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UNIVERSIDAD CATÓLICA LUMEN GENTIUM

FACULTAD DE TEOLOGÍA
DIOS REVELADO POR CRISTO Prof. José Esteban Miranda Hernández
Presenta: Jesús Miguel Álvarez Torres
Tlalpan, CDMX, 29 de mayo del 2025

Guía de estudio

1. ¿Cuál es la importancia de esta materia en el marco de los estudios teológicos?

R.- La importancia es vital. En la jerarquía de verdades expresada por los teólogos (entre
ellos, San John Henry Newman), hay doctrinas que son principales y de las cuales se
desprenden todas las demás como corolarios de éstas. La existencia de Dios y su naturaleza
trinitaria son de las principales, porque en la economía de la salvación Cristo viene y revela al
Padre, haciendo lo que los antiguos profetas nunca pudieron. En Él estaba la plenitud de la
deidad, y por ello nos revela al Padre: «el que me ha visto a mí, ha visto al Padre» (Jn 14,9).
Sin los fundamentos de esta materia difícilmente podríamos entender la misión salvífica de
Cristo.

2. ¿Cuáles son los acercamientos para conocer a Dios desde el Antiguo Testamento?

R.- Los acercamientos son por medio de acontecimientos, revelaciones, pactos y nombres. No
es una reflexión abstracta o filosófica, sino más bien progresiva y relacional. Dios crea y se
relaciona con su creación porque quiere darse como la fuente viva para el hombre.

3. ¿Cómo se fue dando la evolución del concepto de Dios en la Historia del Pueblo de
Israel?

R.- Empezó como una figura tribal y cercana, para luego darse a conocer como un Dios
único, universal, justo y misericordioso. Pasó de ser un Dios entre muchos, a ser el único
reconocido como verdadero y existente. De ahí la reafirmación de condena entre los israelitas
contra las prácticas idolátricas de los pueblos vecinos.

4. ¿Cuál es el valor de los diversos nombres que se le atribuyen a Dios en el Antiguo


Testamento?

R.- Generalmente, los judíos identificaban a Dios por medio de sus atributos, muchas veces
tomando prestados títulos o nombres de dioses paganos circundantes. En suma, existen tres
«competidores» importantes en el desarrollo de su pensamiento: El, Yahveh y Elohim.

El era el jefe del panteón en el Levante meridional y sus alrededores (Palestina se encuentra
dentro de esta región). Según los textos del Ugarit, El presidía a los dioses del panteón
semítico. Este El es mencionado como Dios de Abraham, de Isaac y Jacob en Génesis 17,1 y
normalmente dicho nombre iba acompañado de un epíteto como «El Shaddai» (Dios
Todopoderoso) o Elyon (Dios Altísimo). Posteriormente, Dios se da a conocer al pueblo de
Israel como «Yahveh». En Éxodo 6, 2-3 dice: «Yo soy Yahveh. Y aparecí a Abraham, Isaac y
Jacob como Dios Omnipotente [El Shaddai], mas mi nombre Yahveh no lo di a conocer a
ellos». Esto sugiere que la postura yahvista del concepto de Dios no pretendía desligar a esta
forma de conocer al Señor, de la que tenían antiguamente los padres del judaísmo. Por el
contrario, sugiere un desarrollo legítimo de la revelación en cuanto a cómo se da a conocer
Dios personalmente al pueblo. Aunque hay dos interpretaciones posibles, a saber, que
Yahveh es una deidad separada de El o que Yahveh es un epíteto de El, prefiero la lectura
natural de Éxodo 6, 2-3 confiando en la inerrancia de las Escrituras, asumiendo que El y
Yahveh son la misma persona en el contexto del desarrollo bíblico.
Finalmente, «Elohim» ha recibido dos hipótesis predominantes, aunque una menos que la
otra. En primer lugar, se dice que el uso de Elohim manifiesta el monoteísmo vigente en la
época persa; en segundo lugar, se cree que Elohim manifiesta más específicamente un
monoteísmo inclusivo. Esto se debe a que este concepto era el más frecuente para usarse al
referirse a otros dioses, pero en el contexto de la cultura judía y persa, el término Elohim,
aunque plural, podía referirse a una única deidad (sin ningún tipo de inclusividad). Según los
estudiosos, esto era propio de un arreglo retórico antiguo que hoy conocemos como «plural
mayestático».

