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VARELA, O. Cap 8

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PSICOLOGÍA JURÍDICA CAP. 8 (2005) - VARELA, O.

Y OTROS

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8. El proceso penal

A partir de la reforma del año 1994 se producen cambios en el fuero penal del Poder
Judicial, ya que antes era la Corte Suprema el máximo tribunal en cuanto a la toma de
decisiones y actualmente esto es compartido con el Consejo de la Magistratura (cuerpo
plural compuesto por legisladores, representantes del ejecutivo, y del colegio de
abogados), siendo su función la administración, selección y elección de jueces, y a su vez
impartir las reglamentaciones.

La Justicia Penal se divide en Criminal y Correccional.

La justicia Criminal interviene en causas de conducta criminal con penas de más de 3


años de prisión. La justicia Correccional interviene en causas de delitos previstos con
penas de hasta 3 años de prisión.

Actualmente se está estudiando qué causas pasarían a la justicia Contravencional de la


Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Cabe consignar que la justicia Contravencional no
tiene la modalidad de prisión preventiva. Las causas que se incorporan son: situaciones
que se dan en la calle, lesiones culposas, riña, usurpación de propiedad, calumnias,
injurias, ejercicio ilegal de la medicina, portación de armas de pequeño calibre (hasta
38mm), y otras causas de menor gravedad.

No existen Juzgados de Menores en la Justicia Nacional; sino juzgados penales con


competencia en menores, los cuales se ocupan de menores en conflicto con la ley penal.

El sistema anterior a 1994, denominado inquisitivo, se caracterizaba por el secreto de


sumario, la escritura, la delegación de las funciones, pruebas legales, la confesión
obtenida por cualquier medio.

La etapa del sumario (etapa de investigación del hecho) la realizaban los juzgados de
Instrucción (el proceso era escrito y secreto, ya que sólo podían tener acceso las partes
y el juez, y el sumario se prolongaba mucho tiempo).

Después venía la etapa del plenario; lo realizaba un juez diferente, recibía todo lo que se
había hecho en la etapa de instrucción y daba la oportunidad de que se incorporara
alguna prueba que antes no se había presentado. Y en base a lo especificado en los Arts.
40 y 41, que son los que imponen las reglas que se requieren respetar para imponer la
pena, el juez tenía que tener contacto con el condenado en lo que se denominaba
audiencia de visu.

Si se declaraba que había arbitrariedad, tanto el defensor como el fiscal tenían


posibilidad de acceder a una apelación ante la Corte Suprema.

Otro sistema es el acusatorio, que implica la publicidad, la inmediación, la oralidad, la


continuidad, la sana crítica para la valoración de las pruebas, el recurso de casación, el
recurso de revisión, el recurso de inconstitucionalidad, tribunal colegiado de instancia
única, un recorte jurisdiccional para las facultades policiales en materia de
contravenciones, (adjudicando su tratamiento y resolución al juez correccional), y una
mayor intervención y responsabilidad del defensor desde la instrucción y en todos los
actos del procedimiento.

El debate oral en la etapa plenaria, permite entre otros logros importantes, la inmediación
entre los jueces y los justiciables, mayor economía, rapidez, publicidad y no delegación de
la función de juzgar y dictar sentencia.

Exige además una mayor preparación y conocimientos técnicos a todos los intervinientes
en el proceso, ya sean jueces, defensores, fiscales, asesores o peritos y demás
auxiliares.

A nivel nacional, desde 1993, el procedimiento es mixto (o sea que será la suma de
cada uno de los procedimientos).

Existen los Juzgados de Instrucción. El juez es el que instruye el proceso, teniendo la


facultad de delegar en el fiscal la guía del proceso; y los actos básicos de garantías son
del juez. La declaración indagatoria la toma el juez. Los allanamientos también los
ordena el magistrado. El plazo en que se debe cumplir la instrucción es de 4 meses, pero
el juez puede extender el proceso si la complejidad del caso así lo requiere. Tal extensión
puede solicitarla tantas veces como lo considere necesario.

