EL INSTRUCTOR
El instructor es un docente que posee habilidades técnicas, didácticas y el conocimiento
del ambiente en el cual se desempeña.
Está autorizado por la autoridad competente a transmitir sus conocimientos a quien quiere
aprender a esquiar o a hacer snowboard.
Queremos resaltar que lo más importante del instructor es la pasión por el deporte y el
deseo compartirlo con los demás. Por lo tanto, éste debe ser multifacético, siendo
entrenador, psicólogo, amigo, guía, consejero, técnico y confidente al mismo tiempo.
Aspectos humanos del instructor:
Su entendimiento del del ser humano: permite evaluar las expectativas de sus alumnos.
Su facultad de sentir las necesidades de los alumnos determina el clima de enseñanza y
la intensidad de los ejercicios, como así también le ayuda a encontrar el tono y el lenguaje
justo para sus explicaciones
(adaptadas a niños, jóvenes o adultos);
La disponibilidad para los contactos y el diálogo: llevan a obtener la estima y la simpatía
de sus alumnos, sintiéndose ellos bien en compañía de un instructor accesible que les
inspira confianza;
Con su intuición: el instructor puede adaptar la dificultad de los ejercicios a las aptitudes
de los alumnos, apreciar las capacidades de rendimiento y disminuir las dificultades del
aprendizaje;
Su simplicidad y su modestia: evitan que los alumnos tengan la impresión de ser
dominados durante las clases;
Con buen humor y optimismo: crea una atmósfera agradable de aprendizaje,
influenciando positivamente a los alumnos. De esta manera se aprecia más la enseñanza
y se aceptan más fácilmente los fracasos.
Ellos están en vacaciones y necesitan olvidarse del estrés cotidiano;
La atención: dada a todos por igual evita que algunos se sientan rechazados.
Con su servicialidad:
en todas las circunstancias, el instructor se transforma de instructor a amigo y
compañero;
La conciencia de las responsabilidades:al aconsejar a sus alumnos debe ser asumida por
el instructor
Aspectos técnicos del instructor
* Del punto de vista técnico: el instructor debe ser el modelo a imitar. Es importante
entonces que durante la preparación del mismo, éste haya asimilado todos los elementos
de la técnica para poder luego transmitirlos;
* Del punto de vista de la seguridad: el instructor es responsable de sus alumnos,
decidiendo las pistas a bajar, teniendo en cuenta las condiciones atmosféricas y la nieve.
En las salidas fuera de pista, él debe aumentar su vigilancia en todas las situaciones;
* Del punto de vista de los conocimientos técnicos: le permite demostrar correctamente
los movimientos que explica para adaptarlos luego funcionalmente a las distintas
situaciones. Estos conocimientos también le permiten aconsejar a sus alumnos en las
cuestiones de equipo y demás
accesorios;
* Del punto de vista de los conocimientos metodológicos: será responsable del
aprendizaje de sus alumnos, utilizando los elementos metódicos aprendidos durante su
formación y su experiencia.
Para cumplir su misión dentro de la enseñanza, no basta que el instructor tenga una
formación científica, técnica y metodológica, es indispensable que utilice una serie de
cualidades (dinamismo, puntualidad, ánimo, con enseñanza variada, etc.) para mantener
animados a sus alumnos.
Aspectos metodológicos del instructor
El instructor debe ser capaz de tomar decisiones pedagógicas eficaces durante la
enseñanza como también en la planificación y el control del aprendizaje. El marca la
enseñanza con su propia personalidad, guiando a sus alumnos hacia los objetivos
determinados.
El instructor deberá saber adaptarse a las disposiciones personales del alumno, a su
motivación y aptitudes y a la situación particular de enseñanza.
Deberá disminuir o eliminar las eventuales barreras del aprendizaje (aburrimiento, frío,
miedo, falta de motivación y confianza), con ayudas pedagógicas como, por ejemplo,
esquiar a distintos ritmos, diferentes clases de nieve, aumentar o disminuir la velocidad o
la pendiente, variar los ejercicios o
probar todos aquellos elementos que él crea necesario utilizar para conseguir tal fin.
Deberá además promover la recreación y la salud en las vivencias del grupo, como así
también deberá estar predispuesto a la organización de las clases y a la información hacia
los clientes.
Cualidades de un buen instructor
Las cualidades del buen instructor son, además de las habilidades o conocimientos
técnicos que posee, la paciencia y la habilidad que demuestra para hacer progresar al
alumno.
Existen casos en que los alumnos juzgan al instructor por su comportamiento entretenido
y divertido durante la lección y no por su valor técnico-metódico.