5. ¿Explica el valor del nombre de Yahweh en el Antiguo Testamento?

R.- Yahweh es parte de una plétora de imágenes y nombres para darnos a conocer lo
trascendente. Se sabe que originalmente el nombre pertenecía a Ahura Mazda, un dios
guerrero de los antiguos persas y que, probablemente, Esdras-Nehemías identificaban como
el verdadero Dios de Israel. Yahweh junto con el epíteto Sabahot manifestaba la acción
guerrera de Dios, el celo por la adoración única al Único Dios verdadero en oposición a otros
dioses. Esto significó para Israel no un monoteísmo inclusivo, sino exclusivo: solo el Dios de
Israel debe ser adorado y reconocido.

6. ¿Explica el valor de las Mediaciones de Dios en el Antiguo Testamento?

R.- Como un Dios de amor y relacional, Dios decide comunicarse a los hombres por medio
de los hombres. El significado de estas mediaciones (p. Ej. Moisés, Abraham, Isaac, Jacob,
los profetas y los reyes) es que el Señor quiere darse al encuentro con el ser humano
compartiendo de cerca sus debilidades, dolores, sufrimientos y formas operativas
constitutivas del hombre. No se manifiesta, pues, como los dioses paganos: aislados, en
silencio, inertes y sin potencia. El Señor habla directamente a un elegido, el cual puede
transmitir su mensaje en un lenguaje asequible para el pueblo y en el contexto de su propia
experiencia con las circunstancias que atañen a Israel. La mediación de Dios significa que Él
tiene la intención de buscarnos, y testifica lo que los teólogos fundamentales señalan en cada
oportunidad: es Dios quien sale al encuentro del hombre principalmente.

7. ¿Cómo entender la expresión “Ángel de Dios” en el Antiguo Testamento?

R.- «Ángel de Dios» o «Ángel del Señor» se refería a todo ángel enviado a ejecutar las
órdenes de Dios (cf. 2 S. 24,16; 1 R. 19,5-7). Sin embargo, a veces se habla del «Ángel de
Yahveh» que parece ser distinto de Dios aunque en ocasiones habla como si fuera Dios
mismo (cf. G. 16,7-10; 18,10ss; 22,11-12). Algunos lo identifican como una teofanía de la
segunda persona de la Trinidad, el Hijo, debido a varias características que posee. Sobre todo,
la elevación de su nombre como «admirable» (Jue. 13, 18) que parece tener una conexión con
la profecía mesiánica en Isaías 9,6 ya que se usa la misma palabra hebrea ‫( ֶּפ ֶל א‬péle). Esta me
parece la interpretación más adecuada.

8. ¿Explique la expresión “Sabiduría de Dios” en el Antiguo Testamento?

R.- Este concepto aparece como una entidad personalizada, haciéndose más prominente en la
literatura sapiencial. Se muestra como una entidad creada pero preexistente a la creación
física, ofreciendo lo que Dios ofrece en términos de promesas por bendiciones, ama a Dios e
incita a los hombres a temerle.

9. Cómo entender la expresión “Espíritu de Dios” en el Antiguo Testamento.

R.- Aparece como el poder y la presencia manifestados de Dios en el mundo, sobre todo en la
creación (Gen 1,2). Sus obras suelen atribuirse al mismo Dios, como el dar aliento a la
humanidad y crearla (Sal 104,29-31). Sin embargo, esta representación del Espíritu de Dios,
en el Antiguo Testamento, no nos lleva a la concepción del Espíritu en el Nuevo Testamento
como una persona distinta. Más bien, parece ser una identificación entre la obra del Espíritu y
la persona misma de Dios (2 Cor,17-18).