El juicio es oral y público, colegiado en los juicios criminales y unipersonal en los


correccionales (el mismo juez que realizó la instrucción realiza el juicio).

Todo el tema recursivo es más complejo, ya que toma los recursos del sistema inquisitivo
y les suma los del acusatorio.

Cuando se inicia una causa, la denuncia entra por denuncia policial o también puede la
víctima acudir al fiscal de turno o al juez de turno, o también se puede ir a la Cámara
presentando un escrito y ésta hará la derivación al juez.

También se puede iniciar por las denominadas investigaciones encubiertas y se solicita


al juez de turno este permiso refiriéndole que se iniciará una investigación; el juez
controlará lo que los auxiliares de la justicia realicen.

Si la denuncia fuera hecha ante la policía, ésta actuará de la siguiente manera:

a)​ La comunicará al juez competente;


b)​ Mientras el juez no intervenga y hasta que lo haga, practicará una investigación
preliminar, observando en lo posible las normas de instrucción.
c)​ Formará un proceso de prevención que deberá contener:
1.​ Lugar, día, mes y año en que fue iniciado;
2.​ Nombre, profesión, estado y domicilio de las personas intervinientes;
3.​ Declaraciones recibidas, informes y resultados producidos en relación a las
diligencias practicadas;
4.​ Continuar en la tarea de auxiliar del juez (policía), cuando éste comienza a
actuar y así lo ordene.

Cuando se realiza la denuncia, el primer funcionario que se entera debe avisarles a los
demás dentro de las próximas 24 horas, porque en realidad el fiscal desde el principio
deberá estar atento a esto ya que va a decidir si el proceso debe seguir o se debe
archivar la causa.

La denuncia será desestimada cuando los hechos referidos en ella no constituyan delito, o
cuando no se pudiere proceder.

Si el juez y el agente fiscal discrepan sobre la desestimación, remisión de la denuncia, la


resolución será apelable.

Si decide que la causa debe continuar, deberá requerir la apertura de la instrucción, y es


cuando el juez puede decidir que el fiscal siga manejando la investigación o que sea el
que instruya la causa.

El requerimiento de la instrucción debería contener:

a)​ Condiciones personales del imputado o si no se le conoce, señas o datos que


puedan identificarlo mejor,
b)​ Relación circunstanciada del hecho, con mención de lugar, tiempo y modo de
ejecución,
c)​ Identificación de las diligencias útiles tendientes a la averiguación de la verdad.

En el proceso penal aparece la figura del querellante, que es interrumpido por la víctima
para que actúe en forma conjunta con el fiscal y puede realizar casi todos los actos
procesales como los que realiza el fiscal.

Hay en los Juzgados Correccionales las denominadas causas NN, que son aquellas en
las que no hay forma de probar quién realizó la conducta típica (robo de celular, choque
de auto estacionado, robo de documento, etcétera).

Declaración indagatoria

Es un acto de defensa que tiene el imputado en una causa. No es una prueba, por tanto el
indagado puede decir la verdad o no decirla o puede mentir ya que lo que haga o diga no
va a variar en nada.

El sujeto puede hacer una presentación espontánea y puede aportar una prueba para
demostrar que no tiene nada que ver con el caso. Pero si en la declaración indagatoria
dice algo que puede incriminarlo, quien la esté recibiendo (fiscal o juez) debe hacerlo
callar y a partir de allí deben leerle sus derechos y entonces la declaración se
transformará en indagatoria; si esto no se hace deberá declararse la nulidad del acto. La
nulidad puede ser absoluta o relativa.

Si la nulidad es absoluta hace caer todos los actos siguientes porque el principio de
defensa es de un peso tal que es lo más fuerte que tenemos, es la base de todo el
proceso, ya que es una garantía constitucional. En cambio, la nulidad relativa deberá ser
subsanada por el acto siguiente.

