineas curvas y
suaves. El material que ha em­
pleado es LG Hi­Macs, que es
una piedra acrílica que aporta un
acabado espectacular, como se Lámpara situada en el lobby que recibe el nombre de Vortexx, diseñada por Zaha
Hadid y Patrik Schumacher. Cambia de color de forma progresiva, iluminando las
puede ver en las siguientes foto­
paredes blancas.
grafías.

gv 43
Madrid, a vista de gato

Segunda planta: Norman Foster

Esta segunda planta ha sido diseñada por Sir


Norman Foster, arquitecto británico que ha recibido
el Premio Príncipe de Asturias de las Artes 2009 y
anteriormente, en 1999, el premio Pritzker. Foster
es el máximo exponente de la corriente High­Tech.

En España podemos encontrar muchas obras


suyas, entre las que destacan la torre Caja Madrid
del complejo CTBA, la Torre Collseorla en Barcelo­
na o el metro de Bilbao. Y es que el estudio de ar­
quitectura de Norman Foster elabora muchos de
los más prestigiosos proyectos mundiales.

Nada más salir del ascensor, nos encontramos


con una escultura obra de Chillida que parece he­
cha en metal líquido, simulando al cromo. Chillida,
amigo personal de Norman Foster, aporta parte de
su espíritu al trabajo desarrollado por el arquitecto.

Escultura de Chillida en el lobby de la


planta de Norman Foster
Pasillos hacia las habitaciones en la
planta diseñada por Norman Foster

gv 44
Tercera planta: David Chipperfield

Esta planta destaca por su intimidad


y lujo. La obra de este arquitecto
británico se engloba dentro de la corri­
ente del minimalismo. David Chipper­
field ha sido ganador del premio "RIBA"
(Royal Institute for British Arquitects)
en varias ocasiones.

Según se sale de los ascensores nos


topamos con la gran lámpara circular
de cristal de murano y unas paredes en
dm lacado completamente negras. Los
pasillos aportan una percepción de
profundidad. Y unos haces de luz trian­
gulares surgen del techo y a ras de
suelo, lo que da un cierto aspecto
hipnótico al pasillo.

Todo ello da una sensación de un


túnel infinito.

gv 45
Madrid, a vista de gato

Cuarta planta: Plasma Studio

Este proyecto de Plasma Studio te sumerje


en un mundo que se me asemeja al
interior de una nave Cylon y es muy fácil
imaginar que aparecerá un robot metálico
al doblar cualquier esquina. Eso si hubiera
esquinas. Porque el diseño que ha
planteado aquí Plasma
Studio rebosa de poliedros
arriesgados en acero
inoxidable, en un intento de
huir de los estereotipos que le
corresponden a un hotel. Yo
creo que sin duda, lo han
conseguido.

Cabe decir que Plasma


Studio se ha ganado diseñar
una planta en este hotel por
méritos propios. Su
participación es el resultado
de presentar a concurso su
proyecto. Este joven estudio
está formado por formado
por Eva Castro y Holger
Kehne

gv 46
Madrid, a vista de gato

Quinta planta: Victorio & Lucchino

Es indudable que estos creadores tienen un


reconocimiento mundial y son muy pocos los
que tienen un nombre propio en este mundo.
Aunque son conocidos por sus diseños en
moda, han hecho incursiones en el diseño de
joyas y en otros ámbitos. Sin embargo, al no
tener relación con el mundo de la arquitectura,
la crítica se ha cebado con ellos. La verdad, no
sé si decir que con razón, pues lo que he visto
de esta planta, que son el lobby y los pasillos,
pues sí me ha gustado.

El suelo del hall sigue un motivo octogonal


que podría recordar al de un patio cordobés.
Mientras que las paredes son de laca negra, y
las butacas de un terciopelo rojo intenso. En el
centro hay dos esfinges de mármol blanco, y al
fondo una pintura que aporta mucho equilibrio
al conjunto, y permitiendo el tránsito hacia el
pasillo, que rompe la continuidad siendo las
paredes de terciopelo beige.

gv 47
Madrid, a vista de gato

Sexta planta: Mark Newson

Este diseñador australiano


ha hecho una planta de madera
lacada en rojo brillante. Tanto
el lobby como los pasillos son
así. Es un estilo que a la vez
mezcla un aspecto pop
conocido del artista con toques
de una estética moderna.

Marc Newson ha diseñado


todo tipo de objetos. Desde
mobiliario, hasta el interior de
aviones privados. Ha estudiado
Joyería y Escultura en Sydney.
Sus comienzos fueron creando
mobiliario. Trabajó unos años
en Japón. Pasado este periodo
se atreve con todo y diseña
desde elementos de
iluminación, hasta zapatos,
pasando por teléfonos móviles.
En colaboración con Richard
Allan, diseñó el vestuario, la
equipación y hasta las maletas
del equipo olímpico australiano
en los Juegos Olímpicos de
Atenas.

gv 48
Madrid, a vista de gato

Séptima planta: Ron Arad

Este diseñador iraní también es un artista


y arquitecto industrial. Como diseñador
tiene varios objetos que están expuestos en
el Museo de Arte Contemporáneo de Nueva
York, el famoso MOMA.

El lobby me transporta al interior de una


nave espacial con ese diseño futurista y las
paredes llenas de pantallas, más propio del
interior del Enterprise. Lo primero que se ve
es un sofá circular hecho con fibra de vidrio
reflectante y el techo, que se curva hacia
abajo, como si fuera de goma y un líquido
resplandeciente se acumulara en su interior
y, por acción del peso, lo deformase.
Octava planta: Kathrin Findlay

Esta arquitecto escocesa intenta siempre


integrar tecnología y arquitectura. En este caso se
nota también la colaboración del diseñador de
iluminación Jason Bruges.

Lo primero que se descubre al salir del ascensor


es una especie de laberinto, que tras estudiarlo
detenidamente, llegamos a la conclusión de que
sirve a modo de asiento.

Las paredes son unos paneles con lucecitas de


colores que se muestran cambiantes según el
movimiento del huésped. El diseño parece futurista
e invita al visitante a pensar en una sala de control
más propio de una película de ciencia ficción.

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Madrid, a vista de gato

Novena planta: Richard


Gluckman

Richard Gluckman estudió


arquitectura en Nueva York y
desde entonces ha trabajado
en una enorme cantidad de
proyectos por todo el mundo
cuyo nexo común es la
integración entre la
arquitectura y el arte
contemporáneo. El estudio de
Richard Gluckman destaca por
unir diseño y construcción.

El lobby tiene un aspecto


industrial, como si se tratara de
un almacén y los pasillos como
si fueran los de una fábrica. Las
paredes son de fibrocemento y
el suelo es una alfombra de
lana. Predomina el color gris
propio de la industria.

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Madrid, a vista de gato

Décima planta: Arata Isozaki En el lobby se puede observar un decágono,


propio de los elementos geométricos que gustan a
Este reconocido arquitecto japonés mezcla con Isozaki. Todo esta solado de mármol que hace un
maestría la tradición japonesa con elementos de fuerte contraste con lo oscuro de los pasillos, que
alta tecnología y estructuras más propias de occi­ han sido pintados de gris, con un tacto rugoso, y
dente, razón por la que sus edificios están muy bi­ una moqueta de lana negra.
en valorados a un nivel internacional.

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Madrid, a vista de gato

Undécima planta: Mariscal y Salas

Javier Mariscal es de sobra conocido en


nuestro país. Este creador se puede expresar
mediante el cómic, la ilustración, el diseño
gráfico, el diseño textil o industrial, o casi cu­
alquier arte plástica conocida, como la pintura
y escultura. Desde que ganó el concurso para
la mascota de los Juegos Olímpicos de Bar­
celona, con Cobi, sus encargos se han multi­
plicado por mil.

Al entrar al distribuidor de la planta se


puede observar una escultura de un cactus
simplificado al estilo de la iconografía propia de
Mariscal. Hecha en corian de colores y con una
base de acero inoxidable. En el lobby, la alfom­
bra es anaranjada, mientras que en los pasillos
es de un tono verdoso, mezcla que aporta un
equilibrio cromático, creando un espacio cálido
y confortable. Las paredes están revestidas de
formica cebrano. Y los números de las hab­
itaciones son irregulares, siguiendo la caligrafía
diseñada por Mariscal.

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Madrid, a vista de gato

Doudécima planta: Jean Nouvel

Arquitecto francés muy premiado. Entre otros muchos galardones tiene el Gran Premio Nacional de Ar­
quitectura de Francia (1987). Algunas de sus obras son la Ópera de Lyon, la Fundación Cartier en París,
Galerías Lafayette en Berlín, el Centro de Cultura y Congresos de Lucerna, la Torre Dentsu en Tokio, el
Museo de Arqueología en Périgueux o el Museo Reina Sofía de Madrid.

En esta planta sólo hay 12 suites, que están concebidas pensando en el lujo y en el placer.
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Jean Nouvel es también quien ha diseñado la fachada y el subir a la discoteca a tomarse una copa, sin tener que coger el
ático. En la última planta hay un gimnasio, un spa y una pis­ coche. Además, es una ocasión para conocer el edificio.
cina para los clientes del hotel. La piscina es muy original,
pues el vaso parece de acero inoxidable y está lleno de un en­ Otro de los elementos que destacan en esta última planta
tramado de agujeritos. También hay una discoteca abierta al es un mirador, que consiste en un pasillo de cristal en forma
público, y que al contrario de lo que cabría pensar, está de semicírculo, que te permite andar por "fuera del edificio", y
bastante concurrida. Es cómodo para los visitantes, que des­ que al caminar por él, da la sensación de estar pisando sobre
pués de cenar en el restaurante Lágrimas Negras, puedan el vacío como se puede ver en las fotos.

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Crónica Gatuna

Recuerdos sobre José Napoleón,


por Abel Hugo
Publicamos la traducción realizada por nuestra amiga Anne Barcat de "Revue des deux Mondes" (1833),

E
donde Abel Hugo, hermano del famoso dramaturgo e hijo del general napoleónico, recuerda su infancia
en Madrid, cuando fue nombrado paje del rey José I.
Traducción del francés: Anne Barcat

l nombre de José Napoleón Bonaparte es


uno de los primeros nombres que quedan
grabados en mi memoria. Se encuentra
mezclado con los recuerdos de mi más
tierna infancia.

Mi padre tenía el mando de la plaza militar de


Lunéville, en la época del congreso, donde se
firmó la paz entre la Francia republicana y Austria,
vencida en Hohenlinden. El conde de Cobentzel
defendía allí los intereses del emperador Francisco,
José Bonaparte era el plenipotenciario del pueblo
francés. Tendría yo entonces cuatro años; los em­
bajadores, cuando no recibían en su casa, se
reunían a veces por la noche, junto a sus acom­
pañantes, en la casa de mi padre.

José me tenía afecto. A menudo me daba testi­


monios de ello, sensibles para un niño, con algu­
nos regalitos de almendras de París y unas
confituras que son tan exquisitas en Lorena. Yo le
quería mucho por sus caricias y sobre todo por sus
golosinas. Le estaba tan agradecido que, varios Abel Hugo retratado por su mujer Julie Duvidal de
Montferrier. Château de Versailles et de Trianon Musées
años más tarde, mi buena madre cuando me ha­
nationaux
blaba de las penas y alegrías que le había causado
mi infancia, y me comentaba algunos detalles de Poco tiempo después de la subida de José al
nuestras tardes en Lunéville, se quedó sorprendida trono de Nápoles, mi padre pasó a su servicio.
del fresco recuerdo que yo conservaba todavía de Llegó a ser coronel de esta bella legión corsa que
las bondades de José Bonaparte [1] . se distinguió de manera tan notoria tanto en el si­
tio de Gaëte como en la persecución y la destruc­
En el congreso de Lunéville, por vez primera, ción de la banda de Fra­Diavolo. Era además uno
mi padre conoció al que acompañaría más tarde de los mariscales del palacio. Recuerdo haber sido
en Nápoles y luego en Madrid; en Lunéville em­ llevado por él a Nápoles, para agradecer al rey un
pezó, entre José Napoleón y él, este vínculo que el cargo que me había concedido entre sus pajes.
antiguo rey de España, en sus cartas todavía hoy Jamás olvidé la sonrisa benévola y la mirada afec­
sigue llamando amistad, amistad muy real y pues­ tuosa con las que José acogió al niño que había
ta a prueba, ya que resistió a estas dos grandes conocido en Lunéville. Sin embargo, como yo era
cosas que, habitualmente, no dejan amigos: el tro­ todavía demasiado joven para disfrutar del favor
no y el exilio. que se me hacía, me acompañaron de nuevo a

[1] Los intereses de la república fueron defendidos con mucha habilidad por José Bonaparte: una rendición de armas, con­
cluida en Italia por los generales, había dejado Mantua en poder de los Austriacos, y una convención, firmada en Lunévi­
lle por los plenipotenciarios, puso esta plaza importante en manos de los franceses.
Es en ocasión de este acontecimiento notorio que Moreau, general jefe, escribió a José: « Ciudadano ministro, reciba mi fe­
licitación por su ingenio para sitiar y tomar Mantua sin salir de Lunéville.» (Nota del autor)

gv 56
Crónica Gatuna

Durante nuestro viaje, le habíamos


encontrado. Era en las puertas de
Valladolid. El convoy en el que está­
bamos tuvo que apartarse en la ca­
rretera, para dejar pasar a su
escolta y sus acompañantes. José
viajaba rápidamente. Tenía junto a
él una parte de los jinetes de la an­
tigua caballería ligera francesa de su
guardia. Su berlina rozó la nuestra.
Estaba yo en la puerta, muy atento.
El rey, a su paso, me pareció triste y
preocupado. Hablaba con acalora­
miento a una de las personas que
estaban sentadas frente a él. Supe
luego la causa de este aire sombrío
que me sorprendió entonces. Me
parecía que un rey debía mostrarse
siempre alegre. José iba a Paris bajo
el pretexto de asistir al bautismo del
rey de Roma, pero su meta verda­
dera era la de abdicar de la corona
de España, y de devolver al empe­
rador el cetro que no le servía para
proteger a sus súbditos con efica­
cia[3]

Nos quedamos en Madrid espe­


rando la llegada de mi padre y la
vuelta del rey. Se nos alojó en la
casa del príncipe de Masserano, an­
tiguo embajador de la corte de Es­
paña en Paris, y gran maestro de
ceremonias de José Napoleón. Este
Jose I por Flaugier
palacete, que estaba desierto cuan­
do entramos en él, tiene su lugar en
Francia. Algún tiempo después, mi padre dejó Ita­ mis recuerdos. Era un gran edificio sito en el án­
lia, y siguió a José hacia España. gulo de la calle de la Reyna, cerca de la magnífica
calle de Alcalá, sin apariencia llamativa en el exte­
Después de varios años de estancia en Paris, en rior, pero cuyo interior estaba suntuosamente de­
marzo 1811, marchamos mi madre, mis hermanos corado. Tenía el lujo de un palacio real. En él se
y yo, para encontrarnos con mi padre en España. encontraban amplias salas, con altas ventanas,
No estaba en Madrid. Integrado en el gobierno de anchos balcones, revestimientos dorados. Por to­
la provincia de Guadalajara, tenía a su cargo con das partes, preciosas lámparas de cristal de roca,
su brigada proteger la capital contra los ataques inmensos espejos de Venecia que duplicaban la
de la división de don Juan Martín, vulgarmente lla­ amplitud de los apartamentos. Abundaban mue­
mado El Empecinado,[2], partisano famoso y digno bles de un gusto antiguo, pero cubiertos de bellas
de serlo. tapicerías y adornados con esculturas cuidadosa­
mente doradas; colgaduras de seda de Persia;
El rey tampoco estaba en Madrid cuando llega­ amplias cortinas de damasco; ricas alfombras de
mos. Acababa de ir a Francia para poco tiempo. Turquía, con colores variados; cofres, armarios de

[2] “Apodo que dan los comarcanos á los vecinos de Castrillo de Duero de donde era natural” (José Mª de Queipo de Llano,
Conde de Toreno). El arroyo Botijas, al pasar por el valle, forma humedales de lodos negros como la pez o “pecinas”.
(Nota de la traductora)
[3] Veremos en la siguiente parte de estas Memorias las razones que habían decidido al rey a esta resolución extrema, y con
qué promesas el emperador Napoleón consiguió hacerle volver sobre su determinación. (Nota del autor)

gv 57
Crónica Gatuna

mos perdidos. La riqueza y las


curiosidades de nuestra vi­
vienda nos extrañaban mucho
a mis hermanos y mí. No nos
limitábamos en admirar sola­
mente los apartamentos pres­
tados; habíamos encontrado
un manojo de llaves que con­
tenía las de todas las salas, y
la casa entera estaba sometida
a nuestras infantiles investiga­
ciones, en contra de la prohi­
bición de nuestra madre. Ésta,
severa y escrupulosa, había
visto, durante las guerras de
Vendée, las habitaciones de su
padre y de su abuelo puestas
a la disposición de los solda­
dos; le costaba soportar todo
lo que le recordaba los desor­
denes de una ocupación mili­
tar. Nosotros, niños curiosos y
observadores, no concebíamos
sus escrúpulos; aprovechába­
mos su ausencia para abrir las
puertas cerradas y visitar estas
riquezas orientales que sólo
los cuentos de las Mil y una
noches hasta entonces nos
habían permitido imaginar; sin
embargo impresionados por el
ascendente materno, admirá­
bamos todas las cosas de le­
jos con cierto respeto y temor.

Lo que me encantaba en­


Carlos IV de rojo, por Francisco de Goya. Museo del Prado tonces en España, aparte de
ver un país nuevo y de satisfa­
maderas preciosas, esculpidos, dorados o pinta­ cer mi joven curiosidad, era el brillo del cielo y la
dos; porcelanas de China y de Japón. luz abundante, pura, penetrante, que parecía
inundarlo todo. Era el verano de 1811, famoso por
Había, en uno de los salones, dos jarrones japo­ la aparición del gran cometa. La habitación donde
neses, con brillantes pinturas, donde quimeras y dormía con mis hermanos, cerca de la vigilancia
animales fantásticos parecían escondidos entre flo­ activa y siempre inquieta de nuestra madre, daba
res desconocidas. Cada uno de estos jarrones era a un pequeño patio, pavimentado de anchas pie­
bastante grande para que pudiésemos esconder­ dras planas, rodeado de pórticos parecidos a los
nos en él los tres juntos, mis dos hermanos y yo. de un claustro, y cuyo centro estaba ocupado por
El príncipe de Masserano, grande de España de un estanque de agua límpida, siempre renovada
primera clase, cuando se fue a su embajada, se por el brote de un chorro. Algunas flores, unos ar­
había llevado a Paris toda la gente de su servicio. bustos con hojas perfumadas alegraban la tristeza
Había dejado su palacio desierto y bajo la vigilan­ de este patio interior. Los rayos deslumbrantes del
cia de un viejo intendente de su familia. Aunque el sol lo iluminaban durante el día, y cuando venía la
Ayuntamiento de Madrid, al asignárnoslo para alo­ noche, la luz casi solar del cometa no permitía que
jamiento, hubiese puesto a nuestra disposición la la oscuridad lo penetrase; después de que mi ma­
casa entera, en ausencia de mi padre, sólo ocupá­ dre hubiera venido a nuestra habitación para hacer
bamos una parte de ella, y todavía (con los pocos su visita de costumbre, ver si estábamos acosta­
domésticos que tenía mi madre) en ella andába­ dos, informarse de lo que pudiéramos necesitar,

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Crónica Gatuna

dar a cada uno el beso de la noche, después de


haber oído a mis jóvenes hermanos profundamen­
te dormidos, ¡cuántas veces volví a levantarme pa­
ra quedar sentado, casi desnudo, en el balcón de
nuestra ventana! Deseaba disfrutar del frescor del
aire, escuchar el armonioso y débil rumor de la
ciudad adormilada, y admirar el cometa llameante
y las estrellas centelleando a través del ancho
abanico de su cola que cubría la mitad del cielo;
pues en el aire puro y con el clima meridional de
España, lo supe más tarde, este cometa pareció
más grande y más luminoso que en ningún otro
país de Europa.

Entonces ¡cuántos pensamientos vagos! ¡cuan­


tos sueños sin meta! ¡cuántas miradas perdidas,
lanzadas hacia el abismo de los cielos con el deseo
de descubrir algo detrás de las estrellas! Luego,
cuando me daba la vuelta para caer de nuevo en
la tierra, veía en la misma alcoba, a mis dos her­
manos más pequeños, cansados por los juegos de
la jornada, reposando bajo su blanca manta y dur­
miendo con sueño apacible. A menudo también y
casi sin querer, mis ojos se paraban en un retrato,
obra de Rafael Mengs, único cuadro olvidado en Victor Guye vestido de paje, por Francisco de Goya. National
esta parte de la casa, y que había quedado colga­ Gellary of Art Washington
do en el muro de nuestra habitación. Este retrato
representaba a Carlos III, en sencillo traje de caza, aún cuando ningún otro francés podía ser admitido
con la única condecoración del gran cordón azul en este puesto. Decir que éste me colmó de
cielo con ribetes blancos y la placa de la orden alegría sería poco decir; estaba exultante.
creada por él. La luz era suficiente para que pueda
distinguir fácilmente todos los rasgos de su rostro; Poco después de mi nombramiento, mi madre
esta claridad difusa les prestaba un aire auténtico, me acompañó a la Real Casa de Pages. Mi comien­
un aspecto de vida que no les veía durante el día. zo entre los pajes no me inspiraba ni temor ni in­
Yo distinguía claramente esta cabeza que siempre quietud. Yo ya hablaba bastante bien el español, lo
me pareció tan rara, esta cara larga como la de un suficiente para participar en todas las conversacio­
chivo, una nariz aguileña cuya extremidad es­ nes. Mi calidad de antiguo alumno del Liceo impe­
condía la mitad de una boca de gruesos labios os­ rial de Paris me daba cierta confianza en mi mismo
curecidos por el cigarro, grandes ojos negros casi que me impedía temer el primer encuentro con los
tan salientes como la nariz, una frente alta y arru­ jóvenes españoles que iban a ser mis compañeros.
gada rematada de una pequeña peluca flanqueada Me recibieron muy bien. La costumbre bárbara de
de tres delgados tirabuzones. Al ver esta cara he­ acoger con novatadas, groseras o brutales, a un
teróclita, esta figura grotesca, pero donde brillaba compañero recién llegado, era desconocida en Es­
a pesar de todo una mirada fina y dulce, yo no paña y no tuve que soportar ninguna de estas
imaginaba que tenía delante de mí uno de los más burlas crueles todavía comunes en semejante caso
sabios y grandes monarcas de España, hombre se­ en Saint–Cyr y en Fontainebleau. El gobernador y
vero y virtuoso, rey filósofo y benefactor, cristiano los directores no fueron menos bondadosos con­
piadoso, religioso observador de sus deberes para migo que mis jóvenes compañeros. Fue decidido
con sus súbditos, y a cuyo reinado se debe la ma­ que mi presentación al rey tendría lugar el 1 de
yor parte de los monumentos y fundaciones útiles enero siguiente, día de besamanos y de gran gala.
que han decorado España bajo la dinastía de los
Borbones. Mi uniforme me fue traído la víspera de este día,
memorable para mí. Uno se puede imaginar mi
José volvió de Paris. El rey de España se acordó gran alegría al probarlo. Nunca sentí tanto placer
de su promesa como rey de Nápoles, y mis padres como cuando entonces, por primera vez, llevé la
recibieron un aviso de que me habían nombrado charretera.
paje de su majestad. Era un favor grande, más

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Crónica Gatuna

El uniforme de los pajes de José Napoleón no con grandes esquinas, zapatos con hebillas, com­
tenía sin embargo nada de esta elegancia rebusca­ plementaban este uniforme, que alzaba un poco
da que distinguía a los pajes españoles de los re­ un sombrero militar, magníficamente ribeteado y
yes de la dinastía austriaca, cuando, andando a rematado de plumas blancas como el sombrero del
pie, el sombrero en la mano, alrededor del carrua­ mariscal de Francia, una agujeta de seda blanca,
je real, o bien, sentados en las portezuelas, acom­ bordada de oro, atada sobre el hombro izquierdo.
pañaban a la fiesta de toros o a la procesión de Y finalmente la espada, que llevábamos al costado.
San Isidro a sus graves y magníficos soberanos. Sólo los pajes de servicio llevaban la bota de ama­
Calzas de seda negra, un jubón de terciopelo ne­ zona[4].
gro que ceñía en el talle un cinturón del mismo co­
lor, un ancho sombrero de fieltro con una larga El 1 de enero, estuve listo de madrugada. Antes
pluma blanca, tal era entonces su traje sencillo y de ir hacia el palacio, había que pasar la revista de
pintoresco. Además, ni capa, ni espada, sólo se nuestro gobernador.
veía, colgada a la cintura de los mayores, una pe­
queña daga de Toledo, con una empuñadura de Era el antiguo gobernador de los pajes de Car­
oro ricamente cincelada y su vaina de plata esmal­ los IV, don Luís de Rancaño, un coronel del cuerpo
tada adornada de arabescos. de ingenieros militares, oficial muy estimado en su
arma, y que había recibido el empleo que ocupaba
En su riqueza, el uniforme de los pajes de José cerca de nosotros, como un tipo de jubilación ho­
Napoleón, así como el de los pajes de la casa de noraria para su vejez: era alto, apuesto en su uni­
Borbón, se asemejaba más a una librea que a un forme militar; justo, firme, dulce y bondadoso, nos
traje de corte. Llevábamos un frac azul marino, ri­ inspiraba a todos respeto. He tenido la felicidad,
beteado de oro en el cuello, en las solapas, en las después de los acontecimientos de 1814, de volver
bocamangas, en el talle, y cuya pechera estaba cu­ a ver en Paris a este hombre venerable, expatriado
bierta por anchos galones de trencillas de oro, pa­ como todos los Españoles distinguidos que habían
recidos, menos en el color, a los que llevaban los servido a José. Soportaba con calma, sin quejarse
granaderos a caballo de la guardia de Carlos X de y humildemente, las penas y las miserias del exilio.
Francia. Las solapas y el cuello del frac eran de La vida en Paris complacía a esta inteligencia acti­
terciopelo. Calzones azules apretados en las rodi­ va. Alojado mezquinamente, viviendo con sobrie­
llas por una hebilla de oro, medias de seda blancas dad, no buscando otro recreo que los paseos que
hacía cada día con los pocos amigos ilustrados que
sus conocimientos variados, su conversación sus­
tancial e instructiva atraía a su lado; siguiendo con
constancia algunas clases elegidas del Collège de
France, interesándose en cierta medida por la
geografía, la química, la botánica y las matemáti­
cas de alto nivel, esperaba así, con filosofía y re­
signación, la muerte que le sobrevino poco antes
de la época en que los decretos de la reina Cristina
abriesen las puertas de España a todos los exilia­
dos.