Las principales cualidades que debería poseer todo buen instructor pueden ser:
Placer de esquiar/hacer snowboard y enseñar
Paciencia
Organización
Adaptación a las distintas clases de alumnos
Seguridad y control de las situaciones
Buena comunicación
Personalidad y presencia
Principales deberes del instructor durante el desarrollo de la actividad:
El instructor es el único en evaluar el grado de habilidad del alumno para efectuar ciertos
movimientos o bajar ciertas pistas. Por lo tanto, tiene derecho a efectuar una prueba
preliminar que se limitará un par de vueltas de acuerdo a la experiencia y observación del
instructor;
El instructor tiene derecho a no aceptar las propuestas del alumno si juzga que los
ejercicios o las pistas son superiores a las posibilidades del mismo;
Es deber del instructor informarse sobre las posibles caídas de avalanchas, del estado
de las pistas y del funcionamiento de los medios de elevación;
Es deber del instructor de proveerse del material necesario en caso de excursiones
fuera de pistas señaladas, además de informarse de la zona a descender;
Informar a los alumnos sobre las Normas de Conducta FIS;
El instructor debe respetar la natural gradualidad de las dificultades de los ejercicios a
enseñar y tener en cuenta todas las circunstancias que intervienen durante la lección: las
personales del alumno (edad, condición psico-física, capacidad técnica, etc.) y aquellas
del ambiente (tráfico en las pistas, visibilidad, temperatura, condiciones de la pista, etc.);
Deberá evitar pararse y realizar ejercicios con la clase en el centro de la pista o partes
estrechas de la misma;
Es obligación del instructor dar auxilio a cualquier persona y obviamente a sus alumnos
ya que es una obligación contenida en el contrato de la lección;
El instructor está considerado como un experto de la técnica y de los peligros del
ambiente de montaña. El tiene la obligación de conocer las medidas preventivas a usar
durante la lección para garantizar la seguridad del alumno.
El esquí y el snowboard son deportes que permiten ciertos riesgos, el
esquiador/snowbordista acepta los mismos al colocarse las tablas y asume
automáticamente las consecuencias.
Por otro lado, el alumno no puede pretender del instructor un seguro aprendizaje ya que
es evidente que esto depende de la preparación física y psíquica además de la motivación
y empeño que dedica.
CONDUCTA PROFESIONAL
Objetivos de la Conducta Profesional:
a) El curso que brinda el I.S.E.S. es para formar INSTRUCTORES, no para aprender a
esquiar o hacer snowboard o para una rápida salida laboral.
b) Destacamos en los futuros INSTRUCTORES, las motivaciones hacia la enseñanza del
deporte, la pasión por la nieve, la práctica al aire libre y en contacto con la naturaleza, el
aprendizaje, la seguridad y la diversión individual y en familia, VALORES QUE CREEMOS
SON INHERENTES al SER INSTRUCTOR, a todos los niveles y durante toda su vida
profesional. Sentir esta pasión es la única manera de poder transmitirla a los clientes.
c) Inculcamos que la formación de instructores no es solo desde el enfoque
técnico/metodológico, sino que la actividad vive y se nutre a lo largo del tiempo y de
diversas formas del “Cliente/Esquiador” y del “Cliente/Snowbordista”.
d) Recomendamos el constante crecimiento personal en lo técnico y metodológico y sobre
todo, en la actitud positiva.
Para alcanzar estos objetivos, es importante aplicar estas normas que son la base
fundamental para el comportamiento ético y moral de toda aquella persona que trabaje en
la montaña.
Contenidos:
1. Ser concientes de todos los aspectos de la Evaluación Actitudinal:
a) Actitud general positiva: cooperación, compromiso, buen trato, modales agradables,
equilibrio emocional, solidaridad, respeto a los demás, sentido del humor, dedicación en la
práctica y la perfección en pista, responsabilidad, integración al grupo, respeto de las
Normas de
Seguridad FIS.
b) Presencia y Aseo: limpieza y estética personal (sin piercings), pelo limpio y p rolijo, cara
afeitada o barba prolija, uniforme limpio.
c) Vestimenta y material: uniforme en buen estado, pantalón y campera a la cintura,
material adecuado y en condiciones.
d) Asistencia y puntualidad: a las reuniones, en las materias de pista, en clases teóricas y
prácticas y en todo otro evento académico.
e) Vocabulario: apropiado, expresarse adecuadamente, sin malas palabras, sin gestos
fuera de lugar, comunicación verbal y corporal apropiada.
2. Conducta en Medios de Elevación: al realizar la fila, al ubicar a los alumnos, control del
tiempo de espera y subida.
3. Conducta en la pistas: velocidad controlada, ubicación del grupo, seguridad, control del
tiempo de bajada según nivel técnico de la clase, detenerse en los lados y NO en el
centro de la pista,
4. Conducta en la escuela o club: avisar en caso de enfermedad o llegada
tarde, cumplir los horarios de entrada y de clases, asistir a eventos programados, relación
con director, secretarias y compañeros.
5. Conducta en el Centro de Montaña: relación con el personal de la
empresa, con instructores de otras escuelas y clubes.
6. Conducta con el alumno: ante todo es un cliente, brindar calidad de
servicio.
