0 calificaciones0% encontró este documento útil (0 votos) 40 vistas35 páginasBelgrano
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Bane mestrsceoersPara Héctor.
por tantos aftos de clases de historia.
Soy Manuel
Por elamor
por la risa,
por la familia que construimos.
Margarita Mainé
ttustraciones
Juan Pablo Zaramella y Carlos Ron
Procuraré hacerme digno
de llamarme hijo de la patria.
MANUEL BELGRANO1
La ventana
Ccando sbro tos ojos por la mafiana,
tengo que evitar hacer ruido. Papé trabaja
hasta tarde y la casa es tan pequefia que
cualquier movimiento se convierte en un
sonido que lo despierta.
‘Me paro en la cama con mucho cuida-
do y, apoyado en la madera que rodea la
ventana, miro. El paisaje es siempre el
mismo. A una cuadra de mi casa, quizés
un poco més, los autos pasan volando por
la autopista. A ese ruido ya estamos acos-
tumbrados, por eso papé sigue durmien-
do aun cuando se escucha el motor de los
camiones 0 de las motos con su sonido
ensordecedor. En cambio a mf me dan ga-
nas de espiarlos por la ventana y pienso.
"gadénde iré toda esa gente tan apurada”,
A Rocio también le gusta dormir hasta tar-
de. Ella es mi hermana mayor... Me lleva solo
un afio pero parece més grande. Porque ella
sabe leery yo, aunque voy a la escuela, no ter-
mino de entender ese lio de letras y sonidos.
Dentro de un rato, cuando papé tome
los mates de la mafiana y comamos el pan
que quedé de ayer, Rocfo y yo vamos a ir
caminando a la escuela. Alli, almorzamos
en un comedor casi tan ruidoso como la
autopista y después, cada uno a su grado.
Yo me siento con Laura, que vive en el
mismo barrio y ya sabe todas las letras.
La maestra Ilena el pizarron de palabras.
Intento copiarlas y no me salen bien. Ella
escribe répido, como si la tiza fuera una
moto con silenciador.
Y cuando volvemos de la escuela, mamé
ya volvié de la casa donde trabaja, y sila
tarde esta linda y no tenemos deberes,
nos deja salir con pap en el carro.
a—Si van a caminar pueden venir, pero
sin quejarse —dice pap4, y por unas cua.
dras no nos deja subir porque quiere llevar
el carro liviano.
Después de dos o tres paradas, el carro
wee empieza a llenarse y nos subimos y nos
71 refmos de cualquier cosa con Rocio. De
un perro que nos ladra, de un pozo que
nos hace saltar..El carro
Pre para el carro junto a esos cajones
negros en los que la gente tira cosas. Son
para la basura, pero en el centro de la ciu-
dad la gente tira de todo. £1 junta los car-
tones que después vende y muchas veces
encuentra cosas que sirven.
Ayer sacé una pelota casi nueva.
Seguro que un chico jugaba dentro
de la casa y rompié un vidrio. Por eso la
mam le tiré la pelota —dijo Rocfo, porque
le gusta inventar la historia de lo que en-
contramos.
En los tiltimos meses salvamos a cinco
muiiecas de distintos tamafios. Las traemos
acasa, las bafiamos, las peinamos, y a veces
mami nos arregla la ropa y cuando estén
listas las acomodamos en una repisa. Tam-
bién encontramos varios autos de juguete,
y con unas maderas que papa amontona en
el fondo del patio armé mi propia autopista.
Hace unos dias, papé llené el carro de li-
bros y revistas, Que alguien tirara libros
nos parecié raro. A Rocio se le ocurrié que
seguramente era una persona tan viejita
que ya no podfa ver las letras.
Ella se agarr6 dos libros con dibujos
porque ya sabe leer. Y yo, entre las revis~
tas, encontré una que me gust6; aunque le
faltaba la tapa, adentro tenia caballos.
Ya en la cama, mi hermana lefa muy
concentrada mientras yo miraba las pégi-
nas de la revista.
—éDe qué se trata? —me pregunt6.
—De un superhéroe —respondf.
—éVuela? —dijo.
—No, anda a caballo —le expliqué.
Los dibujos ni siquiera tenian color.
Igual habia algo que me gustaba y era lacara del protagonista. Era una persona..
no sé.. Tenia una cara... no sé.. que me
gustaba.
Si querés, te la leo —me dijo Rocio.
—No —respondf—. La voy a leer yo solo.
Pero no era cierto, Yo miraba los dibujos
y trataba de entender cuéles eran los po-
deres del superhéroe a caballo. ¥ también
pensaba en cuéles eran los poderes que
yo necesitaba para aprender a leer.La torre
Piapé hace siempre el miamo recorride
con el carro, Camina rapido a laida y des-
pacio a la vuelta. Lo mejor es la parada
en la torre. Después de atravesar el cen-
tro, donde los cajones negros estén més
llenos de cosas, paramos un rato. Papé se
junta a conversar con mujeres y hombres
que también llegan con sus carros reple-
tos de cartones. Rocio y yo jugamos en
las escaleras. Subimos y bajamos y ella
siempre me gana las carreras porque tie~
ne las piernas més largas.
