MODELOS FORMALES
Por ARMA 1DO ASTI VERA
E la definición de Peter Achinstein, está implícita wna aproxi-
N
mación a la noción de modelo: un modelo es "un conjunto de
1
supuestos sobre algun objeto o sistema". Más rigurosa es la defini-
ción formulada por Tarski: se llama modelo (M) de una teoría (T)
a una realización posible de T en la cual se satisfacen todos los
2
enunciados válidos de dicha teoría. Es fácil ver la distancia que
separa ambas definiciones : la primera es ooa caracterización in-
tuitiva, la segunda una definición lógica.
Teniendo en cuenta el uso indeterminado de las disti111tas no-
ciones de modelo, empezaremos por denunciar algunos pseudo-sinó-
nimos de dicha palabra: {a) el diseño de una máquina; (b) el ~is
tema lingüístico con respecto al cual un modelo es tal; (e) una
estructura, por el hecho de que varias estructuras aparentemente dis-
tintas pueden tener el mismo modelo y viceversa; ( d) un sistema
abstracto, desde que el mismo sistema abstracto puede tener dife-
rootes modelos; (e) un sistema concreto; ( f) la realidad y ( g) el
conjunto de los objetos físicos. Estos falsos sinónimos de la pala-
bra "modelo" y otros más han sido señalados por Yuen Roo Chao
8
en su estudio M odels in Linguistics and M odels in General. El es-
1 V. su ensayo A-fodelos teóricos (trad. de J. A. Roetti) en Tarea, n 9 1,
Ed. del Departa.mento de Filosofía de La Plata, 1968.
2 V. TARSKI y CoL., Undecidable Th eories, North Holland Publishing,
1953, p. 11.
s V. YuEN REN CHAO, Models in Linguistics and Models in General, en
NACEL, E., SuPPES P. Y TARSKI, A., liogic, Methodology amA Philosophy oJ
Science, California, Stanford University Press, 1962, p. 564.
73
clarecimiento de ésta y otras nociones análogas se irá despren-
diendo naturalmente de las precisiones conceptuales y los desarro-
llos que llevaremos a cabo en este trabajo!
Modelo y teoría
Para algunos autores, modelo y teoría son también expresiones
sinónimas ; así, por ejemplo, se manejan como equivalentes los tér-
minos "teoría de la relatividad" y "modelo relativista". Braithwaite
ha observado que algunos economistas llaman "modelos" a teorías
que han sido expresadas matemáticamente; asimismo hay psicólo-
gos que denominan "modelos" a sendas teorías del aprendizaje
siempre que sean formuladas estadísticamente. Algunos economis-
tas usan la palabra "modelo" como un mero smónimo de las ex-
presiones teoría formalizada o teoría semi-formalizada.6
Braithwaite explica que hay tres razones para dar cuenta de
estas tendencias: lo.) la teoría parece "pequeña" sea porque su tema
es limitado o por su escaso desarrollo deductivo y, en esos casos, la
palabra "modelo" parece más modesta que, el término "teoría".
(Si comparamos este modo qe emplear el término que aquí nos
ocupa con el denunciado más arriba por Yuen Ren Chao, adverti-
mos que las respectivas intenciones son opuestas.)
La segunda razón siempre según Braithwaite es que las
teorías formalizadas o semi-formalizadas no son frecuentes en las
ciencias sociales (excepto en economía), por ello conviene destacar
ese carácter mediante una nueva expresión; 2o.) la teoría es con-
siderada sólo aproximativa y, para señalar esta característica, puede
resultar útil la palabra "modelo".
<~ Un desarrollo preliminar de la teoría de los modelos puede verse
en mi libro llfetodología de la investigación, Buenos Aires, Kapelusz, 1968.
V. también mi trabajo La investigación de modelos en la historia de Úl
ciencia, en las ACTAS del Congreso Argentino de Historia de la Ciencia,
Córdoba, 1970, en prensa.
5
Una teoría científica es un sistema deductivo construido a partir de
ciertas hipótesis iniciales. Cuando la teoría es expresada por medio de un
cálculo se dice que es una teoría formalizada; cuando sólo se usa parte de
un cálculo se la denomina teoría semi-formalizada.
Un cálculo o sistema formal axiomático está constituido por una suce-
sión de enunciados o fórmulas en la cual las hipótesis iniciales son los
axiomas y los enunciados son teoremas, es decir, enunciados deducidos a
partir de las hipótesis iniciales o axiomas.
74
· La conclusión de Braithwaite es que ninguna de estas razones
basta para negar el carácter teórico a un sistema científico; a lo
sumo propone podrían usarse las expresiones "teorúncula" o
"teorita" para señalar las limitaciones apuntadas en los dos prime-
ros argumentos. Consideramos acertada esta crítica así como los
neologismos introducidos por Braithwaite, que servirían para cali-
ficar más ajustadamente a ciertas teorías axiomáticas menores.
A nuestro juicio, la identificación entre teorías y modelos se
debe a que no existen distinciones lógicas importantes entre ambos.
Ello no significa olvidar algunas distinciones epistemológicas. Ante
todo, creemos necesario destacar el carácter relativo del concepto de
modelo: todo modelo es modelo con respecto a una teoría (o a otro
modelo); además, u111a teoría puede tener más de un modelo. Re-
cuérdese que E. Nagel define el concepto de modelo como un "con-
junto de proposiciones verdaderas que tienen la misma estructura
8
formal o el mismo cálculo que una teoría".
Es decir que un modelo de una teoría es "otra teoría" isomorfa
con respecto a la primera. Decimos que dos teorías son isomorfas
cuando tienen la misma estructura o, dicho con otras palabras,
cuando existe una correspondencia biunívoca entre los respectivos
conceptos de dichas teorías gue dm origen a una correspondencia
también biunívoca entre las proposiciones de ambas. 7 La correspon-
dencia biunívoca entre las proposiciones respectivas de las dos teo-
rías (es decir, de la teoría y su modelo) significa que si una pro-
posición de la teoría se sigue lógicamente de un conjunto de pro-
posiciones de dicha te~oría, el correlato en el modelo de la propo-
sición derivada en la teoría, debe deducirse del conjunto de propo-
siciones del modelo que son correlativas del conjunto de proposi-
ciones de la teoría.
