Actividad 3 - Reflexión de la experiencia
Inés del Pilar Quintero Reina
Nubia Estela Quintero Martínez
Luzmila María Vega Caro
Docente: Liz López
Docente: Juan Carlos Hernández
Maestría en educación
Pasantía
Corporación Universitaria Iberoamericana
2025
1. Interpretación crítica de la experiencia
La experiencia “Reciclando para un Futuro Mejor: Centro de Acopio Escolar”
representó un proceso formativo en el que se combinaron logros visibles y retos
significativos. Por un lado, permitió integrar el reciclaje al currículo escolar y generar
resultados tangibles como el embellecimiento de los espacios y la transformación
de hábitos ambientales en la comunidad educativa. Asimismo, el compromiso
estudiantil y docente, apoyado en estrategias como el sistema de incentivos,
fortaleció la motivación y el sentido de pertenencia institucional. Sin embargo,
también se identificaron limitaciones relacionadas con la dependencia de los
recursos económicos obtenidos por las ventas de materiales y la variación en la
participación durante ciertos periodos académicos, lo que evidenció la necesidad de
estrategias permanentes para sostener el impacto alcanzado en el tiempo.
La iniciativa se consolidó como un espacio de aprendizaje integral donde la teoría
se vinculó con la práctica de forma significativa. La incorporación del reciclaje en
distintas áreas del conocimiento permitió que los estudiantes no solo adquirieran
información sobre sostenibilidad, sino que también la aplicaran en ejercicios
concretos como el registro de datos, la elaboración de murales y el diseño de
campañas digitales. Esto favoreció que la experiencia trascendiera las clases
tradicionales y se convirtiera en una práctica educativa transformadora, con un
impacto directo en la vida escolar cotidiana.
Un aspecto destacado fue el entusiasmo inicial de los estudiantes, el cual se
mantuvo gracias a las estrategias de motivación planteadas por los docentes. Los
incentivos generaron un ambiente dinámico que impulsó la continuidad de la
participación, reforzando valores como la responsabilidad, el compromiso y la
cooperación. La apropiación de la propuesta por parte de los jóvenes mostró que,
cuando la educación se conecta con intereses concretos y resultados palpables,
logra despertar un sentido de pertenencia más fuerte hacia la institución y su
entorno.
No obstante, la experiencia también dejó en evidencia la vulnerabilidad de proyectos
que dependen de recursos limitados y de factores externos como el calendario
escolar. La disminución de la participación en épocas de receso o exámenes reveló
la necesidad de fortalecer mecanismos de sostenibilidad que no estén sujetos a
variaciones en la rutina académica. Del mismo modo, la dependencia de los fondos
provenientes de la venta de materiales reciclables mostró que el éxito de este tipo
de propuestas requiere ampliar las fuentes de apoyo y garantizar que la motivación
de los estudiantes no se base únicamente en incentivos externos, sino en la
convicción de que sus acciones generan un cambio real en el entorno.
Asimismo, aquí se analizan los hechos principales de la experiencia “Reciclando
para un Futuro Mejor: Centro de Acopio Escolar” relatada en la línea del tiempo.
• Aspectos positivos:
➢ Se logró integrar el reciclaje al currículo (matemáticas, ciencias, informática,
ética).
➢ Hubo resultados tangibles: embellecimiento de la escuela, murales, plantas
ornamentales, espacios limpios.
➢ La participación estudiantil fue amplia y motivada gracias al sistema de
incentivos.
➢ Se generó un cambio cultural visible en los hábitos ambientales de la
comunidad educativa.
• Aspectos negativos o retos:
➢ La dependencia de los recursos económicos derivados de la venta de
materiales limitó el alcance.
➢ La participación fluctuó durante periodos académicos con recesos o
exámenes.
➢ El proyecto dependió fuertemente de la motivación continua de docentes y
directivos.
• Relación con el contexto:
➢ Se articuló con los ODS y los PRAE en Colombia.
