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Sólo El Amor Salva

Espiritual
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SÓLO EL AMOR SALVA

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No todo fue una entrada triunfal, hubo cruz también.

No todo fue una entrada triunfal, hubo cruz también.


En definitiva, el Buen Pastor
que da la vida por sus ovejas.
Lectura del profeta Ezequiel: (34,11-12.15-16.23-24.30-31)
Así dice el Señor:
“Yo mismo en persona buscaré a mis ovejas siguiendo su rastro. Como un pastor
sigue el rastro de su rebaño cuando se encuentra las ovejas dispersas, así seguiré
yo el rastro de mis ovejas; y las libraré, sacándolas de todos los lugares donde se
desperdigaron el día de los nubarrones y de la oscuridad. Yo mismo apacentaré
mis ovejas, yo mismo las haré sestear -oráculo del Señor Dios-. Buscaré las ovejas
perdidas, haré volver las descarriadas, vendaré a las heridas, curaré a las
enfermas; a las gordas y fuertes las guardaré, y las apacentaré debidamente. Les
daré un pastor único que las pastoree: mi siervo David; él las apacentará, él será
su pastor. Yo, el Señor, lo he dicho. Y sabrán que yo, el Señor, soy su Dios y ellos
son mi pueblo, la casa de Israel -oráculo del Señor-. Y vosotros sois mis ovejas,
ovejas de mi rebaño, y yo soy vuestro Dios -oráculo del Señor”. Palabra de Dios.
Y hoy, nos sigue guiando a cada uno de nosotros. Somos conscientes que no
hemos sido pensados para ser abandonados.

Una definición que nos ayude a entender el acompañamiento desde


esta perspectiva podría ser ésta: “El acompañamiento pastoral parte de
que la vida es un proceso, es un camino, y que todos y cada uno
andamos ese camino de la vida con nuestras luces y nuestras
sombras...y a las personas con las que nos encontramos en el camino
lo que les puedo ofrecer es ponerme a andar con ellos, acompañar su
proceso, apoyar sus decisiones, servir de constraste crítico, pero sin
dirigir la vida de nadie.
"¿Qué es lo primero que te
viene a la mente cuando
escuchas la palabra ‘amor’?"
¿Alguna vez te has
preguntado qué hace que un
amor sea verdadero?
La santidad
¿Son lo mismo?
¿Por qué?
CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA

1604 Dios que ha creado al hombre por amor, lo ha llamado también al


amor, vocación fundamental e innata de todo ser humano. Porque el
hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios (Gn 1,2), que es Amor
(cf 1 Jn 4,8.16). Habiéndolos creado Dios hombre y mujer, el amor mutuo
entre ellos se convierte en imagen del amor absoluto e indefectible con
que Dios ama al hombre. Este amor es bueno, muy bueno, a los ojos del
Creador (cf Gn 1,31). Y este amor que Dios bendice es destinado a ser
fecundo y a realizarse en la obra común del cuidado de la creación. «Y los
bendijo Dios y les dijo: "Sed fecundos y multiplicaos, y llenad la tierra y
sometedla"» (Gn 1,28).
CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA

2361 “La sexualidad [...] mediante la cual el hombre y la mujer se dan el


uno al otro con los actos propios y exclusivos de los esposos, no es algo
puramente biológico, sino que afecta al núcleo íntimo de la persona
humana en cuanto tal. Ella se realiza de modo verdaderamente humano
solamente cuando es parte integral del amor con el que el hombre y la
mujer se comprometen totalmente entre sí hasta la muerte” (FC 11).
CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA

2350 Los novios están llamados a vivir la castidad en la continencia. En


esta prueba han de ver un descubrimiento del mutuo respeto, un
aprendizaje de la fidelidad y de la esperanza de recibirse el uno y el otro
de Dios. Reservarán para el tiempo del matrimonio las manifestaciones de
ternura específicas del amor conyugal. Deben ayudarse mutuamente a
crecer en la castidad.
CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA

2391 No pocos postulan hoy una especie de “unión a prueba” cuando


existe intención de casarse. Cualquiera que sea la firmeza del propósito
de los que se comprometen en relaciones sexuales prematuras, éstas “no
garantizan que la sinceridad y la fidelidad de la relación interpersonal
entre un hombre y una mujer queden aseguradas, y sobre todo
protegidas, contra los vaivenes y las veleidades de las pasiones”
(Congregación para la Doctrina de la Fe, Decl. Persona humana, 7). La
unión carnal sólo es moralmente legítima cuando se ha instaurado una
comunidad de vida definitiva entre el hombre y la mujer. El amor humano
no tolera la “prueba”. Exige un don total y definitivo de las personas entre
sí (cf FC 80).
¿Cómo vivo yo esto que la Iglesia me propone?
Cuando en una relación emocional ha habido intimidad sexual, la unión que se
ha dado entre ambas personas es cualitativamente distinta y mucho más
profunda. Una chica que dudaba si perder o no la virginidad con su novio me
decía: Es que mis amigas me han dicho que, si lo hago con él, me va a unir
muchísimo más a él. Y yo le dije: efectivamente, por eso no debes hacerlo.

Ella se me quedó mirando con los ojos como platos. Yo sabía que esa relación
no estaba siendo sana. La intimidad sexual nos une mucho más a la otra
persona del modo más profundo que existe, lo que puede provocar heridas más
grandes e impacto en mis decisiones o comportamiento
Lo que Jesús recoge es que, cuando un hombre y una mujer se unen, se hacen
una sola carne. Este es el significado más hondo y verdadero de la sexualidad.
Cuando nos entregamos sexualmente a alguien, nos hacemos una sola carne,
una sola cosa con esa persona.

No existe unión más íntima y total que esa.


La castidad no es una renuncia, sino una elección que enriquece el amor. Es
como plantar un árbol: al principio, requiere esfuerzo y paciencia, pero con
el tiempo, da frutos abundantes. Al vivir la castidad, están diciendo: "Quiero
amarte de la manera más pura, más sincera y más hermosa, como Dios
quiere que te ame". Es un acto de fe, esperanza y amor que construye
relaciones llenas de significado y propósito.

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