Si conservamos la distinción entre modelo y teoría, podemos
apuntar las siguientes diferencias:
6 V. E. AGEL, The Structure of Science, London, Routledge and
Kegan Paul, 1961, p. 90. . , . . ,
1 Se dice que dos conJuntos están en correspondencta btumvoca cuand"
caqa elemento de uno de los conjuntos se corresponde con otro del segundo
conjunto, y recíprocamente. Por ejemplo, decimos que un conjunto de sillas
está en correspondencia biunívoca con un conjunto de personas cuando
cada silla es ocupada por una persona y cada persona tiene su silla; es
decir, cuando no sobran ni faltan personas o sillas. Dos conjuntos en corres-
pondencia biunívoca son isomorfos (tienen la misma estructura}. La pala·
bra "estructura" se entiende, en lógica y matemática (y también en otras
ciencias), en el sentido de forma lógica o matemática (abstracta}.
.. 75
1) La relación modelo-teoría no es recíproca, es asimétrica,
porque es posible encontrar o construir un modelo para una teoría,
pero no una teoría COI\ respecto a un modelo.
2) El término "teoría" es más genérico (o, como dice Achins-
tein, "más amplio") que la palabra "modelo".
3) La palabra "teoría" en el contexto clásico (por ejemplo, en
los diálogos platónico ) tiene un ignificado metafísico : visión (con-
templalio) de la realidad trascendent . En la epistemología con-
temporánea, el significado metafísico de la palabra teoría es reem-
plazado por la connotación "con trucción conceptual" y, más fre-
cuentemente, por la idea de elaboración formal (axiomática). Desde
este último punto de vista, "teoría" es un término menos compro-
metedor que "sistema". Es indudable que el sentido postulacional
de las teorías científicas actuales es reflejado más adecuadamente
por el término "modelo".
Problemas lógicos y metalógicos de los modelos
Algunas ventajas de los modelos más fácilmente detectables
en los modelos matemáticos son la operatividad, la formulación
precisa de propiedades y relaciones y la simplicidad de los desarro-
llos deductivos favorecidos por el cálculo. En estas mismas venta-
jas, sin embargo, estáal implícitos los riesgos. La simplificación
matemática puede conducir a confundir la exactitud lógica con la
validez de la verificación empírica en el campo original. Asimismo,
el análisis matemátio ofrece sólo la forma de una explicación pero
no una verdadera explicación.
En mi libro ya citado Metodología de la investigación destaqué
que los mayores peligros de los modelos residen en lo que cons-
tituye su principal mérito: la abstracción. En mayor o menor grado,
en todos los modelos, se cumple un proceso de abstracción y ésta
supone cierta simplificación (abstraer es separar) ; ahora bien, puede
acontecer que se confunda la precisión del modelo simplificado con
la realidad compleja de la que ha sido extraído. Por otra parte,
formalizar estrictamente un problema (cuando se puede hacerlo)
a10 significa haberlo resuelto. Incluso habiendo alcanzado la solu-
ción, el modelo formal puede constituir una desnaturalización o,
en el mejor de los casos, cierta reducción de la rica y compleja
estructura de la cuestión originaria.
Los procedimientos de prueba de los modelos implican: (a) el
76
control de la adecuación del modelo a los fenómenos, objetos o
relaciones del sistema original y (b) la verificación de la solución.
Durante el proceso de construcción del modelo, éste debe ser so-
metido a un control continuo: comprobar si posee las coostantes
y las variables relevantes, si son evaluadas adecuadamente y si la
forma de la función es correcta. La determinación de ]a adecuación
del modelo se refiere a su firnalidad y a las exigencias de su ela-
boración (costo, tiempo, personal empleado).
Este procedimiento de control del modelo durante el proceso
de su construcción se realiza por partes. La prueba se basa en su
valor predictivo: el modelo predice los valores del resultado como
una función de los valores de un conjunto esp_ecífico de ,variables y
constantes. Como dice Ackoff, "la prueba del modelo como un todo
consiste en probar su capacidad predictiva". Una vez que se ha
verificado la carencia de sesgos del modelo, hay que probar su
confiabilidad, lo que se hace estimamdo la variación de las desvia-
ciones entre el resultado observado y el previsto.
La prueba de un modelo puede realizarse también mediante el
procedimiento llamado simulación que, con la construcción de los
computadorrs electrónicos, se ha constituido en un medio de prueba
de gran alcance práctico. El método de simulación es la representa-
ción dinámica de un proceso que el modelo representa estáticamente:
el modelo es como una foto grafía, la simulación como Ull1 film. Ac·
koff dice que el modelo representa un fenómeno, en cambio la si·
mulación lo imita. Por eso, modelo y simulación, lejos de ser opues-
tos son complementarios, desde que la simulación es, C!l1 realidad,
una experimentación vicaria del modelo, esto es la realización de
experimentos por medios artificiales. ·
Hemos visto anteriormente que agel usa en su definición la
expresión "proposiciones verdaderas", ¿esto quiere decir, entonces,
que en la noción de modelo interviene la idea de verdad? En pri-
mer lugar, conviene aclarar que las proposiciones iniciales del mo-
delo correlativas de las proposiciones iniciales de la teoría no
necesitan ser verdaderas. La única exigencia al respecto es que las
proposiciones restantes del modelo sean deducidas lógicamente de
las primeras. Esta condición es exigida también a las teorías axio-
matizadas, por eso en seguida veremos qué relación existe entre esta
característica de los modelos y la prueba de consistencia absoluta
de las teorías axiomatizadas.
Si bien las proposiciones de los modelos no tienen por qué ser
77
•
•
verdaderas, los modelos deben ser válidos y las condiciones de va-
lidez de los mismos son fundamentalmente dos: lo.) que sean iso-
morfos con respecto a las respectivas teorías y 2o.) qu Lean útiles.