Dábamos a este digno gobernador el dulce


nombre de ayo (padre nutricio). Era el antiguo tí­
tulo de su empleo, entrañable nombre que el nue­
vo protocolo español había tomado prestado del
antiguo. Viéndome llegar el primero de todos, este
buen anciano, que sólo venía a palacio para asistir
a mi presentación y animarme con su presencia,
me felicitó de mi diligencia y sonrió cuando le con­
fesé inocentemente la causa.

El señor Rancaño tenía a su lado, como asisten­


Armas de José I te y subgobernador, a un joven jefe de batallón,

[4] El 1 de enero de 1812, Abel Hugo fue presentado ante el rey José I como paje de la corte, en el Palacio Real de Madrid.
(Nota de la traductora)

gv 60
Crónica Gatuna

hace mucho familiares.

Una vez pasada la revista y


cuando tocó la hora de la mar­
cha, nos pusimos en camino, an­
dando militarmente de dos en
dos, encabezados por nuestro
gobernador y el señor Landabu­
ru; Aristizábal estaba a mi lado.

Para llegar a Palacio, había


que atravesar una gran plaza,
apenas nivelada y todavía cu­
bierta de ruinas y de escombros:
era una de las plazas que el rey
José, celoso del embellecimiento
y de la salubridad de la ciudad,
había ordenado abrir, y que le
valía, por parte de los Españoles
descontentos con innovaciones
cuya utilidad no apreciaban to­
davía, el apodo de Rey de las
Plazas.

Cuando entré en el salón,


donde el sitio asignado a los pa­
jes estaba señalado, me sor­
prendió un poco el gran número
de oficiales y de funcionarios de
la orden civil o de la casa real
que en él estaban agrupados.

Los Franceses no parecían ser


Juan Meléndez Valdés , por Francisco de Goya. Colección particular. allí mayoría, por lo menos según
pude juzgar por las conversacio­
oficial de gran distinción, que se llamaba Landabu­ nes particulares que oía a mi alrededor, casi todas
ru. Situado, por mi edad y por el estado adelanta­ en lengua castellana. Dejé de extrañarme de ello
do de mis estudios, entre los pajes de primera cuando el señor Rancaño me hubo avisado de que,
clase, me había relacionado con uno de ellos lla­ a menos que se presentaran circunstancias ex­
mado Domingo Aristizábal. Este joven, ya paje en traordinarias, el rey José hablaba siempre en es­
época de Carlos IV, era el hijo de un antiguo virrey pañol a las personas admitidas en sus recepciones
de Méjico. Su padre y todos sus parientes, de los públicas.
cuales estaba alejado y por los cuales, en cierto
modo, se encontraba abandonado desde el princi­ Aristizábal, educado en la corte de Carlos IV y
pio de la ocupación de Madrid por los franceses, acostumbrado al fasto del palacio, no se quedaba
luchaban en las filas de los insurrectos. Había co­ maravillado como yo del esplendor y la riqueza de
rrespondido francamente a mi amistad y me había los trajes. Aseguraba incluso que los besa­manos
prometido no apartarse de mí durante mi recep­ del antiguo régimen reunía una asamblea más nu­
ción, con el fin de darme a conocer a todas las merosa y más espléndida. Durante estas grandes
personas de la corte, cuyos nombres le eran desde jornadas de ceremonias, el rey, la reina, sentados

[5] Los grandes de España tenían el derecho de no descubrirse delante del rey, pero este derecho no les pertenecía exclusiva­
mente; también se concedía, por una antigua costumbre, respetada en las dinastías austriaca y francesa, a todos los caba­
lleros que, enamorados de las damas de honor de la reina, estaban admitidos para cortejarlas en el mismo palacio con el
fin de pedirlas en matrimonio. Estos enamorados no sólo tenían el privilegio de no descubrirse delante de las personas de
la realeza sino también el de sentarse a su lado, a la condición de que estuviesen presentes las dueñas de su corazón. Se les
trataba como a locos y se les daba el privilegio de embebecidos. La galantería española suponía que, entregados ellos en­
teramente a su pasión, eran incapaces de astringirse al ceremonial de la corte y de rendir al soberano el debido respeto.

gv 61
Crónica Gatuna

se quedaba insatisfecho. Por lo cual Aristizábal me


decía con algo de malicia, comparando las dos
cortes: “Antes en un día de recepción se formaba
una procesión, ahora se pasa la revista.”

Nada más llegar, el señor Rancaño me había


presentado al lugarteniente­general barón Strolz[6]
, que, en su calidad de primer escudero, tenía la
dirección superior de la Real Casa de Pages. Había
podido conocer a mi padre en el estado mayor del
general Moreau, y me acogió calurosamente.

Esperando el momento de la llegada del rey,


Aristizábal me hizo admirar los cuadros que deco­
raban la sala donde nos encontrábamos: se veía,
entre otros, una excelente copia de un cuadro de
David, el que representa al general Bonaparte cru­
zando los Alpes sobre los pasos borrados de Aníbal
y de Carlomagno. Me imaginaba que esta pintura
había sido colocada en el palacio desde que José
había subido al trono de España. Aristizábal me
desengañó, había visto colocar este retrato del pri­
mer cónsul en el mismo sitio donde se encontraba
todavía, y era Carlos IV mismo quien había presi­
dido esta inauguración. ¡Buen rey, que no se daba
cuenta que poner este retrato en esta sala, era co­
mo quitar de ella su trono!

Durante los años que precedieron la invasión, e


incluso en el momento de la entrada en España de
Jean­Baptiste, conde de Jourdan y mariscal de Francia, por los Franceses bajo el mando del gran duque de
Eugène Charpentier. Berg, el entusiasmo de los Españoles por Napoleón
bajo el palio real y rodeados de su familia, espera­ llegaba a su apogeo. Su nombre estaba en todas
ban los homenajes de las personas admitidas a la las bocas, sus retratos y sus bustos en todas las
corte que debían pasar sucesivamente delante del casas. Se le nombraba el héroe de Francia, restau­
trono. El soberano, la reina, los príncipes y las rador de la religión, vencedor de la revolución. Se
princesas se levantaban si se acercaba un noble exaltaba su despotismo, amigo y tal vez fundador
agraciado con la grandeza[5] y le abrazaban afec­ del orden; se ponderaba sus grandes cualidades
tuosamente. En cuanto a los marqueses, a los con­ administrativas, se celebraba su genio militar. Sus
des, a los barones que no eran grandes de España, victorias en Egipto le hacían popular en un país
a los títulos de Castilla, a los funcionarios de toda donde el odio a los musulmanes ha sido mucho
orden y al resto de los cortesanos, las majestades tiempo uno de los rasgos distintivos del carácter
y las altezas reales se limitaban, con gravedad, a nacional. La parte más ilustrada de la nación, in­
ofrecerles su mano a besar. dignada por la decadencia de la monarquía, con el
favoritismo de Godoy y los desordenes de la corte
A pesar de las reclamaciones de los gentilhom­ de Carlos IV, esperaba la influencia de los france­
bres de la antigua corte, José había abandonado ses sobre el viejo monarca español, una regenera­
este protocolo oriental. No le gustaba sentarse en ción fecunda y una prudente libertad.
el trono, y después de haber recibido en el salón
de los reynos a los embajadores, a los ministros, a Las únicas condecoraciones que fueran notorias
los generales y a los grandes oficiales de la casa, entre la multitud resplandeciente que nos rodeaba,
pasaba a las otras salas e iba a visitar él mismo a eran, con la estrella de la Légion d’honneur y la
los que venían a presentarle sus respetos. Era ac­ Corona de hierro, las Órdenes Reales de Nápoles y
cesible a todos, escuchaba con paciencia, contes­ de España, las dos creadas por José. La Cruz de
taba con dulzura, se informaba con interés. Nadie Nápoles, rematada por un águila de oro con las

[6] Hoy miembro de la cámara de los diputados.

gv 62
Crónica Gatuna

cielo ribeteados de plata, pantalón rojo, pasó cerca


de nosotros. Era alto, de tez sonrosada, ojos pe­
queños pero vivos, y, a pesar de rasgos comunes y
muy pronunciados, tenía un aire digno y firme. Su
aspecto me gustó; pregunté una vez más a Aris­
tizábal; era el coronel Chassé, comandante del re­
gimiento de los húsares holandeses. Un oficial
superior español conversaba con él, era el jefe de
escuadrón Moralés, comandante del cuerpo franco
de los cazadores de Ávila. Recuerdo todavía la se­
vera y altiva actitud de este antiguo guerrillero,
reincorporado recientemente a la causa de José
contra la cual tanto tiempo había combatido.

Se acercaba la hora para José de salir de su ga­


binete; la multitud aumentaba progresivamente.
Aristizábal me propuso que nos acerquemos a la
puerta, y desde este lugar me designaba parte de
los que entraban.
Orden Real de España creada por José I
alas extendidas, se llevaba suspendida a un lazo Uno de los primeros, hombre bastante alto, de
azul cielo. La Cruz de España, sencilla estrella de rostro austero, cuyos ojos cansados estaban vela­
cinco puntas esmaltada con rubíes, se ataba a un dos por anteojos verdes, era un sabio eclesiástico,
lazo rojo; era una especie de legión de honor es­ señor Llorente, antiguo secretario de la Inquisi­
pañola[7]. ción, entonces consejero de estado de José.

Con sorpresa, vi entrar en la sala del trono a un Vi así pasar a dos poetas españoles bastante
pequeño anciano de pelo blanco, todavía ágil y de­ famosos, Meléndez Valdés, que sonreía graciosa­
recho a pesar de su edad, revestido del gran uni­ mente a todos con su traje de consejero de esta­
forme de mariscal de campo español, y llevando do, y Marchena, que presentaba una cara huraña y
alrededor del cuello, suspendidos a una cadena, la Cruz franco­española de José en la solapa. Se
las insignias del Toisón de Oro. Yo sabía que muy presentaba aquí como jefe de división en el minis­
pocos españoles habían recibido esta condecora­ terio del interior. Acababa, creo, de dirigir con éxi­
ción de la mano de los reyes Carlos III y Carlos IV. to, en esta época, una traducción de Tartuffe en el
Pregunté su nombre a Aristizábal: era el conde de teatro del Príncipe.
Moctezuma, grande de España. Este descendiente
de los emperadores de Méjico no era uno de los En medio de esta muchedumbre variopinta, do­
cortesanos menos devotos de José. ¡Cosa extraña, rada y engalanada, me quedé muy sorprendido de
un Moctezuma, súbdito de un Bonaparte! Su hijo ver de repente a un joven soldado de la guardia
era maestro de ceremonias del rey. real que, con su pelliza de simple húsar, su dolmán
ribeteado de lana, su sable con empuñadura de
Unos momentos después, un coronel de los hú­ cobre y sus espuelas de hierro, entró con seguri­
sares en uniforme de gala, dolmán y pelliza azul dad en medio de nosotros y anduvo derecho hacia
[7] La Orden Real de España había sido instituida por el rey José, el 20 de octubre de 1808, bajo el título de Orden real y mili­
tar. Esta última palabra fue suprimida por el decreto de organización del 18 de septiembre de 1809, y los oficiales civiles
llegaron a ser, como los militares, aptos para llevar la condecoración de la Orden Real. Esta orden debía componerse de
cincuenta Grandes­Cordones sin renta fija pero que podían poseer encomiendas; de doscientos Comendadores que disfru­
taban de una pensión anual de 30.000 reales (7.500 fr.); y de dos mil Caballeros con una pensión de 1.000 reales (250 fr.)
por año. La condecoración, colgada de un lazo rojo, era una estrella de oro de 5 puntas, rematada de una corona; las pun­
tas esmaltadas con rubíes. Sobre una de las caras del centro de la estrella, se veía el retrato del rey José, y sobre la otra las
armas de España con esta inscripción: Virtute et fide. Los Grandes­Cordones llevaban además en el lado izquierdo una
medalla con puntas de plata. José había conservado las armas de España, tal como existían en el reinado de Carlos IV.;
sólo el águila imperial había reemplazado, en medio del escudo, la tres flores de lys. Del mismo modo cuando llego al tro­
no Felipe V, las flores de lys cogieron el sitio del águila bicéfalo de Carlos­Quinto. Para formar una dotación a su Orden
Real, José suprimió, por un decreto fechado del 18 de septiembre, todas las ordenes civiles y militares existentes en Es­
paña, a excepción de la del Toisón de Oros. Estas ordenes eran: la de Carlos III, recientemente instituida y llegada a ser la
primera de todas, las ordenes antiguas y famosas de Santiago, de Calatrava, de Montesa y de Alcántara. Una disposición
del decreto extendía la medida de supresión a las Lenguas de la Orden de Malta.

gv 63
Crónica Gatuna

la sala del trono, codeándose con los generales. derechos en una elección popular y en su espada
Impresionado, le observé y, cuando nos dio la es­ victoriosa.
palda, vi que en la parte trasera de su dolmán, en
medio de la cintura, colgaba de un nudo de broca­ Mis recuerdos me traen todavía algunos perso­
do una pequeña llave de oro esculpida. Este húsar najes que desfilaron así ante mis ojos. Eran: El
era uno de los chambelanes del rey; era grande de señor Bienvenu Clary, sobrino del rey, coronel de
España de primera clase, hijo de la marquesa de los fusileros de la guardia; joven oficial con gran
Ariza, duque de Berwick, descendiente de los porvenir, muerto después en Madrid, y cuya perdi­
Stuart. Incorporándose como simple jinete de la da ha sido hondamente sentida. Los dos hermanos
Rapatel: el primogénito, mayor de los jinetes de la
caballería ligera de la guardia; el menor, coronel
del regimiento español y furriel del palacio[8]. El
duque de Esclignac, gentilhombre francés, cham­
belán del rey. El Marqués de Benavent, grande de
España, montero mayor. El marqués de San
Adrián, grande de España, primer maestro de ce­
remonias.

Los Españoles, los Franceses y los extranjeros


llegaban sucesivamente. Eran: El duque de Soto­
mayor, grande de España, maestro de ceremonias,
cuyo nombre es conocido en Francia porque uno
de sus antepasados se enfrentó a Bayard. El gene­
ral Lecapitaine que, en 1814, fue el primer instruc­
tor de la guardia nacional de Paris y que, en 1815,
murió gloriosamente en la segunda batalla de
Fleurus. El conde de Laforest, embajador de Fran­
cia. El barón de Stourm, enviado desde Dinamar­
ca. Los barones de Mornheim y de Strogonoff,
ministros de Rusia. Don Domingo Badia y Leblich,
prefecto de Córdoba, viajero famoso bajo el nom­
bre de príncipe Ali Bey[9]. Muchos otros se apresu­
raban en llegar, pues era la hora.

Pronto se oyó la voz fuerte del ordenanza: El


Domingo de Badia. Ali­Bey Rey. Nos dimos prisa para volver a nuestro sitio
cerca del coronel Rancaño. Los cuchicheos se apa­
guardia real, había querido dar una prueba de leal­ garon; un silencio profundo se estableció en la
tad absoluta a la persona de José Napoleón. Era, multitud.
en otro modo, un compromiso semejante al del
conde de Moctezuma. Los hijos de los emperado­ La puerta se abrió. El rey, que acababa de atra­
res del Nuevo Mundo, los descendientes de los re­ vesar la sala del trono, entró en nuestro salón.
yes de la vieja Europa, se mostraban solícitos con Llevaba el uniforme y las charreteras de coronel de
reconocer la soberanía de un rey sin antepasados, jinetes de caballería ligera de su guardia; frac ver­
hermano de un emperador que sólo apoyaba sus de, con cuello, solapas y ribetes amarillos. Sólo

[8] Este
último, el señor Paul Rapatel, acaba de ser nombrado lugarteniente­general. Estaba al mando de una brigada francesa
en el último sitio de Anvers.
[9] Más tarde, conocí personalmente al señor Badia que tenía una familia encantadora. Me informó de detalles curiosos sobre
los motivos que le incitaron a visitar Oriente con un nombre supuesto. También debo a la amistad del Señor Durán, antiguo
consejero de estado español y amigo también del señor Badia, nociones exactas sobre la causa y la meta de estos primeros
viajes en el imperio de Marruecos. Tendrán su espacio en estas Memorias. El señor Badia tenía un espíritu original, pica­
resco y alegre. El señor de Chateaubriand cuenta, en Itinerario de Paris a Jerusalén que encontró en Alejandría a un prín­
cipe africano de la familia de Mahoma, nombrado Ali Bey­el­Abassi; a su gran sorpresa, este príncipe le acogió,
pronunciando los nombres de Atala y de René. El amor propio más modesto se habría sentido honrado por esta prueba
inesperada de fama en países lejanos. El señor de Chateaubriand confiesa que se sintió muy alagado. El príncipe Ali Bey
no era otro que el sabio Badia que efectivamente, según me dijo, sentía una gran admiración por el genio y las obras del
ilustre escritor, y que se divirtió mucho al ver como el señor de Chateaubriand se quedaba extrañado en esta entrevista.

gv 64
Crónica Gatuna

dos medallas adornaban su pecho, las de la Légion una esperanza consoladora. Es calidad de un rey
d’honneur y de la Orden Real de España. Su pe­ saber contentar a todos[12] .
queño sombrero, parecido al del emperador, no
tenía más adorno que una trencilla negra con su Yo estaba en una ansiedad extrema; deseaba
escarapela roja. que todo terminase. El rey estuvo por fin delante
de nosotros. Pasó la mirada en la línea que forma­
En cuanto se abrió la puerta, el rey había levan­ ban los pajes (nosotros nos presentábamos como
tado su sombrero para saludarnos a todos. En este soldados, alineados en dos filas), luego se acercó a
momento, me llamó la atención su gran parecido nuestro gobernador:
con Napoleón. Era la misma cara de carácter anti­
guo, de una belleza regular, la misma frente amplia
y descubierta, sólo que tenía una tez más clara,
« ­ ¡Y bien! coronel, le dijo en español, ¿está

rasgos menos duros, miradas más suaves. José


Vd. más satisfecho de estos señores ? »

por otra parte era más alto que su hermano; Parece que en el parte mensual rendido al rey
medía aproximadamente cinco pies y cinco pulga­ por el señor Rancaño sobre la conducta de los pa­
das. jes, éste se había quejado de algunos.

A su lado andaba el mariscal Jourdan, su jefe de


estado mayor; inmediatamente detrás de él,
« ­ Sí, Majestad , respondió inclinándose.»

venían los capitanes­generales de su guardia, el


« ­ ¿Quién es este joven?»

duque de Cotadilla y el conde Merlin y los dos ayu­


« ­ Majestad, es el nuevo paje admitido por or­

dantes de campo de servicio, el lugarteniente­ge­


den de su majestad, don Abel Hugo, el hijo mayor

neral Lafont de Blaniac y el coronel Desprez[10] .


del general. »

Los embajadores, los ministros y diversos oficiales


« ­ ¿Habla español?»

de su casa le acompañaban, así como varios gene­


« ­ Sí, Majestad.»

rales del ejercito francés, entre los cuales estaba el Entonces, mirándome bien a la cara, examinán­
conde Belliard, general­ayudante mayor; el conde dome con una atención que me llenó de confusión,
Drouet d’Erlon, comandante jefe del ejército del José me dirigió en español estas palabras que
centro, y el barón Dedon, famoso por sus querellas puedo repetir aquí con exactitud, y con la certeza
con Paul Courier, general de artillería más estimado de que no me engaña mi memoria:
en su arma que lo pretendía el panfletario viticul­
tor[11] y que había estado al mando de la artillería
francesa en el memorable sitio de Zaragoza.
« ­ Señor Hugo, es un placer para mí decirle
que, por un despacho llegado esta mañana mis­

José andaba lentamente, escuchando con pa­


ma, su padre me anuncia que acaba de vencer al

ciencia las reclamaciones que se le hacía, respon­


Empecinado. Vd. le volverá a ver enseguida. La

diendo con bondad a los que le hablaban,


provincia en cuyo gobierno estaba integrado está

animando a los tímidos por su afabilidad y conte­


prácticamente pacificada. Le necesito en el esta­

niendo por el respeto a los que su viveza meridio­


do­mayor del ejercito y acabo de pedirle que vuel­

nal hubiese llevado a excesos. Comunicaba a sus


va a Madrid. »

ayudantes de campo las peticiones recibidas y por Me incliné con respeto, tratando de balbucear
una palabra amable dejaba a todos los solicitantes algunas palabras. El rey añadió:
[10] El señor Lafont de Blaniac es un miembro de la cámara de los diputados, y el señor Desprez lugarteniente­general, jefe de
estado mayor del ejercito del norte.
[11] Paul­Louis Courier de Méré, caústico panfletario que tenía viñedos en Véretz (Indre­et­Loire) y publicó algunos artículos
con el seudónimo de Paul­Louis, vigneron. Participó en la campaña napoleónica de Italia. Murió asesinado en un bosque
cercano a sus tierras. (Nota de la traductora
[12] Napoleón conocía tan bien el carácter clemente de su hermano que, queriendo (en 1808) hacer comprender a España la
necesidad de someterse a José y temiendo que la fama de bondadoso de este príncipe le fuera nefasta frente al pueblo de
Madrid, amenazó a los Españoles con retirar la corona a un rey que no merecían, y de juntarla en su propia cabeza con la
diadema imperial. He aquí parte de la curiosa proclamación que contiene esta singular amenaza: « Si todos mis esfuerzos
son inútiles, y si no respondéis a mi confianza, no me quedará más remedio que el de tratarles como provincias
conquistadas y el de entregar a mi hermano otro trono; pondré entonces la corona de España sobre mi cabeza y sabré
hacerla respetar por los malos, pues Dios me ha dado la fuerza y la voluntad necesaria para vencer a todos los
obstáculos. Napoleón ». El efecto de esta amenaza fue tal, que en menos de treinta días más de veintisiete mil padres de
familia habían firmado su juramento de fidelidad a José en los registros abiertos para este fin en los despachos de los
magistrados de Madrid.

gv 65
Crónica Gatuna

do y durante el trayecto, como bien se puede ima­


ginar, sólo se trató del rey José y de los diversos
« ­ ¿Su señora madre estará bien, espero?

motivos de afecto que sus súbditos debían tener


Asegúrela del interés que les presto, así como a

para con él.


sus hermanos. »

Luego, saludándome con un signo de amistad,


José continuó su camino a través de las salas lle­ Rey de España, se había vuelto él mismo como
nas de uniformes, de bordados y de charreteras. Español; y para expresar, sobre este hecho, sus
sentimientos de manera más enérgica, acostum­
Este tono benevolente, estas palabras afectuo­ braba decir: « Si quiero a Francia como a mi fami­
sas, me causaron una profunda emoción. Mis ca­
maradas me felicitaron de la bondad que el rey me
lia, tengo devoción a España como a mi religión».

había demostrado. No tardamos en volver hacia la


Casa de Pages. El señor Rancaño me llamó a su la­

Las imágenes utilizadas para este artículo han sido obtenidas del Archivo Wikimedia Commons y son de dominio público.

