UNIVERSIDAD MICHOACANA
DE SAN NICOLÁS DE HIDALGO
FACULTAD DE MEDICINA VETERINARIA Y ZOOTECNIA
UNIDAD POR ÁREA INTEGRADORA:
PRODUCCIÓN ANIMAL II:
SUBÁREA: PRODUCCIÓN APÍCOLA
ASESOR: Félix Márquez Mercado
“Producción de Miel”
INTEGRANTES:
Alvarado María de los Ángeles
Alvarez Colin Yoana Guadalupe
Barrera Ambriz Casimiro
Lemus Zúñiga Citlalli Yamile
León García Fernanda
López Hernández Alejandra Sarahi
Lozano Rayo Victor Hugo
Reséndiz García Andrea
SEMESTRE: OCTAVO SECCIÓN: 05
CICLO ESCOLAR: SEMESTRE – FEBRERO – AGOSTO 2025
Morelia Michoacán a 21 de Junio de 2025
INTRODUCCIÓN
La apicultura marca una de las producciones pecuarias de mayor relevancia en
México, tiene un impacto socioeconómico y ecológico agrandado, sosteniendo como
producción principal la miel. Esta actividad se ido desarrollando a la par de la
civilización con fines de alimentación y polinización cruzada, en la actualidad México
se consolida como uno de los productores y exportadores principales de miel a nivel
mundial, con una producción reportada de 58 mil 33 toneladas de miel en 2023,
posicionándose en el 7° productor mundial. Utilizando especialmente la abeja
Europea (Apis mellifera) y la abeja de la península de Yucatán (Melipona beecheii)
(SADER,2018).
Las regiones con producciones significativas son la Región de la Península de
Yucatán destacando con un 32.4% promedio en producción nacional, conformada
por Campeche, Yucatán, Quintana Roo, y partes de Chiapas noreste y Tabasco
oriente. La Región Norte se caracteriza por miel de mezquite color blanquecina y
representa el 7.4% promedio de producción nacional y engloba a Baja California
norte y sur, Sonora, Chihuahua, Durango, Zacatecas, Coahuila, y Nuevo León, en el
caso de la Región de la costa del Pacífico se genera miel multifloral y de mangle con
coloraciones oscuras o ámbar, la conforman los estados de Sinaloa, Nayarit, Jalisco,
Colima, y Michoacán, mantiene una producción del 21.4% nacional (SADER, 2018).
La Región del Golfo está conformada por Veracruz, partes de Tabasco, Tamaulipas,
huasteca potosina, hidalgo y Querétaro formando un 9% promedio de la producción
nacional, en la Región del Altiplano produce mieles medio ámbar y claras algunas
llamas miel de mantequilla, y la complementan los estados de Guanajuato, Tlaxcala,
Puebla, Morelos, Edomex, Aguascalientes, etc, aportando el 29.8% de la producción
total nacional (RAY,2024).
El mercado de la miel en México es en gran parte por medio de la exportación del
producto, siendo países como Alemania, Estados Unidos, y Reino Unido los
principales destinos comerciales. Nacionalmente el país tuvo un consumo per cápita
anual de entre 163 y 280 gr en el lapso de 2011 a 2022. Cabe recalcar que está
actividad pecuaria dio empleo a aproximadamente 48 mil apicultores en 2023 y se
mantiene en constante crecimiento (INEGI,2024).
MIEL: COMPOSICIÓN Y CARACTERÍSTICAS
La miel es una sustancia dulce natural producida por las abejas a partir del néctar
de las flores u otras partes vivas de la planta y de las secreciones de insectos, que
las abejas recogen, transforman, combinan con sustancias específicas propias y
almacenan en panales; de los cuales se extrae el producto sin ninguna adición de
otras sustancias (Córdova, 2013).
