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Belgrano

Novela de lengua

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Sc ere san 097545879 Ne tf Seen A ESS Aon coe S07 ‘eMarguia Mand 2020 3 Ele Norma 2000 gator phen mCi de Buenos Ae Armentinn uneven does derechos. Pride a eprodstn Racers ata cm sn perma dela eto senen ln denominacién sr eh cade Grape Carvel Calm). Marae signee det ba iencla Anna Primera ein enro de 2020 impree nl Argentina ~ Printed n Argentine icin eter Laure Leibiker Pin Laure Lineuain Coreen Rosana Cordear sre: Valari Blut Bicgeemacin Nala Fernéode Dotkmesacin gf: Estefania Jiménes Paograli At Gchivo General dn Naciés) erent de produce Pala Grea Slots otaccon Els Formato c-somtse Bane mestrsceoers Para Héctor. por tantos aftos de clases de historia. Soy Manuel Por elamor por la risa, por la familia que construimos. Margarita Mainé ttustraciones Juan Pablo Zaramella y Carlos Ron Procuraré hacerme digno de llamarme hijo de la patria. MANUEL BELGRANO 1 La ventana Ccando sbro tos ojos por la mafiana, tengo que evitar hacer ruido. Papé trabaja hasta tarde y la casa es tan pequefia que cualquier movimiento se convierte en un sonido que lo despierta. ‘Me paro en la cama con mucho cuida- do y, apoyado en la madera que rodea la ventana, miro. El paisaje es siempre el mismo. A una cuadra de mi casa, quizés un poco més, los autos pasan volando por la autopista. A ese ruido ya estamos acos- tumbrados, por eso papé sigue durmien- do aun cuando se escucha el motor de los camiones 0 de las motos con su sonido ensordecedor. En cambio a mf me dan ga- nas de espiarlos por la ventana y pienso. "gadénde iré toda esa gente tan apurada”, A Rocio también le gusta dormir hasta tar- de. Ella es mi hermana mayor... Me lleva solo un afio pero parece més grande. Porque ella sabe leery yo, aunque voy a la escuela, no ter- mino de entender ese lio de letras y sonidos. Dentro de un rato, cuando papé tome los mates de la mafiana y comamos el pan que quedé de ayer, Rocfo y yo vamos a ir caminando a la escuela. Alli, almorzamos en un comedor casi tan ruidoso como la autopista y después, cada uno a su grado. Yo me siento con Laura, que vive en el mismo barrio y ya sabe todas las letras. La maestra Ilena el pizarron de palabras. Intento copiarlas y no me salen bien. Ella escribe répido, como si la tiza fuera una moto con silenciador. Y cuando volvemos de la escuela, mamé ya volvié de la casa donde trabaja, y sila tarde esta linda y no tenemos deberes, nos deja salir con pap en el carro. a —Si van a caminar pueden venir, pero sin quejarse —dice pap4, y por unas cua. dras no nos deja subir porque quiere llevar el carro liviano. Después de dos o tres paradas, el carro wee empieza a llenarse y nos subimos y nos 71 refmos de cualquier cosa con Rocio. De un perro que nos ladra, de un pozo que nos hace saltar.. El carro Pre para el carro junto a esos cajones negros en los que la gente tira cosas. Son para la basura, pero en el centro de la ciu- dad la gente tira de todo. £1 junta los car- tones que después vende y muchas veces encuentra cosas que sirven. Ayer sacé una pelota casi nueva. Seguro que un chico jugaba dentro de la casa y rompié un vidrio. Por eso la mam le tiré la pelota —dijo Rocfo, porque le gusta inventar la historia de lo que en- contramos. En los tiltimos meses salvamos a cinco muiiecas de distintos tamafios. Las traemos acasa, las bafiamos, las peinamos, y a veces mami nos arregla la ropa y cuando estén listas las acomodamos en una repisa. Tam- bién encontramos varios autos de juguete, y con unas maderas que papa amontona en el fondo del patio armé mi propia autopista. Hace unos dias, papé llené el carro de li- bros y revistas, Que alguien tirara libros nos parecié raro. A Rocio se le ocurrié que seguramente era una persona tan viejita que ya no podfa ver las letras. Ella se agarr6 dos libros con dibujos porque ya sabe leer. Y yo, entre las revis~ tas, encontré una que me gust6; aunque le faltaba la tapa, adentro tenia caballos. Ya en la cama, mi hermana lefa muy concentrada mientras yo miraba las pégi- nas de la revista. —éDe qué se trata? —me pregunt6. —De un superhéroe —respondf. —éVuela? —dijo. —No, anda a caballo —le expliqué. Los dibujos ni siquiera tenian color. Igual