La primera condición es obvia desde que es la esencia lógica de la
definición de modelo; veamos, pues, cuál es la significación de la se-
gunda. Y ésta es: lo que interesa en los modelos es el criterio de
eficacia, entendido, antes que nada, como eficacia científica. No
obstante, en segundo término, se puede pedir a los modelos otro tipo
de utilidad, como se verá más abajo. En sírntesis, en las teorías im-
porta establecer un criterio de verdad para determinar su consis-
tencia, en los modelos interesa determinar un criterio de utilidad.
Cierto es que el aparente olvido de la exigencia de un criterio veri-
tativo obedece a diferirlo implícitamente a la teoría, desde que el
modelo cumple la condición de isomorfismo con ella.
Un segundo problema que pertenece a la metalógica es el
que se denomina prueba semántica de la consistencia de una teoría
axiomatizada. Se exige que una teoría formalizada cumpla ciertas
condiciones: independencia, saturación, completicidad, decidibilidad
y consistencia. La demostración de la consistencia de una axiomática
-que es el punto clave de la coherencia de la teoría puede rea-
lizarse mediante un modelo. Un ejemplo lo constituye la geometría
euclídea, considerada tradicionalmente consistente porque tiene un
modelo: el mundo físico. En efecto, la axiomática euclídea se corres-
ponde biunívocamente con el espacio físico y los objetos que lo
pueblan.
El matemátco D. Hilbert encontró un modelo de la geometría
euclídea, interpretando la palabra "punto'' como "par de núme-
ros", la expresión ''línea" como "ecuación de primer grado con
dos incógnitas"; la expresión "círculo" como "ecuación de segundo
grado de cierta forma". En este caso, la consistencia de los postu-
lados de la geometría euclideana queda establecida mostrando que
existe un modelo algebraico que los satisface. En realidad, la clave
de la prueba hilbertiana a través del modelo algebraico se distin-
gue de la prueba clásica de consistencia (por el modelo físico) sola-
mente por la naturaleza del modelo: el de Hilbert es matemático,
el clásico era físico. (Por otra parte, el modelo algebraico muestra el
isomorfismo entre el álgebra y la geometría, que es la base de la
geometría analítica descubierta por el filósofo Descartes.)
Probar la consistencia de una teoría no significa solamente de-
mostrar que es no-contradictoria en su formulación fundamentalt
t
78
•
hay que demostrar, además, que no será posible derivar jamás de
ella dos enunciados contradictorios. Más fácil que alcanzar esta
demostración, que se llama " prueba de consi tencia absoluta", es
probar la consistencia relativa por medio de un modelo. Este tipo
de demostración se ha logrado también con respecto a las geome-
trías no euclideanas. En efecto, se puede probar la consistencia de
la geometría no euclideana de Riemann mediante un modelo eucli-
deano. Para construir este modelo, ba&ta con establecer la siguiente
correspondencia entre la geometría de Riemann y la de Euclides:
el concepto riemanjano de "plano" corresponde a l a noción eucli-
deana de " superficie de una esfera", el de "línea recta" al de "arco
de círculo máximo", y así siguiendo.
DIIl tercer problema también de naturaleza metalógica es el
del valor predictivo de los modelos. Braithwaite (en el trabajo citado) ...
afirma que el modelo es una teoría más fuerte que aquella con res-
pecto a la cual es un modelo, porque puede establecer nuevas ge.
neralizaciones acerca de propiedades observables que no son posi-
bles a partir de la simple teoría. Estas generalizaciones son verifi-
cables empíricamente, es decir que constituyen el valor predictivo
8
del modelo.
Modelo e interpretación
Se ha dicho también que el modelo tiene un valor explicativo.
En efecto, encontrar o construir un modelo de una teoría equivale
a conocer o descubrir su estructura, lo que, evidootemente, aumen-
9
ta la inteligibilidad de la teoría. El poder explicativo del modelo
ha sido entendido, además, en otra dirección: la simplificación de la
complejidad de una teoría.
Desde esta nueva perspectiva, cabe anotar lo siguiente: lo.) e]
uso didáctico de modelos concretos como apoyo intuitivo que faci-
lite el acceso a lR estructura abstracta; ejemplos de este uso lo cons-
tituyen las representaciones gráficas de relaciones matemáticas ; 2o.)
la reducción de una teoría a un modelo construido con conceptos
8 Véase un de arrollo analítico del valor predictivo de los modelos eu
la obra de Ahraham Kaplan The Conducto/ lnquiry, San Francisco, Chand-
ler Publishing Company, 1964, pp. 346-351.
9 V. un desarrollo de la noción de estructura en mi libro Fundamentos
de la filosofía de la ciencia, Buenos Aires, NOVA, 1967, pp. 92-108.
79
familiares, verbigracia, la construcción de modelos mecánicos de
la teoría electromagnética.
Veamos ahora otro problema, ¿"modelo" e "interpretación" ~on
expresiones sinónimas? En términos generales podríamos admitir
-con la mayoría de los autores la validez de la sinonimia pro-
puesta. Carnap, sin embargo, establece algunas distinciones que no
son irrelevaJiltes:
(a) Carnap distingue entre "modelos", "estructuras modelo" e
"interpretaciones". Habitualmente, estos tres conceptos son confun-
didos al denominar " modelos" a los tres imdistintamente.10
(b) Un modelo de un lenguaje en el sentido extensional del
término "modelo" que es habitual en matemática es la asignación
de extoosiones de la siguiente naturaleza : a cada tipo de variables
se le asigna una clase de entidades de ese tipo como rango de valores
de las variables y a cada constante primitiva del sistema tipo, le es
asignada una extensión del mismo tipo. Cuando dos modelos tienen
la misma estructura son isomorfos.
(e) Dado un modelo, se _llama estructura modelo a la clase de
todos los modelos isomorfos con respecto al primero.
