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Notas Cap 5

El capítulo 5 aborda los primeros sistemas cuánticos, comenzando con la descripción de un operador Hamiltoniano unidimensional y la ecuación de Schrödinger estacionaria. Se exploran dos modelos: una partícula confinada en un intervalo, donde se analiza su energía y función de onda, y una partícula semi-confinada que puede escapar de un potencial finito. Se discuten las propiedades de las funciones de onda y la relación entre la mecánica cuántica y la mecánica clásica en términos de probabilidades y valores esperados.
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Notas Cap 5

El capítulo 5 aborda los primeros sistemas cuánticos, comenzando con la descripción de un operador Hamiltoniano unidimensional y la ecuación de Schrödinger estacionaria. Se exploran dos modelos: una partícula confinada en un intervalo, donde se analiza su energía y función de onda, y una partícula semi-confinada que puede escapar de un potencial finito. Se discuten las propiedades de las funciones de onda y la relación entre la mecánica cuántica y la mecánica clásica en términos de probabilidades y valores esperados.
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Capítulo 5

Primeros sistemas cuánticos

Consideremos en este capítulo un operador Hamiltoniano unidimensional similar al


observado en sistemas clásicos,
p̂2
Ĥ := + V (x̂) , (5.1)
2m
donde el potencial V (x̂) es estático. Por lo tanto, la dinámica del sistema está descrita por
la ecuación de Schrödinger estacionaria,

Ĥ |ψ� = E |ψ� , (5.2)

que se traduce en el espacio de posiciones a la ecuación de onda de Schrödinger estacionaria,


d2 2m
ψ(x) + 2 (E − V (x))ψ(x) = 0 . (5.3)
dx 2 �
Muchos de los sistemas físicos típicos pueden adaptarse para ser descritos por esta ecuación.
Estudiemos un par de modelos de juguete para poder adquirir una intuición sobre las
consecuencias de la mecánica cuántica sobre la desripción de sistemas físicos.

5.1. Partícula confinada en un intervalo


Consideremos un sistema unidimensional en el que una partícula es libre solamente en
el intervalo 0 ≤ x ≤ L. La energía potencial que describe este sistema está dada por

0 0 ≤ x ≤ L,
V (x) = (5.4)
∞ otro caso .

Este potencial evita que una partícula escape de la región permitida, por lo que frecuen-
temente es llamado pozo infinito unidimensional. Debido a que la partícula no puede ser
86 Primeros sistemas cuánticos

encontrada fuera del intervalo x ∈ [0, L], la densidad de probabilidad ρ(x) = |ψ(x)| 2 debe
ser nula fuera de esa región. Esto implica que se debe satisfacer

ψ(x) = 0 , x≤0 y x ≥ L, (5.5)

lo cual se puede interpretar también como una condición de frontera para la función de
onda.
Ahora podemos resolver la dinámica del sistema mediante la búsqueda de las soluciones
de la ecuación de onda de Schrödinger (5.3). Definiendo

2mE
k 2 := , (5.6)
�2
observamos que la dinámica del sistema está determinada por la ecuación diferencial

d2 ψ
+ k2 ψ = 0 , (5.7)
dx2
cuyas soluciones son oscilatorias y pueden escribirse como

ψ(x) = A sen kx + B cos kx . (5.8)

Es fácil comprobar directamente que este ansatz satisface la ecuación de onda de Schrö-
dinger (5.7). Evaluando la condición (5.5) en x = 0 y x = L, obtenemos las condiciones de
frontera
! !
ψ(x = 0) = B = 0 y ψ(x = L) = A sen kL = 0 . (5.9)
Una posible solución de esta segunda ecuación es A = 0, pero implicaría que ψ(x) = 0 o,
en otros términos, que no existe ninguna partícula. Por lo tanto, sólo A �= 0 tiene sentido
y existe un número infinito de soluciones asociadas a la condición

! 2mEn
kn L = nπ ⇐⇒ L = nπ , n ∈ N, (5.10)

en donde hemos usado la definición (5.6) de k y añadido el índice n para etiquetar las múl-
tiples soluciones. En consecuencia, encontramos que la energía de una partícula sometida
al potencial (5.4) está cuantizada de acuerdo con

En =
n2 π 2 �2
2mL2
, n∈ �. (5.11)

