Revista Cuban Revista Cubana de Ortopedia y Traumatología.
2025;39:e875
Artículo de revisión
Bases biológicas del proceso de consolidación ósea y su relación
con la estabilidad biomecánica
Biological bases of the bone consolidation process and its relation
with biomechanical stability
Horacio Inocencio Tabares Neyra1* [Link]
Horacio Tabares Sáez2 [Link]
Jesús Humberto Ramírez Espinoza2 [Link]
Roberto Morales Seife3 [Link]
1
Centro de Investigaciones en Longevidad, Envejecimiento y Salud. La Habana,
Cuba.
2
Hospital Universitario “General Calixto García”. La Habana, Cuba.
3
Hospital Ortopédico Docente “Fructuoso Rodríguez”. La Habana, Cuba.
*
Autor para la correspondencia: horacio_tabares@[Link]
RESUMEN
Introducción: La curación de las fracturas diafisarias es un mecanismo
complejo, regulado por factores anatómicos, biológicos y mecánicos. El daño
a los tejidos blandos, las fracturas abiertas y otros factores del paciente
aumentan el riesgo de deterioro de la curación. La regeneración ósea
representa un desafío único, tanto para los médicos como para los científicos.
Objetivo: Revisar las bases biológicas y mecánicas de la osteogénesis
reparadora después del tratamiento de las fracturas de los huesos largos.
Esta obra está bajo una licencia [Link] S
Revista Cuban Revista Cubana de Ortopedia y Traumatología. 2025;39:e875
Métodos: Se realizó una revisión bibliográfica retrospectiva de artículos sobre
los avances científicos más recientes relacionados con el proceso de las
bases biológicas en el proceso de la consolidación ósea.
Desarrollo: La reparación de fracturas implica la regeneración espontánea de
tejidos, incluidos los vasos sanguíneos y los huesos, para restaurar los tejidos
lesionados a su estado previo a la lesión y recuperar su estabilidad mecánica.
El tipo de vía de curación (directa o indirecta) depende del patrón de fractura y
de la estabilidad biomecánica del sitio de la fractura.
Conclusiones: El tratamiento de fracturas diafisarias constituye un problema,
que involucra tanto al cirujano ortopédico como al paciente. El conocimiento
de los principios básicos de la biología y la biomecánica de la consolidación
ósea resultan fundamentales para elegir el mejor tratamiento según el tipo de
fractura y el paciente.
Palabras clave: fractura de huesos largos; reparación y cicatrización ósea;
principios biológicos y biomecánicos.
ABSTRACT
Introduction: Healing of diaphyseal fractures is a complex mechanism,
regulated by anatomic, biological and mechanical factors. Soft tissue damage,
open fractures and other patient-related factors increase the risk of impaired
healing. Bone regeneration represents a unique challenge for both physicians
and scientists.
Purpose: To review the biological and mechanical bases of reparative
osteogenesis after treatment of long bone fractures.
Methods: A retrospective literature review was performed of articles on the
most recent scientific advances related to the process of the biological bases
involved in the process of bone healing.
Development: Fracture repair involves the spontaneous regeneration of
tissues, including blood vessels and bones, to restore injured tissues to their
pre-injury state and regain their mechanical stability. The type of healing
pathway (direct or indirect) depends on the fracture pattern and the
biomechanical stability of the fracture site.
Esta obra está bajo una licencia [Link] S
Revista Cuban Revista Cubana de Ortopedia y Traumatología. 2025;39:e875
Conclusions: The treatment of diaphyseal fractures is a problem, involving
both the orthopedic surgeon and the patient. Knowledge of the basic
principles of biology and the biomechanics of bone healing is essential to
choose the best treatment according to the type of fracture and patient.
Keywords: long bone fractures; bone repair and healing; biological and
biomechanical principles.
Recibido: 05/02/2024
Aceptado: 07/02/2024
Introducción
La curación ósea de las fracturas diafisarias resulta un mecanismo complejo,
regulado por factores anatómicos, biológicos y mecánicos. Las fracturas de
huesos largos, por lo general, muestran patrones de fractura complejos con
poco contacto óseo, pérdida ósea y alteración del suministro vascular, lo que
puede afectar el proceso de curación. El daño a los músculos y tejidos
blandos, las fracturas abiertas y otros factores relacionados con el paciente
aumentan el riesgo de deterioro del restablecimiento; esto ocurre hasta en un
10 % de todas las fracturas diafisarias.(1,2)
Durante mucho tiempo el tratamiento de las fracturas fue conservador,
limitado a las inmovilizaciones con yeso o a la tracción esquelética. El
concepto de reducción abierta y fijación estable se estableció en la década de
1950, y ganó popularidad durante los años sesenta como un medio para
restaurar la alineación anatómica y permitir la movilización temprana. Al
minimizar las secuelas de la inmovilización prolongada, como la rigidez
articular y la atrofia muscular, la fijación interna de las fracturas aceleró la
rehabilitación de los pacientes hacia la recuperación completa.(3,4)
La regeneración ósea representa un desafío para los médicos y los científicos.