DATOS BIOGRÁFICOS DEL AUTOR


Abel HUGO, (Paris 1798 ­ Paris 1855) destacando su traducción al francés del Ro­
era el hijo mayor de Léopold Hugo, así mancero e historia del rey de España don
como hermano de Eugène y Victor. Des­ Rodrigo, postrero de los godos (textos re­
pués de estar un tiempo estudiando en el copilados en lenguaje antiguo, Paris 1821)
Real Seminario de Nobles de Madrid en y de los Romances históricos (1822). Tam­
1811, pasó a la Casa de Pajes de la Corte bién es autor del vaudeville Les français en
del rey José I en 1912. No volvió inmediata­ Espagne (1823). Su obra Histoire de
mente a Francia con su madre y sus l’Empereur Napoléon, la escribió en francés
hermanos. Su padre le dio misiones import­ y en español (Paris: Perrotin, 1833 y Bar­
antes en el ejército en los momentos difí­ celona: Oliverés y Gavarró 1839). Se casó
ciles de las retiradas de 1812 y 1813. con Louise, Rosa, Julie Duvidal de Montfer­
Mostró su valentía en la defensa de la capit­ rier y tuvo dos hijos. Mantuvo cierta corres­
al. Después del desastre de Vitoria en la úl­ pondencia con José Bonaparte en el exilio,
tima retirada de los Franceses, cruzó la aceptando éste último ser el padrino de uno
frontera en septiembre 1813 y, en Pau, es­ de sus hijos: “Philadelphia, el 25 de
peró en vano poder volver a España. De novembre de 1835. Su carta del 5 de sep­
vuelta a Paris, fue escritor, periodista e his­ tiembre me ha seguido por estos lugares le­
panista. Escribió Histoire de la campagne janos; no se suelen hacer a proscritos tales
d'Espagne en 1823 (Paris, Delaunay 1823 peticiones: por la rareza del hecho, acepto
et Lefuel 1824); Souvenirs sur Joseph Na­ ser el padrino del nieto de mi amigo el gen­
poléon publicado en la Revue de deux eral Hugo...”
Mondes de 1833. Recopiló una enorme
cantidad de informes militares para publicar
France militaire: histoire des armées
françaises de terre et de mer, de 1792 à
1837 (Paris, Delloye: 1838). Fundó la rev­
ista Le conservateur littéraire y fue profesor
de español en la Société des Bonnes
Lettres de París. Hizo traducciones,

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Gatópolis, por tejados y jardines

Las puertas abiertas de Casa Sefarad


En el hermoso palacio de Cañete, en pleno corazón palpitante de nuestra ciudad, se
aloja no sólo un juguetón fantasma sino una institución diplomática. Es común que
por estas casas como la de América se paseen espectros aunque los habitantes
humanos de Casa Sefarad nos prometen que el suyo es tan benévolo que la
convivencia es excelente. Y es que Casa Sefarad­Israel acoge con los brazos abiertos

N
a cada visitante para tender día a día más y mejores puentes de convivencia.
Texto: Elvira Martínez
Fotografías: Mario Sánchez

os reciben con
los brazos abier­
tos y una gran
sonrisa. Son Fer­
nando M. Vara de Rey, di­
rector de comunicación de
la Casa Sefarad­Israel y
Esther Bendahan, directora
de programación cultural
de la Casa y escritora. Dos
perspectivas sobre un mis­
mo asunto: los sefardíes,
es decir, los judíos de as­
cendencia española.

Si hay algo que quieren


recalcar es que la cultura
española y la judía no son
sino hermanas y por ello la
función de Casa Sefarad no
es traer algo nuevo sino
mostrar lo que ya está pre­
sente en nuestra sociedad
y cuyos lazos con el judaís­
mo no son evidentes. Pero
están. Los ejemplos se
multiplican. El Purim (o
fiesta de la reina Esther)
equivale en muchos senti­
dos al Carnaval, tanto que
incluso se comen dulces si­
milares puesto que las ma­
drileñas “orejas de
carnaval” tienen un paren­
tesco evidente con las
“orejas de Amán”. A través
de la cultura y sus diferen­
tes expresiones artísticas
están recuperando la tradi­
ción española de ida y
vuelta, que ha viajado has­
ta Oriente para retornar a
casa en una especie de cir­ Palacio de Cañete, sede de Casa Sefarad­Israel, visto desde la calle Mayor.

gv 67
Gatópolis, por tejados y jardines

Esther Bendahan y Fernando M. Vara de Rey

cuito de energías culturales que busca insaciable la desa, Ana Botella, el dulce de la Reina Esther con
difusión. Otro buen ejemplo es el flamenco y para motivo de los festejos de Purim (el 8 de marzo),
muestra, un par de botones. Yasmin Levy es una una celebración de dulces y disfraces para recordar
bellísima cantante en lengua ladina cuya base mu­ la mítica salvación milagrosa del pueblo judío.
sical se asienta cómodamente sobre esta música
de nuestro país, mientras que el festival Suma Fla­ Iluminar lo que ya está ante nuestros ojos es la
menca gana importancia cada día en Israel. Claro función de esta Casa como de todas las demás
es que todo esto que ya encontramos establecido porque aunque las conexiones son patentes y lo
no ha sido obra de magia sino de un duro trabajo. judío forma parte de la Historia de España “no lo
sabemos, dejamos que pase a nuestro lado sin
Su labor es continuada, no dejan de añadir acti­ darle importancia” subraya Esther Bendahan. Un
vidades para acercar ambas culturas entre sí. Cada rescate no tan de moda como el económico pero
año desde hace cuatro se encienden en diciembre quizá incluso más necesario: el cultural. Una fuerza
las luces de Janucá. Algo que si bien en nuestra que nos libre de los estereotipos. Desean combatir
ciudad es una innovación, se trata de algo que ya estas ideas preconcebidas y situar Sefarad como
venía ocurriendo en otras ciudades como París, una región más de nuestro país al mismo tiempo
Nueva York, Berlín o Nuevos Aires. Una tradición que se pone de relieve lo negativo que se aloja en
que arraiga poco a poco y tiene, según dicen, bue­ el subconsciente social, como la bebida leonesa tí­
na acogida. Igual que consideran ya “tradicional” pica de Semana Santa cuyo explícito nombre es
un evento que ha tenido lugar este año por prime­ “matar judíos”.
ra vez; la entrega de un curioso premio a la alcal­

gv 68
Gatópolis, por tejados y jardines

Por otro lado fomentar las relaciones entre las


comunidades de la diáspora sefardí es esencial y
se lleva a cabo a través del proyecto Herensia. Pe­
se a los siglos que han transcurrido, los sefardíes
desean volver a Toledo o a Segovia, visitarlos al
menos. Fernando M. Vara de Rey hace hincapié en
“el poderosísimo sentido de nostalgia y pertenen­
cia que tienen hacia España” algo que cree desco­
nocido para la mayoría de la población y cuya
importancia es clave. “Son hermanos en el exilio”
sentencia. Esther aporta su conocimiento personal:
“se mantuvo durante siglos la lengua española en
estas comunidades del exilio… gente que vivía en
Turquía o Marruecos no hablaba árabe sino es­
pañol”. Mantuvieron la identidad a través de la
lengua y Casa Sefarad trabaja para arropar esta
idea de pertenencia, una labor encomiable aunque
no solitaria puesto que los Institutos Cervantes y
las embajadas se esfuerzan con ellos codo a codo.

En este mismo sentido cabe destacar la novela


de Bendahan Déjalo, ya volveremos, una obra que
tiene mucho que ver con su propia biografía. Rela­
ta el viaje de vuelta de judíos en Marruecos, al de­
jar de ser éste protectorado español. Una historia
real de exilio sin drama y sin contar la herida, de
reconstrucción de una comunidad de forma ama­
ble sin prestar atención al dolor que encuentra su

Vistas del Jardín del Palacio de Cañete.

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Gatópolis, por tejados y jardines

Sala de Exposiciones de Casa Sefarad­Israel. Únicos restos originales del interior del Palacio de Cañete.

base en la expresión judía “serkea” un modo de El racismo o en este caso más concretamente el
expresar “déjalo pasar” ante lo que la autora se re­ antisemitismo ha remitido mucho según nos cuen­
bela y cree necesario contarlo. tan. Se encuentran casos individuales, sobre todo
una banalización del concepto de antisemitismo y
Queremos saber qué diferencia a un judío del una culpabilización individual de problemas políti­
siglo XXI de cualquier otro habitante de Madrid y cos propios del estado de Israel. Algo que a lo que
la respuesta de Esther Bendahan no puede ser no dan excesiva importancia porque están conven­
más categórica: “nada, a un judío no lo diferencia cidos de que se resuelve mediante la educación.
absolutamente nada”. Sólo encuentra algunas ven­ En un sentido comunitario destacan el cuidado ne­
tajas como el enriquecimiento que supone una vi­ cesario por una “amenaza latente”, el ataque más
sión más completa alimentada por los vínculos con o menos constante del fantasma del estereotipo.
otras minorías. Por lo demás, incluso las fiestas Por una tercera vía a nivel estatal destacan la
tradicionales coinciden en el calendario, apunta enorme labor de España y su estupenda relación
“mientras que todos están celebrando la Navidad, con diversas comunidades judías a nivel regional.
nosotros también tenemos vacaciones pero cele­ Por supuesto otra de las vías de trabajo de Casa
bramos la Janucá y eso a nuestros hijos les enri­ Sefarad­Israel radica en la comunicación y la difu­
quece porque hace ver que la realidad no es una sión, en definitiva, educar para conseguir un futuro
sino muchas”. “¿Mamá los judíos creemos en la de integración lo mejor posible. Para ello el trabajo
nieve?” pregunta el niño a su madre en la novela con universidades y colegios a través de talleres,
Lamento de Portnoy, del Príncipe de Asturias esta­ convenios o seminarios es constante. Su visión es
dounidense Philip Roth. Con esta cita ejemplifica ante todo optimista. “se trata de generaciones que
Bendahan lo que ella denomina “el principio de no han tenido una contaminación subconsciente”,
cuestión” de los judíos. Con sus ojos alegres y voz asegura Fernando M. Vara de Rey.
cantarina explica que existe una necesidad de
cuestionarlo todo, ponerlo en duda y eso permite Por otra parte y aunque no sea la función pri­
estar alerta, atentos a cada vía nueva de trabajo mordial de este centro quieren acercar Israel a Es­
posible. paña. Aseguran que la opinión pública de nuestro
país prejuzga o simplifica a menudo la realidad de

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Gatópolis, por tejados y jardines

aquel. Su objetivo en este sentido es demostrar amable, abierto, creativo, nada ideologizado y pre­
que se trata de un país con una democracia muy parado a recibir cualquier historia en su formato de
consolidada y que ha sido capaz tanto de recoger viñetas. Tanto se interesan que han traducido a
una tradición milenaria como de ser pionero y van­ cuatro manos la obra del francés Joann Sfar titula­
guardista en ámbitos tan dispares como la tecno­ da Chagall en Rusia, aunque no dudan en reco­
logía o el arte. “El estado, pese a ciertos mendarnos también El gato del rabino, del mismo
enemigos, durará muchos muchos años”, afirma autor. Y su labor literaria no termina ahí porque
Fernando M. Vara de Rey. según nos adelantan trabajan a largo plazo en la
realización de guías de Madrid. Como actividades
El mensaje didáctico y las actividades de Casa para los próximos meses nos anuncia una futura
Sefarad son tan incesantes como variadas. La exposición fotográfica de Mario Muchnik que ver­
muestra del Festival de Cine Judío de Barcelona en sará fundamentalmente sobre retratos de escrito­
Madrid: Remembrance, las actividades musicales, res, así como otra acerca de la Geniza de El Cairo,
la dedicación de La noche de los libros a una lectu­ que junto a un ciclo de conferencias sobre el mis­
ra continuada de El Principito en ladino y un home­ mo tema en colaboración con el CSIC muestra la
naje al argentino Mario Muchnik o la exposición sacralidad del libro para el pueblo judío, entre los
gráfica 25 años de relaciones diplomáticas España­ que es un elemento indestructible.
Israel que ilustra mediante viñetas de prensa la re­
lación entre ambos países a lo largo del último Insisten en los lazos de unión al tiempo que con
cuarto de siglo nos muestran que la diversidad es todo convencimiento afirman que el peor público
una de las claves de esta institución que se mues­ es aquel que no quiere saber ni preguntar, recalca
tra muy abierta. Ahora se dirigen a un público muy Esther Bendahan “el que dice ‘vosotros’ en lugar
particular, al lector de comic al que describen como de ‘nosotros’”.

DATOS

Página Web
http://www.casasefarad‐israel.es/es/

Dirección
calle Mayor 69, planta baja

Teléfono:
91 391 10 02

Correo electrónico
casa@sefarad‐israel.es

Actividades
http://www.casasefarad‐israel.es/es/agenda/agenda.aspx

Director de Comunicación y Coordinador de Cultura


Fernando M.‐Vara de Rey

Directora de Programación Cultural y una de las escritoras sefardíes más


importantes en la actualidad
Esther Bendahan

gv 71
Crónica Gatuna

Zarzuela para una nueva vía


La Gran Vía, revista cómico­lírico­fantástico­callejera en un acto y cinco cuadros,
como así fue denominada, vio la luz con un éxito apoteósico el 2 de julio de 1886 en
el Felipe madrileño. Pronto, La Gran Vía fue traducida al italiano, al francés, al
alemán o ¡al quechua! y representada en París, Roma, Nápoles, Francia, Inglaterra,

E
Austria, Holanda, Dinamarca, Suecia, Noruega, Turquía, Rusia, USA, Japón y toda
Hispanoamérica.
Texto: Germán García Tomás
n la década de 1880 se estableció en la El proyecto de crear una Gran Vía madrileña
población madrileña una controversia en­ (iniciado por el arquitecto Carlos Velasco en su
tre los defensores y los detractores de la “Proyecto de prolongación de la calle Preciados,
creación de una gran avenida que sirviese describiendo una gran avenida transversal este­
para descongestionar y modernizar el centro de oeste entre la calle de Alcalá y la plaza de San
Madrid, librándolo de las innumerables callejuelas Marcial”) hizo pensar al empresario y político Felipe
de las que estaba plagado. Ducazcal, dueño del veraniego Teatro Felipe, la
composición de una revista mu­
sical de actualidad para ser rep­
resentada en su propio teatro,
del que era propietario y que
estaba ubicado en el Paseo del
Prado, junto a las verjas del Re­
tiro, en una de las esquinas del
actual Palacio de las Comunica­
ciones. Este Teatro construido
en madera ofrecía espectáculos
ligeros y entretenidos a un pú­
blico ávido de diversión y de
carcajada.

Ducazcal, por cuyas extraor­


dinarias aventuras podría muy
bien haber sido protagonista de
una novela, había sido miembro
de la siniestra "partida de la po­
rra", que en pleno Sexenio Re­
volucionario asaltaba
redacciones de periódicos no
afines al gobierno del general
Prim. En esta partida se inspiró
el autor de la opereta La Corte
de Faraón, Don Vicente Lleó,
para la composición de su obra
La partida de la porra, de 1910.

Entre esa polémica generali­


zada acerca de si Madrid neces­
itaba o no una gran avenida,
surgiría la idea del libreto, que
fue realizado por el periodista y
escritor Felipe Pérez y González,
encargándose de la composición
Cartel del estreno de La Gran Vía. Fuente Wikipedia. musical los compositores Fede­

gv 72
Crónica Gatuna

rico Chueca y Joaquín Valverde. El maestro Chue­ La obra entusiasmó a grandes personalidades
ca, debido a su escaso entendimiento en técnica del momento como el filósofo alemán Friedrich Ni­
musical, se ocupaba de la invención melódica de etzsche, quien llegó a alabar la obra por encima
las obras, mientras que su colaborador Valverde del drama musical wagneriano, del que ya había
acometía la armonización e instrumentación de las renegado tras el estreno de Parsifal en 1882, y su­
mismas. Es conocida la disputa que existía siempre po apreciar la picardía, ironía y malicia de números
entre las mujeres de ambos, acerca de sobre quién como la Jota de los ratas. Como ejemplo baste ci­
residía el verdadero mérito de las zarzuelas que tar un pasaje de una de sus cartas escritas desde
componían ambos. Turín en 1888, tras haber asistido a una represen­
tación de la zarzuela de Chueca y Valverde, donde
El concepto de revista lírica requiere una pe­ menciona dicho número:
queña aclaración. Podemos definirla como un gé­
nero escénico dentro de la zarzuela que versaba “Un trío de tres solemnes, viejos e inmensos vil­
sobre los hechos de actualidad política, social y lanos es lo más fuerte que he visto y oído… incluso
cultural que acontecían en un determinado año y en música: el genio no se puede formular (…) Sólo
que podían ser de interés representar en una obra un completo pícaro podría concebir hasta el mero
de género chico (de un acto), siempre desde una argumento; el modo en que los villanos aparecen
óptica crítica y satírica. Nada tenía que ver esta re­ en escena como un relámpago parece un juego de
vista lírica con el género musical frívolo que sur­ manos. Cuatro o cinco números musicales que
giría sobre la década de 1910 aproximadamente. merecen ser escuchados…”.

La Gran Vía, revista cómico­lírico­fantástico­ca­ Tras el apoteósico estreno de La Gran Vía, la


llejera en un acto y cinco cuadros, como así fue nueva avenida se haría mucho de rogar, y habría
denominada, vio la luz con un éxito apoteósico el 2 que esperar nada menos que 24 años, concreta­
de julio de 1886 en el Felipe madrileño. Pronto, La mente en 1910, para la materialización de ese ar­
Gran Vía fue traducida al italiano, al francés, al riesgado proyecto urbanístico. Fue en dicho año
alemán o ¡al quechua! y representada en París, cuando el Rey Don Alfonso XIII, con una piqueta
Roma, Nápoles, Francia, Inglaterra, Austria, Holan­ de plata en la mano, comenzó a demoler el primer
da, Dinamarca, Suecia, Noruega, Turquía, Rusia, edificio en la calle de Alcalá para así dar inicio sim­
USA, Japón y toda Hispanoamérica. bólicamente a la construcción de la memorable ar­
teria madrileña.

Representación de la zarzuela La Gran Vía. Fuente: 100 años de La Gran Vía. Especiales El Mundo;
http://www.elmundo.es/especiales/gran_via/historia/asi_fue/02.html

gv 73
Crónica Gatuna

Personajes y números musicales a su clase y condición,


y es de suponer
La mayoría de los personajes de esta revista de que en concepto tal,
sucesos son alegorías que van desfilando a los para una Gran Vía
ojos de un Paseante en Cortes (personaje hablado) no habrá personal.
que camina por el centro de Madrid, ante el inmin­
ente parto que está a punto de dar a luz doña Mu­ Y es que, según ellas, en Madrid todos tienen
nicipalidad. Chueca y Valverde ilustran calles para sí: los sordos del Gobierno, los embus­
musicalmente dichos personajes alegóricos medi­ teros, los amantes de la libertad, los escamados….
ante ritmos y bailes típicos de la época como pol­
cas, valses, mazurcas, tangos, jotas, pasodobles o Aparece luego El Caballero de Gracia, que en su
chotis, que son los mismos que utilizará Chueca en vals alardea de sus correrías amorosas de dandi
todas sus grandes zarzuelas de género chico, in­ anticuado:
cluidas sus dos únicas obras que no poseen ambi­
entación madrileña, como Cádiz y La alegría de la
Caballero de Gracia me llaman,
huerta.
y efectivamente soy así,
En La Gran Vía, en primer lugar se presentan las pues sabido es que a mí me conoce
distintas calles y plazas del centro con sus pintor­ por mis amoríos todo Madrid.
escas denominaciones, muchas de ellas aún con­ Es verdad que estoy un poco antiguo,
servadas (Sartén, Candil, Toledo, Sordo, Mayor, pero que en poniéndome mi frac,
Pez, Ancha, Libertad, Ave María, Válgame Dios…), soy un tipo gentil
que se quejan en su Polca de la completa innecesi­ de carácter jovial
dad de una Gran Vía para Madrid: a quién mima la sociedad.
y presume de cantar lo mismo la ópera Norma
A decir la verdad que el Ave María:
esa vía está demás, Yo sé cantar la Norma,
porque todos aquí yo canto hasta el Ruy Blas,
tienen calles para sí, canto el Ave María
con arreglo y razón que ya no cabe más.

Fotografía perteneciente al espectáculo La Gran Vía esquina a Chueca, Teatro de la Zarzuela (Madrid).
Fuente: www.tricicle.com

gv 74
Crónica Gatuna

Fotografía perteneciente al espectáculo La Gran Vía esquina a Chueca, Teatro de la Zarzuela (Madrid).
Fuente: www.tricicle.com
En su Tango, la criada Menegilda se queja de que seguro esté,
aguantar a tantas amas por un poco de parné y cuando lo “diquela”
vemos cómo medra socialmente a través del arte uno de los tres.
del “siseo”: Y si cae un primo
que tenga metal,
¡Pobre chica, se le da el gran timo
la que tiene que servir! aunque sea el primo
Más valiera o un primo carnal.
que se llegase a morir;
porque si es que no sabe El número concluye con la aparición de unos
por las mañanas brujulear, guardias urbanos gallegos (en lo que es una clara
aunque mil años viva, y explícita ridiculización del cuerpo policial) que
su paradero es el hospital. tratan de encerrar a los bribones en una jaula, pe­
ro que terminan siendo víctimas de su propia rato­
nera debido a la habilidad escapista de los ratas.
Más adelante, tres pícaros ratas cantan en una
De esta manera es como éstos cantan su triunfo
jota a ritmo de tres por cuatro sus correrías hurta­
sobre la autoridad:
doras, además de informar al respetable de que
dan funciones gratuitas de "prestidigitación" y que
se pirran por los portamonedas y las cadenas de ¡Ay qué gracia tiene
reloj: esta ratonera,
que se van los Ratas,
En los tranvías y “ripperts” de cualquier manera!
y en dónde se halla ocasión, Vamos con cuidado,
damos funciones gratuitas sin pestañear,
de prestidigitación. y ya van mil veces
No hay portamonedas que nos chuleamos
de la autoridad. ¡Riá!

gv 75
Crónica Gatuna

menciona en una parte hablada sobre


música que su baile está al lado de un co­
rredor, donde un poquito más abajo se
verá dentro de poco el retrato del general
Espartero. El coro confunde este nombre
con un torero famoso en la época, pero el
Elíseo les corrige diciéndoles que se trata
del constante liberal, a lo que el coro irón­
icamente contesta eso de: “Ahora no hay
de ese percal”. Es entonces cuando el Elí­
seo entona su garboso schotis[1]:

Yo soy un baile de criadas


y de horteras.
A mí me buscan las cocineras;
a mis salones se disputan por venir
lo más selecto de la igilí.

Es de esta manera tan castiza como


pronunciaban los madrileños en la época
la expresión inglesa high life (alta socie­
dad). En el Elíseo se bailaban la habanera,
la polka y el vals (bailes que hacían furor
"Gran Vía", Antonio López. Fuente: en la época) y allí se podía entrar con cu­
http://estanochesenosocurriraalgo.blogspot.es/i2010­11/ alquier indumentaria:

La presencia en Madrid de un grupo de huérfa­ Allí no hay broncas


nos del Asilo Naval de Barcelona que venían a par­ y el lenguaje es superfino,
ticipar en una regata en el estanque del Retiro aquí se bebe bastante vino.
determinó la inclusión de la encantadora y patrióti­
Y en cuanto al traje que se exige en sociedad,
ca Mazurka de los marineritos, cantada por el coro
femenino:
de cualquier modo se puede entrar.
Hay pollo que cuando bailando va
Somos los marineritos enseña la camisa por detrás,
que venimos a Madrid, y hay cocinera que entra en el salón,
y aunque somos jovencitos llenos los guantes de carbón.
es cada uno un adalid.
A la revista los compositores le fueron añadien­
Nuestros padres nos legaron
do en las sucesivas reposiciones posteriores al es­
su cariño singular
treno, nuevos números musicales insertados en
a esta tierra que adoraron nuevas escenas que se correspondían con la situa­
y a la vida de la mar. ción coyuntural de cada momento en que se volvía
Hoy en las regatas a representar la obra (a partir de 1887 La Gran Vía
vamos a luchar pasaría a la Catedral del Género Chico: el Teatro
y ni los más fuertes Apolo) para que ésta siguiera conservando su ge­
nos podrán ganar. nuina cualidad de "revista de sucesos o de actuali­
Pues de igual manera, dad". Por ello, encontramos números como el
viendo la ocasión, Tango de Doña Virtudes, el Vals de la seguridad, el
combatir sabremos Pasacalle de los sargentos, el Coro de los dependi­
entes del bazar o el Vals del juego. Estos dos últi­
por nuestra Nación.
mos fragmentos conservaban intacta la música de
los números originales, modificándose únicamente
Posteriormente, el Elíseo madrileño, danza calle­
los cantables.
jera, se encuentra con el Paseante en Cortes y

[1] El Schotis deriva de una palabra originaria alemana (Schottisch) que significa “escocés”, y que define un baile popular
centroeuropeo (Bohemia, Viena) en boga a finales del siglo XIX cuyo origen se quiso atribuir a un baile escocés.

gv 76
Crónica Gatuna

De entre estas nuevas adiciones musicales a la Yo de la “yernocracia”


partitura destaca el Tango de Doña Virtudes, incor­ soy la nata en flor
porado el 25 de septiembre de 1886 por ser una Ay, ay
petición a Chueca por parte de las amas de la épo­ soy la nata en flor.
ca, que, como sus frescas criadas, también querían Y de la mayoría
verse identificadas y reflejadas en la revista. El
yo soy lo mejor
ama Doña Virtudes dirige una graciosa réplica a la
ay, ay
descarada Menegilda, pieza musical calcada del
tango de la criada: yo soy lo mejor.
Sacóme diputado
Pobres amas Doña Sinceridad
las que tienen que sufrir Y así está contentito
a esas truchas mi señor papá.
de criadas de servir;
porque si una no tiene Obviamente encontramos una sutil crítica a la
situación política de la época desde un punto de
por las mañanas mucho de acá,
vista aparentemente inocente: el coro se inserta
crea usted, caballero, inmediatamente después de una escena hablada
que la dividen por la mitad. donde Doña Virtudes habla con un concejal intent­
ando recomendar al botarate de su yerno.
Encontramos también entre las reformas de am­
pliación de la partitura un par de brevísimos núme­
ros[2] protagonizados por los presumidos y
coquetos personajes de Gomosa (soprano) y Siete­
mesino (tenor):

Somos la crém… somos l’elit…


y lo más pschut y lo más chic,
y vamos al Escatirin[3]
a ser los héroes del patín.
Rrrrrra… Rrrrrra…
del patín
Rrrrrra… Rrrrrra…
del patín.

