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Alimentacion Rita

Las vitaminas son compuestos esenciales en la nutrición animal, clasificándose en hidrosolubles y liposolubles, cada una con funciones específicas en el metabolismo y salud de los animales. La correcta provisión de vitaminas es crucial para la productividad, prevención de enfermedades y bienestar del ganado, y su suplementación debe basarse en requerimientos específicos y condiciones de manejo. Factores como el tipo de alimento, almacenamiento y condiciones ambientales afectan el contenido vitamínico, lo que requiere una planificación cuidadosa para evitar deficiencias.

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Las vitaminas son compuestos esenciales en la nutrición animal, clasificándose en hidrosolubles y liposolubles, cada una con funciones específicas en el metabolismo y salud de los animales. La correcta provisión de vitaminas es crucial para la productividad, prevención de enfermedades y bienestar del ganado, y su suplementación debe basarse en requerimientos específicos y condiciones de manejo. Factores como el tipo de alimento, almacenamiento y condiciones ambientales afectan el contenido vitamínico, lo que requiere una planificación cuidadosa para evitar deficiencias.

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UNIVESIDAD SAN CARLOS

LIDERES EN AGRONEGOCIOS

Nutrición Animal
Vitaminas
Hecho por:
Rita Duarte
Elías Villasanti
Nicolas Talavera
Jorge Diaz
Antonio Barua
Hugo Blanco
Docente:
Luz Gómez
Curso:
2do

2024
Concepto y función de las vitaminas en la nutrición animal
Las vitaminas son compuestos orgánicos esenciales que los animales requieren en
pequeñas cantidades para mantener un adecuado funcionamiento fisiológico. A
diferencia de otros nutrientes como carbohidratos, grasas y proteínas, las vitaminas no
aportan energía directamente, pero cumplen funciones reguladoras indispensables en los
procesos metabólicos. Intervienen como cofactores enzimáticos, participan en la síntesis
de hormonas, facilitan la absorción de minerales y mantienen la integridad de tejidos.
En el contexto de la producción animal, una correcta provisión vitamínica es
determinante para alcanzar altos niveles de productividad, prevenir enfermedades,
optimizar la reproducción y garantizar el bienestar general del ganado.

Clasificación general de las vitaminas


Las vitaminas se clasifican principalmente en hidrosolubles y liposolubles, según su
solubilidad y comportamiento en el organismo.
 Vitaminas hidrosolubles: se disuelven en agua, no se almacenan en cantidades
significativas y el exceso se elimina por orina. Por esta razón, requieren un
aporte frecuente. En este grupo se incluyen la vitamina C y las del complejo B
(B1, B2, B3, B5, B6, B8, B9, B12).
 Vitaminas liposolubles: se disuelven en grasas, se absorben en presencia de
lípidos y pueden almacenarse en el hígado y tejido adiposo. Esto implica que la
deficiencia se desarrolla lentamente, pero también que un exceso puede provocar
toxicidad. A este grupo pertenecen las vitaminas A, D, E y K. Esta clasificación
no solo es importante desde un punto de vista químico, sino que influye
directamente en las estrategias de suplementación y manejo alimenticio.

Vitaminas hidrosolubles: características y absorción


Las vitaminas hidrosolubles se caracterizan por su capacidad de disolverse en medios
acuosos y por no acumularse en el organismo, lo que implica que el suministro debe ser
constante. Se absorben principalmente en el intestino delgado, generalmente por
difusión pasiva, y se distribuyen por todo el organismo a través del torrente sanguíneo.
Su exceso no produce toxicidad significativa, ya que se elimina rápidamente por vía
urinaria. Sin embargo, debido a su fragilidad frente a factores como el calor, la luz y el
almacenamiento prolongado, su presencia en la dieta puede verse reducida, siendo
necesaria una planificación cuidadosa para evitar deficiencias, especialmente en
animales jóvenes o en condiciones de alto estrés fisiológico.

