Catequesis Fe Xvii
Catequesis Fe Xvii
CRISTIANA
CATÓLICA
JUNIO DE 2025
MINISTERIO DE DEFENSA
SERVICIO DE ASISTENCIA RELIGIOSA
1
1. DIOS ES EL CREADOR DE TODAS LAS
COSAS
Relato de la creación Gn 1-2, 1-4.
“En el principio, cuando Dios creó los cielos y la tierra, todo era confusión y no había
nada en la tierra. Las tinieblas cubrían los abismos mientras el espíritu de Dios aleteaba
sobre la superficie de las aguas. Dijo Dios: «Haya luz», y hubo luz. Dios vio que la luz
era buena, y separó la luz de las tinieblas. Dios llamó a la luz «Día» y a las tinieblas
«Noche». Atardeció y amaneció: fue el día Primero. Dijo Dios: «Haya una bóveda en
medio de las aguas, para que separe unas aguas de las otras.» Hizo Dios entonces
como una bóveda y separó unas aguas de las otras: las que estaban por encima del
firmamento, de las que estaban por debajo de él. Y así sucedió. Dios llamó a esta
bóveda «Cielo». Y atardeció y amaneció: fue el día Segundo. Dijo Dios: «Júntense las
aguas de debajo de los cielos en un solo depósito, y aparezca el suelo seco.» Y así fue.
Dios llamó al suelo seco «Tierra» y al depósito de las aguas «Mares». Y vio Dios que
esto era bueno. Dijo Dios: «Produzca la tierra hierba, plantas que den semilla, y árboles
frutales que por toda la tierra den fruto con su semilla dentro, cada uno según su
especie.» Y así fue. La tierra produjo hierba, plantas que dan semillas y árboles frutales
que dan fruto con su semilla dentro, cada uno según su especie. Dios vio que esto era
bueno. Y atardeció y amaneció: fue el día Tercero. Dijo Dios: «Haya luceros en el cielo
que separen el día de la noche, que sirvan para señalar las fiestas, los días y los años,
y que brillen en el firmamento para iluminar la tierra.» Y así sucedió. E hizo Dios los dos
grandes luceros: el lucero mayor para regir el día, el lucero menor para regir la noche,
e hizo también las estrellas. Dios los colocó en lo alto de los cielos para iluminar la tierra,
para regir el día y la noche y separar la luz de las tinieblas; y vio Dios que esto era
bueno. Y atardeció y amaneció: fue el día Cuarto. Dijo Dios: «Llénense las aguas de
seres vivientes y revoloteen aves sobre la tierra y bajo el firmamento.» Dios creó
entonces los grandes monstruos marinos y todos los seres que viven en el agua según
su especie, y todas las aves, según su especie. Y vio Dios que todo ello era bueno. Los
bendijo Dios, diciendo: «Crezcan, multiplíquense y llenen las aguas del mar, y
multiplíquense asimismo las aves sobre la tierra.» Y atardeció y amaneció: fue el día
Quinto. Dijo Dios: «Produzca la tierra vivientes según sus especies, animales del campo,
reptiles y fieras.» Y así fue. Dios hizo las distintas clases de animales salvajes según su
especie, los animales del campo según sus especies, y todos los reptiles de la tierra
según sus especies. Y vio Dios que todo esto era bueno. Dijo Dios: «Hagamos al hombre
a nuestra imagen y semejanza. Que tenga autoridad sobre los peces del mar y sobre
las aves del cielo, sobre los animales del campo, las fieras salvajes y los reptiles que se
arrastran por el suelo.» Y creó Dios al hombre a su imagen. A imagen de Dios lo creó.
Varón y mujer los creó. Dios los bendijo, diciéndoles: «Sean fecundos y multiplíquense.
Llenen la tierra y sométanla. Tengan autoridad sobre los peces del mar, sobre las aves
del cielo y sobre todo ser viviente que se mueve sobre la tierra.» Dijo Dios: «Hoy les
entrego para que se alimenten toda clase de plantas con semillas que hay sobre la tierra,
y toda clase de árboles frutales. A los animales salvajes, a las aves del cielo y a todos
los seres vivientes que se mueven sobre la tierra, les doy pasto verde para que coman.»
Y así fue. Dios vio que todo cuanto había hecho era muy bueno. Y atardeció y amaneció:
fue el día Sexto. Así estuvieron terminados el cielo, la tierra y todo lo que hay en ellos.
El día séptimo Dios tuvo terminado su trabajo, y descansó en ese día de todo lo que
había hecho. Bendijo Dios el Séptimo día y lo hizo santo, porque ese día descansó de
sus trabajos después de toda esta creación que había hecho”.
2
Todo cuanto nos rodea ha tenido una causa, ha sido hecho por alguien,
tiene una causa. No surge de la nada. Todos tenemos constancia del tiempo, del
antes del después, todo es temporal. Si en nuestra cabeza nos remontamos a
las causas de todo, debemos llegar a la conclusión de que alguien ha de ser
causa de su causa, ese ser ha de haber creado todo, ese es Dios. La Biblia nos
dice que Él creó el mundo, al ser humano y todo cuanto existe. No nos dice, en
cambio cuándo ni cómo hizo todo eso. El descubrirlo queda para la ciencia.
De ningún modo el relato de la creación se opone a la ciencia, hay que descubrir
en él, esta enseñanza. Del mismo modo la ciencia no tiene competencia para
decir que Dios existe o no, si hizo esto o aquello. Su tarea es la de explicar el
cómo y cuándo y qué pasó. El lenguaje de la semana de la creación, es eso, un
lenguaje que nos ayuda a entender esta enseñanza profunda. Por tanto, cuando
reconocemos a Dios como creador, en el hombre surge una actitud de gratitud
y alabanza, nos sentimos pequeños y humildes. CIC 46 ¿Para qué creo el
mundo? Para todos los hombres. Para que participemos de su vida divina. Esto
significa, que no hemos sido creados para la muerte, ni para el sufrimiento. Por
tanto debemos dejar el mundo como Dios nos lo pide. El ecologismo no es
simplemente el reciclar, sino dejar el mundo que Dios quiere para que puedan
vivir los demás. Dios sigue cuidando el mundo, lo conserva y cuida de nosotros.
1.1 La Biblia nos habla del origen del mundo y del hombre
La biblia, en griego significa “conjunto de libros” en total está formada por 74
libros, entre el AT y el NT. El primer libro de la Biblia es el génesis que narra los
orígenes de la creación junto a los primeros relatos de la Historia de los orígenes
de la humanidad. Está escrito en forma de narraciones simbólicas, en las que
hemos de encontrar el significado simbólico que quiere expresar:
Creación: Sabemos que el mundo tardó en formarse millones de años y no 6
días. Pero de esta manera entendemos que 1 día a la semana hay que dar
culto a Dios por la creación, séptimo día. Lo del barro significa que el hombre
es una obra especial de Dios, al igual que un alfarero hace con sus manos
una obra de arte. Significa que el hombre es débil. Pero eso en nada se opone
a que el hombre pueda descender de otro ser viviente (evolucionismo)
aunque, eso sí, el alma venga de Dios y sea creada por Él.
Pecado original: (Gn3). La causa de muchos males y de muchas desgracias
que ocurren en el mundo no se debe a Dios, sino a los pecados y
desequilibrios de los hombres. Sin embargo, Dios quiere salvar al mundo.
Descripción de otros pecados: Caín y Abel. (Gn 4). También los hombres se
siguen haciendo daño unos a otros. En el mundo hay guerras, injusticias,
envidias. Y eso Dios no lo quiere.
El diluvio (Gn 6). Dios a pesar de las infidelidades del hombre, sigue siendo
fiel y siempre está dispuesto a perdonarlo. Por eso, el agua del diluvio nos
recuerda el agua del bautismo, con la que se nos borran los pecados. Por
supuesto que no es necesario creer que el diluvio ocurriera del modo en que
se nos describe, aunque sí es posible que el relato tenga como fundamento
una catástrofe real (tenemos constancia de distintas catástrofes que han
ocurrido en la Historia, pandemias, inundaciones…)
3
2. DIOS HABLA AL PUEBLO DE ISRAEL Y LE
PROMETE UN SALVADOR.
Jeremías 31,33 “Dice Yahvé: pondré mi ley en su interior, la escribiré en sus
corazones, y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo.”
4
3. LA BIBLIA, PALABRA DE DIOS.
“Has dado bienes a tu siervo, Señor, con tus palabras. La explicación de tus palabras
ilumina, da inteligencia, a los ignorantes”. (Sal 118, 30)
Toda escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para argüir, para corregir, y
para educar en la justicia” (2Tm 3, 16).
Para poder relacionarse con nosotros, Dios nos habló en palabras que
quedaron por escrito en los distintos libros de la Biblia. La Biblia se compone de
dos partes:
Antiguo Testamento (46): nos habla desde la creación del mundo, del origen
e Historia del pueblo de Israel, hasta que nace Jesús.
Nuevo Testamento (27 libros): nos habla del nacimiento, vida, muerte y
resurrección de Jesús, junto a algunas cartas y escritos que tratan sobre el
inicio de la vida de la Iglesia.
La Biblia en cuanto que ha sido escrita por hombres, inspirados por el Espíritu
Santo, tiene las limitaciones propias del lenguaje y del estilo de hace más de dos
mil años. Por eso no podemos tomarnos al pie de la letra todo lo que se dice.
Una cosa es lo que Dios quiere transmitirnos y otra cómo se dice. Si en este
momento digo Me muero ver a mi familia, no significa que me esté muriendo,
sino que estoy expresando en un lenguaje alegórico un sentimiento. Pues del
mismo modo pasa en la Biblia, para expresar ciertas ideas más profundas,
hemos de hacerlo en un lenguaje simbólico. O el conocimiento que tenían de las
ciencias naturales del momento, o de la astronomía, hizo que se interpretaran
cosas mal.
¿Cómo se fue formando la Biblia?
La Biblia es una compilación de textos que en un principio eran
documentos separados, llamados libros, escritos primero en hebreo, arameo y
griego durante un dilatado período de tiempo y después reunidos para formar el
Tanaj, que es el Antiguo Testamento para los cristianos, y luego el Nuevo
Testamento. Ambos testamentos forman la Biblia cristiana. En sí la Biblia fue
escrita a lo largo de aproximadamente 1000 años (900 a. C. - 100 d. C.).
¿Qué es la inspiración?
Es el influjo sobrenatural de Dios que ilustra la inteligencia y mueve la
voluntad del escritor para que escriba las cosas como Él quiere comunicarlas a
través de él. Es una influencia positiva, respetando siempre su libertad.
“Porque ninguna profecía ha sido anunciada por voluntad humana, sino que los hombres
han hablado de parte de Dios, impulsados por el Espíritu Santo”.2 Pe. 1, 21.
Tres factores entran por tanto en la inspiración:
Dios- autor principal- como inspirador.
El Hagiógrafo o escritor- autor secundario- como inspirado.
El libro o el escrito, como término de la inspiración.
La verdad de la Biblia.
En la teología cristiana, la inerrancia de la Biblia es una doctrina que
consiste básicamente en la ausencia de errores o de fallas en las Sagradas
Escrituras, las que, al ser inspiradas por Dios mismo, siempre dicen la verdad, y
no se equivocan.
Por lo anterior, la Biblia es la máxima autoridad, tanto en temas
doctrinales, como en temas morales. Cabe destacar que este término resulta
falaz a ojos de la ciencia, especialmente de la biología, pues según esta, existen
diversos errores científicos en la inerrancia bíblica e inspiración divina. La Iglesia
católica responde a esta objeción diciendo que, cuando se afirma la inerrancia
bíblica, se está proclamando que la doctrina religiosa de las Sagradas Escrituras,
que deben ser interpretadas en su conjunto, no contiene errores en materia de
fe y costumbres, aunque el escritor bíblico como hombre de su tiempo hubiera
suscrito a modelos cosmológicos que, a partir del avance de la ciencia, se han
visto superados.
Los géneros literarios.