En el primer número la pareja anuncia ilusiona­


da su próxima visita al Skating Ring, pista de pati­
naje que era entonces la última novedad en este
deporte. La música de Chueca y Valverde es en es­
te primer número luminosa y dinámica. En el se­
gundo, tras haber sufrido ambos un penoso
accidente, nos comunican que reniegan del patín:
aquí la instrumentación y las voces adquieren un
tono grave y patético.

Por otro lado, Chueca y Valverde compusieron


un simpático y breve coro de niños con la melodía
de la famosa canción infantil “Quisiera ser tan alta
como la luna” que dice:
Busto de Federico Chueca en el parque de El Retiro de
Madrid. Fuente: Wikipedia.

[2] Estos dos breves números de La Gran Vía únicamente están disponibles a nivel discográfico en la grabación más reciente
de la obra: la dirigida por Víctor Pablo Pérez para el sello Deutsche Grammophon (2005), con la soprano María
Rodríguez y el tenor Emilio Sánchez en los personajes de Gomosa y Sietemesino, respectivamente.
[3] Se comprueba el casticismo madrileño en la pronunciación inglesa del nombre de la pista, Skating Ring (“Escatirin”) y las
onomatopeyas que ambos personajes hacen del ruido de los patines por la pista.

gv 77
Crónica Gatuna

¿Plagio en La Gran Vía? fotografía del maestro. A continuación reprodu­


cimos íntegramente el contenido de la carta:
Como curiosidad musical, en la última graba­
ción de La Gran Vía con todos los números mu­ Al saber por los periódicos que la cartera
sicales para el sello Deutsche Grammophon, sustraída hace unos días en el Tranvía del Este
encontramos dos brevísimos fragmentos instru­ a las 6 y media de la noche pertenecía al señor
mentales que servían de transición para separar Chueca, el gremio acordó en junta general de­
las escenas de la revista que citan expresa y lit­ volverle dicha cartera con los tres billetes de
eralmente otras músicas diferentes. Se trata del banco que contenía y cinco duros más de grati­
Nº 5 A: (Instrumental) que está calcado de una ficación por parte nuestra como prueba de res­
canción tradicional portuguesa titulada "O sen­ peto y admiración al guripa de más pupila y
hor barqueiro" (El señor barquero) y el Nº 7 B: más salero de España.
Intermedio (Instrumental), en el que aparece
reflejada la melodía del duettino entre Fígaro y Como verá usted, no nos quedamos con na­
Susanna: "Se a caso madama la notte ti chia­ da de lo que contenía la cartera, más que con
ma", del 1º acto de Las bodas de Fígaro de Mo­ un retrato como recuerdo para esta Academia.
zart.
Dios guarde a usted muchos años y le con­
Conociendo el carácter juguetón de don Fed­ serve la salud para que se ocupe pronto de no­
erico Chueca (él mismo citó melodías de otras sotros en el escenario.
zarzuelas propias en el coro de organilleros de
El bateo) nos atrevemos a decir que podría tra­ Sorprendentemente, la carta estaba firmada
tarse de un recurso paródico y no de un plagio por:
en el sentido literal del término. El rata primero
El rata segundo
El rata tercero
El robo de la cartera del maestro Chueca con el visto bueno de la Chata, la Pelos y la
de Lavapiés, tres mujeres que posteriormente
Es conocida en la historia de la lírica españo­ serán utilizadas como personajes de otro saine­
la la anécdota relativa al robo de la cartera del te lírico del maestro: De Madrid a París, la últi­
maestro Chueca dentro del tranvía en el que re­ ma colaboración entre Chueca y Valverde
gresaba a su casa tras uno de los ensayos de (1889). Concretamente serán tres cigarreras
La Gran Vía. Tras perder su cartera, Chueca dio que entonan un chulesco Chotis que comienza
el aviso a sus amigos los periodistas para que así:
publicaran en los periódicos la noticia del hurto.
Llegó el día del apoteósico primer estreno de La La Pelos: A mí me llaman la Pelos.
Gran Vía y la cartera seguía sin aparecer. Uno La Chata:A mí me llaman la Chata.
de los números de mayor éxito de la obra lo co­ La de Lavapiés:Y a mí la de Lavapiés.
secha la Jota de los ratas. Fue bisado hasta cin­ Las tres: Me paece que semos pa un banco
co veces por los intérpretes del estreno, tres de
tres pies.
los grandes cómicos de la época: Emilio Mese­
jo, José Mesejo y Julio Ruiz (inmortalizado por
Los tres ratas firmantes de la carta habíanse
el propio Chueca en otra revista de actualidad:
identificado plenamente con los tres ratas que
El año pasado por agua, 1889, donde se inter­
desfilaron por el escenario del Teatro Felipe
preta a sí mismo como personaje).
aquel 2 de julio de 1886, agradeciéndole al
maestro chispero de Madrid el homenaje que
Dos semanas más tarde del estreno, el
había dirigido a su “gremio” con la inconfundi­
maestro recibe un abultado paquete en su do­
ble gracia y el salero que le caracterizaba.
micilio, y para su sorpresa, encuentra dentro de
él su extraviada cartera acompañada de unos
cuantos duros y una carta. En ésta se felicita a
Chueca y se le pide disculpas por el robo de su
cartera, comunicándole que "el gremio" sólo se
había quedado de recuerdo con una pequeña

gv 78
Crónica Gatuna

Busto de Federico Chueca en el parque de El Retiro de Madrid.


Foto de Juan Antonio Jiménez.

FUENTES CONSULTADAS
Artículos consultados Textos de los cantables
• Suárez Sánchez, Enrique: Historias de • Zarzuela.net
nuestra zarzuela. Revista de la • Hernández Sanchiz, Ana: Guía Didáctica
Fundación de la Zarzuela Española. para el montaje “La Gran Vía… esquina a
Número 5, 2007. Chueca”. Conciertos para Escolares.
• Prieto Marugán, José: Vamos de estreno: Fundación Caja Madrid.
“La Gran Vía” y Una calle especial.
Revista de la Fundación de la Zarzuela
Española. Número 13, 2002. Discografía

• Webber, Christopher: Federico Chueca, • La Gran Vía, El bateo (Chueca)


100 años después. www.zarzuela.net. Director: Víctor Pablo Pérez
2008. Sello: Deutsche Grammophon, 2005

gv 79
El maullido diario

Isabel Gea. La maestría y la amenidad en


la divulgación rigurosa y popular sobre
Madrid
La divulgación de la historia de nuestra ciudad y su Comunidad, constituye una
labor imprescindible para que los ciudadanos conozcan el patrimonio histórico­
artístico de Madrid y su provincia. De ese conocimiento surge la valoración y el
aprecio y, consecuentemente, el sentimiento de protección y defensa de todos esos
elementos patrimoniales que toda persona sentirá un poco suyos a partir de ese

Y
instante. De ahí la importancia y responsabilidad de la que están investidos los
divulgadores culturales e históricos.
Texto: Julio Real
Fotografía: Mario Sánchez
en la todavía invernal tarde del 11 de fe­ podríamos destacar su célebre “Diccionario Enci­
brero de este año, los miembros de La clopédico de Madrid”, “El Madrid desaparecido”
Gatera nos reunimos a compartir mesa y (que la propia autora suele destacar como su fa­
tertulia con una de los principales divul­ vorito”, la impresionante y detalladísima “Guía del
gadoras de los secretos que atesora nuestra Villa plano de Texeira (1656)” –para el que suscribe,
en su más que milenaria historia: Isabel Gea Orti­ una obra de arte­. No olvidemos las numerosas
gas. guías que ha publicado dedicadas a todos y cada
uno de los distritos y barrios de Madrid, deman­
Con decir que es la autora viva que más libros dadísimas por el público; y, por supuesto, excelen­
ha publicado sobre Madrid –ella misma confiesa tes trabajos realizados en colaboración con otros
que ha perdido la cuenta exacta del número de el­ autores, entre los que destacaríamos:”Madrid mu­
los, pero rondan la cincuentena­ tenemos absolu­ sulmán, judío y cristiano. Las murallas musulman­
tamente justificada nuestra invitación a as de Madrid”, realizado al alimón con el profesor y
comparecer ante nuestros lectores, deferencia que arquitecto José Manuel Castellanos Oñate, hasta
queremos agradecerle nuevamente desde estas lí­ ahora el más exhaustivo y completo trabajo de in­
neas. vestigación y recopilación realizado sobre los dos
recintos amurallados medievales que circunvalaron
Investigadora y recopiladora incansable desde Madrid; “Madrid. Guía Visual de Arquitectura, en la
1978, es decir más de treinta años, no ha perdido que colaboró igualmente el profesor Castellanos
el entusiasmo que le caracteriza por seguir “descu­ Oñate, y el magnífico ilustrador Pedro López Car­
briendo” nuestra ciudad, desde que siendo una jo­ celén. Este último trabajo ha tenido una excelente
vencísima periodista –aún no había finalizado la acogida y es un completo y amenísimo trabajo so­
carrera y ya realizaba prácticas en un periódico de bre los edificios más significativos existentes en el
tirada nacional, en la sección de Local­ le dieron el término municipal de Madrid organizado con un
primer encargo de un reportaje sobre un aspecto meticuloso orden cronológico (desde los orígenes
tan concreto como es el Metro madrileño. Y ahí su­ neolíticos, hasta los ejemplos más recientes y van­
frió el “flechazo”, con permiso de Jesús, su marido, guardistas como son las “Cuatro Torres Bussines”,
que inevitablemente le condujo al enamoramiento o la “Caja Mágica”) y un despliegue de ilustracio­
de nuestra ciudad, a la que ella considera el “Mad­ nes detalladas sobre los mismos, con sencillos tex­
rid de su alma”. tos descriptivos de cada uno de ellos y la época en
que fueron construidos.
Sería un listado casi interminable referir todos
los títulos de su producción, que se encuentran sin Como esta introducción ya se va alargando de­
ningún problema en cualquier librería bien surtida masiado, vamos a sentarnos a la mesa y a departir
o con sección dedicada a la capital de España, pe­ a los postres y durante el café, con nuestra prota­
ro entresacaremos algunos de ellos, como simple gonista. La temprana tarde muestra un cielo lige­
referencia para el público en general, pero confes­ ramente gris que facilita la conversación pausada,
ando, eso sí, que dicha elección está influida por grata y confidencial…
los gustos personales del entrevistador. Así,

gv 80
El maullido diario

marido, entonces mi novio, y yo,


a realizar prácticas en un perió­
dico y nos mandaron a la sección
de Local, y el primer reportaje
que me pidieron versaba sobre la
historia del Metro porque se con­
memoraban, no recuerdo qué
aniversario, y como no sabía por
dónde empezar fui a la Biblioteca
Nacional y allí empecé a leer co­
sas sobre Madrid., y hasta hoy.

G.V.­ Allí empiezas a desa­


rrollar tu interés acerca de
nuestra ciudad. Sin embargo
nos gustaría saber cuál fue
tu primer trabajo como es­
critora sobre nuestra ciudad.

I.G.: Yo me enamoré de “mi


Madrid de mi alma”, como digo
yo, a los 22 años, y el primer li­
bro que escribí fue uno que se
llama “Casas, casos y cosas de
Madrid”, que pasó sin pena ni
gloria, desapercibido totalmente
y saldado en el “Vips”. Después
publiqué el siguiente libro, “La
Castellana, escenario de poder”,
al que pilló la crisis de 1990, en
concreto la invasión de Irak so­
bre Kuwait, y el editor se lo tuvo
“que comer con patatas”. Tam­
bién fue saldado en el “Vips”. Y el
tercer libro, “El Madrid desapare­
cido”, también fue saldado en el
“Vips”.

Isabel Gea Ortigas


G.V.­ Por lo que intuimos,
tu relación con el “Vips” es
Gatera de la Villa.­ Buenas tardes, Isabel y un tanto agridulce (risas…)
disculpa esta larga perorata. Antes de que En fin, sabemos que tu orientación profe­
nos expongas tu devenir profesional con sional quedó determinada por la “revela­
más detalle, debemos comenzar por los ci­ ción” que te supuso trabajar en el reportaje
mientos en que el mismo se asienta; y en periodístico sobre el Metro madrileño, pero
ese sentido nos gustaría saber cuál es tu nos gustaría saber qué es lo que motivó ex­
formación académica. actamente tu “enamoramiento” de nuestra
Isabel Gea.­ Buenas tardes, y encantada. Pues ciudad, cuando te refieres a tu “Madrid de tu
mis estudios transcurren en la Facultad de Ciencias alma”.
de la Información, rama de Periodismo, y perte­ I.G.­ Siempre me ha gustado la historia; enton­
nezco a la promoción del año 1980, concretamen­ ces esto era una historia más “local” y empecé a
te a la quinta. leer cosas interesantes de Madrid, cosas curiosas,
y poco a poco ya me fui aficionando y continué
G.V.­ En tu labor formativa, como periodis­ realizando reportajes sobre Madrid, se produjo el
ta, en la que evidentemente tocarías varios “flechazo”, y hasta hoy.
palos, nos gustaría saber cómo surge tu in­
terés por nuestra ciudad, por Madrid.
I.G.­ Pues en tercero de carrera empezamos mi

gv 81
El maullido diario

Vista general de los miembros de La Gatera durante la entrevista a Isabel Gea.

G.V.­ Eres una autora sobradamente consoli­ ciudad.


dada dentro del mundo editorial madrileño, I.G.­ Pues no, porque no se me da por escribir
esto es indudable, pero seguramente mu­ novela, ni escribir relatos ni cuentos. Lo mío es
chos lectores de nuestra revista se sorpren­ historia.
derán al conocer el número de libros que
tienes publicados hasta la fecha. ¿Nos G.V.­ Sin embargo hemos leído algunos re­
podrías dar una cifra aproximada de los mis­ latos breves que protagoniza la Princesa
mos? Mayrit, amenos y simpáticos y quizá reco­
I.G.­ Pues yo creo que son cerca de cuarenta, mendables para un público adolescente, y
pero ya he perdido la cuenta, jajaja. dotados de una gran sensibilidad. ¿No te pa­
recerían adecuados para desarrollar histo­
G.V.­ Efectivamente, creemos que la has rias, cuentos orientados a un público infantil
perdido, porque te aproximas al medio cen­ y juvenil?
tenar. I.G.­ Pues sí. Hice unos cuantos cuentos ded­
I.G.­ Pues sí, creo que son cerca de cincuenta, icándoselos a una persona muy querida para mí,
pero no sé el número exacto. Pero como yo digo, que murió, y a partir de ahí me desapareció la ins­
libro publicado, libro olvidado, porque ya estoy piración. Nunca más he podido continuarlos. Era
pendiente del siguiente. un proyecto para la editorial La Librería, pero como
digo, me desapareció totalmente la inspiración.
G.V.­ Nos gustaría saber qué géneros liter­
arios disfrutas como lectora. G.V.­ Hay una pregunta que le gustaría
I.G.: La novela policíaca. La novela negra, de la formularte nuestro amigo de La Gatera, Alf­
que soy una gran “fan” y consumidora, y luego la onso, y que me encargo de transmitirte:
literatura histórica. ¿Qué es lo más difícil del oficio de escribir
sobre Madrid?
G.V.­ Y dada esta revelación que nos I.G.: Para mí no hay nada difícil. Para mí no ex­
transmites, nos gustaría saber si te gustaría iste eso de enfrentarse al folio en blanco; me sale
probar algún género literario distinto al de la “de carrerilla” todo.
divulgación histórica y cultural de nuestra

gv 82
El maullido diario

G.V.­ En una respuesta anterior, manifest­ también pregones, etc. Y bueno siempre que lo
abas que te interesa la historia, en el caso que hagan sea recordar lo que ha sido Madrid, y
concreto de Madrid la historia local, y nos tratar de conservar esa historia viene bien; yo no
gustaría saber si tú consideras la historia lo veo anacrónico.
local como un “género menor”.
I.G.­ No, en absoluto. Es un género igual y a la G.V.­ Esta pregunta viene al hilo de la an­
misma altura que la historia en general, lo que pa­ terior, ¿no crees que el cargo de Cronista de
sa es que está centrada, nada más. Cada ciudad, la Villa ha sido acaparado en exceso por el
cada pueblo, tienen su historia, y se trata de reco­ género masculino?
pilarla para que no se pierda. I.G.­ Sí, pero ya han elegido mujeres este año.
En concreto el año pasado ha sido la primera vez
G.V.­ Existe una institución en Madrid, que han designado cronistas femeninas. ¡Por fin!
muy antañona, que se ha dedicado a recopil­
ar las curiosidades, la crónicas, la historia en G.V.­ Y estos nombramientos ¿de qué or­
síntesis, de nuestra ciudad, me refiero a los ganismo dependen en concreto?
Cronistas de la Villa. Me gustaría que nos I.G.­ Son nombramientos políticos. Uno lo pro­
contaras tu opinión acerca de esta institu­ pone el Partido Popular; otro lo propone el PSOE y
ción, ¿crees que puede resultar anacrónica o un tercero Izquierda Unida.
consideras que tiene validez en los tiempos
actuales? G.V.­ Se supone que serán personas que
I.G.­ Yo creo que sí tiene validez en la época ac­ han destacado por una labor divulgativa o de
tual, porque a fin de cuentas lo que hacen es reco­ creación acerca de distintos aspectos de
pilar historias y cosas de Madrid para que no se nuestra ciudad…
olviden. Lo que pasa es que hoy en día es un car­ I.G.­ No estoy yo muy de acuerdo, porque hay
go honorífico, no cobran nada, y de vez en cuando gente que no. No voy a citar nombres, pero hay
imparten conferencias, de vez en cuando realizan gente que no tiene nada que ver con Madrid, y no

"Yo me enamoré de “mi Madrid de mi alma”, como digo yo, a los 22 años, y el primer libro que escribí fue uno que se llama
“Casas, casos y cosas de Madrid”, que pasó sin pena ni gloria, desapercibido totalmente y saldado en el “Vips”. Después
publiqué el siguiente libro, “La Castellana, escenario de poder”, al que pilló la crisis de 1990, en concreto la invasión de Irak
sobre Kuwait, y el editor se lo tuvo “que comer con patatas”. También fue saldado en el “Vips”. Y el tercer libro, “El Madrid
desaparecido”, también fue saldado en el “Vips”"

gv 83
El maullido diario

escriben realmente sobre nuestra ciudad. Les obli­


gan a colaborar con algún diario y a publicar de
vez en cuando.

G.V.­ La siguiente cuestión que te transmi­


to es de nuestro amigo Pablo, aquí presente,
al el que recordando el medio centenar de li­
bros que llevas publicados, le gustaría cono­
cer cuál es el libro que más te ha costado
escribir.
I.G.­ Costado ninguno. Es como todo; te pones
y sale. Pero mi libro preferido es “El Madrid desa­
parecido”, por descontado; y luego el que dediqué
al plano de Texeira. Pero costado esfuerzo no; si
es por cuestión de tiempo, destacaría el “Dicciona­
rio” que me llevó un año; el de Texeira me llevó 9
meses… Pero lo que se dice costar por trabajo…
pues no.

G.V.­ Como bien dices el trabajo sobre el


plano de Madrid de Texeira te llevó 9 meses.
No obstante llevó más tiempo verlo publica­
do.
I.G.­ Sí… (risas). Tuve que esperar diez años a
que me lo publicaran. La anécdota es que en 1996
le dije al editor: “¿Sabes que en el año 2006 se
conmemora el 350 aniversario de la publicación del
Plano topográfico de Madrid, de Texeira? Y él me
dijo: “Pues no hablemos más. Te lo publico en el
2006.” Así que nada, diez años esperando… Y le Respecto a la labor de las Administraciones de protección
pregunté al editor: ¿Y si me muero mientras tanto, del patrimonio histórico­artístico madrileño, Isabel Gea lo
que pasa? “(Risas). Pocos autores son capaces de tiene claro: “Se protege poco, y lo poco que se protege
esperar diez años a que le publiquen un libro (más muchas veces no está accesible al público, lo que redunda en
risas). su desconocimiento”.

G.V.­ Aunque ya nos hayas contestado, an­ as de Cordero, situadas en la Puerta del Sol, entre
ticipándote a la siguiente cuestión, te formu­ la Calle del Correo y la de Esparteros, con la ima­
lo igualmente la pregunta: ¿Hay algún libro gen del Convento de San Felipe El Real, lo cual me
tuyo al que guardes especial cariño? parecería una idea muy interesante de cara a las
I.G.­ Sí, como ya dije anteriormente, al “Madrid fiestas. ¿No se ponen lonas con anuncios? Pues
desaparecido”, y con diferencia además. Mi espe­ nada, se colocan lonas con edificaciones desapa­
cialidad es ver lo que ya no existe, y cuando voy recidas. Por ejemplo, en el desaparecido Hotel
paseando por la calle voy “viendo” los edificios que París, el del anuncio del “Tío Pepe” de la Puerta del
ya han sido derribados, y los “veo” con total clarid­ Sol, poner la imagen de la Iglesia del Buen Suceso.
ad.
G.V.­ Desde luego nos parece una idea su­
G.V.­ Esta es una pregunta un tanto gené­ mamente original.
rica, y por la que tiene interés Pablo. Tú que I.G.: Y para mí, a Madrid no le sobra nada.
conoces bastante bien distintos aspectos de
nuestra ciudad, y a título personal tuyo ¿Tú G.V.­ ¿No crees que le sobrarían algunos
qué crees que le falta y qué le sobra a Mad­ “barrios ladrilleros” de los que se levantaron
rid? en los años 50 y 60 del siglo XX para alojar a
I.G.­ Bueno…qué le falta… Yo le pondría una se­ tantísimas familias inmigrantes que busca­
rie de lonas a los edificios de vez en cuando, rep­ ban una oportunidad en Madrid?
resentando lo que existía anteriormente, el edificio I.G.­ No, no creo que desmerezcan del resto de
antiguo; haría recreaciones. Por ejemplo, en las la ciudad. Ya que fueron ocupados por familias que
fiestas de San Isidro, cubriría con una lona las Cas­ venían a buscarse la vida a Madrid y constituyeron

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El maullido diario

A la pregunta que le formulamos sobre si cree que los madrileños en general se interesan por nuestra ciudad, manifiesta: “No.
La media del cliente que entra en la tienda de “La Librería” de la calle Mayor, nº 80, suele ser de 50 años para arriba. La
gente joven entra muy poco (…)A los jóvenes no les interesa quizá porque tampoco se les ha inculcado; no se les ha enseñado
en el colegio la historia de Madrid”.
su hogar. No son zonas turísticas y por tanto tam­ una labor excelente, con una persona al frente de
poco creo que sobren. gran iniciativa y que no recibe ninguna ayuda pú­
blica de ningún organismo, que siempre ha ido por
G.V.­ Hay pocas editoriales especializadas libre, y que sigue con la misma ilusión que el pri­
en nuestra ciudad; “La Librería” es una de mer día, incluso en tiempos de crisis.
ellas. ¿Publicas exclusivamente a través de
ella? ¿Cómo valoras su labor divulgativa? G.V.­ Bajo tu óptica a autora, ¿crees que
I.G.­ En tiempos existía la editorial “El Avapiés” los madrileños en general se interesan por
gestionada por Vizcaíno, que fue la pionera en la nuestra ciudad?
publicación de libros sobre Madrid, y sin embargo I.G.­ No. La media del cliente que entra en la
cerró porque no se supo administrar bien. Paralela­ tienda de “La Librería” de la calle Mayor, nº 80,
mente, al cabo de poquitos años, surgió Ediciones suele ser de 50 años para arriba. La gente joven
La Librería, y con lo años se quedó con la editorial entra muy poco. Esto lo cuenta el propio editor,
El Avapiés, y tiene una línea de libros que mantie­ que constata que la historia de Madrid interesa
ne el logo de la referida editorial. “La Librería”, hoy más a la gente cuanto más mayor sea. A los jóve­
en día, es la única editorial que publica en exclusi­ nes no les interesa quizá porque tampoco se les ha
va libros sobre Madrid. Aunque también existe la inculcado; no se les ha enseñado en el colegio la
Editorial “Sílex” que, de año en año, saca un título historia de Madrid. Y ahí tenemos un problema, ya
o dos, pero no está especializada en libros de Mad­ que al ser la gente tan mayor, y ante la irrupción
rid. Además la Editorial “La Librería”, hace dos del “e­book” (libro electrónico) entre los jóvenes,
años se quedó con la revista “Madrid Histórico”, y no sabemos cómo actuar, porque el “e­book” no lo
antes del verano de 2011 se quedó con la Editorial vemos para personas muy mayores, así que la
“Amberley”, que publicaba libros de fotos comenta­ descarga de libros electrónicos y ponerlos al día lo
das, y ahora, dentro de la editorial “La Librería” lle­ vemos bastante complicado.
va el nombre de “Temporae”. “La Librería” lleva 25
años publicando libros sobre Madrid y yo llevo esos Va a salir próximamente “La guía visual de Ar­
mismos años caminando con el editor en buena ar­ quitectura” en formato digital, y para ello tenemos
monía. una reunión los tres autores la semana entrante
con el editor.
Creo que su labor divulgativa es muy positiva.
Lleva ya un amplísimo catálogo de libros todos di­ GV.­ ¿Piensas que las administraciones
vulgativos, que hacían falta en Madrid, realizando públicas se implican debidamente en pro­

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El maullido diario

protege muchas veces muchas


veces no está accesible al público,
lo que redunda en su desconoci­
miento. Por ejemplo, está el caso
de la muralla cristiana. Poca gen­
te sabe que se puede entrar en
los edificios de viviendas, en las
casas de los vecinos, llamando al
telefonillo y diciendo: “Vengo a
ver la muralla”. Ni siquiera hay un
cartel puesto en cada portal don­
de diga “Visita a la muralla. Llame
al telefonillo”. De manera que:
¿se protege?, sí, pero no se da a
conocer. Y no se protege todo lo
que se debería.

