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Capítulo IV Discurso

El capítulo IV aborda la relación entre discurso, texto y contexto, destacando que el discurso es una práctica social que moldea y es moldeada por las estructuras sociales. Se diferencia entre discurso y texto, donde el texto es la unidad concreta de análisis, y se exploran las oposiciones entre discurso, lengua y género. Además, se analiza el discurso referido, que incluye el discurso directo e indirecto, y cómo estos afectan la interpretación y la subjetividad en la comunicación.

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Capítulo IV Discurso

El capítulo IV aborda la relación entre discurso, texto y contexto, destacando que el discurso es una práctica social que moldea y es moldeada por las estructuras sociales. Se diferencia entre discurso y texto, donde el texto es la unidad concreta de análisis, y se exploran las oposiciones entre discurso, lengua y género. Además, se analiza el discurso referido, que incluye el discurso directo e indirecto, y cómo estos afectan la interpretación y la subjetividad en la comunicación.

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Capítulo IV DISCURSO, TEXTO Y CONTEXTO

Capítulo IV: DISCURSO, TEXTO Y CONTEXTO

Introducción

El abordaje del discurso y del texto son los ejes centrales de esta unidad. Como el hombre es un ser
discursivo, el conocimiento del mundo de los discursos contribuirá a aumentar las posibilidades de actuar en
una situación en forma adecuada y oportuna

Procuramos en este apartado explicitar y ejemplificar una serie de nociones vinculadas con las prácticas
discursivas que se encuentran estrechamente relacionadas entre sí.

4.2. Discurso

Los lingüistas N. (Fairclough) R(Wodak) interpretan el discurso como una forma de práctica social, de una
forma de acción entre las personas que se articula a partir del uso lingüístico contextualizado, oral o escrito.
El discurso es parte de la vida social y a la vez crea la vida social. Desde el punto de vista discursivo, hablar
o escribir no es otra cosa que construir piezas textuales orientadas a unos fines y que se dan en
interdependencia con el contexto. Nos referimos, entonces, a cómo las formas lingüísticas se ponen en
funcionamiento para construir formas de comunicación y de representación del mundo -real o imaginario-.
El hecho de describir el discurso como práctica social sugiere una relación dialéctica entre un suceso
discursivo particular y las situaciones, instituciones y estructuras sociales que lo enmarcan. Ahora bien, una
relación dialéctica es siempre bidireccional el suceso discursivo está moldeado por las situaciones,
instituciones y estructuras sociales, pero a su vez les da forma. Otra manera de expresar este fenómeno es
decir que lo social moldea el discurso pero que éste,a su vez, constituye lo social y las situaciones, los
objetos de conocimiento, la identidad social de las personas y las relaciones de estas y los grupos entre si.

De esta acepción amplia que el término "discurso" tiene en el análisis del discurso, destacamos la
importancia que se le asigna al contexto, del que nos ocuparemos más adelante, ya que la inscripción en
contextos determinados es indisociable de la actividad discursiva.

Ahora bien, los usos lingüísticos son variados. Las personas tienen a su disposición un repertorio
comunicativo, que puede estar formado por una o más lenguas, por diferentes variedades linguísticas y por
otros instrumentos de comunicación. La lengua, como materia prima del discurso ofrece a quienes lo usan
una serie de opciones (fónicas, gráficas, morfosintácticas y léxicas) de entre las cuales hay que elegir en el
momento de actuar discursivamente.

Todos los ámbitos de la vida social, tanto públicos como privados. generan prácticas discursivas que, a la
vez, los hacen posibles. La vida familiar, la educación, la vida económica, la sanidad, las relaciones
laborales, los medios de comunicación de masas, el comercio, la justicia, la administración, son algunos
ejemplos de ámbitos que difícilmente se puedan imaginar sin el uso de la palabra, es decir, sin el uso de la
lengua, ya sea en la conversación, el libro, la receta, el prospecto, la entrevista, las negociaciones, la
conferencia, las clases, el examen, el juicio, las facturas, las transacciones comerciales, etc. El discurso,
como señala Rastier, está siempre «vinculado a un tipo de práctica social dada (por ejemplo: discurso
jurídico, discurso médico, discurso religioso», por ello suele hablarse de "discursos sociales". Es posible, por
lo tanto, diferenciar los discursos en relación con sus diversas metas socio-comunicativas, en función de las
cuales estarán, entre otros aspectos, las temáticas que se aborden, el tipo de destinatario al que se apunte, los
modos de circulación que se adopten, los modos de organización del discurso que se utilicen.

El material lingüístico se pone así al servicio de la construcción de la vida social, de forma variada y
compleja, en combinación con otros factores como los gestos, en el discurso oral; o los elementos
iconográficos en la escritura; los elementos cognitivos, sociales y lingüísticos se articulan en la formación
del discurso. Las lenguas viven en el discurso1 y a través de él. Y el discurso -los discursos- nos convierten
en seres sociales y nos caracterizan como tales.
En lo que se refiere a los aspectos más concretos del estudio discursivo, para abordarlo es necesario
remitirnos a unidades que permiten ordenar el análisis, como el contexto, el texto, el enunciado. Además, la
noción de "discurso" entra también en una serie de oposiciones en las que toma valores más precisos:

4.2.1 Discurso / texto

Si lo relacionamos con el texto, podemos decir que éste es la ocurrencia efectiva, la unidad concreta de las
prácticas discursivas, el objeto o entidad lingüística concreta de análisis, mientras que la de discurso es una
noción más abstracta, un constructo abstracto producido efectivamente en los procesos sociales.

Entonces, con respecto al discurso, el texto puede caracterizarse como el producto concreto del proceso
social de producción lingüística (y sígnica/simbólica en general) en situaciones específicas, a cargo de los
hablantes (sujetos sociales). Un texto particular es la realización de uno o más discursos. Retomando los
ejemplos ya mencionados, la receta se vincula con la práctica culinaria y con el discurso propio de esa
práctica; la conferencia, las clases y el examen con las prácticas discursivas académicas; los fallos y las
sentencias con las prácticas judiciales y con el discurso jurídico que hace posible tales prácticas. Ahora bien,
no existe siempre entre texto y discurso una relación "uno a uno": en un mismo texto pueden confluir
diversos discursos o modalidades discursivas. Así, por ejemplo, en una novela o en una serie de televisión
convergen discursos como el cotidiano, el económico, el histórico, etc.

4.2.2 Discurso / lengua


La "lengua" definida como sistema de valores virtuales se opone al «discurso», al uso de la lengua en un
contexto particular, que restringe estos valores o provoca nuevos. Así, para la teoría de la enunciación, "la
enunciación supone la conversión individual de la lengua en discurso".

D. Maingueneau (1996), cuando se refiere a la oposición lengua/discurso, realiza algunas consideraciones


que pueden aclarar y ordenar ciertos puntos a los que hicimos referencia cuando desarrollamos la noción de
"discurso": la lengua, definida como sistema que comparten los miembros de una comunidad lingüística, se
opone al discurso, considerado como un uso restringido de ese sistema.

Puede tratarse de:

1) un posicionamiento en un campo discursivo (el "discurso peronista", el "discurso surrealista");

2) un tipo de discurso ("discurso periodístico", "discurso administrativo");

3) producciones de una categoría de locutores ("el discurso de las enfermeras", "el discurso de las madres");

4) una función del lenguaje ("el discurso polémico", "el discurso prescriptivo"). Con frecuencia se produce
un deslizamiento desde el sistema de reglas al corpus: el "discurso socialista" designa tanto las reglas que
especifican una posición enunciativa como socialista, como el conjunto de enunciados que, efectivamente,
se mantienen a partir de esta posición. Así Foucault6 (1969: 153) sostiene: Llamaremos "discurso" a un
conjunto de enunciados en tanto pertenezcan a la misma formación discursiva.

4.2.3 Discurso / género

Habitualmente se suele definir "género" como una agrupación de textos que cumplen funciones sociales
similares y tienen ciertas características formales en común. La expresión "géneros discursivos",
desarrollada con mayor extensión en el capítulo referido a "los modos de organización del discurso", implica
matrices discursivas de comunicación socio-históricamente definidos. Muchos géneros suelen ser
reconocidos por todos los hablantes aunque más no sea de manera pasiva.
En relación con el par de nociones discurso/género, Rastier señala que "todo discurso está organizado por
medio de varios géneros, que corresponden a diferentes prácticas sociales dentro de ese mismo campo", al
grado tal que un género es lo que vincula un texto a un discurso. Este autor sostiene que un género consiste
en "un programa de prescripciones positivas o negativas que regulan la producción e interpretación de los
textos. Todo texto tiene que ver con un género, y todo género con un discurso. (Las reglas) de los géneros no
pertenecen al sistema lingüístico, estrictamente hablando, sino más bien a otras normas sociales".

Veamos cómo funcionan estas oposiciones en un sencillo ejemplo:

MONTECRISTO (serie televisiva)


Se trata de un texto por cuanto es la ocurrencia efectiva, el objeto o entidad

Este texto se encuentra a su vez atravesado por varios discursos: el discurso Este texto, el discurso cotidiano,
el discurso amoroso, el discurso histórico, el discurso político,

El género discursivo social e históricamente definido, es la telenovela.