“Esto es un barco —me dijo ayer a la
tarde, y jugamos a que éramos marineros
y ella era la capitana que me ordenaba lo
que tenfa que hacer.
Yo también quiero ser el capitén —le
pedi, pero estaba mala y no me dejaba de-
cidir nada. Porque hay dfas en que mi her-
mana es buena conmigo y otros que no
me quiere ni ver
En la entrada de la torre, sobre la calle,
hay una bandera enorme que los dias de
viento parece que va a salir volando.
—Vamos que se hace tarde —dijo papé,
y se terminé el juego. Subimos al carro y,
como me pasa muchas veces, me quedé
dormido sobre los cartones.
Después de comer volvi a hojear mi re-
vista, solo por imitar a Rocfo, que lefa en
la cama de al lado.
—éQué hace el superhéroe? —me pre~
gunté cerrando el libro.
=Va-a-ca-ba-llo-y-to-dos-lo-si-guen —le
dije despacio, simulando leer. Creo que se
dio cuenta de que yo estaba inventando y
no dijo nada, Era una de sus noches buenas.4
La escuela
Me costaba concentrarme en la tarea
después de almorzar. La maestra era muy
amable pero los chicos eran ruidosos y yo
no podia hacer otra cosa que mirarlos.
—Estés muy distraido—me dijo ella cuan-
do miré mi cuademo y descubrié que no
habia copiado bien las letras del pizarrén.
Intentaba hacerlo, pero al rato me daba
cuenta de que me habia equivocado y ya no
me importaban la prolijidad ni el cuaderno.
~Ya estamos en junio, y todavia no lee
ni una palabra —le habfa dicho mamé a
papé en voz baja antes de dormirse. Como
la casa es tan pequefia y las paredes son
de madera, la escuché. Y también la esey.
ché Rocio, que me tiré con la almohada
para empezar la batalla y hacerme ref
—Basta de lios —dijo mama.
Rocfo y yo volvimos a la lectura.
Yo trataba de mirar las letras de la revie-
ta, pero los ojos se me escapaban hacia los
dibujos. El supethéroe llevaba una bande-
ray en la otra pagina estaba paredo en la
puerta de una casa que parecia una escue-
la porque estaba rodeado de nifios.
éCudndo iban a decirme algo las letras?
Qué habia que hacer para aprender a
leer? éPor qué muchos de mis compafie-
ros ya sabfan y yo no?
éEra magia? éSolo tenia que esperar y
una mafiana me iba a despertar leyendo?
Volvi preocupado de la escuela hasta
que llegé la hora de salir en el carro.
—iVamos de paseo! iVamos de paseo!
—cantamos con Rocio.
—Es trabajo, no paseo—nos respondié papé
como siempre y se le escapé una sonriss.l=
5
El précer
ele, vamos a hablar de nuestro pré-
cer —dijo la maestra y yo escuché “postre”.
—&De qué postre? —pregunté y algunos
chicos se rieron.
deer”... no “postre” —dijo ella y ano-
t6 la palabra en el cartel de las palabras
nuevas. Alli dejaba registradas todas las
palabras que ella usaba y nosotros no co-
nociamos.
PRO-CER
La copié con cuidado porque de solo mi-
rarla me parecfa complicada. La P con laO
ya sabfa que sonaba PO, pero con la Ren
el medio no tenia idea.
—éSaben quién es nuestro précer? ~dij,
ella y se dio cuenta de que sino sabfamog
lo que era un précer menos ibamos a sa-
ber eu nombre.
Entonces le pidié a Laura, que ya sabe
leer bien, que buseara en el diccionario la
palabra y después completé:
eased
USTRE QUE ES RESPETADO
Ree mae aaa
Caran ea cst
dllustre? Me aclaré poco esta explice-
cién. La maestra insiste en usar el diccio-
nario, pero a mf me parece que a veces no
da respuestas sino més preguntas.
—Nuestro précer es Manuel Belgrano
—dijo escribiendo ese nombre y apellido
en el pizarrén.Laura me tocé con el codo. Yo no dejé de
copiar. El corazén me latié un poco més
fuerte,
Después la maestra dijo que todos lo re-
cordaban porque era el creador de la bande-
ta, pero que Manuel (la maestra lo llamaba
asi, igual que como me llama a mi) habia
hecho muchas otras cosas y que fbamos a
aprender detalles sobre su vida.
Desde ese dia me gusté més ir a la es-
cuela. Cada tarde, la maestra nos contaba
una historia de Manuel. Me gustaba tener
el mismo nombre que él y empecé a en-
tender lo que era un précer.Tiempos remotos
Cannes pegé una lamina de
Belgrano en el pizarrén casi me caigo de
la sila, Resulta que Manuel Belgrano era
muy parecido al superhéroe que andaba a
caballo en mi revista, ese que tenia cara de
buenoy me gustaba tanto. En la imagen del
pizarrén solo se lo vefa a él con una ban-
dera detras. Estaba muy serio y con el pelo
cortoy oscuro, peinado sobre la frente.
