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Modulo 1

El curso aborda la legislación sobre riesgos del trabajo en Argentina, centrándose en la Ley 24.557 y sus implicaciones para los abogados que asesoran a clientes en trámites ante comisiones médicas. Se detallan los conceptos de accidente de trabajo y enfermedades profesionales, así como los procedimientos y requisitos para obtener prestaciones. Además, se discuten las definiciones y clasificaciones de accidentes y enfermedades, incluyendo la evolución de la normativa y su aplicación práctica.
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Modulo 1

El curso aborda la legislación sobre riesgos del trabajo en Argentina, centrándose en la Ley 24.557 y sus implicaciones para los abogados que asesoran a clientes en trámites ante comisiones médicas. Se detallan los conceptos de accidente de trabajo y enfermedades profesionales, así como los procedimientos y requisitos para obtener prestaciones. Además, se discuten las definiciones y clasificaciones de accidentes y enfermedades, incluyendo la evolución de la normativa y su aplicación práctica.
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CURSO DE RIESGOS DEL TRABAJO – LEYES 24.557, 26.773, 27.

348 Y
Resolución 298/2017.

MÓDULO I
Este curso tiene como objetivo principal ser una guía clara y específica para el
abogado que asesora a sus clientes en los trámites ante las comisiones
médicas de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, respecto del desarrollo
de los diferentes supuestos que pueden darse dentro del trámite orientado a la
obtención de las prestaciones que otorga la Ley de Riesgos del trabajo 24.557
a los damnificados del sistema. Si bien el trámite administrativo que se aborda
se encuentra íntimamente relacionado con las prestaciones y los derechos y
obligaciones que surgen de la Ley de Riesgos del Trabajo, los mismos, al
exceder los alcances que pretende darse al presente curso, solo serán
desarrollados en forma general, dándose por sentado que atento la
complejidad que se le ha imprimido a este sistema, cada uno de los capítulos
de la L.R.T. tiene suficientes razones jurídicas como para abarcar un estudio
mucho más pormenorizado.

El curso comprende en forma detallada las operaciones de los procedimientos


a seguir en cada caso, con los lineamientos rectores del proceso, junto a la
jurisprudencia más importante de cada instituto, con el fin que el operador del
derecho cuente con un instrumento formal que muestre la relación de las
normas con la articulación e interacción con los objetivos que se persigue con
el mismo trámite.
Precisiones sobre los conceptos de accidente, accidente in itinere y
enfermedades profesionales: No existe una definición uniforme de lo que debe
entenderse por accidente de trabajo en el derecho comparado, razón por la
cual la Organización Internacional del Trabajo (O.I.T.) en el Convenio 121
establece que "la legislación de cada país deberá prescribir una definición del
accidente de trabajo". Como lineamiento general este organismo [en el
Repertorio de Recomendaciones Prácticas sobre Denuncia y Notificación de
Accidentes] ha brindado el siguiente parámetro para poder definirlo, indicando
que el accidente laboral es el "Suceso ocurrido en el curso del trabajo o en
relación con el trabajo que causa: a) Lesiones profesionales mortales; b)
Lesiones profesionales no mortales”.

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud en relación a las


enfermedades, distingue a las enfermedades denominadas "profesionales”, de
las enfermedades vinculadas con el trabajo. Respecto a estas últimas expresa
que "los estudios epidemiológicos han demostrado que en ciertos sectores de
la población trabajadora se puede encontrar una mayor prevalencia o riesgo de
enfermedades multifactoriales, como la hipertensión, trastornos del sistema
locomotor, enfermedades respiratorias crónicas, úlceras gástricas y duodenales
y una serie de trastornos del comportamiento".
Asimismo, existen distintos sistemas que se han adoptado respecto de las
enfermedades consideradas indemnizables, uno el de lista cerrada de
enfermedades, en la que se indican las ocupaciones o tareas en las que se
corre peligro de contraerías, donde se indemniza solamente a las
enfermedades comprendidas en ella y hay una presunción en favor de los
trabajadores que desarrollen las tareas indicadas; la otra que es la lista abierta
de enfermedades, donde la autoridad de aplicación tiene facultades de sumar
enfermedades a la lista cuando se compruebe que las mismas se contraen
desarrollando determinadas actividades o tareas. Finalmente existe el método
abierto, que permite incluir las enfermedades que por sus características
parezcan poder imputarse al empleo que desempeña la persona que la
contrajo.

En nuestro sistema legal, desde antiguo, las enfermedades, cuando se


generaban por exposición al riesgo (concepto de "enfermedad- accidente”), y
aun cuando no formaren parte de un listado cerrado creado por ley, eran
indemnizables, por aplicación judicial del principio "alterum non laedere".
El concepto enfermedad-accidente, tomó forma de ley en el año 1940 con la
sanción de la ley 12.631, en donde se hablaba del accidente o enfermedad
como el sucedido en "ocasión del trabajo" (si la ocasión era suficiente como
factor atributivo de responsabilidad, también debían ser indemnizables sus
consecuencias); lo que interesaba en todos los casos es que la causa fuera la
adecuada. La noción de enfermedad- accidente se basaba en los casos que un
accidente (o hecho único e identificable) ponía de manifiesto una enfermedad
de curso sub clínico, como ocurría en las hernias de disco, donde el accidente
evidenciaba o aceleraba la enfermedad latente.
Específicamente, en nuestra legislación actual, el art. 6 de la ley 24.557 va a
definir al accidente de trabajo, (y al accidente in itinere), como "todo
acontecimiento súbito y violento ocurrido por el hecho o en ocasión del
trabajo, o en el trayecto entre el domicilio del trabajador y el lugar de trabajo,
siempre y cuando el damnificado no hubiere interrumpido o alterado dicho
trayecto por causas ajenas al trabajo”.
Por ello, las características que debe tener un accidente para que entre en la
definición que da la ley 24.557 son las siguientes:

1) Debe estar generado por un hecho o suceso externo al trabajador el que


es agredido por una fuerza física.

2) El hecho debe ser súbito y violento: Súbito significa improvisto o


repentino, y violento en cuanto a poseer un grado tal que genere un daño. El
hecho exterior que genera el accidente es entendido, en general como un
hecho único e instantáneo (un golpe, corte, caída, etc.), aunque podría
también ser considerado como accidente cuando el hecho generador sea
generado en un pequeño lapso de tiempo (micro traumatismos). Que un hecho
resulte súbito no significa que sea de duración instantánea.
Parte de la doctrina ha indicado que de una interpretación literal podría
sostenerse que la muerte por congelamiento en una cámara frigorífica o por
asfixia con gas no constituirían accidentes a los fines de la ley 24.557 al estar
ausentes la violencia y la instantaneidad a las que refiere la terminología
inserta en el artículo 6o; estos casos deberían resolverse por un principio de
justicia y equidad. Debe tenerse presente que la ley 9688 omitía definir el
accidente en sí mismo (solo referido a que el mismo haya ocurrido "con motivo
y en ejercicio de la ocupación", agregando con la reforma de la ley la ley
12.631, a la fórmula del "por el hecho o en ocasión del trabajo", por lo que
deba entenderse por accidente de trabajo deberá ser establecido en cada caso
concreto, puesto que las leyes deben indicar rasgos generales, los que se
aplicarán a los hechos con una finalidad de justicia.

3) Tiene que estar vinculado con el trabajo, por hecho u ocasión. Para
entender este concepto se debe recordar que la ley 9688 solo cubría los
accidentes ocurridos con motivo de la ejecución del trabajo, que son los
producidos por el hecho mismo de la ejecución de la tarea específica que cada
trabajador cumple. Las reformas posteriores incluyeron a los accidentes
ocurridos "en ocasión del trabajo" -los que no ocurren con motivo específico de
su labor, sino en conexión ocasional con su empleo-. Como ejemplo de un
accidente en ocasión del trabajo puede citarse al que ocurre cuando el
trabajador ingresaba o egresaba del puesto de trabajo y padece un accidente
dentro de la fábrica. Asimismo los accidentes in itinere, que ocurren en el
trayecto que va del domicilio del trabajador al lugar de trabajo y viceversa,
entran dentro de esta misma categoría, puesto que también acaecen en
ocasión del trabajo.

4) El accidente no necesariamente debe generar un daño irreversible en el


sistema de la L.R.T., puesto que las prestaciones asistenciales rigen desde el
primer momento, independientemente que luego queden incapacidades
derivadas del accidente o la enfermedad.

5) Respecto del accidente in intinere, el mismo es el que ocurre en el


trayecto que el dependiente realiza hacia su empleo o de regreso de él.
Asimismo cubre otros supuestos con el requisito de que el trabajador
comunique por escrito al empleador (y éste a su ART) dentro de las 72 horas
la modificación que sufrirá ese itinerario, por las siguientes causas: razones de
estudio, concurrencia a otro empleo y atención de familiar directo enfermo y
no conviviente. A fin de acreditar dichos extremos deberá presentar al
empleador, dentro de los tres días, el correspondiente certificado (art. 6
L.R.T.).
La interpretación del accidente como in itinere no debe ser restrictiva, puesto
que como lo ha establecido la C.S.J.N. "Carece de razonabilidad la
consideración de los jueces de la causa en orden a que la circunstancia de que
la actora (psicóloga dependiente del Ministerio de Salud y Seguridad Social de
la provincia de Córdoba) hubiera cruzado la calle para comprar pan para llevar
a sus compañeros y a los niños que atendería camino al trabajo implicó
efectivamente un "desvío" o una "alteración" en propio interés con aptitud para
trasladar a ella la responsabilidad por el daño ocurrido que la ley pone en
cabeza del empleador. Ello es así porque el hecho ocurrió en el recorrido o
trayecto normal y habitual entre el domicilio de la accionante y su lugar de
trabajo sin que existiese un notorio desvío con un objetivo totalmente ajeno a
la prestación de tareas. En tales condiciones, el rigorismo extremo utilizado
para discernir la aplicación de las reglas atinentes al accidente in itinere no se
compadece con el principio reparador que inspira el sistema de riesgos del
trabajo. La interpretación dada a las normas aplicables por los tribunales
intervinientes, ciertamente, ha desnaturalizado su finalidad y las ha tornado
inoperantes. Se declara procedente el recurso extraordinario interpuesto y se
deja sin efecto la decisión apelada”. (CSJN 08-09-2015 Basi, Lidia Josefa vs.
Superior Gobierno de la Provincia de Córdoba).

En resumen la ley ampara como contingencias en materia de accidentes, los


siguientes casos:
A) Los accidentes de trabajo ocurridos con motivo del trabajo mismo.
B) Accidentes ocurridos dentro o fuera “en ocasión" de estar el trabajador a
disposición patronal para cumplir sus funciones.
C) Accidentes in itinere, ocurrido el trayecto habitual entre su domicilio y el
lugar de trabajo o en un lugar distinto (en las causas autorizadas por ley).
Una enfermedad profesional es la producida por causa del lugar o del tipo de
trabajo. La legislación ha establecido un listado de enfermedades, en el cual se
identifican cuadros clínicos, exposición y actividades en las que suelen
producirse estas enfermedades y también agentes de riesgo, que son los
factores presentes en los lugares de trabajo y que pueden afectar al ser
humano, como por ejemplo iluminación, ventilación, la presencia de ruidos,
sustancias químicas, temperatura, entre otros.

La O.I.T. en el año 2010 ha ampliado las recomendaciones sobre la lista de


enfermedades profesionales (la anterior era del año 2002) La nueva lista
incluye una serie de enfermedades profesionales reconocidas
internacionalmente, desde enfermedades causadas por agentes químicos,
físicos y biológicos hasta enfermedades de origen respiratorio y de la piel,
trastornos del sistema osteomuscular y cáncer profesional. Por primera vez se
han incluido de manera específica en la lista de la OIT los trastornos mentales
y del comportamiento. En las secciones de la lista sobre enfermedades
profesionales se incluyen además puntos abiertos. Los puntos abiertos
permiten el reconocimiento del origen profesional de enfermedades que no
figuran en la lista siempre y cuando se haya establecido un vínculo entre la
exposición a los factores de riesgo que resulte de la actividad laboral y las
enfermedades contraídas por el trabajador. Los criterios utilizados por los
mandantes tripartitos para decidir qué enfermedades han de ser consideradas
en la lista actualizada incluyen: que exista una relación causal entre la
enfermedad y un agente, una exposición o un proceso de trabajo específicos;
que la enfermedad ocurra en relación con el ambiente de trabajo y/o en
ocupaciones específicas; que la enfermedad tenga lugar entre grupos de
trabajadores afectados con una frecuencia que excede la incidencia media en
el resto de la población; y que haya evidencia científica de un patrón bien
definido de la enfermedad tras la exposición y verosimilitud de la causa.
Esta lista revisada de enfermedades profesionales refleja el desarrollo más
novedoso en cuanto a la identificación y el reconocimiento de enfermedades
profesionales en el mundo de hoy. E indica claramente donde aplicar la
prevención y la protección. La nueva lista de la 0IT representa el último
consenso mundial sobre las enfermedades que son aceptadas
internacionalmente como causadas por el trabajo. Esta lista puede servir de
modelo para el establecimiento, el examen y la revisión de las listas nacionales
de enfermedades profesionales.
En vista lo expuesto se puede observar que el listado cerrado de enfermedades
está lejos de ser un estándar o generar una valla en el reclamo de
enfermedades vinculadas con el trabajo, que dependerá en su caso de la
prueba que existió un hecho nocivo (micro traumas, o sucesión de eventos
dañosos, poco perceptibles) que terminó por dañar la salud del trabajador.
Desde el punto de vista práctico debe observarse que en el caso de un
accidente debe probarse el evento dañoso, y que éste ha sido el factor causal
de la enfermedad. En cambio, en la enfermedad profesional se presume el
nexo causal entre el trabajo y la patología.
El listado de enfermedades profesionales está establecido en el Decreto
658/96, y los Decretos 1167/2003, y 49/2014 (que amplían este listado)

La ley 24.557 no define el concepto de enfermedad profesional y se limitó a


decidir que solamente serán cubiertas las incluidas en el listado, por lo que hay
dos categorías de enfermedades profesionales, las que hayan sido declaradas
como tal, y las que sean reconocidas y declaradas por la Comisión Médica
Central.
Cabe recordar que en el sistema originario de la L.R.T. el listado era "cerrado",
lo que cambió con la modificación introducida por el decreto 1278/2000,
puesto que con esta norma se ha abierto la posibilidad de que alguna
enfermedad no incluida en el listado pueda ser indemnizada y cubierta por las
prestaciones de la LRT.

El artículo 6 de la L.R.T. define a las enfermedades profesionales como


"aquellas que se encuentran incluidas en el listado que elaborará y revisará el
Poder Ejecutivo, conforme al procedimiento del artículo 40 apartado 3 de esta
ley. El listado identificará agente de riesgo, cuadros clínicos, exposición y
actividades en capacidad de determinar la enfermedad profesional”; indicando
que las enfermedades no incluidas en el listado, como sus consecuencias, no
serán consideradas resarcibles, con la única excepción de que, en cada caso
concreto, la Comisión Médica Central determine como provocadas por causa
directa e inmediata de la ejecución del trabajo, excluyendo la influencia de los
factores atribuibles al trabajador o ajenos al trabajo.
Indica esta norma que a los efectos de la determinación de la existencia de
estas contingencias, deberán cumplirse las siguientes condiciones:

1) El trabajador o sus derechohabientes deberán iniciar el trámite mediante


una petición fundada, presentada ante la Comisión Médica Jurisdiccional,
orientada a demostrar la concurrencia de los agentes de riesgos, exposición,
cuadros clínicos y actividades con eficiencia causal directa respecto de su
dolencia.

