Programa de Humanidades
Introducción a la Teología
Profesor Óscar B. Contreras A.
Origen y fundación de la Iglesia.
Por Oscar B. Contreras A1.
Contexto
Para hablar de la Iglesia católica, es necesario hablar de una promesa, que no es hecha a los
cristianos, sino al pueblo judío, específicamente a los descendientes del pueblo de Israel, según
los diversos testimonios encuentro en la Escritura, los cuales fueron transmitido de forma oral por
ser una religión de la memoria, al igual que la iglesia catolicismo. Ambas religiones viven del
recuerdo de hechos históricos que van siendo rememorados a lo largo de los siglos y que lo único
que pretende es demostrar su afiliación a Dios, atreves de una promesa, en el caso de Israel /
Yahvé liberó al pueblo de Israel. En caso del catolicismo / Jesús libera de la esclavitud del mal.
La memoria
El cristianismo antes de ser religión oficial o después de haberle quitado ese privilegio de
exclusividad, ha vivido de la memoria, ha sido y sigue siendo con frecuencia una memoria de
vencidos y humillados, de marginados y despreciados, y como tal, no se articula en una historia
cuando vive según el Evangelio, evidenciado que su transmisión en la mayoría de los casos ha
sido por la repetición y la oralidad, de una generación a otra, desde un contexto popular, como
forma de resistencia cultural, donde es la comunidad la que transmite los recuerdos, ya no como
individualidad, sino como colectividad (memoria del pueblo).
El cristianismo
Está cimentado sobre una experiencia comunitaria, donde los cristianos se reunían para resolver
sus problemas, animados por la esperanza (no hay una imposición). Contrario a los años
posteriores donde el cristianismo se verá rodeado de capricho cimentados sobre seudo verdades
(inventos producidos por el ser humano).
Los primeros tiempos
La vida de Cristo fue considerada desde el principio histórico2 por excelencia, el centro mismo de
la historia, para todo el cristianismo.
El tiempo de Jesucristo
Casi la totalidad de la información que tenemos acerca de Jesús, son los cuatro libros de los
evangelios o buenas noticias, anuncio de la salvación traída por Cristo, cristologías con fondo
biográfico. Para exponer el anuncio cristiano, se ha apoyado básicamente en una distinción, a la
que ya acudimos, entre chronos y kairos3. En los evangelios la presencia de esta cronología
1
Estudió Filosofía y Teología en el Instituto Teológico de América Central Intercongregacional Afiliado a la Pontificia
Universidad Santo Tomás de Roma, Angelicum (ITAC). Teología en la Universidad Nacional, Costa Rica. Licenciado
en Teología por la Universidad Teológica de América Central, Costa Rica.
2
Por esa razón este tema se desarrollará desde una visión histórica crítica, más que un concepto de fe, como es el
caso de la clase del día anterior.
3
Los griegos llamaron kairos, a diferencia del monótono tiempo secuencial (chronos), a ese instante fugaz,
momento adecuado, en el que algo importante sucede. Kairos es la ocasión, la oportunidad favorable que cambia
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kerigmática establece, el campo magnético que determina la disposición ideológica y
literaria de todo el material; con el orden precisamente de la cronología entendida en sentido
tradicional.
Cronología relativa de la vida de Cristo
A la hora de determinar una cronología de la vida de Cristo, comparando los cuatro evangelios,
en seguida salta a la vista ciertas diferencias de disposición y proporción. Una de ellas, en los
evangelios de Mateo, Marcos y Lucas es la que se habla de uno de los viajes de Jesús a
Jerusalén, con ocasión de la Pascua.
Otra, con los acontecimientos de la última semana de la vida de Jesús, los testimonios
evangélicos, aunque concuerdan en los puntos esenciales, difieren en varios aspectos.
Las diferencias cronológicas parecen depender de los distintos puntos de vista desde los que los
sinópticos; por otro Juan contempla la pasión de Jesús.
Cronología de la vida de Cristo
Varios son los problemas de la cronología absoluta; es decir, los de establecer fechas para cada
una de las etapas de la vida de Cristo.
La primera es referente al año y día de nacimiento de Cristo, son muy vagas, y han de
completarse con información tomada de otros autores, prácticamente no se toma en cuenta por
ser una fecha litúrgica, introducida en el siglo IV, para sustituir las fiestas del solsticio de invierno
paganas.
La segunda cuestión de la cronología absoluta es el inicio de la vida pública y el bautismo de
Jesús por medio de Juan. No es exacta la fecha, debido a que no se establece con claridad el
criterio del evangelista.
El tercer problema, y más importante, es el de la fecha del viernes de la pasión.