4.2.4 Discurso referido


Los discursos no son casi nunca homogéneos sino heterogéneos. Entre los factores de heterogeneidad ocupa
un lugar de relevancia el discurso de los «otros» en un discurso. Con la expresión discurso referido se
designan varios casos de polifonia, es decir situaciones en que un enunciador hace hablar a otro dentro del
discurso propio. Mediante el discurso referido se muestra explícitamente que se introducen palabras de otro.
Dentro de esta categoría de discurso referido se encuentran:

El discurso directo (también conocido como estilo directo). Se lo caracteriza como una transcripción literal,
fiel, de las palabras de otra persona. Marta Marin (1999) estima que una caracterización más adecuada
consiste en considerarlo como una teatralización de otra enunciación, ya que muestra a otra(s) persona(s) en
el acto de hablar. En otras palabras, el discurso directo es un procedimiento cuyo efecto es colocar en primer
plano a otro hablando.

Por ejemplo, un género que recurre frecuentemente a las palabras de otros es el periodístico, en sus
diferentes variedades. Los textos del periodismo escrito no muestran el discurso directo con guiones -como
en el diálogo literario- sino que es un discurso entrecomillado. En muchos casos, el uso de las comillas se
vincula con el hecho de que en este caso la voz del otro no tiene tanto un valor dramático, sino un valor
testimonial, ya que contribuye a crear un "efecto de verdad", como apoyatura a las palabras del cronista.
Veamos un ejemplo:

Estatales intensifican el reclamo salarial

Marzo promete ser un mes crucial para el cauce que pueda tomar la relación entre los gremios y el Poder
Ejecutivo. En un plenario realizado en la zona de El Cadillal, los referentes del frente de gremios Estatales
expusieron su malestar por la falta de respuestas del gobernador, José Alperovich, a sus reclamos salariales.

Cabe recordar que el propio ministro de Economía, Jorge Jiménez, había advertido públicamente que la
Provincia no está en condiciones de otorgar a los estatales un 30% de mejora en sus ingresos. "El poder
adquisitivo de los estatales está por el piso a raiz de esta espiral inflacionaria que no se detiene. sumado a
los aumentos dispuestos en los impuestos y en las tarifas de servicios públicos que dispuso el gobierno",
sostuvo el dirigente de ATE, Luis Arroyo.

El panorama lanzado durante la reunión sindical fue crudo: un empleado público que reviste la categoría 15
del escalafón (la más baja) percibe un básico de $274 y entre $700 y $800 de bolsillo, según dijeron. "Es
irrisorio, teniendo en cuenta que el costo de la canasta básica en la provincia está entre $ 2.000 y $ 2.500",
lanzó Arroyo. (La Gaceta, 25-02-08, pág. 6).

Por otra parte, el discurso directo es un procedimiento claramente identificable en un texto porque se
produce una ruptura de la sintaxis con el discurso dentro del cual se inscribe (no se usan los mismos tiempos
verbales ni los mismos pronombres personales) y presenta marcas tipográficas (guiones de diálogo o
comillas). En el caso del discurso oral, cambia la entonación y también la construcción sintáctica y el centro
deíctico.

Veamos ejemplos:

Entonces el vecino le dijo: "escuchame, a estas horas todo está cerrado; pero, ¿sabés qué?, podemos
acercarnos a un quiosco que no cierra en toda la noche». (Conversación cotidiana)

El dirigente de la FET (Humberto Sánchez) responsabilizó por esta situación (que la prensa sea culpable de
la desnutrición en Tucumán) a todos los gobiernos provinciales a partir de la gestión de Ortega. "La política
de la FET no es la de la Casa de Gobierno, sino la de la realidad: pensaban que con poner a El Eter en el
Ejecutivo nos iban a callar, pero no lo lograron", agregó. "Me referia a la prensa de Buenos Aires", el
Presidente de la FET precisó sus dichos. (La Gaceta, 11-04-05, pág. 6).

Discurso indirecto (estilo indirecto). El enunciador repite las palabras de otro, pero desmarcándolas,
relatándolas, ya que las narrativiza. En este caso, no existe ruptura sintáctica y tipográfica, de modo que,
como efecto discursivo, podría decirse que la presentación del discurso referido se muestra con menor
intensidad dentro del texto que lo contiene, su presencia es menos fuerte. Este discurso solo mantiene una
enunciación:

Entonces el vecino le dijo que a esas horas todo estaba cerrado pero que se podían acercar a un quiosco que
no cerraba en toda la noche.

Aunque se puede pensar que la cita directa es más verídica que la indirecta, no es necesariamente así y
ambas admiten tanto la fidelidad como la distorsión del discurso del otro. En realidad, no se trata de si el
discurso directo es más o menos fiel que el discurso indirecto: son dos estrategias diferentes para referir una
enunciación

Así como las palabras son de todos, y dichas ya por otros se vuelven a enunciar y decir con otra intención
por cada hablante, en la cita de las voces de otros la subjetividad también aparece.

En primer lugar, porque en un discurso propio aparece el discurso ajeno, probablemente interpretado y
traído hacia el discurso de base con un propósito concreto: buscando vivacidad, dramatismo, veracidad o
autenticidad; autoridad u orientación argumentativa.

En segundo lugar, se presenta a partir de un verbo enunciador de la cita (verbo de decir) que indica
precisamente el acto de habla que se le asigna: esperar, criticar, gritar, amenazar, preguntar, afirmar,
replicar, insistir, añadir, acotar, sostener, admitir, aclarar... Por eso es interesante observar que, aunque las
palabras sean las mismas, la intención que se les adjudica puede variar. Y a la inversa: a veces las citas no
tienen nada de literal y en cambio representan con fidelidad la intención comunicativa del que habla.
Ejemplos: en este caso, para la ejemplificación, tomamos textos del discurso judicial, del género sentencias
penales.

Verbos como agregar, añadir, reiterar, acotar, son utilizados cuando ya se introdujo una voz, para completar
los dichos que interesa reproducir del mismo enunciador.

Prosiguiendo su relato añade (que dispuso el traslado inmediato del herido al Hospital más cercano)[...].
Otro grupo de verbos, como sostener, admitir, sugerir, aducir, aclarar, advertir, además de introducir la
cita, dicen algo más sobre el acto de habla realizado. Así sostener, aducir implican un decir más
contundente, con mayor certeza; admitir supone decir a partir de alguna situación de presión sobre el
enunciador como, por ejemplo, un careo en el discurso judicial; sugerir es un decir con la intencionalidad de
explicar una situación, aclarar es un decir a partir de dichos previos que completa o específica algún aspecto
de lo enunciado previamente; advertir es, en el contexto en que aparece, un decir para prevenir:

Sostiene (que ello acreditado en el cuadernillo de prueba correspondiente al Dr. R., en el que se constató
que ambos testigos se domicilian en la de Salta, esto es, en el margen salteño del Rio Urueña).

Con relación a las lesiones admitió (que las mismas se hallan eficazmente acreditadas [...])

Sugiere asimismo (que M. fue convencido por el Crio. S. y por otros oficiales no acusados por él con
anterioridad por enriquecimiento ilicito, para que lo incriminara en este hecho).

Aclara (que el uso de las esposas deja marcas) y (que el edema que detectó abarca desde la muñeca a la
raíz de los dedos [...]).

[...] explicó que si bien no le vio el arma a C. su hermano, la victima, le advirtió (que éste tenia un cuchillo)
[...].

Discurso indirecto libre. Es un discurso referido en el que no hay marcas claras para distinguir cuál es la
voz del narrador y cuál la voz que él introduce en su discurso. En este caso, los enunciados no pueden
fácilmente atribuirse a unos y otros enunciadores, porque el texto presenta mezcladas las diferentes voces; es
como un interjuego entre el discurso citante y el discurso citado y sólo contamos con el cotexto para
interpretar esta ambigüedad enunciativa.

Algunos autores hablan de citas encubiertas ya que se trata de una forma solapada de introducir en el propio
enunciado la voz de los otros. Por eso se puede decir que en los textos encontramos ecos que se manifiestan
en este llamado estilo indirecto encubierto. En este caso se reproduce una voz ajena sin dar ninguna señal ni
sintáctica, ni deíctica, ni gráfica. Parece como si lo dicho fuera asumido por el propio locutor. Se puede
confundir con el estilo recto, sin citas. Es una repetición de lo que dicen los otros, con apropiación. Se
adopta pues un sistema conceptual ajeno. Si se adjudica la responsabilidad de la aserción a la voz
correspondiente se añade una expresión citativa como: "para X", "según dice", "en palabras de", "así lo ha
confirmado"... (caso de la prensa y de los textos teóricos de la ciencia que han de basar lo que dicen en una
fuente fidedigna o en una autoridad). Si no se adjudica a ninguna fuente se da lo que se llama una fusión de
voces, de tal manera que el locutor «reformula los lugares comunes, las visiones, las creencias de la
colectividad, fusionando su voz con la de todos y con las voces cristalizadas del lenguaje mismo: fusión sin
fisura, sin ironía» como sostiene Graciela Reyes.

Los siguientes titulares de periódicos recuperan un enunciado que está en la mente de todos (refrán, título de
película o de novela, frases de la Biblia o de la mitología, canciones...) para fusionarlo con el del enunciador,
que contribuye con la sustitución del elemento en el que centra su atención:

Más vale prevenir que curar.

Dejad que los socios se acerquen a mí.

La pildora de la discordia.