habia algo que me gustaba y era la cara del protagonista. Era una persona.. no sé.. Tenia una cara... no sé.. que me gustaba. Si querés, te la leo —me dijo Rocio. —No —respondf—. La voy a leer yo solo. Pero no era cierto, Yo miraba los dibujos y trataba de entender cuéles eran los po- deres del superhéroe a caballo. ¥ también pensaba en cuéles eran los poderes que yo necesitaba para aprender a leer. La torre Piapé hace siempre el miamo recorride con el carro, Camina rapido a laida y des- pacio a la vuelta. Lo mejor es la parada en la torre. Después de atravesar el cen- tro, donde los cajones negros estén més llenos de cosas, paramos un rato. Papé se junta a conversar con mujeres y hombres que también llegan con sus carros reple- tos de cartones. Rocio y yo jugamos en las escaleras. Subimos y bajamos y ella siempre me gana las carreras porque tie~ ne las piernas més largas. “Esto es un barco —me dijo ayer a la tarde, y jugamos a que éramos marineros y ella era la capitana que me ordenaba lo que tenfa que hacer. Yo también quiero ser el capitén —le pedi, pero estaba mala y no me dejaba de- cidir nada. Porque hay dfas en que mi her- mana es buena conmigo y otros que no me quiere ni ver En la entrada de la torre, sobre la calle, hay una bandera enorme que los dias de viento parece que va a salir volando. —Vamos que se hace tarde —dijo papé, y se terminé el juego. Subimos al carro y, como me pasa muchas veces, me quedé dormido sobre los cartones. Después de comer volvi a hojear mi re- vista, solo por imitar a Rocfo, que lefa en la cama de al lado. —éQué hace el superhéroe? —me pre~ gunté cerrando el libro. =Va-a-ca-ba-llo-y-to-dos-lo-si-guen —le dije despacio, simulando leer. Creo que se dio cuenta de que yo estaba inventando y no dijo nada, Era una de sus noches buenas. 4 La escuela Me costaba concentrarme en la tarea después de almorzar. La maestra era muy amable pero los chicos eran ruidosos y yo no podia hacer otra cosa que mirarlos. —Estés muy distraido—me dijo ella cuan- do miré mi cuademo y descubrié que no habia copiado bien las letras del pizarrén. Intentaba hacerlo, pero al rato me daba cuenta de que me habia equivocado y ya no me importaban la prolijidad ni el cuaderno. ~Ya estamos en junio, y todavia no lee ni una palabra —le habfa dicho mamé a papé en voz baja antes de dormirse. Como la casa es tan pequefia y las paredes son de madera, la escuché. Y también la esey. ché Rocio, que me tiré con la almohada para empezar la batalla y hacerme ref —Basta de lios —dijo mama. Rocfo y yo volvimos a la lectura. Yo trataba de mirar las letras de la revie- ta, pero los ojos se me escapaban hacia los dibujos. El supethéroe llevaba una bande- ray en la otra pagina estaba paredo en la puerta de una casa que parecia una escue- la porque estaba rodeado de nifios. éCudndo iban a decirme algo las letras? Qué habia que hacer para aprender a leer? éPor qué muchos de mis compafie- ros ya sabfan y yo no? éEra magia? éSolo tenia que esperar y una mafiana me iba a despertar leyendo? Volvi preocupado de la escuela hasta que llegé la hora de salir en el carro. —iVamos de paseo! iVamos de paseo! —cantamos con Rocio. —Es trabajo, no paseo—nos respondié papé como siempre y se le escapé una sonriss. l= 5 El précer ele, vamos a hablar de nuestro pré- cer —dijo la maestra y yo escuché “postre”. —&De qué postre? —pregunté y algunos chicos se rieron. deer”... no “postre” —dijo ella y ano- t6 la palabra en el cartel de las palabras nuevas. Alli dejaba registradas todas las palabras que ella usaba y nosotros no co- nociamos. PRO-CER La copié con cuidado porque de solo mi- rarla me parecfa complicada. La P con laO ya sabfa que sonaba PO, pero con la Ren el medio no tenia idea. —éSaben quién es nuestro précer? ~dij, ella y se dio cuenta de que sino sabfamog lo que era un précer menos ibamos a sa- ber eu nombre. Entonces le pidié a Laura, que ya sabe leer bien, que buseara en el diccionario la palabra y después completé: eased USTRE QUE ES RESPETADO Ree mae aaa Caran ea cst dllustre? Me aclaré poco esta explice- cién. La maestra insiste en usar el diccio- nario, pero a mf me parece que a veces no da respuestas sino més preguntas. —Nuestro précer es Manuel Belgrano —dijo escribiendo ese nombre y apellido en el pizarrén. Laura