Actualmente se ha avanzado en el conocimiento de los mediadores
moleculares, las poblaciones celulares y los eventos participantes en los
procesos de reparación ósea. El hueso constituye uno de los pocos órganos
3
Esta obra está bajo una licencia [Link] S
Revista Cuban Revista Cubana de Ortopedia y Traumatología. 2025;39:e875
que conservan el potencial de regeneración en la vida adulta; o sea, posee
grandes propiedades para la restauración del tejido lesionado o perdido, en el
caso de fractura o defecto óseo. La ausencia de cicatriz de tejido conectivo y
la deposición de tejido idéntico aseguran el restablecimiento de las
propiedades previas a la fractura. Estas características se aprecian en la
cascada curativa de fracturas.(3,4)
La curación de fracturas implica la participación y la interacción óptima de
varios actores clave (factores de crecimiento, células madre, andamios
osteoconductores y un entorno mecánico adecuado), todo ello de acuerdo con
el “concepto de diamante”; además, constituye un proceso fisiológico
complejo que gracias a los avances en la biología molecular y la genética hoy
se conoce más profundamente. La acción coordinada de varios tipos de
células, proteínas y genes restaura la estructura del hueso, en muchos casos
sin cicatriz visible. Se ha percibido falta de orientación sobre el tratamiento
clínico actual y diversas definiciones relativas a la falta de unión ósea; por
tanto, aumenta el desafío en el manejo de las fracturas.(3,5)
Fue propósito de este trabajo revisar las bases biológicas y mecánicas de la
osteogénesis reparadora después del tratamiento de las fracturas de los
huesos largos. También se discutió la evidencia sobre la efectividad de las
técnicas quirúrgicas para mejorar la curación ósea.
Métodos
Se revisaron varios artículos, de forma retrospectiva, sobre los avances
científicos más recientes relacionados con las bases biológicas en el proceso
de la consolidación ósea. Se consultaron revistas de traumatología, indexadas
en la base de datos MEDLINE y certificadas por el Ministerio de Ciencia
Tecnología y Medio Ambiente (CITMA). Se tuvieron en cuenta, además, libros
de relevancia y experiencias de los autores. El presente trabajo organizó los
factores fundamentales del proceso de consolidación del hueso, basado en la
evolución del conocimiento en cuanto al tema.
Esta obra está bajo una licencia [Link] S
Revista Cuban Revista Cubana de Ortopedia y Traumatología. 2025;39:e875
Desarrollo
La diáfisis de los huesos largos tiene una relación hueso cortical/esponjoso
mayor que la metáfisis y una cavidad central ocupada por médula grasa. La
vascularización aferente del hueso cortical la proporcionan los vasos
derivados de la médula ósea que penetran el hueso endóstico e irrigan los dos
tercios internos de toda la corteza. Por tanto, el flujo sanguíneo tiene una
dirección mayoritariamente centrífuga. Los vasos periósticos ofrecen una
menor cantidad de vascularización, con una dirección de flujo centrípeta. Las
arteriolas periósticas pueden acceder al hueso sólo en inserciones fasciales y
musculares firmes, por lo general, ubicadas en los extremos. Los dos sistemas
no tienen interconexión longitudinal y cuando se produce una fractura
diafisaria, el flujo vascular se interrumpe por completo.(6) El daño al suministro
vascular constituye la principal causa del deterioro de la curación ósea.
Las fracturas de huesos largos se curan directa o indirectamente. La curación
indirecta resulta un proceso de formación de hueso intramembranoso y
endocondral.
