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Unidad 15

PROC PENAL

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UNIDAD 15 – PROCESAL PENAL

UNIDAD 15 – LA REPARACION DE LOS DAÑOS EN EL


PROCESO PENAL

Para comprender esto, desglosaremos la cuestión en tres ejes fundamentales:


1. la relación entre las acciones en sí,
2. la interdependencia de los procesos, y
3. la influencia de las sentencias.

1. La Relación entre la Acción Civil y la Acción Penal


Comencemos por entender que un mismo hecho ilícito dañoso puede generar,
simultáneamente, dos tipos de acciones con finalidades distintas. Por un lado, tenemos el daño
penal o criminal, que es la afectación o puesta en peligro de un bien jurídico tutelado por el
derecho penal. Este daño persigue un interés social, y su sanción es la imposición de una pena o
medida de seguridad. Por otro lado, un delito puede producir un daño civil, que son aquellos
efectos patrimoniales o no patrimoniales (como el daño moral) susceptibles de ser medidos
económicamente. La acción civil busca una función resarcitoria y atiende a un interés
privado, resultando en el pago de una indemnización.
Históricamente, Vélez Sarsfield estableció el sistema de independencia de las acciones,
donde la acción civil y la criminal debían ejercerse por separado, cada una en su sede natural: la
civil en el fuero civil y la penal en el fuero criminal.
Sin embargo, con la sanción del Código Penal, en su artículo 29, se generó un cambio
significativo, dando origen al sistema de acumulación de acciones, al facultar al juez penal
para fijar indemnizaciones. Aunque esto suscitó problemas interpretativos, finalmente se
consensuó que estas facultades se ejercían siempre que la parte interesada lo peticionara.
Actualmente, el CCCN, en su artículo 1774, mantiene como principio general el sistema de
independencia, permitiendo que ambas acciones sean ejercidas de forma separada. No
obstante, el mismo artículo introduce la posibilidad de acumulación, es decir, que la acción
civil de reparación de daños pueda interponerse ante los jueces penales, siempre y cuando las
legislaciones procesales provinciales o leyes especiales lo contemplen. En Misiones, por
ejemplo, esto está regulado en los artículos 15 a 18 y del 85 en adelante del CPPM.
Es crucial destacar que la elección de una vía implica que, una vez que se ha llegado a una
sentencia en una sede, no se podrá intentar en la otra. Sin embargo, si la acción penal finaliza
prematuramente, por ejemplo, con un sobreseimiento antes de la audiencia de debate, el
damnificado sí puede acudir a la vía civil. Para que la acción civil pueda ser tramitada en sede
penal, deben cumplirse condiciones como la misma base fáctica y que la acción penal ya esté
iniciada y vigente.

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UNIDAD 15 – PROCESAL PENAL

2. La Relación entre el Proceso Civil y el Proceso Penal


Una vez que se opta por una de las vías, sea independiente o acumulada, los procesos adquieren
una relación particular. Cuando las acciones se tramitan de forma independiente (cada una en su
fuero), existe una interdependencia.
El principio general en esta interrelación procesal, como lo establece el artículo 1775 del
CCCN, es que el dictado de la sentencia definitiva en el proceso civil debe suspenderse
hasta la conclusión del proceso penal, si la acción penal precede o se intenta durante el curso
de la civil. Esto se hace para evitar "contradicciones escandalosas" entre sentencias y asegurar
la preeminencia de la cuestión penal. Es importante precisar, y esto es clave, que lo que se
suspende es el dictado de la sentencia, no el proceso civil en su totalidad.
No obstante este principio, el artículo 1775 del CCCN prevé excepciones donde el juez civil
puede dictar sentencia aunque el proceso penal esté pendiente:

 Causas de extinción de la acción penal: Esto incluye situaciones como la muerte del
acusado, prescripción de la acción penal, amnistía, o la aplicación de criterios de
oportunidad, entre otros.

 Dilación irrazonable del procedimiento penal: Si el retardo del proceso penal


provoca una frustración efectiva del derecho a ser indemnizado, lo que se
configuraría como una verdadera denegación de justicia, la sentencia civil puede
dictarse.

 Acción civil fundada en un factor objetivo de responsabilidad: Si la demanda civil


se basa en un factor objetivo de atribución de responsabilidad (por ejemplo, el riesgo
creado por una actividad), la sentencia civil puede adelantarse. Esto se debe a que la
responsabilidad penal se basa en factores subjetivos (dolo o culpa), mientras que la civil
puede fundarse en criterios objetivos, que no requieren el elemento subjetivo de la culpa
o el dolo. Sin embargo, es vital recordar que si el juez civil dicta sentencia bajo esta
excepción y luego el juez penal absuelve al imputado por inexistencia del hecho o por
no ser su autor, esa sentencia civil puede ser objeto de revisión, como veremos más
adelante.

