DISCAPACIDAD INTELECTUAL
La Discapacidad Intelectual es un término empleado generalmente para referirse a las
limitaciones del funcionamiento humano. En la actualidad se considera la discapacidad
intelectual como un estado de funcionamiento de la persona (no como una enfermedad o
trastorno mental) en relación con el entorno en que se desenvuelve.
Desde el punto de vista educativo, la persona con discapacidad intelectual es aquella que
tienen una mayor dificultad en seguir el proceso de aprendizaje ordinario y que por tanto
tiene necesidades educativas especiales, es decir, necesita apoyo y unas adaptaciones del
currículo que le permitan seguir, en la medida de lo posible, el proceso de enseñanza
ordinaria.
El término de discapacidad intelectual ha sufrido diversos cambios, en cuanto a su
denominación conceptual, de retraso mental (DMS-4) a discapacidad intelectual (DSM-5).
En cuento a los criterios clasificación el DSM-4 establece una clasificación basada en el valor
cuantitativo del CI y el DSM-5, presenta una clasificación tomando en cuenta las
limitaciones del funcionamiento intelectual y del comportamiento adaptativo en los
dominios conceptual, social y práctico.
Los factores ambientales que pueden desencadenar la Discapacidad Intelectual son: la
exposición prenatal a agentes tóxicos, alcohol, drogar, desnutrición, vulnerabilidad social,
bajo nivel educativo, hipoxia y nacimiento prematuro. Existen mecanismos neuronales que
subyacen a la Discapacidad Intelectual, como defectos en la formación de redes neuronales
y, o defectos en las propiedades de la plasticidad cerebral, como alteraciones en la
estructura de la corteza cerebral, hipocampo y trastornos de la migración neuronal.
CRITERIOS DE DIAGNOSTICO
El DSM-5 utiliza tres criterios diagnósticos para el diagnóstico de la discapacidad intelectual.
Debe presentar deficiencias en las funciones intelectuales (razonamiento, resolución de
problemas, planificación, pensamiento abstracto, juicio, aprendizaje tanto académico como
el que se da a partir de la experiencia). Estas deficiencias deben ser evaluadas de forma
clínica y a través de pruebas estandarizadas individualizadas. Deben existir deficiencias en
el comportamiento adaptativo que provocan fracaso en el cumplimiento de los estándares
de desarrollo y socioculturales para la autonomía personal y la responsabilidad social
(comunicación, participación social y la vida independiente en múltiples entornos, como el
hogar, escuela, trabajo y comunidad) Estas deficiencias intelectuales y adaptativas deben
iniciar durante el periodo de desarrollo.
INSTRUMENTOS DE EVALUACIÓN
Escalas Weschler de Inteligencia
Escalas Bayley de Desarrollo Infantil
Escalas McCarthy de aptitudes y psicomotricidad para niños.
TONI-2
Inventario de desarrollo Battelle
CRITERIOS PARA LA CLASIFICACIÓN DE LA GRAVEDAD DE LA DISCAPACIDAD
Para determinar la gravedad de la Discapacidad Intelectual, el DSM-5 considera los
dominios conceptual, social y práctico. a) Discapacidad Intelectual Leve: En la etapa escolar
se presentan dificultades en el aprendizaje de la lectura, escritura y aritmética y en el
manejo del tiempo y, o dinero y necesitan ayuna en uno o varios campos para cumplir con
las expectativas de la edad que tienen. En su dominio social, presentan inmadurez en las
relaciones sociales, su lenguaje es concreto e inmaduro, tienen dificultades en la regulación
de las emociones y del comportamiento y poca comprensión del riesgo y el juicio en
situaciones sociales. Pueden requerir de cierta ayuda en tareas complejas de la vida
cotidiana y para tomar decisiones sobre el cuidado de la salud, temas legales y para realizar
de forma competente una ocupación.