me tocé con el codo. Yo no dejé de copiar. El corazén me latié un poco més fuerte, Después la maestra dijo que todos lo re- cordaban porque era el creador de la bande- ta, pero que Manuel (la maestra lo llamaba asi, igual que como me llama a mi) habia hecho muchas otras cosas y que fbamos a aprender detalles sobre su vida. Desde ese dia me gusté més ir a la es- cuela. Cada tarde, la maestra nos contaba una historia de Manuel. Me gustaba tener el mismo nombre que él y empecé a en- tender lo que era un précer. Tiempos remotos Cannes pegé una lamina de Belgrano en el pizarrén casi me caigo de la sila, Resulta que Manuel Belgrano era muy parecido al superhéroe que andaba a caballo en mi revista, ese que tenia cara de buenoy me gustaba tanto. En la imagen del pizarrén solo se lo vefa a él con una ban- dera detras. Estaba muy serio y con el pelo cortoy oscuro, peinado sobre la frente. Andaba a caballo? —le pregunté a la maestra y ella sonrié. —Claro —dijo—, en esos tiempos no ha- bia autos y las personas andaban a caballo © en carros, porque no existfan los autos. Pensé que ahora si existfan y nosotros seguiamos yendo en carro, pero no me animé a decirlo. —éY en moto? —pregunté un compafiero. —No, ni autos ni motos ni camiones.. —explicé la maestra. —éEntonces no habia autopistas? —pre- gunté tratando de imaginar cémo seria el paisaje desde mi ventana sin ese pavi- mento lleno de vehiculos que Ilenaban el aire de ruido y humo. —No —repitié la maestra—. Mejor, antes de hablar de la vida de Manuel, vamos a recor- dar eémo eran aquellos tiempos remotos. iQué ganas de usar palabras dificiles! Re- motos? ZQué queria decir “remotos”? éTen- drfa algo que ver con el control remoto? Por suerte esta vez la maestra no pens en el diccionario y nos pasé una pelicula que mostraba cémo era el mundo cuando Belgrano vivia. Se lamaba “documental” y contaba algunas cosas: “La ciudad era de casas bajas, las pare- des blancas, los techos de tejas. Las venta- nas tenfan rejas de hierro, Las mujeres de Ja clase alta usaban vestidos largos, pei- netones y abanicos...” —éEran todas altas? —interrumpié Fer- nando, que es preguntén. La maestra explicé entonces que no to- das las personas vivian de la misma ma- nera. Parece que los espafioles y los que tenfan dinero eran la “clase alta” y tenfan muchos privilegios y un montén de gente asu servicio. “Las calles eran de tierra y cuando llovig mucho resultaba dificil andar por el barro, Para lavar la ropa, iban al rio. Los comercian. tes tenfan sus locales frente a la plaza o ven- dian sus productos en las pulperias. Habja vendedores ambulantes”. Lo de los vendedores ambulantes ya lo sabia porque en la ultima fiesta de la es- cuela tuve que disfrazarme de vendedor de velas. ¥ no compraban velas para cuan- do se cortaba la luz como hacia mamé, sino porque no habia electricidad. ¥ si no habfa electricidad no haba televisién ni teléfono ni computadoras, nada. —Qué aburrido vivir asf —dijo Laura. Yo me acordé de que cuando se corta la luz en casa, con Rocfo jugamos a las som- bras y nos refmos un montén. —E] mundo era distinto —dijo la maes- tra~, pero les aseguro que nadie se abu- trfa en la época colonial. 7 Cruzar el mar —é Ein qué quedamos ayer? —pregunté la maestra, Le gustaba saber si nos acor- dabamos de algo. —..en que en la época colonial no habia nada —dijo Fernando. =No digan que no habia nada. EI mundo era de otra manera, y por eso Manuel tuvo que viajar a Europa para estudiar en Ja uni- versidad porque queria ser abogado. —2Fue en avién? —pregunté otro compa- fiero. Con solo mirar a la maestra nos di- mos cuenta de que tampoco habia aviones. —Viajé en barco, un barco que tardé dos meses en llegar. —tEstudié mucho? —pregunté Laura, —iMuchisimol, porque a Manuel le en- cantaba aprender. Lefa libros de todo tipo, Aprendié a hablar y a leer en francés, en inglés y en italiano. Enelaulase escuché un murmullo de ad- miracién. La maestra continué contando: —Manuel leyé a los grandes pensadores de esos tiempos... y empezé a creer que ha- bia muchas cosas que cambiar en nuestra tierra. No podian seguir gobernando los | espafioles que solo pensaban en sus pro- pios negocios y jamés en los derechos de tanta gente que habfa nacido en América. —tO en la Argentina? —pregunté