Los procedimientos de discurso referido, en realidad son citas, se citan los enunciados de los otros, ya sea
relatándolos (discurso indirecto), dramatizándolos (discurso directo) o mezclándolos con otras voces
(indirecto libre). Además de la citación de enunciados ajenos en las narraciones cotidianas, periodísticas y
literarias; la cita, como procedimiento general, es muy común en los textos teóricos, explicativos y
argumentativos. Este tipo de cita es un fenómeno de intertextualidad, es decir de la relación que un texto
mantiene con otros. Ejemplos de este fenómeno son las diferentes citas que se pueden encontrar a lo largo
del desarrollo de este manual.

El hecho de citar otro texto puede tener funciones distintas, por ejemplo:

 a) Cita de autoridad: se cita otro texto como respaldo del propio; hay una "autoridad" que protege y
garantiza lo que se dice.
 b) Cita defensiva: se cita otro texto para sugerir de manera indirecta lo que se piensa, sin tener que
enunciarlo.
 c) Cita desautorizada: se cita otro texto sin adherir totalmente a lo que él afirma, o para
desautorizarlo, como puede ocurrir en las argumentaciones. El que enuncia la cita no apoya lo que
ésta dice.
 d) Cita ejemplar: se cita para proporcionar un ejemplo.

TEXTO
Los seres humanos no nos comunicamos mediante palabras aisladas, tampoco mediante oraciones aisladas,
sino que tratamos de transmitir significados complejos más o menos cerrados, de la manera más coherente
posible, porque intentamos ser comprendidos por los otros. Esto es tan evidente en la vida cotidiana que
pareciera que no hacen falta más explicaciones.

El sentido de lo que se comunica en un texto no está inscripto en cada oración que se dice o escribe, sino en
la interrelación de unas oraciones con otras. Describir el sentido de cada oración no alcanza para describir el
efecto de sentido total que tiene el conjunto de las oraciones que componen un texto. De manera que un
texto no es una sumatoria de oraciones sino que se realiza por medio de oraciones y funciona como una
unidad con respecto a su entorno textual (los otros textos) y extratextual (los contextos en los que es
producido, recibido e interpretado). Precisamente, una de las corrientes que se ha ocupado del estudio del
texto, la Lingüística textual, pone el acento en aquello que otorga unidad al texto, esto es, en lo que hace de
él una totalidad y no una simple sucesión de oraciones.

Muchas de las definiciones de texto coinciden en considerarlo como la unidad lingüística comunicativa
fundamental. Es una unidad de comunicación ya que no se trata ya de una unidad gramatical, como la
oración, sino de una unidad de uso del lenguaje. En nuestros intercambios comunicativos cotidianos, no
podemos producir unidades menores que textos, aunque estén compuestos por una sola palabra (¡Socorro.).
Pero los textos no son sólo unidades lingüísticas, esto es, el componente verbal no es el único que contribuye
a dotar de sentido al intercambio comunicativo. En realidad, el sentido de un texto depende tanto del
componente lingüístico como del extralingüístico (los implícitos, el conocimiento enciclopédico y la
experiencia compartida entre emisor y receptor, entre otros). Los textos no existen independientemente de su
producción (elaboración, circulación y reconocimiento) a cargo de los hablantes. Esta dimensión
comunicativa es fundamental ya que todo texto debe ser entendido como un hecho comunicativo que se da
en un devenir espacio-temporal.

Los textos pueden ser muy breves o muy extensos, desde, por ejemplo,

Se alquila departamento,

Descienda por la puerta trasera.

Alimentos, divorcio, filiación, 4219144

como una carta personal, una conversación amistosa, un artículo periodístico, una sentencia judicial, un
tratado de geología. Pueden ser orales o escritos, desde un diálogo intrascendente en el colectivo o el relato
de cómo alguien se cortó con el cuchillo mientras cocinaba, o un poema, una novela, o una noticia
televisiva.
Los textos son la realización verbal de la textualidad en una determinada situación. Antes de desarrollar el
concepto de textualidad, introducimos otro término vinculado a la noción de texto: (enunciado) Tanto
"enunciado" como "enunciación", "enunciador" y "enunciatario" son empleados por la teoría de la
enunciación cuando aborda la puesta en funcionamiento de la lengua por un acto individual de utilización.

4.3.1 Enunciado
La Teoría de la enunciación ha permitido definir la unidad discursiva básica, de la que va en la década de los
treinta hablaba M. Bajtin, el enunciado, y entenderlo como producto del proceso de enunciación, actuación
lingüística en contexto.

El enunciado es la unidad básica, entendida como el producto concreto y tangible de un proceso de


enunciación realizado por un enunciador y destinado a un enunciatario. Este enunciado puede tener o no la
forma de una oración.

Un intercambio posible en el que una persona dice a otra:

¿Querés acompañarme al super?

y la otra responde:

Bueno, pero más tarde

nos permite comprender que la expresión formada por la secuencia de cuatro elementos lingüísticos "bueno-
pero-más-tarde", que no responde al modelo oracional, responde al modelo de enunciado como unidad
mínima de la comunicación. También nos permite comprender que el enunciado emitido sólo se entiende si
tenemos en cuenta el contexto en que se emite, que en este caso viene determinado por el enunciado anterior
y por el escenario en que este intercambio tiene lugar. Los límites del enunciado están fijados por la propia
dinámica del discurso. A su vez, los enunciados se combinan entre sí para formar textos, orales o escritos.

Algunos autores han establecido un paralelismo entre "oración" y "enunciado". Para ello han tenido en
cuenta que la oración es una unidad abstracta definida según los criterios formales del sistema de la
gramática; mientras que el enunciado es la realización de una oración, unidad del discurso, emitida por un
sujeto hablante concreto en una situación concreta de uso. El siguiente cuadro comparativo sintetiza las
diferencias entre oración y enunciado:

ORACIÓN ENUNCIADO
Entidad abstracta, teórica, no reali- Secuencia lingüística concreta, reali-
zada. zada por un emisor en una situación
comunicativa.
Se define dentro de una teoría prag-
Se define dentro de una teoría gra- mática de acuerdo con criterios
matical con arreglo a criterios de ha- discursivos.
turaleza gramatical. Unidad del discurso.
Unidad de la gramática. Su interpretación depende de su con-
Su contenido semántico depende de $\left( \blacksquare \right)$
su estructura, no de sus usos posi- tenido semántico y de condiciones
bles. de emisión.
Se evalúa en términos formales: es Se evalúa según criterios pragmáti-
correcta o incorrecta. cos: es adecuado o inadecuado.

Cabe aclarar que esta distinción, si bien tiene la ventaja de diferenciar con claridad lo que pertenece al
ámbito de la gramática y lo que corresponde a la pragmática, tiene el inconveniente de considerar
«enunciados» solamente a aquellas expresiones lingüísticas con forma estructural de oración y no da cabida
ni a unidades mayores ni a unidades menores. Si bien es cierto que en muchas ocasiones un enunciado es, de
hecho, la realización concreta de una oración, no todo enunciado es la actualización de una oración.

La relación texto/enunciado se evidencia, por ejemplo, en una de las entradas del Diccionario de la Real
Academia Española para la palabra "texto": enunciado o conjunto de enunciados, orales o escritos, que el
lingüista somete a estudio. Así, para algunos lingüistas, "enunciado" es equivalente a "texto", en tanto
secuencia verbal relacionada con la intención de un mismo enunciador y que forma un todo que pertenece a
un género discursivo determinado. En este manual, en base a la definición de enunciado que se ha
consignado (unidad del discurso, emitida por un sujeto hablante concreto en una situación concreta de uso),
consideramos que los enunciados se combinan entre sí para formar textos, orales o escritos.

4.4. Portadores, soportes, formatos y paratextos


Antes de referirnos a la textualidad, desarrollaremos un conjunto de categorías útiles para completar el
abordaje de los textos: portadores, soportes, formatos y paratextos.

Soportes.

Se denomina soporte al material físico que se utiliza para reproducir un texto escrito en función de su
circulación. El soporte tradicionalmente más conocido en las sociedades actuales es el papel. Anteriormente
se utilizaron otros soportes como, por ejemplo, la arcilla, la seda, el papiro y el pergamino. No sólo el papel
es capaz de sustentar un texto; también, y desde hace muchos siglos, hay textos inscriptos en metales,
paredes y piedra. En las últimas décadas han aparecido otros soportes: electrónicos y magnéticos. Por
ejemplo, al escribir en la pantalla de una computadora se utiliza un soporte electrónico; si se lo pasa a otro
material, como un diskette o un CD, se utiliza un soporte magnético; si se lo imprime en un papel se utiliza
éste como soporte.

Portadores. Además de distinguir entre varios soportes físicos, es necesario distinguir entre diversos
portadores del texto. Un mismo soporte, por ejem plo el papel, implica la posibilidad de distintos tipos de
portadores: un libro, una revista, un diario, un folleto, un prospecto de medicamento, un cartel. Estos
portadores se diferencian porque determinan distinto formato para los textos, distintos paratextos y distinta
relación entre elementos icónicos y verbales.

Formato: Se entiende por formato la disposición del texto en el espacio, su distri-Formato. bución en el
soporte. Esta distribución configura distintos diseños, no sólo por el cambio de portador, sino también por el
cambio de soporte mismo, ya que un texto que se sustenta sobre una pantalla, por ejemplo, ofrece un diseño
distinto del que será soportado en papel, y eso produce, a su vez, ciertos cambios con respecto al modo de
lectura y escritura.

