CERTIFICACIÓN FORESTAL EN CHILE
DESCRIPCIÓN DE LOS RECURSOS FORESTALES CHILENOS
(Los capítulos Antecedentes generales, Fortalezas y Debilidades, se basaron en información proporcionada por el Sr. Patricio
Olivares, CONAF VII Región. Documento en elaboración: "Condicionantes ambientales a la Producción Forestal en Chile").
Durante la colonización europea (siglos XVI a XIX) la prioridad del Estado era la expansión geográfica, para lo cual eran
esenciales las actividades agrícolas. La Política de Estado fomentaba la colonización como un medio de ampliar la soberanía
nacional. Una causa importante de devastación de los bosques nativos, con consecuencias posteriores sobre el suelo, fue el
cultivo de trigo en extensas superficies (de suelos forestales) para su exportación.
A lo largo del siglo XIX, la sociedad comienza a invertir en bienes de capital, lo que produce una intensificación de la producción.
La época se caracteriza por políticas de fomento al desarrollo industrial. A los bosques nativos se le dan tres usos principales: a)
como fuente energética (por fundiciones mineras y combustible), b) como infraestructura productiva (construcción de líneas férreas
y electrificación del país) y c) para manufactura de madera.
En el año 1931 se crea la Ley de Bosques, que establece una serie de restricciones a la corta de bosques. Además, se crean los
primeros Parques, Reservas y Monumentos Nacionales.
Por otro lado, el evidente deterioro del suelo, provocado por las extensas superficies forestales que fueron dedicadas al cultivo del
trigo, motivó la contratación de estudios que evaluaron el estado del suelo y los bosques nativos del país. Las conclusiones a las
que llegaron esos estudios señalaban que en el país existía una importante destrucción de recursos forestales nativos, sugiriendo
además, la urgente prohibición del uso del fuego.
El Estado basado en esos informes inició el fomento de programas de forestación en suelos erosionados y dunas costeras,
logrando cubrir al año 1974 algo más de 400 mil hectáreas.
En las últimas décadas, el uso de los bosques obedece principalmente a las demandas de los mercados internacionales. En este
período comienzan el establecimiento masivo de plantaciones con especies exóticas de mejores crecimientos, homogeneidad en
calidad y volumen, que son las características necesarias para encontrar mercados.
Un 3 % del Producto Interno Bruto Nacional es aportado por el sector forestal, lo que representa una suma superior a los US$ 415
millones. El sector forestal ha experimentado en la última década un crecimiento superior a un 7 % anual, siendo el monto
exportado, en promedio, de US$2.000 millones anuales.
Mientras las exportaciones nacionales se incrementaron en un 300% en el período 1986-1995, las exportaciones forestales lo
hicieron en un 500% (21,7 % de crecimiento anual). El número de destinos de las exportaciones forestales creció en más de un 40
% en igual período; el número de productos creció en un 125 %, y los exportadores en un 140 %.
La relación superficie plantada/ superficie cosechada es de 4 veces a 1, indicador que además de mostrar la positividad del
balance anual del recurso, refleja el enorme potencial expansivo del sector industrial.
A pesar de los logros alcanzados por el sector, las políticas de desarrollo expansivo de las plantaciones impuesta en los años ’70
provocó una excesiva concentración de la propiedad de los bosques en las grandes empresas, con sus consecuentes impactos
económicos, sociales y ambientales.
La expansión de las plantaciones permitió alcanzar economías de escala que bajaron los costos de producción, pero dejando de
lado otras variables importantes para mejorar las ventajas competitivas del sector.
El establecimiento de grandes extensiones de monocultivos con esquemas silvícolas simples y poco diversos dejó al sector
extremadamente susceptible a las variaciones de los mercados internacionales de los principales productos de exportación (un 70
% de los productos se asocian a la industria pulpable), además de dejar al sector vulnerable al ataque de plagas de importancia
económica.
En las regiones en donde se concentraron más las plantaciones (VII y VIII rergiones) se generó el mayor número de conflictos
económicos, sociales y ambientales por el tema de la conversión del uso del suelo.
Otro tema de importancia en el país es la existencia de una gran cantidad de pequeños propietarios pobres con bosque nativo que
utilizan el recurso como combustible, para la generación de ingresos marginales o como forraje para su ganado doméstico. Dado
el tamaño de la propiedad, la cultura agrícola asociada al uso del fuego, la falta de acceso a los mercados formales y la falta de
expectativas de desarrollo, se ha degradado fuertemente este recurso de bosque nativo.
