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El Rechazo

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EL RECHAZO

ESCENA 1: En casa - Desayuno


INTERIOR - COCINA - MAÑANA
La familia está sentada alrededor de la mesa del desayuno. La
madre sirve pan y café. La hija adoptiva, vestida con su uniforme
escolar, espera en silencio. El hijo ya tiene su taza servida. El padre
lee el periódico. El abuelito observa desde una esquina.

MAMÁ
(con voz cálida)
Buenos días, hijos. Que tengan un buen día en la escuela. Ya les
serví su pancito con mantequilla.
HIJO
(gritando desde la mesa)
¡Gracias, mamá!
HIJA
(tímida)
Gracias, mamá...
PAPÁ
(sin mirar a la hija, señalando al hijo)
Tú, campeón, no olvides que hoy tienes tu partido. ¡Haz que se note
que eres mi hijo!
HIJO
(con orgullo)
¡Sí, papá!
MAMÁ
(mirando a la hija)
Y tú también, mi amor, tienes tu exposición de ciencias, ¿verdad?
HIJA
(asintiendo)
Sí… me esforcé mucho anoche.
PAPÁ
(con desdén)
Eso es solo una tarea. No es lo mismo que un partido importante.
Además, ni siquiera eres buena para hablar en público.
Silencio incómodo. La hija baja la mirada. El abuelito frunce el ceño.
ABUELITO
(en voz baja, firme)
A veces lo que más importa no se grita, hijo… se demuestra con
respeto.
PAPÁ
(sarcástico)
¿Otra vez con tus sermones, papá?
MAMÁ
(tensa pero controlada)
Ya basta. No compares, ni minimices. Ella también es parte de esta
familia.
El papá se levanta de la mesa sin responder. Toma sus llaves y sale
de casa.
PAPÁ
(apurado)
Me voy al trabajo. Vamos, campeón.
El hijo lo sigue. La madre abraza a la hija.
MAMÁ
(suave)
Tú vales mucho, mi amor. No dejes que nadie te haga sentir lo
contrario.
El abuelito se acerca, pone su mano sobre el hombro de la nieta.
ABUELITO
(mirándola con cariño)
Algún día verán lo grande que eres. No lo olvides.
La cámara se detiene en el rostro triste pero sereno de la hija.
Fundido a negro.

ESCENA 2: En la calle - Las vecinas observan


EXTERIOR - CALLE DEL BARRIO - MAÑANA
La hija y el hijo salen de casa rumbo a la escuela. El hijo va por
delante, despreocupado. La hija camina más despacio, abrazando
sus cuadernos contra el pecho. Desde una esquina, dos vecinas
observan la escena mientras barren la vereda.

VECINA 1
(mirando de reojo, con voz baja pero clara)
¿Te has dado cuenta cómo ese hombre trata a la niña?
VECINA 2
(suspirando)
Claro que sí. ¡Pobrecita! Siempre la deja al último… como si no
fuera su hija.
VECINA 1
(ironizando)
Bueno, es que no lo es, ¿no? Dicen que la adoptaron cuando era
bebita… pero él nunca la quiso de verdad.
VECINA 2
(con tono crítico)
Y la madre, pobrecita también, ella sí la trata bien. Pero no puede
hacer todo sola.
VECINA 1
(murmurando mientras barre con fuerza)
A mí me da rabia. Esa niña es tan educada… siempre saluda, nunca
da problemas. Y el otro —el hijo— qué engreído es, ¡ni siquiera da
los buenos días!
Ambas se detienen de barrer y observan a la hija, que voltea y las
saluda con una pequeña sonrisa tímida.
HIJA
(suave)
Buenos días, señoras.
VECINA 2
(con ternura)
Buenos días, hijita. Que te vaya muy bien.
VECINA 1
(sonriendo)
¡Tú sí vas a llegar lejos, acuérdate de nosotras!
La hija continúa su camino. Las vecinas la observan en silencio por
un momento.
VECINA 1
(más seria)
Esa niña va a brillar un día. Y él… va a lamentar lo que hizo.
Se funde la escena mientras la cámara se enfoca en la silueta de la
niña alejándose.

ESCENA 3: Tarde en casa - Diálogo entre mamá e hija


INTERIOR - SALA DE LA CASA - TARDE
La hija está sentada sola en el sillón con sus materiales escolares.
Ha regresado del colegio. La madre entra con una bandeja de jugo
y pan. La mira con dulzura.