Por otra parte, el reconocimiento de los formatos es parte de los saberes letrados de una sociedad. Este
reconocimiento es fácil de realizar con cierto tipo de textos cuyo formato es más estable, como las cartas;
pero otros, en cambio, tienen un diseño menos marcado (el llamado "texto corrido") porque es compartido,
por ejemplo, por un tratado de filosofía, una novela, un libro de lingüística. Entre los formatos
característicos y fácilmente reconocibles se encuentran los artículos periodísticos. También textos como las
recetas de cocina o las instrucciones para realizar algún trabajo manual, se caracterizan por utilizar formatos
específicos que facilitan la distribución de los distintos pasos de la actividad y de los elementos necesarios
para

El paratexto. Es lo que rodea o acompaña al texto. Por un lado, predispone o condiciona la lectura y, por
otro lado, acompaña en la lectura y coopera con el lector en la construcción del sentido del texto. Gerard
Genette lo define como "todo aquello que permite que el texto se transforme en libro y se proponga como tal
a sus lectores y al público en general". Etimológicamente significa todo lo que está "junto a" o "alrededor
del" texto. Consideramos elementos paratextuales: tapa, contratapa, solapas, ilustraciones, prefacios, notas al
pie o al final, epígrafes, dedicatorias, índices, apéndices, bibliografía, elementos tipográficos y de diseño
gráfico, formato y tipo de papel de la edición. El formato y el diseño del texto son elementos paratextuales,
aunque no precisamente de tipo verbal o icónico, sino gráfico, lo que abarca el diseño o disposición del texto
en el soporte y también los distintos tipos o tamaños de letras. El paratexto es un aparato montado en
función de la recepción, el "umbral" del texto, el primer contacto del lector con el material impreso.

Maite Alvarado destaca la función del paratexto como disparador de las operaciones de anticipación, la
búsqueda en la memoria y la selección y puesta en relación de la información propia del proceso de lectura
que permiten al lector elaborar hipótesis sobre el texto y corroborarlas en el transcurso de la lectura.

Una lectura atenta del paratexto permite hacer deducciones sobre aspectos temáticos y formales del texto
(tema que trata, también el género al que pertenece, incluso las valoraciones del autor respecto al tema
tratado). El paratexto brinda, asimismo, mucha información sobre el contexto histórico-social en que fue
producido el texto. No sólo informa sobre el autor, sino que además provee datos sobre fechas, lugar de
edición y sello editorial, que de algún modo revelan la lectura que el campo cultural ha realizado sobre el
texto. No es lo mismo un libro publicado por el autor que por una editorial importante, no necesariamente en
relación con la calidad del texto, pero sí con el espacio que se le dio o se le negó en el mundo libresco.

Los lectores inexpertos suelen obviar el paratexto porque no saben cómo decodificarlo. Sin embargo, la
habilidad lectora de los elementos paratextuales es una capacidad que puede desarrollarse y que favorece la
competencia lectora en general: en la medida en que podemos interpretar, asignar un sentido a cada
elemento del paratexto, estamos en mejores condiciones de comprender las relaciones entre un texto y su
contexto.

4.5. Contexto
Si bien el texto proporciona un material valioso para la interpretación del significado en la comunicación,
ese material, para ser interpretado cabalmente necesita de la contribución de los elementos aportados por el
contexto. Por ello la nocion de texto es inseparable de la noción de contexto, ya que éste es la condición de
posibilidad para el encuadre del texto dentro de una situación comunicativa determinada y para la asignación
de un sentido específico.

La Real Academia Española13 define contexto como:

 Entorno lingüístico del cual depende el sentido y el valor de una palabra, frase o fragmento
considerado.
 * Entorno físico o de situación (político, histórico, cultural o de cualquier otra índole) en el cual se
considera un hecho lingüístico.

En efecto, es importante distinguir entre:

Contexto, propiamente dicho: el conjunto de elementos exteriores al texto, tales como situación, los
sujetos interactuantes, la locación espaciotemporal y las condiciones sociales y culturales que influyen en el
proceso de producción del texto.

Contexto lingüístico o cotexto la parte de un texto anterior y posterior a un sector o elemento dado del
mismo texto. En otros términos, el conjunto de trexto que precede y/o continua a una determinada parte del
texto. También suele denominarse "contexto discursivo" o "entorno lingüístico", ya que proporciona datos
para saber qué acepciones son las que hay que activar para entender adecuadamente el texto.

La mayor parte de los especialistas que desarrollaron aportes significativos en torno a la noción de contexto,
se centraron sobre todo en el primer aspecto, esto es, en el contexto propiamente dicho. Algunos autores
incluyen en el contexto los participantes, el lugar, el momento, el objetivo, el tema, el género discursivo, el
canal, el
dialecto utilizado, las reglas de los turnos de habla en uso en la comunidad. Otros tienen en cuenta también
los saberes de los participantes acerca del mundo, su conocimiento sobre los demás y sobre el trasfondo
cultural de la sociedad en la que se produce el discurso. De hecho, los factores que se toman en
consideración en el contexto dependen ampliamente de la problemática que se esté desarrollando. Sin
embargo, existe un núcleo de constituyentes que se consideran de una manera unánime: los participantes del
discurso, su marco espacio-temporal, su objetivo. Los tres se articulan de manera estable a través de las
instituciones lingüísticas definidas en términos de contratos de habla y géneros discursivos.

Podemos definir el contexto como las circunstancias que rodean, social, cultural e históricamente, la
producción de un texto, es decir, la situación comunicativa. Es la actividad lingüística, proceso en el que se
producen, elaboran, circulan y reconocen los textos, se inscribe en una situación específica definida por la
co-presencia de los sujetos interactuantes, la locación espaciotemporal y el contexto socio-cutural. Estos
elementos conforman el contexto o entorno del texto. Además de los mencionados, el contexto integra
factores como los sujetos circunstantes, la tipología específica de la situación (institucional, semi-
institucional o no institucionalizada), status y roles de los sujetos interactuantes, el conjunto de sus
intenciones y representaciones interpersonales, su ideología (valores y creencias).

Por su parte, el lingüista holandés Teun van Dijk aporta importantes precisiones sobre el concepto de
contexto. El mismo término sugiere que es todo lo que viene "con el texto", esto es, las propiedades del
entorno del discurso. Define el contexto como el conjunto estructurado de todas las propiedades de la
situación social que son posiblemente pertinentes para la producción, estructuras, interpretación y funciones
del texto. En otras palabras, los contextos son las estructuras de propiedades de situaciones sociales que son
relevantes para el discurso. Por ejemplo, se sabe que el conjunto de las diversas pertenencias a un grupo y
las posiciones de los participantes (edad, género, poder, etc.), desempeñan un papel importante en el modo
en que se diseñan y comprenden los discursos, y cómo funcionan en la situación social.

Van Dijk considera que el contexto influye en los «usos» del texto (producción y comprensión) a través de
modelos mentales subjetivos de los usuarios de la lengua a los que denomina modelos de contexto. Los
modelos de contexto representan cómo los participantes de un evento comunicativo ven, interpretan y
representan mentalmente las propiedades de la situación social que ahora son relevantes para ellos. Esa
naturaleza subjetiva de los modelos de contexto es la que permite la variación personal y la singularidad
contextual no es el hecho de que los hablantes sean hombres o mujeres, jóvenes o viejos, poderosos o no,
sino cómo se ven y se construyen a sí mismos, en general o en la situación social en desarrollo.

Los modelos de contexto no sólo representan el conocimiento o las creencias que los usuarios tienen sobre la
situación, sino también sus opiniones sobre el mismo. De este modo podemos conocer a nuestro interlocutor,
o al autor de un artíento en el periódico, y también tener una opinión sobre él o ella, y esta opinión, por
supuesto, influirá en nuestra interpretación del texto mismo, por ejemplo, como más o menos veraz o
confiable. Del mismo modo, nuestro modelo del receptor (parte del modelo de contexto) influirá también en
lo que decimos y, también, especialmente en cómo lo hacemos, por ejemplo, con más o menos formalidad,
intimamente, cortésmente o autoritariamente.

4.6. La textualidad
Cualquier unidad del discurso se compone de elementos verbales que están organizados y relacionados entre
sí de manera explícita o implícita. Esta organización e interrelación constituye la/textura/del discurso que da
nombre a su concreción: el texto. Este constituye un entramado de relaciones. Todos los estudiosos
coinciden en afirmar que el texto no es solamente una secuencia de oraciones sino que, a partir de un
conjunto de operaciones de diverso orden -trama y urdimbre-, se constituye como una unidad semántico-
pragmática.

La textualidad es una matriz que sustenta el texto, prescripta en todos los sistemas observables de la
comunicación humana, que guía las actuaciones comunicativas en situaciones concretas de uso.
Precisamente, lo que hace que un texto sea texto es la textualidad en cuanto forma específica de ser de un
texto. Los textos son la realización verbal de la textualidad.

Los lingüistas De Beugrande y Dressler definen texto como una ocurrencia comunicativa que satisface
criterios independientes. Se trata de un acontecimiento comunicativo que cumple siete normas de
textualidad. Si un texto no satisface alguna de esas normas entonces no puede considerarse que ese texto sea
comunicativo. En el modelo presentado por estos autores, cualquier texto ha de cumplir siete normas
interrelacionadas entre sí.