Las Areas Silvestres Protegidas por el Estado cubren un 18 % de la superficie nacional (13,8 millones ha). Sólo una cuarta parte
del Sistema tiene cobertura boscosa. El Sistema Nacional de Areas Silvestres Protegidas por el Estado o SNASPE se compone de
la siguiente manera:
Categoría de unidades de
Superficie (ha) %
SNASPE
Parques Nacionales 8.812.724 61.5
Reservas Nacionales 5.493.345 38.4
Monumentos Naturales 17.670 0.12
TOTAL 14.323.739 100
Fuente: CONAF et al.(1999)
Chile tiene la mayor extensión de bosques que sólo existen en el sur del planeta: "concentra un tercio de las reservas forestales
de bosques templados del sur del mundo, siendo el país que contiene la mayor extensión de estas reservas.
Lista de géneros de especies leñosas endémicas de la región fitogeográfica chilena:
- Acrisione - Latua
- Aextoxicon - Lardizabala
- Amomyrtus - Luma
- Asteranthera - Misodendrum
- Austrocedrus - Mitraria
- Boquila - Myoschilos
- Campsidium - Notanthera
- Desmaria - Ovidia
- Elytropus - Sarmienta
- Embothrium - Saxegothaea
- Ercilla - Tepualia
- Lapageria
Fuente: Arroyo et al. (1997)
Una familia (Aexotoxiceae) y 28 de un total de 84 especies leñosas de los bosques lluviosos son endémicas de la región
fitogeográfica chilena.
El siguiente cuadro muestra el estado de conservación de especies arbóreas distribuidas entre la VII y X Región:
DISTRIBUCION ESTADO DE
ESPECIE NOMBRE COMUN
GEOGRAFICA CONSERVACION
Austrocedrus chilensis Ciprés de la cordillera V-X Vulnerable
Araucaria araucana Araucaria VIII-X Vulnerable
Beilschmiedia berteorana Belloto del sur VII-VIII En peligro
Caldcluvia paniculata Tiaca VIII-IX Rara
Citronella mucronata Naranjillo IV-X Rara
Cryptocarya alba Peumo IV-X Rara
Eucryphia cordifolia Ulmo VIII-X Rara
Eucryphia glutinosa Guindo santo VII-IX Rara
Embothrium coccineum Ciruelillo VII-XII Rara
Fitzroya cupressoides Alerce X Vulnerable
Gomortega keule Queule VII-VIII En peligro
Kageneckia oblonga Bollén IV-VIII Rara
Laureliopsis philippiana Tepa VIII-IX Vulnerable-rara
Laurelia sempervirens Laurel VI-X Vulnerable
Legrandia concinna Luma blanca VII-VIII Vulnerable
Lomatia ferruginea Palmilla VII-XII Vulnerable
Maytenus magellanica Leña dura VIII-XII Rara
Nothofagus alessandrii Ruil VII En peligro
Nothofagus antarctica Ñirre VII-XII Rara
Nothofagus alpina Raulí VII-X Vulnerable
Nothofagus glauca Hualo VII-VIII Vulnerable
Nothofagus leonii Huala VII Vulnerable
Nothofagus pumilio Lenga VII-XII Rara
Peumus boldus Boldo IV-X Vulnerable
Persea lingue Lingue V-X Vulnerable
Pitavia punctata Pitao VII-VIII En peligro
Prumnopitys andina Lleuque VII-X Rara
Saxegothaea conspicua Mañío hoja corta V-XI En peligro
Sophora microphylla Pelú VII-XI Rara
Weinmannia trichosperma Tineo VII-XII En peligro
Fuente: Benoit (1989)
En 1931 se dicta el Decreto Nº4363 correspondiente a la "Ley de Bosques". Esta ley define los Terrenos de Aptitud
Preferentemente Forestal y sistemas de cosecha a los que se pueden someter los bosques. Estableció premios a la forestación y
prohibe la corta de bosques en zonas frágiles, creando además los primeros Parques y Reservas Nacionales, que recién en la
década del ‘80 tomó forma en el Sistema Nacional de Areas Silvestres del Estado o SNASPE.
La creación de los Parques Nacionales fue la primera intención de preservar el patrimonio paisajístico. Sin embargo, la fuerte
cultura agrícola de la población chilena, de sus políticos, la nula aplicación de multas y castigos por parte de los funcionarios de
Estado y la disposición legal que permitía el uso del fuego al sur del Río Bío-Bío, continuaban con el proceso de degradación de
los bosques y suelos de las regiones con mayor presencia de bosques.
