Victimización y perpetración de violencia en las
relaciones de pareja en la adolescencia: un análisis
en función del género
Presentado por:
Nuria Sanfiel Toledo
Tutores:
Dra. María del Pilar Socorro Matud Aznar
Dr. Ignacio Ibañez Fernández
Trabajo de Fin De Grado De Psicología
Universidad De La Laguna
Curso Académico 2015-2016
Resumen
El presente estudio tiene como objetivo analizar la medida en que la
perpetración de la violencia de pareja en la adolescencia y juventud se asocia
con la victimización de dicha violencia en los y las adolescentes. Participaron
126 hombres y mujeres de enseñanzas universitarias y no universitarias, con
edades comprendidas entre los 19 y 25 años. Los participantes cumplimentaron
el Cuestionario de Violencia de Pareja en la Adolescencia (CVPA, Matud, 2007)
formado por 22 ítems que evalúan conductas de violencia, abuso y control en la
pareja. Los resultados revelaron una asociación entre victimización y
perpetración, de forma que, hombres y mujeres responden de forma recíproca a
la violencia por parte de su pareja. Asimismo, los resultados hacen énfasis en
una mayor frecuencia de la perpetración por parte de las mujeres. También se
encontró correlaciones significativas entre la edad y la violencia, a mayor edad
la violencia va disminuyendo, siendo más común en la juventud.
Palabras clave
Violencia, victimización, perpetración, adolescentes, relaciones de pareja
Abstract
This study aims to analyze the extent that the perpetration of dating violence
in adolescence and youth is associated with victimization of such violence in
adolescents. They involved 126 men and women of university and non-university
education, aged between 19 and 25 years. Participants completed the
questionnaire Partner Violence in Adolescence (CVPA, Matud, 2007) consists of
22 items that assess behaviors of violence, abuse and control in the pair. The
results revealed an association between victimization and perpetration, so that
men and women respond reciprocally to violence by their partner. The results
also emphasize more frequent perpetration by women. Significant correlations
between age and violence, violence older decreases, being more common in
youth was also found.
Keys words.
Violence, victimization, perpetration, teenagers, couples, dating relationships
1
La violencia se define como un acto intencional, que persigue el objetivo de
anular, agredir o reprimir a otra persona. Sin embargo, cuando esta conducta se
da entre dos personas casadas, en unión libre o relaciones de noviazgo, se habla
de violencia de pareja (De la Rubia y López, 2012).
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) ésta se refiere a cualquier
conducta, dentro de una relación íntima, que provoque o pueda llegar a provocar
daño psíquico, sexual o físico, a un miembro de la relación. Estas conductas
incluyen
Agresiones físicas, que implica el uso de la fuerza para dañar o lesionar
intencionalmente a la otra persona. El agresor/a puede utilizar su propio
cuerpo o utilizar algún otro objeto como arma.
Maltrato psíquico, que se manifiesta de forma intencional hacia la víctima
con gritos, insultos, prohibiciones, amenazas, humillaciones, intimidación,
descalificaciones, chantajes, culpabilización y coacción verbal.
Violencia sexual, todo acto sexual, la tentativa de consumar un acto
sexual, los comentarios o insinuaciones sexuales no deseados, o las
acciones para comercializar o utilizar de cualquier otro modo la sexualidad
de una persona mediante coacción por otra persona, con independencia
de que el agresor guarde o no relación conyugal de pareja, afectiva y de
parentesco con la víctima.
Las relaciones de poder desiguales entre hombres y mujeres han dado lugar
a muchas relaciones de pareja con violencia. Según las Naciones Unidas, hasta
hace dos décadas sólo un número limitado de países del mundo industrializado
habían concedido a mujeres y hombres los mismos derechos en cuestiones de
matrimonio, divorcio y propiedad familiar. Pero al mismo tiempo, es una situación
llena de estereotipos negativos que en gran medida afectan a los organismos
que prestan protección y apoyo a esta situación (Ruíz, Blanco y Vives, 2004).