MAMÁ
(dulce, sentándose junto a ella)
¿Cómo te fue, mi amor? ¿Pudiste presentar tu exposición?
HIJA
(asintiendo, sin mirar)
Sí… pero sentí que nadie me escuchaba. Ni siquiera mi hermano.
MAMÁ
(la abraza suavemente)
Lo importante es que tú lo hiciste, y diste lo mejor de ti. Yo estoy
muy orgullosa.
HIJA
(con voz apagada)
Mamá… ¿por qué papá es así conmigo? ¿Es porque no soy su
verdadera hija?
La madre se queda en silencio unos segundos, conmovida. Respira
hondo y la toma de las manos.
MAMÁ
(con ternura)
Mi amor… tú eres mi hija. No hay nada más verdadero que el amor
que siento por ti. El problema no eres tú… es él, que aún no ha
aprendido a ver lo que tiene delante.
HIJA
(con lágrimas en los ojos)
A veces quisiera ser invisible… así ya no le molestaría.
MAMÁ
(con firmeza)
No digas eso. Tú no eres una molestia. Eres una bendición. Eres
fuerte, eres inteligente, y aunque ahora duela… un día vas a sanar
todo esto.
La madre la abraza. La cámara se aleja lentamente mientras las
dos quedan en silencio. Se escucha una música suave de fondo.

ESCENA 4: Noche - Conversación entre papá y abuelito


INTERIOR - SALA DE LA CASA - NOCHE
El padre está en el sofá, viendo televisión. El control remoto en la
mano, cerveza a medio tomar. El abuelo entra lentamente, con su
bastón, y se sienta a su lado sin decir nada al principio. El silencio
es tenso.

ABUELITO
(sin mirarlo)
¿Sabes qué día es hoy?
PAPÁ
(encogiéndose de hombros)
Martes, ¿no?
ABUELITO
(asiente)
Martes. El mismo día, hace diez años… trajiste a esa niña en brazos.
Temblabas. Llorabas. Decías que querías darle una familia.
El papá baja el volumen de la televisión. El abuelo lo mira fijamente
ahora.
ABUELITO
(con firmeza)
¿En qué momento se te olvidó eso?
PAPÁ
(defensivo)
No es tan fácil como crees, papá. No es igual. No siento lo mismo.
Es… distinta.
ABUELITO
(duro)
¿Distinta? ¿Por qué? ¿Por no llevar tu sangre? ¿Por tener tus ojos
pero no tus genes?
PAPÁ
(irritado)
¡No entiendes! Me esfuerzo, pero no me nace. No puedo forzar lo
que no siento.
ABUELITO
(dolorido)
No se trata de forzar… se trata de elegir. Amar no siempre nace: se
cultiva. Y tú has elegido no hacerlo.
Pausa. El padre se queda callado. Se escucha un reloj de pared
haciendo “tic-tac”.
ABUELITO
(con voz baja pero firme)
Te estás perdiendo de conocer a una niña maravillosa. Y cuando
quieras acercarte… puede que ya sea tarde.
El abuelo se levanta con esfuerzo y se va caminando lento. El padre
queda en el sofá, en silencio. La cámara lo enfoca mirando al vacío.
Luz tenue. Música suave de fondo.

ESCENA 5: Escuela - El hermano se burla de la hermana


EXTERIOR - PATIO DE LA ESCUELA - MEDIODÍA
Los niños juegan durante el recreo. La hija está sentada sola en una
banca con su cuaderno, repasando apuntes. El hijo se acerca con
dos compañeros. Se ríen en voz baja.

HIJO
(burlón)
¡Mira, ahí está la niña perfecta! Siempre sola con sus cuadernitos…
COMPAÑERO 1
(irónico)
Seguro está estudiando para que la adopten en otra familia.
Los tres ríen. La hija baja la cabeza, avergonzada. Intenta
ignorarlos.
HIJO
(cruzando los brazos, con tono cruel)
¿Para qué te esfuerzas tanto si igual papá dice que nunca vas a ser
como yo?
HIJA
(levantando la vista, herida)
No quiero ser como tú…
HIJO
(más burlón aún)
¡Obvio! Porque tú ni siquiera eres de verdad. No eres como
nosotros.
La hija recoge su cuaderno con rapidez y se va sin decir más. Las
risas de fondo se desvanecen. Se escucha su respiración agitada.
COMPAÑERO 2
(sorprendido)
Oye… ¿no fue muy fuerte eso?
HIJO
(encogiéndose de hombros)
Sólo dije la verdad.
La cámara se enfoca en la hija corriendo hacia los servicios. Se
detiene, apoya la espalda en la pared, y rompe en llanto silencioso.
Corte lento a negro.