Las 10 Normas básicas del profesionalismo
1. Aseo personal: respetar constantemente este aspecto.
2.Estética personal: es sabido, que hoy existe una moda con cierta “tendencia informal”
que pondera la comodidad y el uso de ropa suelta, que se aleja de los requerimientos de
figura técnica de un instructor, logrando que se desdibuje el aprendizaje por parte del
alumno a través
de la información visual.
3.Puntualidad:
Es un requisito indispensable para esta profesión. Las llegadas tarde o las faltas sin
aviso, impactan negativamente primero en el cliente/usuario del servicio y en la
organización de las escuelas como así también en el instructor mismo.
4.Respeto a las normas establecidas, expresas y tácitas:
si bien sabemos que vivimos en una sociedad cada vez más carente de valores y
referentes formales, no podemos permitir que nuestra actividad profesional se
impregne de continuos cuestionamientos a las pautas básicas de convivencia y de
colaboración mutua, que a diario como instructores nos exige la actividad en las
escuelas, dentro y fuera de ellas y en coordinación con otros colegas, prestadores
de servicios afines y la montaña misma.
5. El respeto por todas las personas que trabajan en la montaña:
cliente interno y externo, es lo que garantizará el éxito en cada uno de los ítems
arriba mencionados.
6.Cumplimiento de las Normas de Convivencia:
Tener buen trato y cuidado de los bienes comunes y personales (materiales,
uniforme).
Demostrar solidaridad y cooperación, cuidando un buen clima de trabajo en
grupo.
Valorizar el "dialogo" como manera de resolución de conflictos.
Respetar la diversidad de opiniones y creencias sean, sociales, culturales o
religiosas de los demás.
Respetar y expresarse adecuadamente en el trato con los profesores y
compañeros.
7. Presentación y Presencia:
Demostrar orden y limpieza personal.
Utilizar modales agradables y equilibrio emocional.
Tener buen sentido del humor.
Ser puntual al comenzar y finalizar la clase.
8. Capacidad para expresarse:
Demostrar control y seguridad en si mismo.
Utilizar el lenguaje gestual en forma adecuada.
9.Dedicación:
Mostrar creatividad e iniciativa.
Tratar de lograr óptimos resultados en la labor.
Buscar soluciones prácticas ante los desafíos que implica el cursado.
10. Ética:
Adquirir sentido de responsabilidad.
Integrarse con los demás instructores y empleados en forma natural.
Aceptar con buen espíritu las sugerencias de los superiores.
Observar y aplicar las normas de buen uso y costumbres del centro de esquí.
Ser prudente al momento de tomar decisiones en situaciones que involucren la
integridad física propia y de los alumnos.
Promover y practicar el cuidado del medio ambiente.
Conviértase en un profesional
Desarrolle una actitud correcta hacia el trabajo, los compañeros, los clientes.
Recuerde que su actitud se está viendo siempre.
“Véndase” Ud. mismo: vístase correctamente, ría, muestre entusiasmo. Las
primeras impresiones son duraderas.
Entienda a sus alumnos: ¿por qué están ahí?
Tenga simpatía por sus clientes.
Haga que su cliente se sienta importante. Las pequeñas cosas también cuentan.
Escuche con habilidad. Dé atención general. Mire a su interlocutor. Haga
preguntas.
Recuerde los nombres de sus alumnos.
Atención a los malos hábitos: lenguaje corporal negativo, palabras y gestos
fuera de lugar (malas palabras).
No descuide a sus clientes socializando con sus amigos, desarrolle una visión
periférica.
Sea modesto: no disminuya a sus alumnos con actitudes superiores.
Manténgase física y psíquicamente en buena forma.
Sea miembro del equipo de instructores, participe y colabore con los demás:
todos tienen un fin común.
Diviértase enseñando!
La mayor publicidad para un instructor es el entusiasmo que demuestra hacia
sus alumnos.
Sea un profesional: continúe creciendo intelectualmente y aprendiendo.
Consejos profesionales
1) Debemos ser conscientes de que vivimos y cubrimos nuestras propias
necesidades a través del trabajo que realizamos.
2) Somos profesionales y como tales debemos esforzarnos por optimizar nuestros
propios recursos personales.
3) Dependemos del cliente y por lo tanto debemos compensar esa dependencia
con una actitud positiva. El cliente no tiene porqué pagar por nuestro mal humor o
desinterés.
4) Una relación poco agradable y a veces negativa con el cliente no solo deja
insatisfecho a este último, sino que también es poco satisfactoria para el instructor.
5) Debemos asumir una actitud de empatía o sea colocarnos en el lugar de la otra
persona.
Ubicarnos en el camino de la profesionalización es una decisión que debe tomar cada uno
de nosotros.
Indagar, investigar, buscar, para que al finalizar cada jornada de trabajo, podamos decir
que hemos aprendido algo nuevo, algo que nos servirá para alcanzar el objetivo de
satisfacer plenamente a nuestros clientes.
Este es el desafío que debemos enfrentar cada día.
Adquirir sentido de la responsabilidad
Aceptar con buen espíritu