Cuando la acción civil se ejerce dentro del proceso penal, es decir, en el sistema de
acumulación, el procedimiento resarcitorio se ajusta a las normas del código procesal penal. En
este escenario, la acción civil está subordinada a la acción penal. Esto implica limitaciones
para el actor civil, por ejemplo, no puede interponer ciertas figuras propias del derecho civil

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UNIDAD 15 – PROCESAL PENAL

como la tercería de mejor derecho, ni puede paralizar el proceso penal por una declaratoria de
pobreza, ya que el proceso penal debe seguir su curso.
Un principio relevante en materia probatoria es el de adquisición procesal o comunidad de la
prueba. Esto significa que cualquier prueba producida por una de las partes puede ser utilizada
por todas las demás, incluyendo las partes civiles y penales, sirviendo a ambas causas. Una
dificultad en el Código Procesal de Misiones es la falta de un momento preciso para "trabar la
litis" civil dentro del proceso penal, lo que afecta el principio de congruencia.

3. La Relación entre la Sentencia Penal y la Sentencia Civil


Finalmente, la relación entre las sentencias es de preeminencia de la sentencia penal sobre la
civil. El CCCN resuelve esta influencia de manera precisa:
 Sentencia Penal Condenatoria (Art. 1776 CCCN): Una sentencia penal condenatoria
produce efectos de cosa juzgada en el proceso civil respecto de dos cuestiones
fundamentales: la existencia del hecho principal que constituye el delito y la
"culpa" del condenado. Esto significa que, si el juez penal dictamina que el hecho
existió y que el imputado es responsable penalmente (la "culpa" del CCCN hace
referencia a la responsabilidad penal, no solo al modo de obrar como la culpa en sentido
estricto penal), estas dos cuestiones no podrán ser discutidas nuevamente en el
proceso civil. Sin embargo, todo lo demás, como el monto de la indemnización o los
rubros a reparar, sí puede ser debatido en sede civil. Además, aunque la culpa de la
víctima no impide la condena penal, el juez civil sí puede considerar la culpa
concurrente de la víctima para disminuir el monto indemnizatorio.

 Sentencia Penal Absolutoria (Art. 1777 CCCN): La influencia de la absolución penal


sobre la acción civil varía según el motivo de la absolución:

o Si la sentencia penal declara la inexistencia del hecho o que el sindicado como


responsable no participó en él, estas circunstancias no pueden ser discutidas en el
proceso civil. Esto es definitivo para la sede civil.

o Si la sentencia penal decide que un hecho no constituye delito penal (por ejemplo, por
atipicidad, falta de antijuridicidad) o que no compromete la responsabilidad penal del
agente (por una causal de inculpabilidad), el proceso civil puede discutir libremente
ese mismo hecho en cuanto generador de responsabilidad civil. Puede haber un daño
civil sin que exista necesariamente un delito penal. Salvadores destaca que la culpa
penal es analizada con un criterio más riguroso (in dubio pro reo), mientras que la culpa
civil es más amplia.

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UNIDAD 15 – PROCESAL PENAL

o Excusas Absolutorias (Art. 1778 CCCN): Las excusas absolutorias penales, que
eximen de pena a un hecho típico, antijurídico y culpable (como hurtos entre cónyuges
según el Art. 185 CP, o retractación en calumnias), no afectan la acción civil
resarcitoria. Es decir, la eximición de punibilidad penal no impide la viabilidad de la
acción civil.

 Impedimento de la Reparación del Daño (Art. 1779 CCCN): El CCCN también


establece casos específicos en los que se impide la reparación del daño, como la prueba
de la verdad en un hecho calumnioso o la coautoría/complicidad en delitos contra la
vida, o la omisión de impedirlos pudiendo hacerlo.

 Sentencia Penal Posterior (Art. 1780 CCCN): En principio, una sentencia penal
dictada después de una sentencia civil no produce ningún efecto sobre esta última,
manteniendo la cosa juzgada de la sentencia civil. Sin embargo, existe una excepción
crucial: la revisión. La revisión procede, a petición de parte interesada, en supuestos
específicos. Un caso relevante es el previsto en el artículo 1775, inciso c) que
mencionamos antes: si quien fue juzgado responsable en la acción civil basándose en un
factor objetivo es absuelto en el juicio criminal por inexistencia del hecho o por no
ser su autor, la sentencia civil puede ser revisada. Esto subraya la preeminencia de la
decisión penal sobre la existencia del hecho y la autoría.

Finalmente, es importante mencionar que la sentencia civil, por regla general, no ejerce
influencia alguna sobre la sentencia penal. La acción penal, al tutelar intereses públicos, no
puede depender de la suerte de una acción privada. No obstante, si la acción civil de reparación
fue rechazada en sede civil, no podrá reclamarse en el fuero penal, incluso si hay una condena
criminal

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