REVISTA
REVISTA DE
DE PSIQUIATRIA
PSIQUIATRIA Y
Y SALUD
SALUD MENTAL
MENTAL HERMILIO
HERMILIO VALDIZAN
VALDIZAN
Vol VII Nº 1 Enero - Junio 2006, pp 33-39
ESTILOS Y ESTRATEGIAS DE AFRONTAMIENTO
EN ADOLESCENTES
Carmen Solís Manrique1
Anthony Vidal Miranda2
Las consecuencias negativas del estrés son reguladas por un proceso denominado afrontamiento.
Los estudios que se han realizado sobre afrontamiento han llevado a conceptualizar estilos y
estrategias que varían según el género y la edad. Aunque la mayoría de los esfuerzos en la
definición e investigación del afrontamiento se han llevado a cabo en poblaciones adultas, ha
habido un incremento de estudios sobre este tema con niños y adolescentes teniendo como
base el hecho que muchas conductas de riesgo responden a la incapacidad de algunos
adolescentes para afrontar sus preocupaciones. La presente revisión se centra en el
afrontamiento de adolescentes y repasa los conceptos de estrés, afrontamiento, sus estilos y
estrategias y los resultados encontrados en investigaciones recientes.
Palabras Clave: Afrontamiento, Adolescencia, Estrés
The negative consequences of stress are regulated by a process called coping. The studies
which have been realized about coping have led to conceptualize styles and strategies that vary
according to gender and age. Although the majority of efforts in the definition and
investigation of coping have been carried out in adult population, there has been an increase
of studies about this subject in children and adolescents, having as a foundation the fact that
many risky behaviors are due to the incapacity of some adolescents to face their
preoccupations. The present review focuses on adolescent coping and revises the concepts of
stress, coping, its styles and strategies, and the results found in recent investigations.
Key Words: Coping, Adolescence, Stress
1
Psicóloga. Dirección de Investigación y Proyectos, ONG Vía Libre.
[email protected]
2
Médico Residente de Psiquiatría del Hospital Hermilio Valdizán.
[email protected]
1
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E
l estrés puede considerarse como un presión sanguí- nea, incremento de la tasa
es- tado producido por una serie de estomacal e intestinal, dilatación de las pupilas,
deman- dolor de cabeza, incre- mento de la
das inusuales o excesivas que amenazan el respiración, manos y pies fríos, se-
bien- estar o integridad de una persona
(Cassaretto, Chau, Oblitas y Valdez, 2003).
Actualmente, el estrés resulta un tema de
interés por la manera en que afecta cada vez
a más personas. En el concepto actual de
estrés, el proceso de valo- ración
psicológica se produce de dos formas
(Lazarus & Folkman, 1986):
1.- Valoración primaria: es un patrón de
respuesta inicial, en el cual la persona evalúa
la situación en base a cuatro modalidades: a)
valoración de la amenaza, que se presenta
cuando la persona anticipa un posible peligro;
b) valoración de de- safío, que se presenta
ante una valoración de amenaza en la que
además existe una posibili- dad de ganancia;
c) evaluación de pérdida, cuan- do ha habido
algún perjuicio o daño como una enfermedad
incapacitante, un deterioro a la esti- ma propia
o haber perdido a algún ser querido; y d)
valoración de beneficio, que no genera re-
acciones de estrés.
2.- Valoración secundaria: se busca
determinar las acciones a realizar para
enfrentar el estresor y la percepción de las
habilidades de afronta- miento.
La interacción entre la valoración primaria
y secundaria determina el grado de estrés, la
in- tensidad y la calidad de la respuesta
emocional.
Las reacciones de estrés se presentan
agru- padas en tres bloques: fisiológicas,
emocionales y cognitivas.
A) Fisiológicas: Comprenden las respuestas
neu- roendocrinas y las asociadas al sistema
nervioso autónomo como aumento de la
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quedad de la boca, , entre otras (Sandín, presentan como características básicas el ser
1995). intensos, provocar tendencias incompatibles
y ser incontrolables (Cassaretto et al., 2003).