Sustituyendo los valores de kn en nuestro ansatz para la función de onda conduce a


nπx
ψn (x) = A sen . (5.12)
L
5.1 Partícula confinada en un intervalo 87

El valor del factor de normalización A se puede encontrar usando la condición de normali-


zación (4.46),
� ∞ � L � nπx � � L � � ��
! 2 2 2 2 1 1 2nπx
1 = dx|ψn (x)| = A dx sen =A dx − cos
−∞ 0 L 0 2 2 L

=
A2 L
2
∀n∈ �, (5.13)


de donde obtenemos A = 2/L. Aquí hemos elegido A real y positivo debido a que todas

las soluciones en el rayo {eiβ ψ(x) | β ∈ } son equivalentes. Por lo tanto, obtenemos
finalmente que
� � nπx �
2
ψn (x) = sen (5.14)
L L

es la función de onda asociado a una partícula de masa m, confinada por el potencial (5.4),
y con energía cuantizada En dada por ec. (5.11).
Clásicamente, una partícula confinada al intervalo x ∈ [0, L] tendría la misma probabi-
lidad de ser localizada en cualquier posición permitida x. Nuestra discusión cuántica nos
permite notar que la densidad de probabilidad de localizar a la partícula en alguna posi-
ción depende del valor del número cuántico n. Esta densidad de probabilidad está dada por
ρn (x) = |ψn (x)|2 . En la figura 5.1, se muestra el perfil de esta densidad de probabilidad
para 1 ≤ n ≤ 5. Notamos que la probabilidad de encontrar una partícula con energía E 1
en x = L/2 es máxima, y disminuye para cualquier otra posición. En cambio para los
valores pares de n, la probabilidad de encontrar una partícula en esa posición es nula. Cla-
ramente, tanto la cuantización de la energía (5.11) como lo peculiar del comportamiento
probabilístico son muestra de una colisión entre las predicciones clásicas y cuánticas.
Notamos que las funciones de onda (5.14) no corresponden a eigenestados de posición
ni de momento lineal, i.e.

d
�x| x̂ |ψn � = xψn (x) �= const · ψn (x) and ψn (x) �= const · ψn (x) ,
�x| p̂ |ψn � = −i�
dx
(5.15)
lo cual es compatible con el hecho de que es fácil mostrar que [Ĥ, x̂] �= 0 y [Ĥ, p̂] �= 0. Tene-
mos las funciones de onda correspondientes a los eigenestados de energía (del Hamiltoniano
Ĥ); dado que los operadores x̂ y p̂ no conmutan con el Hamiltoniano (ni entre ellos), es
imposible obtener eigenestados simultáneos de energía, posición y momento.
En casos como este, si deseamos conocer información sobre la posición y momento de
la partícula, lo más que podemos hacer es estudiar datos estadísticos sobre estas obser-
vables, tales como sus valores esperados. Comenzamos con el valor esperado del operador
de posición x̂. De acuerdo con ec. (4.146), la posición promedio de una partícula cuántica
88 Primeros sistemas cuánticos

confinada al intervalo x ∈ [0, L] está dada por


� ∞ � L � � nπx �
2 L
�x̂� = dx ψn∗ (x) x ψn (x)
= dx x |ψn (x)| = 2
dx x sen2
−∞ 0 L 0 L
� L � � �� � 2� (5.16)
2 1 2nπx 2 L L
= dx x 1 − cos = = .
L 0 2 L L 4 2

Notamos que este valor esperado es independiente del estado de energía en el que se encuen-
tre la partícula. Además, curiosamente, coincide con el valor que se obtiene en el análogo
clásico. Por otro lado, el valor esperado del operador de momento p̂ está dado por
� ∞ � � � � nπx � nπ � nπx �
d 2 L
�p̂� = dxψn∗ (x) −i� ψn (x) = −i� dx sen cos
−∞ dx L 0 L L L

� nπx � � L
(5.17)
i� � = 0,
= − sen2
L L � 0

en donde hemos usado �


1
dx sen ax cos ax = sen2 ax . (5.18)
2a
Esto significa que el valor promedio del momento de una partícula cuántica sometida al
potencial (5.4) es nulo en todos los niveles de energía. Esto es compatible con el resultado
clásico, dado que una partícula confinada puede moverse con cualquier momento energéti-
camente permitido en las direcciones +x y −x.

