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Resumen Baschet

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Resumen Jérôme Baschet,"La civilización feudal"

Baschet, argumenta que la Iglesia es la institución dominante del feudalismo en Europa del año mil a la
colonización de América, desempeñando un papel central en la estructuración de la sociedad, la ideología,
la economía y la política. Esta posición dominante se construye a través de un proceso de "refundación y
sacralización creciente" del clero y de la institución.

La Iglesia como Institución Dominante del Feudalismo


Baschet comienza aclarando el término "Iglesia" en la Edad Media: no solo se refiere a la comunidad de
creyentes (eklesia), ni solo al edificio de culto, sino que, a partir de los siglos XI y XII, se identifica cada vez
más con el clero, la parte institucional de la comunidad. Aunque la "significación comunitaria" de la Iglesia
nunca desaparece, la legitimidad de la institución se funda en esta sustitución del todo (la cristiandad,
christianitas) por su parte más eminente (el clero). Así, en el Occidente latino de los siglos XI y XII, Iglesia y
sociedad se "coextienden", lo que impide considerarla un simple sector de la realidad medieval. La fe
medieval no es una opción personal, sino una identidad recibida por nacimiento y bautismo, una "fidelidad
práctica" en sentido feudal. El campo religioso no está autonomizado; la Iglesia, como comunidad, es la
sociedad global, y como institución, su parte dominante que define las normas.
Baschet, siguiendo a Alain Guerreau, considera a la Iglesia como la columna vertebral y fermento
dinamizador de la sociedad feudal.

Los Fundamentos del Poder Eclesial, El poder de la Iglesia se basa en una combinación de acumulación material y
poder espiritual:

Acumulación Material y Poder Económico: La Iglesia posee una extraordinaria capacidad para acumular tierras y
bienes. Desde el siglo VIII, posee entre un cuarto y un tercio de las tierras cultivadas en Francia. A diferencia de los
patrimonios laicos, el de la Iglesia es perpetuo y no se divide por herencia, garantizando su consolidación.
Esta riqueza proviene principalmente de donaciones piadosas (pro remedio animae) de príncipes y señores,
especialmente abundantes entre los siglos XI y XII. Estas donaciones, aunque a veces disfrazaban
restituciones o intercambios, se realizaban con la esperanza de salvación del alma y de recibir ayuda de
"amigos poderosos" en el más allá. La Iglesia es vista como una "operadora decisiva de la transmutación de
lo material en espiritual".
Además de tierras y señoríos, la Iglesia acumulaba objetos preciosos (tapicerías, vasos, relicarios de oro y
plata) que conformaban su "tesoro". Estos tesoros atraían peregrinos y sus ofrendas, aunque también eran
vulnerables a robos o empeños en tiempos difíciles.
El diezmo, hecho obligatorio por Carlomagno, representaba en promedio una décima parte de la
producción, destinada al clero y a los pobres. Más allá de su función práctica, era un "signo de la
dominación universal de la Iglesia".

Poder Espiritual y Monopolio Sacramental: El clero ejerce el oficio de la oración y los ritos no sólo para sí, sino "para el
conjunto de los cristianos". Las oraciones por los difuntos y las misas eran fundamentales, y las donaciones buscaban
asegurar la salvación de las almas.
Los clérigos tienen el poder sagrado de transmitir la enseñanza y la palabra de Dios, y otorgar los
sacramentos.El bautismo abre el acceso a la salvación y a la comunidad cristiana. El ritual eucarístico (la
misa) "reafirma constantemente la cohesión de la sociedad cristiana. Los sacramentos (bautismo,
matrimonio, eucaristía, confesión, confirmación, extremaunción, ordenación) son indispensables para la
cohesión social y la esperanza de salvación.
Los sacerdotes poseen un"monopolio decisivo" sobre estos ritos: sin su mediación, los fieles no pueden vivir
en la cristiandad ni aspirar a la salvación. El clero es un "intermediario necesario entre los hombres y Dios".
La capacidad de la Iglesia para acumular riquezas se justifica en su "fuerza distribuidora" de beneficios
materiales y espirituales. El sacrificio eucarístico es el motor de esta circulación de gracias,
transformando los bienes materiales en beneficios espirituales.
Monopolio de lo Escrito y la Palabra Divina:

-Hasta el siglo XI, el manejo de lo escrito es una exclusividad de los clérigos (los litterati frente a los illitterati
laicos).El latín se consolida como lengua de la Iglesia y lengua sagrada, vehículo exclusivo del texto
bíblico. Solo los clérigos tienen acceso privilegiado a la Biblia y son los "especialistas incontestados de la
escritura".