10. Explique ampliamente algún texto de los Evangelios Sinópticos dónde Jesús se revela
como Hijo.

En Lucas 22,70 se dice: «Dijeron todos: “Entonces, ¿tú eres el Hijo de Dios?” Él les dijo:
“Vosotros lo decís: Yo soy”».
Después de que, con su mirada, el Señor haya generado una contrición en San Pedro al punto
de derramar sus lágrimas, se contrasta la frialdad de los fariseos con este cuestionamiento:
«¿eres tú el Hijo de Dios?». Ellos no tenían la intención de creerle; más bien, buscaba una
excusa para asesinarlo. En virtud de la inconsistencia de sus acusaciones, que eran detectadas
por las autoridades romanas, querían una prueba fehaciente de blasfemia. Jesús, aun sabiendo
que su respuesta les daría tal excusa, afirma contundentemente: «Yo soy». No solo reconoce
que es el Cristo, sino que también es el Hijo de Dios.
Al ser Lucas el único de los tres sinópticos que recoge esta pregunta, seguida inmediatamente
del carácter «crístico» de Jesús, parece una reafirmación de la dimensión divina de Jesús. Es
decir, no sólo es un mesías como título honorífico, sino que es el Hijo de Dios profetizado en
Daniel 7,13. Aunque la respuesta de Jesús al fariseo: «vosotros lo decís: Yo soy» (gr. hymeis
legete hoti ego eimi) no es directa, se toma como tal según el versículo 71: «Dijeron ellos:
¿Qué necesidad tenemos ya de testigos, pues nosotros mismos lo hemos oído de su propia
boca?». La reacción hostil de los fariseos a la respuesta de Jesús tiene que ver con su
incredulidad: «Si os lo digo, no me creeréis. Si os pregunto, no me responderéis» (vv. 67b-
68). Esto parece indicar que los fariseos, aunque incrédulos, tenían incertidumbre sobre lo
que decía Jesús, pero no podían dar ese paso para aceptarlo y era más fácil rechazarlo.

11. ¿Cómo se desarrolla la Revelación de Dios como Padre en el Nuevo Testamento?

R.- La paternidad de Dios se manifiesta en la acción de enviar a su Hijo a morir por nosotros.
Un texto muy claro es Juan 3,16: «Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único,
para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna». El apóstol San Pablo
habla de este amor del Padre por el ser humano que, no conforme con lo que ya había hecho
con los israelitas, en estos tiempos, decide entregar lo más preciado que tiene: su Hijo
Jesucristo: «El que no perdonó ni a su propio Hijo, antes bien le entregó por todos nosotros,
¿cómo no nos dará con él graciosamente todas las cosas?» (Rom 8,32). La palabra griega
para «perdonó» (feídomai) suele ser traducida como «escatimar», que significa «dar algo con
escancez». Dios no nos da las migajas de su Hijo, sino que entrega toda su persona divina
para ofrecernos el don de la salvación. Sin embargo, el Padre no abandona al Hijo como
apartándose de la economía de la salvación, sino que, como dice San Pablo en otra parte, «en
Cristo estaba Dios reconciliando al mundo consigo, no tomando en cuenta las transgresiones
de los hombres, sino poniendo en nosotros la palabra de la reconciliación» (2 Cor 5,19). Esta
reconciliación involucra una revelación previa, que solo puede verse en íntima comunión con
el Hijo porque «el que me ha visto a mí, ha visto al Padre» (Jn 14,9) y «Él [Cristo] es el
resplandor de la gloria de Dios, la imagen misma de su sustancia» (Hb 1,3). Así, el Padre
actúa en la revelación neotestamentaria de manera activa, y no solamente en lo oculto.

12. ¿Qué dice el Evangelio de Juan sobre la Relación entre el Padre y el Hijo?