Los principales carbohidratos de la miel son la fructosa (35–40 %) y la glucosa
(30–35 %), acompañados de sacarosa, maltosa y otros azúcares en menor
proporción, lo que le otorga su sabor dulce y un aporte energético de entre 294 y
320 kcal por cada 100 g. La miel contiene pequeñas cantidades de proteínas,
aminoácidos como prolina, ácido glutámico, alanina y fenilalanina y enzimas de
origen apícola, como la diastasa, invertasa, glucosa oxidasa y catalasa, que
participan en su transformación y propiedades bioactivas. Otros ácidos
predominantes en la miel son: fórmico, succínico, acético, málico, cítrico, oxálico,
tartárico, piroglutámico, α-cetoglutárico y pirúvico (Alvarez, 2017).
Asimismo, la miel aporta vitaminas del complejo B, vitamina C, vitamina K y folatos,
cuya presencia depende en gran medida del contenido de polen. También contiene
minerales esenciales como potasio (el más abundante), sodio, calcio, magnesio y
oligoelementos como yodo y zinc (García, 2022).
Entre sus compuestos bioactivos destacan los flavonoides como quercetina,
luteolina, pinocembrina y apigenina y los ácidos fenólicos, que le confieren
propiedades antioxidantes. La presencia de ácidos orgánicos, especialmente el
ácido glucónico, influye tanto en el sabor como en el pH de la miel. Además, su
color puede ir de incoloro a ámbar oscuro, dependiendo del origen floral, el
contenido de aminoácidos, pigmentos vegetales y otros compuestos como
antocianinas y carotenoides. Las mieles claras tienden a tener un sabor más suave
y un aroma más delicado, mientras que las oscuras presentan un sabor más fuerte y
mayor concentración de minerales (García, 2022).
La composición de la miel está determinada principalmente por el tipo de néctar
recolectado por las abejas dependiente de las especies vegetales presentes y por
factores ambientales como el suelo, el clima y el manejo apícola. Gracias a su baja
actividad acuosa, acidez y presencia de sustancias antimicrobianas, la miel es un
alimento muy estable, aunque tiende a cristalizar con el tiempo, especialmente si
presenta un alto contenido de glucosa o una elevada relación entre lactonas y
acidez libre (Buccio & Martínez, 2018).
CLASIFICACIÓN DE LA MIEL
La miel puede clasificarse de acuerdo con distintos criterios, siendo el más utilizado
el origen botánico. Esta clasificación se basa en el tipo de flor o fuente vegetal que
las abejas utilizan para recolectar el néctar o secreciones. Así, se distingue entre
miel monofloral, cuando predomina el néctar de una sola especie vegetal, y
multifloral, cuando proviene de varias especies sin que una predomine claramente
(Ramírez, 2011; Córdova, 2013). El término “bifloral” también ha sido empleado para
referirse a mezclas en las que dos tipos de polen se encuentran en proporciones
similares, aunque esta clasificación no siempre está estandarizada (Ramírez, 2011).
Otro tipo es la miel de mielato, que no proviene del néctar floral, sino de excreciones
azucaradas de insectos chupadores de savia o de secreciones vegetales. Esta miel
se caracteriza por un color más oscuro, menor contenido de azúcares reductores y
una mayor conductividad eléctrica, lo cual permite diferenciar analíticamente de la
miel floral (Ramírez, 2011; Burboa, 2004).
Además del origen botánico, la miel puede clasificarse según el modo de obtención.
La miel centrifugada es la más común y se extrae mediante fuerza centrífuga de los
panales. También existe la miel escurrida, obtenida por decantación sin uso de
presión ni calor, y la miel prensada, extraída mediante presión mecánica. Otra
variante es la miel en panal, que se presenta sin extracción, es decir, la cera y la
miel permanecen intactas (Burboa, 2004; Álvarez, 2017).
Una categoría adicional es la miel cruda, que no ha sido sometida a pasteurización
ni procesos térmicos, conservando intactas sus enzimas naturales, aroma, sabor y
propiedades antioxidantes. Esta suele cristalizar de manera natural con el tiempo, lo
cual no implica deterioro del producto, sino una señal de pureza y bajo contenido de
humedad (Álvarez, 2017; Córdova, 2013).