Al igual que hay diferentes géneros cinematográficos: bélico, suspense,
científico, acción, etc, en Literatura hay distintas maneras de contar las cosas y
los acontecimientos, son los géneros literarios. La Biblia es un libro religioso,
pero también una obra literaria; por eso es muy importante tener en cuenta el
género literario en que está escrito un pasaje para entender mejor qué es lo que
el autor quiso decir. Los géneros literarios bíblicos son las diversas formas de
expresión que se utilizan para transmitir unos determinados contenidos de fe, y
se corresponden a una intención teológica determinada. La diversidad de los
géneros y subgéneros con que nos encontramos en cualquier literatura, también
se pueden identificar claramente en la Biblia.
5
El canon de los libros sagrados.
6
3.1.4 José.
Sus hermanos le tenían envidia por el amor de su padre, un día lo encerraron
en un pozo sin agua, y lo vendieron a unos mercaderes de Egipto. Estuvo de
criado en la casa del faraón y acabó preso. José les interpretó unos sueños a
unos criados del faraón y más tarde al mismo. El faraón lo premió con un cargo
importante. Los hermanos fueron a Egipto en busca de trigo y acudieron a su
hermano, que los reconoció pero disimuló. Tras ello, se reencontró con su padre.
3.1.5 Moisés
Los descendientes de José fueron hechos esclavos en Egipto. Por miedo a
que fueran más numerosos que los egipcios, el faraón mandó matar a los
varones al nacer. Uno de ellos fue arrojado al río en una cesta, era Moisés. La
hija del faraón lo vio mientras se bañaba y se lo quedó para criarlo. AL hacerse
mayor mató a un egipcio que maltrataba a un israelita y tuvo que huir, trabajando
como pastor. Un día en el campo se le apareció Dios en una zarza ardiendo y lo
escogió para liberar a su pueblo. AL no hacer caso el faraón, Dios mando 10
plagas. La noche de antes de pasar el ángel exterminador mataron cada familia
un cordero en señal de sacrificio y pintaron las puertas. Escaparon de Egipto, el
mar Rojo se abrió en dos partes. En recuerdo de dicha liberación cada año los
judíos celebran la pascua comiendo el cordero. Comenzaron a vagar por el
desierto, y en el monte Sinaí, Dios se apareció a Moisés y le dio los 10
mandamientos, haciendo una alianza con el pueblo “tú serás mi pueblo y yo seré
tu Dios”.
3.2 Dios hace una Alianza con su pueblo.
Para el pueblo de Israel, alianza significaba una especie de contrato o
acuerdo mutuo entre dos tribus distintas. Dios también decide establecer una
Alianza con el pueblo de Israel. La Biblia nos sitúa en el Sinaí (Ex 19). Por una
parte, el pueblo experimenta el amor de Dios, que está presente en él de una
manera especial. Por otra, el pueblo, a cambio de este amor especial de Dios,
debe reconocerlo como el único Señor, guardar el sábado y cumplir los
mandamientos. Es precisamente en este momento y en el Sinaí cunado Dios da
a Moisés los Diez Mandamientos en dos tablas de piedra, llamadas las Tablas
de la Ley (Ex 20).
Dios promete a su pueblo una tierra especial muy fértil, la Tierra Prometida.
El pueblo camina por el desierto hacia esta tierra durante 40 años. En este largo
peregrinar el pueblo a veces siente muy cercano a Dios, pero otras se desanima
y se siente tentado a perder la fe y la confianza en el Señor, pues tienen la
impresión de que Dios los abandona. Sin embargo, Dios, a pesar de que a veces
le son infieles y caen en el pecado, tiene paciencia con ellos y sigue siendo fiel.
Otro periodo importante en la Historia del pueblo de Israel es la “Monarquía”
o tiempo de los Reyes, como también lo fue el de los Jueces. El primer rey se
llamó Saúl, al que le sucedió David (niño pastor, elegido por Dios, mató a Goliat,
cometió grandes pecados, pero el Señor le prometió el mesías de su
descendencia. Le sucedió su hijo Salomón).
7
3.3 Los profetas hablan al pueblo en nombre de Dios.
Para mucha gente la palabra profeta significa una especia de adivino que
predice el futuro. Pero en la Biblia es el que habla en nombre de Dios. Más
que adivinar, interpreta los acontecimientos del momento y ayuda a
descubrir que Dios está presente en ellos.
En su mensaje se trata acerca de: ser guardián de la alianza, el pueblo está
obligado a ser fiel a Dios, a cumplir los mandamientos y los profetas intentan que
los cumpla. Otras veces tratan de animar al pueblo anunciándoles al Mesías y el
gozo de la salvación que Dios le dará. Otras veces denuncian el pecado del
pueblo, las injusticas, la hipocresía. Son incomprendidos y perseguidos.
La distinción que se suele hace es entre los libros de:
Profetas mayores: Isaías Jeremías, Ezequiel y Daniel.
Profetas menores: Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahúm,
Habacuc, Sofonías, Ageo, Zacarías, Malaquías. +
ACONTECIMIENTO FECHA
Creación del hombre 500.000 a.C
Abrahán 1850 a.C
Isaac-Esaú-Jacob 1700 a.C
Moisés 1250 a.C
Salida de Egipto, Éxodo
Josué 1220 a.C
Jueces 1220-1025 a.C
Reyes 1030-720 a.C
David 1000 a.C
Salomón 970 a.C
División del Reino 930 a.C
Toma del R. del Norte y destierro 720 a.C
Caída del Reino del Sur y deportación a Babilonia 587 a.C
Liberación por Ciro 537 a.C
Macabeos 175 a.C
Imperio Romano impone protección 63 a.C
Rey Herodes, nacimiento de Cristo. 37-4 a.C
8
4. LOS PROFETAS Y JUAN EL BAUTISTA
ANUNCIAN AL SEÑOR. EL ADVIENTO.
“Una voz grita en el desierto: Preparad el camino al Señor, allanad sus senderos” (Mt
3, 3)
9
4.1 ¿Qué se sabe sobre la segunda venida de Cristo?
Jesucristo vendrá en su gloria (capítulo 25 del Evangelio de san Mateo), para
proceder al juicio final, aunque no sabemos cuál es la fecha, dice el Catecismo
de la Iglesia católica. Se descartan con esto último como falsos todos los intentos
de cálculos o presuntas revelaciones que profetizan una fecha para el fin del
mundo. Por lo demás, las referencias bíblicas son complejas, y las
interpretaciones muchísimas. Aquí unos rasgos generales sobre el significado
de los textos bíblicos referentes al fin del mundo:
4.1.1. Catástrofes.
En primer lugar, se puede deducir de los textos proféticos del Nuevo
Testamento que será precedido de un tiempo catastrófico, en el sentido más
literal del término. Habrá catástrofes, tanto naturales como producidas por los
hombres, aunque parece que estas últimas serán las más graves. e incluirán
persecuciones contra los cristianos. Esto está mencionado en el Apocalipsis con
un escenario y un lenguaje figurativo que no hay que tomar al pie de la letra: no
aparecerá una plaga de langostas con cabeza de león, ni nada parecido.
¿El tiempo actual presagia que estamos cerca? Lo cierto es que no lo
parece, al menos de momento. Hay guerras, hay calamidades, pero no más de
lo que ha habido siempre; la diferencia actual es que estamos informados de
todo lo que sucede en el mundo.
4.1.2. Sufrimiento
En segundo lugar, es patente que en los llamados “discursos
escatológicos” del Señor –los discursos dirigidos a los Apóstoles sobre los
tiempos finales- se mezclan palabras referidas a la caída de Jerusalén (del año
70) con otras referidas al fin del mundo. La interpretación tradicional era separar
unas imágenes de las otras, en la idea de que Jesús condescendía con la idea
generalizada en la época que asociaba los dos acontecimientos.
Hoy se tiende a ver esta mezcla de un modo algo distinto, según el cual
la caída de Jerusalén, con todo el sufrimiento que produjo, es signo de lo que
acaecerá al fin del mundo. O sea, el Señor ofrece una imagen más cercana para
dar una idea de lo que quiere decir con respecto al fin de los tiempos.
4.1.3. Una mala persona
En las epístolas –no en los Evangelios- se menciona un misterioso
personaje. San Juan lo llama el anticristo; San Pablo, en la segunda epístola a
los tesalonicenses, también se refiere a él, como el inicuo. ¿Quién es? Si leemos
el segundo capítulo de la primera carta de San Juan, uno se ve inclinado a pensar
que el Anticristo, propiamente, es Satanás, y reciben su nombre por derivación
los hombres particularmente influidos por él.
En cambio, si lo que leemos es el capítulo segundo de la segunda carta a
los tesalonicenses, lo que parece deducirse es que se trata de una persona
concreta, especialmente ligada con el diablo. No hay consenso entre los
10
especialistas sobre la elección de una u otra explicación, pero son más los
partidarios de la segunda; o sea, de que será una persona singular.
4.1.4. Crisis de fe
Serán días difíciles para la fe. San Pablo habla de que habrá entonces una
apostasía generalizada. Jesucristo se refirió a esto con otros términos:
“Surgirán falsos mesías y falsos profetas, y se presentarán con grandes señales y
prodigios para engañar, si fuera posible, incluso a los elegidos” (Mt. 24, 24).
11
4.1.6. Evangelio predicado a todo el mundo
Hay en la Escritura alguna referencia que permite pensar que todavía
estamos lejos del fin de los tiempos. Aquí se podría destacar la conversión de
Israel (cfr. Rom. 11, 25 y ss) y las palabras del Señor recogidas en Mc. 13, 10:
“Pero es necesario que antes sea predicado el Evangelio a todos los
pueblos”. A la vista de todo esto, podemos preguntarnos, y es la pregunta más
interesante, por el sentido de todo esto. Lo encontramos en el Evangelio mismo.
La venida de Cristo al mundo supone la derrota del gran adversario, Satanás.
Pero es una victoria no exenta de un intenso dramatismo.
Cuando parecía que el Señor era derrotado, pues “fracasaba” en su misión,
y cuando llegó la hora del príncipe de las tinieblas (cfr. Lc. 22, 53), todo parecía
hacer pensar que era éste el vencedor. Sin embargo, precisamente en lo que
parecía ser su victoria, se producía su total derrota –en la Cruz-, con Cristo
vencedor del diablo, del pecado y de la muerte. Pues bien, algo semejante,
según los indicios, sucederá con la segunda venida. Cuando parezca que el
demonio sale vencedor en la historia, irrumpe la victoria final de Cristo glorioso.
O sea, se trata de un dramatismo que resalta el carácter absoluto y eterno de la
victoria divina.
12
5. EL SALVADOR, QUE ESPERABA EL
PUEBLO Y ANUNCIARON LOS PROFETAS,
NACIÓ EN BELÉN; SU NOMBRE ES JESÚS.
LA NAVIDAD.
“La Virgen concebirá y dará a luz un niño y le pondrán por nombre Emmanuel, que
significa Dios con nosotros” (Mt 1, 23).
Todos los años celebramos su nacimiento el día de Navidad, que debe ser
una fiesta en la que caigamos en la cuenta de lo que significa que Dios se ha
hecho hombre. El todopoderoso, nuestro creador, toma la carne humana y se
hace como tú y yo.
13
Objeciones a la celebración de la Navidad.
¿Cuándo nació realmente Jesucristo?
Se le atribuye al emperador Constantino el Grande y al papa Julio I el hecho de
querer cristianizar la fiesta pagana más popular que existía en Roma: las
Saturnales (que llevaban más de seis siglos celebrándose coincidiendo con el
solsticio de invierno) y se decidió que la celebración de la Navidad debía coincidir
con la fecha en la que se homenajeaba al Sol Invictus, una fiesta que se realizaba
el 25 de diciembre para celebrar la llegada de más horas de luz tras la entrada
del invierno. El significado es que la Luz se abre paso entre la oscuridad. Por el
contrario, Juan el bautista, es celebrado en el solsticio de verano, el mayor de
los nacidos de mujer, da paso al Mesías esperado.
14
6. INFANCIA Y JUVENTUD DE JESÚS
“Jesús progresaba en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los
hombres” (Lc 2, 52).
