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La Supremacía Del Amor El Corazón de Nuestra Fe

El amor es la esencia de Dios y el fundamento de nuestra fe, no un simple sentimiento, sino un principio activo que debemos reflejar en nuestras acciones diarias. Este amor divino, descrito en 1 Corintios 13, es inmutable y transformador, capaz de sanar relaciones y traer esperanza al mundo. Se nos llama a vivir este amor a través de acciones concretas, mostrando así la realidad de Cristo en nuestras vidas.

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La Supremacía Del Amor El Corazón de Nuestra Fe

El amor es la esencia de Dios y el fundamento de nuestra fe, no un simple sentimiento, sino un principio activo que debemos reflejar en nuestras acciones diarias. Este amor divino, descrito en 1 Corintios 13, es inmutable y transformador, capaz de sanar relaciones y traer esperanza al mundo. Se nos llama a vivir este amor a través de acciones concretas, mostrando así la realidad de Cristo en nuestras vidas.

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TÍTULO: La Supremacía del Amor: El Corazón de Nuestra Fe

PASAJES: 1 Corintios 13:4-8a

--- INTRO ---


¡Qué bendición es estar juntos en la casa del Señor! Hoy, quiero que nos detengamos
a reflexionar sobre una palabra que usamos constantemente, pero cuyo significado
profundo a menudo se nos escapa: AMOR. ¿Qué es realmente el amor? ¿Es un
sentimiento fugaz que viene y va con las emociones? ¿Es un simple compromiso? O,
mis queridos hermanos y hermanas, ¿es algo infinitamente más vasto, más poderoso y
más transformador de lo que podemos imaginar?

Permítanme contarles una historia. Hace poco, vi a una niña de cuatro años dibujar
un corazón en la arena. Con gran seriedad, me dijo: 'Este es mi amor para mi mamá'.
Era un gesto tierno, pero me hizo pensar: para nosotros, adultos, el amor a menudo
se vuelve complicado, diluido, o incluso malentendido. La Biblia, sin embargo, nos
presenta el amor no solo como un sentimiento, sino como la esencia misma de Dios,
el fundamento de nuestra fe y el distintivo de nuestras vidas. Hoy, vamos a
desempacar lo que el Señor nos enseña sobre este amor que lo abarca todo, un amor
que está en el corazón de nuestra fe y es la fuerza motriz de nuestra misión.

--- BOSQUEJO ---


El Amor Divino: Su Carácter Inmutable y Definitorio

Primero, debemos entender que el amor no es algo que Dios 'tiene', sino algo que
Dios 'es'. Es su naturaleza misma, su esencia. No se basa en nuestras obras o
méritos, sino en Su incondicionalidad. Este amor es paciente, benigno, no tiene
envidia, no es jactancioso, no se hincha, no hace nada indebido, no busca lo suyo,
no se irrita, no guarda rencor. No se goza de la injusticia, mas se goza de la
verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. Este es el
amor ágape, el amor sacrificial y divino, derramado en nuestros corazones por el
Espíritu Santo.

1 Juan 4:8: El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.


1 Corintios 13:4-7: El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el
amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no
se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad.
Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
El Amor Práctico: Nuestro Llamado a la Acción Diaria

Segundo, una vez que hemos recibido este amor inmutable de Dios, se nos llama a
reflejarlo, a vivirlo, a ponerlo en acción. El amor bíblico no es pasivo; es
activo. No es solo lo que sentimos, sino lo que hacemos. Es perdonar cuando es
difícil, servir cuando no hay recompensa, extender la mano al necesitado, hablar
verdad en amor, y vivir en armonía con nuestros hermanos. Jesús nos dio un
mandamiento nuevo, no solo una sugerencia, sino un mandamiento que nos identifica
como Sus discípulos. El amor no se demuestra solo con palabras bonitas, sino con
hechos concretos y sinceros.

Juan 13:34-35: Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os
he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis
discípulos, si tuviereis amor los unos por los otros.
1 Juan 3:18: Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en
verdad.
El Amor Transformador: La Esperanza de un Mundo Quebrantado

Finalmente, este amor no solo define a Dios y nos llama a la acción, sino que tiene
un poder transformador inigualable. El amor de Dios nos redimió, nos justificó y
nos está santificando. Y cuando este amor fluye a través de nosotros, tiene el
poder de sanar relaciones rotas, de traer esperanza a los desesperados, de
reconciliar enemigos y de mostrar al mundo la verdad del Evangelio. Es la evidencia
más convincente de la realidad de Cristo en nuestras vidas y en el mundo. El amor
nunca deja de ser, porque es la fuerza más poderosa del universo, capaz de cambiar
vidas para la eternidad.

Romanos 5:8: Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún
pecadores, Cristo murió por nosotros.
Gálatas 5:22-23: Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia,
benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.

--- CONCLUSIÓN ---


Mis amados hermanos, el amor no es un concepto etéreo o una emoción caprichosa. Es
el corazón de Dios, el mandamiento central de Cristo, y el poder transformador que
el Espíritu Santo obra en nosotros. Hoy, los invito a examinar sus corazones.
¿Estamos amando con el amor de Dios? ¿Estamos demostrando ese amor en acciones
concretas, o solo de palabra?

Que el amor sea la brújula de nuestras decisiones, el fundamento de nuestras


relaciones y el motor de nuestro testimonio. Volvamos a la fuente inagotable del
amor de Dios, permitamos que Él nos llene y luego derramemos ese amor sobre un
mundo que desesperadamente lo necesita. Si Cristo está en nosotros, el amor de Dios
también debe ser visto en nosotros. ¡Este es el amor que nunca falla, el amor que
permanece para siempre!

Oremos: Padre celestial, te damos gracias porque Tú eres amor. Gracias por amarnos
primero, incluso cuando éramos pecadores. Te pedimos, Señor, que derrames Tu amor
ágape en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo. Ayúdanos a comprenderlo
más profundamente y a vivirlo más plenamente. Que seamos conocidos, no por lo que
decimos, sino por cómo amamos. Que el amor de Cristo nos impulse y nos capacite
para ser Tus manos y pies en este mundo, para Tu gloria. Te lo pedimos en el
precioso nombre de Jesús, amén.

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