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Plan Lector - 2025

La lectura es una herramienta esencial para expandir nuestro conocimiento y empatía, pero el planeta enfrenta graves amenazas debido a la contaminación y el cambio climático. Es fundamental reflexionar sobre nuestras acciones y educar a las nuevas generaciones en la protección del medio ambiente, comenzando desde la escuela. La tecnología puede ser aliada en esta lucha, promoviendo energías renovables y una gestión eficiente de recursos, pero también debe abordar sus impactos negativos en el entorno.
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Plan Lector - 2025

La lectura es una herramienta esencial para expandir nuestro conocimiento y empatía, pero el planeta enfrenta graves amenazas debido a la contaminación y el cambio climático. Es fundamental reflexionar sobre nuestras acciones y educar a las nuevas generaciones en la protección del medio ambiente, comenzando desde la escuela. La tecnología puede ser aliada en esta lucha, promoviendo energías renovables y una gestión eficiente de recursos, pero también debe abordar sus impactos negativos en el entorno.
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Una Herramienta para el Cambio y un futuro sostenible

La lectura es una de las herramientas más poderosas que los humanos tenemos a nuestra
disposición. A través de ella, podemos acceder a conocimientos y experiencias que de otra
manera serían inaccesibles. La lectura nos permite expandir nuestros horizontes, desarrollar
nuestra empatía y comprender mejor el mundo que nos rodea. Sin embargo, mientras nos
sumergimos en las páginas de un libro, es importante recordar que el mundo natural que nos
sostiene está en peligro.

UN PLANETA EN PELIGRO

El planeta Tierra es el hogar de todos los seres vivos. Gracias a sus condiciones únicas, como el
agua, el aire, la luz del Sol y la temperatura adecuada, permite que exista y se mantenga la vida.
En sus suelos crecen las plantas que nos alimentan y purifican el aire; en sus mares, ríos y lagos
habitan miles de especies y se encuentra el agua que todos necesitamos para vivir. Los seres
humanos, animales y plantas dependemos del equilibrio natural de la Tierra para sobrevivir. Por
eso, cuidarla es proteger la vida misma.

Pero, ¿qué estamos haciendo para proteger el planeta que nos da vida? La respuesta es
desalentadora. Estamos contaminando nuestros ríos y océanos, destruyendo bosques y hábitats
naturales, y emitiendo gases de efecto invernadero que aceleran el cambio climático. Nuestras
acciones están teniendo un impacto devastador en el medio ambiente, y el futuro de nuestro
planeta está en juego. ¿Cómo podemos seguir leyendo sobre mundos idílicos y futuros
sostenibles mientras contribuimos a la destrucción del nuestro?

UN LLAMADO A LA REFLEXIÓN

Es hora de reflexionar sobre nuestras acciones y su impacto en el medio ambiente. ¿Estamos


dispuestos a seguir ignorando las señales de alerta o las formas dolorosas como la naturaleza
reacciona y continuar por el camino de la destrucción? ¿O estamos dispuestos a cambiar
nuestros hábitos y trabajar juntos para proteger el planeta? La respuesta es clara: debemos
actuar ahora para mitigar el daño que hemos causado y trabajar hacia un futuro más sostenible.

UN ESPACIO PARA EMPEZAR EL CAMBIO

La escuela es un espacio donde los estudiantes aprenden a cuidar el medio ambiente y a tomar
conciencia de los problemas que lo afectan, como la contaminación, la deforestación,
sobrepoblación o el mal uso del agua entre otros. A través de proyectos, charlas y actividades, se
promueve el respeto por la naturaleza y se enseñan acciones responsables. Desde la escuela, los
niños y jóvenes pueden convertirse en agentes de cambio, proponiendo soluciones simples pero
efectivas para proteger el planeta y construir un futuro más sostenible.

UN FUTURO SOSTENIBLE

Imaginemos un futuro donde nuestros hijos y nietos puedan disfrutar de un planeta saludable y
sostenible. Un futuro donde los bosques estén verdes y frondosos, los ríos estén limpios y los
océanos estén llenos de vida. Ese futuro es posible si trabajamos juntos para proteger el medio
ambiente y promover la sostenibilidad. En la escuela, podemos empezar a construir ese futuro, y
con la lectura como herramienta, podemos inspirar a otros a unirse a nosotros en esta misión.
¿Cómo afecta la tecnología al medioambiente?

No cabe duda de que la tecnología ha transformado radicalmente la vida de millones de personas, y ha


abierto nuevas oportunidades en la forma en la que se comunican, trabajan y se divierten. Sin embargo,
es necesaria la reflexión sobre el impacto que esta revolución digital en nuestro preciado entorno natural.
Pero, ¿puede ir de la mano protección del medioambiente y tecnología?