Las negativas conclusiones de estudios ambientales realizados por las misiones extranjeras contratadas por el Estado de Chile,
resultó en la creación de algunas normas legales en los años ’60. Entre ellas, destaca la creación de: los "Distritos de
Conservación de suelos, bosques y aguas", y las "Areas de Protección para la conservación de la riqueza turística" (Ley 15.020 de
1962).
A mediados de la década del ‘60 se presentaron iniciativas tendientes a crear masas boscosas en suelos frágiles y erosionados.
La manera de llevar a cabo dicha iniciativa fue creando Planes Regionales de Reforestación ejecutados por el Servicio Agrícola y
Ganadero (SAG) y la Corporación de Fomento (CORFO). Finalmente, la experiencia ganada en las plantaciones originó la
creación de un servicio especializado, la Corporación de Reforestación (COREF), que junto a la inclusión de departamentos
forestales dispersos en otros servicios (SAG, CORFO, INDAP) terminó transformándose en la Corporación Nacional Forestal
(CONAF).
En 1974 se dicta el Decreto Ley Nº 701, el cual se hace operativo a través del Reglamento Nº 259 del año 1980. Dicho
Reglamento entre otros, fija el tipo de manejo aplicable a diferentes Tipos Forestales y condiciones topográficas.
El D.L.701 intenta adecuar o actualizar la legislación a la política forestal vigente, creando incentivos a la conservación del suelo
por la actividad forestal, definiendo los Terrenos de Aptitud Forestal (restricción absoluta al arado). Para ello se establecieron
beneficios tributarios y bonificaciones a las actividades de forestación, manejo de bosque nativo y plantaciones, a las cuales se
puede acceder voluntariamente.
Las obligaciones que se establecen para los propietarios son presentar y aprobar un Plan de Manejo que tiene como objetivo:
"Regular el uso y aprovechamiento racional de los recursos naturales renovables obteniendo el máximo de beneficios de ellos,
asegurando al mismo tiempo, la conservación, mejoramiento y acrecentamiento de dichos recursos".
Si bien el D.L.701 / 1974, Ley de Fomento Forestal, generó el desarrollo del sector forestal, este rápidamente fue aprovechado por
las grandes empresas y son estas las que actualmente concentran su propiedad y regulan el mercado interno y las exportaciones.
Los pequeños propietarios quedaron al margen del desarrollo del sector produciéndose importantes fenómenos migratorios.
También quedó al margen la conservación de los suelos, lo que particularmente representa una superficie de 33 millones de
hectáreas.
Las tres orientaciones claves de la modificación del D.L.701 son las siguientes:
a. forestación en suelos frágiles,
b. la forestación en predios de pequeños propietarios,
c. forestación en suelos erosionados de forma moderada a muy severa.
Una Ley con fuerte implicancia para el sector forestal creada en 1994 es la Ley Nº 19.300 de Bases del Medio Ambiente, la cual
fija el marco general de la Política Ambiental chilena. Esta Ley regula la ejecución de los proyectos, que por sus dimensiones,
puedan tener un impacto sobre el medio ambiente. Dicha regulación se hace a través del Sistema de Evaluación del Impacto
Ambiental.
Se somete al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental aquellos proyectos de desarrollo forestal o explotaciones forestales de
tamaño industrial que se ubique en suelos frágiles, en terrenos cubiertos con bosque nativo, industrias de celulosa, pasta de papel
y papel, plantas astilladoras, elaboradoras de madera y aserraderos. Se permite la creación de Areas Silvestres Protegidas de
propiedad privada.
El proyecto de Ley de Recuperación del Bosque Nativo y Fomento Forestal se encuentra en trámite legislativo desde 1992.
Persigue la protección, recuperación y conservación del bosque nativo chileno, así como una intervención esencialmente
sustentable del mismo. En el proyecto los bosques nativos son clasificados de acuerdo con sus funciones preferentes
(preservación, protección y producción) quedando al amparo de esta Ley los dos últimos. El Proyecto consagra y establece un
instrumento, el Plan de manejo, y un proceso, el Plan de Ordenación. Con ambos se persigue regular el uso y aprovechamiento
racional de los recursos naturales renovables de un terreno, así como también planificar y organizar las actividades.
Se establecen además las Normas de Protección Ambiental que faculta al Ministerio de Agricultura para regular o prohibir el uso
de especies con problemas de conservación. El Proyecto además considera la aplicación de impuestos a las cortas de cosecha o
eliminación del bosque nativo, dependiendo su monto del valor del bosque. Por último, en el proyecto se establece una
bonificación a quienes presenten planes de manejo concebidos bajo el concepto de ordenación.