Biología de la curación de fracturas
La reparación de fracturas necesita la regeneración espontánea de tejidos,
incluidos los vasos sanguíneos y los huesos, para restaurar los tejidos
lesionados y recuperar su estabilidad mecánica. El proceso de curación ósea
indirecta se describe en cuatro etapas: inflamatoria, callo blando, callo duro y
remodelación (tabla 1). La curación ósea exitosa se encuentra influenciada por
el entorno mecánico.(3,11)
Tabla 1 - Fases de la consolidación ósea indirecta
Fase Tiempo Eventos principales
Degradación de plaquetas y liberación de citoquinas pro-inflamatorias
como IL-1, IL-6 y TNF alpha. Reclutamiento y proliferación de
Estadio
0-7 días macrófagos y neutrofilos. Hematoma de fractura evoluciona a tejido de
inflamatorio
granulación. Los osteoblastos remueven el tejido óseo necrótico y los
extremos fracturados.
Revascularización mediante angiogénesis y vasculogénesis. Células
2-3 progenitoras/MSC se diferencian en fibroblastos y condroblastos con
Callo blando
semanas deposición de matriz extracelular Fibras de colágeno en el tejido de
granulación incrementan la fuerza mecánica. Reclutamiento de células
Esta obra está bajo una licencia [Link] S
Revista Cuban Revista Cubana de Ortopedia y Traumatología. 2025;39:e875
progenitoras del periostio y el endostio. Inicio de la osificación
intramembranosa alrededor del periostio.
Osificación endocondral del callo blando en el espacio de la fractura. A
3-4
Callo duro nivel molecular la calcificación incluye proteína morfogenética ósea,
semanas
liberada por condrocitos y células endoteliales vasculares.
Erosión superficial y de osteonas para convertir hueso duro en hueso
Fase de años
lamelar. La función de los osteoblastos es básica, mediada por factores
remodelación después
como MSCF y RANKL.
Leyenda: IL: interlukina; TNF: factor de necrosis tumoral; MSC: células mesenquimales pluripotenciales; MSCF: factor
monocito estimulante de colonia; RANKL: factor receptor activador nuclear Kappa-B ligando.
La curación indirecta de una fractura consiste en una osificación endocondral
y también una intramembranosa. Implica una respuesta inflamatoria aguda
inicial, que incluye la producción de varias moléculas importantes
(interleucina-6, BMP-7) y el reclutamiento de células madremesenquimales
para generar un callo cartilaginoso primario. Los condrocitos proliferan, se
vuelven hipertróficos y aumenta la deposición de matriz. La regeneración ósea
continúa con la reabsorción completa del callo blando y su sustitución por un
callo duro. El proceso de remodelación convierte el tejido óseo del callo en
hueso laminar, mediante una resorción osteoclástica equilibrada y una
actividad de depósito osteoblástica. Los callos perióstico y endóstico se
reabsorben, y el canal medular diafisario se restaura mediante la remodelación
del callo interno.(7,8,9,10) Este proceso puede tardar años en completarse y, por
tanto, recuperar por completo propiedades biomecánicas cercanas a las del
hueso nativo.(11)
Tras la introducción de la fijación interna rígida a mediados del siglo XX, Robert
Danis, un cirujano belga, observó que las fracturas curaban sin callos
radiológicamente visibles después de la fijación por compresión. Este proceso
se caracteriza por la producción de hueso laminar junto con los “conos
cortadores” de osteoclastos y el cruce de osteoblastos por el sitio de la
fractura. Parecida a la fase de remodelación de la curación ósea indirecta,
Danis la llamó “soudure autogène” o “soldadura autógena”, hoy denominada
curación ósea primaria o directa. Paradójicamente, el proceso de curación
ósea directa suele tardar más en comparación con la curación
(12,13,14,15,16,17)
indirecta.
En la curación por contacto (directa) la fractura se repara mediante osificación
intramembranosa. Las osteonas puente restauran el hueso laminar mediante
remodelación directa y la fractura cicatriza sin la formación de un callo
6
Esta obra está bajo una licencia [Link] S
Revista Cuban Revista Cubana de Ortopedia y Traumatología. 2025;39:e875
perióstico. Al mismo tiempo, la remodelación de Havers avanza cuando las
cabezas cortadoras abren túneles que luego se llenan con vasos sanguíneos y
precursores osteoblásticos.(18)
La base biomecánica del tratamiento conservador y quirúrgico
El tipo de vía de curación (directa o indirecta) depende del patrón de fractura y
la estabilidad biomecánica de su área. Como afirmó Perren,(19) la formación de
puentes óseos entre el callo distal y proximal solo ocurre cuando la tensión
local no excede el nivel que tolera el tejido en formación.