Andaba a caballo? —le pregunté a la
maestra y ella sonrié.
—Claro —dijo—, en esos tiempos no ha-
bia autos y las personas andaban a caballo
© en carros, porque no existfan los autos.
Pensé que ahora si existfan y nosotros
seguiamos yendo en carro, pero no me
animé a decirlo.
—éY en moto? —pregunté un compafiero.
—No, ni autos ni motos ni camiones..
—explicé la maestra.
—éEntonces no habia autopistas? —pre-
gunté tratando de imaginar cémo seria
el paisaje desde mi ventana sin ese pavi-
mento lleno de vehiculos que Ilenaban el
aire de ruido y humo.—No —repitié la maestra—. Mejor, antes de
hablar de la vida de Manuel, vamos a recor-
dar eémo eran aquellos tiempos remotos.
iQué ganas de usar palabras dificiles! Re-
motos? ZQué queria decir “remotos”? éTen-
drfa algo que ver con el control remoto?
Por suerte esta vez la maestra no pens
en el diccionario y nos pasé una pelicula
que mostraba cémo era el mundo cuando
Belgrano vivia. Se lamaba “documental”
y contaba algunas cosas:
“La ciudad era de casas bajas, las pare-
des blancas, los techos de tejas. Las venta-
nas tenfan rejas de hierro, Las mujeres de
Ja clase alta usaban vestidos largos, pei-
netones y abanicos...”
—éEran todas altas? —interrumpié Fer-
nando, que es preguntén.
La maestra explicé entonces que no to-
das las personas vivian de la misma ma-
nera. Parece que los espafioles y los que
tenfan dinero eran la “clase alta” y tenfan
muchos privilegios y un montén de gente
asu servicio.
“Las calles eran de tierra y cuando llovig
mucho resultaba dificil andar por el barro,
Para lavar la ropa, iban al rio. Los comercian.
tes tenfan sus locales frente a la plaza o ven-
dian sus productos en las pulperias. Habja
vendedores ambulantes”.
Lo de los vendedores ambulantes ya lo
sabia porque en la ultima fiesta de la es-
cuela tuve que disfrazarme de vendedor
de velas. ¥ no compraban velas para cuan-
do se cortaba la luz como hacia mamé,
sino porque no habia electricidad. ¥ si no
habfa electricidad no haba televisién ni
teléfono ni computadoras, nada.
—Qué aburrido vivir asf —dijo Laura.
Yo me acordé de que cuando se corta la
luz en casa, con Rocfo jugamos a las som-
bras y nos refmos un montén.
—E] mundo era distinto —dijo la maes-
tra~, pero les aseguro que nadie se abu-
trfa en la época colonial.7
Cruzar el mar
—é Ein qué quedamos ayer? —pregunté
la maestra, Le gustaba saber si nos acor-
dabamos de algo.
—..en que en la época colonial no habia
nada —dijo Fernando.
=No digan que no habia nada. EI mundo
era de otra manera, y por eso Manuel tuvo
que viajar a Europa para estudiar en Ja uni-
versidad porque queria ser abogado.
—2Fue en avién? —pregunté otro compa-
fiero. Con solo mirar a la maestra nos di-
mos cuenta de que tampoco habia aviones.
—Viajé en barco, un barco que tardé dos
meses en llegar.
—tEstudié mucho? —pregunté Laura,
—iMuchisimol, porque a Manuel le en-
cantaba aprender. Lefa libros de todo tipo,
Aprendié a hablar y a leer en francés, en
inglés y en italiano.
Enelaulase escuché un murmullo de ad-
miracién. La maestra continué contando:
—Manuel leyé a los grandes pensadores
de esos tiempos... y empezé a creer que ha-
bia muchas cosas que cambiar en nuestra
tierra. No podian seguir gobernando los |
espafioles que solo pensaban en sus pro-
pios negocios y jamés en los derechos de
tanta gente que habfa nacido en América.
—tO en la Argentina? —pregunté Fer-
nando confundido.
—No era la Argentina todavia... En ese
momento se Ilamaba Virreinato del Rio
de la Plata —y explicé algo del vi-rey que
no entendi. Después nos siguié contan-
do~: Manuel pensaba que a la gente ha-
bia que educarla, siempre hablaba de la
necesidad de que la escuela fuera publica,
gratuita, obligatoria. Incluso fundé una
. Pyescuela de dibujo, otra de matemética
una de ndutica "
—éDe dibujo? —pregunto Laura.
“Bs que decia que el dibujo era impor.
tante para cualquier oficio: el carpintero, el
zapatero, el sastre o el herrero harian mejor
‘su trabajo si pudieran aprender en una eg.
cuela de dibujo para hacer sus disefios.