En algunos lugares, al igual que en España, la violencia de pareja se ha
mantenido dentro de las familias como algo privado Esto ha dado lugar a los
escasos estudios de dicha problemática y al establecimiento de medidas
preventivas. Afortunadamente, dicha situación ha ido cambiando durante las
últimas décadas y han tenido lugar avances sociales y legales importantes.
(Matud, 2013)
Dicha violencia se da también en las relaciones de pareja que tienen lugar en
la adolescencia, así como entre las personas que están “saliendo” juntas,
fenómeno que en ingles se conoce como “dating violence” (Matud, 2013). Según
Health Canada (1995) la violencia durante el noviazgo (dating violence) se
refiere a todo ataque intencional de tipo sexual, físico o psíquico, de un miembro
de la pareja contra el otro en una relación de pareja integrada por jóvenes o
adolescentes.
La prevalencia de violencia de pareja jóvenes varía dependiendo del país que
se estudie. Sn embargo, muchas investigaciones indican su elevada prevalencia
(Pichiule, Gandarillas, Díez-Gañán, Sonego, y Ordobás, 2014) y el aumento de
2
número de agresiones en parejas adolescentes más que en adultas. (Archer,
2000).
En el estudio realizado por Pichiule et al. (2014) en la Comunidad de Madrid
encontraron que la violencia física se da de forma similar en ambos sexos,
mientras que la violencia sexual tiene un mayor predominio en mujeres. En
cambio la violencia psicológica se sitúa en el tipo más utilizado en parejas
jóvenes tanto entre los chicos como en las chicas. A diferencia de otras
investigaciones, ésta también mostró a las chicas como mayores perpetradoras
de las agresiones en sus relaciones de pareja, concretamente del tipo
psicológica, amenazas y física. Estos resultados han suscitado a debate dando
comienzo a algunas explicaciones como que los chicos son más reacios a
expresar sus actos violentos que las chicas (Gómez, Delgado y Gómez, 2014).
Sin embargo, en otro estudio en España éstos muestran una alta prevalencia en
victimización de maltrato (3,3%), aunque inferior que las chicas (6,1%),
demostrando que existe de cierta forma las agresiones por parte de las chicas,
un problema al que no se le está prestando suficiente atención (Borrego,
Rodríguez-Franco, Rodríguez-Díaz, Bringas, y Paíno 2015).
En un estudio con 6256 estudiantes se reveló que la prevalencia de haber
sido víctimas de algún tipo de violencia de pareja es del 85,3%. Entre los chicos
el 83,1% informó haber estado en esta situación, mientras que en las chicas el
porcentaje es algo superior, 86,65%. Por otro lado, en lo que se refiere a la
perpetración de dicha violencia la prevalencia es superior en chicas 88,4% que
en chicos 80,9%. En este mismo estudio los chicos muestran mayor prevalencia
en violencia sexual (Vivanco, Espinoza, Romo, Véliz y Vargas, 2015). En
cambio, en un estudio realizado por Hickman, Jaycos y Aronoff (2004) se
encontró que la victimización por violencia física oscila entre el 8% y el 57% en
las chicas y entre el 6% y 38% en los chicos, mientras que la victimización sexual
oscila entre el 14% y el 43% en las chicas y entre el 0,3% y el 36% en los chicos.
Y es más común que los chicos informen de violencia más grave que las chicas.
En otros estudios se ha hallado una alta asociación entre victimización y
perpetración, dando lugar a una violencia bidireccional dentro de la pareja, donde
al menos uno de los miembros de la pareja actúa tanto de víctima como de
agresor. Se ha considerado que este patrón es el más frecuente en parejas
jóvenes (Alegría del Ángel y Rodríguez, 2015; Álvarez, 2009; Vivanco et al,
2015).
La violencia de pareja en adolescentes se inicia de forma gradual y
progresiva, y su desarrollo y duración está condicionado por ciertos factores de
riesgo (Rubio-Garay, Carrasco, Amor y López-González, 2015). Según una
revisión de Lewis y Fremouw (2001) se pueden diferenciar cinco factores de
riesgo principales de la violencia en el noviazgo: sociodemográficos, históricos,
clínicos o intrapersonales, interpersonales y contextuales, e hicieron una
distinción importante entre ellos. Por un lado, propusieron los factores
relacionados con la agresión cometida, la perpetración. Y por otro, los factores
relacionados con la agresión sufrida, la victimización.