( d) Dar una interpretación de un lenguaje o de un sistema axio-
mático equivale a asignar significados a los signos y a los enun-
ciados, sea formalmente por medio de reglas semánticas explícitas
o informalmente usando indicaciones no técnicas de cualquier forma.
(e) La interpretación y el modelo no son lo mismo, desde que
no existe una correspondencia biunívoca entre ambos. Más aún, un
modelo puede ser especificado mediante una interpretación. Como
dice Carnap en l a obra citada, dos descripciones diferentes, es decir,
lógicamente no equivalentes, del mismo modelo representan dos in-
terpretaciones diferentes.
A las precisas distinciones carnapianas, agregamos nosotros que
en tanto el modelo tiene un sentido óntico (se refiere a denotación
de entes), la interpretación se cumple en un plano semántico.
Los modelos lingüísticos
El sentido de la palabra " modelo" en la lingüística refleja una
doble influencia, la del concepto matemático de modelo y la de noción
10 V. R. CAn~AP, Language, 1liodal Logic and Semantics. en Paul
Schilp (Ed.): The Philosophy of Rudolf Carnap, London, Cambridge Uni·
vt-rsity Press, 1963, pp. 901-903.
80
\
vulgar, especialmente en su significación ya explicada de norma. De
acuerdo a Chao ( op cit.) , la introducción del término en un texto
lingüístico se remonta al año 1944 y se debe al lingüista Harris,
pero el uso técnico del concepto lingüístico hay que atribuirlo a
Hockett en su trabajo Modelos de la descripci6n gramatical, publi-
cado en 1954. Dos años después oam Chomsky da a. la publicidad
11
su ensayo Three Models for the Description of Language. (Una
bibliografía completa del uso de los modelos en la lingüística puede
verse en el trabajo ya citado de Chao).
Es posible definir un modelo general de lenguaje, aplicable a la
ciencia lingüística, usando conceptos de la teoría de la información, lo
que resulta factible por la naturaleza interdisciplinaria de esta teoría.
Este modelo es lo bastante general como para posibilitar la repre-
sentación de los caracteres del lenguaje humano en la comooica-
ción y lo bastante preciso como para permitir el análisis lingüístico.
12
He aquí cómo fue formulado por Leo Apostel : consideremos un
emisor E (es decir una fuente productora de mensajes), que quiere
transmitir mensajes a un receptor R por medio de un canal C y uti-
lizando un c6digo .K. El canal puede generar interferencias de va-
rios tipos que se dernominan Ruido (no existe canal totalmente exen-
to de ruido). La misión de R es desciÍrar e interpretar el mensaje
codificado por E. (Aclaremos que el código debe ser común a E y
R). De acuerdo a este modelo, el lingüista está ubicado entre el
codificador y los múltiples descodificadores y trata de inferir los
códigos del emisor y del receptor a partir de los datos que observa
en las comunicaciones transmitidas. Luego "compara los distintos
códigos entre sí y propooe una tipología definiendo su nú~leo co-
mún; intenta mostrar cómo los códigos son óptimos, en ciertas situa-
ciones determinadas, y finalmente, explica por qué razones y por
qué medios los có.digos se transforman" ( op. cit. pp. 1057-1058).
Ahora usaremos el concepto de modelo lingüístico de Apostel
- formulado en términos de la teoría. de la información en un
ejemplo corriente. El despacho de un telegrama supone la codifi-
cación (mediante el código Morse, común al telegrafista E y al R)
del mensaje. El receptor deberá descodificarlo e interpretarlo, es
decir, traducirlo en palabras. Pero, en este caso, hay un doble pro-
ceso de codificación-descodificación. La primera puesta en código
11 /RE Trans. on lnform. Theory, 1956, IT-2, 113-124.
12 V. Epistémologie de la linguistique, en Jean Piaget (Ed.): Logi~
et connaí:Ssance scientifique, Paris, Gallimar.d, 1967, pp. 1056-1096.
81
(común al que quiere enviar el telegrama y al telegrafista) es cuan-
do el sujeto traduce su pensamiento en palabras de la lengua co-
rriente: la segunda codificación es la traducción del mensaje al
código Morse. Las dos descodificaciones son, primero la del tele-
grafista del código Morse a la lengua corriente y finalmente
la del destinatario del mensaje, es decir, la traducción del mensaje
en ideas.
Conviene advertir que el modelo de Apostel opera como modelo
con respecto al lenguaje en general, pero, a su vez, puede ser con-
siderado una estructura que posee uno o más modelos, es decir,
para usar el lenguaje de Carnap, una clase de modelos (estructura
modelo), ya que uno de los modelos posibles de dicha estructura
lo constituye la codificación Morse, como se ha visto en el ejemplo
anteriormente citado.
El renovado interés por el estudio y la formulación de modelos
que se advierte en la lingüística contemporánea es. el reflejo de las
tendencias formalistas que caracterizan a la denominada lingüística
teorética o matemática. El libro de Noam Chomsky Aspects of the
18
Theory of S yntax , editado cuatro veces, revela una firme tendencia
formali sta que ya se advertía en su conocida obra S yntactic Struc-
tures.u Su definición de lenguaje -que evidentemente apunta hacia
una caracterización de las lenguas naturales es válida tanto para
los lenguajes naturales como para las lenguas artificiales: un len-
guaje es un conjunto finito o infinito de oraciones de extensión
finita construido concatenando un conjunto finito de elementos.16
Los matemáticos y los lógicos modernos han desarrollado nu-
merosos lenguajes artificiales formalizados, en cambio al lingüista
le interesa el lenguaje natural, objeto de toda investigación lingüís-
tica. Chomsky, en la obra citada intenta un análisis formal de los
lenguajes naturales. La determinación de una gramática formali-
zada - dice debe basarse en una teoría de la estructura lingüís-
tica que "justifique la elección de esa gramática entre todas las
13
NoAM CUO.\ISKY, Aspects oj the Theor-y oj Syntax, The M. I. T.,
Massachusetts Institute of Technology, 1967.