Los siete criterios de textualidad son: Cohesión, Coherencia, Intencionalidad, aceptabilidad situacionalidad
intertextualidad informatividad. En tanto requieren un mayor despliegue, por estar centrados en el texto,
dedicaremos un apartado específico a la consideración de la coherencia y la cohesión. Nos ocuparemos
primero del resto de los criterios, que, a diferencia de los primeros, tienen en cuenta los usuarios y la
situación comunicativa.

Intencionalidad

Es un criterio centrado en el productor del texto. El enunciador tiene como objetivo producir un texto que
tenga un determinado efecto en el enunciatario. La intencionalidad consiste en que la organización del texto
sigue un plan dirigido hacia el cumplimiento de una meta, habitualmente extralingüística. El enunciador
tiene como objetivo (meta) producir un texto que tenga un determinado efecto en el destinatario

La intencionalidad se refiere a la actitud del productor textual: que una serie de secuencias oracionales
constituya una unidad coherente es una consecuencia del cumplimiento de las intenciones del productor
(transmitir conocimiento o alcanzar una meta específica dentro de un plan).

Aceptabilidad:

Es un criterio centrado en el destinatario del texto, éste espera interpretar un texto que se inscriba en su
mundo. Este criterio se refiere a la actitud del receptor: una serie de secuencias que constituyen una unidad
de sentido es aceptable para un determinado receptor si éste percibe que tiene alguna relevancia, por
ejemplo, porque le permite cooperar con su interlocutor en la consecución de una meta discursiva
determinada. Esta actitud receptora es, en última instancia, la responsable de factores tales como el tipo de
texto, la situación social o cultural y el logro de las metas que pretenden alcanzar los hablantes. En otras
palabras, la aceptabilidad se manifiesta cuando un receptor reconoce que una secuencia de enunciados
constituye un texto cohesionado, coherente e intencionado porque lo que se comunica es, a su juicio,
relevante.

En ocasiones, el productor textual especula con la actitud de aceptabilidad de sus receptores, presentando
textos que exigen que éste se esfuerce si quiere dotarlos de sentido. De Beaugrande y Dressler proponen
como ejemplo el anuncio de una compañía telefónica:

Llámenos antes de cavar una zanja. Probablemente no pueda telefonearnos después.

La compañía telefónica invita a que sus abonados infieran que cuando se cava una zanja se corre el peligro
de cortar un cable telefónico soterrado y, en consecuencia, puede averiase la instalación para llamar por
teléfono a la compañía para que arregle la avería. Se corre el peligro igualmente de recibir una descarga
eléctrica que atente contra la integridad física del usuario y le impida realizar no sólo una llamada sino
cualquier otra acción. Resulta curioso que el anuncio sea una versión más efectiva del mensaje que cualquier
otra que sea más explícita como la siguiente:

Llámenos antes de cavar una zanja. Cabe la posibilidad de que haya un cable soterrado. Si usted rompe ese
cable, se quedará sin servicio telefónico, por no mencionar que puede recibir además una fuerte descarga
eléctrica. En cualquiera de los casos, usted no podrá telefonear-
Parece ser que al receptor se le persuade con mayor facilidad si se lo obliga a realizar un esfuerzo aportando
conocimiento adicional para entender el contenido del texto: de esa manera se crea la ilusión de que el
propio receptor, en alguna medida al menos, ha enunciado el texto.

Informatividad:

Es el factor de novedad que motiva el interés por la recepción de un texto. Sirve para evaluar hasta qué
punto las secuencias de un texto son predecibles o inesperadas, si transmiten información conocida o
novedosa. Procesar secuencias con un alto nivel de informatividad requiere realizar un esfuerzo mayor que
procesar secuencias con un bajo nivel de informatividad, pero, por el contrario, también suele ser una
actividad mucho más interesante. No obstante, el productor textual debe ser cuidadoso y evitar que la tarea
de procesamiento que tiene que realizar el receptor no sea tan ardua como para que ponga en peligro la
comunicación.

Del mismo modo, debe tener en cuenta que un nivel muy bajo de informatividad puede perturbar, causar
fastidio e incluso provocar el rechazo del texto. Por ejemplo una afirmación como El mar es agua expone un
hecho tan conocido por todos, que resulta mínimamente informativo y, por lo tanto, de dudosa aceptabilidad.
Ahora bien, si la afirmación se completara, podría adquirir un grado más alto de informatividad:

El mar es agua únicamente en el sentido de que el agua es la sustancia predominante en su composición. En


realidad, el agua es una mezcla de sales y gases que, además, contiene una cantidad enorme de organismos
vivos.

Vemos que la afirmación de un hecho obvio como El mar es agua, funciona como punto de partida para
realizar afirmaciones considerablemente más informa-

Situacionalidad:

Se refiere a los factores que hacen que un texto sea pertinente en un determinado contexto de recepción. La
situacionalidad constriñe con mucha fuerza el intercambio comunicativo. Por ejemplo la señal de tráfico:

Despacio Escuela

es más apropiada a la situación (debe ser leída velozmente por conductores de automóviles) que:

Los conductores deberían conducir despacio, porque los niños que entran y salen de la escuela podrían
cruzar la calle sin mirar. Los vehículos pueden detenerse con mayor facilidad si circulan despacio,

aunque esta última versión sea más clara y proporcione una mayor cantidad de información.

Intertextualidad
Se refiere al hecho de que la interpretación de un texto depende del conocimiento que se tenga de otros
textos. Un texto sólo adquiere sentido en relación con otros. Por ejemplo, una señal de tránsito como

Fin de la limitación de velocidad

sólo tiene sentido en relación con un texto anterior que haya ordenado la necesidad de limitar la velocidad,
como la señal Despacio Escuela.

La intertextualidad es una de las propiedades básicas de los textos por la cual unos textos se conectan con
otros textos anteriores o posibles, y comparten con ellos una serie de rasgos de diferente tipo. Todos los
textos que pertenecen al mismo género o subgénero tienen rasgos en común. Por lo general, cuando se habla
de intertextualidad se piensa en el hecho de que en un texto resuenan otros textos anteriores, que son así
evocados, están presentes para el lector. Esta noción es de gran utilidad tanto al leer como al escribir textos
por cuanto siempre evocamos otros textos conocidos conciente o inconscientemente. No existen textos
desconectados

La noción de intertextualidad (relación que se produce entre dos o más de las redes textuales. textos cuando
dentro de un texto aparecen enunciados tomados de otros) se encuentra estrechamente relacionada con la de
polifonía (presencia de varias voces en un texto), ya que el sujeto que toma la palabra para producir un
enunciado no se limita a mostrar su propia voz, su propio discurso, sus enunciaciones. También pone en
escena las voces de otros.

La polifonía abarca varios procedimientos discursivos entre los que destacamos algunos que ya abordamos:
el discurso referido, las citas, el uso de las comillas,. la ironía.

Los cinco criterios desarrollados funcionan, junto a la coherencia y la cohesión, como principios
constitutivos de la comunicación textual, crean y definen la forma de comportamiento identificable como
"comunicación textual". No puede quebrantarse ese conjunto de normas sin atentar contra el proceso
comunicativo mismo.

De Beaugrande y Dressler consideran también la existencia de principios regulativos que, más que
definirla/controlan la comunicación textual. Estos tres principios regulativos de la comunicación textual son:
eficacia, efectividad y adecuación.

Eficacia:

depende de que los participantes empleen o no un mínimo esfuerzo en su utilización comunicativa. Este
principio apunta a que quienes intervengan en un intercambio obtengan los mejores resultados
comunicativos posibles invirtiendo en esa tarea un esfuerzo mínimo.

Efectividad:

está en relación con la intensidad del impacto comunicativo que el texto provoca en sus receptores. La
efectividad de un texto depende de si genera o no una fuerte impresión en el receptor y si crea o no las
condiciones más favorables para que el productor pueda alcanzar la meta comunicativa que se había
propuesto.

Adecuación:

es el equilibrio óptimo que se consigue en un texto entre el grado de adecuación de los criterios de
textualidad, por un lado, y la satisfacción de las demandas comunicativas, por otro. Es el factor que
determina la homologación del texto presentado en la interacción con las normas de textualidad, de manera
que permite calcular de una manera fiable cómo pueden los interlocutores procesar la información con
facilidad y en profundidad.

La eficacia y la efectividad tienden a funcionar de una manera complementaria. Si bien el lenguaje común y
un contenido trivial son muy fáciles de producir y de interpretar, sin embargo pueden provocar el
aburrimiento y apenas dejan huella retrospectivamente en la memoria. Por el contrario, el lenguaje creativo
y un contenido inesperado pueden provocar un efecto intenso, aunque sean indudablemente difíciles de
producir e interpretar. De ahí que la adecuación haya de mediar entre los factores contrapuestos de la
eficacia y la efectividad para poder evaluar qué es lo convencional y qué no lo es en cada situación.
Capítulo V COHESIÓN Y COHERENCIA
5.1. Introducción
Como hemos visto en el tema anterior, la cohesión es uno de los siete criterios de textualidad de los que
hablan los lingüistas Robert-Alain de Beaugrande y Wolfgang Ulrich Dressler. Para ellos la cohesión es una
de las propiedades que hace que un texto sea comunicativo. En este capítulo consideraremos la cohesión de
modo específico y tendremos en cuenta además las contribuciones de otros autores.