➢ Respondió a un escenario global de crisis climática y economía circular.
➢ Se integró a la cultura institucional preexistente de participación estudiantil y
apoyo comunitario.
2. Reflexión teórica (Categorías de análisis)
a) Educación ambiental como herramienta de transformación
Basada en la teoría de la educación para el desarrollo sostenible, la experiencia
mostró que la formación ambiental impacta no solo el conocimiento, sino también
actitudes y comportamientos (UNESCO, 2020).
La educación ambiental, cuando se integra de manera consciente en los procesos
pedagógicos, se convierte en una fuerza capaz de transformar la relación que los
estudiantes establecen con su entorno. No se limita únicamente a transmitir
conceptos teóricos sobre reciclaje, biodiversidad o cambio climático, sino que invita
a vivir la sostenibilidad a través de prácticas cotidianas que generan cambios reales.
En el proyecto desarrollado, la creación del centro de acopio escolar permitió que
los jóvenes pasaran de ser receptores de información a protagonistas activos en el
cuidado del ambiente, reconociendo que cada acción, por pequeña que fuera, tenía
un impacto colectivo.
Esta transformación se refleja en la capacidad de los estudiantes para vincular lo
aprendido en clase con las dinámicas de su vida diaria. El simple acto de separar
residuos, registrar datos o participar en jornadas de embellecimiento se convirtió en
una oportunidad para poner en práctica valores como la responsabilidad y la
solidaridad. La educación ambiental, de este modo, mostró que no se trata de un
contenido adicional del currículo, sino de un eje transversal que refuerza tanto la
formación académica como la ética y ciudadana.
Además, la experiencia demostró que la educación ambiental es un medio para
fortalecer la identidad institucional y la cohesión social. Al participar en actividades
conjuntas, docentes, estudiantes y familias construyeron un sentido compartido de
misión ecológica, que trascendió la escuela y se proyectó hacia la comunidad. Esta
articulación confirma que la formación ambiental no solo transforma hábitos
individuales, sino que fomenta la construcción de comunidades más conscientes,
capaces de trabajar en colectivo para alcanzar metas comunes vinculadas a la
sostenibilidad.
Finalmente, desde la perspectiva del desarrollo sostenible, la educación ambiental
adquiere un valor estratégico porque prepara a las nuevas generaciones para
enfrentar los desafíos ambientales actuales y futuros. Al enseñar a los estudiantes
a ver los residuos como recursos y a comprender el valor de la economía circular,
se siembran semillas de resiliencia y compromiso social que los acompañarán a lo
largo de su vida. Así, la experiencia confirma que la educación ambiental no es un
complemento, sino una herramienta central para formar ciudadanos críticos,
creativos y comprometidos con la transformación de la sociedad hacia un modelo
más justo y equilibrado con la naturaleza.
b) Participación comunitaria y trabajo colaborativo
Autores como Freire (2005) resaltan que la educación es un proceso dialógico y
participativo. La experiencia evidenció cómo estudiantes, docentes, familias y
aliados externos potenciaron los resultados cuando actuaron de manera conjunta.
La participación comunitaria y el trabajo colaborativo fueron elementos centrales en
la experiencia, pues permitieron que la propuesta no se redujera a un esfuerzo
aislado de los docentes, sino que se convirtiera en una construcción colectiva. Al
involucrar a estudiantes, familias y actores externos, se generó un entorno donde
cada participante aportó desde sus posibilidades, creando un tejido social que dio
fuerza y continuidad al proyecto. Este carácter colectivo hizo posible que las
acciones superaran la frontera del aula, conectando el aprendizaje escolar con la
vida cotidiana de la comunidad.