Figura 5.1: Densidades de probabilidad de posición para los primeros niveles energéticos de una
partícula atrapada en el intervalo x ∈ [0, L].
5.2 Partícula semi-confinada 89

5.2. Partícula semi-confinada


Una barrera más realista no es infinitamente dura, de modo que, si se aplica suficiente
energía a la partícula, esta puede escapar. Esta situación se puede representar mediante el
potencial dado por �
0 0 ≤ x ≤ L,
V (x) = (5.19)
V0 otro caso .
Por su estructura, el potencial asociado a este escenario es conocido también como pozo
finito unidimensional. Sabemos que si E > V0 , una partícula sometida al potencial (5.19)
se comporta como una partícula libre en todas partes. Sin embargo, para E < V 0 el com-
portamiento de la partícula es más interesante, como estudiamos a continuación.
Como se muestra en la gráfica del potencial 5.2, podemos separar este problema en
tres regiones. En la región II, la solución corresponde a la encontrada en el caso de una
partícula confinada a un intervalo, estudiada en la sección 5.1,
2mE
ψII (x) = A sen kx + B cos kx , con k 2 := . (5.20)
�2
Por otro lado, en las regiones I y III debemos resolver la ecuación de onda de Schrödinger
d2 ψ 2m
− ω2ψ = 0 con ω 2 := (V0 − E) > 0 , (5.21)
dx2 �2
cuyas soluciones para las dos regiones están dadas por

ψI (x) = Ceωx + De−ωx & ψIII (x) = Eeωx + F e−ωx . (5.22)

Figura 5.2: Potencial atractivo asociado a una partícula confinada al intervalo x ∈ [0, L], capaz de
escapar de este intervalo si su energía E rebasa la energía de amarre V0 . Si E < V0 , la partícula
permanece confinada, aunque existe una probabilidad de que sea encontrada fuera del intervalo,
como veremos.
90 Primeros sistemas cuánticos

Figura 5.3: El potencial de la figura 5.2 puede ser desplazado, de tal manera que exhiba la simetría
x → −x explícitamente.

Notamos una relación entre las “frecuencias” de las funciones de onda


2m
ω 2 = 2 V0 − k 2 =: β 2 − k 2 , (5.23)

donde hemos definido β sólo para simplificar la notación. De esta forma, logramos que la
única cantidad que dependa de la energía E de la partícula confinada sea k, como en el
caso de la partícula libre.
Debido a que las funciones de onda deben ser cuadrado integrables, es preciso que ψI
se anule cuando x → −∞ mientras que ψIII debe anularse en x → +∞. Imponiendo estas
condiciones, encontramos que D = E = 0, lo que conduce finalmente a
ψI = Ceωx & ψIII (x) = F e−ωx . (5.24)

Para poder caracterizar mejor este sistema, resulta muy útil la herramienta de la paridad
de las funciones de onda (funciones pares e impares). Observamos que el potencial (5.19)
puede ser reformulado como

0 −L/2 ≤ x ≤ L/2 ,
V (x) = (5.25)
V0 otro caso .
De esta forma, como resulta evidente de la figura 5.3, el potencial es simétrico bajo la
operación de inversión espacial
P : x → −x ( ⇐⇒ p → − p) , (5.26)
donde x denota una posición y p algún momento. En un sentido más técnico, esta operación
puede asociarse al operador de paridad P̂ , definido como
P̂ |x� = |−x� & P̂ |p� = |−p� . (5.27)
5.2 Partícula semi-confinada 91

En consecuencia, los kets |x� y |p� no son eigenkets de paridad P̂ . Dado que la opera-
ción (5.26) deja invariante el potencial descrito por (5.25) y la energía cinética (p2 /2m), el
operador de energía no es alterado por P̂ , lo que implica que [Ĥ, P̂ ] = 0. Esto quiere decir
que son operadores simultáneos y, por lo tanto, los eigenestados de energía son también
eigenestados de paridad. Esto implica que podemos separar las eigenfunciones de energía
en conjuntos de funciones pares o impares, por separado.