Vitaminas liposolubles: características y almacenamiento


Las vitaminas liposolubles requieren la presencia de grasas en la dieta para ser
absorbidas eficientemente en el intestino delgado. Una vez absorbidas, se transportan
junto con los lípidos y pueden almacenarse en el hígado, músculos y tejido adiposo, lo
que permite que el organismo disponga de reservas para periodos de baja ingesta. Su
función incluye roles tan variados como la visión, la regulación del metabolismo de
minerales y la protección antioxidante. A diferencia de las hidrosolubles, las
deficiencias se desarrollan de forma lenta, pero el exceso prolongado puede producir
efectos tóxicos, especialmente en el caso de las vitaminas A y D, lo que requiere un
manejo cuidadoso de la suplementación.

Fuentes naturales de vitaminas en la alimentación animal


Las vitaminas provienen de una amplia gama de fuentes naturales que varían según el
tipo de vitamina. Entre ellas, los productos de origen vegetal como pasturas frescas,
hortalizas pigmentadas y granos aportan carotenos (provitamina A), vitamina E y
vitamina K. Los productos de origen animal como hígado, pescado, huevos y lácteos
aportan vitaminas A, D y B12. También existen fuentes específicas como los aceites
vegetales (ricos en vitamina E), los cítricos (ricos en vitamina C) y los forrajes secados
al sol (fuente de vitamina D). El manejo adecuado de estas fuentes es clave, ya que el
contenido vitamínico puede degradarse por malas condiciones de almacenamiento o
procesamiento.

Factores que afectan el aporte de vitaminas en los alimentos


El contenido vitamínico de los alimentos no es estático, sino que está sujeto a
variaciones por múltiples factores. Entre ellos destacan las condiciones ecofisiológicas
del cultivo, como tipo de suelo, clima y variedad de planta; el tiempo y condiciones de
almacenamiento, ya que factores como humedad, temperatura elevada, exposición a la
luz y oxidación reducen el contenido vitamínico; la biodisponibilidad, que puede verse
afectada por la presencia de antivitaminas o sustancias que interfieren en la absorción; y
la calidad de los suplementos vitamínicos, que depende de su pureza, estabilidad y
formulación. Estos aspectos deben considerarse para garantizar que los animales reciban
las cantidades óptimas para su salud y rendimiento.

Criterios para la suplementación vitamínica

La decisión de suplementar vitaminas en la dieta animal debe basarse en una evaluación


integral que considere varios factores. En primer lugar, es fundamental conocer los
requerimientos nutricionales específicos de la especie, edad, estado fisiológico y
nivel productivo del animal. También debe evaluarse el contenido real de vitaminas
en los alimentos disponibles, considerando las posibles pérdidas por almacenamiento o
procesamiento. Otro criterio importante es la biodisponibilidad, ya que no todas las
formas vitamínicas presentes en los ingredientes son absorbidas de igual manera.
Finalmente, se deben considerar las condiciones de manejo y ambientales, como estrés,
enfermedades o cambios climáticos, que pueden incrementar las necesidades
vitamínicas y justificar un refuerzo en la dieta.
Importancia de las vitaminas liposolubles en rumiantes

En rumiantes, las vitaminas liposolubles (A, D, E y K) desempeñan funciones críticas


para la productividad y salud. La vitamina A favorece la fertilidad, la visión y el
mantenimiento de tejidos; la D regula el metabolismo del calcio y fósforo, crucial para
la formación ósea; la E actúa como antioxidante y protege la función inmune; mientras
que la K interviene en la coagulación sanguínea y formación ósea. A diferencia de las
hidrosolubles, solo la vitamina K puede ser sintetizada en el rumen, por lo que las
demás deben provenir de la dieta. Su contenido en forrajes varía según el estado
fenológico de la planta y la época del año, siendo más bajo en estaciones secas, lo que
puede requerir suplementación estratégica.