La tensión interfragmentaria, definida como la relación entre el
desplazamiento y el ancho del espacio de la fractura, se correlaciona con la
consolidación ósea cuando los valores de esa tensión superan el 2 %, la
reparación se produce por curación directa, y entre el 5 y el 10 % por curación
indirecta. Cuando la tensión interfragmentaria resulta mayor al 10 %, la
tolerancia a la deformación es menor que la tensión en el sitio de la fractura, y
puede retardarse la consolidación o presentarse pseudoartrosis.
Las fracturas diafisarias simples requieren continuidad cortical y una fijación
rígida para la curación directa, por ello exigen técnicas quirúrgicas que
proporcionen estabilidad absoluta, como la fijación externa rígida y la fijación
interna mediante placa de compresión. En cambio, las fuerzas deformantes se
soportan en las fracturas multifragmentarias porque el movimiento global se
comparte por varios vectores y fragmentos. En este caso, el proceso de
curación indirecta se favorece por micromovimientos y la carga de peso; en
consecuencia, se consideran más adecuadas las técnicas de osteosíntesis de
estabilidad relativa, como la fijación con clavo intramedular, la fijación externa
en neutralización y las placas puente.(14,20)
La consolidación defectuosa, el retraso de la consolidación o la falta de
consolidación hipertrófica constituyen posibles consecuencias de una
deformación interfragmentaria excesiva que impide la formación de puentes
óseos mediante callos duros. Por otro lado, un entorno de baja tensión
causado por una osteosíntesis demasiado rígida retrasaría la curación y
conllevaría a una pseudoartrosis atrófica.(20) El tratamiento ideal debe
proporcionar un soporte temporal que proteja la formación de callos, y permita
la restauración anatómica y la movilización temprana. La elección del tipo de
tratamiento afecta la estabilidad y la vía de curación ósea (tabla 2).(11)
7
Esta obra está bajo una licencia [Link] S
Revista Cuban Revista Cubana de Ortopedia y Traumatología. 2025;39:e875
Tabla 2 - Relación entre trazo de fractura, tipo de tratamiento, estabilidad
biomecánica y tipo de consolidación
Tipo de Tipo de fractura Movimiento Tipo de Tipo de
tratamiento interfragmentario consolidación callo óseo
Tratamiento simple ++ indirecta periostal
conservador multifragmentaria endostal
Clavo intramedular simple + directa cortical
multifragmentaria ++ indirecta periostal
endostal
Placa de simple - directa cortical
compresión
dinámica
Placa en “puente” multifragmentaria ++ indirecta periostal
endostal
Fijador externo abierta + directa cortical
simple +++ indirecta periostal
multifragmentaria endostal
En el tratamiento conservador el movimiento de los fragmentos depende de la
rigidez de la inmovilización (férula, yeso circular, ortesis o aparato ortopédico),
la tensión interna (fuerzas musculares) o externa sobre esa inmovilización y el
tejido que une la fractura. Aunque la presión de los tejidos circundantes ayuda
a reducir el movimiento interfragmentario, el movimiento residual entre 2 y 10
% produce un estímulo osteogénico mecánico.(21)
En las fracturas cerradas de la diáfisis tibial, el tratamiento conservador
provocó altas tasas de mala alineación (20 %-67 %) y retrasó la consolidación
o pseudoartrosis (0,9 %-17,2 %). En un estudio reciente, la consolidación
después del uso del aparato ortopédico se produjo en el 54 % de las fracturas
de la diáfisis humeral; sin embargo, otros autores reportaron retraso en la
consolidación y pseudoartrosis en el 27 % y el 13 % de los casos,
respectivamente. El tratamiento conservador de la fractura de la diáfisis
femoral se reserva para los niños. Aunque en la edad pediátrica las
deformidades postraumáticas se disimulan, la literatura informa tasas de
discrepancia en la longitud de las extremidades entre 0 y 25 %, y altas tasas de
consolidación defectuosa angular (0 %-19 %) y consolidación defectuosa
rotacional (0 %-5 %).(22,23)
Esta obra está bajo una licencia [Link] S
Revista Cuban Revista Cubana de Ortopedia y Traumatología. 2025;39:e875
La fijación externa se clasifica de mínima invasión; actualmente se emplea
para controlar daños en pacientes politraumatizados con fracturas
concomitantes en espera de fijación definitiva.
La fijación externa de fracturas de huesos largos permite la alineación de
segmentos óseos y su estabilización mediante una combinación de agujas de
Kischner, clavos de Steimann (roscados o no), tornillos, varillas y anillos
ensamblados con marcos unilaterales, bilaterales, circulares o híbridos.