El efecto de esta respuesta sobre la
salud a largo plazo puede ser fatal, ya que
deteriora el sistema inmunológico, el cual está
encargado de proteger a nuestro organismo
de todo aquello que podría causarnos una
enfermedad (Herbert, 1994 en Cassaretto et
al., 2003).
B) Emocionales: Abarca las sensaciones
subje- tivas de malestar emocional como el
temor, la ansiedad, la excitación, la cólera,
la depresión, el miedo y la ira, entre otros
(Taylor, 1999).
Se ha demostrado que los problemas de
sa- lud mental son generados o exacerbados
ante la exposición de eventos estresantes
(Shepperd & Kashani, 1991, en Cassaretto
et al,, 2003).
C) Cognitivas: Existen tres tipos de
respuestas cognitivas de estrés principales: la
preocupación, la negación y la pérdida de
control, las mismas que se presentan
acompañadas de bloqueos men- tales, pérdida
de memoria, sensación de irreali- dad,
procesos disociativos de la mente, entre otros
(Sandín, 1995). Estos síntomas afectan el
rendi- miento de la persona y la relación que
establezca con los demás (Cassaretto et al.,
2003).
Las fuentes generadoras de estrés son
diver- sas, puede ser una demanda ambiental,
social o interna. Asimismo, pueden ser
hechos positivos o negativos. Sin embargo,
el grado de la reac- ción de estrés más que
depender de estos even- tos, dependerá del
tipo de pensamientos eva- luativos que
tenga la persona. Un evento negati- vo no
siempre ocasionará malestar, éste se ori-
gina cuando las demandas impuestas por la
si- tuación son valoradas como excedentes
a las habilidades para afrontarlas (Lazarus
& Folk- man, 1986). Los estresores
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AFRONTAMIENTO es- tilos de afrontamiento: centrados en el
problema y centrados en la emoción. Por su
Las consecuencias negativas del estrés parte, Car- ver, Scheier y Weintraub, en
son reguladas por un proceso que es 1989, amplían el
denominado afrontamiento. El
afrontamiento es entendido como un esfuerzo
cognitivo y conductual orien- tado a manejar,
reducir, minimizar, dominar o tolerar las
demandas externas e internas que aparecen
y generan estrés (Halstead, Bennett,
Cunningham, 1993). El afrontamiento ayuda a
identificar los elementos que intervienen en
la relación dada entre situaciones de la vida
estre- santes y síntomas de enfermedad. El
afronta- miento actúa como regulador de la
perturbación emocional. Si es efectivo, no se
presentará di- cho malestar; en caso
contrario, podría verse afectada la salud de
forma negativa, aumentado el riesgo de
mortalidad y morbilidad (Casaretto et al.,
2003).
Clasificaciones del afrontamiento:
Los estudios que han venido
realizándose sobre afrontamiento han llevado
a conceptuali- zar tipos y dimensiones de la
personalidad que han pasado a denominarse
estilos y estrategias.
Los estilos de afrontamiento son aquellas
pre- disposiciones personales para hacer frente
a di- versas situaciones y son los que
determinarán el uso de ciertas estrategias de
afrontamiento, así como su estabilidad
temporal y situacional. Por su parte, las
estrategias de afrontamiento son los procesos
concretos y específicos que se utilizan en cada
contexto y pueden ser cambiantes de-
pendiendo de las condiciones
desencadenantes (Carver & Scheier, 1994;
Fernández- Abascal, Palmero, Chóliz &
Martínez, 1997, en Cassa- retto et al., 2003).
Lazarus y Folkman (1986) plantean dos
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panorama presentando quince estrategias: tensión, Reservarlo para sí y Autoinculparse.
el afrontamiento activo, la planificación, la
supre- sión de actividades competitivas, la
postergación de afrontamiento, el soporte
social instrumental y emocional, la
reinterpretación positiva, la acep- tación, la
negación, el acudir a la religión, la ex-
presión de las emociones, el uso de alcohol
y drogas y el compromiso conductual y
cognitivo (Cassaretto et al., 2003).