En muchas ocasiones hemos pensado, querido, o realizado querer ser
como alguien, parecernos a alguna persona famosa, deportista, u otro tipo de
gente. Quizá a algún compañero, o mando que nos ha dado ejemplo y nos ha
mostrado una conducta admirable. En Jesucristo del mismo modo encontramos
eso mismo, pero no solo en un momento puntual de su vida. TODA SU VIDA ES
EJEMPLO PARA LA HUMANIDAD. Los evangelios no nos cuentan muchas
cosas de la Infancia de Jesús ni de su juventud. Sabemos que Jesús fue un
hombre, un chaval como los demás. La gente lo llamaba el “hijo del carpintero”.
Como los demás niños judíos, a los ocho días de nacer fue circuncidado y, por
ser el primogénito, fue presentado en el templo, como mandaba la Ley de
Moisés.
Como decíamos la Biblia se sirve de los géneros literarios para expresar
unas verdades más profundas. Un uso es el relato que se hace con los reyes
magos. Guiados por una estrella, se acercaron al Niño para adorarlo,
ofreciéndole oro (como rey), incienso (como Dios) y mirra (como hombre). Este
acontecimiento significa que Jesús vino a salvar a todos los hombres no solo al
pueblo de Israel, y el hombre ha de hacer continuamente un camino hacia Dios.
Dios ha venido a nosotros, pero nosotros debemos mostrar esa predisposición
y esa búsqueda de Él. El rey Herodes, lleno de envidia, al ver que podía ser
depuesto como rey, quiso matar al niño, para ello mandó matar a todos los niños
menores de dos años en Belén y alrededores. Por tal motivo José tuvo que
emigrar junto con su esposa a Egipto, después cuando murió Herodes, volvieron
a Nazaret. San Lucas resume así la “vida oculta de Jesús”: “Vivía con sus padres
en Nazaret, donde crecía en estatura, en sabiduría y en gracia ante Dios y los
hombres” (Lc 2, 51).
Jesús, por tanto:
Se sometió a las leyes religiosas y políticas de su tiempo. Fue circuncidado,
iba a la sinagoga a rezar, participaba en las fiestas religiosas, leía la sagrada
escritura. Cuando en ocasión de visita al templo, los padres lo perdieron de
vista y tardaron varios días en encontrarlo, Jesús se sometió a su autoridad.
Hasta los 30 años trabajó con sus manos para ganar el pan, y no consideraba
ninguna deshonra el trabajo corporal. Trabajaba con José en el taller de
Nazaret.
Era estudiosos. En cierta ocasión dejó admirados por su sabiduría a los
doctores y sabios de Jerusalén. Noticia de ellos tenemos también por su
dominio de la Sagrada Escritura, conocía a la perfección la Ley y los Profetas.
Jesús compartió, durante la mayor parte de su vida, la condición de la
inmensa mayoría de los hombre: una vida cotidiana sin aparente importancia,
vida de trabajo manual, vida religiosa judía sometida a la ley de Dios, vida en
comunidad”. (CIC 531)
15
Evangelios apócrifos
El Evangelio de la infancia de Jesús es llamado también el «Evangelio de
la Infancia de Tomás» ya que se considera que fue escrito por «Tomás, el
Israelita». Se supone que fue redactado en el siglo II de nuestra era recogiendo
historias orales. Los expertos creen que el autor fue un gentil ya que hay muy
poco conocimiento de la vida de los judíos de esa época en sus páginas. El texto
enlaza en con el evangelio de Lucas, en su narración del encuentro en el templo
cuando Jesús tenía 12 años, para intentar dar veracidad a lo que explica, pero
sin conseguirlo. El niño Jesús queda reflejado en muchas ocasiones como un
ser vengativo y poco tolerante, muy alejado de la doctrina cristiana.
Ejemplos:
«IV- [Link] vez, Jesús atravesaba la aldea, y un niño que corría, chocó en su
espalda. Y Jesús, irritado, exclamó: No continuarás tu camino. Y, acto seguido,
el niño cayó muerto. Y algunas personas, que habían visto lo ocurrido, se
preguntaron: ¿De dónde procede este niño, que cada una de sus palabras se
realiza tan pronto?
2. Y los padres del niño muerto fueron a encontrar a José, y se le quejaron,
diciendo: Con semejante hijo no puedes habitar con nosotros en la aldea, donde
debes enseñarle a bendecir, y no a maldecir, porque mata a nuestros hijos.»
«IX- [Link] días después, Jesús jugaba en una terraza, sobre lo alto de una
casa, y uno de los niños que jugaba con él, cayó de la terraza, y murió. Y, Viendo
esto, los demás niños huyeron, y Jesús quedó solo.
2. Y, habiendo llegado los padres del niño muerto, acusaron a Jesús de haberlo
hecho caer. (Jesús les dijo: Yo no hice tal.) Y lanzaron invectivas contra él.
3. Mas Jesús se tiró de la terraza abajo, se detuvo cerca del cuerpo del niño
caído, y gritó a gran voz, diciendo: Zenón (porque tal era su nombre), levántate,
y dime: ¿Soy yo quien te hizo caer? Y, habiéndose levantado inmediatamente,
el niño repuso: No, Señor, tú no me has hecho caer, sino que me has resucitado.
Y los espectadores del lance quedaron conmovidos de asombro. Y los padres
del niño glorificaron a Dios por el milagro cumplido, y adoraron a Jesús.»
«XI- 1.Y cuando tenía seis años, su madre le dio un cántaro, y lo envió a tomar
agua, para llevarla a casa. Pero, habiendo tropezado el niño con la multitud, el
cántaro se rompió. 2. Entonces Jesús, extendiendo la túnica que lo cubría, la
llenó de agua, y la llevó a su madre. Y su madre, reconociendo milagro tal, lo
abrazó, y guardó en su corazón los misterios que veía cumplidos.
16
7. VIDA PÚBLICA DE JESÚS.
En el tema anterior nos centramos en “la vida oculta de Jesús”, que duró unos
30 años. Poco sabemos de ella, la pasó junto a su familia en Nazaret,
aprendiendo de José el oficio de carpintero.
Ahora nos detenemos en su vida pública, es el tiempo que se dedicó a
predicar y a actuar públicamente como Mesías. Esta etapa duró unos dos años
y medio hasta su muerte. Comienza con la escena en los evangelios sinópticos
del Bautismo en el Jordán, por Juan el Bautista, tras ello ocurre el episodio de
los 40 días en el desierto, donde es tentado.
En este tiempo, tras las tentaciones, Jesús anuncia la llegada del Reino de
Dios. Jesús se da a conocer no ya como el hijo del carpintero, sino como el Hijo
de Dios, como el mesías prometido.
Escogió un grupo de colaboradores, los apóstoles. Además le seguía un
gran número de personas que lo reconocían como el Maestro y se
consideraban sus discípulos.
Anunció el Evangelio o Buena Noticia: que Dios es nuestro Padre, que nos
ama y que seremos salvados si creemos en Él y en su hijo.
Su forma de hablar era sencilla, en sintonía con la gente, usaba ejemplos y
comparaciones, hablaba en parábolas.
Pasó haciendo el bien a la gente, curando enfermos, consolando a las
personas tristes, perdonando a los pecadores.
Decía la verdad con valentía y era muy exigente, pero también muy sencillo
y comprensivo, sobre todo con los pecadores arrepentidos, con los niños, con
los pobres.
Tenía enemigos que no podían verlo, porque anunciaba algo distinto a lo
establecido, le tenían envidia o decían que era un mentiroso, querían matarlo.
Era una persona atrayente y causaba admiración. En algunas ocasiones
hacía gestos sobrenaturales, llamados milagros: resucitaba a los muertos,
sanaba a los enfermos, andaba sobre las aguas, adivinaba los pensamientos
de la gente.
“La vida entera de Cristo fue una continua enseñanza: su silencio, sus
milagros, sus gestos, su oración, su amor al hombre, su predilección por los
pequeños y los pobres, la aceptación total del sacrificio de la cruz por la
salvación del mundo, su resurrección, son la actuación de su palabra y el
cumplimiento de la revelación” (CIC 561)
Actividad: ¿Quién es Jesús para ti?
17
7.1 Jesús habla en parábolas
Jesús predicó el Evangelio o Buena Noticia, y para que todo el mundo, aun
la gente más sencilla lo comprendiera bien, hablaba en parábolas. Una parábola
es una manera de hablar, muy usada por los orientales, que consiste en poner
comparaciones y ejemplos para que la gente entienda bien. Jesucristo fue todo
un maestro en el arte de usar este género literario.
El sembrador. (Mt 13, 1ss; Lc 8, 4ss) Un sembrador salió a sembrar y la semilla
cayó parte junto al camino, parte entre piedras, parte entre zarzas y el resto en
tierra buena, dando fruto abundante. La semilla es la palabra de Dios que en
algunas personas no fructifica y en otras sí.
El banquete de bodas. Un (Mt 22, 1-14) Un rey mandó a sus criados a llamar a
los invitados para la boda de su hijo, pero los invitados empezaron a poner
disculpas para asistir: que si los negocios, que los trabajos… y no fueron. Dios
también nos llama a nosotros y a veces ponemos disculpas para no hacerle caso.
Los talentos: (Mt 25, 14-30) Un señor, antes de salir de viaje, llamó a sus
criados y entregó a uno 5 talentos, a otro 2, y al tercero 1, para que negociaran
con ellos. Al volver, el señor les pidió cuentas de cuánto habían ganado con ellos.
El que recibió 5, ganó otros 5, y el señor lo felicitó. El que recibió 2 ganó otros
dos y también lo felicitó. Y el que recibió 1, como tenía miedo, no ganó nada, y
fue castigado. También Dios nos exige a nosotros según las cualidades que cada
uno haya recibido.
El fariseo y el publicano: (Lc 18, 9ss) Estaban estos hombres rezando en el
templo. El Primero de pie y en primer lugar, con mucho orgullo. En cambio, el
publicano, al fondo del templo, rezaba con humildad, pidiendo perdón a Dios por
sus pecados. Ante el Señor, el que se ensalza será humillado y el que se humilla
será enaltecido.
El buen samaritano: (Lc 10, 30ss) Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó. Le
asaltaron unos ladrones en el camino, le robaron y lo dejaron herido en la cuneta.
Pasó por allí un sacerdote, lo vio y siguió adelante. Lo mismo hizo un levita, lo
vio y no lo ayudó. Finalmente, un samaritano lo vio y se compadeció de él, le
curo las heridas y lo llevó a una casa para que lo cuidaran… También nosotros
tenemos que amar a nuestro prójimo, y no pasar de largo cuando está
necesitado.
El hijo pródigo: (LC 15, 11-32) Un padre tenía dos hijos. EL más pequeño le
pidió la herencia y se marchó a casa. Mientras tuvo dinero no le faltaron amigos,
pero cuando lo gastó todo se quedó en la miseria y se moría de hambre. Tuvo
que ponerse a guardar cerdos. Entonces empezó a acordarse de la casa de su
padre y pensaba: ¿Me recibirá mi padre en casa, si no como a un hijo, como a
un criado? Y decidió volver. El padre, que salía todos los días a ver si venía, lo
recibió muy gozoso e hizo un gran banquete para celebrarlo.
El rico epulón y el pobre Lázaro: (Lc 16, 19-31) El rico se pegaba grandes
banquetes, mientras Lázaro, pobre, no podía comer ni las migajas que caían de
la mesa del rico. Murió Lázaro y fue al cielo. Murió el rico y fue al infierno. Desde
allí quería que Lázaro le acercara siquiera la punta del dedo mojada en agua
para refrescarlo. Pero ya era tarde.