La historia del mensaje de Cristo coincide con la historia de la Iglesia primitiva y de la forma y
circunstancia a través de las cuales esta lo ha proclamado.
Cristo después de Cristo: su mensaje y la comunidad primitiva
Además de los testimonios literarios de la existencia de Jesús, está la arqueología. En primer
lugar, los santos lugares de Palestina, entre los cuales están Nazaret, Belén y Jerusalén, sobre
todo el Santo Sepulcro. Lo que nos queda de Jesucristo es el evangelio, la buena noticia. La
historia del mensaje de Cristo, coincide con la historia de la Iglesia primitiva y de la forma y
circunstancias a través de las cuales esta lo ha proclamado.
La Iglesia madre de Jerusalén, con ocasión de la fiesta de Pentecostés, recibe su propio bautismo
en el Espíritu y proclama públicamente su fe por boca de Pedro.
La comunidad de Jerusalén, se presenta con las siguientes características: adhesión al mensaje
de Pedro y los demás apóstoles; comunión fraterna por medio de la solidaridad; celebración de
la eucaristía en casas particulares; asidua asistencia a las ceremonias del Templo.
La Iglesia apostólica
Jesús, Mesías o Cristo, es proclamado Señor, es decir, Dios. Los apóstoles fundaron su propia
fe y su propia acción; el apostolado, constituye un carisma, es decir, un don, una gracia y una
alta responsabilidad de origen sobrenatural.
el destino del hombre. (Domingo R. (s.f.) Entre el chronod y el kairos. Universidad de Navarra.
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Pedro y Pablo adquieren el máximo relieve de la vida de la Iglesia primitiva,
convirtiéndose en los protagonistas del libro de los Hechos de los Apóstoles.
El ambiente de la actividad apostólica
El Imperio, apoya esencialmente su economía en la agricultura, en el artesanado, en el pequeño
comercio local y en el más consistente, por vía marina.
Hay una estratificación social rigurosa, que divide a los hombres en siervos y libres; los libres, se
diferencian los libertos (esclavos liberados) de los llamados ingenuos; y también los pobres y los
ricos, siendo éstos últimos los únicos que pueden aspirar a formar parte de la clase dirigente del
Imperio, siempre que sean ciudadanos romanos.
La política imperial para con las distintas provincias no es siempre coherente, la tendencia de
fondo, por la misma situación de hecho, es la de obtener cada vez una mayor situación de hecho,
es la de obtener, cada vez una mayor unificación. La primera tendencia es generalmente de
matriz estilista y aristocrática y defiende la tradición; la segunda, en cambio, es aperturista y
democrática y promueve, al menos dentro de ciertos límites, la innovación. La primera puede
suponerse con prejuicios hostiles al cristianismo, como a cualquier movimiento cultural y religioso
no estrictamente romano e itálico; la segunda, por el contrario, busca el sincretismo, por lo que
no se opone al cristianismo, es más, puede incluso favorecerlo.
Un nuevo fermento, el más importante, será precisamente la nueva fe proclamada por los
apóstoles.
Judeocristianos, cristianos helenistas y cristianos procedentes del paganismo
La lengua y la cultura constituyen desde el principio un elemento de distinción dentro de la
comunidad. Por una parte, están los judeocristianos, es decir, los creyentes de lengua hebrea o
aramea; por otra, los fieles judíos de lengua griega.
El mensaje de Cristo es entendido y vivido de manera cada vez más rígida, siguiendo la
mentalidad del judaísmo palestinense tardío.
Se confía a una institución nueva, asociada a los doce: la institución de los siete, que no se
corresponde con el orden sagrado del diaconado.
Pablo de Tarso
Será también un cristiano helenista, Saulo, el que llevará a plantear el problema de los cristianos
procedentes del paganismo.
Del Concilio de los apóstoles a la destrucción de Jerusalén
Los judeocristianos más estrictos piensan que la circuncisión y la observancia de la ley mosaica
siguen siendo necesarias para todos. Se decide que la circuncisión no es necesaria y se exige
sólo respetar las prohibiciones en vigor ya para los simpatizantes del judaísmo, con el fin de hacer
más fácil la convivencia con los judeocristianos. Se recupera el significado más profundo de la fe
de Abrahán y se establece una vinculación con los llamados mandamientos.
Bibliografía
Hoornaert, E. (1986). La memoria del Pueblo cristiano. Una historia de la Iglesia en los tres primeros siglos.
Madrid. Ediciones Paulinas. pp. 15 - 35.
Pierinni, F. (1996). La edad Antigua. Madrid. Curso de Historia de la Iglesia. Editorial San Pablo. pp. 9 –
60.