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8mo Examen Cayado Del Pastor

El capítulo aborda la generosidad como una ley espiritual que refleja la gloria de Dios y la responsabilidad de los creyentes como administradores de lo que Él les ha dado. Se enfatiza la importancia de dar y ofrendar en la iglesia primitiva, donde los cristianos compartían sus bienes y apoyaban a los necesitados. Además, se presentan principios de ofrendar, incluyendo la importancia de dar un porcentaje y hacerlo de manera sistemática y regular.

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8mo Examen Cayado Del Pastor

El capítulo aborda la generosidad como una ley espiritual que refleja la gloria de Dios y la responsabilidad de los creyentes como administradores de lo que Él les ha dado. Se enfatiza la importancia de dar y ofrendar en la iglesia primitiva, donde los cristianos compartían sus bienes y apoyaban a los necesitados. Además, se presentan principios de ofrendar, incluyendo la importancia de dar un porcentaje y hacerlo de manera sistemática y regular.

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Cap�tulo 15

La Generosidad

"Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y el firmamento anuncia la obra de sus manos. Un d�a
emite palabra a otro d�a, Y una noche a otra noche declara sabidur�a" (Sal 19:1, 2). Lea
tambi�n los vers�culos 3 y 4.

De este salmo aprendemos que la creaci�n de Dios (los cielos y la tierra):

• declaran la gloria de Dios,

• proclaman la obra de Sus manos,

• emiten palabra, y

• declaran sabidur�a.

Podemos aprender de la creaci�n de Dios si examinamos las cosas detenidamente. As� como
hay leyes f�sicas que producen el orden fuera del caos en el universo, Dios tambi�n ha puesto
en movimiento las leyes espirituales que gobiernan la vida. Una de esas es la ley de la generosidad.
Esta nos ense�a que "…el que siembra generosamente, generosamente tambi�n segar�" (2
Co 9:6).

A. COLABORADORES

Como colaboradores de Dios (1 Co 3:9; 2 Co 5:20; 6:10), es importante que entendamos d�nde
yacen las responsabilidades.

1. Dios Es Due�o De Todas Las Cosas

"De Jehov� es la tierra y su plenitud; El mundo, y los que en �l habitan" (Sal 24:1). Lea
tambi�n el Salmo 89:11; Job 41:11; 1 Cr�nicas 29:10-14.

Nosotros no somos due�os, sino administradores. Dios es el due�o de todo el universo. Toda
cosa creada viva y no viviente, pertenece a Dios, incluyendo todo lo que sea material o no material
que podamos poseer en esta vida personalmente: familia, dinero, posesiones, carreras, etc.
�l nos ha dado todas estas cosas para que las disfrutemos (1 Ti 6:17) y, cuando entendemos que
todo pertenece a Dios, podemos reposar en la seguridad de que �l es responsable de su
cuidado.

2. Nosotros somos los administradores

No somos los due�os, sino m�s bien los mayordomos o administradores. Un administrador
maneja y tiene cuidado de aquello que pertenece a otro. Dios es due�o de todo; pero nosotros,
como mayordomos, cuidamos y manejamos lo que es de �l. Tenemos la obligaci�n de ser
fieles en esta mayordom�a.

Nosotros como administradores o mayordomos, somos responsables de velar o cuidar de las cosas
que �l nos ha dado (lea Mateo 25:14-30). Cuando comprendemos las relaciones entre el
due�o y la mayordom�a y que podemos disfrutar de las propiedades de Dios, entonces es
m�s f�cil hacer donaciones.

Ante Dios, la mayordom�a abarca cada cosa simple que nos pertenezca a nosotros:

a. Nuestra vida (Hch 17:25; 1 Co 6:19; Ga 2:20; Job 33:4).

b. Nuestro tiempo (Sal 90:12; Ef 5:15, 16; Col 4:5).

c. Nuestros talentos y habilidades (1 P 4:10; 1 Co 12:4-7, 11).

d. Nuestras posesiones (Mt 6:19-21; Col 3:1, 2).

e. Nuestras finanzas (1 Ti 6:6-10, 17-19; Mt 6:24).

f. El mensaje del evangelio (1 Co 4:1; 9:16, 17; 1 Ti 6:20).

De igual manera, muchos cristianos todav�a luchan para poder hacer donaciones o diezmar, a
pesar de su deseo de dar y ofrendar.
No obstante, la acci�n que libera a un creyente hacia la plena bendici�n de la buena
mayordom�a es su total RENDICI�N: la sumisi�n sin reservas de la vida total de uno, sus
posesiones y planes a la voluntad y prop�sito de Dios.

Es �nicamente cuando nos ENTREGAMOS, que aprendemos lo que significa dar de las
posesiones (o dinero) al Dios que nos las ha dado.