La maestra dijo que hiciéramos un di-
buje de todo lo que habfamos hablado y
esa tarde fue un alivio porque no copia-
mos nada del pizarrén. Asf es mas linda
Ja escuela.aa
8
éPréceres o superhéroes?
—i Qaye hermoso dibujo hiciste! —me
dijo mamé mirando el cuademo esa noche.
Y si, me habfa esforzado un montén.
Pinté sin apretar el lépiz para que el color
del caballo quedara suave. Querfa con-
tarle que Belgrano pensaba que dibujar
era importante, pero tuve miedo de que
Roefo se riera porque ese dia estaba mala
conmigo.
Por la noche, quiso que le prestara mi re-
vista.
Yo te la leo —le dij.
—Dale —me respondié, pero se tapé la
cara para que no le viera la sonrisa.
a
_No-e-xis-tf-an-las-au-to-pis-tas-y-por-
e-so-an-da-ban-a-ea-barllo—le dije muy con-
centrado simulando leer.
—Ah... dijo ella—, es un superhéroe de
la época colonial.
No es un superhéroe. Es un précer
—expliqué con cuidado para que no se me
escapara la palabra “postre”, que todavia
se me confundia en la memoria.
Rocio siguié leyendo su libro y no dijo
nada. Quizé no sabfa qué era un précer.
‘Yo miré una por una las palabras de la
revista y aunque estaban en imprenta mi-
ntiscula, que era una letra dificil para mf,
pude leer dos palabras:
Manuel Belgrano
iCémo me latfa el corazén! Las letras
por primera vez me habfan dicho algo.9
Muchos hermanos
els erated dete) 8 lms ome
fay el pap4, Domingo. Tuvieron dieciséi
hijos —leyé la maestra y después dijo que
nos imaginéramos cémo habria sido la in-
fancia de Manuel con tantos hermanos.
—Debe haber jugado mucho —opiné
Elena, que tenfa cinco hermanos y ya nos
parecfan un montén.
~¥ también debe haber ayudado enlas co-
sas de la casa porque una mama con quince"
hijos tiene mucho trabajo —agregé Laura.
—No —dijo la maestra—. éSe acuerdan de
Jo que les conté ayer? En esos tiempos las fa~
milias como la de Manuel tenfan en su casa
=
gente a su servicio, personas de otra clase
social que hacfan los quehaceres de la cacy
Los nifios como Manuel solo tenfan que os.
tudiar. é¥ las nifias? —agregé—. Las nifias
aprendian a hacer manualidades, No podan
irala escuela,
—iInjus-ti-cia! —gritaron las nenas.
Y la maestra les dio la raz6n:
—A Manuel también le parecfa una in-
justicia y pensaba que a las nifias habia
que ensefiarles a leer y a escribir, y cons-
truir escuelas para ellas.
—éSolo para nifias? —dijo Laura.
—Si. En esos tiempos las escuelas no
eran mixtas.
—éMixtas? —pregunté Fernando— éComo
Ja ensalada mixta?
La maestra le explicé lo que queria decir,
pero yo estaba interesado en otro tema:
—£Y e6mo aprendié a leer Manuel? —me
animé a preguntar.
—Le ensefié su mami... 0 alguno de sus
tantos hermanos... Y también iba al Con
vento de Santo Domingo, donde los curasensefiaban las primeras letras. Cuando fue
un poco més grande entré al Colegio de
San Carlos, que atin existe. Ahora se llama
Colegio Nacional de Buenos Aires.10
Futbol
Una tarde no salimos con papéien el ex-
rro. Nos quedamos en la canchita porque
se armé partido.
Rocio hizo dos goles y yo ninguno. Por
eso la elegian a ella primero cuando ar-
mébamos el equipo. Mientras comfamos
dijo que las nenas jugaban mejor que los.
varones al fitbol y mamé opiné que no
era cuestién de ser nena o varén sino de
practica.
Yo me preguntaba si, solo por ser un afio
mayor, a ella le salia todo mejor que a mi.
Ya en la cama, no quise hojear la revista.
Me tapé la cara con un almohadén porque
no me gusta que nadie me mire cuando
estoy enojado.
—Manu —me dijo Rocio, arrepentida de
haberme peleado—. éTe ensefio las letras?
—Las letras las s6, pero con eso no alean-
za para saber leer.
Entonces ella se pasé a mi cama y en
un cuademito que papé habfa encontra-
do en los cajones negros me puso la M y
me ensefié cémo sonaba con cada vocal.
Estuvimos un rato largo con cada letra.
Ahi descubri que si alguien escribia pormfyo lo entendia mejor. Mi problema era
copiar, eso sf que no me salfa.
—Maiiana seguimos ~dijo Rocfo porque
tenia suefio.
Me quedé repitiendo las silabas para
acordérmelas.