Los estudios realizados por Frydenberg
es- tán basados en los conceptos de estrés y
afron- tamiento desarrollados por Lazarus. La
autora, quien se centra específicamente en
el afronta- miento en adolescentes, menciona
dos estilos de afrontamiento considerados
como productivos o funcionales, uno de
ellos es el denominado “Resolver el
problema”, que refleja la tendencia a abordar
las dificultades de manera directa; el otro es
el de “Referencia hacia los otros”, que
implica compartir las preocupaciones con
los demás y buscar soporte en ellos. El último
estilo es el “Afrontamiento no productivo” y es
disfun- cional ya que las estrategias
pertenecientes a éste no permiten encontrar
una solución a los pro- blemas,
orientándose más bien a la evitación.
Son 18 estrategias de afrontamiento
agru- padas en tres estilos de afrontamiento.
El prime- ro de estos estilos llamado
«Resolver el proble- ma» , comprende las
estrategias: Concentrarse en resolver el
problema, Esforzarse y tener éxi- to, Invertir
en amigos íntimos, Buscar pertenen- cia,
Fijarse en lo positivo, Buscar diversiones re-
lajantes, Distracción física y Reservarlo para
sí. El segundo estilo se denomina
“Referencia a otros” y las estrategias son:
Buscar apoyo so- cial, Acción social,
Buscar apoyo espiritual y Buscar ayuda
profesional. El último estilo, el
“Afrontamiento no productivo” comprende
las siguientes estrategias: Preocuparse,
Hacerse ilu- siones, Falta de afrontamiento,
Ignorar el pro- blema, Reducción de la
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Cada una de las estrategias de afrontamiento 07. Distracción física (se refiere a la dedica-
han sido definidas por la autora como: ción al deporte, al esfuerzo físico y a
man-
01. Concentrarse en resolver el problema
(es una estrategia dirigida a resolver el
proble- ma estudiándolo sistemáticamente
y anali- zando los diferentes puntos de
vista u op- ciones. Ejemplo: “Dedicarme
a resolver el problema poniendo en juego
todas mis ca- pacidades.”).
02. Esforzarse y tener éxito (es la estrategia
que comprende conductas que ponen de
ma- nifiesto compromiso, ambición y
dedicación. Ejemplo: “Trabajar
intensamente.”).
03. Invertir en amigos íntimos (se refiere al
esfuerzo por comprometerse en alguna re-
lación de tipo personal íntimo e implica
la búsqueda de relaciones personales
íntimas. Ejemplo: “Pasar más tiempo con
la persona con quien suelo salir.”).
04. Buscar pertenencia (indica la preocupación
e interés del sujeto por sus relaciones
con los demás en general y, más
concretamente, por lo que los otros
piensan. Ejemplo: “Me- jorar mi relación
con los demás.”).
05. Fijarse en lo positivo (indica una visión
op- timista y positiva de la situación
presente y una tendencia a ver el lado de
las cosas y considerarse afortunado.
Ejemplo: “Fijarme en el aspecto positivo
de las cosas y pensar en las cosas
buenas.”).
06. Buscar diversiones relajantes (se
caracteri- za por la búsqueda de
actividades de ocio y relajantes. Ejemplo:
“Encontrar una forma de relajarme; por
ejemplo oír música, leer un li- bro, ver
televisión, tocar un instrumento musi- cal.”).
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tenerse en forma. Ejemplo: “Hago tengo forma de afrontar la situación.”).
ejerci- cios físicos para distraerme.”).
08. Buscar apoyo social (consiste en la
incli- nación a compartir el problema
con otros y buscar apoyo para su
resolución. Ejemplo: “Hablar con otros
sobre mi problema para que me ayuden
a salir adelante.”).
09. Buscar apoyo profesional (es la
estrategia consistente en buscar la
opinión de un pro- fesional. Ejemplo “
Hablo acerca del pro- blema con
personas que tengan más expe- riencia
que yo”).
10. Acción social (consiste en dejar que
otros conozcan cuál es el problema y
tratar de conseguir ayuda escribiendo
peticiones u or- ganizando actividades
como reuniones o grupos. Ejemplo:
“Unirme a gente que tiene el mismo
problema que yo”).
11. Buscar apoyo espiritual (refleja una
ten- dencia a rezar, a emplear la oración y
a creer en la ayuda de un líder
espiritual o Dios. Ejemplo: “Dejar que
Dios se ocupe de mi problema.”).