G.V.­ Entrando en la polém­


ica reciente despertada por
las declaraciones de la ar­
queóloga Esther Andreu Me­
diero, directora de la
excavaciones arqueológicas
que se efectúan con motivo
de las obras de construcción
de la futura sede del Museo
de Colecciones Reales, en las
que exponía los orígenes de
Madrid, como ciudad, en el
siglo XII, bajo dominio cristi­
ano tras la Reconquista, nos
gustaría conocer tu punto de
vista sobre el tema.
I.G.: Un matiz: no es Recon­
quista, es Conquista. Madrid no
existía anteriormente al dominio
Isabel Gea en un momento de la entrevista. musulmán, por lo tanto los cristi­
anos no reconquistaron, sino que
mocionar y dar a conocer los valores de Ma­ Madrid se conquistó.
drid?
I.G.­ En absoluto. He comprobado en la Feria Salvando esta matización, mi opinión personal
del Libro de 2011, en la que firmé por primera vez, es que Madrid sí surgió como ciudad paralelamen­
que la gente que compraba mis libros era gente te al enclave militar, puesto que para llevar a cabo
mayor y estaban más que encantados de conocer­ la vida militar necesitarían de población civil que se
me, de “ponerme cara”, pero jóvenes no veía yo encargaría del avituallamiento; necesitaban herrer­
por allí. Las administraciones no ponen dinero, no os para las herraduras de los cascos de los cabal­
se preocupan, y les da un poco igual. De hecho, los, para la elaboración de espadas, necesitaban
hay algunas revistas en el mercado sobre Madrid y tahoneros o panaderos, agricultores para el abas­
no reciben ningún tipo de ayuda, ni de la Comuni­ tecimiento de grano y productos hortícolas, etc.
dad, ni del Ayuntamiento, que son “La Ilustración Prueba de ello es que las tenerías se hallaban al
de Madrid” y “Madrid histórico”. borde del arroyo homónimo, y pasaba próximo a la
zona de la actual calle de Bailén. Y todo ello se en­
G.V.­ ¿Cuál es tu opinión sobre la labor de contraba en el interior de la propia “almudaina”.
protección del patrimonio histórico­artístico Así que necesitaban una serie de personas civiles
madrileño que realizan las distintas Admin­ dentro del enclave militar. Además de ello, poco a
istraciones? poco vinieron las esposas, y supongo que habría
I.G.­ Bueno… Se protege poco, y lo poco que se una red de prostitución, como suele pasar en to­

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El maullido diario

dos los enclaves militares, así que podemos con­ fuente. Así, y sacados de contexto, la gente puede
cluir que Madrid en aquella época era una ciudad llevarse la impresión de estar viendo “tres piedras,
en toda regla, militar, pero también civil. tres pedruscos”, y no lo son, pero están sacados
fuera de contexto y entonces nadie se hace a la
G.V.­ La propia directora de la excavacio­ idea de lo que hay. Así parece que el resto del
nes, Esther Andreu, en trabajos publicados acueducto de Amaniel aparecido se encuentra en
anteriormente exponía su opinión de que los el taller de cantería de la Casa de Campo al borde
restos de viviendas hallados bajo la actual de la carretera de Castilla. O sea, que lo han des­
Plaza de la Armería y costado occidental de montado y lo han dejado allí, “tirado”, y sólo han
la Catedra, correspondían a cronología islá­ expuesto una mínima parte.
mica. ¿A qué crees que se debe que se haya
desdicho de estas apreciaciones anteriores, G.V.­ Tenemos la impresión de que el per­
al atribuir hoy en día estos restos a cronolo­ íodo islámico de Madrid es uno de tus prefe­
gía cristiana a partir del siglo XII? ridos, dentro del largo período histórico de
I.G.: Sinceramente no lo entiendo. El cambio nuestra ciudad, ¿es así realmente?
tan radical de pensar en un principio que Mayrit I.G.­ Sí; sí es mi período histórico preferido, pe­
era una ciudad islámica, y ahora calificarla tan sólo ro vamos, creo que es el período histórico preferi­
de enclave militar no termino de entenderlo, no lo do para todos por el desconocimiento que se tiene
veo claro, quizá haya alguna influencia de la admi­ sobre el mismo. Hay muy pocos restos y muy po­
nistración que diga que haya que retrasar la cro­ cos datos. Pero yo abarco todo Madrid, no le hago
nología de la ciudad de Madrid a la época ascos a nada, y me gusta todo sobre Madrid: el
cristiana… No lo sé. Sinceramente, cuando leí el plano de Texeira, por ejemplo, ya que me encanta
artículo publicado en “El País” me quedé perpleja. el Madrid de Felipe IV, pero claro el atractivo del
Madrid islámico es que no se ve, que hay que ima­
G.V.­ ¿Qué opinas del tratamiento que se ginárselo casi todo.
le está dando a los tramos de muralla islámi­
ca y a los restos de caserío, aparecidos con G.V.­ ¿Piensas que existen elementos o
motivo de las obras de construcción del Mu­ indicios para aventurar un origen preislámi­
seo de Colecciones Reales? co para Madrid?
I.G.­ En su día, nos dijo Esther Andreu a José I.G.­ Si se derribara alguna casa de la calle Se­
Manuel Castellanos y a mí que se iban a hacer dos govia probablemente aparecerían restos preislámi­
museos paralelos con una entrada común. Una zo­ cos. A orillas del antiguo arroyo de San Pedro es
na sería para la muralla árabe y los restos mediev­ posible que existan restos. El problema de la calle
ales aparecidos, y la otra zona ya para Museo de de Segovia es que nunca ha quedado un solar
las Colecciones Reales. Lo último que he leído y lo vacío. Es decir, cuando se derribaron las casas de
último que se ha publicado en fotografías del foro los siglos XVI y XVII fueron sustituidas por otras
de Internet “Urbanity” parece mostrar que va a es­ en los siglos XVIII y XIX, sin haber excavado pre­
tar todo integrado en el mismo museo y que ahí viamente, puesto que en aquella época no se bus­
veremos un tramo de la muralla árabe. Lo que yo caban restos. Pero estoy segura que si levantaran
vi en las propias excavaciones, es que el tramo alguna casa, algún solar, aparecerían ahí restos
aparecido es muchísimo mayor que lo que aparen­ preislámicos.
temente se va a enseñar.
Tiene que existir un origen anterior a los mu­
G.V.­: Es verdad que de lo que se proyecta sulmanes porque si no, ¿qué cristianos escondie­
en cuestión de exponer los restos arqueoló­ ron la imagen de la Virgen de la Almudena?
gicos aparecidos a lo que realmente termina
mostrándose no se suele corresponder con G.V.­ Por último, y para finalizar con este
lo previsto. Tenemos el caso reciente de la “tercer grado” al que te estamos sometien­
musealización de la Fuente de los Caños del do, nos gustaría saber cuál es tu próximo
Peral. proyecto editorial.
I.G.­ Ahí efectivamente me llevé una decepción. I.G.: Pues estoy preparando un “Madrid desa­
Ha quedado un espacio expositor muy bonito, muy parecido”, pero con ilustraciones, con imágenes,
atractivo, pero la gente que entiende un poco lo utilizando una colección de postales antiguas que
que hubo allí se lleva una decepción, como fue mi estoy reuniendo, y con grabados. Todo ello en lu­
caso. Además, los restos aparecidos están sacados gar de poner sólo el planito, que está muy bien
de su contexto; podemos ver un trozo de alcanta­ para situar el edificio en concreto, pero que nos
rilla, un trozo de acueducto, y un fragmento de la permitirá así verlo también. Así que estoy utilizan­

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El maullido diario

do una colección de postales antiguas en las que a la hora de hacer preguntas y teorizar y especular
aparezcan esos edificios que ya no existen, lo que sin medida sobre infinidad de temas, olvidando la
me permitirá ilustrar el Madrid desaparecido con existencia del reloj. Seríamos capaces de discutir
imágenes. sobre el sexo de los ángeles imperturbablemente
durante horas aunque los otomanos estuvieran es­
Finalizado el cuestionario formal, hemos de ma­ calando las murallas asediadas de nuestra ciudad.
nifestar que la tertulia se alargaría aún durante un Y no nos arrepentiríamos. Pero eso queda para
buen rato, ya que nuestra protagonista y los ami­ nosotros.
gos y miembros de La Gatera somos incorregibles

Los miembros de La Gatera de la Villa posan al final de la entrevista con Isabel Gea, mostrando uno de sus libros más
significativos “Las murallas medievales de Madrid”, escrito en colaboración con el profesor y arquitecto, José Manuel
Castellanos Oñate.

La presente entrevista se realizó el 11 de febrero de 2012, poco antes de que Isabel Gea
entrevistara a la Arqueóloga Esther Andreu Mediero. Dicha entrevista fue publicada en
el nº 9 de La Gatera de la Villa, y en la misma la directora de las excavaciones
arqueológicas de la Plaza de la Armería y costado occidental de la Catedral de la
Almudena expuso todos los datos arqueológicos descubiertos y analizados por su equipo
y asimismo las interpretaciones que de los mismos se desprendía y que han sido objeto
de polémica a distintos niveles en los últimos meses.

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De gatos, gatas y otros

¿Qué es el casticismo?

H
Una breve reflexión sobre el casticismo de los miembros de una asociación cultural
madrileña.
Texto: "Antonio Candelas" (Agrupación cultural Los Castizos)

oy estoy triste. Hoy me han dicho que el casticismo no vende, que no está de moda, que hay
que cambiarlo y renovarlo, como si a la Cibeles pudiera cambiársele el carro por un coche y a
Neptuno el tridente por un palo de golf.

Nadie que entienda el casticismo puede pedirle que “venda”, como si de una empresa de marketing se
tratara.

Nadie que entienda que lo permanente, lo ajeno a las modas, muchas veces es minoritario y que para
valorarlo no se pueden usar baremos cuantitativos sino cualitativos.

Nadie puede pedir balance de beneficios a los sueños.

El éxito del casticismo no radica en una multitudinaria pero efímera aceptación, sino en esa perviven­
cia a través de los años en el corazón de generaciones de madrileños. Ha habido épocas, temporadas, en
las que el casticismo se ha puesto de moda, otras, como sucede con la ropa de años pasados, se percibe
como algo anticuado y que no “mola”. Por encima de esas percepciones pasajeras, el alma de una ciudad
y de un pueblo continua invariable en cada uno de sus habitantes.

Y al fin y al cabo, ¿qué es el casticismo sino ese conjunto de símbolos que añoramos cuando estamos
lejos de nuestra tierra y que, como bagaje subliminal, llevamos en nuestras percepciones? Esos sentimi­
entos que se activan cuanto más lejos nos sentimos del escenario de nuestros recuerdos.

¿Y qué somos los castizos sino unos pobres seres a quienes nos aflora el alma de la ciudad aunque no
estemos lejos, la nostalgia de Madrid aún estando en ella?

El casticismo, como la nostalgia, el romanticismo y los sueños, ni vende ni cotiza en bolsa. Sería un
contrasentido pretender lo contrario.

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Dicciogato de Gatitectura

Glosario arquitéctonico madrileño. Arco


Continuando en el conocimiento de los elementos arquitectónicos, en su relación con
edificios concretos madrileños, proseguimos con esta segunda entrada de la letra
“A”. Para localizar a la segunda protagonista en que hallaremos situado el elemen­
to arquitectónico de nuestro glosario, no hemos de apartarnos del ámbito geográfico
del Madrid medieval circunscrito por las murallas cristianas del siglo XII en que tu­
vimos oportunidad de descubrir y describir someramente a la iglesia de San Nicolás
de los Servitas en nuestro anterior número. La presente es vecina y “prima” de la
misma. Pero no despejemos aún la incógnita y, procediendo con orden, vayamos con
la definición de esta segunda entrada.
Texto: Julio Real González

ARCO: (Del latín Arcus.) Elemento de construc­ ­Abocinado: Es aquel que por un lado es ma­
ción de perfil curvo y poco espesor, integrado por yor que por otro (Foto 1).
varias piezas, que cubre un vano entre dos pilares ­Apuntado u ojival: El que consta de dos por­
o puntos fijos. El arco solventa el problema de ce­ ciones de curva que forman un ángulo en la clave
rrar un hueco, cuando se carece de piezas de ma­ (foto 2).
dera o piedra suficientemente largas y fuertes para ­Conopial: Arco apuntado en su centro y com­
cruzar de una jamba a otra en forma de dintel. puesto por cuatro arcos de circunferencia iguales
También se emplea por razones exclusivamente entre sí los dos laterales y los dos centrales (foto.
estéticas. Se construye con piedras labradas llama­ 3).
das dovelas, o con ladrillos que, a partir de los ­de Herradura: El que abarca más de media
apoyos del muro, se van colocando sostenidos por circunferencia (foto. 4).
una armadura de madera (cimbra), hasta que se ­de Medio Punto: El que abarca una semicir­
cierra al encajar la dovela superior o clave, la cual, cunferencia (foto. 5).
al contrarrestar las presiones de uno y otro lado, ­Peraltado: Arco cuya altura, desde la línea de
proporciona el equilibrio y estabilidad necesarios. imposta, es mayor que su radio (foto. 6).
­Rebajado: Arco cuya altura, desde la línea de
Según la forma y estructura que adoptan pode­ imposta, es menor que su radio (foto. 7).
mos diferenciar distintos tipos de arcos, entre los ­Túmido: Arco de herradura apuntado (foto. 8).
cuales reseñamos algunos de ellos:

Foto 1: Arco abocinado (Fuente:”Románico Foto 2: Arco apuntado u ojival (Fuente:


Generalidades” adevaherranz.es) artaula.wordpress.com)

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Dicciogato de Gatitectura

Foto 3: Arco conopial (Fuente: xtec.es)

Foto 4: Arco de herradura (Fuente:


cofrades.pasionensevilla.tv)

Foto 6: Arco peraltado (Fuente:


iesvirtual.cat)

Foto 5: Arco de medio punto (Fuente:


convistasalmundotictac.wordpress.com)

Foto 7: Arco rebajado o escarzano (Fuente: Foto 8: Arco túmido (Fuente:


xtec.cat) commons.wikimedia.org)

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Dicciogato de Gatitectura
Iglesia de San Pedro el Viejo

De entre los varios existentes en este templo,


hemos querido resaltar los arcos, en este caso de
medio punto, existentes en el cuerpo de campanas
de su torre (foto 9). De esta manera comenzamos
la descripción del elemento constructivo más anti­
guo y llamativo de la vieja iglesia, como es su
campanario. La torre es de planta cuadrada y edifi­
cada en tostado ladrillo macizo, salvo su basamen­
to, elaborado en mampostería y hoy día
enfoscado. En su cuerpo superior, separado del
resto de la torre por dos finas impostas separadas
a modo de faja, destacan el par de arcos doblados
de medio punto por cada una de las cuatro facha­
das que cobijan las campanas; son doblados al es­
tar compuestos de una doble arquivolta de ladrillo,
y enmarcados cada uno de ellos en rectángulos re­
hundidos culminados por frisos individuales de lad­
rillos dispuestos en esquinilla o “dientes de sierra”.
Aunque actualmente estos arcos son de medio
punto, originalmente se elaboraron en forma de
herradura, según muestran antiguos grabados de­
cimonónicos, y desconocemos en qué restauración
efectuada entre las postrimerías del siglo XIX y co­
mienzos del XX estos arcos fueron retallados en su Foto 9: Torre­campanario de San Pedro el Viejo. Finales del
configuración actual. No obstante, el recuerdo de siglo XII, comienzos del siglo XIII. Podemos apreciar los
esta estructura decorativa formal típicamente arcos de medio punto que alojan las campanas, y la aspillera
mudéjar sigue existiendo en las diminutas aspiller­ englobado en arco túmido y alfil. (Fuente:
as que iluminan la escalera que asciende desde la edicioneslalibreria.es)
base de la torre hasta el cuerpo de campanas. Co­ castellano­leonés, tras la capitulación firmada por
mo podemos comprobar en la fotografía, estas as­ el reino taifa de Toledo en el año 1085. Y el motivo
pilleras aparecen englobadas en arcos ciegos para el traslado de la iglesia no sería otro que la
túmidos, o de herradura apuntada, enmarcados en conmemoración de la victoria obtenida por las tro­
su parte superior por un “alfiz”, enmarcamiento pas castellanas del rey Alfonso XI contra los mu­
rectangular rehundido. sulmanes benimerines en el año 1345,
consecuencia de la cual sería la conquista de la
ciudad de Algeciras. Refundada la iglesia por el on­
Orígenes del templo. ceno Alfonso, por esa razón tomaría el titulo de
Real, que perdería, al igual que su parroquialidad
La iglesia de San Pedro el Viejo ya aparece re­ en el año 1891 a favor de la Capilla de la Virgen de
señada en el Apéndice del Fuero de Madrid del año la Paloma, cuya denominación canónica oficial es
1202, el cual ofrecía un listado de las diez parro­ Parroquia de San Pedro El Real. La circunstancia
quias o “collaciones” existentes por entonces en el de trasladarla a la antesala de la Morería sería, por
interior del recinto amurallado de la villa. El primer tanto, una muestra más del predominio y señorío
emplazamiento del templo estuvo situado junto a de los cristianos sobre los antiguos dominadores
la fuente de Puerta Cerrada, al comienzo de la ac­ de la villa, los musulmanes. Incluso se ha afirmado
tual calle de Segovia. No obstante, se ha venido que la iglesia se edificó sobre la antigua mezquita
afirmando que en la primera mitad del siglo XIV la de los mudéjares(1) de la cual el último resto sería
iglesia original fue demolida y se reconstruyó de el alminar, actual torre­campanario.
nueva planta a las puertas de la Morería, el barrio
marginal existente entre el arroyo de San Pedro y
la colina de San Andrés en el que fue recluida ma­
yoritariamente la población islámica madrileña a
raíz de la incorporación de nuestra ciudad al reino

(1) Mudéjares: musulmanes que habitaban en la Edad Media en los territorios hispánicos cristianos

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Dicciogato de Gatitectura

Foto 10: Cabecera mudéjar de la Iglesia de San Pedro Apóstol de la localidad madrileña de Camarma de Esteruelas (Siglo
XIII). Posiblemente la cabecera original de San Pedro el Viejo era muy similar. (Fuente: Dirección General de Turismo, de la
Comunidad de Madrid)

¿Cuál es la antigüedad de la torre­campana­ el conjunto de la construcción propuso una hipóte­


rio de San Pedro El Viejo? sis de la estructura primitiva del templo, compues­
ta de una planta de tres naves, culminada por una
Tradicionalmente ha sido aceptada la teoría de cabecera integrada por un tramo recto y ábside
que la consagración de la Iglesia de San Pedro en semicircular, en ladrillo y ornamentados con arcos
su actual ubicación, tras abandonar su anterior doblados, muy similar a la aún existente iglesia de
emplazamiento junto a la Puerta Cerrada de la mu­ San Pedro Apóstol de la localidad madrileña de
ralla cristiana, se debió a la real iniciativa de Alfon­ Camarma de Esteruelas (Foto 10). Esta autora
so XI para conmemorar la toma de Algeciras en el considera a la torre contemporánea de esta cons­
año 1345. Por lo tanto, los elementos más antigu­ trucción primigenia, que por sus características es­
os del actual templo nunca deberían ser anteriores tilísticas se atribuye a los inicios del siglo XIII. Por
al referido año. El profesor Azcárate intentó afinar tanto, correspondería adelantar la cronología de la
la fecha de construcción de la torre, concretándola torre casi un siglo y medio a la aceptada común­
en el año 1353, desconociéndose los documentos mente de mediados del siglo XIV. Arqueólogos y
en que se basó para determinarla, y la mayor par­ profesores reputados como Caballero Zoreda o
te de los autores e investigadores de los monu­ Murillo Fragero al estudiar las posibles campañas
mentos e historia del viejo Madrid le han dado constructivas del templo llegan a la misma conclu­
notable validez. sión que Abad Castro, retrotrayendo, incluso algo
más, la fecha de construcción de la torre, contem­
No obstante, a falta de documentos históricos poránea al resto de la edificación original y por
fiables, hay que recurrir al estudio histórico y ar­ tanto correspondiendo a la transición de los años
queológico. Concepción Abad Castro(2) al estudiar finales del siglo XII, comienzos del siglo XIII.

(2) Abad Castro, C.: “Arquitectura mudéjar religiosa en el Arzobispado de Toledo, 2 Vols., Toledo, 1991.

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Dicciogato de Gatitectura

Tradicionalmente se venía afirmando que del configuración de cañón con lunetos cubre la nave
templo medieval, tras la gran reforma que experi­ central se ha podido comprobar, a través de diver­
menta en el siglo XVII, apenas se conservaban la sas catas efectuadas, que el viejo artesonado
torre, y la antigua capilla que remata la nave de la mudéjar ha sobrevivido parcialmente, habiéndose
epístola, patrocinada y edificada por la familia reutilizado algunas de sus piezas. Nos encontra­
Luján en el siglo XV y actualmente consagrada a mos, por tanto, ante un templo medieval edificado
Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. Sin embar­ en la transición del siglo XII al XIII que experi­
go, es evidente que resta algo más. De la antigua mentó una gran transformación en la segunda mi­
cabecera románico­mudéjar, integrada por tramo tad del siglo XVII, pero que aún subsiste en gran
recto y ábside semicircular, restan tres arcos dobla­ medida.
dos en ladrillo de ese tramo recto, en el muro sur
del actual presbiterio, que no se pueden contem­
plar al estar enfoscados. Descripción General del templo.

Asimismo, observando el templo desde el exteri­ Contemplado desde el exterior, el templo mues­
or, en su fachada sur podemos observar el “buque” tra una gran modestia arquitectónica (foto 12).
de la nave central (foto 11) que destaca notable­ Parece templo más propio de una modesta aldea
mente sobre las naves laterales. Construida en el que de la capital de un moderno Estado europeo.
mismo tipo de ladrillo de la torre, nos sorprende Sin embargo, no debemos olvidar que los orígenes
hallar el mismo motivo decorativo que orna los ar­ de la actual edificación se remontan, según los
cos de medio punto del cuerpo de campanas, es más recientes estudios a los que hemos tenido
decir un friso de esquinilla o “dientes de sierra”. oportunidad de aludir un poco más arriba, a la
Estas dos circunstancias nos convencen de que el transición del siglo XII al XIII; y en Madrid no se
templo medieval subsiste en buena medida a pesar asienta la Corte con el rey Felipe II hasta el año
de la gran reforma barroca que dirigió el maestro 1561; definitivamente, con Felipe III, en 1606, tras
de obras Francisco Sanz entre 1655 y 1661. un breve asiento de cinco años en Valladolid.
Además, bajo la hermosa bóveda barroca que en

Foto 11: Vista general de la fachada sur de San Pedro el Viejo en la


que sobresale la nave central ornada de un friso de ladrillo en
esquinilla, muy similar a los que coronan los arcos del cuerpo de
campanas de la torre.