La declaración indagatoria es un acto de defensa y no puede ser tomado como prueba


porque puede incriminarse sabiendo que es otro el que realizó la acción y debe cotejarse
con otra prueba.

El juez puede llamar cuantas veces quiera a ampliación de la declaración indagatoria.

El juez, luego de esto, debe tomar una decisión con el imputado; entonces tiene 10 días
hábiles para tomar una decisión. O sea, puede sobreseerlo definitivamente y no podrá
volver a llamarlo como procesado, porque no se puede juzgar a una persona dos veces
por un mismo hecho.

Puede considerarlo como procesado. Lo puede procesar con prisión preventiva o sin
prisión preventiva. En los delitos con pena de prisión preventiva de más de 8 años de
prisión, debe procesarlo con prisión preventiva.

La prisión preventiva es la privación de la libertad personal impuesta al imputado en el


curso del proceso, como seguridad de su sometimiento a él. Dicha medida se denomina
cautelar y difiere de la pena en razón de sus fines, habiendo cuenta que la medida
mencionada no puede tener un fin en sí misma, sino que se debe limitar a ser un medio a
través del cual se logre la aplicación de la ley sustantiva.

En esta línea de ideas, los doctrinarios han manifestado, con pequeñas diferencias, que
las únicas posibilidades en razón de las cuales una persona resultaría privada de su
libertad durante la sustanciación del proceso, son: el peligro de entorpecimiento de la
actividad probatoria, por un lado; y por el otro, el peligro en la fuga que resulta sustentado
discursivamente por dos ideas: una, relacionada con la imposibilidad constitucional del
juicio en ausencia; y la otra, con la efectiva aplicación de la eventual pena e imponerse de
recrear una sentencia en condena. Dicha medida cautelar de tinte personal, reviste de los
siguientes caracteres:

a)​ Proporcionalidad con el peligro procesal que se trate de evitar;


b)​ Condicionalidad, a la existencia de un mínimo marco probatorio de culpabilidad;
c)​ Provisionalidad respecto de la subsistencia del peligro que las mismas pretendan
eliminar;
d)​ Excepcionalidad, porque afectan derechos de quien goza de un estado de
inocencia, lo que conlleva una interpretación restrictiva y
e)​ Subsidiariedad, consecuente con el carácter descripto en el punto anterior, lo que
importa es su naturaleza de última ratio, y por lo tanto, está sujeta a la existencia
de otras medidas que coarten derechos fundamentales en forma menos gravosa.

Consecuentemente, la prisión preventiva sólo puede ser impuesta con el objeto de


asegurar los fines del proceso: correcta averiguación de la verdad y actuación de la ley
penal. En consecuencia, en todos los demás casos su aplicación será ilegítima.
Según el Art. 24, la prisión preventiva sufrida por el imputado se computa en los efectos
del término o cantidad de la pena impuesta cuando el sujeto es condenado.

Y hay una tercera posición: puede el juez establecer la falta de mérito, que es cuando
hubo una ardua tarea investigativa y debe continuar una larga tarea más. Entonces le
dará la libertad pero sigue vinculado a la causa. Cuando cierra la instrucción debe
procesarlo o liberarlo, ya que se considerará la falta de mérito.

En un momento del proceso el juez considerará que no puede seguir investigando ya que
se agotaron las pruebas. Cuando se llega a este momento, es el fiscal el que también
debe presentar el requerimiento de elevación a juicio si está de acuerdo. O puede el
fiscal referir que hay más pruebas para presentar, y el juez puede decir que está de
acuerdo o puede decir que no. Si el juez dice que no aceptará la inclusión de pruebas, se
debe pasar a la etapa de plenario; esta decisión es inapelable y aquí se termina la etapa
procesal.

Hay una tercera posibilidad y es que el juez diga "ya investigamos todos" y el fiscal esté
de acuerdo y se decida el sobreseimiento. Esta facultad es del juez fiscal, ya que éste
sería el guardián de la legalidad, y si considera que lo que hay en el proceso no alcanza
para elevar a juicio, decide no llevar a juicio el caso.