R.- Las palabras clave para entender esta relación están en Juan 10,30. Jesús dice: «Yo y el
Padre: uno somos». Esto se ha tomado como una prueba de la identidad sustancial entre Él y
el Padre. Cinco capítulos antes, Jesús había confesado ser «igual a Dios» (Jn 5,18) y ahora
reafirma su identidad divina e íntima con el Padre. Esta identidad de Jesús no puede darse de
otra forma sino por revelación: «nadie puede venir a mí si el Padre que me envió no lo
trajere» (Jn 6,44). Esta relación sustancial abre el evangelio de San Juan, rico en cristología,
asumiendo que el Hijo es preexistente y uno con Dios: «En el principio existía la Palabra y la
Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios» (Jn 1,1). Esto no debe entenderse como las
relaciones politeístas del paganismo circundante, donde dos o más dioses convivían desde la
eternidad como entidades distintas. Por ello, el evangelio de Juan enfatiza una pluralidad que,
en otro sentido, es singularidad, pero no solo de voluntad sino también en esencia. Por eso en
su prólogo dice que esta Palabra que estaba con Dios ERA Dios. En el texto que citamos al
principio está claro este énfasis en los términos «somos» (plural) y «uno» (singular). San
Agustín explica esto: «Porque si son “uno” entonces no son diversos, y si “somos”, entonces
hay un Padre y un Hijo» (In Ioannis Evangelium 36,9).

13. Explique el valor de la Revelación el Espíritu Santo en el Evangelio de Juan

La importancia del Espíritu Santo en la revelación de Dios es crucial. Jesús lo dijo


explícitamente: «Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad;
porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber
las cosas que habrán de venir» (Jn 16,13). Esta actividad se ve reflejada principalmente en la
Tradición oral de la Iglesia, pues el kerigma fue primariamente transmitido audiblemente.
Solo el Espíritu Santo puede guiarnos a toda verdad porque «no hablará por su propia
cuenta». El Espíritu procede del Padre y del Hijo, como explica el credo de Nicea, por lo que
tiene un mismo conocimiento con las otras dos personas divinas. El texto antes citado refleja
que todo lo que el Espíritu saben, viene del Padre, pero en el versículo 14 Jesús asume esta
misma prerrogativa: «Él me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber» (v. 14).
La idea es clara y se expresa en el versículo 15: «Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso
dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber». El Espíritu Santo es la procesión de amor entre
el Padre y el Hijo; es Él quien nos revela el amor divino como uno con ellos.

14. ¿Cómo desarrollaron los padres apologistas las bases para la teología Trinitaria?

Sus desarrollos estaban fundamentados principalmente en las Escrituras; sin embargo, sus
conjeturas procedían en gran parte del conocimiento filosófico previo que poseían (del
paganismo). Por ejemplo, San Justino conocían la terminología joánica de «Logos» mientras
conocía el uso de «Logos» en la filosofía estoica. Encuentra ese paralelismo entre las dos
corrientes como provechosas para el ejercicio teológico.
Por otro lado, una base fundamental para el desarrollo fue la concepción de un monoteísmo
estricto del cual partían, aunque a veces fracasaran en sus teorías, negándolo, manteniendo
posturas subordinacionitas (p. Ej. Justino) o haciendo dilucidaciones pobres sobre ciertas
concepciones del Antiguo Testamento (p. Ej. Teófilo de Antioquía y el concepto de
«Sabiduría»).

15. ¿Desde qué perspectiva hace Ireneo de Lyon su reflexión Trinitaria?

Desde el antignosticismo. Destaca la absoluta unidad de Dios, mantiene un monoteísmo


estricto y no existe un dios inferior que sea el Demiurgo.

16. ¿Cuál es el aporte de Tertuliano al tema de la Trinidad?

Es el primero en usar el término «Trinidad». Hace uso de nuevos conceptos en el tema:


«sustancia» y «persona», que dieron entrada al lenguaje clásico sobre Dios «una única
sustancia, tres personas distintas». Como lidió con el monarquianismo de Praxeas, tuvo que
precisar el lenguaje trinitario. Así, clarificó aún más la doctrina negando el
subordinacionismo manteniendo la unidad sustancial del Dios Trino.