12. Preocuparse (se caracteriza por
elemen- tos que indican temor por el
futuro en tér- minos generales o, más
en concreto, pre- ocupación por la
felicidad futura. Ejemplo: “Preocuparme
por lo que está pasando.»).
13. Hacerse ilusiones (es la estrategia
basada en la esperanza, en la
anticipación de una salida positiva y en
la expectativa que todo tendrá un final
feliz. Ejemplo: “Esperar a que ocurra algo
mejor”).
14. Falta de afrontamiento (refleja la
incapa- cidad del sujeto para enfrentarse
al proble- ma y su tendencia a desarrollar
síntomas psi- cosomáticos. Ejemplo: “No
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15. Ignorar el problema (refleja un relacio- nes amorosas, y a los problemas en
esfuerzo consciente por negar el problema relación a sí mismos (Castro de la Mata &
o desaten- derse de él. Ejemplo: “Saco el Rojas, 1998; Mar- tínez & Morote, 2001;
problema de mi mente”). Montenegro, 2001. En: Cassaretto et al.,
2003). El comportamiento adolescente se
16. Autoinculparse (incluye conductas que encuentra inscrito dentro de un conjunto de
in- dican que el sujeto se ve como tareas de desarrollo cuyo logro su-
responsable de los problemas o
preocupaciones que tie- ne. Ejemplo: “Me
considero culpable de los problemas que
me afectan.”).
17. Reducción de la tensión (refleja un
intento por sentirse mejor y relajar la
tensión. Ejem- plo: “Intento sentirme
mejor bebiendo al- cohol, fumando o
tomando drogas.”).
18. Reservarlo para sí (refleja que el
sujeto huye de los demás y no desea
que conoz- can sus problemas. Ejemplo:
«Guardar mis sentimientos para mí solo»)
(Frydenberg y Lewis 1993 en Canessa,
2002).
En los últimos años se habla también de
afron- tamiento aproximativo (incluye todas
las estra- tegias de confrontación y
enfrentamiento al pro- blema) y de
afrontamiento evitativo (son las es- trategias
cognitivas o comportamentales que
permiten escapar o evitar el problema).
Ambas categorías no son excluyentes
(Rodríguez, 1995).
AFRONTAMIENTO EN
LAADOLESCENCIA:
La adolescencia es una etapa que
presenta diversas tareas que podrían
convertirse en fuen- tes de estrés como los
problemas vinculados al colegio,
incertidumbre respecto al futuro, difi-
cultades familiares, presión social, problemas
re- lacionados al uso del tiempo libre, a las
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pone bienestar subjetivo y salud mental. (2001) en su estudio sobre las preocupaciones
Peña- herrera (1998) describe las siguientes y estilos
tareas: la internalización de una nueva imagen
corporal; el logro de la independencia
económica, social y emocional de los padres;
el logro de una identi- dad; la incorporación
de un sistema de valores; la perspectiva de
futuro y el desarrollo de una identidad
psicosexual.
Frydenberg (1997) señala que muchas
con- ductas de riesgo como el consumo de
drogas, pro- miscuidad sexual, violencia y
trastornos de alimen- tación responden a la
incapacidad de algunos adolescentes para
afrontar sus preocupaciones. Aunque la
mayoría de los esfuerzos en la concep-
tualización, evaluación, e investigación del
afron- tamiento se han llevado a cabo en
poblaciones adultas ha habido un incremento
en el número de estudios sobre este tema con
niños y adolescen- tes. En la actualidad
numerosas investigaciones han estudiado la
naturaleza de las principales pre- ocupaciones
de los adolescentes clasificándolas en globales
(temas de naturaleza social) y perso- nales
(realidad inmediata del individuo).
Seiffge-Krenke (1995) trabajó con 3000
ado- lescentes de Alemania, Estados Unidos,
Israel y Finlandia encontrando que los
estresores de ma- yor intensidad son los
relacionados con la visión de futuro. La autora
coincide con Phelp y Jarvis (1994) al señalar
que las mujeres presentan ma- yores
preocupaciones referidas a sí mismas, sus
padres y amigos y a su conducta interpersonal
o conflictos con ellos. Los varones, por su
parte, refieren mayores tensiones en temas
como la es- cuela y actividades
extracurriculares académicas y de ocio.