14
NOAM CHOMSKY, S yntactic Structures, The Hague, Mouton & Co.,
1965.
15
NoAM CHOMSKY, L' Analyse formeUe des langues naturelles (Intro·
duction to the Formal Analysis of Natural Languages), Mouton-Paris-L:t
Haye, Gauthiers Villars, 1968. Obra escrita en colaboración con George A.
MHler.
82
\
grnmátieas po ibles" (o p. cit., p. 8). En uno de sus estudios de
mayor importancia epistemológica, publicado precisamente en el
tomo colectivo Logic Methodology and Philosophy of S cience/ 0
observa que la gramática tradicional presenta serias limitaciones
desde el punto de vista de una estricta ciencia del lenguaje, la
más importante de la cuales es el constante recurso a la intuición
lingüística del l<'ctor. e puede definir una gramática formalizada
en el sentido de Chomsky como un sistema de reglas formuladas
para producir (recursivamente ) la clase de todas las oraciones. En
su libro ya citado lntroduction to the Formal Analysis of Natural
Languages enumera algunos de los caracteres de esa gramática formal
de los lenguajes naturales: proporcionar la forma general de dicha
gramática; posibilitar la decisión (partiendo de ciertos datos bá-
sicos) entre varias gramáticas particulares eligiendo la mejor; ofre-
cer un método que determine la descripción estructural de un enun-
ciado cualquiera dentro de la gramática aceptada. Chomsky des-
carta por utópica la posibilidad de alcanzar esa gramática general
por inducción y se inclina decididamente hacia el método deduc·
tivo. Un objetivo importante de la gramática formal y de toda
lingüística matemática es la determinación precisa de l as reglas
admisibles en dicha gramática.
El tratamiento puramente formal de la lingüística tropieza con
un problema que mutatis mutandis es el mismo que preocupara a
los lingüistas ante los avarnces de la "gramática general" del siglo
pasado que reiteraba planteos y métodos inaugurados en 1660 por
la Grammaire générale et raisonée de Port Royal: una gramática
formal de los lenguajes naturales debe tener sentido lingüístico) es
decir, que debe ser aplicable a la experiencia lingüística. En efecto,
al lógico le interesa la adecuación en principio pero el lingüista
busca, ante todo, la adecuación en la práctica.
Este problema ya había sido comprendido por Hjelmslev cuan-
do se refirió a la necesidad de que la lingüística sea apropiada y,
como veremos más adelante, también por Chomsky. Mas plantear
un problema no significa necesariamente que se posea su solución
y éste es el caso de la adecuación en la práctica de una gramática
formal de los lenguajes naturales. Toda formulación logística de la
gramática debe ser verificada empíricamente mediante una serie de
18 NoAM Explanatory Modcls in Linguistics, en E. Nagel,
CuOl\ISKY,
P . S!1ppes y A. Tarski, Logic, AJethodology and Philosophy of ciencc,
Stanford, California: Stan ford Univcrsity Press, 1962.
83
operaciones que implican un conjunto de pasos que, aún siendo
finito, es inagotable en la práctica aunque se disponga de un pode-
roso computador electrónico.17
En su trabajo ya citado Three Models for the Description of
Language, Chomsky describe y analiza tres modelos lingüísticos:
(1) gramática de estados finitos, (2) gramática de estructura de
frases y (3) gramática transformacional. La denominación "gramá-
tica de estados finitos" obedece a que, en este modelo lingüístico,
cualquier lenguaje puede ser engendrado por un mecanismo que
posea un número finito de estados diferentes y que produzca cada
signo sólo en función de los signos ya producidos en cada cambio
de estado. Se usan diagramas arborescentes; cada arborescencia co-
mienza por un punto que representa una palabra que puede ocupar
el lugar inicial de una frase correcta del lenguaje. El punto inicial
está unido por una serie de trazos a sucesivos pwntos que represen-
tan respectivamente las palabras que puedan seguir inmediatamen-
te a la palabra inicial en frases cor!'ectas del lenguaje. Cada punto
de este segundo nivel está unido, a su vez, a otros _puntos que repre-
' sentan las palabras que pueden ocupar el tercer nivel. Se construyen
tantos modelos arborescentes como palabras iniciales posibles exis-
tan en el looguaje estudiado, lenguaje que resulta completamente
representado por el conjunto de las arborescencias. Este primer
modelo de Chomsky se basa en diagramas que son la representación
gráfica de la relación "sucesor inmediato de" y constituye una gra-
mática predomi111antemente relacional.
(2) La gramática de estructura de_frases utiliza un sistema aná-
logo de diagramas arborescentes pero, esta vez, basados en la idea
de clase, no en la de relación como en el {l). El prímer punto re-
presenta la clase "frase" que es la clase más general del len-
guaje que luego se descompone en sub-clases. Cada mvel superior
está compuesto por los productos lógicos de las clases inferiores y
se usan operaciones combinadas de división y clasificación.18 Choms-
ky rechaza el primer modelo porque una lengua natural no es de
estado finito, por el contrario,. se caracteriza por su recursividad;
tampoco acepta el segoodo modelo porque no da cuenta de ciertas
17
V. Y. Some R ecent Results in Theoretical Linguistics,
BAR-HIIl.EL.,
en E. NageL P. Suppes y A. Tarski. obra citad~ p. 554.
18
V. O. KovAccr, Tendencias actuales de la gramática., Buenos Aires,
Editorial Co1urnba, 1966, pp. 165 y siguientes, y Leo AposteL op. cit., pp.
1061-1065.
84
•
construcciones lingüísticas posibles, salvo multiplicando y compli-
cando enormemente las reglas.