b) Discapacidad Intelectual Moderada. En la edad preescolar el lenguaje y las habilidades
pre académicas se desarrollan con lentitud, en la edad escolar el progreso en las habilidades
académicas está reducido en comparación con sus pares de manera notable; necesitan
ayuda para completar las tareas de la vida cotidiana. Las habilidades sociales presentan
marcadas diferencias en comparación con sus pares; pueden presentar dificultades para
percibir o interpretar con presión señales sociales. El juicio social y la capacidad para tomar
decisiones son limitados. Necesita un periodo largo de aprendizaje para poder
responsabilizarse de sus necesidades personales y de higiene.
c) Discapacidad Intelectual Grave: las habilidades conceptuales están reducidas, tiene poca
comprensión del lenguaje escrito o de los conceptos que implican números, cantidades,
tiempo y dinero. El lenguaje es limitado en cuanto a vocabulario y gramática. Comprenden
el habla sencilla y la comunicación gestual, aunque necesitan ayuda y supervisión constante
para las actividades prácticas y no son capaces de tomar decisiones responsables sobre su
bienestar o el de otras personas. Pueden presentar comportamientos inadaptados, como
las autolesiones.
d) Discapacidad Intelectual Profunda: Pueden adquirir algunas habilidades visoespaciales y
pueden presentar alteraciones motoras y sensitivas que limitan el uso funcional de los
objetos y de su participación en las actividades sociales, domésticas y recreativas. Presentan
una comunicación limitada de la comunicación simbólica en el habla y en la gestualidad,
pueden comprender algunas instrucciones o gestos sencillos. Su comunicación es no verbal,
por lo que responden a interacciones sociales mediante señales gestuales y emocionales.
Dependen de otros para todos los aspectos del cuidado físico, la salud y la seguridad.
RECOMENDACIONES PARA LA INTERVENCIÓN PEDAGÓGICA
Dentro de las escuelas, la intervención pedagógica para alumnos que presentan
discapacidad Intelectual, se realiza dentro de un marco inclusivo el cual tiene como
propósito prestar una atención educativa que favorezca el máximo desarrollo posible de
todo el alumnado y la cohesión de todos los miembros de la comunidad, para ofrecer una
educación de calidad y garantizar la igualdad de oportunidades para todo el alumnado. Una
intervención pedagógica inicia con la detección de la Discapacidad Intelectual, tomando en
cuenta los criterios de diagnóstico y los instrumentos de evaluación. Al contar con un
diagnóstico de Discapacidad Intelectual, se recomienda trabajar en conjunto con los
maestros de grupo y equipo de apoyo en la creación de crear estrategias de atención dentro
del aula; dependiendo de las fortalezas y debilidades de los alumnos, se deben establecer
ajustes razonables o adecuaciones curriculares, ya sea en cuanto a la organización de
espacio, metodología, contenidos y tipo de evaluación. Siempre se deben trabajar
contenidos académicos equiparables con todo el grupo, pero con los ajustes necesarios con
el objetivo de que los alumnos adquieran aprendizajes. Dentro de las escuelas, no sólo se
beben fortalecer habilidades académicas; también es necesario desarrollar en los alumnos
habilidades adaptativas que les permita ser más autónomos.
El seguimiento de los pacientes con discapacidad intelectual debemos hacerlo en base a sus
logros, debemos recordar que el objetivo es que los pacientes sean lo más independientes
y funcionales en su entorno como sea posible, dependiendo de la severidad del trastorno,
se deberá elaborar nuevos objetivos para desarrollar sus habilidades cognitivas, sociales y
adaptativas, conforme se logren los objetivos ya establecidos. En caso de que la persona
presente otras comorbilidades, como epilepsia, alguna otra discapacidad o trastorno, es
importante monitorear y atender las necesidades de dichos factores, para evitar que
interfieran con las metas ya logradas, ya sea con tratamiento farmacológico o en terapia,
adecuándonos a las necesidades del paciente.