Importancia de las vitaminas hidrosolubles en rumiantes

Las vitaminas hidrosolubles, que incluyen la vitamina C y el complejo B, generalmente


no requieren suplementación en rumiantes adultos, ya que los microorganismos del
rumen son capaces de sintetizarlas en cantidades suficientes. Sin embargo, existen
situaciones especiales en las que sí se justifica su aporte externo: animales jóvenes sin
rumen funcional, rumiantes bajo estrés intenso, con alteraciones digestivas o después de
tratamientos antibióticos que afecten la microbiota ruminal. Estas vitaminas participan
en procesos enzimáticos, metabolismo energético, producción de glóbulos rojos y
fortalecimiento del sistema inmune, por lo que su déficit puede afectar de forma directa
el crecimiento y la productividad.

Vitamina A: concepto y formas de obtención

La vitamina A, o retinol, no se encuentra como tal en vegetales, sino como caroteno, su


forma precursora, conocida como provitamina A. El organismo de los animales
convierte el caroteno en vitamina A activa, principalmente en el hígado. Esta vitamina
es esencial para la visión, la integridad de las mucosas, el crecimiento y la reproducción.
Se obtiene a través de pasturas frescas, vegetales pigmentados, hígado y aceites de
hígado de pescado. En sistemas de producción intensiva, donde los animales consumen
dietas conservadas o con poca vegetación fresca, es frecuente la necesidad de
suplementación.

Funciones fisiológicas de la vitamina A

La vitamina A interviene en el mantenimiento de la córnea y el epitelio celular,


protegiendo la integridad de la piel y mucosas, lo que reduce la incidencia de
infecciones. Favorece la fertilidad tanto en machos como en hembras, y es clave para un
crecimiento y desarrollo óseo normal. También participa en la producción de
anticuerpos, la regulación del metabolismo de proteínas y grasas, y la resistencia frente
a infestaciones parasitarias. Su papel en la visión nocturna es especialmente relevante,
ya que forma parte de la rodopsina, un pigmento fotosensible de la retina.
Requerimientos y factores que influyen en la vitamina A

Los requerimientos de vitamina A son mayores en animales jóvenes y en reproducción,


ya que estos estados demandan un rápido crecimiento celular. Factores ambientales
como el clima, la calidad higiénica del alimento, la presencia de grasas oxidadas en la
dieta y enfermedades infecciosas o parasitarias pueden aumentar la necesidad de esta
vitamina. En sistemas productivos, una deficiencia no corregida puede traducirse en
pérdidas reproductivas, menor tasa de crecimiento y mayor susceptibilidad a
enfermedades.

Síntomas de deficiencia de vitamina A

Una deficiencia de vitamina A se manifiesta con problemas oculares como disminución


de la visión nocturna, sequedad de conjuntivas y opacidad corneal. También se observan
alteraciones cutáneas como piel seca y descamación, infertilidad o fallas reproductivas,
y mayor incidencia de infecciones debido a la debilitación de las barreras epiteliales. En
casos graves, puede haber retraso en el crecimiento y deformaciones óseas.

Vitamina D: tipos y fuentes alimenticias

Existen dos formas principales: D2 (ergocalciferol), presente en forrajes expuestos al


sol, y D3 (colecalciferol), proveniente de productos animales como huevos, hígado,
pescado y lácteos fortificados. En los forrajes, la vitamina D se forma por acción de la
radiación solar sobre compuestos precursores. La alfalfa y los henos de leguminosas son
fuentes importantes. En animales con acceso a la luz solar, una parte significativa de sus
requerimientos se cubre por síntesis cutánea.

Funciones fisiológicas de la vitamina D

Su principal función es regular el metabolismo del calcio y fósforo, favoreciendo su


absorción en el intestino y su depósito en huesos y dientes. También interviene en la
regulación de la excreción renal de minerales y en la formación de una estructura ósea
sólida. En animales productivos, garantiza la resistencia esquelética y previene
problemas como raquitismo o fracturas.

