Poder Judicial de la Nación
CÁMARA CIVIL – SALA I
65409/2019
REPKA, MARTHA GRACIELA c/ FRUTO, SILVIA ESTER Y
OTRO s/DESALOJO: OTRAS CAUSALES
Buenos Aires, 16 de mayo de 2024.-
VISTOS Y CONSIDERANDO:
I. La demandada Silvia Ester Frutos apeló la sentencia
del 30 de junio de 2023 en la que el juez de primera instancia
desestimó las excepciones de falta de legitimación activa y defecto
legal e hizo lugar a la demanda promovida. En consecuencia,
condenó a la apelante a desocupar el inmueble sito en la calle
Sánchez de Loria 662, departamento 1, de esta ciudad, en el plazo
de cinco días y bajo apercibimiento de ejecución.
El memorial de agravios fue incorporado el 1 de agosto
de 2023 y contestado el 25 de ese mes.
II. De los antecedentes de la causa surge que fue
promovida por la señora Martha Graciela Repka a fin de obtener la
desocupación del inmueble ubicado en la calle Sánchez de Loria
662, departamento 1, de esta ciudad. Expresó que su derecho
respecto del bien surge de la cesión de derechos hereditarios de
fecha 13 de febrero de 2003 –inscripta en el Registro de la
Propiedad del Inmueble– respecto de la sucesión de quien fuera
titular de dominio del bien.
Por su parte, al contestar el traslado de la demanda, la
apelante opuso excepciones de falta de legitimación activa,
litispendencia y defecto legal, además de propiciar el rechazo de la
acción. Sostuvo que la actora al iniciar el proceso por
reivindicación conexo denunció que su parte tomó la posesión el 1
de junio de 1999, mientras que la actora invoca una cesión de
derechos hereditarios del 13 de febrero de 2002, por lo que afirma
que no existió tradición a favor de la accionante. Asimismo, alegó
la posesión pública, pacífica e ininterrumpida y hallarse en curso
los trámites preparatorios para obtener la prescripción adquisitiva.
Fecha de firma: 16/05/2024
Firmado por: PAOLA MARIANA GUISADO, JUEZA DE CÁMARA
Firmado por: JUAN PABLO RODRIGUEZ, JUEZ DE CÁMARA
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El juez, como se anticipó, hizo lugar a la demanda.
Para decidir de ese modo, consideró que la demandante tiene
legitimación activa para peticionar el desalojo aún pese a la falta de
tradición y que la demandada no acreditó la posesión alegada.
Lo anterior dio lugar al recurso de apelación de la
demandada en los términos antes expresados y a la intervención de
este tribunal.
III. Este tribunal coincide con el criterio asumido por
el juez de primera instancia respecto a que el hecho de que no se le
haya hecho la tradición traslativa de la posesión a la demandante no
es un motivo atendible para declarar su falta de legitimación, sin
que ninguno de los agravios vertidos permita arribar a una solución
distinta.
En tal sentido, basta con recordar que esta sala ha
señalado con anterioridad que la doctrina del fallo plenario dictado
in re “Arcadini, Roque (suc.) c. Maleca, Carlos”, del 11 de
noviembre de 1958, según la cual el comprador del inmueble a
quien se le ha otorgado la pertinente escritura traslativa de dominio
puede, antes de la tradición de la cosa, es decir pese a que no es
titular de un derecho real, ejercer la acción reivindicatoria contra el
tercero poseedor de la misma, resulta de aplicación analógica al
juicio de desalojo (conf. esta Sala, “Rozic, Ana María c. Intrusos u
ocupantes, inquilinos, terceros y otro s. desalojo”, expte. n°
100.385/2009 del 6 de febrero de 2018 y sus citas). Así las cosas, y
a propósito de lo que seguidamente se dirá en punto a la posesión
invocada por la apelante, es claro que la mera negativa de haberse
entregado a la actora esa relación de poder carece de trascendencia.