Acorde con el montaje (que responde al trazo de la fractura a tratar), permite
aplicar fuerzas de compresión, distracción o neutralización en el lugar de la
fractura. La fijación externa constituye una técnica de estabilidad ajustable;
por ello permite variar el montaje según la evolución de la fractura (por
ejemplo, de neutralización a compresión), por ello la curación ósea se logra
tanto mediante curación indirecta como directa.(26)
La fijación externa se prefiere para fracturas abiertas, emergencias y
procedimientos de salvamento de extremidades, en los que se utiliza como
abordaje temporal o definitivo. Aunque el procedimiento se asocia con una
serie de posibles complicaciones y molestias para el paciente, algunos
autores la han empleado para fracturas diafisarias cerradas con resultados
satisfactorios en términos de unión ósea y alineación de las extremidades.
Scaglione y otros(26) informaron la curación ósea en el 97,6 % de 83 pacientes
tratados por fracturas de la diáfisis humeral con fijación externa. Asimismo,
las fracturas diáfisis simples cerradas se trataron con éxito (tasa de
consolidación del 100 %) con fijador circular y tornillos de tracción.
La colocación de un clavo intramedular acerrojado constituye el tratamiento
de elección para las fracturas cerradas de las diáfisis de huesos largos. Este
dispositivo de osteosíntesis permite asimilar cargas de compresión, flexión y
torsión sobre las estructuras óseas. El clavo en el canal medular funciona
como un fijador interno que reduce la tensión sobre el hueso cortical y
establece un estímulo mecánico favorable para la osteogénesis, y la
mineralización del callo endóstico y perióstico, mediante curación directa e
indirecta.(27)
Las propiedades mecánicas de un clavo se determinan por su diámetro,
curvatura y forma de la sección transversal, así como por las características
del material y la presencia o ausencia de una ranura. Las fuerzas de rotación
se oponen al diseño geométrico y el diámetro del implante. La mayor
estabilidad se obtiene con tornillos de bloqueo colocados proximales y
9
Esta obra está bajo una licencia [Link] S
Revista Cuban Revista Cubana de Ortopedia y Traumatología. 2025;39:e875
distales. En dependencia de la posición de los tornillos de bloqueo
transversales, la fractura se estabiliza mediante una configuración más rígida
(estática) o una configuración elástica (dinámica).(28)
La compresión sobre el sitio de la fractura se considera el factor más
importante para la estabilidad de las fracturas simples. El contacto directo del
implante con los extremos corticales aumenta su rigidez, y resistencia a las
fuerzas de tracción y torsión. Además, los tornillos de bloqueo estático, a
menudo, se asocian para obtener un movimiento interfragmentario reducido y
producir la curación primaria directa. Pero de manera general, la fijación con
clavo intramedular acerrojado genera estabilidad relativa que, después de seis
u ocho semanas, requiere retirar algún cerrojo para “dinamizar” el montaje y
lograr la consolidación ósea. En las fracturas multifragmentarias inestables no
se puede aplicar compresión, por tanto, el número de tornillos de bloqueo y su
tamaño resultan factores esenciales para conseguir una estabilidad
suficiente. Varios estudios sobre fracturas de la diáfisis tibial han demostrado
que el bloqueo distal único falla con más frecuencia que dos o tres tornillos
distales.(27,28)
En el aspecto biológico, los procedimientos de osteosíntesis con clavo
intramedular no alteran el sitio de la fractura y, por tanto, a pesar del efecto de
la necrosis endóstica, se preserva el suministro vascular perióstico. Los restos
producidos por el fresado se acumulan en la zona del trauma y actúan como
un injerto óseo autólogo. Aunque se han informado tasas más bajas de
deterioro de la cicatrización después del enclavado intramedular fresado, la
comparación entre el fresar con no fresar para fracturas cerradas de la diáfisis
femoral, tibial y humeral no cuenta con evidencia suficiente.(29,30)
Un análisis del enclavado intramedular para fracturas de la diáfisis femoral
señala que las tasas de pseudoartrosis oscilan entre el 2,5 y el 13,8 %,
respectivamente, después de colocar el clavo intramedular fresado y el no
fresado. La osteosíntesis intramedular para fracturas de la diáfisis humeral
ofrece conclusiones poco claras, y la literatura informa una amplia gama de