Síntomas de deficiencia de vitamina D

En animales jóvenes provoca raquitismo, caracterizado por huesos blandos y


deformados, retraso en el crecimiento y debilidad muscular. En adultos, la deficiencia
conduce a osteomalacia, fracturas espontáneas, problemas articulares y defectos en la
formación de la cáscara del huevo en aves. Estos problemas impactan directamente en la
productividad y longevidad del animal.
Requerimientos de vitamina D en animales

Las necesidades varían según la especie, edad y nivel productivo, pero dependen
también de la proporción calcio-fósforo en la dieta. Cuando hay déficit mineral, los
requerimientos de vitamina D aumentan. Animales estabulados o con poco acceso a la
luz solar dependen casi por completo del aporte dietético o suplementación.

Vitamina E: fuentes y características

Se encuentra principalmente en el germen de trigo, aceites vegetales como el de soja,


maíz y girasol, y en forrajes verdes, especialmente la alfalfa. Es sensible a la oxidación,
por lo que su contenido disminuye en alimentos molidos o almacenados por mucho
tiempo. Su biodisponibilidad puede verse afectada por dietas ricas en grasas oxidadas.

Funciones fisiológicas de la vitamina E

La vitamina E actúa principalmente como antioxidante, protegiendo a las membranas


celulares del daño causado por los radicales libres y evitando la oxidación de ácidos
grasos esenciales. Junto con el selenio, participa en la prevención de la distrofia
muscular, conocida como “enfermedad del músculo blanco”, que afecta sobre todo a
terneros y corderos jóvenes. Además, favorece la función reproductiva en machos y
hembras, mejora la respuesta inmune, reduce la incidencia de mastitis y metritis en
vacas recién paridas y protege la integridad de los glóbulos rojos. Su acción también
contribuye a prolongar la vida útil de otros nutrientes, como la vitamina A, al evitar su
oxidación.

Deficiencias y enfermedades asociadas a la vitamina E

La deficiencia de vitamina E puede provocar distrofia muscular, infertilidad, debilidad


en el sistema inmune y mayor susceptibilidad a infecciones. En bovinos, la falta de
vitamina E y/o selenio aumenta el riesgo de retención de placenta y metritis posparto.
En aves, puede originar encefalomalacia (degeneración del cerebro) y problemas de
crecimiento. En casos severos, se observa degeneración muscular, problemas
locomotores y menor rendimiento productivo, con pérdidas económicas significativas.

Vitamina K: síntesis y fuentes en la dieta

La vitamina K es sintetizada de manera natural por las bacterias del rumen en rumiantes
y en el intestino grueso de monogástricos, aunque en estos últimos su absorción puede
ser limitada. También está presente en vegetales verdes, henos y algunos productos
animales. Su contenido en los alimentos disminuye con el almacenamiento prolongado
o la fermentación, como ocurre en los ensilajes, por lo que en algunos casos es
necesario suplementar.
Funciones fisiológicas de la vitamina K

La vitamina K es esencial para la síntesis de proteínas implicadas en la coagulación


sanguínea, evitando hemorragias y favoreciendo la cicatrización. También participa en
el metabolismo óseo, facilitando la fijación del calcio en la matriz ósea. Su adecuada
presencia en la dieta es crucial para prevenir pérdidas de sangre ante lesiones y para
mantener huesos fuertes.

Deficiencia y requerimientos de vitamina K

Su carencia provoca trastornos hemorrágicos, sangrados prolongados incluso ante


pequeñas heridas, hemorragias internas y sangrado umbilical en lechones. En aves
puede causar anemia y mortalidad embrionaria. Aunque en rumiantes adultos la síntesis
microbiana suele cubrir las necesidades, en animales jóvenes o en aves se recomienda
suplementar para evitar deficiencias.

Suplementación de vitaminas en la dieta animal

La suplementación se aplica cuando las fuentes naturales no cubren los requerimientos o


cuando las condiciones de manejo, el clima, la dieta o el estado fisiológico aumentan las
necesidades. Puede realizarse mediante premezclas, inyecciones o suplementos en el
agua de bebida. Una suplementación adecuada previene deficiencias, mejora la salud
general, optimiza la reproducción y eleva el rendimiento productivo.