Ya en lo referido a los restantes agravios, se advierte
que la demandada cuestiona que no se le haya reconocido la calidad
de poseedora del inmueble que ocupa como un modo de repeler la
acción deducida en su contra. En punto a esta cuestión cabe
recordar que la pretensión de desalojo se da contra el locatario, el
sublocatario, el tenedor precario, el intruso y todo otro ocupante
cuyo deber de restituir sea exigible (art. 680 del Código Procesal),
es decir contra tenedores que, como tales, reconocen en otro un
Fecha de firma: 16/05/2024
Firmado por: PAOLA MARIANA GUISADO, JUEZA DE CÁMARA
Firmado por: JUAN PABLO RODRIGUEZ, JUEZ DE CÁMARA
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derecho superior (arts. 1908, 1909 y 1910 del Código Civil y
Comercial). Por el contrario, esta acción no procede contra
poseedores.
Por ello es que el proceso de desalojo no es la vía
adecuada para debatir y dilucidar cuestiones que desbordan su
objeto, como son las relativas al mejor derecho a la posesión o la
posesión misma, propias de acciones petitorias, posesorias o
contractuales ajenas al ámbito del desalojo. Pero como se resolvió
en un viejo fallo plenario publicado en La Ley, T° 101, pág. 932 y
Jurisprudencia Argentina, T° 1964-I, pág. 231, cuya doctrina este
colegiado comparte y hace propia, “no es suficiente que el
demandado invoque la calidad de poseedor, para que se declare
improcedente la acción de desalojo”.
No se trata entonces de reclamar una prueba
incontrastable acerca de la calidad de poseedor. Tal exigencia
desbordaría el marco de este proceso e importaría un improcedente
avance sobre materias propias de otro tipo de juicios. Solo cabe
exigir el aporte de elementos serios que acrediten la verosimilitud
de la condición que se alega, y tal demostración, como se anticipó,
no puede considerarse cumplida en el presente caso. En este sentido
cabe advertir que la simple ocupación de un inmueble no
exterioriza por sí misma la posesión que se alega, sino a todo
evento uno de sus elementos, el “corpus”, el que también es
configurativo de la tenencia.
Por otra parte, las constancias del expediente nº 70890
/2018 sobre reivindicación concluido por desistimiento –que se
tiene a la vista– tampoco arrojan una conclusión distinta. La
demandante solo indicó allí que la apelante “sostiene ser
poseedora” (fs. 23vta.), lo cual de ninguna manera supone un
reconocimiento de tal calidad como se afirma en los agravios. De
hecho, en el informe del oficial de justicia del mandamiento de
constatación del 26 de noviembre de 2018 (fs. 31vta.) fue la propia
demandada quien aludió que era inquilina hasta que la persona que
se lo dio en locación falleció “hace diez años”, lo cual se contradice
con la postura asumida en este juicio respecto a la presunta
posesión pacífica, pública e ininterrumpida desde el año 1999.
Fecha de firma: 16/05/2024
Firmado por: PAOLA MARIANA GUISADO, JUEZA DE CÁMARA
Firmado por: JUAN PABLO RODRIGUEZ, JUEZ DE CÁMARA
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En definitiva, el esfuerzo probatorio realizado por la
recurrente ha sido manifiestamente insuficiente a los efectos de
fundar la defensa ensayada, y en tales términos la suerte del recurso
de apelación interpuesto contra la sentencia que hizo lugar a la
pretensión de desalojo se encuentra –como se anticipó– sellada.
Las costas de alzada se imponen a la apelante vencida
(arts. 68 y 69 del Código Procesal).
Por lo expuesto, SE RESUELVE: confirmar la
sentencia definitiva del 30 de junio de 2023 e imponer las costas de
alzada a la apelante.
La vocalía número 27 se encuentra vacante.
Regístrese, notifíquese y devuélvase.
Se hace constar que la publicación de la presente
sentencia se encuentra sometida a lo dispuesto por el artículo 164,
2° párrafo del Código Procesal y artículo 64 del Reglamento para la
Justicia Nacional, sin perjuicio de lo cual será remitida al Centro de
Información Judicial a los fines previstos por las acordadas 15/13 y
24/13 de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
PAOLA MARIANA GUISADO – JUAN PABLO RODRÍGUEZ
JUECES DE CÁMARA
Fecha de firma: 16/05/2024
Firmado por: PAOLA MARIANA GUISADO, JUEZA DE CÁMARA
Firmado por: JUAN PABLO RODRIGUEZ, JUEZ DE CÁMARA
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