Fer- nando confundido. —No era la Argentina todavia... En ese momento se Ilamaba Virreinato del Rio de la Plata —y explicé algo del vi-rey que no entendi. Después nos siguié contan- do~: Manuel pensaba que a la gente ha- bia que educarla, siempre hablaba de la necesidad de que la escuela fuera publica, gratuita, obligatoria. Incluso fundé una . Py escuela de dibujo, otra de matemética una de ndutica " —éDe dibujo? —pregunto Laura. “Bs que decia que el dibujo era impor. tante para cualquier oficio: el carpintero, el zapatero, el sastre o el herrero harian mejor ‘su trabajo si pudieran aprender en una eg. cuela de dibujo para hacer sus disefios. La maestra dijo que hiciéramos un di- buje de todo lo que habfamos hablado y esa tarde fue un alivio porque no copia- mos nada del pizarrén. Asf es mas linda Ja escuela. aa 8 éPréceres o superhéroes? —i Qaye hermoso dibujo hiciste! —me dijo mamé mirando el cuademo esa noche. Y si, me habfa esforzado un montén. Pinté sin apretar el lépiz para que el color del caballo quedara suave. Querfa con- tarle que Belgrano pensaba que dibujar era importante, pero tuve miedo de que Roefo se riera porque ese dia estaba mala conmigo. Por la noche, quiso que le prestara mi re- vista. Yo te la leo —le dij. —Dale —me respondié, pero se tapé la cara para que no le viera la sonrisa. a _No-e-xis-tf-an-las-au-to-pis-tas-y-por- e-so-an-da-ban-a-ea-barllo—le dije muy con- centrado simulando leer. —Ah... dijo ella—, es un superhéroe de la época colonial. No es un superhéroe. Es un précer —expliqué con cuidado para que no se me escapara la palabra “postre”, que todavia se me confundia en la memoria. Rocio siguié leyendo su libro y no dijo nada. Quizé no sabfa qué era un précer. ‘Yo miré una por una las palabras de la revista y aunque estaban en imprenta mi- ntiscula, que era una letra dificil para mf, pude leer dos palabras: Manuel Belgrano iCémo me latfa el corazén! Las letras por primera vez me habfan dicho algo. 9 Muchos hermanos els erated dete) 8 lms ome fay el pap4, Domingo. Tuvieron dieciséi hijos —leyé la maestra y después dijo que nos imaginéramos cémo habria sido la in- fancia de Manuel con tantos hermanos. —Debe haber jugado mucho —opiné Elena, que tenfa cinco hermanos y ya nos parecfan un montén. ~¥ también debe haber ayudado enlas co- sas de la casa porque una mama con quince" hijos tiene mucho trabajo —agregé Laura. —No —dijo la maestra—. éSe acuerdan de Jo que les conté ayer? En esos tiempos las fa~ milias como la de Manuel tenfan en su casa = gente a su servicio, personas de otra clase social que hacfan los quehaceres de la cacy Los nifios como Manuel solo tenfan que os. tudiar. é¥ las nifias? —agregé—. Las nifias aprendian a hacer manualidades, No podan irala escuela, —iInjus-ti-cia! —gritaron las nenas. Y la maestra les dio la raz6n: —A Manuel también le parecfa una in- justicia y pensaba que a las nifias habia que ensefiarles a leer y a escribir, y cons- truir escuelas para ellas. —éSolo para nifias? —dijo Laura. —Si. En esos tiempos las escuelas no eran mixtas. —éMixtas? —pregunté Fernando— éComo Ja ensalada mixta? La maestra le explicé lo que queria decir, pero yo estaba interesado en otro tema: —£Y e6mo aprendié a leer Manuel? —me animé a preguntar. —Le ensefié su mami... 0 alguno de sus tantos hermanos... Y también iba al Con vento de Santo Domingo, donde los curas ensefiaban las primeras letras. Cuando fue un poco més grande entré al Colegio de San Carlos, que atin existe. Ahora se llama Colegio Nacional de Buenos Aires. 10 Futbol Una tarde no salimos con papéien el ex- rro. Nos quedamos en la canchita porque se armé partido. Rocio hizo dos goles y yo ninguno. Por eso la elegian a ella primero cuando ar- mébamos el equipo. Mientras comfamos dijo que las nenas jugaban mejor que los. varones al fitbol y mamé opiné que no era cuestién de ser nena o varén sino de practica. Yo me preguntaba si, solo por ser un afio mayor, a ella le salia todo mejor que a mi. Ya en la cama, no quise hojear la revista. Me tapé la cara con un almohadén porque no me gusta que nadie me mire cuando estoy enojado. —Manu —me dijo Rocio, arrepentida de haberme peleado—. éTe ensefio las letras? —Las letras las s6, pero con eso no alean- za para saber leer. Entonces ella se pasé a