2) La Comisión Médica Jurisdiccional sustanciará la petición con la audiencia


del o de los interesados así como del empleador y la ART; garantizando el
debido proceso, producirá las medidas de prueba necesarias y emitirá
resolución debidamente fundada en peritajes de rigor científico. En ningún
caso se reconocerá el carácter de enfermedad profesional a la que sea
consecuencia inmediata, o mediata previsible, de factores ajenos al trabajo o
atribuibles al trabajador, tales como la predisposición o labilidad a contraer
determinada dolencia.
El procedimiento indica que cuando se invoque la existencia de una
enfermedad profesional y la ART considere que la misma no se encuentra
prevista en el listado de enfermedades profesionales, deberá sustanciarse el
procedimiento ante la Comisión Médica. Si la Comisión Médica Jurisdiccional
entendiese que la enfermedad encuadra en los presupuestos definidos en dicho
inciso, lo comunicará a la ART, la que, desde esa oportunidad y hasta tanto se
resuelva en definitiva la situación del trabajador, estará obligada a brindar
todas las prestaciones contempladas en la L.R.T., indicando la norma que "En
tal caso, la Comisión Médica Jurisdiccional deberá requerir de inmediato la
intervención de la Comisión Médica Central para que convalide o rectifique
dicha opinión. Si el pronunciamiento de la Comisión Médica Central no
convalidase la opinión de la Comisión Médica Jurisdiccional, la ART cesará en el
otorgamiento de las prestaciones a su cargo. Si la Comisión Médica Central
convalidara el pronunciamiento deberá, en su caso, establecer
simultáneamente el porcentaje de incapacidad del trabajador damnificado, a
los efectos del pago de las prestaciones dinerarias que correspondieren. Tal
decisión, de alcance circunscripto al caso individual resuelto, no importará la
modificación del listado de enfermedades profesionales vigente. La Comisión
Médica Central deberá expedirse dentro de los 30 días de recibido el
requerimiento de la Comisión Médica Jurisdiccional. Una vez que se hubiera
pronunciado la Comisión Médica Central quedarán expeditas las posibles
acciones de repetición a favor de quienes hubieran afrontado prestaciones de
cualquier naturaleza, contra quienes resultaren en definitiva responsables de
haberlas asumido.

No todos los accidentes del trabajo ni todas las enfermedades profesionales


resultan cubiertos por la L.R.T., puesto que están excluidos de esta ley los
siguientes casos:
a) Los accidentes de trabajo y las enfermedades profesionales causados por
dolo del trabajador o por fuerza mayor extraña al trabajo:
El dolo no es asimilable a la culpa grave que supone un nivel de
intencionalidad apenas más intenso que la culpa consciente o con
representación. El dolo al que se refiere la ley en este caso es un acto
voluntario e intencional. La culpa grave del trabajador no exime de
responsabilidad a la ART.
La culpa o culpa grave en el ámbito laboral son conceptos lindantes al dolo,
puesto que, como principio la culpa del deudor en el cumplimiento de la
obligación consiste en la omisión de aquellas diligencias que exigiera la
naturaleza de la obligación y que correspondiesen a las circunstancias de las
personas, del tiempo y del lugar. Tengamos presente que el trabajo
dependiente está dirigido por el empleador, por lo que llama a ser esto tenido
en cuenta al estimar el mayor o menor deber de previsión, lo que nos obliga a
analizar el concepto de «diligencia» y también cuáles eran las omisiones que
imponía la naturaleza de la obligación y en qué consistiría una conducta a la
que es dable exigir en las circunstancias del caso y que provocaría el perjuicio.
A ello se le debe sumar el principio tuitivo del derecho laboral, y contemplar
también lo que ha dado en llamarse la "habituación al riesgo" sobre todo
cuando es una costumbre o rutina no prohibida por la empresa.
La fuerza mayor son aquellos sucesos que, aun siendo previstos, resultan
inevitables. Se distinguen los hechos imprevisibles o inevitables que no poseen
relación con el trabajo (terremoto), y los que tienen cierta relación de
ocasionalidad, lo que diferencia el concepto de fuerza mayor extraña al trabajo
diferenciado del de fuerza mayor vinculada al trabajo. Para que el caso sea
ajeno al trabajo debe tratarse de un hecho que habría producido el daño
igualmente al trabajador con independencia del trabajo, con lo que queda casi
limitado a los fenómenos naturales y a los actos irresistibles de guerra, motín
o revolución. Un hecho puede estar vinculado o conectado con el trabajo como
por ejemplo, el supuesto del empleado alcanzado por un rayo mientras labora
a la intemperie.

b) Las incapacidades del trabajador preexistentes a la iniciación de la relación


laboral y acreditada en el examen preocupacional efectuado según las pautas
establecidas por la autoridad de aplicación.
Hay que indicar respecto de este supuesto que la norma indica "las
incapacidades del trabajador preexistentes", es decir que refiere a las
incapacidades, no a las enfermedades, por lo que puede darse un supuesto de
hernias discales o hipoacusia -como para dar algún ejemplo- que sean
portantes al momento del ingreso, por lo que deberá determinarse la
incapacidad al momento del ingreso, por lo que la A.R.T. deberá
eventualmente responder por la reagravación. Otro problema será determinar
la responsabilidad del empleador o A.R.T. en los casos que las enfermedades
no hayan sido detectadas en el examen médico preocupacional puesto que
solo cabe la obligación de reparar los daños que se causen.
Jurisprudencia relacionada:
El concepto de accidente se encuentra ligado a otro elemento que se adiciona
al carácter repentino y súbito del evento cual es que el menoscabo del
trabajador es producto de una fuerza extraña. Este factor gravitacional externo
ocurrido por el hecho o en ocasión del trabajo durante el tiempo en que el
trabajador estuviere a disposición del empleador, "en y para la ejecución del
objeto del contrato de trabajo" (art. 2 ley 24028, primer párrafo), es el que
concurre para definir y distinguir al infortunio súbito y ajeno respecto de la
enfermedad concausalmente -y en general gradualmente- contraída mediante
la acción coadyuvante de componentes externos -atribuibles al trabajo-, e
internos y propios del trabajador, cuyo factor de incidencia laboral también se
coloca bajo la esfera de responsabilidad patronal. (SCBA LP L 84525 S
28/02/2007. Carátula: Salvo, Blanca Azucena c/Alvarez Hnos. S.R.L.
s/Indemnización por muerte. Ley 24028).
Si el siniestro se manifiesta plenamente una vez vencido el seguro y con
posterioridad al accidente que lo genera -producido durante la vigencia de
aquel-, debe considerarse -en virtud del principio de indivisibilidad del riesgo-
que se encuentra cubierto por el asegurador. 0 dicho de otro modo: si el hecho
no es instantáneo, sino continuado, y si su causa (acontecimiento súbito)
arranca cuando estaba vivo el convenio, la cobertura se "extiende" en la
medida en que sus efectos se proyectan más allá. (SCBA LP L 68120 S
29/12/2003 Carátula: Bravo, Rodolfo J. c/Transportes La Perlita S.A. s/Despido
y accidente de trabajo; SCBA LP L 67164 S 19/03/2003 Carátula: Bustamante,
Marta Cristina c/F.E. Martin SA s/Accidente de trabajo).

Resulta incompatible con el orden constitucional y supra legal (según lo


dispuesto en el inc. 22, art. 75, Constitución Nacional) lo previsto en la Ley
24557, en tanto niega todo tipo de reparación al trabajador víctima de una
enfermedad que guarda relación de causalidad adecuada con el trabajo, por el
sólo hecho de que aquélla no resulta calificada de enfermedad profesional en
los términos de dicha norma. (Del voto de los Dres. Fayt y Petracchi.) (C.S.J.N.
18-12-2007, Silva, Facundo Jesús vs. Unilever de Argentina S.A. s. Acción civil
- Enfermedad).

TÍTULO I - Riesgos del Trabajo Ley 24.557


CAPITULO I - Generalidades

Concepto de Riesgos del Trabajo

Artículo 1o. "Normativa aplicable y objetivos de la Ley sobre Riesgos del


Trabajo (LRTJ.
1. La prevención de los riesgos y la reparación de los daños derivados del
trabajo se regirán por esta LRT y sus normas reglamentarias.
2. Son objetivos de la Ley sobre Riesgos del Trabajo (LRT):
a) Reducir la siniestralidad laboral a través de la prevención de los riesgos
derivados del trabajo;
b) Reparar los daños derivados de accidentes de trabajo y de enfermedades
profesionales, incluyendo la rehabilitación del trabajador damnificado;
c) Promover ¡a recalificación y la recolocación de los trabajadores
damnificados;
d) Promover la negociación colectiva laboral para la mejora de las medidas de
prevención y de las prestaciones reparadoras".

Ley 26.773. Las disposiciones sobre reparación de los accidentes de trabajo y


enfermedades profesionales constituyen un régimen normativo cuyos objetivos
son la cobertura de los daños derivados de los riesgos del trabajo con criterios
de suficiencia, accesibilidad y automaticidad de las prestaciones dinerarias y en
especie establecidas para resarcir tales contingencias.

A los fines de la presente, se entiende por régimen de reparación al conjunto


integrado por esta ley, por la Ley de Riesgos del Trabajo 24.557 y sus
modificatorias, por el Decreto 1694/09, sus normas complementarias y
reglamentarias, y por las que en el futuro las modifiquen o sustituyan. (Art.
26.773. Art. 1)

La reparación dineraria se destinará a cubrir la disminución parcial o total


producida en la aptitud del trabajador damnificado para realizar actividades
productivas o económicamente valorables, así como su necesidad de asistencia
continua en caso de Gran Invalidez, o el impacto generado en el entorno
familiar a causa de su fallecimiento.

Las prestaciones médico asistenciales, farmacéuticas y de rehabilitación


deberán otorgarse en función de la índole de la lesión o la incapacidad
determinada. Dichas prestaciones no podrán ser sustituidas en dinero, con
excepción de la obligación del traslado del paciente.

El derecho a la reparación dineraria se computará, más allá del momento en


que se determine su procedencia y alcance, desde que acaeció el evento
dañoso o se determinó la relación causal adecuada de la enfermedad
profesional.

El principio general indemnizatorio es de pago único, sujeto a los ajustes


previstos en este régimen. (Art. 2 Ley 26.773.)

Decreto 472/2014. Facúltase a la SUPERINTENDENCIA DE RIESGOS DEL


TRABAJO a dictar las normas complementarias necesarias para la aplicación
del presente decreto, y a regular la adecuación de las situaciones especiales
establecidas en el artículo 45 de la Ley 24.557 y sus modificatorias, al régimen
creado por la Ley 26.773 (Art. 2. Decreto 472/2014.)

Ley 27.348. La Superintendencia de Riesgos del Trabajo dictará las normas


del procedimiento de actuación ante las comisiones médicas jurisdiccionales y
la Comisión Médica Central (Art. 3 Párr. 2 Ley 27.348.)
Concepto. Es uno de los componentes del Sistema de Seguridad Social
Argentino. La ley 24.557 de Riesgos del Trabajo (y su modificatoria la ley N°
26.773) tiene como objetivos prevenir los riesgos en la actividad laboral y
reparar los daños ocasionados por accidentes de trabajo y enfermedades
profesionales.

Jurisprudencia. El sistema de Riesgos del Trabajo, integra el sistema de


Seguridad Social, a través de un régimen de prevención y reparación de los
riesgos del trabajo, por lo que resulta indudable la tutela al trabajador como
sujeto propio del Sistema de Seguridad Social (art.l de la Ley 24.557). En
virtud de ello, el nuevo sistema de responsabilidad individual de los
trabajadores consagrada por la mentada normativa impone un seguro
obligatorio que debe contratarse en entidades aseguradoras de derecho
privado especializadas en derecho del trabajo, que no son otras que las
denominadas A.R.T. (C0001 LZ 65539 RSD-147-8 S 15/05/2008 Juez
TABERNERO (SD)

En virtud que el objetivo de la ley es la prevención de riesgos y la reparación


de daños del trabajo (art. 1), y siendo que lo que se preserva es la indemnidad
del trabajador y lo que se repara es la pérdida de la capacidad laboral puesta
al servicio del empleador - resultando inequívoco que el daño es inmanente al
concepto de accidente de trabajo y de enfermedad profesional [art. 6]- no es
dable escindir las contingencias de las situaciones cubiertas [Capítulo 3], de
modo tal que la norma pudiera darle entidad a un hecho traumático si la
denuncia de éste no contuviera expresa o implícitamente una reclamación de
prestaciones por el daño sufrido, puesto que el accidente no se indemniza por
sí mismo (SCBA LP L 79638 S 30/08/2006 Juez RONCORONI (OP))

Ámbito de aplicación.

Artículo 2o. Obligatoriamente están cubiertos los funcionarios y empleados del


sector público nacional, de las provincias y sus municipios y la Ciudad
Autónoma de Buenos Aires; los trabajadores en relación de dependencia del
sector privado; los trabajadores de casas particulares; los pasantes y las
personas obligadas a prestar un servicio de carga pública. Es requisito que el
trabajador se encuentre registrado, es decir, que trabaje “en blanco”

Personas obligadas a prestar un servicio de carga pública.


Decreto 334/96. Respecto de personas obligadas a prestar un servicio de
carga pública, a los fines del cálculo del ingreso base, deberá tomarse la
remuneración sujeta a cotización que el damnificado estuviera percibiendo en
su actividad, o la renta presunta prevista por el SISTEMA INTEGRADO DE
JUBILACIONES Y PENSIONES para el caso de trabajadores autónomos, o el
salario mínimo del escalafón de la planta permanente del personal incluido en
el Régimen Jurídico Básico de la Función Pública si el damnificado se
encontrare desempleado (Art. 3 Decreto 334/96.)

Trabajadores de casas particulares v autónomos.


Decreto 491/ 97. Incorpórase en forma obligatoria a los trabajadores
domésticos, que prestan servicios en relación de dependencia, dentro del
ámbito de aplicación de la Ley 24.557 sobre Riesgos del Trabajo.

Dicha obligación no entrará en vigencia hasta tanto la SUPERITENDENCIA DE


RIESGOS DEL TRABAJO dicte la normativa necesaria para adecuar el sistema
establecido en la Ley citada a las características de la actividad que se
incorpora (Artículo 1° — (Reglamentario del artículo 2 o, apartado 2, inciso a.
Ley 24.557.) Decreto 491/97).

Incorpórase a los trabajadores autónomos al sistema creado por la Ley N°


24.557 sobre Riesgos del Trabajo.

a) La afiliación de los trabajadores autónomos al sistema en cuestión será


progresiva y acorde a las distintas características y modalidades de cada
actividad.
b) La SUPERINTENDENCIA DE RIESGOS DEL TRABAJO se encuentra
facultada para dictar la normativa necesaria para adecuar el sistema
establecido en la Ley citada a cada actividad autónoma y resolver las
condiciones y la fecha de incorporación efectiva de los autónomos al sistema.
(Art. 2o — (Reglamentario del artículo 2°, apartado 2, inciso b. Ley 24.557],
Decreto 491/97)

Ley 26.844. Régimen Especial de Contrato de Trabajo para el Personal


de Casas Particulares. Reparación y prevención de riesgos del trabajo. Las
trabajadoras/es comprendidas en la presente ley serán incorporadas al
régimen de las leyes 24.557 y 26.773 en el modo y condiciones que se
establezcan por vía reglamentaria, para alcanzar en forma gradual y
progresiva las prestaciones contempladas en dicha normativa, en función de
las particularidades propias del presente estatuto. El Poder Ejecutivo fijará, en
su caso, las alícuotas que deberán cotizar los empleadores, así como las
demás condiciones necesarias para acceder a los beneficios respectivos.

Decreto 467/14. Reglamentación Ley 26.844. Reparación y prevención de


riesgos del trabajo (Reglamentación del artículo 74). a) El empleador de
personal de casas particulares deberá tomar cobertura con la ASEGURADORA
DE RIESGOS DEL TRABAJO (ART) que libremente elija, en tanto ésta se halle
autorizada a brindar cobertura en la jurisdicción que corresponda al domicilio
de aquél. La ASEGURADORA DE RIESGOS DEL TRABAJO (ART) no podrá
rechazar la afiliación de ningún empleador incluido en su ámbito de actuación.

A tales fines, el empleador deberá suscribir un contrato de afiliación con la


ASEGURADORA DE RIESGOS DEL TRABAJO (ART) de su elección. Dicho
contrato tendrá vigencia a partir de la fecha que se determine expresamente
en el mismo.