A mediados de 1999, la Cámara de Diputados recibe el Proyecto de Ley de Institucionalidad que propone una nueva
organización política y administrativa del sector forestal, la que fue aprobada por la mayoría de sus miembros. Dicho proyecto de
ley propone tres estamentos como son: la Subsecretaría Forestal, el Servicio Nacional Forestal y la Corporación Nacional. Este
proyecto de ley en la actualidad está en trámite en una segunda instancia como es la Cámara de Senadores
Las disposiciones legales elaboradas en los diferentes períodos originaron numerosos Decretos Supremos que las operativizaban
a través de sus respectivos reglamentos. Actualmente, los Reglamentos que se encuentran en vigencia son:
Reglamentos de Explotación: Ulmo y Tineo en 1940; Yareta en 1941; diversas especies esclerófilas en 1944; Algarrobilla
en 1968; y bosque nativo en 1980.
Reglamento de Prohibición Absoluta de Explotación: Araucaria y Alerce en 1976 (especies en peligro de extinción).
Reglamento que crea Reservas Forestales y Nacionales
Reglamento que crea Areas de Protección
Reglamento de Explotación en Hoyas Hidrográficas
Reglamento sobre el Roce a fuego
Reglamento sobre Prevención y Combate de incendios forestales
Reglamento del D.L. N° 701 (N° 259)
Reglamento de la Ley de Bases del Medio Ambiente.
Consumo de Madera en Volumen (miles m3 ssc)
Trozas por Industria
Especies Especies
1998 Total
exóticas nativas
Pulpa 7406,2 7406,2
Madera aserrada 8.579,8 627,9 9.207,7
Tableros y chapas 664,3 211,8 876,1
Astillas 1.594,8 1.552,3 3.147,1
(1)
Trozas de exportación 406,9 7,9 414,8
Otras 251,6 11,8 263,4
Total Industria 18.903,5 2.411,7 21.315,2
Fuente: INFOR-CORFO (1999)
(1): Incluye trozas aserrables y pulpables.
Total
Producción 1998 Unidad
(miles)
Pulpa química t 1.979,7
Pulpa mecánica t 229,9
Papel para periódico t 163,0
Otros papeles y cartones t 479,0
Astillas m3 5.457,7 (1)
Madera aserrada m3 4550,7 (2)
Tableros de partículas m3 321,0
Tableros de fibra m3 416,5
Tableros contrachapados m3 129,2
Chapas de madera m3 104,1
Fuente: INFOR-CORFO (1999)
(1): 1.475,1 mil m3 (27%) de astillas corresponden a bosque nativo
(2): 300,7 mil m3 (6,6%) de madera aserrada corresponden a bosque nativo
Retorno (Millones US$ FOB)
Año 1996 1997 1998
Total Nacional 15.404,8 16.923,4 14.895,3
Total Forestal 1.849,4 1.920,7 1.733,7
Total Forestal (%) 12,0 11,3 11,6
Fuente: INFOR-CORFO (1999)
Volumen (miles)
Exportación
Unidad 1996 1997 1998
Pulpa química t 1.655,2 1.575,1 1.744,6
Papel para periódico t 138,2 145,9 117,1
Madera aserrada m3 1.087,1 1.243,8 1.171,6
Madera elaborada m3 112,3 207,7 223,5
Madera en trozas m3 1.615,8 1.729,0 414,7
Astillas s/c t 2.906,1 2.777,9 2.286,3
Tableros y chapas t 249,0 282,1 229,5
Muebles t 18,4 18,2 20,7
Fuente: INFOR-CORFO (1999)
Retorno (Millones de US$ FOB)
Exportación
1996 1997 1998
Pulpa química 764,4 689,2 692,3
Papel para periódico 98,0 76,6 69,1
Madera aserrada 185,6 217,4 176,9
Madera elaborada 43,6 79,1 74,0
Madera en trozas 103,5 106,9 23,2
Astillas s/c 170,9 147,0 130,5
Tableros y chapas 96,2 110,4 86,7
Muebles 33,0 44,8 46,1
Otros productos 312,7 358,5 361,7
Fuente: INFOR-CORFO (1999)
Millones de US$ FOB
Región
1996 1997 1998
Sudamérica 306,5 298,5 276,5
Centro y Norteamérica 254,8 344,9 398,0
Europa 369,8 355,7 380,1
Asia 851,8 821,2 577,6
África y Oceanía 24,2 9,3 28,2
Total 1.807,9 1.829,9 1.660,5
Fuente: INFOR-CORFO (1999)
Región o País de destino Porcentaje (%)
Italia 5
Reino Unido 2
Bélgica 6
Otros Europa 7
Taiwán 5
Corea del Sur 11
Japón 19
Otros Asia 17
U.S.A 2
Otros Amér. Norte 5
Argentina 3
Brasil 3
Perú 6
Otros Amér. Sur 9
Fuente: INFOR-CORFO (1999)
Número de personas
Actividad
1996 1997 1998
Silvicultura y extracción 38.730 44.185 43.115
Industria primaria 34.065 34.414 30.858
Industria secundaria 35.956 39.015 37.288
Servicios 14.496 15.553 12.660
Total 123.247 133.167 123.921
Fuente: INFOR-CORFO (1999)
Chile es un país latinoamericano ubicado en la zona austral de América del Sur. Su superficie continental es de 75,7 millones de
hectáreas, de las cuales un 44,6% (33,8 millones de ha) corresponde a suelos de aptitud forestal. De la totalidad de suelos de
Aptitud Forestal, sólo un 45 % se encuentra cubierto por bosques (15,6 millones de ha).