mi cama y en un cuademito que papé habfa encontra- do en los cajones negros me puso la M y me ensefié cémo sonaba con cada vocal. Estuvimos un rato largo con cada letra. Ahi descubri que si alguien escribia por mfyo lo entendia mejor. Mi problema era copiar, eso sf que no me salfa. —Maiiana seguimos ~dijo Rocfo porque tenia suefio. Me quedé repitiendo las silabas para acordérmelas. DA DA DE DE DI DI D-O DO “Do” de “dormido”. Yo también estaba cansado. f A la mafiana siguiente Rocio le dijo mamé que yo casi sabfa leer. éLa habja en- gafiado o solo era uno de sus dias buenos conmigo? iy 1 La pluma 1 Ec’ tangy ta: biesise, Manuel Bel- grano! Pero dia a dia la maestra nos la iba contand: —A los 16 afios el paps lo mandé a Espafia, a vivir con una de sus hermanas que ya es- taba casada, para que pudiera estudiar la carrera de Abogacia en una universidad llamada Salamanca, Pero él no se contenté con estudiar lo que le pedian. Manuel era un 4vido lector y se interesé por muchos autores que lo Ilevaron a descubrir pensa- mientos nuevos: valores como la igualdad, lalibertad y la fraternidad. a La maestra dijo que después ibamos a buscar las palabras dificiles en el diccio- nario, pero por suerte se olvid6. Le gusta- ba mucho contar la historia de Belgrano, —Nueve afios después, cuando ya estaba recibido de abogado, le ofrecieron volver a su tierra como secretario del Consulado de Co- mercio en Buenos Aires, pensando que iba a defender los privilegios de los espafioles. —éNueve afios lejos de su casa? —pre- gunté Laura. —S{—dijo la maestra—. Y aquellas ideas sobre las que tanto habfa lefdo le marca- ron nuevos caminos. —Aunque su trabajo como secretario era escribir cartasy actas para archivar, Belgrano no podfa dejar de advertir las injusticias que vivian todos los dfas los que habfan nacido en estas tierras. Y como le gusta~ ba mucho escribir, empezé a registrar to- das las ideas que tenia sobre temas muy diversos. Fue uno de nuestros primeros Periodistas: sus opiniones aparecian en dos periédicos de la época. Escribfa con pluma y tintero porque en esos tiempos Este Belgrano no dejaba de sorprender- no habfa lapiceras ni biromes, me. ECémo que le gustaba escribir? Con La maestra mostré una hoja con un eseri- Jo que costaba dibujar la letra cursiva... to de Manuel. Era incretble. iQué prolijo! Y¥ después la maestra también nos sor prendié, Nos dio plumas y tinta y tuvimos que escribir nuestro nombre como se ha- cia en esos tiempos. Fue redificil pero yo lo intenté un montén de veces y al final me qued6 bastante bien. bee ts Bee Ie atho ee ‘ea deci dle Bad jr agen ein lei 5 « ne w —— [Benin con 12 Pa-la-bras —Qus bien te salié la cursiva —me dijo Rocio, porque creo que era la primera vez que se podia leer algo en mi cuaderno. —Manuel est mejorando mucho en la es- cuela —le dijo mamé ala vecina,y me dio un poco de orgulloyy otro de vergiienza. Después salimos con papé pero para- mos en una plaza sin escaleras ni torre que estaba detras de la estacién. —éPor qué no paramos en la torre? —le preguntamos desilusionados. iEra la par- te del paseo que mas nos gustaba! —Es que... pap se puso colorado como le pasaba cuando se enojaba por algo-, 4s parece que no tenemos derecho a paramos donde queremos. Nos pidieron los agentes de transito que con los carritos paréramos eneste lugar. Desde esa tarde, ya no nos entusiasma- ba tanto el paseo en el carro y nos qued4- bamos en casa. Por la noche, Rocfo se pasaba a mi cama y me ensefiaba cémo sonaban las letras cuando iban juntas. Hasta que una ver lle- g6 a explicarme cémo se lefan dos conso- nantes juntas con una vocal, eso que me resultaba tan dificil, y me daba un ejem- plo con una palabra: PRA PRADO PRE PREMIO PRI PRIMERO Y cuando ella dijo “P-R-O” yo grité “PROCER’”, porque me acordé de Manuel. Después se fue a sucama y, mirando la re- vista, descubri unas letras que decfan “CA- BALLO” y “BATALLA’. No dije nada. Me dormi contento pensando en que yo tar bién podia lograr cosas como Belgrano. “ 13. Batallas E, la escuela la maestra seguia contén- donos la historia de Manuel: —A Manuel le gustaba mas discutir ideas que pelear con las armas, no sabia usarlas ni tampoco sabia nada de estrate- gias militares; pero como los realistas, es decir, los que apoyaban