DA DA
DE DE
DI DI
D-O DO
“Do” de “dormido”. Yo también estaba
cansado.
f
A la mafiana siguiente Rocio le dijo
mamé que yo casi sabfa leer. éLa habja en-
gafiado o solo era uno de sus dias buenos
conmigo?iy
1
La pluma
1 Ec’ tangy ta: biesise, Manuel Bel-
grano! Pero dia a dia la maestra nos la iba
contand:
—A los 16 afios el paps lo mandé a Espafia,
a vivir con una de sus hermanas que ya es-
taba casada, para que pudiera estudiar la
carrera de Abogacia en una universidad
llamada Salamanca, Pero él no se contenté
con estudiar lo que le pedian. Manuel era
un 4vido lector y se interesé por muchos
autores que lo Ilevaron a descubrir pensa-
mientos nuevos: valores como la igualdad,
lalibertad y la fraternidad.
a
La maestra dijo que después ibamos a
buscar las palabras dificiles en el diccio-
nario, pero por suerte se olvid6. Le gusta-
ba mucho contar la historia de Belgrano,
—Nueve afios después, cuando ya estaba
recibido de abogado, le ofrecieron volver a su
tierra como secretario del Consulado de Co-
mercio en Buenos Aires, pensando que iba a
defender los privilegios de los espafioles.
—éNueve afios lejos de su casa? —pre-
gunté Laura.
—S{—dijo la maestra—. Y aquellas ideas
sobre las que tanto habfa lefdo le marca-
ron nuevos caminos.
—Aunque su trabajo como secretario era
escribir cartasy actas para archivar, Belgrano
no podfa dejar de advertir las injusticias
que vivian todos los dfas los que habfan
nacido en estas tierras. Y como le gusta~
ba mucho escribir, empezé a registrar to-
das las ideas que tenia sobre temas muy
diversos. Fue uno de nuestros primeros
Periodistas: sus opiniones aparecian en
dos periédicos de la época. Escribfa conpluma y tintero porque en esos tiempos Este Belgrano no dejaba de sorprender-
no habfa lapiceras ni biromes, me. ECémo que le gustaba escribir? Con
La maestra mostré una hoja con un eseri- Jo que costaba dibujar la letra cursiva...
to de Manuel. Era incretble. iQué prolijo!
Y¥ después la maestra también nos sor
prendié, Nos dio plumas y tinta y tuvimos
que escribir nuestro nombre como se ha-
cia en esos tiempos. Fue redificil pero yo
lo intenté un montén de veces y al final
me qued6 bastante bien.
bee ts
Bee Ie atho
ee
‘ea deci dle Bad jr agen ein lei
5 « ne w
—— [Benin con12
Pa-la-bras
—Qus bien te salié la cursiva —me
dijo Rocio, porque creo que era la primera
vez que se podia leer algo en mi cuaderno.
—Manuel est mejorando mucho en la es-
cuela —le dijo mamé ala vecina,y me dio un
poco de orgulloyy otro de vergiienza.
Después salimos con papé pero para-
mos en una plaza sin escaleras ni torre
que estaba detras de la estacién.
—éPor qué no paramos en la torre? —le
preguntamos desilusionados. iEra la par-
te del paseo que mas nos gustaba!
—Es que... pap se puso colorado como
le pasaba cuando se enojaba por algo-,
4s
parece que no tenemos derecho a paramos
donde queremos. Nos pidieron los agentes
de transito que con los carritos paréramos
eneste lugar.
Desde esa tarde, ya no nos entusiasma-
ba tanto el paseo en el carro y nos qued4-
bamos en casa.
Por la noche, Rocfo se pasaba a mi cama
y me ensefiaba cémo sonaban las letras
cuando iban juntas. Hasta que una ver lle-
g6 a explicarme cémo se lefan dos conso-
nantes juntas con una vocal, eso que me
resultaba tan dificil, y me daba un ejem-
plo con una palabra:
PRA PRADO
PRE PREMIO
PRI PRIMERO
Y cuando ella dijo “P-R-O” yo grité
“PROCER’”, porque me acordé de Manuel.
Después se fue a sucama y, mirando la re-
vista, descubri unas letras que decfan “CA-
BALLO” y “BATALLA’. No dije nada. Me
dormi contento pensando en que yo tar
bién podia lograr cosas como Belgrano.
“13.
Batallas
E, la escuela la maestra seguia contén-
donos la historia de Manuel:
—A Manuel le gustaba mas discutir
ideas que pelear con las armas, no sabia
usarlas ni tampoco sabia nada de estrate-
gias militares; pero como los realistas, es
decir, los que apoyaban al rey de Espafia,
querfan seguir goberndndonos, entendid
que no habia mas remedio que formar un
ejército para derrotarlos. Qué se imagi-
nan que hizo entonces? —pregunté.