Puede suceder que el juez no esté de acuerdo y eleve un pedido a Cámara pidiendo el
relevamiento del fiscal del caso y decida poner a otro fiscal en ese caso.

Cuando el juez tiene el requerimiento lo debe pasar al defensor.

El fiscal puede decir que este requerimiento es nulo, porque le falta la fundamentación;
entonces será evaluado por la Cámara de Apelaciones

El pedido de sobreseimiento puede ser aceptado o no por el juez, quien es el que decide
si da lugar a que el caso sea elevado al Tribunal Oral.

Durante la instrucción, las resoluciones que el juez ordena son apelables (procesamiento,
prisión preventiva, etcétera), ya que el defensor puede pedir la excarcelación o la
eximición.

La eximición de prisión

El defensor puede gestionar la eximición de prisión mientras el imputado esté en


libertad; la excarcelación es solicitada cuando ya se le ha aplicado la prisión preventiva.
La excarcelación procederá en cualquier estado del proceso de oficio o a pedido del
imputado o su defensor, en los casos que:

-​ Correspondiere a primera vista la condena de ejecución condicional.


-​ Cuando el imputado hubiere cumplido en detención o prisión preventiva el máximo
de la pena prevista para el ilícito, o la pena solicitada por el fiscal que a primera
vista resulte adecuada.
-​ Cuando el imputado hubiera cumplido en detención o prisión preventiva un tiempo
que de haber existido condena, le hubiera permitido obtener la libertad condicional,
siempre que se hubieran observado los reglamentos carcelarios.
-​ Cuando se cambie la carátula inicial y/o en otras circunstancias en que a
consideración del juez y/o la Cámara consideren prudencial el otorgamiento.

El órgano jurisdiccional, al momento de decidir la concesión de la exención de prisión o


excarcelación de un imputado, debe además arbitrarse las medidas necesarias que la
normativa procesal prevé para, objetivamente, asegurar el cumplimiento de las
obligaciones que le imponga, como así también de los requerimientos que el mismo le
efectúe en el ámbito de sus atribuciones como autoridad judicial competente y procurar
que el imputado se someta a la ejecución de una eventual sentencia condenatoria de
cumplimiento efectivo.

El instrumento legal que el Código Procesal Penal establece exclusivamente para


dosificar la potencia coactiva de tales efectos —y no a otros— es la caución, que puede
ser juratoria, personal o real.

●​ Caución juratoria: El excarcelado bajo caución juratoria prestará formal promesa


de cumplir las obligaciones a que se refieren los dos artículos anteriores, lo que se
expresará en acta labrada ante el Secretario del órgano interviniente y de la que se
dará copia al excarcelado.
●​ Caución real: La caución real se cumplirá depositando a la orden del órgano
interviniente, la suma de dinero establecida en el auto de excarcelación, títulos
públicos, divisas extranjeras, otros papeles de crédito, conforme a la cotización
establecida para dicho día o el inmediato día hábil anterior de ignorarse el primero,
o constituyendo embargo o hipoteca sobre bienes suficientes. En todos los casos
los gastos correrán por cuenta del fiador.
●​ Caución personal: La caución personal se cumplirá con la constitución de un
tercero como fiador, el que se obligará a presentar a su fiado cuantas veces sea
requerido y a pagar el monto de la caución en caso de la incomparecencia, para lo
cual se constituirá en deudor principal pagador, renunciando al derecho de
excusión.
○​ Fiador: Puede ser fiador personal toda persona domiciliada realmente en el
territorio de la Provincia, que, teniendo capacidad legal para contratar, sea
de responsabilidad suficiente a criterio del Juez o Tribunal; pudiendo éstos,
si no conocieran al fiador propuesto, exigir que acredite solvencia en la
medida necesaria, por cualquier medio de prueba.