B. LAS DONACIONES EN LA IGLESIA PRIMITIVA

"Todos los que hab�an cre�do estaban juntos, y ten�an en com�n todas las cosas; y
vend�an sus propiedades y sus bienes, y lo repart�an a todos seg�n la necesidad de cada
uno… y ninguno dec�a ser suyo propio nada de lo que pose�a, sino que ten�an todas las
cosas en com�n" (Hch 2:44, 45 y 4:32).

Esta actitud b�sica de los cristianos primitivos, estableci� el fundamento para cada
expresi�n de donaciones que apareciera m�s tarde.

A medida que el n�mero de cristianos se multiplicaba, aparec�an diferentes m�todos de


ofrendar o hacer donaciones. No obstante, todos estos expresaban su comprensi�n de
mayordom�a; en conclusi�n, todo pertenece a Dios.

1. La Iglesia Sosten�a A Los Necesitados

En la iglesia primitiva, se escogieron hombres especiales para que sirvieran como "di�conos":
ayudantes en la distribuci�n de las ofrendas y donaciones entre las viudas y necesitados (Lea
Hechos 6:1-3).

El ministerio de estos hombres, era canalizar o distribuir todas las donaciones donde hubieran
necesidades pr�cticas.

2. Las Iglesias Daban Sacrificadamente Entre Unas Y Otras

Cuando los cristianos jud�os de Jerusal�n estaban pasando por una crisis de hambre, la iglesia
gentil, pobre y carente, fue quien ayud�.

"Que en grande prueba de tribulaci�n, la abundancia de su gozo y su profunda pobreza


abundaron en riquezas de su generosidad. Pues doy testimonio de que con agrado han dado
conforme a sus fuerzas, y aun m�s all� de sus fuerzas" (2 Co 8:2, 3). Lea tambi�n los
vers�culos 1, 4.

3. La Iglesia Sosten�a A Los Ministros Cristianos

El ap�stol Pablo viajaba de un lugar a otro estableciendo nuevas iglesias. En algunas ocasiones
trabajaba con sus propias manos para suplir sus propias necesidades (Hch 18:3; 2 Ts 3:7-9).

En otras ocasiones, la iglesia de los filipenses mostr� el verdadero esp�ritu de amor que Dios
elogia, al sostener los gastos de ministros que viajaban tales como los de Pablo.

"Pero todo lo he recibido, y tengo abundancia; estoy lleno, habiendo recibido de Epafrodito lo que
enviasteis; olor fragante, sacrificio acepto, agradable a Dios" (Fil 4:18). Lea tambi�n los
vers�culos 15-17.

4. Los Cristianos Trabajaban A Fin De Poder Hacer Donaciones

"El que hurtaba, no hurte m�s, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que
tenga qu� compartir con el que padece necesidad" (Ef 4:28).

5. El Dar Era La Prueba De Su Amor

"sino para que en este tiempo, con igualdad, la abundancia vuestra supla la escasez de ellos,…
Mostrad, [por medio de ofrendar]…la prueba de vuestro amor, y de nuestro gloriarnos respecto de
vosotros" (2 Co 8:14, 24). Lea tambi�n los vers�culos 7-15; 1 Co 16:1, 2; 1 Jn 3:17, 18.

C. LOS PRINCIPIOS DE DIOS RESPECTO AL OFRENDAR

En 1 Corintios 10:11, se nos informa que debemos aprender del ejemplo de Israel. Debemos
aplicar los principios expuestos por Dios. Debemos, al mismo tiempo, evitar los errores cometidos
por los israelitas y sus l�deres en el desierto. En el �rea del ofrendar, encontramos algunas
pautas excelentes que nos pueden ayudar:

1. Dios Espera Que Nosotros Empecemos Con Un Porcentaje

"Traed todos los diezmos [10% de los ingresos netos] al alfol� y haya alimento en mi casa; y
probadme ahora en esto, dice Jehov� de los ej�rcitos, si no os abrir� las ventanas de los
cielos, y derramar� sobre vosotros bendici�n hasta que sobreabunde" (Mal 3:10).
2. Es Nuestro Deber Ofrendar Y Diezmar Sistem�tica Y Regularmente

"Entonces mand� Ezequ�as que preparasen c�maras en la casa de Jehov�; y las


prepararon. Y en ellas depositaron las primicias y los diezmos y las cosas consagradas, fielmente…"
(2 Cr 31:11, 12).

3. Es Nuestro Deber Dar Lo Primero Y Mejor Para Dios

"Honra a Jehov� con tus bienes, Y con las primicias de todos tus frutos. Y ser�n llenos tus
graneros con abundancia, Y tus lagares rebosar�n de mosto [vino]" (Pr 3:9, 10).