Papel de las vitaminas hidrosolubles en animales jóvenes

En animales jóvenes, especialmente en terneros antes de desarrollar un rumen funcional,


las vitaminas hidrosolubles son esenciales para el metabolismo energético, la síntesis de
proteínas, la formación de glóbulos rojos y la salud del sistema nervioso. Su aporte
externo es clave en etapas de crecimiento acelerado, destete, o cuando hay estrés,
enfermedades o tratamientos que afecten la flora intestinal.

Vitamina B1 (Tiamina): fuentes y funciones

Se encuentra en carne de cerdo, hígado, levaduras, granos enteros, legumbres y germen


de trigo. Funciona como coenzima en el metabolismo de carbohidratos, permitiendo la
liberación de energía para músculos y sistema nervioso. También protege la mucosa
intestinal y participa en la absorción de grasas. Es esencial para prevenir la necrosis
cortical cerebral en bovinos y ovinos.
Deficiencia y requerimientos de vitamina B1

La falta de tiamina provoca anorexia, pérdida de peso, debilidad muscular, problemas


neurológicos y disminución del crecimiento. En casos graves se presenta necrosis
cortical cerebral, que puede ser mortal. Los requerimientos son mayores en dietas ricas
en carbohidratos y en animales jóvenes o en crecimiento.

Vitamina B2 (Riboflavina): fuentes y funciones

Se encuentra en lácteos, vegetales verdes, cereales integrales y productos de origen


animal. Es coenzima en reacciones de liberación de energía a partir de carbohidratos,
grasas y proteínas. También participa en la salud ocular, el crecimiento y el
mantenimiento de mucosas y piel.

Deficiencia y requerimientos de vitamina B2

Su carencia provoca retraso en el crecimiento, diarrea, inflamación de mucosas y


deformaciones articulares en aves. Las necesidades aumentan en ambientes fríos, donde
el gasto energético es mayor.

Ácido pantoténico: fuentes y funciones

Presente en carne, pescado, cereales y vegetales. Forma parte de la coenzima A,


esencial en el metabolismo de carbohidratos, grasas y proteínas. Facilita la liberación y
transporte de energía y es clave para el funcionamiento del sistema nervioso.

Vitamina B6 (Piridoxina): fuentes y funciones

Se encuentra en carne, pescado, vegetales verdes y cereales. Participa en el metabolismo


de aminoácidos, grasas y carbohidratos, así como en la producción de glóbulos rojos. Es
esencial para el crecimiento y la función nerviosa.

Deficiencia y requerimientos de vitamina B6

Su déficit provoca retraso en el crecimiento, inflamación de la piel, alteraciones


nerviosas, anemia y disminución de la producción de huevos en aves. Los
requerimientos aumentan durante la gestación y en estados de alta producción.
Vitamina B8 (Biotina): fuentes y funciones

Se encuentra en hígado, yema de huevo, legumbres, nueces y cereales. Participa como


coenzima en reacciones de carboxilación, fundamentales para la síntesis de ácidos
grasos y la gluconeogénesis. Contribuye a la salud de piel, pezuñas y pelo.

Deficiencia y requerimientos de biotina

Su deficiencia provoca problemas en pezuñas, caída de pelo, inflamación cutánea,


retraso en crecimiento y disminución de fertilidad. Los requerimientos aumentan en
reproductores y animales jóvenes.

Ácido fólico (B9): fuentes y funciones

Presente en vegetales verdes, hígado y legumbres. Participa en el metabolismo de


proteínas y ácidos nucleicos, en la formación de glóbulos rojos y hemoglobina, y en la
producción de anticuerpos. Es esencial para la reproducción y el desarrollo embrionario.