—Estudié —dije yo, porque a Belgrano le
gustaba tanto estudiar.
a
Si, muy bien, Manuel —dijo ella, y al-
gunos compafieros se dieron vuelta para
mirarme porque a mf todos me dectan
“Manu’—. Se puso a estudiar sobre ese
tema. Tomé clases para usar el fusil, leys
todo lo que pudo sobre maniobras milita.
res y aprendié cémo mejorar los ejércitos
para pelear por su patria. Porque Manuel
cada cosa que hacfa queria hacerla bien,
Después una nena pregunté qué queria
decir “patria” y algunos chicos se rieron,
Pero cuando la maestra insistié en que al.
guien lo explicara, nadie sabfa responder,
Entonces mandé a Laura otra vez a bus-
car la palabra en el diccionario.
PATRIA: pais o lugar en el que se ha na-
cido o al que se pertenece.
~8¥ quieren saber cémo fue la primera
vez que tuvo que pelear para defender a
nuestra patria? —dijo, y sin esperar res:
Puesta siguié con la historia—: En 1806,
un buque inglés llegé a Buenos Aires con
intencién de invadir la ciudad.
~Pero... dno mandaban los espafioles?
“—Si —dijo la maestra—. Gobernaban los
espafioles pero los ingleses querfan apro-
piarse de estas tierras también. Belgrano
los enfrenté con un pequefio grupo de
hombres que no estaba bien preparado y
tuvo que retirarse al primer cafionazo. Fue
su primera derrota como soldado.
“Pobre Manuel”, pensé.
~2Y se acuerdan de lo que pass el 2g gg
mayo? dijo la maestra—. Allf también oe
taba Manuel Belgrano formando parte q,
la Primera Junta, el primer gobieme pa.
trio, Luego fue uno de los elegidos para
liderar las tropas que levaron las ideas
de la Revolucién al Paraguay. Y més ade-
lante, el gobierno lo mandé como jefe del
ejército que luchaba en el norte contra los
que seguian apoyando al rey de Espatia, y
peleé en muchas batallas...
~Y seguro que las gané todas —dijo Fer-
nando.
—No —aclaré la maestra—, gané unas y
perdié otras y se desanimé, pero... saben
qué? Siguié adelante con el mismo es-
fuerzo y la misma conviccién.
Después la maestra siguié hablando y
hablando de batallas... y dijo nombres ra-
ros como Vileapugio y Ayohuma.
A m{ no me interesaban las batallas. A
mi me gustaba el Manuel que lefa, escri-
bfay pensaba en tantas cosas.14
Derechos
Cuando llegué a casa me senté apracticar
la cursiva en el cuadernito en el que Rocio
me habia dibujado todas las letras mientras
mama cosfa los bolsillos de mi delantal.
—éTe dijo la maestra que practiques?
—me pregunté.
No. Yo lo pensé porque lo que hago
quiero hacerlo bien —dije, y mamé me re-
galé una sonrisa tan linda que pensé que
iba a practicar cursiva todos los dias.
Alrato vinieron a buscarme para un par-
tido. Cerré el cuadernito y fui corriendo.
Rocio tenia muchos deberes asi que, con
Suerte, me tocaria a mf hacer los goles.
Después de cenar, me concentré en las
letras de mi revista. En una parte vi a
Belgrano con otro hombre y pude leer yo
solo: San-Mar-tin.
—iQuién es el santo Martin? —le pre-
gunté a Rocio y ella se rio.
—No es santo. Ya lo vas a aprender en la
escuela,
No dijo nada més y pensé que ella no se
acordaba y no podia inventar como cuan-
do encontrébamos algo en los cajones,
Porlo que se vefa en la revista, San Martin
y Manvel eran del mismo bando.
Al dia siguiente me animé a preguntar-
lea la maestra por San Martin,
—Muy bien, Manuel —dijo y otra vez
pronuncié mi nombre igual que cuando
lo nombraba a él.
Después conté que cuando Belgrano ya
estaba muy cansado y enfermo, le tuvo
que dar su ejército al general José de San
Martin. Dijo que era el préximo précer o-
bre el que fbamos a investigar.—Manuel, en su camino de batallas, fue
poniendo en préctica algunas de sus
ideas. Fundé pueblos, creé escuelas y dis-
puso que aun los més pobres tuvieran
una parcela para poder sembrar. Insistié
con la importancia de la escuela publica,
gratuita y obligatoria, Incluso doné un
premio que le otorgaron por su valentia,
para construir cuatro escuelas. Establecié
que los criollos y los naturales tuvieran
los mismos derechos.
Yo ya sabia qué son los derechos. No
son andar sin doblar. Los derechos son
algunas cosas que todas las personas me-
recemos tener, no importa dénde nacimos
ni cémo vivimos: como el derecho a co-
mer, a ira la escuela, a cuidar la salud, de
eso se hablaba mucho en mi barrio,
Esa tarde, papé dijo que nos extrafiaba y
nos invit6 a ir en el carro. Y cuando pasa-
mos por el centro le dij
—Pap, épor qué no vamos a la torre? Si to-
dos tenemos los mismos derechos —dudé si
una cosa tenfa que ver con la otra pero me
ss
rl
pareci6 que si. Papé detuvo el carro y me
miré sorprendido,
—Ay, Manu, icémo hablés desde que sa-
bés leer! —dijo Rocfo riendo, y no supe «
lo decia porque estaba buena o solo me
estaba cargando porque estaba mala,
—2Ya sabe leer? —pregunté papa,
—Algunas palabras —respondi, y era la
verdad.