al rey de Espafia, querfan seguir goberndndonos, entendid que no habia mas remedio que formar un ejército para derrotarlos. Qué se imagi- nan que hizo entonces? —pregunté. —Estudié —dije yo, porque a Belgrano le gustaba tanto estudiar. a Si, muy bien, Manuel —dijo ella, y al- gunos compafieros se dieron vuelta para mirarme porque a mf todos me dectan “Manu’—. Se puso a estudiar sobre ese tema. Tomé clases para usar el fusil, leys todo lo que pudo sobre maniobras milita. res y aprendié cémo mejorar los ejércitos para pelear por su patria. Porque Manuel cada cosa que hacfa queria hacerla bien, Después una nena pregunté qué queria decir “patria” y algunos chicos se rieron, Pero cuando la maestra insistié en que al. guien lo explicara, nadie sabfa responder, Entonces mandé a Laura otra vez a bus- car la palabra en el diccionario. PATRIA: pais o lugar en el que se ha na- cido o al que se pertenece. ~8¥ quieren saber cémo fue la primera vez que tuvo que pelear para defender a nuestra patria? —dijo, y sin esperar res: Puesta siguié con la historia—: En 1806, un buque inglés llegé a Buenos Aires con intencién de invadir la ciudad. ~Pero... dno mandaban los espafioles? “ —Si —dijo la maestra—. Gobernaban los espafioles pero los ingleses querfan apro- piarse de estas tierras también. Belgrano los enfrenté con un pequefio grupo de hombres que no estaba bien preparado y tuvo que retirarse al primer cafionazo. Fue su primera derrota como soldado. “Pobre Manuel”, pensé. ~2Y se acuerdan de lo que pass el 2g gg mayo? dijo la maestra—. Allf también oe taba Manuel Belgrano formando parte q, la Primera Junta, el primer gobieme pa. trio, Luego fue uno de los elegidos para liderar las tropas que levaron las ideas de la Revolucién al Paraguay. Y més ade- lante, el gobierno lo mandé como jefe del ejército que luchaba en el norte contra los que seguian apoyando al rey de Espatia, y peleé en muchas batallas... ~Y seguro que las gané todas —dijo Fer- nando. —No —aclaré la maestra—, gané unas y perdié otras y se desanimé, pero... saben qué? Siguié adelante con el mismo es- fuerzo y la misma conviccién. Después la maestra siguié hablando y hablando de batallas... y dijo nombres ra- ros como Vileapugio y Ayohuma. A m{ no me interesaban las batallas. A mi me gustaba el Manuel que lefa, escri- bfay pensaba en tantas cosas. 14 Derechos Cuando llegué a casa me senté apracticar la cursiva en el cuadernito en el que Rocio me habia dibujado todas las letras mientras mama cosfa los bolsillos de mi delantal. —éTe dijo la maestra que practiques? —me pregunté. No. Yo lo pensé porque lo que hago quiero hacerlo bien —dije, y mamé me re- galé una sonrisa tan linda que pensé que iba a practicar cursiva todos los dias. Alrato vinieron a buscarme para un par- tido. Cerré el cuadernito y fui corriendo. Rocio tenia muchos deberes asi que, con Suerte, me tocaria a mf hacer los goles. Después de cenar, me concentré en las letras de mi revista. En una parte vi a Belgrano con otro hombre y pude leer yo solo: San-Mar-tin. —iQuién es el santo Martin? —le pre- gunté a Rocio y ella se rio. —No es santo. Ya lo vas a aprender en la escuela, No dijo nada més y pensé que ella no se acordaba y no podia inventar como cuan- do encontrébamos algo en los cajones, Porlo que se vefa en la revista, San Martin y Manvel eran del mismo bando. Al dia siguiente me animé a preguntar- lea la maestra por San Martin, —Muy bien, Manuel —dijo y otra vez pronuncié mi nombre igual que cuando lo nombraba a él. Después conté que cuando Belgrano ya estaba muy cansado y enfermo, le tuvo que dar su ejército al general José de San Martin. Dijo que era el préximo précer o- bre el que fbamos a investigar. —Manuel, en su camino de batallas, fue poniendo en préctica algunas de sus ideas. Fundé pueblos, creé escuelas y dis- puso que aun los més pobres tuvieran una parcela para poder sembrar. Insistié con la importancia de la escuela publica, gratuita y obligatoria, Incluso doné un premio que le otorgaron por su valentia, para construir cuatro escuelas. Establecié que los criollos y los naturales tuvieran los mismos derechos. Yo ya sabia qué son los derechos. No son andar sin doblar. Los derechos son algunas cosas que todas las personas me- recemos tener, no importa dénde nacimos