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9 de Av

Tisha b'Av es una fecha de duelo en la que se conmemora la destrucción del Primer y Segundo Templo de Jerusalén, así como otros eventos trágicos en la historia del pueblo judío. El día se caracteriza por el ayuno, la oración y la recitación de lamentaciones, recordando la pérdida de la independencia y el inicio del exilio. A pesar del dolor, la tradición sostiene que este día también marca el nacimiento del Mesías.

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Tisha b'Av es una fecha de duelo en la que se conmemora la destrucción del Primer y Segundo Templo de Jerusalén, así como otros eventos trágicos en la historia del pueblo judío. El día se caracteriza por el ayuno, la oración y la recitación de lamentaciones, recordando la pérdida de la independencia y el inicio del exilio. A pesar del dolor, la tradición sostiene que este día también marca el nacimiento del Mesías.

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En este período, culminan las tres semanas que se iniciaron con el ayuno

del 17 de Tamuz (viernes 23 de julio) y se recuerda cuando el ejército


invasor penetró las murallas de la ciudad de Jerusalem, luego de un largo
sitio militar, que finalizó con la destrucción del lugar más sagrado para
todos nosotros, el Beit Hamikdash, el Gran Templo.

Tisha b’Av ha sido una fecha de desgracia, tristeza y calamidad para el


pueblo de Israel. Se destacan entre otras grandes catástrofes, cuando
Moisés rompió las tablas de la ley en el Monte Sinaí – en respuesta al
pecado del Becerro de Oro-, cuando los romanos penetraron las murallas
de Ierushalaim y cuando previo a la “Gran Revuelta”, el general romano
Apostamos incendió un rollo de Torá. Asimismo, principalmente se
conmemora la destrucción del Primer y Segundo Templo de Ierushalaim.

Tampoco podemos dejar de recordar, que en el día posterior a Tisha b’Av


(10 de Av), en el cual se acostumbra a continuar parcialmente con el
duelo, debido a que aún en ese momento continuaba la destrucción del
Gran templo, aconteció el brutal atentado terrorista a Amia el 18 de julio
de 1994.

Tisha b’Av es el día más triste del calendario hebreo.

Tishá Beav (el noveno día del mes de Av), es una fecha de duelo, de
ayuno y de oración. Ese día tuvieron lugar dos hechos nefastos: la
destrucción del Primer Templo de Jerusalem (Bet Hamikdash Harishón), a
manos de los babilonios, en el año 586 antes de la Era Común; y por
extraña coincidencia, también la ruina del Segundo Templo (Bet Hamikdash
Hashení), perpetrada por los romanos en el año 70 de la Era Común

PRIMER TEMPLO.

Salomón, el Rey Sabio (siglos XI-X a.E.C.), inauguró un período de paz y pudo
construir el magnífico Santuario en su capital, Jerusalem. A su muerte tuvo lugar la
división del país en dos reinos: el de Israel y el de Iehudá. El Reino de Israel fue
conquistado por los asirios en el año 722 antes de la Era Común. Por su parte, el
Reino de Iehudá, con su capital Jerusalem, existió hasta el siglo VI antes de dicha
Era. Sometido al yugo de Babilonia, intentó liberarse del mismo, pero el
rey Nabucodonosor puso sitio a la ciudad en el año 587.

El día 9 de Av, en el 586 a.E.C, entraron en Jerusalem e incendiaron su


magnífico Templo. Una vez dueños del país, enviaron a la mayoría de sus
habitantes al destierro en Babilonia (Galut Bavel).
SEGUNDO TEMPLO.

En el año 538 a.E.C, Ciro (Kóresh), rey de Persia, conquista Babilonia. El monarca
victorioso permitió a los judíos regresar a su patria y reconstruir el Templo.
Retornaron bajo la dirección del príncipe Zerubavel ben Shealtiel, nieto del Rey
de Iehudá, Iehoiajín; y de Iehoshúa ben Iehotzadak, nieto del último Gran
Sacerdote de Jerusalem.

La alegría del regreso se refleja en el famoso Cántico (Salmo CXXVI): "Cuando Dios
hizo retornar a los cautivos a Sión, estábamos como en sueños". (Beshuv Adonái et
shivat Tzión, haínu kejolmim). El Templo de Jerusalem quedó terminado en el
año 516 a.E.C.

El dominio del país pasó luego a manos de los griegos, y más tarde de los romanos.
Descontentos los judíos por los abusos de estos últimos, una parte del pueblo se
preparó para la rebelión. Pronto estallaron las hostilidades (año 66 de la E.C): El jefe
enemigo, encargado de reprimir a los insurrectos, era el general Vespasiano, a
quien acompañaba su hijo Tito. La lucha culminó con el asedio a Jerusalem, siendo
Tito el comandante romano.

El día 17 del mes de Támuz, los romanos lograron atravesar la muralla. Por último,
el día 9 de Av del año 70, la ciudad cayó y el Templo fue puesto en llamas. Sólo
quedaron restos del Muro Occidental (Hakótel Hamaaraví) que rodeaba el atrio
del Santuario. Una frase talmúdica afirma que "la Presencia Divina (Shejiná) no se
apartó jamás del Muro". Éste es llamado también "Kotel Hadmaot" (el Muro de las
Lágrimas, o de los Lamentos), ya que siempre acogió el llanto y los ruegos de
quienes acudían a él.

UNA FECHA DOLOROSA.

Consta en la tradición judía que otros hechos infortunados sucedieron en Tishá


Beav: en esa fecha se decretó que la generación del desierto, salida de la
esclavitud en Egipto, no entraría en la Tierra Prometida; y el mismo día, en el
año 135, cayó la fortaleza de Betar, fracasando así el heroico levantamiento
de Bar Kojva contra los romanos. La expulsión de los judíos de España, (1492)
también aconteció en esa fecha.

Pero el duelo se centra fundamentalmente, en la destrucción de Jerusalem y de su


Santuario, ya que marcó el término de una vida independiente del Pueblo Judío en
su tierra. Muchos combatientes cayeron en las batallas, otros fueron hechos
prisioneros. Y así comenzó el duro exilio, la dispersión del Pueblo Judío por todo el
orbe.

Sin embargo, gracias al recuerdo siempre vigente de un pasado feliz, los


sentimientos de pesar en Tishá Beav daban paso a las ansias de redención. Y así
nuestros sabios pudieron afirmar que "el mismo día en que el Templo de Jerusalem
era destruido, nacía el Mesías".

LAMENTACIONES ("Kinot").

En la víspera de Tishá Beav, los judíos observantes son convocados a las Casas de
Oración. Y a la vacilante luz de las velas, recitan lamentaciones (kinot), leen
composiciones litúrgicas de duelo (piutéi evel), y especialmente el texto bíblico
atribuido al Profeta Jeremías: "Meguilat Eija". Se llama meguilá (rollo) porque se
guarda en las sinagogas escrito en un rollo de pergamino. Y Eija es la primera
palabra de ese texto, en la dolorosa frase inicial: "Eija iashvá badad haír rabati am"
(!Cómo se sienta en soledad la ciudad populosa!).

En Tishá Beav se leen también otras lamentaciones (kinot), originadas en distintos


episodios históricos tales como las terribles matanzas llevadas a cabo por los
Cruzados, a su paso por las comunidades judías de Alemania y Francia (siglos XI-
XII).

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