Soluciones pares

Una función par (o de paridad positiva) es aquella que satisface que f (x) = +f (−x).
Por lo tanto, las funciones de onda pares asociadas a nuestro problema deben cumplir la
condición
!
ψ(x) = + ψ(−x) , (5.28)
que, al imponerla en las soluciones (5.20) y (5.22), se satisface sólo si

A = 0 & C = F. (5.29)

Esto implica que las eigenfunciones de la energía con paridad positiva son

ψI (x) = Ceωx , ψII (x) = B cos kx & ψIII (x) = Ce−ωx . (5.30)

Considerando la simetría de la solución, el comportamiento de las soluciones para x > 0


coincide en x < 0. Entonces, nos concentramos en las soluciones para x positiva. En este
caso, como la función de onda debe ser continua en todas partes, debemos exigir que en
x = L/2 se satisfaga
� �
� � ! � � d � ! d �
L
ψII x = 2 = ψIII x = 2 L
& �
ψII � = ψIII �� , (5.31)
dx x=
L dx x=
L
2 2

es decir,
kL ! L kL ! L
B cos = Ce−ω 2 & − Bk sen = − Cωe−ω 2 . (5.32)
2 2
Dividiendo la expresión de la derecha entre la ecuación de la izquierda, llegamos a una
condición sobre los posibles valores

kn L ! β 2 − kn2
tan = , (5.33)
2 kn
en donde hemos usado la relación (5.23) entre ω y k. Adicionalmente, hemos introducido
nuevamente el índice n como contador asociado a la cuantización de k, dado que la ecuación
trascendente (5.33) tiene un número finito de soluciones para cada elección finita de β
(i.e. dado un valor de V0 ). Como se puede apreciar en la figura 5.4, las soluciones de
92 Primeros sistemas cuánticos

Figura 5.4: Determinación gráfica de los valores kn que satisfacen la ecuación trascendente (5.33)
para tres elecciones de β 2 = 2mV0 /�2 , tales que β1 < β2 < β3 . Para β1 hay sólo una solución,
mientras que para β3 hay tres valores de kn .

la condición (5.33) se obtienen como intersección de las funciones en ambos lados de la


condición (5.33). El número de valores de kn aumenta a medida que β 2 = 2mV0 /�2 crece.
Recordando que kn depende de la energía, la cuantización de los valores de kn nos indica
que la energía En está cuantizada para una partícula semi-confinada.
Notamos dos casos límite:

V0 → 0 : partícula libre, sin cuantización, ver sección 4.8 , (5.34a)


V0 → ∞ : partícula confinada, ver sección 5.1 . (5.34b)

La consecuencia del segundo límite es que ω → ∞ y, por lo tanto, la condición (5.33)


adopta la forma

cot
kn L !
2
= 0 ⇐⇒
kn L ! nπ
2
=
2
con n∈2 � − 1, (5.35)

lo cual también se puede confirmar con ayuda de la figura 5.4: al aumentar el valor de
β, las intersecciones√tienden a ocurrir en las asíntotas verticales de la función tangente.
Sustituyendo kn = 2mEn /�, llegamos a la misma cuantización de la energía (5.11) que
en el caso de una partícula totalmente confinada, pero con la limitación de n ∈ 2 − 1. �
5.3 Efecto túnel 93

Soluciones impares

La condición para las funciones de onda impares o con paridad negativa es


!
ψ(x) = − ψ(−x) . (5.36)

Para satisfacer esta condición, requerimos que

B = 0 & C = −F . (5.37)

Esto implica que las eigenfunciones de la energía con paridad negativa son

ψI (x) = Ceωx , ψII (x) = A sen kx & ψIII (x) = − Ce−ωx . (5.38)

Al imponer las condiciones de continuidad (5.31), en este caso obtenemos que en x = L/2
se debe satisfacer
kL ! L kL ! L
A sen = − Ce−ω 2 & Ak cos = Cωe−ω 2 , (5.39)
2 2
lo que conduce a la ecuación trascendente

kn L ! β 2 − kn2
cot = − . (5.40)
2 kn

Como antes, en el límite V0 → ∞, equivalente a ω → ∞, observamos que

tan
kn L !
2
= 0 ⇐⇒
kn L !
2
= nπ con n∈ �, (5.41)

o bien,
!
kn L = nπ con n∈2 �. (5.42)
En la figura 5.5 se muestra la situación.

5.3. Efecto túnel


V0 0≤x≤L
V (x) = (5.43)
0 otro caso
Debido a que conocemos el comportamiento de las funciones de onda en regiones, como
las que presenta el potencial, podemos describir el comportamiento de las partículas que
llegan de x → −∞ con E < V0 llamando la barrera potencial y saliendo , si es posible, por
94 Primeros sistemas cuánticos

Figura 5.5: Determinación gráfica de los valores kn que satisfacen la ecuación trascendente (5.40)
para tres elecciones de β 2 = 2mV0 /�2 , tales que β1 < β2 < β3 . Para β1 hay sólo una solución,
mientras que para β3 hay tres valores de kn .