ESCENA 6: Clímax - Discusión familiar


INTERIOR - COMEDOR - NOCHE
La familia está cenando en silencio. La hija apenas ha tocado su
plato. El hijo come despreocupadamente. El padre revisa su celular.
La madre, tensa, los observa a todos. El abuelo está sentado,
callado, como si supiera que algo va a pasar.

PAPÁ
(sin levantar la vista)
¿Y tú por qué no comes? ¿Otra vez con tus dramas?
HIJA
(con voz temblorosa, rompiendo el silencio)
No es un drama… es dolor.
Todos la miran. El padre baja el celular, molesto.
PAPÁ
¿Ahora qué hiciste?
HIJA
(al borde del llanto)
¡Yo no hice nada! Sólo intento ser parte de esta familia… pero tú no
me ves. Nunca me ves.
PAPÁ
(sarcasmo)
Claro que te veo. Estás aquí, ¿no?
HIJA
(gritando)
¡No estoy aquí para ti! Me ignoras, me desprecias… ¡como si fuera
una intrusa!
Silencio absoluto. El hijo baja la cabeza. La madre intenta calmarla.
MAMÁ
(suave)
Mi amor…
HIJA
(mirando a la madre)
Gracias por quererme, mamá… pero ya no quiero seguir fingiendo
que no me duele.
La hija se pone de pie, mirando directamente al padre.
HIJA
¿Tan difícil es amarme? ¿Tan poco valgo para ti?
El padre se levanta, incómodo, evitando mirarla.
PAPÁ
Tú no entiendes…
ABUELITO
(se levanta con fuerza, golpeando la mesa)
¡Ya basta!
Todos lo miran. El abuelo tiene la voz quebrada pero firme.
ABUELITO
Ella entiende mejor que tú. Entiende lo que es querer, callar y
aguantar. Y tú… tú entiendes lo que es fallar como hombre.
El padre lo mira con rabia y vergüenza.
ABUELITO
(con los ojos húmedos)
¡Tú no naciste padre! Te hiciste padre el día que la recibiste en tus
brazos. Pero elegiste no serlo cada día desde entonces.
La hija comienza a llorar en silencio. La madre se levanta y la
abraza con fuerza.
MAMÁ
(con firmeza)
Eres mi hija. Y siempre lo serás. Nada ni nadie va a cambiar eso.
El padre queda solo, parado, sin saber qué decir. La cámara lo
enfoca en su rostro lleno de duda, orgullo herido y miedo.
La escena se desvanece lentamente en un fundido a negro.

ESCENA 7: Epílogo - Reflexión final del padre

🔹 Versión A: Final con redención


EXTERIOR - PARQUE - DÍA SIGUIENTE
La hija está sentada sola en una banca, escribiendo en su
cuaderno. El padre se acerca lentamente, con pasos inseguros. Se
detiene frente a ella. Ella lo mira, sorprendida, y luego baja la
mirada.

PAPÁ
(suave, con voz quebrada)
No sé cómo se pide perdón… cuando uno lo ha hecho tan mal por
tanto tiempo.
La hija lo observa en silencio.
PAPÁ
(sincero)
Te fallé. Te ignoré. Te rechacé. Y no hay excusa que lo justifique.
Se sienta a su lado, dejando un pequeño espacio.
PAPÁ
No sé si merezco otra oportunidad… pero quiero intentarlo. Si tú me
dejas.
Larga pausa. La hija respira hondo. Lo mira con lágrimas en los
ojos.
HIJA
(suave)
Quiero… pero necesito tiempo.
PAPÁ
(asintiendo)
Te lo voy a dar. Todo el que necesites.
La cámara se eleva lentamente, mostrando a ambos sentados en
silencio. La música sube en tono esperanzador.

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