MI DECISI�N

A trav�s de este estudio he entendido la importancia de poseer un coraz�n y actitud


generosos hacia otros. Hoy me comprometo a comenzar una vida de hacer donaciones, iniciando
con los diezmos (dando un diez por ciento de mis ingresos netos para la obra del Se�or).
Adem�s, animar� y ense�ar� a otros a efectuar lo mismo.

"Mas vosotros sois linaje escogido…pueblo adquirido por Dios, para que anunci�is las virtudes
de aquel que os llam� de las tinieblas a su luz admirable" (1 P 2:9).

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Cap�tulo 16

La Manera De Vivir En El Reino

A. CAMBIO DE AUTORIDAD

Hemos sido librados del dominio de Satan�s (de su autoridad o control). Ahora estamos bajo
una autoridad completamente nueva: la de Jes�s.
A medida que un creyente comienza a crecer en su nueva vida en el Se�or, �l descubre muy
pronto que la �nica manera de disfrutar la vida en el Reino de Dios es mediante unas buenas
RELACIONES CON JES�S (Ef 1:17, Fil 3:10). En el mismo comienzo de nuestra nueva vida con
Dios, estas relaciones toman dos formas distintas:

1. La De Salvador

Esta es la primera relaci�n que comenzamos a tener con Jes�s. No podemos conocer a Dios
como Padre y Amigo hasta que primero hayamos tenido una revelaci�n de Jes�s como
Salvador: Aqu�l que muri� por nosotros y nos rescat� del reino de Satan�s. Jes�s nos
salv�:

a. del juicio de Dios (1 Ts 1:10; 5:9; Ro 5:9).

b. del poder de Satan�s (Hch 26:18; Col 1:13; He 2:14, 1 Jn 3:8).

c. de nuestros propios egos (Fil 3:19; 2 Co 5:15; Tit 3:3-6; 1 P 1:18).

"Y aunque era Hijo...vino a ser autor de eterna salvaci�n para todos los que le obedecen" (He
5:8, 9). Lea tambi�n Hebreos 2:10 y 2 Timoteo 1:10.

2. La De Se�or

Cuando conocemos a Jes�s como Salvador, entramos al Reino de Dios, pero ah� no es donde
nuestras relaciones con �l terminan.

Una vez dentro de Su Reino, esas relaciones comienzan a tomar cambios dram�ticos. Ahora le
conocemos no s�lo como Salvador, m�s tambi�n como Se�or: �NUESTRO Se�or! El es
REY en Su Reino (Col 2:6).

"Por tanto, os hago saber que nadie que hable por el Esp�ritu de Dios llama anatema a Jes�s;
y nadie puede llamar a Jes�s Se�or, sino por el Esp�ritu Santo" (1 Co 12:3). Lea tambi�n
Juan 13:13; Romanos 1:4; 1 Corintios 8:6 y 1 Corintios 4:5.
Cuando entramos al Reino de Luz, podemos disfrutar de las cosas para las cuales fuimos creados:
para unas relaciones amorosas y rec�procas con el Se�or. Debido a esto, cuando Jes�s vino
a ser Se�or de nuestras vidas, descubrimos que Su control en nuestras vidas nos saca del caos
del pecado y nos lleva al plano del orden y la paz divina. Lea Colosenses 2:9, 10; 1 Corintios 8:6.

B. EL CIUDADANO MODELO

"Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo tambi�n en Cristo Jes�s..." (Fil 2:5).

Jes�s, aunque era Rey del Reino, se hizo siervo. Este es el ejemplo de lo que debe ser el
verdadero ciudadano de Su Reino.

"Vosotros me llam�is Maestro, y Se�or; y dec�s bien, porque lo soy. Pues si yo, el Se�or y
el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros tambi�n deb�is lavaros los pies los unos a los
otros. Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros tambi�n hag�is"
(Jn 13:13-15). Lea tambi�n Juan 13:2-17; Mateo 20:26-28 y Lucas 22:27.

C. VASALLOS (SUBDITOS) DEL REY

Como miembros del Reino de Cristo, entramos en unas relaciones con �l equivalentes a las de
Maestro y siervos (Mt 6:24).

Jes�s vino a cumplir la voluntad de Su Padre (He 10:5-9). En Su vida, d�a por d�a, �l
exhibi� cu�l es el estilo de vida del Reino: el vivir para agradar a Dios (Ef 5:8-10). Es vital que
tengamos ese mismo coraz�n de sirviente que �l tuvo.

A muchos cristianos no les agrada el concepto de ser siervos, porque al parecer, les hace inferiores
a los dem�s. No obstante, en la Biblia encontramos cuatro paradojas interesantes:

1. En La Esclavitud, Hay Libertad

"Mas ahora que hab�is sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, ten�is por vuestro
fruto la santificaci�n, y como fin, la vida eterna" (Ro 6:22). Lea tambi�n los vers�culos 16-23;
12:1; 1 Co 7:22; 2 Co 3:17; Ef.6:6,7; y 1 P 2:16.