La obligación de asegurarse no entrará en vigencia hasta tanto la


SUPERINTENDENCIA DE RIESGOS DEL TRABAJO (SRT), la
SUPERINTENDENCIA DE SEGUROS DE LA NACION (SSN) y la
ADMINISTRACION FEDERAL DE INGRESOS PUBLICOS (AFIP) dicten la
normativa necesaria para adecuar el sistema establecido a las características
de la actividad que se incorpora.

La SUPERINTENDENCIA DE RIESGOS DEL TRABAJO (SRT) instrumentará el


procedimiento de afiliación y traspaso del empleador, pudiendo simplificar los
mecanismos aplicables en forma razonable.

b) El empleador que registre pagos de cuotas al Sistema de Riesgos del


Trabajo pero que no haya tomado cobertura con una ASEGURADORA DE
RIESGOS DEL TRABAJO (ART) determinada, será asignado a una
ASEGURADORA DE RIESGOS DEL TRABAJO (ART) autorizada por la
SUPERINTENDENCIA DE RIESGOS DEL TRABAJO (SRT) en forma sistemática y
conforme la normativa que oportunamente dicte la misma, siempre y cuando
no se encuentre ingresado en el registro de contratos extinguidos por falta de
pago.

En estos casos, el empleador tendrá cobertura de riesgos del trabajo, a partir


de la fecha en que se notifique a la Aseguradora la asignación de oficio
realizada.

c) Para la fijación del sistema de alícuotas para el presente régimen, será


aplicable lo dispuesto en el último párrafo del artículo 13 de la Ley N s 26.773.

La cuota que se destina al pago de la cobertura del Sistema de Riesgos del


Trabajo integra y se adiciona a los aportes y contribuciones obligatorios
establecidos por el artículo 21 de la Ley N e 25.239. La cuota tiene carácter de
pago anticipado y deberá ser declarada e ingresada por el empleador durante
el mes en que se brinden las prestaciones, con las mismas modalidades,
plazos y condiciones fijados para los citados aportes y contribuciones
obligatorios.
La ADMINISTRACION FEDERAL DE INGRESOS PUBLICOS (AFIP) instrumentará
el procedimiento de pago de las cuotas que se destinan a las ASEGURADORAS
DE RIESGOS DEL TRABAJO (ART), así como el mecanismo de distribución de
los fondos a éstas, en función de la relación "Código Único de Identificación
Laboral (CUIL), Clave Única de Identificación Tributaria (CUIT), empleador y
ASEGURADORA DE RIESGOS DEL TRABAJO (ART)". Dicha relación será
remitida periódicamente por la SUPERINTENDENCIA DE RIESGOS DEL
TRABAJO (SRT) a la ADMINISTRACION FEDERAL DE INGRESOS PUBLICOS
(AFIP), conforme las novedades que se produzcan en el Registro de Contratos
de las ASEGURADORAS DE RIESGOS DEL TRABAJO (ART).

d) Para establecer la prestación dineraria mensual en concepto de


Incapacidad Laboral Temporaria, como así también para establecer el Valor
Mensual del Ingreso Base conforme lo previsto en el artículo 12 de la Ley N Q
24.557, se deberá considerar la remuneración mensual mínima fijada por el
MINISTERIO DE TRABAJO, EMPLEO Y SEGURIDAD SOCIAL o por los
mecanismos implementados por la Ley N 2 26.844 para el Personal de Casas
Particulares y para la categoría correspondiente.

e) La SUPERINTENDENCIA DE RIESGOS DEL TRABAJO (SRT), junto con las


ASEGURADORAS DE RIESGOS DEL TRABAJO (ART), impulsarán acciones
tendientes a promover la prevención de los riesgos derivados del trabajo del
Personal de Casas Particulares, a la vez que tendrán a disposición en sus
páginas WEB material informativo relativo a la prevención de accidentes en el
ámbito doméstico.

Se considerarán válidas y fehacientes todas las comunicaciones y


notificaciones que se efectúen a través de la ventanilla electrónica para
empleadores. (ARTÍCULO 74.- Reparación y prevención de riesgos del trabajo
(Reglamentación del artículo 74). Decreto 467/14)

Trabajadores vinculados por relaciones no laborales.


Decreto 491/97. Incorpórase en forma obligatoria en el ámbito de aplicación
de la Ley N° 24.557 Sobre Riesgos del Trabajo, como trabajadores vinculados
por relaciones no laborales, a aquellos que desempeñen las siguientes
actividades:

I. Las reguladas por el Sistema de Pasantías Educativas creado por la Ley


N° 26.427, por el Programa Nacional de Pasantías para la Reconversión
(PRONAPAS) aprobado por Decreto N° 1547 del 31 de agosto de 1994 y por el
Régimen General de Pasantías que rige en todo el ámbito del Nivel de
Educación Secundaria del Sistema Educativo Nacional establecido por Decreto
N° 1374 del 7 de septiembre de 2011, y sus respectivas normas
reglamentarias.

II. Las realizadas por los trabajadores con discapacidad que se desempeñen
en los Talleres Protegidos Especiales para el Empleo (TPEE) a los que se refiere
el artículo 3o de la Ley N° 26.816.

III. Las realizadas en virtud del cumplimiento de una beca.

a) En los casos indicados en el presente, las obligaciones que la Ley N°


24.557 impone al empleador, en la medida que sean compatibles con la
naturaleza no laboral de la vinculación, serán responsabilidad del empresario o
dador de tareas.

b) Mediante la inclusión de todos los trabajadores vinculados por relaciones


no laborales que dispone el presente, se considerará cumplida la obligación
derivada del artículo 17, inciso d], de la Ley N° 26.816, conforme al alcance
dado a la misma, así como las demás obligaciones de aseguramiento que se
exigen en los programas especiales de capacitación y/o empleo, y en los
sistemas de pasantías.

c) En todos los casos previstos en este artículo el monto sobre el cual se


efectuará la cotización será la compensación percibida. (Artículo sustituido por
art. 3° del Decreto N° 1771/2015 B.O. 1/9/2015. Vigencia: a partir de su
publicación en el Boletín Oficial). Art. 3o — (Reglamentario del artículo 2°,
apartado 2, inciso c. Ley 24.557)

Jurisprudencia. Empleado Público.


El Máximo Tribunal en los precedentes "Valenzuela, Rubén vs. Estado Mayor
del Ejército" y "Lucero, Héctor vs. Estado Nacional - Ministerio del Interior -
Policía Federal Argentina", entre otros, dejó sentada la exclusión del personal
policial de la aplicación de las normas de derecho común. Sin embargo, dicha
exclusión estuvo fundada en las acciones iniciadas como consecuencia de
daños sufridos por personal policial en actos de servicio pero circunscriptos a
"acciones bélicas" (fuerzas armadas) o "enfrentamientos armados". La actora
en el caso, se incapacitó como consecuencia de la caída sufrida en el
nosocomio de la demandada, al desarrollar tareas de enfermera. También cabe
poner de resalto que cabe adoptar un amplio criterio al ámbito de aplicación
personal que establece la Ley 24557 en su inc. 1 a, art. 2, en cuanto dispone
que quedan obligatoriamente incluidos en dicha ley "... Los funcionarios y
empleados del sector público nacional...", lo cual involucra a las partes del
caso atento el carácter público del vínculo que unió a las partes. Resultan
aplicables entonces las previsiones de la Ley 24557. (Folcioni, Claudia
Alejandra vs. Policía Federal Argentina y otro s. Accidente - Acción civil.
Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo Sala IX; 21-dic-2012; Boletín de
Jurisprudencia de la CNTrab.)

La tesis limitativa establecida por la CSJN en la causa \"Leston, Juan Carlos vs.
Estado Nacional -Ministerio del Interior- Policía Federal Argentina s. Daños y
perjuicios\" del 18/12/07, reiterada en el caso \"Alvarado, Gustavo Victorio vs.
Estado Nacional -Ministerio del Interior- Policía Federal Argentina s. Daños y
perjuicios\" (sentencia del 26/2/08), conduce a resultados reñidos con el más
elemental sentido de justicia. Negarles a la viuda e hijos menores de un
agente de la Policía Federal (fallecido por un impacto de bala durante un
procedimiento para evitar un robo), el derecho a percibir el subsidio
contemplado en la Ley 16973 y la indemnización por accidente de trabajo de la
Ley 24557, implicaría quedar en peor situación que los causahabientes de
cualquier policía fallecido en un accidente de tránsito in itinere (quienes sí
tendrían derecho a percibir la indemnización de la Ley 24557). Tal
discriminación sería lesiva del derecho a la protección integral de la familia que
receptan tanto el art. 14 bis, Constitución Nacional, como los arts. 16 y 17 de
la Declaración Americana de los derechos y deberes del hombre; art. 16 de la
Declaración Universal de Derechos humanos; art. 10 del Pacto Internacional de
Derechos Civiles y Políticos; art. 17 de la convención Americana sobre
Derechos Humanos, etc. De allí que corresponda hacer lugar a la
indemnización de la ley de accidentes en caso de un policía fallecido \"en y por
acto de servicio\". (Monzón, María Elisa y otro vs. Estado Nacional y otros s.
Indemnización por fallecimiento. Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo
Sala IV; 13-ago-2009; Boletín de jurisprudencia de la CNTrab.)

Daños y perjuicios - Responsabilidad del Estado.


No cabe duda que la provincia debe responder por el hecho de los internos
frente a terceros. Frente a los funcionarios de los cuales se sirve para el
cumplimiento de sus fines, juega la obligatoriedad de someterse al régimen
creado por la Ley de Riesgos del Trabajo (art. 2, ap. 1, inc. 2, ley 24.557), que
traslada esa responsabilidad a la aseguradora que presta la cobertura. CC0202
LP 106210 RSD-101-6 S 30/05/2006 Juez SUAREZ (SD).

Seguro obligatorio y autoseguro.


Artículo 3o. "1. Esta LRT rige para todos aquellos que contraten a
trabajadores incluidos en su ámbito de aplicación.
2. Los empleadores podrán autoasegurar los riesgos del trabajo definidos
en esta ley, siempre y cuando acrediten con la periodicidad que fije la
reglamentación;
a) Solvencia económico-financiera para afrontar las prestaciones de ésta
ley;
b) Garanticen los servicios necesarios para otorgar las prestaciones de
asistencia médica y las demás previstas en el artículo 20 de la presente ley.

3. Quienes no acrediten ambos extremos deberán asegurarse


obligatoriamente en una "Aseguradora de Riesgos del Trabajo (ART)" de su
libre elección.

4. El Estado nacional, las provincias y sus municipios y la Municipalidad de


la Ciudad de Buenos Aires podrán igualmente autoasegurarse".

Ley 27.348. Créase el Autoseguro Público Provincial destinado a que las


provincias y sus municipios y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires puedan
autoasegurar los riesgos del trabajo definidos en la ley 24.557 y sus
modificatorias, respecto de los regímenes de empleo público provincial y
municipal, de acuerdo a lo que establezca la Superintendencia de Riesgos del
Trabajo.

Para acceder al Autoseguro Público Provincial, cada jurisdicción deberá


garantizar la existencia de una estructura suficiente para el adecuado
otorgamiento de las prestaciones en especie de la ley 24.557 y sus
modificatorias, de acuerdo a las condiciones y requisitos que establezca la
Superintendencia de Riesgos del Trabajo.

Las prestaciones dineradas deberán ser administradas mediante un régimen de


gestión económica y financiera separado del que corresponda a la contabilidad
general provincial.

El Autoseguro Público Provincial deberá integrarse al sistema de registros y


establecer para cada dependencia o establecimiento con riesgo crítico, de
conformidad con lo que determine la Superintendencia de Riesgos del Trabajo,
un plan de acción específico.
Los autoasegurados públicos provinciales tendrán idénticas obligaciones que
las Aseguradoras de Riesgos del Trabajo y los empleadores autoasegurados en
materia de reportes e integración al Registro Nacional de Incapacidades, según
determine la Superintendencia de Riesgos del Trabajo.

El autoseguro público de cada provincia podrá admitir la incorporación de sus


municipios, los que pasarán a integrar el Autoseguro Público Provincial de la
respectiva provincia (Art. 5 Ley 27.348).

Los empleadores que opten por el régimen de Autoseguro Público Provincial


deberán:
a) Inscribirse en un registro que se creará específicamente a tal efecto,
cuya forma y contenido determinará la Superintendencia de Riesgos del
Trabajo.
b) Cumplir con las obligaciones y procedimientos que la ley 24.557 y sus
modificatorias ponen a cargo de los empleadores y de las
aseguradoras de riesgos del trabajo, en los términos que establezca la
Superintendencia de Riesgos del Trabajo con la excepción de la afiliación, del
aporte al Fondo de Reserva de la ley 24.557 y sus modificatorias y de toda
otra obligación incompatible con dicho régimen (Art. 6 Ley 27.348).

El incumplimiento por parte de los empleadores que opten por el régimen de


Autoseguro Público Provincial de las obligaciones a su cargo, será
pasible de las sanciones dispuestas en el artículo 32 de la ley 24.557 y sus
modificatorias, sin perjuicio de las previstas en el Libro 2 o, Título XI, Capítulo
VII del Código Penal (Art. 7 Ley 27.348).

Estará a cargo de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo:


a) Supervisar y fiscalizar a los empleadores incorporados al Autoseguro
Público Provincial en cuanto al otorgamiento de las prestaciones dinerarias y
en especie vinculadas al sistema de riesgos del trabajo;
b) Establecer los programas de prevención para los empleadores
incorporados al Autoseguro Público Provincial (Art. 8 Ley 27.348).
Incorpórase como miembros del Comité Consultivo Permanente creado por el
artículo 40 de la ley 24.557 y sus modificatorias, a dos (2) representantes de
las jurisdicciones que hayan optado por el régimen de Autoseguro Público
Provincial, los que se integrarán a la representación del sector gubernamental
(Art. 9 Ley 27.348).

Jurisprudencia.
En autos, se promovió por la precitada vía procesal, el cobro de una suma de
dinero adeudada en concepto de cotizaciones por la cobertura del seguro
obligatorio establecido por la Ley de Riesgos del Trabajo 24.557 (arts. 1, 2, 3,
23, 46 y cctes. ley 24.557); y en tal sentido, cabe poner de manifiesto que por
los servicios que preste la justicia de la Provincia de Buenos Aires, el Código
Fiscal establece que se deberán tributar tasas, de acuerdo con la naturaleza y
cuantía de los procesos (art. 277 y concs., Cód. cit.). Cabe igualmente
puntualizar, que la legislación tributaria referida establece con claridad las
exenciones que caben al pago de tasas (art. 283), entre las cuales no se
encuentra comprendida la presente acción, y que el inciso 2do. esgrimido por
el recurrente, se refiere a actuaciones "motivadas por jubilaciones, pensiones y
devolución de aportes", supuestos que no se ven configurados en el sub
examine. No debe perderse de vista, que fuera de los casos de exención
establecidos no cabe establecer otros por analogía (arg. art. 6, cód. cit.), y
que la interpretación de una norma que consagra una exención impositiva
debe hacerse con carácter restringido; y ello es así, en tanto una solución
contraria puede atentar contra el principio constitucional de igualdad ante la
ley (CC0002 QL 4704 RSI-111-1 1 05/09/2001).

CAPITULO II- De la Prevención de los Riesgos del Trabajo.


Obligaciones de las partes.
Artículo 4°. 1. Los empleadores y los trabajadores comprendidos en el ámbito
de la LRT, así como las ART están obligados a adoptar las medidas legalmente
previstas para prevenir eficazmente los riesgos del trabajo.

A tal fin y sin perjuicio de otras actuaciones establecidas legalmente, dichas


partes deberán asumir compromisos concretos de cumplir con las normas
sobre higiene y seguridad en el trabajo. Estos compromisos podrán adoptarse
en forma unilateral, formar parte de la negociación colectiva, o incluirse dentro
del contrato entre la ART y el empleador.

2. Las Aseguradoras de Riesgos del Trabajo deberán establecer


exclusivamente para cada una de las empresas o establecimientos
considerados críticos, de conformidad a lo que determine la autoridad de
aplicación, un plan de acción que contemple el cumplimiento de las siguientes
medidas:

a) La evaluación periódica de los riesgos existentes y su evolución;

b) Visitas periódicas de control de cumplimiento de las normas de


prevención de riesgos del trabajo y del plan de acción elaborado en
cumplimiento de este artículo;

c) Definición de las medidas correctivas que deberán ejecutar las empresas


para reducir los riesgos identificados y la siniestralidad registrada;

d) Una propuesta de capacitación para el empleador y los trabajadores en


materia de prevención de riesgos del trabajo.