Finalmente, la miel también puede clasificarse en función de su destino comercial,
diferenciándose entre la miel para consumo directo y la destinada a procesos
industriales. La primera conserva sus características naturales, mientras que la
segunda puede ser mezclada, calentada, filtrada o deshidratada parcialmente para
fines específicos como la elaboración de productos alimenticios, farmacéuticos o
cosméticos (Burboaet, 2004).
USO DE LA MIEL POR LA COLMENA
La miel no solo es un producto de interés para los humanos; dentro de una colonia
de abejas (Apis mellifera), la miel es un recurso fundamental para la supervivencia,
el desarrollo y la organización social. Su elaboración, almacenamiento y consumo
forman parte del complejo sistema biológico y social de la colmena (Arroyo, 2013).
a) Fuente principal de energía: La miel es el principal alimento diario de las
abejas que está compuesta por azúcares simples como glucosa y fructosa
que son rápidamente metabolizados para obtener energía y así desempeñar
sus tareas día con día (Cano & Castañeda, 2010).
● La miel sirve como base para la producción de jalea real, sustancia
que es esencial en la alimentación de la reina y las larvas (Arroyo,
2013).
b) Reserva alimenticia para el invierno o época de escasez: En regiones
templadas donde el invierno impide el vuelo y la recolección de néctar, las
abejas almacenan miel durante el verano y otoño para alimentarse durante el
invierno. En zonas tropicales o semiáridas, las abejas también la almacenan
para periodos de sequía o escasez floral (SAGARPA, 2017).
c) Termorregulación: El metabolismo de la miel genera calor, lo cual ayuda a
mantener la temperatura constante del nido (entre 34 y 36°C), especialmente
en la zona de cría (Cano & Castañeda, 2010).
d) Sustancia para la cohesión social y comunicación: Las abejas realizan
trofalaxia (intercambio de alimento de boca en boca), lo cual no solo sirve
para distribuir miel sino también para transmitir feromonas, señales químicas,
información sobre fuentes florales y mantener cohesión social (Villanueva et
al., 2011).
e) Elaboración de cera: Las abejas también utilizan miel en combinación con
otros elementos para la producción de cera, sustancia fundamental para
construir panales. La síntesis de cera requiere energía que obtienen de la
miel (SAGARPA, 2017).
USO DE LA MIEL POR LOS HUMANOS
La importancia y uso de la miel en varias áreas de la vida diaria ha sido apreciada
por siglos y existen diversas referencias históricas a esta sustancia, así por ejemplo,
los antiguos egipcios y los griegos se referían a la miel como un producto sagrado, y
desde hace miles de años ha sido utilizada en antigüedad por su valor nutritivo y
medicinal (Freires et al., 2016).
La normativa mexicana (NMX-F-036-NORMEX-2006) señala las formas en las que
se puede consumir la miel en fresco: en panal, líquida o cristalizada (kalogeropoulos
et al., 2009).
a) Aplicación de la miel en la industria alimenticia:
● El uso tradicional de la miel es en la preparación de alimentos, la cual
ha sustituido en muchos casos al azúcar ya que posee un poder
edulcorante mayor que el azúcar (Bankova et al., 2002).
● Así mismo menciona en algunos estudios recientes puede ser útil
como protector de alimentos especialmente en la prevención del
pardeamiento enzimático (Bankova et al., 2002).
● Elaboración de bebidas alcohólicas por ejemplo, el hidromiel, aguamiel
o vino de miel, que se obtienen básicamente por fermentación de la
mezcla de miel con agua (Bankova et al., 2002).
● Empleo de la miel en recetas caseras para la elaboración de dulces
tradicionales mexicanos (Piccinelli, 2011).
b) Aplicación de la miel en la industria farmacéutica: Diversas investigaciones
sobre la miel han confirmado sus diferentes propiedades, tales como
antioxidantes, antiinflamatorias, antibacterianas, antivirales, antiulcerosas,
antihiperlipidémicas, antidiabéticas y anticancerígenas (Viuda et al.,2008)
● Cicatrización de heridas, la miel ha presentado notables ventajas en el
tratamiento de quemaduras y úlceras sobre otros medicamentos de
uso tópico, y ha sido considerada una opción práctica para el
tratamiento de heridas traumáticas. Ya que inhibe el crecimiento de
bacterias como Staphylococcus aureus y Pseudomonas aeruginosa
(Sarmento, 2006).
c) Cosmética:
● Productos que se promueven como antienvejecimiento, para
blanqueamiento de la piel, tratamientos útiles en xerosis crónica,
psoriasis, prurito, eliminación de caspa y otros padecimientos como
alopecia (Alday, 2016).