2. Hay Grandeza En El Hecho De Ser Un Sirviente


"El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo. Porque el que se enaltece ser� humillado, y
el que se humilla ser� enaltecido" (Mt 23:11,12). Lea tambi�n 20:26, 27; Marcos 9:35, 10:43 y
Juan 12:26.

3. En La Humildad, Hay Exaltaci�n

"As� que, cualquiera que, se humille como este ni�o, �se es el mayor en el reino de los
cielos" (Mt 18:4). Lea tambi�n Lucas 18:14; Proverbios 29:23; Santiago 4:10; 1 Pedro 5:5,6; y
Mateo 19:30.

4. En La Sumisi�n, Hay Autoridad

El Centuri�n Romano (un l�der militar sobre m�s de 100 soldados) que vino a Jes�s,
entendi� este principio.

"...ni aun me tuve por digno de venir a ti; pero di la palabra, y mi siervo ser� sano. Porque
tambi�n yo soy hombre puesto bajo autoridad, y tengo soldados bajo mis �rdenes; y digo a
�ste: V�, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace" (Lc 7:7,8). Debido a
que el Centuri�n estaba bajo autoridad, �l pod�a ejercer autoridad y, prontamente, se
someti� a la autoridad de Jes�s. Lea tambi�n los vers�culos 1-10; Santiago 4:7.

El estilo de vida del Reino de Dios es una actitud de SUMISI�N y OBEDIENCIA A DIOS (lea Mateo
12:50; Efesios 6:6; Hebreos 13:21; 1 Juan 2:17; 1 Tesalonicenses 4:1). Nosotros nos sometemos a
la voluntad de Dios, NO con renuencia, por temor u obligaci�n, sino m�s bien:

a. Por todo lo que Dios ha hecho por nosotros (Ro 12:1; Ef 4:1; Tit 3:4-7).

b. Porque al hacer tal cosa, encontramos satisfacci�n (Sal.40:8).

c. Por amor (Jn 14:15; 1 Jn 5:3).

D. LOS FRUTOS DEL REINO

"As� como tambi�n sab�is de qu� modo, como el padre a sus hijos, exhort�bamos y
consol�bamos que ANDUVIESES COMO ES DIGNO DE DIOS, que os llam� a su reino y gloria" (1
Ts 2:11, 12). Lea tambi�n 2 Tesalonicenses 1:5.
En Mateo 21:43, Jes�s dijo que el Reino pertenec�a a los que "produjeran sus frutos". El fruto
del Reino es explicado en un gran n�mero de pasajes b�blicos:

• Amor, gozo y paz (Ga 5:22, 23)

• Bondad, justicia y verdad (Ef 5:9; Stg 3:13-17).

• Justicia, paz y gozo (Ro 14:17; He 12:11).

Puesto que fuimos creados por Dios, tambi�n fuimos hechos para Su Reino y Su estilo de vida.

El fruto del Reino es simplemente el resultado natural del milagro del nuevo nacimiento que el
Esp�ritu Santo ha ejecutado en nosotros (lea G�latas 5:22).

Nuestra responsabilidad como ciudadanos del Reino de Dios es vivir como el pueblo que somos
actualmente (1 P 2:11).

"Nosotros oramos tambi�n para que nuestras vidas externas, que es vista de los hombres,
pueda traer cr�dito al nombre de vuestro Maestro, y para que pueda causar gozo en su
coraz�n" (Col 1:10 Phillips). Lea tambi�n 2:6; Efesios 4:1; 6:8-10.

MI DECISI�N

Entiendo, despu�s del estudio acerca de la vida en el Reino, que debo someter mi vida al servicio
de los dem�s exactamente como lo hizo Jes�s. Tomo la decisi�n de ser un sirviente,
dispuesto y feliz, de Cristo y de los dem�s.

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Cuestionario 8

Nombre: _________________________.

Fecha: __________________________. Calificaci�n:___________ .

Cap�tulos 15 y 16

1. Menciona una de las leyes espirituales. .

2. �Cu�l es el trabajo de un administrador o mayordomo? .

3. �Qu� abarca la mayordom�a? _ .

4. �Qu� produce que un creyente tenga total RENDICI�N? .

5. �Qu� labor desempe�aron los di�conos en la iglesia primitiva? .

6. �A cu�l autoridad nueva estamos completamente sujetos? .

7. �Cu�l es la primera relaci�n que tenemos con Jes�s? .

8. �Cu�l es el estilo de vida del reino de Dios? .

9. �Cu�l es la raz�n por la cual nos sometemos a Jes�s? .

10. �A qui�nes pertenece el reino de Dios? .


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