Las ART y los empleadores estarán obligados a informar a la Superintendencia


de Riesgos del Trabajo o a las Administraciones de Trabajo provinciales, según
corresponda, la formulación y el desarrollo del plan de acción establecido en el
presente artículo, conforme lo disponga la reglamentación (Apartado sustituido
por art. 1 del Decreto 1278/2000 B.O. 03/01/2001. Vigencia: a partir del
primer día del mes subsiguiente a su publicación en el Boletín Oficial.)

3. A los efectos de la determinación del concepto de empresa crítica, la


autoridad de aplicación deberá considerar especialmente, entre otros
parámetros, el grado de cumplimiento de la normativa de higiene y seguridad
en el trabajo, así como el índice de siniestralidad de la empresa (Apartado
sustituido por art. Ia del Decreto Ne 1278/2000 B.O. 03/01/2001. Vigencia: a
partir del primer día del mes subsiguiente a su publicación en el Boletín
Oficial.)

4. La ART controlará la ejecución del plan de acción y estará obligada a


denunciar los incumplimientos a la Superintendencia de Riesgos del Trabajo
(Apartado sustituido por art. 1o del Decreto 1278/2000 B.O. 03/01/2001.
Vigencia: a partir del primer día del mes subsiguiente a su publicación en el
Boletín Oficial.).

5. Las discrepancias acerca de la ejecución del plan de acción serán


resueltas por la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (Apartado sustituido
por art. 1o del Decreto 1278/2000 B.O. 03/01/2001. Vigencia: a partir del
primer día del mes subsiguiente a su publicación en el Boletín Oficial.).

Decreto 410/01. La SUPERINTENDENCIA DE RIESGOS DEL TRABAJO se


encuentra facultada para determinar los criterios y parámetros de calificación
de empresas o establecimientos considerados críticos, disponiendo, a tal
efecto, la implementación de programas especiales sobre prevención de
infortunios laborales. La mencionada autoridad determinará, asimismo, para
los restantes empleadores, la frecuencia y condiciones para la realización de
las actividades de prevención y control, teniendo en cuenta las necesidades de
cada uno de los sectores de actividad (Art. 1 Decreto 410/01. [reglamentario
del artículo 4o de la Ley N° 24.557 y sus modificatorias).

Ley 19.587. Higiene y seguridad en el trabajo. Artículo 1— Las


condiciones de higiene y seguridad en el trabajo se ajustarán, en todo el
territorio de la República, a las normas de la presente ley y de las
reglamentaciones que en su consecuencia se dicten.
Sus disposiciones se aplicarán a todos los establecimientos y explotaciones,
persigan o no fines de lucro, cualesquiera sean la naturaleza económica de las
actividades, el medio donde ellas se ejecuten, el carácter de los centros y
puestos de trabajo y la índole de las maquinarias, elementos, dispositivoso
procedimientos que se utilicen o adopten.

Art. 2 — A los efectos de la presente ley los términos "establecimiento",


"explotación", "centro de trabajo" o "puesto de trabajo" designan todo lugar
destinado a la realización o donde se realicen tareas de cualquier índole o
naturaleza con la presencia permanente, circunstancial, transitoria o
eventual de personas físicas y a los depósitos y dependencias anexas de
todo tipo en que las mismas deban permanecer o a los que asistan o
concurran por el hecho o en ocasión del trabajo o con el consentimiento
expreso o tácito del principal. El término empleador designa a la persona,
física o jurídica, privada o pública, que utiliza la actividad de una o más
personas en virtud de un contrato o relación de trabajo.

Art. 3 — Cuando la prestación de trabajo se ejecute por terceros, en


establecimientos, centros o puestos de trabajo del dador principal o con
maquinarias, elementos o dispositivos por él suministrados, éste será
solidariamente responsable del cumplimiento de las disposiciones de esta ley.

Art. 4 — La higiene y seguridad en el trabajo comprenderá las normas técnicas


y medidas sanitarias, precautorias, de tutela o de cualquier otra índole que
tengan por objeto:
a) proteger la vida, preservar y mantener la integridad sicofísica de los
trabajadores;

b) prevenir, reducir, eliminar o aislar los riesgos de los distintos centros o


puestos de trabajo;

c) estimular y desarrollar una actitud positiva respecto de la prevención de


los accidentes o enfermedades que puedan derivarse de la actividad laboral.

Art. 5 — A los fines de la aplicación de esta ley considéranse como básicos los
siguientes principios y métodos de ejecución:

a) creación de servicios de higiene y seguridad en el trabajo, y de medicina


del trabajo de carácter preventivo y asistencial;

b) institucionalización gradual de un sistema de reglamentaciones,


generales o particulares, atendiendo a condiciones ambientales o factores
ecológicos y a la incidencia de las áreas o factores de riesgo;

c) sectorialización de los reglamentos en función de ramas de actividad,


especialidades profesionales y dimensión de las empresas;

d) distinción a todos los efectos de esta ley entre actividades normales,


penosas, riesgosas o determinantes de vejez o agotamiento prematuros y/o
las desarrolladas en lugares o ambientes insalubres;

e) normalización de los términos utilizados en higiene y seguridad,


estableciéndose definiciones concretas y uniformes para la clasificación de los
accidentes, lesiones y enfermedades del trabajo;

f) investigación de los factores determinantes de los accidentes y


enfermedades del trabajo, especialmente de los físicos, fisiológicos y
sicológicos;
g) realización y centralización de estadísticas normalizadas sobre accidentes
y enfermedades del trabajo como antecedentes para el estudio de las causas
determinantes y los modos de prevención;

h) estudio y adopción de medidas para proteger la salud y la vida del


trabajador en el ámbito de sus ocupaciones, especialmente en lo que atañe a
los servicios prestados en tareas penosas, riesgosas o determinantes de vejez
o agotamiento prematuros y/o las desarrolladas en lugares o ambientes
insalubres;

i) aplicación de técnicas de corrección de los ambientes de trabajo en los


casos en que los niveles de los elementos agresores, nocivos para la salud,
sean permanentes durante la jornada de labor;

j) fijación de principios orientadores en materia de selección e ingreso de


personal en función de los riesgos a que den lugar las respectivas tareas,
operaciones y manualidades profesionales;

k) determinación de condiciones mínimas de higiene y seguridad para


autorizar el funcionamiento de las empresas o establecimientos;

l) adopción y aplicación, por intermedio de la autoridad competente, de los


medios científicos y técnicos adecuados y actualizados que hagan a los
objetivos de esta ley;

m) participación en todos los programas de higiene y seguridad de las


instituciones especializadas, públicas y privadas, y de las asociaciones
profesionales de empleadores, y de trabajadores con personería gremial;

n) observancia de las recomendaciones internacionales en cuanto se


adapten a las características propias del país y ratificación, en las condiciones
previstas precedentemente, de los convenios internacionales en la materia;

ñ) difusión y publicidad de las recomendaciones y técnicas de prevención que


resulten universalmente aconsejables o adecuadas;

o) realización de exámenes médicos preocupacionales y periódicos, de


acuerdo a las normas que se establezcan en las respectivas reglamentaciones.

Art. 6 — Las reglamentaciones de las condiciones de higiene de los ambientes


de trabajo deberán considerar primordialmente:

a) características de diseño de plantas industriales, establecimientos,


locales, centros y puestos de trabajo, maquinarias, equipos y procedimientos
seguidos en el trabajo;

b) factores físicos: cubaje, ventilación, temperatura, carga térmica, presión,


humedad, iluminación, ruidos, vibraciones y radiaciones ionizantes;

c) contaminación ambiental: agentes físicos y/o químicos y biológicos;


d) efluentes industriales.

Art. 7 — Las reglamentaciones de las condiciones de seguridad en el trabajo


deberán considerar primordialmente:

a) instalaciones, artefactos y accesorios; útiles y herramientas: ubicación y


conservación;

b) protección de máquinas, instalaciones y artefactos;

c) instalaciones eléctricas;

d) equipos de protección individual de los trabajadores;


e) prevención de accidentes del trabajo y enfermedades del trabajo;

f) identificación y rotulado de sustancias nocivas y señalamiento de lugares


peligrosos y singularmente peligrosos;

g) prevención y protección contra incendios y cualquier clase de siniestros.

Art. 8 — Todo empleador debe adoptar y poner en práctica las medidas


adecuadas de higiene y seguridad para proteger la vida y la integridad de los
trabajadores, especialmente en lo relativo:

a) a la construcción, adaptación, instalación y equipamiento de los edificios


y lugares de trabajo en condiciones ambientales y sanitarias adecuadas;

b) a la colocación y mantenimiento de resguardos y protectores de


maquinarias y de todo género de instalaciones, con los dispositivos de higiene
y seguridad que la mejor técnica aconseje;

c) al suministro y mantenimiento de los equipos de protección personal;

d) a las operaciones y procesos de trabajo.

Art. 9 — Sin perjuicio de lo que determinen especialmente los reglamentos,


son también obligaciones del empleador;

a) disponer el examen pre-ocupacional y revisación periódica del personal,


registrando sus resultados en el respectivo legajo de salud;

b) mantener en buen estado de conservación, utilización y


funcionamiento, las maquinarias, instalaciones y útiles de trabajo;
c) instalar los equipos necesarios para la renovación del aire y eliminación
de gases, vapores y demás impurezas producidas en el curso del trabajo;

d) mantener en buen estado de conservación, uso y


funcionamiento las instalaciones eléctricas y servicios de aguas potables;

e) evitar la acumulación de desechos y residuos que constituyan un riesgo


para la salud, efectuando la limpieza y desinfecciones periódicas pertinentes;

f) eliminar, aislar o reducir los ruidos y/o vibraciones perjudiciales para la


salud de los trabajadores;

g) instalar los equipos necesarios para afrontar los riesgos en caso de


incendio o cualquier otro siniestro;

h) depositar con el resguardo consiguiente y en condiciones de seguridad


las sustancias peligrosas;

i) disponer de medios adecuados para la inmediata prestación de primeros


auxilios;

j) colocar y mantener en lugares visibles avisos o carteles que indiquen


medidas de higiene y seguridad o adviertan peligrosidad en las maquinarias e
instalaciones;

k) promover la capacitación del personal en materia de higiene y seguridad


en el trabajo, particularmente en lo relativo a la prevención de los riesgos
específicos de las tareas asignadas;

l) denunciar accidentes y enfermedades del trabajo.

Art. 10. — Sin perjuicio de lo que determinen especialmente los reglamentos,


el trabajador estará obligados a:
a) cumplir con las normas de higiene y seguridad y con las
recomendaciones que se le formulen referentes a las obligaciones de uso,
conservación y cuidado del equipo de protección personal y de los propios de
las maquinarias, operaciones y procesos de trabajo;

b) someterse a los exámenes médicos preventivos o periódicos y cumplir


con las prescripciones e indicaciones que a tal efecto se le formulen;

c) cuidar los avisos y carteles que indiquen medidas de higiene y seguridad


y observar sus prescripciones;

d) colaborar en la organización de programas de formación y educación en


materia de higiene y seguridad y asistir a los cursos que se dictaren durante
las horas de labor.

Decreto 351/79. Aprobar la reglamentación de la Ley N Q 19.587, contenida


en los Anexos 1, II, III, IV, V, VI, VII y VIII que forman parte integrante del
presente Decreto.

Convenios OIT.
Ley 26.689. Apruébase el Convenio 155 y el Protocolo de 2002 de la
Organización Internacional del Trabajo.
Apruébase el Convenio 155 de la Organización Internacional del Trabajo,
relativo a la seguridad y salud de los trabajadores, adoptado el 22 de junio de
1981 y el Protocolo de 2002 relativo al convenio sobre seguridad y salud de los
trabajadores, adoptado el 20 de junio de 2002, en Ginebra, Confederación
Suiza, cuyas copias autenticadas forman parte de la presente ley.

Ley 26.694. Apruébase el Convenio 187 de la Organización


Internacional del Trabajo.
Apruébase el Convenio 187 de la Organización Internacional del Trabajo,
relativo al marco promocional para la seguridad y la salud en el trabajo,
adoptado el 15 de junio de 2006, en Ginebra, Confederación Suiza, cuya copia
autenticada forma parte de la presente ley.

Comentario. Las implicancias de esta modificación al Régimen de Riesgos del


Trabajo son evidentes, según ley 26.773: se modifica claramente la garantía
del juez natural (art. 18, CN) para poner los reclamos de los trabajadores en
manos de la justicia civil, que, obviamente, no es el fuero especializado en la
materia, ya que la hiposufiencia negocial que sufre el trabajador durante el
contrato de trabajo -y que se acentúa en situaciones tales como un infortunio
laborales, de alguna manera, «equiparada» por la justicia del trabajo, algo que
no sucede en el justicia civil, donde las partes se presentan ante el juez en
igualdad de condiciones respecto una de la otra; y todo esto con un agravante:
la última parte del artículo establece que «en los supuestos de acciones
judiciales iniciadas por la vía del derecho civil se aplicará la legislación de
fondo, de forma y los principios correspondientes al derecho civil - con
excepción del art. 277 de la LCT-, lográndose de esta forma evitar la función
protectora del derecho del trabajo, perjudicar al trabajador o sus
derechohabientes privándoles protecciones como: eximición de gravámenes
fiscales; beneficios de litigar sin gastos otorgados prima facie y de manera
automática; se perdería el impulso de oficio, lo que aumenta las probabilidades
de ser decretada la caducidad de instancia; y la mayor facultad -o deber- del
juez en la investigación del siniestro; entre muchos otros. Además, tiene dicho
la Corte Suprema de Justicia de la Nación en el fallo "Munilla" que el fuero
laboral resulta competente en los juicios por accidentes del trabajo fundados
en el derecho civil; En el dictamen del procurador general de la Nación, al cual
adhirió la Corte, se indicó que: «... tal innovación, a la fecha, es indispensable
volver a decirlo, solo ha sido preservada, en materia de riesgos, para el caso
del artículo 1072 del Código Civil (v. art. 46, ap. 2° de la LRT) habiendo sido
derogada en lo que atañe a las restantes hipótesis de responsabilidad civil, por
lo que, estimo, subsistente aquel principio formal (art.20 , LO) e insistiendo el
actor respecto de la validez de la vía por el derecho común, que la justicia
nacional del trabajo es la llamada a entender en esta presentación, desde que
despojada la controversia de su innegable complejidad jurídica, nos
encontramos frente a un infortunio suscitado en el marco de una relación de
trabajo que tiene por sujeto pasivo a un empleador, en la que se reclama una
reparación con amparo en disposiciones del derecho laboral y común, todo en
consonancia con el citado artículo 20.

No debemos olvidar que si bien el reclamo es efectuado invocándose normas


que pertenecen al plexo normativo de la justicia civil, el fundamento del mismo
lo es sobre la base de un contrato de trabajo, y que la persona demandada
siempre será un empleador; por esos motivos que hay que tener en cuenta
que el derecho del trabajo, por su especialidad, por sus características
especiales, por sus principios, es el que debe ser aplicado, no el derecho
común. Por ello entiendo que el régimen de responsabilidad civil aplicable a
una acción laboral por daños y perjuicios no deja de integrarse al sistema
jurídico laboral y, por ello, el juez deberá tamizar la aplicación del derecho
común de acuerdo con los principios generales del derecho del trabajo y, en
especial, aplicando diversas normas de la LCT cuando ello correspondiere. En
este sentido tiene dicho Fernández Madrid que:"... cuando debe acudirse a una
norma del derecho común se la debe interpretar a la luz de los principios del
derecho del trabajo que la adecúan a la realidad de las relaciones laborales”.
Solo una clara, lógica y firme afirmación de la institución madre, el derecho
laboral y sus principios generales, servirá para dar el hilo conductor a la
razonabilidad del intérprete, que debe mantener la inserción vigorosa de la
especie -el sistema normativo laboral- en el mundo general del derecho
-público y privado (MJ-DOC-6160-AR | MJD6160.)