17. ¿Cuál es el aporte de Orígenes al tema de la Trinidad?

Aunque sus declaraciones son tendenciosamente subordinacionistas (aunque


involuntariamente), debemos darle crédito a Orígenes por su profundización respecto a la
tercera persona divina. Según Orígenes, el Espíritu Santo se entiende como la reciprocidad
del amor del Padre y del Hijo, hablando así tempranamente de una procesión del Padre, pero
también del Hijo como «materia inteligible».

18. ¿En qué consiste la herejía del Monarquismo?

Según esta herejía, Dios es una sola sustancia y una sola persona. Aunque es una concepción
monoteísta de Dios, es unipersonal y no pluripersonal. Sostiene que lo que en las Escrituras
se ha conocido como Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo, no son más que
manifestaciones de una única persona divina, que es simultáneamente Padre, Hijo y Espíritu,
según la dispensación de los tiempos.

19. ¿En qué consiste la herejía del Arrianismo?

Es una doctrina cristológica unitaria. Sostiene que el único Dios sin principio es el Padre,
mientras que el Hijo vino a ser la primera creación de Dios, antes de que el tiempo junto con
todas las demás cosas existieran.

20. Explique los elementos teológicos el texto del concilio de Nicea.

Se trató la divinidad del Hijo: ¿es verdadera divinidad e idéntica a la del Padre? La respuesta
depende de si el Hijo es engendrado de la sustancia del Padre y no forma parte de una
creación ex nihilo como suponía el arrianismo. Nicea afirma que el Hijo es nacido del Padre,
de su naturaleza, por lo que es verdadero Dios, Dios de Dios. Con esto, Nicea procede a las
condenas de proposiciones heréticas que se oponen directamente a la definición conciliar:
proposiciones como «hubo un tiempo en el que el Hijo no existió», o que «fue hecho de la
nada, de otra hipóstasis o naturaleza», fueron rechazadas como heréticas.

21. Explique el aporte de Atanasio al tema de la Divinidad de Cristo.

Atanasio defendió la consustancialidad de Cristo con el Padre, es decir, son de la misma


naturaleza divina increada. Este concepto fue crucial en el Concilio de Nicea donde fue
formalizado. Asimismo, a Atanasio se le conoce como el «campeón de la ortodoxia» por su
defensa de la divinidad de Jesús frente al arrianismo.

22. ¿Cuál es el aporte de Basilio de Cesarea al dogma Trinitario?

Otro defensor de la ortodoxia frente al arrianismo. Basilio contribuyó a la clarificación de los


términos «ousía» e «hipóstasis», dándoles precisión a ambos. Así, enseñó que en Dios hay
una ousía (una sola esencia divina) y tres hipóstasis (tres personas que tienen la misma
sustancia divina). Tales precisiones ayudaron a superar confusiones terminológicas que
estaban generando conflictos entre las congregaciones griegas y latinas. Como gran referente,
Basilio tuvo influencia sobre el Credo Niceno-Constantinopolitano.

23. Explique los aportes de los Padres Capadocios en la defensa de la fe trinitaria.

Los Padres capadocios se enfocaron sobre todo en la persona del Espíritu Santo. Ellos se
enfocaron en el origen del Espíritu Santo y su texto clave era Juan 15,26: «cuando venga el
Paráclito, que yo os enviaré de parte del Padre, el Espíritu de la Verdad, que procede del
Padre, él testificará en mi favor». Para los capadocios, este pasaje señala que el Espíritu Santo
tiene una procedencia (ekporeúetai) del Padre, y no un origen ex nihilo.
Otro aporte importantísimo, es el origen de la distinción entre naturaleza y persona. Esta falta
de clarificación fue, probablemente, lo que llevó a los sabelianos a negar una distinción
personal en Dios, porque equiparaban la distinción personal con la sustancial, como si fuera
irremediablemente lo mismo. El instrumento conceptual de los capadocios permite expresa la
doctrina cristiana acerca de la Trinidad.