¿Para qué estudiar este tema? A la hora de leer y, sobre todo, de escribir un texto es fundamental reparar en
la cohesión. Ello implica pensar si nuestro texto está adecuadamente ligado y conectado, si sus distintas
partes guardan relación entre sí, si el modo como armamos el texto permite expresar convenientemente el
sentido que queremos darle. Por eso, el estudio de la cohesión es importante para enriquecer nuestra
capacidad de comprender y producir textos. El tema contribuye además a que pensemos los textos como
unidades de comunicación y de sentido, y no como una simple sumatoria de palabras y oraciones.

5.2. Concepto de cohesión


En su texto Cohesion in English, de 1976, los lingüistas Michael Halliday y Ruqaiya Hasan acuñaron el
concepto de cohesión para hacer referencia a las relaciones de significado que existen dentro de un texto y
que lo definen como tal. Desde su perspectiva, la cohesión tiene lugar cuando la interpretación de algún
elemento del texto depende de otro. Cuando tal cosa sucede, una relación cohesiva se instaura y esos dos
elementos quedan integrados en un texto. La cohesión puede definirse entonces como una relación
semántica entre un elemento del texto y otro que es esencial para su interpretación.

Veamos el siguiente ejemplo:

Juan compro frutillas, Cuando llegó a su casa, las lavó y las puso en azúcar.

En ese pequeño fragmento hay varias relaciones cohesivas. Por un lado, frutillas es sustituido en la segunda
oración por las. Se entiende que Juan lavó las frutillas y que son las frutillas aquello que puso en azúcar. Por
otra parte, en la segunda oración encontramos también el item, que se refiere a Juan: entendemos que la casa
mencionada es la casa de Juan. Y, por último, vemos además que hay dos verbos (lavó y puso) cuyo sujeto
está omitido. Sin embargo, comprendemos perfectamente que el sujeto de esas formas verbales es Juan. Sin
que haga falta que reiteremos su nombre, sabemos que es Juan quien lavó las frutillas y quien puso las
frutillas en azúcar. Así como no podemos interpretar o comprender el sentido de las sin relacionarlo con
frutillas, tampoco podemos interpretar su ni lavó o puso sin vincular esos términos con Juan.

La cohesión no se realiza por la presencia de un solo ítem, sino por la presencia de, al menos, dos: el ítem
referente y el ítem referido. En el ejemplo, la interpretación de un elemento del texto como las (item
referente) depende de frutillas (item referido), así como la interpretación de su depende de Juan. Esas
relaciones dan cohesión a las distintas oraciones y nos permiten interpretarlas como un todo, es decir, como
un texto Halliday y Hasan utilizan el término ligadura para denominar la ocurrencia de un par de ítems
cohesivamente relacionados.

Según indican los autores, las relaciones cohesivas no están determinadas por la estructura gramatical del
texto (las oraciones), esto es, los elementos relacionados cohesivamente no necesitan estar relacionados
estructuralmente. La cohesión es una noción más general; está por encima de las consideraciones de la
estructura oracional. Por ello afirman que en la descripción de un texto es la cohesión interoracional
(relación entre un elemento presente en una oración con un elemento de otra oración, y no de dos elementos
dentro de la misma estructura oracional) la que es significativa, pues representa el aspecto variable de la
cohesión, que permite distinguir un texto de otro. Es una relación para la cual la oración o cualquier otro tipo
de estructura gramatical es indiferente.

5.2.1. Relación entre cohesión y contexto


Halliday y Hasan distinguen tres formas de relación entre cohesión y contexto: anáfora, Catáfora y Exáfora.
La anáfora (presuposición hacia atrás) es la forma más simple de cohesión: aquella en la que el elemento
presupuesto está verbalmente explícito en la oración que precede inmediatamente.

Ejemplo:

Alejandra Pizarnik vivió apenas 36 años, entre 1936 y 1972. Su obra está reunida casi en su totalidad en
Poesías completas.

La anáfora es la dirección hacia atrás del texto, hacia lo que ya se dijo.

Se habla delcatáfora (presuposición hacia adelante) cuando, también dentro del

texto, un elemento remite hacia delante, es decir que una palabra anuncia lo que se va a mencionar luego
Ejemplo.

De esta forma es como se consiguen los mejores resultados. Poner... Remojar... Secar..

Además de ayudar a que progrese la información textual, la catáfora ejerce una influencia notable en la
motivación de los lectores para que se adentren en un relato. Si se maneja bien, crea expectativas y una
especie de suspenso.

Tanto la anáfora como la catáfora son endofóricas por cuanto aluden a las relaciones establecidas en el
interior de un texto. En cambio, se habla de exáfora viene de dos palabras griegas: foro=llevar y ex=hacia
fuera) cuando se alude a una entidad que está fuera del texto, en el contexto de situación. La referencia
exofórica no es cohesiva. ya que no une dos elementos de un texto. Por eso no consideraremos la exáfora al
estudiar la cohesión; ella remite en realidad al ámbito de la enunciación.

5.2.2. La textura: factores que contribuyen al logro de la unidad


texto/contexto
Es necesario tener en cuenta, por otra parte, que Halliday y Hasan analizan el concepto de cohesión en el
marco de una noción más amplia: la de textura, que expresa precisamente la propiedad de ser un texto. La
textura permite al texto funcionar como una unidad con respecto a su contexto. Si un pasaje con más de una
oración se percibe como texto, debe haber ciertos rasgos lingüísticos que contribuyan por medio de la
textura al logro de tal unidad. Esos rasgos lingüísticos se tornan evidentes cuando analizamos la cohesión
textual. En un libro posterior (Language, context and text: aspects of language in a social-semiotic
perspective, de 1985) Halliday y Hasan consideran con mayor detenimiento el concepto de textura como una
de las principales fuentes de unidad del texto. Lo hacen a partir del análisis de dos ejemplos, que traducimos
y adaptamos aquí: Ejemplo 1:

Había una vez una niñita

Ella salió a dar un paseo

y vio un hermoso osito de peluche

y lo llevó a su casa y lo lavó.


Ejemplo 2

Se subió al búfalo

Yo reservé un asiento

Lo guardé en el armario

No lo he comido.

Los ejemplos difieren en términos de textura. Mientras el primero posee el atributo de la textura, el segundo
carece de él. El primero presenta ciertas relaciones de significado entre las distintas partes mientras que el
segundo no. Y esas relaciones de significado son precisamente las que constituyen la textura. En el ejemplo
1, la primera persona del singular en género femenino (ella) presente en la segunda oración se refiere a la
niñita de la primera oración. Por su parte, lo, en la última, se refiere a osito de peluche. En otras palabras,
ella y niñita son correferentes, al igual que lo y osito de peluche. En cambio, no tiene sentido decir que en el
ejemplo 2 el ítem lo presente en las dos últimas oraciones se refieren a lo mismo ni que sean correferentes de
cualquier otro ítem del ejemplo. El primer ejemplo puede ser percibido como un texto y su unidad -su
textura- se manifiesta, entre otros aspectos, en las relaciones semánticas establecidas entre sus partes.

Otro factor que constituye la textura es la coherencia, propiedad con la que la cohesión está estrechamente
ligada. Beaugrande y Dressler proponen una descripción útil para distinguir ambas nociones. Desde su
perspectiva, la cohesión opera a nivel de la "superficie textual", esto es, podemos "ver" e identificar las
partes del texto que están relacionadas entre sí. La coherencia, en cambio, opera a nivel del «mundo
textual», es decir, a nivel del sentido del texto. Pero la superficie del texto y su sentido no son planos
desconectados entre sí sino que están intimamente vinculados. Así, la cohesión permite visualizar, en la
superficie textual, las relaciones de sentido del texto. Por ello la cohesión puede también definirse como una
forma de manifestación de la coherencia, identificable a través de elementos lingüísticos visibles y
materiales (como Juan, frutillas, las, su, etc. en el ejemplo anterior; o niñita, ella, osito de peluche y lo, en
este último).

5.2.3. Tipos de cohesión


Siguiendo sobre todo los señalamientos de Halliday y Hasan, así como las aportaciones posteriores de otros
autores como Marta Marín, Helena Casalmiglia Blancafort y Amparo Tusón Valls, presentaremos a
continuación tres formas de cohesión: la cohesión gramatical, la cohesión léxica y la cohesión por conexión.
En cada una de ellas se distinguen distintos recursos. Ellos constituyen un conjunto de herramientas que
permite analizar las relaciones cohesivas de un texto y potencian a la vez nuestra competencia para producir
textos dotados de cohesión.

Cohesión gramatical
b)Referencia
Se manifiesta sobre todo a partir de los pronombres y de otras clases de palabras que, al igual que los
pronombres, no tienen significado por sí mismas, sino que necesitan de otro elemento para poder ser
interpretadas. Puede tratarse de pronombres personales (él, ellos, ella, ellas, se, sí, consigo, lo, los, la, las),
posesivos (su, sus, suyo, suya, suyos, suyas), demostrativos (este, estos, esta, estas, esto, ese, esos, esa, esas,
eso, aquel, aquellos, aquella, aquellas, aquello, ahí, allí, allá, entonces), de articulos determinantes (el, los,
la, las), o de partículas comparativas (mismo, idéntico, igual, semejante, singular, distinto, diferente, mejor,
peor, igualmente, semejantemente, similarmente, distintamente, diferentemente, así, más, menos).

Ejemplo:
El libro de cátedra constituye la principal bibliografía de la materia. En él pueden encontrar todos los
contenidos a evaluar. Su objetivo central es ofrecer al alumno un panorama accesible y actualizado sobre
el área.