tasas de pseudoartrosis (del 1,6 % al 33 %).(31,32,33)
La fijación con placa de las fracturas de huesos largos diafisarios conduce a
diferentes vías de curación de la fractura según la configuración y la rigidez de
la construcción. La placa de compresión dinámica garantiza una estabilidad
absoluta debido al contacto directo entre la placa y el hueso, esto promueve la
curación directa y la osificación intramembranosa en las primeras semanas
10
Esta obra está bajo una licencia [Link] S
Revista Cuban Revista Cubana de Ortopedia y Traumatología. 2025;39:e875
después de la cirugía. La reducción anatómica de la fractura es esencial, ya
que los espacios mayores a 2 mm disminuyen el potencial de curación.(34)
Debido al énfasis en la necesidad de respetar el entorno de la fractura, se han
diseñado implantes para reducir el contacto de la placa con la superficie ósea
y, por ende, el deterioro vascular. Igualmente, se han desarrollado diferentes
sistemas de conservación vascular, como las placas de compresión dinámica
de bajo contacto, placas de compresión bloqueadas, sistemas de
estabilización menos invasivos y técnicas de osteosíntesis percutánea
mínimamente invasivas.(20,35,36)
Las placas de bajo contacto tienen orificios combinados que garantizan una
fijación flexible cuando la placa se utiliza como “fijador interno” para unir el
espacio de la fractura y convertir la carga axial en fuerzas de compresión. La
estabilidad y la rigidez del llamado “fijador interno” dependen de la longitud de
la placa, la cantidad de tornillos bloqueados y su ubicación; además de los
fragmentos de fractura y el ancho del espacio óseo. Las placas de bajo
contacto se aplican principalmente en fracturas diafisarias multifragmentarias
que toleran una mayor estabilidad relativa; en este caso, la unión ósea se
produce mediante curación indirecta.(36)
La alineación axial y rotacional se obtiene mediante reducción indirecta, que
preserva los tejidos blandos alrededor de los fragmentos de la fractura y su
irrigación vascular perióstica. La configuración de la placa de bloqueo evita el
contacto directo entre la placa y la superficie del hueso, y el riesgo de necrosis
ósea relacionada con el implante.
La fijación con placa se prefiere como tratamiento para las fracturas cerradas
de la diáfisis humeral, debido a tasas más bajas de mala alineación (0 %) y
altas tasas de consolidación (> 80 %),(37) igualmente, esta se encuentra
garantizada en un 90 % si se utiliza la fijación con placa en fracturas de tibia
diafisaria; aunque se retrasa en el 1 y el 7 % de los casos. La mala alineación
no se informa como una complicación común y la consolidación radiológica a
las 20 semanas se obtiene en el 96,3 % de los pacientes. Los resultados de las
fracturas simples mostraron tiempos más cortos hasta la fijación, sin
formación de callo externo, después de la estabilidad absoluta (< 10
semanas).(38)
11
Esta obra está bajo una licencia [Link] S
Revista Cuban Revista Cubana de Ortopedia y Traumatología. 2025;39:e875
Conclusiones
Evitar y afrontar las complicaciones del tratamiento de fracturas diafisarias
constituyen un problema para el cirujano ortopédico y el lesionado. El
conocimiento de los principios básicos de la biología y la biomecánica de la
consolidación ósea resultan fundamentales en la elección del procedimiento
que mejor se adapte a cada caso y un tipo concreto de fractura. Si fallan las
técnicas de fijación tradicionales, las tecnologías modernas de bioingeniería
(andamios, factores de crecimiento y las terapias celulares) pueden preservar
el suministro vascular local y optimizar los efectos para el paciente.
Referencias bibliográficas
1. Mills LA, Aitken SA, Simpson AHRW. The risk of non-union per fracture:
current myths and revised figures from a population of over 4 million adults.
Acta Orthop. 2017;88(4):434-9. DOI:
[Link]
2. Andrzejowski P, Giannoudis PV. The ‘diamond concept’ for long bone non-
union management. J Orthop Traumatol. 2019;20:21. DOI:
[Link]
3. Glatt V, Evans CH, Tetsworth K. A concert between biology and
biomechanics: the influence of the mechanical environment on bone healing.
Front Physiol. 2017;7:678. DOI: [Link]
4. Kenkre JS, Bassett JHD. The bone remodelling cycle. Ann Clin Biochem.
2018;55(3):308-27. DOI: [Link]
5. Elliott DS, Newman KJ, Forward DP, Hahn DM, Ollivere B, Kojima K, et al.
Aunified theory of bone healing and nonunion: BHN theory. Bone Joint J.