Figura 5.6: Barrera de potencial. Una partícula con energía E < V 0 que proviene de x → −∞ se
comporta como partícula libre en la región I hasta llegar a la barrera, en donde una parte de su
función de onda es reflejada y otra transmitida a través de la barrera, decayendo exponencialmente.
Si la barrera no es muy alta ni muy ancha, parte de la función de onda es transmitida y la partícula
se comporta libremente en la región III.

la región II hasta la región III. Es claro que hay una función de onda reflejada en I, una
transmitida en la región II, que será exponencial y un frente emergente en la región III.
5.3 Efecto túnel 95

En estas circunstancias, las funciones de onda deben ser

ψI = Ae−ikx + Beikx , (5.44a)


ψII = Ce −ωx
+❳
De✘
✘ ✘
❳ωx
❳, (5.44b)
❳❳ ✘✘
ψIII Ee✘❳❳ + F e .
= ✘ −ikx ikx
(5.44c)

Analizando, para ψI tenemos que el término Ae−ikx es reflejado y Beikx está entrando.
Para ψII el término Ce−ωx está en la barrera de potencial, y para ψIII , su término −F eikx
es transmitido.
En nuestro caso, E = 0 porque no esperamos ninguna partícula entrante de la derecha.
Aplicando las condiciones de frontera, encontramos

ψI (x = 0) = ψII (x = 0) (5.45a)
dψI �� dψII ��
� = � (5.45b)
dx x=0 dx x=0
⇐⇒ A + B = C + D (5.45c)
−ikA + ikB = −ωC + ωD (5.45d)

ψII (x = L) = ψIII (x = L) (5.46a)


dψII �� dψIII ��
� = � (5.46b)
dx x=L dx x=L
⇐⇒ Ce−ωL + DeωL = F eikL (5.46c)
ωL ikL
−ωCe−ωL + ωDe = ikF e (5.46d)

Dado que hay 4 ecuaciones para 5 incógnitas, lo primero que podemos hacer es expresar B
(incidente) en términos de F (transmitida).
� � � �
B 1 t ω i k ω 1 1
= − eikt−ω − − eikL+ωL + eikL−ωL + eikL+ωL (5.47a)
F 4 ω k 4 ω k 2 2
k
V0 � E −→ � 1 & e−ωL � 1 (5.47b)
ω
B i ω ikL+ωL 1 ikL+ωL F 4e(−ik−ω)L
=⇒ ≈ e + e =⇒ = (5.47c)
F 4k 2 B 2 + iω
L

Esta expresión es muy conveniente para medir los efectos de túnel comparando la proba-
bilidad de transmisión de algunas partículas con las incidentes de una función de onda
transmitida. � �
|ψtransmitida |2 |F |2 � 4e(−ik−ω) L �2 16e−2ωL
� �
Pt = 2
= 2 ≈� iω � = 2 . (5.48)
|ψincidente | |B| � 2+ k � 4 + ω2
k
96 Primeros sistemas cuánticos

El resultado exacto es
16e−2ωL
Pt = k2 ω2
(5.49)
ω2
(e2ωL − 1)2 + k2
(e2ωL − 1)2 + 2(1 + 6e2ωL + e4ωL )
Claramente, a medida que crece ω o L, Pt disminuye muy rápidamente (exponencialmente).
∗ también si k → 0, o ω → ∞, o L → ∞, Pt → 0.

5.4. Decaimiento α
Los núcleos atómicos pesados (con Z � 82) decaen radiactivamente como un medio
para mejorar su estabilidad. Este proceso consiste en la transición de un núcleo pesado a
otro más ligero (o más estable) por medio de la emisión de alguna partícula. Hay tres tipos
de decaimiento radiactivo:

a) decaimiento α, en el que se liberan partículas α, es decir, núcleos de helio compuestos


de dos protones y dos neutrones;
b) decaimiento β, en el que un neutrón nuclear se convierte en un protón y libera un
electrón y un anti-neutrino (casi sin masa);
c) decaimiento γ, en el que cambios en la energía nuclear conducen a la liberación de
radiación electromagnética de muy alta energía.