Al analizar la referencia en un texto, el procedimiento que llevamos a cabo es precisamente la búsqueda del
referente. Así, relacionamos los elementos «él» y «su» en relación con su referente: «el libro de cátedra».

Otro ejemplo:

Ayer encontré un libro. El libro tenía tapas azules y estaba marcado.

Cabe reparar en el uso del artículo indefinido «un» al mencionar por primera vez al libro ("un" actúa como
presentador), que luego es aludido mediante el artículo determinante "el". Este último elemento instaura una
relación cohesiva cuyo referente es "un libro" ("el" actúa como actualizador).

b. Elipsis

Es la omisión de una parte del texto que puede ser repuesta a partir de otro elemento que sirve como fuente
de información. Este recurso permite reducir la redundancia y aligerar el peso que supondría la repetición.

Ejemplos:

María acaba de recibirse de profesora de geografía. (?) Siempre fue muy estudiosa.

Alejandro rindió Lengua y comunicación. Alicia, (?) Introducción a la historia.

Antes eran pocos los alumnos que rendían materias en marzo. Hoy son muchisimos (?).

En el primer caso se trata de una elipsis nominal: lo que se omite es el sujeto (María). El segundo es en
cambio un ejemplo de elipsis verbal: es el verbo (rindió) el que está omitido. En el último caso se ha elidido
toda una proposición (los alumnos que rinden materias en marzo). Se trata, por lo tanto, de una elipsis
proposicional.

El procedimiento que llevamos a cabo al analizar la elipsis en un texto es la búsqueda del elemento omitido.

[Link]. Cohesión léxica


Se produce por medio de la selección del vocabulario. Algunos de los procedimientos de cohesión léxica
destacados por Marta Marín (a partir de los señalamientos iniciales de Halliday y Hasan) son: paráfrasis y
sinonimia, hipónimos e hiperónimos, sustantivos genéricos, nominalización, categorización, antonimia,
series ordenadas, cadenas cohesivas y reiteración.

A)Paráfrasis y sinonimia

La sinonimia implica el uso de sinónimos o cuasisinónimos y la paráfrasis el de construcciones equivalentes


(palabras, sintagmas, oraciones). En ambos casos se sustituye un ítem lexical por otro que pertenece a un
campo semántico común porque tienen características semejantes.

Ejemplos:

La bulimia y la anorexia están alcanzando niveles preocupantes entre los jóvenes argentinos», destaca la
Dra. Mabel Bello. Según la experta, la extensión de desórdenes alimentarios nace en una sociedad que hace
de a valoración del cuerpo un culto.
A la llegada de los españoles, el actual territorio de nuestro país estaba ocupado por los aborigenes. No
hay datos precisos sobre la cantidad de nativos que habitaban el territorio argentino en aquel momento.

Cabe aclarar que en realidad no existen los sinónimos en la lengua, en la medida en que no existe un término
que pueda ser intercambiable con otro en absolutamente todos los contextos. De todas maneras, en el
segundo ejemplo, "nativos" funciona adecuadamente como un equivalente de "aborígenes".

b)Hiperónimos e hipónimos

Veamos directamente un ejemplo: flores constituye un hiperónimo de rosas, jazmines, margaritas,


azucenas, etc. Y a su vez estas últimas constituyen hipónimos de flores.

Otro ejemplo:

El hierro es un mineral imprescindible. Existen muchos alimentos ricos en este mineral. Los vegetales, las
legumbres, la yema de huevo contienen hierro del tipo no hem.

c)Sustantivo genérico

Se trata de sustantivos generalizadores que abarcan los ítems léxicos reemplazados, como gente, persona,
hombre para designar un humano; criatura para designar objetos animados; cosa, objeto, material, género
para designar objetos inanimados concretos; negocios, asunto, tema, factores, cuestiones, aspecto para
designar objetos inanimados abstractos; etapa, paso, momento, período para designar acciones; lugar,
puesto, sitio para designar lugares; problema, idea, hecho, fenómeno, movimiento para designar hechos.
Ejemplos:

Siempre habla de negocios. Esos temas me aburren. En la marcha había profesores, estudiantes, artistas y
periodistas. Esa gente es muy interesante.

La comunicación no verbal difiere según las sociedades y culturas. Este fenómeno ha sido estudiado desde
la antropología.

d)Nominalización

Es el uso de un sustantivo abstracto derivado de un verbo ya utilizado en un texto.

Ejemplo:

La policia intervino violentamente en la plaza contra varios grupos de personas. La intervención policial se
produjo una vez que el coche del ministro había abandonado la zona.

Un grupo de empresarios españoles ofreció la construcción del nuevo aeropuerto que necesita la ciudad. El
ofrecimiento será estudiado...

e)Categorización

Opera de modo muy similar a la nominalización, sólo que no se utiliza un sustantivo derivado de un verbo
usado anteriormente en el texto sino de una acción que está implícita en lo que se dijo antes. La palabra con
la que se sustituye categoriza, clasifica o indica de qué modo debe interpretarse lo anterior:

Ejemplos:

Un grupo de empresarios españoles estaría dispuesto a construir el nuevo aeropuerto que necesita la
ciudad. El ofrecimiento será estudiado...
Esta novela puede leerse como una reflexión de las relaciones entre literatura y experiencia. Esta hipótesis
se ve confirmada en el último capítulo, especialmente en el diálogo entre...

f)Antonimia

El uso de antónimos relaciona por oposición o contraste distintas partes del texto.

Ejemplo:

El funcionario señaló la necesidad de fortalecer el gobierno constitucional. Se mostró preocupado por las
consecuencias de la última dictadura.

g)Series ordenadas

Enumeración de distintos elementos que forman parte de una misma serie porque tienen rasgos semánticos
en común: Ejemplos:

Fue al mercado porque no tenía verduras. Compré papas, zapallo, cebollas y tomates.

La referencia, la elipsis, la nominalización, la antonimia, son, entre otros, algunos de los recursos de
cobesión estudiados.

Cadenas cohesivas

Vinculación de distintos ítems léxicos por la presencia de rasgos semánticos comunes. A diferencia de las
series ordenas, tales ítems pueden no formar parte de una enumeración

Ejemplo:

Entraron ladrones en su casa mientras estuvo de vacaciones. A su regreso descubrió el robo. Se dirigió a la
comisaria de su barrio e hizo la denuncia. Lo atendió el oficial de guardia.

i)Reiteraciones
A diferencia de los recursos de sustitución que acabamos de considerar, cuya función es, entre otras, evitar
la repetición de palabras dentro de un texto, la reiteración implica por el contrario repetición y redundancia.
Sin embargo, las reiteraciones, adecuadamente dosificadas, son también necesarias para mantener la
cohesión del texto. Más aún, algunos tipos de textos, como los literarios, pueden usar la reiteración como un
efecto estilístico. Los textos explicativos también utilizan muchas reiteraciones léxicas dado que su finalidad
didáctica hace necesaria una fuerte cohesión, para evitar que el lector pierda la el hilo conductor. De modo
similar, en los textos científicos o técnicos la reiteración es inevitable y aun necesaria porque el vocabulario
específico de las disciplinas científicas no suele tener sinónimos. Y si los tuviera, el requerimiento de
exactitud en esa clase de textos es mayor que el requerimiento de estilo. En los textos periodísticos, en
cambio, la repetición de palabras parece estar casi prohibida. De ahí la abundancia de paráfrasis, sinonimias
y otras formas de sustitución léxica que encontramos en esos textos.

El siguiente es un ejemplo de un texto que presenta abundantes reiteraciones, tanto por un afán de precisión
como de claridad expositiva:

El mar, esa fuente inagotable de curiosidades y misterios


En la opinión de muchos científicos, en el mar se originó la vida. Sin embargo, no estamos hablando de un
hecho repentino: la formación de los mares y la aparición de los seres vivos requirió de un proceso de
millones de años que, parcial pero elocuentemente, aquí desenmarañamos.
El hombre siempre se ha maravillado con el mar, esa inabarcable extensión celeste de la cual se dice, con
razón, que es el origen de toda la vida en el planeta. Como todos sabemos, la superficie del planeta Tierra
está conformada en su mayor parte por agua de mar, y ese solo dato basta para entenderlo como un
elemento esencial para la vida humana. El mar es una de las cosas más antiguas del mundo: existe desde
antes que las montañas, los bosques, los ríos y los continentes tal como los conocemos.

Cohesión por conexión


Se manifiesta sobre todo a partir del uso de conectores (conjunciones, adverbios y otras expresiones de
ligazón) que sirven para mantener unidos los componentes de un texto y para mostrar qué relaciones hay
entre ellos. Por ejemplo, un conector usado con tanta frecuencia como porque indica que se está por expresar
la causa de algo. Tal es el caso de Marcos no vino porque se enfermó. Otro conector muy utilizado como
pero indica que lo que se dirá a continuación se opone a lo que se dijo antes o contrasta con eso. Es el caso
de Las botas son muy lindas pero están verdaderamente caras. Si prescindimos de los conectores, nuestro
texto puede convertirse en una enumeración de distintas ideas sin ninguna coherencia ni jerarquización. Ello
puede observarse en los ejemplos que ofrecemos a continuación. Se trata en realidad de dos versiones de un
mismo texto. En la primera se han suprimido los conectores, mientras que en la segunda ellos están
presentes, explicitando cómo debemos interpretar las relaciones entre las distintas partes del texto.

El cambio en la concepción de la lectura significa indudablemente un momento crítico para su enseñanza.