-Aunque a partir de los siglos XII y XIII aumenta la producción de manuscritos y laicos urbanos aprenden
a leer, los clérigos mantienen el monopolio de la interpretación legítima de la Biblia y la enseñanza de las
disciplinas teológicas.

-La interacción entre lo escrito y lo oral es fundamental: la Biblia se leía en voz alta, los sermones
(consignados en compilaciones) se destinaban a la prédica, y los juramentos (base de las relaciones
sociales) se prestaban sobre textos sagrados, uniendo la sacralidad del Libro con la gravedad de la
palabra pronunciada.

Poder Coercitivo: La Exclusión:

-La Iglesia posee el temible poder de exclusión. La excomunión expulsa al pecador de la sociedad
cristiana, prohibiendo los sacramentos y negando el entierro en tierra consagrada. Esto expone al
excomulgado al riesgo de "las llamas del infierno".El anatema es una forma particular de excomunión con
maldición eterna, utilizada contra herejes y, posteriormente, contra enemigos de la Iglesia (príncipes,
aristócratas).

I. Refundación y Sacralización Creciente de la Iglesia (Siglos XI y XII)

Este sistema no se consolidó sin luchas. La Iglesia del siglo X y principios del XI estaba debilitada, con el
papado sujeto a influencias políticas y los obispos a presiones laicas que se apropiaban de iglesias y
diezmos.

El Movimiento Monástico y Cluny:

-El siglo X y la primera mitad del XI vieron un gran desarrollo monástico, ejemplificado por el "imperio
cluniacense", fundado en 910. Cluny obtuvo la protección directa del papa y exención total de la autoridad
episcopal. Su estructura era muy centralizada, con el abad de Cluny como "archiabad" de una vasta red
de establecimientos.

-Los monjes cluniacenses, especialistas en una liturgia suntuosa (especialmente la funeraria), atraían
donaciones masivas de la aristocracia, que buscaba la salvación en el más allá y se inscribía en la
"memoria de los hombres". Cluny encarnó una "profunda implicación cluniacense en el orden señorial".

-El éxito de Cluny generó rivalidad y nuevas órdenes monásticas (cistercienses, cartujos) en los siglos XI y
XII, que buscaban una mayor austeridad y aislamiento, a menudo volviendo al trabajo manual y rechazando
las riquezas ostentosas y la posesión de iglesias o diezmos. Sin embargo, su propio éxito paradójicamente
llevó también a la acumulación de donaciones.

La Reforma Gregoriana y la Sacralización del Clero:

-Este movimiento (desde 1049 a 1122, bajo papas como Gregorio VII) buscó una restructuración global de
la sociedad cristiana bajo la conducción de la Iglesia. Sus ejes fueron la refundación de la jerarquía secular
bajo la autoridad centralizadora del papado y el fortalecimiento de la separación jerárquica entre laicos y
clérigos.

-El objetivo era reafirmar la "libertas ecclesiae" (liberación de la Iglesia de laicos). La lucha entre el papa y
el emperador (por ejemplo, entre Gregorio VII y Enrique IV) se centró en la investidura de los obispos,
distinguiendo sus poderes temporales (temporalia) y espirituales (spiritualia).

-Los reformadores condenaron la simonía (adquisición ilícita de lo sagrado) y el nicolaísmo (clérigos


casados) como signos de la intervención laica en los asuntos de la Iglesia. El celibato sacerdotal se
convirtió en la regla definitoria, sacralizando a los clérigos y distinguiéndolos radicalmente de los laicos.
La obsesión por la "pureza" y el distanciamiento de lo material reflejaba esta nueva sacralidad.
-La doctrina de la presencia real de Cristo en la Eucaristía (aceptada por el papado a mediados del siglo XI)
confirió al sacerdote el poder de "producir con su propia boca el cuerpo y la sangre del Señor",
otorgándole un poder milagroso inaudito.
-Este proceso de sacralización máxima del clero buscaba reforzar su poder espiritual y prohibir la
intervención laica en el ámbito sagrado, imponiendo una serie de oposiciones paralelas (espiritual/material,
celibato/matrimonio, clérigos/laicos). Graciano pudo así afirmar que "existen dos tipos de cristianos".