Fuente: CONAF et al. (1999)
Recursos forestales de Chile
El 45% del territorio chileno corresponde a suelos de aptitud preferentemente forestal. Según los resultados del estudio
"Catastro y Evaluación de los Recursos Vegetacionales Nativos de Chile", concluido en 1997, los bosques de nuestro
país cubren una superficie de 15,6 millones de hectáreas, lo que representa el 20,7% de la superficie del territorio
nacional. En el resto del territorio, predominan los desiertos (áreas desnudas), con el 32,7% y las praderas y matorrales,
con el 27,1%.
Los bosques nativos cubren en Chile una superficie aproximada de 13,4 millones de hectáreas,
lo que representa el 17,8% de la superficie del territorio nacional. En tanto, las plantaciones
forestales, principalmente de Pinus radiata y especies del género Eucalyptus, abarcan una
superficie cercana a los 2,1 millones de hectáreas equivalentes al 2,8% de la superficie del
territorio nacional. Por su parte, el bosque mixto alcanza una superficie de 87.625 hectáreas.
La superficie de bosque nativo del país se distribuye principalmente en las regiones Undécima
(35,9 %), Décima (24,4 %) y Duodécima (16,8 %). (Ver: Árboles nativos de Chile). Respecto
a las plantaciones forestales, éstas se encuentran ubicadas principalmente en la región del
Biobío (44,4 %) y del Maule (19,5 % ) del total.
El crecimiento del sector forestal juega un rol fundamental en la economía del país, participando con el 2,7% del
producto interno bruto (PIB), siendo la segunda actividad económica más importante de Chile, después de la minería.
Actualmente las exportaciones forestales alcanzan los US$ 2.000 millones, lo que representa el 11% del total
exportado. A este recurso está asociado un importante patrimonio industrial conformado por plantas de celulosa,
aserraderos, plantas de tableros, de partes y piezas de muebles, entre otras. La ocupación en el sector forestal alcanza
aproximadamente a 130.000 empleos directos y 200.000 indirectos.
Actualmente Chile exporta más de 460 productos, en diversos grados de elaboración, entre las más de 940
empresas dedicadas a la actividad exportadora de productos forestales, a un total de 86 mercados de los
cinco continentes, destacando entre los países de destino: Estados Unidos, Japón, Corea del Sur,
Argentina, China y Bélgica.
Bosques en el sur de Chile
Los bosques en Chile llegaban por el norte hasta la III región, pero la acción del hombre para obtener más
tierras agrícolas lo llevaron a cortarlos o quemarlos y las prácticas agrícolas posteriores han provocando
un agotamiento de esos suelos, dejando sólo en la zona sur los bosques. También contribuyó a la pérdida
de los bosques en estas zonas el avance de la desertificación que se va produciendo por el abandono de
dichas tierras, en la medida que éstas van erosionándose. (Ver: Bosque relicto)
En el sur aumenta la formación boscosa por tres razones:
1.- Razón Climática: hacia el sur van bajando las temperaturas promedios, aumenta el total de agua caída
anualmente y esta agua cae en un periodo mucho más amplio que en la zona norte del país. Del mismo
modo, existe un aumento de la humedad relativa promedio. Todas condiciones generan un ambiente
propicio para el desarrollo de los bosques.