Caso Faguada. El actor reclamó el resarcimiento de los daños y perjuicios


derivados de un accidente de trabajo y dirigió su acción tanto contra quienes
eran sus empleadores como contra la aseguradora de riesgos laborales. Fundó
su derecho en normas del Código Civil derogado (arts. 1074, 1079,
1109,1113) y, también, en el incumplimiento de los deberes de previsión y
seguridad que se encuentran contemplados por el art. 75, LCT y en las
disposiciones de la Ley 19587 de Higiene y Seguridad en el Trabajo. Así, a los
efectos de determinar la competencia no puede dejar de ponderarse que la
demanda promovida no se basó exclusivamente en normas civiles, sino que el
actor también invocó como fundamento de su pretensión normas laborales. En
consecuencia, corresponde atenerse, en lo pertinente, al criterio adoptado en
los precedentes "Munilla" y "Jaimes", declarando la competencia del fuero
laboral. Para arribar a esta conclusión se tiene en cuenta que el fuero
especializado en la resolución de cuestiones laborales asegura un piso mínimo
de garantías que hacen a la especial tutela de los derechos del trabajador,
tales como el impulso de oficio y el beneficio de gratuidad.
Así en "Competencia C. 219. XXXI, 5 de noviembre de 1996 Jaimes Juan
Toribio c/Alpargatas SA" señaló: "...la atribución específica de un a aptitud
jurisdiccional a determinados juzgados para entender en ciertas materias, en
el caso del contrato de trabajo, cabe entenderla indicativa de una
especialización que el orden legal les reconoce, particularmente relevante a
falta de previsiones que impongan, nítidamente, una atribución distinta; más
aún, atendiendo al énfasis puesto por el actor al destacar el supuesto
incumplimiento por el empleador de los deberes establecidos por la ley 19.587
y el decreto 351/79 (art. 75 LCT], preceptos de indubitable naturaleza laboral"
Faguada, Carlos Humberto vs. Alushow S.A. y otros s. Despido. Corte Suprema
de Justicia de la Nación; 09-may- 2017.

Jurisprudencia comentada.
La responsabilidad civil de las A.R.T. por daños generados por
incumplimiento de las normas de seguridad e higiene en el trabajo.

CSJN. La Corte Suprema de Justicia de la Nación en las causas, Bustos (CSJN,


17.04.2007 B.915.XLII, Recurso de Hecho, Busto, Juan Alberto c/QBE
Aseguradora de Riesgos del Trabajo S.A.), Galván (CSJN, 30.10.2007, Galván
René c/Electroquímica Argentina y otro") y Soria (CSJN, 10.04.2007, Soria JAL.
c/ Raíces S.A.), en torno a la responsabilidad civil de las Aseguradoras de
Riesgos del Trabajo en base al artículo 1074 del Código Civil, reafirmo la
posición que fuera sustentada por algunas Salas de la Cámara Nacional de
Apelaciones del Trabajo, como así también, por un número importante de los
Tribunales de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires. Hasta antes del dictado
de los fallos precedentemente citados, en la doctrina como en la
jurisprudencia, se habían perfilado tres posiciones bien definidas, con respecto
a que si entablada la acción civil por un accidente de trabajo, la aseguradora
de riesgo de trabajo, debe responder y en su caso, en qué términos. Una de
las posturas admite la responsabilidad civil de las A.R.T. en virtud del artículo
1074 del Código Civil. Otra en cambio, limita los alcances por la cual tiene que
responder la A.R.T. a los términos del contrato de afiliación y la tercera
posición niega la posible existencia de supuestos que permitan hacer
responsable a la A.R.T. en el marco de la acción civil por daños perjuicios
promovida por el damnificado.

En el caso “Busto” fue rechazado, por mayoría, con la sola disidencia del Dr.
Ricardo Luis Lorenzetti, el recurso extraordinario interpuesto por la ART, contra
una sentencia de la Sala VII de la CNAT, por haber sido condenada en los
extremos de la responsabilidad civil. Se fundó esta decisión en que el recurso
era inadmisible en los términos del artículo 280 del CPCC. En el caso Soria, el
Juez de Primera Instancia había hecho lugar a la demanda por daños y
perjuicios, condenando a la empleadora y a la ART. En este último caso se
entendió que la ART no había cumplido con las obligaciones impuestas a su
cargo por la LRT y por el Decreto 170/96 en materia de seguridad y vigilancia
en los lugares de trabajo. Estos incumplimientos implicaron según el Juez
omisiones legales que tornaban responsable a la ART en los términos del Art.
1074 del Código Civil. La Sala Ira. de la CNAT revocó esta decisión en cuanto a
la condena a la aseguradora en virtud de que "no puede responsabilizarse a la
citada ART en los términos del 1074 del Código Civil, pues no puede afirmarse
que esta última puso una causa adecuada o condición relevantes del resultado
dañoso sufrido por el actor. La actora interpuso recurso extraordinario ante la
Corte Suprema, cuya denegatoria motivo la queja, que fue "declarada
admisible y procedente con arreglo a la conocida doctrina de esta Corte en
materia de arbitrariedad de sentencia” La arbitrariedad, según la Corte, se
sustentó en que la desestimación de la relación de causalidad entre la
conducta omitida por la ART y el daño causado, fue decidida por la Sala I de la
CNAT, sin analizar las circunstancias tácticas concretas de la causa, basándose
"en conclusiones no precedidas de demostración alguna" y remitiéndose a
otros pronunciamientos del Tribunal sin aclarar el nexo de que mediaría con la
causa decidida.- Cabe agregar que la Corte avanza en el análisis de fondo al
destacar la posible existencia de la responsabilidad legal de las ART fundada en
el artículo 1.2 apartado a de la LRT y en los artículos 4.1. y 31.1 del mismo
cuerpo normativo y en el Decreto 170/96 en sus artículos 18,19, 20, 21 28 y
29. Se infiere de este pronunciamiento de que la Corte admite la existencia de
estas responsabilidades legales y también la eventual condena a la ART, si se
verifica en el caso concreto que los incumplimientos al deber de previsión a su
cargo, pudieron ocasionar el infortunio. Cabe destacar que en este caso votó
en minoría exponiendo su posición ya vertida en Busto, el Dr. Lorenzetti, al
cual también adhirió el Dr. Fayt. Por su parte la Dra. Argibay declaró
inadmisible el recurso en virtud de lo dispuesto por el art. 280 del CPCC. En el
caso Galvan se dejó sin efecto una sentencia de la Sala III de la C.N.A.T, que
había rechazado la demanda que postulaba la responsabilidad de la ART con
fundamento en el artículo 1074 del Código Civil en una acción de derecho
común. La Corte Suprema descalificó el fallo de la CNAT porque eximió de
responsabilidad a la ART por los daños padecidos por el actor al caer sobre un
piso mojado con líquidos que contenían sustancias irritantes, a pesar de que la
ART habría incumplido con el deber de control en materia de higiene y
seguridad establecido en el artículo 4to de la LRT, al mantenerse inactiva
frente a la falta de suministro de la empleadora de elementos de protección
que permitieran a los trabajadores realizar su tarea. En este caso además de
reiterar el Dr. Lorenzetti su posición de fondo postulando el rechazo del
recurso, las Dras. Highton de Nolasco y Argibay propusieron desestimar la
queja en virtud de lo dispuesto por el artículo 280 del CPCC. Cabe destacar
asimismo que la Procuradora Fiscal de la Nación también dictaminó haciendo
lugar a la queja de la parte actora proponiendo que se remitan los autos a la
CNAT para el dictado de una nueva sentencia. Entre otros conceptos la
Procuradora descalificó el fallo de la Sala III, por la ausencia de ponderación
de los elementos de prueba, "que hacen a la cuestión fáctica sustancial de la
causa, así como un proporcionado estudio con otros antecedentes obrantes en
el expediente, lo que importa, de por sí, una actividad que dista de satisfacer
la exigida jurisdiccionalmente para convalidar un decisorio."

En la causa "Torrillo" la Corte va a indicar que es extensible la responsabilidad


a las A.R.T. siempre que se demuestre que exista un nexo de causalidad
adecuado (excluyente o no] entre dichos daños y la omisión o cumplimiento
deficiente, indicando que esta responsabilidad civil no se ve exonerada por el
hecho de que las A.R.T. no puedan obligar a las empleadoras aseguradas a
cumplirlas normas de seguridad.

La prueba requerida es la que acredite los presupuestos de la responsabilidad


que incluyen tanto el acto ilícito, esto es, el acto jurídicamente reprochable; la
imputación (culpa) y el nexo adecuado de causalidad entre dichos daños y la
omisión o el cumplimiento deficiente por parte de la ART de sus deberes
legales.

Esta responsabilidad que les cabe a las Aseguradoras de Riesgos del Trabajo
no se exime "...por el solo hecho que las ART no puedan obligar a los
empleadoras aseguradas a cumplir determinadas normas de seguridad, ni
impedir a éstas que ejecuten sus trabajos por no alcanzar ciertas condiciones
de resguardo al no estar facultadas para sancionar ni para clausurar
establecimientos. Esta postura, sin rebozos, conduciría a una exención general
y permanente, por cuanto se funda en limitaciones no menos generales y
permanentes...” (Considerando ne 8). La previsión es la base de esta
responsabilidad. Si ha existido ilicitud, negligencia y daño previsible, existe un
daño injustamente padecido, que debe ser reparado.

Criterio restrictivo. La C.S.J.N. en la causa "Rivero c/ Techo Técnica S.R.L”


del año 2.002 va a establecer el punto de partida de la responsabilidades que
les caben a las Aseguradoras de Riesgos del Trabajo en los juicios de daños.
CSJN, 3/10/02, Rivero, Mónica E. c/ Techo Técnica SRL s/ Acción civil, TySS,
2002, p. 1029. Cabe consignar que en este caso la decisión de la Corte no fue
unánime. Los Ares. Fayt y Moline O’Connor adhirieron al Dictamen del
Procurador General de la Nación que proponía revocar el fallo de la Sala VIII
de la CNAT haciendo responsable civilmente a la ART en ese caso concreto por
la existencias de los presupuestos de responsabilidad y nexo de causalidad que
se configuraban en el caso.

La causa "Rivero" tiene la importancia de constituir el primer caso que llega


a conocimiento de la Corte Suprema de Justicia donde se discute la
responsabilidad de las aseguradoras de riesgo del trabajo en el cumplimiento
de las normas de seguridad e higiene, y abre un panorama en cuanto a cuál es
la posición que la mismas asumen en la prevención, y cuál es su
responsabilidad en un juicio de daños.

En el conocido fallo "Rivero" refirió que la omisión de recomendar el uso del


cinturón de seguridad no alcanzaba para responsabilizar a la ART, toda vez que
el siniestro había ocurrido por causas eminentemente físicas que no se
hubieran evitado con el despliegue de actividad cuya falta se reprochaba a la
ART. Con tal premisa se eximió de toda responsabilidad a las ART por entender
que no están facultadas para sancionar, ni para clausurar establecimientos por
razones de seguridad y porque sus recomendaciones son dirigidas a los
empleadores y la omisión en formularlas, supuesto que sean absolutamente
necesarias —esto es, que no constituyan la mera reiteración de cargas
preexistentes, cuya observancia viene impuesta por el ordenamiento jurídico
objetivo— la responsabilizarían frente a los empleadores afiliados, no respecto
de los trabajadores ocupados por éstos, con quienes no mantienen relación
jurídica ni material alguna y por ello, no genera responsabilidad por sus
consecuencias dañosas en el marco del art. 1074 del C. Civil.

Luego, en el año 2.009 la Corte Suprema de Justicia de la Nación en la causa


va a entrar a resolver directamente el fondo del asunto respecto a las
responsabilidades de las A.R.T. en la causa "Torrillo Atilio Amadeo y otro c/
Gulf Oil Argentina S.A. y otro" (C.S. T. 205. XLIV. del31/3/09), indicando que
las A.R.T. deben responder cuando se demuestre la existencia de un nexo de
causalidad entre el daño en la persona y la omisión o deficiencia en el
cumplimiento por parte de la aseguradora de sus deberes legales en materia
de prevención y seguridad en el trabajo que están a su cargo.

El caso se trata del fallecimiento de un trabajador por causa de un incendio


ocurrido en las oficinas donde prestaba servicios. La Cámara Nacional de
Apelaciones del Trabajo había condenado a la empresa empleadora y a la
A.R.T., por incumplimiento de sus deberes en materia de seguridad e higiene
del trabajo.

Para ello, entre otras consideraciones, juzgó que el lugar de tareas era un
"ámbito con claros signos de riesgos" que carecía "de medios susceptibles de
contrarrestar una situación de emergencia" Se constató que el lugar
incendiado carecía de matafuegos, sensores y alarmas de incendio, como así
también salidas de emergencia, lo que tornaba responsable solidariamente a la
A.R.T. con la empleadora con fundamento en incumplimientos a su cargo en
relación a los temas de seguridad (Art. 1.074 del Cód. Civil, y Art. 4, ley
24.557). La empleadora fue condenada por ser propietaria de la cosa
productora del daño (1.113 Cód. Civil.), y en lo normado en el Art. 1.109 del
Código Civil, por el incumplimiento de normas de seguridad imperativas (Arts.
4 y 31 de la L.R.T. y decreto 170/96, entre otros).

SCBA. En el fallo (Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires.


9 de mayo de 2007, Causa L. 83.118, "S. V., J. contra ’Incido SRL'.
Accidente"),, la SCJBA hizo hincapié en las obligaciones legales de las ART al
señalar que "permanece incontrovertido otro aspecto de la decisión, que le
otorga por sí incuestionado sustento, cual es la obligación legal impuesta a la
Aseguradora de Riesgos del Trabajo como sujeto que confluye en el deber de
seguridad, a partir de la incorporación plasmada por el artículo y los deberes
que, en materia de asesoramiento y contralor del cumplimiento de la
normativa sobre seguridad e higiene, le son impuestos en pareja y concurrente
relación con el empleador. Entre ellos, y en lo que resulta de interés destacar
en autos atento la imputación realizada por el tribunal de grado, puede citarse
como relevante la observancia de la normativa sobre el suministro y utilización
de los elementos de protección, así como las vinculadas a la capacitación del
operario." En este sentido el fallo menciona los incumplimientos de la
aseguradora, la omisión de los deberes legales de prevención que la ley pone a
cargo del empleador y la ART, las que constituyeron causa eficiente y adecuada
del accidente. Así se señala en el considerando 4to del voto del Juez Dr. Hitters
como una "realidad fáctica definitoria...al incumplimiento del deber de
prevención materializado en el caso por la falta de provisión y consiguiente
utilización de elementales instrumentos de protección en obra, como resultan
ser los anteojos de seguridad o antiparras, y con ello la conclusión de que su
observancia hubiera evitado el daño por el que se reclama en autos." Como no
se visualiza ningún vínculo negocial entre aseguradoras de riesgos del trabajo
y trabajador, la SCJBA reafirma que la responsabilidad de aquélla será
extracontractual y con fundamento legal en el art. 1074 del C. Civil, en tanto,
que la conducta omisiva de las aseguradora de riesgos del trabajo haya
permitido el incumplimiento del empleador de las normas de higiene y
seguridad del trabajo, cuya supervisión estaba en manos de aquella. Cabe
poner de relieve también que en el fallo de la SCJBA para determinar la
responsabilidad civil de la ART se destacó la existencia del nexo de causalidad
adecuado entre el acaecimiento del hecho dañoso y el incumplimiento de la
aseguradora de los deberes de contralor que la LRT le impone.
Otros fallos de la SCBA. Debe rechazarse -por insuficiente- el recurso
extraordinario de inaplicabilidad de ley deducido por la aseguradora de
riesgos del trabajo, si el Tribunal del Trabajo estableció la responsabilidad civil
de ésta en los términos del art. 1074 del Código Civil -con fundamento en las
variadas inobservancias que registró respecto de las obligaciones asumidas en
el contrato de afiliación suscripto con el empleador, sin perjuicio de las
impuestas, de manera específica, por el art. 4 de la ley 24.557- y, contra esa
conclusión, la recurrente ha omitido formular una crítica concreta y eficaz,
poniendo en evidencia un flagrante desencuentro entre lo decidido en la
instancia de origen y los argumentos que estructuran la impugnación en su
contra (SCBA LP L116659 S 23/04/2014).