3
Diversas investigaciones también destacan la importancia de la familia
durante la infancia, como la violencia dentro de la familia observada o el maltrato
infantil, que pueden actuar como facilitadores de las agresiones en las parejas
adolescentes y por consiguiente en la adultez.
Sin embargo, en un estudio de violencia en parejas jóvenes realizado por
González y Santana (2001) encontraron que el factor con mayor peso entre
ambos sexos es el hecho de que ambos componentes de la pareja se agredan.
Generando dos posibles situaciones, que las chicas muestren agresividad y sus
parejas respondan con otra respuesta igual de agresiva, y/o que ellas respondan
a las agresiones de sus parejas. Por otro lado, en una revisión de 20 estudios
realizado por Vagui, Rothman, Latzman, Tharp, Hall y Breiding, (2013)
encontraron un total de 53 factores de riesgo y seis factores de protección de la
violencia de pareja.
Por otra parte, también se han relacionado otras variables con la probabilidad
de ejercer comportamientos violentos dentro de la pareja, como la edad y el
tiempo de duración de la relación. En lo que se refiere a la edad de los miembros
de la pareja, en la mayoría de los estudios se ha encontrado que la violencia en
parejas se da en mayor medida en relaciones jóvenes, disminuyendo con la edad
(Fernández-Fuertes., Orgaz-Baz, De Lima-Silva, Fallas-Vargas y García-
Martínez, 2015). En cambio, en un estudio de Gómez et al. (2014) evidenció el
aumento de la violencia dentro de la pareja a medida que aumentaba la edad.
En el mismo estudio se halló una relación significativa entre el tiempo de duración
y la violencia de pareja, a mayor tiempo de duración de la misma incrementan
las conductas violentas dentro de la pareja.
En los últimos años la violencia de pareja se ha convertido en un grave
problema de salud pública (Vagui et al. 2013).
Muchos estudios indican como las agresiones pueden tener importantes
consecuencias sobre la salud y el desarrollo de los y las adolescentes. Estas
consecuencias podrían tener mayores efectos negativos en las víctimas
femeninas, aunque no hay evidencias claras sobre ello. Lo que sí es evidente es
el impacto que produce sobre los individuos que se encuentran en estas
dinámicas de violencia, como es la pérdida de autoestima, depresión, ansiedad,
estrés post traumático, abortos, inseguridad, bajo rendimiento académico, entre
otros (Fernández-Fuertes et al. 2015; Rubio-Garay et al. 2015; Vagui et al. 2013).
Como también el riesgo de volver a repetir los mismos patrones de violencia por
parte de los agresores en futuras relaciones. Por ello, es de gran importancia la
necesidad de crear programas preventivos que actúen antes de que se formen
las primeras relaciones de parejas en los adolescentes (Fernández-Fuertes et al.
2015).
En definitiva, nos encontramos ante un problema que no solo afecta de forma
directa al bienestar de los jóvenes en el presente, sino que se puede agravar en
sus relaciones futuras.
El objetivo general de esta investigación es analizar la medida en que la
perpetración de la violencia de pareja en la adolescencia y juventud se asocia
con la victimización por dicha violencia en mujeres y en hombres, estudiando la
4
relevancia que en dicha violencia tiene la edad y la duración de la relación de
pareja.
Los objetivos específicos son los siguientes:
1) Conocer la asociación entre la perpetración y la victimización por
violencia de pareja en hombres adolescentes y jóvenes.
2) Conocer la asociación entre la perpetración y la victimización por
violencia de pareja en mujeres adolescentes y jóvenes.
3) Analizar la asociación entre la perpetración de violencia de pareja
con la edad y los meses de duración de la relación, estudiando si
ello difiere en función del género.
4) Analizar la asociación entre la victimización por violencia de pareja
y la edad y los meses de duración de la relación, estudiando si ello
difiere en función del género.
Método
Participantes
La muestra está formada por 126 jóvenes (63 hombres y 63 mujeres) con
edades comprendidas entre los 19 y los 25 años (media= 22,17; DT= 1,68). En
cuanto a la nación de origen el 90,5% son españoles y un 96% pertenecen a la
isla de Tenerife.