Estos procesos son espontáneos, es decir, no requieren de energía externa para ocurrir, a
diferencia de, por ejemplo, la posible emisión de protones o neutrones.
Para notar esto, consideremos que un núcleo inicial Ni decae en un núcleo final Nf ,
liberando una partícula adicional X,
Ai Af
Z i Ni −→ Z f Nf + X, (5.50)
donde los valores de Z cuentan el número de protones nucleares, y los de A cuentan el
número de protones y neutrones en los núcleos. Podemos suponer que la energía cinética
de los núcleos es despreciable, y que, siguiendo la descripción relativista de Einstein, las
energías en reposo de las partículas involucradas asociadas a sus masas están dadas, res-
pectivamente, por mi c2 , mf c2 y mX c2 . Por lo tanto, la energía liberada (o requerida) por
el decaimiento está dada por
QX = (mi − mf − mX )c2 . (5.51)
Tomemos un ejemplo hipotético en el que el isótopo de uranio 235 U
92 decae al isótopo de
91 P a, liberando un protón p,
protactinio 234
235 234
92 U −→ 91 P a + p. (5.52)
5.4 Decaimiento α 97

clásicamente cuánticamente posible


Tα 2 Z e2
V (r) =
4 π ϵ0 r

r
R0 R

Figura 5.7: Potencial al que está sometido una partícula α de acuerdo con un modelo cuántico del
decaimiento nuclear α.

Empleando las masas de las partículas involucradas, dadas por

mU ≈ 218.94 GeV/c2 , mP a ≈ 218.01 GeV/c2 y mp ≈ 0.94 GeV/c2 , (5.53)

obtenemos que
Qp ≈ − 10 MeV/c2 < 0 (5.54)
por lo que descubrimos que es necesario añadir energía al isótopo de uranio para que un
protón pueda ser emitido. En cambio, consideremos ahora el caso del decaimiento α del
92 U al torio 90 T h,
uranio 235 231
235 231
92 U −→ 90 T h + α . (5.55)
En este caso, dadas las masas en reposo

mα ≈ 3.727 GeV/c2 y mT h ≈ 215.208 GeV/c2 , (5.56)

obtenemos que
Qα ≈ 4 MeV/c2 > 0 , (5.57)
que revela que no es preciso añadir energía externa para que el decaimiento ocurra. Adi-
cionalmente, un análisis cinemático preciso (conservación de energía) muestra que Q α casi
coincide con la energía cinética de la partícula α,
Ai − 4
Tα = Q, (5.58)
Ai
en donde Ai es el número de protones + neutrones del núcleo inicial.
El mejor modelo que describe el decaimiento α es mediante un modelo cuántico basado
en el potencial ilustrado en la figura 5.7.
Las suposiciones esenciales del modelo semi-clásico del decaimiento α son las siguientes:
98 Primeros sistemas cuánticos

i) La partícula α existe independientemente en el núcleo;

ii) Una barrera potencial (asociada a la fuerza nuclear fuerte) mantiene a la partícula α
en el núcleo; y

iii) Hay una probabilidad finita de tunelamiento Pt a través de la barrera de potencial


que permite que la partícula α “escape” del núcleo.

Podríamos estimar de manera semi-clásica la probabilidad de tunelamiento P t , conside-


rándola debida al límite en las “paredes” del núcleo. Proponemos que la probabilidad de
decaimiento por unidad de tiempo λ del núcleo original está dada por

λ = νPt , (5.59)

donde ν corresponde a la frecuencia de rebote contra las “paredes” nucleares de la partícula


α, tal que

vα 1 Tα
ν= = . (5.60)
2R0 R0 2mα

Por otra parte, podemos identificar λ con la llamada constante de decaimiento de proce-
sos radiactivos. En la teoría de radiactividad, el cambio en el número de núcleos radiactivos
N (t) como función del tiempo se determina mediante

N (t) = N0 e−λ t , (5.61)

donde N0 corresponde al número de núcleos al tiempo t = t0 en una muestra radiactiva. λ


es determinado mediante el tiempo de semivida t1/2 (half-life, en inglés), definido como el
tiempo que tarda una muestra en reducirse por decaimiento radiactivo a la mitad,
1
2 N0 =: N (t1/2 ) = N0 e−λ t1/2 . (5.62)

De esta definición encontramos que, independientemente del tamaño de la muestra radiac-


tiva, se satisface que
λ = ln 2/t1/2 . (5.63)

