El miedo
Es una emoción primaria negativa que se activa por la percepción de un peligro presente e
inminente, por lo cual se encuentra muy ligada al estímulo que la genera. Es una señal emocional
de advertencia que se aproxima un daño físico o psicológico. El miedo también implica una
inseguridad respecto a la propia capacidad para soportar o manejar una situación de amenaza. La
intensidad de la respuesta emocional de miedo depende de la incertidumbre sobre los resultados.
El miedo es una de las emociones más intensas y desagradables. Genera aprensión, desasosiego y
malestar. Su característica principal es la sensación de tensión nerviosa, de preocupación y recelo
por la propia seguridad o por la salud, habitualmente acompañada por la sensación de pérdida de
control. Otro de sus efectos subjetivos más típicos es la sensación de cierta tendencia a la acción
evitativa. Se asocia al miedo los siguientes términos: alarma, terror, nerviosismo, pánico, tensión,
pavor, desasosiego, susto, temor, preocupación, horror, ansiedad.
La ira
Es una emoción primaria negativa que se desencadena ante situaciones que son valoradas como
injustas o que atentan contra los valores morales y la libertad personal; situaciones que ejercen un
control externo o coacción sobre nuestro comportamiento, personas que nos afectan con abusos
verbales o físicos, y situaciones en las cuales consideramos que se producen tratamientos injustos
y el bloqueo de metas.
La ira produce efectos subjetivos o sentimientos de irritación, enojo, furia y rabia. También va
acompañada de obnubilación, incapacidad o dificultad para la ejecución eficaz de los procesos
cognitivos. La ira a su vez produce una sensación de energía o impulsividad, de necesidad subjetiva
de actuar física o verbalmente de forma intensa e inmediata, para solucionar de forma activa la
situación problemática. Se aprecia como una experiencia aversiva, desagradable e intensa. Es la
emoción potencialmente más peligrosa ya que su propósito funcional es el de destruir las barreras
que se perciben. Desde una perspectiva evolutiva, la ira moviliza la energía hacia la autodefensa.
Se asocian a ella los siguientes términos: enfado, enojo, malhumor, indignación, amargura,
venganza, desprecio, irritación, exasperación, furia, odio, desagrado, cólera, aversión,
resentimiento, celos, hostilidad, menosprecio, violencia, rencor.
La tristeza
Es una emoción que se produce en respuesta a sucesos que son considerados como no
placenteros. Denota pesadumbre o melancolía. La tristeza es una forma de displacer que se
produce por la frustración de un deseo apremiante, cuya satisfacción se sabe que resulta
imposible. Los desencadenantes de la tristeza son la separación física o psicológica, la pérdida o el
fracaso; la decepción, especialmente si se han desvanecido esperanzas puestas en algo. Los efectos
subjetivos se caracterizan por sentimientos de desánimo, melancolía, desaliento y pérdida de
energía. Se asocian a la tristeza los siguientes términos: pesimismo, pesar, decepción,
remordimiento, rechazo, bochorno, sufrimiento, añoranza, depresión, aislamiento, melancolía,
vergüenza, abandono, desánimo, infelicidad, desaliento, condolencia.
El asco
Es la respuesta emocional causada por la repugnancia que se tiene a alguna cosa o por una
impresión desagradable causada por algo. Es una emoción compleja que implica una respuesta de
rechazo a un objeto deteriorado, a un acontecimiento psicológico o a valores morales repugnantes.
Los desencadenantes del asco son los estímulos desagradables, fundamentalmente los químicos,
los potencialmente peligrosos o los molestos como, por ejemplo, comida descompuesta, los olores
corporales o la contaminación ambiental. El suceso es valorado como muy desagradable. Los
efectos subjetivos del asco se caracterizan por la necesidad de evitar o alejarse del estímulo
desencadenante.
La felicidad
Es el estado de ánimo que se complace en la posesión de algún bien. La felicidad facilita la
empatía, lo que promueve la aparición de conductas altruistas. Asimismo, contribuye al
rendimiento cognitivo, la solución de problemas, la creatividad, el aprendizaje y la memorización.
Los desencadenantes de la felicidad son los éxitos o los logros, la consecución de los objetivos que
se pretenden. Igualmente se produce por la congruencia entre lo que se desea y lo que se posee,
entre las expectativas y las condiciones actuales, y en la comparación con las demás personas. Se
asocia a la felicidad los siguientes términos: jovialidad, contento, triunfo, dicha, alegría, júbilo,
entusiasmo, alborozo, deleite, regocijo, buen humor, gozo, embeleso.