2016;98-B(7):884-91. DOI: [Link]
6. Marongiu G, Contini A, Cozzi A, Donadu M, Verona M, Capone A. The
treatment of acute diaphyseal long-bones fractures with orthobiologics and
pharmacological interventions for bone healing enhancement: a systematic
review of clinical evidence. Bioengineering (Basel). 2020;7(1):22. DOI:
[Link]
12
Esta obra está bajo una licencia [Link] S
Revista Cuban Revista Cubana de Ortopedia y Traumatología. 2025;39:e875
7. Marongiu G, Dolci A, Verona M, Capone A. The biology and treatment of
acute long-bones diaphyseal fractures: overview of the current options for
bone healing enhancement. Bone Rep. 2020;12:100249. DOI:
[Link]
8. Marongiu G, Bandino M, Verona M, Capone A. Biological and biomechanical
basis of long-bone diaphyseal fractures: from fracture to non-union. Int J Bone
Frag. 2021;1(2):67-71. DOI: [Link]
9. Johnson L, Igoe E, Kleftouris G, Papachristos IV, Papakostidis C, Giannoudis
PV. Physical health and psychological outcomes in adult patients with long-
bone fracture non-unions: evidence today. J Clin Med. 2019;8(11):1998. DOI:
[Link]
10. Angerpointner K, Ernstberger A, Bosch K, Zeman F, Koller M, Kerschbaum
M. Quality of life after multiple trauma: results from a patient cohort treated in
a certified trauma network. Eur J Trauma Emerg Surg. 2021;47(1):121-7. DOI:
[Link]
11. Foster A, Moriartya TF, Zalavras Ch, Morgensternf M, Jaiprakash A,
Crawford R, et al. The influence of biomechanical stability on bone healing and
fracture-related infection: the legacy of Stephan Perren. Injury. 2021;52(1):43-
52. DOI: [Link]
12. Danis R. Théorie et Pratique del’ostéosynthèse. J Bon Joint Surg Br.
1951;33-B(1):144-5. DOI: [Link]
13. Julien A, Kanagalingam A, Martínez E, Megret J, Luka M, Ménager M, et al.
Direct contribution of skeletal muscle mesenchymal progenitors to bone
repair. Nat Commun. 2021;12(1):2860. DOI: [Link]
021-22842-5
14. Riester O, Borgolte M, Csuk R, Deigner HP. Challenges in bone tissue
regeneration: stem cell therapy, biofunctionality and antimicrobial properties
of novel materials and its evolution. Int J Mol Sci. 2020;22(1):192. DOI:
[Link]
15. Boer FC, Patka P, Bakker FC, Haarman HJTM. Current concepts of fracture
healing, delayed unions, and nonunions. Osteosynth Trauma Care.
2021;10(01):1-7. DOI: [Link]
13
Esta obra está bajo una licencia [Link] S
Revista Cuban Revista Cubana de Ortopedia y Traumatología. 2025;39:e875
16. Stewart SK. Fracture non-union: a review of clinical challenges and future
research needs. Malays Orthop J. 2019;13(2):1-10. DOI:
[Link]
17. El-Jawhari JJ, Ganguly P, Churchman S, Jones E, Giannoudis PV. The
biological fitness of bone progenitor cells in reamer/irrigator/aspirator waste.
J Bone Joint Surg Am. 2019;101(23):2111-9. DOI:
[Link]
18. Mittal KK, Gupta H, Kaushik N. Reunion of post nail aseptic non-union of
diaphyseal femoral fractures by augmentation plating, decortication and bone
grafting-Replacement for Exchange nailing. Injury. 2021;52(6):1529-33. DOI:
[Link]
19. Perren SM. Evolution of the internal fixation of long bone fractures. The
scientific basis of biological internal fixation: choosing a new balance between
stability and biology. J Bone Joint Surg Br. 2002;84(8):1093-110. DOI:
[Link]
20. Duramaz A, Ursavas¸ HT, Bilgili MG, Bayrak A, Bayram B, Avkan MC.
Platelet-rich plasma versus exchange intramedullary nailing in treatment of
long bone oligotrophic nonunions. Eur J Orthop Surg Traumatol.
2018;28(1):131-7. DOI: [Link]
21. O’Hara NN, Slobogean GP, Klazinga NS, Kringos DS. Analysis of patient
income in the 5 years following a fracture treated surgically. JAMA Netw Open.
