Reflexión sobre los desarrollos históricos en la educación iberoamericana y
colombiana
Cordial saludo. Les saluda el ingeniero civil elmer guerrero saucedo, actual docente de
matemáticas de la institución educativa Jorge Eliecer gaitan del municipio de barranco de
loba, departamento de bolívar.
En el día de hoy reflexionaremos sobre los desarrollos educativos y pedagógicos de orden
histórico que permiten interpelar las dinámicas actuales en el ámbito de la educación. Esta
reflexión se fundamenta en los aportes de Ossenbach, Pérez, Hidarraga y Maldonado.
En relación con las bases para el avance de la historia comparada de la educación en
Iberoamérica, Ossenbach identifica características comunes y significativas que se
presentan en cada periodo, con similitudes y diferencias entre los países de la región. El
primer periodo se denomina “los primeros pasos hacia la instrucción pública” y se ubica en
la primera mitad del siglo XIX. En este contexto, tras la desaparición de las sociedades
estamentales, emerge la idea del Estado como garante de la educación pública, utilizando
los sistemas escolares como instrumentos para difundir los valores nacionales.
Durante este periodo, la instrucción pública se apoya en discursos políticos, textos
constitucionales y múltiples proyectos de reforma y modernización estatal. Estos elementos
son comunes en los países latinoamericanos, destacando aspectos como el método de
enseñanza mutua, el sostenimiento inicial de las escuelas públicas por parte de los
municipios, el interés por una educación superior de élite y el proceso de secularización de
las universidades, que implicó una menor influencia de la religión en la educación.
Ossenbach también denomina este periodo como el de consolidación del Estado y
creación de los sistemas educativos nacionales, en el que la educación elemental se
expande a medida que el Estado liberal asume competencias antes reservadas a los
municipios. Esta centralización responde al carácter centralista de la élite criolla, ignorando
la diversidad regional del país. En este contexto, Colombia enfrenta dificultades
particulares debido a la fuerte influencia de la Iglesia en el ámbito educativo.
Otra característica destacada es el surgimiento de las escuelas normales superiores y el
desarrollo de la pedagogía como disciplina. Se legisla en torno a la educación, se promueve
la libertad de cátedra y cobran fuerza las corrientes pedagógicas de corte positivista.
También aparecen los congresos de pedagogía como espacios de divulgación científica.
En el periodo del reformismo social, populismo y educación de masas (primera mitad del
siglo XX), los derechos conquistados por los movimientos sociales y obreros generan el
fenómeno de la educación de masas. Según Ossenbach, esto impulsa a los Estados a
responder a las demandas sociales, particularmente en materia educativa. La masa se
convierte en un sujeto histórico, se incrementan las tasas de escolarización, los docentes se
organizan política e intelectualmente, surge la formación técnica y los movimientos
estudiantiles cuestionan el statu quo, como lo refleja el Manifiesto de Córdoba.
Este periodo también se caracteriza por el surgimiento del movimiento de la Escuela
Nueva, los paradigmas paidocentristas y la renovación de los postulados positivistas.
El siguiente periodo, desarrollo y planificación educativa tras la Segunda Guerra
Mundial, se enmarca en una visión economicista y neoliberal. Los organismos
internacionales comienzan a intervenir en los sistemas educativos iberoamericanos,
promoviendo paradigmas tecnocráticos y de capital humano, lo cual conduce a una
educación bancarizada al servicio del sistema económico. Frente a estas tendencias,
emergen propuestas educativas alternativas, muchas de ellas al margen del sistema formal,
orientadas a las clases populares, como las de Paulo Freire o Szemat.
Durante la crisis del desarrollismo y las políticas educativas a partir de 1980, se
implementan reformas de descentralización impulsadas por políticas públicas neoliberales
que promueven una educación estandarizada centrada en la competitividad. El Estado
pierde protagonismo, se recortan los recursos sociales y la educación se deja en manos del
mercado, influenciado por entidades como el Fondo Monetario Internacional y el Banco
Mundial. Esto acentúa las desigualdades entre la educación pública y privada, deteriora la
carrera docente y establece mecanismos de evaluación centrados en la competitividad.
Estos periodos evidencian cómo las políticas neoliberales han impactado fuertemente los
sistemas educativos de Iberoamérica. En esta línea, se analiza el texto “Breve análisis
histórico-descriptivo de la educación en Colombia” (Pérez y Hidarraga, 2019), el cual
presenta una visión lineal de la historia educativa del país, identificando la influencia de la
religión, la política, los gobiernos y los modelos extranjeros.
Este análisis histórico se estructura en cuatro periodos:
1. Siglos XV al XVII – Origen de la universidad: Surgen las primeras universidades
en el territorio colombiano, fundadas por comunidades religiosas como los jesuitas
y los dominicos.
2. Siglo XVIII – Influencia europea: Se destacan dos elementos fundamentales: la
influencia de la Ilustración y la Revolución Francesa, y la conformación de una
educación laica. Se inicia la promoción del desarrollo de capacidades básicas y
aprendizajes especializados.
3. Siglos XIX y XX – Grandes transformaciones: La educación se posiciona en el
ámbito político y se consolida el Ministerio de Educación Nacional. Con la
Constitución de 1991 y la Ley General de Educación de 1994, la educación se
establece como un servicio público a cargo del Estado.
4. Siglo XXI – Educación y globalización: La globalización influye profundamente en
las políticas educativas, imponiendo modelos extranjeros que modifican la
estructura y los objetivos de la educación colombiana. Aunque el Estado ha
asumido un rol formal, se observa una fuerte injerencia de intereses internacionales.
Este recorrido evidencia el papel determinante de la religión en los orígenes de la educación
colombiana, el impacto del pensamiento ilustrado y cómo el Estado ha desplazado a la
Iglesia para asumir la responsabilidad de la educación, aunque actualmente ésta se
encuentra influenciada por políticas globales.
Finalmente, el texto “El desencanto y la acción crítica en Europa” de Maldonado plantea
una crítica a la visión positivista de las ciencias sociales. Desde la escuela de Frankfurt y
Budapest, se cuestiona el modelo tradicional de hacer ciencia, proponiendo una acción
comunicativa donde el conocimiento surge de la interacción cotidiana. El pensamiento
postestructuralista, como el de Foucault, critica la escuela como dispositivo de poder y al
docente como su reproductor.
Estas corrientes críticas europeas han influido en las pedagogías críticas latinoamericanas,
como la investigación-acción participativa de Orlando Fals Borda y la educación popular de
Paulo Freire.
En conclusión, este recorrido histórico permite comprender cómo, a través de diversos
contextos, se han consolidado procesos educativos que han servido como herramientas de
transformación social en Iberoamérica y Colombia. No obstante, persisten tensiones como
la influencia religiosa y los modelos económicos globales que condicionan la educación
actual.
Muchas gracias