El aporte de los estudiantes fue fundamental no solo como beneficiarios, sino
también como protagonistas de las acciones desarrolladas. Su entusiasmo y
creatividad marcaron la diferencia en las actividades de reciclaje, en la elaboración
de materiales pedagógicos y en la difusión de mensajes ambientales. Este liderazgo
juvenil se nutrió del acompañamiento constante de los docentes, quienes asumieron
un rol de facilitadores y guías, en lugar de imponer directrices rígidas. En ese diálogo
horizontal, caracterizado por la escucha y la participación, se materializó la idea de
Freire (2005) sobre la educación como un proceso que se construye en comunidad.
Las familias y la comunidad cercana también jugaron un papel decisivo. Su
presencia en las jornadas de embellecimiento, la recolección de materiales
reciclables y el apoyo en campañas de sensibilización fortalecieron el sentido de
pertenencia y ampliaron el impacto de la propuesta. Cuando los padres de familia
se suman a la escuela en proyectos de carácter social o ambiental, los estudiantes
perciben que el esfuerzo escolar tiene un respaldo más amplio, lo que refuerza su
motivación y compromiso. Esta colaboración intergeneracional en torno a un
objetivo común evidencia cómo la educación puede convertirse en un motor de
cohesión social.
Por último, la vinculación de aliados externos como empresas de reciclaje y
proveedores locales otorgó al proyecto un valor agregado. Estos actores aportaron
recursos técnicos y logísticos que hicieron más eficiente el proceso, pero además
acercaron a los estudiantes a una visión más amplia del manejo de residuos en el
marco de la economía circular. La interacción con sectores externos mostró que la
sostenibilidad no se alcanza únicamente desde la escuela, sino en alianza con la
sociedad. En conjunto, la experiencia reflejó que el trabajo colaborativo no solo
potencia los resultados inmediatos, sino que siembra bases sólidas para consolidar
prácticas ambientales sostenibles en el tiempo.
c) Sostenibilidad y economía circular en el ámbito escolar
Desde la perspectiva de la economía circular (Murray, Skene & Haynes, 2017), la
venta de materiales reciclables no solo financió mejoras, sino que enseñó a los
estudiantes el valor económico y social del reciclaje.
La sostenibilidad en el ámbito escolar adquiere una relevancia especial cuando se
conecta con experiencias prácticas que permiten a los estudiantes comprender
cómo sus acciones inciden en el entorno. En el proyecto, la implementación del
centro de acopio y la venta de materiales reciclables mostraron que el reciclaje no
es únicamente un acto simbólico, sino un proceso con impactos económicos,
sociales y ambientales. Este aprendizaje práctico permitió que los estudiantes
asociaran la sostenibilidad con resultados tangibles, como el embellecimiento de su
institución, lo que reforzó la importancia de mantener hábitos responsables en el
tiempo.
La economía circular, entendida como un modelo que busca aprovechar al máximo
los recursos y minimizar los residuos, se convirtió en un eje pedagógico transversal
de la experiencia. Los estudiantes aprendieron a ver el papel, el plástico y otros
desechos como insumos reutilizables con un valor potencial, rompiendo la visión
tradicional de “usar y desechar”. Esta perspectiva no solo fomentó la conciencia
ambiental, sino que también desarrolló competencias críticas para interpretar la
relación entre consumo, producción y sostenibilidad. En ese sentido, la escuela se
convirtió en un escenario vivo para comprender cómo los principios de la economía
circular pueden aplicarse a la vida cotidiana.
Otro aspecto clave fue que los recursos económicos generados por la venta de
materiales se reinvirtieron directamente en la comunidad educativa. La siembra de
plantas ornamentales, la limpieza de zonas comunes y la creación de murales
ambientales fueron acciones visibles que mostraron a los estudiantes cómo el
esfuerzo colectivo producía beneficios inmediatos. Este ciclo de acción–resultado
fortaleció la motivación y ayudó a consolidar la idea de que la sostenibilidad no es
un concepto abstracto, sino una práctica con beneficios concretos que mejoran la
calidad de vida escolar.