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Dicciogato de Gatitectura

Foto 12: Dibujo en alzado de la fachada Sur de San Pedro el


Viejo (Fuente: monumentamadrid)

No obstante su sencillez material, ya que se en­


cuentra edificada en elementos constructivos tan
característicos de los templos de tradición mudéjar
como la mampostería, el ladrillo, la madera y el
yeso, muestra un porte notablemente airoso, es­
pecialmente resaltado por su esbelta torre­campa­
nario mudéjar, que resalta imponente como un
gran punto de mira contemplado desde la vecina
calle del Príncipe de Anglona. Asimismo, resalta su
singularidad urbana el hecho de ocupar una man­
zana aislada (la número 152 de la Planimetría Ge­
neral de Madrid, de 1757), y el notable desarrollo
en altura que muestra contemplada su fachada
norte desde la calle de Segovia, debido al enorme
desnivel que muestra el terreno en esta zona, an­
tiguo cauce del arroyo de San Pedro, en compara­
ción con la fachada norte notablemente nivelada la
plazuela en la que se alza (posiblemente por anti­
guos terraplenados) y que se muestra fácilmente
contemplable gracias al gran ensanchamiento que
experimenta en este sector la calle del Nuncio, re­
cuerdo de la antigua Plazuela de San Pedro que
fue anexionada al viario de la calle del antiguo pa­
lacio del representante diplomático del Sumo
Pontífice.
Foto 13: Vista de la puerta principal de acceso actual al
La fachada Norte, a pesar de su notable altura,
templo de San Pedro el Viejo
muestra un aspecto más anodino al haber queda­
do englobada y oculta por la casa rectoral a raíz de
la reforma del templo a partir de mediados del si­
glo XVII.

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Dicciogato de Gatitectura

Foto 14: Vista de los escudos de Castilla y León sobre la portada de San Pedro el Viejo

Visita al interior del templo. chada Sur, sita en la calle del Nuncio (foto 13). Se
trata de una sencilla puerta adintelada elaborada
Habiendo contorneado la totalidad de la manza­ en sillares de piedra blanca, y cuya actual configu­
na que engloba templo y dependencias rectorales, ración data de 1794. Las portadas con herrajes son
y sin olvidar contemplar el interesante ábside que algo anteriores a esta remodelación, ya que datan
conforma la antigua Capilla del Cristo de las Lluvi­ de 1776. Sobre la puerta podemos contemplar una
as, edificada por la familia Luján en el siglo XVI, en hornacina vacía reelaborada en la restauración de
la pintoresca bajada por la escalinata de la Tra­ la iglesia en 1980; si bien en el siglo XVII consta
vesía del Nuncio, nos acercamos a la única puerta que contenía una imagen de San Pedro. A ambos
actualmente accesible al templo para feligreses y lados de la hornacina, dos escudos con las armas
público en general, la que se encuentra en su fa­ de la Corona de Castilla y León (foto 14). Aunque

Foto 15: Planta de San Pedro el Viejo. En ella podemos


apreciar el presbiterio, de recios muros, resto del
antiguo tramo recto mudéjar del siglo XII­XIII; queda
algo basculado respecto a las naves del templo,
prueba del aprovechamiento del antiguo templo
medieval, y de que en la remodelación del siglo
XVII hubo que retranquear algo la fachada
sur para respetar el alineamiento del
suelo público.
(Fuente: monumentamadrid.es)

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Dicciogato de Gatitectura

Foto 17: Cúpula elipsoidal sobre el presbiterio de la iglesia

Foto 16: Vista de la bóveda de la nave central del templo”. Foto 18: Vista general del retablo mayor. Finalizado en 1671,
es obra del arquitecto Sebastián de Benavente.

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Dicciogato de Gatitectura

se ha publicado en muchas ocasiones que son los escudos más anti­


guos que se conservan en Madrid, anteriores al reinado de los Reyes
Católicos, esto en realidad no es así, ya que ambos escudos apare­
cen circunvalados por el collar de la Orden del Toisón de Oro, orden
de caballería de origen borgoñón fundada en 1429, y que no tendría
trascendencia en los reinos hispánicos hasta la llegada del primer
monarca de la Casa de Austria, Carlos I, quinto emperador del Sacro
Imperio Romano Germánico de ese nombre. Posiblemente, los escu­
dos se incorporarían a la fachada de la iglesia con motivo de la gran
Foto 19: Capilla de Nuestra Señora del
reforma que experimentó en el siglo XVII. No olvidemos, porque
Perpetuo Socorro; edificada por la
familia Luján en el siglo XV, en estilo suelen pasar desapercibido, que la fachada sur también ostenta dos
gótico, podemos apreciar su bóveda de blasones similares, seguramente desplazados de la fachada original
crucería. cuando se construyeron las dependencias parroquiales en la reforma
del barroco.

Accediendo al interior de la iglesia por esta puerta, nos encontra­


mos con un templo de planta basilical de tres naves y cabecera rec­
ta (foto 15). La nave central, más ancha que las laterales, se cubre
por medio de bóveda de cañón con lunetos. Cada tramo de esta bó­
veda, diseñada y realizada por el maestro de obras Francisco Sanz
entre 1655 y 1661, se encuentra ornamentada con escudos pontifi­
cios barrocos, uno representando la tiara, otro la cruz patriarcal y el
último, las llaves del Reino de los Cielos, rememorando con todo ello
al primer Papa de la Iglesia, San Pedro. Estos escudos barrocos, muy
hermosos estéticamente, fueron realizados durante una restauración
del templo efectuada en el año 1784 por el maestro de obras Felipe
Ramos. A resaltar un recargado escudo papal situado en la bóveda
del sotacoro, que fue reconstruido en 1772. Sobre el presbiterio, re­
salta una cúpula sin tambor y con linterna de forma elipsoidal (foto
16).

Remata la nave mayor un retablo barroco, realizado por el arqui­


tecto Sebastián de Benavente y fue finalizado en el año 1671. Se
compone de una alta predela de mármoles, con puertas de acceso a
la sacristía; un cuerpo dividido en tres calles por columnas salomón­
icas, y un ático semicircular. En el centro camarín, con imagen de ve­
stir de la Virgen del siglo XIX en su advocación de la Inmaculada
Concepción, que sustituye la imagen del santo titular; el cual apare­
ce en el gran lienzo del ático, que representa su crucifixión en Roma,
cabeza abajo, del año 1771, copia realizada por el pintor suizo Juan
Bautista Caturnio del que efectuó Guido Reni y que se custodia en
los Museos Vaticanos. El resto de las pinturas, son lienzos del siglo
XVII representando a San Francisco de Asís y a Santa Isabel de Hun­
gría. Culminan el retablo dos escudos reales, datados en 1709, sos­
tenidos por querubines.

Culminando la nave lateral de la epístola, la situada a nuestra de­


recha mirando desde los pies de la iglesia, se encuentra la actual ca­
pilla dedicada a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. Esta capilla
fue edificada por la familia Luján en el siglo XV, y es uno de los esca­
Foto 20: Capilla de Ntra. Señora del
Perpetuo Socorro, muro norte: Lápida sos restos del templo medieval aún subsistentes, lo cual podemos
sepulcral del nuncio apostólico D. apreciar en la sencilla bóveda de crucería gótica que la cubre, ele­
Martín Iñigo Caracciollo. 1754. mento valiosísimo para nuestro Madrid, que tan escasa anda de con­
strucciones de esta corriente artística y arquitectónica.

Esta capilla e iglesia en general están muy necesitadas de que se


le preste una adecuada restauración, tanto exterior (que fue restau­

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Dicciogato de Gatitectura

rado entre 1980 y 1982) como interior. La propia capilla del Perpetuo
Socorro muestra, a través de distintos desconchones del revoco que
cubre sus muros, la subsistencia de una decoración pictórica que
quizá fuera factible recuperar.

En el muro norte de esta capilla, una última sorpresa, la lápida se­


pulcral del nuncio apostólico Martín Iñigo Caracciollo, aquí enterrado
en 1754 (foto 19).

La nave lateral del evangelio está culminada por la Capilla del


Cristo de las Lluvias, también edificada por la familia Luján, pero ya
en las postrimerías del siglo XVI. De estilo renacentista, muestra una
planta circular, rematada por cúpula y linterna, y actualmente dedi­
cada al Santísimo (foto 20). De esta capilla procede el sepulcro reali­
zado en alabastro, de mgnífica labra renacentista, del Obispo de
Mondoñedo, Fray Antonio de Luján, y que actualmente se conserva
en el Museo Arqueológico Nacional. Hoy en día, la imagen más des­
tacable de esta capilla es la de María Santísima del Dulce Nombre en
su Soledad, realizada en 1999 por la imaginera sevillana Lourdes Foto 20: Antigua Capilla del Cristo de
Hernández (foto 21). las Lluvias, edificada por la familia
Luján en el siglo XVI; actual Capilla
del Santísimo
No obstante, el templo, a pesar de la invasión francesa y de los
asaltos revolucionarios de 1931 y 1936 que en tan gran medida es­
quilmaron su patrimonio histórico­artístico, conserva aún alguna que
otra joya, como es la que hallamos en esta nave del evangelio: un
busto de un Ecce Homo del siglo XVII (22), de gran expresividad y
sentimiento, atribuido al granadino José de Mora (1642­1724).

Sin embargo, la “joya de la corona” de este templo y objeto de la


veneración de los vecinos del barrio, y de infinidad de madrileño, la
constituye la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno, conocido co­
mo “el Pobre” (foto 23), denominado así para diferenciarlo de Nues­
tro Padre Jesús de Medinaceli, que sería “el Rico”.

El Nazareno de San Pedro es una característica imagen del Cristo


de la Sentencia; episodio evangélico en la que Jesús es mostrado al
pueblo judío, atado, maniatado y con corona de espinas, desde el
pretorio romano por el Procurador Poncio Pilato, al efecto de serle
comunicada la sentencia de muerte por crucifixión. Esta imagen se
talló a finales del siglo XVIII por el imaginero sevillano Juan de As­
torga. La imagen fue donada en 1812 al templo por la duquesa de
Santiesteban y Medinaceli, que tenía su palacio madrileño frontero a
esta iglesia, trayéndola de su fastuoso palacio mudéjar­renacentista
sevillano conocido como la “Casa de Pilatos”.

Jesús “el pobre” está íntegramente tallado en madera, incluyendo


el cuerpo, siendo de tamaño algo menor que el natural, y su cabello
es genuino, al igual que sucede con Jesús “de Medinaceli”.

Para finalizar la visita a este interesantísimo e histórico templo re­


comendamos echar un vistazo a su coro, que sustenta un magnífico
órgano barroco realizado en 1716 por Francisco de Mendoza, que ha
sido recientemente restaurado; y visitar el antiguo baptisterio, situa­
do a los pies de la nave de la epístola, ahora dedicado a la Virgen
Milagrosa, en un interesante retablo del año 1722, junto con otras Foto 21: Pie de foto: Capilla del
imágenes de Santa Lucia y San Nicolás de Bari, y el Niño del Reme­ Santísimo. Imagen de María Santísima
dio. Este antiguo baptisterio se encuentra cerrado por una notable del Dulce Nombre en su Soledad; año
1999

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Dicciogato de Gatitectura

rejería datada en 1772, del que Foto 24: Antiguo baptisterio. Detalle
apreciamos el detalle de la can­ de la cancela de la reja (año 1772).
cela (foto 24).

Animamos a los visitantes de


nuestra ciudad y los madrileños
en general a que visiten los vie­
jos templos y aprendan a cono­
cerlos y a quererlos como algo
propio; y a que las autoridades
colaboren al mantenimiento del
patrimonio que constituyen, tan­
to por su continente, como por
su contenido.

Foto 22: Hermoso busto de Cristo


Foto 23: Impresionante
presentado al pueblo para la
imagen de Nuestro Padre
condenación a muerte, en su imagen de
Nazareno Jesús “El
ECCE HOMO (Siglo XVII), atribuido
Pobre” (siglo XVIII), del
al escultor granadino, nacido en Baza,
imaginero sevillano Juan
José de Mora
de Astorga (Fuente:
canal­madrid.com)

FUENTES CONSULTADAS
• AA.VV. (2008) “Enciclopedia del Románico • COBREROS, Jaime (1993) “El románico en
en Madrid”. Aguilar de Campoo. España”. Guías Periplo Incafo. Madrid.
• AA.VV. (1989) “Diccionario Enciclopédico • FUERTES GARCIA, Miguel A. (2004) “Las
Espasa”. Tomo 2. Espasa‐Calpe, S.A. Ma‐ primitivas iglesias de Madrid” Ed. La Li‐
drid. brería.
• AA.VV. (2000) “El arte mudéjar. La estéti‐ • LÓPEZ CARCELÉN, PEDRO; CASTELLANOS
ca islámica en el arte cristiano”. Electa. OÑATE, JOSÉ MANUEL; GEA ORTIGAS ISA‐
• AA.VV. (2002) “Retablos de la Comunidad BEL (2009). “Madrid. Guía visual de arqui‐
de Madrid”. Consejería de las Artes de la tectura”. La librería. Madrid.
Comunidad de Madrid.
• BARRAL ALTET, Jaime (1998) “La Alta Edad
Media” Colonia.

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Crónica gatuna

De arrabal a barrio: los orígenes de La


Prosperidad
“La Prospe” está de aniversario. En este año de aniversarios y celebraciones, el
madrileño barrio de Prosperidad celebra sus primeros ciento cincuenta años de
vida, desde que se comenzaran a parcelas las primeras parcelas. Luego vinieron
años de dificultades y de pobreza, pero también de alegría y felicidad. Recordemos
cómo fueron aquellos primeros años y la evolución de aquel pequeño arrabal que
llegó a convertirse en uno de los barrios más populares de Madrid.
Texto: Mario Sánchez Cachero

A
El barrio de La Prosperidad representado en el plano trazado por Facundo Cañadas en el año 1902. (Digital.CSIC)

mediados del siglo XIX, Madrid sufrió un para conseguir una vivienda para aquellos que, por
aumento demográfico que sobrepasó las la causa que fuera, no conseguían encontrarla
capacidades que tenía entonces al villa, dentro los límites de la villa, pero pronto comenza­
todavía ceñida por la vieja tapia fiscal ron los problemas. por un lado estaban las férreas
construida en 1625. Era evidente que la ciudad de­ normativas municipales, que regularon de manera
bía crecer y, en 1859, el ingeniero Carlos María de clara las obras de construcción. Por otra parte, los
Castro presenta su “Anteproyecto para el Ensanche propietarios y los promotores querían beneficios
de Madrid”, en el que se contemplaba la expansión seguros, lo que produjo una clara actividad espec­
urbanística de Madrid, así como el derribo de la ulativa que acarreó un espectacular aumento del
cerca. El proyecto supuso una gran oportunidad valor del suelo. Por lo tanto, las clases sociales

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Crónica gatuna

Por estos parajes tuvo Luis Méndez un terreno


de cinco hectáreas de extensión que, tras su falle­
cimiento, puso en venta su viuda, Juliana Juiz y
Vega. La finca la compra en noviembre de 1862 un
potentado parisino llamado Próspero Soynard,
quien la trocea en pequeñas parcelas y la pone a
la venta a continuación. No tardó en encontrar un
primer vendedor, un inteligente tramoyista de tea­
tro y carpintero de escasos recursos llamado Gre­
gorio Mayorga quien, haciendo grandes sacrificios,
logró comprar su pequeña finca y construir en ella
una humilde casita3.

No se tardó en imitar el ejemplo de Próspero


El barrio de Prosperidad poco después de su formación, Soynard y, casi al mismo tiempo, José Subiela, un
donde se aprecian las pocas casas todavía edificadas.
hombre de negocios que, por avatares políticos y
(Detalle del Mapa Nacional 1877­1881)
personales, se vio obligado a aceptar un trabajo de
más modestas se vieron incapaces de afrontar los apuntador de teatros, adquirió, parceló y vendió
gastos y las plusvalías que les originaría vivir en el un pequeño terreno, comprado por Anselmo
Ensanche. González. Tras él, modestos albañiles, jornaleros y
traperos, gastaron su esfuerzo y sus exiguos re­
La solución estuvo en el extrarradio, el espacio cursos en comprar un terrenito en el que construir
restante entre el Madrid urbanizado y el límite de una modesta casita que le sirviera de vivienda.
su término municipal. Uno de estos lugares era el
camino de Hortaleza, a cuyos lados se extendían Poco a poco, se iba dando forma a un nuevo
pequeñas huertas y campos de trigo de “pan lle­ barrio de Madrid, que pronto sería conocido con el
var”1, próximos al débil cauce del arroyo del Ab­ sonoro y prometedor nombre de La Prosperidad,
roñigal2, cerca de cuyo exiguo cauce se extendían aunque esta denominación, en realidad, no es más
tierras y parcelas propiedad de miembros de la ar­ que una deformación del nombre de pila de Prós­
istocracia como Diego de Colmenares, conde de pero Soynard, sin aludir en ningún momento a la
Polentinos, quien tuvo su finca entre las actuales bonanza o a la fortuna que pareció esquivar siem­
calles de Marcenado, Sánchez Pacheco y Benigno pre las calles del arrabal recientemente formado.
Soto. Al norte de esta última estaban los llamados
terrenos de Pradillo, en los que se abrió la calle del Mientras, continuaba la venta de terrenos. En
mismo nombre, así como las de San Ernesto, en la 1868, Miguel Rocasolano Pérez4 compra una par­
que se encontraba una pequeña finca conocida co­ cela de 600m2, en la que construye tres viviendas
mo Villa Rosa, Marcenado y las desaparecidas de adosadas, habitando una de ellas y alquilando las
Petra García y de Quintanar, probablemente nom­
bres de propietarios de aquellas tierras. Más aleja­
do, junto al cauce del antiguo arroyo, estaban las
huertas y los melonares del Conde de Villapadier­
na, en los terrenos en que posteriormente se elev­
aría la desaparecida Colonia Ibarrondo.

Era este el final de Madrid. Cruzado el arroyo se


entraba en el término municipal de Canillas, en cu­
ya “frontera” se abría el conocido Ventorro del
Chaleco, un afamado lugar, parada habitual de la
zona, en la que entremezcla la realidad con histo­
rias y leyendas, algunas con Luis Candelas como Aspecto de una calle de La Prosperidad a principios del siglo
actor principal. XX. (Diario El País, 31 de mayo de 1909)

1 Tierra destinada a la siembra de cereales o adecuada para este cultivo.


2 El escaso cauce del arroyo del Abroñigal discurre actualmente soterrado bajo el asfalto de la M­30.
3 Hasta finales del siglo XIX, la incipiente calle de Luis Cabrera se denominó calle de Mayorga.
4 Algunas fuentes lo citan como Miguel Roca Solano. Es antepasado directo de Letizia Ortiz Rocasolano, Princesa de Asturias.

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Crónica gatuna

Casitas de una planta en la calle de Juan


Bautista de Toledo, construidas a finales
del siglo XIX y principios del XX.
(Foto: Mario Sánchez Cachero)

dos restantes. Posteriormente, entre 1895 y 1898, En aquellos primeros años, aunque la situación
su hija Fidela ocuparía una de las dos casitas ar­ se extendió hasta las primeras décadas del siglo
rendadas. Su otro hijo, también llamado Miguel, al­ XX, el barrio era un conjunto de calles de tierra,
bañil de profesión, sería después el propietario de que en épocas de lluvia se convertían en barrizales
un almacén de materiales de construcción en la y en los días calurosos en polvorientas calles, no
calle de Luis Cabrera. Ese mismo año, Felipa Fos muy alejadas de las de cualquier pueblo del Oeste
compra unos terrenos en torno a la actual calle de americano. La carretera de Hortaleza, que por en­
Antonio Zapata en el que, durante el resto del siglo tonces ya había mudado su nombre al de calle de
XX, construiría su hijo, Zacarías Agut, diversas cas­ López de Hoyos, era atravesada por los carros de
itas y corrales. basura que llevaban a los vertederos cercanos al
Abroñigal, dejando detrás de sí restos de su carga
El crecimiento de La Prosperidad en aquellos y el olor que de ella emanaba.
primeros años fue desorganizado, sin planes urb­
anísticos, lo que todavía puede verse en el plano Durante la década de 1860, las licencias de
actual del barrio, en el que algunas manzanas pa­ construcción las aprobaba la Comisión del Ensan­
recen delatar los límites del terreno original que che, sin denegar ninguna. Todas llevaban una co­
dio paso a las parcelas posteriores. Esta situación letilla, firmada por el propio Carlos María de
fue denunciada por el cronista Ángel Fernández de Castro, que decía lo siguiente: “hallándose la barri­
los Ríos, quien describe La Prosperidad de la man­ ada de que se hace mérito a muy larga distancia
era siguiente: de la línea de cerramiento, no se ve inconveniente
en que se acceda a lo solicitado”6. El desinterés
“Está situado en el camino de Hortaleza; en era más que evidente.
1868 sólo tenía 19 casas, que en estos últimos
años se han multiplicado, bien que en medio Para reforzar este abandono, el Ayuntamiento,
del más deplorable desorden de rasantes y ali­ pese a continuar aprobando licencias de construc­
neaciones". 5 ción, reitera que “La Villa no se compromete en

5 Ángel Fernández de los Ríos. “Guía de Madrid, manual del madrileño y del forastero”, Pág. 743.
6 Worms, Charlotte. “La urbanización espontánea del extrarradio de Madrid: una respuesta espontánea al problema de la
vivienda. El caso de La Prosperidad (1860­1930)”. “Scripta Nova”, n 146

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Crónica gatuna

establecer empedrado, alcantarillado, alumbrado y patio trasero usado como huerta o corral. No que­
ningún otro servicio público en la localidad de que da en pie ningún edificio original de este tipo,
se trata”7. Posteriormente, se incluiría otra frase, aunque si se conservan algunas construcciones de
en la que el consistorio parece querer justificar su esta tipología, levantadas posteriormente. Es el
falta de interés con los barrios del extrarradio: “es­ caso de las casitas que podemos ver en las calles
ta concesión no da derecho de ningún género para de Daganzo o de Matilde Díez, ésta última en un
el día que las reformas de la población hicieran ne­ evidente estado de ruina.
cesario un estudio de alineaciones y rasantes en
aquella zona”8. Las razones del consistorio fueron Pronto se comenzaron a construir edificios de
que lo arrabales, tanto La Prosperidad como los dos pisos, aun pequeños y modestos y en una
demás, eran barriadas surgidas fuera del ensanche proporción muy reducida respecto a las anteriores.
de la ciudad sin alineaciones ni rasantes, sujetas a Una de las primeras fue construida en la calle del
la voluntad de sus residentes. Cardenal Silíceo, en 1870, por un carpintero llama­
do Carlos Aceituno, propietario, asimismo, de una
En 1898, La Prosperidad es añadida al distrito pequeña parcela en la calle de López de Hoyos.
de Buenavista, al que perteneció hasta la discutible
y polémica reorganización municipal de 1955, año Otro tipo de vivienda que se construyó en la
en que pasa a pertenecer a Chamartín, una vez in­ barriada fue la casa de corredor, la popular corrala,
tegrado este antiguo campo en el municipio madri­ muy habitual en el Madrid de los siglos XVIII y
leño. XIX, en la que las viviendas, normalmente pe­
queñas y oscuras, se articulan en torno a un patio
¿Cómo era el primitivo barrio de Prosperidad? central. Nos quedan varios ejemplos de este tipo
La respuesta es obvia: muy diferente del que hoy de vivienda, siendo el más significativo el existente
conocemos. En los primeros años de existencia del en la calle de López de Hoyos, construida hacia
nuevo arrabal, las casitas que se construían eran 1883 en una sola planta y ampliada posterior­
pequeñas, de una sola planta, generalmente levan­ mente, a la que se accede a través de un amplio
tadas por el mismo comprador del terreno, habitu­ portalón. Otras corralas de esa época se pueden
almente jornaleros, albañiles o artesanos. La ver en las calles de Luis Vives, Santa Hortensia o
fachada se alineaba con la calle y disponían de un Malcampo, donde sobrevive una pequeña corrala

Hotelito de la calle del General Zabala, en el que tuvo su sede el Instituto Cervantes (Diario ABC, 15 de agosto de 1931).

7 Worms, Charlotte. “La urbanización espontánea del extrarradio de Madrid: una respuesta espontánea al problema de la
vivienda. El caso de La Prosperidad (1860­1930)”. “Scripta Nova”, n 146
8 Op. Cit.