Todos/as habían tenido pareja en algún momento de su vida, aunque sólo
el 61,1% mantenía alguna relación en el momento de recoger los datos, además,
el 93,7% de la muestra son heterosexuales. En lo que se refiere a los meses de
duración de la relación, esta se encuentra entre los valores 1 y 77 meses con
una media de 22 y una desviación típica de 18,88.
Con relación a la profesión, el 52,4% de la muestra son estudiantes,
resaltando que el 29,4% son estudiantes de psicología y el 25,4% están en
4ºcurso de grado.
Con respecto al tipo de empleo, el 23% se encuentra trabajando con un
contrato, el 9% ni estudia ni trabaja, el 5,6% tiene un empleo fijo, el 1,6% son
autónomos y el 26,2% están desempleados. Mientras que el 11,9% no tiene
trabajo ni nunca lo ha tenido.
Instrumentos
Los datos fueron recogidos a través del Cuestionario de Violencia de
Pareja en la Adolescencia (CVPA, Matud, 2007). Está formado por 22 ítems que
evalúan conductas de violencia, abuso y control en la pareja y se estructura en
cinco escalas:
Violencia psicológica, formada por 5 ítems, como por ejemplo “Te insulta
y/o te humilla delante de las demás personas”.
Control, que incluye 4 ítems, como por ejemplo, “Te vigila, espía dónde
vas, te sigue…”
5
Violencia física, formada por 8 ítems, como por ejemplo, “Te ha dado
empujones, y/o te ha agarrado y/o apartado violentamente”
Amenazas, que incluye 2 ítems, como por ejemplo, “Te ha amenazado
con hacer daño”;
Violencia sexual, formada por 3 ítems, como por ejemplo, “Te impone por
la fuerza o mediante amenazas, conductas sexuales que no deseas y/ no
te agradan”.
Las categorías de respuesta van desde “Nunca”, “Algunas veces” y
“Muchas veces”, puntuándose desde 0 a 2. Y con un rango posible de
puntuaciones entre 0 y 44.
La primera parte del cuestionario indaga la victimización mientras la
segunda se refiere a la perpetración de violencia hacia la pareja. Existe una
versión para chicos y otra para chicas, permitiendo también conocer si se trata
de relaciones con una persona del mismo género o no. Además, también se le
pregunta por el número de meses de duración de la relación con la pareja a que
se refieren las respuestas.
Procedimiento
El acceso a la muestra fue a través de diferentes instituciones académicas
tanto universitarias como no universitarias. Para la elección de los sujetos
universitarios se solicitó la colaboración voluntaria de alumnos y alumnas de
distintas facultades del Campus de Guajara de la Universidad de La Laguna. De
la misma forma se acudió a distintos institutos del municipio de La Laguna para
pedir colaboración a alumnos y alumnas de 4º de E.S.O, 1º y 2º de Bachillerato.
Así como de ciclos formativos de grado medio y superior
En todos los casos, a los participantes se les aseguró tanto el anonimato de los
datos como la confidencialidad de los mismos.
Una vez recogidos los datos fueron introducidos en una base de datos a
través de un sistema de codificación para transformar la información cualitativa
en categorías cuantitativas.
Para conocer si había relación entre victimización y perpetración en
función del género se realizaron correlaciones de Pearson. De la misma forma
que para analizar la relación entre la edad y el tiempo de duración de la relación.
Se trata de un estudio transversal en el que se controló que hubiera igual
número de mujeres y de hombres y que su edad fuese similar.
Resultados
Al analizar la victimización y perpetración de violencia por su pareja se
encontró que únicamente la tercera parte (el 33,3%) nunca han sido víctimas de
agresiones por parte de su pareja
. Mientras que el 38,15% jamás han sido perpetradores de violencia en
sus parejas En la Figura 1 se muestra el porcentaje de victimización y
6
perpetración de la muestra y en la Figura 2 las medias y desviaciones típicas de
ambas variables.