¥ papé no dijo nada. No desvié el carro
y paramos en la torre. Se senté a descan-
sar y pudimos jugar con Rocio como an-
tes. Ella me dejé ser un ratito el capitén
del barco, pero no me hizo caso cuando le
diuna orden,
Por suerte, nadie vino a decimos que no
podfamos estar ahi. A la vuelta, papé iba sil-
bando una cancién que me pone contento.15
iLa bandera!
— La sabemos que a Manuel le interesa-
ban muchas cosas. Y también lo preocupa-
ba cémo se identificaban sus soldados. Los
otros ejércitos tenfan bandera... Pero el suyo,
no, Por es0 propuso que los soldados usa-
xan escarapelas que los diferenciaran de los
enemigos. Desde Buenos Aires lo autoriza-
ron pero eso no le alcanz6, Entonces, ordené
comprar tela celeste y blanca y mandé con-
feceionar una bandera. Después, fue con sus
hombres a orillas del rio Parand y les presen-
t6 la bandera que acababa de crear. ¥ todos
Juraron vencer a nuestros enemigos al grito
“iVIVA LA PATRIA!”
55
‘Igual que nosotros en la fiesta del 25 de
mayo!”, pensé.
—éFue en el rfo Parana? —pregunté Lau-
En este rfo que queda cerca de mi
casa? Nosotros vamos a pescar algunos
domingos.
—Si, ese es el rfo —respondié la maes-
tra—, por eso para mafiana les tengo pre-
parada una sorpresa.
Aunque los chicos insistieron mucho para
que la contara, la maestra dijo que tenia que
consultarlo con la directora y que cruzéra-
mos los dedos para que nos saliera bien,
Ami me encantaban las sorpresas. {Qué
iba a proponer la maestra?
ras.
Esa tarde, la tarea fue hacer una bandera
argentina en el cuaderno. Mamé me ayu
6 a pegar papeles pequefiitos y me quedé
preciosa.
—Estdés més prolijo, Manu —me dijo
cuando terminamos, y me puse contento.
—Mamia...
—éSi? —pregunté ella.
™ 8—éMe podés llamar “Manuel”? Ese es mi
nombre, éno es cierto?
—Si, claro, Manuel —dijo ella. Y aunque
Roefo se burlé, mamé le dijo que yo tenia
derecho a decidir cémo queria que me
llamaran.
iQué bueno era esto de tener derechos!16
iQué sorpresa!
AA aa siguiente esperdbamos la sorpre-
sade la maestra.
—Para terminar de investigar sobre la vida
de Belgrano vamos a salir de excursién aun
lugar muy especial —dijo, contenta.
Los chicos festejaron, porque les encan-
taba salir de excursién. A mi no me pasa
lo mismo porque si hay que pagar el mi-
cro papa y mamé se hacen problema.
—éEn micro? —pregunté Laura porque a
ella le pasa lo mismo.
—No —dijo la maestra—, vamos a ir ca-
minando. éSaben adénde? Al Monumento
ala Bandera.
Algunos chicos se desilusionaron,
Uhhh, ya lo conocemos —dijeron, y la
maestra explicé que sbamos a hacer una vi-
sita guiada y que una sefiora nos iba a ex-
plicar muchos detalles que no sabiamos,
“éMonumento? éCuél monumento?’, pen-
séy me quedé callado porque no queria ser el
\inico que no sabia de qué estaban hablanda
¥ llegé el dia. iCémo nos gustaba salir
dela escuela!Llevébamos gorra para el sol, y tna mo,
chila con agua y algo para comer porque
no solo sbamos a ver el monumento, sing
que bajerfamos al rio, donde Manuel |g
habia presentado por primera vez la ban.
dera celeste y blanca a su ejército,
Caminé junto a Laura conversando de
una y otra cosa. Pasamos por una de las
esquinas donde estén los cajones negrosy
le conté que ahi habjamos encontrado us
montén de libros. La dejé impresionada,
Después doblamos en la misma cuadsa
en la que lo hace papé con el carro y cuan-
do la maestra dijo “llegamos” yo no podia
creerlo: iestébamos en la torre!,
ique no se
Mamaba “torre”| iSe llamaba “Monumento
ala Bandera”!7
Y otra sorpresa
LM a ems do hastings callar para
que la sefiora guia nos explicara los detalles:
—E] monumento tiene una altura de se-
tenta metros y desde su mirador se puede
observar el rio Parana, donde Belgrano y
su ejército enarbolaron la bandera por pri-
mera vez. Al monumento tardaron cator-
ce afios en construirlo y tiene tres partes:
la torte, el patio cfvico y el propileo.