2021;4(2):e2034898. DOI:
[Link]
22. Obremskey WT, Cutrera N, Kidd CM, Southeastern Fracture Consortium. A
prospective multi-center study of intramedullary nailing vs casting of stable
tibial shaft fractures. J Orthop Traumatol. 2017;18(1):69-76. DOI:
[Link]
23. Harkin FE, Large RJ. Humeral shaft fractures: union outcomes in a large
cohort. J Shoulder Elbow Surg. 2017;26(11):1881-8. DOI:
[Link]
24. Douras P, Tosounidis T, Giannoudis PV. Application of the ‘diamond
concept’ with fast bone marrow aspirate concentration for the treatment of
medial malleolus non-union. Injury. 2018;49(12):2326-30. DOI:
[Link]
14
Esta obra está bajo una licencia [Link] S
Revista Cuban Revista Cubana de Ortopedia y Traumatología. 2025;39:e875
25. Ceballos A. Fijación externa y técnicas afines. La Habana: Editorial CIMEQ;
2012.
26. Scaglione M, Fabbri L, Dell’Omo D, Goffi A, Guido G. The role of external
fixation in the treatment of humeral shaft fractures: a retrospective case study
review on 85 humeral fractures. Injury. 2015;46(2):265-9. DOI:
[Link]
27. Ekegren CL, Edwards ER, de Steiger R, Gabbe BJ. Incidence, costs and
predictors of non-union, delayed union and mal-union following long bone
fracture. Int J Environ Res Public Health. 2018;15(12):2845. DOI:
[Link]
28. Rupp M, Biehl C, Budak M, Thormann U, Heiss C, Alt V. Diaphyseal long
bone non-unions-types, aetiology, economics, and treatment
recommendations. Int Orthop. 2018;42(2):247-58. DOI:
[Link]
29. Vicenti G, Bizzoca D, Carrozzo M, Nappi V, Rifino F, Solarino G. The ideal
timing for nail dynamization in femoral shaft delayed union and non-union. Int
Orthop. 2019;43(1):217-22. DOI: [Link]
30. Congia S, Palmas A, Marongiu G, Capone A. Is antegrade nailing a proper
option in 2- and 3-part proximal humeral fractures? Musculoskelet Surg.
2020;104(2):179-85. DOI: [Link]
31. Bezstarosti H, Van Lieshout EMM, Voskamp LW, Kortram K, Obremskey M,
McNally M, et al. Insights into treatment and outcome of fracture-related
infection: a systematic literature review. Arch Orthop Trauma Surg.
2019;139(1):61-72. DOI: [Link]
32. Li AB, Zhang WJ, Guo WJ, Wang XH, Jin HM, Zhao YM. Reamed versus
unreamed intramedullary nailing for the treatment of femoral fractures: a
meta-analysis of prospective randomized controlled trials. Medicine
(Baltimore). 2016;95(29):e4248. DOI:
[Link]
33. Gottschalk MB, Carpenter W, Hiza E, Reisman W, Roberson J. Humeral
shaft fracture fixation: incidence rates and complications as reported by
American Board of Orthopaedic Surgery Part II Candidates. J Bone Joint Surg
Am. 2016;98(17):e71. DOI: [Link]
15
Esta obra está bajo una licencia [Link] S
Revista Cuban Revista Cubana de Ortopedia y Traumatología. 2025;39:e875
34. Kenkre JS, Bassett JHD. The bone remodelling cycle. Ann Clin Biochem.
2018;55(3):308-27. DOI: [Link]
35. Hodgsona H, Giannoudis P, Howard A. Fracture non-union; what are the
current perceived challenges among clinicians? Injury. 2022;53:3865-6.
[Link]
36. Uchiyama Y, Handa A, Omi H, Hashimoto H, Shimpuku E, Imai T, et al.
Locking versus nonlocking superior plate fixations for displaced midshaft
clavicle fractures: a prospective randomized trial comparing clinical and
radiografic results. J Orthop Sci. 2021;26(6):1094-9. DOI:
[Link]
37. Zarkadis NJ, Eisenstein ED, Kusnezov NA, Dunn JC, Blair JA. Open
reduction internal fixation versus intramedullary nailing for humeral shaft
fractures: an expected value decision analysis. J Shoulder Elbow Surg.
2018;27(2):204-10. DOI: [Link]
38. Wenger R, Oehme F, Winkler J, Perren SM, Babst R, Beeres FJP. Absolute or
relative stability in minimal invasive plate osteosynthesis of simple distal meta
or diaphyseal tibia fractures? Injury. 2017;48(6):1217-23. DOI:
[Link]
Conflicto de intereses
Los autores declaran que no existe conflicto de intereses.
16
Esta obra está bajo una licencia [Link] S