Un balón de fútbol es una esfera, hecha generalmente de cuero sintético
y con un peso, tamaño y materiales regulados por la FIFA, que se utiliza
para jugar al fútbol. Su forma, que ha evolucionado desde las vejigas de
animales hasta los diseños de paneles modernos, permite la
aerodinámica y la precisión necesarias en el deporte. Los balones para
competiciones oficiales tienen certificaciones de calidad que garantizan
su rendimiento en pruebas de peso, circunferencia, rebote y retención de
aire.
Características principales
Forma:
Esférica, con un diseño que ha evolucionado hacia la forma de un
icosaedro truncado para mejorar la aerodinámica.
Material:
La composición moderna es principalmente de poliuretano sintético para
mayor durabilidad, impermeabilidad y una sensación suave al tacto.
Tamaño y peso:
Para el fútbol 11 (la modalidad más común), un balón reglamentario tiene
una circunferencia de 68 a 70 cm y un peso entre 410 y 450 gramos.
Inflado:
Debe estar inflado a una presión de 0.6 a 1.1 atmósferas.
Normativa oficial
La Regla 2 de las Reglas de Juego
de la International Football Association Board (IFAB) especifica las
características del balón.
Sellos de calidad:
Los balones de las competiciones FIFA deben contar con uno de los sellos
(International Match Standards, FIFA Quality o FIFA Quality Pro), que
certifican su cumplimiento en laboratorios.
Evolución histórica
Orígenes:
Los primeros balones de fútbol se hacían con vejigas de animales, que
eran inestables y se deterioraban con facilidad.
Innovaciones:
El descubrimiento de la vulcanización del caucho por Charles Goodyear
en el siglo XIX y la introducción del cuero sintético permitieron mejoras
significativas en la forma y el rendimiento.
Diseño moderno:
El diseño de 32 paneles fue desarrollado en la década de 1960, y la
investigación tecnológica ha seguido perfeccionando la aerodinámica y el
rendimiento de los balones.