● De igual manera la miel tiene acción hidratante y humectante y suele
emplearse en diversos productos que incluyen ungüentos para labios,
leches de tocador, cremas hidratantes, lociones para después del sol,
tónicos, champús y acondicionadores (Alday, 2016).
MÉTODO DE PRODUCCIÓN POR LAS ABEJAS
La producción de miel comienza con la extracción del néctar de las flores y éste
será sometido a diferentes procesos tanto físicos como químicos por la abejas, que
durante estos procesos se agregan o se le quitan componentes al néctar para dar
como resultado final la miel. Los procesos más importantes son:
1. Recolección del néctar
Las abejas obreras, al alcanzar aproximadamente los 21 días de edad, comienzan a
realizar vuelos de recolección. Durante estos vuelos, utilizan su lengua tubular,
conocida como glosa y acompañada de la probóscide, para extraer el néctar de las
flores. Este néctar es una solución azucarada que las plantas producen para atraer
a los polinizadores. La abeja introduce su glosa en la flor y succiona el néctar
disponible. Este proceso se repite en múltiples flores, permitiendo a la abeja
recolectar grandes cantidades de néctar en un corto período de tiempo (Farina et
al., 2007). Para llenar el buche melario las abejas necesitan un aporte
aproximadamente de 1000 a 1500 flores (Guzzetti y Santi, 2006).
Una vez extraído el néctar, la abeja lo almacena en una bolsa especial situada en su
abdomen, conocida como buche melario. Este órgano actúa como un "segundo
estómago", permitiendo a la abeja transportar el néctar sin digerirlo inmediatamente.
El buche melario puede contener hasta 40 mg de néctar, lo que equivale
aproximadamente al 50% del peso descargado por la abeja. Durante este
transporte, las abejas agregan enzimas salivales que comienzan a descomponer los
azúcares complejos del néctar en azúcares más simples (Pollen Paths, 2020).
2. Transformación enzimática
El saco de miel es donde se almacena el néctar o miel y el proventrículo es un
componente del sistema digestivo que tiene la función de mantener el néctar en el
buche y dejar pasar alimentos sólidos o cantidades pequeñas de néctar si esta
necesita alimentarse. En este saco es donde se añaden enzimas como invertasas y
glucosa oxidasas (proceso químico) (Grajales., et al 2022; Guzzetti y Santi, 2006).
La invertasa convierte la sacarosa en glucosa y fructosa. Una cantidad pequeña de
glucosa es transformada por la glucosa oxidasa en ácido glucónico y peróxido de
hidrógeno. El ácido glucónico hace la miel ácida y el peróxido de hidrógeno tiene
propiedades contra agentes patógenos como bacterias, hongos y levaduras. Otras
enzimas que se encuentran relacionadas con el aparato digestivo de las abejas son
amilasas, proteasas y lipasas, estas enzimas ayudan a convertir carbohidratos,
aminoácidos y lípidos que puedan digerir o absorber las abejas (Grajales., et al
2022).
Al momento de que la abeja pecoreadora llega a la colmena está regurgita el néctar
pasándolo a otra abeja por medio de la trofolaxis, la cual continuará con el proceso
químico, almacenando el néctar también en el buche melario y agregando una
mayor cantidad de estas enzimas, hasta 20 veces aumenta la concentración de
invertasa. Este proceso se continúa de una abeja a otra hasta que detectan que ya
está lista y es depositada en las celdillas por las abejas almacenistas (Guzzetti y
Santi, 2006). Es por este proceso enzimático que la miel se considera un alimento
predigerido.