{3) Para caracterizar la gramática transformacional empezare-
mos por definir el concepto de gramática generativa : es una gramá-
tica capaz de ' determinar específicamente el conjunto de oracione
10
bien formadas y asignar a cada una de ellas una (o más de una)
descripción estructural. La gramática generativa se distingue de
las gramáticas no generativas en que estas últimas se limitan a pre-
sentar wn inventario de los elementos que aparecen en l as descrip-
ciones estructurales y sus variantes contextuale .20 Existen dos mo-
delos de la gramática genera ti va: (a) el modelo taxonómico y ( b)
el mod'elo transformacional; (a) es una consecuencia directa de la
lingüística estructural contemporánea (De Saussure, Hjelmslev,
Harris) y (b) está más cerca de la lingüística tradicional, siendo
mucho más con1plejo y mejor estructurado que la primera.
La primera versión de la gramática transiormacional fue pre-
sentada por Chomsky en 1957 ;:n en 1964 y 1965 propuso dos n ue-
2
vos modelos de gramática transformacional. z E n el modelo de 1957,
propone una gramática de estructura tripartita: (a) estructura de
frases, (b) estructura transformacional y (e) estructura morfonémi-
ca; en el modelo de 1964, considera una gramática de tres nive-
les : fonológico, sintáctico y semántico; en el modelo de 1965, con-
serva las tres estructuras anteriores (fonológica, sintáctica y semán-
tica) , pero distingue, dentro del componente sintáctico, dos niveles:
el de las estructuras profundas y el de las estructuras super íi-
ciales.23
La aplicación de las nociones lógico-matemáticas de axiomática,
estructura y modelo a la lingüística contemporánea ha permitido
determinar cuál es la finalidad de la gramática: formular reglas
que posibilitan construir palabras y frases bien formada y reco-
fllocer si una sucesión de letras es o no una palabra bien formada
10 La expresión "oraciones hien formadas" rs análoga a la que se u~a
en lógica, f"n los si lemas formalizados, ''fórmulas hien for madas" (ahrf"-
viada en los textos ingleses, wff) .
20 V. OAM CIIOMSKY, Current l ssues in Linguistic Theory, The
Hague, Mouton & Co., 1967, p. 9.
2 1 V. NoAM CnOMSKY, yntactic Structures, op. cit., p. 44 y sig .
:!!.l V· ~ respecti varm~utC', sus lihros Curren / ssues in Unguistic Th eory y
1
Aspects vf the Thr·ory of 'yntax, ya citados.
:!!l V. OAM C n Ol\ lSK\. A spects of thr Theory of Syntm. ' rn citado y O.
KO\·acci, op. cit.
85
y si una sucesión de palabras es o no una frase correcta. En otros
términos, el objeto de una gramática es determinar inequívocamen-
te y por un procedimiento mecánico cuáles son las palabras y
l as frases de oo lenguaje. Por eso una gramática formal es como
un algoritmo, es decir, un conjunto de reglas que peTmiten carac-
terizar un lengu aje.
En su estudio ya citado Explanatory Models in L inguistic,
Chomsky deja traslucir un anhelo: la formulación de un modelo
gramatical de valor predictivo (como el de l as leyes científicas).
Pero ello implica el cumplimiento de dos condiciones: que la es-
tTuctura del modelo sea considerada independientemente de su uso
y que los ítems generados por dicha estructura no seam las expre-
siones que componen el discurso real sino las expresiones bien for~
madas que deberían ser. La lengua real es una distorsión de un
esquema ideal subyacente; aquélla se compooe de fragmentos anár-
quicos, de expresiones erróneas, etc. y "sería absurdo intentar in-
corporar esos fenómenos a una gramática formalizada". Este mo-
delo es como el título del trabajo lo indica explicativo porque
no sólo permite determinar el "grado de gramaticalidad"!!4 de cada
sucesión de morfemas y palabras sino que formularía la teoría (es
decir, la explicación) de lo que, en el hablante nativo, se cumple
intuitivamente. Finalmente, destaca Chomsky que, para que el mo-
delo sea eficaz debe incluir ciertos principios heurísticos que per-
mitan la evaluación de las respectivas expresiones del lenguaje na-
tural considerado . La existencia de Jos principios heurísticos en el
modelo significa l a "adecuación de la gramática", en el lenguaje
de Chomsky, o el carácter "apTopiado", según la denominación de
Hjelmslev. Chomsky distingue tres grados de adecuación: observa-
cional, descriptiva y explicativa.!!G
Una inspiración racionalista y formalista se refleja claramente
en las obras de los lingüistas modernos; por su parte, Chomsky y
Hjelmslev nunca han ocultado su deuda con la lógica simbólica. Y a
en 1953, Chomsky publicaba en el ]ournal of Symbolic Logic) wn
trabajo de neta inspiración logística titulado S ystems of Syntactic
A nalysis. Los estudios científicos actuales sobre el lenguaje tienen,
entre sus propósitos fundamentales, la descripción de una estructura
'·
24
V. NoA~1 CHOMSKY, Degrees of Gramrnaticalness, en The Structure
of Language, editado por J. A. Fodor y J. J. Katz, New Jersey, Prentice-
Hall, lnc . , 1964, pp. 384-389.
!!r; V. OAM CHO:\!SKY, Aspects of the Theory of Syntax, ya citada.
86
muy abstracta que posibilite la enunciación de reglas precisas refe-
rentes a la forma (sintaxis) y el sentido (semántica) de lenguajes
naturales. Una gramática dice Chomsky debe poder explicar
cualquier frase real o posible de la lengua; por eso no debe temer
incurrir en lo que algunos lingüistas le han reprochado a este autor,
el "mentalismo", porque la ciencia lingüística debe formular la
teoría psicológica de las formas.
El hablante inventa o descubre la lengua "como si dispusiera
de una gramática generativa de su propio idioma; el lingüista, en
cambio, debe formular esta gramática generativa general me8ioote
estudios comparados de gramáticas generativas especiales, pero no
inductivamente sino con métodos deductivos. Esta gramática gene-
rativa servirá de modelo no sólo desde el punto de vista formal
sino asimismo en las aplicaciones lingüísticas concretas de la prác-
tica. Una gramática en el sentido de Chomsky es estructuralmente
análoga a una teoría formal de la matemática; la axiomática puede
compararse a la gramática : los signos de la primera corresponde a
los objetos formales ( strings) de la segunda y los términos de aqué-
lla son equivalentes a las proposiciones de ésta. Una y otra poseen
reglas metalógicas, sólo que en la gramática asumen una compleji -
dad mayor. El problema de Chomsky ¿cuál es la estructura de un
lenguaje natural determinado considerado como sistema formal? es
semejante al que afronta el lógico y el matemático al formalizar
un capítulo de la lógica o de la matemática.