24. Explique cuáles son los elementos del Símbolo de Constantinopla I al defender la
divinidad del espíritu Santo.

El artículo tres fue ampliado notablemente. Ya no solo dice «y creemos en el Espíritu Santo»,
sino que añade prerrogativas que comparte en el orden de la salvación y la economía divina:
es Señor, dador de vida, procede del Padre, recibe la misma adoración y gloria que el Padre y
el Hijo. Esta última es la afirmación más clara y tajante sobre su divinidad, el Espíritu Santo
es coigual al Padre y al Hijo, de la misma naturaleza. Así, toma sentido la fórmula bautismal
de Mateo 28,19.

25. Explica la segunda analogía psicológica de Agustín de Hipona al explicar el misterio


de la Trinidad.

Parece ser la analogía más adecuada para explicar en imágenes el misterio trinitario. Aunque
la mente es una sola, naturalmente, existen procesos efectuados por esta sola naturaleza
aunque de diferente manera: la memoria tiene una función particular, la inteligencia y la
voluntad igual. Estas tres operaciones pueden parecerse a las que hacen las tres personas
divinas en el plan de salvación según sea el tiempo adecuado, aunque las tres operaciones no
afectan la naturaleza de la mente, de la misma manera que las operaciones de las tres
personas divinas no afectan la única sustancia divina.

26. Desarrolla Trinidad como amor en el pensamiento de Agustín de Hipona.

La Escritura dice que «Dios es amor», es un atributo que se identifica con la naturaleza
misma de Dios. San Agustín, acertadamente, observa que el amor siempre tiene una
dimensión relacional si pretende ser perfecto: un amor ensimismado no es necesariamente
malo, pero carece de perfección. Como concebimos a Dios como el ser subsistente y perfecto,
tuvo que tener, desde la eternidad, a quien amar; de otra forma, las palabras de San Juan:
«Dios es amor», serían falsas. Se podría objetar, como hacen los modalistas, que el
argumento implicaría que Dios no sería, por ejemplo, Creador o Sanador desde la eternidad
porque no existía a quien sanar y no se había creado a nadie todavía. Sin embargo, el amor se
articula como un atributo que se corresponde con la misma esencia de Dios, que es
subsistente, mientras que los atributos de sanar y crear no añaden nada a la perfección de
Dios si no se llevan a cabo.

27. Desarrolla la controversia del Filioque.

Una de las disputas más persistentes en la historia de la teología cristiana es la controversia


del Filioque, una expresión latina que significa "y del Hijo", añadida al Credo niceno-
constantinopolitano en Occidente a partir del siglo VI. Esta inclusión, que afirma que el
Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo, ha sido motivo de desacuerdo doctrinal entre las
Iglesias de Oriente y Occidente, afectando profundamente la comunión eclesial y la
comprensión del misterio trinitario.

El Concilio de Constantinopla I (381) proclamó que el Espíritu Santo procede del Padre,
reafirmando su divinidad frente a los pneumatómacos, sin profundizar en su relación con el
Hijo. Sin embargo, en la tradición patrística, especialmente en autores griegos como san
Atanasio, san Basilio y san Gregorio de Nisa, ya se insinúa una estrecha conexión entre el
Espíritu y el Hijo, aunque sin declarar formalmente que el Espíritu procede también del Hijo.
Esta noción sería desarrollada más tarde por san Agustín en Occidente, quien enseñó que el
Espíritu procede del Padre principaliter y del Hijo communiter, destacando que no hay dos
principios, sino uno solo en la Trinidad.

La inclusión del Filioque en el Credo occidental se volvió oficial durante el Concilio III de
Toledo (589), y fue adoptada en Roma en el año 1014. Esta decisión, aunque teológicamente
aceptable para los latinos, fue percibida en Oriente como una alteración unilateral de un texto
ecuménico y una amenaza al principio de que el Padre es la única fuente de la Trinidad. El
patriarca Focio, en el siglo IX, denunció la fórmula, y su rechazo marcó el inicio de una larga
controversia que culminó con el cisma de 1054 entre Oriente y Occidente.

