Nombre :Luz Mari Alesandra Romero Arcienega
Análisis de las marchas y bloqueos de la CSUTCB lideradas por
Felipe Quispe
Introducción: El contexto de la resistencia indígena-campesina en Bolivia
La historia de Bolivia a principios del siglo XXI está marcada por una profunda efervescencia
social que culminó en la reconfiguración del Estado. Las marchas y bloqueos de caminos,
protagonizados por la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia
(CSUTCB) y liderados por Felipe Quispe Huanca, "El Mallku", se erigieron como el principal
factor de cambio. Estos movimientos no surgieron de forma espontánea; fueron la culminación
de décadas de exclusión histórica de los pueblos indígenas y campesinos, agravada por las
políticas neoliberales y de ajuste estructural de los años 80 y 90. Este documento profundiza en
las causas históricas, la estrategia política, la intensa crítica social y el legado duradero de
estas movilizaciones, analizando su impacto directo en la conciencia nacional y su estrecha
relación con la Constitución Política del Estado (CPE) de 2009, que finalmente reconoció a
Bolivia como un Estado Plurinacional.
Desarrollo del tema: Orígenes, demandas y la estrategia del "cerco"
Las movilizaciones de la CSUTCB, principalmente entre los años 2000 y 2002, se enmarcaron
en un periodo de profundo rechazo a un modelo económico y político que había precarizado la
vida en el campo y privatizado los recursos naturales. El liderazgo de Felipe Quispe fue crucial
para articular una serie de demandas que no solo eran económicas, sino que también tenían un
fuerte componente identitario y político, consolidando a la CSUTCB como una fuerza política de
primer orden.
1. Antecedentes históricos de la movilización campesina
La lucha de la CSUTCB bajo Quispe no fue un evento aislado. Se inserta en una larga historia
de resistencia indígena-campesina que se remonta a la época colonial y la República.
Movimientos como el de Túpac Katari en el siglo XVIII o las rebeliones indígenas de principios
del siglo XX, así como la reforma agraria de 1953, sentaron las bases para una conciencia de
clase y étnica que se expresó con fuerza a finales de los años 90. La CSUTCB, fundada en
1979, fue la heredera de este legado, buscando unificar las luchas de los trabajadores del
campo bajo una sola confederación.
2. La articulación de las demandas y la estrategia de conflicto
El liderazgo de "El Mallku" logró unificar las demandas bajo una estrategia de confrontación
directa con el Estado. Las movilizaciones tenían dos frentes principales:
● El frente económico-legal: Las protestas se enfocaron en la abrogación de la Ley de
Aguas (Ley 2029) y la Ley de Tierras (Ley 1715), que amenazaban con despojar a las
comunidades campesinas de sus derechos sobre el agua y la tierra. La protesta de la
Guerra del Agua en Cochabamba en 2000, si bien no fue liderada por la CSUTCB, sirvió
como un modelo exitoso de resistencia que inspiró la radicalización de las tácticas.
● El frente político-simbólico: Más allá de las demandas económicas, el movimiento de
Quispe exigía una refundación del país. Se articuló un discurso "indianista" que
proponía la construcción de un nuevo Estado que reconociera la diversidad de las
naciones y pueblos indígenas. Las demandas de inclusión de la justicia comunitaria y el
reconocimiento de la autonomía territorial indígena se convirtieron en el corazón de la
agenda política.
3. La estrategia del "cerco" a las ciudades
La táctica distintiva de Quispe fue la de paralizar el país, especialmente el occidente andino,
mediante el bloqueo estratégico de las principales carreteras. Esta acción no solo
visibilizaba la protesta, sino que ejercía una presión insostenible sobre los gobiernos de turno
(como el de Hugo Banzer Suárez y Jorge Quiroga Ramírez) al cortar el suministro de
alimentos, combustible y otros bienes básicos a las ciudades. El "cerco" a La Paz fue una de
las tácticas más poderosas, obligando al gobierno a negociar directamente con los líderes
campesinos y demostrando que la CSUTCB era un actor político imposible de ignorar.
Crítica reflexiva y puntos críticos a considerar
Las movilizaciones de la CSUTCB, aunque históricamente necesarias para la visibilidad
indígena, no estuvieron exentas de críticas y generaron un debate social intenso que aún hoy
resuena.