ni cémo vivimos: como el derecho a co- mer, a ira la escuela, a cuidar la salud, de eso se hablaba mucho en mi barrio, Esa tarde, papé dijo que nos extrafiaba y nos invit6 a ir en el carro. Y cuando pasa- mos por el centro le dij —Pap, épor qué no vamos a la torre? Si to- dos tenemos los mismos derechos —dudé si una cosa tenfa que ver con la otra pero me ss rl pareci6 que si. Papé detuvo el carro y me miré sorprendido, —Ay, Manu, icémo hablés desde que sa- bés leer! —dijo Rocfo riendo, y no supe « lo decia porque estaba buena o solo me estaba cargando porque estaba mala, —2Ya sabe leer? —pregunté papa, —Algunas palabras —respondi, y era la verdad. ¥ papé no dijo nada. No desvié el carro y paramos en la torre. Se senté a descan- sar y pudimos jugar con Rocio como an- tes. Ella me dejé ser un ratito el capitén del barco, pero no me hizo caso cuando le diuna orden, Por suerte, nadie vino a decimos que no podfamos estar ahi. A la vuelta, papé iba sil- bando una cancién que me pone contento. 15 iLa bandera! — La sabemos que a Manuel le interesa- ban muchas cosas. Y también lo preocupa- ba cémo se identificaban sus soldados. Los otros ejércitos tenfan bandera... Pero el suyo, no, Por es0 propuso que los soldados usa- xan escarapelas que los diferenciaran de los enemigos. Desde Buenos Aires lo autoriza- ron pero eso no le alcanz6, Entonces, ordené comprar tela celeste y blanca y mandé con- feceionar una bandera. Después, fue con sus hombres a orillas del rio Parand y les presen- t6 la bandera que acababa de crear. ¥ todos Juraron vencer a nuestros enemigos al grito “iVIVA LA PATRIA!” 55 ‘Igual que nosotros en la fiesta del 25 de mayo!”, pensé. —éFue en el rfo Parana? —pregunté Lau- En este rfo que queda cerca de mi casa? Nosotros vamos a pescar algunos domingos. —Si, ese es el rfo —respondié la maes- tra—, por eso para mafiana les tengo pre- parada una sorpresa. Aunque los chicos insistieron mucho para que la contara, la maestra dijo que tenia que consultarlo con la directora y que cruzéra- mos los dedos para que nos saliera bien, Ami me encantaban las sorpresas. {Qué iba a proponer la maestra? ras. Esa tarde, la tarea fue hacer una bandera argentina en el cuaderno. Mamé me ayu 6 a pegar papeles pequefiitos y me quedé preciosa. —Estdés més prolijo, Manu —me dijo cuando terminamos, y me puse contento. —Mamia... —éSi? —pregunté ella. ™ 8 —éMe podés llamar “Manuel”? Ese es mi nombre, éno es cierto? —Si, claro, Manuel —dijo ella. Y aunque Roefo se burlé, mamé le dijo que yo tenia derecho a decidir cémo queria que me llamaran. iQué bueno era esto de tener derechos! 16 iQué sorpresa! AA aa siguiente esperdbamos la sorpre- sade la maestra. —Para terminar de investigar sobre la vida de Belgrano vamos a salir de excursién aun lugar muy especial —dijo, contenta. Los chicos festejaron, porque les encan- taba salir de excursién. A mi no me pasa lo mismo porque si hay que pagar el mi- cro papa y mamé se hacen problema. —éEn micro? —pregunté Laura porque a ella le pasa lo mismo. —No —dijo la maestra—, vamos a ir ca- minando. éSaben adénde? Al Monumento ala Bandera. Algunos chicos se desilusionaron, Uhhh, ya lo conocemos —dijeron, y la maestra explicé que sbamos a hacer una vi- sita guiada y que una sefiora nos iba a ex- plicar muchos detalles que no sabiamos, “éMonumento? éCuél monumento?’, pen- séy me quedé callado porque no queria ser el \inico que no sabia de qué estaban hablanda ¥ llegé el dia. iCémo nos gustaba salir dela escuela! Llevébamos gorra para el sol, y tna mo, chila con agua y algo para comer porque no solo sbamos a ver el monumento, sing que bajerfamos al rio, donde Manuel |g habia presentado por primera vez la ban. dera celeste y blanca a su ejército, Caminé junto a Laura conversando de una y otra cosa. Pasamos por una de las esquinas donde estén los cajones negrosy le conté que ahi habjamos encontrado us montén de libros. La dejé impresionada, Después doblamos en la misma cuadsa en la que lo hace papé con el carro y cuan- do la maestra dijo “llegamos” yo no podia creerlo: iestébamos en la torre!, ique no se Mamaba “torre”| iSe llamaba “Monumento ala Bandera”! 