La semivida ha sido medida en muchos isótopos que presentan decaimiento por radiactivi-
dad α, encontrando que, en algunos casos, es del orden de t 1 ≈ 1010 años ≈ 3.15 × 1017 s.
2

Pongamos estos elementos juntos en un ejemplo concreto. Para partículas α con energía
cinética típica Tα ≈ 8 MeV (i.e. vα ≈ 2 × 107 , usando la masa de la partícula α en ec. (5.56)),
y radios nucleares del orden R0 ≈ 10−14 m, la relación (5.60) conduce a

ν ≈ 1021 Hz . (5.64)
5.4 Decaimiento α 99

Además, la propuesta (5.59) nos permite concluir que la probabilidad de tunelamiento es


de orden
λ ln 2
Pt = = ≈ 10−39 ≪ 1 . (5.65)
ν νt1/2

Con el formalismo del tunelamiento cuántico estudiado en la sección previa, podemos


calcular Pt . Recordemos que en el caso de una barrera de potencial rectangular obtuvimos
que
2m
Pt ≈ e−2ωL con ω 2 = 2 (V0 − E) . (5.66)

Generalizando este resultado para el modelo cuántico de decaimiento α, podemos aproximar
la probabilidad de que la partícula α sufra tunelamiento entre el radio nuclear R 0 y la
distancia radial R > R0 como
� R
2mα
ln Pt (r) ≈ − 2 dr ω(r) con ω 2 (r) = 2 (V (r) − Tα ) (5.67)
R0 �

En el punto en el que la partícula α finaliza el proceso de tunelamiento, su energía cinética


satisface
2Ze2
Tα = V (R) = . (5.68)
4π�0 R
Por lo tanto,
� �� �� � � � �1
2m 2Ze2 1 1 2mα Tα R 2
ω(r) = − = −1 . (5.69)
�2 4π�0 r R �2 r

Entonces, la probabilidad de tunelamiento Pt es


� � �1 �
R
R2mα Tα2
ln Pt ≈ −2 dr −1
R0 r �2
� �� � � � (5.70)
2mα Tα R0 R0 R0
= −2 R arc cos − 1−
�2 R R R

Supongamos que el ancho de la barrera de potencial es grande, i.e. que R � R0 . Como


en este límite � � �
R0 π R0 R0
arc cos ≈ − & 1− ≈ 1, (5.71)
R 2 R R
entonces ec. (5.70) se simplifica a
� � � �
2mα Tα π R0
ln Pt ≈ −2 R −2 . (5.72)
� 2 2 R
100 Primeros sistemas cuánticos

Usando la expresión (5.68), podemos reexpresar R en la ecuación anterior como

2Ze2
R= , (5.73)
4π�0 Tα
para llegar finalmente a
√ � � �
− 2mα Tα Ze2 π 2π�0 Tα R0
ln Pt ≈ −2
�π�0 Tα 2 Ze2
� �
mα e 2 Z 4e mα �
= − √ + R0 Z
2 � 0 � Tα � π�

Z
=: −α � + β R0� Z , (5.74)
Tα�

donde hemos renormalizado la energía cinética de las partículas α y el radio nuclear de


acuerdo a
Tα R0
Tα� := , R0� := , (5.75)
10−14 10−14
y definido � �
mα 107 e2 4 × 10−7 e mα
α := ≈ 3, β := ≈ 2. (5.76)
2 �0 � � π�0

Ahora, sustituyendo (5.74) y (5.60) en el logaritmo de la expresión de λ en términos de


Pt (5.59), λ = νPt , obtenemos
� � �
vα Z
ln λ = ln ν + ln Pt ≈ ln − α � + β R0� Z . (5.77)
2R0 Tα�

Una consecuencia fenomenológica de este resultado es que pequeñas diferencias en Tα pro-


vocan grandes cambios en λ, explicando las enormes diferencias de semividas para pequeñas
diferencias de energías cinéticas de las partículas α emitidas. Se observan por ejemplo casos
extremos como

t1/2 (232 T h) ≈ 1.3 × 1016 años Tα ≈ 4 MeV , (5.78a)


212 −7
t1/2 ( P o) ≈ 3 × 10 s Tα ≈ 9 MeV , (5.78b)

que se ajustan muy bien al modelo.


5.4 Decaimiento α 101

log10 λ

−8

−16
− 12
30 35 40 ZTα

Figura 5.8: Gráfica de logaritmo λ

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