No es posible dedicar todo el esfuerzo a averiguar cómo enseñar de la mejor manera posible a decodificar
las palabras. El interés debe focalizarse en la mejor manera de ayudar a desarrollar la comprensión del
texto escrito, asumiendo la complejidad que este concepto conlleva. Tomar en consideración los
conocimientos previos de los alumnos supone trabajar antes de la lectura en la actualización y
organización de esos conocimientos.

El cambio en la concepción de la lectura significa indudablemente un momento crítico para su enseñanza.


Ya no es posible dedicar todo el esfuerzo a averiguar cómo enseñar de la mejor manera posible a
"decodificar" las palabras. Por eso el interés debe focalizarse ahora en la mejor manera de ayudar a
desarrollar la comprensión del texto escrito, asumiendo la complejidad que este concepto conlleva. De este
modo, tomar en consideración los conocimientos previos de los alumnos supone trabajar antes de la lectura
en la actualización y organización de esos conocimientos.

No obstante, lo que acabamos de decir no implica que los textos sin conectores sean necesariamente
incoherentes. La conexión explícita, es decir, la presencia constante de conectores, es un requerimiento de
los textos que exponen ideas o conceptos, porque el lector necesita que se le muestre cuál es el significado
de la relación entre unos y otros. Otros tipos de textos, como los literarios, pueden tener una conectividad
menos evidente. A continuación presentamos dos ejemplos: en primer lugar, un fragmento que está
organizado como una sucesión de imágenes; en segundo lugar, un fragmento donde se exponen ideas. Se
advierte que en el primero la ausencia de conectores no impide la comprensión mientras que el segundo, en
cambio, sería bastante difícil de entender sin ellos.

Así como Buenos Aires es una sorprendente extensión de grises, México es un alarido. Incluso Trotsky, que
venía de tierras heladas y pálidas, incluso él, que vivía como un asceta, sucumbió a la pasión del color y
pintó la cocina de su casita de un tono amarillo huevo, con detalles azules: una modesta réplica de la que
babia en la casa de Frida Khalo y Diego Rivera. La pareja de pintores había colaborado para que el viejo
revolucionario, huyendo de la Rusia estalinista, pudiera exiliarse en México, en 1937. Vivió en una casita
mínima, con conejeras en el jardín y una biblioteca impresionante que aún está ahí, protegida a duras
penas de nuestra rapacidad de turistas.

Las teorias psicológicas del aprendizaje han puesto en evidencia que la intervención del que enseña incide
en la estructuración de esquemas cognitivos para futuros aprendizajes. Además, regula la cantidad, la
calidad y la orientación de los saberes que pone en juego quien aprende, ya que estos saberes siempre
representan un recorte del objeto de conocimiento total (...) Con su modo de enseñar, el docente también
enseña modos de hacer, puesto que se internalizan con más facilidad modelos vivos que discursos.

El procedimiento que llevamos a cabo al analizar la conexión de un texto es la búsqueda de la relación


lógica de una parte del texto con otra a la que se ve unida mediante el uso de un conector. Lo que sigue es
una lista de los conectores empleados con mayor frecuencia en textos sobre todo escritos. Ellos están
agrupados de acuerdo al tipo de relación que expresan:

Adición: y, además, encima, incluso, igualmente, asimismo, también, tal como, del mismo modo, ni,
tampoco, más aún, a su vez.

Indican que lo que sigue en el texto debe ser sumado a lo que se dijo antes. Es decir, agregan información a
lo ya dado. Con ellos el texto avanza en una misma orientación en la información, añadiendo más elementos.

Ejemplo:

Peligra la continuidad de las clases por los continuos paros docentes. Además se suma el problema de que
una gran cantidad de locales escolares no están en condiciones para el desarrollo normal de las
actividades.

Condicionalidad: si, en caso de que, en tanto que, con tal de que, cuando, a menos que, siempre que,
mientras, a no ser que, siempre y cuando, sólo que, con que. Indican que si el primer componente es
verdadero, el segundo también lo será.

Ejemplo:

Si viene la cumpleañera, abrimos la botella de vino que tengo guardada.

Causa: a causa de ello, por eso, porque, pues, puesto que, ya que, dado que, como, por el hecho de que, en
virtud de, gracias a, debido a.

Introducen las causas, los motivos, las razones de lo que se dice en el texto.

Ejemplo:

Juan rinde mañana. A causa de ello, no vendrá a la fiesta.

Consecuencia: por eso, de ahí que, pues, luego, de modo que, de ello resulta que, así que, de donde se
sigue, así pues, por tanto, por lo tanto, de suerte que, por consiguiente, en consecuencia, en efecto,
entonces, por lo antes expresado, consecuentemente.

Introducen la consecuencia entre segmentos textuales.

Ejemplo: Juan rinde mañana. Por eso no vendrá esta noche a la fiesta.

Finalidad: para, para que, a fin de que, con el propósito/objetivo de, de tal modo que.

Introducen la causa como meta o propósito que se persigue.

Ejemplo: Juan quería aprobar el examen para poder asistir a la próxima fiesta.

Contraste o contra-argumentación: pero, en cambio, sin embargo, ahora bien (oposición); sino, en
lugar/vez de, por el contrario, antes bien, contrariamente (sustitución); excepto si, a no ser que
(restricción); de todos modos, sea como sea, en cualquier caso, a pesar de, no obstante, con todo, aun así,
después de todo, así y todo, con todo, y con eso (concesión).
Cambian la orientación del texto en sentido contrario al segmento inmediatamente anterior, bien sea de
forma total o de forma parcial. La línea argumentativa sufre un quiebre.

Ejemplo:

Estudió mucho. Sin embargo no pudo aprobar el examen.

Temporales: cuando, de pronto, en ese momento, entonces, luego, más tarde, mientras tanto, una vez, un
día, en aquel tiempo, de repente, enseguida, en tanto que, a medida que, después, anteriormente.

Introducen relaciones temporales. Este tipo de conexión es particularmente importante en los textos
narrativos, ya sean literarios, históricos o periodísticos.

Ejemplos:

Al atardecer lloviznó perezosamente (...) Durante la noche no se oyó la lluvia pero algo extraño parecía
rechinar en los techos. Al día siguiente...

(en este caso los acontecimientos que se comunican en el texto se pautan como sucesivos y se los relaciona
unos con otros en una serie marcada por el paso del tiempo).

En esa década se produjeron descubrimientos científicos importantes (lo que se comunica en el texto se
localiza en el tiempo extratextual).

Espaciales: enfrente, delante, detrás, arriba, abajo, al fondo, a la derecha, a la izquierda, a lo largo, a lo
ancho, por encima. Introducen relaciones espaciales.

Ejemplo:

La habitación está oscura. Al fondo, un hombre parece dormir en un sillón. Por debajo, aparece, inquieta,
la cola de un gato.

Es importante recordar en este punto que la cohesión es una relación interoracional. Por lo tanto, al analizar
la cohesión por conexión debemos atender sobre todo al uso de conectores que establezcan relaciones entre
dos oraciones y no dentro de la misma oración. Sin embargo, algunos de los ejemplos ofrecidos hasta el
momento suponen el uso de conectores en el interior de la oración. Tal es el caso de los conectores
condicionales ("si") o de algunos conectores de finalidad ("para") que expresan relaciones dentro de los
límites de la oración.

Marcadores discursivos
Además de los conectores, existen otros elementos, como los marcadores discursivos, que contribuyen a
organizar los textos. Helena Casalmiglia Blancafort y Amparo Tusón Valls distinguen los denominados
marcadores de ordenación de los llamados marcadores que introducen operaciones discursivas particulares.
Los primeros indican el modo como la ilación textual se va produciendo. Esta se desenvuelve a partir de un
inicio, un desarrollo y una conclusión y además se despliega en el espacio y en el tiempo. Por esta razón se
usan expresiones que proporcionan pistas de la organización del discurso:

iniciadores (para empezar, antes que nada, primero de todo),

distribuidores (por un lado, por otro; por una parte, por otra parte; éstos, aquellos),

ordenadores (primero, en primer lugar, en segundo lugar),


de transición (por otro lado/parte, en otro orden de cosas),

continuativos (pues bien, entonces, en ese sentido, el caso es que, a todo esto),

digresivos (por cierto, a propósito),

conclusivos (en conclusión, en resumen, en suma, en resumidas cuentas, total),

finalizadores (en fin, por fin, por último, para terminar, en definitiva).

Los marcadores que introducen operaciones discursivas particulares indican posición del enunciador ante su
enunciado, o bien orientan hacia un tipo concreto tratamiento de la información:

expresión de punto de vista (en mi opinión, a mi juicio, a nuestro entender, desde mi punto de vista, a mi
parecer, tengo para mí, en lo que a mi respecta),

manifestación de certeza (es evidente que, es indudable, todo el mundo sabe, nadie puede ignorar, es
incuestionable, de hecho, en realidad, está claro que),

confirmación (en efecto, por supuesto, desde luego, por descontado, efectivamente),

tematización (respecto a, a propósito de, por lo que respecta a, en cuanto a, con referencia a, referente a,
con referencia a, en lo que concierne, en/ por lo que se refiere a), reformulación, explicación o aclaración
(esto es, es decir, en otras palabras, quiero decir, o sea, bueno, mejor dicho, en particular, en concreto),
ejemplificación (por ejemplo, a saber, así, en concreto, pongamos por caso, sin ir más lejos) .

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