3. Evaporación del agua
La evaporación comienza desde el proceso de trofolaxis, mientras las abejas pasan
el néctar de una a la otra para añadir más enzimas, la temperatura interna (35 °C
aproximadamente) de la colmena influye para que vaya perdiendo algo de humedad
(Guzzetti y Santi, 2006). Cuando el néctar es depositado en las celdas contiene
entre un 50% y un 70% de agua, lo que lo hace susceptible a la fermentación si no
se reduce su contenido hídrico . Para eliminar el exceso de agua, las abejas obreras
baten sus alas de manera coordinada, generando corrientes de aire que en conjunto
con la temperatura interna facilitan la evaporación del agua del néctar . Este proceso
reduce el contenido de agua del néctar a aproximadamente un 17%, lo que evita la
fermentación y convierte el néctar en una sustancia más densa y viscosa: la miel. Si
la temperatura llegará a ser muy baja y las condiciones no dejan que la miel pierda
la humedad necesaria, esta es trasvasada por un grupo de abejas que se encargan
del almacenamiento, y lo repiten hasta que la miel esté totalmente elaborada y lista
para que la celdilla sea operculada (Pollen Paths, 2020).
4. Sellado de las celdas
Una vez que las abejas detectan que el néctar ha sido procesado de manera
correcta y lo suficiente para considerarlo como miel, las abejas encargadas de
almacenar la miel, vacían está en las celdillas de las alzas melarias para su
conservación. Cada abeja tiene la capacidad de llenar un tercio de la celdilla
aproximadamente, es decir, se requieren de aproximadamente 3 abejas con su
buche lleno de miel para completar una celdilla y que esta esté lista para ser
operculada (Pérez et al., 2020).
Las abejas almacenistas vacían el primer tercio de néctar en la celdilla y cuando
ésta está totalmente maduro y con la humedad indicada las abejas, agregan el otro
tercio y así sucesivamente hasta llegar a su capacidad total y es aquí donde las
abejas comienzan a especular las celdillas. El opérculo es una capa fina de cera
que las abejas colocan en toda la parte superior de la celdillas, funcionando como
un tapón, esto para evitar contaminación de la miel con agentes externos, que se
vuelva a humedecer o que ocurra una fermentación (Velaga, s/f).
Este es un método de almacenamiento y conservación que las abejas usan para la
producción de su alimento, uno de los indicativos para la cosecha es cuando todas
las celdillas de los bastidores que pertenecen a las alzas melarias han sido
operculadas (Olaitan et al., 2007).
MÉTODOS DE RECUPERACIÓN POR EL HOMBRE
Antes de la cosecha, el apiario debe mantenerse en condiciones sanitarias
controladas. No se permite la aplicación de tratamientos químicos durante el periodo
de recolección y los materiales, instalaciones y equipos deben mantenerse limpios y
funcionales. La miel debe cosecharse cuando los panales están operculados al
menos en un 80 %, lo cual indica que el producto ha alcanzado un contenido de
humedad adecuado, inferior al 20 %, lo que evita su fermentación y deterioro
durante el almacenamiento (SENASICA, 2022; SAGARPA, 2017).
Para desalojar a las abejas de las alzas con miel se puede utilizar el cepillo para el
barrido, sacudido manual, aplicación mecánica de aire o bien utilizar tapas negras
con sustancias no contaminantes como aldehído benzoico o anhídrido butírico. No
utilizar ácido fénico o esencia de mirbana como repelentes, ya que contaminan la
miel y son cancerígenos para el apicultor. En el manejo de las alzas con miel no
utilizar ahumadores con combustibles como diésel, petróleo y chapopote o
materiales impregnados con productos químicos, pinturas, resinas o desechos
orgánicos como el estiércol. Se deben usar materiales no contaminantes como
olotes, viruta de madera, ramas y hojas secas (SENASICA, 2019).
Proceso de extracción de la miel
La extracción debe realizarse en instalaciones higiénicas, bien ventiladas y libres de
fuentes de contaminación, ya que esta fase es especialmente crítica para la calidad
del producto. El proceso inicia con la recolección de los bastidores o alzas melarias
desde las colmenas. Estos bastidores deben transportarse en recipientes limpios y
cerrados, sin exponerse a fuentes de calor o contaminación (SENASICA, 2022).