La sorpresa
Es la más breve de las emociones. Es una reacción causada por algo imprevisto o extraño, como un
trueno o una celebración no anunciada. Los acontecimientos cognitivos también provocan
sorpresa. La sorpresa también se da cuando se producen consecuencias o resultados inesperados
o interrupciones de la actividad en curso. El significado funcional de la sorpresa es preparar al
individuo para afrontar de forma eficaz los acontecimientos repentinos e inesperados y sus
consecuencias. La sorpresa suele convertirse rápidamente en otra emoción. Se asocian a la
sorpresa los siguientes términos: asombro, pasmo, estupefacción, extrañeza.
La ansiedad
Es un estado de agitación, inquietud y zozobra, parecida a la producida por el miedo. La ansiedad
es desproporcionalmente intensa con relación a la supuesta peligrosidad del estímulo. La ansiedad,
como todas las emociones, es en principio un conjunto de procesos adaptativos, reacciones
defensivas innatas garantes de la supervivencia de las personas. Hay dos tipos de ansiedad: la
ansiedad inespecífica, que no está asociada a estímulos determinados y la ansiedad específica, que
está suscitada por un estímulo concreto que puede ser real o simbólico. La ansiedad es, a su vez, el
componente patológico de los llamados “trastornos por ansiedad”, los cuales están relacionados
con una reacción de miedo desmedida e inapropiada: sin duda, también es la reacción que
produce la mayor cantidad de trastornos mentales, conductuales y psicofisiológicos. La ansiedad
produce efectos subjetivos de tensión, nerviosismo, malestar, preocupación, aprensión e incluso
puede llegar a sentimientos de pavor o pánico. Asimismo, produce dificultades para el
mantenimiento de la atención y la concentración.
La hostilidad
Es una emoción secundaria negativa que implica una actitud social de resentimiento que conlleva
respuestas verbales o motoras implícitas. Es un sentimiento mantenido en el tiempo, en el que
concurren el resentimiento, la indignación, la acritud y la animosidad. Los desencadenantes de la
hostilidad son la violencia física y el sufrir hostilidad indirecta. La hostilidad se desencadena
cuando percibimos o atribuimos en otras personas, hacia nosotros o hacia personas queridas de
nuestro entorno, actitudes de irritabilidad, de negativismo, de resentimiento, de recelo o de
sospecha. Los efectos subjetivos de la hostilidad implican usualmente sensaciones airadas. El
componente afectivo incluye varios estados emocionales como el enojo, el resentimiento, el
disgusto o el desprecio. Los efectos fisiológicos son básicamente similares a los de la ira, pero más
moderados en intensidad y, en cambio, más mantenidos en el tiempo.
El amor/cariño
Es el afecto que sentimos por otra persona, animal, cosa o idea. La reacción de amor puede
implicar dos tipos de reacción: el amor apasionado y el de compañero. El amor apasionado,
llamado también “amor obsesivo” o “enamoramiento”, es una emoción intensa que se refiere a un
estado de intenso anhelo por la unión con el otro. El amor de compañero, llamado “amor
verdadero”, “cariño”, “amor conyugal”, es una emoción menos intensa, que combina sentimientos
de profundo cariño, compromiso e intimidad. El procesamiento cognitivo del amor se inicia ante
una situación que suele poseer una alta novedad, pero con cierto grado de predictibilidad. El
suceso se valora como relevante para el bienestar general y psicológico. Los efectos subjetivos del
amor, especialmente del apasionado, son sentimientos que están mezclados con otras experiencias
emocionales intensas como la alegría, celos, soledad, tristeza, miedo e ira. Se asocia al amor los
siguientes términos: atracción, añoranza, afecto, deseo, ternura, pasión, cariño, compasión,
capricho, simpatía.
La vergüenza
Emoción negativa desencadenada por una creencia en relación con el propio carácter.
El desprecio y el odio
Emociones negativas desencadenadas por creencias sobre el carácter de otros. (El desprecio lo
induce el pensamiento de que el otro es inferior; el odio, el pensamiento de que es malo).
La culpa
Emoción negativa desencadenada por una creencia sobre la acción de otro.
El amor propio o dignidad
Emoción positiva provocada por una creencia sobre el propio carácter. La simpatía Emoción
positiva provocada por una creencia sobre el carácter de otro. El orgullo Emoción positiva
provocada por una creencia sobre la propia acción. La admiración Emoción positiva provocada por
una creencia sobre la acción realizada por otro. La envidia Emoción negativa causada por el
merecido bien de alguien. La indignación Emoción negativa causada por el bien inmerecido de
alguien. La congratulación Emoción positiva causada por el merecido bien de alguien. La
compasión Emoción negativa causada por la desgracia no merecida de alguien