Aseguradora de riesgos. El Tribunal del Trabajo estableció la responsabilidad


de la aseguradora en los términos del art. 1074 del Código Civil, con
fundamento en las variadas inobservancias que registró respecto de las
obligaciones asumidas en el contrato de afiliación suscripto con la demandada,
sin perjuicio de las impuestas, de manera específica, por los arts. 4 y 31 de la
ley 24.557 y contra esta conclusión el recurrente ha omitido formular una
crítica concreta y eficaz, poniendo en evidencia un flagrante desencuentro
entre lo decidido en la instancia de origen y los argumentos que estructuran la
impugnación en su contra (SCBA LP L 88442 S 14/11/2007 Juez DE LAZZARI
(SDJ.).

Recargo por incumplimientos.


Artículo 5o. 1. Si el accidente de trabajo o la enfermedad profesional se
hubiere producido como consecuencia de incumplimientos por parte del
empleador de la normativa de higiene y seguridad en el trabajo, éste deberá
pagar al Fondo de Garantía, instituido por el artículo 33 de la presente ley, una
suma de dinero cuya cuantía se graduará en función de la gravedad del
incumplimiento y cuyo tope máximo será de treinta mil pesos ($ 30.000).
2. La SRT es el órgano encargado de constatar y determinar la gravedad de los
incumplimientos, fijar el monto del recargo y gestionar el pago de la cantidad
resultante.
Jurisprudencia.
Concepto. En el sistema de la ley 24.557 el incumplimiento del empleador con
el plan de mejoramiento instrumentado para la prevención de los riesgos del
trabajo, trae como consecuencia una sanción pecuniaria en favor del fondo de
garantía previsto por la ley (art. 5 ap. 1, ley 24.557), pero no genera ningún
tipo de responsabilidad adicional en beneficio del trabajador, eventual víctima
del daño producido como consecuencia de dicho incumplimiento. SCBA LP L
77894 S 03/04/2008 Juez NEGRI (OP)

Derecho de opción. Resulta inaceptable privar de reparación a los


trabajadores que hubieren sufrido un daño derivado del riesgo o vicio de las
cosas o de culpa o negligencia de quien, encuadrando en las disposiciones de
la normativa genérica que impone el resarcimiento de los daños y perjuicios
ocasionados por responsabilidad extracontractual, queda eximido de la
misma por el hecho de ser el empleador de la víctima. No parece razonable el
sistema de la ley 24.557, donde el incumplimiento del empleador con el plan
de mejoramiento instrumentado para la prevención de los riesgos del trabajo
trae como consecuencia una sanción pecuniaria en favor del fondo de garantía
previsto por la ley (art. 5 ap. 1, ley 24.557), pero no genera ningún tipo de
responsabilidad adicional en beneficio del trabajador, eventual víctima del daño
producido como consecuencia de dicho incumplimiento, SCBA LP C 113808 S
11/07/2012 Juez NEGRI (OP).

CAPITULO III - Contingencias y Situaciones Cubiertas

Contingencias.
Artículo 6o. 1. Se considera accidente de trabajo a todo acontecimiento súbito
y violento ocurrido por el hecho o en ocasión del trabajo, o en el trayecto entre
el domicilio del trabajador y el lugar de trabajo, siempre y cuando el
damnificado no hubiere interrumpido o alterado dicho trayecto por causas
ajenas al trabajo. El trabajador podrá declarar por escrito ante el empleador, y
éste dentro de las setenta y dos (72) horas ante el asegurador, que el ¡tiñere
se modifica por razones de estudio, concurrencia a otro empleo o atención de
familiar directo enfermo y no conviviente, debiendo presentar el pertinente
certificado a requerimiento del empleador dentro de los tres (3) días hábiles de
requerido.

2 a) Se consideran enfermedades profesionales aquellas que se encuentran


incluidas en el listado que elaborará y revisará el Poder Ejecutivo, conforme al
procedimiento del artículo 40 apartado 3 de esta ley. El listado identificará
agente de riesgo, cuadros clínicos, exposición y actividades en capacidad de
determinar la enfermedad profesional.
Las enfermedades no incluidas en el listado, como sus consecuencias, no serán
consideradas resarcibles, con la única excepción de lo dispuesto en los incisos
siguientes:

2 b) Serán igualmente consideradas enfermedades profesionales aquellas otras


que, en cada caso concreto, la Comisión Médica Central determine como
provocadas por causa directa e inmediata de la ejecución del trabajo,
excluyendo la influencia de los factores atribuibles al trabajador o ajenos al
trabajo.
A los efectos de la determinación de la existencia de estas contingencias,
deberán cumplirse las siguientes condiciones:

1) El trabajador o sus derechohabientes deberán iniciar el trámite mediante


una petición fundada, presentada ante la Comisión Médica Jurisdiccional,
orientada a demostrar la concurrencia de los agentes de riesgos, exposición,
cuadros clínicos y actividades con eficiencia causal directa respecto de su
dolencia.

2) La Comisión Médica Jurisdiccional sustanciará la petición con la audiencia


del o de los interesados así como del empleador y la ART; garantizando el
debido proceso, producirá las medidas de prueba necesarias y emitirá
resolución debidamente fundada en peritajes de rigor científico.
En ningún caso se reconocerá el carácter de enfermedad profesional a la que
sea consecuencia inmediata, o mediata previsible, de factores ajenos al trabajo
o atribuibles al trabajador, tales como la predisposición o labilidad a contraer
determinada dolencia.

2 c) Cuando se invoque la existencia de una enfermedad profesional y la ART


considere que la misma no se encuentra prevista en el listado de
enfermedades profesionales, deberá sustanciarse el procedimiento del inciso
2b. Si la Comisión Médica Jurisdiccional entendiese que la enfermedad
encuadra en los presupuestos definidos en dicho inciso, ¡o comunicará a la
ART, la que, desde esa oportunidad y hasta tanto se resuelva en definitiva la
situación del trabajador, estará obligada a brindar todas las prestaciones
contempladas en la presente ley. En tal caso, la Comisión Médica Jurisdiccional
deberá requerir de inmediato la intervención de la Comisión Médica Central
para que convalide o rectifique dicha opinión. Si el pronunciamiento de la
Comisión Médica Central no convalidase la opinión de la Comisión Médica
Jurisdiccional, la ART cesará en el otorgamiento de las prestaciones a su cargo.
Si la Comisión Médica Central convalidara el pronunciamiento deberá, en su
caso, establecer simultáneamente el porcentaje de incapacidad del trabajador
damnificado, a los efectos del pago de las prestaciones dineradas que
correspondieren. Tal decisión, de alcance circunscripto al caso individual
resuelto, no importará la modificación del listado de enfermedades
profesionales vigente. La Comisión Médica Central deberá expedirse dentro de
los 30 días de recibido el requerimiento de la Comisión Médica Jurisdiccional.

2 d) Una vez que se hubiera pronunciado la Comisión Médica Central quedarán


expeditas las posibles acciones de repetición a favor de quienes hubieran
afrontado prestaciones de cualquier naturaleza, contra quienes resultaren
en definitiva responsables de haberlas asumido. (Apartado sustituido por art.
2e del Decreto 1278/2000 B.O. 03/01/2001. Vigencia: a partir del primer día
del mes subsiguiente a su publicación en el Boletín Oficial.).
3. Están excluidos de esta ley:

a) Los accidentes de trabajo y las enfermedades profesionales causados por


dolo del trabajador o por fuerza mayor extraña al trabajo:

b) Las incapacidades del trabajador preexistentes a la iniciación de la


relación laboral y acreditadas en el examen preocupacional efectuado según
las pautas establecidas por la autoridad de aplicación.

Ley 27.348.... La decisión de la Comisión Médica Central será susceptible de


recurso directo, por cualquiera de las partes, el que deberá ser interpuesto
ante los tribunales de alzada con competencia laboral o, de no existir éstos,
ante los tribunales de instancia única con igual competencia, correspondientes
a la jurisdicción del domicilio de la comisión médica jurisdiccional que
intervino.

Los recursos interpuestos procederán en relación y con efecto suspensivo, a


excepción de los siguientes casos, en los que procederán con efecto
devolutivo:

a) cuando medie apelación de la aseguradora de riesgos del trabajo ante la


Comisión Médica Central en el caso previsto en el artículo 6 o, apartado 2,
punto c) de la ley 24.557, sustituido por el artículo 2o del decreto 1278/2000;

b) cuando medie apelación de la aseguradora de riesgos del trabajo ante la


Comisión Médica Central en caso de reagravamiento del accidente de trabajo o
de la enfermedad profesional.... Art. 2 Ley 27.348.

Decreto 491/97. a) Las modificaciones del trayecto entre el lugar de trabajo


y el domicilio del trabajador, comprendidas en el artículo que se reglamenta,
estarán sujetas a las siguientes disposiciones:
I. La declaración de modificación de itinerario por concurrencia a otro
empleo deberá efectuarse, de manera previa al cambio, en todos y cada uno
de los empleos del trabajador.

II. Se entenderá que un familiar es no conviviente cuando aun siéndolo


regularmente se encuentre en un lugar distinto del domicilio habitual por causa
debidamente justificada.

III. Se considera familiar directo a aquellos parientes por consanguinidad y


afinidad hasta el segundo grado.

b) En los supuestos de contingencias ocurridas en el itinerario entre dos


empleos, en principio las prestaciones serán abonadas, otorgadas o
contratadas a favor del damnificado o sus derechohabientes, según el caso,
por la Aseguradora responsable de la cobertura de las contingencias originadas
en el lugar de trabajo hacia el cual se estuviera dirigiendo el trabajador al
momento de la ocurrencia del siniestro.

c) La obligada al pago podrá repetir de la otra Aseguradora los costos de las


prestaciones abonadas, otorgadas o contratadas, en la proporción que a cada
una le corresponda.

d) En todos los supuestos del apartado I del artículo que se reglamenta, se


considerará accidente "in itinere" sólo cuando el accidente se hubiera
producido en el trayecto directo e inmediato entre el trabajo y el domicilio del
trabajador, el lugar de estudio, el otro empleo, o donde se encuentre el
familiar. Art. 4o — (Reglamentario del artículo 6°, apartado 1)

Decreto 410/01
1. A los efectos del trámite previsto en los incisos b) y c) del apartado 2 del
artículo 6o de la Ley N° 24.557, ante el rechazo formulado por la Aseguradora
o el Empleador Autoasegurado, las Comisiones Médicas deberán valorar en
primer término la Tabla de Evaluación de Incapacidades Laborales establecida
por el Decreto N" 659/96.
En caso de que las secuelas de dichas enfermedades no se encuentren
encuadradas en la Tabla mencionada precedentemente, hasta tanto el Comité
Consultivo Permanente disponga la pertinente incorporación a la misma, las
Comisiones Médicas deberán ajustarse a las "Normas para la Evaluación,
Calificación y Cuantificación del Grado de Invalidez de los Trabajadores
Afiliados al Sistema Integrado de Jubilaciones y Pensiones" dispuestas en el
Decreto N° 478/98.

2. La petición fundada presentada ante la Comisión Médica Jurisdiccional


por el trabajador o sus derechohabientes, a los efectos de la determinación de
la existencia de una enfermedad profesional, deberá estar suscripta por un
médico especialista en medicina del trabajo o medicina legal, y contener todos
los elementos probatorios que permitan establecer que la patología
denunciada es el resultado directo e inmediato de la exposición a los agentes
de riesgo presentes en el trabajo respectivo.

3. Recibida la solicitud de intervención, la Comisión Médica Jurisdiccional


fijará una audiencia dentro de los DIEZ (10) días siguientes, notificando
fehacientemente al trabajador o sus derecho-habientes, a la Aseguradora de
Riesgos del Trabajo y al empleador con TRES (3) días de antelación el lugar,
día y hora para su realización.
La notificación deberá contener los datos substanciales que permitan
determinar la circunstancia que motiva la intervención de la comisión médica,
la identificación de la parte solicitante y del empleador, la intimación a
presentar los antecedentes del caso que los nombrados en el párrafo
precedente tengan en su poder, bajo apercibimiento de resolver la cuestión
con los elementos existentes en el expediente.

4. La Resolución de la Comisión Médica Jurisdiccional deberá ser notificada a


las partes y al empleador, dentro del plazo de CINCO (5) días de emitida.
5. En caso de que la Comisión Médica Jurisdiccional denegase la petición
fundada, el trabajador o sus derechohabientes podrán interponer recurso de
apelación por escrito, exclusivamente por ante la Comisión Médica Central,
dentro del plazo de los DIEZ (10) días siguientes al de la notificación
respectiva. En dicho supuesto, la Comisión Médica Jurisdiccional elevará las
actuaciones a la Comilón Médica Central dentro de las SETENTA Y DOS (72)
horas contadas desde el vencimiento del plazo para apelar.

6. A los efectos de que convalide o rectifique la resolución que encuadra


una enfermedad en los presupuestos definidos en el artículo 6 o apartado 2
inciso b) de la Ley N° 24.557, la Comisión Médica Jurisdiccional deberá
requerir, en todos los casos, la intervención de la (Inmisión Médica Central
dentro de las SETENTA Y DOS (72) horas contadas desde la emisión de
aquélla.

7. En caso de convalidar el pronunciamiento de la Comisión Médica


Jurisdiccional, la Comisión Médica Central establecerá el porcentaje de
incapacidad del trabajador damnificado, siempre que entienda que dicha
incapacidad es de tipo permanente, en los términos del apartado 1 del artículo
8o de la Ley N° 24.557, o haya transcurrido UN (1) año de la primera
manifestación invalidante. Si la Comisión Médica Central entendiera que se
trata de una incapacidad de tipo temporaria, quedará habilitado en el futuro el
procedimiento regulado en los Capítulos II, III y IV del Decreto N° 717/96.
(Art. 2° — (reglamentario de los incisos b] y c) del apartado 2 del artículo 6°
de la Ley N° 24.557 y sus modificatorias).

Accidente de Trabajo.
El accidente de trabajo es un hecho súbito y violento ocurrido por el hecho o
en ocasión del trabajo en el lugar donde el trabajador realiza su tarea y por
causa de la misma o en el trayecto entre el domicilio del trabajador y el lugar
de trabajo o viceversa (in itinere), siempre que el damnificado no hubiere
alterado dicho trayecto por causas ajenas al trabajo.

Accidente In itinere.
Respecto al accidente in itinere, el mismo se encuentra reglamentado por el
Art. 4 del decreto 491/07 que indica:

a) Las modificaciones del trayecto entre el lugar de trabajo y el domicilio


del trabajador, comprendidas en el artículo que se reglamenta, estarán sujetas
a las siguientes disposiciones:

I. La declaración de modificación de itinerario por concurrencia a otro


empleo deberá efectuarse, de manera previa al cambio, en todos y cada uno
de los empleos del trabajador.

II. Se entenderá que un familiar es no conviviente cuando aun siéndolo


regularmente se encuentre en un lugar distinto del domicilio habitual por causa
debidamente justificada.

III. Se considera familiar directo a aquellos parientes por consanguinidad y


afinidad hasta el segundo grado.

b) En los supuestos de contingencias ocurridas en el itinerario entre dos


empleos, en principio las prestaciones serán abonadas, otorgadas o
contratadas a favor del damnificado 0 sus derechohabientes, según el caso,
por la Aseguradora responsable de la cobertura de las contingencias originadas
en el lugar de trabajo hacia el cual se estuviera dirigiendo el trabajador al
momento de la ocurrencia del siniestro.

c) La obligada al pago podrá repetir de la otra Aseguradora los costos de las


prestaciones abonadas, otorgadas o contratadas, en la proporción que a cada
una le corresponda.
d) En todos los supuestos del apartado 1 del artículo que se reglamenta, se
considerará accidente "in itinere" sólo cuando el accidente se hubiera
producido en el trayecto directo e inmediato entre el trabajo y el domicilio del
trabajador, el lugar de estudio, el otro empleo, o donde se encuentre el
familiar.

Enfermedades profesionales listadas.