2.- Razón Edáfica: en la medida que nos acercamos hacia el sur de nuestro país, aumentan los suelos de
origen volcánico, que tienen características físicas y químicas mejores para el desarrollo de plantas que los
suelos aluviales de la zona central. Los suelos de la zona sur, contienen mayor porcentaje de materia
orgánica debido a las condiciones físicas que presentan estos suelos: contienen mayor porcentaje de arcilla
que permite una mayor retención, en el tiempo, de los nutrientes orgánicos. Esto hace que existan mejores condiciones
de suelos para el desarrollo de plantas.
3.- Razón Económica: hacia el sur, aumentan también las formaciones boscosas artificiales ya que se presentan, como
hemos mencionado, mejores condiciones climáticas y edáficas para el desarrollo de los bosques, lo que hace que los
bosques artificiales lleguen a edad de corte en menor tiempo, debido a que se pueden desarrollar más rápido.
La Industria Forestal de Chile
septiembre 1, 2009
Como la mayoría de los negocios latinoamericanos que se basan en la exportación de materias primas, la industria
forestal de Chile disfrutó de un auge extraordinario durante la mayor parte de esta década. En apenas cinco años, el valor
de sus exportaciones de madera y celulosa se duplicó con creces de los US$ 2.500 millones del 2003 a un récord de US$
5.600 millones en el 2008.
Pero la crisis financiera mundial la ha afectado. Las exportaciones de madera se han reducido y, en agosto, los precios
del mercado para la celulosa aún estaban cerca de un 25% por debajo del precio que registraban un año antes.
En consecuencia, los ingresos por exportación de productos forestales cayeron en un 28% en el primer semestre de este
año, lo que se compara con los primeros seis meses del 2008. Esa fue la mayor caída interanual en más de una década y
la Corporación Chilena de la Madera (CORMA), que representa a más de 200 empresas forestales, prevé que para todo
el año, los ingresos por exportaciones bordeen los US$ 4.300millones, una caída de US$ 1.300 millones respecto del
2008.
En términos de volúmen, las ventas de celulosa se han mantenido bastante estables, en gran medida porque los costos de
producción en Chile son menores que en otras partes. No obstante, la fuerte caída de los precios ha significado que, aún
cuando Chile está exportando casi la misma cantidad de celulosa, está ganando mucho menos por ella.
Respecto al lado maderero del negocio, el panorama es aún más sombrío. Las ventas de tableros de densidad media (o
MDF, por su sigla en inglés), madera aserrada y paneles, todas han caído, lo que ha obligado a que muchos aserraderos
cierren o reduzcan la producción, y hasta que la construcción de viviendas no repunte es muy probable que se
mantengan bajas.
“En celulosa de madera, hemos visto una fuerte caída en los precios, pero no en los volúmenes, no así en el caso de la
madera donde hemos visto una fuerte caída en ambos”, señala José Rafael Campino, presidente de CORMA. “La única
señal positiva es que la caída parece haberse detenido, pero aún estamos muy lejos de poder hablar de una
recuperación.”
Pero, pese a las dificultades del año pasado, la industria está llena de potencial. Las grandes empresas forestales de Chile
se están expandiendo a nivel regional, estableciéndose en países que son relativamente nuevos para las empresas como
Uruguay.
Y a medida que el calentamiento global escala posiciones en la agenda política, están evolucionando para cumplir con
los llamados a emplear fuentes de energía más limpia. Muchas de ellas ya utilizan productos de desecho de sus
operaciones para la electricidad de sus propias instalaciones y podría no pasar mucho tiempo antes de que también
comiencen a plantar árboles específicamente como combustible.
Árboles, Árboles, Árboles
Conduzca por la zona centro sur de Chile y se hará alguna idea de la importancia de la actividad forestal para la
economía del país. Una cubierta de copas de árboles se extiende hasta donde la vista ya no alcanza y los camiones
cargados con troncos llenan los caminos desde las plantaciones hasta las plantas de celulosa.
En total, Chile cuenta con 16,2 millones de hectáreas de bosques, más del 21% de la superficie del país, según el
gubernamental Instituto Forestal (INFOR). La Región del Bío Bío es el centro de la industria, zona en que los árboles
cubren más del 40% de su superficie total, seguida por las vecinas regiones de La Araucanía y El Maule, con una
cobertura cercana al 20% en cada caso.
Del total, la vasta mayoría -casi 14 millones de hectáreas- corresponde a bosque nativo, rico en coihue, lenga, ñirre y
otras especies. Sólo 2,3 millones de hectáreas están plantadas con pino y eucalipto, las dos principales especies no
nativas plantadas en Chile.