El primer paso en la sala de cosecha es la desoperculación, que consiste en retirar
la capa de cera que sella las celdas del panal. Esto se puede hacer de forma
manual con cuchillos desoperculadores de acero inoxidable, o mediante máquinas
automáticas. El equipo debe estar limpio, desinfectado y fabricado con materiales de
grado alimenticio (SENASICA, 2022).
Una vez desoperculados, los panales se colocan en una centrífuga extractora. Esta
puede ser de accionamiento manual o eléctrico, y su función es aprovechar la fuerza
centrífuga para liberar la miel del panal sin destruir la cera. La miel extraída cae
hacia el fondo del tanque de acero inoxidable y es conducida por gravedad hacia un
tamiz o filtro que retiene impurezas como restos de cera o abejas. Posteriormente,
se deposita en tanques decantadores donde reposa por 24 a 48 horas, permitiendo
que suban las burbujas de aire y las partículas más livianas, lo cual mejora la
claridad y textura de la miel (SAGARPA, 2017).
Es importante destacar que durante todo el proceso de extracción, la temperatura
ambiente debe mantenerse por debajo de los 30 °C para evitar la pérdida de
enzimas, compuestos volátiles y antioxidantes naturales presentes en la miel. El uso
de calor artificial o pasteurización no es recomendable a menos que el destino del
producto lo exija, ya que afecta negativamente sus propiedades organolépticas
(SENASICA, 2022).
Envasado de la miel
El envasado debe realizarse en instalaciones cerradas, con iluminación adecuada,
superficies sanitizadas, ventilación eficiente y sin presencia de animales o plagas. El
personal responsable del envasado debe portar guantes, cofia, cubrebocas y
uniforme limpio. Los envases utilizados deben ser nuevos, de grado alimenticio y
completamente secos, fabricados preferentemente con vidrio o plástico PET. El
llenado se realiza por gravedad o con válvulas dosificadoras, sin contacto manual
directo, y los envases se sellan inmediatamente después del llenado (SENASICA,
2022).
El etiquetado del producto debe cumplir con la NOM-051-SCFI/SSA1-2010, que
establece los elementos obligatorios para productos alimenticios en México. La
etiqueta debe incluir el nombre del producto, nombre científico (Apis mellifera),
razón social del productor, domicilio, número de lote, fecha de envasado, fecha de
caducidad, contenido neto y país de origen. Si corresponde, también debe indicarse
si se trata de miel monofloral, multifloral o de zona geográfica específica (DOF,
2010).
Una vez envasada, la miel debe almacenarse en un lugar seco, fresco, oscuro y
bien ventilado, con temperaturas controladas entre 18 y 24 °C. La exposición a la luz
directa o fuentes de calor provoca reacciones químicas no deseadas, como la
cristalización acelerada o la degradación de compuestos antioxidantes. Tampoco
deben compartirse espacios de almacenamiento con sustancias volátiles como
combustibles, pesticidas o disolventes, debido a la capacidad higroscópica y
absorbente de la miel (SAGARPA, 2017).
La trazabilidad es obligatoria en todos los procesos relacionados con la producción
de miel. El apicultor debe llevar registros de cada lote, incluyendo la fecha de
cosecha, ubicación del apiario, tipo de floración, tratamientos sanitarios aplicados,
nombre del extractor, número de lote, características del producto y destino
comercial. Esta documentación permite cumplir con auditorías oficiales, responder a
alertas sanitarias y exportar a mercados que exigen trazabilidad certificada
(SENASICA, 2022).
PARAMETROS DE PRODUCCION
Factores que influyen en la producción de miel
La producción de miel no es simplemente el resultado de tener abejas y colmenas;
es el reflejo de una compleja interacción entre factores biológicos, ambientales y de
manejo humano. Desde el comportamiento natural de las abejas hasta la
disponibilidad de flores y el clima, todo influye (Winston, 1987).