Una enfermedad profesional es la producida por causa del lugar o del tipo de
trabajo. Existe un Listado de Enfermedades Profesionales en el cual se
identifican cuadros clínicos, exposición y actividades en las que suelen
producirse estas enfermedades y también agentes de riesgo (factores
presentes en los lugares de trabajo y que pueden afectar al ser humano, como
por ejemplo las condiciones de temperatura, humedad, iluminación,
ventilación, la presencia de ruidos, sustancias químicas, la carga de trabajo,
entre otros]. Si la enfermedad no se encuentra en el Listado y se sospecha que
es producida por el trabajo, hay que realizar la denuncia ante la Aseguradora
de Riesgos del Trabajo (ART)

Se consideran enfermedades profesionales aquellas que se encuentran


incluidas en el listado que elaborará y revisará el Poder Ejecutivo, conforme al
procedimiento del artículo 40 apartado 3 de esta ley. El listado identificará
agente de riesgo, cuadros clínicos, exposición y actividades en capacidad de
determinar la enfermedad profesional.

"En las materias indicadas, la autoridad de aplicación deberá consultar al


comité con carácter previo a la adopción de las medidas correspondientes.
Los dictámenes del comité en relación con los incisos b), c). d) y f) del punto
anterior, tendrán carácter vinculante.

En caso de no alcanzar unanimidad, la materia en consulta será sometida al


arbitraje del Presidente del Comité Consultivo Permanente de la LRT previsto
en el inciso 1, quien laudara entre las propuestas elevadas por los sectores
representados.

El listado de enfermedades profesionales deberá confeccionarse teniendo en


cuenta la causa directa de la enfermedad con las tareas cumplidas por el
trabajador y por las condiciones medio ambientales de trabajo”. (Artículo 40
apartado 3 Ley 24.557).

Enfermedades no incluidas en el listado.


Las enfermedades no incluidas en el listado, como sus consecuencias, no serán
consideradas resarcibles, con la única excepción de lo dispuesto en los incisos
siguientes:

2 b) Serán igualmente consideradas enfermedades profesionales aquellas otras


que, en cada caso concreto, la Comisión Médica Central determine como
provocadas por causa directa e inmediata de la ejecución del trabajo,
excluyendo la influencia de los factores atribuibles al trabajador o ajenos al
trabajo.
A los efectos de la determinación de la existencia de estas contingencias,
deberán cumplirse las siguientes condiciones:

I) El trabajador o sus derechohabientes deberán iniciar el trámite mediante


una petición fundada, presentada ante la Comisión Médica Jurisdiccional,
orientada a demostrar la concurrencia de los agentes de riesgos, exposición,
cuadros clínicos y actividades con eficiencia causal directa respecto de su
dolencia.

II) La Comisión Médica Jurisdiccional sustanciará la petición con la audiencia


del o de los interesados así como del empleador y la ART; garantizando el
debido proceso, producirá las medidas de prueba necesarias y emitirá
resolución debidamente fundada en peritajes de rigor científico.
En ningún caso se reconocerá el carácter de enfermedad profesional a la que
sea consecuencia inmediata, o mediata previsible, de factores ajenos al trabajo
o atribuibles al trabajador, tales como la predisposición o labilidad a contraer
determinada dolencia.

Decreto 49/2014. Listado de Enfermedades Profesionales.


Modificaciones. Hernias de disco, inguinales y várices.
El Decreto N° 49/2014 dictado por el Poder Ejecutivo Nacional, que fuera
publicado en el Boletín Oficial el día 20 de enero de 2014 introduce
modificaciones al Listado de Enfermedades Profesionales aprobado por el
Decreto 658/96.

Esta norma, que tiene su origen en un acuerdo tripartito entre el sector


gremial de trabajadores, de empleadores y del Estado que integran el Comité
Consultivo Permanente creado por la Ley de Riesgos del Trabajo (determinado
por el Art. 40 L.R.T.], no establece una fecha de entrada en vigencia, por lo
que al haber sido publicado en el Boletín Oficial el día 20 de enero de 2014,
entró en vigencia el día 28 del mismo mes Las nuevas enfermedades (que
están detalladas en el Anexo I de este decreto), son las hernias inguinales
directas y mixtas, las várices primitivas bilaterales y la hernia discal
lumbosacra que afecte a un solo segmento columnario.

La modificación va a incluir como agentes de riesgo, los siguientes: A)


Aumento de la presión intraabdominal (hernias inguinales y crurales); B)
Aumento de la presión venosa en miembros inferiores (várices); C) Carga,
posiciones forzadas y gestos repetitivos de la columna vertebral lumbosacra
(hernia lumbosacra).

Lo que se ha visto en la práctica es que tanto la hernia inguinal, como las


várices, (en el caso que las mismas sean operadas), las incapacidades
resultantes son casi nulas, por lo que estas enfermedades quedarán, salvo
alguna excepción, fuera de los reclamos judiciales.
Lo más resonante fue que en esta norma se incluían a las hernias de disco
como enfermedades, lesión esta que el pasado había sido una de las
principales causas de juicios laborales, pero como veremos, su aplicación a los
casos concretos va a quedar limitada a muy pocos casos.

Las hernias de disco poseen un desarrollo lento y evolutivo, influenciado


principalmente por la edad. Por ejemplo, en las hernias discales, las mismas
son más comunes a partir de los 40 años de edad, y respecto a ello la nueva
normativa hace hincapié en que sólo se indemnizarán los factores causales
directas, atribuibles al trabajo. El diagnóstico debe ser hernia de disco, pero no
cualquier hernia, sino que debe tratarse de una hernia discal "lumbosacra"
(L5-S1), es decir que solo afecta los segmentos o discos ubicados más abajo
de la columna, debiéndose recordar que la columna se divide en cervical,
dorsal, lumbar y sacra.

Asimismo, y conforme la norma que comentamos, la hernia debe afectar solo


un disco, por lo que si el trabajador tiene afectación en más de un disco (ej.
L4-L5 y L5-S1) la A.R.T. no reconocerá la patología como laboral, generada por
tareas que requieran por parte del trabajador posiciones forzadas y/o gestos
repetitivos de la columna vertebral lumbosacra, o sea que en el desarrollo de
la tarea se levante, traslade, mueva o empuje objetos pesados.
Los requisitos a cumplir las hernias de disco para ser indemnizadas son:

1- Que afecte a un solo segmento columnario.

2- Que fuera causada por carga, posiciones forzadas y gestos repetitivos de


la columna vertebral lumbosacra porque sus tareas requieren de movimientos
repetitivos y/o posiciones forzadas de la columna vertebral lumbrosacra que en
su desarrollo requieren levantar, trasladar, mover o empujar objetos pesados.

3- Tiempo: "El período durante el cual las tareas descriptas deben ser
ejecutadas no debe ser inferior a 3 años cumplidos en forma continua o
discontinua mediante el desempeño en jornada habitual completa definida
legal o convencionalmente. La norma dice que el período en cuestión será
proporcionalmente ajustado a las circunstancias del caso cuando el trabajador
preste servicios con arreglo a regímenes de jornada reducida o a tiempo
parcial".

Pareciera lógico establecer que el plazo de 3 años debería computarse desde el


momento en que se considera la enfermedad como incapacitante para atrás, y
cuando el hecho se manifieste con posterioridad al 28 de enero del 2.014.

Sin embargo en la parte final de la norma ("Disposiciones comunes") se indica


que las enfermedades contempladas en el presente Anexo se considerarán
incorporadas al Listado a partir de la fecha de vigencia de la norma que así lo
declare, y dicha nueva normativa sólo se aplicará a las contingencias cuyo
"hecho generador" se produzca con posterioridad a la incorporación de las
mismas al Listado.

Esto podría generar conflictos legales, por cuanto si lo que se regula es una
enfermedad, que supone por definición que tiene un tiempo de generación y
desarrollo, si la norma dice que solo se aplicará a "las contingencias cuyo
hecho generador se produzca con posterioridad a la incorporación de las
mismas al Listado", se podría entender que el hecho generador -en el caso de
las hernias de disco son los microtraumatismos de columna- comienzan a
computarse con posterioridad a la fecha de entrada en vigencia del decreto 49,
por lo cual no podrían reclamarse hasta antes del mes de enero del 2.017
cuando se cumplirían los 3 años que requiere la norma, puesto que de lo
contrario la hernia de disco sería un accidente laboral y no una enfermedad
profesional.

Si bien para las 3 nuevas enfermedades el plazo requerido es de 3 años, se


inferiría de la norma que en el caso de VARICIES Y HERNIAS DE DISCO tienen
que haberse cumplido para un mismo empleador, y ello se podría entender
puesto que SOLO PARA LAS HERIAS INGUINALES, la norma dice que si
existieran más de 1 ART o sucesivos empleadores, se aplicaran las
disposiciones del Art. 47 LRT. (repetición a las anteriores ART). En definitiva, el
decreto 49 chocaría contra el Art. 47 LRT en el caso de las varices y hernias de
disco, (supuesta inconstitucionalidad, dado por un decreto modifica los
términos de una ley), si se interpretara que debe ser un trabajo para un solo
empleador.

El Anexo I -solamente en el acápite que se refiere a las hernias inguinales


indica que "La invocación de incapacidades preexistentes al inicio del vínculo
laboral deberá acreditarse mediante el examen preocupacional confeccionado
con arreglo a los requisitos exigidos por la Ley de Riesgos del Trabajo y demás
normas aplicables. Cuando el examen no se hubiera realizado, y se demuestre
la realización de actividades habituales con sujeción a las condiciones de
exposición y valores límites arriba expuestos, se presumirá la vinculación
causal con el trabajo, salvo que se acredite por medio fehaciente el carácter
congénito o extralaboral de la dolencia o la concurrencia de factores
concausales extralaborales, que en tal caso se desagregarán".

Esta inversión de la carga de la prueba está establecida exclusivamente para


las hernias inguinales, no rige para las várices, ni para las hernias de disco
lumbares; no se visualiza la razón para no aplicarse a los otros casos, pero ello
no fue determinado por la norma. Evidentemente surge aquí otro componente
económico en juego que es que en los exámenes preocupacionales para las
tareas que requieran esfuerzos tendrían que hacerse tomografías para
determinar la existencia de hernias de disco, y que de hecho es un estudio
costoso.

Finalmente llegamos a la L.R.T. y a su decreto 49/2.014, donde se va a


reeditar una norma similar a la contenida en el artículo 2 o, tercer párrafo, de la
ley 24.028 de accidente de trabajo, la que como se dijo fuera duramente
cuestionada por la doctrina laboralista por limitar la reparación a la incidencia
de los factores causales atribuibles al trabajo.
La norma (disposiciones comunes) va a indicar: “Con relación a todas las
enfermedades contempladas en este Anexo, en cada caso concreto el órgano
encargado de la determinación de la incapacidad deberá establecer
científicamente si las lesiones fueron provocadas por causa directa e inmediata
de la ejecución del trabajo, excluyendo la influencia de los factores atribuibles
al trabajador o ajenos al trabajo. Sólo se indemnizarán los factores causales
atribuibles al trabajo, determinados conforme lo anteriormente indicado. Lo
expuesto precedentemente es sin perjuicio del cumplimiento pleno de las
prestaciones médico-asistenciales y sustitutivas de la remuneración en el
período de Incapacidad Laboral Temporaria, cuando se demuestre la influencia
causal de factores atribuibles al trabajo".

Se observa un error en la misma cuando indica que "solo se indemnizarán los


factores causales atribuibles al trabajo" cuando un factor causa) de la
enfermedad hacer referencia a la etiología o agentes físicos originantes (por
ejemplo, radiaciones), ya que solamente se indemnizan las incapacidades.

Dentro de los trámites limitados en cuanto a prueba en el ámbito de las


Comisiones Médicas, la acreditación de las cuestiones de hecho en cuanto a
tareas y ergonomía del trabajo se resolverán por medio del CYMAT (Comisión
de Condiciones de Medio Ambiente del Trabajo), que aportarán todos los datos
técnicos requeridos para determinar los factores causales, contando dicho
organismo con profesionales que constatan personalmente los lugares de
trabajo, en todo el ámbito nacional). Se recomienda la lectura de la resolución
295/03 sobre ergonomía y levantamiento manual de cargas, de lo que se verá
la complejidad del tema a determinar.

Jurisprudencia.
Enfermedad profesional - Daño resarcible.
Si bien el art. 6 ap. 2. b. de la ley 24.557 (mod. por Decreto 1278/2000)
admite que las enfermedades no incluidas en el listado deban ser
indemnizadas con arreglo a la ley 24.557 cuando se demuestre que han sido
provocadas por causa directa e inmediata de la ejecución del trabajo, no es
necesario recurrir a las Comisiones Médicas para obtener semejante
declaración, desde que corresponde a la justicia provincial dilucidar si la
dolencia que afecta al trabajador, y cuyo resarcimiento persigue con
fundamento en el citado cuerpo legal, es consecuencia del trabajo y debe ser
indemnizada, SCBA LP L. 117079 S 15/02/2017.

Incluida la dolencia que padece el trabajador en el listado de enfermedades


profesionales que consagra el art. 6 de la ley 24.557, la aseguradora de
riesgos del trabajo debe responder por la incapacidad derivada de dicha
patología, hasta el límite de las prestaciones consagradas en dicho cuerpo
legal, sin perjuicio de la responsabilidad que - eventualmente- pudiera recaer
sobre el empleador por la porción del daño no cubierto por dichas
prestaciones, SCBA LP 107272 S 17/12/2014 Juez SORIA (SD).

La definición expuesta en el segundo párrafo del art. 6, ap. b), de la ley


24.557, concerniente a que "las enfermedades no incluidas en el listado, así
como sus consecuencias, no serán consideradas resarcibles", pone en
evidencia la ruptura del sistema legal ordenado por el legislador con la
Constitución nacional. En efecto, se impone reconocer que en el contexto de
análisis que provee la Constitución nacional, sobre todo, luego de la reforma
de 1994 -inspirada en claras prescripciones tuitivas de la justicia social, así
como profundizadora de la protección que merece el trabajador como sujeto
preferente de tutela- un resultado como el anunciado no puede ocultar su
carácter disvalioso, indudablemente alejado y contrapuesto con claros
mandatos de jerarquía supralegal, SCBA LP L 116994 S 02/07/2014 Juez
GENOUD (SD)

Accidente itinere.
La C.S.J.N. en el caso "Espósito" del 07/06/2016 dispuso que la indemnización
adicional, compensatoria de cualquier otro daño no reparado por las tarifas,
equivalente al 20 % del monto de ellas, se aplica cuando se trata de un
verdadero infortunio o enfermedad laboral, y no de un accidente in itinere. Si
bien esta Sala X incluía tal contingencia en la normativa en cuestión y la
jurisprudencia de la C.S.J.N. no resulta obligatoria para los tribunales
inferiores, cabe convenir que desconocerla significaría un dispendio
jurisdiccional. Por ello, con más los principios de economía procesal y de
seguimiento a la doctrina del más Alto Tribunal resulta prudencial receptar
dicho criterio, Petruzzi, Miguel Antonio vs. Asociart ART S.A. s. Accidente - Ley
especial. Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo Sala X; 02-dic-2016;
Boletín de Jurisprudencia de la CNTrab.

