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Poronga

El documento aborda el pene en los animales, destacando su función en la copulación y excreción urinaria. Se exploran las características generales, la etimología y la variabilidad del tamaño y estructura del pene en diferentes especies, incluyendo mamíferos, reptiles y aves. Además, se menciona la presencia del báculo en algunos mamíferos y la bifurcación del pene en marsupiales.
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El documento aborda el pene en los animales, destacando su función en la copulación y excreción urinaria. Se exploran las características generales, la etimología y la variabilidad del tamaño y estructura del pene en diferentes especies, incluyendo mamíferos, reptiles y aves. Además, se menciona la presencia del báculo en algunos mamíferos y la bifurcación del pene en marsupiales.
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Este artículo trata sobre el pene de los animales en general. Para consultar sobre
el pene de los humanos en particular, véase Pene humano.

Pene de un elefante asiático.


Pene de un toro destinado a ser utilizado como fusta.
El pene (del latín penis: 'cola, rabo, pico'), falo[1] (del griego antiguo φαλλός,
transliterado phallós) o miembro viril[2] es un órgano genital que presentan los
ejemplares machos de algunos animales, el cual es empleado en la copulación, además
de servir en la excreción urinaria.[3] Para lo perteneciente o relativo al miembro,
se utilizan los adjetivos «peniano»[4] o «fálico».

Detalle de la anatomía del pene de un caballo de la raza peruano de paso.

Pene de un gato.
Etimología
La palabra 'pene' procede del latín penis,[3] a su vez del protoindoeuropeo pes-.
[5] El término falo proviene del latín phallus, y este del griego φαλλός (phalós),
según la RAE. Aunque en la actualidad falo es utilizado como sinónimo de pene, el
vocablo phallus se usaba para describir imágenes de dicho órgano, ya sean pintadas
o grabadas.

Características generales

Pene de un papión (Papio hamadryas).


Los órganos genitales masculinos se encuentran con mayor frecuencia en las especies
terrestres, ya que la mayoría de las especies acuáticas no mamíferas fertilizan sus
huevos externamente, aunque hay excepciones. Para muchas especies del reino animal,
estos órganos son una característica distintiva de la fertilización interna.[6]

En los animales, como regla general, el tamaño del pene es proporcional al del
volumen de la especie; sin embargo, esto no es aplicable en todos los casos, ya que
el tamaño fálico varía mucho.

Tetrápodos
Mamíferos
Todos los mamíferos machos tienen un pene. Los insectívoros, murciélagos, roedores,
carnívoros y la mayoría de los primates (pero no los humanos) tienen un hueso
llamado báculo u os penis que endurece permanentemente el pene. Durante la cópula,
la sangre engorda el ya rígido pene, resultando en una erección completa.[7]

El pene en los monotremas es poco habitual; el ornitorrinco tiene un pene con dos
lóbulos (bífido) en la punta aunque todo el eje se inserta en el apareamiento,
posiblemente para enganchar ambas ramas uterinas, pero el pene del equidna tiene en
realidad cuatro cabezas, sólo dos de las cuales funcionan a la vez.[8][9] Tanto los
monotremas como los topos marsupiales son los únicos mamíferos con penes internos,
localizados en la pared cloacal en vez de fuera de ella como en otros mamíferos.
[10][11]

El tamaño y estructura del pene de los mamíferos es sumamente variable. Por


ejemplo, el pene erecto de un gorila adulto es de unos 4 cm, mientras que el del
chimpancé, cuyo tamaño corporal es significativamente menor, mide aproximadamente
el doble que el del gorila. El chimpancé común (Pan troglodytes) tiene el tercer
pene más grande entre los grandes simios (en comparación, el pene humano es más
grande que el del chimpancé común, tanto en términos absolutos como
proporcionalmente al tamaño corporal).[12]

El animal más grande de todo el reino animal, la ballena azul, es a la vez el


poseedor del pene más grande, con alrededor de 2 m de longitud. Los mamíferos con
los penes de menor tamaño serían los mamíferos más pequeños; ellos son: la
musarañita o musgaño enano, con una longitud corporal de unos 35 a 50 mm, una cola
de 2 a 3 cm, y un peso de 1,8 a 3 g,[13] y el murciélago moscardón con un largo de
29 a 33 mm y un peso de 2 g.[14]
Los delfines tienen control prensil sobre su pene, y lo pueden usar como un
apéndice sensorial con el cual sondean el fondo del mar.

Penes bifurcados
La mayoría de los penes de los marsupiales se bifurcan o se dividen en dos de tal
manera que se asemejan a los hemipenes de los lagartos y serpientes;[15][16] en las
diferentes especies de marsupiales sus formas son suficientemente características
para ser importantes desde el punto de vista taxonómico.[17][18]

El báculo o hueso peniano de un mapache.

Báculo de un perro (Canis lupus familiaris)


Báculo
El báculo es un hueso que se encuentra en el pene de muchos mamíferos placentarios
como los insectívoros, murciélagos, roedores, carnívoros y la mayor parte de los
primates. Entre las especies domésticas, se encuentra en el gato y el perro. A
diferencia de la mayoría de los primates, los humanos carecen de báculo, pero el
hueso está presente, aunque muy reducido. Su función es permitir la penetración en
ausencia de erección.[7]Su forma y tamaño varían entre las especies. Está ausente
en otros mamíferos placentarios como los ungulados, los lagomorfos (conejos y
liebres), los cetáceos, las hienas y algunos primates como los humanos, los loris,
el mono araña y el mono lanudo, los cuales deben emplear otras estrategias para
lograr la penetración; generalmente erectan sus penes mediante su llenado con
sangre.

La evidencia sugiere que el báculo evolucionó independientemente 9 veces y se


perdió en 10 linajes separados.[19]

El hueso homólogo en las hembras se llama baubellum u os clitoridis (hueso


clitorídeo).

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