Sin embargo, son estas plantaciones las que proveen gran parte de los ingresos de la industria. A escala mundial, las
plantaciones corresponden apenas a cerca del 5% de los bosques del mundo, pero entregan casi un tercio de sus
productos de madera.
Las dos principales empresas forestales de Chile -Arauco, que forma parte del grupo industrial Angelini, y Empresas
CMPC del grupo Matte- están entre las más grandes del mundo. La celulosa de madera ha demostrado ser
particularmente rentable y hoy en día Chile corresponde a cerca del 6% de la producción global y, aunque su
participación en el mercado maderero es más pequeña, también es significativa.
Geográficamente, China es ahora el mayor mercado para las exportaciones chilenas y correspondió al 14,4% del total el
año pasado. El mercado de Estados Unidos, fuertemente afectado por la brusca caída del sector de la construcción,
correspondió a un 13,3%, mientras que Japón, México y Corea del Sur también fueron compradores importantes.
A medida que la industria se ha ido expandiendo, las principales empresas han comenzado a mirar fuera de Chile en
busca de crecimiento futuro. Eso no se debe a que haya una escasez de tierras en Chile. De hecho, CORMA estima que
hay espacio para expandir los actuales 2,3 millones de hectáreas de plantaciones de pino y eucalipto a unos 5 millones
de hectáreas.
Sin embargo, parte de esa tierra adicional es de baja calidad. Además, los precios de las tierras han subido en Chile, lo
que ha impulsado a las empresas forestales a escudriñar en el resto de América Latina en busca de alternativas más
baratas.
El denominado “conflicto mapuche” es otra razón por la que las empresas forestales de Chile se están volcando al suelo
extranjero. Los activistas mapuches, aduciendo a derechos ancestrales sobre las tierras ahora ocupadas por las
plantaciones, han atacado las instalaciones forestales, quemado camiones y robado madera tanto en la Región del Bío
Bío como en La Araucanía.
Pero quizás la principal razón por la que las empresas forestales se están expandiendo al extranjero es la economía de
escala. “Esta es una industria en la que el tamaño es muy importante”, destaca Gonzalo García, secretario general de
Empresas CMPC.
Expansión Regional
Para comienzos de este año, Arauco tenía 125.000 hectáreas de bosque en Argentina, 65.000 en Brasil y 27.000 en
Uruguay, y estos tres países correspondían al 28% de sus plantaciones totales. Desde entonces la empresa anunció una
alianza con la empresa forestal escandinava Stora Enso para combinar sus activos en Uruguay y, además, la compra de
las plantaciones uruguayas de la española Ence.
“Habíamos logrado alcanzar una masa forestal de unas 27.000 hectáreas en Uruguay, pero para que una planta de
celulosa sea eficiente en términos de costos se necesitan al menos 100.000 o 150.000 hectáreas”, señala Charles Kimber,
gerente de asuntos corporativos y comerciales de Arauco.
“Habría sido difícil crecer orgánicamente de manera que teníamos tres alternativas: vender, comprar o unir fuerzas con
alguien”. A través de su empresa conjunta, Arauco y Stora Enso ahora poseen más de 250.000 hectáreas de bosque
uruguayo para talar, lo que hizo que la planta propuesta fuera viable.
La creciente estabilidad política y económica de América Latina también ha estado tras la decisión de emprender en
otras partes del continente. “El marco de tiempo para un retorno sobre la inversión en una planta de celulosa de madera
es muy largo en comparación con otras industrias”, destaca García de CMPC. “De modo que cosas como un buen clima
de negocios, estabilidad económica y respeto por las condiciones de los contratos son factores clave en cualquier
decisión de inversión”.
Kimber de Arauco afirma que, en muchas partes de América Latina, hay “una efervescencia en la comunidad de
negocios” sobre el desarrollo de una industria forestal. “En Uruguay, por ejemplo, mucha gente ha estado plantando”,
comenta, “y hay un ánimo similar al que había en Chile a mediados de la década de los 80”.
Brasil, además de tener una sólida tradición forestal, tiene un gran mercado local que lo vuelve particularmente
atractivo. En abril, Empresas CMPC anunció que había logrado un acuerdo para adquirir Melhoramentos Papéis, uno de
los mayores productores de papel tisú del país, y en agosto, Arauco le siguió con la compra de Tafisa Brasil, un
fabricante de madera aglomerada.
Mejores Árboles
Pero la expansión de la industria forestal no tiene que ver sólo con plantar más árboles; también tiene que ver con
plantar mejores árboles. Las empresas forestales están inyectando millones de dólares en investigación y desarrollo
(I+D) en una apuesta por mejorar la productividad de sus plantaciones.