Finalmente, la experiencia dejó en claro que la sostenibilidad en la escuela no se
limita a los aspectos ambientales, sino que abarca dimensiones sociales y
formativas. Al vincular la economía circular con el trabajo en equipo, la
responsabilidad social y la gestión de recursos, el proyecto ofreció a los estudiantes
una visión integral de cómo construir un futuro más justo y equilibrado. Este
aprendizaje trasciende el espacio escolar y los prepara para enfrentar los desafíos
ambientales de su comunidad y del mundo, convirtiéndolos en agentes activos de
cambio.
3. Conclusiones y lecciones aprendidas
La sistematización de la experiencia “Reciclando para un Futuro Mejor: Centro de
Acopio Escolar” permite reconocer tanto los logros alcanzados como las dificultades
enfrentadas en su desarrollo. Entre los principales retos se identificó la limitación de
recursos financieros, lo que restringió la posibilidad de ampliar el alcance de las
actividades. De igual manera, la participación estudiantil mostró variaciones durante
algunos periodos del calendario académico, en especial en épocas de exámenes y
recesos, lo que evidenció la necesidad de estrategias de continuidad. Asimismo, la
dependencia del sistema de incentivos reveló que, aunque estos son efectivos en
la motivación inicial, requieren complementarse con mecanismos que fortalezcan el
compromiso intrínseco de los estudiantes.
Pese a estas dificultades, los aprendizajes derivados del proyecto son significativos.
La integración interdisciplinaria se consolidó como una herramienta fundamental, ya
que, al vincular áreas como matemáticas, ciencias, ética e informática, se
incrementó tanto la motivación de los estudiantes como la profundidad del impacto
formativo. Igualmente, la experiencia demostró que los incentivos, aunque útiles,
deben ser concebidos como un complemento y no como el eje central de la
participación, favoreciendo que los estudiantes actúen por convicción y no solo por
recompensa. Otro aprendizaje clave fue el valor del acompañamiento de la
comunidad educativa y de los aliados externos, quienes reforzaron la sostenibilidad
del proyecto y ampliaron su alcance.
En cuanto a las lecciones aprendidas, retomando a Pérez de Mazo (2016) y Tapella
(2009), es posible generalizar que los proyectos ambientales escolares alcanzan un
mayor grado de sostenibilidad cuando logran articularse con marcos globales como
los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Esto no solo les da legitimidad, sino
que también los conecta con agendas de mayor escala que potencian su
pertinencia. Del mismo modo, la participación de toda la comunidad educativa —
estudiantes, docentes, familias y aliados institucionales— asegura que las acciones
no dependan de un grupo reducido, sino que se conviertan en esfuerzos colectivos.
Finalmente, otra lección clave es la necesidad de diversificar las fuentes de recursos
más allá de la venta de materiales reciclables. La sostenibilidad de proyectos de
este tipo no puede quedar supeditada únicamente al ingreso económico generado
por el reciclaje; por el contrario, requiere de apoyos institucionales, alianzas
estratégicas y estrategias pedagógicas que garanticen su permanencia en el
tiempo. En conjunto, las conclusiones y lecciones aprendidas evidencian que la
educación ambiental, cuando se implementa con un enfoque integral, tiene la
capacidad de transformar tanto los espacios físicos como la conciencia colectiva,
dejando un legado que trasciende la escuela y se proyecta hacia la sociedad.
4. Referencias
Freire, P. (2005). Pedagogía del oprimido. Siglo XXI Editores.
Murray, A., Skene, K., & Haynes, K. (2017). The circular economy: An
interdisciplinary exploration of the concept and application in a global context.
Journal of Business Ethics, 140(3), 369–380.
https://link.springer.com/article/10.1007/s10551-015-2693-2
Pérez de Maza, T. (2016). Guía didáctica para la sistematización de experiencias
universitarias. Universidad Nacional Abierta.
Tapella, E. (2009). Sistematización de experiencias: aprender de la práctica. Centro
Internacional de Investigaciones para el Desarrollo (IDRC).
UNESCO. (2020). Educación para el desarrollo sostenible: Hoja de ruta.
Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.
https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000374802?utm_source