45
40
35
30
25
20
15
10
5
0
0 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 19
Victimización Perpetración
Figura 1: Porcentajes de victimización y perpetración
0
Victimización Perpetración
Figura 2: Medias y desviaciones típicas en victimización y perpetración
Al hacer un análisis general de la frecuencia reportada entre victimización y
perpetración en el total de la muestra, se muestra que 37 personas que nunca
han sido víctima de violencia de pareja tampoco han sido perpetradores de la
misma hacia sus parejas. Mientas que 72 personas de la muestra total han sido
7
tanto víctimas como perpetradores. En la Tabla 1 se muestra la frecuencia en
victimización por perpetración en el total de la muestra.
Tabla 1: Frecuencias en victimización por perpetración en el total de la muestra
Perpetración
Variables
No perpetra Perpetra
No
víctima
37 5
Victimización
Víctima 11 72
En lo que se refiere a la frecuencia de la victimización y perpetración por
el género, 45 de los hombres dicen haber sido víctimas de violencia de pareja y
36 haber sido perpetradores. En cambio, en las mujeres los resultados son algo
superiores: 39 mujeres dicen haber sufrido violencia de pareja y 42 haber sido
perpetradoras. En la Tabla 2 se muestran las frecuencias en victimización por
género y en la Tabla 3 las frecuencias en perpetración por género.
Tabla 2: Frecuencias en victimización por género
Variables Hombre Mujer
No
víctima
18 24
Victimización
Víctima 45 39
Tabla 3: Frecuencias en perpetración por género
Variables Hombre Mujer
No
perpetra
27 21
Perpetración
Perpetra 36 42
Se ha analizado la relación entre las diferentes escalas de victimización y
las de perpetración en hombres y mujeres.
En primer lugar, respecto a los hombres, se ha encontrado correlaciones
positivas significativas en victimización de violencia psicológica con perpetración
de violencia psicológica, de control, agresión física y violencia sexual. Además
de correlaciones positivas significativas entre victimización de control con
perpetración de violencia psicológica, control, agresión física y violencia sexual.
También se hallaron correlaciones positivas significativas entre victimización de
8
violencia física con perpetración de violencia psicológica, agresión física,
amenaza y violencia sexual.
Y finalmente, se encontraron correlaciones positivas significativas entre
victimización de amenaza física con perpetración de agresión física y amenaza.
En la Tabla 4 se encuentran las correlaciones entre victimización y perpetración
en hombres
Tabla 4. Análisis correlacional entre victimización y perpetración en hombres
Perpetración
Psicológica Control Física Amenazas Sexual
Victimización
Psicológica ,67** ,37** ,29* ,04 ,20**
Control ,40** ,37** ,28* ,17 ,24**
Física ,51** ,18 ,80** ,48** ,53**
Amenazas ,16 -,05 ,74** ,76** ,56
Sexual ,02 ,05 ,29 ,21 ,40
* p<,05; **p<,01; ***p<,001
Por otro lado, con respecto a las mujeres, se encontraron correlaciones
positivas significativas entre victimización de violencia psicológica con
perpetración de violencia psicológica, control y violencia sexual. Así como,
correlaciones positivas significativas entre victimización de control con
perpetración de violencia psicológica, control y violencia sexual. De la misma
forma, se hallaron correlaciones positivas significativas entre victimización de
agresión física con perpetración de agresión física y amenaza. Por último, se
encontraron correlaciones positivas significativas entre victimización de
amenaza física con perpetración de agresión física y amenaza. En la Tabla 5 se
pueden observar las correlaciones entre victimización y perpetración en mujeres
9
Tabla 5. Análisis correlacional entre victimización y perpetración en mujeres
Perpetración
Psicológica Control Física Amenazas Sexual
Victimización
Psicológica ,55** ,51** ,27* -,04 ,25**
Control ,66** ,66* ,13 -,14 ,43**
Física ,07 ,12 ,76* ,42** -,03
Amenazas -,12 -,15 ,61** 1** -,07
Sexual ,19 ,03 -,01 -,08 ,69
*p<,05; **p<,01; ***p<,001
Se encontró una correlación positiva significativa de la edad con victimización de
control y otra correlación positiva significativa de la victimización de la violencia
sexual en la pareja. Es decir, a mayor edad los hombres son más controlados y
reciben más violencia sexual de sus parejas. En la Tabla 6 se encuentran las
correlaciones entre victimización con edad y meses de duración de la relación
en hombres.