18
Otras parábolas:
o La cizaña (Mt 13, 24-30. 36-43)
o La semilla de mostaza(Mt 13, 31ss)
o La levadura (Mt 13, 33ss)
o El tesoro escondido, el mercader de perlas y la red del pescador (Mt13,
44ss)
o Los dos hijos(Mt 21, 28ss)
o Los viñadores homicidas(Mt 21, 33ss)
o Las diez doncellas(Mt 25, 1ss)
o La oveja perdida(Lc 15, 4-7)
o El administrador infiel. (Lc 16, 1ss)
7.2 Los milagros de Jesús.
En la vida de Jesús hay algo que llamaba la atención de una manera especial
a cuantos lo conocían: los prodigios que hacía. Curaba enfermos, resucitaba
muertos, andaba sobre las aguas, etc. A estos prodigios singulares es a lo que
llamamos milagros.
Solo Dios, autor de la naturaleza, puede hacerlos o permitirlos. Jesucristo
los hacía para ayudar a la gente a creer en él como Hijo de Dios y para que,
viendo las maravillas que obraba, hicieran caso de sus palabras. No los hacía,
como los magos, para divertir a la gente. Cuando le pedían un milagro para
tentarlo o sin fe, no les hacía caso. Algunos de ellos relatados en los Evangelios
son:
La boda de Cana: (Jn 2, 1ss). Fue el primer milagro. En esta boda, cuando
se acabó el vino, Jesús, a petición de su madre, convirtió el agua en vino.
Curación de un leproso: (Mt 8, 1ss) Un leproso se acercó a Jesús para que
lo curara. Jesús lo tocó y dijo: “quiero queda limpio”. Y se curó.
El criado del centurión: (Mt 8, 23ss) Estaba Jesús con sus discípulos en
una barca y se durmió. Vino una gran tempestad. Los discípulos se llenaron
de miedo. Jesús mandó que el viento amainara y ocurrió.
Multiplicación de los panes: (Mt 14, 13ss) Al ver Jesús una gran
muchedumbre hambrienta consiguió alimentarla con solo 5 panes y 2 peces,
de manera que sobraron aun doce cestas.
Resurrección de Lázaro: (Jn 11, 1ss) Lázaro era un amigo de Jesús,
hermano de Marta y María. Se puso enfermo en ausencia de Jesús y, cuando
este volvió a Betania, el pueblo de Lázaro, llevaba ya 4 días muertos. Sus
hermanas se acercaron a Jesús diciéndole: “Si hubieses estado aquí no
hubiera muerto mi hermano”. Conmovido, Jesús fue con ellas al sepulcro,
mandó quitar la piedra y gritó: “Lázaro, sal fuera”. Y Lázaro salió vivo.
Curación del ciego de Jericó: (Lc 18, 35ss) Al entrar Jesús en esta ciudad
un ciego que pedía limosna, oyendo que pasaba Jesús, gritó: “Jesús, hijo de
David, ten compasión de mí”. La gente le mandaba callarse, pero Jesús, que
lo oyó, se acercó a él preguntándole: “¿Qué quieres que te haga? El ciego le
contesta: “¡Señor, que vea!”. Jesús le dijo: “¡Vete, tu fe te ha salvado!”. Y al
instante el ciego comenzó a ver.
19
Curación de un paralítico: (Mc 2, 1ss) Estaba Jesús en Cafarnaúm, dentro
de una casa. Alrededor había mucha gente. Llegaron con un paralítico y,
como no podían entrar, abrieron un boquete en el tejado para meter al
paralitico. Jesús dijo al paralítico. “Tus pecados te son perdonados”. Algunos
dijeron: ¿por qué habla este así? ¡Blasfema, pues solo Dios puede perdonar
pecados! Pero Jesús dijo: ¿Qué es más fácil decir: “tus pecados quedan
perdonados” o “coge la camilla y echa a andar”?
Otros milagros:
o La Pesca milagrosa (Lc 5, 1ss)
o Jesús camina sobre el lago (Mt 14, 23)
o Jesús cura a 10 leprosos (Lc 17, 12)
o Curación de la hija de la mujer cananea (Mt 15, 21ss)
o Curación del hombre de la mano seca (Mt 12, 9ss)
o Resurrección de la Hija de Jairo (Mt 9, 18ss)
o Resurrección del hijo de una viuda de Naín( Lc 7, 11ss)
7.3 Algunos temas de la predicación de Jesús
20
Las bienaventuranzas (Mt 5, 1ss) Para muchas personas la palabra
bienaventuranza o dichoso habría que aplicarla especialmente a los ricos o a
los poderosos. Qué sorpresa llevarían algunos al oír a Jesús:
“Bienaventurados los pobres de espíritu porque de ellos es el Reino de los
cielos. Bienaventurados…”
El amor fraterno y el perdón de las ofensas (Jn 13, 34; Mt 5, 38ss): Hay
que amar a los demás como Jesús nos ha amado, llegando incluso a dar su
vida por nosotros. Hay que amar y perdonar todas las veces que haga falta
incluso a los que nos ofenden. Los cristianos debemos distinguirnos, ante
todo, por el amor. Y de ello se nos examinará al final de los tiempos.
La humildad y el servicio a los demás (LC 14, 7; 18, 9; Jn 13, 1ss) Jesús
nos dio ejemplo de sencillez y de humildad, pero además elogió mucho esta
virtud. El que se humilla, será ensalzado; y el que se ensalza, será humillado.
El que quiera ser grande, que sea servidor de los demás. Todas estas
palabras adquieren un eco especial cuando Jesús se puso a lavar los pies a
sus apóstoles y sobre todo cuando pasó por la humillación de su pasión y
muerte.
El perdón de los pecados (Mt 9, 6ss) Entre los preferidos de Jesús están
los pobres y los pecadores. No son los sanos los que necesitan del médico,
sino los enfermos. Y como médico de los pecadores, pasó por esta vida
perdonando los pecados como quien tiene autoridad para ello, como Dios.
El juicio y la vida eterna (Mt 25, 31-46 y Jn 12, 46-50) Jesús habla con
frecuencia de que llegará un día en que seremos juzgados según nuestras
obras y que habrá condenación y castigo para quienes rechacen su doctrina,
sobre todo para quienes no amen al prójimo. Pero también habrá premio de
vida eterna para quienes sean fieles, sobre todo, en el amor. “Porque yo no
he venido para condenar al mundo, sino para salvarlo”.
21
8. PASIÓN Y MUERTE DE JESÚS
22
Si es importante para un cristiano la muerte de Jesucristo, no puede serlo
menos la celebración de la Eucaristía, que conmemora y hace presente el
sacrificio de la cruz.
Cuando la Iglesia celebra la Eucaristía, hace memoria de la Pascua de Cristo y
esta se hace presente: el sacrificio que Cristo ofreció de una vez para siempre
en la cruz, permanece siempre actual. Cuantas veces se renueva en el altar el
sacrificio de la cruz, en el que “Cristo, nuestra Pascua, fue inmolado” (1Cor 5,
7) se realiza la obra de nuestra redención. (Lumen Gentium 3).
Lectura de la Pasión.
23
9. LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR
“Dios resucitó al Señor y nos resucitará también a nosotros con su poder” (1Cor 6, 14)
24
Sin embargo, este cuerpo no era igual que antes de su muerte, tenía unas
características distintas. Era un cuerpo glorioso, aparecía y desaparecía,
comía con ellos. Se dejaba ver.
La resurrección del Señor devolvió la alegría, el ánimo a sus discípulos, y
desde ese omento, empezaron a comprender la vida, las palabras y la muerte
de Jesús.
Desde entonces, la Iglesia cree firmemente que Jesús está vivo y presente
en ella, aunque ahora no lo veamos. Y lo recuerda de forma especial el día
de Pascua y cada domingo.
“Por Cristo y en Cristo se ilumina el enigma del dolor y de la muerte, que fuera
del Evangelio nos envuelve en absoluta oscuridad. Cristo resucitó; con su
muerte destruyo nuestra muerte y nos dio la vida, para que, hijos en el Hijo,
clamemos en el Espíritu: ¡Abba, Padre!” (Gaudium et Spes 22)
25
10. LAS PRIMERAS COMUNIDADES
CRISTIANAS.
“La multitud de los creyentes no tenía sino un solo corazón y una sola alma”
(Hch 4, 32).
Después de la resurrección de Jesús, los apóstoles y los discípulos
recobraron la alegría perdida y estaban convencidos de que el Señor vivía en
medio de ellos. A los seguidores del Señor Resucitado comenzaron a llamarlos
“cristianos”, y después de veinte siglos todavía seguimos llamándonos así.
Al principio, los cristianos formaban un pequeño grupo de personas que
habían seguido a Jesús antes de su muerte.
Al ver que había resucitado, se animaron de nuevo a seguirlo; pero fue sobre
todo cuando el Señor les envió el Espíritu Santo el día de Pentecostés, cuando
recibieron una profunda transformación que los hizo más valientes, y
comenzaron a extenderse por todo el mundo formando diversas comunidades.
Los doce apóstoles fueron los encargados de guiar las primeras
comunidades cristianas. Por eso, como Judas Iscariote había desaparecido,
eligieron en su lugar a Matías. Pedro el que presidía el grupo de los “Doce”,
y la gente lo respetaba, lo obedecía y seguía sus enseñanzas.
La misión de los doce era:
o Guiar a la comunidad cristiana;
o Predicar el Evangelio;
o Presidir las celebraciones de la Eucaristía;
o Bautizar, perdonar los pecados e imponer las manos para transmitir el
Espíritu Santo.
Los apóstoles fueron escogiendo también algunos colaboradores en su
ministerio. Para ellos les imponían las manos y podían convertirse en
obispos, presbíteros y diáconos. No podemos olvidar el gran papel que
representó San Pablo en la difusión de la doctrina de Jesucristo fuera de
Palestina con sus viajes, predicaciones y escritos. Todos los apóstoles fueron
martirizados por anunciar a Jesucristo.
Los primeros cristianos se reunían todas las semanas para celebrar el
domingo la Eucaristía en alguna casa. Era el día del Señor, en el recordaban
de una manera especial su Resurrección. Había una cosa en la que la gente
los distinguía de los demás grupos: se querían mucho y ponían sus cosas en
común. A veces pasaban grandes dificultades y eran perseguidos, pero ellos
preferían la muerte antes que renegar de Jesús. Los primeros cristianos,
como nosotros hoy, esperaban una segunda venida del Señor.
La Iglesia es apostólica porque está fundada sobre los apóstoles
“La revelación cristiana presta gran ayuda para fomentar esta comunión
interpersonal y al mismo tiempo nos lleva a una más profunda comprensión
de las leyes que regulan la vida social” (Gaudium et Spes 23).
26
A veces se ha dicho que los cristianos o Jesucristo fueron los primeros
comunistas. Pero, aunque el comunismo haya copiado cosas del
cristianismo, la diferencia es radical. El cristianismo proclama el amor y el
perdón, no la lucha de clases, y además cree en Dios y Jesucristo, no es
ninguna alienación.
Poco sentido tendría asistir a las celebraciones litúrgicas y sentir o respirar
rencor, envidia o despreocupación por los demás. Por ejemplo, sería una
gran hipocresía el que un empresario explotador y egoísta fuera a misa o a
comulgar sin cambiar manifiestamente este estilo de vida.
27
11. LA IGLESIA, COMIUNIDAD DE LOS QUE
CREEEN EN JESÚS RESUCITADO.
28
Cismas en la Iglesia
Hay que señalar que dos hechos históricos fueron el origen de las principales
vertientes del cristianismo:
En primer lugar, destaca el ‘gran cisma’ entre Oriente y Occidente, de 1054,
debido a las diferencias existentes desde antiguo entre el cristianismo griego
y el latino.
El segundo cisma importante tiene lugar en el siglo XVI, que se le conoce
como la Reforma, dando lugar al protestantismo.
29
En el caso de los sacerdotes, estos predican y administran sacramentos,
pudiendo ser elegidos por la congregación. También se pueden casar a
diferencia de lo que ocurre en la Iglesia católica y la ortodoxa. Son, por tanto,
iglesias más colegiales que jerárquicas.
Dentro de estas iglesias podemos distinguir las siguientes:
La Iglesia anglicana: su origen se sitúa en Inglaterra, en el siglo XVI, con la
ruptura con Roma en tiempo de la Reforma protagonizada por Enrique VIII.