Para la Unión Europea se trata de una relación necesaria y de éxito, y es que, según sus cálculos, cada
euro invertido en I+D+i en bioeconomía generará 10 euros de valor añadido para 2025. Por lo tanto, para
que la relación entre medioambiente y tecnología sea colaborativa y ofrezca oportunidades sostenibles
para el crecimiento económico, el enfoque que se adopte debe estar basado en la protección y
preservación de los recursos naturales, y construirse con una perspectiva a largo plazo.
Qué efectos negativos tiene la relación entre medioambiente y tecnología
Aunque la nueva mentalidad de la sociedad es consciente de la necesidad de poner veto a infinidad de
acciones pasadas en beneficio del medioambiente, existen todavía algunos impactos negativos que el
sector de la tecnología debe mejorar. Estos son algunos de ellos:

 Consumo de recursos naturales. La producción de dispositivos electrónicos unida a una obsolescencia


programada (contra la que ya se está luchando) y el desarrollo de infraestructuras cada vez más
potentes, requieren de una gran cantidad de recursos naturales, como la extracción de minerales, de
metales y de combustibles fósiles. Ello conlleva impactos ambientales significativos, como la
deforestación, la degradación del suelo o la contaminación del agua.
 Generación de residuos electrónicos. La rápida obsolescencia de la tecnología y la oferta constante
de nuevos productos generan una gran cantidad de residuos. Estos dispositivos contienen sustancias
tóxicas, como plomo, mercurio y arsénico, que pueden filtrarse en el subsuelo y afectar al agua si no se
gestionan adecuadamente. Además, su desmantelamiento inadecuado puede liberar sustancias
peligrosas y representar un riesgo para la salud.
 Emisiones de gases de efecto invernadero. No solo es la producción. La energía necesaria para
alimentar servidores, centros de datos y dispositivos favorece la emisión de gases de efecto invernadero,
algo que ya se ha visto en casos como la minería de las criptomonedas. Estas emisiones contribuyen al
calentamiento global.
 Contaminación del aire y del agua. La falta de una correcta gestión de los residuos electrónicos,
incluso la fabricación de componentes electrónicos, a menudo, involucra procesos industriales intensivos
que emiten contaminantes al aire y al agua. Estos contaminantes pueden tener efectos negativos en la
calidad del aire y del agua, así como en la salud y en la supervivencia de especies.
¿Puede la tecnología proteger el medioambiente?
La respuesta es sí. Junto a los desafíos ambientales mencionados, la tecnología y
la digitalización también se han convertido en potentes aliadas en la lucha por la protección del
planeta. Cada día, surgen aplicaciones innovadoras que ayudan a preservar y restaurar la naturaleza, y
persiguen distintos objetivos. Estos son algunos de ellos:
 Energías renovables. Se han convertido en una pieza fundamental en la protección del medio ambiente
y en la transición hacia un futuro sostenible. Proceden de fuentes naturales no limitadas, como la
radiación solar, el viento, la biomasa, la geotermia y la energía hidroeléctrica. Tampoco su explotación
produce residuos peligrosos. En general, contribuyen a la reducción de las emisiones de gases de efecto
invernadero y a la disminución de la dependencia de los combustibles fósiles. En este sentido, el uso de
las nuevas tecnologías favorece su utilización, en detrimento de las energías fósiles, en escenarios como
la movilidad sostenible de las ciudades o consumos reales en edificios inteligentes, en función de una
demanda exacta y en tiempo real.
 Gestión de residuos. Implica la recolección, el tratamiento, el reciclaje y la disposición final adecuada
de los residuos generados por las actividades humanas. Una de sus principales estrategias es la
reducción en el origen, mediante prácticas como la adopción de hábitos de consumo responsables.
La industria del reciclaje es otro componente clave en la gestión de residuos. El reciclaje reduce la
necesidad de extraer nuevas materias primas o fabricar nuevos materiales y consume menos energía. La
tecnología juega aquí un papel primordial. Por un lado, permite la implementación de soluciones
innovadoras, como el desarrollo de sistemas de clasificación automatizada y separación de residuos.
Igualmente, la implementación de sensores y tecnologías de seguimiento posibilita un monitoreo
más preciso de los flujos de residuos. Y por otro, estimula la investigación de nuevos materiales.
 Gestión eficiente de los recursos naturales. Es esencial para garantizar la sostenibilidad a largo plazo
y reducir el impacto ambiental de nuestras actividades. Consiste en utilizar los recursos naturales de
manera responsable, optimizar su consumo, reutilizar y reducir al máximo el desperdicio. El Internet de
las cosas (IoT) y los sensores inteligentes permiten monitorear y controlar el consumo de agua, energía y
otros recursos. De este modo, se optimiza su uso y se reduce el gasto. Asimismo, la aplicación de la
inteligencia artificial y el aprendizaje automático en la agricultura o silvicultura, por ejemplo, minimizan el
empleo de pesticidas y fertilizantes, y maximizan el rendimiento de los cultivos.
Además el despliegue de nuevas infraestructuras como la red 5G más sostenibles que las anteriores,
lleva consigo una mejora importante en el uso de energía, optimizando al máximo este aspecto y
reduciendo la necesidad energética que conlleva la oferta de mejor servicio de telecomunicaciones.

La relación entre medio ambiente y tecnología es necesaria para garantizar la viabilidad del planeta.
Para ello, es crucial promover la innovación sostenible y fomentar una mayor conciencia sobre la
importancia de preservar los entornos naturales. Con un enfoque adecuado, la tecnología es una
herramienta poderosa para construir un futuro más verde y sostenible.

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