Tabla 6. Análisis correlacional entre victimización por violencia de la pareja con
la edad y los meses de duración de la relación en hombres
Tipo de violencia Edad Meses de duración de
la relación
Psicológica -,01 ,02
Control ,25* -,01
Física -,15 ,02
Amenazas ,22 -,09
Sexual ,26* -,13
*p<,05; **p<,01; ***p<,001
Con respecto a la relación entre perpetración con la edad y los meses de
duración de la relación, en hombres no se encontraron correlaciones
significativas. En la Tabla 7 se muestra las correlaciones entre perpetración con
edad y meses de duración de la relación en hombres
10
Tabla 7. Análisis correlacional entre perpetración de violencia de la pareja con la edad
y los meses de duración de la relación en hombres
Tipo de violencia Edad Meses de duración de
la relación
Psicológica -,13 -,11
Control ,06 -,07
Física ,16 ,05
Amenazas ,11 -,04
Sexual ,18 ,01
*p<,05; **p<,01; ***p<,001
En lo que se refiere a la relación en victimización con la edad y los meses
de duración de la relación en mujeres no se encontraron correlaciones
significativas. En la Tabla 8 se muestran las correlaciones en victimización y
perpetración, edad y meses de duración de la relación en mujeres.
Tabla 8. Análisis correlacional en victimización de violencia de la pareja con la
edad y los meses de duración de la relación en mujeres
Tipo de violencia Edad Meses de duración de
la relación
Psicológica -,23 -,16
Control -,12 -,11
Física -,21 -,00
Amenazas -,02 -,18
Sexual ,05 -,17
*p<,05; **p<,01; ***p<,001
Se ha hallado una correlación negativa significativa de la edad con perpetración
de violencia psicológica y otra correlación negativa significativa de la edad con
perpetración de control en la pareja. Por tanto, a mayor edad las mujeres
perpetran menos violencia psicológica y menos control hacia sus parejas. En la
11
Tabla 9 se muestra las correlaciones entre perpetración con edad y meses de
duración de la relación en mujeres
Tabla 9. Análisis correlacional en perpetración de violencia de pareja con la edad
y los meses de duración de la relación en mujeres.
Tipo de violencia Edad Meses de duración de
la relación
Psicológica -,26* -,12
Control -,31* -,08
Físico -,13 -,09
Amenazas ,02 -,18
Sexual -,02 -,09
*p<,05; **p<,01; ***p<,001
Discusión
En la violencia de pareja siempre se encontrará un miembro que perpetre
y otro que actúe como víctima. Aunque en diversos estudios se ha presentado al
hombre como agresor y a la mujer como víctima de esta violencia, en estudios
más recientes la mujer está adoptando el papel de perpetradora con niveles
iguales o superiores al hombre Estos cambios puedan deberse a que la sociedad
está mostrando cambios socioculturales rompiendo con el concepto tradicional
de género, sobre todo en lo que respecta al rol de sumisión de la mujer que
tradicionalmente se le ha impuesto incrementando la probabilidad de la violencia
en el seno de la pareja. Este cambio de perspectiva es lo que está llevando a un
modelo bidireccional de la violencia (Alegría del Ángel y Rodríguez, 2015).
De este modo, los resultados revelados por este estudio aluden a la
confirmación de este cambio de paradigma dejando atrás el modelo
unidireccional de la violencia. Puesto que indican una gran relación entre
victimización y perpetración en hombres y mujeres. En ambos casos, hombres y
mujeres responden de forma bilateral a la violencia de sus parejas con la misma
violencia con las que se les agrede, predominando de forma recíproca la
violencia psicológica, el control, la física y las amenazas. Aunque en los hombres
la violencia física se utiliza, no sólo para responder a las agresiones físicas, sino
también a las amenazas, al control y a la violencia psicológica por parte de sus
parejas. Mientras que las mujeres utilizan la violencia sexual para responder al
control y a la violencia psicológica, cosa que en los hombres no se da de forma
recíproca a ningún tipo de agresión. Aun así, un dato relevador del presente
estudio es que la violencia sexual, aun cuando es la menos frecuente, son los
hombres quienes informan más como víctimas.