Son iglesias en comunión con el arzobispo de Canterbury y tienen una
importante influencia de su pasado católico, aunque rechazan la autoridad
del Papa.
La Iglesia luterana: seguidores del reformador Lutero que predicó regresar
a las enseñanzas de la Biblia y el Evangelio en su trato con cualquier
problema doctrinal, es una institución que solo acepta tres sacramentos,
bautismo, penitencia y comunión, y niega el valor del celibato. Su forma de
gobierno es a través de una asamblea que preside un superintendente
general.
Iglesias presbiterianas: se las denomina también como reformadas y
siguen los principios de Calvino. Como protestantes, los presbiterianos dan
gran importancia a la autoridad de la Biblia, estando al frente de ellos
presbíteros y cónclaves de ministros. Sus formas de culto son bastante
simples, protagonizadas por la predicación y lectura de la Biblia, los cantos
de salmos e himnos.
Iglesias bautistas: como las otras iglesias reformadas son fieles seguidores
de la Biblia, y destacan por su rechazo al bautismo de los niños, ya que este
debe ser profesado solo por adultos.
Cuáqueros: se caracterizan por la celebración del culto en silencio, sin guía
espiritual, credo religioso o ritual, rechazando los sacramentos y fomentando
la acción social y la independencia personal frente a los gobiernos.
Metodistas: es un grupo que tiene su origen en el siglo XVIII dentro del
anglicanismo, y que tiene una visión de la Biblia abierta, en la que cada
individuo realiza su propia interpretación. Sus iglesias se organizan en
circuitos y distritos, con un gobierno formado por una conferencia de ministros
y de representantes de los miembros y un culto bastante libre.
Iglesias pentecostales: tienen una especial creencia en la acción directa del
Espíritu Santo y un cierto ecumenismo, ya que todos los grupos se
denominan solo cristianos.
Evangelistas: esta iglesia tiene su origen en el metodismo inglés, la iglesia
de Moravia y el pietismo luterano, así como en las iglesias que son producto
de las misiones de fe estadounidenses, país donde es un movimiento con
gran importancia. Los evangelistas dan especial énfasis al compromiso
personal con Cristo y a los textos sagrados.
Testigos de Jehová: es una iglesia fundada en EEUU por Charles Taze
Russell, en el siglo XIX, que surge del protestantismo de este país, con unas
características muy determinadas: no creen en la vida en el más allá ni en el
infierno, señalando que las personas que han muerto volverán a vivir cuando
30
Dios las resucite; fuerte monoteísmo, no aceptando la idea católica del Dios
trinitario, ni en la santidad de la Virgen; y mantienen un fuerte puritanismo
sexual.
“La palabra Iglesia significa convocación. Designa la asamblea de aquellos a
quienes convoca la palabra de Dios para formar el Pueblo de Dios y que,
alimentados con el cuerpo de Cristo, se convierten ellos mismos en cuerpo de
Cristo” CIC 777
“La Iglesia es el templo del Espíritu Santo. El Espíritu Santo es como el alma
del Cuerpo Místico, principio de su vida, de la unidad en la diversidad y de la
riqueza de sus dones” CIC 809
11.1 El credo de la Iglesia
¿Qué es el Credo? Un resumen de las verdades más importantes que, como
cristianos, debemos creer y que son el fundamento de nuestra religión.
Ya desde los primeros años de la Iglesia comenzaron a hacerse formulaciones
de este tipo para que los cristianos las tuviéramos bien grabadas. Verdades
fundamentales:
Dios es uno, pero también Padre, Hijo y Espíritu Santo. A este Dios uno y
trino lo llamamos Santísima Trinidad.
El Padre de Jesús, y Padre nuestro, es la primera persona de la Santísima
Trinidad. Jesús nos revela el amor misericordioso de este Padre. A Él se
atribuye también de una manera especial la creación.
Jesucristo es la segunda Persona de la Santísima Trinidad, el Hijo de Dios
Padre, que se hizo hombre, pero que no por ello ha dejado de ser tan Dios
como el Padre. A Él se atribuye de modo especial la Redención.
El Espíritu Santo es la tercera Persona de la Santísima Trinidad, distinta el
Padre y del Hijo, Pero Dios igual que ellos. Jesús antes de subir al cielo,
prometió enviarnos al Espíritu Santo, cuya venida tuvo lugar el día de
Pentecostés. A él se atribuye de una manera especial la santificación.
El misterio de la Santísima Trinidad se nos ha revelado a través de Jesucristo,
que nos habla del Padre, que se nos presenta a sí mismo como Hijo del Padre
y que nos envía al Espíritu Santo. Después, la Iglesia ha ido precisando y
desarrollando esta verdad contenida en la Biblia. Se trata de un precioso
misterio de amor que no tiene nada de absurdo; al contrario, nos presente
una idea muy hermosa de lo que es Dios (no es un Dios solitario y egoísta) y
que contribuye al mismo tiempo a exaltar y promover la dignidad humana,
pues el hombre ha sido creado a su imagen y semejanza, y por la gracia es
templo de las tres personas divinas.
María es madre de Dios, concebida sin mancha de pecado y asunta al cielo
en cuerpo y alma. Es Madre de Dios, porque Cristo es Dios; y siempre virgen,
porque concibió en su seno por obra y gracia del Espíritu Santo sin concurso
de varón, ya que para Dios nada hay imposible.
El pecado original. El concilio de Trento fue quien declaró que nuestros
primeros padres cometieron un pecado, como consecuencia del cual fueron
31
dañados ellos y su descendencia y de cuyos efectos solo nos puede librar
Jesucristo.
Creemos en la Iglesia, fundada por Jesucristo, que es una, santa, católica y
apostólica. Ella es la transmisora fiel del mensaje de Jesús. Esta misión la
ejerce a través del sucesor de Pedro y de los obispos que están en comunión
con Él, asistida por el Espíritu Santo.
La comunión de los santos. Todos los fieles cristianos, vivos o difuntos,
estamos unidos unos con otros y con Dios, pudiendo ayudarnos mutuamente
para nuestra santificación.
La vida eterna y la resurrección de los muertos. Después de la muerte el
Señor nos juzgará y nos dará premio o castigo según nuestras obras. Pero,
además, llegará el día en que la muerte será totalmente destruida puesto que
resucitaremos en cuerpo y alma.
Amén.
32
12. CREO EN EL ESPÍRITU SANTO, SEÑOR
Y DADOR DE VIDA.
“El Espíritu Santo, que enviará el padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y
os vaya recordando todo lo que os he dicho” Jn 14, 26.
33
vida”.La Iglesia, comunión viviente en la fe de los apóstoles que ella transmite,
es el lugar de nuestro conocimiento del Espíritu Santo:
En la Escrituras que Él ha inspirado;
En la tradición, de la cual de los Padres de las Iglesia son testigos siempre
actuales;
En el magisterio de la Iglesia, al que Él asiste;
En la liturgia sacramental, a través de sus palabras y sus símbolos en los que
el Espíritu Santo nos pone en comunión con Cristo;
En la oración, en la cual Él intercede por nosotros;
En los carismas y ministerios mediante los que se edifica la Iglesia;
En los signos de vida apostólica y misionera;
En el testimonio de los santos, donde Él manifiesta su santidad y continúa la
obra de la salvación
El Espíritu Santo es para nosotros:
o Espíritu de sabiduría y de entendimiento.
o Espíritu de ciencia y de consejo.
o Espíritu de fortaleza.
o Espíritu de piedad y de religiosidad.
o Espíritu de temor y de respeto a Dios.
o Espíritu de gracia y de oración.
o Espíritu de paz y de justicia.
En todas las celebraciones litúrgicas se hace presente la Santísima
Trinidad. Todas empiezan y se realizan en su nombre. “Yo te absuelvo, YO te
bautizo, en el nombre del Padre y del Hijo, y del Espíritu Santo”. Es verdad que
el Espíritu Santo actúa y sopla donde quiere. Pero de manera particular
Jesucristo ha querido unir la acción del Espíritu a los sacramentos, comenzando
por el bautismo. Por otra parte, es un acierto muy grande el particular
redescubrimiento actual del sacramento de la confirmación, por el que los
cristianos se enriquecen con el don del Espíritu Santo para dar testimonio de la
vez.
“Cristo envió de parte del Padre al Espíritu Santo, para que llevara a cabo
interiormente su obra salvífica e impulsora a la Iglesia a entenderse a sí misma.
El Espíritu Santo obraba ya, sin duda, el día de Pentecostés descendió sobre
los discípulos para permanecer con ellos para siempre (Ad Gentes 4)
Ven, Espíritu divino,
Manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre;
Don, en tus dones espléndido;
Luz que penetra las almas;
Fuente del mayor consuelo.
Ven, dulce huésped del alma,
Descanso de nuestro esfuerzo,
Tregua en el duro trabajo,
Brisa en las horas de fuego,
Gozo que enjuga las lágrimas
Y reconforta en los duelos.
34
13. LA VIRGEN MARÍA, MADRE DE CRISTO
Y DE LA IGLESIA.
“Todas las generaciones me llamaran bienaventurada” (Lc 1, 48)
El centro de nuestra fe es Jesús, Hijo de Dios, hecho hombre y nacido de la
Virgen María. La Iglesia siempre ha considerado como un miembro eminente a
esta mujer en la que el Señor ha hecho grandes maravillas.
María era una joven sencilla y buena de Nazaret, que aceptó con fe el
anuncio de que iba a ser madre del mesías, del Salvador esperado, generación
tras generación por el pueblo de Israel. ¡Dichosa ella que creyó, pues en ella se
cumplió la promesa del Señor!
La Iglesia ha tenido siempre una especial consideración y amor hacia
María, y no se puede decir que haya disminuido en la actualidad. Numerosos
santuarios en el mundo entero siguen siendo centro de atención para millones
de fieles…
Los aspectos más significativos en torno a la figura de la Virgen María son:
María es la Madre de Dios: porque es la Madre de Jesucristo, y Jesucristo
es Dios.
María es la Inmaculada: porque fue concebida sin pecado original por los
méritos de Jesucristo y en previsión de que iba a concebir en sus entrañas al
Hijo de Dios.
María es la siempre virgen: porque concibió en su seno, no por unirse a
hombre alguno, sino por obra y gracia del Espíritu Santo; porque dio a luz sin
perder la virginidad; y porque después del parto permaneció siempre virgen.
María es Madre de la Iglesia y Madre nuestra: porque es madre de
Jesucristo, nuestra cabeza.
María es modelo de fe, esperanza y de caridad, lo mismo que de las demás
virtudes.
María es signo de esperanza: porque ya ha sido glorificada en cuerpo y alma
en los cielos, y de este modo es imagen de lo que un día será la Iglesia y
seremos también nosotros, pues ya ha sido salvada plenamente.
Es un grave error mirar a la Virgen María con indiferencia. Un signo del amor
que tenemos a Jesus será el amor que tengamos a su madre. Todos los grandes
santos han sido devotos de la Virgen María, y nadie que acuda a ella queda
defraudado. Por eso no pueden faltar en nuestra vida de cristianos el amor y la
devoción hacia ella.
La virgen María no es solo admirable por los dones que el Señor le concedió;
también lo es por el esfuerzo personal que supuso ser plenamente fiel a la
voluntad de Dios, sin comprender del todo sus planes y los acontecimientos
relacionados con su hijo Jesús. Ella fue la primera cristiana y la primera
seguidora suya. Desde la Anunciación hasta la Asunción creció en amor,
recorriendo, peregrinan en la fe, los misterios de gozo, de dolor y de gloria.
35
“Lo que la Iglesia Católica cree sobre María se funda en lo que cree acerca de
Cristo, pero lo que enseña sobre María ilumina a su vez la fe en Cristo” CIC
487
“La virgen Santísima, por el don y la prerrogativa de la maternidad divina, que
la une con el Hijo Redentor, y por sus gracias y dones singulares, está también
íntimamente unida con la Iglesia “ Lumen Gentium 63
36
14. EL CIELO Y EL INFIERNO
“Venid, benditos de mi Padre, tomad posesión del Reino preparado para vosotros
desde la creación del mundo” (Mt 25, 34).