Deficiencia y requerimientos de ácido fólico

Provoca anemia, infertilidad, retraso en el crecimiento, plumaje deficiente en aves y


malformaciones en crías. Los requerimientos aumentan en gestación y lactancia, así
como con el uso de ciertos medicamentos como sulfonamidas.

Vitamina B12 (Cobalamina): fuentes y funciones

Se encuentra exclusivamente en productos animales como carne, hígado, pescado y


lácteos. Es fundamental para la formación de glóbulos rojos, el metabolismo de
proteínas y el mantenimiento del sistema nervioso. También interviene en el uso del
ácido fólico.

Deficiencia y requerimientos de vitamina B12

Su deficiencia produce anemia, retraso en el crecimiento, pelaje áspero, infertilidad y


mortalidad embrionaria. Los rumiantes requieren suficiente cobalto para que su flora
ruminal pueda sintetizarla.
Vitamina C: fuentes y funciones

Presente en frutas cítricas, vegetales frescos y algunas fuentes sintéticas. Es


antioxidante, participa en la síntesis de colágeno, en la formación de huesos, dientes y
tejido cicatricial, y favorece la absorción de hierro. Refuerza el sistema inmune.

Funciones fisiológicas de la vitamina C

Actúa en reacciones de oxidación-reducción, participa en la síntesis de hormonas


suprarrenales, colágeno y hormonas esteroides, y aumenta la resistencia a infecciones y
estrés.

Síntomas de deficiencia de vitamina C

Incluyen sangrado de mucosas, fragilidad capilar, retraso en el crecimiento, infertilidad


y menor resistencia a infecciones. En aves, debilita la cáscara del huevo.

Factores ambientales que afectan los requerimientos vitamínicos

Clima extremo, manejo inadecuado, estrés por transporte, enfermedades, parásitos y


cambios de dieta pueden aumentar las necesidades de vitaminas. También el acceso a la
luz solar influye en la síntesis de vitamina D.

Vitaminas y metabolismo energético en animales

Vitaminas del complejo B y la vitamina C actúan como coenzimas en rutas metabólicas


que liberan energía de carbohidratos, grasas y proteínas. Su presencia es clave para el
rendimiento productivo.

Vitaminas y salud reproductiva en el ganado

La vitamina A y E son esenciales para la fertilidad, el desarrollo embrionario y la


prevención de abortos. El ácido fólico y la B12 intervienen en la formación de glóbulos
rojos, vital para la gestación.

Vitaminas como antioxidantes y protectores celulares

Vitaminas como la E, C y A protegen a las células del daño oxidativo, estabilizan


membranas y previenen enfermedades degenerativas. Esto se traduce en mejor salud,
mayor longevidad productiva y menor incidencia de patologías.
Conclusión
Tras el desarrollo de este trabajo hemos comprendido que las vitaminas, aunque
requeridas en pequeñas cantidades, son esenciales para el óptimo funcionamiento del
organismo animal. Aprendimos que su clasificación en hidrosolubles y liposolubles
determina su forma de absorción, almacenamiento y riesgo de deficiencia o toxicidad.
También confirmamos que cada vitamina cumple funciones específicas que inciden
directamente en la salud, el crecimiento, la reproducción y la productividad, y que su
deficiencia puede acarrear consecuencias económicas y sanitarias graves en la
producción pecuaria.
Reconocemos que factores como el tipo de dieta, la calidad del forraje, el manejo de
almacenamiento, las condiciones climáticas y el estado fisiológico de los animales
influyen de forma significativa en sus requerimientos vitamínicos.
Como recomendación, consideramos fundamental implementar programas de
alimentación y suplementación basados en un diagnóstico previo de las necesidades
reales, así como mantener un manejo adecuado de los alimentos para preservar su
contenido vitamínico. Además, sugerimos capacitar continuamente a los productores y
encargados de la alimentación animal, para que puedan identificar tempranamente
signos de deficiencia y aplicar estrategias preventivas que aseguren la salud y el
máximo rendimiento de los animales.

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