1. La dicotomía entre los fines y los medios
Esta es la crítica más persistente. Para los movimientos sociales, el "bloqueo total" era la única
forma efectiva de ser escuchados por un sistema político sordo a sus demandas. Era una
táctica de resistencia y supervivencia. Sin embargo, para la población urbana y los sectores
empresariales, la medida era considerada radical, violatoria del derecho a la libre circulación y
perjudicial para la economía familiar y el comercio. Este punto de fricción profundizó la división
social entre el campo y la ciudad.
2. La figura del líder y la polarización social
El liderazgo de Felipe Quispe, si bien galvanizó a sus bases y recuperó la dignidad aimara, fue
percibido como divisivo. Su discurso, en ocasiones confrontacional y radical, fue criticado por
polarizar a la sociedad boliviana en torno a identidades étnicas, lo que generó temor en ciertos
sectores mestizos y de la élite urbana. La dicotomía entre el "mundo indígena" y el "mundo
blanco-mestizo" se hizo más evidente en el debate público.
3. La defensa de la institucionalidad vs. la movilización radical
Un punto crítico es el tenso equilibrio entre la defensa de la institucionalidad democrática (como
la CPE de 1967) y el derecho a la protesta social radical. Los gobiernos de turno, al buscar
reprimir las protestas, se apoyaban en el marco legal vigente, mientras que los movimientos
argumentaban que ese mismo marco legal era el origen de su exclusión. Esta dicotomía fue la
que finalmente llevó al colapso del sistema de partidos tradicional y abrió la puerta a la
Asamblea Constituyente, demostrando que la institucionalidad existente no era suficiente para
resolver las contradicciones del país.
Puntos interesantes a considerar y el legado político y social
El impacto de las marchas de "El Mallku" y la CSUTCB es vasto y multifacético. Su legado es
innegable y se puede ver en la transformación política que experimentó Bolivia en la década
siguiente.
● La influencia en la nueva CPE de 2009: El impacto más duradero de estas
movilizaciones se refleja en la actual Constitución Política del Estado. Muchas de las
demandas de la CSUTCB y de otros movimientos sociales de la época fueron
incorporadas al nuevo texto constitucional. Esto incluye el reconocimiento de la justicia
comunitaria (Art. 190-192), el reconocimiento de las naciones y pueblos indígena
originario campesinos (Art. 30) y la definición de Bolivia como un Estado Plurinacional
(Art. 1). La lucha no fue en vano; sus reivindicaciones se convirtieron en ley.
● La apertura de un nuevo ciclo político: Las marchas de Quispe y la Guerra del Gas de
2003, junto a otros movimientos sociales, fracturaron el sistema de partidos tradicional y
demostraron que la única vía de gobernabilidad era a través de la inclusión de los
movimientos indígenas y campesinos. Esto allanó el camino para el ascenso del
Movimiento al Socialismo (MAS) y la posterior llegada de Evo Morales al poder en 2006.
Es decir, las movilizaciones no solo protestaron, sino que crearon las condiciones
políticas para un cambio de régimen.
● El empoderamiento de la identidad indígena: Más allá de los resultados políticos
concretos, las marchas contribuyeron a un renacimiento de la identidad y el orgullo
indígena, especialmente en el altiplano. El discurso de "El Mallku" logró que las
comunidades indígenas se vieran a sí mismas como los verdaderos dueños de la tierra y
como actores fundamentales en la historia del país, rompiendo con el estigma de la
marginalidad y la exclusión.
Conclusiones
Las marchas y bloqueos de la CSUTCB lideradas por Felipe Quispe fueron un fenómeno
histórico de gran magnitud. Estos movimientos lograron mucho más que detener políticas
neoliberales; cambiaron fundamentalmente la agenda política de Bolivia y marcaron un antes y
un después en las relaciones entre el Estado y los pueblos indígenas. La estrategia de los
bloqueos, aunque polémica, fue efectiva para visibilizar la resistencia indígena y forzar al
Estado a reconocer demandas que venían gestándose por siglos.
Al revisar estos eventos, se puede concluir que las movilizaciones de la era de "El Mallku" no
solo contribuyeron a la caída del modelo neoliberal y al surgimiento del Estado Plurinacional,
sino que también forzaron a la sociedad boliviana a confrontar sus propias contradicciones y a
iniciar un largo y complejo proceso de descolonización. La memoria de estas luchas es crucial
para entender el camino que llevó a Bolivia a transformarse de una república tradicional a un
Estado que busca, aunque con dificultades, la inclusión de toda su diversidad.