Si nuestra vida fuera solo el tiempo que nos toca vivir en este mundo y
todo terminara con la muerte, hacer el bien, cumplir los mandamientos, conocer
a Dios tendrían un sentido diverso.
Pero Dios nos ha
creado para vivir siempre y
dentro de nosotros existe
ese deseo de inmortalidad.
Lo veríamos al hablar de la
resurrección del Señor.
Esperamos unos cielos
nuevos y una tierra nueva
donde viviremos felices
después de nuestra muerte.
Ello quiere decir que no
moriremos para siempre,
que nuestros seres
queridos, familiares,
amigos… no mueran para
siempre, que después de la muerte sigue viviendo su espíritu y que, al final de
los tiempos, nuestros cuerpos resucitarán.
A esa otra vida, lleva de felicidad, en unión íntima con Dios, donde ya no
hay problemas, la llamamos el cielo, la Vida eterna.
No sabemos cómo ser; pero sí sabemos que tiene que ser encontrarnos
con Dios “cara a cara” y vivir el gozo de su amor en plenitud. “La alegría que
encuentra el esposo con su esposa, la encontrará tu Dios contigo”, dice Isaías.
Esta Vida eterna es un regalo de Dios. Sin embargo, Dios quiere que
pongamos algo de nuestra parte para conseguirla, que creamos en Él y que
cumplamos sus mandamientos.
Pero Dios no quiere obligar a nadie a que vaya a la fuerza al cielo. Al
hombre lo hizo, ante todo, libre y por eso puede escoger entre el camino del cielo
y la felicidad eterna, o el vivir lejos de Dios, cerrándose a su amor. Esto último
es lo que llamamos infierno: la angustia y la desesperación del que no ha
querido la salvación de Dios. Es la condenación de que habla el Evangelio. No
es un invento de los curas.
No hay mayor necedad ni estupidez que el no querer saber nada de Dios
ni del camino que lleva al cielo, que es el camino del bien y del amor verdadero,
de la justicia y de la verdad.
Al estado de purificación de los pecados no mortales en que, después de
la muerte, viven los difuntos antes de poseer el cielo, lo llamamos purgatorio.
Precisamente de la fe en el purgatorio nació la piadosa costumbre de orar por
los difuntos.
37
Después de la muerte habrá gozo eterno o pena eterna, según nuestras obras:
cielo o infierno
“La Iglesia… no alcanzará su consumada plenitud sino en la gloria celeste,
cuando llegue el tiempo de la restauración de todas las cosas y cuando, junto
con el género humano, también la creación entera, que está íntimamente unida
con el hombre y por él alcanza su fin, será perfectamente renovada en Cristo”
Lumen Gentium 48
38
BREVE RESUMEN SOBRE LAS RELIGIONES NO CRISTIANAS
Desde siempre, el hombre ha tratado de buscar una
explicación de este mundo y de sí mismo. Alguien tuvo
que hacerlo. Y ¿qué decir de la muerte? ¿Acaso el
hombre v a morir por completo para siempre?
Todos estos interrogantes, unidos a los más profundos
deseos de su corazón, le fueron llevando a creer en
una fuerza superior, en uno o varios dioses, dentro de
una gran diversidad de formas de entenderlo. Es lo
que, cuando estudiamos la historia, nos explica la
existencia de templos, sepulcros, libros, imágenes, etc.
De tipo religioso. En realidad, todas estas múltiples y diferentes formas de
religión se dirigían hacia el único Dios verdadero. Decía san Agustín: “Nos hiciste
Señor para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti”. La
existencia de tantas religiones, en lugar de constituir como un obstáculo para
creer, debe ser una prueba de esta gran inquietud de todos los hombres. La
iglesia católica no rechaza lo que en estas religiones hay de verdadero y santo,
aunque reconoce que Jesucristo pone mucha más luz y claridad en el camino
hacia Dios. Aparte de las numerosas religiones primitivas, merecen destacarse
las que enumeramos a continuación y algunas que vamos a subrayar.
Persa Griega
Egipcia Romana
El hinduismo: da mucha importancia a lo espiritual. Dice que el hombre, al
morir, se reencarna en otros seres hasta llegar, purificado y libre, a la
felicidad.
El budismo: la meta última es librarse del sufrimiento hasta llegar al Nirvana.
El islam: Esta religión, a diferencia de las anteriores, surgió después de
Jesucristo. Su fundador es Mahoma. Adora al único Dios, creador del cielo y
de la tierra, que habló a los hombres. Venera a Jesus como profeta, aunque
no como Dios, y a la virgen maría. Espera el juicio de Dios y la resurrección.
Da un gran valor a la vida moral, a la oración, a la limosna, al ayuno… tiene,
pues, algunos aspectos muy semejantes al cristianismo. Por eso resulta
denigrante oír algunas críticas despectivas y ligeras sobre esta religión.
El judaísmo: es la religión del pueblo de Israel, en el que nació Jesús. Las
características de esta religión tan preciosa difícilmente se explican sin la
inspiración de Dios. Sin embargo, Jesucristo vino a completarla a y a
perfeccionarla de forma extraordinaria y sublime por ser Él mismo el Hijo de
Dios. A pesar de todo, algunos de sus paisanos no quisieron reconocerlo
como el Mesías ni aceptaron su Evangelio, y siguen practicando actualmente
la religión judía. Pero no por eso dejaron de ser hermanos nuestros ni
dejamos de tener muchas cosas en común con ellos, sobre todo en la
revelación del Antiguo testamento.
BREVE RESUMEN SOBRE LA HISTORIA DE LA IGLESIA
La Iglesia está llamada a vivir en constante diálogo fraterno con las demás
religiones (a pesar de sentirse distinta de ellas) y en una actitud de servicio a los
pueblos y a las culturas que la rodean, para que todos lleguen al conocimiento
39
de la verdad y del mismo Jesucristo. Ahora vamos a presentar un breve resumen
de lo que ha sido su historia desde sus orígenes hasta nuestros días.
EDAD ANTIGUA
A partir del día de Pentecostés los cristianos se fueron extendiendo por todo
el mundo, comenzando por las ciudades más próximas a Jerusalén. San
pablo se encargó de anunciar el Evangelio, de una manera especial a los
paganos, llegando hasta Roma e incluso a España.
No mucho tiempo después los emperadores romanos comenzaron a mirar
mal a los cristianos. Fue el comienzo de las grandes persecuciones iniciadas
con Nerón. Pero la sangre de los mártires se convirtió en semilla de nuevos
cristianos y el martirió fue tenido en gran estima. Sin embargo, durante
muchos años, la Iglesia no pudo vivir libre ni públicamente su fe.
Además, desde los primeros tiempos, y a pesar de las persecuciones, no
faltaron en la Iglesia divisiones internas debidas a discrepancias doctrinales
por parte de algunos cristianos.
Por otra parte, al ir aumentando el número de fieles se hizo necesaria una
organización cada vez más completa, al tiempo que se esforzaban por
infundir el sentido cristiano en la cultura y en las costumbres paganas.
A comienzos del siglo IV, con el emperador Constantino, comenzó a cambiar
la situación. Por el edicto de Milán del año 313 se concedió a la Iglesia libertad
para ejercer públicamente su misión y, poco a poco, el Imperio se fue
haciendo cristiano, hasta que el cristianismo llegó a convertirse en la religión
oficial. En este tiempo fue cuando se construyeron grandes lugares de culto
(basílicas) en todo el Imperio y la Iglesia comenzó a estar muy unida al
emperador, con evidentes peligros para su misión religiosa.
Precisamente por eso surgieron muchos obispos, monjes, escritores y sabios
cristianos que con su ciencia, sencillez y santidad expusieron la doctrina y las
exigencias de la vida cristiana. Merecen un recuerdo especial los que
llamamos Padres de la Iglesia, como S. Atanasio, S. Basilio, S. Juan
Crisóstomo, S. Ambrosio, S. Agustín, etc.
Los problemas doctrinales dieron lugar también a los concilios o reuniones
solemnes de los obispos. Tuvieron gran importancia los de Nicea (325),
Constantinopla (381), Éfeso (431) y Calcedonio (451). En los dos primeros se
redactó el Credo o Símbolo de la Fe, que todavía hoy proclamamos en la
misa de los domingos.
La invasión de los pueblos bárbaros hizo que la Iglesia tuviera que
preocuparse de su evangelización y de su conversión. De este modo, el
cristianismo fue llegando hasta los países del Norte de Europa y se fueron
formando las Iglesias de los reinos bárbaros convertidos al cristianismo.
Tampoco podemos olvidar que hacia el año 600 surgió la nueva religión de
Mahoma, el Islam, que tantos conflictos iba a tener con el cristianismo.
EDAD MEDIA
Todo esto hizo que, después del reinado de Carlomagno (768-814),
comenzara una rápida decadencia de la Iglesia y del mundo occidental
cristiano. En ella se enclava el famoso siglo de hierro (900-1000). Esto nos
40
demuestra que la fuerza de Dios está muy por encima de las debilidades
humanas.
A mediados del siglo XI (1046) comenzó una gran renovación de la Iglesia,
debida sobre todo, a Nuevas Órdenes religiosas que lucharon por defenderla,
en ella la vida cristiana y separar el gobierno eclesiástico del poder civil.
En el año 1054 tiene lugar un gran cisma o separación entre la Iglesia de
Roma y la de Bizancio. Desde entonces los orientales no aceptan la autoridad
del papa y forman la iglesia de los Ortodoxos.
Los siglos XII y XIII son de una gran vitalidad. Se manifestó, por ejemplo, en
el arte románico y gótico, y en grandes figuras como S. Anselmo, S. Bernardo,
S. Francisco de Asís, Sto. Tomás de Aquino…
Pero también hubo cosas negativas como la Inquisición medieval, un tribunal
eclesiástico establecido para perseguir las herejías (doctrinas contrarias a la
fe) y otros delitos religiosos con métodos y castigos que, en nuestros días,
pueden llamar, a veces, la atención.
A pesar de todo, la renovación de la vida cristiana y la búsqueda de la
santidad fueron un intento constante, y la Iglesia estuvo presente de una
manera significativa en el Renacimiento y en los grandes descubrimientos de
los siglos XV y XVI.
Sin embargo, la acumulación de riquezas en las Órdenes religiosas hizo sus
estragos y cada día se iba haciendo más necesaria una reforma general de
la Iglesia, que no acababa de llegar.
El monje Martín Lutero (1483-1546) intentó esa reforma, pero las cosas se
llevaron al extremo de provocar una gran división en la Iglesia de Occidente,
dando lugar al protestantismo.
AL mismo tiempo, otras figuras extraordinarias por su sabiduría o santidad
como Erasmo, S. Ignacio de Loyola, S. Francisco Javier, Sta. Teresa, S. Juan
de la Cruz, continuaron la renovación dentro de la Iglesia católica.
Además, los problemas que estaba viviendo la Iglesia hicieron sentir la
necesidad de un concilio. Fue cuando tuvo lugar el gran concilio de Trento
(1545-1563), que expuso la doctrina católica con gran profundidad y suprimió
diversos abusos que se habían introducido en la Iglesia.
Entre tanto, los católicos y los protestantes continuaron enfrentados entre sí
con errores y culpas de ambas partes. Hasta se llegó a que los diversos
países de Europa, con sus gobernantes, lucharan por tener una sola Iglesia,
sin respeto por la libertad de las demás.
EDAD MODERNA Y CONTEMPORÁNEA
En este tiempo, la Iglesia trató de separarse cada vez más, del Estado,
mientras a su alrededor surgían nuevas formas de pensar y hombres que no
querían saber nada de Dios ni del cristianismo. Al mismo tiempo, se fue
extendiendo todavía más por el mundo entero: América, Asia, África…
haciendo en todos los países una historia muy digna de tenerse en cuenta.
Muchas cosas, que ni siquiera se escribirán un día, habría que, decir de
muchos pastores y fieles que, a lo largo de 20 siglos, han vivido la fe en el
anonimato, la esperanza y el amor cristiano. De lo que ellos hicieron
participamos nosotros.