1. Población y salud de la colonia
La base de una buena producción de miel es una colonia fuerte y saludable. Esto
significa tener una reina joven y fértil, una población numerosa de obreras, y una
adecuada proporción de abejas pecoreadoras (las que recolectan néctar y polen).
Durante la temporada de máxima actividad, una colonia puede alcanzar entre
40,000 y 60,000 abejas (Roulston y Cane, 2000).
Una colonia bien cuidada, con buen acceso a alimentos y sin enfermedades, puede
producir entre 30 y 60 kg de miel por temporada, e incluso más en condiciones
ideales. Si la reina envejece, si hay enfermedades, o si faltan reservas de polen y
néctar, la colonia se debilita y la producción disminuye (Winston, 1987).
2. Disponibilidad floral y calendario de floración
Las abejas producen miel a partir del néctar que recolectan de las flores. Por lo
tanto, la disponibilidad de plantas melíferas en el entorno directo de las colmenas es
crucial. No solo importa la cantidad, sino también la diversidad y el momento de
floración. Las regiones con una secuencia prolongada de floraciones permiten a las
abejas trabajar durante más tiempo y acumular más reservas. Cuando la floración
es breve o escasa, la producción se reduce. Además, ciertas plantas producen más
néctar que otras, lo que también influye (Crane, 1999).
3. Condiciones climáticas
El clima afecta tanto la producción floral como la actividad de las abejas. Las abejas
son sensibles a la temperatura, el viento y la lluvia. Necesitan días cálidos y
soleados para salir a recolectar néctar. Las mejores condiciones para el pecoreo son
entre 16 °C y 32 °C. Temperaturas por debajo de 13 °C o lluvias prolongadas pueden
detener por completo la actividad en el campo (Delaplane y Mayer, 2000). El clima
no solo afecta la floración, sino también la disposición de las abejas para salir a
recolectar. Una primavera lluviosa puede ser desastrosa para la producción
(Delaplane y Mayer, 2000).
4. Calidad del polen y nutrición
Aunque la miel proviene del néctar, el polen es esencial para la nutrición de las
abejas jóvenes. El polen aporta proteínas, vitaminas y lípidos necesarios para el
desarrollo de nuevas obreras. Si el polen disponible es escaso o de baja calidad
nutricional, la colonia no podrá criar suficiente fuerza de trabajo, lo cual impactará
directamente en la capacidad de recolectar néctar (Roulston y Cane, 2000).
5. Técnicas de manejo apícola
La intervención del apicultor también juega un papel fundamental. La renovación
periódica de reinas, el control del enjambrazón (cuando las abejas se dividen y parte
de la colonia se va), la trashumancia (mover las colmenas a diferentes zonas según
la floración) y el manejo sanitario son prácticas que marcan una gran diferencia
(Graham, 1992).
Colmenas bien manejadas producen más miel, tienen menos pérdidas de población
y aprovechan mejor las condiciones ambientales. Además, el apicultor puede
realizar cosechas parciales o totales en momentos estratégicos para maximizar el
rendimiento (Graham, 1992).
6. Biodiversidad y ecosistema
Aunque la abeja melífera (Apis mellifera) es la principal especie domesticada para
producir miel, la presencia de otros polinizadores también es beneficiosa. Ellos
contribuyen a mantener la diversidad vegetal, favoreciendo un ecosistema
equilibrado con más flores y por más tiempo. Esta interacción entre especies
favorece indirectamente la producción de miel, ya que las abejas aprovechan un
paisaje florido y diverso (Buchmann y Nabhan, 1996).
CONCLUSIÓN
La apicultura representa una de las actividades pecuarias más relevantes en
México, no sólo por su impacto económico, sino también por su importante valor
ecológico y nutricional, al proporcionar un alimento natural con alto contenido de
nutrientes, por lo que es indispensable conocer y llevar a cabo la recolección de la
miel mediante técnicas adecuadas y sostenibles, que garanticen tanto la calidad del
producto como el bienestar de las colonias. Y aunque se dice que la producción de
miel es una de las actividades menos redituables dentro de la apicultura, es la que
más se practica de todas las demás.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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