Los modelos matemáticos
La popularidad de la palabra "modelo", a la que nos refería-
mos en la introducción de este trabajo, se extiende también a algu-
nas de sus especificaciones, por ejemplo, a la expresión "modelos
matemáticos". Entre los sociólogos, por ejemplo, se la emplea am-
biguamente, con más de un significado. "Modelo matemático" puede
ser un sustituto presuntuoso de " teoría matemática", quizá debido
al "prestigio científico" de la palabra "matemática". Otras veces
se quiere significar con la expresión "mqdelo" un tratamiento más
simple, aunque más abstracto, del sistema original, como si las ecua-
ciones matemáticas tuvieran la virtud de poner de relieve, o explicar
parcialmente, el modo de acción del iiilvisible mecanismo del sis-
tema social considerado.
87
Con el objeto de despejar la ambigüedad de la frase "modelo
matemático", Brodheck~ señala tres significados de dicha expresión:
6
(a) teoría empírica cuantificada; (b) representación aritmética de
una teoría empírica y (e) teoría formalizada; (a) se refiere a una
teoría cuyos términos de criptivos han sido cuantificadas; (b) es
una especificación de (a) : los términos descriptivos son reempla-
zados por un conjunto de fórmulas aritméticas y (e) es el resultado
de sustituir los términos descriptivos por letras que significan "for-
mas" y no "contenidos" porque son variables carentes de entido
descriptivo.
Los pasos necesarios para construir un modelo matemático on
los siguientes :
lo.) En una investigación, e identifican algunas variables rele-
vantes, por ejemplo, en un estudio sobre el crecimiento de la pobla-
ción, podemos suponer que las variaciones de la población en el tiem-
po dependen del número de nacimientos, de defunciones y de la
cantidad de personas que han aband<;mado y han regresado al área
cons1.d era d a.-"7
2o.) Se construyen hipótesis empíricas basadas en las relacio-
nes establecidas entre la variables. En el ejemplo anteriormente
citado, puede suponerse que el número de nacimientos y defuncio-
nes es proporcional al período de tiempo y al tamaño inicial de la
población.
3o.) Se introducen simplificaciones, que a veces son drá ticas,
para facilitar la formulación matemática y la manipulación de las
variables. En el estudio de la población que tomamos como ejemplo
se consideran los cambios de la población como si fueran continuos.
4o.) Se intenta resolver las ecuaciones matemáticas o, por lo
menos, estudiar las características globales del sistema matemático
construido.
So.) Se extraen conclusiones con valor predictivo. Por ejemplo,
una población aislada tiende a limitar su tamaño con independencia
de la cantidad inicial de personas que la componen.
6o.) Se generaliza la teoría.
20
V. MAY BRODBECK, Jllodel.s. 1l1eaning and Theories, Llewellyn Gross
( Ed.) Symposium on Sociological T heory, Illinois, Row, Peterson and Co ..
pp. 311-347.
27
V. A. KOSTlTSY~. 11/athematical Biology, London, 1939, citado por
Brodbeck, op. cit., 224.
•
88
,
•
· Desestimando la distinción ya establecida entre modelo e inter-
pretación, podemos formular una definición semántica como la si-
guiente: se puede construir un modelo de un sistema axiomático for-
mulando reglas de designación tales que hagan corresponder a
cada signo primitivo un determinado designatum, y siempre que
resulten verdaderas las proposiciones interpretadas correspondien-
tes a los axiomas. Evidentemente ésta o la anterior definición de
modelo gira en torno de un concepto básico, el de isomorfismo.
Un manejo estricto de la noción de modelo exige que el isomor-
fismo que lo de.fine cumpla dos condiciones: lo.) la existencia de
una correspondencia biunívoca entre los elementos del modelo y
de la teoría (o cosa) ; 2o.) la conservación de ciertas relaciones.
Esta última condición es importante para determinar si el isomor-
fismo es o rno completo. El modelo de una máquina de vapor que
funciona a vapor es un ejemplo de isomorfismo completo porque en
él se cumple además de la condición primera también la segunda
(el funcionamiento a vapor). Un planetario es un ejemplo de modelo ·
incompleto; el isomorfismo entre los elementos del modelo y los
cuerpos celestes no es completo desde que aquél no funciona por
la fuerza de la gravitación (condición 2a.).
Podríamos agregar que algunos autores omiten en la definición
del isomorfismo entre la geometría y el álgebra (que es la base de
la geometría analítica) especificar la condición segunda. Así, por
ejemplo, debe valer la correspondencia biunívoca entre los puntos
de un eje y el cuerpo de los números reales (condición la.) pero,
asimismo, esta correspondencia debe ser bicominua (condición 2a.) .
Podemos concluir, pues, que el isomorfismo de un modelo con
respecto al original es incompleto cuando las leyes de acuerdo a las
cuales opera el modelo son diferentes de las del original.
Podemos considerar tres t~pos de modelos-- científicos: (a) icó-
nico; (b) análogo y (e) simbólico. Los modelos icónicos son repre-
sentaciones, en pequeña o gran escala, de estados, objetos o hechos.