41
Muchas cosas podrían contarse también de los últimos tiempos de la Iglesia
y de su capacidad para llenar el corazón del hombre y transformar este
mundo sediento de salvación, a pesar de los defectos que como institución
sujeta a limitaciones humanas haya podido tener.
Como último hito importante d esta Historia señalaremos el Concilio Vaticano
II (1962-1965), que ha supuesto un nuevo y gran impulso para la importante
misión de la Iglesia en la Humanidad. También es significativo el clima de
diálogo y de apertura que ha suscitado, en el que cabe destacar el
movimiento ecuménico en busca de la unión de los cristianos.
Por lo demás, la Iglesia continúa Su marcha en medio del mundo, no siempre
libre de dificultades, pero con la seguridad y la firmeza que nunca le ha
negado su Divino Fundador, procurando ser fiel a Él y al mundo en que le
toca vivir y cuya salvación busca.
No podemos olvidar las crisis por las que ha ido atravesando y atraviesa. El
momento presente, en que la humanidad entera está experimentando
cambios tan grandes, no ha dejado de repercutir en la vida de la Iglesia. Sin
duda que el materialismo y el ateísmo modernos han producido y están
produciendo sus estragos… pero, a pesar de todo, hay sobrados motivos
para confiar en que, como ya sucedía con el pueblo de Israel, el hombre
vuelva su corazón a Dios, sin el que es imposible vivir. Y la Iglesia tiene que
llevar al corazón del hombre el misterio de Dios.
Podríamos hacer un recuerdo para los últimos papas, por lo que han
significado en la historia presente de la Iglesia: por la sabiduría de Pío XII,
por la bondad y diálogo de san Juan XXIII, por la fidelidad de san pablo VI,
por la sonrisa de Juan Pablo I, por la fe profunda de san Juan Pablo II, y por
la sencillez de Benedicto XVI.
42
15. EL AÑO LITÚRGICO Y LAS FIESTAS
CRISTIANAS.
“Seis días se trabajará, pero el séptimo día será de gran descanso, reunión sagrada…
Será consagrado a Yahvé” (Lev 23, 3)
43
domingo siguiente a Pentecostés se celebra la fiesta de la Santísima
Trinidad, y el jueves siguiente es el corpus Christi.
Tiempo Ordinario. Se llama así al tiempo que sigue al de Navidad y dura
hasta el de cuaresma, y al que desde pentecostés se extiende hasta el final
del Año litúrgico. Su color propio es el verde.
El año litúrgico termina con la fiesta de Cristo, Rey del Universo. En ella
reconocemos que Jesús es el Señor, el primogénito de entre los muertos,
cabeza de la humanidad y de la Iglesia. En él todo ha sido llamado a la
plenitud, y por Él todas las cosas serán consumadas cuando Dios sea todo
en todo.
A lo largo del resto del año celebramos diversos sacramentos que nos unen
de una manera especial a Jesucristo. Su celebración no depende de fecha
especia, pero sí hay momentos específicamente significativos para celebrarlos.
Por ejemplo, la pascua para el bautismo; los tiempos fuertes de Adviento y de
Cuaresma para la Penitencia; cada domingo para la Eucaristía.
44
16. LOS SACRAMENTOS, SIGNOS
SALVADORES DE JESUCRISTO.
“Se ha manifestado la gracia salvadora de Dios a todos los hombres” (Tit 2, 11)
La vida humana está llena de signos y símbolos a través de los cuales los
hombres se entienden: las palabras, una señal de tráfico, un saludo, un billete,
una moneda, un gesto, una fotografía, un beso, un aplauso, una bandera…
Para que estos signos no parezcan ridículos, tenemos que entender su
significado. Una bandera es mucho más que un trozo de tela; un billete es mucho
más que un papel; la fotografía de un ser querido es mucho más que un simple
dibujo. Bautizar a un niño es mucho más que echarle agua por la cabeza…Dios
también se comunica a los hombres por medio de signos. Despreciar estos
signos es despreciar a Dios mismo. SI yo recibo una carta y la rompo antes de
leerla, hago un desprecio a quien me la envía. Hay unos signos sagrados, a
través de los cuales Dios se comunica y se da a los hombres. Son los
sacramentos. A este don de Dios, que es Él mismo y su ayuda, y al que se
refieren estos signos, lo llamamos gracia.
¿Qué es, pues, la gracia? Es la ayuda que Dios nos da en orden a
nuestra salvación. En realidad, la gracia es Dios mismo que se nos entrega. Y
un medio, a través del cual Dios nos da su gracia, son precisamente los
sacramentos. Los sacramentos tienen su origen en Jesucristo. Él fue quien los
instituyó, aunque la Iglesia haya establecido variaciones en cuanto a algunas
formas externas.
Los sacramentos son 7:
o Bautismo.
o Confirmación.
o Penitencia.
o Eucaristía.
o Unción de enfermos.
o Orden sacerdotal.
o Matrimonio.
En cada sacramento podríamos hablar de varios elementos. Por ejemplo,
en el bautismo tenemos el agua, las palabras, la persona que bautiza y la que
recibe el sacramento. A estos cuatro elementos los llamamos: materia (agua),
forma (palabras), ministro (el sacerdote u otra persona) y sujeto (el que se
bautiza).
45
17. EL BAUTISMO
“El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea, se condenará” (Mc 16, 16)
¿Cuál es su significado?
46
18. LA CONFIRMACIÓN
“Entonces les impusieron las manos y recibieron el Espíritu Santo” (Hch 8, 17)
47
19. LA PENITENCIA
“Si no os convertís, todos pereceréis” (Lc 13, 3)
Sin duda que todos tenemos experiencia de que a veces no hemos sido
todo lo buenos que deberíamos ser y que nos hemos equivocado. Por ejemplo,
alguna vez no hemos sido buenos con nuestros padres, hijos, maridos, esposas,
hemos dejado de hacer el bien… Pero después hemos sentido pesar de no
habernos portado bien y necesitamos pedir perdón y de ser mejores. Esto tiene
que ver mucho con la penitencia.
¿Qué es la penitencia?
48
20. LA EUCARISTÍA.
“Tomad y comed, porque esto es mi Cuerpo… Bebed todos de él, porque esta es mi
sangre” (Mt 26, 26-27)
49
“Los fieles… participando del sacrificio eucarístico, fuente y cumbre de toda la
vida cristiana, ofrecen a Dios la víctima divina y se ofrecen a sí mismos
juntamente con ella” Lumen Gentium 11.
50
21. LA UNCIÓN DE LOS ENFERMOS.
“Si alguno de vosotros está enfermo, haga llamar a los presbíteros de la Iglesia y oren
sobre él, ungiéndole con óleo en nombre del Señor” (St 5, 14)
51
22. EL ORDEN SACERDOTAL
Más de una vez habrás oído hablar del obispo y es posible que lo
conozcas y recuerdes aún la última vez que fue al cuartel o la parroquia. Por
supuesto que conoces al sacerdote o páter de su parroquia o cuartel. Jesucristo
nunca ha abandonado a su Iglesia y se hace presente en ella de diversas
maneras. Entre otras, escogiendo a personas que en su nombre prediquen el
Evangelio de salvación, hablen a los hombres de la bondad de Dios, administren
los sacramentos, aliente la fe y la esperanza de su pueblo, y lo acompañen en la
construcción del Reino.
Seguramente has leído o visto en las películas cómo se corona a un rey
o cómo jura su cargo un ministro o presidente del gobierno… Quizá esta
comparación no sea del todo válida, pero nos ayuda a comprender… Hay un
sacramento, un signo sagrado, por el que se hace a algunas personas ministros
de Cristo para servir y guiar al pueblo de Dios, para ser pastores de la Iglesia.
Estos ministros del Señor pueden ser: obispos, presbíteros o diáconos.
Este signo sagrado es el Orden sacerdotal, que consiste en la imposición
de manos por parte del obispo junto las palabras consagratorias. Es una
ceremonia con muchos signos.
Se trata de una misión muy importante: predicar la fe en Dios, el amor,
la esperanza, la alegría… poder perdonar los pecados en nombre de Cristo,
hacer que se haga presente en el pan y en el vino el cuerpo y sangre de Cristo,
anunciar su Evangelio, actuar en su nombre. Por el sacramento del Orden, Jesús
se vale de otros hombres para continuar su misión
“El mismo Señor, con el fin de que los fieles formaran un solo cuerpo, en el no
todos los miembros desempeñaran la misma función, de entre los mismos
fieles instituyó a algunos por ministros, que en la sociedad de los creyentes
poseyeran la sagrada potestad del orden para ofrecer el sacrificio y perdonar
los pecados, y desempeñaran públicamente el oficio sacerdotal por los
hombres en nombre de Cristo” Presbiterorum Ordinis 2.
¿Por qué no hay mujeres sacerdotes?
Es una cuestión que se ha discutido mucho y ha sido debate teológico. La
cuestión, en resumen, es porque Jesús instituyó 12 apóstoles varones, no había
mujeres en ese grupo. Por tanto, la Iglesia ha seguido en los sucesores de los
apóstoles el Orden sacerdotal. Ello no quiere decir en ningún caso que la mujer
esté excluida de la Iglesia con papeles muy relevantes cada vez más, ocupando
puestos de responsabilidad.
52
23. MATRIMONIO
53
“Los cónyuges cristianos, en virtud del
sacramento del matrimonio por el que
significan y participan el misterio de
unidad y amor fecundo entre Cristo y la
Iglesia, se ayudan mutuamente a
santificarse en la vida conyugal y en la
procreación y educación de la prole” LG
11.
Sabemos que hay muchos matrimonios que fracasan. No vale casarse
irresponsablemente y sin estar educados para el amor. El amor cristiano es
abnegado, sacrificado, no egoísta… Es verdad que el proyecto diario del amor
no es fácil, pero su cuidado es imprescindible para que el matrimonio no sea un
fracaso.
La ceremonia del Matrimonio es muy breve y sencilla. Requiere del
consentimiento, y de la bendición del ministro.
¿Qué finalidad tiene, cuáles son sus propiedades; qué deben hacer los
esposos cristianos para vivir santamente?
La finalidad del Matrimonio es el amor y ayuda mutua entre los esposos y
la procreación y educación de los hijos. Las propiedades del Matrimonio son el
amor mutuo, la unidad y la indisolubilidad; es decir, ha de ser uno con una y para
siempre. Para vivir santamente los esposos cristianos deben amarse y guardarse
fidelidad, siendo padres responsables para tener y educar cristianamente a sus
hijos. Los ministros del matrimonio son los cónyuges.
¿Se puede uno divorciar por la Iglesia?
No. El vínculo del matrimonio es indisoluble, hasta la muerte. Lo que existe
en la Iglesia es la legítima separación de los cónyuges sin romper el vínculo
matrimonial.
Además, cuando no se realiza el consentimiento matrimonial de una manera
clara, sincera, existe lo que se llama la declaración de nulidad matrimonial,
demostrar que nunca existió el matrimonio, por defecto forma o anomalías en el
consentimiento.
54
24. LOS MANDAMIENTOS Y EL AMOR
CRISTIANO.
55
de cumplir adecuadamente, merece la pena cumplirlos, pues ello será fuente de
bien para todos…
Los mandamientos de la Iglesia son cinco:
1. Oír Misa entera todos los domingos y fiestas de guardar.
2. Confesar los pecados mortales al menos una vez al año, en peligro de
muerte y si se ha de comulgar.
3. Comulgar por Pascua de Resurrección.
4. Ayunar y abstenerse de comer carne cuando lo manda la santa Madre
Iglesia.
5. Ayudar a la Iglesia en sus necesidades.
“Dios, que cuida de todos con paterna solicitud, ha querido que los hombres
constituyan una sola familia y se tratan entre sí con espíritu de hermanos… El
amor de Dios y del Prójimo es el primero y el mayor Mandamiento” Gaudium et
Spes 24.
Las obras de misericordia
Obras espirituales
1. Enseñar al que no sabe
2. Dar buen consejo al que lo
necesita.