El Poder Absoluto del Papa:

-La autoridad pontificia se afirmó, garantizando su autonomía con la elección papal por el colegio de
cardenales (1059). La curia pontificia reorganizó sus ingresos y administración.El papa extendió su
jurisdicción a toda la cristiandad, interviniendo en todos los litigios eclesiásticos y recopilando sus
decisiones en el derecho canónico (Liber Extra de Gregorio IX).-Los obispos fueron cada vez más
controlados por el papa y obligados a visitas ad limina a Roma.

-El papa se arrogó la canonización de los santos como privilegio pontificio.


-Más allá de ser "vicario de Pedro", el papa Inocencio III se reservó el título de "vicario de Cristo",
manifestando el carácter monárquico de su poder, que se consideraba el más potente de las monarquías
terrenales.

-Aunque la cristiandad medieval no fue una teocracia en el sentido estricto, la preeminencia de la


monarquía pontificia sobre todos los otros poderes occidentales y el reconocimiento del papa como guía
de la cristiandad se consolidaron.

II. El Siglo XIII: Un Cristianismo con Nuevos Acentos

El siglo XIII trae cambios de equilibrio. Si el siglo XI se simbolizaba con el monasterio románico (fortaleza
rural aislada), el siglo XIII se asocia con la catedral gótica (edificio audaz en el corazón de la ciudad). Esto
refleja un mundo más densamente poblado y urbanizado, con el clero secular reafirmándose frente a los
monjes.

Del Románico al Gótico:

–El arte gótico (arco ojival, bóveda de crucería, arbotantes) fue una "invención" técnica-ideológica. Su
logro es la desaparición casi total del muro (que caracterizaba al románico como "arte del muro" y
fortaleza simbólica) en favor de amplias aperturas y grandes vitrales que inundan el edificio de luz. El
gótico es un "arte de la línea y de la luz", simbolizando una relación más abierta con el mundo.

-Los principios góticos incluyen la unificación del espacio interior (planos homogéneos, módulo único de
medidas) y un deseo de espiritualización (la luz como símbolo de Dios, verticalidad creciente). Este
"principio de clarificación" se compara con la escolástica. Las catedrales góticas, situadas en el corazón
de las ciudades, eran costosas obras que estimulaban la actividad urbana y mostraban la potencia de la
Iglesia.

Nuevas Órdenes Religiosas: Los Mendicantes:

-Las órdenes mendicantes (franciscanos y dominicos, entre otros) surgen en el siglo XIII. Se caracterizan por
su
ideal de pobreza radical (inicialmente, no poseer nada y vivir de limosnas) y su vocación pastoral en las
ciudades.

-San Francisco (Asís, 1181/1182) encarnó la renuncia a los bienes paternos y una pobreza alegre en
comunión con la naturaleza. Domingo de Guzmán (Caleruega, c. 1170) se especializó en la predicación y
el estudio como armas contra la herejía.

-Los mendicantes (frailes, no monjes) se instalaron en el corazón de las ciudades, asumiendo un


encuadramiento pastoral adaptado a los medios urbanos, lo que generó conflictos con el clero secular.
Su éxito se correlacionó con la importancia de las ciudades.

Predicación, Confesión, Comunión: Una Tríada Nueva:

-Desde finales del siglo XII, se configura una tríada de prácticas reformuladas:predicación, confesión y
comunión.

-La comunión con pan y vino se reservó paulatinamente a los clérigos, dejando a los laicos solo el pan. El
Concilio de Letrán IV (1215) impuso la obligación de la comunión y confesión anual para todos los fieles.
-La confesión auricular (reconocimiento de pecados ante el sacerdote) se vuelve esencial, otorgando a la
Iglesia un "temible instrumento de control de los comportamientos sociales" e inmiscuyéndose en las
conciencias individuales.

-La predicación se extiende y los frailes mendicantes la profesionalizan para instruir a los laicos, utilizando
un estilo vivo y "exempla" para inculcar la doctrina y crear un "choque saludable" que impulsara a la
confesión.
Ritualismo y Devoción: Un Cambio de Equilibrio:

-Se observa una evolución de un ritualismo generalizado (culto a reliquias, ritos monásticos) hacia una
mayor devoción personal y moral. La importancia de los milagros disminuye, favoreciendo modelos de
santidad basados en la perfección moral imitable.-Aunque algunos lo ven como una "promoción de los
laicos", Baschet lo interpreta como la adopción por los laicos de prácticas clericales, lo que resulta en
una sumisión más estricta a las normas eclesiales y una "mejor interiorización" de estas.