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Crónica gatuna

Edificio neomudéjar en la calle de Pérez Ayuso (Foto: Mario Sánchez)

de una sola planta, articulada en torno a un patio el edificio levantado en la esquina de López de Ho­
central, al que se accede desde el portal de la ca­ yos con Juan Bautista de Toledo, con una adorna­
lle. da fachada de ladrillo visto y forjas de atractivo
diseño. Parecido es el edificio de la misma calle,
También fue habitual la construcción de los lla­ con esquina a la de Zabaleta, cuyo revoco posteri­
mados hoteles, que eran casas unifamiliares, de or ha ocultado la fachada de ladrillo, quedando a
dos o tres pisos, con jardín. Aunque hubo edificios la vista solamente las decoraciones de los balco­
de este tipo utilizados como vivienda habitual, lo nes. Afortunadamente, se conservan en pie varios
más habitual fue su uso como casa de temporada, ejemplos de este estilo arquitectónico, como pue­
aprovechando la suavidad del clima de La Prosperi­ den los ejemplos de las calles de Cartagena o de
dad respecto al resto de Madrid. Por ello, muchos Pérez Ayuso.
quedaron abandonados tras la muerte de sus pro­
pietarios, o vendido por sus herederos, lo que ha La “calle mayor” del barrio era la carretera de
provocado la desaparición de casi todos los que Hortaleza, que pronto mudó su nombre por el de
había construidos. Un ejemplo de este tipo de edi­ López de Hoyos, alrededor de la cual se crean los
ficación se encuentra en la calle de Vinaroz. edificios y los espacios ocupados, tanto viviendas
como negocios, siendo un gran número de ellos
Posteriormente, se levantaron casas de mayor alfares y tejares. Entre ellos, podríamos citar el al­
relevancia, todavía sin superar los dos pisos de al­ far de Antonio Soleto, en la desaparecida calle de
tura, que, ya entrado el siglo XX, recibirían cierta Tudela9 o el de Marcelino, aproximadamente en los
estética neomudéjar, cercana al peculiar modernis­ terrenos de la ya desaparecida fábrica Danone, al
mo madrileño. Este es el caso, por citar un ejem­ lado del Corral de Moya. Más allá, en terrenos no
plo de los varios que sobreviven en la actualidad, urbanizados y alejados del núcleo original del bar­

Foto 3: Portada barroca de San Nicolás de los


9 La calle de Tudela
Servitas. se abría
Detalle entre
con el la Obipo.
santo de Suero de Quiñones y el antiguo Barrio del Carmen. Desapareció con la construcción
del Auditorio Nacional de Música y la Junta Municipal de Distrito de Chamartín.

gv 105
Crónica gatuna

rio existieron los alfares de Sebastián García y de


los Nieto, entre las actuales calles de Corazón de
María y del Padre Claret.

En la misma calle de López de Hoyos se abrie­


ron diversos negocios, como la Venta de los Teja­
res, en la esquina con la calle de Cartagena. A lo
largo de esta vía fueron frecuentes las vaquerías
quedando en pie, como testimonio de aquellas que
han desaparecido, la pequeña casita de ladrillo de
la antigua Granja Castilla. Este edificio es el único
resto de importancia de la antigua Colonia Ibarron­
do, de la que solo nos queda el entramado de sus
calles, cuyos nombres (Martín Machío, Doña Carlo­
Aspecto actual de la antigua Granja Castilla, uno de los
ta, Francisco Vivancos, Julio López, etc.) recuerdan
pocos edificios supervivientes de la Colonia Ibarrondo (Foto:
a los habitantes de las primeras casitas de la colo­ Mario Sánchez Cachero)
nia, quienes tuvieron el privilegio de nombrar la
nueva vía en que construyeron sus modestas vi­ actual calle de Quintiliano, entonces de Leones, se
viendas. edificó el llamado “Hotel del Boticario”, construido
por un farmacéutico madrileño y destinado a ser
Los servicios sociales se basaban en un puesto regalado a su esposa, pero la muerte de esta mal­
de la Guardia Civil y un Casa de Socorro, sucursal ogró el regalo y el edificio quedó inhabitado dur­
de la existente en La Guindalera. En cuanto a la ig­ ante años. Posteriormente, tal vez una vez
lesia, existió una capilla dedicada a la Virgen del fallecido el desilusionado marido, fue adquirido por
Carmen, patrona del barrio, que pronto dejó su es­ una familia y bautizado como Villa Dolores.
pacio a la parroquia del Pilar, construida en 1891
en la calle de Cartagena, muy cerca del citado bar­ El lugar de recreo y de diversión en aquella
rio de La Guindalera. Este templo, incendiado dur­ época era el llamado Nuevo Parque, inaugurado el
ante la Guerra Civil, fue demolido posteriormente, 21 de julio de 1894. Ubicado junto a las cocheras
quedando como “catedral” de La Prosperidad la ig­ del tranvía, entre las actuales calles de Nierenberg,
lesia del Sagrado Corazón, construida en la década de Pantoja y de Pradillo, De titularidad privada, sus
de 1920. promotores fueron Juan Hernández y Jesús Avilés,
el acceso al mismo costaba 1 real, siendo gratuita
El clima de La Prosperidad, más agradable que la entrada a los niños. Su extensión era de, aproxi­
en el resto del municipio madrileño, y la tranquilid­ madamente, cuatro hectáreas, instalándose en su
ad de la zona, hizo que gentes de recursos se interior numerosos merenderos, un restaurante y
asentaran en la zona. Así lo hizo el Conde de San atracciones variadas, entre ellas un teatro de
Luis, propietario de una amplia finca, la Casa de la guiñol, columpios, un tiovivo y un quiosco de mú­
Viña, en la que construyó una modesta casita de sica. Tras desaparecer, su terreno fue urbanizado,
recreo de aires suizos, en la que se decía se tra­ abriéndose en él la calle de Javier Ferrero y la pro­
maron conspiraciones republicanas. El terreno se longación de Sánchez Pacheco. En el límite del ba­
extendía en el solar que ocupan actualmente el co­ rrio, en lo que actualmente son las calles de
legio del Corazón Inmaculado, los jardines de Joa­ Gabriel Lobo, Francisco Campos y Antonio Pérez,
quín Masmitjá y la calle de Josep Pla, junto al se extendió el pequeño Barrio del Carmen, entre
antiguo Asilo de las Hermanitas de los Pobres, un López de Hoyos, la Ronda del Ensanche (actual
magno edificio de ladrillo visto, erigido en 1888 calle de Joaquín Costa) y el desaparecido Camino
mediante limosnas y subscripción popular. Actual­ del Mosquito10.
mente, el asilo está ocupado por una residencia de
ancianos. Las calles se fueron nombrando de manera nat­
ural, quizás espontánea y por designación particu­
También tuvieron sus hoteles los autores José lar, bautizando las nuevas vías con los nombres de
López Silva y Mariano Pina Dominguez, así como sus primeros propietarios, como es el caso de las
algunos artistas y cantantes de la época. calles de Mayorga (actual de Luis Cabrera), o de
Subiela, más tarde renombrada como calle de
Enfrente de esta amplia parcela, esquina con la Marcenado. Hubo una calle de Garibaldi, descono­
10 El Camino del Mosquito, así llamado por una venta conocida por ese nombre, partía desde la calle del Pinar hasta las
Cuarenta Fanegas.

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Crónica gatuna

La Prosperidad en el plano de J. Palouzie, trazado en 1896. Destaca la primitiva toponimia de las calles del barrio, muy
diferente a la actual.

ciéndose si se debe al famoso militar italiano a al­ un caso muy curioso que el de la calle de Canillas,
gún pionero del barrio apodado de esa manera. rotulada en un plano de 1896 como calle de Caba­
Otras, como las calles de Benigno Soto o de José nillas. ¿Error tipográfico? ¿Existió un propietario
María Gurich, esta última ubicada en los terrenos con ese apellido?
de Pradillo y absorbida posteriormente por la pro­
longación de la calle de Mantuano, honran a pró­ Uno de los factores que caracterizó al barrio de
ceres y benefactores del barrio. Otras, como las La Prosperidad en aquellas primeras décadas fue
calles de Cervantes, Leones, San Lorenzo o Viriato, la humildad y la pobreza de sus habitantes, lo que
mudaron su nombre a Luis Vives, Quintiliano, Sue­ apareció reflejado en varias obras, como “La Bus­
ro de Quiñones y Pérez Herrera, por duplicidades ca”, de Pio Baroja, o la zarzuela “La Gran Vía” don­
con otras vías públicas madrileñas11. Otros casos de aparece representado en el personaje de un
parecidos fueron las calle de Zabaleta, antes de menesteroso que entra en escena pidiendo una li­
Zurbano, o la de Juan Bautista de Toledo, anterior­ mosna en forma de las necesidades básicas que
mente conocida como calle de Rodríguez. Existe tenía el barrio en aquellos años: transporte, bocas

11 Curiosamente, la calle de los Leones que provocó el cambio de nombre de la que nos ocupa desapareció en 1910, engullida
por las obras de la Gran Vía.

gv 107
Crónica gatuna

de riego, agua corriente, luz, etc. multitudinaria fiesta organizada por su dueño. Tras
su muerte, el 16 de septiembre de 1892, se le de­
El suministro de agua al nuevo arrabal de La dicaría una de las calles del barrio, a petición de
Prosperidad fue un auténtico problema durante los vecinos, en los llamados terrenos de Pradillo, al
buena parte de su primer cuarto de siglo de vida, norte de la finca del conde de Polentinos, en una
sin abastecimiento por parte del Canal de Isabel II zona sin urbanizar y casi sin construcciones de
y con la necesidad de sacar el agua de pozos, con ninguna clase. Posteriormente, la calle creció hasta
la falta de salubridad de ello conlleva. Ni siquiera la alcanzar la calle de Marcenado y el desaparecido
Acequia del Este, el popular Canalillo12, ayudaba a Camino del Mosquito Posteriores reformas urb­
mejorar las cosas al carecer el barrio de una má­ anísticas, sin embargo, redujeron la longitud de la
quina elevadora que pudiera llevar el agua hasta calle a su reducida e injusta extensión actual.
las calles.
Junto a Soto, otro de los principales benefacto­
Esta situación cambió el 13 de enero de 1890, res de La Prosperidad fue Jesús Avilés y Santa­
fecha en que se comenzaron las obras que traerían maría, propietario de la concesión del tranvía que
el suministro del Canal de Isabel II, lo que se ce­ unía el barrio de Salamanca con La Guindalera y
lebró con una gran fiesta promovida por uno de los Prosperidad, a quien se debe, también, una febril
mayores benefactores del barrio en aquellos años: actividad a favor de los pobres del barrio. Avilés
Benigno Soto. Propietario de una cordelería y pa­ era también vecino del barrio, con domicilio en un
samanería en el barrio, mantuvo una fuerte activi­ hotelito de la calle de Luis Cabrera y, como vimos
dad en beneficio del arrabal y de sus vecinos, anteriormente, fue uno de los promotores del
organizando fiestas y comidas a beneficio de po­ Nuevo Parque de Prosperidad. Este tranvía llegaba
bres y enfermos. Soto tuvo su domicilio en el anti­ desde Diego de León, entrando a La Prosperidad
guo número 9 de la calle de Luis Cabrera. por la calle de Cartagena, donde tenía varias para­
das hasta López de Hoyos. Tuvo sus cocheras en la
Benigno Soto, gallego de nacimiento, era propi­ esquina de esta calle con la de Nierenberg. Este
etario de una fábrica de cordonería y pasamanería, edificio era conocido como “el cocherón”.
inaugurada el 25 de noviembre de 1889 con una

Cruce de tranvías en la calle de Cartagena en el año 1909. (Diario “El País”, 31 de mayo de 1909)

12 El trazado de la calle del Padre Claret coincide con parte del recorrido del antiguo Canalillo.

gv 108
Crónica gatuna

Otro de los benefactores del barrio fue el mar­ colores e iluminaciones, especialmente López de
qués de Sierra­Bullones, Juan de Zabala y Guzmán Hoyos, lugar en el que, hasta la construcción del
(1844­1910), hijo del General Zabala, cuyo nombre Nuevo Parque, discurría la mayor parte de los fes­
lleva una de las calles de La Prosperidad, cuya par­ tejos organizados. A estas fiestas, muy populares y
ticipación en fiestas benéficas y en donaciones a conocidas, acudía gente de casi todo Madrid. La
los pobres fue muy activa. El marqués, a quien de­ posterior incorporación de Prosperidad al distrito
bería dedicarse la calle y no a su ilustre progenitor, de Chamartín, tras la anexión a Madrid de dicho
estaba casado con Carolina Santamarca y Donato, municipio, vino a significar la desaparición de estas
Condesa de Santamarca, promotor del edificio que fiestas, sustituidas por las de San Miguel, tradicio­
alberga actualmente al colegio del mismo nombre, nal patrón chamartinero.
en una zona que, por aquellos años, se conocía
como Las Cuarenta Fanegas13. Mucho ha cambiado Prosperidad en estos ciento
cincuenta años, pasando de ser un humilde arrabal
Sin embargo, pese a todas las penurias, la po­ dejado de la mano del Ayuntamiento para conver­
blación de La Prosperidad era alegre y amiga de tirse en un barrio de pleno derecho, totalmente
fiestas y celebraciones, siendo la principal la Virgen integrado en el tejido urbano madrileño y dotado
del Carmen, a finales del mes de julio, en la que se de todo tipo de servicios.
celebraban procesiones y verbenas, organizándose
comidas para los pobres del barrio, que eran la ¿Cómo será dentro de otros ciento cincuenta?
mayoría . Las calles se adornaban con farolillos de Los que vivan aquel momento lo sabrán.

13 Las Cuarenta Fanegas era considerada parte de La Prosperidad durante el siglo XIX.

FUENTES CONSULTADAS

• Carballo Barral, Borja. “Los orígenes del • Tomé Fernández, Sergio. “Vivienda y
Moderno Madrid: El Ensanche Este (1860‐ clase: la Prosperidad, el suburbio
1878)”. Tesis Diploma de Estudios histórico en el Madrid actual”. “Scripta
Avanzados. Universidad Complutense de Nova”. Revista Electrónica de Geografía
Madrid. Madrid, 2007. y Ciencas Sociales. Núm. 146 (073), 1 de
• Corral, José del. “Casas madrileñas agosto de 2003
desaparecidas. Misterios, amores e • Vargas. “Madrid ante el cólera: La
intrigas”. Biblioteca de Madrid. Editorial Prosperidad”. Diario “El Liberal”, nº
Sílex. Madrid, 2004. 2255. Jueves, 6 de agosto de 1885
• Chueca Goitia, Fernando. “Madrid, pieza • Worms, Charlotte. “La urbanización
clave de España”, Real Academia de la espontánea del extrarradio de Madrid:
Historia. Madrid, 1999. una respuesta espontánea al problema
• Martínez Bara, José Antonio y García de la vivienda. El caso de La Prosperidad
Martín, Antonio. “Ciudad‐Jardín‐ (1860‐1930)”. “Scripta Nova”. Revista
Prosperidad”. “Madrid”, Tomo III, Págs. electrónica de Geografía y Ciencia
1041‐1060. Sociales. Núm. 146 (013), 1 de agosto de
2003.
• Muro, Rómulo. “Barrios de Madrid: La
Prosperidad”. Diario “ABC”, núm. 560,
26 de julio de 1906. Págs. 7‐8.
• Répide, Pedro de. “Las calles de
Madrid”. Ediciones La Librería. Madrid,
2007.

gv 109
El gato por las ramas

Plátanos de sombra en la Casa de Campo.

Árboles de Madrid (II)


Segunda entrega de la serie sobre los árboles más relevantes de nuestra ciudad
Plátanos de Sombra de San Antonio de la Florida (platanus hispanica)
Texto y fotos: José Manuel García valles
El plátano de sombra es probablemente el árbol tado de un cruce entre el plátano de oriente (Pla­
más extendió por la ciudad de Madrid. Lo encon­ tanus orientalis), originario del sureste de Europa y
tramos en todas partes. Con su tronco alto y blan­ suroeste de Asia, y el plátano de occidente (Plata­
quecino (si no ha sido desmochado), con sus nus occidentalis), que proviene del este de Estados
grandes hojas palmeadas y con sus típicos frutos Unidos. De ahí, otro de sus nombres: platanus hi­
en forma de dos bolitas del tradicional “pica­pica”, brida.
ocupa aceras, caminos, jardines y parques de for­
ma habitual. Está tan presente en nuestra ciudad Al parecer esta hibridación tuvo lugar antes del
que pasa desapercibido, sobre todo por no resultar siglo XVII, según algunos autores en Inglaterra, en
excesivamente llamativo en ningún momento del el Jardín Botánico de Oxford, y para otros en Es­
año paña, en los Jardines de Aranjuez, donde se en­
cuentran los ejemplares más antiguos y bellos de
Cuando alguien se interesa por él, escucha sor­ nuestra comunidad.
prendido e incrédulo su nombre, porque, entre no­
sotros, plátanos, lo que se dice plátanos, son los de Concretamente los situados en Jardín del Prínci­
Canarias. Hay que explicar entonces al interesado pe entre el río Tajo y la Calle de la Reina tienen su
que el plátano de sombra es un árbol artificial, de origen a finales del siglo XVIII y principios del XIX
origen incierto, que no aparece en estado natural, por lo que es de suponer que algunos de ellos han
aunque se asilvestra con facilidad y que es el resul­ superado los 200 años.

gv 110
El gato por las ramas

Plátano Gordo de la Casa de Campo.


Junto al estanque.

Una visita a estos jardines nos permitirá apreciar de sus hojas. La denominación específica hispanica
tres ejemplares admirables, los tres catalogados co­ hace referencia a que los ingleses le denominaban
mo árboles singulares y los tres con nombre muy plátano de España, pensando que este híbrido pro­
popular: el padre (el más grande), la madre (el más cedía de nuestra península, quizás de los jardines
alto) y los gemelos (dos por uno). de Aranjuez. Actualmente, se pone en duda esta
interpretación y algunos autores se inclinan por
Otros lugares de Madrid donde podemos admirar volver a denominarle específicamente como Plata­
ejemplares magníficos son el Retiro, en el Paseo de nus orientalis variedad acerifolia,
Coches o alrededor del foso de los monos de la an­
tigua Casa de Fieras; en la Casa de Campo, a los Los plátanos de San Antonio de la Florida
lados de sus carreteras y caminos y el conocido co­ se encuentran junto a las iglesias del mismo nom­
mo Plátano Gordo, en el lago; en la carretera del bre. Uno pegado a la actual parroquia y el otro, ca­
Pardo, cerca de los viveros de la Villa; en el Paseo talogado como árbol singular por la Comunidad de
de la Florida, junto a las iglesia de San Antonio de Madrid, en la conocida como Senda del Rey, prote­
la Florida; y, sobre todo, en infinidad de nuestras gido de los inamistosos por una pequeña cerca.
calles donde proporcionan fantástica sombra en la
época calurosa. La ermita de San Antonio de la Florida ha sido
derribada y vuelta a construir varias veces a lo lar­
El plátano soporta la dureza de la vida en la gran go de su historia. La primera ermita que se cons­
ciudad y se adapta a la contaminación excesiva, a truyo en 1720 fue obra de José de Churriguera,
la falta de espacio y a las necesarias podas (a veces colocándose en ella en 1732 la imagen de San Ant­
excesivas) para impedir que sus ramas terminen onio de Padua e inaugurándose las romerías en su
entrando por las ventanas de las casas. homenaje. Todavía hoy, el 13 de junio, se conme­
mora dicha festividad y se cumple la tradición de las
El nombre genérico platanus procede del vocablo modistillas, acudiendo las jóvenes a pedir un buen
griego platys, ancho, haciendo referencia al tamaño novio al santo: en una pila bautismal colocada en

gv 111
El gato por las ramas

Plátano de los Jardines de la Reina en Aranjuez. Se trata del


denominado “el padre”, junto a la Puerta de la Reina.

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El gato por las ramas

Ermitas de San Antonio de la Florida. A la derecha la original.

las afueras de la iglesia se depositan los alfileres cuerpos, pero solo una cabeza, puesto que la de
propios de la profesión y las jóvenes introducen su Goya falta, robada probablemente para realizar es­
mano en el agua, esperando sacar pinchados mu­ tudios frenológicos.
chos alfileres que, según la tradición, se correspon­
derán con el número de pretendientes que tendrán La ermita fue declarada Monumento Nacional el
ese año. 1 de abril de 1905 y estuvo abierta al culto hasta
1929, año en que se trasladaron los oficios a un
La primitiva iglesia fue derribada en 1768 para edificio gemelo para preservar las pinturas y cons­
construir la carreta de Castilla y en 1770 Carlos III truido por el arquitecto Juan Moya entre 1925 y
encarga la nueva construcción a Francisco Sabatini. 1929. A
Esta segunda ermita fue derribada por orden de
Carlos IV para comenzar las obras del nuevo Palacio partir de entonces se convierte en museo, pro­
de la Florida. piedad de Patrimonio Nacional, aunque su custodia
fue cedida al Ayuntamiento de Madrid, que lo ges­
Las obras del palacio comenzaron de inmediato, tiona desde 1987.
entre 1792 y 1798, abarcando también la construc­
ción de la nueva ermita que, a partir de este mo­ La Senda Real fue el camino natural por el que
mento, empieza a denominarse de San Antonio de se accedía desde el antiguo Alcázar madrileño, situ­
la Florida y que es lo único que se conserva de toda ado donde hoy se encuentra el Palacio Real, a la
la edificación. La obra fue realizada por el arquitec­ Casa Real que Enrique III rey de Castilla mandó
to italiano Filippo Fontana que diseño un edificio construir en el Monte del Pardo en 1405. Esta sen­
neoclásico con planta de cruza griega. La decora­ da, salía del alcázar y abandonaba la ciudad por la
ción interior, de gran sencillez, sería después realza­ Puerta de la Vega o por otra situada más al norte,
da con la pinturas al fresco con pinceladas al para descender posteriormente hacia el río Manza­
temple de Goya, quien, como pintor de cámara, fue nares y dirigirse al norte por lo que actualmente es
el encargado de realizar la decoración de la ermita. el paseo de la Florida y la avenida de Valladolid.
A los pies del presbiterio se encuentra el panteón
del pintor, en la que se conserva la lápida que tuvo Con el crecimiento de la ciudad, la senda, sobre
en el cementerio de Burdeos, ciudad en la que falle­ cuyo trazado se hizo posteriormente la carretera de
ció. Los restos del pintor fueron trasladados desde El Pardo, ha seguido practicable hasta la actualidad,
Burdeos mezclados con los de su amigo Martín Mi­ aunque en algunos momentos ha estado a punto de
guel de Goicoechea, con quien estaba allí enterra­ desaparecer bajo las sucesivas ampliaciones de la
do, para evitar riesgos de identificación. Dos M­30

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El gato por las ramas

Plátano de San Antonio de la Florida.


Junto a la parroquia.

Plátano de San Antonio de la Florida.