Cabe reputar el accidente de autos como un accidente in itinere en los


términos del art. 6, LRT, y por el que la demandada debe responder, en la
medida en que los lugares donde la accionante se detuvo (agencia de quiniela)
y a donde se disponía ir (Iglesia) se encuentran a una distancia notablemente
escasa de su domicilio, así como de la estación del subte en el que volvía de su
trabajo, a lo cual se suma que el horario en que acaeció el infortunio (18.30
hs.) en relación con el fin de su jornada laboral (17 hs.) se aprecia verosímil
para considerar que se encontraba en el trayecto de regreso a casa. Es decir
que el corto lapso que había empleado en la agencia, así como el desvío que
se había producido por tal motivo, resultan insuficientes para predicar que se
hubiese alterado o interrumpido el trayecto con una incidencia topográfica o
cronológica suficiente como para afirmar que no existiera por parte de la
actora la voluntad de regresar a su hogar ni, en consecuencia, como para
excluirlo de las contingencias previstas en el referido art. 6, Ley 24557,
Salazar, Teresita vs. Provincia ART S.A. s. Accidente - Ley especial. Cámara
Nacional de Apelaciones del Trabajo Sala II; 16-mar-2016; Boletín de
Jurisprudencia de la CNTrab.
Enfermedades no incluidas en el listado.
Ante el planteo de la actora sobre la inconstitucionalidad del apartado 2, art. 6,
LRT, en cuanto únicamente considera Enfermedades Profesionales cubiertas las
que sean incluidas en el listado encomendado al PEN, debe ser desestimado. El
hecho de que el Congreso haya decidido que algunas enfermedades gocen de
la ventaja transaccional de un reconocimiento teóricamente automático por la
sola circunstancia de estar identificadas en el listado, y obtener entonces un
régimen especial tarifado de prestaciones, no resulta ilegítimo ni mucho menos
inconstitucional, puesto que ninguna norma constitucional obsta a que el Poder
Legislativo otorgue un régimen especial a unas contingencias y no a todas, sin
privar a éstas otras del régimen común de responsabilidad, De Cillis, Sergio
Luis vs. La Caja ART S.A. s. Accidente - Ley especial. Cámara Nacional de
Apelaciones del Trabajo Sala II; 28-abr-2014; Boletín de Jurisprudencia de la
CNTrab.

Incapacidad Laboral Temporaria.


Artículo 7°. 1. Existe situación de Incapacidad Laboral Temporaria (ILT)
cuando el daño sufrido por el trabajador le impida temporariamente ¡a
realización de sus tareas habituales.

2. La situación de Incapacidad Laboral Temporaria (ILT) cesa por:

a) Alta médica;

b) Declaración de Incapacidad Laboral


Permanente (ILP);

c) Transcurso de dos (2) años desde la primera manifestación invalidante;

d) Muerte del damnificado.


3. Si el trabajador damnificado, dentro del plazo previsto en el inciso cj del
apartado anterior, se hubiera reincorporado al trabajo y volviera a estar de
baja por idéntico accidente o enfermedad profesional, su situación de
Incapacidad Laboral Temporaria [ILT] continuará hasta el alta médica,
declaración de Incapacidad Laboral Permanente, en caso de corresponder, su
deceso o hasta completar dos (2) años efectivos de baja, sumándose todos los
períodos en los cuales se hubiera visto impedido de trabajar (Artículo
sustituido por art. 10 de la Ley 27.348 B.O. 24/02/2017)

Decreto 472/2014.
4. En los casos en que el daño sufrido por el trabajador le impida la realización
de sus tareas habituales más allá del plazo máximo previsto en el artículo 7°,
apartado 2, inciso c) de la Ley 24.557, y no haya certeza del grado de
disminución de la capacidad laborativa del mismo, la Aseguradora solicitará a
los organismos competentes el otorgamiento de un nuevo período transitorio
de hasta un máximo de DOCE (12) meses. El obligado al pago deberá abonar
una prestación dineraria de cuantía y condiciones iguales a la que efectivizaba
en concepto de Incapacidad Laboral Temporaria. Durante esta última etapa, el
trabajador no devengará remuneraciones de su empleador. Dicho período
podrá ser reducido si con anterioridad se hubiese sustanciado el trámite
pertinente para establecer la Incapacidad Laboral Permanente ante los
organismos competentes.

Si al vencimiento del plazo de UN (1) año antes descripto, la Aseguradora no


sustanció la solicitud de extensión ante los organismos competentes, se
entenderá que poseía suficiente certeza sobre el grado de disminución de la
(opacidad laborativa del trabajador damnificado. En este caso, además de
continuar con los pagos conforme lo establecido en el párrafo anterior, la
aseguradora deberá abonar los intereses previstos en el artículo 1 o de la
Resolución de la SUPERINTENDENCIA DE RIESGOS DEL TRABAJO N 2.524 de
fecha 26 de diciembre de 2005 o la que en el futuro la modifique o
complemente, desde el cese de la Incapacidad Laboral Temporaria, por el
transcurso del año, hasta la fecha de emisión del dictamen o conclusión
médica; respecto de la prestación dineraria de pago único, según el grado de
Incapacidad Laboral Permanente que determinen los organismos competentes.
Sin perjuicio de lo establecido en el párrafo precedente, la Aseguradora que no
sustancie la solicitud de extensión en tiempo y forma será pasible de las
sanciones previstas en el artículo 32, apartado 1 de la Ley N Q 24.557 y sus
modificaciones (Artículo 2 Decreto 472/14).

Resolución 298/2017. Incapacidad Laboral Temporaria (I.L.T.).


Entiéndase que de acuerdo a la disposición del artículo 10 de la Ley
Complementaria de la Ley sobre Riesgos del Trabajo, en tanto sustituyó el
inciso c) del apartado 2 del artículo 7 de la Ley N° 24.557, el otorgamiento de
un nuevo período transitorio regulado por el apartado 4 o del artículo 2o del
Anexo del Decreto N° 472/14 deviene inaplicable.

Establécese que para completar los DOS (2) años efectivos de baja definidos
en el apartado 3 del citado artículo, los respectivos reingresos a la situación de
I.L.T. deberán ser considerados hasta un período máximo de dos años
(ARTÍCULO 42. — Resolución 298/17).

Comentario. La Incapacidad Laboral Temporaria se produce cuando un


trabajador se encuentra accidentado o padece una enfermedad profesional, y
el daño sufrido le impide la realización de sus tareas habituales. El artículo
extiende para todos los damnificados el período de incapacidad a dos años
desde la primera manifestación invalidante. Se establece la acumulación de
todos los periodos en los niales se hubiera visto impedido de desempeñar
tareas hasta complementar el plazo de los dos años efectivos que indica la
norma. En el caso que el trabajador estuviera ocho meses con uso de licencia
por ILT, y retoma tareas y vuelve a tener una recaída y utiliza otro plazo de
ILT, le quedarían dieciséis meses hasta finalizar el plazo previsto en el inciso c.
En doctrina, la modificación del inciso c), ha originado voces divergentes. Así,
mientras para algunos autores la extensión de la incapacidad temporaria, lejos
de acelerar el trámite, lo vuelve más lento, con las consecuencias negativas
que ello trae consigo para el trabajador, mientras que otros sostienen que
parecería acertada la extensión del plazo, teniendo en consideración que
durante ese lapso el trabajador deberá percibir sus haberes como si el
siniestro no se hubiera producido. Así Ramírez también sostiene que es
plausible que, en caso de altas y bajas, el trabajador tenga derecho a
completar los dos años de incapacidad laboral temporaria "sumándose todos
los períodos en los cuales se hubiera visto impedido de trabajar", a diferencia
de la LRT en que la incapacidad laboral temporaria finalizaba al año calendario,
independientemente de los períodos de baja que pudo tener el dependiente.
En caso de muerte del damnificado, este supuesto ya estaba contemplado en
la primigenia Ley 24557. En verdad, la muerte hace cesar cualquier estado de
una persona humana: hace cesar su existencia. Pero, a la luz de la normativa
en examen, la muerte del trabajador acaecida por un accidente o enfermedad
profesional, hace que finalice la incapacidad laboral temporaria generando
derechos, -además de la pensión por fallecimiento ya contemplada en las
normas de jubilaciones y pensiones- a las prestaciones establecidas en el
párrafo 2do del apartado 2do. del art. 15 de la LRT y art. 11, apartado 4, en el
supuesto en que sea considerada causalmente atribuible al trabajo. Como dice
Tosto, cuando la muerte resultare una consecuencia inmediata o mediata
previsible del accidente o enfermedad profesional (RC D 778/2017).

Jurisprudencia.
Daño psíquico reversible - Resarcimiento - Improcedencia.
Es evidente que la afección psíquica constatada, más allá de que no se pudo
establecer cuál sería la incidencia del hecho involucrado en estos autos y de
los factores endógenos propios de la estructura de la personalidad del actor en
el porcentaje de incapacidad determinado-, reviste carácter transitorio o
temporario, precisamente por existir la posibilidad de que sea tratada o airada.
Por lo tanto, no traduce la existencia de una incapacidad de carácter
permanente ni puede -entonces- considerarse configurativa de un daño
irreversible susceptible de ser resarcido a través de una reparación de índole
económica como la reclamada. Del informe psicológico se desprende que, a
juicio del profesional que lo suscribe, la proporción de la afección psíquica
constatada que pueda vincularse al accidente (proporción que no fue posible
establecer) es leve y reversible a través de un tratamiento psicológico. En
consecuencia, nada hay que demuestre en forma fehaciente que el actor
padezca de una incapacidad psicológica de "carácter definitivo", por lo que, no
probada la existencia de daño psíquico resarcible en base a la ley especial,
cabe desestimar los agravios, (Santi, Miguel Ángel vs. Mapfre Argentina ART
S.A. s. Accidente - Ley especial. Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo
Sala II; 13-feb-2013; Boletín de Jurisprudencia de la CNTrab).

Incapacidad Laboral Permanente.


Artículo 8o
1. Existe situación de Incapacidad Laboral Permanente (ILP) cuando el daño
sufrido por el trabajador le ocasione una disminución permanente de su
capacidad laborativa.

2. La Incapacidad Laboral Permanente (ILPJ será total, cuando la


disminución de la capacidad laborativa permanente fuere igual o superior al 66
%, y parcial, cuando fuere inferior a este porcentaje.

3. El grado de incapacidad laboral permanente será determinado por las


comisiones médicas de esta ley, en base a la tabla de evaluación de las
incapacidades laborales, que elaborará el Poder Ejecutivo Nacional y,
ponderará entre otros factores, la edad del trabajador, el tipo de actividad y las
posibilidades de reubicación laboral.

4. El Poder Ejecutivo nacional garantizará, en los supuestos que


correspondiese, la aplicación de criterios homogéneos en la evaluación de las
incapacidades dentro del Sistema Integrado de Jubilaciones y Pensiones (SlJP)
y de la LRT.
Comentario. Se considera que un trabajador sufre una Incapacidad Laboral
Permanente (ILP), cuando el daño producido por el accidente de trabajo o la
enfermedad profesional le ocasionó una disminución de su ( opacidad de
trabajo que durará toda su vida.
La Incapacidad Laboral Permanente puede ser de grado parcial o total, y
asimismo puede ser de carácter provisoria o definitiva.

Jurisprudencia. Determinación - Capacidad laboral residual - Fórmula


Balthazard - Tabla de Evaluación de Incapacidades.
Resulta de aplicación, en el caso, la Fórmula de Balthazar, toda vez que, en
virtud de lo dispuesto en el ap. 3, art. 8, Ley 24557 y el art. 9, Ley 26773,
corresponde la aplicación de las disposiciones del Decreto 659/1996, el cual no
formula distinción, según se trate de siniestros sucesivos, o en su caso de la
evaluación de la incapacidad en un gran siniestro producto de un único
accidente, pues en ambos casos se parte del 100 % de la capacidad y se
comienza la evolución por la secuela de mayor magnitud continuando de
mayor a menor con el resto de las incapacidades atendibles. A ello, deberá
adicionarse los factores de ponderación, que se utilizan a fin de estimar la
incidencia de ciertos elementos como la edad, el tipo de actividad y las
posibilidades de reubicación laboral en el porcentaje de incapacidad del
trabajador siniestrado. De modo que cabe su aplicación de acuerdo a los
parámetros de cómputo que constan en la Tabla de Evaluación de
Incapacidades Laborales aprobada por el Decreto 659/1996. (Del voto del Dr.
Brandolino, que deja a salvo su opinión minoritaria.), Petruzzi, Miguel Antonio
vs. Asociart ART S.A. s. Accidente - Ley especial. Cámara Nacional de
Apelaciones del Trabajo Sala X; 02-dic-2016; Boletín de Jurisprudencia de la
CNTrab.

Carácter provisorio y definitivo de la ILP.


Artículo 9o.
1. La situación de Incapacidad Laboral Permanente (ILP) que diese derecho al
damnificado a percibir una prestación de pago mensual, tendrá carácter
provisorio durante los 16 meses siguientes a su declaración.

Este plazo podrá ser extendido por las comisiones módicas, por un máximo de
24 meses más, cuando no exista certeza acerca del carácter definitivo del
porcentaje de disminución de la capacidad laborativa.

En los casos de Incapacidad Laboral Permanente parcial el plazo de


provisionalidad podrá ser reducido si existiera certeza acerca del carácter
definitivo del porcentaje de disminución de la capacidad laborativa.
Vencidos los plazos anteriores, la Incapacidad Laboral Permanente tendrá
carácter definitivo.

2. La situación de Incapacidad Laboral Permanente (ILP) que diese derecho al


damnificado a percibir una suma de pago único tendrá carácter definitivo a la
fecha del cese del período de incapacidad temporaria.

Ley 26.773.
El principio general indemnizatorio es de pago único, sujeto a los ajustes
previstos en este régimen, Artículo 2 último Párrafo.

Decreto 472/14.
1. Considérase que a partir de la entrada en vigencia de la Ley 26.773, para
las contingencias posteriores a la misma, la Incapacidad Laboral Permanente
no tendrá situación de provisionalidad, Art. 2 Decreto 472/14 Reglamentación
Ley 26.773.

Comentario. Se considera Incapacidad Laboral Permanente Parcial Provisoria


o Definitiva a aquella mayor al 50% y menor al 66%. Se considera Incapacidad
Laboral Permanente Total Provisoria o Definitiva a aquella mayor al 66%.
El carácter Definitivo se otorga cuando hay certeza de la disminución
permanente de la capacidad laboral o por haber transcurrido el plazo máximo
de 5 años desde el cese de la ILT.
El grado y el carácter de la incapacidad permanente son determinados por las
Comisiones Médicas.
La Incapacidad Laboral Permanente Parcial Definitiva menor o igual al 50% da
lugar a una prestación dineraria de pago único. En los otros casos, durante la
etapa provisoria la prestación dineraria es de pago mensual.

Gran invalidez.
Artículo 10°.
Existe situación de gran invalidez cuando el trabajador en situación de
Incapacidad Laboral Permanente total necesite la asistencia continua de otra
persona para realizar los actos elementales de su vida.

Jurisprudencia.
Dado el elevado grado de incapacidad que padece el actor y la índole de los
trastornos en la movilidad de sus miembros y en la esfera psíquica, necesita
de la asistencia de otras personas para una muy importante cantidad de actos
elementales de su vida. En efecto, no hay duda que las dificultades en la
movilidad de su MSD "torpe con disminución de la fuerza en la resistencia", la
hipertonía muscular, la hiperreflexia osteotendinosa en MID, la necesidad de
utilizar bastón canadiense con marcha claudicante de tipo hemiparética, a la
que se suma una orientación temporal parcial, "trastornos en la percepción,
atención, memoria, fijación, cálculo y concentración" y "dificultad en la
escritura" denotan, inequívocamente, que, para actos elementales de la vida
cotidiana como pueden ser el trasladarse de un lugar a otro, el acceso a
medios de trasporte, escribir un texto, ubicarse temporalmente con atención,
fijación y memoria de los acontecimientos que lo rodean, realizar algún tipo de
ejercicio físico o algún tipo de actividad deportiva, el actor necesita de la ayuda
de otra persona. No dejo de apreciar que algunos actos de la vida cotidiana
pueden ser realizados por él como los relativos a su higiene, alimentación, o
ciertos traslados; pero, a pesar del esfuerzo y empeño personal que el actor
pueda hacer para sobrellevar la pesada carga que la vida le deparó y para
resguardar, de algún modo, su propia dignidad y autoestima, me parece
indudable que las dificultades motrices y psíquicas que describe el perito
médico, son determinantes de la necesidad de contar con asistencia de otra
persona para una numerosa cantidad de actos elementales de la vida cotidiana
de cualquier persona. Desde esa perspectiva y en base a la evidencia que
surge del referido dictamen médico (conf. art. 477 CPCCN), corresponde
revocar la sentencia recurrida y reconocer que el actor se encuentra
comprendido en la situación de gran invalidez contemplada en el art. 10, Ley
24557, y que, por lo tanto, le asiste derecho a percibir la prestación que
contempla el inc. 2, art. 17, Ley 24557 (Achaval, Luis Mario vs. Provincia ART
S.A. s. Accidente - Ley especial. Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo
Sala II; 31-jul-2013.)

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