III. Límites y Contestaciones de la Dominación de la Iglesia

La dominación de la Iglesia no fue ilimitada. Enfrentó hostilidades y rebeliones que, paradójicamente,


contribuían a reafirmar su legitimidad.

Avances Heréticos y la Reacción de la Iglesia:

-La herejía (ej., valdenses, cátaros) resurgió en los siglos XI-XIII como una "elección" disidente frente a la
fijación de la ortodoxia por la Iglesia.Los herejes a menudo criticaban la riqueza del clero, la mediación
sacerdotal y la eficacia de los sacramentos, buscando un retorno a la simplicidad evangélica.-Baschet
argumenta que las disidencias heréticas pueden entenderse como formas de resistencia laica frente al
creciente poder sacerdotal.

-La Iglesia reaccionó con represión y persecución. Asimiló la herejía a un "crimen de lesa majestad
(divina)", lo que justificaba un rigor extremo. Se desarrollaron tribunales de la Inquisición con
procedimientos inquisitoriales y tortura para obtener confesiones. La cruzada contra los albigenses
(cátaros) en 1209 fue un ejemplo de ofensiva militar.

"Supersticiones" y Cultura Folclórica:

-La Iglesia también combatió las prácticas folclóricas ("supersticiones") que consideraba desviadas o
supervivencias del paganismo. Aunque inicialmente las vio como ilusiones diabólicas a corregir, a partir
del siglo XIII, con nuevos instrumentos de control (confesión, Inquisición), las persiguió metódicamente y
comenzó a satanizarlas. Ejemplos incluyen el culto a San Guinefort (un lebrel santo) y las creencias en
espíritus de la fertilidad como la Dama Abunda.

-El carnaval es un ejemplo de "subversión integrada", una transgresión autorizada y limitada


temporalmente, que permitía liberar tensiones sociales y reafirmar el orden cristiano por contraste con la
Cuaresma.

Las Márgenes y la Subversión Integrada:


Iglesia era capaz de controlar los límites entre el orden y el desorden, integrando lo subversivo de forma
regulada. Esto se ve en el carnaval y en las ilustraciones marginales de manuscritos iluminados, donde
escenas profanas, grotescas o sexuales convivían con textos sagrados.Estas representaciones se entendían
en relación con una tensión jerárquica entre el "centro" (lo sagrado, valorizado) y los "márgenes" (lo profano,
secundario). La Iglesia admitía esta "cultura del equívoco" porque le permitía "poner a los contrarios en
contacto" y manifestar el triunfo de su dominación. Esta actitud, sin embargo, desapareció progresivamente
con la Contrarreforma en el siglo XVI, que impuso una separación sin concesiones entre lo sagrado y lo
profano.

El Enemigo Necesario: Judíos y Brujos:

-La Iglesia desarrolló una creciente hostilidad hacia los judíos a partir del siglo XI-XII. Aunque la
convivencia existía, la consolidación de la cristiandad como entidad integrada hizo que su presencia "no
cristiana" fuera una anomalía. Se les acusó de asesinato ritual y profanación de hostias, se les segregó
(vestimenta distintiva), se les forzó a escuchar sermones y, finalmente, fueron expulsados de muchos
reinos (ej. España en 1492). Esto fue un "antijudaísmo" religioso que, aunque no era un racismo moderno,
tendía a negar la plena humanidad de los judíos.

-La lucha contra la brujería se intensificó a partir del siglo XIV, culminando en la gran persecución de la
Edad Moderna. La Iglesia forjó un "concepto cumulativo de la brujería", amalgamando prácticas mágicas,
"supersticiones" y acusaciones previas contra herejes. Creía en la realidad del "aquelarre" (reuniones
secretas con adoración a Satanás) y del "pacto con el diablo". Esto llevó a una "sociedad de persecución"
donde la Iglesia, las monarquías y los poderes locales compitieron en celo represivo.Baschet concluye que
la Iglesia es el "pilar fundamental del sistema feudal", coextendiéndose espacial y temporalmente con él.
Su dominación se afirmó mediante una "dinámica milenaria de acentuación" que, si bien enfrentaba
enemigos (paganismo, herejías, supersticiones, judíos, brujos), lograba integrar o marginar estas
tensiones, reforzando así su propio poder.

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