Los concilios ecuménicos de Letrán IV (1215), Lyon II (1274) y Florencia (1439) trataron de
resolver la disputa subrayando que el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo como de un
solo principio, reafirmando así la unidad de la Trinidad y evitando cualquier traza de
subordinacionismo. El Concilio de Florencia, en particular, propuso una fórmula
conciliadora: el Espíritu Santo procede del Padre por el Hijo, una expresión aceptada por
muchos teólogos orientales.
En la actualidad, el diálogo ecuménico ha permitido avances significativos. Juan Pablo II,
siguiendo a Santo Tomás de Aquino, afirmó que el Filioque no contradice la fórmula original,
sino que la explica en profundidad. Tanto la tradición griega como la latina son vistas como
expresiones complementarias del mismo misterio trinitario. La controversia del Filioque,
aunque históricamente divisiva, ofrece hoy la oportunidad de una comprensión más rica del
Espíritu Santo y de un camino hacia la unidad de los cristianos.

28. ¿Cuál es la intención de Tomás de Aquino al presentar una penetración intelectual del
misterio de la Trinidad en la Suma teológica?

Su intención es mostrar cómo el misterio de la consubstancialidad de las tres personas divinas


puede ser razonablemente pensado por el creyente. En palabras de Aristóteles: «el más
pequeño conocimiento que podamos tener de las cosas más altas, es más deseable que el
conocimiento certísimo que tengamos de las cosas más pequeñas», por eso, el tratado sobre
Dios es el más importante de toda la obra tomista.

29. Explica las procesiones en la vida Trinitaria.

«El Hijo procede del Padre» es la primera procesión trinitaria y suele conocérsele como
«generación eterna». Esta generación no es al estilo de los dioses politeístas, sino que es
espiritual: es eterna y divina. Esta procesión implica que el Hijo recibe todo lo que es del
Padre (Jn 3,35), sin señalar una inferioridad sino más bien una consustancialdiad.
«El Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo» es la segunda procesión trinitaria. Este tipo
de procesión no es por generación, sino por espiración, es decir, por una especie de aliento de
amor eterno entre el Padre y el Hijo. El Espíritu Santo sería conocido en este caso como el
«Amor Subsistente» entre el Padre y el Hijo (Cf. Jn 15,26).

30. Explica las relaciones en la vida Trinitaria y su importancia.

El Padre es el principio sin principio, no procede de nadie. El Hijo es engendrado


eternamente por el Padre, y el Espíritu Santo procede eternamente del Padre y del Hijo. De
estas procesiones surgen las relaciones trinitarias: Paternidad, filiación y Espiración activa y
pasiva. Estas relaciones son importantes porque abren camino a entender la pluralidad y
distinción personal en Dios: para Santo Tomás, estas relaciones explican por qué hay tres
personas y no tres dioses, y que sin las relaciones trinitarias no habría una distinción real en
Él. Asimismo, tales relaciones enfatizan la comunión divina y transmiten un enfoque del
amor más elevado, un amor eterno. Lo que a su vez sirve como modelo para la vida cristiana,
algo que Jesús nos transmitió en su oración en Getsemaní (Jn 17).

31. Explica el concepto de persona en la vida Trinitaria.

Boecio definió «persona» como una sustancia individual de naturaleza racional. Bajo este
concepto, podría incluirse tanto a los seres humanos como a Dios y los ángeles, pero el
problema es que en la vida trinitaria la naturaleza racional y la sustancia no son como en los
hombres. El ser humano es complejo y continente, compuesto de partes, pero Dios es
absolutamente simple. No sabemos exactamente cómo es una persona divina, pero los
teólogos han teorizado que podrían entenderse, o distinguirse, por las relaciones.

32. ¿Qué se entiende por Perijóresis al remitirlo en la vida de la Trinidad?


Explica cómo cada Persona de la Trinidad habita en las otras, sin confundirse ni separarse.
No es una fusión, sino una presencia mutua total y perfecta, en la que cada Persona está en las
otras dos, y todas comparten la misma esencia divina.

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