Representan las propiedades relevantes basándose en esas mismas
propiedades y sólo transíorma!Ildo la escala; por ejemplo, el mapa
de una región. En los modelos análogos, se usa una propiedad para
representar otra. Verbigracia, un sistema hidráulico puede represen-
tar a un sistema eléctrico: la corriente de agua representa a la co-
rriente eléctrica. En los modelos simbólicos, las propiedades son
representadas simbólicamente. Por ejemplo, una relación puede ser
representada por medio de un gráfico, es decir mediante un modelo
89
•
análogo. Pero esa misma relación puede ser representada mediante
ooa ecuación, es decir, mediante un modelo simbólico. Ahora bien,
si en una ecuación usada como modelo los símbolos representan
cantidades, el modelo se llama matemático. Los modelo matemá-
ticos, y en términos generales los modelos simbólicos, son los de
mayor abstracción pero son también los que se manejan más f~cil
mente. Como dice Russel L. ckoff, el esfuerzo analítico cumplido
para construir un modelo es inversamente proporcional a la faci-
lidad de su manejo una vez construido.!!s
Los modelos matemáticos empleados para simbolizar y resolver
situaciooes fácticas son representaciones aproximadas de las mismas,
ya que una descripción matemática complicaría excesivamente el
modelo. En realidad, lo que conviene es buscár el equilibrio entre
la exactitud y la posibilidad de manejo desde el punto de vista ma-
temático. (A veces, también se tienen en cuenta en la construcción
de los modelos otros factores, como el tiempo, el dinero, el perso-
nal requerido, etc.).
Hay dos caminos de aproximación en la construcción de modelos
matemáticos, uno va de lo simple a lo complejo y el otro de lo com-
plejo a lo simple. En el primer caso, se empieza con un modelo sim-
ple que puede ser resuelto con sencillas máquinas de calcular; los re-
sultados así obtenidos se usan luego para elaborar un modelo más
complejo y refinado. 2 9 En el segundo caso, se parte de un modelo
de manejo difícil y por sucesivas aproximaciones se llega a un mo-
delo manejable y suficientemente seguro. Este procedimiento puede
exigir la omisión deliberada de variables relevantes (aunque de
no decisivo impacto en el desarrollo operatorio) que complicarían
innecesariamente el proceso matemático.
Otro procedimiento para simplificar la estructura de los mo-
delos matemáticos es el cambio de la naturaleza de la variable:
variables continuas son consideradas como discretas y variables dis-
cretas son manejadas como si fueran continuas. Esta tran formación
es llamada por Camp fluidización. Asimismo, se puede simplificar
un modelo modificando la forma funciooal: las funciones discon-
tinuas son manejadas como continuas y las distribuciones discre-
tas son aproximadas por medio de {unciones continuas.
!!8 V. R. L. AcKOFF, cientific Metlwds: Optimizing Applied Research
Decisions, ew York, London, John Wiley & .. on , Inc. 1962, p. 110 .
•
29
~· D. CA.MP! Approxii'1U1tion. and Bounding in Opperations Research,
Umvers1ty of M1chigan, 1957-58, c1tado por Ackoff, op. cit., p. 118.
90
La construcción de modelos matemáticos implica el control con-
tinuo de su adecuación, control que tiene por objeto preservar al
modelo del error. Veamos cuáles son algunos de los errores posibles:
( 1) El modelo puede incluir variables irrelevantes y, por consi-
guiente, el resultado esperado dependerá de factores que, en rea-
lidad, nada tienen que ver con los objetivos perseguidos al cons-
truir el modelo.
(2) El modelo puede no incluir variables relevantes, necesarias
y, en consecuencia, no se alcanza el resultado esperado justamente
por esa falencia fundamental en la construcción del modelo.
(3) La función que vincula a las variables controlables y las in-
controlables puede ser incorrecta.
( 4) Los valores numéricos asignados a las variables pueden ser
•
Inexactos.
Es fácil ver el distinto grado de error en los cuatro casos enu-
merados. Otros riesgos acechan a los constructores de modelos for-
males, además de la elaboración de modelos estériles. En efecto,
es posible construir un sistema axiomático a partir de un conjunto
de signos primitivos y de axiomas, pero ello 1110 garantiza que se haya
descubierto una estructura matemática real que es, en el fondo, lo
que justifica la investigación científica mediante la búsqueda de mo-
delos formales.
A. Kaplan 80 exige dos condiciones para que un modelo sea acep-
tado científicamente: la fertilidad deductiva y la fertilidad heurís-
tica. U111 modelo formal o matemático es deductivamente fértil si
trata estructuras de las que se puede deducir consecuencias vá-
lidas y útiles científicamente. La fertilidad heurística, en cambio,
se refiere a sus posibilidades como fuente de experiencias, hipótesi!
y conceptualizaciones.
El mayor peligro de los modelos en su hipóstasis : la identifica-
ción del modelo con l a realidad. La historia de la ciencia nos ha
dado iamumerables muestras de esta falacia. El éter, que para Max-
well er a una convención heurísticamente útil y nada más, se con-
vierte para muchos entre ellos para Lord Kelvin en una ma-
teria real. La geometría euclidiana fue identificada durante mucho
tiempo con el espacio físico, asignándole a los volúmenes físicos
30 V. A. KAPLAN, The Conduct of lnqztiry, obra citad a~ p. 284.
91
las propiedades establecidas en las relaciones geométricas: se su-
ponía que la necesidad lógica que vincula los teoremas con los pos-
tulados, en los Elementos de Euclides, existía en el espacio físico.
La drástica distinción entre un modelo y una teoría, o entre un
modelo y la realidad, se puede destacar mediante una cupla de
expresiones: el modelo no es la realidad ni la teoría, sólo hay que
entenderlo como si fuera esa realidad o esa ,teoría. El modelo se
parece a aquello de lo cual es un modelo sólo en su estructura:
todas aquellas características del sistema ajenas a su estructura
también lo son con respecto al modelo.
Comparando nuevamente el modelo y la teoría, podríamos dis-
tinguir -siguiendo Ullla clasificación formulada por Kaplan en la
obra citada entre propiedades exógenas y propiedades endógenas.
Las segundas son las inherentes a la estructura; las primeras son
ajenas a ella y por eso son variables y contingentes. La misma teoría
puede ser interpretada mediante diversos modelos : todos ellos ten-
drán las mismas propiedades endógenas pero variarán al infinito
las exógenas .
•
-
92