No estébamos equivocados con Rocio
entonces... ise Ilamaba “torre” también! Lo
del propileo supuse que la maestra nos he-
ria buscarlo en el diccionario porque nos
miramos sin saber de qué estaba hablando.
@
En medio del recorrido, nos detuvimos
frente a una estatua de Manuel Belgrano,
No estaba peleando ni arriba de un ca-
allo, como en la revista, Estaba sentadocon un libro en la mano, pensando mucho.
Asilohabfa imaginado cuando la maestra
nos contaba que estudiaba y escribfa so-
bre tantos temas para mejorar nuestra pa-
tria. Yo sabia bien que no lo habia logrado
todo y que muchas de las injusticias que
le molestaban seguian sucediendo, pero
me gustaba que lo hubiera intentado una
y otra vez sin darse por vencido.
Después la maestra nos dejé jugar un
rato y los chicos corrfan por las escaleras.
come lo hacfamos con mi hermana,
Yo me quedé mirando las letras que ha-
bfa en un costado del monumento... Pare-
cia que me decfan... me decian algo...
—Pro-cu-ra-ré-ha-cer-me-dig-no-de-lla-
mar-me-hi-jo-de-la-pe-tria —lef en voz alta
sin darme cuenta de que atrds estaba la
maestra.
—ILo leiste, Manuel! —me dijo contenta
y se agaché para abrazarme.
—Me lo dijeron las letras... —le dije, pero
pensé: “Me lo dijo Manuel Belgrano”.
6s
Después cruzamos hasta la costa del rio
Parané. Comimos, tomamos, nos reimos y
tiramos piedritas al agua.
—éBelgrano tiraba piedras al agua? —le
pregunté Laura ala maestra,
quizd sf —dijo ella—. Manuel tam-
bién fue nifio como ustedes.
Me imaginé que estaba entre nosotros,
jugando y riendo.
La maestra conté entonces que a Manuel
también le gustaba mucho la danza y que
hasta habia creado un paso de baile.
~2Y silo bailamos en la fiesta de la ban-
dera? —pregunté entusiasmada y algunos
festejaron la idea.
“Ufa —pensé—, shora que sé leer voy a te-
ner que aprender a bailar... éEs que siempre
hay algo nuevo para aprender”.Epflogo
Cando me despien temprano,ya no
miro la autopista por la ventana. No me
importa adénde van todos tan apurados.
Me quedo acostado y solo me muevo
para buscar uno de los libros que saqué
de la biblioteca de la escuela. ¥ me pongo
aleer.
Porque ahora que por fin aprendi, las le-
tras empezaron a decirme un montén de
cosas.
Margarita Mainé
Naciéen ingeniero Maschwits, provincia de
Buenos Aites. Teabajs conta dacete yen el
ula nacieron sus primera historia. Es autore
de mis de cin obra iterarias parm nif y
arias novela para ovenes.
En Norma ha publicado Betinay yo, Cueto
‘para ear al rereo La famila pes, Un
‘ncendio desastron Las cortnas rojas, Mall
_yloscabriton yenln ste Lica Nicolas
‘Mi chypete,malmohada, Quiero pley Yano
somos bebéo
En 1997 fe fnalista dl concurso Norma
Fndalactara con ru novela Léstima que
estaba muerta, que frm parte dela sleccién
Zona Libre en la que tarbicn ha publicodo
El (Q)io a ibertad y El seereto dela cpu
Juan Pablo Zaramella
[Necié en Buenoe Aires Es shotradory director
de enimacién Sus iurtraciones fueron
publicadas en importntes medice qriicos,
Ha ganado premios internacionales Su coro
"Luminais” fue presleceionado para el Oscar
al Mejor Corto Animado. Be creador den seia
“Elhombre més chiquito dl mando”
Carlos Aon
[Necié en Buenos Alres,en 2978. De chico
queria ser inventor, pero el gusto por dibujar
Ie lies a er ttredar de horns
‘Junto a oos artiste funds colectivo “La
Productore'senel que eité sus peimeras
bras. Desde 2001 Wabsje coma historiatita
‘= Hostrador de bros infutilesy publica ea
[Rrgenting Estados Unidos, China, Francia
EspanaIndice
1. La ventana,
2. El carro,
[Link]...,
4. Laescuela
[Link] précer ve
6. Tiempos remotos.
7. Cruzar el mar........
8. éPréceres 0 superhéroes?.
9. Muchos hermanos.
BeRSRSsReS
10. Fiitbol.....
ua. La pluma.
12, Parla-bras
13, Batallas,
14, Derechos
15. iLa bandera!
16. |Qué sorpresa!
17. Y otra sorpresa....
Epilogo ..........
Bean
a
45
a
7Llegaste
aloalto
deesta
hora
podés ver
més lejos,
xa aba tering
eimprimiren ens de 000,
‘lon talons de Latngeen 38
ocatorn 6h Cad Anes
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