En la Senda Real.
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gv 114
Crónica gatuna

Vestigios del Madrid islámico: silos y


pozos
Junto con los restos de murallas, son los silos subterráneos de almacenamiento y los
pozos de extracción de agua las evidencias arqueológicas más habituales de la
ocupación islámica en el centro peninsular durante la Edad Media.
Texto: José Manuel Castellanos Oñate
Localización sobre el callejero actual de los
silos y pozos islámicos encontrados en las
diversas intervenciones arqueológicas.

gv 115
L
Crónica gatuna

Silos y pozos islámicos Silos hallados en el solar medieval de Madrid

os silos, simples depósitos excavados en el En al menos 23 intervenciones arqueológicas


terreno que se utilizaban para el almacena­ realizadas en el casco histórico de Madrid se han
miento a largo plazo de productos diversos, encontrado silos y pozos de cronología islámica; por
especialmente cereales, eran utilizados ya ahora, estos hallazgos son los únicos que permiten
en épocas prehistóricas, fueron muy frecuentes en aventurar cómo pudo haber sido la ocupación hu­
la península durante las épocas tardorromana y al­ mana del Mayrit islámico y su entorno más próximo.
tomedieval y llegaron a su apogeo durante la domi­
nación musulmana. Solían tener planta circular y El número total de silos y pozos musulmanes en­
sección cilíndrica, troncocónica o acampanada; sus contrados supera las 270 unidades, con una distri­
paredes estaban desnudas, acabadas con un simple bución sobre nuestro solar medieval que no es
alisado; se cerraban mediante una tapadera circular uniforme, pues tampoco lo ha sido el emplazamien­
de piedra o madera. La capacidad media de los en­ to de las zonas excavadas. Lo que sí se mantiene
contrados en Madrid es de 24 hectolitros. bastante estable es su concentración en superficie,
en torno a las 3­4 unidades por cada 100 metros
Una fuente anónima musulmana de los siglos cuadrados excavados. Sólo se han hallado concen­
XIV­XV alababa las virtudes de tal sistema de alma­ traciones inferiores (1 silo/100 m2) en cuatro de las
cenaje, que «tiene la particularidad de que las co­ intervenciones (fundamentalmente, en las plazas de
sechas se pueden almacenar bajo tierra durante Oriente y de la Armería y la calle del Sacramento), y
cien años sin que se alteren, se pudran, se corrom­ concentraciones superiores (más de 7 silos/100 m2)
pan ni se produzcan en ellas el más mínimo cambio, en dos de ellas (Nuncio 13 y Angosta de los Mance­
a pesar del cambio de los años y la alternancia de bos 3).
las estaciones». Los silos islámicos estaban situados
en locales anejos a las viviendas, corrales y patios, Los materiales que formaban el relleno de estos
o en zonas de almacenamiento al aire libre alejadas silos eran muy variados: cenizas, carbón, huesos,
del caserío; hay referencias arqueológicas de todos metales, semillas, madera, recipientes cerámicos,
estos tipos de localización. restos de materiales constructivos (tejas, ladrillos,
argamasas y piedras), etc.
Se cree que el sistema estaba asociado con la
existencia de excedentes en la producción agraria
de comunidades familiares o tribales. Finalizada la El Cerro de San Andrés
vida útil del silo, pasaba a utilizarse como basurero
de desechos domésticos y depósito de escombros. TABLA 1: Silos hallados al sur del arroyo de San
Con la llegada de los repobladores cristianos (fina­ Pedro2
les del siglo XI y la totalidad del XII) comenzó un
proceso generalizado de cegado y abandono de los La TABLA 1 recoge las localizaciones y demás
silos, que iría ligado al nuevo modo de producción datos relativos a las intervenciones realizadas al sur
feudal impuesto por aquéllos o bien a un simple del arroyo de San Pedro en las que se encontraron
cambio en los métodos de almacenamiento, siendo silos y pozos de cronología islámica. Analizando su
sustituidos por tinajas y graneros. Los silos abando­ situación en el callejero, resalta la notable uniformi­
nados se reutilizaron posteriormente como basurer­ dad que presenta la distribución de estas catorce
os. intervenciones, lo cual es consecuencia de que los
solares por los cuales discurría la muralla cristiana
A falta de una red pública de abastecimiento de se hayan ido excavando de forma sistemática siem­
agua tanto para el consumo directo como para pre que se proyectaba una rehabilitación o reforma
regadío, el suministro se realizaba mediante pozos en las fincas correspondientes.
verticales de forma cilíndrica excavados en el ter­
reno que captaban el agua contenida en los acuífer­ Pero también destacan otras dos circunstancias:
os subterráneos. Solían disponer de pates la primera, que en siete de esas catorce excavacio­
enfrentados para facilitar su construcción y posteri­ nes los rellenos de los silos contenían fragmentos
or mantenimiento. Terminaron usándose también de materiales constructivos (ladrillos, tejas, cal, lo­
como basurero. sas); y la segunda, que, junto a los silos islámicos,
en cuatro de ellas se encontraron restos prehistóri­
cos (un fondo de cabaña de la Edad del Bronce en
Angosta de los Mancebos; tres fosas de inicios de la
Edad del Bronce, una de ellas con restos de un en­

gv 116
Crónica gatuna

1Esta cantidad de silos es sólo estimativa, pues los informes publicados no la especifican.

gv 117
Crónica gatuna

terramiento, en Mancebos; y fragmentos cerámicos Resalta la baja concentración superficial de los


de la Edad del Bronce en la plaza de los Carros y en silos encontrados en las intervenciones de las pla­
la calle del Almendro) y romanos o hispanovisigo­ zas de Oriente y de la Armería, que pudiera deberse
dos (fragmentos cerámicos en Angosta de los Man­ a las especiales características de aquellos dos lu­
cebos y Casa de San Isidro). gares en época altomedieval: la zona excavada de
la plaza de la Armería se localiza en el interior del
El hallazgo de silos en una zona determinada no que fue recinto fortificado emiral, mientras que la
permite, si no viene acompañado por otros indicios, plaza de Oriente actual correspondía en la Edad
afirmar categóricamente que en ese preciso lugar Media a la Sagra madrileña y ladera meridional del
hubieran existido estructuras de edificación coetá­ barranco del Arenal, terreno boscoso y accidentado
neas. Pero la situación cambia si en su relleno se con una apreciable pendiente natural4 que limitaba
encuentran restos de elementos constructivos, en en buena medida su idoneidad para la edificación.
cuyo caso sí creemos razonable relacionar tales si­
los con edificios de habitación en los que aquéllos Hay que mencionar también el enorme hueco
habrían estado ubicados. carente de hallazgos observable entre la plaza de la
Villa y la calle de Santiago, que seguramente se de­
En esta zona al sur del vallejo, por lo tanto, con­ be tanto al menor número de intervenciones allí
curren tres circunstancias peculiares: existencia se­ realizadas como, en los casos de excavaciones con
gura de un poblado durante la Edad del Bronce, resultados negativos, al arrasamiento de restos
posibilidad de ocupación próxima en época romana ocasionado por los rebajes topográficos realizados a
e hispano visigoda, y alta probabilidad de habita­ lo largo de la historia.
ción humana en tiempos islámicos.
Es asimismo reseñable, siendo el número de silos
LA COLINA DEL ALCÁZAR aquí encontrados casi el doble del de los hallados al
sur del barranco de San Pedro, que en ninguna de
TABLA 2: Silos hallados al norte del arroyo de las intervenciones hayan aparecido vestigios anteri­
San Pedro ores al periodo musulmán, y que sólo se hayan en­
contrado restos constructivos en las excavaciones
Al norte del vallejo de San Pedro la situación y de la calle del Sacramento.
características de los hallazgos, cuya relación por­
menorizada se recoge en la TABLA 2, son bien dis­
tintas. Las intervenciones arqueológicas han tenido LOS ARRABALES DE MAYRIT
allí una naturaleza mucho más aleatoria, por lo que
los silos encontrados se distribuyen de forma muy En el solar medieval de Madrid destacaban tres
dispersa sobre el callejero. elementos naturales que durante siglos fueron con­

2 El número de silos y pozos, la superficie del área excavada y los materiales de relleno son los que recogen los informes y
memorias publicados, aunque en algunos casos las distintas fuentes presentan pequeñas variaciones. En los elementos de
cronología islámica no se han incluido las fechas de datación propuestas por los arqueólogos, pues en la mayoría de los
casos son excesivamente amplias y vagas. No hemos calculado la densidad de los silos en aquellas excavaciones de
superficie muy pequeña (por debajo de 25 m2), ya que la cifra obtenida no sería representativa. Todas estas observaciones
son igualmente válidas para la TABLA 2.
3 Todos ellos se encontraron intramuros del recinto emiral.

gv 118
Crónica gatuna

dicionantes topográficos de primer orden para el nos situados al sur del arroyo de San Pedro han es­
desarrollo urbano de la villa: el escarpe de la colina tado habitados en diversas épocas de la Historia,
del alcázar sobre la vega del Manzanares, el barran­ aunque de momento no se pueda asegurar que eso
co del Arenal y el arroyo de San Pedro. Y es precis­ haya ocurrido de forma continua en el tiempo.
amente este último el que seguramente tuvo mayor
peso específico en el proceso de ocupación humana ­ POBLADO PREHISTÓRICO: Hubo un asen­
del espacio extramuros del Madrid islámico. tamiento humano en ese preciso lugar al menos
desde los primeros momentos de la Edad del Bron­
ce, tal como atestigua el fondo de cabaña de An­
EL ARRABAL MOZÁRABE gosta de los Mancebos, el cual, además, sirve para
concretar la localización del poblado prehistórico:
Por todo lo visto al analizar los silos y pozos, hay en el sector occidental del cerro de San Andrés,
argumentos suficientes para afirmar que los terre­ quizá escorándose bastante hacia la zona de las

4 Las zonas más escarpadas del Madrid medieval (cornisa del alcázar, barrancos de San Pedro y del Arenal) suelen describirse
en los textos de forma exageradamente literaria, adquiriendo una aspereza e inaccesibilidad que seguramente no tuvieron
en la3:realidad.
Foto Portada La laderadesur
barroca SandeNicolás
este vallejo del Arenal, de acuerdo con los resultados topográficos de la intervención
de los
arqueológica, tuvo una pendiente del
Servitas. Detalle con el santo Obipo.16­18%, similar a la de una rampa de garaje; seguramente, la vertiente norte del
arroyo fue bastante más empinada.

gv 119
Crónica gatuna Crónica gatuna

Núcleos poblados extramuros del recinto emiral, sobre la topografía hipotética de Madrid en época medieval. En gris claro, el
callejero actual; en gris oscuro, los solares excavados en los que se encontraron silos y pozos.

gv 120
Vistillas. Los otros hallazgos de esta época (restos
cerámicos de Almendro y plaza de los Carros y fo­
sas con enterramiento de Mancebos) no hacen sino
corroborar plenamente la afirmación.

­ ALDEA HISPANO VISIGODA: El asentami­


ento pudo reaparecer en época romana o hispano
visigoda (a favor, los restos fuera de contexto de la
Casa de San Isidro y de Angosta de los Mancebos),
bien en ese mismo lugar o bien en algún otro en­
clave no demasiado alejado. No hay que olvidar, a
este respecto, los dos recientes hallazgos ocurridos
en la plaza de la Armería (faltos todavía de una in­
terpretación definitiva, pero que encajarían en este
supuesto), el esqueleto humano de principios del
siglo VIII y el torreón de sillares de granito, tan
único y ajeno éste al resto de la muralla musulma­
na5.

En apoyo de estas consideraciones arqueológicas


(débiles pero ciertas), es significativo que el sector
del solar medieval en el que se asienta este núcleo
no tuviera ninguna relación con las puertas del re­
cinto emiral ni con los caminos principales que C/ Nuncio, 13: Vista general de la superficie intervenida al
nacían a partir de ellas, lo cual refuerza la posibilid­ final de la excavación (Gea Arqueólogos).
ad de que el nacimiento de dicho núcleo de pobla­
ción hubiese sido anterior a la llegada de los
musulmanes a Madrid. Se trataría, así, de un asen­
tamiento habitado inicialmente por hispano visigo­
dos en el que luego se concentraría la población
mozárabe del Mayrit islámico6.

­ ARRABAL MOZÁRABE: Este núcleo de po­


blación preislámica se renovó y consolidó durante
los siglos musulmanes de la villa, extendiéndose
ahora al este, hacia la cabecera del arroyo, sin
abandonar nunca la vertiente sur del vallejo. Así lo
confirma la reiterada aparición de restos constructi­
vos en la mayor parte de los silos encontrados en la
zona, que sólo puede ser consecuencia de la exist­
encia allí de estructuras estables de habitación.

5 El acarreo generalizado de piedras y ladrillos procedentes


de fábricas antiguas fue característico de toda la
arquitectura andalusí.
6 Aventurando más, ¿no podría haberse convertido este
poblado previo, durante la construcción de la fortaleza
islámica, en fuente de mano de obra no cualificada,
residencia provisional de los operarios especializados
venidos de la comarca y centro de intendencia para la
manutención y aprovisionamiento de todos ellos? Habría
estado lo bastante cerca de la colina del alcázar como
para evitar largos desplazamientos, pero suficientemente C/ Nuncio, 13: Vista en planta del relleno de uno de los silos,
alejado y controlable (gracias al propio arroyo) como cortado parcialmente por una estructura moderna de desagüe
para no suponer un peligro desde el punto de vista (Gea Arqueólogos).
militar.

gv 121
Crónica gatuna

Además, los directores de las intervenciones ar­


queológicas realizadas en Cava Baja Baja 22 (Luis
Caballero Zoreda y Araceli Turina Gómez) y Cava
Baja 30 (Antonio Fernández Ugalde) no descartaron
en sus informes la posibilidad de que sendos restos
de muro aparecidos en dichas excavaciones tuvier­
an cronología islámica. Si tal posibilidad fuera cier­
ta, nos encontraríamos ante los únicos restos
conservados de edificios de este núcleo extramura­
do de población y, por extensión, de todo el Madrid
musulmán. La pérdida de los demás vestigios cons­
tructivos habría sido consecuencia de un arrasami­
ento generalizado causado por los sucesivos rebajes
topográficos, vaciados y desmontes que han ido
realizándose en el solar madrileño; por esa misma
razón en la mayoría de los silos encontrados sólo se
conserva la parte inferior de su altura total.

Es probable que este núcleo poblado contara ya


en época islámica con una rudimentaria red de
abastecimiento de agua, de acuerdo con los vestigi­
os aparecidos en 1983 en la plaza de los Carros: un
tramo de 10 metros de longitud de un viaje de
agua que discurría en dirección este­oeste, y que
fue considerado de indiscutible cronología musul­
mana por el equipo de arqueólogos (Luis Caballero
Plaza de la Armería: Pozo de cronología islámica con pates
Zoreda, Manuel Retuerce Velasco y Carmen Priego). (por cortesía de Esther Andréu y Equipo Arqueomedia).
Sin embargo, la falta de otros restos similares impi­
de, por el momento, asegurar rotundamente tal ex­ en ese preciso lugar del camino a Guadalajara,
tremo. principal eje viario medieval de Madrid, deberían
haber favorecido la ocupación humana de ese amp­
La uniformidad observable en la distribución de lio sector. Por eso no parece en absoluto justificada
los silos encontrados sobre este sector al sur del ar­ la diferenciación en dos núcleos de población que a
royo es casi absoluta. Sólo aparecen dos pequeñas veces se propone: uno en la zona de las calles del
discontinuidades o zonas sin silos, una en la manza­ Sacramento y Mayor y otro en la calle de Santiago,
na del que fue palacio de los Lasso (de unos 120 plaza de Ramales y plaza de Isabel II. En buena ló­
metros de longitud), y otra en el sector final de la gica, la explicación a la ausencia de silos en la ex­
calle del Almendro (de 70 metros escasos), fácil­ tensa franja de terreno que teóricamente separaría
mente explicables por la aleatoriedad de las excava­ ambas zonas hay que buscarla sólo en la falta de
ciones. Ello hace pensar en un único núcleo de intervenciones arqueológicas en dicho sector.
población, sin que haya nada que permita suponer
la existencia de los dos núcleos claramente diferen­ Así (aunque la citada falta de hallazgos no per­
ciados que algunos autores7 defienden, uno en San mita asegurarlo rotundamente), habría que pensar
Andrés­Vistillas y otro entre la Cava Baja, Almendro en que el terreno que se pobló extramuros com­
y zona alta de Segovia hasta Puerta Cerrada. prendía desde las calles de Requena y Vergara has­
ta la del Sacramento, es decir, toda la meseta
elevada que por el oeste acababa abruptamente en
EL ARRABAL ISLÁMICO los altos de Rebeque; al norte de esta zona, el ter­
reno comenzaba su declive hacia el arroyo del Are­
Como ya se ha indicado antes, los silos musul­ nal; al sur, se iniciaba la ladera del vallejo de San
manes encontrados al norte del arroyo de San Pe­ Pedro. Los silos encontrados en el borde norte de
dro tienen una distribución muy irregular sobre el este sector (Requena y Ramales) mantienen una
plano. Sorprende la gran zona sin hallazgos a am­ densidad similar a los del arrabal mozárabe, mien­
bos lados de la calle Mayor, pues en buena lógica la tras que en los hallados en el borde sur (Sacramen­
presencia del arco de la Almudena y el nacimiento to) la densidad es algo menor. Es muy probable que

7 Daniel Pérez Vicente, Manuel Retuerce Velasco y Christine Mazzoli­Guintard, entre otros,

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la pervivencia en el siglo XVI del topónimo axerquía
no fuera sino el recuerdo fosilizado de esta al­sar­
quiyya o arrabal islámico situado al este.

Este hábitat disperso de carácter semirrural


habría surgido después de que se erigiese el recinto
amurallado pero antes incluso de que el caserío in­
tramuros llegara a saturarse, y la total falta de res­
tos de épocas más lejanas parece indicar que
previamente a dicho momento no había existido
ningún tipo de poblamiento humano en ese sector. Plaza de la Armería: Silos islámicos en el interior de una
casa bajomedieval
(por cortesía de Esther Andréu y Equipo Arqueomedia).

EL CAMPO DE SILOS DE LA SAGRA

Los silos y pozos hallados en la plaza de Oriente


suponen la cuarta parte de todos los encontrados
en Madrid. La densidad con que se reparten en el
terreno es significativamente menor que en las de­
más zonas excavadas, mientras que la proporción
de pozos de riego frente a silos es bastante mayor,
lo que sugiere un origen o uso distintos en esta zo­
na para dichas estructuras subterráneas de almace­
naje y abastecimiento. Algunos de estos pozos eran
de planta cuadrada, correspondiendo probablemen­
te a pozos de noria.

En opinión del equipo de arqueólogos que real­


izó la intervención, buena parte de los silos pudie­
ron haberse utilizado como basurero de residuos
domésticos, quizá para la obtención de abono. Y
por otro lado, esa zona no estuvo poblada durante
la Edad Media, usándose como muladar y asenta­
miento esporádico de huertas y pequeñas explota­
ciones rurales o industriales aisladas.

Tales circunstancias son acordes con la existen­


cia en ese lugar de un campo colectivo de silos,
alejado de la población pero cercano a las instala­
ciones agrícolas que iban a aprovechar el abono
obtenido en ellos y el agua de riego suministrada
por los pozos.

CARACTERÍSTICAS DE ESTOS ARRABALES

Los dos arrabales con que contó Madrid en épo­


ca musulmana tuvieron un carácter eminentemente
rural, con caserío disperso y ordenación urbana mí­
nima o nula; los únicos elementos de articulación
viaria pudieron ser el camino a Guadalajara, a cuy­
os márgenes creció el arrabal islámico, y el eje cur­
vo de las calles Mancebos y Almendro, espina
dorsal del núcleo mozárabe. De este carácter rural
dan buena fe los cangilones o arcaduces hallados
en varias de las excavaciones, pues evidencian la
existencia de norias en dichos arrabales. Plaza de Oriente: Silos islámicos (por cortesía de Esther
Andréu y Equipo Arqueomedia).

gv 123
Crónica gatuna

Si es cierto el origen preislámico que suponemos mixtos: poco a poco se generalizaría en éstos el tí­
para el asentamiento que creció al sur del arroyo de pico aparejo toledano formado por cajas de mam­
San Pedro, su arquitectura inicial no distaría mucho postería entre hiladas de ladrillo8.
de la ya conocida para los poblados rurales de épo­
ca visigoda y altomedieval en la región de Madrid: El hallazgo generalizado de restos constructivos
edificios rectangulares aislados con varios ambien­ en los silos del arrabal mozárabe podría estar ligado
tes diferenciados y, ocasionalmente, espacios cerca­ a los derribos masivos de edificios que hubo que
dos en torno a la unidad residencial; zanjas de realizar a finales del siglo XI y principios del XII a lo
cimentación muy someras, zócalos de sillarejo y largo de toda la franja en la que se construirían los
muros de tapial o de adobes; cubiertas de teja y lienzos meridionales de la muralla cristiana, derribos
pavimentos de tierra apisonada. que coincidieron en el tiempo con la fase de amort­
ización generalizada de los silos y su reutilización
Con la llegada de los musulmanes, la arquitectu­ como basureros. Por el contrario, no ocurrió tal co­
ra de este asentamiento autóctono pudo evolucion­ sa en el arrabal islámico: allí, los lienzos orientales y
ar hacia formas organizativas y constructivas más septentrionales de la nueva muralla pudieron traz­
propias del mundo musulmán. A éstas también se arse por terreno no edificado, pues el caserío segu­
adaptarían desde el principio los edificios del arra­ ramente no se había extendido hasta tan lejos; por
bal islámico que a partir de ese momento iría cre­ esa razón, los silos hallados en esta zona raramente
ciendo. Las viviendas se organizaron en torno a un contienen restos constructivos.
patio que podía utilizarse también como corral y
que solía disponer de un pozo para el suministro de En ambos núcleos habitados, la mínima profun­
agua; tenía dependencias de uso polivalente en dos didad de las zanjas de cimentación, las posibilida­
o tres de sus lados, y en los restantes un cerrami­ des de reutilización de los mampuestos de los
ento lo separaba del ambiente exterior. El acceso al zócalos y la inevitable degradación del tapial de los
patio era directo, sin zaguán. Los establos, cuando muros originaron una pérdida casi completa de
existían, contaban también con una entrada inde­ vestigios arqueológicos in situ de aquellas humildes
pendiente. edificaciones. Sólo han llegado hasta nosotros los
propios silos y los fragmentos de materiales encon­
Las técnicas constructivas serían iguales en lo trados en ellos, material escaso que, sin embargo,
básico a las ya descritas para el núcleo autóctono, puede ayudarnos a resolver con ciertas garantías
con la incorporación del ladrillo, a partir de los rei­ alguna de las incógnitas que todavía oscurecen el
nos de taifas, como componente de soleras y muros nacimiento de nuestra villa.

8 Uno de los hallazgos ocurridos en las excavaciones de la plaza de la Armería fue un horno de alfarería de cronología
islámica.

FUENTES CONSULTADAS
• “Anuario de Actuaciones Arqueológicas y Doce Calles. Madrid, 2003.
Paleontológicas de la Comunidad de • VV.AA.: Madrid del siglo IX al XI.
Madrid”. Dirección web: Comunidad de Madrid, 1990.
http://213.4.104.210/cgi‐
bin/WebObjects/arqueologiaCAM • VV.AA.: Mayrit. Estudios de arqueología
medieval madrileña. Fernando Valdés,
• “Estudios de Prehistoria y Arqueología Ediciones Polifemo, 1992.
madrileñas”. Núm. 2 (1983), 3 (1984), 4
(1985), 5 (1987), 6 (1989), 10 • VV.AA.: “Reunión de Arqueología
(1995/1996). Ayuntamiento de Madrid. Madrileña”. Madrid, 1996.

• MAZZOLI‐GUINTARD, Christine: Madrid, • VV.AA.: Plaza de Oriente. Arqueología y


pequeña ciudad de Al‐Andalus (siglos IX‐ Evolución Urbana. Ayuntamiento de
XXI). A.C. Al‐Mudayna. Madrid, 2011. Madrid, 1998.

• MENA MUÑOZ, Pilar y otros: Arqueología • VV.AA.: Testimonios del Madrid medieval.
medieval urbana. Las murallas de Madrid. El Madrid musulmán. Museo de San Isidro,
2004.

gv 124
foto de Juan Antonio Jiménez
gv 125
Foto y texto: Ángel Rollón

Madrid es una ciudad muy grande pero mucha sus respectivas taquillas. A mí me transporta a
veces nos centramos en 3 ó 4 sitios para hacer fo­ otros tiempos, al Madrid más clásico, casi provin­
tos y nos olvidamos de esos otros rincones con en­ ciano, de mediados del siglo pasado.
canto, aunque menos espectaculares, que
tenemos en nuestra ciudad. El teatro Infanta Isabel abrió sus puertas al
público el 9 de febrero de 1907, por lo tanto es
Dependiendo de a qué hora pases por delante uno de los teatros más antiguos de Madrid,
del teatro, en la Calle Barquillo, verás un cierre aunque en un principio abrió como cinematógrafo,
metálico, horroroso, o esta maravillosa entrada y nacido en París, y no como teatro. Su primer

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Madrid, a vista de gato

Con la llegada de la República, en 1931, pasó a


denominarse, lógicamente, Teatro MaríaIsabel. Y
en plena guerra civil, en el año 1938, recibiría el
nombre de Teatro María Isabel y Ascaso en honor
de un anarquista aragonés. Recuperando su
nombre actual al término de la contienda civil.

Una de las etapas más fructíferas del teatro co­


inciden con los 50 años de gestión de Arturo Ser­
rano y su compañera sentimental, la actriz Isabel
Garcés, que sería la primera actriz del teatro dur­
ante toda esa época.

Por este teatro han desfilado grandes autores


como Enrique Jardiel Poncela, Miguel Mihura,
Tono, Antonio Paso, Jacinto Benavente e Isabel
Garcés así como grandes protagonistas de la es­
cena española como Arturo Fernández, Analia
Gadé María Asquerino o la familia Gutiérrez Caba,

No quería dejar pasr una anécdota contada por


Luis Garrido Amado nieto de Luis Garrido Juaristi,
el que fue alcalde Madrid e inauguró el Metro, y
que nos buena cuenta del ambiente que se res­
piraba en el teatro en la llamada época heroica:

…una pequeña historia de mi abuelo que vivió la


época heroica de este teatro. Mi afición al teatro
comienza en 1934 con las Aventuras de Pipe y
Pipa. Antes, como han dicho, se mezclaban las
varietés con las películas mudas cortitas. El público
llevaba bastones y en las varietés pateaban si no
gustaban. Salió una cupletista y no gustaba. Un
animal de la tercera fila, salió al pasillo central, que
antes había, y dijo “¡Que baile el empresario!” Mi
abuelo, que medía dos metros, de bailar nada. Ba­
jó lo cogió por el cuello, lo arrastró y se lo llevó
hasta la calle Barquillo. Teníamos un palco y
veíamos todas las obras.

No me gustaría terminar sin hacer una reseña al


libro Teatro Infanta Isabel, 1907 – Los cien primer­
os años ­2007 escrito por el periodista de TVE
Antonio Castro Jiménez.

El libro está estructurado en diversos capítulos.


La historia y etapas, los actores, los autores a los
nombre fue Cinema Nacional pero, como el invento
que sigue un elenco de los principales títulos es­
tiene su origen en París, a los pocos meses se
trenados en este teatro con la ficha técnica inclu­
cambiaría por Petit Palais y posteriormente por
ida, así como una relación de las obras
Pathe Cinema.
representadas.
No sería hasta el año 1913 cuando adoptaría el
Una serie de fotografías, algunas insólitas, pro­
nombre de Teatro Infanta Isabel, en honor de la
cedentes del archivo del Teatro y del fichero per­
popular infanta conocida como La Chata, que hon­
sonal de Antonio Castro ilustran y descubren toda
ró con su presencia numerosas veladas escénicas.
una época.
y comenzaría a compaginar teatro y cine hasta el
año 1927.

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Pasatiempo: Laberinto
Ayuda al Gato Vargas a encontrar su pluma, papel y tintero
por Gatón de Oro

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