De las tres formas de caución mencionadas, el magistrado tiene que optar por una,
teniendo en cuenta que la misma sea de cumplimiento posible; a tal efecto, ha de tomar
en cuenta la situación personal del imputado y su personalidad moral, y las características
del hecho, estando expresamente vedada la alternativa contraria; esto es, que no se
hallen al alcance del encausado los medios suficientes para efectivizarlas.

La naturaleza del delito que se imputa al encausado resulta una pauta para establecer el
monto de la caución, que se justifica por sí misma, ya que la gravedad dependerá del
mayor o menor interés del imputado en eludir el procesamiento y la pena que pudiera
corresponderle.
Mientras mayor sea la pena conminada por la ley para el hecho imputado, la tentación de
‘escapar la punición’ será mayor, por ello el factor de disuasión psicológica debe afincarse
en una magnitud económica la garantía. En otras palabras, a penas graves garantías más
fuertes.

Recurso de reposición

Es el que se interpone en contra de las resoluciones que toma el juez sin darle traslado a
las partes. Entonces la parte que se siente perjudicada, le presenta una reposición en
donde solicita al juez que la cambie y el magistrado podrá hacerlo o no.

Las partes pueden apelar las medidas dispuestas por el juez de instrucción y luego éste
las eleva a la Cámara Nacional de Apelaciones en donde se evaluará si corresponde dar
lugar a la apelación o no.

Etapa de juicio

En esta etapa interviene el Tribunal compuesto por tres jueces comandados por un
presidente (este cargo es ejercido por cada uno de ellos por un año).

A partir de este momento las partes tienen 10 días para interponer recusaciones,
acepciones o nulidades absolutas. Además, pueden solicitar incorporación de nuevas
pruebas, siendo esto autorizado por el tribunal si considera que son útiles para el
esclarecimiento de la causa.

Los juicios son orales y públicos salvo en el caso de que las víctimas fueran menores de
edad. En casos de delitos sexuales también pueden no ser públicos.

En los juicios orales tiene que estar presente el imputado, no tenemos juicio en su
ausencia, como en otros países del mundo.

El Tribunal le pide al procesado que preste atención, ya que todo lo que se diga durante el
proceso lo afectará, aclarándosele específicamente de qué se lo acusará. Si durante las
audiencias la situación cambia, el Tribunal deberá parar la audiencia y darle tiempo al
defensor de que prepare la defensa para esta nueva situación. El Código dice que se le
dará como máximo 10 días. Si se necesita más tiempo se debe dar por terminado el juicio
y empezar otro proceso judicial porque se daría lo que se denomina incongruencia (se lo
juzga por una cosa y se le termina acusando por otra).

Se inicia la toma de declaraciones; primero declaran los peritos, a quienes se les puede
pedir aclaraciones de lo contestado en informe pericial o realizarle nuevas pruebas. Tanto
los peritos como los testigos permanecen en sala aparte esperando el turno para declarar
y no pueden tener comunicación entre ellos.

Los peritos deben decir la verdad y prestar juramento (ya que les cabe el falso
testimonio). Las preguntas pueden ser realizadas por las partes e incluso por el Tribunal.

Luego, declaran los testigos y en última instancia se presentan las demás pruebas. Los
testigos deben declarar ante el Tribunal; si no vienen puede, una de las partes, pedir que
se instruya la declaración por lectura; para esto deben estar de acuerdo ambas partes. Si
esto no es aceptado se debe buscar al testigo con la fuerza pública.

Alegatos

Las partes alegan sobre el derecho y sobre los hechos. Primero tiene la palabra el
querellante, si lo hubiere. Luego, el fiscal, después el defensor y entre ambos se
comienza a dar lo que se denomina réplicas del fiscal y el defensor; el último que habla es
el defensor. En esta etapa, el defensor deberá pedir la absolución o la pena que
corresponde al imputado; tendrá la última palabra antes de la lectura de la sentencia.

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