7 Y otra sorpresa LM a ems do hastings callar para que la sefiora guia nos explicara los detalles: —E] monumento tiene una altura de se- tenta metros y desde su mirador se puede observar el rio Parana, donde Belgrano y su ejército enarbolaron la bandera por pri- mera vez. Al monumento tardaron cator- ce afios en construirlo y tiene tres partes: la torte, el patio cfvico y el propileo. No estébamos equivocados con Rocio entonces... ise Ilamaba “torre” también! Lo del propileo supuse que la maestra nos he- ria buscarlo en el diccionario porque nos miramos sin saber de qué estaba hablando. @ En medio del recorrido, nos detuvimos frente a una estatua de Manuel Belgrano, No estaba peleando ni arriba de un ca- allo, como en la revista, Estaba sentado con un libro en la mano, pensando mucho. Asilohabfa imaginado cuando la maestra nos contaba que estudiaba y escribfa so- bre tantos temas para mejorar nuestra pa- tria. Yo sabia bien que no lo habia logrado todo y que muchas de las injusticias que le molestaban seguian sucediendo, pero me gustaba que lo hubiera intentado una y otra vez sin darse por vencido. Después la maestra nos dejé jugar un rato y los chicos corrfan por las escaleras. come lo hacfamos con mi hermana, Yo me quedé mirando las letras que ha- bfa en un costado del monumento... Pare- cia que me decfan... me decian algo... —Pro-cu-ra-ré-ha-cer-me-dig-no-de-lla- mar-me-hi-jo-de-la-pe-tria —lef en voz alta sin darme cuenta de que atrds estaba la maestra. —ILo leiste, Manuel! —me dijo contenta y se agaché para abrazarme. —Me lo dijeron las letras... —le dije, pero pensé: “Me lo dijo Manuel Belgrano”. 6s Después cruzamos hasta la costa del rio Parané. Comimos, tomamos, nos reimos y tiramos piedritas al agua. —éBelgrano tiraba piedras al agua? —le pregunté Laura ala maestra, quizd sf —dijo ella—. Manuel tam- bién fue nifio como ustedes. Me imaginé que estaba entre nosotros, jugando y riendo. La maestra conté entonces que a Manuel también le gustaba mucho la danza y que hasta habia creado un paso de baile. ~2Y silo bailamos en la fiesta de la ban- dera? —pregunté entusiasmada y algunos festejaron la idea. “Ufa —pensé—, shora que sé leer voy a te- ner que aprender a bailar... éEs que siempre hay algo nuevo para aprender”. Epflogo Cando me despien temprano,ya no miro la autopista por la ventana. No me importa adénde van todos tan apurados. Me quedo acostado y solo me muevo para buscar uno de los libros que saqué de la biblioteca de la escuela. ¥ me pongo aleer. Porque ahora que por fin aprendi, las le- tras empezaron a decirme un montén de cosas. Margarita Mainé Naciéen ingeniero Maschwits, provincia de Buenos Aites. Teabajs conta dacete yen el ula nacieron sus primera historia. Es autore de mis de cin obra iterarias parm nif y arias novela para ovenes. En Norma ha publicado Betinay yo, Cueto ‘para ear al rereo La famila pes, Un ‘ncendio desastron Las cortnas rojas, Mall _yloscabriton yenln ste Lica Nicolas ‘Mi chypete,malmohada, Quiero pley Yano somos bebéo En 1997 fe fnalista dl concurso Norma Fndalactara con ru novela Léstima que estaba muerta, que frm parte dela sleccién Zona Libre en la que tarbicn ha publicodo El (Q)io a ibertad y El seereto dela cpu Juan Pablo Zaramella [Necié en Buenoe Aires Es shotradory director de enimacién Sus iurtraciones fueron publicadas en importntes medice qriicos, Ha ganado premios internacionales Su coro "Luminais” fue presleceionado para el Oscar al Mejor Corto Animado. Be creador den seia “Elhombre més chiquito dl mando” Carlos Aon [Necié en Buenos Alres,en 2978. De chico queria ser inventor, pero el gusto por dibujar Ie lies a er ttredar de horns ‘Junto a oos artiste funds colectivo “La Productore'senel que eité sus peimeras bras. Desde 2001 Wabsje coma historiatita ‘= Hostrador de bros infutilesy publica ea [Rrgenting Estados Unidos, China, Francia Espana Indice 1. La ventana, 2. El carro, [Link]..., 4. Laescuela [Link] précer ve 6. Tiempos remotos. 7. Cruzar el mar........ 8. éPréceres 0 superhéroes?. 9. Muchos hermanos. BeRSRSsReS 10. Fiitbol..... ua. La pluma. 12, Parla-bras 13, Batallas, 14, Derechos 15. iLa bandera! 16. |Qué sorpresa! 17. Y otra sorpresa.... Epilogo .......... Bean a 45 a 7 Llegaste aloalto deesta hora podés ver més lejos, xa aba tering eimprimiren ens de 000, ‘lon talons de Latngeen 38 ocatorn 6h Cad Anes

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