3. Corregir al que yerra.
4. Perdonar las injurias.
5. Consolar al triste.
6. Sufrir con paciencia los defectos del prójimo.
7. Rogar a Dios por los vivos y los difuntos.
Obras corporales.
1. Visitar y cuidar a los enfermos.
2. Dar de comer al hambriento.
3. Dar de beber al sediento.
4. Dar posada al peregrino.
5. Vestir al desnudo.
6. Visitar a los presos.
7. Enterrar a los muertos.
56
25. AMAR A DIOS Y RESPETAR SU
NOMBRE
“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente”
(Mt 22, 37)
Vamos a fijarnos ahora en los dos primeros mandamientos. Tratan del amor a
Dios de una manera más directa.
57
SEGUNDO MANDAMIENTO: NO TOMARÁS EL NOMBRE DE DIOS EN VANO
No ama a Dios quien blasfema contra Él, quien emplea el nombre de
Dios o el de otras personas y cosas sagradas con desprecio y con
palabras injuriosos.
El que blasfema, con frecuencia comete una falta de escándalo, de
mal ejemplo (el padre que blasfema delante de sus hijos o el mando
que blasfema delante de sus subordinados, o viceversa).
La blasfemia es un antitestimonio. Un cristiano que profana el nombre
de Dios públicamente está dando un mal ejemplo a los demás
cristianos.
La blasfemia, además de ser una ofensa a Dios y a la sensibilidad de
quienes tienen que escucharla, es una señal de grosería y de mala
educación.
También toma el nombre de Dios en vano quien jura por Él en falso o
sin necesidad. Esto se llama perjurio. Solo se puede jurar con verdad
y con necesidad.
58
26. DAR CULTO A DIOS
59
Razones para ir a misa.
Hay quien dice que no va a Misa porque solo van los perores, o que
solo se va a lucir el traje. Hay quien dice que no va porque no tiene
tiempo o porque para ser bueno no hace falta ir a Misa. Pero en
realidad la mayoría de las veces si no se va, es por ignorancia, pereza
y, sobre todo, por falta de fe y de amor.
A misa se debe ir para reunirse con la Comunidad, para escuchar y
acoger la Palabra de Dios, para encontrarnos con Cristo,
especialmente presente en la Eucaristía. Ir a Misa debe ser un signo
del sentido religioso y cristiano de la vida, debe darnos ánimo y
comprometernos más.
Ir a Misa no debe consistir solo en estar presentes físicamente de una
manera pasiva, sino sobre todo en participar activamente estando
atentos a las palabras y signos: rezar con el corazón y con las
palabras, estar atentos a lo que Dios nos quiere decir con su Palabra,
darse cuenta de la presencia de Jesus y de que los demás miembros
de la comunidad son mis hermanos, comulgar, participar en el canto,
etc. Nuestra falta de participación y de serio compromiso, nuestra
pasividad, ¿no serán, acaso, motivo de que otros no vayan a misa?
60
27. EL AMOR EN LA FAMILIA
“Honra a tu padre y a tu madre para que se prolonguen tus días sobre la tierra que el
Señor, tu Dios, te va a dar” (Ex 20, 12)
61
28. EL RESPETO A LA VIDA
“Habéis oído que se dijo…: ´´No matarás``; y aquel que mate será reo ante el tribunal.
Pues yo os digo: Todo aquel que se encolerice contra su hermano, será reo ante el
tribunal” (Mt 5, 21-22)
62
29. AMOR Y SEXUALIDAD
63
Dijo Dios: “Creced y multiplicaos” Gn 1, 22.
En el Génesis 2, 24 se dice: “Dejará el hombre a su padre y a su
madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne”. Y Jesús
añade esto: “Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre”, Y
también: “Quien repudie a su mujer y se case con otra comete
adulterio” (Mt19, 9). En otro lugar Jesús llega a decir: “Habéis oído que
se dijo: No cometerás adulterio. Pues yo os digo: todo el que mire a
una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón”
(Mt 5, 27).
San pablo compara el amor del hombre y de la mujer al de Cristo a su
Iglesia (Ef 5, 21ss).
En el Decálogo se dice: “No cometerás adulterio” y “no desearás la
mujer de tu prójimo” (Ex 20).
El cristianismo y la sexualidad
La sexualidad debe ir unida al amor, cuyo polo opuesto es el egoísmo.
Por tanto, obra mal quien solo busca su propio placer, llegando a ser
esclavo de sus pasiones, no respetando el propio cuerpo ni el de los
demás.
Se emplea mal la sexualidad cuando se ejerce fuera del marco sagrado
que Dios ha establecido como garantía y protección del verdadero amor,
es decir, fuera del matrimonio.
Así mismo, obra mal quien utiliza el cuerpo de otras personas,
aprovechándose de ellas, como un mero instrumento o juguete de placer,
lo cual es también contrario al amor.
No solo se puede pecar de obra, sino también de palabra, de pensamiento
o de deseo. Pues no se trata solo de no hacer el mal, sino también de no
desear hacerlo.
Pecados contra el sexto y noveno mandamiento.
Adulterio.
Fornicación.
Prostitución.
Pornografía.
Impureza.
Lascivia.
64
30. EL RESPETO A LOS BIENES DEL
PRÓJIMO.
“El ladrón, que no robe más, sino que procure trabajar honradamente para poder
ayudar al que está necesitado” (Ef 4, 28).
65
31. EL AMOR A LA VERDAD.
66
32. SER CRISTIANO CONSISTE EN SEGUIR
A JESÚS.
“El que no coge su cruz y me sigue no es digno de mí” (Mt 10, 38)
67
33. LAS BIENAVENTURANZAS.
Para ser un buen cristiano no basta con cumplir los mandamientos. Eso
ya lo intentaban los judíos, que no eran cristianos. Por supuesto que Jesús, al
explicar los mandamientos, es más exigente: “habéis oído que se dijo… pero yo
os digo” (Mt 5, 21). Un cristiano debe vivir según el programa de las
Bienaventuranzas (Mt 5, 1).
La palabra “bienaventurado” quiere decir feliz, dichoso… ¿A quién
llamaría la gente bienaventurado, dichoso? A los ricos, a los que lo pasan bien,
a los poderosos, a los que reciben muchos aplausos, a los que comen bien, a
los que son apreciados por la gente (St 2, 1-3).
¿A quiénes llamó bienaventurados Jesús?
Las bienaventuranzas.
Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino
de los Cielos.
Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán la tierra.
Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque
ellos serán saciados.
Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán
misericordia.
Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
Bienaventurados los pacíficos, porque ellos serán llamados hijos de
Dios.
Bienaventurados los que padecen persecución por la justicia,
porque suyo es el Reino de los cielos.
68
del otro, no tiene asegurado el mañana, y por eso, confía, espera y se abre a la
misericordia y al amor de Dios.
El rico, por el contrario, cree no necesitar ayuda de nadie. Se siente
seguro y confía en su propia riqueza (bienes, poderes, influencia) para asegurar
el porvenir. Es orgulloso.
Solo los que son pobres pueden recibir el Reino de Dios, que es un don
gratuito. Pero esto no quiere decir que sea buena la miseria y la pobreza en
que vive tanta frente lamentablemente. Dios está de parte de esta gente
necesitada que sufre; por eso hay que luchar para que no haya pobreza. Así
mismo, es peligroso olvidar, en nombre de la pobreza espiritual, el peligro de la
riqueza material. ¡Qué difícil es que un rico entre en el Reino de los Cielos! (Mt
19, 23; St 5, 1). La vida de Jesús es un maravilloso ejemplo de pobreza elegida.
¿Quiénes son los mansos?
Manso es el que no cree en la fuerza ni la emplea para imponerse a los
demás. No se deja llevar por la ira o la violencia. No se irrita, no se enfada, tiene
paciencia… Lo que no quiere decir que tenga que ser cobarde e indulgente con
el mal. Los mansos se basan en la seguridad de que todo está en manos de Dios
y de que Él hará valer su derecho cuando quiera. Los mansos han de tener una
gran humildad interior. Son seres o violentos, que no responden al mal con el
mal. Jesús es descrito como “manso y humilde de corazón”.
¿Quiénes son los que lloran?
En realidad, hay que contar entre ellos a los pobres, a los que sufren, a
los que pasan hambre… Son los que esperan el consuelo definitivo de Dios.
¿Quiénes son los que tienen hambre y sed de justicia?
No se trata del hambre, a secas, sino del hambre y sed de justicia. La
palabra justica, que actualmente tiene una enorme carga de resonancias
sociales, aparece en el Evangelio con un significado esencialmente religioso:
lleva consigo el respeto a los derechos del prójimo, pero también el respeto a la
voluntad y a los derechos de Dios. Quien tiene hambre y sed de justicia desea
con ardor que se implante en el mundo el orden querido por él.
¿Quiénes son los misericordiosos?
Aquellos que son capaces de sentir como suyas las miserias y dificultades
del hermano. Son comprensivos, se molestan por los demás, se preocupan del
dolor ajeno. Estas personas alcanzarán misericordia (Mt 25, 31ss).
¿Quiénes son los limpios de corazón?
La limpieza de corazón es algo más que pureza legal. Se trata de rectitud,
sencillez, transparencia que deja pasar la luz de Dios. Una limpieza interior que
permite descubrir en profundidad a Dios. Es hacerse niños ante Dios (Mt 18, 1).
El limpio de corazón se abre a la verdad, donde quiera que esta se
encuentre y la diga quien la diga. No hay desajuste entre el interior y el exterior.
69
¿Quiénes son los que trabajan por la paz?
La paz verdadera solo la da Dios. Pero el hombre debe buscarla. Si no
hay justicia no puede haber verdadera paz. Por eso, los que buscan la paz deben
buscar el derecho y la justicia. Buscar la paz es buscar la reconciliación entre las
personas.
¿Quiénes son los perseguidos por causa de la justicia?
En general todos aquellos que tratan de vivir según el Evangelio y de ser
fieles a Dios y a los hombres, mientras son incomprendidos y considerados como
si molestaran. Si el maestro fue perseguido, no es extraño que persigan a sus
discípulos…
70
34. EL PECADO
“Aún no habéis resistido hasta la sangre en vuestra lucha contra el pecado” (Hb 12, 4).
71
Es una pena echar la culpa de nuestros males a las estructuras de la
sociedad, olvidando que esas estructuras injustas son el fruto del pecado de las
personas.
El pecado es una falta contra la razón, la verdad, la conciencia recta; es faltar
al amor verdadero para con Dios y para con el prójimo, a causa de un apego
perverso a ciertos bienes. Hiere la naturaleza del hombre y atenta contra la
solidaridad humana (CIC 1849).
Lope de vega.
72
35. LA VIDA DE GRACIA Y LAS VIRTUDES
73
Virtudes teologales:
La fe es una virtud sobrenatural por la que, apoyados en Dio, creemos en
lo que Él nos ha revelado para nuestra salvación y la Iglesia nos enseña.
La esperanza es una virtud sobrenatural por la que deseamos y
esperamos la Vida eterna que Dios nos ha prometido a los que le
amamos.
La caridad es una virtud sobrenatural por la que amamos a Dios por sí
mismo y al prójimo como a nosotros mismos por amor a Dios.
Virtudes cardinales:
La prudencia: es la virtud que nos inclina a escoger rectamente los
medios de obrar bien y de agradar a Dios.
La justicia es la virtud que nos inclina a dar a cada uno lo que le
pertenece.
La fortaleza es la virtud que nos sostiene en el cumplimiento del deber
por grandes que sean las dificultades.
La templanza es la virtud que frena nuestras pasiones y el deseo
inmoderado de placeres.
74
36. LA ORACIÓN
Tenemos que orar con fe, con humildad, reconociendo nuestra miseria
comparados con Él, con la confianza de que nos ama y escucha y sin
desanimarnos ni cansarnos porque nos conceda lo que nos gustaría conseguir.
Dios sabe muy bien lo que nos conviene o no.
Una forma muy valiosa de oración es la que se hace en comunidad,
especialmente con las oraciones de la liturgia.
Orar es tratar de amistad con Dios. Hablar con un amigo, con quien más te
conoce.
75
.
76