Halsteah et al. (1993), en su investiga- ción
hecha con 306 adolescentes americanos,
hallaron que las mujeres tienen más episodios
de estrés relacionados con sus relaciones
amorosas que sus pares de sexo masculino.
En nuestro medio, Martinez y Morote
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de afrontamiento de adolescentes limeños estrategias evitativas de afrontamiento (Phelps
en- contraron que las mujeres presentan y Jarvis, 1994). Igual- mente, Halsted et al.
mayores preocupaciones en relación con su (1993) encontraron que las mujeres
futuro, a sus amistades y a lo que sucede en el adolescentes de su muestra emplea-
país. Los hom- bres, señalan las autoras, se
caracterizan por te- ner una mayor
preocupación por su rendimien- to escolar y
por la familia, en particular por la economía
familiar.
Con relación a la edad, Compas et al.
(Ca- nessa, 2000) señalan fuentes de estrés
diferen- tes según grupos etáreos: los
adolescentes tem- pranos (alrededor de los
13 años) consideran que la familia es la
fuente de preocupación más intensa, los
adolescentes medios (alrededor de los 15)
señalan al grupo de pares como princi- pal
estresor y, para los adolescentes tardíos (más
de 17 años), las preocupaciones académicas
y de futuro son las que generan mayor
malestar. Esto concuerda con los resultados
de la investi- gación de Morote y Martínez
(2001) quines re- fieren que los adolescentes
entre 13 y 15 años presentan mayor
preocupación por su rendimien- to escolar, por
la familia y por los amigos con énfasis en los
sentimientos de soledad y aban- dono. Los
adolescentes entre 16 y 18 años, por otro lado,
muestran mayor preocupación por su futuro
y por cuestiones personales.
El desarrollo de diversos estilos de
afronta- miento durante al adolescencia,
también varía según el género y parece estar
influenciado por los patrones de
socialización a los que nos ve- mos
expuestos desde pequeños. En el caso de las
mujeres se produce la apertura social y fa-
miliar hacia la expresión de los sentimientos
y la comunicación y el uso de la fantasía
frente a los problemas. Por el contrario, para
los varo- nes la inhibición de sus emociones
es incenti- vada así como el desarrollo de su
autonomía, incrementando el uso de
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ban la búsqueda de soporte social y el
anhelar una solución como principales
estrategias, mientras que los varones usaban
más la anula- ción. Frydenberg y Lewis
(1997) apuntan que las mujeres utilizan más
las estrategias de bús- queda de soporte
social, hacerse ilusiones, re- ducción de la
tensión, reinterpretación de la si- tuación,
aceptación y el apoyo de la religión.
En el estudio realizado en Lima por
Martí- nez y Morote (2001) se observa que
la estra- tegia más usada por el grupo en
general es de las menos efectivas:
Preocuparse, seguida por Esforzarse y tener
éxito y Concentrarse en re- solver el
problema que son las más efectivas. Las
autoras también encuentran, como en an-
teriores investigaciones, una diferencia en
la estrategia de afrontamiento dependiendo
del sexo y esta diferencia es estable en
todas las edades. Las escalas Acción
Social, Ignorar el problema, Reservarlo para
sí, y Distracción fí- sica del ACS (Escala de
Afrontamiento para Adolescentes) muestran
puntajes más altos en los hombres, mientras
que las escalas Buscar apoyo social y
Concentrarse en resolver el pro- blema
presenta mayores puntajes en el caso de las
mujeres; sin embargo, refieren las investiga-
doras que, en comparación a muestras
espa- ñolas y argentinas, la limeña presenta
mayores semejanzas entre sexos.
El interés por continuar en la búsqueda
del conocimiento de las estrategias y
estilos de afrontamiento en los adolescentes
se basa en el hecho que la problemática
psicosocial que pre- senta la adolescencia
de nuestro país, podría ser mejor
comprendida e intervenida si se co- nociera
qué estrategias de afrontamiento utili- zan
los adolescentes frente a sus problemas.
Asimismo, se considera importante porque
la comprensión del tema permitirá dar
mayores alcances a los profesionales clínicos
en el cam- po de la prevención de la salud
mental de los adolescentes.
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