12
También se encontró en las chicas que tienen valores superiores a los
chicos en perpetración en general. Esto puede deberse a que generalmente “la
agresión de la mujer es una respuesta o una estrategia de defensa no siendo
tan capaces de controlar y de lesionar como los hombres. Por el contrario, la
violencia masculina es una estrategia manipulativa, coactiva, de control o de
solución de problemas” (Matud, 2013). Hay que tener en cuenta que el
cuestionario no permite saber si antes de la agresión se ha producido alguna
forma de maltrato que justifique las agresiones femeninas. Por lo que sería de
interés analizar el contexto y los motivos en el que se producen esas agresiones
para considerarla como una violencia simétrica. Como también puede haber
influencia de la propia sociedad aceptando como un juego ciertos
comportamientos hostiles por parte de las chicas hacia sus parejas. Por lo que
los resultados referidos a las chicas habría que tomarlos con cierto cuidado.
Por otro lado, también se le puede sumar el sesgo de deseabilidad social
en las respuestas al cuestionario que pueda existir entre los jóvenes. Puesto que
la violencia de género ha generado en la sociedad un rechazo hacia el sexo
masculino esto puede conllevar una minimización o exageración en sus
respuestas buscando la aceptación social. Sobre todo en los chicos que
perpetran este tipo de violencia que se niegan a aceptar su rol como agresores
por miedo al rechazo de los demás (Gómez, Delgado y Gómez. 2014).
No obstante, hay estudios publicados contra estos argumentos. Álvarez
(2009), al revisar 230 estudios científicos sobre la violencia en la pareja, halla
tasas superiores de victimización en hombres que en mujeres. González y
Santana (2001) en España también observan niveles similares de violencia entre
jóvenes de ambos sexos, como en este estudio.
Otra cuestión a tener en cuenta es que en cierto modo esto podría deberse
también a que la violencia en parejas suele ser un fenómeno que se mantiene
de forma privada en muchos países, y aunque es algo que ha ido cambiando con
el tiempo sigue habiendo cierta predisposición a ocultarlo (Matud, 2013). En este
sentido, Lorente (2001) afirma que la agresión entre ambos miembros de la
pareja es diferente dependiendo del miembro agresor, ya que esta tiene una
connotación distinta. Dado que, las mujeres ejercen en muy pocos casos como
agresoras, siendo lo más frecuente que actúen como víctima de la violencia por
parte de su pareja. Por ello, resulta complejo comparar la agresión entre un
hombre y una mujer ya que son situaciones distintas, aunque ocurran en un
mismo escenario.
Por otro parte, los meses de duración de la relación no mostraron
correlaciones significativas con la violencia, pero si con la edad. A mayor edad
los hombres son más controlados por parte de sus parejas y reciben más
violencia sexual. A diferencia de las mujeres, a medida que envejecen perpetran
menos violencia física y menos control sobre sus parejas. Coincidiendo, en este
caso, con estudios de Fernández-Fuertes et al., (2015), que señala que se
produce más agresiones en parejas adolescentes que en la adultez. Sin
embargo, en lo que se refiere a la perpetración del hombre y la victimización en
la mujer, estas no correlacionan significativamente con la edad. Estos últimos
resultados, aunque relevantes no existen estudios que los sustenten. Por ello,
13
sería de gran importancia indagar con mayor profundidad en posteriores
investigaciones.
En conclusión, los datos rebaten la posición de la perspectiva de género
tradicional y asumen la existencia de una asociación entre victimización de la
violencia de pareja jóvenes y perpetración en dicha violencia en hombres y
mujeres. Considerando asimismo la edad y el género como variables relevantes
a la hora de estudiar la reciprocidad de la violencia en parejas jóvenes y
adolescentes. Por tanto, se encomienda la necesidad de la creación de
programas de prevención primaria y secundaria con la inclusión de los factores
de riesgo y el refuerzo de la educación sexual en jóvenes integrando la violencia
de pareja.
14
Referencias
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