Campino de CORMA califica a la I+D del sector forestal chileno como de “clase mundial” y entrega dos ejemplos de
cómo ésta ha ayudado a la industria.
El primero es el desarrollo de una nueva cepa de eucalyptus globulus, una de las especies de eucalipto plantadas más
comúnmente en el mundo. Esta se adecua mejor a climas mediterráneos, pero la nueva cepa se adapta mejor a los climas
más fríos del sur de Chile.
El segundo ejemplo que entrega el presidente de CORMA es el desarrollo de pino que crece más derecho que los árboles
tradicionales. Esto permite a los silvicultores aprovechar más la madera y reducir los desechos.
En CMPC, García destaca la investigación sobre las ventajas de plantar eucalyptus nitens en Chile. Esta especie también
es resistente al frío y se desarrolla bien en los faldeos de la cordillera de los Andes.
Su otra ventaja es que produce celulosa de alta calidad que puede emplearse para papel de escribir o para papel tisú. “Es
más resistente que otras celulosas de fibra corta y no necesita mucha refinación para sacar lo mejor de ella, lo que
significa que permite que nuestros clientes productores de papel ahorren en costos de energía”, informa García.
No son sólo los chilenos quienes están participando en investigación de este tipo. La Agencia para la Cooperación
Internacional de Japón, por ejemplo, está involucrada actualmente en un proyecto para plantar cerca de 500 hectáreas de
pinus ponderosa en la Región de Aysén, en el extremo sur de Chile.
Gran parte de esa tierra fue devastada por incendios y la idea del proyecto es regenerar el suelo y permitir a los
silvicultores ganar dinero no sólo a partir de la venta de madera, sino también de la venta de bonos de carbono.
Energía Maderera
Sin embargo, gran parte de la I+D del sector está dirigida al uso de la madera como una fuente alternativa de energía. Se
estima que cerca del 60% de la madera talada en el mundo ya se usa para producir energía ya sea mediante su quema
directa o como carbón vegetal, pélets o residuos de licor negro de las plantas de celulosa.
La biomasa generada a partir de chips de madera y subproductos de la celulosa, por ejemplo, puede usarse para producir
electricidad y esto es lo que Arauco ya está haciendo en siete centrales eléctricas de Chile. La firma emplea la mayor
parte de la electricidad en sus propias instalaciones, pero vende un superávit cercano al 30% -suficiente para entregar
electricidad a una ciudad de medio millón de personas- al sistema interconectado.
También hay otras opciones para la producción de energía. Una es mezclar biomasa con carbón en centrales
termoeléctricas o fabricar pélets que pueden quemarse para calefacción residencial. Otra opción, es usar lignocelulosa,
materia prima derivada de la biomasa, para fabricar etanol.
Uno de los consorcios que está trabajando en esta área es Bioenercel, una iniciativa de carácter público privada que
reúne a Arauco y CMPC con Masisa -otra empresa forestal- y al instituto de transferencia tecnológica Fundación Chile
además de la Universidad de Concepción y la Universidad Católica de Valparaíso. Con un presupuesto de US$ 10
millones y un cronograma de cinco años, Bioenercel pretende construir una planta piloto el próximo año donde
experimentará con varios métodos para usar árboles, en lugar de caña de azúcar o maíz, para producir etanol.
El etanol de celulosa es una alternativa a los combustibles fósiles que no involucraría el uso de tierras en las que de otra
forma se podrían producir alimentos, destaca Jaime Baeza, coordinador de Bioenercel. Sin embargo, reconoce que aún
hay problemas tales como el alto costo de producir enzimas que puedan descomponer la lignocelulosa en azúcares que
fermenten para producir etanol.
No obstante, eso podría cambiar a medida que la tecnología mejore y no resulta inconcebible que algún día las empresas
forestales de Chile plantarán árboles específicamente para su uso como combustible. Sin embargo, Kimber de Arauco
advierte que ese día aún está un poco lejos, al menos para su empresa.
“No estamos en posición de decir que la energía superará a otras áreas y se convertirá en un negocio”, sostiene. “Sin
embargo, la energía es ciertamente más que sólo un subproducto; la hemos definido como una operación estratégica y
vamos a estar realizando inversiones en ella a futuro”.
Mientras comienza a ver la luz al final de la recesión internacional, la industria forestal de Chile también cuenta con
muchas otras oportunidades de inversión y parece que también con la energía para desarrollarlas.